Capítulo 2

Un empujoncito

Al día siguiente, y tras un rápido y frugal desayuno, las seis partieron hacia el sur mientras atravesaban las secas y áridas tierras baldías; aunque llevaban prisa el paso era lento y fatigoso, debido sobre todo a lo escarpado que era el terreno y el calor imperante del sol, el cual brillaba intensamente en lo alto del cielo.

-Hay algo que no entiendo, princesa…-murmuró en ese momento Rainbow, aleteando sus alas sin alzar el vuelo para abanicarse.

-¿El qué es?-inquirió Luna, imitándola.

-Si su hermana ha sido desterrada a la luna… ¿cómo diablos ha salido el sol?

Esa pregunta cogió con la guardia baja tanto a Luna como a las demás, las cuales asintieron ante tan inusual hecho. La alicornio oscura se quedó callada por un momento, tratando de encontrar las palabras adecuadas para explicarlo bien.

-Bueno, quizás esto sea difícil de entender, pero aunque ella esté encerrada en la luna sigue siendo capaz de hacer magia. Tanto el sol como la luna son dos astros celestiales que se mueven en órbitas elípticas en torno a la tierra y nosotras, con nuestra magia, les damos el impulso necesario para que sigan girando.

-¿Cómo? ¿Entonces no los mueven como tal?-inquirió Applejack, anonadada.

-Sí y no. Veréis, esto es algo que no muchos saben por lo que os voy a pedir discreción, puede que haya ponis que piensen completamente al revés si se revelara-murmuró Luna.

-¿Al revés? ¿Quiere decir que lo malinterpretarían?-supuso Rarity.

-Sí, algo así. Mucho tiempo atrás, cuando en Equus aún no había un sentimiento de unidad como el que hay ahora, tanto el sol como la luna eran dos astros jóvenes con dos núcleos opuestos que les hacían girar en torno a la tierra desde órbitas distintas, haciendo llegar tanto el día como la noche. Sus campos magnéticos y sus polos se complementaban entre sí, interfiriendo con la rotación de la tierra y su posición estacionaria.

-Sí, el sistema geocéntrico nuestro ¿no? Lo recuerdo de los tiempos en la escuela-murmuró Fluttershy.

-Agh ¿en serio vamos a repasar astronomía ahora?-inquirió Rainbow, molesta.

-Sí, Rainbow, es necesario para que entendáis lo que os voy a explicar. Vale, el caso es que tanto el sol como la luna giraban en torno a la tierra, y por aquel entonces tanto mi hermana como yo éramos dos pequeñas alicornios que pasábamos nuestro tiempo a salvo de las antiguas guerras que asolaban Equus en el último bastión del mundo conocido.

-Oh ¿cuál bastión es ese?-inquirió Pinkie, curiosa.

-Muy pocos lo conocen, se hizo así para preservarlo de otras razas que quisieran apoderarse de él y es cuna además de la religión primalicorniana. Un sitio de refugio, descanso y conocimiento, pero sobre todo, de paz. Muchas razas que fueron amenazadas en su día y que solicitaron asilo residen allí y los pocos alicornios que quedan, también.

Hubo un breve pero abrupto silencio, evidenciando que todas escuchaban atentamente y sin perderse ni un solo detalle; Luna sabía que se exponía a mucho revelándolo así sin más, sin embargo si lo hacía era porque en el fondo iban a necesitar un lugar seguro en el que poder pasar desapercibidas mientras planeaban un futuro contraataque.

-¿Y cuál es ese lugar?-inquirió Rarity, en un susurro.

Ante eso Luna suspiró y anunció.

-Su nombre es Alicornia. Y sí, fue fundada por alicornios en los tiempos más antiguos, de hecho es de donde surgieron los primeros alicornios conocidos, y los más ancianos siguen viviendo allí.

-¿Alicornia? No me suena de nada…-murmuró Applejack, confundida.

-Normal, fue apartada del mundo terrenal conocido y los pocos ponis que aún la recordaban la fueron olvidando con el tiempo hasta convertirse en una leyenda.

-Entonces… ¿usted es de allí?-supuso Fluttershy, algo cohibida.

-Así es, tanto yo como mi hermana, mis padres y mis abuelos, con los que empezó todo: Solar Corona y Tranquility Sea. Ellos fueron los primeros alicornios en estudiar los astros y otros elementos fuera del mundo conocido, y sus estudios les ayudaron a descubrir algo verdaderamente inquietante. Aun a pesar de que eran dos astros jóvenes, tanto el sol como la luna comenzaron a mostrar signos de que sus órbitas comenzaban a alterarse por alguna razón desconocida. Teorizaron mucho al respecto pero nunca lograron dar con una respuesta satisfactoria, sin embargo la situación era evidente: tanto el sol como la luna adquirían órbitas cada vez más y más excéntricas, amenazando con colisionar entre ellas o algo peor, con nuestro propio planeta.

-Oh, cielos, qué horror…-masculló Fluttershy, aterrada.

-¿Es eso siquiera posible?-inquirió Rainbow, ceñuda.

