The Loud House es de Chris Savino y Nickelodeon
Perdón fue lo único que se me ocurrió :(
"Ella llegó
y le dio sentido a mi día gris"
¿Qué hacer cuando tu vida pierde el sentido? Lo mas probable es que llores, te quejes y hasta patalees como cualquier niño berrinchudo al que ignoran por no obtener lo que quiere. Maggie no es asi. La niña no deja al aire libre sus emociones solo porque otros lo hacen, es una falta y perdida de tiempo, y según ella, el único sentimiento que deja salir a flote es aquel que nadie buscaría sentir.
Soledad.
Casi no habla con nadie, por eso se siente un bicho raro.
Si alguien le habla sobre algo, se encoje de hombros y se hace la desentendida. Esos temas como las princesitas, casarse con el chico de sus sueños, maquillaje, y otras cosas de niña son tan pero tan... aburridos que ignora a cada chica que tiene al frente.
«Que rara»
Una vez se alejan, ella ya puede respirar tranquila.
Pero no solo cosas femeninas. Maggie aborrece como nunca los deportes, prefiere hacer ejercicio por si sola, sin que nadie la este mirando y sin formar algún equipo. De solo imaginarse con las animadoras, bailoteando y dejar que el viento pase debajo de la falda...de solo pensarlo le revuelve el estomago; no quiere arriesgarse a un cambio de apariencia.
Usar ropas color pastel, maquillaje rosa, vestidos con flores o corazones... no, ese no es su estilo. Maggie se siente cómoda con algo oscuro y nadie la obligara a usar algo que ella odie.
Ella no supo que, en un abrir y cerrar de ojos, las cosas tomarían otro camino. Y todo por una estúpida fiesta de cumpleaños a la que no quería asistir.
—Las fiestas son un asco.
—No digas eso cariño —su madre intento cepillar su pelo— Piensa que estarán tus amigos.
«¿Amigos? Mi único amigo se llama silencio» La emo se apartó de su madre. —Mamá, enserio que no quiero esto. Ve tu si quieres pero yo me quedare aquí.
Se recostó, pero su madre no se lo permitió. La jalo un poco del brazo impidiendo que volviera a recostarse.
—Ah ah, ningún quedarse, iras a tu propia fiesta y punto.
Sabia muy bien que no podía llevarle la contraria a su madre, asi que solo por esta vez le haría caso... Total
—Bien... pero, si me aburro...
—No lo harás.
La mañana siguiente todo paso con naturalidad. Maggie ya medio arreglada y sin peinar bajo para desayunar, vio a su madre de espaldas, al rodearla noto como daba un sorbo a ese café con leche, Maggie lo prefiere negro y amargo como su existir. El vaso con jugo de sandia, tocino con huevos sobre un plato junto al pan tostado la estaban esperando.
—Hija, ¿por qué no te has arreglado?
—¿Por qué hacerlo? —da un mordisco a su pan.
La mujer negó y llevó a su hija del brazo hasta su habitación. El lugar era bastante oscuro, que apenas dejaba entrar un poco de luz, la cama tenia las almohadas color negro y las cobijas grises. Los colores oscuros predominan en ese lugar, solo habían objetos de colores rojo y morado, pero eran cosas insignificantes para Maggie.
Una vez su madre la sienta en el borde de su cama, empieza a pasar el peine por su cabello enredado. Las muecas en la niña no se hicieron esperar, pues si, ella casi nunca se peina, le parece una perdida de tiempo hacerlo, prefiere dejárselo suelto sin nada de adornos. Pero no puede contradecir a su madre, suspiro, «es solo por la fiesta» se dijo, luego volverá a ser ella misma.
—Yo escogeré mi ropa —suelta de repente.
—Pero cariño...
—No madre —interrumpe— se supone que es mi fiesta, a la cual no tengo ganas de ir, asi que déjame usar algo de lo que a mi me guste.
La señora asintió lentamente, sin dejar de peinarla.
—Y por favor, nada de coletas. Eso es para niñas.
Maggie es una niña, pero una muy diferente de las demás.
Sentada en primera fila y con la misma cara, se quejaba mentalmente de las cosas absurdas que hacia ese niño peliblanco. Los padres al parecer eran los únicos que aplaudían. ¿Aplaudirle a él? lo menos que se merece ese torpe es una patada que lo mande lejos.
No solo era ella, muchos niños ya estaban cerrando los ojos del sueño. ¿Así de aburridas son las fiestas? Maggie jamás tuvo una y cuando quiso darle una pequeña oportunidad (solo por su madre) se dio cuenta de que estaba en lo correcto. Debió quedarse en su cama, sin hacer nada, escuchando música deprimente mientras devoraba un pedazo de pastel.
Silencio, solo hubo eso. El chico de cabello blanco fue llevado hasta detrás del escenario por una castaña que lo llevaba arrastrándose hasta desaparecer de la vista de los espectadores. Ninguno sabia lo que estaba pasando, pero Maggie no hacia la gran cosa.
En contados segundos, la pequeña emo no dejaba de mirar el show de aquella castaña, movía sus brazos y manos con gracia... pero lo que más llamo su atención fue como la comediante no emitía ni un solo sonido, eso hizo que los ojos de Maggie se abrieran de asombro.
Su gusto por los mimos se debe a una sencilla razón... Son mudos y eso a ella le agrada. Ojalá pudiera casarse con uno.
Terminado el show, los aplausos de los niños se unieron con los de los adultos. Maggie también aplaudió, no dijo nada, ni mostraría una sonrisa ya que ese no era su fuerte, pero el brillo que reflejaba sus ojos solo podía significar una cosa, y solo una.
Le había gustado.
