No entendía el porqué Luan la había invitado a su casa, ¿no era suficiente en ayudarla a buscar otro método para abrir esa puerta? Maggie no dijo nada, se levantó y bajo los escalones hasta quedar a la par de la comediante. Su mirada se agachó al ver lo pequeña que se veía estando a su lado.

Asintió y en segundos, ambas ya se encontraban caminando por las calles, en dirección hacia la casa de Luan. En el trayecto no hubo sino el silencio por parte de la emo, en cambio Luan aprovechaba cada segundo para intentar que rompiese el hielo, los comentarios jocosos a Maggie no le hacían ninguna gracia. Más en el fondo no pensó en decirle que se detuviera, solo quería sentir su compañía aunque sea demasiado orgullosa y un tanto fría para demostrarlo.

Al pasar una esquina, Luan se adelantó y se detuvo frente a una casa enorme de ladrillos blancos y el tejado en tonalidades rojas. No hacia falta preguntar que ahí vivía la comediante y no le sería para nada inusual que allí también estuviese viviendo el chico peliblanco.

—Entra.

Maggie pudo ver con detalle como era por dentro, no se sorprendió para nada pues se trataba de una casa normal, con la diferencia de que el espacio se veía incluso más grande que su propia casa. Quería ir con Luan, preguntarle sobre el tamaño de la casa, pero las voces de unas niñas la interrumpieron. Las dos se iban gritando, al mismo tiempo que el chico peliblanco las perseguía e intentaba calmarlas sin éxito alguno. Abrió la boca para decir algo pero el ruido de una guitarra volvió a callarla.

—¿Qué fue eso? —se pregunta Maggie tapándose los oídos.

—Solo son algunas de mis hermanas —responde Luan sin rodeos, como si eso fuese lo más normal del mundo.

La emo no pudo evitar abrir los ojos sorprendida, «algunas» eso quiere decir que Luan tiene más hermanos además de Lincoln, las dos niñas que se estaban peleando y esa chica que tocaba la guitarra a todo volumen.

—Excelente —fue lo único que dijo.

—Al menos no sufres de herma-titis aguda JA,JA,JA,JA ¿Entiendes? —carcajeó Luan, y como era de esperarse a Maggie no le causo gracia eso—. Pero bueno, cambiando de tema, ven quiero enseñarte algo.

La amargada fue jalada por Luan, hasta que en menos de unos segundos ya se encontraban en el cuarto de la comediante. Maggie tuvo que taparse aun más los oídos, pues de ahí venia el estruendoso ruido de una chica que vestía ropas dignas de una amante del rock.

—Seguro tienes más como ella —no deja de ver a Luna.

—¿Más hermanas? —Maggie asintió— Pero claro, ven te las presento.

—Creí que ibas a mostrarme algo.

—Eso puede esperar, ven —le tomó de la mano.

De nuevo se sentía extraña al sentir el contacto de la mano de Luan. Jamás le había sucedido cosa igual, ni los otros chicos emos la hacían sentir de la misma manera, pero con Luan todo le parecía nuevo y extraño a la vez.

—Oye pareces un tomate

El comentario de la comediante no fue con malas intenciones pero si había algo que molestara a Maggie es que le dijeran que su cara estaba roja. A ninguna, o más bien, a la mayoría de chicas no les gusta oír eso, pues más se sonrojan y en algunos casos es por la vergüenza que están pasando. Por suerte para Maggie no había nadie más pero seguía siendo incomodo.

—No es nada —fue lo único que respondió.

Luan no dijo nada pero no pudo evitar reírse y avergonzar más a la pelinegra.

Primero pasaron por el cuarto de Lori y Leni, pero al abrir la puerta no había nadie allí.

—¿Por qué hay dos camas? —Maggie se mordió un poco la lengua ante esa pregunta tan estúpida.

