Capítulo 10

No es lo que parece

-¿Hay alguna novedad?

-Por ahora nada, alteza, seguimos investigando para clarificar los hechos, aunque todo apunta a que fue un motín. Suponemos que debieron de discutir sobre cómo proceder en un momento determinado, la reina no estuvo de acuerdo y todo lo demás se desencadenó en consecuencia.

Aun a pesar de ese planteamiento, Celestia tenía sus dudas acerca de ese escenario. Tras observar detenidamente las fotos de la escena del crimen, la cual se la antojó dantesca, dudaba ampliamente de que esos caudillos decidieran matar a su reina. ¿Por qué iban a traicionarla así sin más, para empezar, después de todas las molestias que se tomaron para infiltrarse en la ciudadela? Lo encontraba demasiado contradictorio, sobre todo teniendo en cuenta cuáles eran los planes de la reina.

-Si me lo pregunta a mí, teniente, dudo mucho que se tratara de un motín, pero por ahora dejaremos encima de la mesa todas las posibilidades. Que sigan investigando mientras tanto, manténgame informada.

-Alteza-murmuró el teniente, cuadrándose ante ella antes de salir.

Una vez sola, Celestia se permitió el lujo de dejar escapar un quejumbroso suspiro; los últimos días habían sido un no parar, tratando de poner orden tras la batalla y remitiendo un sinfín de cartas de disculpa a los diferentes estamentos de la alta nobleza, además de incrementar la seguridad en Canterlot y otras ciudades importantes. Después de semejante debacle la seguridad había quedado en entredicho, y debían reparar cuanto antes esa brecha para evitar otros posibles peligros.

-Pareces preocupada-murmuró en ese momento una voz familiar.

-Sí… aunque ¿cómo quieres que esté, Luna?

-Cierto, perdona, no era mi intención ¿quieres que te ayude con algo?

-No, tranquila, lo tengo controlado… por ahora.

La alicornio oscura se puso al lado de su hermana, echando un vistazo a la pila de papeles que tenía en su escritorio.

-¿Estás segura, Tia? Sabes que no me importa compartir un poco de trabajo…

-Sí, tranquila, ya me las apañaré ¿cómo van los entrenamientos de la Gurdia Lunar?

-Progresando, ya la he dicho a mi capitán que les meta caña a los cadetes, no podemos dejar que esto vuelva a ocurrir, hemos hecho el ridículo, Tia…

-No me lo recuerdes, por favor, todavía me pesa… no me puedo creer que fuera incapaz de distinguir que esa no era mi sobrina-masculló la alicornio blanca, molesta consigo misma.

-Bueno, después de todo la reina jugó muy bien sus cartas…

En ese momento vio las fotos de la escena del crimen en las cavernas y se quedó muy quieta observándolas, sin poder evitar que un escalofrío la recorriera el lomo y las alas.

-Qué horror… morir decapitado…

-Sí, aunque todavía sigo dándole vueltas a la cabeza, no me cuadra que sus propios caudillos la traicionaran así sin más ¿qué motivos podría haber?

-Sí, yo también lo he pensado, dudo mucho que se retractaran así sin más o algo parecido, debió de haber pasado algo más-murmuró Luna, ceñuda.

-¿Alguna idea? Porque no se me ocurre ninguna…

-Puede…

Luna miró de nuevo las fotos, observando sobre todo los cadáveres de los changeling caudillos; el ceño de la alicornio se frunció, pensando en probabilidades, aunque en ese momento murmuró.

-¿Qué hicieron con los cadáveres?

-Los llevaron a la morgue del hospital para hacerles la autopsia, murieron por múltiples incisiones combinadas con un potente veneno anticoagulante que también paralizó sus extremidades, el mismo veneno que impregnaba la espada de doble filo de la reina. En cuanto a ella la causa de la muerte es evidente, aunque parece ser que la llegaron a ensartar en el pecho antes de decapitarla… quien quiera que lo hizo no mostró ninguna compasión con ella, sólo los más fríos asesinos cometerían algo semejante-murmuró Celestia, algo apurada.

Luna tan solo asintió, aunque en ese momento anunció.

-¿Y qué hay de Twilight?

-¿Por qué lo preguntas?

-Según tú la reina se la llevó a las cavernas, quizás vio algo ¿has hablado con ella?

-Sí, lo hice después de la boda, me explicó que después de aparecer en las cuevas trató de confundirla y la perdió de vista hasta encontrar a Cadance, saliendo de allí rápidamente.

