Capítulo 3

Entre las llamas

-Hemos llegado, princesa.

-Vale, muchas gracias por traernos.

-Un placer.

El carruaje que les había acercado hasta ahí dio la vuelta y se marchó por donde había venido, dejando a las seis frente a la frontera sur de Maretonia; el paisaje que les rodeaba comenzaba a dejar de ser tan abrupto y algo más llano, con mayor vegetación un tanto dispersa y unas temperaturas que comenzaban a estabilizarse un poco, aunque sin abandonar del todo el ambiente cálido. Un vistoso cartel de madera determinaba dónde finalizaba el territorio del ducado, y más allá comenzaba otro sin identificar y sin ningún tipo de delimitación previamente marcada. No parecía que entraban en otro reino para nada.

-¿Eso es Zebraica?-inquirió Rainbow en ese momento.

-Sí, a partir de ahí comienza el territorio de Zebraica-asintió Luna.

-¿Y dónde está el hito?-murmuró Rarity, extrañada.

-No lo hay, digamos que en Zebraica el control y delimitación de sus fronteras no es algo en lo que las cebras presten especial atención… aunque deberían, dicho sea de paso.

-Desde luego, si no delimitas bien tu terreno cualquier listo puede venir y declamar tus propias tierras como suyas. Tuvimos muchos problemas al principio en la granja sólo por eso-murmuró Applejack, ceñuda.

-Sí, bueno, ya lo veréis, las cebras no son muy metódicas en ese aspecto, por así decirlo…

Comprobaron que llevaban todo consigo, ya que los duques les habían facilitado provisiones y algo de equipo para su largo viaje, y en cuanto lo tuvieron todo listo echaron a andar y se adentraron en el país de las cebras.

Al contrario que otras razas, ésta en concreto destacaba por poseer una sabiduría y una forma de ver la vida que los diferenciaba ampliamente; tanto sus costumbres como su cultura se regía en torno al culto a la naturaleza y la tierra, las cuales eran representadas con vistosos dibujos en el suelo y veneradas mediante cánticos y bailes en torno a ellos a través de rituales que podían durar toda la noche hasta bien entrada la mañana. Su filosofía se fundamentaba en que la naturaleza proveía y se debía de respetar en todo momento y no perturbarla para no despertar su ira.

Por otro lado también destacaban por ser de lo más trabajadoras, cultivaban la tierra y cuidaban del ganado para ganarse su sustento, y poseían un vasto conocimiento de todo lo que las rodeaba; su magia y la forma en la que la usaban diferían mucho de la de los unicornios y los ponis de tierra, y en ese sentido eran especialmente reconocidas.

-Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que visité este lugar…-murmuró Luna en ese momento, cubriéndose del sol con un pañuelo de seda bordado de Maretonia.

-¿Cuánto exactamente?-inquirió Fluttershy con curiosidad.

-La última vez fue un poco antes de ser desterrada en la luna, así que figúrate…

-Oh, vaya… lo siento, princesa-murmuró la pegaso, algo cortada.

-No te preocupes, aún recuerdo a la reina Mwanajuma, así que no iremos sin referencias. Recuerdo que hacíamos tratos antaño, pero rara vez salían de sus tierras, las cebras siempre ha sido una raza de lo más retraída…

-No se crea, sin ir más lejos hay una cebra viviendo al lado de Ponyville, concretamente en el bosque Everfree-comentó en ese momento Rainbow.

-Oh, cierto, Zécora, creo haberla conocido antes ¿verdad? ¿En alguna Nightmare Night?

-Es posible, siempre las ameniza con sus conjuros y pociones…

-Ay, sí, y también cuenta historias de miedo a los potrillos, se lo pasan de bien…-añadió Pinkie, con nostalgia.

-Y los no tan potrillos también-apuntó Rarity, divertida.

-Pues sí, ji, ji…

Tras eso dejaron escapar un lánguido suspiro, al tiempo que un abrupto silencio se instalaba entre ellas junto a una incipiente sensación de tristeza; rememorar de esa forma su hogar les hizo recordar cuál era la situación allí, y no las ayudó a sentirse mejor. Sin embargo en ese momento Luna comentó.

-Animaos, estoy segura de que las cebras estarán más dispuestas a colaborar, y tal vez nos ayuden a sobrellevar todo esto un poco mejor.

