Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, Ranma ½ es la obra magistral de la gran Rumiko Takahashi. Yo sólo los tomo prestados para esta historia.
Advertencia: Contenido Lemon explícito y escenas sensibles, leer a discreción.
-Parte 1-
A TU LADO
AKANE
- ¡Ya Basta, Kumón!- lo desafié con la mirada pero éste pareció no inmutarse, es más, una horrible sonrisa ladina surcó su rostro.
-No hasta que me des lo que quiero…- se acercó hacia mí decidido y yo no pude hacer otra cosa más que ponerme en guardia, lo que pareció divertirle.
-¡Ja! – su rostro se torció en un gesto de burla - ¿Acaso crees que puedes contra mí?-
-Puedo contigo y con muchos más como siempre lo he hecho- tensioné todos mis músculos lista para hacerle frente.
-Yo no soy tan débil como el afeminado de tu prometido- su mirada se volvió fría y por un momento sentí algo de miedo.
-No metas a Ranma en esto, ¡sabes bien que él es más fuerte que tú! -
Ryu no me respondió enseguida, solo se fue acercando lentamente hacia mí hasta que estuvo a escasos centímetros –Eso lo veremos cuando lo venza en el torneo y tu…- no sé cómo pasó, pero de un rápido movimiento desarmó mi postura, me hizo una llave y me tumbó en el piso inmovilizando mis manos por mis muñecas y mis piernas, con su aliento y su boca casi sobre mi rostro – serás mía, princesa – terminó de decir para luego estampar sus labios en los míos a la par que presionaba su cadera contra la mía haciéndome sentir su dura masculinidad.
Asco, eso fue lo que sentí, asco que me obligaran a algo que no quería, asco del constante acoso de Kumón. De la rabia e impotencia que sentía saqué fuerzas de no sé dónde y lo empuje para quitarlo de encima. Él quiso volver a aferrarme, pero de un salto me alejé y me fui corriendo de allí.
-¡¿Me escuchaste, Tendo?! ¡Serás mía! - me gritó mientras yo huía y salía del gimnasio de la universidad donde me encontraba lo más de prisa que me permitían mis piernas, con el corazón galopando en mi pecho y las lágrimas agolpándose en mis ojos.
…
Salí de la Universidad sin mirar atrás, no sé si Ukyo me estaba esperando y la verdad no quería encontrármela para no tener que darle explicaciones de mi estado deplorable. Me encaminé hacia casa a paso ligero, pensando en que tenía que hacer algo para acabar con esta situación tan horrible que estaba viviendo casi a diario, las lágrimas de impotencia resbalaban sin contención. Sentía mi orgullo lastimado, siempre había sabido valerme por mí misma, por eso no quería Ranma se enterara… además, si lo hacía estaba segura que iba a matar a Kumón y yo no quería que él saliera perjudicado, menos ahora que estaba empezando a ganar renombre como artista marcial en el país y que nuestro Dojo estaba recuperando el resplandor de antaño.
En este estado me fue imposible no pensar en cómo habían cambiado las cosas y en lo bien que me sentía hasta que este malnacido de Ryu llegó a complicarme la vida. Mientras casi corro a casa desesperada por llegar, siento los recuerdos resbalarse por mi memoria…
Las cosas habían cambiado rotundamente desde que volvimos de Jusenkyo, hacía ya 4 años atrás. Después de la no boda Ranma había cambiado su forma de actuar, ya no se comportaba tan inmaduro y había dejado de ser tan antipático conmigo, de hecho, se mostraba muy sobreprotector y me seguía casi a todos lados, sin insultos de por medio lo cual había provocado que nuestra dinámica cambie… él no me insulta y yo no lo golpeaba, simple. Así fue que la noche de graduación de la secundaria Furinkan fue la primera vez que me dijo que le gustaba, que me quería y nos dimos nuestro primer beso. Luego de eso, empezamos a salir y mantuvimos nuestra relación en secreto un tiempo por no querer hacerle frente a todo: a nuestros padres y una posible nueva boda, a la bola de locas que lo perseguían y a todos los problemas que parecían encontrarnos siempre. Sin embargo, el idilio solo duró un mes cuando una noche que estábamos en mi habitación, Nabiki nos descubrió y adiós al secreto. Nuestra familia se enteró y nos quisieron casar de inmediato, pero ninguno de los dos estaba preparado para eso, yo quería ingresar a estudiar a la Universidad y Ranma quería empezar a dar clases en el Dojo y a competir en torneos así que logramos convencer a nuestros padres de que no nos presionaran y que dejaran que hiciéramos nuestra vida, con ayuda de la Tía Nodoka.