-¿Y ya está? ¿No vio ni oyó nada más? ¿Ni siquiera la reina trató de acabar con ella ni nada parecido?

-No, al parecer la dejó marchar…

-¿Y no te parece eso extraño?

-Sí, yo también lo pensé, pero quizás fue después cuando sus caudillos la interceptaron…

Aun así Luna no pareció del todo satisfecha con esa explicación, volviendo a observar las fotos y fijándose sobre todo en sus rostros, notando algo extraño al respecto.

-Hay algo que me escama, pero no sé qué puede ser. Voy a echar un vistazo a esos caudillos, quiero asegurarme.

-Está bien, ya me contarás qué tal, yo tengo que seguir con esto.

Luna se puso en movimiento a no más tardar, dirigiéndose al hospital acompañada de un par de guardias lunares; una vez allí solicitó hacer una inspección de los cadáveres y una enfermera unicornio la acompañó hasta el depósito de cadáveres, abriendo los cuatro compartimentos para ella. Los changeling se conservaban en una cámara de frío herméticamente cerrada y dentro de una bolsa térmica.

-Aquí están esos bichos…

-Gracias.

-La espero fuera, me da cosa verlos ahí tan tiesos.

Luna agradeció el gesto, ya que después de todo quería hacer sus propias averiguaciones ella sola sin que nadie se entrometiera; cuando los vio en las fotos la dio la sensación de que tenían una extraña marca en su cara, apenas perceptible con la luz, sin embargo quería comprobar esto ella misma a través de sus propios medios. Al punto encendió su cuerno y, mediante un hechizo revelador, confirmó sus sospechas al ver una marca roja con forma de casco que se extendía por toda su mejilla derecha.

-Lo que me suponía… ¿qué es esto?-se preguntó Luna, extrañada.

Nunca antes había visto una marca como esa, aunque la llamó poderosamente la atención el detalle de que tuviera forma de casco, como si alguien le hubiese propinado un golpe o algo parecido. En los otros changelings permanecía la misma marca rojiza, como si fuera una prominente quemadura, y exactamente en el mismo sitio que el primero.

-Curioso… parece obra de un mismo poni.

Buscó más signos en ellos, pero salvo las heridas que los mataron no encontró nada más que evidenciara otra cosa. Buscó en otros cadáveres changelings que no fueran los caudillos marcas similares, pero no encontró nada, lo que no hizo más que acrecentar sus dudas. Cerró las bolsas sin poder hacer nada más al respecto y llamó a la enfermera para que cerrara los compartimentos, regresando de seguido al palacio donde puso al corriente a su hermana acerca de su descubrimiento.

-¿Marcas rojas?

-Sí, con forma de casco y en el mismo sitio de la cara, todo apunta a que fue el mismo poni el que se las infringió.

-Extraño marcado… quizás sea algo propio de los changelings-supuso Celestia rápidamente.

-Improbable, los cadáveres de otros changelings caídos durante la batalla no tenían nada similar, lo he comprobado también.

-Ya veo… en ese caso no sé qué puede ser…

-Me inquieta si te soy sincera, me da la sensación de que no todo es como parece… ¿segura que Twilight no vio nada más ahí abajo?

-No, al menos por lo que me dijo… si quieres preguntarla, adelante-la animó su hermana.

-Tal vez lo haga…

Twilight Sparkle volvió entonces a su memoria, frunciendo el ceño en el proceso. Desde la última vez no había vuelto a intentar entrar en sus sueños, lo que la inquietaba gratamente, comenzando a temer que algo malo la estuviera pasando. La duda la reconcomía, y sentía que no estaba siendo lo suficientemente dura en ese aspecto. Por lo que, sin pensarlo mucho más, decidió hacerla una visita.

El carruaje tardó un poco en ser preparado, pero el viaje fue rápido, llegando a Ponyville en quince minutos justos; aterrizó junto al árbol y llamó a la puerta vigorosamente, al abrirse la propia Twilight se quedó de una pieza al ver quien era.

-¡Princesa Luna! Qué sorpresa ¿a qué ha venido? Pase, pase…

-Seré breve, tengo algo de prisa-murmuró la aludida, quitándose su capa de viaje.

-Oh, bueno, pues usted me dirá… ¿quiere algo de beber?

-No, gracias…

Las dos se pusieron cómodas junto a la mesa de lectura central y Luna la comenzó a explicar.

-Desde lo que pasó en la boda, mi hermana y yo estamos hasta arriba de trabajo.