Con ese pensamiento en mente, entre otros tantos, siguieron andando en línea recta a través de los páramos del sur, los cuales comenzaban a aplanarse poco a poco; aún tenían un largo viaje por delante.


Mientras tanto, en Ecuestria, los siguientes días fueron aún más negros y duros para todos los ponis; tras obtener el nuevo soldado con el que aterrorizarían todo Equus, su duplicación en el estanque espejo fue lenta pero eficiente, obteniendo más de cien individuos en poco menos de un día y haciéndolos marchar por toda Ecuestria para que la fueran ocupando. Rápidamente éste nuevo ejército desplazó en funciones al ecuestriano, que simplemente se quedó relegado a Canterlot y sus colindancias, guardando principalmente el palacio y sus accesos.

Dado que estos nuevos soldados fueron creados por el poder del anillo, resultaba sencillo ver lo que éstos veían, lo que facilitaba en gran medida la comunicación con ellos y dando las órdenes fácilmente a través del mismo. Así varias localizaciones próximas a Canterlot fueron rápidamente tomadas y subyugadas, entre ellas Ponyville, Hollow Shades, Appleloosa, Dodge Junction y Cloudsdale. Ésta última fue rápidamente tomada, puesto que Twilight sabía que podía representar una fuerte amenaza, por lo que encantó rápidamente a todos los soldados posibles para que pudieran pisar las nubes y los llevó hasta allí rápidamente usando varios dirigibles de ataque que el ejército tenía a su disposición. El asedio fue rápido y eficaz, sin darle tiempo siquiera a los pegasos para responder adecuadamente, ni siquiera los Wonderbolts tuvieron alguna oportunidad. Los cañoneros hicieron su trabajo y arrasaron por completo la fábrica del clima, dejándola totalmente inoperativa y haciendo que el clima se desestabilizara en todo el reino, extendiendo así un poco más la sombra de Sauron por todas partes.

Y mientras que la multiplicación del nuevo ejército junto con la posterior toma de toda Ecuestria se hacía de forma pausada pero imparable, las obras para tallar la cumbre de la montaña se volvían cada vez más lentas, siendo incapaces de terminarlas para el plazo previsto, lo cual no le gustó nada a Twilight.

-¿¡Cómo que aún no está terminado?! ¡Te di un plazo! ¿¡Y eliges desobedecerme?! ¿¡Es que acaso quieres morir?!

-¡No, por supuesto que no, alteza, es simplemente que no da más de sí, vamos todo lo deprisa que podemos, pero la piedra es demasiado dura como para terminar en el plazo previsto! ¡Y los potrillos no hacen más que retrasarlo!

Ante eso la alicornio lavanda contuvo un exasperado grito, pensándoselo mejor todo en general; aunque en su momento lo vio como una idea complementaria, comenzó a evaluarlo más fríamente, manteniendo la calma dentro de lo que cabía e inquiriendo rápidamente.

-Vale, a ver ¿cuál es el estado de las obras? Dame estimaciones.

-Pues ahora mismo estamos más o menos cerca de la mitad, la forma ya está delimitada, faltaría seguir tallando la piedra e ir desescombrando los restos…

-Bien ¿cuánto tardaría en hacerse?

-Pues así a ojo una semana…

Ante eso el gesto de Twilight se torció, asustando al poni tallista, el cual se corrigió rápidamente.

-Un semana si mantuviéramos a los potrillos, claro está, es que no dejan de quejarse los pobres…

-Ya… ¿y si quitáramos los potrillos?-inquirió ella, encendida.

-En ese caso podríamos tenerlo para dentro de cuatro o cinco días a lo sumo, si mantenemos el ritmo de trabajo…

Por un momento Twilight se quedó callado, evaluando los pros y los contras de la situación, hasta que finalmente tomó una decisión.

-Está bien, lo haremos a su manera, que se marchen los potrillos. Pero como no esté listo en el plazo que usted me ha dicho, rodarán cabezas, y ésta vez no me contendré ¿me he explicado bien?

-Ah, sí, sí, alteza, lo tendrá listo para entonces, palabra…-tartamudeó el poni, muerto de miedo.

-Más le vale. Y hora fuera de mi vista.

El poni se retiró rápidamente temblando de miedo y, una vez solos, Sauron reapareció mientras comentaba.

-Un contratiempo desafortunado, esperaba que esto estuviera listo para entonces…

-Lo siento, señor, quizás no les he presionado lo suficiente… puede que tenga que subir allí arriba y poner orden yo misma-murmuró Twilight, contrariada.