Días después, Maggie salía a caminar. Algo que no acostumbraba hacer, pues la mayor parte del tiempo prefiere estar en casa. A lo lejos vio a dos personas, el niño peliblanco y a una castaña con coleta con un muñeco raro en sus brazos. Se sorprendió, eran los mismos que arruinaron su fiesta y luego la alegraron.
Por un segundo pensaba en "saludarlos" pero algo se lo impedía. Mejor seguiría su camino sin llamar mucho la atención.
—Hola Maggie.
Demasiado tarde.
No sabia que hacer, así que tuvo la "brillante" idea de saludar desde lejos, pero la castaña seguía dándole señas para que se acercara. Lo hizo, camino hacia ellos, total solo es un simple saludo y ya. Pero por muy extraño que parezca, en el fondo quería estar cerca de ellos.
Ya estaba cerca, hasta que se detuvo, quedando erguida y con expresión de «la vida es un asco».
—Ustedes son los que animaron mi cumpleaños.
—No fue nada. Por cierto, soy Lincoln y ella es mi hermana Luan.
—También me presentaría pero, ya conocen mi nombre.
Luego no dijo nada, esos hermanos eran los únicos que hablaban y a veces, le preguntaban cosas a la emo, sobre gustos, relaciones y esas cosas, Maggie solo atinaba con monosílabos. «Aja», «Ujum»... solo eso dejaba salir de su boca. Estaba por irse, solo era cuestión de un paso y alejarse.
Su presencia sobraba y eso lo sabia muy bien.
Quiso aparentar que no le importaba estar allí, su "sonrisa" no decía nada, a ver si con eso también se alejan. Claro que no quería eso, algo le decía que no quería estar sola, no sabia porque se sentía de ese modo, a de ser porque ellos fueron capaces de hacerla sentir no feliz pero si a gusto, pero ¿Qué caso tiene? Lincoln y Luan se miran muy diferentes a ella. Imposible ser una amiga cuando no compartes las mismas cosas.
Mientras más hablaban, Maggie se aburría. O eso creía.
Por alguna extraña razón, se sentía a gusto estando cerca de Luan. No tanto por los chistes que la comediante decía sin sentido y aburridos, más bien era su risa, la que, de algún modo, le agradaba de ella.
—Hey, ¡Hey tierra llamando a Maggie!
El chasquido de dedos la despertó. Pestañeó un par de veces para volver a la realidad. Sus mejillas se coloraron al notar las miradas de los hermanos Loud sobre ella, se dio un golpe mental, que estúpida se sentía en estos momentos.
—Oye ¿estás bien?
Y pasó, ¿por qué tenia que pasarle esto?
Sentir la mano de Luan sobre su hombro, le generaba una sensación de escalofríos. Era algo completamente inexplicable, negó y agacho la mirada para que no se notaran sus mejillas rojas de la vergüenza.
—Yo... yo... tengo que irme.
Se fue, más bien, corrió lejos.
No quería escuchar como Luan y Lincoln la llamaban, tampoco quería verlos, no después de sentirse tan avergonzada tras perderse en sus propios pensamientos.
Su casa no quedaba lejos. Pero no, no regresaría, no sin saber que su madre ya se haya ido. La señora sospecharía si la ve en ese estado... Lo extraño es que, ni ella misma lo sabe. Así que tuvo que esconderse entre los arbustos que quedaban en la parte de atrás de su casa.
Asomo su cabeza por la ventana, una luz tenue ilumina un poco la sala. Perfecto, su madre no está, por lo que entraría sin problemas. Su mano fue a los bolsillos de su falda, extraña volvió a meterlos con angustia. Si tan solo hubiera traído consigo las llaves.
—Que bien —bufó al no tener con que abrir la puerta.
No le quedo de otra y se sentó en unas pequeñas escaleras que daban a la entrada, lastima que no tenga algo que sirva como sustituto para esa llave.
Siente unas gotas en su cabeza y levanta la mirada hacia el cielo gris. Genial, ya ha empezado a llover, cosa que no le importa ni tampoco se queja si su ropa llega a mojarse, eso no ha sido un problema, que no entiende como otras personas hacen tanto drama por unas simples gotas de agua. Ni que eso los derritiera.
Se acomodo un poco recargando su espalda contra el muro, su estómago rugió exageradamente, no solo debió llevarse consigo las llaves sino también algo para comer. ¿Es cuestión de esperar a que su madre regrese?, parece solo una opción.
Sus ojos se iban cerrando, el sueño le estaba ganando y de repente sintió como alguien movía su hombro, despertándola casi de inmediato.
—¿Por qué estas aquí?, ¿no se supone que debías irte a casa?
Maggie solo la miro por unos segundos, volvió a agachar la cabeza con las mejillas rojas. ¿Enserio tenia que pasarle esto?, era la primera que algo asi le pasaba ¿y es solo cuando la amante de las bromas está presente?, ignoro ese pensamiento con unas cuantas muecas antes de responderle a Luan.
—Y por eso no puedo entrar en mi casa.
La castaña también hizo una mueca, se queda pensativa hasta que se le prende el foco, esta claro de que no podía dejarla sola y peor con este clima, aunque al parecer es la primera vez que Maggie no se está quejando por la lluvia, aún asi no la iba a dejar. Sonriente agarra a su nueva amiga del brazo y la obliga a irse con ella.
—Ven.
—¿A dónde vamos?
—Te invito a mi casa.
Esto fue una mini intro de está pequeña historia que no tiene nada que ver con AADUL.
Espero que a todos les haya gustado, en especial a Luis Carlos, su idea de poner un Leni x Maggie me inspiro, y como en junio se celebra el mes del orgullo, pues me quedo como anillo al dedo ;)
Un beso y hasta la próxima. Bye!
