Capítulo 8

Que misterio habrá

Los siguientes días fueron particularmente duros para Twilight, no sólo por tener que inventarse una excusa para justificar la marcha de Spike, sino por el hecho en sí también. Decir la verdad o contar lo que había pasado no era una opción, no sin manchar para siempre la reputación y el honor del pequeño dragón. Aun a pesar de lo que había hecho, ella quería seguir protegiéndolo, y no contar nada era lo mejor para él.

En cambio justificar su ausencia fue un auténtico dolor de cabeza que la mantuvo despierta durante toda la noche, tratando de buscar una solución al problema, pero sin encontrar nada al respecto. Ahora que Spike no estaba, Sauron aprovechó la situación para manifestarse constantemente junto a ella, lo que en parte molestaba a la unicornio.

-¿No tienes otra cosa mejor que hacer, Sauron?

-Sabes que no, además, te noto muy alicaída, tan solo quiero hacerte compañía…

-Ya, claro, cuéntaselo a otro…

-Lo haría, pero sólo estás tú… y siendo la portadora…

-Ya, ya, no hace falta que me lo recuerdes…

El fuego crepitaba en el hueco de la chimenea, al tiempo que el canto de los grillos resonaba desde fuera; el reloj marcaba las tres y media de la madrugada, y los párpados de la unicornio luchaban por no cerrarse constantemente.

-Deberías dormir un poco…-sugirió él en ese momento.

-No me apetece volver de excursión a Mordor, Sauron… además, debo de pensar en algo para justificar la ausencia de Spike, pero no se me ocurre nada-masculló ella, con sueño.

Otro denso silencio condicionó todo lo demás, el señor Oscuro se quedó callado en actitud pensativa, al igual que Twilight, aunque entre estertores constantes de sueño. En un momento dado, Sauron murmuró.

-Recuerdo que una vez borraste los recuerdos de Spike y Rarity para que olvidaran el anillo… ¿y si haces algo parecido pero a una escala mayor?

En ese momento los ojos de la unicornio se abrieron de par en par, sin tardar mucho en opinar al respecto.

-Es una posibilidad, pero… tendría que abarcar no sólo Ponyville, sino Canterlot también para llegar a las princesas y el resto de ponis que también conocen a Spike… es una locura…

-¿Locura? Sabes tan bien como yo que eres capaz de eso y más…-murmuró Sauron, con gesto queda.

-Oye, soy poderosa, pero no tanto, un hechizo desmemorizante a tan larga escala… no se ha intentado, al menos que yo sepa, además, necesitaría una gran cantidad de energía mágica que yo apenas tengo.

-Pareces olvidarte de algo que condiciona muchas cosas…

Las palabras de Sauron la hicieron comprender, mirando al anillo que colgaba de su cuello; el señor Oscuro aprovechó para volver a hablar.

-Creé el anillo no sólo como un instrumento de control, sino como un potenciador para cualquier tipo de magia. Quien lo porte verá intensificado su poder… y a la larga repercute en la técnica y destreza también. Eres una unicornio muy capaz, Twilight. Si puedes ejecutar satisfactoriamente el hechizo de la forma más simple posible, entonces podrás hacer esto, junto con el poder del anillo.

-No soy tan poderosa, deja de darme jabón…

-No es jabón, son hechos, yo mismo pude sentir ese poder latente dentro de ti, estás destinada a hacer grandes cosas, aunque no seas consciente de ello.

-No suena convincente, Sauron…

-Lo creas o no, es lo que es. Está claro que, digas lo que digas, no va a sonar lo suficientemente convincente, Spike siempre ha estado atado a ti, y como consecuencia que los demás te vean sin él será del todo inconcebible. La duda siempre estará ahí. A no ser que la gente olvide su existencia.

Twilight odiaba admitirlo, pero tenía razón. Si Spike nació en su día fue gracias a ella. Siempre había estado a su lado, y cualquier cosa que dijera no sería suficiente como para justificar su ausencia durante un tiempo indefinido. ¿Qué podía decir? ¿Que había vuelto a su hogar? Si ni siquiera sabía nada sobre sus padres biológicos o su hogar, ni siquiera la princesa sabía nada cuando la preguntó en su día. Daba igual lo que dijera, nada podría justificar una ausencia tan destacable.

-Yo… no sé si seré capaz… nunca lo he intentado…-murmuró ella, dudosa.

-Entonces inténtalo ahora. Tienes el anillo contigo. Serás capaz de hacer esto y más. Estoy seguro.

Las palabras de Sauron sonaban convincentes e incluso alentadoras, por lo que sin pensárselo mucho más cogió el anillo y se lo puso. Al punto se vio transportada de nuevo al mundo espectral, donde vio a Sauron de forma mucho más definida y esperando a verla en acción. A su alrededor se extendían sombras y luces apagadas, representando los ponis que había a su cerca, siendo capaz de ver a toda la población de Ponyville e incluso más allá. Pudo ver incluso a todo Canterlot, incluyendo a las princesas Luna y Celestia dormitando en sus respectivos dormitorios. Hasta vio a sus padres en su habitación, en algún lugar de la ciudadela. Lo veía todo. Y notaba a su magia más viva y poderosa que nunca.

-Bien, ahora… concéntrate…-murmuró Sauron.

Así a ojo, debía de cubrir un área aproximada de unos cincuenta o setenta kilómetros a la redonda, lo suficiente como para albergar a todo Ponyville y Canterlot por igual. El cuerno de Twilight comenzó a brillar mientras iba preparando el hechizo; el hechizo como tal le resultó particularmente sencillo, lo complicado vino después, delimitar el área. Conforme lo iba haciendo su cuerno brillaba más y más, mientras iba abarcando mayor terreno, buscando y encontrando a los ponis que recordaban de alguna forma u otra a Spike. Prácticamente todo el pueblo le conocía, puesto que tampoco era tan grande, por lo que prefirió cortar por lo sano y abarcar a todo el mundo por igual. Eso hizo que su cuerno se cargara un poco más, notando como una gran presión se echaba sobre ella.

-¡Agh! ¡Son demasiados ponis!-masculló Twilight.

-¡Ya casi lo tienes, no desistas, ahora ve a Canterlot!-la animó Sauron.

Haciendo un esfuerzo descomunal, logró alcanzar a la población de Canterlot; para su buena suerte no tanta gente le conocía allí, lo que la ayudó a acotar más terreno y seleccionar sólo a unos cuantos, pero la carga extra hizo mella en ella de forma inevitable. Un poco más de presión se añadió a la ya existente, logrando resistirla aunque a duras penas.

-¡Oh, dulce Celestia, siento como si mi cuerno fuera a estallar!-musitó Twilight.