-Por ahora centrémonos en lo más inmediato ¿cómo van las tropas?

-Bien, la última vez que miré se dirigían hacia el este para tomar Baltimare, Fillydelphia y Manehattan, creo que eran más de doscientos individuos…

-Estupendo, aunque vamos a necesitar muchos más para cuando llegue el momento de salir de Ecuestria. ¿Cuántos salen del estanque espejo?

-El pequeño espacio del estanque juega en nuestra contra, pero salen como unos veinte o treinta individuos a razón de una o dos horas más o menos.

-Bueno, no es mucho, pero que sigan multiplicándose, cuántos más sean mejor para nosotros.

-Sí, señor-asintió ella, tomando el anillo con su magia y mandando la orden así.

-Bien, bien… ahora me gustaría hablar contigo de otro asunto de vital importancia-anunció Sauron con voz queda.

-Asumo que es sobre lo de volver a Arda…-murmuró ella sagazmente.

-Mismamente. Lo he estado pensando mucho y creo que podríamos intentar algo al respecto.

-Usted me dirá, señor…

En ese momento Sauron levantó un brazo, haciendo un gesto con su mano, y al punto la imagen de una especie de esfera de color negruzco y destellos rojizos en su superficie hizo acto de presencia entre los dos, mostrándosela.

-Esto es un palantir, una piedra que sirve para ver acontecimientos y lugares distantes, así como comunicarse con otros entre sí a través del canal que comparten. Fueron creados por los Noldor, una raza de elfos que vivían en Eldamar, una región de Aman. Fueron utilizados por los elfos hasta la caída de Númenor, tras la cual muchos de ellos se desperdigaron y acabaron en distintas partes de Arda, sobre todo en la Tierra Media. Adivina quién tiene uno…

-Usted… pero estará en Arda, asumo.

-Exacto, desde aquí no puedo establecer comunicación directa con el que está en mi poder, el cual permanece en Mordor. Pero he pensado en tratar de replicar un palantir aquí para poder establecer una conexión entre Ecuestria y Arda.

-Entiendo, podría resultar si se hiciera bien… ¿de qué está hecho un palantir?-inquirió Twilight, curiosa.

-Buena pregunta, no estoy del todo seguro, ése es un secreto que los elfos siempre se han guardado celosamente, aunque sospecho que está compuesto de diversos materiales con propiedades especiales, entre ellos el cristal-explicó Sauron.

-Bueno, tenemos todo un imperio lleno, puedo hacer que nos traigan un cargamento…

-Sí, pero no será suficiente sólo con cristal, debemos procurar hacernos con más materiales, entre ellos jade, porcelana, mármol, berilio, pirita, cuarzo…

-Puede ser relativamente sencillo, aunque algunos materiales tendríamos que importarlos…-murmuró Twilight.

-Define importar-comentó en ese momento Sauron.

Ante eso la yegua esbozó una graciosa sonrisita, diciéndoselo todo en nada, a lo que el maia la imitó con un deje maquiavélico.

-En ese caso aceleremos el proceso ¿te parece?

-Con mucho gusto-masculló ella, tomando de nuevo el anillo con su magia y mandando otra orden.

Al punto las tropas apretaron el paso hacia el este, extendiendo polvo y sombras allá por donde pasaban, y en el estanque espejo aumentaron el ritmo de multiplicación, surgiendo más y más soldados que se iban sumando a los distintas tropas que iban saliendo en todas las direcciones para ocupar las distintas localidades circundantes. Mientras tanto la cima de la montaña comenzaba a tomar forma, extendiendo una sombra picuda hacia el este.


-¿Falta mucho para llegar, princesa?

-Queda poco, estamos ya en la sabana sureña, así que no deben estar lejos.

Y así era, después de atravesar durante un par de días las áridas y rocosas tierras baldías finalmente comenzaron a ver terrenos más llanos, salpicados de vegetación herbácea y con árboles típicos de esta zona como la acacia, la albizia o el prosopis, con troncos alargados, copas aplanadas y ramas delgadas. La gran llanura se extendía hacia el sur, norte y oeste, viéndose de lo más vistosa, y al este una alargada pero muy bajita cadena montañosa la resguardaba de los elementos provenientes de los mares lánguidos del este, cuya costa se recortaba al otro lado a varias millas de distancia, con un clima más húmedo y frondoso.