Una vez el secreto salió a la luz, Shampoo y Kodachi me interceptaron un día exigiendo un duelo formal, no debería haber aceptado, pero no pude negarme… el orgullo Tendo ante todo. Me costó convencer a Ranma de que podía enfrentarme a ellas, él no quería que me hicieran daño así que le pedí que me entrenara y nos fuimos un mes a las montañas, donde allí finalmente nos entregamos en cuerpo y alma… esa fue una de las experiencias más increíbles de mi vida. Por supuesto al volver las vencí, no sin un gran esfuerzo, y ya no pudieron volver a reclamar nada. De hecho, Kodachi se fue a estudiar a otro país y Shampoo fue vencida al poco tiempo por Mousse, quién había estado siendo entrenado por mi prometido a escondidas los meses anteriores.
En cuanto a Ukyo, una vez superó su decepción amorosa al enterarse de lo nuestro, decidió dejar atrás cualquier remordimiento y se convirtió en mi amiga, una muy cercana. De hecho, acudíamos a la misma Universidad en donde yo estudiaba Kinesiología y ella estudiaba para ser Chef. Eso nos acercó mucho, y ella finalmente pudo encontrar el amor en brazos de Ryoga, quien supe que era P-chan de una forma que aún me daba coraje, pero había aprendido a perdonarlo y ahora increíblemente manteníamos una buena amistad, todos. Ranma, Ryoga y Mousse eran amigos y entrenaban juntos en el Dojo. Ranma y Ryoga habían empezado a competir en torneos y más de una vez midieron fuerzas, pero mi prometido siempre ganaba los torneos y su nombre ya era conocido a nivel local. Shampoo y Mousse se casaron, sin embargo, decidieron no volver a la aldea y se quedaron en Nerima. Aunque se llevaba bien con Ukyo, ella y yo nunca pudimos congeniar ni ser amigas.
Mi hermana Kasumi se había casado finalmente con el Doctor Tofú y ahora tenían a una hermosa hija, la pequeña Kimiko de 2 años, que era mi consentida. Mi hermana Nabiki se había recibido hacía un año de su carrera de Abogacía y había conseguido un puesto en un prestigioso estudio en Tokyo, se había mudado allí, pero venía a visitarnos seguido. Así que en el Dojo sólo quedábamos Ranma y yo con nuestros padres, quienes no permitían que durmiéramos juntos hasta no estar casados… si supieran que era exactamente lo que hacíamos todas las noches…
En fin, Ranma no había querido estudiar en la Universidad pero yo ansiaba recibirme de kinesióloga, si bien también quería dar clases en el Dojo y seguía entrenando con Ranma artes marciales, sentía mucha pasión por el rubro y pensaba que podría resultar muy útil para el futuro del Dojo.
Sin embargo, no todo es perfecto y quedándome sólo un año para recibirme, la pesadilla había comenzado hacía 6 meses cuando Ryu Kumón había vuelto de forma imprevista a mi vida. Yo era parte del grupo de Kendo de la Universidad y un día nos informaron que nuestro sensei había tenido que abandonar la ciudad por cuestiones personales, siendo reemplazado ni más ni menos que por Kumón. Al principio no noté nada raro, obviamente él me recordaba y sabía que seguía estando con Ranma, que alguna que otra vez me iba a buscar a la Universidad, pero lamentablemente lo hacía cada vez menos porque el Dojo estaba rebosante de trabajo dada la popularidad de mi prometido.
