Capítulo 4
Hablar por hablar
Esa misma mañana despertó sintiéndose algo más descansada, algo que agradeció ampliamente, aunque de la modorra inicial no la libraba nadie, por lo que tras emitir un amplio y prolongado bostezo se dirigió primero al baño para despejarse un poco. Al pasar al lado de la canasta de Spike, la unicornio murmuró.
-Venga, Spike, ve despertándote.
Ante eso el aludido se movió un poco, aunque apenas se despertó, siguiendo durmiendo tranquilamente. Twilight entró en el baño y se estuvo aseando un rato, saliendo al poco rato y viendo que el pequeño dragón seguía dormitando.
-Venga, Spike, arriba.
-Mmmmh… ¿Qué dices?-masculló el bebé dragón, en un estado de duermevela.
-Que arriba, vamos, te espero abajo, no tardes más…
-¿Eh?
Sin embargo la unicornio lavanda no le dio mayor importancia y comenzó a bajar las escaleras, dirigiéndose a la cocina y comenzando a prepararlo todo para desayunar; los siguiente minutos pasaron pesadamente, cosa extraña, ya que Spike ni siquiera había bajado aún. Un tanto molesta al respecto, Twilight le volvió a llamar.
-¡Spike! ¡Despierta de una vez, no te lo vuelvo a repetir!
Al poco rato el aludido apareció, aún un tanto somnoliento, y dirigiéndose a ella con gesto extrañado.
-Twilight ¿qué dices?
-¿Cómo que qué digo? ¿A ti qué te parece?
-¿Eh?
-¿Qué?
-¿Qué dices, en serio?
Por un instante ambos se miraron fijamente, ella con el ceño fruncido en un gesto particularmente molesto y él con una mirada llena de confusión y desconcierto.
-Spike ¿me estás vacilando?-inquirió Twilight, empezando a enfadarse.
-¿Qué?
-Spike… no te lo repito más, o dejas de vacilarme o te castigaré, elige.
-No… no…
-¿No qué? Spike, te estoy avisando…
-No… no te entiendo, Twilight, no sé qué dices…
Esa repentina declaración dejó un tanto confusa a la unicornio, la cual le miró inquisitivamente al tiempo que murmuraba.
-¿Cómo que no me entiendes?
-No… no sé cómo ni por qué, pero hablas de forma muy extraña, como muy arrastrado y gutural… me da cosa oírte, la verdad…
Twilight dio entonces una cabezada, comprendiendo al instante lo que ocurría. Miró entonces al anillo, el cual se encontraba colgado en su cuello, habiendo dormido con él puesto. Miles de preguntas sin respuesta comenzaron a inundar la cabeza de la unicornio, aunque le llamaba particularmente la atención el hecho de que Spike no pareciera entenderla, pero ella a él sí.
-Espera, tal vez haya una forma de comunicarnos…-pensó entonces ella.
Sin decir nada se dirigió a la sala de lectura, buscando pluma, tinta y pergaminos en blanco; en cuanto lo tuvo todo escribió en el primero una sola frase y se la mostró a Spike, el cual leyó en ella: ¿puedes entender esto?
-Sí, sí que lo entiendo-asintió él.
Ante eso la unicornio suspiró aliviada, aunque eso no quitaba el hecho de que ahora comunicarse mediante el habla era técnicamente imposible.
-¿Qué te ocurre, Twilight, por qué hablas tan raro?-inquirió en ese momento el bebé dragón, preocupado.
Antes de contestar por escrito la unicornio pensó rápidamente qué decirle al respecto; contarle lo que estaba pasando realmente no era una opción, después de todo no quería involucrarle en algo así, y que se enterara de la existencia de Sauron no era beneficioso para él en ningún sentido, por lo que escribió rápidamente una respuesta sencilla.
No lo sé, Spike, no sé por qué está ocurriendo esto.
Ante eso el aludido se quedó con un gesto de preocupación grabado en su rostro, aunque antes de que pudiera decir nada más Twilight se adelantó escribiendo algo.