La temperatura bajó ligeramente, siendo un clima algo más suave aunque igualmente caluroso, y varias nubes dispersas en forma de cirrocúmulos complementaban el paisaje.

-No veo ningún asentamiento en varios kilómetros a la redonda, este sitio está desierto-comentó en ese momento Rainbow, oteando el horizonte desde el aire.

-Eso es porque las cebras no poseen muchos asentamientos como tal, el grueso de su población se asienta principalmente en un solo núcleo, no es un pueblo nómada en ese sentido ni lo ha sido nunca-reveló Luna.

-¿Y qué hay de Zécora entonces?-inquirió Applejack, extrañada.

-Siempre hay excepciones, por supuesto, pero por lo general las cebras han sido muy sedentarias. Continuemos, deberíamos de ver el poblado más pronto que tarde.

Los siguientes minutos pasaron lenta y pesadamente, sacando más de una vez el agua para paliar la sed tras tan largo viaje, pero finalmente lograron distinguir en la distancia una especie de mancha oscura apenas definida que fue aumentando conforme más se acercaban.

-¿Qué es eso? ¿Un espejismo? Parecen estar bajo el agua…-murmuró Rainbow, extrañada.

-No, es real, hemos llegado al poblado de Zebraica-anunció Luna.

En cuanto se acercaron lo suficiente pudieron verlo mejor, siendo un poblado de lo más extenso compuesto por chozas hechas de madera y arcilla muy juntas y apiñadas las unas con las otras, formando un núcleo poblacional bastante denso. Al contrario que el recinto amurallado de Maretonia éste no se encontraba delimitado de ninguna forma, estando rodeado de vegetación, alguna que otra roca y un pequeño lago en uno de los extremos del poblado.

Nada más llegar un grupito de potrillos se acercaron a ellos correteando y exclamando expresiones varias que no supieron entender; las chicas se quedaron un tanto cortadas, sin saber muy bien si hablar o no por si no las entenderían.

-¡No entiendo lo que dicen!-exclamó Applejack.

-¡Ni yo! ¿Usted los entiende, princesa?-inquirió Rainbow, algo alterada.

-Apenas, mi suajili está un tanto oxidado, creo que nos están dando la bienvenida. Esto… asubuhi nzuri ¿Mwanajuma malkia?

Aun a pesar de los intentos por comunicarse con ellos, los potrillos no parecieron entenderla y siguieron rondándoles mientras caminaban en dirección hacia la aldea; en ese momento un par de cebras sementales adultas se adelantaron, ataviadas con ropajes tradicionales, peinados en cresta típicos y portando una lanza consigo.

-Mfalme Luna…-murmuró uno de ellos.

- Kwa nini ziara yako?-inquirió otro, con gesto serio.

La claramente aludida alicornio esbozó una incómoda sonrisa, dando a entender que no lo había entendido del todo, y murmurando de seguido.

-Samahani… ¿ecuestriano?

Ante eso las dos cebras se miraron entre sí con sendos gestos planos hasta que finalmente respondieron.

-Kufuata yetu.

El otro les hizo un gesto con la cabeza para que les siguiera y tanto Luna como las demás obedecieron diligentemente, sin decir nada. Atravesaron parte del poblado atrayendo la atención de las cebras que allí vivían, las cuales se quedaron quietas observando la comitiva, hasta llegar finalmente a una de las chozas más grandes de todas, de base redonda, techo de paja y paredes de una madera algo más labrada. La puerta se encontraba vistosamente ornamentada con varias máscaras de lo más llamativas, nada más verlas las chicas no pudieron evitar recordar la cabaña de Zécora en el bosque Everfree.

Los sementales entraron un momento en la choza, saliendo al cabo de unos pocos minutos e indicándoles que pasaran. En el interior, y sentada en un pequeño estrado cubierto de coloridas telas, se encontraba una cebra algo más grande de lo habitual, vestida con ropajes de vivos colores y con un tocado decorado con muchas alhajas. Con unos ojos de color azul intenso y un pelo muy recogido, miró atentamente tanto a Luna como a las demás, posando acto seguido su atención en la alicornio oscura y murmurando.

-Mfalme Luna…

-Mwanajuma malkia…

Ambas se sostuvieron la mirada, diciéndoselo todo en nada, hasta que en un momento dado la cebra habló de nuevo.

-Estáis aquí y ahora, como era de esperar. Aciaga es la hora en la que nos volvemos a encontrar.

