Capítulo 7
La era de los dragones
-¿¡Te has vuelto loco?! ¡No voy a dejar que te vayas así sin más, no es seguro, no sabemos casi nada de ellos!
-¡Precisamente, quiero saber más de ellos y de mí mismo! ¡Por favor, Twilight, déjame ir, necesito saber quién soy!
Por un instante Twilight se arrepintió profundamente de haber llevado a Spike a ver la migración generacional de dragones provenientes del norte, sin embargo por otro lado podía entender por qué insistía tanto. Aun así su instinto maternal la instaba a prevenir cualquier tipo de desastre que pudiera causarle algún tipo de daño, después de todo no dejaba de ser un bebé dragón.
-A ver, Spike, entiendo que quieras ir, de verdad, pero piensa por un momento ¿qué vas a hacer tú allí, sólo, y con unos dragones de los que no conoces de nada?
-Tiene razón, Spikey wikey, no es lugar para un pequeño bebé dragón-apuntó Rarity, que estaba con ellos.
-¡¿Y vosotras qué sabréis?! ¡Nada, después de todo sois ponis y no tenéis ningún problema de identidad, no como yo, que no conozco otra cosa! ¡Quiero ir, Twilight, déjame ir!
Las súbitas y concienzudas palabras del pequeño dragón cogieron desprevenidas a ambas yeguas, que por un instante no supieron qué decir. En ese momento Sauron reapareció de improviso al lado de Twilight, opinando al respecto.
-Estás siendo muy egoísta con él ¿no te parece? Si quiere saber más de su especie deberías dejarle ir, el viaje le hará crecer y madurar.
-No te he pedido tu opinión, Sauron, lárgate-le espetó Twilight mentalmente.
-Vaya, realmente no me esperaba esto de ti, Twilight Sparkle…
-¡No, no me vengas con esas porque no, Sauron, hago lo que es mejor para él!
-¿Lo mejor para él es alejarle de sus raíces y negarle su verdadera naturaleza? Vaya, qué cosas…
Las palabras de Sauron, aunque desdeñosas y manipuladoras, calaron en Twilight aun a pesar de sus intentos por no verse afectada, llegando a argumentar de seguido.
-¿Y lanzarle a lo desconocido así sin más es beneficioso? Yo no sé casi nada de dragones ¿tú sí?
-Pues ahora que lo mencionas, sí, sí que sé algo…-anunció Sauron, como quien no quiere la cosa.
Con gesto sorprendido Twilight quiso preguntar al respecto, pero en ese momento la voz de Spike la trajo de vuelta al mundo de los vivos.
-¡¿Me estás escuchando, Twilight?!
-Ah, esto… sí, claro…-murmuró ella, algo atorada.
-¿¡Ah, sí?! ¿¡Qué he dicho?!
Apurada miró a Rarity de reojo, la cual negó con la cabeza, y, dejando escapar un suspiro, se dirigió a él de forma honesta.
-Mira, Spike, entiendo que quieras saber más sobre ti mismo y otros dragones, pero… no quiero que te pase algo que luego me haga arrepentir después. Yo sólo quiero lo mejor para ti…
Sin embargo el dragón no dijo nada, tan solo se quedó callado y se marchó de allí a paso raudo; la unicornio lavanda esbozó una triste mirada, aunque en ese momento Rarity comentó.
-Ha sido duro, pero has hecho lo correcto, querida.
-¿Tú crees, Rarity? Entiendo por qué quiere hacerlo, pero…
-Pensaste en él y en su seguridad, si yo fuese tú hubiera hecho lo mismo. Puede que ahora no esté muy comunicativo, pero con el tiempo lo entenderá.
-Eso espero… gracias, Rarity.
-Oh, no es nada, querida. Te dejo, tengo asuntos que atender en la tienda.
La unicornio blanca se despidió y ella se quedó allí, sola; Sauron había desaparecido y el silencio posterior en la biblioteca era tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Trató de distraerse con otra cosa, pero apenas lograba concentrarse, pensando en todo lo que había ocurrido.
Su desconocimiento acerca de los dragones como raza era una de sus principales preocupaciones, sin embargo había algo que la había llamado la atención y sin embargo no se había molestado en escuchar. Por un momento se negó a ello, pero muy en el fondo sabía que quería, necesitaba conocer más acerca de tan fieras pero interesantes criaturas. Se mordió los labios, sin querer llamarle como tal, pero al final sucumbió a la tentación y masculló por lo bajo.
-Sauron, por favor ¿estás ahí? Necesito hablar contigo…
Al punto el aludido reapareció a su lado en su forma espiritual, inquiriendo de seguido con tonito adulador.
-¿Llamabas, Twilight?
-Sí… antes dijiste que sabías algo sobre dragones…
-Así es, algo sé…
-¿Y qué sabes? ¿Hay dragones en tu mundo?
