Capítulo 4
Todo lo ve
-Hemos llegado. Barco ahí, pueden usarlo.
-Gracias, muchas gracias por acompañarnos.
-No es nada. Safari nzuri
-Asante. Baadaye.
-Baadaye kwa wote.
A la mañana siguiente, y tras aprovisionarles un poco, se despidieron de Mwanajuma y se encaminaron hacia el oeste cruzando las bajitas montañas de Zebraica hasta la costa oeste del continente, bañada por los mares lánguidos. A ese lado el clima era más suave debido a la influencia de estos mares, y la vegetación era mucho más rica y prominente, la gran mayoría de frutas y otros productos más frescos de Zebraica provienen de estas costas, siendo muy beneficiosas en ese aspecto para el reino.
Junto a un viejo muelle se encontraba amarrado un esquife de doble vela de tamaño medio y con timón de caña en la popa.
-¿Vamos a ir en eso?-inquirió Rarity, algo recelosa.
-Sí, tenemos que atravesar los mares lánguidos hacia las tierras vetustas, no tenemos nada mejor-murmuró Luna con voz queda.
-Vamos, Rarity, no es momento de ponerse fina ¡a la aventura! ¡Yo me encargo del timón!-anunció Applejack con premura.
-Gracias, Applejack. Rarity, ayúdame a arriar las velas.
-Sí, princesa…
-Rainbow y Fluttershy, nos vendrá bien un empujoncito hasta que encontremos un poco de viento favorable.
-¡Eso está hecho, princesa!-exclamó la pegaso, dispuesta a todo.
-Está bien…
-¿Y yo?-inquirió Pinkie, emocionada.
-Tú te encargarás del rumbo ¿tienes la brújula?
-¡Sí, aquí!-anunció la poni rosada, sacando la susodicha de su pelo.
-Genial, vamos.
Las seis abordaron el esquife, arriaron las velas, desamarraron los cabos y, una vez que estuvo listo, se echaron a la mar. Las dos pegasos asieron un par de cabos y remolcaron la embarcación durante unos cuantos metros mientras se adentraban en mar abierto. En un momento dado Rarity exclamó.
-¡Princesa, mire!
Luna se dio la vuelta mirando hacia donde la unicornio señalaba y vieron entonces a Mwanajuma junto a varias cebras más en lo alto de la bajita cordillera, despidiéndose de ellos. Agitaron sus cascos respondiendo al saludo y en ese justo momento, tras un breve troteo de sus cascos en el suelo, se levantó una sorpresiva ventolera que les hizo avanzar rápidamente de golpe. Tanto Rainbow como Fluttershy regresaron al esquife y el viaje continuó tranquilamente con rachas constantes de viento que les hicieron mantener un ritmo constante y más o menos rápido, al menos todo lo rápido que un esquife como ese podía ir.
Tomaron entonces rumbo este y no se desviaron de él en ningún momento, encargándose de ello Applejack con la ayuda de Pinkie. Las demás se relajaron en compañía de Luna mientras iban hablando de todo un poco para distraerse.
-Entonces nos dirigimos a las tierras vetustas…
-Así es, supongo que no habréis estado nunca…
-Qué va.
-Para nada.
-No he salido en mi vida de Ecuestria, princesa, es la primera vez que lo hago.
-Ya, normal, no es un lugar que todo el mundo conozca después de todo.
-¿Y eso por qué?-inquirió Flutterhy, curiosa.
-Porque después de todo no hay mucho que ver allí. Antaño fue una región llena de vida y color, todas las razas ponis surgieron de allí, y muchas otras razas y pueblos también vieron su amanecer en ese viejo continente.
-Oh, entonces las tribus ponis vinieron de allí antes de fundar Ecuestria…-supuso Rarity en ese momento.
-Exacto, de la antiquísima tierra de Ponyland, a lo mejor os suena…
Por un momento las demás no supieron muy bien qué decir, sin embargo tanto Pinkie como Applejack corearon a la par.
-¡Por supuesto!
Las dos se miraron por un momento y Pinkie inquirió.
-¿A ti también te contaban cuentos de pequeña antes de ir a dormir?
-¡Sí, mi abuela, me hablaba de Ponyland y sus habitantes!
-¡A mí también! ¡Granny Pie me contaba historias increíbles y de cómo se enfrentaban a los villanos! Catrina, Arabus, Hydia, Lavan…
-¡Sí! y Sommambula, el rey Charlatán, Squirk, la princesa Porcina…
-Ya ¿y qué me diríais si os dijera todos esos personajes de cuentos infantiles existieron en realidad?-anunció Luna.
Tanto Applejack como Pinkie se quedaron con la boca abierta, sin creérselo siquiera; antes de que pudieran decir nada, Rarity se adelantó.