-Sí, supuse que estaríais al tanto de lo que ha ocurrido…-murmuró Luna sin extrañarse en absoluto, al contrario que las demás.

-¿Lo sabe?-inquirió Rainbow, frunciendo el ceño.

-Por supuesto, a nuestra raza rara vez se nos puede engañar, no pasamos nada por alto, eso os lo puedo asegurar. Bienvenidas a todas por igual.

-Ah…

-Gracias por su hospitalidad, majestad-añadió Rarity con su habitual cortesía.

-Contadme ¿cuál es la magnitud del mal al que debemos enfrentar?-inquirió Mwanajuma, sin perder el tiempo.

En líneas generales Luna la estuvo contando lo mismo que le contó a los duques de Maretonia; una vez que estuvo al tanto, la reina se quedó en silencio mientras pensaba por su cuenta, hasta que finalmente se pronunció.

-Complicada situación la que tenemos, eso es verdad. Sin embargo no nos debemos desanimar, si estamos juntos nada nos podrá derrotar. Mi pueblo está bien protegido, desde siglos nos hemos sabido defender, y en ese sentido no tenemos nada que temer.

-¿Cómo está tan segura? En Ecuestria apenas pudimos hacer nada, nos cogió completamente desprevenidas, ni siquiera nosotras pudimos hacer nada-murmuró Rainbow, un tanto escéptica.

Ante eso Mwanajuma miró a la pegaso con cara de póker, respondiendo acto seguido.

-Aunque no lo parezca mi pueblo sabe luchar, pero no de la misma forma que los demás. Mente y músculo forman parte de su entrenamiento, con la fuerza por debajo del pensamiento.

-¿Son tácticos entonces?-asumió Rainbow, interesada.

-Por así decirlo, pero me temo que nuestro conocimiento no vamos a compartirlo-murmuró la cebra rápidamente.

-Pues vaya…

Antes de que la cosa fuera a más, Luna retomó rápidamente el hilo de la conversación.

-No pongo en duda vuestra capacidad, pero me temo que esto va más allá de lo que nosotros solos podemos manejar. Tal y como yo lo veo tenemos que buscar nuevas alianzas con otras razas y pueblos si queremos detener la inminente guerra que se avecina.

-Comparto tu opinión, mas no me pidas que te acompañe en tu misión. Debemos proteger la tierra que nuestros antepasados vieron nacer, no abandonarla a su merced-dictaminó Mwanajuma rápidamente.

-No iba a pedirte tal cosa, tranquila, después de todo sé que esta tierra es importante para vosotros. De hecho hasta nos viene bien que permanezcáis aquí…

-¿Cómo así?

-Estamos en el punto más meridional del continente, más allá se extienden los océanos imperecederos y eso es algo que podemos aprovechar a nuestro favor.

-Entiendo, quieres que operemos de bastión…-supuso la reina rápidamente.

-Exacto-asintió Luna, con vehemencia.

Ante eso Mwanajuma esbozó una sagaz sonrisita, comentando acto seguido.

-Me gusta tu forma de pensar, mfalme Luna, muy singular. Estoy dispuesta a cooperar, sin embargo nos debemos asegurar a qué nos vamos a enfrentar

-¿En qué has pensado?-inquirió la alicornio oscura, intrigada.

-Esta noche lo veréis, por ahora id a descansar, si seguís despiertas más tiempo os agotaréis.

Tanto Luna como las demás agradecieron el gesto, siguiendo a los soldados y acomodándose en una choza vacía; una vez solas estuvieron hablando entre ellas todo intrigadas.

-¿Qué creéis que veremos esta noche? No ha dicho nada más al respecto…

-Ya ves, es de lo más críptica ¿siempre es así, princesa?-inquirió Applejack, extrañada.

-Sí, las cebras siempre son muy reservadas por así decirlo, se guardan sus conocimientos y secretos para sí mismos, y en parte no me extraña, ya que poseen técnicas únicas que sólo ellos conocen. En cuanto a Mwanajuma siempre ha sido muy cauta para con su pueblo, me esperaba que no quisiera moverse de aquí, pero me alegro que no haya rechazado como tal una alianza.

-¿Y qué veremos esta noche?-quiso saber Fluttershy, intrigada.

-¿Tal vez nos hagan una super fiesta de bienvenida? ¡Si es así ayudaré con los preparativos encantada!-exclamó en ese momento Pinkie.

