Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, Ranma ½ es la obra magistral de la gran Rumiko Takahashi. Yo sólo los tomo prestados para esta historia.

Advertencia: Escenas sensibles

-Parte 2-

A TU LADO

AKANE

Había logrado esquivar las preguntas de Ranma anoche, pero la verdad sabía que no iba a dejar el tema estar y yo me encuentro nerviosa por la situación. "¿Pero, por qué demonios estás nerviosa? Siempre pudiste con los abusivos" me recrimina mi mente y es verdad, pero esta vez encontrarme con Kumon me genera pánico… y sé que es inevitable ya que hoy es el día del torneo y él va a estar allí.

Con algo de pereza hago el intento de levantarme de la cama, Ranma estaba contra la pared echado de lado completamente dormido y yo estaba de lado abrazada a él, había despertado hacía unos momentos y ya mi mente no podía dejar de pensar. Me muevo lentamente de los fuertes brazos de mi adorado baka y me siento en el borde de la cama cuando mis ojos se abren desmesuradamente.

-Nabiki…- susurro completamente en shock, mi hermana se encontraba recargada como quien no quiere la cosa en el marco de la puerta de mi habitación mirándonos con su típico gesto de burla. ¿Cuándo fue que entró? ¿Cómo es que no la escuche ni sentí? - ¿Qué haces aquí? – le pregunto lo más bajito que puedo tratando de contener la rabia, ¿cómo puede ser que ésta mujer no conozca sobre los derechos a la privacidad? Es abogada, ¡por Dios! Menos mal que Ranma y yo habíamos tomado la costumbre de dormir vestidos… por si acaso.

-Hermanita, me alegra que tú y el cuñadito no pierdan el tiempo- me contesta sonriendo- ahora… me pregunto qué dirán papá y los tíos si se enteran…-

- ¡Ni se te ocurra! – me levanto velozmente y la saco conmigo de mi habitación para cerrar la puerta tras de mí y así enfrentarla - ¿Qué es lo que quieres? ¿Cuándo has vuelto? -

Ella me escrudiña con sus vivaces ojos unos segundos – llegué hace un rato, quería ver a la familia –

Hago una mueca de incredulidad – Sí, claro, y no tiene nada que ver con que justo hoy sea el torneo de artes marciales y puedas hacer negocios clandestinos de apuestas, ¿no? Abogada mis patrañas…-

Ella me sonríe por breves instantes, pero luego se pone seria… demasiado – El otro día que hablamos no sonabas bien, ¿Qué te anda pasando? -

- ¿El otro día… ? - su pregunta me desconcierta y trato de hacer memoria… claro, unos de los días que tuve un altercado con Kumon llegue a casa algo alterada y justo había atendido su llamada al llegar… qué mujer más perceptiva.

-Nada, todo está bien – trato de responder de forma escueta, repito, no sé mentir bien. Por suerte las marcas en mis muñecas parecen estar menos visibles hoy.

Nabiki entrecierra los ojos y su aguda mirada me da escalofríos, ¿Habrá aprendido a leer la mente?

-Sabes que mentir se te da pésimo, Akane – me responde para darse la vuelta y comenzar a marcharse por el pasillo – por cierto, dile a Ranma que no sea tan salvaje y no te deje chupetones-

- ¿Qué…? - corro al baño y al mirarme al espejo veo en mi cuello una marca con el sello Saotome…-¡Ranmaaaa!-

…..

Afuera de la arena donde se iba a disputar el torneo, me encuentro con mis hermanas, la tía Nodoka, Tofú y Ukyo esperando. La pequeña Kimiko está en mis brazos, uno de sus lugares favoritos y mira divertida todo el jaleo de gente, que para mi sorpresa es bastante. Ranma y Ryoga habían ido a inscribirse acompañados de papá y el Tío Genma, ellos querían figurar como entrenadores, aunque la verdad no era necesario. De todas formas, mi mente está en otro lado en este momento… miro hacia todos lados nerviosa.

-¿A quién buscas Akane?- me pregunta U-chan a mi lado, volteo a ver su rostro curioso.

-A nadie, solo estaba observando- contesto lo más tranquila posible mientras disimulo arreglarle el cabello a mi sobrina.

-Déjala Ukyo, Akane está rara últimamente- acota Nabiki y yo le devuelvo el ceño fruncido.

-Será porque algunas no saben lo que es la pri-va-ci-dad – la quiero a mi hermana, pero sabe sacarme de mis casillas.

-Oh, miren, ahí vuelven todos- agradezco la interrupción para nada casual de mi hermana Kasumi, ella siempre sabe ayudarme cuando me siento en apuros… suspiro más tranquila ya que no vi a Ryu por ningún lado, a lo mejor desistió de participar… eso espero.

…..

-¿No me vas a desear suerte?- me pregunta Ranma en un tono algo meloso hasta para él que me hace reír.

