Capítulo 9
Marcha nupcial
-Pero, pero… ¿¡cómo se atreve?! ¿¡Por qué no me avisa él mismo de algo tan importante?! ¿¡Qué se cree que es esto?!
Ni en todos los días de su vida Twilight se esperaría algo semejante, y mucho menos sentirse tan enfadada como se sentía en ese momento. En un momento pensó que tan solo sería algo pasajero, pero la realidad era mucho más cruel que eso, haciéndola sentirse aún peor consigo misma y dándola más motivos para enfadarse al respecto. Las demás la miraban ceñudas y sin saber muy bien a qué venía todo eso, Rarity decidió pronunciarse al respecto.
-Esto… querida, vale que estás enfadada, pero… ¿Quién se casa exactamente?
-¡Mi hermano! ¡Shining Armor es mi hermano!
Eso cogió desprevenidas a todas las demás, que no se esperaban para nada algo semejante.
-¡Anda! ¿Tienes un hermano, dulzura?
-No nos dijiste nada…
-¡Hasta ahora, cuando se vuelve relevante de repente! ¡Y encima se casa con una tal Mi Amore Cadenza que a saber quién es! ¡Muy bonito, es todo muy bonito!-masculló Twilight, arrugando la carta.
-Oh, vamos querida, entiendo que estés molesta, pero tal vez él mismo tenga sus motivos…
-¿Motivos? ¿Y qué puede motivarle a no decirle nada a su hermana al respecto? ¿Es que acaso ya no importo para él? ¡Siempre hemos estado muy unidos! Y ahora… ahora…
En un arrebato de furia, y usando su magia, Twilight quemó la carta y hundió una pata en el suelo, dejando escapar un grito de frustración.
Las demás la miraron un tanto asustadas por su reacción, incluso Fluttershy se hizo a un lado echa una bolita. Al ver esto la unicornio lavanda trató de serenarse, murmurando de seguido.
-Perdonad, chicas, es que… me frustra tanto que…
-Lo entendemos, dulzura, pero es eso, seguro que tu hermano tiene sus razones, y hasta que no vayamos allí no podremos averiguarlo…
Ante eso Twilight tan solo asintió, sin decir nada más; no obstante muy en el fondo seguía enfadada con su hermano, aunque se afanó todo lo posible por conservar la calma.
Tras recibir la invitación todas se prepararon para asistir a la boda, yendo a hacer el equipaje, puesto que estarían un tiempo alojadas en Canterlot. Mientras recogía sus cosas Sauron aprovechó para hablar con Twilight al respecto.
-Desconocía que tuvieras un hermano…
-De nuevo, tampoco es para tanto, simplemente no vi relevante anunciarlo, eso es todo…
-Ya, bueno, aunque me llama la atención… Shining Armor… ¿qué es exactamente?
La pregunta cogió desprevenida a la unicornio, la cual comprendió enseguida a qué se refería y murmurando de seguido.
-Sí, vale, es el capitán de la Guardia Real de Canterlot ¿contento?
-Interesante, realmente, entonces sí que tenéis ejército…
-Obviamente, de hecho hay dos Guardias, la Solar y la Lunar, la primera está al cargo de la princesa Celestia y la segunda al de la princesa Luna.
-Entiendo… me gustaría verlas-anunció Sauron, con interés.
-Bueno, cuando lleguemos las verás, esta mañana me llegó una misiva urgente de la princesa para informarme de que se han incrementado las defensas en toda la ciudadela con motivo de la boda-explicó Twilight, mientras cerraba su maleta.
Dado que ahora Spike no estaba, y era su única conexión directa con ella, sus cartas ahora las recibía por correo certificado urgente que tardaba mucho más en llegar salvo las realmente urgentes, que eran entregadas en casco por un guardia que se encargaba exclusivamente de hacérselas llegar, como fue el caso de esa misma mañana, cuando recibió la carta junto con la invitación.
-Oh, bien, en tal caso pongámonos en camino-animó Sauron.
-Sí, vamos, nos esperan en la estación-anunció ella, poniéndose sus alforjas.
Cerrando tras de sí la puerta de la biblioteca con llave, Twilight y Sauron cruzaron parte del pueblo hasta llegar a la estación de tren, donde las demás la esperaban.
-Ya estoy aquí ¿habéis sacado los billetes?-inquirió Twilight, dejando su maleta junto al resto.
-Sí, toma, querida, el tuyo.
-Gracias Rarity ¿Cuánto te debo?
-Cinco bits.
Le devolvió a la unicornio lo acordado mientras esperaban al tren, el cual llegó al poco rato, llevándolas a todas de camino a Canterlot; el viaje transcurrió lenta y pesadamente, a menos para Twilight, la cual estuvo apartada de las demás y mirando por la ventanilla con gesto melancólico. En un momento dado Rarity se acercó para hablar con ella.
-¿Está todo bien, querida?
-Sí, supongo… ah, a quien pretendo engañar. Sigo sin comprender a cuento de qué mi hermano no me diría él mismo que se va a casar. Mi tiempo en Canterlot cuando era pequeña fue duro, pero gracias a él se hizo más llevadero. Y ahora mira cómo me lo paga…-masculló ella, aún molesta.
-Oh, vamos querida, ya hemos hablado de esto, estoy segura de que tendrá sus razones, y en cuanto lleguemos te lo podrá decir él mismo.
-Más le vale… pero aun así…
-Entiendo tu enfado, querida, no creas que no, después de todo es algo tan importante y relevante como una boda, pero aun así no deberías guardarle tanto rencor, es tu hermano después de todo.
-Sí, ahí tienes razón… gracias, Rarity-murmuró ella, sintiéndose un poco mejor.
-Oh, ni lo menciones, querida.
La unicornio blanca volvió a su sitio y, en ese momento, Sauron reapareció sentado a su lado.
-Me resulta curioso…
-¿El qué es curioso?-inquirió ella en su cabeza.
-El hecho de que cuando estáis todas juntas vuestro poder se incremente notablemente. Es como si vuestra magia estuviera hecha para combinarse entre sí…
Twilight le miró con gesto obvio, viendo enseguida a qué se refería exactamente y comentando de seguido.
-Sí, bueno, es lo que tiene ser parte de los elementos de la armonía…
-¿Los qué?-inquirió Sauron, extrañado.
-Es una larga historia, deja que te la resuma…
En poco menos de un cuarto de hora Twilight le contó toda la historia rápidamente de forma sencilla y dinámica, una vez que estuvo informado Sauron comentó al respecto.
-Suena todo tan cursi y ñoño… pero aun así me llama la atención ¿tienes esos elementos contigo?
-No, los guarda la princesa Celestia en la torre más alta de su palacio, sólo los usamos en caso de extrema necesidad.
-Entiendo… aunque tenerlos tan a mano es claramente una desventaja…-opinó Sauron.
-No realmente, la cámara donde se guardan está sellada y sólo las princesas Celestia o Luna pueden abrirla, así que están a buen recaudo.
-¿Y si las pasa algo a las princesas?
Esa pregunta cogió desprevenida a Twilight, al tiempo que Sauron la miraba con gesto evidente. Sin embargo la unicornio respondió rápidamente.
-Oh, vamos, no por nada son las princesas ¿sabes?
-Ya, claro ¿y sólo por eso te piensas que son inmunes o algo parecido? Hasta yo he tenido que rebajarme en ocasiones e incluso humillarme con tal de salir del paso…
-¿En serio? ¿El gran Sauron, precursor de la "obra" de Melkor, humillándose? Venga ya…
-Me halagan tus palabras, pero en serio tuve que hacerlo. En torno a mediados de la segunda edad del Sol, cuando mi poder y hegemonía eran indiscutibles, los únicos que se oponían a mí eran los Numenorianos, una raza de hombres que se caracterizaban por haber sido bendecidos en su día por los Valar, otorgándoles parte de sus poderes a cambio de vasallaje y veneración a Ilúvatar. En consecuencia se hicieron fuertes en su isla en medio del Gran Mar Belegaer, pero con el tiempo se fueron volviendo más y más orgullosos, y se creyeron con el derecho de hacerme capitular a mí so pena de destruirme.
-¿Y tú capitulaste?-inquirió ella, sorprendida.
-Sí, desde luego, me dejé capturar y humillar por Ar-Phârazon, el último rey de Númenor, y me llevaron preso a su isla.
-Pero... es absurdo, podrías haber acabado con ellos en un pestañeo-obvió la poni.