-Esperad un momento que me he perdido ¿Quiénes son todos esos personajes, de qué cuentos habláis?
-A mí no me suenan de nada…-murmuró Fluttershy, igual de perdida.
-A mí tampoco…-asintió Rainbow.
Por un momento ambas ponis de tierra quisieron replicar, extrañadas porque ellas no los conocieran, sin embargo Luna tomó la palabra rápidamente.
-Eso tiene una sencilla explicación, y sí, tiene que ver con el hecho de que ellas sean ponis de tierra. Antiguamente en Ponyland habitaban mayoritariamente ponis de tierra, algún que otro pegaso y muy pocos unicornios, de ahí a que estas dos últimas razas acabaran separándose y fundando sus propios reinos aparte. Los ponis de tierra de Ponyland se quedaron y prosperaron allí, hasta que con el tiempo se sobrevino el hambre, las enfermedades y las guerras. Todo lo que ocurrió entre medias se fue olvidando con el paso del tiempo, convirtiéndose en leyendas y antiguos cuentos infantiles que fueron pasando de generación en generación por parte de los ponis de tierra que luego emigraron hacia el este en busca de una tierra mejor que cultivar.
-No me lo puedo creer, entonces ¿fue todo real?-inquirió Applejack, aún sin creérselo.
-Así es, pero todas esas historias sucedieron hace mucho, muchísimo tiempo atrás, cuando todo era diferente. Muchas otras razas ahora extintas caminaban por la tierra sobre dos patas, y otras lo hacían en otros elementos desde el agua, el aire y hasta el interior de la tierra. Yo no llegué a ver esos tiempos, sí que lo hicieron los alicornios más ancianos que todavía viven, pero la gran mayoría han olvidado cómo fue Equus en sus tiempos más remotos. Quizás cuando lleguemos a Alicornia algún que otro anciano os pueda contar más...-murmuró Luna, dejándolas con la intriga.
-Vaya…-murmuró Pinkie fascinada y con cara de estar considerándolo seriamente.
-Entonces… ¿las tierras vetustas fueron el escenario de todos esos cuentos?-inquirió en ese momento Fluttershy, llena de curiosidad.
-En sus tiempos más antiguos, sí, pero luego fueron devastadas a lo largo del tiempo por las llamadas Guerras Vetustas. Numerosos de los conflictos que hicieron desplazarse a muchos a Alicornia nacieron de la lucha de poder de otras razas en torno a esas tierras que, posteriormente y tras su término, se trasladaron al otro lado del mundo conocido, mientras que otros permanecieron hasta el final. Ahora casi nadie vive allí y es una tierra yerma y hostil.
-¿Y por qué vamos allí si son tan peligrosas?-inquirió Rarity, extrañada.
-Porque es el único modo de llegar a Alicornia.
Ese detalle cogió con la guardia baja a las demás, mirándose con sendos gestos preocupados, sin embargo Luna se apresuró a calmarlas.
-Tranquilas, estando conmigo no ocurrirá nada, tendremos que atravesar algunos llanos y pedregales, pero no es algo demasiado arriesgado.
-Bueno, mientras lleguemos enteros…-murmuró Rarity, aún sin ver del todo el tener que hacer el viaje en ese esquife.
-No os preocupéis, los mares lánguidos no son muy bravos, no creo que tengamos problemas a la hora de atravesarlos.
-¿Cuánto durará el viaje?-inquirió Applejack.
-Si mantenemos este ritmo yo creo que en un par de días más o menos estaremos allí.
-Bueno, no es mucho…
Hubo un breve silencio durante el cual cada uno estuvo pensando en sus propias cosas, aunque en ese momento Pinkie comentó.
-Norte, Applejack.
-¿Eh?
-Norte, nos hemos desviado del rumbo, mira-anunció ella, mostrándola la brújula.
-Ay, perdón, perdón-murmuró ella, corrigiéndolo enseguida.
El esquife siguió cortando el mar arrastrado por el viento, a una velocidad moderada pero constante; al fondo, las costas de Zebraica se fueron difuminando poco a poco conforme se iban alejando, adentrándose en los mares lánguidos.
Durante los siguientes días, los ponis oscuros de cristal se fueron multiplicando sin cesar y ocupando gran parte de las ciudades principales de Ecuestria. Localidades como Baltimare, Manehattan y Fillydelphia acabaron rápidamente siendo subyugadas por las fuerzas oscuras, acabando la costa este rápidamente ocupada. Tras eso comenzaron a moverse hacia el oeste, una zona algo más montañosa e irregular que costó mucho más de ocupar debido a las dificultades que entrañaba. Comenzaron a avanzar hacia el sur para dar un rodeo y así evitar Smokey Mountain y la cordillera del Unicornio, sin embargo el desierto de San Palomino dificultó un poco el paso, seguido por las montañas de Las Pegasus, la cual sorprendentemente logró repeler la fuerza invasora aprovechando el entorno a su favor. Esto sorprendió gratamente a Twilight, que no se esperaba para nada que se fueran a resistir así sin más.