Sauron hizo una breve pausa antes de volver a hablar, comenzándose a explicar con detalle.
-Así es, hay dragones. Fueron creados hace muchos años atrás por el propio Morgoth como integrantes de su ejército, usándolos en numerosas batallas. Hubo muchos dragones, pero los que más destacaron fueron: Glaurung, Ancalagon, Scatha y Smaug. El primero destacó por ser, precisamente, el primero de todos, por lo que se le solía llamar el padre dragón; participó en las Grandes Guerras de Beleriand y aunque se decía que no tenía alas, tenía el poder de hechizar con su mirada. Murió a principios de la Primera Edad del Sol a manos de Turín Turambar, un hombre guerrero.
Sobre Ancalagon destacó por ser el más grande de todos los creados por Morgoth, era tan grande que se decía que era capaz de tapar la luz del sol por completo con su cuerpo. Participó en la Guerra de la Cólera, y fue muerto a manos del medio elfo Eärendil a finales de la Primera Edad del Sol.
El caso de Scatha el Gusano fue cuanto menos curioso, no se sabe mucho de él salvo el momento de su muerte a manos de Fram, un hombre de la raza de los Éothéod, durante la Tercera Edad del Sol.
Y en cuanto a Smaug es uno de los más célebres, sobre todo por ser uno de los pocos dragones conocidos aún vivos. Proveniente del Berzal Marchito, asaltó el reino enano de Érebor y se apropió de su gran tesoro, volviéndose fuerte allí. Hace años que no se le ha vuelto a ver, pero supongo que seguirá ahí, bajo la montaña Solitaria.
-Interesante, aunque… ¿armas? ¿Eran utilizados en guerras?-inquirió Twilight, preocupada.
-Sí, básicamente, después de todo era para lo que fueron concebidos después de todo…
-Ya, pero… yo me esperaba algo más descriptivo, no sé, algo que me dijera cómo son como tal…
-Tampoco hay mucho misterio: codiciosos por naturaleza, amantes del oro y todo lo que brilla, traicioneros, embaucadores, lisonjeros… ah, y un apetito insaciable, debo remarcar.
Ante semejante retrato la unicornio no pudo evitar que un escalofrío la recorriera todo el lomo, temiendo sobre todo por Spike.
-Es terrible… no puedo dejar que Spike se vaya así sin más…
-Bueno, ten en cuenta que estos son los dragones de mi mundo, no sé cómo serán los de aquí…
-Pues no sabría decirte con seguridad porque apenas sabemos casi nada de ellos… una vez hubo uno no muy lejos de aquí durmiendo y tuvimos que confrontarlo, por suerte la cosa no fue a mayores, pero aun así…
-Hablas de ese desconocimiento como si fuera un detalle menor, pero claramente es una debilidad. Si desconoces a tu enemigo, la derrota es segura. Y además, también está Spike…
-¿Cómo que también está Spike?-repitió ella, ceñuda.
-Sabes perfectamente por qué lo digo.
Ante eso Twilight no dijo nada, tratando de ignorar el tema, sin embargo Sauron volvió a la carga.
-Si realmente le quieres tanto como tú bien aseguras, le dejarás marchar.
-Sí, claro, para que se convierta en un cruel y sanguinario asesino… no, gracias-masculló ella, molesta.
-Tú me preguntaste si sabía algo sobre los dragones y te he dicho todo lo que sé sobre los dragones de mi tierra, pero no tengo ni idea de cómo son los de aquí, ni cómo se comportan ni nada por el estilo ¿qué más quieres que te diga? Pones de pretexto que no sabes nada sobre ellos, y sin embargo te niegas a que Spike crezca como tal, negándole a ser como es y dejando pasar una oportunidad de oro para saber más cosas sobre ellos. Cuando quieres eres muy egoísta…
-¡No, ni se te ocurra, Sauron, yo sólo quiero lo mejor para él, es como… como… mi hijo! ¡Antes muerta que exponerle al peligro!-exclamó Twilight, molesta.
-Una madre siempre quiere lo mejor para sus hijos, pero no le haces ningún favor sobreprotegiéndole así. Lo único que conseguirás es que le maten si alguna vez llega a salir de aquí.
-¿¡Y para qué querría salir de aquí?! ¡Aquí tiene todo lo que necesita, una madre y unos amigos que le quieren!