-Claro que sí mi bobo, aunque no la necesitas, vas a ganar- le digo echando mis brazos alrededor de su cuello. Ranma me estrecha fuertemente por mi cintura y me acerca hacia él, mi cuerpo completamente pegado al suyo. Sus hermosos ojos azules me miran con intensidad atrayéndome, y sin pensarlo acorto la distancia entre los dos y conecto mis labios en los suyos… nos besamos con urgencia, pronto nuestras lenguas danzan agitadamente. Si hay algo que amo es besarlo, jamás me voy a cansar del sabor de sus labios.

-Ejem…- escuchamos a Ryoga al lado nuestro que nos interrumpe tímidamente – ya dejen esas cosas para después… Ranma, tenemos que irnos, está por comenzar-

Nos separamos con nuestras mejillas sonrojadas, es tal la atracción que sentimos el uno por el otro que a veces nos olvidamos que podemos no estar solos. Ranma me mira como queriéndome decir algo, pero luego se arrepiente y me besa la frente con amor.

-Anda- le digo – Ve a ganar amor, te amo- le susurro y le doy un beso suave en los labios. Ranma me lo devuelve y me sonríe.

-Siempre es para ti, te amo- me dice apretando mi mano con fuerza para luego soltarme.

-Lo sé- le respondo dulcemente y él se aleja con Ryoga hacia la zona de los vestidores, antes de desaparecer por la puerta me da una última mirada sonriente.

…..

Ya adentro del recinto, me acomodo junto a mi familia en las gradas que nos fueron asignadas esperando que comience el torneo, por suerte al principio se trata de pequeños enfrentamientos por puntos para llegar a las semifinales, así que cada combate no dura mucho. Ya las semifinales y la final sí se disputan en las condiciones normales.

Los combates dan inicio y el corazón me da un vuelco cuando veo que uno de los primeros contendientes no es nada menos que Kumon. Maldigo internamente todo lo que puedo, maldita sea la hora de tener que verlo. Puedo jurar que su vista se clava directamente donde me encuentro y eso me pone nerviosa, miro discretamente a mi familia, pero nadie parece haberse dado cuenta. Obviamente venció a su contrincante en un abrir y cerrar de ojos y se retira del tatami con una estúpida sonrisa triunfal. Trato de que no me afecte su presencia, después de todo sabía que esto iba a suceder.

Ranma y Ryoga hacen un excelente puntaje y avanzan sin problemas rápidamente. Es realmente un placer verlos combatir, aunque cada vez que veo a mi prometido en acción es como ver a un embravecido caballo salvaje, tan grácil y ágil que es imposible no embobarse con él. Siempre tiene admiradoras dando vueltas, eso me pone de mal humor, pero parece que aprendió de sus estupideces del pasado y no se comporta como un ególatra, sabe mantenerse al margen… además no es novedad que estamos comprometidos, todo el mundo lo sabe.

El tiempo pasa rápidamente y el torneo avanza sin mayores complicaciones y tal como lo anticipé tanto Ranma, como Ryoga, Kumon y un participante oriundo de Tokyo llegan a las semifinales. Ranma se enfrentará con el tal Takeshi, y Ryoga con Ryu. A ésta altura realmente quisiera que ahora Ryoga le dé su merecido a Kumon y todo esto acabe rápido.

-Damas y caballeros, daremos un breve receso de media hora antes de dar comienzo a las semifinales- escucho que anuncian por los parlantes – les recordamos que pueden acercarse a la zona del buffet si quieren degustar nuestros exquisitos platillos –

-Uy Tendo, eso no suena para nada mal- dice glotonamente el tío Genma.

-Claro que no Saotome, familia ¿Desean comer algo? - pregunta mi padre amablemente a todos.

Mientras escucho como todos le ordenan algo a mi padre que sonríe con una gruesa gota en su cabeza, Ukyo se dirige hacia mí – Akane, ¿me acompañas al baño? -

-Claro- me giro hacia Tofu para dejarle en brazos a mi sobrina, quien hace un puchero cuando la suelto –no te pongas así Kimi-chan, la tía enseguida vuelve- le digo mientras toco la punta de su nariz, ella se ríe divertida ante ese gesto.

Cuando llegamos a la zona de los tocadores con Ukyo vemos que hay una larga fila de mujeres esperando para entrar.

-Ay, no- dice compungida mi amiga – realmente tengo urgencia-

-Creo que hay más baños del otro lado de la arena- le digo, aunque sé que queda un poco lejos ya que hay que dar toda la vuelta. Conocía el lugar de haber venido varias veces a otros torneos, incluso hace unos años participé en uno antes de que la Universidad me quitara todo mi tiempo.

-Bien, vamos, prefiero ir hacia allí antes que esperar aquí- me contesta algo desesperada.

Nos encaminamos hacia allá charlando de las competencias que vimos, me gusta hablar de artes marciales con Ukyo, es algo que nunca pude compartir con mis otras amigas, además en este momento me ayuda a tranquilizar mis pensamientos. Así que no me doy cuenta cuando llegamos rápidamente a la otra zona de sanitarios. Por suerte no hay mucha gente y tampoco hay fila así que ella entra mientras yo me quedo esperándola en el pasillo de afuera apoyada contra la pared.

