Capítulo 3

Sospecha

Twilight abrió los ojos de golpe, al tiempo que el viento la azotaba la crin y el pelaje, despejándola rápidamente. El viaje en carruaje aéreo hasta Canterlot siempre era rápido, en poco menos de tres cuartos de hora estaban allí y aterrizando en el patio de armas del palacio real, por lo que ese medio era quizás el más rápido de todos, incluso superando al tren. Aunque evidentemente no todo el mundo podía disponer de él, puesto que tan solo estaba reservado para la realeza y sus más allegados, y siendo ella la alumna y protegida personal de la princesa acceder a él era sumamente sencillo.

Sin embargo un fugaz bostezo cortó su tren de pensamientos, notándose más cansada que de costumbre. Desde que Sauron ocupaba sus sueños apenas la dejaba descansar del todo bien, repercutiendo negativamente en ella. Esperaba que el detalle no repercutiera también en su rendimiento en la prueba, aunque por lo menos lo podría averiguar enseguida, ya que casi siempre, y tras el término de la misma, conocía los resultados de parte de la propia princesa, que solía corregirla en su presencia.

Tras unos quince minutos más de viaje finalmente llegaron a Canterlot, pudiendo ver la ciudad desde el aire, la cual se alzaba majestuosa desde la ladera en la que estaba situada. Construida sobre una gran base de granito y piedra excavada de la propia montaña, Canterlot fue edificada poco después del destierro de la princesa Luna, siendo un símbolo de recuperación tanto económica como moral después del fatídico acontecimiento que la precedió. Ponis de todas las razas contribuyeron en su construcción, incluso la propia princesa Celestia también ayudó levantando una parte de la ciudadela, principalmente el ensanche, y el propio palacio real, el cual era el punto sobre el que pivotaban las calles principales y donde todos los caminos terminaban. En definitiva Canterlot de por sí era una gran y monumental obra arquitectónica, construida por el pueblo y para el pueblo.

Al poco de llegar el carruaje aterrizó en el patio de armas del palacio y Twilight se apeó de ella llevando consigo sus alforjas y el anillo colgado el cuello. La recibió el ama de llaves del palacio, la señora Key.

-Buenos días señorita Sparkle.

-Buenos días, señora Key…

-La princesa la espera en la sala de estudio ¿quiere que la acompañe?

-No hace falta, señora Key, sé dónde está, gracias de todas formas.

La señora Key asintió y regresó a sus quehaceres, mientras que Twilight entraba en el palacio por el acceso inferior. El palacio en sí era la mejor edificación de todo Canterlot, destilando lujo, opulencia y realeza en todos y cada uno de los sentidos; los pasillos se encontraban todos enmoquetados y los suelos eran de mármol tan blanco como la propia nieve. Las paredes eran de piedra mate de color azul claro, complementando los suelos, y se encontraban decoradas por multitud de cuadros de paisajes y retratos de ponis distinguidos del reino, desde altos nobles hasta ponis cercanos a la corona. De los techos colgaban suntuosas lámparas de araña doradas y plateadas, dependiendo de dónde se encontraran, y las ventanales eran amplios y con cristales pulidos, dejando pasar una brillante luz que iluminaba todos los rincones del palacio, haciéndolo brillar por dentro.

De camino hacia su destino se encontró con la princesa Luna, la cual la saludó en cuanto la vio.

-Buenos días, Twilight Sparkle, me alegro de volver a verte.

-Buenos días, princesa Luna… y llámeme Twilight, por favor.

-Está bien, Twilight. La verdad es que no te he agradecido lo suficiente por todo lo que hiciste por mí en la Nightmare Night…

-Ah, no lo piense más, lo que importa es quien es ahora, y no quien llegó a ser antes.

-Sí, y eso es algo que bien me enseñaste, pero aun así no puedo evitar pensar que, aun a pesar de todo, el pasado es algo que sigue estando ahí…

-Hombre, de cierto modo así es, después de todo es parte de nosotros, pero no define quién es ahora. Si hasta ahora ha conseguido mejorar ha sido gracias a que usted ha querido y ha hecho todo lo posible por salir adelante.