-¿¡Qué es esto?! ¿¡Cómo se atreven?! ¿¡Qué demonios ha pasado?!-masculló Twilight, atónita.
-Un contratiempo menor, señora, al parecer han aprovechado el emplazamiento a su favor y nos han cortado el paso-anunció uno de los ponis oscuros, comunicándose con ella.
-¿¡De qué me estás…?! Oh, por supuesto, que estúpida soy…-masculló ella, contrariada.
Y es que si algo caracterizaba a Las Pegasus era su localización, ya que estaba sostenida por un gran conjunto de nubes encajonadas en lo más alto de las montañas, de forma muy parecida a Cloudsdale, pero con la diferencia de que Las Pegasus no flotaba libremente por el aire. Sin embargo los residentes habían aprovechado esto a su favor para soltar los amarres que sostenían las nubes a las montañas, echando la ciudad a volar y alejándose así del suelo.
-Un fallo de diseño por lo visto… siempre podemos abordarla desde el aire como hicimos con Cloudsdale-sugirió Sauron.
-También podemos corregir ese fallo de diseño, aunque tendríamos que coger a todas las copias existentes y cambiarlas una a una, o bien seguir clonando una versión mejorada. Pero eso nos llevaría demasiado tiempo, me temo-murmuró Twilight, haciendo cálculos mentales.
-En tal caso no nos saldría a cuenta, al menos de momento. ¿Qué hay de las obras, han terminado ya?
-Están a punto por lo que sé, espero que para hoy estén terminadas…
Nada más decirlo las puertas del salón del trono se abrieron y el poni tallista entró a paso rápido y acelerado, con bolsas en los ojos y gesto cansado pero satisfecho.
-Ah, aquí estás ¿y bien? ¿Habéis terminado?
-Sí, alteza, precisamente venía a informaros…
Ante eso Twilight esbozó una triunfal sonrisita, al tiempo que se levantaba y exclamaba.
-¡Por fin! Por ahora vas a conservar tu cabeza, bien hecho…
-Gracias, alteza… ¿quiere verlo?
-Por supuesto, vamos.
Sin perder más tiempo se dirigieron a la pared norte de la montaña, donde habían tallado una larga, estrecha y sinuosa escalera de piedra que bordeaba toda su anchura e iba subiendo poco a poco hasta la cima.
-¿No podríais haber hecho algo más rápido y corto?-inquirió Twilight en ese momento, mientras subían.
-¡Esto es lo más rápido que se nos ocurrió! Estuvimos optando por rodear en círculos la montaña para una subida más suave y no tan pronunciada, pero eso nos hubiera llevado mucho más tiempo-explicó el poni tallista.
-Pues menos mal entonces…-masculló la alicornio lavanda, algo cansada.
Finalmente, y tras una fatigosa subida, llegaron a la cima y tanto Twilight como Sauron contemplaron desde donde estaban el resultado de las obras. Salvo por ser de piedra tallada directamente de la propia cima, ambos pináculos eran exactamente idénticos a los de Barad-dûr, apuntando hacia el cielo y tomando la forma de una angulosa U. El resto de ponis que colaboraron en su construcción estaban allí, descansando y agotados debido al intenso y casi imparable trabajo al que habían sido sometidos.
-Perfecto. Con esto podré extender mi influencia por toda Ecuestria y más allá-anunció Sauron, con satisfacción.
-Estupendo ¿cómo lo hará?
-Muy sencillo. Coge el anillo y lánzalo hacia la parte superior.
Aunque un tanto extrañada por semejante petición, Twilight obedeció diligentemente. Sacó al susodicho de su cadeneta, lo cogió con su magia y, con ella, lo lanzó hacia arriba. La joya describió entonces una amplia elipsis mientras giraba sobre sí misma hasta alcanzar el punto más alto entre los dos pináculos. En circunstancias normales cualquier otra cosa hubiera caído hacia abajo debido a la inercia y la gravedad. Sin embargo el anillo se mantuvo en el aire y muy quieto, como si una fuerza invisible lo hubiera aprisionado. Por un momento no hubo nada, sin embargo al poco rato comenzó a girar cada vez más y más rápido, convirtiéndose rápidamente en un manchita dorada en el aire que destacaba ante el oscuro ambiente. Llegó un punto entonces en el que parecía que iba a desaparecer y, al segundo siguiente, se produjo un abrupto fogonazo que hizo cubrirse a todos por igual.