Decido tomar de mi bolsillo del jean el folleto que nos dieron en la entrada para leerlo mientras espero, cuando de pronto veo una sombra proyectarse en las hojas. Levanto mi cabeza y me encuentro con la desagradable sonrisa de Kumon. Enseguida intento moverme, pero él no me deja y me acorrala poniendo ambos brazos en la pared, al lado de mi cabeza.

-Déjame- le digo lo más retadora posible, no entiendo qué está haciendo aquí, se supone que los luchadores que siguen en la contienda no pueden abandonar los vestidores. Cierro mis puños con fuerza, esta vez no me voy a contener.

-Ya te lo dije princesa - me dice el muy condenado, odio que me llame así - eso no va a ser posible…vas a ser mía pronto-

-Tienes mucho descaro para aparecerte en mi presencia, lárgate o no respondo- trato de amenazarlo y de que no note mi creciente nerviosismo.

Pero el parece no inmutarse, es más amplia su sonrisa y me toma un pechón de pelo – me gusta cuando te haces la ruda, Tendo… me dan más ganas de domarte-

Rechino los dientes de pura ira, me da asco. Levanto mi puno con claras intenciones de darle un golpe en su estúpida cara, pero me detiene velozmente y se acerca peligrosamente hacía mí, yo me voy más hacia atrás tratando de fundirme con la pared para evitarlo cuando escucho que me llaman.

-Akane – exclama Ukyo confundida al salir del sanitario - ¿Qué está sucediendo? - la presencia de Ukyo parece acobardar a Ryu y yo aprovecho para salir de su prisión.

-Nada Ukyo, Kumon anda perdido- le contesto y tomo la mano de ella para alejarnos por el pasillo dejando atrás a un sonriente acosador. Lo detesto.

Arrastro como puedo a mi amiga para volver lo más rápido a la zona donde hay más gente cuando Ukyo se suelta y me encara.

- ¿Qué fue eso Akane, estás engañando a Ranma? - me pregunta acusadoramente mientras se cruza de brazos. Esa sola frase me hace rabiar.

- ¡¿Cómo te atreves, Ukyo?! ¿Acaso me crees capaz? – le respondo casi en un grito, no lo puedo creer.

Ella parece reflexionar ante mis palabras y afloja su postura – Entonces… ¿Por qué él estaba así contigo? ¿Acaso te estaba molestando? -

No le respondo, desvío mi mirada mientras intento contener las lágrimas que quieren asomarse por mis ojos… rabia e impotencia por la situación y porque ella haya creído eso de mí. De pronto siento la mano de ella en mi hombro.

-Lo siento Akane, me sobrepasé, discúlpame- me dice sinceramente y yo la miro, pero aun así no puedo hablar, estoy enojada – Si me cuentas qué sucedió te podré dar una mano –

Con el dorso de mi mano limpio mis lágrimas – Este no es el lugar, luego te cuento – le respondo duramente, realmente no quería contarle ahora y menos después de que haya dudado de mí.

No parece satisfecha por mi respuesta, pero decide no presionarme -Bien, anda, volvamos con los demás– ahora es ella la que me toma de la mano y me conduce, mientras intento no dejar que la situación me venza.

Al volver con la familia agradezco que nadie haya notado nada, traté de fingir que todo estaba bien cuando por dentro siento el mar de emociones. Estoy sumamente cansada de toda ésta situación, ya está rayando lo imposible.

Al finalizar el receso el locutor anuncia la reanudación de los combates y el primero en hacer presencia es Ranma contra el tal Takeshi. Me fuerzo en concentrarme en mi prometido y olvidar por el momento el mal trago. Ya lo he dicho y lo seguiré diciendo, ver a Ranma luchar es tan atrayente y hechizante que surte efecto enseguida. Escucho a mi papá y al Tío exclamar de Júbilo cuando el combate se pone intenso y Ranma se ve forzado a elevar el nivel que había tenido hasta ahora, pero estoy tranquila porque no lo veo cansado. Lo conozco y sé que está estudiando a su oponente para encontrar el punto débil y el mejor momento y lugar para dar su estocada final. No puedo evitar sonreír cuando minutos luego lo veo vencer hábilmente a su adversario siendo proclamado finalista de la competencia. La gente estalla en vítores, se ha ganado el cariño del público.

El siguiente combate es de Ryu con Ryoga y vuelvo a estar nerviosa. Quiero que mi amigo venza y a su vez no quiero que salga lastimado, sé que Ryu es fuerte, pero me sorprendo cuando veo que Ryoga le hace frente y parece llevar la delantera en el encuentro. Mi amigo ha mejorado muchísimo con los años, y lo veo aplicar algunas técnicas que sé han perfeccionado con Ranma. Sin embargo, cuando él parecía llevar las de ganar, Kumon se recupera y le da un potente golpe a Ryoga mandándolo lejos, muy lejos del cuadrilátero, dejándolo fuera de competencia.