Ante eso Luna esbozó una sincera sonrisa, comentando al respecto.

-Sí, ahí tienes razón, además, he contado con la ayuda de mi hermana y también con la tuya, y ya sólo por eso debo estar agradecida…

-Ah, ya sabe que no fue nada…

-Tu sinceridad me conmueve, Twilight, realmente te debo mucho…

Ante eso la unicornio tan solo esbozó una agradecida sonrisa, a lo que la princesa la imitó diligentemente; aunque en un momento dado Luna notó que algo parecía molestar a la unicornio e inquirió.

-¿Y tú qué tal estás, Twilight? ¿Hay algo que te preocupe?

Frente a eso la aludida trató de no verse muy afectada por esa pregunta, al tiempo que murmuraba.

-Ah, sí, sí, todo bien…

Aunque sonara convincente Luna pudo notar que había algo que no estaba del todo bien, ya que pudo sentir la presencia de una sombra echándose sobre la unicornio, como si la envolviese un tupido velo. La alicornio quiso decir algo, pero Twilight se adelantó diciendo.

-Bueno, con su permiso yo me voy a ir retirando, su hermana me está esperando para una prueba evaluable…

La unicornio se despidió rápidamente y Luna la observó marcharse, todavía notando esa extraña presencia que parecía acompañarla allá por donde pasaba, dejando tras de sí una estela de oscuridad que se desvanecía al poco rato. Con el ceño fruncido, y no muy segura de lo que había visto, Luna se retiró en dirección hacia la biblioteca para hacer algunas averiguaciones.

La sala de estudio se encontraba en el tercer piso, justo al lado de uno de los tantos salones de estar; en dicha sala había varias mesas de estudio, además de una pequeña colección de referencia procedente de la propia biblioteca privada real, que se encontraba al otro lado de ese mismo piso. Nada más entrar vio a la princesa Celestia, la cual se encontraba frente a un escritorio mirando algunos pergaminos y dándola la espalda.

-¡Princesa Celestia, ya estoy aquí!

-Ah, Twilight Sparkle, mi fiel estudiante, me alegro de volver a verte. ¿Lista para la prueba?

-¡Por supuesto, yo siempre estoy lista!

Ante eso Celestia rió con confidencia, al tiempo que decía.

-Muy bien, pues toma asiento, ahora te entregaré la prueba.

Twilight obedeció al tiempo que Celestia se dirigió al estrado mientras iba hablando.

-¿Qué tal todo por Ponyville, Twilight?

-Ah, pues bien, muy bien, la verdad.

-Recibí el último reporte de amistad de Pinkie Pie, parece que aprendió una valiosa lección sobre la responsabilidad.

-Ah, sí, ya nos contó su experiencia cuidando de los gemelos, vaya par de trastos…

-Bueno, es lo que tiene cuidar de potrillos pequeños, pero luego adquieres bastante experiencia. Toma, ya puedes empezar.

-Gracias.

Twilight sacó su pluma favorita junto con un tintero y una pequeña esponja con un poco de agua por si se equivocaba y comenzó a realizar la prueba. Un denso silencio cayó sobre ella mientras comenzaba a concentrarse, leyendo bien las preguntas. Todas las pruebas destacaban por ser de tipo test, aunque ese detalle en concreto no la hacía bajar la guardia lo más mínimo, sino que la ponía aún más en alerta, ya que las pruebas de tipo test podían llegar a ser un auténtico dolor de muelas. Ella misma ya tenía experiencia en ese sentido y debido a eso se preparaba siempre apropiadamente para poder sortear cualquier tipo de pregunta trampa que hubiese, así como las de respuesta múltiple o eliminatoria. Procuraba además contestarlas todas, ya que los fallos restaban.