-Te retratas tú solita cada vez que abres la boca. Me sorprendes gratamente, Twilight Sparkle, no somos tan distintos al fin y al cabo…
Para entonces la cabeza de Twilight era un remolino de pensamientos diametralmente opuestos que empezaron a volverla loca por momentos; por un lado quería contestar a Sauron, demostrarle que no tenía razón, sin embargo por otro lado comenzaba a ver cierta razón en sus maquiavélicas pero sin embargo realistas palabras. ¿Qué era lo mejor para Spike? ¿Dejarle marchar con todo lo que ello conllevaba? Una parte de su cerebro se oponía totalmente, en un intento desesperado por protegerle, pero la otra la instaba a dejarle ir para saber más acerca de los dragones. Las palabras de Sauron seguían resonando en su cabeza, sobre todo egoísta, lo que la hacía dudar cada vez más.
-Yo no soy egoísta… ¿o sí? ¿Soy egoísta? No, claro que no, yo nunca… o tal vez sí… agh, maldita sea…
En ese mismo instante quiso responder a Sauron, sin embargo la puerta de la biblioteca se abrió y Spike entró por ella con gesto triste y deprimido. Sauron volvió a desaparecer.
-Ah, Spike…
-Hola…-murmuró el aludido con tono plano.
-¿Dónde estabas?
-Por ahí… pero bueno, estoy de vuelta, me pondré a hacer la comida ¿qué te apetece hoy?-inquirió él, con gesto neutro.
Twilight le miró preocupada, viendo que en el fondo Sauron tenía razón; se había acostumbrado tanto a vivir entre ponis que había estado negando su propia naturaleza en detrimento de verse mejor de cara a los demás. Pensándolo como madre más que como amiga pudo ver que realmente no le estaba haciendo ningún bien esa situación. Y, sin dudar mucho más, decidió.
-Spike, espera, tengo que hablar contigo…
El aludido la miró con gesto queda y ella se acercó a él, abrazándolo en el proceso y cogiendo con la guardia baja al pequeño dragón.
-Lo siento… yo sólo quiero lo mejor para ti, pero… he pensado que tal vez sí que necesites ir a esa migración después de todo.
-¿¡En serio?!
-Sí… no te hago ningún favor atándote para siempre en Ponyville, y necesitas saber más cosas de ti como raza. Quiero que estés bien contigo mismo, y que yo me sienta orgullosa de ti también. Por lo que creo que dejarte ir es lo mejor para los dos.
Las palabras de Twilight emocionaron de más al pequeño dragón, el cual abrazó con fuerza a la unicornio, musitando de seguido.
-¡Oh, Twilight, gracias, gracias, significa mucho para mí!
-Lo sé… perdóname, pensé en mi más que en ti cuando te prohibí ir. Lo siento…
-No pasa nada, entiendo que quisieras protegerme, pero necesito hacer esto, Twilight…
-Lo sé, lo sé. Vamos, te ayudaré a preparar algunas cosas para el viaje, no querrás ir de vacío…
Entre los dos lo estuvieron preparando todo, como un pequeño saco de dormir, una brújula para orientarse, un mapa de la zona suroccidental de Ecuestria y un buen puñado de gemas para comer, entre otras cosas.
-Vale, tienes todo lo necesario para un viaje en condiciones, no te separes del camino y, si te pierdes, usa la brújula y el mapa-le aconsejó ella.
-Bien, gracias Twilight.
Le acompañó hasta la puerta y, una vez allí, se despidieron dándose un fuerte abrazo; la yegua no pudo evitar dejar escapar un par de lágrimas.
-Cuídate mucho ¿vale?
-Descuida…
-Intenta aprender todo lo que puedas sobre ellos y sobre ti mismo, quiero que me lo cuentes todo cuando vuelvas.
-Eso está hecho.
Los dos se miraron a los ojos y se dieron un último abrazo, al tiempo que ella murmuraba.
-Te quiero mucho, Spike, recuérdalo…
-Yo también, Twilight…
Finalmente se separaron y Spike se marchó; ella le observó marcharse mientras le despedía con una pata, en ese momento Sauron reapareció a su lado comentando.
-Has hecho lo correcto.
-Sí…
En ese momento un cuervo que la era familiar apareció de improviso y se posó en el cartel de la biblioteca; Sauron le miró fijamente y le hizo un gesto con la cabeza hacia Spike, a lo que el ave respondió graznando y echando a volar hacia él, siguiéndole de cerca.
-Ah, espera, ese cuervo…
-Sí, es el mismo de la última vez, le seguirá de cerca y podremos ver en todo momento cómo le va.
Twilight se quedó gratamente sorprendida, puesto que no se esperaba para nada un gesto así por parte de Sauron.
-Gracias…-murmuró ella, con sinceridad.
Ante eso Sauron asintió, comentando de seguido.
-Tu preocupación es genuina, por lo que siempre viene bien algo de vigilancia. Cuando vuelva lo hará convertido en un señor dragón.
-Pero será un buen dragón, estoy segura-añadió ella rápidamente.