Empecé por notar miradas poco profesionales e indiscretas de Kumón hacia mí en las clases, lascivas, hasta que un día comenzó a exigirme que me quedara a ordenar el Gimnasio aprovechando para decirme que era hermosa, que quería que saliera con él, que dejara a Saotome, que él me iba a enseñar lo que era el placer. Obviamente me defendí siempre y le hice notar su comportamiento poco adecuado, pero eso no bastó y cuando dejé de quedarme después de hora como él me exigía, intentó acosarme de forma más directa, acorralándome en los pasillos de la Universidad o buscando tocarme de alguna manera. Siendo una artista marcial como soy, nunca dejé que él se propasara y creía que sabía ponerlo en su lugar hasta hoy… La forma en que desarmó mi defensa y me obligó me alarmó, supongo que me agarro desprevenida ya que no esperaba que él realmente me atacara así. De todas formas, pude comprobar cuánto había mejorado en este tiempo de no verlo y sé que es muy fuerte. Esto ya no es tolerable, voy a denunciarlo con los Directivos de la Universidad para que lo echen, el sabor amargo de sus labios presionando los míos y la sensación de su acoso me revuelven el estómago, detesto a los hombres que creen que pueden tomar lo que quieran. La pregunta que me hago es si podré no decirle a Ranma, no soy buena ocultando cosas y menos cuando sé que mañana es el torneo y se va a enfrentar seguramente con Ryu.
…..
RANMA
-Bien cerdo, creo que eso fue todo- mi amigo me miró levantando la ceja, nos encontrábamos terminando nuestro entrenamiento en el Dojo, ya casi era la hora de la cena.
-No me digas que ya te cansaste nenita-
-¡Eso quisieras! Akane está por llegar y quiero cenar con ella –
-Ahhh que blando te has vuelto Saotome – me dice el idiota de Hibiki con tono de burla.
-¡Mira quién lo dice! – le contesto ofendido – ¡Ukyo mi amor! Ven a mis brazos – hago una imitación pobre de él para burlarme, logrando que su rostro se ponga rojo de coraje.
-¡Ya, ya!… mañana te haré papilla en el torneo-
-Sabes que eso no será así, quiero que lo intentes-
Nos retamos con la mirada unos segundos, pero luego comenzamos a reír, es increíble cómo cambiaron las cosas, ya no somos los chiquillos de 16 años.
-¡Hola chicos!- saluda Ukyo al entrar por la puerta de Dojo y dirigirse hacia Ryoga para plantarle un sonoro beso. Ella venía todos los días que Ryoga se daba la vuelta por aquí para evitar que se perdiera en el regreso al restaurante, su hogar desde hace un año.
-Hola U-chan, ¿Akane vino contigo? –
-No Ran-chan, la busqué al salir pero no la vi y vine directo- Ryoga la atrapó en un fuerte abrazo haciendo que Ukyo se sonrojara ocasionando que me ría internamente, Akane y yo debemos vernos igual cuando estamos juntos.
-Bien, iré a buscarla… acuérdate de ordenar todo antes de irte cerdo- le digo a mi amigo mientras me dirijo a la salida del Dojo.
-Sí.. sí.. y ya verás que mañana será el día y te venceré – me contesta sonriendo mientras yo solo le muestro el dedo del medio de mi mano derecha al salir.
Estoy algo ansioso y no sé por qué, hacía rato que no me sentía así y eso me preocupaba ya que cada vez que me pasaba era porque Akane estaba en peligro lo cual me descoloca, hacía tiempo que las cosas estaban muy tranquilas por aquí. Ingreso a casa y me topo con mi madre que estaba saliendo de la cocina.