En cuanto Twilight abrió los ojos se quedó pasmada ante lo que vio. Y es que un ojo enorme envuelto en llamas y con una estrecha rendija oscura por pupila coronaba ahora el espacio entre ambos pináculos, de forma idéntica a cuando lo vio por primera vez en lo alto de Barad-dûr. Nada más hacer acto de presencia toda Ecuestria se oscureció al instante, como si los colores se hubieran saturado de golpe. Unas nubes densas y oscuras se arremolinaron sobre el gran ojo y comenzaron a expandirse hacia todas las direcciones, tapando la luz del sol y sumiendo a esa parte de la tierra en tinieblas. Acto seguido la profunda y cavernosa voz de Sauron musitó.
-Lo veo todo.
Un haz de luz anaranjada proveniente del propio ojo iluminó la oscuridad como un faro, mientras iba peinando toda Ecuestria y más allá. Se detuvo entonces mirando hacia el sureste, posando su mirada sobre Las Pegasus.
-Abajo.
Como si un castillo de naipes se tratase, las nubes que sostenían la ciudad se desvanecieron y los edificios cayeron hacia abajo arrastrando a todo y a todos consigo; una cacofonía de piedra, metal y gritos resonó por todo el valle y la ladera de la montaña hasta que un sepulcral silencio se echó sobre la zona. El ejército de ponis oscuros de cristal fueron testigos del suceso y se quedaron allí contemplando el sitio donde una vez se alzó Las Pegasus. El cartel de Applewood era lo único que seguía en pie, ahora solitario en un lado de la cima.
-Un problema menos…-murmuró Sauron sin mayores contemplaciones.
Acto seguido movió su mirada hacia el oeste, mirando más allá del horizonte y, en un momento dado, anunció.
-Los encontré.
Twilight entonces dio un bandazo, notando como su visión se nublaba y siendo sustituida por la visión del gran ojo, viendo entonces lo que él veía. Esbozó entonces una vil sonrisita, murmurando de seguido.
-Mis queridas amigas… ¿a dónde vais tan deprisa?
El viaje atravesando los mares lánguidos había sido lento pero constante, hubo un día en el que apenas avanzaron ya que se toparon con un largo periodo de calma chicha que les dejó a la deriva y sin poder avanzar, pero en cuanto anocheció el viento se volvió a levantar y consiguieron continuar sin muchos incidentes.
En cuanto al estado de la mar en sí siempre había sido tranquilo y para nada revuelto, como bien aseguró Luna. Lo máximo que llegaron a experimentar fue una ligera marejadilla que dejó unas leves olas que hicieron el trayecto un poco más lento debido al constante bamboleo del esquife, lo que provocó algo de mareo en Rarity y Applejack.
-Agh, maldita sea, menudo viajecito…-masculló la unicornio blanca tras vomitar por la borda un par de veces.
-Tranquila, ya casi hemos llegado, sólo quedan unas pocas millas-la animó Luna, ayudándola a enderezarse.
Y era cierto, a pocos kilómetros de distancia se podía distinguir la costa de las tierras vetustas, las cuales se veían negruzcas y desoladas desde donde estaban. Altas y escarpadas montañas se recortaban al fondo, presentando el mismo pobre y decrépito aspecto, y alargados pedregales totalmente desprovistos de vegetación remataban el conjunto. Tanto Luna como las chicas estuvieron observando el paisaje en silencio hasta que, en un momento dado, Fluttershy comentó.
-Qué silencio… da escalofríos…
-Sí… ¿en serio sigue habiendo alguien viviendo ahí?-inquirió Rainbow.
-No como tal, pero sí que se sabe que hay razas que se suelen pasar por aquí de vez en cuando.
-¿Para qué? Si no hay nada…-murmuró Applejack, extrañada.
-Suelen ser bucaneros, busca tesoros o exploradores, aunque la tierra está esquilmada suelen surgir de vez en cuando restos de las antiguas civilizaciones que una vez poblaron este lugar. Quizás nos encontremos con algo, quien sabe…
Las palabras de la alicornio animaron de cierta forma a las chicas, aunque en ese momento comenzó a levantarse un incipiente viento que arrastraba consigo una extraña sensación de inquietud. Applejack miró hacia atrás un momento y, al verlo, exclamó.
-¿¡Qué demonios es eso?!
Las demás se dieron la vuelta y se quedaron heladas al ver lo que vieron; y es que unas densas y oscuras nubes se acercaban hacia ellos a una velocidad vertiginosa, al tiempo que un destello anaranjado se dejaba entrever entre ellas. En cuanto fijaron la vista en él lo vieron, un enorme ojo envuelto en llamas posó su mirada en todas ellas, al tiempo que una profunda y cadavérica voz musitaba.
