Capítulo 14
Una promesa vacía
-Bueno ¿y cómo ha ido al final lo de Discord? ¿Ha funcionado?
-Me temo que no, aun a pesar de sus intentos no han logrado reformar a Discord… una pena, a decir verdad.
De alguna forma se esperaba que fuera así, sin embargo el hecho en sí pareció hacerla recordar algo aparentemente olvidado en lo más profundo de sus recuerdos. Luna cabeceó, dándola una extraña sensación.
-¿Qué piensas hacer al respecto entonces?
-Seguir con el plan original, claro, esperaba que diera resultado, pero supongo que las pedí demasiado. No pasa nada, aun así está preparada.
-Ya, pero…
-¿Pero? Pensaba que me apoyabas en esto, Luna…
-Sí, y lo hago, es sólo que… ¿estás segura de esto, Tia?
Celestia miró a su hermana con el ceño fruncido, no muy segura de a qué venía eso, a lo que finalmente murmuró.
-Claro que sí ¿a qué viene esto, Luna? Te conté lo que iba a hacer y te pareció bien…
-Sí, sí, de nuevo no me opongo a esto, pero no sé… por alguna extraña razón tengo un mal presentimiento.
Ambas hermanas se miraron fijamente, Luna con expresión cautelosa y Celestia con gesto inquisitivo y no muy seguro. Finalmente la princesa del día dejó escapar un seco suspiro y comentó.
-Bueno, si quieres que me lo piense mejor puedo hacerlo…
-No se trata de eso, es sólo que…
-¿Sí?
-Ah… es igual, no importa.
Antes de que Celestia dijera algo más Luna decidió retirarse, dejando a su hermana con la palabra en la boca y un tanto extrañada, sin embargo no le dio mayor importancia ya que tenía asuntos que atender. Por su parte la alicornio oscura regresó a su despacho con dudas persistiéndola.
No era por llevar la contraria a su hermana, ni mucho menos, pero no podía evitar pensar que había algo raro en todo ese asunto. Que la rehabilitación de Discord fallara era algo completamente esperable, sin embargo el hecho en sí le daba más valor a las palabras que el propio Discord la había dicho varias noches atrás. Aún recordaba esa visita fortuita, al menos para ella, y en esos momentos los recuerdos de la misma invadían su mente tras conocer los resultados del intento de rehabilitación.
Estaba siendo una noche como otra cualquiera, Luna patrullaba los sueños de los ponis de toda Ecuestria desde el mundo onírico, estaba todo bastante tranquilo, sin embargo, y de entre dos espacios diametralmente opuestos, surgió una presencia que Luna no se esperaba encontrar allí para nada.
-Diablos, qué difícil es colarse aquí…
-¿¡Discord?! ¿¡Qué estás haciendo aquí?!
-¡Ah, ahí estás, Luna lunera! ¡Qué noche más agradable estamos teniendo! ¿Verdad?
-¡No te vayas por las ramas y responde a mi pregunta, se supone que nadie más puede entrar aquí salvo yo!
-Oh, vamos, vamos, querida, relájate, sólo he venido a hablar, a estrechar lazos, unir puentes… después de todo ahora somos amigos ¿no?
-¡Sí, pero los amigos no se cuelan en casas ajenas!
-¿Ah, no? Vaya, debe ser porque soy nuevo en esto de la amistad, como estoy aprendiendo…
-Ya, claro… ¿a qué has venido? ¿A molestar?
-¡Por supuesto que no! ¿Por quién me tomas? ¿Sólo porque soy el señor del caos crees que puedo hacer lo que me dé la gana?
Ante eso el ceño de Luna se arrugó, al tiempo que inquirió.
-¿Es una pregunta trampa?
-Oh, cuantos prejuicios… pero bueno, no voy a hacer leña del árbol caído, después de todo he venido en son de paz-recordó él, agitando una bandera blanca.