-Ya, me lo imagino, se debe haber montado un buen revuelo…

-Ni te lo imaginas, nos llegan cartas de protesta de todos los lados, la nobleza alta está que se sube por las paredes, y las ciudades más importantes reclaman más y mayor seguridad. Hacemos lo que podemos…

-Vaya… ¿necesitan ayuda con algo?-se ofreció Twilight rápidamente.

-No de momento, sin embargo yo me encuentro investigando lo ocurrido en las cuevas, mi hermana me dijo que habló contigo, pero espero que no te importe que contestes unas preguntas.

-Ah, no, no, por supuesto que no…-murmuró Twilight, tratando de aparentar toda la normalidad posible.

-Bien, el caso es que he estado investigando a esos caudillos y no me entra en la cabeza por qué traicionarían a su reina así sin más.

-Eh… sí, es raro…

-Mi hermana cree que fue por discrepancias con su reina, pero yo creo que hay algo más. Twilight ¿viste algo o alguien más ahí abajo?

Hubo un brevísimo silencio entre las dos antes de que Twilight contestara, como si estuviera pensando a toda velocidad su respuesta y conservando en la mayor medida de lo posible una cara de póker.

-No, no realmente, la reina tenía intención de dejarme allí tirada para que me pudriera, según palabras textuales, pero no me ablandé y busqué a Cadance hasta dar con ella. Quise alejarme de ella por miedo a lo que me pudiera hacer.

-Sí, bueno, es lógico, pero… ¿no viste a nadie más? ¿Te encontraste con los caudillos?

-No, por suerte… ¿por qué lo pregunta, princesa?-inquirió ella, curiosa.

La aludida se quedó callada por un momento, pero finalmente decidió compartirlo con ella, después de todo eran amigas y no veía razón para no informarla de sus recientes descubrimientos.

-Verás, me pareció ver algo extraño en las fotos de los cuerpos de los caudillos y fui a echarles un vistazo, descubriendo que todos poseen la misma marca roja con forma de casco en la mejilla izquierda. Pensé que tal vez sólo fuera cosa de los changelings, pero ningún otro las tenía, por lo que he llegado a la conclusión de que ha sido cosa del mismo poni. Por eso había pensado en preguntarte a ti, ya que fuiste tú quien estuvo ahí abajo…

-Y Cadance-murmuró en ese momento Twilight.

-¿Cómo?

-Estuvimos yo y Cadance, aunque no sé yo si te podrá decir gran cosa, la encontré en una de las cuevas más alejadas, cerca de la salida.

-Oh, claro, no lo pensé… entonces ¿no viste a nada ni a nadie más?

-No, si lo hubiera hecho te lo diría, eso por descontado-murmuró Twilight, sin ningún atisbo de nada en su rostro.

-Sí, lo sé, gracias de todas formas, Twilight…

Hubo un silencio entre las dos un tanto incómodo, sobre todo por parte de la unicornio lavanda, aunque en ese momento la alicornio decidió retomar la conversación comentando.

-A todo esto ¿cómo estás? Tras la boda apenas hemos hablado…

-Ah, ya… bien, como siempre…

-Debió de ser duro.

-Sí, bueno, un poco, pero al final me sobrepuse, busqué a Cadance y salimos de allí.

-Bien… y por lo que veo pareces estar más descansada-añadió Luna, observadora.

-Ah, sí… claro…

-Me alegro… de nuevo, si tienes algún problema, el que sea, no dudes en consultarme ¿vale?

-Sí, por supuesto, gracias princesa…

-Oh, no hace falta que seas tan formal, llámame Luna.

Estuvieron hablando un rato más hasta que la alicornio oscura se fue, ya que después de todo aún tenía trabajo pendiente y no se podía quedar mucho.

Una vez sola Twilight soltó un suspiro de puro alivio, como si hubiera estado aguantando la respiración largo tiempo, y mascullando de seguido.

-Lo sabe… ¿lo sabe? No, no lo parecía, aunque… sospecha…

-Sí, ya lo creo que lo hace, pero por suerte has estado precavida-murmuró Sauron, reapareciendo en ese instante.

-Oh, por todos los ponis, espero que no descubra nada… me siento tan mal por mentirla…

-Bueno, puedes probar a decírselo…-murmuró el Maia, como quien no quiere la cosa.

-¿¡Te has vuelto loco?! ¡No puedo hacer eso!

-Ya, ya lo sé, tan solo te estaba probando, eso es todo.

-No tiene gracia…

Hubo un breve silencio en el cual ambos parecían pensar en lo mismo a toda velocidad, sin embargo Sauron murmuró.

