Capítulo 6

Dudas

Luna abrió los ojos, desperezándose de seguido mientras iba repasando mentalmente cómo fue la anterior noche. Había sido bastante tranquila de por sí, salvo un par de miedos nocturnos por parte de dos potrillos hermanos en un sueño compartido y sueños angustiosos ocasionados por el estrés por parte de un semental de mediana edad, Ecuestria había dormido bien en general.

Sin embargo había algo que no la terminaba de encajar; cada vez que entraba en el mundo onírico, como experta en magia de ese tipo era capaz de distinguir todos y cada uno de los sueños que los ponis tenían, teniendo además la capacidad de entrar y salir de ellos a placer sin ningún tipo de restricción. Este era un poder que usaba con responsabilidad, puesto que era consciente de los riesgos que entrañaba para con la intimidad de los ponis, y normalmente lo que solía hacer era echar rápidos y breves vistazos sin ni siquiera detenerse a mirar como tal, a no ser que fuera un mal sueño o algo parecido.

Sin embargo, y aunque lo intentó, le resultó imposible echar un vistazo al sueño de Twilight, el cual de alguna forma se encontraba "cerrado" sin posibilidad de abrirlo, cual puerta atrancada. No era algo que ocurriera así sin más, desde fuera el sueño permanecía inalterado y sin signos que mostraran que fuera un mal sueño ni nada parecido, pero el detalle en sí la extrañó bastante ya que no todos los días llegaba a suceder algo semejante.

Se levantó aún algo adormilada, dirigiéndose al baño para acicalarse un poco, poniéndose sus engalanes reales y yendo a desayunar; nada más salir al pasillo la recibió Kibitz, el mayordomo real y el que llevaba la agenda junto con Raven, la secretaria personal de ambas princesas.

-Buenos días, princesa Luna.

-Buenos días, Kibitz… ¿qué hay para hoy?

-Afortunadamente para usted tiene la mañana libre, pero luego por la tarde tiene una inauguración conjunta con su hermana, ya han terminado las obras del nuevo teatro de la parte baja de la ciudadela y lo van a abrir ya.

-Oh, estupendo… ¿qué hay del papeleo?

-Unas cuantas actas y proclamas para firmar y poco más.

-Qué bien, ya podrían ser así todos los días… en fin, me voy a desayunar.

-Su hermana la princesa Celestia la está esperando.

Nada más entrar en el comedor vio a su hermana sentada al otro lado de la alargada mesa, junto al amplio ventanal que iluminaba la espaciosa estancia; Celestia se encontraba leyendo un periódico y con las gafas de leer puestas, saludando a su hermana al verla.

-Buenos días, Luna…

-Buenos días, Tia… ¿algo relevante en el periódico?-murmuró ella, sentándose a su lado.

-No mucho, noticias varias, ya sabes, para estar informada de lo que va pasando.

-Bien… ¿y Cadance y Blueblood?

-Estarán al caer…

Nada más comentarlo los aludidos entraron en el comedor, saludándoles de seguido y sentándose con ellos, Cadance poniéndose al lado de su tía Luna y Blueblood a la siniestra de Celestia, justo enfrente de Luna.

-Buenos días, niños…

-Oh, vamos, tía Luna, ya no somos unos potrillos…-murmuró Cadance.

-Exacto, ni que fuéramos unos simples mocosos…-soltó Blueblood con prepotencia.

-Ya, ya lo sé, tan solo os picaba un poco… pero en el fondo siempre seréis nuestros niños, sobre todo para vuestra querida tía…-murmuró Luna, mirando a su hermana con gesto divertido.

Ante eso la alicornio blanca rodó los ojos, murmurando de seguido.

-Lo que tú digas, Luna…

-Pues claro que lo digo…

-Siempre has sido un poco chinche, tía Luna… pero se te quiere igual-añadió Cadance, divertida.

-Oh, gracias cielo.