-¿Posible? Sí ¿Improbable? Quizás, una entre un millón, pero la providencia no jugó precisamente a nuestro favor, todo sea dicho. Algunos argumentaban que era la ira del Primer Alicornio al haber tantas guerras y desolación en todo el mundo, muchos ponis y otras razas se movilizaban y pedían asilo a Alicornia, pero no había sitio para todos. Fueron tiempos muy convulsos.

-Vaya…-murmuró Pinkie, algo abatida.

-Sí, la cosa no pintaba bien, y la balanza parecía decantarse hacia un lado. Sin embargo mis abuelos no cejaron y trataron de descubrir algún modo de revertir la situación.

-¿Lo lograron?-quiso saber Rarity, muy metida en la conversación.

-Sí, pero… a un muy alto precio. Usando su magia, y dirigiéndola hacia cada astro, les dieron el impulso necesario para invertir o incluso detener la excentricidad de sus órbitas. En parte lo consiguieron, pero el esfuerzo les drenó sus fuerzas hasta morir, desintegrándose al estar tanto tiempo en contacto con sus órbitas a través de su magia. Podría decirse que fueron absorbidas por ellas.

El silencio posterior fue total, estando demasiado impactadas como para poder hablar; por su parte Luna continuó el relato.

-Aunque su intervención detuvo la excentricidad, evitando cualquier tipo de colisión, provocó una parábola en su órbita. No es nada peligroso o grave per se, pero desde entonces tanto el sol como la luna necesitan que le den un ligero empujoncito cada cierto tiempo para evitar que se queden estáticos en el firmamento. De alguna manera mis abuelos contemplaron esa posibilidad y enseñaron a su hija todo lo necesario para realizar correctamente ese empujoncito. Y la hija hizo lo propio con las suyas. Hasta llegar hasta hoy.

Tras la historia otro denso silencio se instaló entre todas las presentes, aunque al cabo de poco rato Fluttershy murmuró.

-Siento mucho lo que le pasó a sus abuelos, princesa…

Lejos de ponerse triste o melancólica, Luna esbozó una grata sonrisa y murmuró.

-No te preocupes, Fluttershy, sucedió hace mucho tiempo, ni siquiera llegué a conocerlos. Mi madre nos solía contar su historia antes de irnos a dormir y nos hablaba de ellos siempre.

-Es una historia muy bonita…-admitió Rarity.

-Sí, además fueron de lo más valientes, eso me gusta-comentó Rainbow.

-¡Qué bien, fueron unos héroes, seguramente querrían que les recordaran con alegría en vez de tristeza!-añadió Pinkie.

-Me gustaría mucho conocer Alicornia ¿cómo se llega?-inquirió Applejack, curiosa.

-No es tan sencillo como antes, como comenté fue separada del mundo terrenal y transportada a otro plano de la realidad para protegerla, sólo los alicornios que sepan cómo llegar pueden acceder a ella-reveló Luna.

-Oh… entonces ¿sólo podría acceder usted?

-Así es, pero si venís conmigo y solicito asilo para vosotras no habrá ningún problema.

-Entiendo…

La conversación dio para mucho, dejando pasar rápidamente el tiempo mientras atravesaban las vastas tierras baldías del sur, coronadas principalmente por berrocales, mesas, abruptos barrancos, estrechos canales y chimeneas de hadas, formaciones rocosas con forma de amplios pilares con curiosas formas en lo más alto. No había ni rastro de vegetación salvo por la presencia de algún que otro arbusto brotando de entre las rocas y estepicursores llevados por el viento.

-Bof, este sitio está muerto…-masculló Rainbow en un momento dado.

-Sí, las tierras baldías del sur siempre han sido así incluso antes de la fundación de Ecuestria, vienen a ser la frontera natural entre ésta y los pueblos del sur.

-¿Falta mucho para llegar a donde nos dirijamos?-inquirió en ese momento Fluttershy.

-Un poco, pero si nos damos prisa puede que lleguemos antes de que anochezca. La primera parada es Maretonia, visitaremos a los duques nada más llegar, debemos advertirlos del peligro que se avecina.

El resto del día pasó pesadamente mientras viajaban todo lo rápido que podían, teniendo que parar alguna que otra vez debido al cansancio y el calor; aun así no desfallecieron en ningún momento, ya que dejaban tras de ellos algo imposible de olvidar o pasar por alto. Lo ocurrido aún les pesaba a todas, incluida a Luna, la cual se mantenía fuerte aun a pesar de las circunstancias. Las demás se lo tomaban de formas más o menos esperables, sin embargo no podían evitar sentirse culpables al respecto.

-¿Sabéis? He estado pensando largo y tendido en lo ocurrido. Todas vimos que Twilight había cambiado, sin embargo no hicimos mucho más al respecto. No nos preocupamos en ahondar en la situación, en darle un mínimo de sentido, en descubrir el por qué. Simplemente lo dejamos pasar. Y ahora… todo esto…

-Sé por qué lo dices, Rainbow, en ese sentido podríamos haberlo hecho mejor…-asintió Applejack, consternada.