En un momento dado llegó entonces a una pregunta que la hizo dudar, y fue en ese instante cuando de repente todo pareció oscurecerse, o al menos la dio esa sensación. El anillo colgado a su cuello se volvió más pesado y este regresó a su mente, recordando entonces la mala noche que Sauron la dio y ocupando gran parte de sus pensamientos, desplazando todo lo demás. El anillo se balanceó colgado de la cadeneta, al tiempo que los susurros en esa extraña lengua volvían a reverberar en su mente y por toda la sala de estudio. Miró hacia delante y vio a Celestia, la cual no parecía darse cuenta de lo que sucedía, ya que estaba ocupada leyendo varios pergaminos con sus gafas para leer puestas y estampando su firma y el sello real en ellos.

Twilight cerró los ojos, tratando de volver a concentrarse y llegando a musitar mentalmente.

-Déjame en paz, ahora no es el mejor momento.

Sin embargo eso no amilanó al anillo, el cual volvió a hablar arrastrando las palabras y entonándolas como si fuera un horroroso cántico, lleno de malicia y desprecio. Por su parte la unicornio trató de ignorarlo y volvió a la prueba, pasando de la pregunta que la hizo dudar y continuando con la siguiente.

-Vale, a ver, ¿Cuáles son los criterios principales para la magia defensiva? Escoge más de una. Bien, uno era la consistencia, el otro… el otro… mierda ¿Cuál era el otro?

Aun a pesar de que trató con todas sus fuerzas de hacer memoria la gutural voz apenas la dejó concentrarse, lo cual comenzó a hacer mella en su rendimiento de forma sistemática. En esa pregunta tan solo marcó consistencia al ser la única de la que conseguía acordarse, pasando a la siguiente y así sucesivamente. El ratio de respuesta fue decreciendo a cada minuto que pasaba, desesperando a Twilight, la cual notaba como si su memoria fuera desapareciendo, como si alguien se la estuviera borrando. Por su parte la voz siguió hablando, descentrando cada vez más y más a la unicornio, la cual masculló en su cabeza.

-¡Déjame en paz, intento hacer esto, vete a molestar a otro!

Sin embargo la voz la ignoró y siguió entonando su farfulle sinsentido, al menos para ella.

-¡No entiendo nada de lo que dices!

La algarabía siguió resonando en su cabeza, imparable y demoledora, y para entonces no hubo más que lío y confusión en su cabeza, incapaz de seguir haciendo la prueba. Twilight no pudo más y finalmente masculló en voz alta.

-¡Basta!

Celestia reaccionó de seguido al oírla, inquiriendo de seguido.

-¿Has terminado?

-Ah, no, no, aún no…

-Ah, vale, como te oí mascullar algo pero no te entendí…

-No, no es nada…

-Vale, vale.

Celestia volvió a sus cosas y, por su parte, Twilight pudo notar que la voz había enmudecido y parte de su memoria regresaba con ella, aprovechando entonces para retomar el hilo. Lo malo fue que no todo volvió y algunas cosas se la escaparon, dejando algunas preguntas incompletas, inseguras e incluso algunas en blanco. La unicornio se desesperaba por momentos, pudiendo ver ella misma todo en su conjunto.

-Oh, no, no, no, qué desastre, qué desastre, esto no es propio de mí, la princesa se va a mosquear…

Trató de contestar las que quedaban, dando un repaso general, y viendo que aun así la prueba en su conjunto era un absoluto desastre. Para entonces la autoestima de la unicornio comenzaba a desmoronarse por momentos, ya que nunca antes la había pasado nada semejante.

Al cabo de unos pocos minutos el tiempo de realización se terminó y Celestia lo anunció.

-Muy bien, pues se acabó el tiempo, vamos a corregirlo.

Sin decir nada, y ensombreciendo su semblante, Twilight le entregó el pergamino a la princesa, la cual lo cogió con su magia y comenzó a corregirlo usando una pluma con tinta roja. Durante el primer tercio de las preguntas Celestia fue marcando positivamente y esbozando una clara sonrisa en su cara, pero en cuanto llegó a la mitad su gesto cambió de improviso, murmurando en voz alta.