-Sí, por qué no…
Finalmente los dos se metieron en casa y dejaron pasar el tiempo, aunque la biblioteca se sentía algo vacía sin Spike. Sin embargo Twilight no dejó que eso la amedrentara, sino todo lo contrario. Si lo hacía, era por Spike. Y nada más importaba.
-¿¡Que has hecho qué?!
-¡Pero querida, si lo habíamos hablado! ¿¡Cómo le dejas ir así sin más?!
-¿Estás segura que ha sido una buena idea, dulzura? Porque si me lo preguntas a mi…
-No estoy segura de si eso es prudente… espero que no te importe…
-¡No estoy del todo segura de si eso es divertido o no, si te soy sincera!
Twilight se esperaba una reacción así por parte de sus amigas, por lo que tan solo se limitó a explicarlas lo que ella misma pensó.
-A ver, vale que puede parecer un poco extraño dejarle marchar, pero después de pensarlo mucho hice lo que consideré que era mejor para él…
-¿Lo mejor para él? ¡Lo mandas a lo desconocido, querida! ¿Eso es lo mejor para él?
-¡Lo sé, lo sé! Pero… ¿qué otra cosa podía hacer? Después de todo él pedía respuestas y yo no se las podía dar, y quedándose tampoco las podía encontrar…
Ante eso las demás se miraron entre sí, no muy seguras sobre lo que pensar al respecto, aunque en ese momento Twilight aprovechó para comentar.
-Sé que parece precipitado, pero estoy segura de que después de este viaje Spike volverá siendo más maduro y mayor que antes, y probablemente le podrán dar las respuestas que él busca. Puedo entender vuestras dudas, y creedme que aun a pesar de mi decisión aún las tengo, pero no me arrepiento de haberla tomado.
-Bueno, si tan segura estás… sólo espero que Spike esté bien y vuelva sano y salvo-murmuró Rarity, preocupada.
-¡Seguro que sí! ¡Fuah, imaginaos cómo será cuando vuelva, igual lo hace convertido en un gran dragón escupe fuego!-comentó en ese momento Rainbow, emocionada.
-Rainbow…-le espetó Applejack.
-¿Qué? ¡Eso sería genial!-exclamó ella.
Por su parte Twilight no dijo nada, aprovechando para darle un sorbo a su té y llevándose un casco al anillo; Sauron en su día la comentó que siempre podría echar un vistazo a Spike usando el poder del anillo para ver lo que veía el cuervo y comprobar por si misma su viaje. Se vio tentada a usarlo allí mismo, pero prefirió esperar a usarlo en una ocasión más tranquila, ya que después de todo estaba con sus amigas. Probablemente a Spike le estaría yendo bien. Con toda seguridad.
-¡Vamos, pequeño poni, arriba! ¿O es que tienes miedo?
-¡Pobrecito pequeño ponicito que no se tiene en pie!
-¡Parece ser que criarse entre ponis lo ha ablandado!
-¿Y tú eres un dragón? ¡No me hagas reír!
De alguna u otra forma Spike se esperaba que, se encontrara con lo que se encontrara, no iba a ser fácil para él. Sin embargo no entraba dentro de sus expectativas que fuera a ser tan duro. Tras un viaje de casi una semana, finalmente llegó al extremo sureste de Ecuestria, al mismo borde de las fronteras ecuestrianas colindantes al océano imperecedero, las tierras baldías del sur y el reino de los dragones, situado mucho más allá de dicho océano. Había en esa pequeña porción de terreno, adscrito a tierras ecuestrianas, un lugar de paso para dragones con varios cerros volcánicos donde conoció a los dragones adolescentes con los que ahora mismo se encontraba: Baff, Clump, Vex, Fizzle y Fume, todos ellos comandados por Garble, el cual era el que más caña le daba.
-Ah… esto… ¿no podemos parar un rato? Me duelen las escamas…-masculló Spike, cansado.
-¡No hay tiempo para descansos! ¡Ser un dragón requiere de estar en constante actividad y moverse mucho! ¡Descansar no es una opción! ¡Vuelve a empezar!
-¿¡Qué?! ¡Pero si ya había hecho treinta flexiones!
-¡Pues otras treinta! ¡Y tras eso, cinco largos seguidos en las fumarolas de lava! ¡Vamos, pequeño Spike, vamos, vamos!
-¡Vamos, vamos, vamos, vamos!-exclamaron los demás a coro.
Estaba agotado, pero aun así sabía que debía hacerlo; recordaba muy bien las palabras de Twilight antes de marcharse y no quería decepcionarla, por lo que hizo de tripas corazón y volvió a hacer otras treinta flexiones, aunque le costó sus buenos minutos.
-¡Y treinta!-masculló él, dejándose caer al suelo agotado.
-¡Bien, así me gusta, pero ya sabes lo que ahora toca! ¡Carrera hacia las fumarolas, el último es un dragón escocido!-exclamó Garble.