¿Cómo dices que sueno? ¿Podrías describirlo mejor?
Ante eso Spike se quedó callado momentáneamente, pensando en las palabras adecuadas, hasta que finalmente habló.
-Pues… es algo complicado de explicar, aunque… suenas muy gutural, como si arrastraras mucho las palabras, las cuales son muy cortas, pero alargadas al extremo. Cada vez que hablas suenas muy siniestra, lo cierto es que das un poco de miedo cuando lo haces…
Esas palabras terminaron de convencer a Twilight, la cual pudo confirmar lo que sospechaba; de alguna forma u otra estaba hablando en lengua negra, por mediación clara del propio Sauron, el cual parecía estar forzándola a hablar en esa lengua. Trató de ocultar como fuera una incipiente molestia, mirando mal al anillo, aunque en ningún momento hizo amago de querer quitárselo o perderlo de vista.
Sin embargo no dejó que eso la desanimara, por lo que escribió rápidamente para comunicarse con él.
Vale, vamos a tranquilizarnos, investigaremos el porqué de esto, pero antes vamos a desayunar tranquilamente. Me sabe mal, pero tendremos que limitar las conversaciones.
-Está bien…-murmuró Spike, algo alicaído.
El desayuno transcurrió en un inusitado y poco convencional silencio, debido sobre todo a las circunstancias del momento. Ninguno de los dos habló, y cuando se tenían que pedir algo recurrían a rápidos gestos que resolvían enseguida la situación. Sin embargo la situación del sí era del todo inusual, lo que limitaba de cierta forma la comunicación del poni y del dragón, el cual se mostró particularmente dolido y un tanto confuso por todo lo que estaba pasando. Twilight lo notó, pero no pudo decirle nada, cosa que la molestó particularmente, ya que verle así de abatido la dolía mucho más de lo que ella misma se esperaba que lo hiciera.
En cuanto terminaron de desayunar Twilight escribió algo para Spike.
Voy al baño un momento, ahora vuelvo, ve preparando una selección de libros sobre filologías, fonética y cambios dialécticos.
-Está bien…-murmuró Spike, algo alicaído.
La unicornio subió arriba y, una vez sola, se quitó el anillo y lo miró con mala cara, al tiempo que le espetaba.
-¡No tiene ninguna gracia! ¡Devuélveme mi lengua, ahora!
Sin embargo esta vez no hubo nada, ninguna voz profunda salió de él, diciendo algo al respecto, ni nada de nada, lo que dejó un tanto confusa a Twilight.
-¿Qué? ¿No me vas a decir nada? Sé que estás ahí y que me oyes, no te hagas el tonto conmigo.
Aun así nada se oyó salvo el balanceo del anillo en el aire colgado de la cadeneta; Twilight se quedó en silencio, esperando algún tipo de respuesta, pero la nada la contestó en su lugar, lo cual la molestó particularmente.
-Muy bien ¿quieres hacerlo por las malas? Hagámoslo por las malas.
Tras eso dejó el anillo junto a la cadeneta en la cómoda y lo dejó allí, volviendo abajo sin él; con la esperanza de que hubiese funcionado, la unicornio murmuró.
-¿Los tienes ya?
-¿Eh? Ah, sí, esto… supongo que te refieres a los libros…-murmuró Spike, señalando varios de ellos puestos en la mesa central.
Ante eso ella suspiró, murmurando de seguido.
-No me has entendido ¿no?
Spike la miró con gesto inquisitivo, negando de seguido, y respondiéndola involuntariamente. Resignada, la unicornio tomó pluma y pergamino y escribió lo que le quería decir.
En fin, empecemos consultando algunos de estos libros, a ver si encontramos algunas respuestas.
Spike tan solo asintió con la cabeza, sin decir nada más, y comenzando a leer el primer libro de fonética.
Las siguientes horas fueron bastante aburridas y un tanto mecánicas, ya que en caso de dudas o similares Spike preguntaba y ella tenía que responder por escrito, lo que alargaba el tiempo de investigación más de lo estrictamente necesario. Además tampoco llegaron a encontrar nada que explicara el súbito cambio de lengua de Twilight, quedándose en las mismas.