-Y encima peleaba constantemente con ella… lo siento, chicas…

-No te culpes así, Rainbow, no podíamos saber lo que estaba sucediendo realmente…

-¿Tú crees, Fluttershy? Se supone que represento a la lealtad, pero no hice más que distanciarme de ella…

-Pero ahí influyeron más factores, dulzura, tanto ella como tú estabais muy influenciadas por su cambio de actitud, y si ese tal Sauron no fuera el principal causante quizás las cosas se hubieran resuelto de forma distinta…-opinó Applejack en ese momento.

-Que esa es otra ¿quién es ese tal Sauron? ¿Os suena de algo?-comentó Rarity, extrañada.

Luna, que había estado escuchando su conversación, intervino en ese momento para dar su opinión.

-Entiendo que os sintáis culpables, pero tal y como yo lo veo, y ahora que sacáis a colación el tema de ese extraño ser, todo apunta a que es el principal responsable de todo esto. Todos aquí sabemos cómo es Twilight en realidad, y teniendo en cuenta cómo ha acabado está claro que ese tal Sauron la ha manipulado a unos niveles mayores que los de Discord. Corromper a alguien es relativamente sencillo, después de todo yo misma he pasado por eso y sé lo que se siente, pero teniendo en cuenta los precedentes y lo que comentáis, está claro que no es trabajo de un solo día. No, la ha debido de ir moldeando poco a poco, haciéndola creer que todo lo que hacía estaba bien. Sí es cierto que todas las aquí presentes podríamos haber hecho algo para detenerlo, pero teniendo en cuenta cómo ha actuado a lo largo de todo este tiempo hubiera sido muy complicado entender lo que ocurría a la primera. No os sintáis mal, no tenéis motivos para ello. Debemos de ser fuertes y permanecer unidas, ahora más que nunca. Por el bien de todos.

Las palabras de la alicornio oscura calaron hondo en todas ellas, permaneciendo en silencio mientras continuaban la marcha. El sol comenzó a declinar al otro lado del horizonte, tintando poco a poco las tierras baldías de un color rojo pardo intenso; la temperatura fue bajando significativamente y eso las hizo apretar el paso un poco más para llegar lo antes posible. Finalmente, y poco antes de que el sol se pusiera, vieron a unos pocos kilómetros de distancia un conjunto de casas muy juntas dentro de un gran recinto amurallado rodeado de arena, formaciones rocosas, algo de vegetación y un gran lago.

-Bueno, pues ahí la tenemos… Maretonia…-anunció Luna, con voz queda y visiblemente cansada.

Antiguamente una colonia ecuestriana, ahora era un ducado independiente del reino administrativamente hablando, aunque se seguían entablando relaciones político-comerciales. En cuanto a territorio se refería abarcaba varios kilómetros a la redonda partiendo desde el principal núcleo poblacional, con varios asentamientos dispersos a lo largo y ancho de toda la región adscrita al propio ducado.

Sin mayor dilación apretaron el paso, reduciendo rápidamente la distancia y acercándose al portón principal que, en ese momento, se encontraba abierto; una ancha y resistente muralla resguardaba a la ciudadela que albergaba, hecha de piedra y granito y guardada por dos guardias a ambos lados del portón. Al verla se llevaron una gran sorpresa, saludándola rápidamente.

-¡Princesa Luna! No la esperábamos para nada…

-Ya, yo tampoco me lo esperaba y heme aquí…

Ambos guardias se miraron extrañados por sus palabras, sin embargo uno de ellos se adelantó e inquirió.

-¿Quiere que la anunciemos, princesa?

-No, no hace falta, iremos directamente a palacio.

Cruzaron el gran arco ojival que albergaba el portón y entraron de lleno en la ciudadela, la cual se caracterizaba sobre todo por sus casitas hechas de piedra y arcilla con formas rectangulares, techos planos y soportales con arcos de herradura y rebajados. Nada más entrar desembocaron en una amplia plaza con un pozo en el centro y rodeado de varios comercios aledaños, con varias calles serpenteantes que salían hacia todas las direcciones.

-Nunca he estado aquí… ¿y vosotras, chicas?-inquirió en ese momento Pinkie.

-No, nunca.

-Qué va…

-Cero.

-Para nada.

Antes de que alguien más dijera algo, Luna se adelantó rápidamente.

-Tranquilas, yo sí, sé a dónde hay que ir, no os separéis.

Dado que ya estaba empezando a anochecer no había apenas ponis por la calle, aunque sí que se encontraron con algunos vecinos que vieron a la comitiva pasar con inusitada curiosidad; algunos llegaron a reconocer a Luna, quedándose un tanto sorprendidos al verla ahí y ahora, sin embargo ella apenas prestó atención a sus alrededores, centrada en llegar al palacio lo antes posible.