-¡Usa el poder del anillo, apenas lo estás usando, puedes liberarte un poco a través de él!

En un principio no quería apoyarse tanto en el anillo, pero dado que la presión comenzaba a ser insoportable no tuvo otra opción y lo hizo, percibiendo cómo gran parte de esa presión se levantaba. Respiró aliviada, notando cómo su poder se incrementaba de golpe y sintiéndose capaz de todo y más.

-¡Ah, sí, ahora sí, lo tengo, los veo a todos!-exclamó entonces ella, sintiéndose pletórica.

-¡Eso es, bien hecho! ¡Ahora ejecuta el hechizo!

Sin esperar mucho más, todo se concretó y, soltando un grito, Twilight lanzó el hechizo. Al punto, una gran cúpula brillante se echó sobre Ponyville y Canterlot, cubriendo a ambas localidades por completo; acto seguido, los recuerdos de Spike de todos y cada uno de los ponis que lo conocían abandonaron sus cabezas y fueron alzándose hacia arriba, encontrándose en un solo punto y formando una gran bola de recuerdos que se fue haciendo más y más grande con cada segundo que pasaba. En un momento dado alcanzó cierto tamaño y dejó de crecer. Entonces, y de golpe y porrazo, el hechizo hizo el resto y deshizo todos los recuerdos, los cuales se desvanecieron en el aire como si nunca hubieran existido.

Por su parte Twilight dejó escapar un seco jadeo y se detuvo, notando como las fuerzas la abandonaban y derrumbándose por completo en el sofá. Debido al golpe el anillo se retiró de su cuerno y volvió a quedar colgando de su cuello, volviendo a ser visible otra vez.

-Ya está… lo he conseguido… lo he hecho…-musitó ella, incrédula.

-Sí… sabía que lo conseguirías…-asintió Sauron, satisfecho.

Sin embargo un extremo cansancio se echó sobre la unicornio lavanda acto seguido, notando cómo sus párpados caían sin que pudiera evitarlo siquiera.

-Tengo… mucho… sueño…

Sin darse cuenta siquiera la yegua acabó durmiéndose de seguido; por su parte Sauron se retiró y no se metió en su cabeza, prefiriendo dejarla descansar. Afuera, Ponyville también dormía.


-¡Twilight, querida! ¿Estás en casa?

-¡Dulzura, abre, por favor, estamos preocupadas!

-¡Hey, Twilight, abre un momento, tengo algo para ti que te va a encantar!

-Twilight, por favor, abre… si no te importa…

-¡Eh, cabeza de huevo, o nos abres la puerta o la abro yo, decide!

La unicornio lavanda se revolvió en el sofá, notando como si su cuerpo pesara un quintal mientras se iba desperezando; se sentía terriblemente cansada, y notaba fuertes dolores en el lomo, como si hubiera dormido en una mala postura.

Se puso en pie lentamente mientras las voces de sus amigas seguían sonando al otro lado de la puerta, insistentes; en un momento dado masculló en voz alta.

-¡Ya voy, ya voy!

Entre bostezos y medio dormida, se acercó a la puerta y abrió de seguido.

-¿Qué pasa?

-¡Al fin! Pero bueno, querida ¿estabas dormida?-inquirió Rarity.

-Sí…

-¿Aún?

-Sí… ¿Qué hora es?

-Las doce y media de la mañana…

Al oír eso la unicornio lavanda reaccionó de seguido, confirmándolo de seguido y abriendo muchísimo los ojos; hace cinco horas que la biblioteca debía estar abierta. Y detrás de sus amigas había varios usuarios esperando.

-¡Ay, no, no, no, qué mal, me he dormido!-masculló ella, entrando de seguido.

-Ya lo vemos, ya… ¿a qué hora te acostaste?-inquirió Rarity.

-Me quedé leyendo hasta muy tarde, serían… las tres y media, creo…

-¿¡Tres y media?! ¡Eso es tardísimo!

-Ya ves, si me acostara a esa hora sería imposible rendir luego por la mañana, no se podría cosechar así…-asintió Applejack.

-¡Es tarde incluso para mí, vaya!-admitió Pinkie.

-Lo siento, lo siento, es que… ayudadme, por favor, ni he comido…-pidió Twilight, sintiéndose mal al respecto.

-Yo te preparo algo rápido-se ofreció Rarity.

-Te ayudo-añadió Fluttershy.

-Vale, Dash, Pinkie y yo nos encargaremos de atender a estos ponis-comentó Applejack.

-Gracias, chicas…

Entre todas lograron que la biblioteca volviera a estar abierta rápidamente, Twilight fue al baño para despejarse enseguida mientras que las demás ayudaron a atender a los usuarios más inmediatos; Fluttershy y Rarity prepararon un rápido y frugal desayuno tardío para Twilight, consistente en varias piezas de fruta, leche con un poco de pan duro para ablandarlo y algo de bollería del día anterior. La unicornio se lo tomó todo con tanta celeridad que casi se atraganta.

-¡Tranquila, querida, con calma, no te precipites!

-Toma un poco de agua-murmuró Fluttershy, llenando un cazo del barril principal.

Consiguió pasar el resto sin mayor dificultad, murmurando de seguido.

-Perdonad, chicas, es que me sabe muy mal haberme dormido…

-No pasa nada, querida, estamos aquí, tómatelo con calma…

Una vez que estuvo todo arreglado, y los ponis se marcharon con sus libros prestados, Twilight se dio el lujo de suspirar algo más tranquila.

-Menos mal… ya lo siento por las molestias, en serio…

-¿Qué dices, cabeza de huevo? Te ayudamos sin problemas ¿verdad, chicas?-inquirió Rainbow.

-Desde luego…

-Una mala noche la tiene cualquiera.

La unicornio lavanda sonrió, agradecida por su ayuda, aunque en ese momento la voz de Pinkie exclamó.

-¡Ahí va! ¿Y este quién es?

Las demás se giraron y vieron que la poni rosada sostenía una de las fotos del salón, viendo entonces a quien se refería; al verlo todas se mostraron asombradísimas, comentando de seguido.

-¡Ostras, es verdad! ¿Quién es?

-Esperad un momento ¿es un dragón?

-¡Sí, es verdad, es un dragón! ¿De dónde ha salido? Esta foto es de la fiesta de bienvenida de Twilight ¿no, Pinkie?

-¡Sí, recuerdo haberla sacado, pero no había ningún dragón! ¿Qué es esto, Twilight?