-Sí, pero… ¿qué hubiera sido eso de divertido? Los muy insensatos, cegados por su orgullo, creyeron que podrían someterme aun a pesar de que tenía el anillo conmigo, y se creyeron todas y cada una de mis palabras. Durante mi tiempo en Númenor fui embaucando a todos y cada uno de ellos, aprovechándome de su miedo a la muerte, aun a pesar de la longevidad que los Valar les confirieron, y les convencí de atacar Valinor, revelándose contra ellos. Ante esto Ilúvatar les castigó destruyendo su ejército y hundiendo la isla de Númenor en el Gran Mar. De esta forma me deshice de ellos de la forma más sutil posible, sin que ellos mismos se percataran de que se dirigían a su perdición. Pobres idiotas…
Ante esa historia Twilight se quedó ciertamente asombrada; aun a pesar de su obvia naturaleza malvada, Sauron había demostrado una inteligencia y astucia bastante agudas, lo que en parte asombró a la poni. No quería admitirlo, pero en ciertos aspectos el Maia era bastante inteligente, y muy en el fondo la unicornio comenzaba a admirar poco a poco esa inteligencia, ya que era algo que tenían en común.
Aun así lo dejó estar, ya que la conversación había dado de sí como para paliar el resto del camino, viendo que ya llegaban a Canterlot.
Sin embargo en ese momento se toparon de frente con una barrera mágica que atravesaron de golpe y porrazo, dejándolos un poco confundidos durante unos breves segundos.
-Vaya, que me aspen si hemos atravesado un poder bastante considerable…-murmuró Sauron, impresionado.
-Sí, debe de ser parte de las medidas de las princesas… quien haya levantado esa barrera es bastante poderoso-asintió ella.
Llegaron finalmente a la estación y, en cuanto bajaron, vieron una extensa tropa de Guardias Reales vigilando todos los rincones del lugar, lo que dejó bastante asombradas a las demás. Aunque el que más interesado era Sauron, el cual no se perdió ni un solo detalle de las tropas, observándolas como si las estuviera evaluando concienzudamente.
-El número es aceptable teniendo en cuenta el lugar, aunque el detalle de que no están agrupados por raza me parece un grave error-comentó en ese momento.
-¿Y eso por qué?-inquirió Twilight, ceñuda.
-Es simple, no puedes mezclar en un solo batallón a los arqueros, los lanceros y a los guerreros, esto es lo mismo, mezclar pegasos, unicornios y ponis de tierra es un serio error. Yo pondría en primera línea a los ponis de tierra, detrás a los unicornios para que cubran el mayor terreno posible con su magia y detrás, y desde el aire, a los pegasos para cubrir la retaguardia. De esta forma se cubren todos los flancos-explicó Sauron con gran detalle.
-Entiendo, visto así hasta tiene sentido…
-Por supuesto que sí ¿Quién es el zote que ha organizado estas tropas? Estas cosas me enervan…-masculló Sauron, molesto.
-Ya veo, ya…
-Odio el desorden, además, si vas a hacer las cosas en ese caso hazlas bien.
Escoltadas por un buen número de guardias reales las llevaron hasta el palacio, donde fueron recibidos ni más ni menos que por el mismísimo Shining Armor; al verle Twilight se adelantó, dirigiéndose a él y notando como el enfado volvía a invadirla.
-¡Usted, señor mío! ¿Qué se ha creído que es esto?
Al punto los guardias que le rodeaban se pusieron en guardia, alzando sus lanzas, sin embargo él les detuvo en seco al verla.
-¡Descansen, soldados! ¡Twily, me alegro tanto de volver a verte!-exclamó Shining, dirigiéndose a ella.
Sin embargo la yegua le apartó el casco de un golpe y le espetó con voz queda.
-¿¡Cómo no me dijiste tú mismo que te casabas?! ¿¡Qué te crees que es esto?!
Ante esa diatriba Shining esbozó un gesto comprensivo, murmurando de seguido.
-Comprendo que estés enfadada, pero entiéndelo, la princesa Celestia me ha confiado la seguridad del evento y he estado tan ocupado organizándolo todo que apenas he tenido tiempo…
-¿En serio, y esto es lo máximo a lo que puedes llegar? Menudo chiste…-soltó Sauron con desprecio.
Aun así Twilight le ignoró y, aún enfadada, murmuró.
-¿Y aun así no tienes un momento para escribirme algo y decírmelo aunque sólo sea por carta? ¿Tú sabes lo que me ha dolido acaso? Me he sentido desplazada…
-Lo siento, de verdad, no era mi intención… ¿quieres que demos un paseo y lo hablemos? Haré que mis hombres se encarguen de vuestras cosas…
-¿En serio, ahora son criados en vez de soldados? ¿Qué clase de ejército es éste?-inquirió Sauron, alucinado.
Una vez más Twilight le ignoró y, a una señal de Shining, varios unicornios cogieron el equipaje de las ponis, guiándolas a las habitaciones. Sauron rodó los ojos con gesto exasperado mientras seguía de cerca de Twilight y Shining, los cuales comenzaron a hablar más en privado.
-De nuevo, entiendo que estés enfadada, de verdad, pero esta semana ha sido muy larga, además, no sólo organizo la defensa, sino que tengo un cometido aún más importante…
-¿Ah, sí? ¿Y qué es?-inquirió ella, dudosa.
-Observa.
En ese momento Shining cargó energía en su cuerno para luego lanzarla hacia arriba, reforzando el campo mágico que había sobre la ciudadela; esto sorprendió tanto a Twilight como al propio Sauron, el cual observó interesado al unicornio mientras éste dejaba escapar un quejido.
-Ugh…
-Hey ¿estás bien?-inquirió ella, preocupado por su hermano.
-Sí, sí, es que mantener en pie la barrera requiere de mucho esfuerzo mental y a veces me dan unas migrañas muy fuertes. Es por eso por lo que apenas he tenido tiempo de nada…
Ante esa situación Twilight se calmó un poco, al tiempo que Sauron comenzaba a observar con otros ojos al semental. Estuvieron paseando por las murallas exteriores un rato para luego pasar a las interiores, viendo gran parte de los destacamentos desde un puente que interconectaba dos áreas del palacio. Por el camino se encontraron con un soldado medio dormido del cual Shining apenas se percató, pero Sauron sí, poniendo el grito en el cielo al respecto.
-¡Dormido en plena guardia! ¡Esto es inaudito!
Aun así Twilight no lo tuvo en cuenta y siguió hablando con su hermano, abordando ésta vez el tema de la boda en sí.
-Bueno, tal vez tuvieras una razón, pero eso no es excusa para que te vayas a casar con una poni que ni siquiera conozco… ¿Quién es esa tal Mi Amore Cadenza? Qué nombre más repipi…
Ante ese comentario Shining se rió, murmurando de seguido.
-¿Es que ya no te acuerdas? La cosa es que ese nombre apenas lo usa, pero en realidad es Cadance, tu antigua niñera.
Ese anuncio cogió totalmente por sorpresa a Twilight, la cual exclamó.
-Espera ¿¡Cadance?! ¡¿La mejor niñera del mundo?!
-Supongo…
-¡Oh, esto es genial, hace años que no la veo, era tan buena, dulce y cariñosa conmigo! ¡Y te vas a casar con ella, genial!
La unicornio se sintió mucho más tranquila tras saber esto, ya que al principio no la gustaba que su hermano se fuera a casar con una poni que ella no conocía. En ese justo momento alguien apareció de improviso y, al verla, Twilight exclamó.
-¡Cadance, eres tú!
Antes de que la aludida dijera nada más, se acercó a ella y empezó a entonar una cantinela.
-¡Brilla, brilla el sol, la mariquita ha despertado, choca los cascos y mueve la grupa!
Sauron se la quedó mirando con gesto inexpresivo, como si no quisiera pronunciarse al respecto, al igual que Cadance, que tras unos breves segundos murmuró.
-¿Qué estás haciendo?
Extrañada ante tan pasiva reacción, Twilight se dirigió a ella comentando.
-¡Cadance, soy yo, Twilight!
La aludida la miró de arriba abajo como quien mira a un extraño, murmurando al poco rato.
-Ah, sí… me alegro de verte, Twilight…
La unicornio lavanda se quedó un tanto chocada ante tan fría reacción, ya que se esperaba otra cosa; cuando la cuidaba de pequeña, Cadance había demostrado ser una poni amable, gentil y muy cariñosa, sin embargo ahora todo eso parecía ser parte del pasado, puesto que veía a una yegua más fría y distante. Tal revelación cogió con la guardia baja a Twilight, que no supo muy bien qué decir a continuación.