Los demás dejaron escapar varios gritos retadores y echaron a correr, por su parte Spike reunió fuerzas de debajo de las piedras y les siguió al poco rato hasta llegar a las fumarolas, donde todos se habían zambullido en la lava.
-¡Vamos, pequeño Spike, te toca ahora practicar la brazada! ¡Diez largos de punta a punta!-exclamó Garble en ese momento.
-¿¡Qué?! ¡Pero antes dijiste cinco!
-Lo sé, pero tiendo a cambiar de opinión rápidamente ¿verdad, muchachos?
Los demás le apoyaron y rieron su gracia, lo cual frustró un poco más a Spike; sin embargo sus burlas y provocaciones no hicieron más que motivar al pequeño dragón, dispuesto a todo con tal de ganarse el respeto de sus camaradas dragones, por lo que hizo de tripas corazón e hizo todo lo que Garble le dijo que hiciera.
Finalmente, y tras una sesión muy intensiva de ejercicios, dieron por finalizada la jornada y descansaron comiendo un buen montón de joyas que los dragones llevaban consigo en todas sus migraciones.
-Bof, esto está mejor… ¿siempre lleváis todo esto con vosotros?-inquirió Spike en un momento dado.
-Sí, después de todo necesitamos provisiones, es un viaje largo desde las tierras del norte-explicó Garble.
-Entiendo… ¿por qué migráis exactamente? Yo pensaba que siempre vivíais en el mismo sitio…
-¿Tú qué crees? ¿Por qué migran las aves?
-Eh… ¿en busca de tierras más cálidas?
-¡Exactamente! Los dragones somos una raza de sangre cálida, no soportamos el frío, por lo que migramos al sur cuando en el norte empieza a refrescar, ya que luego viene tiempo de celo y cría, pero eso es para los dragones más mayores, aún no nos tenemos que preocupar por eso.
-Oh, ya…-murmuró Spike, cortado.
-Durante la migración se prueba el carácter de la gran mayoría de dragones adultos y jóvenes, templa el espíritu, por lo que es bueno para cualquiera. Has hecho bien en unirte a nosotros, no hacías nada en ese pueblucho poni…
-¿Tú crees?
-¡Desde luego! ¿Qué hacías ahí de todas formas, cómo acabaste viviendo entre ponis?-inquirió Garble en ese momento, ceñudo.
-¡Sí, buena pregunta, los dragones no nos acercamos para nada a esos tontos ponis!-exclamó Clump, igual de extrañado.
-¡Son una raza débil y aburrida, no entiendo por qué estás tan atado a ellos!-añadió Fume.
-Eh… bueno, el caso es que no lo sé, un día rompí el cascaron en una prueba mágica y la poni que me ayudó me adoptó…-murmuró Spike, sin saber muy bien qué decir al respecto.
-Espera ¿me estás diciendo que esos ponis tenían un huevo de dragón? ¿Acaso lo robaron?
-¡No lo sé, simplemente lo tenían, y lo usaron para una prueba, nada más! No creo que lo robaran, igual sólo lo encontraron…
-¿Y con qué derecho se creen esos sucios ponis para coger un huevo que claramente no les pertenece? ¡Quizás se extravió en alguna migración! ¡No es justo, te separaron de los tuyos cuando ni siquiera habías nacido!-exclamó Garble, indignado.
-¡Sí, y vete a saber qué fue de tus padres! ¡Quizás podamos averiguarlo cuando volvamos a nuestras tierras!-comentó en ese momento Fizzle.
-Sí, podemos preguntarle al Lord dragón Torch, quizás él sepa algo…-murmuró Garble, pensativo.
-Quizás…-repitió Spike, con gesto confundido.
Aun a pesar de que había nacido y crecido entre ponis, nunca antes se había preguntado sobre sus padres biológicos, pero en ese momento miles de preguntas danzaban por su mente. ¿Cómo fue a parar su huevo a Canterlot? ¿Qué fue realmente de sus padres? como si fuera una bestia dormida que ahora despertaba de su letargo, las ganas de saber más sobre su pasado crecieron en su interior, dándole un motivo más para seguir con ellos.
-No te preocupes, Spike, ahora estás con los tuyos de nuevo, y entre todos haremos un gran dragón de ti-anunció Garble con gesto queda.
-¡Sí, que se enteren esos tontos ponis de quien eres en realidad!
Los demás vitorearon y agasajaron la idea, aunque Spike no dijo nada al respecto, no del todo seguro de todo esto. Sin embargo algo en su interior deseaba saber más sobre sí mismo y los demás dragones, por lo que decidió entre medias seguir con ellos al menos un tiempo más antes de retomar el viaje de vuelta hacia las tierras de los dragones. Muy a su pesar, Twilight tendría que esperar, pero estaba seguro que lo entendería. Eso por descontado.