Las demás miraron a la aludida con la sorpresa dibujada en sus caras; ella tan solo las miró con gesto algo triste, confirmando la efectividad del hechizo. Ya nadie se acordaba de Spike. Nadie podría preguntarle acerca de su paradero, puesto que ya no existía para ellas. Y si ellas no se acordaban, probablemente ni el resto de ponis en Ponyville y Canterlot lo harían, ni siquiera las princesas. El hechizo había sido un éxito total. Y, como tal, Twilight no tuvo más remedio que aparentar que tampoco lo conocía, lo que la dolió mucho más de lo esperado.

-Pues estoy igual que vosotras, no sé quién puede ser… ¿cómo ha aparecido aquí?

-Pues si no lo sabes tú…

-Qué extraño, no puede haber aparecido así sin más…

-¡Quizás sea un espíritu o algo así, ya sabéis, en plan fantasma!-sugirió en ese momento Pinkie.

-Oh, eso no es muy alentador…-murmuró Fluttershy, algo asustada.

-Vamos, Pinkie, no digas tonterías, tiene que haber alguna explicación… ¿no, Twilight?-inquirió Applejack, mirándola ceñuda.

Las demás la miraron igual de extrañadas, a lo que ella salió rápidamente con algo.

-Ah, sí, claro, debe ser algún tipo extraño de impronta producto del revelado, al menos es lo que se me ocurre así a bote pronto…

-Está muy definido para ser una huella ¿no?-inquirió Rarity, extrañada.

-Sí, bueno, es extraño, qué duda cabe, quizá se coló de alguna otra foto al usar el mismo fijador…

-Pero ¿no sueles revelarlas tú?-recordó en ese momento Rainbow.

-Ah, sí, pero es que con este último carrete se me acabó el fijador y preferí llevarlo al estudio de aquí, debió de ser allí, igual el encargado sumergió varias fotos a la vez y de ahí surgió la impronta…

La explicación satisfizo más o menos a las demás, que no hicieron más preguntas para suerte de la unicornio; echar más fotos en un mismo baño no era una práctica común ni recomendable, pero su desconocimiento acerca del proceso jugó a su favor.

-Debe ser, aunque me llama la atención que sea un dragón, no hay dragones por aquí, al menos que yo sepa…

-Ciertamente, aunque debo admitir que se ve adorable con esos mofletitos-comentó Rarity.

-¿Verdad que sí? se ve tan pequeñín e indefenso, nunca antes había visto un bebé dragón, es muy mono…-asintió Fluttershy, igual de interesada.

Twilight hizo todo lo posible por no mostrar su estado de ánimo, aunque no fue sencillo. Finalmente las demás se fueron retirando, ya que habían venido alertadas por el detalle de que la biblioteca aún estuviera cerrada, despidiéndose de Twilight y volviendo a sus quehaceres.

Una vez sola de nuevo, la unicornio lavanda se quedó mirando la foto, sin poder evitar dejar escapar un par de lágrimas; se sentía fatal por tener que fingir que Spike no existía, cuando desde el principio era culpa suya toda esa situación.

-Lo siento, Spike… lo siento tanto…-musitó ella, contemplando la foto mientras se empapaba por sus lágrimas.

-Ha sido un éxito total-comentó en ese momento Sauron, reapareciendo a su lado.

-Sí… ya nadie se acuerda de él… como si nunca hubiera existido…

-Es duro, sí, pero cuando vuelva podrás restaurar sus recuerdos de él.

-¿Y qué te dice que volverá? No puedes saberlo… y yo tampoco…

-Solo resta esperar-admitió Sauron.

Twilight cerró los ojos con gesto triste, cogiendo el resto de fotos en las que él salía y guardándolas todas para evitar más preguntas incómodas; las que conservaba en su casa de Canterlot también las tendría que guardar, confiaba en que su madre no volviera a entrar en su habitación, aunque una visita a Canterlot no estaría de más.

El tiempo fue pasando muy lentamente, al menos para Twilight. La costó mucho habituarse a la ausencia de Spike, pero poco a poco se fue haciendo a la idea de que no volvería a verle en un largo tiempo, aunque le doliese. De forma automática, y como si hubiese sido un efecto rebote, Sauron comenzó a tomar su lugar, hablando más de seguido con él y habituándose a su mayor presencia cuando estaba en casa. De forma completamente fortuita, Twilight le dejó entrar en su vida como si fuera uno más, quizás por debilidad después de tantos varapalos, o quizás porque se sentía demasiado sola en casa. De todas formas el propio Sauron parecía saber esto, y de alguna forma se tranquilizó al respecto de sus malvados y oscuros planes, dejándolos más de lado por estar y hacer compañía a Twilight, hablando con ella de muchas cosas e incluso aconsejándola en los momentos más oportunos.

Hablaban sobre todo de magia, ya que era lo que más en común tenían, explicándola muchas cosas acerca de la magia de la Tierra Media y cómo funcionaba allí.

-En su día, Arda se formó a partir de la magia que emanó de la música de los Ainur, unos seres espirituales que nacieron de la mente y los pensamientos de Ilúvatar, el cual era llamado Eru, el único, del que nació todo lo demás y dio forma a Eä.

-¿Eä?-repitió Twilight, extrañada.

-Significa El mundo que es en quenya, la lengua élfica, y por medio de la Llama Imperecedera le dio forma. Pero todo lo demás provino de la música de los Ainur que Ilúvatar les pidió que tocara, y de lo que esta música evocó en los Ainur, surgió Arda y, junto con ella, la magia en sí.

-Entiendo…

-La magia estaba en todas y cada una de las cosas que habitaron Arda, desde la naturaleza, animales, criaturas e incluso en los hijos de Ilúvatar, los hombres y los elfos, pero fue en estos últimos donde la magia adquirió un mayor poder y presencia.

-Entonces, ese tal Ilúvatar… ¿es una especie de dios?

-Sí, es un ser supremo del cual proviene todo lo visto y creado.

-Entiendo… aunque espera, dices que mediante la Llama Imperecedera se dio forma a Eä ¿es esta tal llama el origen de la magia en sí?

Sauron no pudo evitar esbozar una divertida sonrisita, murmurando de seguido.

-Muy sagaz… exacto, la Llama Imperecedera es de dónde proviene la magia en sí, los mortales y otras razas la denominan magia, pero es más bien un poder divino que procede del mismo Ilúvatar y que sólo Él posee y guarda.

-Claro, querría protegerla de algo más poderoso…

Ese comentario cogió desprevenido a Sauron, el cual miró a Twilight con gesto sorprendido, aunque ella comentó.

-¿De qué te sorprendes? Si la guardaba con él no creo que fuera porque sintiera que estuviera a salvo ella sola…

-Chica lista… así es, había alguien tras ella.

-¿Quién era?

Sauron miró a Twilight fijamente, inquiriendo de seguido.

-¿Realmente quieres saberlo?