Tras una rápida caminata callejeando llegaron finalmente al palacio ducal, el cual no era tan grande ni fastuoso como el de Canterlot; estaba hecho de piedra como el resto de casas de la ciudadela, tenía un total de tres pisos y se configuraba de forma muy similar a la arquitectura que imperaba en toda la ciudadela, aunque de forma más distinguida y con las fachadas decoradas con relieves y bajorrelieves en ventanas con arcos conopiales. Un par de torres cilíndricas remataban la fachada principal en ambos extremos y una vistosa cúpula salía del centro del edificio, dándole un aspecto más regio pero sin perder la sobriedad que caracterizaba al asentamiento.

Nada más llegar Luna se adelantó y llamó a la puerta usando la gran aldaba; en cuanto abrieron la puerta la figura de un ama de llaves surgió de improviso anunciando con voz queda.

-Lo siento, es muy tarde para audiencias, mañana les atenderemos…

Sin embargo en cuanto vio a Luna se detuvo en seco, recomponiéndose de seguido y murmurando rápidamente.

-¡Ah, esto, vaya, princesa Luna, qué sorpresa! ¿Qué está haciendo aquí?

-Sé que no son horas, pero necesito hablar con los duques, es muy importante…

-Ah, ya, bueno, el caso es que están cenando ahora…

-Puedo esperar, tampoco les voy a hacer levantarse de la mesa.

-Bueno, está bien, pase, pase…

Por un momento la ama de llaves estuvo a punto de cerrar la puerta en las narices de las chicas, sin embargo Luna intercedió por ellas rápidamente y las dejaron pasar; el interior del palacio ducal no era tan lujoso como el de Canterlot, aunque conservaba de cierta forma la misma sobriedad que caracterizaba el lado de fuera. El ama de llaves les hizo esperar un momento junto a la puerta del comedor y, al cabo de unos breves minutos, el mismísimo duque salió a recibirles.

-Caramba, princesa Luna, menuda visita más sorpresiva, no la esperábamos para nada…

-Sí, bueno, siento la interrupción, duque Sand Crown, pero esto es importante.

El duque era un poni de tierra de ojos azules, crin rizada morena y pelaje anaranjado; iba ataviado con unos sedosos ropajes de vivos colores y un tocado de lo más vistoso de color violeta intenso y con motivos florales dorados. Tenía además una larga y meticulosamente cortada perilla que se le movía mucho al hablar.

-Apenas habíamos empezado a cenar, tanto usted como su séquito está invitado, así podremos hablar cómodamente.

-Gracias.

Pasaron sin mayor dilación al comedor, aunque en vez de quedarse dentro se dirigieron a una terraza cercana donde habían movido una mesa llena de viandas de todo tipo; los sirvientes se movieron deprisa para incluir sillas y cubiertos nuevos, al tiempo que la duquesa se levantaba y se dirigía a ella.

-¡Princesa Luna, qué grata sorpresa!

-Buenas noches, duquesa White Oasis, espero no importunar demasiado…

-Para nada, sois siempre bienvenida en este palacio, tanto usted como su séquito.

La duquesa era una unicornio de un pelaje blanco como la nieve, de ojos claros y crin recogida en un vistosísimo y muy original tocado en forma de semicírculo y muy ricamente decorado. Vestía unas ropas de colores morados y tenía una pose de lo más altanera.

Una vez que estuvo todo listo los ocho se sentaron a la mesa y comenzaron a cenar mientras se ponía el sol, dando una estampa de lo más bella y amenizando la velada de una forma de lo más distinta. En un momento dado, el duque habló.

-Y díganos, princesa ¿a qué se debe el motivo de tan sorpresiva visita?

-Sí ¿y dónde está su hermana? Normalmente siempre van juntas en este tipo de visitas…-observó la duquesa, curiosa.

Ante eso Luna se quedó callada por un momento, pensando en alguna forma con la que comenzar a explicarse. Finalmente suspiró y, tras una breve pausa, murmuró.

-Si estoy aquí es por un asunto de máxima urgencia. Ha habido una insurrección militar en Ecuestria. La recién ascendida princesa Twilight Sparkle ha sido corrompida por un ser de pura maldad y ahora se ha apoderado del reino para sus oscuros propósitos. Mi hermana ha sido desterrada a la luna y no pude hacer nada por evitarlo. He venido para advertiros y, sobre todo, para aliarnos y prepararnos para una muy posible invasión. Desconozco la naturaleza y la magnitud del mal que se ha apoderado de nuestro reino, pero algo me dice que comedido no va a ser. Debemos prepararnos para lo peor y buscar nuevas alianzas que nos ayuden a derrotarlo lo antes posible. Por el bien de todos.

El silencio posterior cayó entre ellos como una losa pesada, ambos duques se miraron entre sí sin saber muy bien qué decir, sin embargo el duque esbozó una leve sonrisita que luego se transformó en una sonora carcajada, comentando de seguido.

-¡Ay, princesa, qué chistosa que es usted, de verdad, qué ocurrencias tiene!

-¡Desde luego que sí, menudo humor, siempre ha sido de lo más ingeniosa!-apoyó la duquesa, igual de divertida.