-Es posible, aunque mejor dejarles hacer, es posible que seamos testigos de algunas de sus técnicas mágicas. Por ahora vamos a descansar, ha sido un viaje largo.

En eso estuvieron todas de acuerdo, poniéndose cómodas y durmiéndose mucho más rápido de lo esperado; Luna tardó un poco más en conciliar el sueño, pensando en sus propias cosas, pero finalmente se unió al resto en cuanto el cansancio se hizo con ella.

Esa misma noche, y al amparo de una luna cuarto menguante rodeada de un gran manto de estrellas, tanto Luna como las chicas fueron guiadas hasta una gran hoguera que las cebras habían encendido en el otro extremo del poblado y al lado de una alta acacia de copa plana. Muchas cebras rodeaban el fuego en actitud ceremonial y meditativa, todas iban vestidas para la ocasión y engalanadas ricamente, pero la que más destacaba era Mwanajuma, la cual presidía el inminente ritual. En ese momento un par de cebras se adelantaron, sosteniendo un par de cuencos con un extraño polvo en ellos. Acto seguido varias cebras que tenían varios instrumentos de percusión consigo comenzaron a tocar, al tiempo que el resto de cebras acompañaron al conjunto comenzando a entonar cánticos en suajili; de forma coordinada el resto comenzaron a bailar en torno a la hoguera, conformando así un todo armónico que parecía fundirse con los alrededores. Las ramas de la acacia se agitaron como si un súbito viento las hubiera azotado, y remolinos de arena levantaron varias nubes de polvo en la distancia.

-¡Oh, sí, es una fiesta entonces!-exclamó Pinkie por lo bajo, encantada.

-Yo no diría tanto, atentas ahora-murmuró Luna en voz baja, observando con suma atención.

La música siguió sonando y, en un momento dado, la percusión tomó por completo los siguientes acordes, al tiempo que las cebras comenzaron a pisotear el suelo de forma sincronizada. Las llamas comenzaron a balancearse de forma casi hipnótica, como si tuvieran vida propia, y, en ese momento, las cebras con los cuencos se adelantaron y soplaron el polvo hacia el fuego. En cuanto éste hizo contacto con el polvo la hoguera se inflamó, como si hubiera estallado de repente, y entonces su color cambió a uno más azulado, sorprendiendo tanto a Luna como a las demás. La música y los cánticos se intensificaron y, en un momento dado, se hizo el silencio y Mwanajuma se acercó al fuego. En cuanto estuvo a un palmo de él alzó una pata, moviendo su casco por encima de las llamas al tiempo que entonaba unas palabras en suajili. Fue entonces cuando el fuego se opacó, convirtiéndose en lo más parecido a un espejo, y para sorpresa de todas una cara familiar surgió de entre las llamas.

-¡Zécora!-exclamaron las chicas al verla.

-¡Amigas mías, así que estáis ahí! Usiku mzuri, utukufu-murmuró la cebra, dirigiéndose a Mwanajuma.

-Pumzika, ghafla yangu. ¿Qué noticias me traes de allí?

-No buenas, majestad, por aquí todo es caos y tempestad. La princesa Twilight está totalmente corrompida, me temo que no hay otra salida-murmuró Zécora con pesar.

-¿¡Estás segura, Zécora?!-masculló Rainbow, desesperada.

-¿¡Qué hay de nuestras familias?! ¿Cómo están mis hermanos y mi abuela?-inquirió Applejack, consternada.

-¡Sí, dinos por favor!-añadió Rarity.

-Todo el pueblo ha sido sometido, pero sus vidas no corren peligro.

La noticia dejó un poco más tranquilas tanto a la poni de tierra como a la unicornio, Mwanajuma aprovechó el momento para preguntar.

-¿Cómo está la situación?

-Complicada tal cual, están agrupando un gran ejército de horribles ponis hechos de cristal. Parecen estar preparándose para una gran ofensiva, es posible que no tengamos ninguna alternativa.

-¿Hay algún lugar donde volver a empezar, algún sitio donde empezarse a reagrupar?

-Estoy oculta en las ruinas del antiguo castillo. He organizado una pequeña resistencia, algunos ponis han logrado zafarse de la contienda.

-¿Quién está contigo?-inquirió Luna, interesada.

-Algunos vecinos del pueblo y otros viajeros, todos sin ningún consuelo. También encontré a alguien más escondido, una yegua encerrada en lo más profundo del castillo.