-¿En blanco? ¿Cómo así?

Twilight no dijo nada, clavando la mirada en el suelo y sin atreverse a levantar la cabeza. Con el ceño fruncido Celestia continuó, quedándose cada vez más y más extrañada conforme avanzaba; respuestas incompletas, incorrectas que comenzaron a restar y hasta más en blanco dejaron desconcertada a la princesa, la cual no se esperaba para nada semejante giro en la prueba.

Finalmente terminó de corregir y comenzó a calcular la nota final, quedándose aún más desconcertada si cabía en cuanto vio el resultado.

-Un seis y medio… pero… pero… Twilight ¿Qué ha pasado?-inquirió Celestia, extrañadísima, ya que una nota así no era propio de ella.

Por su parte la aludida no dijo nada, incapaz de hablar y sin levantar la mirada, cosa que preocupó a la princesa.

-Twilight, querida, ¿Qué te…?

Sin embargo en cuanto la levantó la mirada descubrió a una unicornio devastada y con lágrimas en los ojos. Inmediatamente después se echó a llorar y Celestia la sostuvo entre sus patas para tratar de confortarla, sin mucho éxito.

-Ya, ya está, tranquila, no pasa nada, de verdad…

Aun así eso no pareció reconfortar a la unicornio, la cual siguió llorando desconsoladamente durante varios minutos más hasta que finalmente logró calmarse. En cuanto lo hizo Celestia habló.

-¿Mejor?

-Un poco…-musitó ella, con los ojos rojos.

-Ya está, no pasa nada, de verdad, un desliz lo tiene cualquiera…

-Aun así…

Celestia se quedó callada, pensando en alguna forma de abordar el asunto sin ser demasiado directa. Finalmente murmuró.

-¿Por qué no me cuentas lo que ha pasado?

Ante esa pregunta Twilight no supo muy bien qué decir. Por un momento quiso contarla todo acerca del anillo y Sauron, pero aun así supo que no podía hacer eso así sin más. Tenía miedo, miedo de Sauron, miedo de cómo podría tomárselo Celestia y miedo de lo que pudiera pasar si lo hiciera. Por lo que, sin ninguna otra salida a la vista, murmuró.

-No lo sé…

-¿No sabes qué?

-Lo que ha pasado… no sé… yo…

Ante eso la princesa prefirió tomar otro camino, murmurando.

-Twilight si por un casual ves que te mando demasiadas tareas o tienes problemas a la hora de realizar algo…

-No, no es eso, es sólo que… no sé qué ha pasado, al principio todo estaba bien, pero luego… no sé. Lo siento…

-No hay nada que perdonar, eres una estudiante brillante, Twilight, que hallas fallado una vez no significa nada.

Ante eso Twilight no dijo nada, mirando a otro lado con gesto afligido.

-Hagamos una cosa, repetiremos la prueba ¿vale? te daré algo de tiempo para que puedas prepararla bien y la volveremos hacer.

-¿De verdad?

-Claro que sí, después de todo sé que te vendrá bien. Dos semanas yo creo que está bien.

-Sí, vale, dos semanas es más que suficiente.

-Muy bien. Y no te preocupes por el resultado de esta prueba ¿vale? no significa nada.

-Está bien…

Celestia la miró de arriba abajo, comentando justo después.

-No tengas miedo a fallar, Twilight, al fin y al cabo errar es lo más normal del mundo, hasta yo erro en ocasiones. No dejes que algo tan eventual como esto no te permita ver quién eres.

Las palabras de la princesa animaron de cierta forma a Twilight, la cual sonrió por primera vez desde lo sucedido, lo cual dejó más tranquila a Celestia, aunque en un momento dado la unicornio se echó sobre ella en un sentido abrazo. La alicornio la devolvió el gesto, aunque fue entonces cuando notó algo frío entre ella y su estudiante. En cuanto se separaron lo pudo ver.

-Anda ¿y ese anillo?