Ante esa reacción, la cual no se esperaba para nada, Luna se apresuró a comentar.

-¡No, no es ninguna broma, es cierto, estamos todos en inminente peligro! ¿¡Realmente creen que me patearía más de veinte kilómetros andando para llegar hasta aquí y bromear con ustedes?!

Antes de que alguno de los dos duques comentara algo al respecto, en ese momento Applejack intervino.

-Discúlpenme mi atrevimiento, señores, pero voy a romper una lanza a favor de la princesa y la voy a dar la razón, puesto que nosotras mismas vimos cómo nuestra mejor amiga se volvía contra nosotras. ¿Ustedes saben lo que es eso? ¿Que alguien a quien confiaba gratamente de repente sucumbiera a una terrible influencia oscura? Pensaba que lo había visto todo, pero ahora… mi amiga ya no está. En su lugar hay un monstruo que hará cualquier cosa para satisfacer a su señor. Y eso… no se lo deseo a nadie.

Las sinceras y contundentes palabras de Applejack cogieron con la guardia baja a los duques, los cuales parecían más dispuestos a escuchar que antes, sin embargo mantuvieron en todo momento cierta cautela, inquiriendo de seguido.

-Pero… ¿de qué clase de mal estamos hablando? ¿Quién es, de qué se trata?

-Esa es la cosa, no lo sabemos, lo único que sabemos es que se llama Sauron y que posee una influencia oscura muy poderosa-explicó Luna.

-¿Eso es todo? No parece tan amenazador, y eso de que ha sido capaz de desterrar a Celestia así sin más… suena tan irreal…-murmuró la duquesa, atacada.

Antes de que Applejack o cualquiera otra pudiera decir nada, Luna hizo brillar su cuerno, al tiempo que el último rayo de sol iluminaba el firmamento; acto seguido, y desde el este, la figura de la luna comenzó a hacer acto de presencia junto con su nuevo brillo colorido y con la marca de la yegua en la luna en ella. Nada más verla los duques pusieron los ojos como platos, como si no creyeran lo que veían. Por su parte Rainbow inquirió.

-¿Un empujoncito?

Luna tan solo esbozó una sonrisita, al tiempo que la guiñaba un ojo rápidamente. Sin embargo en ese momento el duque comentó algo atacado.

-Bueno, pero… ¿qué significa esto exactamente? ¿A qué se refiere cuando dice que no sabe cuál es el alcance real de ese mal?

-Pues exactamente a eso, sea quien sea ese tal Sauron no es una fuerza que conozcamos en esta tierra ni mucho menos…

-Entonces ¿no sabemos a lo que nos enfrentamos?

-Pues… en términos generales… no, no realmente.

Ante esa tesitura los duques se miraron entre sí, no muy convencidos por lo que Luna les contaba; la alicornio quiso decir algo, pero el duque se adelantó mientras comentaba.

-Mire, princesa, no es mi intención llevarla la contraria ni mucho menos, la luna es clara en ese aspecto, pero no deseo levantar la voz de alarma así sin más, sin garantías de que podamos enfrentarnos a un nuevo enemigo del cual no sabemos nada.

Ante eso la aludida se quedó callada con gesto serio, como si se esperara de alguna forma que la dijeran algo así; sin embargo en ese momento las demás salieron del paso comentando rápidamente.

-¡Pero el peligro es real! ¡Nuestra mejor amiga es más poderosa que nunca, nosotras lo hemos visto, y aunque no sea algo que conozcamos no podemos ignorarlo así sin más!-exclamó Rainbow, alterada.

-¡Exactamente, si estamos aquí es porque las circunstancias nos han obligado, he tenido que dejar a mi familia atrás en manos de ese mismo peligro!-añadió Applejack, igual de atacada.

-Excusen a mis amigas, sus excelentísimos señores, estamos todas muy nerviosas, pero lo que está claro es que esto no es algo que debamos tomar a la ligera, si me permiten el comentario…-murmuró Rarity, con algo más de calma.

-¡Agh, Rarity, no estamos ahora para florituras, te recuerdo que tienes a tu hermana a merced de lo que sea ese tal Sauron!-masculló la poni de tierra, con gesto cansado.

-¿¡Y crees que no lo sé?! ¿¡Acaso te piensas que eres la única con familia!? ¡Todos tenemos a alguien que hemos tenido que dejar atrás!-explotó entonces la unicornio blanca.

Ante eso Applejack no dijo nada, apartando la mirada con gesto molesto, y las demás se quedaron calladas con gestos mustios grabados en sus caras; Luna quiso decir algo al respecto, sin embargo el duque se adelantó, comentando de seguido.

-Comprendemos vuestra aflicción, y vuestras palabras no suenan para nada falsas. Sin embargo voy a pediros que me entendáis vosotros a mí. Tengo un compromiso con los ponis de aquí. No puedo evacuar así sin más a todo el mundo sin un plan, y sin saber tan siquiera a quien nos enfrentamos. Tendremos en cuenta vuestras palabras, pero sin algo seguro a lo que atenernos, sin una garantía… no podemos arriesgarnos a que cunda el pánico entre la población. Espero que podáis comprenderlo.