Luna tan solo rodó los ojos mientras comenzaba a caminar entre las burbujas que daban forma a los sueños de los ponis; con su magia reunió un buen grupo de ellas y las fue pasando delante de ella como quien ojea un álbum de fotos, pudiendo ver los sueños como en una película y viendo a los ponis que en ellos salían. En ese momento Discord murmuró.
-Muy flaco… muy gordo… muy bajito… hala, menudos cascos…
-Discord…
-¿Qué?
-¡Un poco de respeto, son los sueños de muchos ponis!
-¡Y tú los estás cotilleando! ¿Quién es el culpable aquí?-inquirió él, ceñudo.
-¡Yo no cotilleo, tan solo vigilo que todo el mundo tiene unos sueños placenteros! Voy buscando malos sueños y pesadillas para desterrarlas o bien cambiarlas por cosas más agradables…
-¿Y si hay algo más… cómo decirlo… sugerente?-inquirió Discord, divertido.
-No me seas vulgar-le espetó ella.
-No soy vulgar, sólo contemplo todas las posibilidades…
-¡En ese caso no hago nada! ¡Agh, Discord, ya vale, si sólo estás aquí para eso puedes largarte por donde has venido!
-Oh, vamos, relájate, estás muy tensa, eres un poco aburrida, te pareces a Celestia…
Antes de que Luna pudiera contestar a eso, el draconequus echó a volar y comenzó a buscar algo en concreto; la alicornio oscura le observó, ceñuda, hasta que finalmente murmuró.
-¿Qué haces?
-Estoy buscando algo, algo raro, algo… agh, cuanto orden, qué dolor… con tu permiso.
Al punto Discord chascó sus garras y todos los sueños se reagruparon de golpe; Luna se quedó anonadada, ya que se suponía que ella era una de las pocas expertas en magia onírica en todo Equus. Quiso preguntarle al respecto, pero en ese momento Discord cogió un sueño mientras comentaba.
-Ah, aquí está… ¿qué opinas de esto?
La lanzó entonces un sueño que cogió al vuelo con su magia, pero al hacerlo en vez de encontrarse con una burbuja transparente se encontró con lo más parecido a una esfera negruzca que no emitía brillo alguno y con el que apenas podía interactuar.
-¿Qué es esto? ¿De quién es este sueño?-inquirió ella, ceñuda.
-No sé, mira a ver…
Lo acercó hasta ella pero no vio nada, se lo puso en una oreja y tampoco oyó nada saliendo de él. Era como si se hubiera sellado.
-¿Qué le has hecho? No puedo hacer nada con él.
-Yo no he hecho nada, estaba así cuando lo encontré, buscaba algo raro y finalmente lo he encontrado.
-¿Y por qué buscabas algo raro?
-¿Presentimiento tal vez? Resulta extraño ¿no crees?
Eso era cierto. Después de todos esos años practicando la magia onírica nunca antes había visto nada semejante. En ese sentido nada se la escapaba, sin embargo ese sueño sellado probaba todo lo contrario.
-Bueno, es posible sellar un sueño por fuera, pero… yo no haría nada parecido, eso por descontado-murmuró Luna, seriamente.
-¿Y por dentro?-inquirió entonces Discord.
Hubo entonces un breve minuto de silencio en el cual Luna se quedó pensativa, ya que no había sopesado en esa posibilidad; antes de que dijera nada, Discord apartó el sueño con un toque de su garra y se adelantó.
-Veo que pensamos igual… ¿qué opinas acerca de lo que quiere hacer tu hermana?
-¿Eh? ¿Cómo sabes tú…?
-Oh, vamos, Luna, ahórrame todo eso, me gustaría saber qué piensas al respecto.
Aun a pesar de su sorpresa inicial enseguida aparcó sus pensamientos, ya que después de todo se trataba de Discord, y optó por un acercamiento más prudente.
-Bueno, si se puede hacer ¿por qué no? Además ha demostrado varias veces que está preparada y… pero espera ¿qué tiene que ver con todo esto?
-¿Qué sabes de la magia, Luna?-inquirió entonces el draconequus, ignorando su pregunta.