-¡Ryoga!- exclama Ukyo preocupada y se para de un salto de su lugar, corriendo sale disparada hacia la zona de la competencia para ir a su encuentro aunque sabe que no puede pasar más allá de la valla. A lo lejos diviso a mi amigo siendo atendido por un paramédico, tiene un feo corte sobre la ceja.

La sonrisa de suficiencia de Ryu es repugnante cuando lo anuncian vencedor y el estómago se me encoje cuando me doy cuenta que la final será contra Ranma…

Y allí están los dos, uno frente al otro, viéndose de forma amenazante… Kumon parece divertido pero mi Ranma está serio y puedo ver desde aquí sus ojos fríos. Algo le está diciendo a mi prometido que no le hace gracia y veo cómo él aprieta sus puños. En cuanto el referí da comienzo al encuentro veo a Ranma lanzarse cual bala hacia su adversario, se lo ve imponente. Kumon se defiende y pronto chocan los dos con una fuerza descomunal. Tiemblo de los nervios, siento mi cuerpo tenso y que en cualquier momento me va a dar algo. El combate es parejo, aunque sé que Ranma no está dando el cien por cien… me pregunto por qué. No me había equivocado al pensar que Ryu era fuerte, sé reconocer a los buenos contrincantes, solo espero que Ranma no se deje dominar por la ira que veo está tratando de contener.

El recinto entero está que explota de los vítores y las exclamaciones por le pelea, mi familia entera está alentando a Ranma, incluso Kasumi grita fuertemente el nombre de mi prometido y la pequeña Kimi-chan estira sus brazos hacia su tío favorito. Yo quisiera compartir su emoción, pero tengo un nudo en el estómago, aunque quisiera que Ranma le dé su merecido a ese desgraciado.

Si no estuviese en este estado probablemente estaría disfrutando de lo que sin duda es un espectacular combate. Las dos figuras se mueven mortíferas la una contra la otra y cuando siento que no puedo más es cuando veo la determinación de Ranma en los ojos, ya encontró la forma. Segundos después logra estamparle el puño cerrado a Ryu en la cara lanzándolo con una potencia avasalladora afuera del tatami y los jueces dan por concluida la pelea anunciando vencedor a Ranma.

La multitud entera se pone de pie para ovacionarlo y yo misma junto con mi familia me encuentro acompañando la emoción. Al fin siento algo de justicia y aflojo un poco el malestar. Sonrío con ganas cuando veo a Ranma recibir su condecoración, aunque él se muestra serio y adusto. La gente lo aplaude y se realiza la ceremonia del fin del torneo. Veo a los competidores saludar al jurado y luego se alejan hacia la zona de los vestidores.

Es cuando siento que jalan mi brazo y me doy vuelta para encontrarme a un niño de 10 años que me extiende una hoja cerrada. Lo miro confusa - ¿Para mí? –

-¿Eres Akane Tendo?- me pregunta con su vocecilla por entre los gritos de la multitud y yo asiento desconcertada –Es para ti-

Tomo la hoja y la desdoblo para encontrarme con una nota escrita a máquina –Oye, ¿Quién te lo dio? - levanto mi cabeza para ver al niño, pero ya no está, salió disparado y se perdió entre el gentío.

Vuelvo mi atención a la nota y leo lo que lleva escrito: Akane, te espero en los vestidores de mujeres, tengo algo importante que decirte. Ranma.

Me resulta extraño que me haya pedido algo así, además no entiendo por qué me pidió de vernos allí, ese sector debe estar cerrado al público ya que esta vez el torneo era solamente de la categoría masculina. Me giro en busca de Nabiki para avisarle que me iba a encontrar con Ranma pero no la veo, debe estar haciendo de las suyas, así que en vez me acerco a Kasumi y le comento que me esperen afuera. Guardo la nota en el bolsillo trasero de mi pantalón y me doy la vuelta, pero choco sin querer con alguien, la gente ya se había comenzado a dispersar y a querer salir del lugar.

…..

Cuando llego a la zona de la cita veo que evidente el sector estaba cerrado al público y que no había casi personas deambulando por allí. Mirando hacia todos lados para no ser vista abro la puerta que da al pasillo de los vestidores de mujeres y me adentro en él.

-¡Ranma!- llamo a mi prometido pero no obtengo respuesta así que sigo caminando hasta que ingreso al vestuario propiamente dicho, sin embargo no lo diviso por ningún lado. Una sensación de peligro se instala en mi pecho y de repente me doy cuenta que muy probablemente no haya sido Ranma quien me mandara esa nota. Maldigo internamente por mi descuido y decido marcharme de allí pero frente a mí aparece otra vez él impidiéndome el paso.