Twilight la miró fijamente durante unos breves y rapidísimos segundos que la parecieron horas, para luego responder mecánicamente.

-Ah, es una vieja herencia de mi abuela, estaba en el ajuar que me cedió y decidí llevarlo conmigo…

-Ya veo… cuídalo bien, es muy bonito.

-Gracias, princesa…

Finalmente se despidieron y Twilight regresó al patio de armas para volver a Ponyville en carruaje; antes de subir al mismo una voz la detuvo de improviso.

-¡Twilight Sparkle, espera!

La aludida se dio la vuelta y murmuró.

-Ah, princesa Luna… ¿quería algo?

-Oh, no, sólo despedirme, eso es todo…

-Ah, bien…

Por un momento hubo un denso y un tanto incómodo silencio, roto poco después por Luna, la cual murmuró.

-¿Está todo bien, Twilight?

-Bueno, un poco allá, digamos que la prueba no me ha salido muy bien…

-Entiendo… no pasa nada, seguro que la próxima vez lo conseguirás, mi hermana no hace más que alabar lo competente e inteligente que eres.

-Tampoco es para tanto…

-No te quites mérito, un fallo lo tiene cualquiera, seguro que para la próxima lo consigues.

-Espero…

Otro breve silencio se instaló entre ellas, pero Luna murmuró al poco rato.

-Si necesitas hablar conmigo de lo que sea, aquí me tienes, Twilight Sparkle. Es lo menos que puedo hacer después de todo lo que has hecho por mí.

La unicornio tan solo asintió esbozando una triste sonrisa.

-Por supuesto.

-Buen viaje.

-Gracias.

Finalmente ambas yeguas se despidieron y Luna la observó alejarse. La sombra se levantó en cuanto Twilight se marchó del patio, lo cual dejó un tanto inquieta a la princesa, que de cierta forma podía sentir algo extraño en ella. En cuanto la perdió de vista se metió de nuevo en el palacio, pensando en sus propias cosas.


-¡Lo has hecho a propósito!

-¿De qué hablas?

-¡No te hagas el tonto conmigo, sabes de qué te hablo, jamás he pasado tanta vergüenza en toda mi vida! ¡Un seis y medio! ¡No me lo puedo creer!

-Tal vez no seas tan aplicada como piensas…

-¡Cuéntaselo a otro!

-Lo haría, pero el anillo lo tienes tú…

Ante eso Twilight dejó escapar un rabioso grito, al tiempo que otro rayo atravesaba las oscuras nubes que coronaban Mordor. Esta vez se encontraban en lo alto de Barad-dûr, y desde allí se podía ver casi todos los terrenos de Morgoroth, incluyendo la alta figura del Orodruin, y el estrecho paso de Cirith Gorgor, la antesala a Morannon, también conocida como la puerta negra, la cual se podía ver al fondo del todo, cerrada y expectante.

-¡Fue culpa de tu estúpido anillo, empezó a hablarme en esa extraña lengua que ni siquiera entiendo!

-No hables así de la lengua que yo mismo inventé, la hablan todas las criaturas a mi servicio… o al menos variaciones de la que yo mismo inventé, ya que no tuvo demasiado éxito.

Ese detalle en concreto llamó la atención de Twilight, la cual por un instante pareció olvidarse de su seis y medio y murmuró.

-¿La inventaste tú?

-Así es, la lengua negra de Mordor, la lengua del mal…

Tras esas palabras Sauron pronunció otras en dicha lengua, haciendo que un escalofrío recorriera la espina de Twilight.

-Podrías aprenderla si quisieras…-la sugirió él en ese momento.

-No, gracias, es vomitiva.

-Tus palabras me honran, eso era precisamente lo que quería, infundir miedo y asco en mis enemigos.

-Pues en tal caso enhorabuena, lo has conseguido.

Ante eso Sauron esbozó una condescendiente sonrisita, pero ella tan solo rodó los ojos.