-¿Qué clase de pregunta es esa?-respondió ella, extrañada.
-No vale contestar a una pregunta con otra pregunta.
-¡Aplícate el cuento entonces!
-Las yeguas primero-murmuró él, cortésmente.
Luna ahogó como pudo un dejado suspiro, un poco harta de los donaires del dios del caos, pero finalmente murmuró.
-Bueno, no sé qué quieres que te cuente que ya sepas, pero la magia forma parte de nosotros mismos y nuestras vidas, la damos forma y creamos con ella…
-Ajá… ¿qué más?-inquirió Discord, con curiosidad.
-Eh… puede existir en varios estados, desde el gaseoso, pasando por el líquido y hasta el sólido.
-¿Y?
-Pues… existen diferentes tipos de magia dependiendo para lo que se use, en ese sentido se distingue entre la magia blanca y la magia oscura…
Luna quiso seguir, pero entonces hubo algo que saltó en su cabeza, deteniéndola en seco y mirando al sueño sellado con gesto inquisitivo y un tanto incrédulo; miró entonces al draconequus, el cual alzó las cejas mientras murmuraba.
-Buena charla, sin duda alguna, pero me temo que no tengo más tiempo…
-¿¡Qué?! Espera un momento, acabas de… no es posible.
-Todo es posible en este mundo, Luna, ya deberías saberlo. Pero recuerda que nada es inmutable, ni siquiera los ponis. Puede que yo ya no esté cuando todo se desencadene, pero has de saber algo: hasta las almas más puras son vulnerables a la oscuridad.
Antes de que Luna dijera algo más Discord desapareció, dejando a la alicornio oscura nadando en un mar de dudas y suposiciones. No entendía del todo a qué venía eso, sin embargo un horrible presentimiento comenzaba a nacer en lo más profundo de su mente. Miró entonces al sueño, cogiéndolo con su magia y decidiendo rápidamente. Trató entonces de penetrar en él para mirar en su interior, pero se topó de lleno con un muro imposible de franquear. Aun así no se rindió y comenzó a hacer fuerza con su magia para traspasarlo como fuera. Costaba mucho más de lo esperado, por lo que incidió cada vez más y más, sin embargo cada vez que ponía más esfuerzo el muro parecía responder en consonancia dificultándola cada vez más sus intentos por penetrarlo, como si tuviera vida propia. Algo saltó en la cabeza de Luna, comprendiéndolo un poco mejor, y, al segundo siguiente, vislumbró por unos brevísimos instantes una especie de ojo envuelto en llamas mirándola fijamente antes de apagarse. Luna soltó el sueño y éste rodó por el suelo mientras alejaba de ella.
-No puede ser… ¿qué es esto?
Ese algo que crecía en su mente era cada vez más grande, alarmándola cada vez más. No podía hacer nada desde el mundo de los sueños, pero tal vez pudiera hacer algo desde fuera. Por lo que despertó y se dirigió a Ponyville volando ella misma y a no más tardar.
Debido a anteriores experiencias, Luna no era ajena a la corrupción que toda alma podía llegar a experimentar, ya fuera por múltiples y variadas causas; en cuanto a su caso se refería la envidia que una vez llegó a sentir por su hermana la fue consumiendo por dentro hasta dejarse dominar por completo por ella, naciendo de esta forma Nightmare Moon. Y aun a pesar de que ya dejó esa parte de su pasado atrás, ella sabía mejor que nadie que la oscuridad siempre dejaba una pequeña huella en el interior de cada uno que nunca se iría por mucho que ella lo deseara. Y, en el caso de Twilight, no entendía qué podía motivar semejante situación.
-No tiene sentido ¿Twilight experimentando envidia? No puede ser, es la poni más humilde que he conocido jamás, debe haber otra razón…-pensaba Luna, tratando de sacar una explicación para tan extraña situación.