-Está tardando mucho en volver, hace ya varias semanas desde que se marchó…
-Bueno, tal vez esté conociendo a más de su raza, déjale que se junte con ellos, le vendrá bien.
-Lo sé, lo sé, pero aun así no puedo evitar preocuparme…
-Bueno, ya sabes que siempre puedes echar un vistazo para ver qué está haciendo, usa el anillo, que para eso está.
Twilight miró al susodicho, no muy segura de si hacerlo o no. Hasta ahora no lo había hecho, ya que consideraba que no debía inmiscuirse en el viaje de Spike, pero después de todo ese tiempo sin él comenzaba echarle mucho de menos, y la falta de noticias comenzaba a ser preocupante. Por lo que finalmente decidió.
Asió el anillo con su magia y posó un casco sobre él mientras se concentraba; notó entonces un gran flujo de energía enorme proveniente del anillo, y en cuanto abrió los ojos vio un paisaje completamente distinto. Estaba en lo que parecía ser una extensa arboleda rodeada de vegetación, al fondo se podían ver varios riscos volcánicos y en un árbol cercano había un nido de fénix en el que se podían ver a una pareja en él.
Cerca de ese nido vio entonces a Spike acompañado de varios dragones más mayores que él, agazapados tras unos arbustos; quiso entonces escuchar lo que estaban hablando y el cuervo respondió en consecuencia acercándose un poco más, logrando captar retazos de su conversación.
-¿Lo has entendido entonces, Spike?-inquirió un dragón de escamas rojas.
-Sí, vale, yo me encargaré de distraerlos.
-Bien, entonces no tardes más, ve-insistió el dragón rojo, empujando a Spike y sacándolo de su cobertura.
Con gesto nervioso Spike se acercó al nido y trató de parlamentar con las criaturas, sin demasiado éxito, por lo que entonces optó por tirarles una piedra. Twilight se quedó de una pieza, pensando de seguido.
-¡No! ¿Por qué les tira piedras a esos pobres fénix?
Esta vez los fénix le hicieron caso y fueron a por él, al tiempo que Spike echaba a correr para que no le alcanzasen. En ese momento el resto de dragones aprovecharon la distracción para acercarse al nido, donde descubrieron que los huevos ya habían roto el cascarón. Las crías comenzaron entonces a causar gran alboroto burlando a los dragones, demostrando tener bastante maña aun a pesar de su pequeño tamaño. Alertados por sus gritos, los padres regresaron para protegerlos, llevándoselos de allí y logrando burlar a los dragones estampándolos contra un árbol.
-¡Maldición, han escapado!
-¡Qué mal, menuda mierda de asalto!
Sin embargo cuando Spike regresó donde estaba el nido, ahora destrozado, encontró un huevo de colores vivos y brillantes entre sus restos; al volver los demás se quedaron impresionados, siendo el dragón rojo el primero en hablar.
-¡Robaste un huevo! ¡Bien, al menos mereció algo la pena!
-Eh… ¡sí, genial!-exclamó Spike, contento.
-¡Ahora terminemos con esto! ¡Aplástalo!-anunció entonces el dragón rojo.
-¿¡Qué?! Pero tú dijiste que sólo los asaltaríamos…
-¡Sí, claro, para luego romper con todo, en eso consiste un asalto! ¡Venga, te dejo que hagas los honores, después de todo has sido tú el que lo ha conseguido!
-No… ¡no, no, no lo hagas, Spike!-masculló Twilight.
Por su parte el pequeño dragón parecía estar librando una seria batalla mental en su cabeza, ya que se quedó muy quieto y con un gesto inseguro grabado en su cara; el dragón rojo se impacientó, presionándole en ese momento.
-¡Vamos! ¿A qué esperas? ¡Rómpelo ya, cháfalo contra el suelo!
-¡Sí, venga, no tenemos todo el día, retomamos la migración hoy mismo!
-¡Eso, hagamos esto y volvamos a casa!
Las palabras de los dragones hicieron mella en Spike, el cual se debatía entre si chafar o no el huevo; por su parte Twilight lo veía todo sin poder hacer nada por tratar de prevenirle, temiendo por la integridad del huevo y del propio Spike.
-No… piensa, Spike, no lo hagas, por favor…-musitó la unicornio lavanda.
Aun a pesar de esto, el pequeño dragón alzó el huevo por encima de su cabeza y, por un instante, se quedó en esa pose. Los demás dragones le animaban y jaleaban, para que lo hiciera.
-No… ¡No, Spike!-exclamó Twilight.
Sin embargo, y para horror de la poni, vio como el bebé dragón lanzó el huevo contra el suelo, rompiéndose en el proceso y desparramando todo su contenido. Twilight se llevó los cascos a la boca en un gesto incrédulo, al tiempo que los demás dragones aupaban y vitoreaban a Spike, el cual se quedó callado y con expresión vacía en su rostro.