-Qué raro, no hay nada… ah, ya sé ¿y si lo consultamos con la princesa Celestia? A lo mejor ella pueda saber algo-sugirió entonces Spike en un momento dado.
Frente a eso Twilight negó con la cabeza vigorosamente, a lo que el dragón inquirió.
-¿Por qué no? Seguramente ella pueda decirnos algo sobre esto…
A Twilight le llevó un rato escribir toda su respuesta, la cual se leía tal que así.
No quiero preocuparla por algo así, bastante ocupada está ya, prefiero solucionar esto por mis propios medios, además, no es tan grave.
-¿Qué? ¡Venga ya, esto es serio, Twilight, apenas podemos comunicarnos, necesitamos ayuda con esto!
La unicornio se mordió un labio, no muy segura de qué decirle; no quería involucrar a tanta gente en tan poco tiempo, estaba claro que Sauron no la iba a dejar tranquila así sin más, pero tampoco podía ceder tan fácilmente ante una presión que, a fin de cuentas, tampoco era tan alta, al menos en esa situación. Cierto era que limitaba bastante la comunicación, lo cual era bastante molesto, pero se podía pasar más o menos. Además, tampoco se esperaba que fuera algo permanente… al menos en teoría.
Esperaremos un poco más a ver si podemos averiguar algo nosotros por nuestra cuenta, y en caso de que no encontremos nada la pediremos ayuda.
-Está bien…
Voy al baño un momento, ahora vuelvo.
Twilight se ausentó de nuevo y regresó con el anillo, el cual seguía donde lo dejó, expectante. No tenía intención de contactar con Celestia, tan solo le dijo eso para
-Más te vale deshacer esto en lo que queda de día, o te verás en un problema-le espetó ella, rabiosa.
Fue entonces cuando le pareció oír una risa ahogada resonando en la lejanía, enfadándola un poco más, por lo que optó por marcharse de allí, pero antes de abrir la puerta se paró de golpe y porrazo, sin saber muy bien por qué lo había hecho. Miró entonces hacia atrás por el rabillo del ojo, viendo el anillo de nuevo, el cual descansaba sobre la cómoda. Twilight cerró los ojos con fuerza, tratando de acallar sus instintos, pero por alguna razón estos la atraían de forma casi irremediable al anillo. Sabía que no debía, que alejarse de él era la mejor opción, pero aun así una fuerza irresistible la animaba a poseerlo y tener consigo constantemente. Como si la llamara.
-Maldita sea…
Finalmente no pudo más y sucumbió a la presión, acercándose a él y observándole atentamente. Era en momentos como esos en los que la belleza y la estética del anillo refulgían con más fuerza que nunca, haciéndose destacar de una forma bastante notoria, como si el propio anillo buscara desesperadamente su atención. Lo cogió con su magia y lo alzó delante de ella, observándolo atentamente. Era tan hermoso, tan bello, tan perfecto. Y seguramente se vería incluso más bello colgado en su cuello. No, definitivamente se vería mejor. Cogió la cadeneta con su magia y se lo colgó sin dudar, observándose en el espejo y pasando una pata sobre su suave y lisa superficie. Su solo tacto ya se sentía estupendo, reconfortándola sobremanera.
Sin embargo en ese mismo instante oyó a alguien llamando a la puerta, al tiempo que la vocecilla de Spike la hacía volver a la realidad.
-Twilight ¿estás bien? Llevas un buen rato ahí…
-¡Ah, sí, voy, voy!-exclamó ella, sin apenas darse cuenta.
Salió de seguido del baño llevando consigo el anillo, tranquilizando a Spike en cuanto éste la vio.
-Ah, aquí estás… ¿te encuentras bien, Twilight?
Ella tan solo asintió con la cabeza para hacerse entender,
-Vale, vale, es que estaba preocupado, eso es todo.