-Os veo…
Acto seguido el viento se intensificó y se levantó entonces la mar, azotando al esquife; una súbita tormenta apareció de improviso y Luna reaccionó de seguido.
-¡Rarity, ayúdame a recoger las velas, rápido! ¡Applejack, mantén el rumbo, llévanos a la costa!
-¡Sí, princesa!
Con la ayuda de su magia, unicornio y alicornio aseguraron las velas, al tiempo que las olas comenzaban a azotarlas desde todos los ángulos.
-¿¡De dónde ha salido esta tormenta?!-masculló Applejack, asiendo el timón con fuerza.
-¡Esas nubes no son normales, no pueden ser cosa de la fábrica del clima!-exclamó Rainbow.
-¡Menos mal que los mares lánguidos eran tranquilos!
-¡No es el momento de ponerse fina, Rarity!
Siguieron avanzando arrastrados por la tormenta y las corrientes marinas, las cuales hacían complicado dirigir bien al esquife, pero Applejack no cejó en ningún momento y mantuvo el rumbo con todas sus fuerzas, haciéndoles evitar las olas más grandes. Estando cerca de tocar tierra tomaron entonces una que se les acercó por detrás, cabalgando la cresta y precipitándose hacia la orilla a una velocidad endiablada.
-¡Agarraos!-exclamó Luna, comenzando a hacer magia.
La ola se precipitó sobre la negruzca y rocosa tierra, el esquife cayó hacia delante y el golpe destrozó gran parte de la proa; también hubiera lanzado a las demás si no hubiera sido por Luna, que agarró a todas a tiempo con su magia, evitando así que se descalabraran.
-¿¡Estáis todas bien?!-inquirió ella, dejándolas en el suelo.
-¡Sí!
-¡Vale! ¡Recoged las cosas y alejémonos de la costa!
Entre todas cargaron con los víveres y el equipo, echando a andar hacia el interior de las tierras vetustas y dejando atrás la costa; la tormenta dejó estar presente en cuanto se alejaron lo suficiente, siendo sustituida por un clima estático y de lo más enrarecido, como si no hubiese nada definido en ese aspecto. No hacía calor ni frío, la humedad dio paso a una sequedad muy extraña que hacía que se las erizara el pelaje, y una sensación de desasosiego y soledad se apoderó de ellas enseguida. El silencio era tal que incluso sus pisadas hacían eco en la distancia.
-¿Sentís eso?-inquirió Applejack en ese momento.
-Sí, no sabría decir lo que es, es muy extraño…-asintió Rarity.
-No sé si sentirme triste, alegre o qué…-apuntó Pinkie, con gesto confuso.
-Tranquilas, no es nada, simplemente es el ambiente, nada más. Lo que sentís es un remanente de lo que una vez llegó a haber aquí. Sé que es extraño, pero os acostumbraréis enseguida-murmuró Luna, tranquilizándolas.
A su alrededor no se veía más que llanos y pedregales vacíos y solitarios, parecía mentira que alguna vez hubiera llegado a haber vida en ese lugar. En un momento dado el silencio fue opacado por un abrupto y débil llanto que sorprendió a todas por igual. Y es que Fluttershy se había echado a llorar sin ninguna razón en particular, al verla Rainbow se acercó a ella para calmarla.
-Hey, hey, Fluttershy, tranquila ¿Qué te pasa?
-¿Por qué lloras, querida?-inquirió Rarity, igual de preocupada.
Al principio la costó un poco, pero finalmente consiguió decir algo entre sus débiles sollozos.
-No lo sé… no sé por qué lloro… de repente me invadió una enorme tristeza y yo… yo… por qué…
Tras eso se echó sobre el hombro de Rainbow y siguió llorando débilmente, dejando a las demás igual de confusas o incluso más que antes. En ese momento Luna se adelantó y se acercó a ella, acariciándola la crin con un casco y murmurando de seguido.
-Oh, pobrecita mía… temía que le pasara algo así…
-¿Por qué? ¿Qué la ocurre, princesa?-inquirió Rainbow.
Luna se quedó callada por un momento, pensando bien cómo explicárselo, hasta que finalmente se pronunció.
-Como ya os he dicho antes, es el ambiente. En su día aquí hubo vida y color, alegrías y esperanzas, penas y desdichas. Todo eso desapareció tras las cruentas guerras y conflictos que asolaron este continente, dejándolo como lo veis ahora. Fluttershy es una poni muy sensible, y seguramente esté sintiendo de forma distinta todo lo que una vez vivió aquí. Nos dirigimos hacia el norte, donde una vez estuvo Ponyland, y ese reino en concreto fue uno de los que más padecieron esas guerras. Muchos ponis sufrieron y encontraron la muerte aquí. Quizás sea eso lo que la atormenta tanto.