Llegó al pueblo enseguida, una noche cerrada arropaba el pueblo y la ausencia de luna hacía que la oscuridad fuera mayor, sin embargo eso no fue problema para Luna, alumbrando el camino con su cuerno. Se acercó a la biblioteca y se asomó por la ventana que daba a la habitación de la unicornio, viendo que dormitaba tranquilamente sin signo alguno de que nada perturbara su sueño. Optó entonces por otro tipo de acercamiento, dirigiéndose a la puerta principal y llamando con celeridad. Costó un poco que la abriera, pero con insistencia y algo de fuerza, finalmente la unicornio lavanda la abrió la puerta con cara adormilada y con una bata de franela puesta.
-¿Princesa Luna? ¿Qué hace usted aquí a estas horas?
-No te molestaría así sin más, pero he de asegurarme de una cosa-mumuró Luna, entrando en la biblioteca.
-¿Eh? ¿De qué me habla?
-Twilight, necesito que seas sincera conmigo ¿de acuerdo? Estoy preocupada por ti…
-¿Preocupada por mí? ¿Por qué razón iba a estarlo? Estoy bien…
-¿Segura? ¿No has estado experimentando algún tipo de sensación negativa últimamente? No sé, algo relacionado con los celos o la envidia…
-¿Qué? ¿Celos, envidia? No, para nada… princesa ¿qué ocurre? Me está asustando…
Ante eso Luna se quedó extrañada, mirando detenidamente a la aludida con gesto analítico y, de cierto modo, desconfiando de sus palabras; no parecía estar mintiéndola, al menos aparentemente, su crin despeinada y cara adormilada no parecía transmitir nada más salvo sueño acumulado e interrumpido. Por un lado se sintió un poco mal por ella, pero por otro debía de asegurarse bien de todo esto.
-Mira, no es que dude de tu palabra, pero… ¿me permitirías asegurarme?
-¿Qué? ¿A qué se refiere?
-Tengo razones para creer que ocurre algo extraño contigo, Twilight, pero no consigo averiguar de qué se trata… si tú me lo permitieras, podría hacer un rápido barrido de memoria contigo y así comprobar si mis sospechas son infundadas o no.
Ante esas palabras la unicornio lavanda comprendió mejor lo que la estaba proponiendo, abriendo mucho los ojos y exclamando de seguido un tanto indignada.
-¡Princesa Luna! ¿En serio me está sugiriendo algo semejante? ¿Cómo puede dudar de mí? ¿Qué razón podría tener para mentirla?
-¡Lo sé, lo sé, sé que es algo serio, pero compréndelo, Twilight, necesito asegurarme!
-¿Asegurarse de qué? ¡Princesa, si tiene algo que decirme dígamelo sin rodeos y déjese de evasivas! ¡No me puedo creer que esto esté pasando!-exclamó la aludida, alucinada.
Ante eso Luna se mordió el labio inferior, preocupada; comprendía perfectamente el arrebato de la poni, después de todo lo que la estaba sugiriendo era demasiado atrevido como para andarse con sutilezas, pero si quería llegar al fondo de todo ese asunto debía de forzar la situación por muy arriesgado que fuera de por sí.
-Mira, Twilight, sé que es una locura… pero entiéndelo, estoy preocupada por ti, no sé qué es lo que te pasa, y no quiero que cometas los mismos errores que cometí yo en el pasado…
-¿¡Qué?! ¿¡De qué me habla?! ¡Dígame ya lo que está pasando!
-Creo… creo que tú…
-¿¡Qué?! ¿¡Qué cree?! ¡Déjese de monsergas y dígamelo, ahora!-chilló la poni, enfadada.
-¡Creo que te estás corrompiendo!
Luna no quería gritarla, pero era tal la presión a la que estaba siendo sometida que no vio otra salida; ambas yeguas se miraron fijamente, Twilight la lanzó tal mirada incrédula que, por un instante, la alicornio se arrepintió de haberla acusado así sin más. Y, por su parte, la unicornio se apresuró a contestar al respecto.