-Ah, ¡hola hijo! ¿Ya terminaron de entrenar con Ryoga?- me pregunta con una sonrisa.
-Hola mamá, sí, oye… ¿no ha llegado Akane?- ni bien termino la frase escucho la puerta principal y veo a mi hermosa marimacho asomarse.
-Akane-chan, bienvenida a casa – la saluda mi mamá, es indiscutible que la quiere como a una hija.
Mi prometida levanta la vista hacia nosotros y es cuando me doy cuenta, ha estado llorando. Hace un esfuerzo de sonrisa que no llega a iluminar su rostro, pero no hace contacto visual conmigo, algo extraño ya que normalmente cuando nos vemos al terminar el día no nos resistimos el uno al otro.
-Hola tía… Ranma- se nota decaída – iré a darme una ducha antes de cenar, con permiso- y así como llegó se fue escaleras arriba.
Mi mamá me miró de forma seria - ¿Qué le hiciste esta vez, Ranma?-
No puedo evitar hacer una mueca de desagrado ante su comentario, si bien nuestro carácter explosivo se hacía escuchar y utilizábamos motes poco amorosos el uno para con el otro, hacía mucho que no era capaz de lastimar a mi adorado tormento con mi filosa lengua, la amaba demasiado – No sé a qué te refieres mamá, yo no le hice nada-
-Jummm- mi madre entrecierra los ojos y me mira amenazadoramente – Pues ve a atender a tu futura esposa y ayúdala en lo que le esté pasando – mi madre es aterradora cuando quiere, aunque no tuvo que decírmelo dos veces, salí disparado a la habitación de mi prometida.
Al llegar al piso de arriba y a su habitación, la puerta se encontraba entreabierta y pude escuchar un ligero sollozo. No lo pensé dos veces y entré encontrándome a Akane de espalda, sin blusa y solo con su sujetador y sus jeans. La imagen me golpeó, siempre era exquisito verla así, pero me golpee mentalmente ya que no era momento de pensar en esas cosas. Me acerqué lentamente hacia ella, no sabía si me había sentido aun, así que apoyé delicadamente una de mis manos en su hombro. Lo que no me esperaba fue su reacción, se dio vuelta de golpe y se alejó de mí asustada hasta que chocó con el escritorio, esa actitud me alarmó, algo le había pasado.
-¿Akane?- la llame suavemente levantando mis palmas hacia ella.
Ella pareció salir del trance momentáneo y se arrojó a mis brazos sujetándome fuertemente. Sin pensarlo la envolví entre ellos, recargando su cabeza en mi pecho y besé su coronilla. Tenerla así era una sensación que me llenaba de calidez.
-Ranma…- me estremecí cuando sus labios soltaron mi nombre, ¿alguna vez ella iba a dejar de ocasionar todas éstas sensaciones en mí? La respuesta era obvia: no.
-¿Qué te sucedió Akane? ¿Por qué estás así? – Ella se tensó ante mi pregunta y se separó algo incómoda de mí, esquivando mi mirada.
-Nada, sólo tuve una mala nota en la Universidad- me respondió abrazándose a sí misma para ocultar su desnudez.
Esa respuesta era totalmente falsa, no entendía por qué me estaba mintiendo. Endurecí mi mirada con mis sentidos alertas, algo no estaba bien y ahí es cuando vi sus muñecas, enrojecidas como si las hubiesen apretado con fuerza.
-¿Qué te sucedió? ¿Quién te hizo eso? - me acerqué con la intención de tomar sus manos, pero ella se movió nerviosa rápidamente y se alejó de mí.
-No es nada, sólo fue un golpe en la clase de Kendo- se dirigió a su armario y comenzó a tomar sus cosas para darse una ducha, pero yo no le permití el paso.