Ante eso Rainbow quiso decir algo, contrariada, sin embargo Luna se adelantó y murmuró con voz queda.

-Tranquilas, lo entiendo, no pasa nada.

-¿¡Qué?! ¡Pero princesa…!

-No, está bien, después de todo entiendo por qué lo dice, él tiene una responsabilidad para con su pueblo y debemos respetarla, no podemos obligarle a nada.

-Gracias por entenderlo, princesa Luna.

-Sí, al menos usted tiene un pueblo al que guiar, a mí no me queda nada ahora…-murmuró la alicornio oscura con pesar.

-¡Eso no es cierto!-masculló en ese momento Rainbow, rabiosa.

Antes de que pudiera decir algo, las demás se adelantaron con contundencia.

-¡Nos tiene a nosotras, después de todo fue usted quien nos previno y rescató! ¡No está sola, princesa!-exclamó Applejack.

-¡Exacto, también somos parte de Ecuestria, por lo que no todo está perdido!-señaló Pinkie, con alegría.

-¡Aunque no estemos en nuestro mejor momento haremos todo lo que esté en nuestros cascos para recuperar nuestro hogar!-asintió Rarity, igual de motivada.

-¡Sí! ¡Lo haremos por Ecuestria y nuestros amigos!-añadió Fluttershy, sorpresivamente animada.

Las palabras de las cinco ponis conmovieron a Luna mucho más de lo que ella misma se hubiera esperado, sin poder evitar emocionarse más de la cuenta.

-Gracias… gracias, chicas, a todas. No os defraudaré…

Hubo un breve momento en el que no hubo nada, pero tras un último empujoncito por parte de Pinkie se dieron un gran abrazo en grupo; los duques contemplaron la bella estampa con sendas sonrisas en sus caras, siendo la duquesa la primera en comentar.

-¿Saben una cosa? Mientras ustedes sigan unidas sin importar qué, Ecuestria nunca habrá caído del todo.

-Exactamente, bien observado querida. Por nuestra parte se refiere aumentaremos la vigilancia y nuestras defensas, estaremos atentos por lo que pueda pasar y les avisaremos de cualquier novedad-añadió el duque con decisión.

-Me temo que eso no será suficiente, sin embargo siempre viene bien seguir en contacto, después de todo no nos quedaremos más tiempo-anunció Luna.

-¿Ah, no?

-No, debemos seguir adelante y alertar al resto de reinos, seguiremos hacia el sur y, desde allí, ya veremos a dónde nos dirigiremos.

-Hacia el sur partiendo desde aquí se encuentra Zebraica, el reino de las cebras, a lo sumo hay como unos tres o cuatro días de viaje, si lo necesitáis puedo hacer que os acerquen hasta el borde más meridional de nuestras fronteras.

-Gracias, duque, nos vendrá bien un pequeño empujoncito-murmuró Luna, guiñando un ojo a las chicas.

Tras esa primeramente tensa conversación, el ambiente se relajó un poco más y terminaron de cenar al amparo de las estrellas y la luz de la luna, cuya marca era más visible que nunca. Casi parecía que no estaban a las puertas de una gran guerra. Casi.


-¿Cómo van las obras?

-Trabajamos todo lo deprisa que podemos, alteza, hacemos todo lo posible para terminar a tiempo, la cima de una montaña no es fácil de tallar…

-Más os vale, esto debe estar terminado lo antes posible… o si no, ya sabéis qué es lo que os espera…

El poni tallista se estremeció, muerto de miedo, y Twilight se regodeó ante la sensación. Nunca antes se había sentido tan viva como ahora, tener a todo un reino en sus cascos no hacía más que incrementarlo. Las obras marchaban a buen ritmo, pero nunca estaba de más recordar su posición a esos mentecatos. Antes de que el poni pudiera decir nada más, le ordenó que se retirara y, una vez sola, Sauron volvió a hacer acto de presencia a su lado.

-Bien, están aterrados, controlarlos así es inusitadamente sencillo…

-Sí, nunca llegué a pensar que esto iba a ser tan fácil…-admitió Twilight, particularmente sorprendida.

-Eso es lo que pasa cuando un pueblo se acostumbra a la paz, esto en la Tierra Media no sería tan sencillo, pero ahora no estamos en Arda… lo cual es toda una ventaja, dicho sea de paso.

-Sí… ya ha caído la noche, creo que es el momento perfecto para hacer una visita a mi queridísimo hermano y mi amada cuñada-comentó en ese momento ella, esbozando una siniestra sonrisa.

-Bien, reúne a un destacamento, con eso será más que suficiente.

Tan solo bastó una orden suya para que un total de cincuenta soldados se presentaran en el patio de armas del palacio, donde aguardaron órdenes diligentemente sin rechistar; el poder del anillo era suficiente como para acallar las mentes de los ponis guerreros, los cuales conservaban en todo momento la misma expresión serena e imperturbable en sus caras. Sus ojos irradiaban un brillo rojizo, sometidos por completo al poder del anillo.