Ese detalle llamó la atención de las demás, aunque en ese momento una voz familiar para ellas comenzó a sonar al otro lado.

-¡Un momento, esas voces! ¿Con quién estás hablando? ¡Déjame ver!

Fue entonces cuando apareció junto a Zécora cierta unicornio que hizo reaccionar a todas por igual.

-¡Trixie!

-¡Las amigas de Sparkle! ¿¡Dónde estáis?! ¡Tenéis que detener a vuestra amiguita, se ha convertido en un monstruo!

-¿Crees que no lo sabemos? Además ¿Qué estás haciendo ahí? ¡La ultima vez la liaste pardísima en el pueblo!-la recordó en ese momento Rainbow, molesta.

Ante eso la yegua bajó la mirada con gesto atribulado, comentando de seguido.

-Lo siento, no estaba en mis cabales aquella vez… pero ahora esto es distinto, algo está con Sparkle y la ha estado ayudando, yo lo vi.

Ante eso Luna se olió a qué se refería y se dirigió a ella con gesto serio.

-¿Hablas de Sauron? ¿Sabes algo acaso? Cuéntamelo todo, por favor.

La unicornio la explicó todo lo que vio aquel día cuando luchó contra Twilight, incluyendo la intervención de Sauron y el uso del anillo por parte de la unicornio lavanda; nada más oírlo algo reverberó en la cabeza de Rarity, como si un eco apagado en sus mentes hiciera un esfuerzo considerable por salir.

-¿Un anillo? Qué… ¡agh, mi cabeza!

-¡Rarity! ¿Qué te pasa?

-Dices de un anillo… recuerdo que ella nos dijo que era de su abuela, pero…

Sin embargo Luna no pudo continuar, ya que la unicornio blanca comenzó a gritar mientras se agarraba la cabeza, alertando tanto a la princesa como a las demás. Mwanajuma se adelantó y puso sus patas sobre la cabeza de la poni, entonando palabras en suajili ininteligibles para ellas hasta que finalmente habló.

-Su mente ha sido acallada, no puede recordar nada. Noto la presencia de un fuerte hechizo, eso evita que nadie sepa lo que hizo.

-Ya veo, la bloquearon la memoria… ¿puedes hacer algo por ella?-inquirió Luna.

-Creo que sí… ndugu, nisaidie-murmuró la reina, dirigiéndose a las otras cebras.

Al punto muchas se movieron, ausentándose por un momento, y volviendo enseguida con varias hojas de laureles con ungüentos y un cazo lleno de un líquido dorado; la dieron de beber y aplicaron los ungüentos en su cuerno, al tiempo que Mwanajuma comenzaba a entonar varios cánticos en suajili en compañía de varias cebras. Por un momento no hubo nada, pero el cabo de unos breves minutos Rarity abrió los ojos y exclamó de seguido.

-¡El anillo! ¡Ahora lo recuerdo!

-¿Qué recuerdas?-inquirió Luna.

-¡Lo encontró ella en el río al lado de la cabaña de Fluttershy! ¡Pensé que alguien lo había perdido y me dijo que lo devolvería! Entonces no lo hizo…

-Ya veo… entonces fue el anillo… ese tal Sauron provino del anillo-murmuró la alicornio oscura, comprendiéndolo todo un poco mejor.

-Pero ella nos dijo que era del ajuar de su abuela y que lo heredó…-insistió Rainbow, extrañada.

-Nos mintió entonces…-murmuró Fluttershy, consternada.

-Y desde hace mucho tiempo además… no me puedo creer que no lo notara, maldita sea-masculló Applejack, molesta consigo misma.

-Ya veo, entonces fue ella la responsable de todo lo sucedido en el incidente de la boda...-comprendió Luna al instante.

Hubo entonces un denso silencio mientras todas asimilaban toda esa información, volviéndose entonces particularmente complicado. Era demasiado, pero al menos tenían información nueva muy valiosa. Sin embargo había un problema.

-No podemos hacer nada ahora, aunque estuviéramos en Ecuestria sería imposible acercarse a ella para quitarla el anillo. Y más aún si están reforzando las defensas y su capacidad ofensiva-murmuró Luna evaluando la situación.

-Sin embargo tenemos una vía de comunicación, de esta forma podremos ir tomando pautas de actuación. Mantén tu posición, Zécora, ve proporcionándonos cualquier tipo de información-ordenó en ese momento Mwanajuma.