-Akane, sabes que eso no es cierto. Dime la verdad, ¿qué sucedió? -
Su carácter no se hizo esperar -¡No es nada! ¡Ya déjame en paz! - me esquivó y quiso salir de la habitación, pero la tomé de una muñeca sin darme cuenta en un intento por detenerla, lo que generó una mueca de dolor en su hermoso rostro y sin pensarlo la solté.
-Akane…- comencé a modo de disculpa.
-No Ranma, perdóname… ahora no – me contestó sin mirarme y se fue de allí.
Me quedé plantando con una sensación nada agradable en mi cuerpo, algo le había pasado y no iba a descansar hasta averiguar qué… no sé por qué el nombre de Kumón se me asoma a la memoria, desde que había aparecido Akane había actuado algo extraño el último tiempo. Había aprendido con los años que a veces era mejor ir despacio con ella y darle tiempo para que procesara las cosas y se abriera, éramos muy parecidos, y eso pensaba hacer… si alguien la había lastimado pagaría por ello, como que me llamo Ranma Saotome.
…..
AKANE
El baño me relajó y mi entumecido cuerpo por fin pudo soltar el cúmulo de emociones que me embargaban desde la tarde. Ahora estando más tranquila recostada en mi cama sabía que tenía que hacer algo, había dejado pasar esta situación por mucho tiempo. Cuando era una adolescente y en la Furinkan todos esos chicos me retaban a diario para salir conmigo nunca tuve miedo porque sabía que ninguno de ellos osaría hacerme esto, ni siquiera el tonto de Kuno. Pero ahora la situación era de otro calibre y el acoso sexual era mucho más grave, una situación que tenía que atender urgentemente. No importaba si me podía defender o no, Kumón tenía que pagar por ese maltrato, ya sea conmigo o con cualquier otra.
Reflexionar sobre eso me hizo sentir más tranquila hasta que recordé cómo Ranma se había dado cuenta de mis moretones en las muñecas. Realmente había actuado muy mal al tratarlo de esa manera, pero me aterra que se entere, sé de lo que es capaz y no quiero que el cometa un acto del cual se puede arrepentir.
Escucho cómo la ventana de mi habitación comienza a deslizarse y pronto la masculina esencia de Ranma inunda la habitación y mis sentidos.
-Hola- me dice él cauto observándome parado al lado de mi escritorio, lo cual me saca una sonrisa sin quererlo… cómo cambió mi bobo.
-Hola- le respondo y enseguida me hago a un lado en mi cama haciendo lugar para que él se meta conmigo. Mi prometido entiende enseguida y se quita su ropa quedando sólo en boxers, me es imposible no recorrerlo con la mirada, el muy maldito es un adonis.
Se acuesta boca arriba y yo sin pensarlo me giro hacía él y descanso mi rostro en su pecho desnudo, escuchando los latidos de su fuerte corazón. Él me estrecha con sus fuertes brazos y enseguida me siento protegida y amada, una sensación que me recorre entera y me trae paz. Nos quedamos en silencio un rato, siento una de sus manos acariciar mi espalda y la otra el brazo que tengo sobre su torso, ese simple gesto hace que se me erice la piel. Es increíble cómo con su sola presencia siento calma… y a la vez soy un manojo de sensaciones, como ahora que al tenerlo cerca de mí comienzo a sentir la corriente eléctrica que sólo él me hace sentir.
-Akane…-comienza a decirme algo dudoso – quien sea que haya sido…- no lo dejo terminar y pongo un dedo sobre sus labios.
-Lo siento, no debí haberme comportado así contigo Ranma… estoy bien- me incorporo levemente para verlo a los ojos, su semblante es preocupado. Él intenta decirme algo nuevamente pero no lo dejo, me acerco a su rostro y junto mis labios con los suyos en una suave caricia. Oh Dios… su calor me envuelve y por un momento me olvido de todo, menos de él y de lo que me genera.