-¡Muy bien, señores, nos dirigiremos al imperio de Cristal y lo tomaremos por la fuerza! ¡Será muy sencillo, está recién reinstaurado por lo que no habrá ningún impedimento, sus fuerzas militares estarán desentrenadas y completamente desorganizadas, por lo que será como dar un paseo! ¡Yo me encargaré del capitán de la guardia y la princesa, el resto desperdigaos y neutralizad cualquier fuerza que se os ponga por delante! ¡Dejad estar a los civiles, no supondrán ninguna amenaza!

-¡Sí, señora!-exclamaron todos a la vez.

-¡Muy bien, en marcha!

Acto seguido Twilight comenzó a hacer magia al tiempo que asía el anillo y, en un visto y no visto, un aura mágica envolvió a todo el destacamento por completo y, al segundo siguiente, desaparecieron de la vista.

Reaparecieron entonces al segundo siguiente a pocos metros de distancia del imperio de Cristal; algunas luces salían de las ventanas de algunas casas y el palacio brillaba intensamente como un faro desde su punta, esparciendo su luz en todas las direcciones.

-Muy bien… ¡desplegaos, ahora!

-¡Sí, señora!

Al punto los soldados se desplegaron en parejas y comenzaron a peinar las calles en busca de soldados de cristal que apresar; no había ponis por la calle, lo cual facilitó el proceso ampliamente, y la misma Twilight fue andando tranquilamente hacia el palacio hasta llegar junto al corazón de Cristal, contemplándolo con una expresión triunfal en sus ojos. En ese momento Sauron reapareció y se puso a su lado, comentando de seguido.

-Aquí está… haremos uso de él para crear un gran ejército que se extenderá por toda Ecuestria.

-¿Y luego?-inquirió ella, curiosa.

-Luego vendrá la parte interesante. Pero antes debemos asegurar el imperio, procede por favor.

-Será un placer…-susurró ella, sonriendo vilmente.

Entró en el palacio sin que nadie se lo impidiera, puesto que ni siquiera estaba vigilado, al menos por fuera; por dentro ya era otra historia, pero al verla la saludaron cortésmente, sin sospechar en ningún momento de sus intenciones. Dejó estar al servicio, pero fue apoderándose uno a uno de todos los soldados de Cristal con los que se iba encontrando, poniéndolos de su lado y sometiéndolos a su voluntad.

-¡Ahora me sirves a mí!-masculló ella con el último que vio junto al salón del trono.

-¡Serviré a la señora oscura!-gimió el poni, con los ojos rojizos.

Una vez que estuvieron todos de su lado entró en la sala del trono, donde se encontró con Cadance y su hermano hablando entre sí, al verla Shining exclamó.

-¡Twili, qué sorpresa, no te esperábamos para nada!

-¡Desde luego! ¿Has venido de visita?-inquirió Cadance, particularmente contenta.

-Sí, se podría decir que sí… Shining, querido hermano ¿no vas a dar un abrazo a tu hermanita?

Esto pilló con la guardia baja al aludido, que se quedó un tanto extrañado, sin embargo no le dio mayor importancia y exclamó.

-¡Por supuesto! ¡Ven aquí, hermanita!

El unicornio se acercó a ella y le dio un gran abrazo, ella le respondió el gesto estrechándole entre sus patas y, acto seguido, le susurró al oído.

-Eres mío ahora…

Antes de que Shining se percatara siquiera de lo que ocurría, Twilight posó un casco sobre su cara y le dominó sigilosamente sin que Cadance se diera cuenta de nada.

-Bueno, supongo que yo soy la siguiente ¿no?-inquirió en ese momento ella, divertida.

-Claro que sí, Cadance… claro que sí…

Dejó entonces a su hermano ahí, con mirada perdida, y se acercó a su cuñada esbozando una mirada triunfal ante una inadvertida Cadance; el abrazo fue tan fuerte o incluso mayor que el de su hermano, en cuanto la tuvo bien agarrada Twilight masculló con tono burlón.

-Uauh, eres más tonta de lo que me esperaba.

Entonces, en un visto y no visto, sacó un anillo inhibidor de magia de sus alforjas y se lo puso en su cuerno, asegurándolo bien con su magia para que se no se resbalara y cayera. Cadance dejó escapar un súbito grito y se derrumbó, sin apenas fuerzas.

-Twilight… qué… por qué…-musitó ella, mirándola incrédula y con pesar.

-¿Todavía no te has dado cuenta? ¿Acaso no lo ves? Si es así es que eres aún más tonta de lo que pensé…

La alicornio rosada la miró a los ojos y comprendió al instante lo que ocurría, lamentándose de seguido y mascullando.

-No… no, no puede ser… Twilight ¿qué te han hecho?