Las demás se quedaron calladas, comprendiéndolo un poco mejor y sintiéndolo sobre todo por Fluttershy, la cual no podía dejar de llorar. Trataron de calmarla alentándola a seguir e infundiéndola palabras de ánimo, pero nada aplacó la infinita tristeza ajena que parecía sentir. Finalmente, y por el bien de la sensible pegaso, Luna encendió su cuerno, lo posó en su frente y la sumió en un súbito sueño que la calmó rápidamente.
-Es lo mejor que puedo hacer por ella, al menos estará tranquila mientras duerme, la he imbuido en un sueño placentero para que no sufra más. Yo la llevaré, sigamos adelante.
El viaje continuó hacia el norte durante la mayor parte del día, parándose a descansar de vez en cuando y comer algo entre medias para recuperar las fuerzas. El mismo triste y desolado paisaje se repetía allá por donde pasaban, no vieron nada de vegetación a lo largo y ancho de todo el páramo por el que anduvieron, y aunque llegaron a distinguir antiguas estructuras y formaciones rocosas que evidenciaban que alguna vez allí llegó a haber algo, nada más se veía aparte del imperante color negruzco de la tierra y sus rocas. Al este y, desde donde estaban, se extendían las mismas nubes negruzcas que lo tapaban todo y revolvían los mares lánguidos, con el mismo destello anaranjado surgiendo en la lejanía y que parecía seguirles conforme más rápido se movían.
-¿Qué es esa luz? Parece seguirnos…-masculló Applejack, inquieta.
-No lo sé, pero creo que proviene de Ecuestria…-murmuró Luna, preocupada.
-¿¡Qué?! Pero eso quiere decir que…
-Sí, debe ser cosa de ese Sauron, se expande como una enfermedad, nunca había visto nada igual…
Las demás se quedaron consternadas, mirando a las nubes con aprensión; entre la posibilidad de que en Ecuestria lo pudieran estar pasando mal y el deprimente paisaje que las rodeaba, no sabían qué podía ser peor.
En un momento dado, y mientras seguían su paso hacia el norte, se encontraron entonces sobre un gran promontorio los restos erosionadísimos y casi imperceptibles de un antiquísimo castillo de cuatro torres y patio interior. Estaba rodeado de una pequeña cuenca que evidenciaba que alguna vez llegó a haber un río, por lo que se podía obviar que también había un frondoso bosque cubriendo toda la zona. Casi no se podía distinguir, pero el tono de la piedra conservaba aún un resplandor rosado, por lo que debía de estar hecho de cuarzo rosa o de algún material similar. Al fondo las montañas comenzaban a definirse mejor, estando cada vez más cerca, y de entre los picos destacaba lo que parecía haber sido un volcán debido sobre todo a su forma cónica perfecta.
-Anda ¿eso no es un castillo?-observó Pinkie.
-Sí, está muy erosionado y no queda casi nada, pero lo es…-asintió Rarity, fijándose.
-Dream Valley-anunció Luna.
-Espere ¿¡esto es Dream Valley?!-inquirió Applejack, alucinada.
-Sí, o al menos lo fue. Ponyland estaba dividida en varias zonas, en Dream Valley vivían los ponis en un castillo rodeado por un río y un frondoso bosque. Esto es lo que queda entonces…
Llenos de curiosidad, sobre todo Applejack y Pinkie, se acercaron a las ruinas para verlas mejor y observar el panorama desde allí; no quedaba nada, aunque aún se distinguía a simple vista la forma cuadrangular del castillo y el patio, con un agujero en el centro taponado de escombros y piedras.
-Esto debió de ser un pozo…-supuso Applejack, observándolo.
-¡Eh, he encontrado algo!-anunció en ese momento Rainbow.
Las demás se acercaron con curiosidad hasta la pegaso, la cual estaba apartando varias rocas que parecían taponar un acceso inferior. En cuanto la última piedra fue apartada vieron un pequeño hueco por el que se podía pasar.
-¡Mirad, escaleras! Debe de haber algo ahí abajo…
-¿Es seguro? Yo no tentaría a la suerte…-comentó Luna con seriedad.
-Voy a mirar…
-Ten cuidado, Rainbow…
La pegaso se aventuró por el hueco y las demás esperaron, aunque en ese momento comenzaron a oír un ruido apagado como de aleteo en la lejanía, que fue aumentando poco a poco conforme iba pasando el tiempo.
-¿Qué es eso que suena?-inquirió Rarity, extrañada.