-Así lo haré, majestad. Ahora debemos marchar, no me quiero arriesgar de más.

-Bien. Maana miungu itakuongoza.

Zécora agachó la cabeza y, tras un gesto con su casco, el fuego regresó a la normalidad. Por su parte Mwanajuma se pronunció al respecto.

-Ahora tenemos más conocimiento de la situación, pero esto no debe llevarnos a la inacción. Corremos el riesgo de que el enemigo se mueva, por lo que ha de hacerse lo que se deba.

-¿A qué se refiere?-inquirió Rainbow, extrañada.

En ese momento Luna se adelantó, comentando de seguido.

-Lo que Mwanajuma quiere decir es bien simple. Tenemos que seguir adelante, si nos quedamos aquí nos arriesgamos a que Twilight nos intercepte, y eso sería malo para todos. Confío en que estaréis bien aquí.

-No tienes nada que temer por nosotros, mfalme Luna, lo que importa es lo que pueda pasar a vosotros. Partid a donde tengáis que ir, debéis de advertir.

Ante eso la alicornio oscura asintió, dejando escapar un leve suspiro y murmurando de seguido.

-Sé a dónde debemos ir. Gracias por todo, Mwanajuma.

-Más a ti, mfalme Luna. Que la sagrada tierra te guíe con premura.

Tras eso todos se retiraron a descansar y tanto Luna como las chicas regresaron a su choza; llenas de curiosidad e intriga, se dirigieron a ella rápidamente.

-¿A dónde vamos a ir ahora, princesa?

-Sabía que me lo preguntaríais. Creo que no me queda otra opción, dadas las circunstancias y la nueva información recibida vamos a necesitar ayuda más externa, por así decirlo, y tratar de averiguar un poco más sobre ese anillo y ese tal Sauron. Iremos a Alicornia.

La noticia cogió por sorpresa a todas por igual, sin poder evitar emocionarse al respecto.

-¿De veras? Vaya, no me esperaba que iríamos tan pronto…-murmuró Applejack.

-Lo sé, yo tampoco quería adelantarme tanto, pero me temo que no tengo otra opción. Al menos allí estaremos a salvo por un tiempo, además…

-¿Además?

Luna quiso decir algo, sin embargo al final se quedó callada, como si se hubiera quedado atorado en su garganta. Finalmente salió del paso comentando.

-No es nada. Ahora dormid, nos espera un largo viaje más allá de los mares lánguidos.

Aun a pesar de que habían dormido a media tarde, las ponis no tardaron mucho en conciliar el sueño, sin embargo Luna se quedó en vela un rato más, contemplando la luna en lo alto del cielo con parte de la marca de la yegua en la luna en su superficie. Cerró los ojos con fuerza, tratando de pensar en otra cosa, y finalmente se retiró a dormir.


¡Y seguimos con Sombras de Mordor! Bof, qué asco, puto verso... es complicado escribir a las cebras, tienes que pensar bien lo que quieres decir, buscar una rima apropiada (preferiblemente consonante), y si ves que no cabe nada tirar por una asonante que suene más o menos bien, que todo forme un conjunto más o menos homogéneo y que mueva el hilo de la trama. Pero bueno, ya está, la visita a Zebraica ha sido mucho más productiva por razones argumentales, ya que la magia de las cebras da mucho juego en ese sentido y no se ve para nada forzado. He reutilizado el nombre de la reina que usé en Amor de madre, ya que ambos fics comparten el mismo headcanon por así decirlo, y haré lo mismo en subsiguientes visitas con otras razas. Estoy rumiando si meter o no detalles de la película de MLP, pero de momento tiraré de mi headcanon. Por cierto, las cebras hablan suajili real, usad el traductor de Google si queréis averiguar lo que dicen.

Por otro lado Twilight y Sauron siguen confabulando, y esta vez he metido un detalle del ESDLA que me estaba guardando; de momento replicar un palantir será el objetivo principal número uno, mientras que seguir aumentando el ejército de ponis oscuros e ir subyugando toda Ecuestria será más secundario, pero relevante para venideros capítulos. Si bien de momento no se están moviendo como tal, comenzarán a hacerlo en cuanto estén preparados, así que esperad a sus primeros movimientos que llegarán cuanto menos os lo esperéis. Después de todo llevan la ventaja absoluta.

Y nada más de momento, me pondré con el siguiente capítulo a no más tardar, por lo que la cosa continuará. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!