-Sí, tengo curiosidad…

-Muy bien… verás, cuando los Ainur comenzaron a tocar para Ilúvatar, hubo uno que no siguió la canción y empezó a tocar notas discordantes, rompiendo con el ritmo. Este fue Melkor, el cual llegó a tocar tres veces seguidas mal. Hubo algunos que le siguieron, pero el resto no acompasó, e Ilúvatar propuso cambiar de tema las tres veces que Melkor rompió la enarmonía. En un principio Ilúvatar no lo tuvo en cuenta, pero luego mostró a los Ainur su obra creada mediante la música, Arda, y Melkor, supuestamente arrepentido, pidió bajar con los demás para crear…

-Pero no quiso crear…-asumió Twilight.

-No. Quería tener Arda para sí, por lo que una vez allí, se enfrentó a los otros Valar…

-¿Valar?

-Sí, cuando los Ainur descendieron a Arda se dividieron en dos clases: los Valar y los Maia. Los Valar fueron los espíritus superiores, por así decirlo, siendo un total de quince, mientras que los Maia eran espíritus de inferior rango que servían de asistentes a los Valar. Yo en su día fui un Maia.

-Ya veo…

-Cómo iba diciendo, Melkor bajó a Arda para crear junto a sus colegas Valar, pero en realidad buscaba la Llama Imperecedera…

-Y por eso Ilúvatar se quedó con ella.

-No.

-¿No?

-No, en vez de quedarse con ella la escondió en el centro de Eä-reveló Sauron.

-¿Qué? Pero ¿por qué dejarla tan a la vista? Melkor podría haberse hecho con ella-obvió ella.

-Ah, pero es que no es el centro que tú piensas…

Twilight se quedó pensativa durante un buen momento, llegando a pensar en voz alta entre medias.

-Espera, si la escondió en el centro pero aun así Melkor bajó a Arda… ¿no es un centro físico?

-Exactamente. Muchos elfos y pensadores de las edades antiguas han especulado al respecto, pero personalmente creo que Ilúvatar escondió la Llama Imperecedera en el interior de cada una de todas las cosas que dan forma a Eä, de ahí a que se dijera que la escondió en el mismo centro.

-En ese caso todos la portarían…

-Sí y no, puesto que Melkor nunca fue capaz de hacerse con ella. Sin embargo la cambió a su antojo, la dio forma a través de su propio mal, y entonces plantó una semilla en la tierra de Arda, para que así éste perdurara a través de los tiempos. Un plan brillante, debo decir, pero… no pudo evitar ser capturado y confinado en el Vacío Intemporal.

-Ya veo… y luego tú pensaste en acabar su "obra". Eres peor que Melkor entonces… ¿o debería decir Morgoth?-inquirió ella, ceñuda.

Para entonces Sauron esbozó una satisfecha sonrisa, murmurando de seguido.

-Eres brillante, Twilight Sparkle, aunque no quieras verlo. Melkor, también llamado Morgoth, también lo era, y bueno, no es por echarme flores ni nada parecido, pero ser capaz de continuar su obra, como tú bien dices, no es algo que cualquiera podría hacer así sin más…

-Ya, claro, qué condescendiente… me das asco, Sauron.

-Me halagas…

Sin embargo, Twilight siguió hablando con él aun a sabiendas de su maligna naturaleza, como si fuera algo secundario o no le diera tanta importancia. Aunque en realidad tenía sus motivos.

Tras todo ese tiempo conversando, y teniendo en cuenta los deseos del Maia, consideraba que volver a Arda o a Eä estaba fuera de toda posibilidad, al menos para ella, por lo que en ese sentido fue capaz de tolerar a Sauron, convencida de su incapacidad de recuperar todo su poder. Después de todo lo que residía en el anillo tan solo era una pequeña parte del mismo, estando el resto en Arda en forma de sombra, lo que limitaba en gran medida las acciones de Sauron. Y siendo ella la portadora del anillo se sentía capaz de doblegar todo ese poder a su voluntad, y no a la de Sauron, por lo que la situación en sí era un empate técnico. O al menos eso pensaba ella.

Aun y con todo el tiempo siguió pasando lentamente, la vida continuó sin mayores contratiempos y Twilight, eventualmente, se fue aclimatando a la situación. Sin embargo, de forma paulatina y sin ser consciente de ello, la actitud de la unicornio comenzó a cambiar. Al principio las demás no notaron nada, pero al cabo de un tiempo comenzaron a percibir un aumento de cinismo y soberbia en la actitud de Twilight. Al principio no eran más que comentarios sueltos aquí y allá, lo que hicieron que no les diera mayor importancia, sin embargo su comportamiento sí que empezó a mostrar signos de rebeldía.

Durante la temporada de suministro de agua para Cloudsdale, Twilight colaboró en el encargo de Rainbow Dash para llevar el agua usando un tornado, requiriendo una potencia de setecientos noventa y cinco alas para ello. Aunque en un momento Fluttershy no quiso participar, la pegaso multicolor la obligó a ello ya que necesitaban toda la potencia posible, sin embargo la tímida pegaso apenas podía volar lo suficientemente fuerte como para dar potencia necesaria al tornado. Esto enervó de cierta forma a Twilight, echándoselo en cara a Rainbow.

-¡Maldita sea, Fluttershy, así va a ser imposible, cuando llegue el día haremos el ridículo en frente de Spitfire!

-¿¡Eso es lo que más te preocupa, Rainbow, hacer el ridículo frente a tu ídolo?! ¡Dala un respiro, maldita sea, no está acostumbrada a este ritmo!

-¡¿Y tú qué sabes, cerebrito?! ¡Si ni siquiera eres una pegaso!

-¡¿Crees que sé menos por ser una unicornio!? ¡No te atrevas a ningunearme, Rainbow, sería capaz de darle la potencia suficiente al tornado usando sólo mi magia!

-Eh… chicas, por favor…

-¡Ja, pues claro, siempre con lo mismo, los unicornios siempre os creéis tan chulos y prácticos sólo porque sois capaces de usar magia! ¡Así cualquiera lo haría! ¡Nosotros tenemos más mérito, usamos nuestras alas, la magia lo arregla todo rápidamente!

-¿¡Cómo te atreves?! ¿¡Te piensas que esto es una broma?! ¡Te recuerdo que vosotros también usáis magia para volar! ¡¿Crees que con esas alas tan pequeñas seríais capaces de volar como lo haría un águila o un cormorán?! ¡Esa misma magia que tanto ninguneas es la que os ayuda a surcar los cielos!

-¿¡De qué vas?! ¡Esta es nuestra fuerza, no la tuya!

-¡Chicas, por favor, ya basta, no os peleéis!-exclamó entonces Fluttershy.