—...Cada una comparte cuarto con otra hermana, a excepción de Lincoln —le explica Luan mientras se dirigen a otro cuarto—. Lori solía dormir con Leni antes de irse a la universidad, ya viste que comparto habitación con Luna, aquí —abre la puerta de un cuarto donde un lado es sombrío y el otro todo lo contrario— duermen Lynn y Lucy.

La primera mencionada se veía muy concentrada haciendo burpees y la segunda solo estaba acostada sobre su cama sin hacer mucho al respecto, excepto suspirar mientras la palabra "Suspiro" salía de sus labios.

—Lola y Lana duermen por aquí.

Como paso con la primera habitación, no había nadie pero al igual que la segunda, estaba dividida en dos lados, uno donde se notaba el desorden tanto de ropa y zapatos y sobre la mesa de noche un estanque para ranas, el otro se veia más ordenado con muchos peluches sobre la cama, un pequeño juego de té, pero al ver que todo ese lado era rosa en todas sus tonalidades posibles, Maggie dio su mejor cara de repulsión.

«Que asco».

Definitivamente no volverá a poner un pie en esa habitación.

Luan cerro la puerta y se dirigieron a la última.

—... y por último aquí duermen Lisa y Lily.

El cuarto era el más grande de todos, pues Lisa lo exigió para poder poner allí todas sus cosas y hacer una especie de Mini Laboratorio. Ahora estaba concentrada anotando varios cálculos en una pizarra mientras que la beba, perdón la nena, estaba observándola con una sonrisa.

Cabe destacar que todos ellos habían crecido tanto en tamaño como en edad, pero que al parecer seguían y seguirán siendo los mismos de siempre.

—¿Y qué te parece? —le pregunta Luan una vez cierra la puerta.

Maggie se encoje de hombros.

—Esta bien, supongo.

—Y eso que falta más por ver, vamos —la jalo del brazo.

El recorrido no paró y Luan le enseñaba todo. Desde la sala, pasando por la cocina, el baño y el atico, hasta tuvieron que salir para que Maggie pudiera ver el garaje con una Vanzilla adentro más actualizada y claro, no podia faltar que ella pasara por el hogar de las mascotas.

Durante el recorrido, la pobre chica se estaba hartando de escuchar a Luan decir cosas sobre sus hermanas y hermano. Sus gustos, disgustos, incluso alergias y miedos, entre otras cosas. De saber que la casa donde está en estos momentos parece un caos, no hubiese aceptado la invitación de Luan. Solo quería irse de ese lugar, volver a su casa y sin importarle como este el clima, esperar sentada en la entrada hasta que regrese su madre.

Maggie estaba por irse, su mano estaba por alcanzar la manija de la puerta y ve como esta se movía por si sola. Alguien estaba afuera y en cuanto la puerta se mueve, una chica rubia de rostro muy lindo e inocente entra a la casa.

Luan le había dicho que tenia una hermana que era poco inteligente, a menos de que hables de moda, ella está un paso adelante. Y no solo eso, Maggie se entero por Luan que, aparte de chocar con las paredes dado que se la pasaba caminando con los ojos cerrados, siempre o la mayoría del tiempo mostraba una sonrisa. La chica emo no vio nada extraño en la expresión de aquella rubia: se veia completamente apagada, como si hubiese tenido un mal día. Maggie no sabia ni que decir o que hacer, y aunque lo supiera no movería ni un solo dedo o abriría la boca. Ese no era su asunto.

—Leni, ¿estás bien? —pregunta Lori que estaba sentada en el sofá.

No hubo palabras de su parte, solo respiraciones y suspiros de melancolía. Sin duda algo le había pasado para que se pusiera de ese modo.

—...Necesito un pote de helado —se levanto y fue a la cocina con los ojos cerrados, golpeándose contra la pared—. Auch, estoy bien.

—Normalmente ella pregunta por qué las paredes se mueven cuando se pega con estas— murmura Lori en voz baja y se queda pensativa—. Literalmente algo le paso a Leni, y yo se quien es el culpable.