Al cabo de una breve espera les trajeron el desayuno y estuvieron comiendo diligentemente, Blueblood y Cadance fueron los primeros en terminar, retirándose rápidamente para hacer sus cosas y dejando a sus tías allí. Una vez solas, Luna se dirigió a su hermana con voz queda.

-¿Puedo hablarte de algo, Tia?

-Sí, claro, dispara.

-Es acerca de tu alumna, Twilight Sparkle… ¿has notado algo raro en ella últimamente?

La pregunta dejó un tanto descolocada a Celestia, murmurando de seguido.

-¿Raro? ¿A qué te refieres con raro, por qué lo dices?

-No sé, es que anoche en el mundo onírico por alguna razón me fue imposible entrar en su sueño, como si estuviera cerrado, y me dejó ciertamente extrañada…

-Pues… hombre, sé que el mundo onírico es tu dependencia exclusiva, no sabría decirte, pero…

-¿Ha tenido problemas de algún tipo? Es que no se me ocurre otra cosa que cierre el sueño como tal…-murmuró Luna, pensativa.

Celestia se quedó pensativa por un momento, sopesando posibilidades, hasta que finalmente comentó.

-Bueno, hace poco que tuvo una prueba de tipo test y la salió bastante floja para lo que normalmente suele hacer. La di la opción de repetirlo y ella aceptó, no es propio de ella, de hecho nunca la había pasado, aunque bueno, supongo que todos fallamos alguna vez…

Ante eso la alicornio oscura se quedó callada, pensando en lo que su hermana la había dicho y sin volver a decir nada más al respecto. Sin embargo seguía habiendo algo que no terminaba de convencerla, y en ese sentido no se quedó del todo satisfecha.

Una vez que terminó de desayunar, y dado que tenía la mañana libre, decidió enseguida y se dirigió a uno de sus guardias lunares rápidamente.

-Que preparen mi carroza, nos vamos a Ponyville en treinta minutos.

-Ahora mismo, alteza.

Mientras esperaba se pasó por la biblioteca para coger prestados un par de libros sobre las propiedades fundamentales de los sueños y trastornos relacionados con los mismos; aunque era una experta en magia onírica no siempre lo llegaba a saber todo, y en ocasiones requería consultar algunas referencias al respecto. Muy pocos ponis habían llegado a trabajar ese campo de la magia, y en ese sentido Luna aunaba casi todo el conocimiento de varias generaciones seguidas en su colección.

-Debe de haber algo que explique por qué estaba cerrado el sueño a cal y canto-pensó ella mientras los ojeaba.

Sin embargo en ese momento un guardia lunar se presentó de improviso, cortando su tren de pensamientos.

-Alteza, el carruaje ya está listo.

-Ah, voy-murmuró Luna, dejando los libros en el carrito más cercano.

El viaje partiendo del patio de armas del palacio hasta el pueblo fue rápido, en poco menos de una hora se presentaron allí y aterrizaron junto a la biblioteca de Twilight; algunos ponis al verla llegar la saludaron reverenciándose cortésmente.

-No hace falta, pequeños ponis, podéis seguir con vuestras cosas.

Tras eso se acercó a la puerta y llamó, abriendo al poco rato un adormilado Spike que se terminó de despertar en cuanto vio a Luna.

-¡Princesa Luna! ¿Qué hace usted aquí?-inquirió él, sorprendido.

-He venido de visita ¿está Twilight aquí?

-Ah, sí… ¡Twilight, tenemos visita!

Luna entró en la biblioteca, dándose entonces cuenta de que era la primera vez que entraba allí; de todos los lugares donde se imaginaba una biblioteca, un árbol era el último en el que hubiese pensado, sin embargo descubrió que en cuanto a espacio se refería encajaba perfectamente, contemplando la mayor parte de la colección visible ordenada en las estanterías siguiendo el sistema de clasificación decimal Neighwey, el cual agrupaba los libros por materias usando una serie de números y decimales para su clasificación sistematizada.