Sin embargo Cadance se puso al lado de su prometido, el cual aprovechó para comentar.
-Bueno, el caso es que dado que estás aquí y es una ocasión muy especial, quería pedirte si quisieras ser mi padrina de boda.
-¡Ah! ¿En serio?-inquirió ella, sin esperarlo.
-¡Por supuesto! No se lo pediría a nadie más…
-¡Ah, claro, sin dudar! Aunque…
Sin embargo Shining se adelantó comentando.
-Bueno, tengo que dejarte, he de volver a mi guardia, Cadance estará supervisando los preparativos así que tendréis tiempo para charlar. Lo cierto es que estamos muy emocionados de que estés aquí con nosotros ¿cierto, cariño?
-Por supuesto…-murmuró Cadance, sonriendo dejadamente.
Aun así a Twilight no la pareció una sonrisa sincera ni por asomo, sintiendo que algo había mal con ella.
Durante el resto del día estuvieron supervisando los preparativos de la boda, en los cuales la propia Twilight y el resto de sus amigas ayudaban también. Ella se encargaba de la parte organizativa, asegurando que estaba todo en orden, lo que la permitió estar en contacto casi permanente con Cadance. Trató de reconectar con ella en todo momento, sin embargo la vieja Cadance que ella conocía parecía haberse esfumado por completo, habiendo en su lugar una yegua malhumorada, altanera, estirada y bastante marimandona. En todo momento exigía que se la llamara por su nombre de pila, supervisaba los preparativos sin pena ni gloria, como si no tuviera ganas de hacerlo ni de estar ahí, y trataba a sus amigas de forma despótica y casi tiránica.
Esa misma noche, y durante el descanso mientras tomaban algo en una cafetería, Twilight habló con sus amigas al respecto.
-Esta no es la Cadance que me cuidó cuando era una potrilla ¿habéis visto cómo os trató?
-Oh, querida, no seas tan dura con ella, se va a casar después de todo, los nervios pueden con cualquiera-murmuró Rarity, sin darle mayor importancia.
-¿Nervios, Rarity? ¿En serio?-inquirió ella, incrédula.
-¡Perfectamente! Vale que ha sido un poco mandona y todo eso, pero… ¡es una princesa! ¡Que se casa! No deberías ser tan dura con ella, querida…
-¿No eres tú la que está algo nerviosa, dulzura? No sé, desde esta mañana estás algo apagada…
-¿Verdad? He estado ocupada organizando la recepción y aun así he podido notar que estás un pelín estresada, Twilight…-murmuró Pinkie.
-¿Estresada? Yo no estoy estresada…
Las demás la miraron ceñudas, sin comprar para nada esa afirmación, y ante las inquisitivas miradas de sus amigas finalmente acabó cediendo, mascullando de seguido.
-¡Agh, sí, vale, estoy que me subo por las paredes! ¡No me puedo creer que Cadance se haya convertido en una poni tan estúpida y superficial, y menos aún me puedo creer que mi hermano se vaya a casar con alguien así!
Ante semejante arranque las demás se miraron entre sí, extrañadas, aunque en ese momento Rainbow murmuró.
-Esto… no quiero meterme donde no me llaman, pero… ¿acaso te mola tu hermano?
-¿¡Qué?! ¡¿Pero qué dices, Rainbow?!-masculló Twilight, encendida.
-Hombre, no sé, pregunto porque te estás comportando cual colegiala despechada, y eso da que pensar…
-A ver, Dash, tampoco es eso, pero sí es cierto que estás siendo un pelín posesiva con tu hermano, dulzura…-apuntó Applejack.
Las demás asintieron con gesto queda, lo que dejó atónita a Twilight, la cual respondió de seguido exclamando.
-¡No! ¡No, no, no lo entendéis, joder! ¡Vosotras no conocéis a Cadance, ya os digo yo que esa no es la Cadance que conocí, y mi hermano no debería casarse con ella!
-¡Debería casarse conmigo!-exclamó Rainbow con voz de falsete, imitándola.
-¡Vete a la mierda, Rainbow!-gritó ella, procurando de todo su autocontrol para no lanzarse sobre ella.
-¿¡Qué?! ¿¡Cómo quieres que me tome todo esto?! ¿¡Qué crees que me sugiere tu actuación!? ¡No haces más que quejarte del supuesto mal comportamiento de la princesa, pero tú no te estás diferenciando mucho de ella ahora mismo!
-¿¡Cómo te atreves?! ¡Yo sólo quiero lo mejor para mi hermano!
Antes de que la cosa fuera a mayores las demás intervinieron para evitar que se volvieran a pelear.
-¡A ver, a ver, haya paz, por favor!-exclamó Rarity.
-¡Eso, no querréis pelearos de nuevo por otra tontería!-añadió Applejack.
-Por favor, chicas, no os peleéis de nuevo…-murmuró Fluttershy, preocupada.
-¿¡Tontería, Applejack?! ¿¡Te parece todo esto una tontería?!-masculló Twilight, dirigiéndose a ella.
-¡Pues sí, mira, dulzura, qué quieres que te diga! ¡Estás siendo absurdamente posesiva con tu hermano, no te hacía así, diablos, desde hace tiempo actúas de forma muy extraña!
-¿¡Qué?! ¡¿Ahora resulta que yo soy el problema?!
-No, a ver, lo que Applejack quiere decir es que tu actitud ha estado cambiando mucho últimamente, querida…
-Eso es cierto… respondes mucho más, te enfadas con facilidad…-asintió Fluttershy.
-Sí, también te has vuelto muy posesiva y bastante orgullosa-añadió Pinkie, pensativa.
-Parece ser que Cadance no es la única que ha cambiado, visto lo visto…
-Rainbow Dash…
Ante toda esa avalancha de información que Twilight no pudo evitar ver como acusaciones, la unicornio lavanda se quedó callada por un momento. ¿Realmente había cambiado tanto? ¿O sólo lo decían por decir? ¿O había algo más?
-No… no, no lo entendéis… no entendéis nada…-masculló Twilight, indecisa.
-¡Eres tú la que no entiende nada! ¡Despierta de una vez, Twilight, no todo gira a tu alrededor! ¡Realmente has cambiado, y no para bien!-exclamó Rainbow, con casco acusador.
Ante esa exposición de realidad Twilight se cerró en banda, harta de toda esa situación, por lo que se levantó exclamando.
-¡Muy bien, en ese caso haced lo que os dé la gana, me da igual que no me creáis, en tal caso lo haré yo sola! ¡Ten amigas para esto!
Ante ese exabrupto las demás se quedaron calladas, visiblemente dolidas por sus palabras; por su parte Rainbow terminó de cabrearse y la espetó.
-¡En ese caso lárgate ya, no te quiero ver! ¡Así te pudras!
Antes de que la cosa fuera a más Twilight cogió y se marchó pisando fuerte, harta de todos y de todo. En un momento dado Sauron reapareció de seguido a su lado, a lo que ella se despachó a gusto con él.
-¡El nervio, Sauron, el puto nervio! ¡Intento confiarlas mis preocupaciones y ellas me ignoran! ¡Es increíble!
-No puedo hablar por ellas ni mucho menos, y tampoco sobre esa tal Cadance, ya que ni siquiera la conozco, pero sí es cierto que su comportamiento es extraño per se. Lo único que tengo es tu palabra…
-¡Y así es! ¡Conozco muy bien a Cadance, Sauron, sé muy bien cómo es, y de alguna forma u otra esa no es Cadance!-insistió Twilight.
-La gente cambia, ya sea para bien o para mal, y bien podría ser esto y nada más, pero…
-¡Aun así! ¡Tiene que haber algo que me ayude a demostrar todo esto!
-Lo hay, lo tienes colgado al cuello-anunció Sauron con voz queda.
Twilight miró entonces al anillo, viendo a qué se refería Sauron exactamente y esbozando una grata sonrisa.
-¿Sabes dónde vive tu hermano?
-Sí, no muy lejos de aquí…
-En ese caso vamos a hacerle una visita.
Apenas tardaron unos pocos minutos hasta llegar allí, Twilight fue a llamar a la puerta por instinto, sin embargo Sauron la detuvo a tiempo.
-No es un acercamiento sigiloso si anuncias tu llegada.
-Oh, claro…
Sacó el anillo de la cadeneta y se lo puso en el cuerno, haciéndose invisible de seguido e insonorizando sus cascos para que sus pasos no la delataran; para abrir la puerta bastó con un poco de magia concentrada en la cerradura, forzándola de esta forma.