Rápidamente me siento a horcajadas sobre él y profundizo el beso, buscando su lengua con la mía, entrelazándola y disfrutando de su sabor. Él no tarda en reaccionar a mí y me toma fuertemente de las caderas presionándome contra él, haciéndome sentir su incipiente erección. Pronto me encuentro frotándome contra él en un delicioso vaivén, lo que ocasiona que su miembro se endurezca completamente y lo pueda sentir en toda su extensión. Ranma abandona mis labios y comienza a besar y lamer mi cuello, mientras me toma de mi trasero y me aprieta más fuertemente sacándome un gemido.
- 'Kane…- susurra cerca de mi oído en un ronroneo que me excita demasiado. Sólo él me puede poner en éste estado, sólo él genera éstas sensaciones en mí y con cada caricia suya siento que va borrando el mal momento que viví antes.
De un ágil movimiento nos da vuelta, me coloca boca arriba y se pone sobre mí, sin dejar de besar mi cuello. Lentamente recorre mi clavícula y se dirige hacia el nacimiento de mis senos. Me encuentro vistiendo un sexy camisón de tirantes, cortesía de Nabiki. Con una suave caricia baja mis tirantes y deja libres a mis dos montes con los pezones erguidos de la excitación. Veo su mirada oscurecerse cargada de deseo antes de zambullirse en ellos lamiendo, besando, chupando.
-Ah, Ranma… - se escapa de mis labios, su lengua recorriendo la redondez de mi seno y su boca caliente atrapando y succionando mi pezón me generan una corriente deliciosa directa a mi zona sur y siento cómo mis bragas se humedecen aún más. Hundo mis dedos en su sedoso cabello y me sumerjo en las sensaciones que me produce. Comienzo a gemir calladamente cuando nuevamente el comienza a simular una penetración sin dejar de mimar mis senos, parece que se quiere hundir en mí… ya estoy completamente mojada… y más aún cuando alterna su atención a uno y otro seno, pasando su lengua por entre medio de ellos, sabe que son una de mis debilidades.
De pronto siento la urgencia de probarlo también, así que detengo su cometido y nos vuelvo a girar quedando yo nuevamente encima de él. Ranma me sonríe pícaramente y yo le devuelvo el gesto antes de tirarme a devorar su boca, acción que él acepta gustoso. Amo besarlo, amo sentir y morder sus labios con su lengua inundándome, amo las sensaciones que me recorren cuando estamos piel con piel. Ranma me hace sentir fuego.
Sin más, abandono su boca y lo miro cargada de deseo, sus ojos oscurecidos hacen que palpite mi centro. Me dedico a besar su barbilla, su cuello, su bien trabajo y tremendamente musculoso pecho. Me detengo allí a saborear su piel, pasando mi lengua por sus pezones arrancándole gemidos y gruñidos. Pero no es mi intención quedarme allí por mucho y sigo bajando por su piel hasta llegar al inicio de sus boxers. Lo miro y su mirada refleja excitación pura de anticipación a lo que sabe que voy a hacer, así que sin más libero su grueso miembro de su prisión bajando sus boxers y lo sostengo con una de mis manos. Decidida paso mi lengua por su punta y Ranma libera un sonido gutural que me estremece. Me dedico a lamer su falo una y otra vez como si de un helado se tratase mientras mis oídos se deleitan con sus gemidos. Cuando me lo meto en la boca para saborearlo, la lujuria me invade y comienzo a chuparlo con ahínco.
-Demonios Akane…ah, ah…- lo escucho gruñir mientras acaricia mi cabeza – vas a matarme…- Estoy muy excitada y acelero el movimiento alternándolo con mi mano.
Cuando siento que no puedo más me incorporo quitándome mi comisión y mis bragas, y vuelvo a sentarme a horcajadas sobre él, esta vez chocando nuestras intimidades sin la tela de por medio, lo que nos saca gemidos a ambos.