Mientras echaba un rápido vistazo a la sección de filosofía y psicología, la cual se agrupaba en el 100, oyó a Twilight exclamar.

-¡Princesa Luna! ¡Qué sorpresa, no la esperaba para nada! perdone por el desorden, no esperaba recibir visitas…

-Oh, no te preocupes. Qué colección más amplia tienes, no está nada mal…

-Ah, sí, bueno, es la que ya tenía la biblioteca cuando llegué, he estado trabajando con ella, ampliándola todo lo posible y haciendo un poco de expurgo también. Lo que ve aquí sólo es el 30% de la totalidad de la misma, el resto está abajo en el depósito.

-Nada mal…

Hubo un breve silencio en el cual Twilight aprovechó para comentar.

-Y bueno… ¿qué la trae por aquí, princesa?

-Oh, nada en especial, tan solo vine a verte… ¿está todo bien por aquí?

-Ah… sí, sí, por supuesto, nada especial hasta el momento…

Otro silencio, esta vez algo más denso que el anterior, se volvió a instalar entre ellas, sin saber muy bien qué decir a continuación tanto la una como la otra. Por su parte Luna trataba de desentrañar los pensamientos más profundos de la poni, sin embargo no parecía haber nada raro en su comportamiento, sin contar la incomodidad reinante. En un principio pensó que la visita podría arrojar un poco de luz al asunto, sin embargo pareció toparse con un alto muro imposible de franquear.

Sin embargo hubo algo en ella que la llamó la atención, y eso fue un anillo colgado de su cuello mediante una cadeneta dorada; su brillo la llamó ciertamente la atención, puesto que parecía resplandecer con luz propia, lo cual la extrañó al principio.

-Vaya, bonito anillo ¿es tuyo?

Twilight tardó un pelín en contestar, como si no se esperara ese comentario, pero finalmente murmuró.

-Ah, sí, fue una herencia de mi abuela, me lo cedió en su ajuar…

-Ya veo… tiene un algo peculiar… ¿puedo verlo?-inquirió Luna, alzando un casco.

Sin embargo, y para sorpresa de Luna, Twilight se apartó súbitamente en un gesto protector que extrañó sobremanera a la alicornio oscura, puesto que no se esperaba una reacción así por su parte. Sin embargo, y como si se hubiera dado cuenta de su propio error, la unicornio lavanda se retractó enseguida murmurando atropelladamente.

-Oh, sí, sí, claro, perdone princesa…

Se quitó entonces la cadeneta con su magia y se la pasó a Luna con algo de reticencia, la cual lo sostuvo con la suya propia y mirando a la joya atentamente. De buenas a primeras tan solo parecía ser una fina pieza de orfebrería exquisitamente tallada, puesto que su solo aspecto denotaba un acabado impecable. Sin embargo había algo más que, de alguna u otra forma, inquietaba a Luna de cierta forma que se le antojaba extrañamente familiar, como si hubiese algo más detrás de su hermoso aspecto.

El anillo colgaba de su cadeneta, balanceándose levemente mientras era observado por ambas yeguas, aunque Twilight lo miraba fijamente con un gesto difícil de desentrañar en su rostro. Luna notó esto e inquirió.

-¿Estás bien, Twilight?

De buenas a primeras no la contestó, tan solo se quedó mirando al objeto cada vez con gesto más y más perdido; preocupada por ella Luna alzó una pata para hacerla reaccionar, el súbito tacto de su enfundado casco sirvió para hacerla reaccionar como si se hubiera despertado de un profundo sueño.

-¡Ah, ah! Usted perdone, princesa Luna, me he ensimismado un poco… estoy un poco cansada…

-Oh… ¿no duermes bien? Si necesitas algo siempre puedo visitarte esta noche…

Ante esa idea Twilight reaccionó de seguido un tanto atacada, murmurando rápidamente.