-Vaya, nada mal ¿dónde has aprendido a hacer eso?
-Los libros cuentan muchas cosas-murmuró ella, con orgullo.
-Nada mal…
Entraron entonces en la casa, la cual vista desde el mundo espectral era mucho más oscura y sombría; sin embargo una ventaja que tenía era que podía ver incluso a través de las paredes la silueta de los ponis a su alrededor, viendo desde donde estaba a Shining y Cadance. Se acercó entonces hasta la puerta, entornándola débilmente para ver mejor. Y lo que vio la dejó de piedra.
Shining estaba allí, sentado en el suelo con gesto perdido, sin embargo donde debería estar Cadance había una especie de insecto muy alto con forma de poni pero con una piel negra y escamosa, ojos verdes y alas de insecto. Sus patas estaban agujereadas cual queso gruyere, y portaba consigo una pequeña corona con aristas lobuladas. Tanto Twilight como Sauron se quedaron impactados al verlo, siendo el señor oscuro el primero en hablar.
-¿Qué es esa cosa?
-No lo sé, jamás había visto algo semejante… aunque espera, eso significa…
-Un impostor… eso explica que haya cambiado, es que realmente ha cambiado, no es quien dice ser.
Fue en ese preciso instante cuando Twilight se sintió arder de pura rabia, queriendo entrar de seguido y atacar a la impostora, sin embargo Sauron la detuvo a tiempo.
-¡Espera, no te precipites!
-¿Y qué quieres que haga, que me quede de patas cruzadas? ¡Es una impostora!
-Ya lo sé, yo también lo he visto, está claro que no es quien dice ser. Pero fíjate bien, no sabemos nada de ella, ni quién es ni qué es.
-¿¡Y qué?! ¡Vayamos a por ella!-insistió ella.
-¡No! ¡Atacar sin conocer a tu enemigo es un grave error! ¡Si hacemos eso la daremos un amplio margen de victoria sean cuales sean sus intenciones! Primero hemos de investigar al respecto y luego formular un plan de ataque…
-¿Y cómo haremos eso?
-No te preocupes, yo te ayudaré, si algo sé es planear ataques mejor que nadie. Pero antes hemos de averiguar a qué nos estamos enfrentando ¿sabes dónde puede haber información al respecto?
Ante esa pregunta la unicornio esbozó una obvia sonrisita, murmurando de seguido con retintín.
-Por supuesto ¿dónde si no? Pensaba que aprendías a mi lado…
-La biblioteca…
-¡Muy bien, Sauron!
-Guarda ese tono, señorita, o no te ayudaré.
-Está bien, está bien, después de todo tienes razón… ¡vamos!
Salieron de casa de Shining rápidamente y se dirigieron hacia el lugar en busca de respuestas; una luna llena alumbraba la noche, adquiriendo un tono rosa pálido debido al escudo protector.
La guardia desde la torre más alta resultaba pesada y un tanto agotadora, pero debían de estar alertas, ahora más que nunca. Luna sabía muy bien cuanto se jugaban, y no debían tomárselo a la ligera. Después de todo se trataba de un asunto de máxima seguridad.
-¿Cómo vas, hermana?-inquirió en ese momento Celestia, poniéndose a su lado.
-Sin movimientos aparentes desde aquí. La guardia no ha reportado nada raro tampoco.
-Bien… aunque no puedo evitar preocuparme…
-Sí, yo también…
Ambas alicornios se quedaron calladas por un momento, sin embargo Luna murmuró al poco rato.
-¿Qué tal las preparaciones?
-Bien, sin incidentes, Twilight y sus amigas han estado ayudando…
Al oír ese nombre, la alicornio oscura se quedó un tanto pensativa e inquieta; y no era para menos, puesto que desde la última vez que habló con ella no había vuelto a saber nada, ni siquiera de sus sueños, los cuales seguían siendo tan impenetrables como el primer día. En un momento prefirió dejarla algo de espacio por si era precisamente su presencia la que la cerraba tanto, sin embargo tras un tiempo velando desde la distancia quedó convencida de que no se trataba de eso. Algo estaba interfiriendo con ella. Y, de alguna forma, esto la preocupaba.
-Twilight Sparkle… hay algo raro en ella últimamente pero no sé lo que puede ser…
-¿Raro? ¿A qué te refieres? Yo no he notado nada raro…
-¿Segura? ¿No ha habido algún tipo de cambio en ella? Sus sueños siguen cerrados desde hace ya un tiempo, no creo que sea ningún tipo de fase, algo la debe ocurrir…
Las palabras de Luna dieron qué pensar a Celestia, la cual se quedó pensativa durante un buen rato hasta que finalmente murmuró.
-No realmente, tras el fracaso anterior de la última prueba repitió el examen y consiguió sacarlo con nota, por lo que en ese sentido no hay ningún problema…
-¿Y qué me dices de su actitud? ¿No percibiste ningún tipo de cambio?
-No, no realmente… fue tan recta y respetuosa conmigo como de costumbre… ¿por qué dices todo esto, Luna? ¿Crees que hay algún problema con ella?
-No lo sé, no estoy segura, es sólo que… me extraña que no pueda acceder a sus sueños como antes, es como si… algo me lo impidiera. Es extraño…
El ceño de Celestia se frunció, no muy segura de qué pensar al respecto.
-Bueno, no te preocupes, trataré de averiguar algo por mi cuenta y te contaré. Descansa un poco, no creo que ocurra nada, está muy tranquilo.
-Está bien. Buenas noches, Tia.
-Buenas noches, Luna.
Las dos se retiraron a sus habitaciones, dejando la torre vacía y solitaria. Una solitaria nube llegó a tapar parte de la luna, sumiendo a la ciudadela en una súbita oscuridad.
-¿Has encontrado algo?
-Estoy en ello, dame un momento…
Entrar en la biblioteca de noche cerrada y forzando la cerradura se había sentido extrañamente emocionante para la unicornio. No es algo que haría así sin más, pero debido a la naturaleza de la situación tampoco lo había visto tan transgresor, ya que era urgente de por sí. Sin embargo el simple hecho de hacerlo la había dado un subidón de adrenalina que ni ella misma se había esperado, encontrándose con que la sensación en sí no estaba tan mal.
Una vez dentro encendieron un candelabro para alumbrarse y buscó por la sección de criaturas alguna referencia que les pudiera dar alguna respuesta. Miró enciclopedias, anexos e índices, pero hasta ahora no había encontrado nada. Sin embargo en ese tomo sobre criaturas de más allá de Ecuestria parecía haber algo al respecto, encontrando lo más parecido a lo que vieron cerca del final.
-¡Ah, creo que tengo algo!
-Bien ¿de qué se trata?-inquirió Sauron.
-Según esto todo apunta a que es un changeling, son ponis con aspecto de insecto que tienen la habilidad de convertirse en otros seres vivos a voluntad. Se alimentan del amor y la alegría del ambiente, lo que les obliga a moverse constantemente en busca de una fuente renovable de alimento. Se clasifican como criaturas altamente peligrosas y ofensivas, parece ser que en el pasado otras razas tuvieron problemas con ellos.
-Ya veo, es un enemigo a tener en cuenta entonces… ¿dice algo sobre su capacidad armamentística o militar?
-No mucho, pero según el libro aprovechan su numerosidad para hacer frente hasta el más poderoso de los ejércitos, y suelen infiltrarse en ellos para minarlos desde dentro.
-Entiendo, en ese caso si hay uno infiltrado aquí deben de haber más, no creo que lo haya hecho sola, además ¿viste que llevaba una corona? Tal vez sea de un alto rango-murmuró Sauron, pensativo.
-Es posible…
Hubo un breve silencio durante el cual ambos reordenaron rápidamente sus ideas, aunque en ese momento Sauron comentó.
-Espera, si ellos están dentro eso significa que los demás deben estar fuera…
-Sí pero… ¿cómo?-inquirió ella, insegura.
-Salgamos de dudas, ponte el anillo.
Sin tardar mucho más, Twilight se puso el anillo y, entonces, lo vio. Un numerosísimo e ingente ejército de changelings esperaba oculto al otro lado de la montaña, contándose sus soldados por miles. El gesto de Twilight se arrugó, asustada por la grave situación.
-Oh no… esto es malo, es muy malo…
-Desde luego, así a ojo debe haber más de diez mil individuos, y teniendo en cuenta lo mal organizadas que están las Guardias no van a tener ninguna oportunidad-añadió Sauron.