-¡Bravo, Spike, bien hecho!
-¡Spike, Spike, Spike!
-¡Impresionante, no estaba seguro de si lo harías, pero me has demostrado que tienes agallas! No quise decirte nada para no presionarte demasiado… ¡pero has superado la prueba de fuego y con creces! ¡Ahora eres uno de los nuestros!
Twilight estaba horrorizada, aún no podía creerse lo que había pasado, y sin embargo lo había hecho, Spike había aplastado el huevo y no había nada más que se pudiera hacer al respecto. El pequeño dragón permanecía en silencio y con gesto vacío, preocupándola un poco más.
En ese momento se oyó entonces un gran aullido que resonó por toda la zona, los demás dragones reaccionaron a esto.
-¡Es la primera señal, nos iremos dentro de nada! ¡Vamos, Spike!
-Ah, sí, id tirando vosotros, ahora voy…
Los demás dragones echaron a volar rápidamente, y una vez solo el pequeño dragón se dio el lujo de empezar a llorar.
-Spike…-musitó ella.
Por puro instinto comenzó a concentrar magia en su cuerno preparando un hechizo de teletransporte; gracias a la influencia del anillo lo tuvo listo en menos tiempo de lo esperado y, en cuanto estuvo preparada, visualizó su lugar de destino y lo ejecutó. Hubo un chasquido seguido de una detonación y, al segundo siguiente, se vio transportada a pocos metros de distancia de él.
En ese momento Sauron reapareció de improviso, dirigiéndose a ella.
-Espera ¿a dónde vas?
-¡Cállate, Spike me necesita! ¡Spike!-exclamó ella, corriendo hacia él.
El aludido, al verla llegar, no se cuestionó nada y la abrazó con fuerza mientras seguía llorando; la unicornio lavanda hizo todo lo posible para consolarlo y calmar su dolor, sin embargo la pena y la culpa seguían siendo muy grandes en él. En un momento dado Spike masculló.
-Lo siento… no quería hacerlo, pero… yo… quería…
-Lo sé, lo sé, te presionaron, no es culpa tuya…
-Pero aun así… yo sólo quería ser parte de ellos, pero no así… Y ahora, ahora… Twilight…
En ese momento hubo un segundo aullido que alarmó a la poni, la cual masculló.
-Escucha, Spike, esto no ha sido culpa tuya ni de nadie ¿vale? simplemente han sido las circunstancias, te coaccionaron a hacerlo, ni más ni menos, no eres más que una víctima…
A efectos técnicos y legales eso no era cierto del todo, pero tampoco quería hacerle más daño del que ya se le había sido infringido, por lo que prefirió dejarlo así.
-Lo siento… lo siento, Twilight, lo siento…
-No pasa nada, ahora salgamos de aquí, vamos…
Quiso tirar de él, pero para su sorpresa Spike no se movió, quedándose clavado en el sitio sin intenciones de irse.
-¿Qué haces? ¡Vamos, Spike, tenemos que irnos antes de que vuelvan!
-No… no puedo… no puedo, Twilight, no así, no después de esto…
-¿¡Qué dices?! ¡Oh, Spike, no es el momento, nadie tiene por qué saber esto, quedará entre nosotros, pero por favor, tenemos que irnos!
En ese momento se oyó la voz del dragón rojo resonando en las cercanías, llamándole.
-¡Spike! ¡Venga, colega, nos vamos ya!
Por un instante Twilight miró fijamente al aludido, el cual le devolvió una entristecida pero determinante mirada empapada en lágrimas; la yegua comprendió entonces lo que pasaba, musitando de seguido.
-No… Spike… por favor… ¿por qué?
-No puedo volver…
-Si es por esto te prometo que no diré nada, de verdad, tan solo…
-No, Twilight, es más que eso… me prometieron que buscaríamos a mis padres… mis padres biológicos…
-¿Qué?
-¿Quién te dio el huevo?
-Yo… no… no lo sé, me lo proporcionó la academia, no sé de dónde salió…
-¿Lo robaron?
-¿¡Qué?! No, nunca… no lo sé, yo… por favor, Spike, te lo suplico, vuelve conmigo y lo averiguaremos, por favor…-musitó ella, al borde de las lágrimas.
-¡Spike! ¡Venga, Spike!
Hubo un breve y muy denso silencio que se sintió como si fuera una eternidad, ambos se miraron a los ojos, diciéndoselo todo en nada; aunque no parecía haber rencor o resentimiento en él, Spike parecía haber tomado la decisión mucho antes, lo que dejó completamente desarmada a la unicornio lavanda, la cual sintió que no podía hacer nada para hacerle cambiar de opinión. Dos lágrimas comenzaron a recorrer su pelaje, imparables.