Luna levantó la cabeza, mirando hacia el este, y entonces lo vio. Lo que parecía ser una mancha oscura comenzaba a recortarse poco a poco en la distancia, acercándose lenta pero imparablemente. En cuanto estuvo lo suficientemente cerca pudo ver mejor lo que se trataba, revelándose como una bandada de pájaros. Sin embargo no parecían ser unos pájaros cualesquiera, y su sola presencia ya la hizo sospechar de por sí. Supo entonces que debían de ocultarse y exclamó.
-¡Adentro todas, rápido!
-¿Qué? Pero princesa…
-¡Ahora no, luego os explico, vamos, vamos!
Entraron en el hueco rápidamente con algo de esfuerzo, ya que el tiempo lo había estrechado con cascotes, y en cuanto lograron esconderse los pájaros hicieron acto de presencia, revoloteando el lugar como si buscaran algo. Estuvieron rondando por las inmediaciones durante unos buenos minutos, en actitud vigilante, hasta que finalmente se marcharon de allí, dejando el lugar desierto y regresando un sepulcral silencio a las ruinas de Dream Valley.
Salieron del hueco, el cual resultó ser un antiguo pasillo que había quedado taponado por un desprendimiento, y una vez fuera las demás inquirieron.
-¿Qué eran esos pájaros? ¿No se supone que aquí no hay nada?
-Precisamente eso es lo que me hizo sospechar, no me daban buena espina, parecía que habían venido a espiarnos… creo que hemos hecho bien, ya no se ve el destello.
Y así era, de entre las nubes que taponaban el horizonte el destello anaranjado dejó de ser visible, como si su atención hubiese sido desviada.
-Creo que es un buen momento para continuar, debemos dirigirnos a las montañas y esperar a la noche.
-¿Por qué a la noche?-inquirió Rarity.
-Es el mejor momento, ya lo veréis. Vamos.
Dejaron atrás lo que quedaba del castillo de Dream Valley y se desviaron hacia el noroeste, en dirección hacia las montañas más cercanas; el terreno se fue volviendo cada vez más escarpado conforme se iban acercando, dificultando de esta forma la subida, pero no cejaron en ningún momento puesto que comenzaba atardecer y debían de aprovechar al máximo las horas de luz que quedaban. De por sí no había mucha luz, ya que el ambiente se había oscurecido mucho tras la aparición de esas nubes, pero al menos se veía algo.
Poco a poco fueron paliando los siguientes metros, al tiempo que las tierras vetustas comenzaban a hacerse más pequeñas bajo sus cascos; las ruinas del castillo de Dream Valley lograban verse desde la distancia, y en cuanto los últimos rayos de sol se apagaron en la distancia hicieron un alto momentáneo.
-Vale, hay que sacar los faroles, no podemos seguir a oscuras-murmuró Luna.
Con un par de faroles que les proporcionaron en Maretonia y un poco de brea, los encendieron para poder iluminar el camino y continuaron la marcha a través de las escarpadas laderas. Desde entonces Fluttershy seguía dormida en el lomo de Luna, cosa que llamó mucho la atención de las demás.
-Madre mía ¿Fluttershy sigue dormida?
-Sí, la provoqué un sueño lo suficientemente largo para que no tuviera que volver a experimentar lo mismo si despertaba antes de tiempo, para cuando lleguemos a Alicornia se despertará. Cuidado por donde pisáis-explicó la alicornio oscura, sosteniendo el farol con su magia.
Tuvieron que disminuir un poco el ritmo ya que subir a oscuras y tan solo alumbradas por dos faroles no era del todo seguro, pero finalmente lograron alcanzar la cima más alta; durante la subida la alicornio aprovechó para dar el correspondiente empujoncito a la luna, brillando débilmente en lo alto del cielo y entre las nubes. Apenas la miró ya que andaba ocupada tratando de no pisar mal, pero evitó en todo momento mirarla directamente.
En cuanto llegaron al punto más alto Luna dejó el farol a su lado y anunció.
-Vale, ya estamos aquí, dadme un momento y enseguida nos iremos.
-Ah ¿es aquí?-inquirió Applejack.
-Sí, pero antes he de cumplir con el protocolo, por así decirlo. A ver…
Acto seguido cerró los ojos en un gesto de concentración, al tiempo que su cuerno comenzaba a brillar y una serie de glifos brillantes se dibujaban en el aire enfrente a ella. Las demás estuvieron esperando pacientemente tras ella, aunque en un momento dado Pinkie miró hacia atrás y, entonces, lo vio.
-Eh… chicas, esa luz vuelve a brillar.
Las demás miraron hacia donde ella señalaba y entonces la vieron, desde la distancia y recortándose entre las oscuras nubes, el destello anaranjado volvió a hacer acto de presencia, fijándose en ellas. De nuevo la profunda voz resonó por toda la montaña, clara y amenazante.
-No podéis esconderos…
-Esto… ¡princesa!-exclamó Rarity, apurada.