-Oye…-le espetó ella, molesta.
-¿Qué? Lo siento si te molesta, pero tu hermano no es precisamente el mejor estratega, déjamelo a mí y te organizo una buena defensa en una hora.
-Lo que tú digas, pero… ¿Qué podemos hacer? Son demasiados…
Sauron observó la situación sin decir nada hasta que finalmente se pronunció.
-Está claro que nosotros solos no podremos con todos. En tal caso necesitaremos apoderarnos de sus fuerzas.
-¿Apoderarnos de sus fuerzas? ¿Y cómo pretendes hacer eso?
-Fácil, usando el anillo.
-¿Qué? ¿El anillo?-repitió ella, incrédula.
-Sí, claro, después de todo es un instrumento de dominación y comando, usando su poder de forma específica podremos hacernos con sus capitanes y caudillos si los marcamos y les hacemos luchar por nuestra causa y no por la suya propia.
-¿Y cómo hacemos eso?
-Debemos acercarnos a sus superiores de forma sigilosa y marcarlos, yo te ayudaré, conozco la técnica, la aprendí de los elfos, aunque voy a tener que fundirme contigo para hacerlo-avisó Sauron.
-¿Fundirte conmigo? ¿Qué significa eso?
-No te asustes, no es nada malo, simplemente te guiaré un poco, nada más. Aunque antes debemos localizar e identificar a los superiores, mira a ver.
Usando el poder del anillo, cerró los ojos y peinó la ciudadela de arriba abajo, llegando a distinguir aparte de la reina cuatro changelings más ocultos y logrando identificarlos como tal, descubriendo entonces que eran los caudillos de las tropas que esperaban a atacar al otro lado de la montaña.
-Ah, así que caudillos. Estupendo, si los dominamos todos los capitanes y soldados a su mando serán nuestros, es perfecto, haremos que se maten entre ellos-anunció Sauron, esbozando una gélida sonrisa.
-Sí, vale, pero ¿qué hay de Cadance? Esa impostora se hace pasar por ella, pero la verdadera debe estar en alguna parte…
-Eso lo debe saber la propia reina, pero acercarnos a ella sin antes dominar a los caudillos sería una imprudencia. Debemos de jugar nuestras cartas primero, vamos a por ellos.
-Vale.
Twilight devolvió el libro a su estantería y salió de allí rápidamente, yendo a por el primer caudillo, el cual no estaba muy lejos de allí, unas calles más arriba. Vieron entonces que estaba disfrazado de un poni de tierra vagabundo, el cual al verla se dirigió a ella haciendo teatro.
-Una limosnita, por favor, estoy hambriento…
-Esta es la nuestra, no te asustes-anunció Sauron.
-¿A qué te…? ¡Agh!
En un visto y no visto notó cómo un calor intenso se apoderaba de ella, sintiendo sus ojos arder; al segundo siguiente su voluntad actuó por si sola, abalanzándose sobre el caudillo y posando su casco en la cara, al tiempo que un resplandor rojizo envolvía su casco y la cara del poni falso. Fue entonces cuando la voz amplificada de Sauron retumbó en su cabeza, logrando ver a través del disfraz y mascullando de seguido junto a él.
-¡Acalla tu mente!
Fue en ese mismo instante cuando pudo ver y leer los pensamientos del changeling, cambiándolos y moldeándolos como si fueran de arcilla y apoderándose de él. Sus ojos brillaron en un resplandor rojizo y la marca de su casco del mismo color sólo visible para ella quedó grabada en su cara. El changeling no dijo nada y se quedó en esa pose con mirada perdida.
-Ya está, lo hemos dominado, ahora podremos comandarlo nosotros cuando queramos-anunció Sauron dentro de su cabeza.
-Agh, qué… qué… ¿dónde estás? No te veo…-masculló Twilight, algo mareada.
-Estoy aquí, contigo… soy parte de ti ahora-anunció Sauron.
En un charco cercano vio entonces su reflejo, observando que sus ojos eran ahora de un color rojizo intenso, el mismo color que ahora resplandecía en la cabeza y ojos del changeling caudillo.
-Me siento… más ligera…
-Sí, eso es debido a mi presencia, he mejorado tus capacidades físicas y motoras, prueba a correr un poco.
Twilight corrió y sintió más bien como si volara, llegando al otro lado de la calle en menos de cinco segundos incluso.
-¡Uauh, increíble!
-Y eso no es todo, ahora eres más ágil, salta a ese tejado.
La poni flexionó sus patas y, en un visto y no visto, dio tal salto que se vio de pie sobre el tejado más cercano sin apenas darse cuenta; la cabeza de Twilight dio vueltas, sintiéndose más poderosa y capaz que nunca.
-Oh, vaya…
-Impresionante ¿eh? Busquemos a los otros caudillos, ve con sigilo.
Con semejante velocidad, agilidad y fuerza la fue particularmente sencillo moverse a grandes velocidades por toda la ciudadela, haciendo uso también del anillo para que no la vieran y localizar más deprisa a los caudillos restantes.
El siguiente en ser marcado fue un caudillo que se hacía pasar por un jornalero borracho, siendo particularmente sencillo marcarlo con la ayuda de Sauron. De nuevo posó su casco encendido en su cara, al tiempo que los dos gritaban al unísono.
-¡No te resistas!
Aun a pesar de su aspecto y fiereza, ninguno de los caudillos pudo hacer nada por luchar contra la influencia oscura de Sauron y el propio anillo, el cual brillaba en su cuerno y con las inscripciones grabadas en su canto centelleando intensamente. En la cabeza de Twilight resonaba también cánticos que entonaban los versos del mismo, llegando a musitarlos por lo bajo en lengua negra sin ni siquiera darse cuenta, repitiéndolos constantemente.
-Ash nazg durbatulûk, ash nazg gimbatul, ash nazg durbatulûk, ash nazg gimbatul…
El siguiente en caer fue otro caudillo que se había disfrazado de una yegua que hacía la calle, abordándola por detrás y posando su casco en llamas en su cara, al tiempo que musitaban al unísono.
-¡Súfreme!
Pudo notar cómo durante el marcado la mente del changeling era sometida a la fuerza, experimentando en el proceso un gran dolor, pero era tal el poder que se canalizaba a través del anillo que la yegua lo notaba como un gran subidón de energía y adrenalina que incluso la llegaba a excitar. Y lo mejor o peor de todo, aunque en esos momentos apenas lo distinguía, era que la gustaba. El resto de versos del anillo resonaban en los rincones más recónditos de su mente, recitándolos de seguido como si se los supiera de memoria.
-Ash nazg thrakatulûk… agh burzum-ishi krimpatul…
Finalmente el ultimo caudillo cayó cerca del palacio, disfrazado de guardia real para pasar desapercibido, pero gracias al anillo lo pudo identificar, placándole de golpe y sometiéndole con la misma técnica que antes.
-¡Eres mío!-aullaron Sauron y Twilight mientras lo marcaban.
Una vez que estuvieron todos marcados y dominados Sauron se desvinculó de Twilight, la cual cayó al suelo fatigada.
-Ya está, los tenemos todos.
-Estoy agotada…-musitó ella, sin apenas poder tenerse en pie.
-Me lo imagino, ha debido de consumirte mucha energía… venga, volvamos…
-¿Y ahora qué? ¿Atacamos?-inquirió la unicornio, haciendo un esfuerzo por levantarse y andar.
-No, primero debemos esperar para ver qué hace nuestro enemigo. A estos gusanos podremos activarlos cuando queramos, pero antes debemos ser precavidos y esperar al momento oportuno. Mañana había algo ¿no?
-Sí, un ensayo general de la boda…
-Bien, en ese caso esperaremos al ensayo y, entonces, atacaremos. Por ahora descansa.
La yegua hizo un esfuerzo por volver al palacio sin que la vieran llegar, metiéndose en la cama de seguido y durmiéndose casi al instante. Mañana podría ser un día decisivo. Y debía estar descansada.
Murmullos lentos y apagados resonaban en la distancia, para luego encontrarse en una inmensa cacofonía que parecía no terminar; gritos de guerra y una gran algarabía se mezclaba con el chasquido de las armas, acompañando así al sonido de la guerra. Alguien la llamaba desde la distancia, sin apenas darse cuenta.
-Twilight… Twilight…
Apenas lograba distinguir gran cosa entre el tumulto, aunque la voz se concretó hasta oírse por encima del ruido infernal de la batalla.