-Oh, no, no hace falta, princesa, estaré bien, es sólo que he estado muy liada últimamente, eso es todo…

-¿Segura? Yo sólo me preocupo por ti, Twilight, después de todo hiciste lo mismo por mí…

-Lo sé, y se lo agradezco mucho, princesa, no crea que no, pero ya la digo, estoy bien…

Ante eso Luna la miró de arriba abajo, no del todo convencida por las palabras de la unicornio lavanda; sin embargo prefirió dejarla estar en vez de insistirla, murmurando de seguido.

-Sé que eres una buena poni, Twilight Sparkle. Me diste una oportunidad cuando nadie más estuvo dispuesto a dármela. Por eso sé que puedo confiar en ti, así como tú también puedes confiar en mí. Si necesitas algo, lo que sea, tan solo dímelo ¿vale? te prometo que siempre voy a estar ahí.

Las palabras de Luna calaron hondo en Twilight, la cual llegó a murmurar sentidamente.

-Gracias por sus palabras, princesa…

Ante eso la alicornio la regaló una sonrisa, a lo que la unicornio repitió el gesto sin vacilar, devolviéndola el anillo.

Estuvieron hablando un rato más hasta que finalmente Luna tuvo que irse, despidiéndose de Twilight y volviendo a Canterlot en su carroza. Una vez sola, la unicornio lavanda se permitió borrar la sonrisa de su cara, sintiéndose extrañamente mal al respecto. El resto del día pasó lenta y pesadamente.


-Sospecha algo.

-¿Qué?

-Esa princesa tuya, la tal Luna… no me fío de ella, de alguna forma se huele algo, estoy seguro-murmuró Sauron, pensativo.

Ante eso Twilight no dijo nada, tratando de desviar la conversación comentando en ese momento.

-La verdad es que no me esperaba encontrar tanto verde aquí en Mordor… me ha sorprendido.

-Sí, Núrn es el único lugar donde hay tierra fértil en todo Mordor, aquí es dónde mi futuro ejército se abastecerá. Lo único malo es que se encuentra habitado por la tribu de Núrn, pero ya me encargaré de eso cuando llegue el momento.

Y es que en contraposición total de otros lugares como la meseta de Gorgoroth o el valle de Udûn, la vista de Núrn era completamente distinta; llanos valles con frondosa vegetación y alguna que otra elevación salpicaban las vistas, con fortalezas varias diseminadas en los alrededores y las orillas del mar de Núrnen, un gran lago interior regado por varios ríos provenientes de las montañas Éphel Duath y las Ered Lithui. El cielo estaba parcialmente despejado, lo que le daba una mayor iluminación al lugar, viéndose mucho más bonito y colorido que las oscuras, áridas y deprimentes mesetas del norte, donde imperaba unas negruzcas nubes de humo y cenizas provenientes del Orodruin.

-¿Dices que te encargarás? ¿Siempre te encargas de cosas?-inquirió Twilight en ese momento, pillando la indirecta.

Ante eso Sauron esbozó una divertida sonrisa, murmurando de seguido.

-Por supuesto, nunca dejo ningún cabo suelto después de todo. Aunque nunca digo que no a mano de obra gratuita, los esclavos siempre son valiosos en ese sentido…

El gesto de Twilight se arrugó, visiblemente asqueada por la actitud de Sauron.

-¿Siempre tienes que ser tan… tan… ugh?

-Me halagas, querida…

-¡No me trates con tanta condescendencia, eres un vil negrero, Sauron!

-Por supuesto ¿qué te esperabas? Creía que ya empezábamos a conocernos mejor tú y yo…

-¡Para mi desgracia, no es como si tuviera elección después de todo! ¡Me asqueas!