-Aun así estaría bien que la hablaras, después de todo sería extraño que no lo hicieras, sobre todo teniendo en cuenta que me ayudarás…

-Por enésima vez, no pienso ayudarte, ni ahora ni nunca.

-Sigues diciendo eso, pero no pareces tan convencida a la hora de hablarme…

-Eso es porque siempre me arrastras aquí cada vez que me duermo.

-Bueno, de alguna forma tengo que convencerte ¿no?

Ante eso Twilight tan solo dejó escapar un seco jadeo, algo harta de la situación. No entendía por qué Sauron se tomaba tantas molestias si, según él, era capaz de doblegarla a su voluntad fácilmente. Recordaba sus palabras la última noche y desde lo que pasó ese mismo día comenzaba a ver que, tal vez, pudiera tener algo de razón. Pero aun así eso no debía hacerla flaquear, después de todo era el destino de Ecuestria el que estaba en juego, y por descontado se negaba a servirle en bandeja de plata su hogar así sin más. Puede que tal vez sí que fuera débil e insegura, pero no sería eso lo que haría caer a Ecuestria.

-¿Sabes qué? Habla mucho que no te escucho, me da igual lo que me digas, no voy a ayudarte.

Ante eso Sauron no dijo nada más, mirando a Mordor con ojos escrutadores y mirada segura. Por su parte Twilight prefirió cortar por lo sano, saltando al vacío sin ni siquiera despedirse. Sauron la observó caer al tiempo que murmuraba por lo bajo.

-Hablarás… sí, ya lo creo que lo harás.


¡Felices reyes! Dado que desde que empecé con este nuevo crossover la zorra ha estado muy presente decidí darle un impulso y escribir un par de capítulos más y así tenerlos listos para hoy. A partir de aquí volveré a mi ritmo normal y me pondré con otros fics que requieren de mi atención, pero quería algo especial para el día de hoy. Con eso dicho, ahora hablemos de la historia.

No se sabe mucho de Sauron, al menos en la trilogía del Señor de los Anillos; tan solo se sabe que es un ser malvado que desea el control total de la Tierra Media y que hará cualquier cosa para conseguirlo. En el Silmarillion se destacan más cosas acerca de su personaje, sobre todo en cuanto a historia y motivaciones se refiere, aunque nunca vemos su personalidad como tal; se sabe que es mentiroso y embaucador, pero no su forma de actuar ni su idiosincrasia que tanto le caracteriza. Por eso he decidido darle a Sauron un enfoque distinto partiendo de esas características, pero sin perder la esencia de lo que es: un tío malvado y poderoso que hará cualquier cosa por conseguir lo que quiere, incluso si para ello tiene que convencer a Twilight con palabras más que con hechos. Siempre he pensado que el mal como tal siempre es más amenazante e intimidante cuando no se muestra a través de la violencia o el sadismo, sino del porte, la conversación y la forma de pensar. Y eso es precisamente lo que he querido reflejar con este Sauron. Puede que algunos no le guste del todo el enfoque que le he dado, particularmente en las conversaciones con Twilight, que parece más un colega que otra cosa, pero es por eso por lo que decidí hacerlo así. Sauron quiere acercarse a Twilight, ganarse su confianza y "convencerla" para que le ayude a volver a la Tierra Media, y para ello hace uso de tretas, manipulaciones varias y comportándose más como una persona neutra que como un villano como tal. Creo que es un enfoque interesante, por lo que seguiré con esta tónica.

Por otro lado tenemos a una Twilight algo más débil y dependiente emocionalmente hablando, ya que todavía es una unicornio, pero su fidelidad a Celestia y a Ecuestria la previene de caer en las tretas de Sauron, al menos por el momento. Se mantendrá fuerte todo el tiempo que pueda, pero Sauron no cejará, por lo que se podrá ver el paulatino descenso de Twilight en ese sentido. por ahora no me centraré mucho en los episodios, pero luego comenzaré a hacer algunos paralelismos para ir puliendo la tóxica relación entre ella y el señor oscuro.

Y eso es todo por hoy, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!