Tras esa breve pausa retomaron el estudio, aunque Twilight ya sabía que probablemente no encontrarían nada, ya que se trataba de una lengua extranjera, inventada por Sauron, por lo que era prácticamente imposible que hubiera algún tipo de referencia en su mundo. Sin embargo el detalle en sí hizo que se la ocurriera algo, comentándoselo a Spike por escrito.
Se me ha ocurrido algo que podríamos hacer, dado que no sabemos nada de la lengua en la que estoy hablando ahora, podríamos intentar aprender un poco de ella para tratar de sacarla algún tipo de significado.
-¿En plan estudio lingüístico?-inquirió Spike.
Sí, tal vez así consigamos darle un mínimo de sentido e incluso traducir algunas palabras, si conseguimos sacar la base lingüística.
-Está bien, podemos empezar por el vocabulario-sugirió entonces Spike.
Durante las siguientes horas estuvieron sacando distintas palabras, empezando por anillo por sugerencia de Spike, el cual lo vio colgado a su cuello, comentando de seguido.
-Anillo.
Twilight lo miró y repitió la palabra, aunque para ella no sonaba diferente frente a Spike, el cual trató de repetirla de forma más o menos parecida a la suya; costó varios intentos, pero finalmente logró pronunciarla correctamente, aunque curiosamente Twilight la oyó como tal en lengua negra en vez de su idioma natal.
-Nazg.
-Nazg… anillo.
-Sí, nazg.
-Anillo, vale…
Lo más inusual de la lengua negra era que, en cuanto a pronunciación se refería, las vocales se alargaban mucho y las consonantes eran secas y breves, dando una sensación de inquietud bastante notoria. También pudieron ir comprobando a través de las distintas palabras que era una lengua aglutinante, ya que a la hora de construir frases cortas éstas se hacían particularmente largas de pronunciar, resultado de la unión de monemas independientes, con multitud de lexemas y afijos. Además era una lengua de núcleo final, ya que el modificador siempre precedía al modificado. Twilight comentó al respecto.
Tengo que admitir que, aun a pesar de sus menos, es una lengua particularmente interesante…
-¿Lo dices en serio?-inquirió Spike, ceñudo.
Sí, y sé por qué lo dices, ya que nos está limitando la comunicación, pero teniendo en cuenta todo lo que hemos sacado hasta el momento está demostrando ser una lengua bastante flexible, sobre todo en cuanto a construcción sintagmática se refiere. Miremos qué más podemos averiguar.
Gracias a esto consiguió que Spike se olvidara de hablar con Celestia, aunque el trabajo en sí hizo que se les fuera el santo al cielo fácilmente, dejando pasar el tiempo sin que ni siquiera se dieran cuenta. Hicieron una rápida pausa para comer, pero la investigación continuó, sacando rápidamente un montón de vocabulario y logrando averiguar cómo se conjugaban algunos verbos, así como construcciones gramaticales variadas.
Sin embargo esa misma tarde recibieron una visita inesperada en forma de cinco ponis; Spike fue a abrir y se encontró de lleno con Pinkie, la cual le saludó efusivamente.
-¡Hola, Spike! ¡Hemos venido para ver a Twilight, ya que no hemos sabido nada de ella en todo el día! ¿Está en casa?
-Ah, esto…
El pequeño dragón lanzó una rápida mirada a la susodicha, la cual negó rápidamente con la cabeza, pero entonces fue demasiado tarde y la poni rosada la vio, entrando de seguido y exclamando.
-¡Twilight, aquí estás!
-¡Hola, dulzura, no te hemos visto en todo el día! ¿Qué te cuentas?
-¡Sí, ya sabemos que eres una cabeza de huevo y todo eso, pero vamos, tienes que salir a que te el aire por lo menos!
-Estoy de acuerdo con Rainbow Dash, querida, sabemos lo importante que es para ti los estudios, pero tampoco es bueno estar encerrada todo el día en casa. ¿Vamos a tomar el té?
-Hola, Twilight, venimos a verte… si a ti no te importa.