-Corrompiendo… ¿yo? ¿Qué? ¿Se ha vuelto loca? ¿Cómo puede decir algo semejante? No… no lo entiendo… esto… esto no…
-Lo siento, Twilight, no era mi intención acusarte, pero necesito saber si…
-¿¡Saber qué?! ¿¡Si estoy loca?! ¿¡Así sin más?! ¡Muy bien, hagámoslo a su modo! ¡Mire todo lo que quiera! ¡Y luego ya me dirá usted si tenía razón o no!
Muy nerviosa, y sintiéndose muy mal al respecto, Luna no perdió más tiempo, iluminó su cuerno y lo juntó con el de Twilight para empezar a ahondar en sus recuerdos y memorias. Sin embargo, y para consternación de la alicornio, no encontró nada. Absolutamente nada. No había nada sospechoso, nada que evidenciara una corrupción o algo parecido. Antes de que pudiera seguir comprobando más cosas, notó cómo Twilight la rechazaba y desunieron sus cuernos. La unicornio lavanda miró a Luna con gesto enfadado e incluso con algo de desprecio, espetándola de seguido.
-¿Está contenta? ¡Ya tiene lo que quiere! ¿Algo más que decir?
-Twilight, yo… lo siento, no pretendía, es sólo que… no tiene sentido…
-Mire ahí usted tiene razón: no tiene sentido que la princesa corregente venga aquí en medio de la noche, me despierte, me acuse de que me estoy corrompiendo y todo ello para que luego se quede en evidencia. Qué decepción…
Luna notó entonces cómo se corazón se encogía, dolida en lo más profundo; lo último que quería era dañar la buena relación que había entre ellas, pero ahora todo eso parecía desaparecer como si nunca antes hubiera existido. Trató de disculparse, decir algo al respecto, pero no salió nada de su boca, demasiado consternada como para hablar.
-Bueno, ya está ¿no? Puede largarse, no pinta nada aquí-masculló Twilight, sin mirarla a la cara.
-Twilight, yo… lo siento…
-Fuera de mi casa-musitó ella con furia reprimida.
Con las orejas planas, y sintiéndose peor que nunca en toda su vida, Luna se marchó de allí para no volver jamás. Herida en lo más profundo.
Recordar todo lo que ocurrió esa noche reabría una herida en lo más profundo del alma de Luna, por lo que trató de desterrar esos pensamientos sin que apenas diera resultado. Desde esa noche los sueños de Twilight dejaron de estar presentes en el mundo onírico, y no volvió siquiera a ponerse en contacto con ella, ignorándola por completo. Para entonces no sabía qué más hacer, y todo parecía perder sentido. Aún seguía dándole vueltas a ese ojo llameante que llegó a vislumbrar brevemente cuando trató de entrar en el sueño, y en sus propios sueños volvía a aparecer ante ella, como advirtiéndola, recordándola lo que vio. Pero estaba demasiado apenada por lo sucedido, y no se atrevía a hacer otro acercamiento sin que Twilight se molestara o la echara de mala manera. No podía hacer nada. Y, tras un tiempo tras superar lo sucedido con su hermana, volvió a llorar pero esta vez por otra razón diferente. Había perdido la amistad de la poni que más la ayudó desde que regresó. Y eso no se lo perdonaría jamás.
¡Y retomo esta historia que llevaba un tiempo sin tocar! Y aprovecho ahora el cambio en el formato de publicación para darla el impulso que necesita y continúe por buen camino. No queda nada para terminar con el Libro I y los acontecimientos se precipitan hacia su aciago final. Puede que algunas cosas no queden del todo claras, pero todo se revelará en el siguiente episodio porque enseguida lo tendré listo, ya que estoy on fire, literal tanto figuradamente hablando XD si es que cuando esa zorra se le pone ahí inspirarme luego no hay quien me pare. Pero bueno, mejor para vosotros y mejor para mí también, que bastante tengo aún por delante, aunque procuraré que el libro II no se extienda demasiado.
En cuanto a este capítulo en concreto, como podréis haber observado Twilight está a punto de caramelo, tan solo esperad lo que estoy preparando. Voy a soltar la bomba. Esperad y veréis.
Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
