Capítulo 15

Cura mágica forzosa

-Maldita sea…

-¿Quieres calmarte? Con esa actitud no resolveremos nada.

-¿Cómo quieres que me calme? Con los elementos patas arriba y el caos más absoluto ahí fuera ¿cómo quieres que me tome todo esto? Maldito hechizo y malditos elementos, mal rayo les parta…

Y es que la situación no podía ser peor. Después de recibir un paquete de la princesa con un antiguo hechizo inacabado de Starswirl el Barbudo junto con un encargo de terminarlo, las cosas se habían torcido de manera exponencial y totalmente insospechada. De la noche a la mañana, los elementos de la armonía habían cambiado sus colores y sus amigas sufrieron un cambio en sus destinos y sus talentos, sumiendo al pueblo en el caos más absoluto. Aún no comprendía qué podía haber provocado algo semejante, sin embargo la inquieta mente de la unicornio comenzaba a elucubrar una posible explicación.

-El hechizo, tiene que haber sido el hechizo… lo pronuncié en voz alta y no pareció tener efecto, pero sí que lo tuvo, y ahora estamos así… no tiene maldito sentido.

Por su parte Sauron no dijo nada, observando atentamente los elementos con gesto curioso; aún a pesar de sus simples formas podía sentir un gran poder surgiendo de ellos, un poder casi ilimitado que parecía emanar de las propias joyas y con una fuente incierta.

-Curiosas alhajas… ¿cuál es el alcance de su poder?

-Pueden mantener a raya todo mal sellándolo en piedra, así como otras muchas cosas que no vienen al caso-murmuró Twilight, molesta.

-Oh, vamos, estoy tratando de entender cómo funcionan para poder ayudarte, dame un respiro…

Ante eso la unicornio lavanda dejó escapar un dejado suspiro, murmurando de seguido.

-Es sencillo, simplemente reaccionan ante las cualidades de sus portadoras y necesitan estar todos juntos para poder funcionar, resuenan entre sí para despertar todo el poder latente en ellos.

-Curioso…

-Cada elemento representa una cualidad: generosidad, risa, amabilidad, honestidad, lealtad y magia. Con ellos puestos nuestras habilidades se incrementan.

-Oh, ya veo, como mi anillo…

-Sí, algo parecido… curiosamente parecido-murmuró Twilight, ceñuda.

Aun a pesar de todo lo ocurrido hasta el momento, la tiara que representaba el elemento de la magia brillaba con fuerza y sin ningún otro cambio estético relevante. Los ojos analíticos de la unicornio lavanda estudiaban cada detalle de su forma, sumida en sus propios pensamientos.

-En ese caso podríamos hacer algo por revertir esta situación si usamos el anillo-sugirió en ese momento Sauron.

-¿Cómo?-inquirió Twilight, ceñuda.

-Es simple, si los elementos funcionan tal y como tú me has explicado, podríamos potenciar las cualidades de tus amigas.

-Te recuerdo que tienen sus talentos intercambiados, así es imposible…

-Y yo te recuerdo que tienes contigo un instrumento de dominio y posesión poderosísimo ¿me sigues?

Por un momento la unicornio lavanda se quedó pensativa, rumiando las posibilidades, hasta que en un momento dado inquirió.

-¿Crees que funcionará?

-No perdemos nada por intentarlo ¿no crees? Si los elementos están imbuidos de esas cualidades, en ese caso forzar a que aparezca la cualidad correcta debería ser más que suficiente. El hechizo podemos dejarlo de lado, está claro que no nos ayudaría a arreglar el entuerto.

Sin poder hacer nada más al respecto, Twilight acabó aceptando la propuesta de Sauron, cogió los elementos y salió a la calle para buscar a sus amigas; yendo todo recto por la calle principal llegó a ver a Fluttershy comprando unos billetes para un viaje en globo, lo cual alarmó a la unicornio lavanda.

-¿Fluttershy? ¿Te vas?

-Sí, no sé qué me pasa, Twilight, pero no consigo hacer reír a nadie, por lo que me vuelvo a Cloudsadle, no tiene sentido que siga aquí…

-¡No puedes irte! ¡Te necesito ahora mismo! ¡Ven conmigo!

Antes de que la pegaso pudiera decir nada, Twilight la arrastró hasta un callejón cercano y allí la cercó para que no se escapara.

-¡Twilight! ¿Qué haces?-inquirió la pegaso, asustada.

-Ponte esto-ordenó ella con voz queda, sacando su elemento.

-¿Para qué quiero yo eso? No puedo hacer honor a mi elemento, soy un fracaso…

-¡Porque no es tu elemento! ¡Ya póntelo, maldita sea!

-¡Twilight, espera, me haces daño, para!

Sin embargo ella hizo caso omiso a sus suplicas, obligándola con su magia a ponérselo y, acto seguido, posar su casco en la cara de la poni amarilla y mascullando de seguido.

-¡Sométete!

Al punto los ojos de Fluttershy se achicaron, notando cómo su mente se acallaba y sometiéndose a los designios de la poni lavanda; el anillo en su cuello refulgió con fuerza, al tiempo que sus ojos centelleaban en un fulgor rojizo y mascullando de seguido.

-¡Recuerda quién eres!

-¿Qué? Esto… no está bien… duele… por favor, Twilight, para, me duele…

-¡No me seas blanda y recuerda! ¡Tienes que recordar, esta no eres tú! ¡Fluttershy!

Nadando entre un mar de dolor y suplicas, los pensamientos de la poni comenzaron a reordenarse de acuerdo a los designios de Twilight, la cual notaba sus poderes más vivos e intensos que nunca. Finalmente, y tras un abrupto fogonazo, el elemento brilló y regresó a su color original, al tiempo que la marca de belleza original de Fluttershy volvía a su sitio. La unicornio lavanda la soltó y la pegaso cayó al suelo, al tiempo que sus recuerdos se reordenaban y olvidando así lo que acababa de suceder.

-Agh, mi cabeza… ¿Qué ha pasado? ¿Twilight? ¿Eres tú?

-¿Ha funcionado? ¡Ha funcionado! ¡Sí, eso es!

-¿El qué ha funcionado? ¿Qué está pasando Twilight?

-Escúchame, Fluttershy, tengo que verme con las demás, ve a la biblioteca y espérame allí, cuando haya terminado os lo explicaré todo.

-Ah… vale, está bien…

Más sumisa que nunca, Fluttershy se marchó tambaleándose y haciendo eses, una vez sola Sauron reapareció a su lado.

-Te lo dije.

-Ha funcionado… no me puedo creer que haya funcionado, tenías razón.

-Es una simple supresión de recuerdos, nada que el anillo no pueda revertir si las obligamos a recordarlo todo. Menudo desastre de hechizo, ese tal Starswirl no era muy agudo…

-Nunca me lo hubiera imaginado, era un grande de Ecuestria, no me esperaba esto de él, la verdad…

-Y ahora tú arreglas su desaguisado, a ver quién es ahora el grande… vamos con las demás.

La siguiente en forzar a recordar quien era fue Rainbow Dash, la cual estaba teniendo un mal día con los animales de Fluttershy al ser incapaz de entenderlos y controlarlos; la sacó de la cabaña antes de que se la llegaran a comer viva.

-Uf, gracias Twilight, es imposible, no estoy hecha para esto…

-Por supuesto que no, ahora ponte esto y mírame a los ojos.

-¿Qué? Pero…

Antes de que dijera nada más la puso el elemento y la sometió; esta vez la costó un poco más el hacerlo, teniendo que incidir un poco más.

-¿Qué haces, Twilight? ¡Me duele, para!

-¡Cállate y recuerda quien eres!

-¡No, para, me estalla la cabeza! ¿Qué me estás haciendo? ¡Twilight!

-¡Argh, siempre he odiado esto de ti, Rainbow! ¡Recuerda!-masculló la unicornio lavanda, con la voz tomada.

La pegaso celeste aulló con dolor hasta que finalmente se sucedió el destello, volviendo todo a la normalidad; la empujó hacia abajo y borró sus más recientes recuerdos, olvidando así lo sucedido y mandándola con Fluttershy a la biblioteca. Tal era el efecto del anillo que Rainbow obedeció sin rechistar, marchándose de allí atropelladamente.

Por su parte Twilight podía notar cómo su magia se incrementaba de manera exponencial cada vez que usaba el anillo; cada vez que dominaba su cabeza se despejaba y era capaz de verlo y oírlo todo, como si sus conocimientos se expandieran de forma colosal y confiriéndola un poder sin límites. El anillo brillaba con tal fuerza que sus inscripciones se hacían visibles sin necesidad de estar expuesto a un calor asfixiante, tal era su alcance que empezó a hablar en lengua negra con Sauron sin ni siquiera darse cuenta.

-Es increíble, me siento cada vez más y más poderosa, es como si todo se abriera ante mí…

-Y esto sólo es el principio. Imagínate todo lo que podremos hacer juntos, Twilight. Arregla esto y podrás alcanzarlo todo-murmuró Sauron, esbozando una maquiavélica y abierta sonrisa.

-Sí… lo quiero todo… empiezo a verlo…-musitó la yegua, riéndose tontamente.

La siguiente fue Rarity, la cual trataba de arreglar el caótico tiempo con su magia sin apenas resultados; esta vez no se molestó en excusarse ni nada parecido, simplemente la abordó sin decirla nada, la puso el colgante y la dominó. Su estado debido a los nervios e impotencia era tan lamentable que fue facilísimo doblegarla, ignorando sus gritos de color y obligándola a recordarlo todo de sopetón. Rarity se derrumbó, sin sus más recientes recuerdos, y Twilight masculló.

-Levanta tu blanco culo y ve a la biblioteca, espérame allí.

-Sí…-masculló ella débilmente.

El resto de las chicas fueron tan fáciles que para entonces la unicornio lavanda no se molestó en ocultar su evidente estado; con los ojos rojos, hablando en perfecta lengua negra, y con el anillo ardiendo como si fuera una brasa incandescente, regresó a la biblioteca para dar las buenas nuevas a sus amigas, al menos para ella.

Al verla entrar las demás se encogieron de puro miedo, incapaces de decirla nada al respecto.

-¿¡Qué pasa?! ¡¿No me vais a decir nada por salvar vuestros tristes en insulsos destinos, ingratas de mierda?!

-Twilight…

-¿¡Qué esperabais, un saludo de cortesía, un caramelito, una palmadita en la grupa?! ¡Dad gracias a que he podido solucionar esto con Sauron, ha sido más de ayuda que todas vosotras juntas en todas vuestras miserables vidas!

-¿¡Quién?! Twilight, nos estás asustando…

-Oh, sí, y más asustadas que deberíais estar, pero no pasa nada, encontraré alguna forma de que seáis útiles…

-¿Útiles? ¿Para qué?

-¡Para el nuevo orden que está por venir! Pero antes… he de arreglar el desastre de un antiguo mago bueno para nada.

Antes de que nadie pudiera preguntar nada más, cogió su elemento, se lo puso, y acto seguido cogió el viejo hechizo inacabado de Starswirl y comenzó a recitar.

-De todas juntas, un mismo poder, con todos nuestros destinos unidos, hay magia sin fin.

Acto seguido hubo un abrupto destello y, al segundo siguiente, Twilight ya no estaba. Las demás se quedaron allí, impactadas, y demasiado débiles como para poder hablar.


Los siguientes segundos pasaron lentamente, como si no quisieran hacerlo, sin embargo en cuanto abrió los ojos notó como un gran poder se concentraba en su cuerpo.

-¡Agh! ¿Qué es esto?

-La culminación de tu poder, Twilight Sparkle. Ese hechizo era más de lo que aparentaba, y ya veo por qué tu querida princesa quería que lo tuvieras. Ahora… ahora es cuando todo toma forma. Observa.

Sauron se puso a su lado y, en cuanto la luz cegadora pasó, se vio a si misma con un gran par de alas; se quedó entonces clavada en el sitio, incrédula por lo que veía, pero era así. Ahora era un alicornio. Un majestuoso, altanero y poderosísimo alicornio. Más poderoso de lo que ella misma hubiera podido imaginar jamás.

-Soy… soy yo… pero… esto… ¿te referías a esto?-musitó ella, aún incrédula.

-Así es, Twilight Sparkle. Estás destinada a grandes cosas, siempre lo has estado. Celestia lo sabía y te estuvo preparando, pero no hacía más que vigilarte impunemente, como si no se fiara que fueras capaz de llegar hasta aquí.

-¿Qué? ¿Me vigilaba? No entiendo…

-Así es, vigilaba todo lo que hacías, te espiaba, no hacía más que observarte, como una simple y aficionada voyerista. En cuanto llegué aquí y fui a parar a tus cascos modifiqué esto para engañarla y hacerla creer ver lo que ella quería que viera. Hasta ahora no sabe nada de lo que realmente hemos hecho tú y yo juntos.

-No… no puede ser, imposible, ella no haría tal cosa…

-Pero lo hacía… ¿quieres ver lo que observaba de ti? Prácticamente todo…

Al punto pasaron por delante de ellos una serie de imágenes de su vida diaria y cotidiana, desde sus despertares mañaneros, sus tareas diarias e incluso sus momentos más íntimos y personales. No podía creerlo, la alicornio lavanda se encontraba impactada por todo lo que estaba viendo. Por su parte, Sauron siguió hablando.

-Esta sólo es una pequeña muestra de todo lo que ella veía. Pero tú eres mucho más que eso. Eres más que un simple título, eres todo lo que Celestia nunca fue. Por eso te quería a su lado como igual. Pero nunca pensó en lo que realmente querías tú para ti misma.

-Yo… yo… nunca pedí nada de esto, pero… tú… tenías razón. No dejabas de decirme lo poderosa que era, sin embargo nunca te hacía caso…

-Y ya ves, así están las cosas. Sin embargo no tienes por qué hacer caso a Celestia, ya no, eres más poderosa que ella y que esa princesucha oscura metomentodo que no hacía más que meterse donde no la llamaban. Reclama tu lugar como soberana de esta tierra. Extiende las sombras de Mordor. Ayúdame a conquistar la Tierra Media… y gobernaremos juntos ambas. Tanto Arda como Equus serán nuestras. Y terminaremos lo que Morgoth empezó. Tú eres la nueva señora de los anillos, Twilight-susurró Sauron a su oído.

La poni entonces se estremeció, notando cómo su voluntad se diluía, abrazando así la oscuridad, y musitó de seguido.

-Sí… mi señor.

Sauron sonrió malignamente, con gesto triunfante, al tiempo que todo a su alrededor se oscurecía para dar paso a una densa sombra. Al segundo siguiente reapareció junto a Celestia, la cual murmuró con voz alegre.

-Enhorabuena, Twilight, sabía que lo conseguirías.


El tiempo volvió entonces a correr y vio entonces que se encontraba en el salón del trono del palacio de Canterlot; al parecer Celestia ignoraba por completo lo que había pasado, lo cual la daba un margen de maniobra amplísimo. Podía hacer lo que quisiera con ella. Y ya sabía muy bien lo que haría.

Por su parte la alicornio blanca siguió hablando, totalmente ajena a su estado, sin embargo el abrupto silencio la llamó la atención, inquiriendo de seguido.

-¿Estás bien, Twilight? sé que ha sido todo un poco abrupto, pero no te preocupes, será cuestión de ir acostumbrándote…

-No se preocupe… estoy muy bien.

El tono y la forma en la que lo dijo extrañó a Celestia, la cual notó enseguida que algo no iba bien.

-¿Segura? Porque noto que algo… no…

-Oh ¿ahora lo nota? Qué aguda que es usted, princesa, claramente es la regente que las buenas gentes de Ecuestria necesitan…

-¿Twilight?

-Siempre tan atenta, tan dispuesta a darlo todo… y tan empanada y estúpida como de costumbre.

-¡Twilight!

-¡Oh! ¡No hace falta que finja sorpresa, alteza, está claro que no está a la altura de su puesto! Siempre tan enfrascada en sus propios asuntos, tan absorta en su trabajo, tan dispuesta a delegar en los demás sus propias tareas en detrimento de su propia incompetencia… como antes ¿verdad? Por eso perdió lo que más amaba… como ahora.

Alzó entonces la vista y miró a Celestia a los ojos, la alicornio blanca vio entonces que ahora éstos eran rojos y desprendían un aura maligna. Todo lo que quedaba de Twilight era su aspecto, nada más. Horrorizada y consternada a partes iguales, musitó de seguido.

-Twilight… ¿Qué te han hecho?

-¿A mí? Nada de nada, alteza, tan solo mostrarme la verdad. Y ahora seré yo quien la muestre la verdad a usted. No merece su puesto. No merece ser quien es. Volverá a delegar sus funciones, como siempre hace… esta vez de forma permanente-masculló la ahora alicornio lavanda, acercándose a ella y esbozando una siniestra sonrisita.

Celestia trató de encararla, pero entre el miedo que sentía y sus emociones desbordadas apenas pudo hacer gran cosa, echándose hacia atrás.

-Twilight… escucha, esta no eres tú… has de ser fuerte, eres una alicornio ahora, lucha contra su influencia, tú puedes…

-¿Luchar? ¿Por qué iba yo a luchar? ¿Qué sentido tendría? Ya no le debo lealtad a nadie salvo al señor oscuro Sauron de la tierra de Mordor…

-¿¡Qué?! ¿¡Quién?!

-No importa ahora… nada importa salvo lo que va a pasar. No me es útil para nada, así que… ¿para qué tenerla por aquí? Me desharé de usted…

Ante eso Celestia logró ponerse firme, poniéndose en guardia y mascullando de seguido.

-¡No! ¡Habré perdido a mi estudiante, pero no perderé mi dignidad! ¡Atrás, ser malvado, te arrepentirás por haberla despojado de su inocencia!

Esta vez Twilight habló, pero lo hizo con la voz cambiada, al tiempo que una sombra comenzaba a materializarse a su lado en forma de una figura colosal ensutada en una tosca y picuda armadura. Sauron se mostró entonces ante una atónita Celestia, al tiempo que murmuraba entre risas.

-Ya has perdido, pequeña ilusa. Ahora… ¿cómo decía aquello? Ah, sí. A la luna.

Antes de que la alicornio blanca pudiera reaccionar, el elemento de la magia resplandeció en la cabeza de Twilight y una luz oscura se echó sobre ella, envolviéndola; acto seguido hubo una abrupta detonación y, al segundo siguiente, el grito de Celestia resonó en la distancia hasta apagarse. En cuanto la luz regresó se vio un resplandor en el cielo, y una marca familiar apareció en la cara visible de la luna aunque con unos tonos más claros.

Los ojos de Twilight recuperaron su color rojizo, mascullando de seguido.

-Qué inmenso poder… me encanta. La magia sigue siendo magia independientemente de su tipo. Ya veo, por eso el elemento sigue funcionando aun a pesar de todo.

Y así era, la joya brillaba con fuerza en un resplandor oscuro, pero seguía intacta en lo alto de la tiara.

-Exacto, pero ahora supeditada al poder del anillo en vez de al de la amistad. Patético sentimiento, por cierto, ardía en deseos de decírtelo desde que llegué aquí.

-Desde luego.

-Por cierto, buen uso de la lengua negra.

-Gracias, mi señor…

Sauron quiso decir algo, pero en ese momento oyeron un ruido al otro lado de la estancia y vieron bajo el umbral de la puerta a una horrorizada Luna mirándoles con gesto incrédulo. Los siguientes segundos pasaron pesadamente, pero en cuanto se recompuso la alicornio oscura desapareció de la vista tras un abrupto fogonazo. Sauron soltó un respingo, mascullando de seguido.

-Me olvidaba de la cotilla… ve tras ella.

-Sí, mi señor.

Esta vez Twilight fue la siguiente en desaparecerse, dejando allí solo a Sauron sumido en sus pensamientos mientras contemplaba Ecuestria desde el ventanal.


Mientras tanto, en la biblioteca, las chicas aún no encajaban del todo lo sucedido, sin embargo en ese momento Luna apareció de improviso tras un sonoro crac y se acercó a ellas.

-¿¡Estáis todas bien, sí?!

-¡Princesa Luna! Ha sido horrible…-musitó Fluttershy, llorando.

-¿Qué está pasando? ¿Dónde está Twilight?-inquirió Applejack, mostrando algo de entereza.

-¡No hay tiempo, hemos de irnos, ya!

Antes de que alguna dijera nada más, Luna se dirigió a la despensa, cogió un saco y lo comenzó a llenar rápidamente con todo lo que había a mano; tras eso se dirigió a las estanterías y cogió varios libros acerca de magia avanzada, un tomo de magia negra y prohibida y, por último, el libro de los elementos.

-Con esto será suficiente… al menos de momento.

-¡Princesa, por favor, díganos qué ocurre!-exclamó en ese momento Rarity.

-¡No hay tiempo, tenemos que irnos ya, tomad, dirigíos a la salida sur sin que nadie os vea y esperadme allí, no os vayáis sin mí!

-Pero, pero…

-¡Ya! ¡Vamos, por favor, os necesito a todas y vuestros elementos, haced lo que os digo!

Aún algo impactadas por los más recientes acontecimientos, las chicas finalmente se movieron y Luna las acompañó para que nadie las viera, escabulléndose rápidamente entre las sombras de la noche y quedándose ella atrás para asegurarse. Pero en realidad esperaba. Y, tras siquiera pensarlo, Twilight hizo acto de presencia. Sus ojos rojos se clavaron en ella y Luna no pudo evitar sentirse intimidada por la maldad e ira que irradiaban.

-Princesa Luna… ¿ya se va? ¿No quiere quedarse a hablar un poco de los planes de futuro que tengo para Ecuestria?

-Sean cuales sean no habrá ningún futuro si traen ruina y muerte a esta pacífica tierra-masculló ella, atacada.

-Oh, bueno, es una forma de verlo, pero quiera o no esto se hará.

-Twilight… ¿por qué? La última vez que nos vimos me dijiste que todo estaba bien…

Ante eso la alicornio lavanda soltó una risotada, mascullando de seguido.

-¡Te mentí, por supuesto! Así como mentí a la estúpida de Celestia, que no se enteró prácticamente de nada desde el principio hasta el mismísimo final. Nunca fue capaz de hacer nada por sí misma, siempre delegaba en mí o en otros más capacitados que ella. Pero tú… tú siempre sospechaste de mí, siempre pensaste que había algo que no estaba bien. Y sólo por eso ya eres mucho más competente que la lerda de tu hermana. No tengo intención de desterrarte si eso es lo que temes…

-¿No?-inquirió Luna, ceñuda.

-¡Para nada! Al contrario, a la nueva Ecuestria que está a punto de nacer le vendría bien alguien como tú, inteligente, perspicaz, con la cabeza en su sitio, que sabe qué hacer en los momentos más críticos. No tenemos por qué acabar mal ahora, Luna. Únete a mí. Sé parte de las huestes del señor oscuro de Mordor, Sauron. Y te garantizaré un futuro prometedor.

-¿Ah, sí? ¿Me pides que traicione a mi pueblo y a mi hermana uniéndote a ti? ¿A cambio de qué?-inquirió Luna, casi espetándola.

Ante eso Twilight esbozó una cruel sonrisa, murmurando de seguido.

-Lo sabes bien. Tráeme a mis queridas amigas y los elementos. Y estará todo perdonado.

El silencio posterior cayó entre las dos como una pesada losa, Luna la miró ceñuda y con expresión airada mientras que Twilight mantenía su siniestra sonrisa. Finalmente, y tras unos breves segundos, Luna murmuró.

-Ésta no eres tú, Twilight. Recuerdo a una yegua buena y compasiva, humilde e inteligente, que tenía un futuro brillante por delante. Y ahora lo echas a perder así sin más por alguien a quien ni siquiera conoces. Es tan triste…

-Oh, no. Lo que es triste es lo que va a suceder contigo. Te he dado una oportunidad y la has desaprovechado vanamente. Me apena profundamente, pero me temo… que vas a morir.

Y, acto seguido, Twilight se armó con una espada espectral surgida de la nada y cargó contra Luna, la cual se desapareció en el momento justo antes de que la golpeara. La alicornio lavanda se puso en guardia, y en cuanto Luna reapareció lo hizo armada con una espada onírica con la que trató de romperla las defensas, pero Twilight aguantó con entereza la estocada.

-¡Qué interesante! ¡Cuéntame más!-exclamó la aludida, con socarronería.

Por su parte Luna se apartó de ella y la lanzó un hechizo, pero Twilight lo repelió fácilmente con un leve movimiento con su cuerno; lo volvió a intentar lanzándola varios seguidos, pero los bloqueó todos o bien usando su espada o bien bloqueándolos con su propia magia. Luna se quedó ciertamente sorprendida, ya que no se esperaba para nada semejante despliegue de poder mágico, de alguna forma se esperaba un incremento de poder ahora que era una alicornio, pero el grado que podía notar emanando de ella sobrepasaba, y por mucho, sus expectativas.

-¿Sorprendida? Ahora soy más poderosa que vosotras dos juntas. Nada me parará ahora…

Ahí llevaba razón. Aunque la pesara el hecho en sí era indudable, aunque desconocía de dónde sacaba tanto poder éste excedía el suyo propio y de lejos. Por mucho que quisiera enfrentarla llevaba las de perder, y en ese momento una pelea era lo que menos la convenía, por lo que no se lo pensó mucho más e hizo un amago de ir a atacar. Twilight se puso en guardia, y Luna aprovechó entonces para jugársela y provocar un súbito destello que la cegara momentáneamente, permitiéndola así retirarse.

-¡Agh! ¿Dónde…?

En cuanto Twilight se dio la vuelta vio a Luna reuniéndose con sus amigas al otro lado del pueblo, dedicándola una última mirada antes de desaparecerse todas juntas y llevándoselas lo más lejos posible. En cuanto comprendió lo sucedido Twilight gruñó con rabia para luego dejar escapar un rabioso grito, clavando su espada en el suelo con gran fuerza. Nada más hacerlo una extensa sombra cubrió por completo todo Ponyville, envolviendo al pueblo en una densa oscuridad.

-No importa. Ya caeréis, todo el mundo caerá… pero antes, Ecuestria.

Tras eso se dio la vuelta y desapareció, volviendo a Canterlot y dejando a Ponyville sumido en las sombras.


Mientras tanto, al otro lado de la existencia, en los confines de la inmensidad, en el rincón más alejado del todo, una luz parpadeó, ansiosa, percatándose de lo sucedido. Una profunda voz resonó en el vacío, poderosa y previsora.

-Mornië utúlië.


Ja... ja, ja. Ja, ja, ja... ¡ja, ja, ja! ¡MUAJAJAJAJAJAJA! Okyaparo XD pero sí, se me ha ido la olla completamente, y no es por nada realmente, aquí tenéis la culminación del trabajo de Sauron a lo largo y ancho de todos estos capítulos. Una Twilight completamente manipulada y demente, dispuesta a todo con tal de satisfacer a su nuevo señor. Y todo un abanico de posibilidades por delante. Aunque eso sí, seré lo más comedido posible y para el libro II procuraré que no se me vaya la olla deemasiado porque no me conviene, me haré un esquema-resumen de lo que quiero contar y con eso escribiré el libro II. Decir tiene que ahora la historia dará un giro de 180º y se dividirá en dos perspectivas: la de Luna y las chicas y la de Sauron y Twilight, contándose más o menos a la par pero con un desarrollo distinto para cada una. A partir de aquí Luna y las chicas emprenderán un viaje por todo Equus para buscar ayuda y apoyos para la inminente guerra que se avecina, mientras que se mostrarán los avances de Sauron y Twilight en su conquista de Equus mientras tratan de descubrir una forma de volver a Arda. Se pondrá intenso, eso por descontado. Pero bueno, me pondré ahora con el primer capítulo del Libro II, mientras tanto deleitaos en el mal, el hermoso, hermoso mal...

Y eso es todo por ahora, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!