-Sí, tengo ese efecto en la gente…

Twilight ahogó como pudo un gruñido desesperado y echó a andar hacia alguna parte con tal de perderle de vista. Se dirigió entonces a unas ruinas cercanas, las cuales estuvo explorando con curiosidad, pero salvo cuatro paredes medio caídas no vio nada remotamente interesante. Sin embargo en ese momento notó cómo el suelo comenzó a temblar, poniéndola en alerta.

-¿Qué es eso?

-Vaya, parece que algo se aproxima…-murmuró Sauron, apareciendo de improviso a su lado.

Se adelantaron subiendo un pequeño promontorio, donde vieron entonces de dónde procedían esos temblores.

-¿¡Qué es esa cosa?!

-Oh, vaya, un graug…

Dicha criatura era gigantesca, de al menos unos cinco o seis metros de alto, con abultadas extremidades, una piel que a todas luces parecía ser durísima, una deforme y pequeñísima cabeza en comparación con el resto de su cuerpo, con unos pequeños ojillos amarillos y una gran bocaza llena de afilados y curvados colmillos. Su cuerpo era tan grande y abultado que andaba encorvado, y poseía unas garras larguísimas tanto en pies como en manos.

-Es abominable… ¿qué hace aquí?-inquirió Twilight, cuidando para que no la viera.

-Es su hábitat, no hay graugs en otras partes de Mordor, se concentran en Núrn al ser en parte criaturas anfibias. Tiene la inteligencia de un troll, pero son muchos más fuertes, un cazador bien entrenado y que sepa lo que hace sería capaz de tumbarlo, pero requeriría de mucha pericia y sangre fría-explicó Sauron.

-Déjame adivinar ¿es otra de tus mascotas?

-No tanto, al menos en parte, ya había graugs aquí antes de que yo llegara por primera vez a Mordor…

-Son autóctonos entonces…-obvió Twilight.

-Exacto.

En ese momento oyeron entonces una serie de gruñidos y aullidos allí cerca, viendo entonces que se trataba de una manada de caragors que trató de enfrentar al graug rodeándole desde todos los ángulos posibles.

-Oh…

-Esos caragors son muy valientes… o unos simples insensatos. Pero bueno, tampoco les voy a pedir más a esos cerebros de mosquito…-murmuró Sauron, sin apenas inmutarse.

Entre varios de ellos trataron de auparse a su espalda mientras otros le distraían, pero el graug azotó sus manazas y golpeó a los que más cerca tenía, aplastándolos contra el suelo; un caragor que logró su objetivo se agarró a su dura piel, logrando hacerle algo de daño, pero el graug reaccionó echándose hacia atrás y dejándose caer al suelo de espaldas, haciéndole puré en el proceso. Twilight cerró los ojos, escrupulosa, pero Sauron sonrió, visiblemente entretenido.

Los pocos cargaros que quedaban se retiraron prudentemente, pero hubo uno que le echó valor y saltó sobre él; el graug azotó de nuevo su gran manaza y lo lanzó hacia el lado contrario, cayendo justo al lado de Twilight y Sauron. La unicornio lavanda chilló, asustada, pero Sauron ni se inmutó.

-¡Oh, no, haz algo!-exclamó ella.

-Bueno, podría, pero… no sería tan divertido. Haz tu algo para variar.

-¿¡Qué?! ¿¡Me tomas el pelo?!

-Oh, vamos, sé de lo que eres capaz de hacer, sorpréndeme.

Twilight quiso replicar, pero para entonces Sauron ya no estaba. El caragor, al verla, se reincorporó y se preparó para atacarla, echándose sobre ella rápidamente. Al contrario que la última vez, Twilight reaccionó a tiempo y levantó un rápido escudo en forma de cúpula que detuvo en seco al caragor. En ese momento el graug aulló y cargó contra ellos, Twilight aprovechó ese momento para echar a correr y refugiarse en las ruinas.

Mirando a su alrededor, y buscando desesperadamente una salida, vio los pisos superiores de una torre y no se lo pensó dos veces, teletransportándose a lo más alto; por su parte el graug vio el destello de luz y cargó contra la torre, embistiéndola y haciéndola tambalearse peligrosamente. Twilight cayó sobre sus ancas, pero en ese momento vio que la pared contigua semi derruida de la torre se tambaleaba y no se lo pensó dos veces. Usando su magia, la empujó con todas sus fuerzas hasta que comenzó a ceder.

En ese momento el graug volvió a embestir la debilitada estructura, pero eso sirvió para que la pared terminase de ceder, cayendo sobre él y golpeándole con fuerza en su diminuta cabeza; el golpe hizo trastabillar al graug, lo que aprovechó entonces el cargador para tirarse a su cuello, dañándole considerablemente. El graug aulló con fuerza y se echó hacia delante, golpeando de lleno la torre de piedra con tanta fuerza que finalmente logró desestabilizarla, comenzando a caerse sobre ellos. La gran mole cayó de espaldas junto con el caragor y Twilight, rápida de reflejos, hizo levitarse a sí misma antes de que toda la estructura de piedra colapsara sobre ellos.

El golpe fue tremendo y miles de cascotes se derrumbaron sobre ellos, sepultándolos en parte hasta que no quedó casi nada de la torre. Aún algo atacada Twilight se acercó a los restos, ambas criaturas no parecía que se movieran, y de entre las piedras comenzó a brotar un reguero de sangre muy oscura, casi negra, que llegó hasta ella, manchando sus cascos y comprendiendo lo evidente. Se miró entonces los cascos, echándose a temblar por su sola visión.

-Lo… los he matado…-masculló ella, asustada.

-Bien hecho. Simple pero efectivo, ha sido un dos por uno, nada mal-murmuró en ese momento Sauron, apareciendo a su lado.

Twilight se quedó callada, sin decir nada al respecto y aún en estado de shock, observando los cadáveres de ambas criaturas delante de ella, llegando a musitar por lo bajo.

-Soy una asesina…

-No, no te confundas, simplemente te has defendido de dos temibles criaturas que te iban a matar si no hacías nada por evitarlo. Se le llama supervivencia, y todos la tenemos.

Ante eso Twilight no dijo nada más, mirando al suelo con gesto vacío y sin llegar a pensar en nada. Por su parte Sauron miró al cielo con expresión inquisitiva, murmurando de seguido.

-¿Sabes si esa tal Luna puede hacer más cosas aparte de inmiscuirse infructuosamente en asuntos ajenos?

La unicornio lavanda cerró los ojos, con expresión resignada, y asintió levemente con la cabeza.

-Cuéntame…

Las nubes se arremolinaron sobre sus cabezas, oscureciendo un poco más el ambiente de Núrn, al tiempo que la sangre se resbalaba colina abajo, tintando la hierba de un color rojo oscuro casi negro.


Vale, por fin consigo retomar este crossover. Termino dos crossovers seguidos para meterme en otro... cómo soy XD pero bueno, el caso es que en principio no sabía muy bien cómo continuar, ya que tenía pensado seguir metiéndome con el canon, pero entonces comprendí que no tengo por qué hacerlo todo seguido y, de buenas a primeras, este capítulo de transición apareció. No sucede gran cosa en él, pero al menos logro hacer que el hilo avance un poco, logrando además algo más de interacción nociva entre Twilight y Sauron. La presencia de Luna seguirá siendo relevante para futuros capítulos, y condicionará de cierta forma la trama en sí.

En un principio quería meterme con el episodio It's about time, pero al final después de volverlo a ver y pensarlo detenidamente, vi que no tenía casi material para desvirtuar, al menos en este capítulo, y preferí hacerlo así. En los siguientes capítulos sí que volveré a meterme con el canon, usaré un par antes de meterme de lleno con la boda, donde tengo intención de romper el canon de manera estrepitosa, ya veréis, ya...

Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!