-¡Twilight!
En ese justo momento la aludida se despertó, reincorporándose de golpe y aún algo atacada; comprobó entonces que se trataba del propio Sauron, el cual se dirigió a ella con voz apremiante.
-¡Vamos, Twilight, arriba!
-Agh… ¿Qué pasa?-inquirió ella, aún algo adormilada.
-¡El ensayo! ¿No era hoy?
Esas palabras alertaron a Twilight, botando encima de la cama y exclamando.
-¡Oh, es cierto! ¿Qué hora es?
-¡No lo sé, pero muévete!
Dado que ni siquiera daba tiempo a desayunar, Twilight se dirigió directamente a la sala donde se iba a dar el ensayo, por el camino estuvo hablando con Sauron sobre cómo proceder.
-Vale, entonces ¿Qué hacemos? ¿Atacamos o esperamos?
-Esperamos, a ver qué hace esa impostora. Ten a mano el anillo.
-Descuida-murmuró ella, posando un casco sobre él.
Finalmente llegó al lugar, donde los demás ya estaban en pleno ensayo, llegando tarde al mismo.
-¡Twilight, aquí estás! Venga, justamente te iba a tocar a ti…-murmuró Shining.
-Perdón, me he dormido…
Miró a sus amigas, las cuales apenas la prestaron atención, aun así no lo tuvo en cuenta y ocupó su lugar como padrina, entregando los anillos a su hermano. La Cadance falsa actuó con diligencia y haciendo su papel, por lo que no había nada sospechoso en su comportamiento. En ese momento Celestia anunció.
-Si alguien tiene algo que decir acerca de esta unión, que hable ahora o calle para siempre.
Era una mera formalidad de la propia ceremonia, de hecho ni siquiera era la boda como tal, sin embargo algo dentro de Twilight se revolvió, ávida de responder a esa frase. Sauron lo vio y la previno.
-Espera, aún no…
-No… no me puedo quedar callada…
-No ha hecho nada relevante, espera un poco, seguramente baje la guardia en algún momento.
Aun así apenas hizo algo en ella sus palabras, sucumbiendo finalmente al deseo de desenmascararla y mascullando acto seguido.
-Yo tengo algo…
Esa frase cogió desprevenida a todo el mundo, mirando todo el mundo a Twilight atónitos excepto la novia, la cual la miró con furia.
-¿¡Pero qué dices, Twilight?!
-¡Dulzura! ¿Qué haces?
Aun así ella los ignoró, plantándose frente a la falsa Cadance y mirando a su hermano fijamente.
-No puedes casarte con ella.
-¿¡Qué?! ¡¿Por qué no?! ¿¡A qué viene esto?!-inquirió él, enfadado.
La aludida miró a Cadance fijamente, al tiempo que empezaba a preparar su cuerno asiendo al mismo tiempo el anillo.
-Fácil, porque no puedes casarte… ¡con alguien que no es quien dice ser!
Acto seguido lanzó de sopetón una fuerte descarga mágica que envolvió a Cadance y pilló a todo el mundo por sorpresa; antes de que nadie dijera nada más la descarga pasó y entonces, en lugar de Cadance, se vio a quien la estaba suplantando, dejando a todos aún más atónitos si cabía. Los guardias cercanos se pusieron en guardia y Celestia, al verla, exclamó.
-¡La reina changeling! ¡Imposible!
La aludida, con una mueca de furia que no la cabía en su cara, soltó.
-¡Maldita seas! ¡Mi plan maestro a hacer gárgaras! ¡No lo pienso tolerar!
A una velocidad endiablada, cogió por sorpresa a Twilight y, tras un súbito fogonazo verde, tanto ella como la unicornio lavanda desapareciendo de la vista, dejando atrás a los demás.
Acto seguido Twilight notó cómo la empujaban hacia delante, cayendo de bruces al suelo en un lugar frío y oscuro; iluminó su cuerno y descubrió entonces que estaba en amplia y espaciosa cueva, y de la reina no había ni rastro, sin embargo oyó su voz resonar por ella.
-¡Maldita sea, esto no debería haber acabado así! ¿¡Cómo me has descubierto?!
-Je, secreto profesional…-murmuró ella, esbozando una desafiante mirada.
-¿¡Te crees en disposición de burlarte de mí?! ¡Pagarás cara tu osadía, y la princesita también!
-¿¡Qué?! ¿¡Dónde está Cadance?!
-¡Ja, sigue soñando, no pienso decirte nada! pero antes voy a divertirme un poco… ¡salid!
Al punto cuatro ponis aparecieron del otro lado de la cueva, sin embargo tras un fogonazo revelaron su verdadera identidad, viendo que se trataban ni más ni menos que de los caudillos changeling. Al verlos Sauron reapareció y exclamó.
-¡Los caudillos! ¡Ahora, actívalos!
Twilight notó cómo Sauron volvía a unirse a ella y, alzando el anillo, exclamaron al unísono.
-¡Servid a la Sombra!
Sus marcas resplandecieron en sus caras y sus ojos brillaron como brasas, uniéndose de esta forma a ella; Twilight les miró con gesto decidido, mascullando de seguido.
-Llevadme hasta ella.
Los caudillos obedecieron sin rechistar y la llevaron hasta una cámara cercana donde se encontraron con ella; al verles llegar se quedó de una pieza, mascullando de seguido.
-¿¡Qué hacéis aquí?! ¡Os dije que la matarais!
-¿Y si les ordeno que te maten a ti?-masculló entonces Twilight, apareciendo tras de ellos.
Esto sorprendió incluso aún más a la reina, la cual soltó una carcajada, mascullando de seguido.
-¡No me hagas reír, sucia poni! ¡Vosotros, matadla!
Sin embargo, y para su eterna incredulidad, comprobó que sus propios caudillos no la obedecían, comprendiendo entonces que algo ocurría.
-¿¡Pero qué demonios?! ¿¡Qué les has hecho?!
Ante esa situación Twilight sonrió con malicia, murmurando de seguido.
-Secreto profesional… ¡matadla!
Al punto los caudillos se movieron y rodearon a la reina, sin embargo ésta reaccionó de seguido armándose con una espada de doble filo cuyas puntas se encontraban empapadas de una extraña sustancia verde.
-¡No dejaré que me cojáis viva, malditos traidores!
Para sorpresa de la poni, la reina changeling luchó contra ellos sin ningún tipo de reparo, manejando con una soltura impresionante la doble espada y despachándolos rápidamente en menos de cinco minutos. Oyó en ese momento la voz de Sauron resonando en su cabeza mientras comentaba.
-¡Es muy diestra en la lucha, no me lo esperaba! ¡Tendré que ayudarte con esto también!
-Te lo agradecería, sí…-murmuró ella, algo intimidada.
Trató de hacerse con una de las armas de los caudillos, pero la reina las apartó con su magia y la enfrentó.
-¿Qué vas a hacer ahora, eh? No sé qué tipo de magia habrás utilizado en su contra pero no te funcionará conmigo, vas a caer… ¡y tras eso tomaré Ecuestria por la fuerza!
Esas palabras encendieron a la unicornio, la cual masculló de seguido.
-¡Jamás! ¡Antes muerta que dejar que invadas mi hogar!
La reina blandió la espada, pero usando su nueva agilidad se echó hacia atrás y logró esquivar a tiempo la acometida; en ese momento masculló mentalmente.
-¡Necesito un arma!
-No te preocupes, yo te proveeré-anunció Sauron.
Al punto una oscura y tosca espada apareció de improviso proveniente del plano espectral, Twilight la cogió con su magia y la blandió en el aire en actitud desafiante.
-¡Una espada espectral, sacada directamente de mis recuerdos, mis nazgûl la usan para luchar! ¡Toda tuya!
-¡No sé cómo has hecho para materializar algo así, pero me da igual! ¡Te destruiré yo misma!-exclamó la reina.
-¡Mucho hablar pero poco morder!-la espetó ella.
Eso provocó a la reina y la atacó con un rápido mandoble, pero ella lo bloqueó a tiempo; en ese momento Sauron anunció.
-¡Cuidado con las puntas, están impregnadas con una sustancia que desconozco!
Twilight no comprendía del todo de dónde sacaba tanta fuerza y cómo hacía para manejar una espada que, a efectos prácticos, no sabía usar. Aunque dado que tenía consigo el anillo y Sauron la estaba ayudando, prefirió dejar las preguntas técnicas de lado y centrarse en el combate.