-Debí imaginarme que esto sería obra tuya- le digo enojada tratando de ocultar mis emociones al verme en un lugar apartado sola con él.

-Admite que querías que fuera yo…- me contesta provocativamente. Tiene un feo moretón en la mejilla derecha hecho por mi prometido y el solo hecho de ver eso me recuerda que no debo tener miedo, que yo también soy una artista marcial y que no voy a permitir tales abusos de parte de este hombre nunca más.

-¿Cuántas veces debo decirte que me dejes en paz? No me interesa un tipo como tú, eres patético Kumon- cierro mis puños con fuerza llena de coraje, no me voy a dejar amedrentar.

Ryu me observa sin responderme y camina decidido hacía mí… ahora es cuando. Me lanzo hacia él con un grito de guerra lista para darle un puñetazo, veo el gesto de asombro surcar su rostro ya que no se esperaba que lo ataque de ésta forma, pero se recupera rápidamente y alcanza justo a esquivarme. Sin embargo, no le doy tregua y flexiono mi rodilla para darle de lleno en su estómago, mandándolo varios metros hacia atrás directo al suelo. Respiro satisfecha y lo veo levantarse, pero ya no porta su sonrisa de burla, ahora me devuelve la mirada tan fría que me hace respingar. Toma carrera y viene hacia mí con todo, alcanzo a levantar mis brazos para bloquear su ataque… bien, va a pelear en serio contra mí, no me importa que sea más fuerte, voy a luchar con todo lo que tengo.

-Date por vencida y entrégate- su voz también se ha vuelto fría y noto como ejerce aún más fuerza logrando superar mi bloqueo. Pronto siento su puño en mi costado derecho y me lanza hacia atrás, haciendo que choque estrepitosamente contra los casilleros. No me da tregua y enseguida siento un golpe en mi mejilla izquierda, la fuerza es tal que me tira al piso. Siento algo de mareo, el golpe fue muy fuerte.

-Jamás me entregaré a ti- le contesto mientras enderezo mi torso del suelo ayudada por mis brazos y lo miro con furia – estás loco si crees que lo haré-

Ryu me mira desde su posición de ventaja y veo sus ojos arder con furia, su mirada se ha vuelto muy oscura. Rápidamente se agacha hacia mí y me toma por mi camisa para levantarme y con fuerza me empuja nuevamente hacia los casilleros haciendo que mi camisa se desgarre y mis pechos cubiertos por el sostén queden al descubierto. Instintivamente muevo mis brazos para cubrirlos, pero él me toma con fuerza de mis muñecas y con ambas manos las aprisiona por sobre mi cabeza.

Siento su mirada lasciva, oscura y llena de deseo recorrerme y un escalofrío desagradable me asalta, de pronto vuelvo a sentir miedo de lo que pueda llegar a hacer así que comienzo a mover mis piernas para intentar darle una patada, pero él se arrima contra mí y me bloquea con su cuerpo. Intento liberar mis manos pero la fuerza que ejerce no me lo permite y ahí es cuando siento otra vez su miembro presionarse contra mí.

-No, déjame, ya basta- le digo enojada y me muevo con más fuerza.

-Eso es, muévete así que más quiero tenerte- me dice y automáticamente ceso mi forcejeo. Ladea una sonrisa mezquina y con una mano sostiene mis dos muñecas para liberar su otra mano, que baja y aprieta uno de mis pechos.

-¡No!- me vuelvo a mover para quitarlo de encima pero se él se mueve contra mí y comienza a frotarse mientras que lleva su labios hacia mi cuello y busca tocar mi seno por debajo del sostén. Mi desesperación escala y me siento aprisionada, no puede estar sucediendo esto, las lágrimas comienzan a resbalar por mis mejillas y tengo mucho miedo. Ranma… el nombre de mi prometido resuena fuerte en mi mente mientras hago lo imposible por liberarme de esa masa de músculos que me tiene a su merced.

RANMA

Por primera vez no siento júbilo por ganar un torneo. La pelea con Kumon me dejó con un sabor amargo y estoy deseando salir de aquí para ir a enfrentarlo personalmente, lejos del jurado y de personas que puedan descalificarme a mí o al Dojo de futuras competencias. Lo voy a matar.

Lo que dijo sobre Akane me dejó enfurecido, cómo se atreve siquiera a insinuar que ella sería de él, antes por sobre mi cadáver y estoy deseando darle su verdadero merecido, el que no pude darle en esta pelea. Aunque quizá ahora me hago a una idea de lo que estaba pasando con Akane últimamente… si Kumon ha estado molestándola o lo que es peor, acosándola, y me llego a enterar que las marcas en sus muñecas fueron por su causa, es hombre muerto.

Con ansiedad me ducho rápidamente y me cambio de prisa, deseo ver a mi prometida y asegurarme de que esté bien. Otra vez la sensación de que algo va a pasar me sobresalta y me deja intranquilo. Al terminar, me dirijo a buscar a mi familia a las gradas, de seguro se encuentran allí esperándome. A lo lejos los diviso y veo que Ryoga y Ukyo ya están junto a ellos, pero no la veo a Akane… demonios. De un salto llego a donde están y mi familia no tarda en vitorearme y en querer abrazarme para felicitarme, pero yo no respondo a ello.