Tras esa discusión hubo una gran tensión entre ambas ponis, las demás trataron de mediar al respecto, pero tanto Twilight como Rainbow se mostraron inflexibles al respecto.

-¡No, Rarity, que se disculpe ella por tratarnos como si fuéramos basura!

-¡Pero querida, en ningún momento ha dicho nada de eso! Además ¿desde cuando eres tan orgullosa? Somos todos iguales, Twilight…

-¿¡Ah, sí?! ¡Pues si tan iguales somos no nos tacharía de oportunistas! ¿¡No crees?! ¡Despierta, Rarity, nos ningunea porque nos tiene envidia!

-¿¡Pero qué dices?! Twilight, querida, me estás asustando, hablas como si fueras una supremacista, tú no eres así…

Las palabras de Rarity hicieron reaccionar un poco a Twilight, quedándose callada y murmurando al poco rato.

-No… no sé, Rarity, es que… la vi que atosigaba demasiado a Fluttershy, y eso me hizo enfadar, yo…

-Twilight, tranquila, te entiendo, Rainbow a veces puede llegar a ser muy echada para adelante, pero sabes tan bien como yo que no es mala poni. No eches a perder vuestra amistad por una tontería así…

Gracias a sus palabras Twilight consiguió serenarse un poco, sin embargo en el fondo aún conservaba esas palabras y esos pensamientos que nacieron en los rincones más profundos de su mente, preocupada y, al mismo tiempo, indiferente al respecto.

-No… ¿dije yo eso? No puede ser, yo nunca diría algo así… ¿o sí?-se preguntó ella, insegura.

-Si me preguntas a mi hay algo de sentido en lo que dices. Me llamó la atención eso de que la magia ayudaba a los pegasos a volar, el detalle de las alas es cierto, son demasiado pequeñas como para mantenerlos en el aire siquiera…-argumentó Sauron en ese momento.

-Sí, bueno, a ver, la magia está presente en todas las razas de ponis, sólo que cada uno la usa de forma distinta. Los unicornios como yo la canalizamos a través de nuestros cuernos, dándola forma y usándola como tal, mientras que los pegasos la usan para volar y los ponis de tierra la usan para cultivar la tierra y ayudar al crecimiento de las plantas y árboles.

-Entiendo, es como la Llama Imperecedera, se manifiesta en todos los seres vivientes, los elfos son los que más la usan como lo haces tú, mientras que los enanos o los medianos la usan para labores físicas y de labranza. No somos tan diferentes al fin y al cabo ¿no crees?

-No realmente. Pero… ¿significa eso que Rainbow tiene razón? ¿Tan orgullosa fui?-inquirió ella, preocupada.

-No hay nada de malo en el orgullo, después de todo es lo que nos mueve a hacer las cosas, ser capaces de ver nuestros propios logros y sentirnos bien por ellos. Que fueses orgullosa o no es indiferente, tienes motivos para sentirte así, que Rainbow se enfadara sólo porque no llegaran a la fuerza requerida es cosa suya. Además, en comparación contigo, ella lo es mucho más.

-Eso es cierto, de hecho siempre lo ha sido…

-Razón de más entonces para defender tu propio honor ¿no crees? No tiene derecho a colgarse todo el mérito si es cosa de todos. Además, todos tenemos nuestros límites, y Fluttershy es el mejor ejemplo.

-No quiero pensar en Fluttershy como alguien débil, pero aun así…

-Fluttershy es fuerte, pero se trata de otro tipo de fuerza, no física, sino más espiritual. Rainbow se pasa de la raya forzándola a hacer algo que, en el fondo, no desea. Y eso lo has visto tan bien como yo.

Twilight no pudo evitar estar más de acuerdo con Sauron en ese aspecto. Desde el principio Rainbow exigió a Fluttershy que fuera parte del equipo, cuando en cualquier momento podría haber pedido ayuda a otro poni más fuerte que ella.

-Es cierto. No ha hecho más que usar a la pobre Fluttershy… ni siquiera ella pidió esto para empezar.

-Exacto. Si te soy sincero nunca me ha gustado su actitud. Es insolente y soberbia. No le hace ningún bien a Fluttershy.

Las palabras de Sauron resonaron claras y poderosas en la mente de Twilight, ayudándola a aclararse las ideas. Un gesto convencido y serio cruzó por su cara, murmurando de seguido.

-La daré al menos una oportunidad. Si veo que pone en peligro a Fluttershy, y por extensión a los demás, actuaré.

-Una actitud bien noble por tu parte, Twilight Sparkle-la alabó Sauron.

La aludida tan solo asintió con seguridad, sin decir nada más. Estaba del todo claro, nunca antes lo había estado tanto. Tan solo restaba esperar.

El día en el que llegó el momento de crear el tornado, Twilight estuvo presente junto a Spitfire para controlar la potencia en todo momento mientras que la líder Wonderbolt lo supervisaba.

-Espero ver una gran actuación en equipo-comentó en ese momento la pegaso.

-Sí… yo también-pensó ella, seriamente.

Una vez que todo el mundo estuvo listo, Rainbow se unió a ellos y comenzaron a volar en círculos para crear el tornado; Fluttershy iba con ellos con un gesto inseguro, pero aun así se unió a los demás. Los primeros minutos transcurrieron con normalidad, aunque en cuanto la fuerza comenzó a aumentar las cosas se complicaron. Rainbow mantuvo en todo momento a los demás fuertes.

-¡Vale, vamos allá, mantened el rumbo y seguid volando como en las practicas, sabéis lo que hay que hacer, no os paréis bajo ningún concepto!

Sus palabras animaron al resto, pero no a Fluttershy, la cual comenzó a volar erráticamente y sin apenas control; esto lo vio la pegaso multicolor y se dirigió a ella para alentarla.

-¡Vamos, Fluttershy, no cejes, puedes hacerlo, estás aquí y ahora, y eso significa algo!

-¡No sé, Rainbow Dash, no estoy segura!

-¡Eso no me vale! ¡Sé que puedes hacerlo y lo harás! ¡¿Me oyes?! ¡Vamos, adelante!

Esas palabras hicieron dudar a Twilight, comenzando a desistir de intervenir; tal vez no fuera a ser necesario después de todo.

Sin embargo en un momento dado se llegó a romper parte de la formación debido a la fuerza aplicada, a lo que Rainbow trató de enderezarla.

-¡No, no os retiréis, volved, tenemos que hacer esto!

Fue entonces cuando el pensamiento de Twilight volvió a torcerse, sintiendo una incipiente furia creciendo dentro de ella, llegando a musitar por lo bajo.

-Maldita sea, Rainbow Dash…

-No están bien coordinados, podrían fallar-masculló en ese momento Spitfire, poniéndose en guardia.