En circunstancias más normales no la importaría que la visitaran, pero estando como estaba, con la comunicación limitada, apenas podía hacer mucho más. Las miró a todas con gesto preocupado, sin saber muy bien cómo proceder al respecto.
-¿Qué te pasa, no nos dices nada?-inquirió Rainbow, extrañada.
-¡Sí! ¿Se te ha comido la lengua el gato?-quiso saber Pinkie, curiosa.
La unicornio miró a Spike con gesto nervioso, el cual salió rápidamente del paso comentando.
-Ah, sí, veréis, es que esta mañana se ha levantado con la garganta tomada y casi no puede hablar, por eso no os ha dicho nada…
-Oh, vaya, qué mala pata… ¿has probado a tomarte agua con miel y limón? Viene muy bien para gargantas tomadas-comentó Rarity en ese momento.
Twilight alzó las cejas en un gesto negativo, a lo que la unicornio blanca comentó.
-Oh, en ese caso déjame que te lo prepare, ya verás cómo te sentirás mejor.
Quiso decirla algo, pero para entonces ya se había retirado en dirección a la cocina, por lo que se quedó en el sitio, sin poder ni siquiera abrir la boca; Rainbow se acercó a ella comentando.
-¿En serio no puedes hablar nada?
La unicornio lavanda negó con la cabeza, al tiempo que Spike seguía cimentando un poco más la mentira.
-No, está bastante mal, hemos estado hablando mediante notas escritas.
-Ya veo, ya… ¡y habéis estado inventando palabras nuevas! Ash nazg dulgutuk… ¡ja, qué gracioso!-exclamó entonces Pinkie.
Ese comentario hizo reaccionar tanto a Twilight como a Spike, el cual se movió rápidamente y recogió todos los apuntes sobre la lengua desconocida, comentando de seguido.
-Oh, no, qué va, esto sólo es algunas notas inconclusas sobre los idiomas pre clásicos, nada importante…
-Oh… ¡parecen divertidos! ¿Qué es nazg?
El pequeño dragón miró a Twilight, no muy seguro de si decir algo al respecto o no, a lo que ella tan solo asintió levemente.
-Ah, pues es anillo.
-Oh, ya veo ¿como el de Twilight?
-Sí…
-¡Genial! ¡Me encanta tu nazg, Twilight!
Ese comentario tomó por sorpresa a la aludida, la cual se quedó un tanto molesta sin razón alguna aparente; el simple hecho de oír a Pinkie decir que le gustaba su anillo la hizo sentirse como si algo se revolviera en ella, dándola una extraña sensación de molestia que comenzaba a extenderse por su mente como una peligrosa culebra. Miró a Pinkie con un ligero gesto de molestia grabado en su cara, sin poder evitar murmurar a media voz.
-Es mío…
Para los demás sonó como un seco y ahogado gruñido, aunque por suerte Applejack comentó.
-Caramba, dulzura, sí que tienes la garganta fatal, has sonado como un timberwolf seco.
-Oh, pues eso tiene fácil solución ahora, toma querida, bebe un poco, seguro que para mañana esa garganta volverá a estar como nueva-comentó Rarity, la cual volvía de la cocina con el remedio casero.
Twilight cogió la taza humeante que la ofrecía y la dio un sorbo tras soplar un poco, para aparentar, básicamente.
El resto de la tarde la pasó envuelta en un denso silencio al menos por su parte, teniendo que seguir comunicándose por escrito con sus amigas, las cuales se quedaron un rato más hasta que finalmente se fueron. Una vez solos Spike inquirió.
-¿Por qué no las has dicho nada, Twilight? tal vez nos podrían haber ayudado a investigar todo esto…
Ante eso la aludida no dijo nada por un momento, mirando hacia otro lado con gesto mohíno, aunque finalmente cogió un pergamino y escribió una contestación.
Tampoco quería preocuparlas innecesariamente, eso es todo.
-Pero son tus amigas ¿no crees que se merecían al menos una explicación?