-¿Dónde está Akane?- pregunto con urgencia… algo está mal, muy mal.

-Ranma, ella me dijo que la esperáramos afuera- me responde Kasumi y no puedo evitar hacer un gesto ante ello, es raro que Akane se haya marchado sin esperarme.

-¿No te dijo por qué, Kasumi?- la aludida me contesta negativamente con su cabeza, con un gesto de disculpa en su rostro.

-¿Qué sucede, Ranma?- Me pregunta Ryoga, sabe que estoy tenso y yo lo miro con preocupación en mi rostro.

-Algo no está bien con Akane, tengo un mal presentimiento- respondo con el corazón en la boca.

-Quizá esto pueda decirnos- escucho a Nabiki a mis espaldas, la veo sostener un papel en sus manos – encontré esta nota en el piso y según ella, aparentemente le pediste que se encontrara contigo-

-¿A qué te refieres?- le pregunto y ella me entrega el papel. Lo tomo rápidamente y lo leo a la velocidad de la luz. Mis ojos se abren de sorpresa –Esto no lo escribí yo- me siento estático y rígido en mi lugar… ¿Será posible?

-Me imaginé- contesta mi cuñada con el semblante serio. Ryoga y Ukyo se colocan a cada lado mío para leer la nota.

- ¡Ranma! No puedo creer que no me di cuenta - me dice Ukyo con urgencia y muy angustiada recordando algo- tienes que saber que en el receso fuimos hasta el baño con Akane, ella me espero afuera y cuando salí vi como Ryu la tenía acorralada contra la pared y…- no dejé que mi amiga terminara lo que estaba diciendo… solté el papel, mis pertenencias y me eché a correr como un condenado hacia el vestidor de mujeres. Mis sospechas eran ciertas, Ryu estaba acosando a Akane y sabía bien con qué intenciones se hizo pasar por mí… porque ahora estoy seguro que fue él quien escribió esa nota. Siento la ira y la furia correr por mis venas, mi cuerpo preparándose para un nuevo combate… si le puso un dedo encima no voy a dudar en hacer lo que tengo que hacer. La adrenalina me domina y me impulso con más fuerza para llegar.

Diviso la puerta que da al pasillo de los vestidores femeninos y de una patada la derribo. Apuro el paso y pronto llego a la entrada, lo que veo me deja paralizado momentáneamente y me corta la respiración. Kumon está forzando a Akane, la está tocando mientras ella intenta liberarse y le pide que pare, sus ropas rasgadas y su rostro golpeado y lleno de lágrimas me sacan de mis casillas, mi vista se nubla y sólo tengo algo en mente. Como un tren en marcha me voy hacia Kumon y lo empujo para sacárselo de encima.

-¡Te mataré!- le grito mientras que arremeto con un fuerte golpe contra él. Kumon se tambalea hacia atrás y yo protejo a Akane con mi cuerpo. Giro mi rostro para verla y buscar heridas, ella me devuelve la mirada aliviada y es cuando noto el moretón en su mejilla… la sangre bulle sin control en mi cuerpo. Devuelvo mi atención hacia ese desgraciado y lo miro con todo el desprecio que puedo sentir. Mi rostro se transforma en un témpano, siento el empuje de la adrenalina bombear por mi cuerpo y sin pensarlo más me vuelvo a lanzar hacia él.

Ryu no se acobarda y arremete contra mí también… esto no es como la pelea de recién, oh no… esto es pelear en serio y le propino una patada en su estómago haciéndolo volar hacia las bancas. Él se levanta con dificultad, todo magullado por el golpe.

-No deberías habernos interrumpido Saotome, estaba a punto de hacer mía a tu linda chica- me dice mientras limpia de su boca un hilo de sangre. Mi rostro se desencaja ante tal afirmación y me ciego de la ira.

-¡Hijo de puta!- le grito fuera de mi mismo y me encuentro nuevamente abalanzándome contra él. Me espera en guardia y cuando chocamos nos estrellamos contra una pared, haciendo que varios ladrillos salten de ésta. Ryu me toma con fuerza y me tira hacia los lavabos, inevitablemente rompo varios y un dolor se instala en mi espalda, pero no me importa.

Veo que Ukyo y Ryoga entran justo en ese momento. Ella se dirige hacia Akane para abrazarla y Ryoga quiere hacerle frente a Kumon –¡No, Ryoga! - le pego el grito para frenarlo – Es mío- y sin esperar nos volvemos a enfrascar en un poderoso enfrentamiento.

Aplico el truco de las castañas calientes y conecto varios golpes en su rostro y torso, haciendo que caiga hacia el suelo, pero no lo dejo caer del todo y lo tomo de su remera para levantarlo y de una fuerte patada lo vuelvo a mandar contra la pared. Ryu choca estrepitosamente y luego cae al piso. Me voy encima de él y comienzo a golpear su rostro una y otra vez, mientras él intenta defenderse.

-Nunca más te vuelvas a acercar a ella, ¡¿Me escuchaste?!- mis puños se llenan de sangre a medida que lo golpeo más fuerte, no le doy tregua ni dejo que se recupere, quiero matarlo, que sufra como nunca.

-¡Basta, Ranma!- escucho a Akane tras mío, incluso Ryoga intenta frenarme tomándome de mi brazos pero yo me suelto de un empujón y sigo con mi cometido. Kumon ya no se defiende y sé que debería detenerme, pero no puedo… nunca en mi vida había estado tan iracundo, Akane es lo más preciado para mí y no toleraré que le hagan daño, esta escoria debe pagar por ello.

-Ranma, Ranma, ¡Ranma!- Akane me abraza y me toma de mis manos haciendo que finalmente me detenga. Entre ella, Ryoga y Ukyo me separan de Kumon y me alejan finalmente.

Akane me abraza con fuerza y yo me encuentro ido apretando mis puños, pero reacciono y la estrecho entre mis brazos, todavía con la ira corriendo por mis venas. Vemos entrar a Nabiki con la policía, el personal de seguridad del torneo y un médico, que se acerca para atender a la escoria tirada en el piso. Rápidamente me dirijo hacia mi prometida y tomo su rostro entre mis manos, ella me mira acongojada - ¿Estás bien? – le pregunto y ella me responde afirmativamente con su cabeza y lágrimas en sus hermosos ojos. Me quito mi camisa china y se la coloco sobre sus hombros para ocultar su desnudez.

Uno de los policías se acerca hacia nosotros – Deberán acompañarnos a la estación de policía – me dice y hace el ademán de detenernos. Intento resistirme, pero una señal de Nabiki hace que me detenga. Si algo pasa sé que ella logrará sacarnos del problema… así que veo cómo ponen a Kumon en una camilla, con el rostro desfigurado… tomo la mano de Akane y salimos tras la policía.

…..

AKANE

Hace dos horas que nos encontramos en la estación de policía, esperando. Los paramédicos atendieron las heridas de Ranma y mías, y luego los agentes nos tomaron declaración de todo lo que había sucedido. Con mucho pesar, finalmente revelé el acoso que estuve sufriendo de parte de Kumon todo este tiempo y de cómo me había acorralado en los vestidores. Ranma abrió los ojos con sorpresa y su mirada se volvió oscura cuando se enteró que esto había estado ocurrido por meses. Sin embargo, no interrumpió mi relato y sólo contó su versión de los hechos cuando se lo preguntaron.

Ahora nos encontramos los dos sentados en la sala de interrogatorios esperando que vuelvan por nosotros. Siento su gélida aura y tengo miedo de que esté molesto conmigo por no contarle.

-Perdón Ranma…-susurro bajito.

Él no me responde enseguida, lo escucho suspirar fuertemente para luego elevar su vista hacia mí – Akane, deberías haberme contado lo que estaba pasando- su voz no suena molesta, suena compungida. Su mirada penetrante me incomoda.

-Lo sé, pero…-

- ¿Pero qué? - me interrumpe irritado.

-Sé defenderme sola y no quería que hicieras algo de lo que luego te puedas arrepentir… como ahora-

Ranma cerró los ojos con fuerza conteniéndose y creí que iba finalmente a explotar. Pero lo veo destensarse un poco y vuelve a mirarme con dolor y amor al mismo tiempo – Sé que puedes defenderte sola, pero ésta situación ameritaba que me lo dijeras, hubiese acorralado a ese cabrón y lo hubiese puesto en su lugar… además…- su rostro se desfigura cuando recuerda algo y voltea su vista hacia sus manos ahora vendadas- Tuve mucho miedo… Akane, ¿Cuándo vas a entender que eres lo más importante para mí y que estoy para cuidarte? Somos un equipo, no puedes ocultarme éstos hechos tan graves, ¡si no llego a tiempo casi abusa de ti! -

Enfoca sus azules embravecidos llenos de dolor en mí y siento cómo las lágrimas comienzan a caer por mi rostro, me abalanzo sobre él y lo abrazo. Entierro mi rostro en su pecho y siento cómo me envuelve cálidamente con sus brazos y me estrecha con fuerza. Pronto siento una de sus manos acariciando mi cabello.

-Lo siento… – le dijo entre sollozos – Nunca creí que iba a llegar a tanto esta situación- viendo cómo se sucedieron las cosas, me recrimino por no haber actuado antes y por haberle mantenido esto en secreto. Ranma tiene razón, un equipo está en las buenas y en las malas.

Levanto mi vista hacia él y Ranma sostiene mi rostro con ambas manos, lentamente hace una caricia para borrar mis lágrimas y se detiene en mi moretón, el disgusto surca sus masculinas facciones – Te amo demasiado Akane… siempre estaré ahí para protegerte, aunque tú puedas sola… déjame cuidar de ti - me dice en un susurro y yo no puedo más que asentir conmovida.

-Te amo Ranma… a tu lado sé que siempre me sentiré protegida- sus ojos brillan y lentamente se acerca para depositarme un suave y dulce beso en los labios.

Escuchamos la puerta abrirse y nos separamos enseguida. Vemos ingresar a un agente seguido de mi hermana Nabiki que nos mira de forma seria.

-Bien – nos dice el agente – su abogada ha intervenido y hemos cerrado el caso, son libres de marcharse- suspiro aliviada frente a sus palabras – Señorita Tendo, el señor Kumon ha sido detenido por acoso sexual y pasará un tiempo en la cárcel, así que puede quedarse tranquila. Descubrimos varias denuncias por acoso en su haber-

-Gracias Oficial – siento un alivio enorme al escuchar esas palabras, al fin me siento libre.

-En cuanto a usted Señor Saotome- se dirige a mi prometido ahora – debe saber que cuenta con una excelente abogada, si no fuera por ella ahora mismo estaría también en la cárcel por abuso excesivo de fuerza y por casi homicidio. Sin embargo, como Kumon sigue vivo en el hospital y se va a reponer, el caso queda caratulado como defensa personal y es libre de marcharse- el policía mira duramente a Ranma y apoya las manos sobre la mesa de forma intimidante para acercarse a él – pero sepa que lo estaremos vigilando, no se tolerará otra situación semejante, no importa qué tan reconocido artista marcial sea-

Ranma mira retadoramente al agente, pero pronto asiente de forma seria… esto temía que pasase cuando decidí no contarle, pero ahora sé que actué mal y que no podemos ocultarnos cosas tan importantes… si se lo hubiese contado antes seguramente no hubiésemos llegado a éste punto, ahora lo sé.

Nabiki nos hace un ademán para que salgamos de allí y la sigamos por los pasillos de la comisaría, pronto nos encontramos fuera donde vemos nos está esperando la familia entera y nuestros amigos. Pero antes de llegar a ellos, mi hermana se da la vuelta y nos enfrenta, mirándonos de forma severa un instante para luego suavizar su postura.

-Hermanita, seguro Ranma te dijo lo mismo, pero deberías haberme contado antes lo que estaba sucediendo, con mis recursos hubiésemos puesto un fin a la situación mucho antes sin necesidad de los músculos – dice Nabiki señalando a Ranma, quien le devuelve la mirada molesta a la vez que me abraza por mi cintura y me estrecha fuertemente contra él.

Suspiro cansada – Lo sé hermana… gracias por habernos ayudado, te debo una-

Ella me mira y noto preocupación en su mirada – Sabía que algo te estaba pasando, creo que todos nos dimos cuenta… eres importante para nosotros Akane, nunca dudes en apoyarte en la familia… siempre estaremos los unos para los otros-

-Nabiki…- sus palabras me conmueven, son pocas las veces cuando el sentimentalismo la domina… estoy muy agradecida con ella.

-Gracias Nabiki por sacarme del lío – le dice mi prometido algo apenado y ella hace un gesto con la mano como restándole importancia.

-Bah… para eso está la familia… aunque ya veremos la forma en que me lo vas a pagar cuñadito…- su sonrisa maquiavélica vuelve a aparecer y siento como a Ranma le dan escalofríos.

Sin más nos dirigimos hacia mi familia y amigos quienes me reciben con un abrazo. Mi papá llora a mares mientras no me suelta y yo me siento envuelta por el cariño de todos, protegida por todos ellos. Cruzo mi mirada con Ranma que me sonríe con amor mientras observa como todos me estrechan fuerte y yo le devuelvo la sonrisa, conmovida por todo. Ahora entiendo que uno no tiene por qué enfrentar sus problemas solo y que siempre se puede contar con el apoyo de las personas que más amamos.

FIN

¡Bueno! Esto se terminó. Muchas gracias a todos por haberle dado like a esta historia y por escribirme, veo que es un tema que genera de qué hablar y ¡cómo no! No es para menos.

Intenté relatar desde ambos puntos de vista la situación y una pelea entre Akane y Kumon, y entre Ranma y Kumon. Espero que el resultado haya sido de su agrado, no soy buena con escenas de éste tipo.

Quise dejar el mensaje al final como aprendizaje de la historia. En estos casos, y en todos, siempre podemos contar con el amor de nuestras familias y amigos para superar una situación de violencia y de abuso. Muchas veces por miedo, vergüenza o vaya uno a saber qué, las víctimas no cuentan lo que les pasa, o lo que es peor, defienden a sus abusadores. Éste no fue el caso, pero los hay. Repito, si sufrís violencia, denúncialo. No estás sola.

¡Espero que les haya gustado!

Sin más, ¡nos leemos próximamente! ¡Saludos!