Twilight evaluó rápidamente la situación, viendo que si no hacían nada pronto acabarían fallando y la fuerza centrífuga del tornado terminaría arrastrando a todos, poniéndolos en peligro. No podía consentirlo. Sin embargo decidió esperar un poco más para ver qué hacía Rainbow.

-¡Manteneos firmes, debemos hacer esto, lo haremos, demostraremos de lo que somos capaces!

Eso para ella fue más que suficiente, comenzando a hacer brillar su cuerno; acto seguido el tornado se descontroló y muchos comenzaron a salir despedidos, Spitfire fue a socorrerlos, pero en ese momento, y haciendo uso del anillo, Twilight comenzó a hacer magia y fue capaz de controlarlo todo a la vez. Asió rápidamente a los que salían volando sin control, al tiempo que teletransportaba a los demás fuera del peligro y tomaba el control del tornado; su cuerno centelleó y el tornado concretó su giro, alcanzando la fuerza suficiente sin mucha dificultad y moviéndolo hacia la charca donde estaba el agua. Ésta se alzó por efecto del tornado, llegando así hasta Cloudsdale y completando la tarea ella sola.

Twilight respiró más tranquila, pero en ese momento la voz de Rainbow retumbó por todo el lugar dirigiéndose a ella.

-¡¿Cómo te atreves?! ¿¡Qué te has creído, maldita unicornio?! ¡Esta era nuestra misión y nos la has robado!

-¡No, he evitado una catástrofe, los estabas llevando al desastre, Rainbow! ¿¡Es que no lo ves?!

-¡Lo único que veo es a una unicornio soberbia que se cree la única capacitada para esto y para cualquier cosa!

-¡Ja! ¿¡Estás hablando de mi o de ti?! ¡Porque me suena más a ti que a mí!

-¿¡Yo, yo?!

-¡Sí, sí, joder, tú, sí, maldita loca!

Antes de que la cosa fuera a mayores Spitfire se interpuso.

-¡Basta, las dos! ¡La unicornio ha actuado con sensatez, gracias a ella se ha evitado que muchos salieran heridos, y tú, Dash, no he visto a un grupo más mal coordinado en toda mi vida! ¡Los estabas poniendo en peligro con tu imprudencia!

Ante esas palabras Rainbow no fue capaz de rebatir ni responder, a lo que la Wonderbolt añadió.

-Informaré de esto al consejo de Cloudsdale, eso por descontado. Buenos días.

Tras eso la pegaso se marchó volando y Rainbow se quedó en el sitio, con la cara desencajada; sin embargo al poco rato su gesto se torció por la ira, mirando fijamente a Twilight y mascullando de seguido.

-Tú… especie de… lo has echado todo a perder… ¡yo te mato!

La pegaso multicolor trató de agredir a Twilight, la cual se vio dispuesta a defenderse si hacía falta, sin embargo en ese momento Fluttershy se interpuso para pararlas.

-¡No, no, por favor, chicas, no os peleéis, por favor!

En el forcejeo un casco de Rainbow rasgó el aire y, sin darse cuenta siquiera, se encontró con la cara de Fluttershy, golpeándola de seguido tan fuerte que cayó al suelo inconsciente.

-¡Fluttershy! ¡Oh, no, Fluttershy!-exclamó Twilight, yendo a socorrerla.

Al ver lo que había hecho inconscientemente Rainbow se detuvo en seco con gesto desencajado, los demás la miraron con sendos gestos incrédulos grabados en sus rostros. La había golpeado tan fuerte que la había hecho un moratón en su ojo izquierdo, Twilight la sostuvo con su magia y se dirigió a ella con furia.

-¡Ya está, ya lo has conseguido! ¿¡Era esto lo que querías?! ¿¡Estás contenta?!

Incapaz de mirar a su amiga más cercana a la cara, Rainbow cerró los ojos con fuerza y se marchó volando lejos de allí. Por su parte Twilight la ignoró y cargó con Fluttershy para ir a curar su herida, dejando al resto atrás.

Tras ese incidente Twilight y Rainbow dejaron de hablarse. E incluso aun a pesar de los intentos de la propia Fluttershy por volverlas a juntar, ninguna de las dos estuvo dispuesta a ceder, en especial Twilight. Las demás también lo intentaron pero con resultados dispares.

-Pretende ir de buenas después de golpear a Fluttershy y poner en peligro a los demás… habrase visto semejante desfachatez.

-¡Pero querida, lo de Fluttershy fue un desgraciado accidente!

-¡Oh, entonces también fue un accidente el que intentara golpearme, vaya, qué mal por mi parte, y yo pensando que sólo me quería acariciar!

-¡Twilight, ya basta de tanto cinismo, estás siendo irracional! ¿Por qué no lo habláis? No solucionáis nada ignorándoos…

-¡No hay nada de lo que hablar! ¡¿Me oyes?! ¡No me digas qué es lo que tengo que hacer!

Ante ese exabrupto Rarity no dijo nada más, dejando tranquila a la unicornio, aunque algo afligida al respecto.

Por otro lado Rainbow tampoco se mostró muy comunicativa.

-¡Oh, vamos, dulzura, no hagas las cosas más difíciles, simplemente háblalo con Twilight de buenas y ya está!

-¡No! ¡No después de cómo me ha tratado! ¡Nos robó nuestro trabajo, Applejack, y no se lo voy a consentir!

-¿Qué trabajo? ¡Sólo era un simple encargo que a Ponyville le tocó este año! ¡Despierta, dulzura, no todo gira a tu alrededor!

-¡Pues parece ser que ahora gira en torno a esa buena para nada unicornio a la que sólo la importa destacar!

-¡Oh, por favor, ya vale, todos sabemos aquí a quien le gusta destacar! ¡Si fallaste no pasa nada, tan solo admite que hiciste las cosas mal!

-¿¡Mal?! ¿¡Mal?! ¿¡Pero tú de que bando estás?!

-¡De ninguno, yo sólo cuento lo que veo, y aunque las dos hicisteis cosas mal debéis hablarlo!

-¡Y una mierda! ¿¡Me oyes?! ¡No pienso rebajarme a su lugar ni muerta! ¡Que se retracte ella primero!

-¡Agh, maldita sea, Rainbow, eres peor que una potrilla!

Ninguna de las dos estaba dispuesta a negociar, una situación así era medio entendible con Rainbow de por medio, pero por parte de las demás sí que las chocó sobre todo el cambio de actitud de Twilight, cosa que Fluttershy la remarcó un buen día.

-Si te soy sincera me esperaba que Rainbow reaccionara así, pero no por tu parte. Has cambiado, Twilight, tú antes no eras así…

-¿Qué? ¿Cómo que he cambiado?