-Creo que sospecha principalmente por el detalle de los sueños, me dijiste que tenía esa capacidad ¿verdad?

-Sí…

-Bien, el caso es que la he estado rechazando durante todo este tiempo para que no nos molestara, aunque… tal vez la deje entrar esta noche…

-¿¡Qué?! ¿¡Hablas en serio?! ¿¡Qué quieres, hacer un tour por todo Mordor para ella?!

-No exactamente. No te preocupes, déjamelo a mí.

No estuvo muy segura de cómo tomarse eso al respecto, pero prefirió dejarlo estar mientras trataba de distraerse con otra cosa.


-¿Hablaste con Twilight?

-Sí, y me dijo que no vio nada, aunque…

-¿Aunque?

Esa cena estaba resultando ser bastante tranquila, Cadance y Shining se encontraban de luna de miel en un viaje por toda Ecuestria, y Blueblood comía pausadamente pensando en sus propias cosas, sin apenas prestar atención a sus tías.

-No sé, pero me ha dado la sensación de que algo la pasa y no me quiere decir el qué… es como si estuviera ocultando algo, algo importante.

-¿Tú crees? ¿Qué te hace pensar eso?-inquirió Celestia, extrañada.

-No estoy segura, pero aun así… noto algo extraño en ella, como si algo la molestara, pero no consigo averiguar lo que puede ser-trató de explicar Luna lo mejor posible.

-¿Está relacionado con lo de que no puedas entrar en sus sueños? Recuerdo que me lo comentaste…

-Es posible, aunque no lo he vuelto a intentar… quizás debería volver a hacerlo…

-Prueba a ver, ya te digo que yo no he notado nada raro en su comportamiento.

Las palabras de Celestia convencieron de cierta forma a Luna, la cual decidió rápidamente volver a mirar; de nada servía quedarse apartada sin saber con certeza si podría volver a entrar, y por una vez estuvo de acuerdo con su hermana, por lo que no se lo pensó más y se fue a la cama temprano.

Entrar en el mundo onírico la daba una sensación con la que sólo ella se encontraba familiarizada; y no era para menos, puesto que era una de las pocas expertas en magia onírica en todo Equus. Era una rama de la magia tan antigua, milenaria y poco conocida que sólo unos pocos sabían cómo manejarla, siendo ella la practicante más joven de todas, y también la última, puesto que no se había vuelto a transmitir desde hacía varias generaciones. Eso le daba más valor a su conocimiento, pero al mismo tiempo era delicado, puesto que si algo la pasara, lo que fuera, ese conocimiento se perdería para siempre. Estuvo un tiempo rumiando seriamente el instruir a alguien acerca de tan ancestral magia, siendo la propia Twilight una de las opciones que barajó, sin embargo al final lo dejó correr debido a otras obligaciones que eventualmente fueron surgiendo.

Encontrar el sueño de Twilight fue sencillo, lo difícil fue entrar en él, no porque siguiera cerrado, lo cual ignoraba, sino porque no estaba segura de si podría hacerlo. Sin embargo, y después de pensarlo un rato más, finalmente venció sus miedos y se aventuró. Y, para su sorpresa, consiguió entrar. Una fuerte luz la envolvió y, al segundo siguiente, se vio dentro.

Lo que vio la dejó, de cierta forma, mucho más tranquila. Se encontraba sobrevolando un hermoso prado verde, con una serie de casitas enclavadas en las propias colinas y dentro de la propia tierra, con puertas redondas, pequeñas ventanas y junto a un amplio lago, todo ello rodeado de una frondosa vegetación; un estrecho y sinuoso camino de tierra conectaba las casitas con un pequeño núcleo poblacional algo más grande y alto al otro lado del lago, dando a todo el valle una estampa preciosa en su conjunto.

-Vaya… es precioso…-pensó Luna, encantada.

Sabía muy bien que Twilight era una ávida lectora, con una imaginación desbordante, sin embargo no se esperaba para nada un despliegue artístico de tal magnitud. Bajó la mirada y vio entonces a Twilight junto al lago, observando el paisaje, y aterrizó justo a su lado.

-Hola, Twilight.

-¡Princesa Luna! Ah, esto no…

-Oh, no, no tienes que explicarme nada, he de decir que es fantástico… qué casitas más monas…

-Ah… claro…-murmuró la unicornio, como aceptando el cumplido.

-Aunque son muy pequeñas como para que un poni viva en ella ¿no?

-Sí, bueno, quise probar con algo diferente…

-Nada mal…

Se quedaron calladas por un momento, siguiendo contemplando tan hermoso paisaje, aunque en un momento dado la alicornio inquirió.