Tal vez, pero lo dicho, no quería molestarlas así sin más, después de todo esto es cosa mía, no suya.
-Pero…
Antes de que el dragón dijera nada más ella hizo un breve y seco gesto con su pata, cortando el tema por lo sano; Spike prefirió no seguir insistiendo y ambos lo dejaron estar, como si no hubiera pasado nada.
La cena fue como la comida, tranquila y silenciosa, con alguna que otra nota de por medio, pero todas muy breves y cortantes. Había llegado un punto en el que Twilight tan solo quería que ese negro día terminara, por lo que poco después de cenar anunció.
Me voy ya a la cama, a ver si con suerte esta mierda termina para mañana.
-Ah, vale, está bien, yo también lo espero-murmuró Spike.
Sin muchas más contemplaciones se aseó un poco antes de acostarse y se arropó, sin ni siquiera quitarse el anillo, el cual descansaba sobre la cama a su lado, siendo iluminado por la débil luz de la luna que entraba por la ventana. La unicornio lo estuvo contemplando un rato más, embelesada por su belleza, hasta que finalmente cayó dormida.
-¡No ha tenido ninguna gracia!
-Oh, pues yo creo que sí, me lo he pasado en grande, hacía tiempo que no me divertía tanto…
-¡Eres un desgraciado! ¿A qué venía eso de hacerme hablar en tu repugnante idioma?
-Simplemente para que fueras practicando, después de todo lo necesitarás cuando logre alzarme en esta tierra.
-¡Por última vez, no pienso ayudarte en tus ansias megalómanas!
-Sigues diciendo eso, pero no pareces tan dispuesta rechazarme como tal…
-¿¡Cómo que no?! ¿¡Es que acaso gritarte no es suficiente prueba para ti?!
-Bueno, recuerdo cierto comentario, acerca de mi lengua, diciendo que era sumamente interesante…
Ante eso Twilight dejó escapar un hastiado grito, al tiempo que otro rayo coronaba las nubes de Mordor, iluminando las desoladas y prácticamente yermas estribaciones de Udûn, donde se encontraban ahora mismo. Era quizás la parte más norteña de Mordor, situada en el extremo superior de las Ephel Dúath, la extensa e inexpugnable cordillera este del país de las sombras. Entre las sombras y los escombros se alzaban restos de antiguas torres y fortalezas, ahora olvidadas por todo y todos.
-¿Qué son esas ruinas?-inquirió entonces Twilight, llevada por la curiosidad y olvidándose súbitamente de su enfado.
-Los restos de una antigua civilización que se estableció aquí mucho antes de que yo llegara a ocupar por primera vez Mordor. El tiempo y un servidor dio buena cuenta de ellas, aunque algunas fueron reutilizadas, un poco más al sur de aquí, siguiendo la brecha que lo atraviesa, está la fortaleza de Durthang, uno de los cuatro bastiones que guarda el paso a Gorgoroth.
-¿No siempre estuviste aquí entonces?
-No todo el tiempo que me hubiera gustado, fui expulsado varias veces, casi todas por causa de fuerza mayor, y durante esos periodos de tiempo en los que Mordor quedaba vacía, los sucios hombres de Gondor aprovechaban para usurpar mi tierra. La última vez fue tras la victoria de mis enemigos en la batalla de Dagorlard y el sitio de Barad-dûr, en la que Isildur logró arrebatarme el anillo, despojándome de mi forma física y obligándome a morar como un vulgar espíritu. Sin embargo, y aunque Isildur tuvo la oportunidad de destruir el anillo, derrotándome para siempre, no lo hizo, lo que garantizó mi supervivencia.
Twilight rumió esa nueva información en su cabeza, pensando en todo lo que la había contado hasta el momento.
-Entonces fue después cuando ese tal Isildur perdió el anillo…
-Sí, en el desastre de los Campos Gladios, una manada de orcos emboscó la compañía de Isildur y yo aproveché para abandonarle, aunque caí al río Anduin al hacerlo. Lo último que recuerdo fue mucho barro e inmundicia antes de encontrarte a ti.