-¡La clave está en atacar y defender al mismo tiempo, si combinas bien estos movimientos serás lo suficientemente flexible en combate! ¡Si te atacan tienes dos opciones: o bloqueas o esquivas, pero luego has de contraatacar inmediatamente después! ¡Ataca ahora que está desprotegida!-indicó Sauron.
Haciendo uso de su velocidad y fuerza, Twilight se acercó a ella y la asestó un mandoble, logrando golpearle de refilón con la hoja, pero la reina contraatacó inmediatamente después; la unicornio optó por atacar, bloqueando al mismo tiempo, y tras eso se apartó.
-¡Muy bien! ¿Lo ves? Si atacas, bloqueas; si bloqueas, atacas. Es acción-reacción, prueba a atacar de nuevo.
Esta vez atacó mediante un doble golpe que hizo tambalear a la reina, pero entonces blandió el arma hacia abajo, logrando cortarla un poco la pata y obligándola a hincar la pata en el suelo, estando a su merced.
-¡Bloquea, va a atacar!
Antes de que llegara a alcanzarla, interpuso la espada y logró detener el golpe a tiempo, evitando que la ensartara; acto seguido se repuso enseguida ignorando el dolor y contraatacó directamente, pero la reina la esquivó a tiempo.
-¿¡Sabes una cosa?! ¡Me encantó tomar el lugar de esa tonta princesa, fue tan sencillo! ¡Y cuando te mate a ti ella será la siguiente!-exclamó en ese momento la reina changeling.
Twilight quiso contestarla, encolerizada, pero en ese momento Sauron intervino.
-¡No caigas en su juego, sólo quiere provocarte! Si te dejas llevar por la ira tu lucha se verá afectada y no rendirás bien en combate, ignórala.
Twilight decidió seguir su consejo y al ver que su pulla no daba resultado, la reina atacó girando su espada como una hélice; al ver que no podría bloquear semejante ataque, Twilight optó por rodar por el suelo para esquivarlo, acabando justo detrás de ella.
-¡Eso es, bien pensado! ¡Ahora, ataca!
Sin vacilar, Twilight describió un limpio tajo hacia delante y la reina acabó herida en uno de sus costados, dejando escapar un quejido adolorido; trató de contraatacar con un seco golpe hacia atrás, pero Twilight lo bloqueó fácilmente, obligándola a girar el filo y asestándole otro corte en el otro costado, haciéndola un poco más de daño.
-¡Agh, maldita poni, te arrepentirás!
-¡No, serás tú quien se arrepienta por haber venido aquí a hacernos daño!-masculló Twilight.
Acto seguido trató de atacarla de frente, pero la reina bloqueó a tiempo y luego trató de alcanzarla con una de las puntas, pero Twilight giró la cabeza a tiempo y evitó ser ensartada.
-¡Por los pelos! ¡No te arriesgues tanto!-la reprendió Sauron.
La unicornio lavanda volvió a intentarlo, pero la reina la bloqueó, para acto seguido lograr cortarla un poco el lomo con una de las puntas. Twilight dejó escapar un leve grito, pero entonces comenzó a notar un molesto ardor extendiéndose por toda su grupa.
-¡Lo que me temía, es veneno! ¡Hemos de contrarrestar su efecto, rápido, el anillo, entra en el plano espectral!
Antes de que la reina se percatara de ello, cogió el anillo y se lo puso en el cuerno, haciéndose invisible. Al ver esto la changeling se quedó muy confusa, aunque no bajó la guardia en ningún momento.
-¿¡Pretendes confundirme con trucos baratos?!
Desde el mundo espectral pudo notar cómo el veneno remitía mientras la vigilaba desde las sombras, la reina no dejó de moverse en ningún momento mientras blandía constantemente la espada para evitar que se acercara. Comprendió enseguida que no podría atacarla así, por lo que optó entonces por un acercamiento más directo teletransportándose tras ella y lanzándose sobre ella mientras se quitaba el anillo. Sin embargo la reina la vio venir y la bloqueó de seguido, tratando de atacarla girando una de las puntas, pero Twilight lo esquivó a tiempo rodando hacia un lado, reincorporándose de seguido,
La reina entonces cargó hacia delante hacia ella, por lo que ella la imitó, bloqueándose mutuamente; acto seguido blandió de nuevo la espada para tratar de alcanzarla hasta que logró rozarla levemente el cuello. La reina silbó amenazadoramente y ella aprovechó para asestarla un seco golpe en la cabeza con la empuñadura, dejándola levemente mareada.
-¡Ahora, ataca directamente!-indicó Sauron.
Apartó entonces la doble espada con un rápido toque y, a continuación, y con un gesto de furia indómita grabado en su rostro, blandió hacia delante la hoja de la espada dejando escapar un gran grito, hundiéndola en su pecho. La reina dejó escapar un grito atroz de dolor, soltando la doble espada y cayendo a su lado. Twilight la miró fijamente a los ojos sin ningún atisbo de nada en su rostro, matándola con la mirada, y apartó la doble espada con su magia, lanzándola al otro lado de la estancia.
La reina cayó al suelo arrodillándose ante ella y dejando escapar un gemido lleno de dolor; Twilight dibujó una vil mueca de satisfacción en su rostro y, girando la espada sobre sí misma, la sacó del pecho de la gravemente herida reina, la cual se tambaleó y cayó al suelo entre estertores de agonía, comenzando a manchar el suelo de un rojo muy oscuro aunque con un tono verdoso.
-Se acabó, insecto. Gano yo-musitó Twilight, con la voz tomada.
La reina no dijo nada, tan solo siguió debatiéndose entre la vida y la muerte mientras se iba desangrando rápidamente; la poni se deleitó en la vista, sonriendo cruelmente, aunque en ese momento se agachó ante ella y masculló.
-Sólo te lo voy a preguntar una vez… ¿dónde está Cadance?
Tardó un poco en contestar, pero finalmente anunció.
-Al… al otro lado de las cuevas… cerca de la salida…
-Muy bien.
Tras eso se dio la vuelta y fue a marcharse sin mayores contemplaciones; sin embargo en ese momento, y haciendo uso de sus últimas fuerzas, la reina cogió una daga de uno de sus caudillos y trató de clavársela a Twilight por la espalda con su magia, pero ella se percató a tiempo y, con un rápido movimiento, la desarmó para luego asestarla un rápido corte directamente a su cuello, decapitándola en el proceso. La unicornio lavanda clavó una espantosa mirada en ella mientras esbozaba una gran sonrisa, musitando de seguido.
-Muy lenta…y muy estúpida también.
Finalmente Sauron salió de ella y miró al cadáver, comentando de seguido.
-Vaya, eso ha sido… inusitadamente cruel. Me gusta.
Twilight no dijo nada, aún algo turbada por el efecto de su unión con Sauron, aunque en ese momento la espada desapareció como si nunca hubiera existido.
-No ha estado nada mal para tu primer combate, pero vamos a arreglar un poco esto… acerca ese cuerpo aquí… y esta espada aquí, junto a la cabeza.
Siguiendo las indicaciones de Sauron, prepararon la escena para que diera la sensación de que había sido cosa de sus propios caudillos.
-Así está bien, no es la mejor preparación del mundo, pero si alguien baja aquí y lo ve atará cabos enseguida.
Twilight tan solo asintió, comenzando a andar hacia el otro lado de la caverna, siendo seguida por Sauron.
A mitad de camino distintos pensamientos comenzaron a bullir en la mente de Twilight, llegando a comentar en voz alta.
-Iba a matarme…
-¿Qué?-inquirió Sauron.
-La reina iba a matarme, y a Cadance después… hice lo que tenía que hacer… tan solo me defendí… protegí a mi país… lo hice por todos…-masculló ella, con tono desesperado y auto convenciéndose al respecto.
Sauron comprendió entonces sus palabras, añadiendo de seguido.
-Por supuesto ¿Qué ibas a hacer si no? ¿Dejarla que dominara toda Ecuestria? Has hecho lo correcto, Twilight, no pienses lo contrario porque no es así. Se mire por donde se mire eres una heroína, has evitado el desastre. Y ahora, sin caudillos ni reina, ese ejército tras la montaña no tiene nada que hacer, será carne de cañón hasta para las mediocres tropas de tu hermano.
Ante sus serenas y conciliadoras palabras, la poni tan solo asintió con gesto solmene, sintiéndose mucho más tranquila. Sí, había matado a alguien. Pero había sido por el bien mayor, por proteger a los suyos. Esa reina había demostrado, y con creces, que era cruel y no iba a tener ninguna consideración, ni siquiera con Cadance, por lo que matarla había sido lo mejor para todos. Muerto el perro, se acabó la rabia. No había nada de lo que preocuparse.