-Te amo…- le susurro antes de besar sus labios nuevamente. Ranma me sujeta de mi trasero y yo con una mano llevo su pene hasta la entrada de mi cavidad y bajo mis caderas, haciendo que su miembro se entierre profundamente en mí de una vez. La sensación es tan placentera que me vuelve loca. Me reincorporo y comienzo a mecerme sobre él. Subo y bajo mis caderas mientras siento toda su extensión.
-Eres tan hermosa Akane – su mirada me recorre entera y yo acelero mi movimiento sobre él mientras apoyo mis manos en su torso para darme estabilidad. Ranma me ayuda con el movimiento al sostenerme y pronto nos encontramos los dos gimiendo lo más bajito que podemos para no despertar a nadie.
Desesperado, Ranma se reincorpora para buscar mi boca con desenfreno quedando los dos sentados, pero eso no hace que me detenga, sino que profundice la penetración y pronto nos encontramos gimiendo acaloradamente en los labios del otro. Siento mis senos y mis pezones endurecidos frotarse y apretarse contra su pecho, me muevo más deprisa sobre él, más rápido… Dios, siento que voy a morirme y la descarga eléctrica me hace llegar al orgasmo, liberando un pequeño gritito y sintiendo las paredes de mi vagina contraerse. Ranma me siente y me besa con desenfreno.
De pronto, me levanta y hace que me acueste boca abajo en la cama. Siento su duro pecho contra mi espalda y su palpitante miembro buscando mi entrada nuevamente. Flexiono una pierna y levanto mi trasero.
-Te amo…- me dice en mi oído y de una estocada profunda me penetra fuertemente. La sensación me llena, es exquisita y pronto empujo mi trasero hacia su cadera buscando profundizar el contacto. Ranma comienza a entrar y a salir de mí rápidamente mientras sujeta una de mis manos con la suya y con la otra me agarra fuertemente de la cadera. Su respiración entrecortada y sus besos en mi cuello me erizan. Siento que voy a venirme otra vez y él parece sentirlo también porque acelera su embestida salvaje arrancándome oleadas de placer. Gimo fuertemente y pronto llego a mi segundo orgasmo seguida por él, que se derrama dentro mío a la vez que gruñe guturalmente.
Cuando nuestras respiraciones se acompasan, sale despacio de mí y se tumba boca arriba, atrayéndome a su pecho y acariciando mi cabello.
-Eso fue delicioso- me dice y me da un beso en la frente. Yo le sonrío gustosa y me acerco a depositarle un suave beso en los labios – aun así, descubriré qué es lo que te anda pasando, no vas a poder distraerme siempre- su mirada penetrante y seria de pronto me da un escalofrío… sé que no podré ocultarle mucho tiempo más todo.
…
¡Hola a todos! Aquí vuelvo una vez más animándome a escribir mi tercer fanfic. Muchas gracias a todos los que leyeron y comentaron "Desengaño", realmente es un placer para mí que les haya gustado la historia, que le hayan dado like y que encima se hayan tomado la molestia de dejarme un comentario.
Respecto de esta historia, hace poco una amiga me contó una situación de acoso en su trabajo y esa horrible escena disparó ésta historia, un poco para poner en palabras lo que muchas veces las mujeres vivimos y por miedo decidimos callar. Ciertamente el mundo está despertando, gracias a Dios, y se está notando un cambio muy profundo. Si sufriste violencia de género, no dejes de denunciarlo.
Ahora volviendo a la trama, no será una larga historia, es más de seguro será un two-fic. Como siempre, no puedo imaginármelos de otra forma a esa altura de sus vidas (22 años aprox), así que tome la historia cannon para contarla. Aún no me animo a escribir un UA… ya veremos más adelante.
Espero que les guste y espero no haber herido la sensibilidad de ninguno, recuerden que es una historia y debe ser tomada como tal.
Sin más, ¡nos leemos próximamente! ¡Saludos!