El ceño de la unicornio se frunció, comentando de seguido.
-Espera, mencionas un río llamado Anduin, pero… el río de Ponyville es el río de Ponyville, no el Anduin. Entonces ¿cómo…?
Aunque antes de que Twilight terminara de elucubrar para sí misma, oyó una especie de gruñido áspero detrás de ellos y, en cuanto se dio la vuelta, se encontró frente a frente con una fiera y amenazante criatura enfrentándoles. Twilight botó del susto, mascullando de seguido.
-¿¡Qué es esa cosa?!
-Oh, no es más que un caragor, la mascota de Mordor, por así decirlo…
-¿¡Mascota dices?! ¡Pero si es enorme!
Y así era, ya que era el doble de grande que un lobo común, que era lo que más se le parecía. Se trataba de una criatura cuadrúpeda, con una piel que parecía una gruesa armadura, unas afiladas y prominentes garras, y un hocico lleno de unos afiladísimos y numerosos colmillos, además de unos pequeños ojos negros centelleantes de furia.
-¡Haz algo, nos va atacar!
-No, más bien te va a atacar, digamos que ser el amo y señor de esta tierra da ciertos beneficios ¿sabes?
-¡Muy gracioso! ¡Haz que pare!
-Ya, bueno, el caso es que incluso alguien como yo tiene ciertas limitaciones para con la naturaleza ¿sabes? Después de todo son bestias salvajes en busca de presas…
-¡Ya, claro, y la presa soy yo! ¿No?
-Mismamente.
-¡Pero aun así!
-¿Qué pasa? ¿Me estás diciendo que después de frenar y derrotar a una entidad oscura, encarar mantícoras, librarte de los efectos de una cocatriz o poner en jaque a una hidra no eres capaz de hacer frente a un simple caragor?
Ese comentario hizo cabecear a Twilight, la cual no se esperaba para nada que la dijera algo así; aun a pesar de que de cierta forma era evidente, no se esperaba que Sauron se hubiera adentrado tanto en sus recuerdos, llegando a saber muchas cosas de ella, lo que la hizo sentirse débil y vulnerable. Y fue esa misma debilidad y vulnerabilidad lo que la dejó clavada sin apenas poder reaccionar, lo cual aprovechó el depredador a su favor.
En un visto y no visto el caragor flexionó sus patas y se lanzó sobre ella abriendo sus fauces, dispuesta a devorarla; por su parte Twilight estaba demasiado aterrada como para poder hacerle frente, prácticamente dejándose capturar por ella y estando a su completa merced. La inmovilizó con sus fuertes patas y fue a atacar directamente al cuello, sintiendo su putrefacto aliento echándose sobre ella. Fue entonces cuando chilló con todas sus fuerzas antes de que todo fundiese a negro súbitamente.
¡Tranquilos que no me olvido de esta historia! simplemente he dejado pasar un poco de tiempo, pero tengo varias ideas para unos cuantos capítulos futuros que involucran el canon, aunque con ciertos cambios y modificaciones en el mismo, ya que la presencia de Sauron me puede dar mucho juego en ese sentido. Aunque antes quería hacer un breve inciso más antes de pasarme al canon. Ahora hablemos del capítulo.
Aun a pesar de que existen algunos ejemplos, Tolkien apenas amplió mucho más la lengua negra como tal, siendo los únicos ejemplos la inscripción del anillo y poco más. Aun así encuentro particularmente interesante la lengua como tal, por lo que opté por la situación que se puede ver en este capítulo. Poco a poco Sauron va tomando el control de la vida de Twilight, lo cual irá repercutiendo negativamente en ella y en todos los que la rodean, ya veréis, ya, será lo más parecido a un retorcido y frenético juego del gato y el ratón pero desde un punto de vista más mental que físico. Por otro lado no quise repetirme mucho con el detalle de salir del sueño mediante una caída, optando ésta vez por algo más físico, por así decirlo.
Y esto es todo por ahora, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