Furiosa, Lori agarra un palo de golf pesado y antes de salir es interrumpida por el sonido de su celular. Al ver de quien se trataba, le cuelga pues no estaba de humor para hablar.

—¡Ahora no, osito Bubu!

Abrió la puerta y la cerró de un portazo alertando a los que estaban en casa. Lincoln, Lynn, Luna, Luan y Lana bajaron las escaleras.

—¡¿Que pasa?! —pregunta el albino.

—Pues una chica rubia que parece tonta entro llorando a la cocina y otra rubia pero más grande salió furiosa de la casa —respondió Maggie que no se había ido todavía.

—Eso explica el portazo —dijo Lucy de repente asustando a Lincoln que se encontraba cerca.

—Lo que no entiendo es por que... —el albino se chupa el labio con fuerza y emite un gruñido— ¡ESE IDIOTA! Pero ya vera, pagara por lo que le hizo a MI HERMANA.

Al igual que Lori agarra un palo, pero no de golf sino de escoba y se dirige a la salida. Las hermanas que estaban allí decidieron seguirlo ya que no entendían nada de lo que pasaba.

—¿No quieres venir con nosotros? —le pregunta Luan a Maggie y esta niega lentamente—. Vamos, te apuesto que será EMO-cionante JA,JA,JA,JA ¿Entiendes?

Maggie vuelve a negar.

—Dejo de llover —habla en voz baja pero audible—. Tengo que volver a casa si no te molesta.

—Esta bien, puedes venir cuando quieras.

Luan se ríe en silencio, mientras alistaba algo en su espalda.

—Gracias y... ¡Ni si te ocurra darme un pastelazo en la cara!

La comediante dejo caer ese pastel con merengue blanco en el suelo mientras volvía a reírse, pero esta vez de los nervios. No dijo nada y entre risas salió de la casa sin cerrar la puerta, creyendo que Maggie la cerrará una vez que se fuera.

Pero lo cierto era que la emo por alguna razón no quería irse, no aún. Vio donde estaba la cocina y se dirigió hacia ella pero no entro, solo vio como esa chica rubia estaba a sus espaldas, con la cabeza entre los brazos y la frente pegada a la mesa. También se percato del piso cubierto en gran parte con bolitas de pañuelos desechables y el pote de helado destapado o a medio destapar.

Sabia muy bien que ese no era su asunto, que no debia meterse en dónde no la llaman... pero para todo siempre hay una "primera vez".

—¿Estas bien rubita?

La mencionada se volteo para ver a alguien ajeno a sus hermanas, la analizo de pies a cabeza. «Es igual a Lucy pero con menos estilo». La emo la estaba viendo, Leni tenia los ojos rojos de tanto llorar pero trato de limpiárselos pues no le gustaba que alguien fuera de su familia la vean así.

—Claro que estoy bien je, je, je. ¿Por qué no lo estaría?

—Reconozco cuando alguien esta sufriendo... te lo digo por experiencia, y se que no estas bien.

Leni suspira pues sabe que la pelinegra está en lo correcto. Pero no quiere decir nada al respecto, solo está concentrada en su pote de helado sabor frambuesa con syrup de chocolate, su favorito por cierto.

Ambas se habían quedado en silencio, no parecía algo que realmente les importase mucho, después de todo Maggie ya se ha acostumbrado a estar en silencio casi toda su vida, en cambio Leni siendo una chica que le gusta "soltar la lengua" por esta ocasión no dijo ni una sola palabra.

—... Bueno, será mejor que me vaya.

—¡NO! —Maggie se detuvo ante el grito ahogado de Leni, y porque ella la estaba aprisionando de las piernas—. Por favor, no te conozco pero por favor, no me dejes.

Maggie ante esa suplica no sabia que hacer. ¿Quedarse e intentar calmar a la Rubita o irse y dejarla sola?


Supongo que ya saben quien es ese "idiota" :P