Finalmente, y tras un largo paseo, encontró a Cadance en una de las tantas cavernas de por allí, estaba hecha unos zorros, pero al menos estaba viva; al verla llegar exclamó.
-¡Twilight! ¿¡Eres tú de verdad?!
-¡Cadance! ¡Sí, soy yo!
-¡Oh, gracias al cielo!
Las dos yeguas se fundieron en un gran abrazo y la unicornio pudo comprobar, sin ningún atisbo de duda, que se trataba de la verdadera Cadance. Y es que sólo la buena, cariñosa y amorosa Cadance la daría un abrazo tan fuerte y lleno de sentimiento como ese.
-¡Espera! ¿Y la reina? Estaba por aquí, si nos encuentra…
-No te preocupes más por la reina, ahora salgamos de aquí.
Cerca de allí, y como bien aseguró la reina, encontraron la salida y se dirigieron directamente al palacio, que no estaba muy lejos de donde salieron. Por toda la ciudadela las tropas de Shining corrían buscando desesperadamente a Cadance y Twilight, al tiempo que combatían a los changeling, los cuales parecían haber atacado entre medias, pero desconocían por completo el estado de sus caudillos y su reina. Como bien aseguró Sauron, sin unas cabezas pensantes que les comandaran eran poco menos que pollos sin cabeza, por lo que neutralizarlos era particularmente sencillo. Por alguna extraña razón, Twilight sintió unos impulsos casi irrefrenables de salir a combatir y ayudar a las Guardias, pero al final acalló esa furia y fue con Cadance para ponerla a salvo.
En cuanto se presentaron ante Celestia y sus amigas, que seguían juntos, respiraron mucho más tranquilas. Tía y sobrina se abrazaron con fuerza y los novios también, al tiempo que las demás hacían lo propio mientras se disculpaban.
-¡Oh, querida, lo sentimos tantísimo, debimos haberte escuchado!
-¡Sí, lo sentimos, dulzura, qué susto nos dimos!
-¡Twilight, menos mal que estás bien!
-Gracias al cielo…
-Me alegro de verte… cabeza de huevo…
-No pasa nada, chicas. Ya está. Ya pasó todo…-murmuró ella, aceptando sus disculpas.
Ahora sí que estarían bien, y la boda podría celebrarse sin mayores complicaciones. Aunque antes quedaban algunos changeling que derrotar.
-Al final tenías razón… sí que hubo una batalla.
-Te lo dije, pero no me quisiste escuchar…
-Ya, ya. Oye, Sauron…
-¿Sí?
-Gracias… gracias por todo, sin ti hubiera sido imposible…
El Maia esbozó una satisfecha sonrisa sin decir mucho más al respecto, diciéndolo todo en nada. Desde ese nivel de Barad-dûr se podía ver muy bien el paso de Carach Angren y la irregular orografía de Gorgoroth, con el cielo totalmente encapotado por el denso humo que soltaba el Orodruin.
-Ah, no ha sido nada, después de todo has demostrado una lealtad admirable hacia los tuyos. Valoro mucho eso. Y que hayas estado dispuesta a todo con tal de defender tu país te honra a muchos niveles, Twilight Sparkle.
-Ah, no es para tanto…
-No le quites importancia, después de todo tu poder incluso se ha incrementado con esta experiencia, de aquí a un tiempo serás aún más poderosa de lo que ya eres, poco a poco tus acciones te acercan cada vez más y más a esa gloria que te aguarda.
-Agh, para ya con eso, en serio… no soy tan poderosa ni estoy llamada a grandes cosas, simplemente soy yo misma… Twilight Sparkle.
Ante eso Sauron no dijo nada, entrando en la altísima torre; la poni le siguió por su interior, el cual era más espacioso de lo que parecía a simple vista desde fuera, aunque por el camino llegaron a encontrarse con un área de entrenamiento, lo que llamó gratamente la atención a Twilight. Se acercó entonces al armario de las armas, donde vio una espada espectral idéntica a la que usó contra la reina, cogiéndola con su magia y blandiéndola hacia los lados.
-Vaya, parece que le has cogido el gusto…-murmuró Sauron, entrando tras ella.
-Sí, bueno…
El Maia sonrió, cogiendo entonces otra él y dirigiéndose a ella.
-Venga, enséñame lo que haces.
-¿Eh? ¿Contra ti?
-Sí, venga, a ver cómo te desenvuelves…
Antes de que Twilight pudiera decir o hacer nada más Sauron la atacó, pero ella lo bloqueó a tiempo, para luego contraatacar con un rápido sablazo que el Maia bloqueó fácilmente.
-Bien, pero no pierdas el ritmo o te cogeré la delantera.
Dicho eso dio un par de estacadas hacia delante tan rápido que la poni no le dio tiempo a interceptar, por lo que optó por esquivarlas haciéndose a un lado.
-Eso es… ¿y qué pasa si hago esto?
Al punto el Maia cargó contra ella levantando su espada, a lo que la poni respondió atacando de frente, para luego bloquear de seguido y contraatacando después para propinarle un buen mandoble, logrando alcanzarle y rozándole con la hoja.
-Vaya, nada mal… pero aún te falta práctica.
En un visto y no visto, Sauron blandió su arma y, antes de que se diera cuenta, Twilight se vio desarmada y con la punta de la espada del Maia en su garganta; sin embargo bajó el arma de seguido, envainándola de seguido comentando.
-Nada mal, la última vez te ayudé puesto que no tenías experiencia, pero al parecer has aprendido una cosa o dos del enfrentamiento contra la reina. Sigue practicando y te volverás más diestra en el arte del combate.
De alguna forma Twilight se sentía más segura e incluso más confidente consigo misma ahora que empezaba a saber manejar una espada; el hecho en sí la hacía restar importancia a lo ocurrido en las cavernas, valorándolo como tal puesto que la había ayudado a crecer. Y, de igual forma, lo aceptó junto con todo lo demás. A partir de ahí tan sólo podía seguir creciendo. Y eso la reconfortaba sobremanera.
Afuera las densas nubes y el humo del Orodruin decoraban el paisaje de Mordor, como era habitual.
¿Canon? ¿¡Canon?! ¡Que le corten la cabeza! ¡MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! XDDDDD ¿sorprendidos? ¿sí? genial, porque es que hasta yo lo estoy... uauh, ni en todos los días de mi vida me hubiera esperado que saldría con algo así, pero ahora que lo he hecho es como... vale, muy bien, siguiente XDD dios, en serio ¿es normal que sienta una extraña satisfacción? Será porque lo estoy haciendo bien, pero vamos, es que es muy jarto, voy a tener que cambiar desde ya el rating a M, para cuando leáis esto ya estará cambiado, pero vamos, totalmente ¿sabéis?
En cuanto a la historia en sí seguiré rompiendo cánones como quien rompe juegos de porcelana, puede que me centre más en la acción, puesto que he de preparar el terreno para el libro II. Y sí, voy a hacer como lo hacía Tolkien en las novelas, separaba los acontecimientos en "libros", por lo que yo haré algo parecido. Esto significa que todo lo que estoy contando hasta ahora es del libro I, y es así como la primera parte de toda la historia en su conjunto. Tranquilos que no será muy larga, pero quiero hacerlo así para dividirlo bien.
Sobre personajes en sí decir tiene que Twilight está en un estado avanzado de corrupción por parte de Sauron, que como habréis visto es un maestro manipulador excelente. Considero que sigo fielmente su maldad, y me estoy informando previamente de todas sus "aventuras" en el Silmarillion, por lo que no escribo con desconocimiento de causa ni mucho menos.
Sobre la parte de acción se refiere me he basado más en lo que se ve en el juego de la Tierra Media Sombras de Mordor, del cual además la historia comparte título. Aunque el juego en sí no forma parte del canon Tolkeniano ni mucho menos, tiene elementos interesantes que quiero emular para hacer a la historia más variada y entretenida. Mucho se ha hablado al respecto de este detalle del juego, y aunque los más puristas tolkenianos lo odian debido a los cambios e inclusiones, personalmente los encuentro sumamente interesantes.
En el siguiente capítulo haré un poco de transición para no amontonar mucho los acontecimientos, y tras eso me meteré de lleno en la premiere de la tercera temporada, donde habrán muchos metachistes y muchas coñas por obvias razones. Ya veréis, ya...
Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