-¿Cómo has estado? Tras la boda, digo…

-Oh, bien, fue un poco duro, pero ya lo voy superando.

-Ha sido un golpe duro para todos, sobre todo para mi hermana y para mí. Hemos estado muy ocupadas incrementando la seguridad y haciendo todo lo posible por que todo vuelva a la normalidad. No ha sido fácil, y aún seguimos ahí, al pie del cañón…

-Si necesitáis ayuda con algo…-se ofreció Twilight.

-Gracias, Twilight, pero no hace falta, al menos por ahora. Me quedo más tranquila, además…

-¿Y eso por qué?

-Por estar aquí, contigo. Como estuve un tiempo sin poder entrar aquí pensaba que había algo mal contigo, que algo se me escapaba, estaba preocupada, sobre todo por ti, pero visto lo visto creo que puedo respirar tranquila.

Ante esa súbita confesión Twilight se quedó un tanto cortada, sin poder evitar murmurar al respecto.

-Princesa… lo siento, yo…

-No, no te preocupes, no tienes nada de qué disculparte, fui yo, que me preocupé demasiado. Sé que eres fuerte e independiente, Twilight, no necesitas que alguien esté constantemente encima de ti.

La unicornio lavanda no dijo nada, demasiado halagada como para hablar, aunque sin poder evitar sentirse un poco mal al respecto; por un instante quiso sincerarse ella también, como Luna había hecho con ella, sin embargo algo en su interior la detuvo en seco, sabiendo que hacerlo no era ninguna opción. El peso del anillo en torno a su cuello se lo recordó, lo que hizo que pesara un poquito más.

-Gracias por sus palabras, princesa… no creo que sea para tanto…

-Oh, no te infravalores tanto, después de todo ya has demostrado que eres muy capaz. Y mi hermana tiene motivos para pensarlo también, la que más, de hecho.

Ante eso Twilight no dijo nada, sin evitar sentirse un poco mal al respecto. Estuvieron hablando un rato más mientras disfrutaban de las vistas hasta que la alicornio oscura se retiró, ya que debía seguir patrullando el mundo onírico.

Una vez sola Sauron reapareció a su lado, comentando de seguido.

-Un problema menos…

-¿Dónde estamos?-inquirió Twilight, tratando de cambiar de tema.

-En Hobbiton, un poblado de La Comarca en medio de Eriador. Lo poco que sé de este lugar es por chivatazos y poco más, normalmente no lo rememoraría así sin más, pero lo necesitaba. Tanto verde me empalaga…

-Pues es bonito…

-Sabía que dirías eso.

Al punto las colinas y el verdor de Hobbiton se diluyeron hasta desaparecer, siendo sustituidas por el usual color gris cetrino del país de las Sombras, en plena meseta de Gorgoroth.

-Mucho mejor…

-Será para ti, qué tristeza de paisaje…-murmuró Twilight con gesto apenado.

-Algún día serás capaz de apreciar la belleza oculta de Mordor…

-Lo dudo…

Ante ese comentario Sauron no dijo nada, tan solo miró de reojo a la unicornio, llegando a esbozar una muy leve y casi imperceptible media sonrisa. Por su parte Twilight no volvió a hablar, perdiéndose en sus propios pensamientos.

El humo del Orodruin se extendía sobre ellos como amenazantes nubes de tormenta, oscureciendo un poco más el ambiente.


Bueno, ha tardado un poco en salir, pero aquí está por fin. Como podréis ver este capítulo es más de transición que otra cosa, básicamente para poder separar apropiadamente dos eventos tan grandes e importantes entre sí, cuya sucesión se ve drásticamente cambiada por la presencia de Sauron. Y sí, esperad algo tan burro como lo de la boda para el imperio de cristal o incluso más, vais a flipar con lo que tengo pensado hacer, todo lo visto hasta el momento se va a quedar corto en comparación. Y de la tercera temporada en adelante va a ser un despropósito.

Pero bueno, tampoco quiero adelantar acontecimientos, he aprovechado también para enseñar un nuevo lugar de la tierra media, no es un sitio que Sauron recordaría así sin más, ya que le causaría mucha indiferencia e incluso asco, pero dado que tiene muchos espías y sirvientes bajo su mando, he pensado que no sería tan descabellado que supiera de la existencia de La Comarca, siendo parte de la propia Tierra Media.

Y eso es todo por ahora, intentaré que el siguiente no se demore mucho (estúpido e inspirador Volgrand). Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!