-¡Voy, voy, un momento, ya lo he oído!
Sin desconcentrarse en ningún momento, Luna siguió haciendo magia con los ojos cerrados, al tiempo que más glifos seguían dibujándose en el aire, tomando una curiosa forma. Detrás de ellas la luz se intensificó, al tiempo que más aleteos comenzaban a oírse no muy lejos de allí, poniendo a todas un poco más nerviosas. La alicornio oscura fue un poco más rápido, al tiempo que la forma en el aire se definía un poco más.
En cuanto terminó de dibujarse, la forma se reveló como una A estilizada con tres apéndices a los lados y en la parte superior, los primeros eran sendas alas y el tercero era un largo cuerno. En ese momento Luna exclamó.
-¡Ahora, vamos, vamos!
De golpe y porrazo una puerta se abrió, o al menos esa fue la sensación que las dio, sin embargo no tuvieron tiempo de ver nada más, puesto que una luz blanca les cegó momentáneamente en cuanto cruzaron el umbral. Y, al segundo siguiente, la cima estaba desierta.
-¿¡Qué?! ¿¡Dónde se han metido?! ¡No las veo!
-¡No lo sé, no sé qué han hecho, han desaparecido de repente!
-¡Maldición, estaban tan cerca!
Cualquiera que hubiera visto a Twilight en esos momentos hubiera pensado que no estaba en sus cabales, ya que estar sentada en el trono hablando a la nada en voz alta no era algo que cualquiera haría. Gracias a la nueva forma que Sauron había adoptado partiendo del poder del propio anillo ahora podía comunicarse con él de manera más directa, sin necesidad de aparecerse y desaparecerse cual espíritu. Ahora el anillo se localizaba en lo alto de la montaña sosteniendo el gran ojo, pero para no levantar sospechas Twilight creó una ilusión con su magia para que pareciera que la joya seguía colgando de su cuello. Ya no la hacía falta tenerla como tal, puesto que su poder y el del anillo eran uno sólo, lo compartían como en una relación simbiótica. Y eso la daba muchas posibilidades.
-¿A dónde han ido? ¿Sabes dónde pueden estar?-inquirió en ese momento Sauron en su cabeza.
-No lo sé, al principio me chocaba que decidieran ir a las tierras vetustas, pero ahora… no sé qué pensar.
-Maldita sea, contaba con esos elementos para replicar el palantir…
-Ya, lo sé, vamos a tener que tirar de otro método si no vuelven a aparecer…
La idea había sido de Twilight, en un principio había pensado en utilizar el resto de elementos para corromperlos de igual forma y que les sirvieran para sus propósitos, pero después de saber más sobre los palantir cambió sus planes. Confiaba en capturarlas más pronto que tarde, sobre todo ahora que Sauron era capaz de verlo todo, sin embargo ese súbito e inesperado contratiempo frenó en seco sus planes.
-Si vuelven a aparecer lo sabré y podré verlas con facilidad, pero de momento vamos a enfocarnos en lo que nos atañe. Después de todo tenemos más opciones ¿no?
-Sí, claro, el cristal y algunos materiales se pueden conseguir aquí fácilmente, sin embargo otros como el jade o el berilio vamos a tener que conseguirlos en otros reinos.
-Bien, en ese caso necesitaremos más efectivos, daré la orden yo mismo. El ejército ya avanza hacia el oeste, por cierto-informó Sauron.
-Estupendo…-murmuró Twilight, esbozando una satisfecha sonrisa.
En momentos como ese era cuando la alicornio más podía notar el cénit de su nuevo poder, teniéndolo todo a sus cascos. Nada podía pararla. Ni siquiera sus amigas.
¡Más Sombras de Mordor! La cosa avanza poco a poco, y en el siguiente capítulo veremos más cosas sobre Alicornia, pero antes un poco de backstory. Y sí, en mi headcanon las primeras generaciones de MLP han sucedido en el mismo mundo, pero en otro lugar y otro tiempo completamente distintos. Tiene sentido pensarlo, ya que después de todo las anteriores generaciones preceden a la cuarta, y muchos nombres de ponis y algunos diseños proceden directa o indirectamente de las mismas. Los villanos mencionados son villanos reales de la primera generación, aunque he omitido un par al tener una versión de cuarta generación, ya sabréis quienes son después de todo.
No hay mucho más en ese aspecto que contar, me he guardado más cosas para el siguiente capítulo, que será importante en cuanto a detalles tanto del argumento como del lore de mi headcanon se refiere. Al principio pensé en dejar la tanda aquí, pero al final me lo pensé mejor y haré un capítulo más para no haceros sufrir, estad agradecidos XD na, es bromuro, no os sulfuréis.
Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