-Lo siento, Twilight… pero he de hacer esto. No sé cuándo volveré, pero… no puedo hacerlo ahora. Entiéndelo, por favor…
Ella no dijo nada, estaba demasiado impactada como para hacerlo, no pudo hacer nada más que asentir con la cabeza mientras lloraba en silencio. El dragoncito sostuvo un poco más su casco hasta que lo dejó marchar. Un tercer aullido resonó en la distancia.
-¡Spike!-llamó una vez más el dragón.
-¡Ya, voy, Garble!-exclamó entonces el aludido.
Miró una última vez a Twilight, diciéndole adiós con una garra, y se dio la vuelta sin mirar atrás. La unicornio tan solo le observó marcharse, reuniéndose rápidamente con el tal Garble, el cual le aupó a su lomo, y echaron a volar para reunirse con el resto de dragones, los cuales empezaban a emprender el vuelo hacia el suroeste, comenzando a sobrevolar el océano imperecedero rumbo hacia la tierra de los dragones, al otro lado del mismo.
En cuanto el último dragón se perdió en la distancia, Twilight no pudo más y comenzó a sollozar con fuerza, dejando escapar todo lo que sentía. Se había ido. Realmente se había ido. Y había sido culpa suya, por dejarle marchar. En ese momento Sauron reapareció a su lado, comentando al respecto.
-Ha sido duro, pero el propio Spike ha tomado una decisión. Que chafara o no el huevo es lo de menos, ahora es un poco más mayor. Y, cuando vuelva, lo hará hecho todo un hombre. Será valiente y decidido, estoy seguro.
-¿¡Y tú como sabes eso?! ¿¡Cómo estás tan seguro?!-masculló ella, llena de ira hacia él.
Sauron la miró con gesto queda, murmurando de seguido.
-Lo sabes tan bien como yo. Es el último acto desesperado, el que nos hace abrir los ojos a la realidad y nos ayuda a tomar conciencia de la situación.
Las palabras del señor oscuro hicieron percatarse a la unicornio, viendo entonces los restos del huevo un poco más adelante y recordando su última visita a Mordor; por un instante juró que sus cascos seguían manchados, pero no era así, al menos físicamente. Twilight cerró los ojos, tratando de luchar contra tan despiadado pensamiento.
-Es cruel… no debería ser así…
-Sí… pero es lo que es. La muerte nos iguala a todos. Bueno… a unos más que a otros-murmuró Sauron, esbozando una media sonrisa.
Aun a pesar de esto no había consuelo para Twilight, la cual se sentía peor que nunca en toda su vida. Quien había sido lo más parecido a un hijo que había tenido nunca se había ido, sin saber siquiera cuando le iba a volver a ver. Y, muy en el fondo, comprendía por qué lo había hecho, por mucho que intentaba culpar a otra persona o al mismo Sauron.
-Está bien, tú ganas… estarás contento…
-Lo estoy, pero no por lo que crees. Cada uno se forja su propio camino. Y cada uno decide qué camino tomar. Spike ha decidido por sí solo. Y ya sólo por eso deberías estar orgullosa de él.
El lugar había quedado vacío y silencioso, ni siquiera los fénix de antes regresaron junto con sus crías. Twilight se dio la vuelta con la cabeza gacha, murmurando de seguido.
-Vámonos de aquí, por favor…
Sauron se dio la vuelta y se desvaneció, volviendo con ella. El cuerno de Twilight se iluminó y, al segundo siguiente, dejó de estar a la vista. Varias nubes se arremolinaban hacia el norte, amenazando con lluvia.
Je... je, je. Ja, ja, ja. Jua, jua, jua... MUAJAJAJAJAJA okyaparo XD vale, aunque suene extraño tengo que admitir que ha sido divertidísimo escribir este capítulo. Como bien ya os dije en su momento me voy a dedicar a romper el canon, cada cual de la forma más estrepitosa posible, pero ni yo me hubiera imaginado que acabaría así este capítulo. Y sí, semejante cambio trastoca multitud de cosas de cara a futuros capítulos, lo que me obligará a hilar más fino, pero bueno, veamos de qué más formas puedo romper la serie de arriba abajo...
Aunque eso sí, la partida de Spike condicionará de cierto modo el futuro de la trama, y no descarto para nada una posible reaparición. Ahora Twilight se queda sola, aunque con la encantadora y siempre agraciada presencia del señor oscuro y colega Sauron, el cual seguirá haciéndola compañía en los momentos más relevantes. Habrá un capítulo más en el que seguiré rompiendo el canon y luego me pondré con la boda, con la cual aún no tengo nada pensado, pero lo haré de la forma más escandalosa posible. Y, tras eso, la tercera temporada. Huy qué bien me lo voy a pasar...
Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