-Sí, tú nunca antes habías gritado tanto ni te habías puesto tan orgullosa… no es propio de ti…

Las palabras de Fluttershy la hicieron pensar al respecto, ya que consideraba que ella seguía siendo la misma de siempre, pero aun así la duda persistía en ella.

-¿Realmente he cambiado? Yo no he notado nada, sigo siendo la misma de siempre… ¿no?

-No te conozco a fondo, por lo que no sabría decirte con seguridad, pero si me lo preguntas a mi yo veo a una yegua inteligente y muy capaz, lo has demostrado ya varias veces-murmuró Sauron.

El gesto de la unicornio se torció entre turbada y algo molesta, murmurando de seguido.

-Agh, para ya, ni siquiera soy tan capaz… ¿sabes quién fue verdaderamente impresionante?

-No ¿Quién?

-¡Starswirl el Barbudo!

-¿Starswirl el Barbudo?-repitió Sauron, extrañado.

-¡Sí, fue el mayor mago de la era preclásica de todos los tiempos! ¡Compuso multitud de hechizos nuevos, cultivó grandes áreas del conocimiento y estuvo al servicio de las princesas Luna y Celestia durante los primeros años de su reinado! ¡Él sí que fue increíble!-exclamó ella, emocionada.

-Entiendo… pues visto lo visto puede que sigas su mismo camino…

-¡Agh, en serio, déjalo ya, Sauron, tu obvio jabón no te va a servir de nada!

-Eres tú la que piensa que es jabón, pero nada más lejos de la realidad. Si así lo deseas dejaré que pienses eso, pero cuando estés en lo más alto recuerda mis palabras…

-Sí, sí, lo que tú digas…

El asunto del cambio de actitud de Twilight quedó relegado por un tiempo, la pelea entre ella y Rainbow se concretó y, tras mucha insistencia entre todas las demás, consiguieron que ambas yeguas capitularan y se volvieran a hablar de nuevo, aunque muy a regañadientes.

El tiempo siguió pasando y eso Twilight lo fue notando cada vez más, aunque no de la forma esperada, rápida y sinuosa, sino todo lo contrario; por alguna extraña razón las horas y los minutos se alargaban y estiraban cual chicle mascado, y aunque para los demás se sentía un instante, para ella parecía una eternidad. Extrañada debido a esto, lo consultó con Sauron.

-Oye, Sauron ¿no sientes como si el tiempo pasara más lento?

-¿Más lento?

-Sí, es una sensación extraña, lo normal es sentir que pasa muy rápido, sobre todo cuando te haces mayor, pero esto…

El Maia se quedó pensativo por un momento hasta que finalmente habló al respecto.

-Bueno, es normal que eso pase, después de todo eres la portadora del anillo…

-Ah, entonces… ¿es cosa del anillo?

-Así es, entre muchos de sus poderes también destaca el de alargar la vida al que lo porta, permitiéndole vivir de forma más pausada, por así decirlo.

-¿Me estás diciendo que vuelve inmortal al que lo posee?

-No inmortal, más bien longevo… sí, esa es la palabra adecuada. Estira el tiempo para que se sienta más lejano. Y permite vivir más de lo normal.

Twilight miró asombrada a la joya, parecía mentira que un objeto tan simple e insignificante fuera tan poderoso, pero ella misma podía notar cómo ese poder fluía a través de su interior e incluso su propio cuerno, notándose incluso más poderosa. Tal vez Sauron sí que tenía algo de razón después de todo, incluso comenzaba a ver con buenos ojos el anillo, el cual le comenzaba a ser muy preciado. Siempre pensó que se veía estupendo en su cuello, y el frío toque de su superficie la reconfortaba sobremanera cuando se estresaba o se encontraba preocupada por algo. No se lo quitaba para nada, siempre lo llevaba consigo y ya no concebía ir a ningún sitio sin él colgado a su cuello. Sí, era suyo, sólo suyo y de nadie más. Su pequeño tesoro.


Esa misma noche, y tras acostarse, se vio de vuelta una vez más en Mordor, aunque en un lugar que no la sonaba de nada. El ambiente era oscuro y lúgubre, como acostumbraba a ser en el país de la sombra, aunque se asomaba algo de luz desde el oeste, llegando incluso a vislumbrar en la distancia y desde donde estaba la figura de una ciudad blanca enclavada en las montañas que la resultaba familiar.

Sin embargo, y frente a ella, se alzaba otra mucho más oscura y ominosa, con un aspecto simplemente aterrador y sombrío. Dos estatuas de unas horribles criaturas que parecían haberse escapado del mismísimo Tártaro precedían a un angosto puente de piedra que llevaba hasta las puertas de una gran fortaleza, configurada de forma muy parecida a la ciudad blanca del fondo, pero mucho más comprimida. Una alta torre se alzaba sobre varios niveles amurallados en forma de estrella, con bordes altos y muy picudos, y toda la figura del edificio emitía un resplandor verdoso siniestro. Twilight no pudo evitar que un escalofrío la recorriera el lomo al mirarla, apartando incluso la vista. Tras ella un camino de piedra serpeaba entre un estrecho desfiladero que parecía abrirse paso entre las Ephel Dúath, cuyos muros de piedra se veían altísimos e infranqueables; sin embargo en partes de la escarpadísima ladera juró haber visto una larga y sinuosa escalera casi vertical tallada en la propia roca que parecía llevar a alguna parte, aunque no se veía a dónde desde allí.

Sin embargo la fortaleza verdosa robaba toda la atención, intimidando a la unicornio de formas que ni ella creía que era posible hacerlo. Parecía que algo horrible iba a salir de allí en cualquier momento, y el anillo en su cuello se sentía casi tan pesado como un martillo pilón. Incluso podía oír en los rincones más recónditos en su cabeza una aguda y terrorífica voz llamándola para ir a su encuentro, dejándose atraer por ella sin poder hacer nada por evitarlo.

Comenzó a atravesar el puente en dirección hacia la puerta, sin embargo Sauron apareció en ese preciso momento y la detuvo, al tiempo que volvía a sus sentidos, como si se hubiese despertado de un mal sueño.

-Ah, ah… ¿qué? ¿Qué fue eso?-masculló ella, algo atolondrada.

-No te preocupes, es normal, el poder del anillo es atraído por Minas Morgul.

-¿Minas Morgul?

-Así es, antaño perteneció a Gondor, pero cayó bajo mi control a mediados de la segunda edad del Sol. Es el hogar de mis nazgûl, los cuales están comandados por el Rey Brujo de Angmar. Es por eso por lo que el anillo posee una gran atracción al sitio, aunque sólo sea un simple recuerdo.

Desde donde estaban la presencia y el resplandor de Minas Morgul era incluso más terrorífico que antes, dando la sensación de que algo se revolvía en su interior, pero nada sucedió. Twilight miró hacia atrás, observando la escalera vertical.