-¿A mí? Nada, tan solo mostrarme la realidad. Ahora soy más poderosa que nunca, y tú no eres más que una princesita tonta que no se ha dado ni cuenta de que lo ha perdido todo. Es una pena…

Cadance se quedó sin habla, incapaz de creerse lo que estaba pasando; sin embargo en ese momento vio a su marido delante de ella y masculló.

-¡Shiny, ayúdame, tenemos que detenerla!

Ante eso Twilight tan solo rió tontamente, exclamando de seguido.

-¿Es que sigues sin verlo? ¡Ahora es mío, como todo este imperio! ¡Desde este mismo instante el Imperio de Cristal me pertenece a mí y al señor oscuro Sauron! ¡Llévala a los calabozos!

Sin rechistar en ningún instante, Shining cogió a su mujer ignorando sus constantes súplicas y se la llevó al calabozo; inmediatamente después reaparecieron el resto de sus hombres trayendo consigo al resto de la guardia de Cristal y los dominó a todos rápidamente sin siquiera despeinarse. Cada vez que lo hacía se sentía más y más poderosa, notando el poder del anillo fluyendo por todo su cuerpo y haciéndola experimentar una sensación agradable y de lo más placentera. Una vez que cayó hasta el último soldado se dirigió directamente hasta el corazón, sacándolo de su sitio y contemplándolo fijamente con gesto pensativo.

-Sí… con esto servirá…

-Desde luego… hazlo, ahora-la indicó Sauron, ansioso.

Sin perder más tiempo concentró energía en su cuerno mientras asía el anillo con su magia y, acto seguido, lanzó un rayo oscuro en dirección hacia el corazón; en cuanto hizo contacto con la joya, ésta se oscureció y comenzó a brillar con un resplandor rojizo que tintó de colores oscuros sus alrededores, al tiempo que densas y compactas nubes comenzaban a arremolinarse en torno al imperio. Después incidió un poco más sobre él, canalizando la energía, y entonces varios rayos oscuros surgieron de la joya, creando de la nada un ser hecho de cristal, cuadrúpedo, muy parecido a un poni, pero con un aspecto mucho más terrorífico, sin muchos rasgos definidos pero con un aspecto fiero e imponente. Dos ojos rojos con pupilas negras remataban el conjunto, dando como resultado una nueva y ominosa criatura. Twilight se acercó a él, contemplando su nueva creación, y le susurró al oído.

-Sírveme a mí y a tu nuevo amo, el señor oscuro Sauron. Conquista Ecuestria para mí… y extiende las sombras allá por donde pases.

El poni de cristal emitió un sonido gutural y se inclinó ante ella y Twilight esbozó una radiante e infame sonrisa. Ya sólo faltaba una última cosa por hacer.

-Al estanque espejo. Ahora.

Antes de hacer magia dejó el corazón en su sitio y, al hacerlo, el palacio de Cristal cambió su aspecto a uno mucho más oscuro y amenazador, sus paredes adquirieron un color rojo sangre y su punta emitió un resplandor oscuro que terminó por ensombrecer todo el imperio, sumiéndolo en la más completa oscuridad.

Tras eso tanto Twilight como sus hombres y el nuevo guerrero desaparecieron de la vista, dejando atrás un imperio de Cristal irreconocible y envuelto en sombras. La luz de la luna fue tapada por las nubes y no volvió a ser vista nunca más.


¡Y retomamos por fin Sombras de Mordor! Oh, sí, contemplad cómo va escalando el mal poco a poco, sin prisa pero sin pausa, fuerte e imparable como una ola... y no ha hecho nada más que empezar. Me encanta. Ahora hablemos del capítulo.

No tenía contemplado en un primer momento incluir a Alicornia como tal, un sitio que ya ha hecho aparición en otro fic mío y cuya historia y concepción es el pilar fundamental de mi headcanon principal, el cual rige todos mis fics de MLP. En un principio me estaba guardando su historia para un fic independiente, pero dado que no tengo intención de escribir más sobre ponis, aparte de mi futuro retiro que a saber cuándo sucederá, al final he decidido incluirlo en este crossover, ya que la historia y lo que quiero contar da pie a ello. Ha sido un primer contacto, ya lo veremos con mayor detalle más adelante, aunque igual algunos os habréis percatado de que es algo así como el Aman de MLP, pero con tintes distintos, por así decirlo. Pero bueno, no adelantaré más los acontecimientos, tendremos que esperar para ver más.

Por otro lado hemos visto a Maretonia, el primer de los muchos reinos que visitarán a lo largo y ancho de todo Equus; evidentemente convencer de algo así a la gente no puede ser tan sencillo, y en ese sentido tendrán que atravesar miles de obstáculos para poder convencer a todo el mundo, será un viaje largo y duro que pondrá a prueba a todas de múltiples formas. Ya veréis, ya...

Ah, sí, como podréis haber observado he cambiado el icono de la historia por la ilustración oficial de la misma, está dibujado por la talentosa y sin par Mimy92Sonadow, buscadla en Deviantart y deleitaos con su único y característico estilo.

Y eso es todo de momento, seguiré trabajando en los siguientes capítulos, por lo que esperad más contenido más pronto que tarde. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos