Libro II

Capítulo 1

Donde se extienden las sombras

En las tierras baldías, un poco más allá de los límites de la propia Ecuestria, la noche era fría y silenciosa, un aire helador peinaba las colindancias y las altas formaciones rocosas complementaban un paisaje eminentemente árido y para nada habitable. Se sucedió entonces un súbito destello junto a la base de una de ellas, apareciendo así Luna en compañía del resto de los elementos. La alicornio oscura jadeaba debido al gran esfuerzo invertido, ya que un teletransporte de tal calibre minaba de cierta forma las fuerzas mágicas de casi cualquiera.

-Por los pelos, al menos ahora estamos a salvo…-masculló la princesa, aún algo atacada.

Las demás también trataron de recuperar el resuello, aún con los nervios a flor de piel, sin embargo no tardaron nada en expresar sus preocupaciones más inmediatas.

-¿¡Qué ha sido todo eso?! ¿¡Qué le ha pasado a Twilight?! ¡Explicaciones ya, por favor!

Resignada, y sin poder ocultarlo más, Luna suspiró y comenzó a relatar todo lo que había pasado, añadiendo además sus sospechas previas. Una vez que estuvieron enteradas las chicas entendieron mejor el porqué del cambio de actitud de su amiga, pero aun así no comprendían qué podía haber causado algo semejante.

-Pero… no tiene sentido, es decir… sabíamos que su actitud había cambiado, pero no hasta este punto…-masculló Applejack, consternada.

-No lo entiendo ¿nos quería a nosotras? ¿Para hacernos daño? No puede ser…-murmuró Fluttershy, asustada.

-¡Esto no puede ser, imposible, Twilight puede ser una cabeza de huevo, pero no una traidora!-exclamó Rainbow, muy nerviosa.

-Twilight… ¿por qué?-inquirió Pinkie, con el pelo lacio.

-Oh, querida ¿qué vamos a hacer ahora?

-Sé que todo esto es demasiado como para entenderlo a la primera, aún no sé con seguridad cómo ha hecho ese tal Sauron para corromperla de esa forma, pero no nos podemos quedar quietos. Pude sentir un gran poder manando de ella que excedía, y por mucho, el mío propio. Ahora mismo volver a Ecuestria no es una opción, debemos buscar ayuda y alianzas para detener la inminente guerra que se aproxima.

Al oír la palabra guerra las demás se pusieron sumamente nerviosas y un tanto incrédulas. Y es que, como tal, guerra era un término muy poco usado en un país tan normalmente pacífico como Ecuestria, no había habido un conflicto armado abierto medianamente serio desde los tiempos de la era pre ecuestriana.

-¿Guerra? ¿Tan grave es?

-Me temo que sí, Fluttershy, esto va más allá de lo que pasó con Discord o los changeling, no sé hasta dónde llega la magnitud del mal de ese tal Sauron, pero viendo lo que le ha hecho a Twilight está claro que comedido no va a ser.

-Qué horror…

-¿Y qué hacemos ahora? ¿A dónde nos dirigimos?-inquirió Rainbow.

-De momento comeremos algo y descansaremos, tenemos un largo viaje por delante, si continuamos hacia el sur desde aquí llegaremos al ducado de Maretonia y, más al sur, está Zebraica, la tierra de las cebras. Hemos de alertarles lo antes posible y proponerles una alianza, necesitamos todo el apoyo posible para enfrentar a la amenaza que se cierne sobre el mundo.

-¿E irnos así sin más? ¿Y qué pasa con nuestros amigos, nuestras familias?-inquirió Applejack, atacada.

-Entiendo tu pesar, Applejack, pero me temo que no podemos hacer nada ahora, están a merced de Twilight y ese monstruo.

Ante eso la poni de tierra dibujó una mueca de infinita preocupación mezclada con un poco de furia, aunque en ese momento Rarity comentó.

-¿Seguro que no podemos hacer nada? Tenemos nuestros elementos, igual podemos hacer algo…

-Sabéis perfectamente que sin el elemento de la magia los vuestros no funcionan, además, por lo que he visto éste en concreto ha sido corrompido al igual que su portadora. Tal y como estamos ahora vuestros elementos no pueden hacer gran cosa.

Esto no hizo más que aumentar la sensación de impotencia, ya que la mayor arma con la que contaban siempre estaba completamente inservible. De todas las situaciones posibles esa era, sin duda, la peor,

Dado que estaban todas demasiado nerviosas decidieron seguir el consejo de Luna, comiendo algo y descansando para partir al día siguiente en dirección sur; Luna por su parte prefirió permanecer en vela guardando el improvisado campamento mientras que las demás descansaban; no era algo estrictamente necesario de por sí, ya que en las tierras baldías no había nadie, pero mejor era prevenir que curar.

Durante ese tiempo aprovechó para pensar en todo lo que había pasado, e inevitablemente los primeros sentimientos de culpabilidad empezaron a surgir en su atribulada mente; y no ayudaba el hecho de ver en la cara visible de la luna una marca familiar pero con unos colores más claros. El gesto de la alicornio oscura se quebró, susurrando de seguido.

-Hermana… Tia… lo siento. No fui capaz de evitarlo. Ni siquiera fui lo suficientemente fuerte. Dejé que te desterraran así sin más… lo siento, por favor, perdóname…

Las lágrimas comenzaron a asomar, imparables, pero en ese momento sintió como un casco se posaba en su hombro y se dio la vuelta asustada.

-¡Ah! Fluttershy, eres tú…

-Perdone, princesa, es sólo que… no puedo dormir… ¿se encuentra bien?

-Ah, esto… sí… bueno, en realidad… no, la verdad es que no. Pensaba en mi hermana. No pude evitar que la desterraran, y ahora…

Luna no pudo seguir, quedándose callada mientras observaba la luna con ojos brillosos; Fluttershy esbozó un gesto comprensivo, poniéndose a su lado y contemplándola junto a ella, comentando al poco rato.

-La entiendo, creo que me pasa algo parecido con Twilight. Las demás no han dicho nada, pero seguro que se sienten igual que yo. Todas pudimos notar el cambio de personalidad de Twilight, pero en ningún momento llegamos a pensar que se trataría de algo así. Sabíamos que había algo mal con ella, sin embargo no hicimos nada por ahondar más en ello. Era algo que podríamos haber hecho perfectamente, pudiendo haber evitado todo este desastre, pero ahora… nuestra mejor amiga no está.

La pegaso se quedó callada, con gesto apesadumbrado, y acompañando a Luna en su dolor. Esta, sintiéndose identificada al respecto, sonrió aun a pesar de todo y arropó a la pegaso con su ala derecha, haciéndola sentirse un poco mejor.

-Gracias, princesa… si no hubiera sido por usted… no sé qué nos hubiera hecho Twilight…

-Fue lo primero que se me pasó por la cabeza al descubrir lo que había pasado. Era cuestión de tiempo que posara su mirada hacia vosotras y vuestros elementos, por lo que supe enseguida que debía protegeros. Si tenemos alguna posibilidad de derrotarla, puede que vosotras seáis clave en ese sentido.

-¿Cree que podemos salvarla, princesa? ¿Hay alguna posibilidad de recuperar a Twilight?

Ante esa pregunta Luna suspiró, mientras meditaba una respuesta apropiada; finalmente murmuró.

-No lo sé con seguridad, quizás sí, pero el desconocimiento ante un rival tan poderoso como ese Sauron me impide ir más allá.

-Entiendo…

-Aun así no perdáis la esperanza, encontraremos un modo de hacerla entrar en razón.

-Eso espero…

Gracias a la calidez y compañía de Luna Fluttershy logró dormirse y la alicornio pasó el resto de la noche montando guardia y durmiendo un poco entre medias, pero siempre con un ojo abierto y avizor. No sabía qué haría Twilight a continuación ahora que se había hecho con el poder. Y eso la inquietaba enormemente.


Tras su regreso a Canterlot, hacerse con el palacio fue inusitadamente sencillo; los capitanes tanto de las guardias solares como lunares se resistieron al principio, dándola algo de pelea, pero en cuanto el cansancio les venció ella aprovechó para dominarlos usando el anillo y poniéndoles forzosamente de su lado. Esto hizo que los cadetes y demás soldados se rindieran ante ella, algunos trataron de escapar, pero los que más se resistieron fueron dominados por ella sin apenas esfuerzo.

-¡Eres mío ahora, sirve a tu ama!-masculló Twilight con el último soldado que trataba de desertar.

-¡Serviré a la señora oscura!-masculló el soldado, cayendo ante el poder del anillo.

Una vez que el ejército ecuestriano estuvo a su disposición, lo desplegó por toda la ciudadela para que anunciara su nueva regencia; sin embargo, y al contrario de lo esperado, la población no pareció dispuesta a aceptar así sin más el cambio y se agolpó enseguida frente a las puertas del palacio para protestar.

-Maldita sea ¿a qué juegan estos insectos?-masculló Twilight, molesta, mientras los observaba desde uno de los torreones.

-No parecen siquiera asustados, por lo visto mostrar nuestra fuerza bélica no ha sido suficiente. Démosles un poco de fuerza bruta real, a ver si así les convencemos-sugirió Sauron, a su lado.

-Será un placer-susurró la ahora alicornio lavanda, sonriendo vilmente.

Bajó ella misma hasta la verja y la abrieron, siendo encarada entonces por un unicornio de la alta nobleza que la espetó.

-¿¡Qué se supone que es todo esto?! ¿¡Y las princesas Luna y Celestia?! ¡Exijo hablar con ellas inmediatamente!

-¿Es que acaso aún no lo entiende, mamarracho engominado? Celestia ha sido desterrada y Luna ha salido corriendo como la rata que es. Ahora yo estoy al mando.

-¿¡Ah, sí?! ¿¡Y con qué derecho?!

Como respuesta, Twilight le asestó tal sopapo que le empujó varios metros hacia atrás hasta caer junto a una fuente cercana; los ponis que vieron esto se apartaron, asustados, mientras que la princesa se dirigía hacia ellos de manera firme y contundente.

-¿¡Alguien más tiene algo que objetar?! ¿¡Es que sois tan estúpidos que aún no entendéis nada?! ¡Se acabó la regencia de esas majaderas, ahora yo soy la única princesa de Ecuestria! ¡Os inclinareis ante mí y haréis lo que yo os diga o el castigo si no lo hacéis será tal que el Tártaro se quedará corto en comparación! ¿¡Lo habéis entendido?!

Antes de que nadie dijera nada más, y para asegurar de que el mensaje calaba, hizo aparecer entonces una espada espectral de la nada y se acercó al noble que golpeó con mirada asesina; este, al verla acercarse, se encogió de miedo y la imploró.

-¡No! ¡Por favor, alteza, lo siento!

En cuanto estuvo a su lado alzó la espada y la bajó de golpe sobre él, cayendo justo a escasos centímetros de su cara; la hoja se hundió entonces en la piedra y unas oscuras y penetrantes sombras se extendieron sobre Canterlot, oscureciendo el ambiente y envolviendo a la capital en una densa penumbra. Esto sirvió del todo y los ponis salieron corriendo despavoridos, a una señal de Twilight el ejército se movió y comenzó a despejar las calles golpeando e intimidando si hacía falta. Por su parte el noble seguía ahí, tendido, y empapando el suelo debido al susto, Twilight le miró fijamente y él sudó frío.

-Largo de aquí antes de que me arrepienta-musitó ella, con voz tomada.

El poni se levantó atropelladamente y salió despavorido de allí. Twilight sonrió satisfecha, al tiempo que Sauron reaparecía a su lado.

-Bien, eso servirá, asustados serán más fáciles de manejar.

Regresaron entonces a la sala del trono, donde comenzaron a divagar su siguiente plan de actuación.

-Con la capital caída sin apenas esfuerzo técnicamente ya hemos conquistado Ecuestria, pero con un ejército tan pequeño en comparación con el país en sí será complicado tenerlo controlado en su totalidad, y no podremos evitar posibles insurrecciones.

-¿Qué sugiere, mi señor?

-Creía que ya lo habías adivinado…

-Seguramente tenga algo que ver con el estanque espejo, pero ¿qué quiere replicar exactamente?

Ante esa pregunta Sauron esbozó una satisfecha sonrisa, murmurando de seguido.

-Así me gusta, tener a soldados ponis a nuestra disposición está bien de momento, pero necesitamos algo más imponente y a la vez ominoso, algo que inspire miedo a las masas y nos permita tenerlo todo bien controlado. En Arda tenía a mi disposición un ejército inmenso de orcos que nacían de la misma tierra a través de unas tinas especiales. Había pensado en hacer algo parecido aquí, pero los orcos sólo nacen de la tierra gracias a la semilla del mal que Morgoth plantó en Arda antes de ser encerrado en el vacío intemporal.

-¿No hay forma alguna de replicar algo así?-inquirió Twilight, curiosa.

-No estoy seguro, creo que podríamos hacer algo parecido, pero para eso necesitamos invadir el imperio de Cristal.

Al oír ese nombre Twilight esbozó una suave sonrisa, murmurando de seguido.

-Ya veo… estaría bien hacer una visita a mi querido hermano y mi queridísima cuñada…

-Sí, pero antes debemos preparar a las tropas así como el terreno. He visto la montaña en la que estamos y se me ha ocurrido algo para extender más rápidamente las sombras y mi influencia por toda Ecuestria.

-¿Cómo?

-Fácil, vamos a necesitar que tallen la cumbre hasta que tenga una forma parecida a la de la cima de Barad-dûr.

-De acuerdo, haré que busquen a tallistas para que se pongan a trabajar de inmediato.

No fue complicado encontrar ponis así, puesto que en Canterlot se concentraban muchos artistas de todo tipo; bajo las órdenes de Twilight, el ejército buscó por toda la ciudadela a todo aquel poni escultor, tallista u obrero que trabajara la piedra y los hizo comparecer ante ella so pena de muerte si no lo hacían. El número de ponis resultó ser incluso mayor de lo esperado, reuniendo un total de cuarenta artistas en el salón del trono, los cuales fueron obligados a inclinarse ante ella.

-¿Qué necesita de nosotros, alteza?-inquirió uno de ellos con miedo, obligado a hablar.

-Es bien simple, quiero que subáis hasta lo más alto de la montaña y talléis su cima de modo que adquiera esta forma-ordenó ella, pasándole un boceto dibujado por ella.

Varios ponis observaron la forma, uno de ellos masculló.

-Pero alteza, una obra semejante llevaría su buen tiempo, esta montaña está hecha de granito, basalto y carbonatita, de las rocas ígneas más duras que hay, necesitaríamos más ponis, incluso con magia tardaríamos bastante.

Los demás ponis asintieron, compartiendo la opinión de su compañero, por su parte Twilight murmuró con voz queda.

-Muy bien, en ese caso que todo semental en Canterlot y Ponyville que sea capaz de trabajar ayude en el proceso, lo quiero hecho para dentro de dos días.

-¿¡Qué, dos días?! ¡Pero eso no es…!

Antes de que pudiera terminar, los ojos de Twilight centellearon con furia, al tiempo que mascullaba.

-¿Iba a decir algo acerca de las posibilidades, señor mío? Porque si es así ya puede ir cerrando su sucia bocaza, no he pedido su opinión. En dos días. Ahora.

-Sí, alteza…-masculló el poni, aterrado.

-Muy bien. Si alguien se niega que lo encadenen y le obliguen a trabajar, no quiero vagos aquí. Y ya que estamos que participen los potrillos también…

-¿¡Cómo?! ¡Pero eso no es…!

-¡Como alguien más me vuelva a interrumpir puede considerarse poni muerto!-chilló Twilight, harta.

El silencio posterior era tan denso que se podía cortar con un cuchillo, Twilight aprovechó para retomar el hilo.

-Como iba diciendo, que los potrillos también colaboren, así se irán curtiendo. Eso es todo, podéis retiraros, poneos a trabajar.

Sin otra opción más que obedecer los ponis se marcharon de allí y, una vez sola, Sauron se hizo presente de nuevo junto a ella.

-Dos días… bueno, es mejor que nada supongo.

-Hubiera preferido incluso uno solo, aunque igual los potrillos lo retrasan…

-No te preocupes, podemos esperar, con esta obra podré optar por algo mucho más rápido y efectivo a la hora de vigilar todo lo que pasa en Ecuestria y sus alrededores.

-¿De qué se trata?-inquirió Twilight, curiosa.

-Oh, ya lo verás, mientras tanto vamos a ir organizando un plan de ataque al imperio de Cristal, no creo que entrañe gran dificultad, si eso la movilización de las tropas, pero tácticamente lo tendremos ganado…

Mientras los dos elucubraban oscuros planes, afuera las nubes se arremolinaban sin control sobre Canterlot, taponando el cielo y extendiendo poco a poco la oscuridad sobre Ecuestria.


Y así empieza el libro II. Tenía pensado en meterle algo más de contenido, pero al final he preferido dejarlo así y no adelantar demasiado los acontecimientos. En cuanto a estos se refieren se irán sucediendo de forma más o menos simultanea, pero con algunas diferencias de tiempo entre unos y otros que me ocuparé de señalar, así que no os preocupéis en ese sentido. Si durante el libro I hemos visto la parte más poniesca de la historia pero con ese toque oscuro y distópico que ha ido escalando poco a poco, en este libro II veremos la parte más tolkeniana de este crossover, basándome sobre todo en el sentido del viaje y la épica que tan bien sabía manejar el autor inglés. Podría decirse que este crossover es mi homenaje particular al mundo de Tolkien, siendo uno de los mejores y más ricos mundos fantásticos jamás creados en la historia de la literatura.

En cuanto a personajes se refiere muestro los primeros pasos de Twilight y Sauron, y empiezo a construir la relación entre Luna y las cinco portadoras, que irá variando mucho a lo largo de toda la trama. Esperad muchas situaciones slice of life en un entorno más cambiante y variado, y por supuesto la inclusión de acción conforme vaya avanzando la historia también estará a la orden del día.

Y eso es todo de momento, aquí va a terminar la tanda de Sombras de Mordor, ahora me pondré con otra cosa. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!