-¿A dónde llevan esas escaleras?

-Es un paso secreto hacia Cirith Ungol, se construyó para acortar distancias desde la torre hasta aquí, aunque apenas se usa…

Sin poder volver a evitarlo, Twilight volvió a posar su mirada en Minas Morgul, como medio hechizada por su aterrador resplandor verdoso que tanto la atraía.

-¿Por qué estamos aquí? ¿De todos los sitios en Mordor tenías que traerme a este? Preferiría estar en medio de Gorgoroth o de Udûn antes que aquí…

-El caso es que no elijo donde traerte, mis recuerdos vagan libres por mi mente… aunque a mí también me llama la atención que hayamos acabado aquí. Es como un presagio-murmuró Sauron, observando el lugar.

-¿Presagio?

-Sí, este sitio no suele ser utilizado como tal a no ser que se desplieguen los nazgûl o vaya a haber una batalla contra Gondor. Puede que haya una batalla pronto…

-¿Batalla? Eso es absurdo ¿cómo quieres que haya una batalla en tus propios recuerdos? En todo caso sería una ya pasada, y no otra que esté por venir…

-No estoy diciendo que sea aquí…

El ceño de Twilight se frunció, comentando de seguido.

-¿Cómo? ¿En la realidad? ¿¡En Ecuestria?!

-Sí ¿dónde más si no? Minas Morgul no siempre está así de brillante, algo se aproxima… yo que tú le diría a tu princesa que incrementara sus defensas, por si las moscas.

-Oh, venga ya, es absurdo, ¿sólo porque este horrible sitio esté encendido significa que va a pasar algo? Permíteme dudarlo…

-Duda si quieres, pero es lo que es. Sé cuándo se aproxima una guerra, he vivido muchas. Por muy idílico o pacífico que parezca, todo país es susceptible de ser atacado si otro se fija en él por los motivos que sean. Y Ecuestria no es ninguna excepción.

Aun a pesar de esto, Twilight se mostró muy escéptica al respecto, prefiriendo guardar silencio. Sin embargo en ese mismo instante un pavoroso chillido rompió con el silencio de Minas Morgul, fue tan fuerte y agudo que la poni se tuvo que cubrir las orejas en el proceso. En cuanto alzó la vista de nuevo, la vio.

Una enorme criatura alada, con largo cuello, cabeza pequeña, enorme bocaza con afilados colmillos, dos grandes patas, una larga cola y un buen par de alas de murciélago aterrizó enfrente de ellos, soltando otro poderoso rugido.

El gesto de Twilight se torció, lleno de miedo, y musitando de seguido.

-¿¡Qué es esa cosa?!

-¡Una bestia alada, una de las monturas de los nazgûl!-exclamó Sauron.

-¡Pues qué bien! ¡Salgamos de aquí!

Sin embargo en ese momento el otro extremo del puente cedió debido al peso y cayó al abismo, dejándolos incomunicados e impidiendo la huida.

-¡Tiene que ser una broma!-exclamó Twilight.

-¡Tendrás que enfrentarla!-anunció Sauron.

-¿¡Qué?! ¿¡Te has vuelto loco?!

-¡Tú verás, va a por ti, no a por mí, yo soy su señor al fin y al cabo!

La bestia alada alargó su cuello y trató de atrapar a Twilight con sus fauces, pero ella fue más rápida y se apartó a tiempo.

-¡¿Y qué hago?! ¡Dudo mucho que pueda hacerle algo con mi magia!

-¡Es la montura de un nazgûl, debe tener armas consigo, mira en su grupa!

Como bien dijo Sauron, vio entonces que junto a una silla de montar en su lomo había una serie de hojas y espadas por lo que, echándole valor, Twilight se teletransportó en un visto y no visto a su grupa, dándola acceso a las hojas. Cogió una sin dudar con su magia y se preparó, pero en ese momento la bestia alada se encabritó en un intento por apearla y ella reaccionó apartándose instintivamente, volviéndose a teletransportar justo enfrente de ella. La bestia, al reubicarla, volvió a atacarla estirando su cuello, por lo que la yegua vio entonces una oportunidad de oro. Cada vez se acercaban más y más al borde, por lo que en la siguiente acometida debía de hacerlo o no lo contarían. Esperó un poco más y, en cuanto la bestia se movió, ella también.

Dio un rápido salto hacia atrás que la permitió esquivar el bocado, blandiendo tras eso la espalda y dándola un tajo en la boca; la bestia aulló con dolor y trató de alcanzarla de nuevo, pero ella se hizo a un lado a tiempo y, tras eso, bajó el filo hacia su cuello. No tenía la fuerza suficiente como para cercenarla la cabeza, pero el corte fue lo suficientemente fuerte como para que la bestia lo notara, comenzando a sangrar profusamente. Un líquido negruzco y nauseabundo brotó del cuello de la bestia, Twilight contuvo como pudo unas fuertes arcadas y le asestó otro tajo que profundizó un poco más en la herida. La bestia cabeceó, llegando a perder el equilibrio y cayendo a lo más profundo del abismo aullando débilmente hasta que desapareció en las tinieblas.

La yegua jadeó con cansancio y soltó la hoja, la cual se deshizo en el aire tras su uso, quedando tan solo la empuñadura.

-Muy bien, has luchado con mucho valor… no todos hubieran hecho lo mismo…-la felicitó Sauron.

Twilight no dijo nada, tan solo se quedó ahí con expresión cansada y mirando los restos de sangre de la bestia, notando cómo se iba desvaneciendo poco a poco. Lo último que vio fue el resplandor verdoso de Minas Morgul antes de caer rendida.


¡Muajajajajajajaja! ¡Más canon, traed más canon, es la guerra! XDDD oyoyoyoy, tengo que admitir que me está divirtiendo MUCHO esto de romper el canon. Al principio no sabía muy bien cómo enfocar este capítulo, ya que tenía intención de tocar sólo el episodio "MMMistery on the friendship express", pero al final salió "Hurricane Fluttershy" junto con un popurrí de escenas más a lo MLP y algo de lore de Mordor, saliéndome un capítulo de lo más completito. Además, en comparación con "Hurricane Fluttershy" el otro no tenía casi nada relevante que pudiera cambiar, por lo que preferí dejarlo así.

Para el siguiente capítulo tocaré por fin la boda, y como me siento bastante inspirado no creo que tarde mucho. Voy a dejar macerar un poco Amor de madre para empezar a pensar el siguiente capítulo, aviso desde ya que muy probablemente acabe recortando capítulos y le de carpetazo en dos, por lo que el final incluso llegará un poco antes.

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!