Capítulo 6
La calma antes de la tormenta
Los siguientes días fueron pasando poco a poco mientras se iban preparando para su marcha. Aunque la vida en Alicornia era tan tranquila que, sin ni siquiera darse cuenta, no pudieron evitar asentarse un poco y ponerse cómodos, mientras iban aprendiendo más sobre la vida y las costumbres en tan diversa comunidad.
Luna aprovechó para ponerse al día con su madre tras tanto tiempo separadas, notándolo enseguida.
-Oh, mamá, realmente te he echado mucho de menos, había momentos en los que me sentía incapaz de volver a encajar, mi retorno a Ecuestria fue muy duro para mí…
-Me lo imagino, cariño, yo también os eché mucho en falta, y más de una vez quise ir de visita para veros y estar con vosotras, pero mis obligaciones aquí me tenían muy ocupada…
-Lo sé, lo sé, no te estoy echando la culpa ni mucho menos, es sólo que… a veces me sentía muy sola, y yo…
Antes de que Luna pudiera decir nada más, Lauren la silenció con la punta de su ala derecha, al tiempo que murmuraba.
-Soy yo quien os debe una disculpa, a ti y a tu hermana. Me pesa tanto no haber podido estar ahí cuando más me necesitabais… cuando pasó lo de Nightmare Moon fui a ver a tu hermana, estaba tan destrozada que me costó mucho calmarla. No hacía más que culparse por lo sucedido, cuando en realidad parte de esa culpa era también mía, por no haber estado ahí para poder evitarlo. Dejé que la oscuridad te consumiera. Lo siento tanto, cariño… lo siento…
-No, mamá, no, tú no hiciste nada mal, fuiste una madre maravillosa, la única culpable de que Nightmare Moon me dominara fue única y exclusivamente mía. Tú nos enseñaste a ser fuertes y mantenernos impasibles ante la mayor de las adversidades, pero desoí tus consejos por mis egoístas pensamientos, que fueron los que la dieron forma.
-Aun así no estuve ahí. Una madre siempre quiere lo mejor para sus hijos, y sin embargo siempre he estado lejos de vosotras. Eso es quizás lo que más me ha pesado durante todos estos años.
-Oh, mamá…
Las dos se unieron entonces en un fuerte abrazo lleno de sentimiento que puso los puntos sobre las íes, tranquilizando a ambas yeguas y despejando las posibles dudas que pudieran quedar. Aun a pesar de todo, el amor siempre acababa predominando. Y tanto madre como hija iban muy bien servidas en ese aspecto.
Aunque Lauren no fue la única, puesto que Bonnie se vio azotada, literal y figuradamente hablando, por preguntas por parte de Luna, la cual deseaba saber más de su madre en sus tiempos mozos.
-¿En serio mi madre era tan revoltosa de pequeña? ¡A mí no hacía más que regañarme constantemente por lo mismo! ¡Qué injusticia! ¡Necesito saber, Bonnie, por favor!
-Bueno, bueno, ya que lo pones así supongo que tendré que contarte una cosa o dos…
-¡Por favor!
-Vale, veamos… ¿qué puedo decir de tu madre, querida? Ha sido y sigue siendo como una hija para mí, apareció en un momento de mi vida en el cual yo no estaba muy bien emocionalmente hablando, y llenó un hueco muy vacío en mi corazón. He vivido muchos años sola y siempre he querido tener hijos, pero nunca encontré a alguien con quien compartir mi vida, lo que me limitó en ciertos sentidos. Ni siquiera el hecho de tener a Ponyland bajo mi protección me llenaba lo suficiente, y la apatía de los ponis de por aquel entonces me enervaba y daba pereza a partes iguales.
-Ya veo… ¿y por qué les ofreciste tu protección si no estaban dispuestos a tomarla en consideración?-inquirió Luna, extrañada.
-Supongo que fue por el hecho de querer tener algo que hacer. La gran mayoría de los alicornios de por aquel entonces siempre estaban ocupados con algo, muchos se dedicaban a la protección, otros guiaban a viajeros extraviados, algunos se dedicaban a la enseñanza y el resto se limitaban a predicar la palabra del Primer Alicornio.
-Como Primal Faith…
-Sí, él fue uno de los primeros sacerdotes de la historia de la religión primalicorniana, y ha mantenido su puesto desde entonces. Su experiencia y sabiduría le permitieron elevarse como Sumo Sacerdote, cargo que ha mantenido durante un largo tiempo hasta ahora.
-Oh, sí, supongo que el no hacerse responsable del mal ajeno no entrará dentro de sus funciones…-murmuró Luna con desdén.
-Entiendo tu frustración, querida, y sé que como nación vigilante que es, Alicornia debería hacer más por Equus, pero no nos queda más remedio que respetar su decisión.
Ante eso la alicornio oscura no dijo nada, perdiéndose por un instante en sus propios pensamientos, pero enseguida los retomó.
-Entonces… mi madre llenó ese vacío en tu corazón.
-Así es, y me hizo muy feliz durante muchos largos años en los que yo la fui enseñando todo lo que sabía. ¿Era un trasto? Pues sí, como todos los potrillos, la gustaba de hacer rabiar y hacía pucheros cuando no conseguía lo que quería, pero eso la hacia ver aún más adorable. Cuando su madre, Tranquility Sea, murió, pude devolverla el favor llenando su corazón de lo mismo que ella llenó el mío hace tantos años.
-¿De qué?
-De esperanza, querida, a lo que más nos aferramos en tiempos difíciles. Si algo me ha enseñado la vida es a no rendirme nunca, aunque todo parezca perdido y tu vida se sienta como si fuera lo más insignificante del mundo.
Las palabras de Bonnie dieron que pensar a Luna, olvidándose por completo de su rabia por el hecho de que su madre fuera más revoltosa que ella de pequeña. Aunque apenas conocía a Bonnie, la dio la sensación de que, gracias a su madre, ahora la conocía un poco más, como si fuera la típica abuela de toda la vida aunque en el fondo no fueran familia. No pudo evitar sentirse vulnerable en ese sentido, abriéndose un poco más al respecto.
-Lo he hablado con mi madre más de una vez, pero no puedo evitar volver a pensarlo. El destino de Ecuestria pende de un hilo, y me sigo sintiendo en parte responsable. Aun a pesar de que llegué a sospechar que había algo malo con Twilight, nunca llegué a ahondar mucho más al respecto. La duda me embargaba y esa inacción fue lo que permitió que ese Sauron la corrompiera. Sé que no debería dejarme llevar por lo negativo, pero aun así… me siento tan mal conmigo misma que a veces pienso que está todo perdido.
Ante eso Bonnie esbozó una triste sonrisa, en un gesto de infinita comprensión, al tiempo que hablaba.
-Sé lo que sientes, yo pensé lo mismo cuando las Guerras Vetustas arrasaron Ponyland. Pero Luna, querida, no pienses en lo que ya está hecho, sino en lo que está por hacer. Tienes aún la oportunidad de recuperar lo que te han arrebatado tan injustamente, y eso es lo que debe moverte. El mal toma muchas formas, es arrogante y mezquino, y muy astuto también, pero eso no lo hace invencible ni mucho menos. Encuentra tu fuerza en los demás y en ti, y hallarás la respuesta a tus preguntas.
Las palabras de Bonnie llamaron la atención de Luna, sin comprender del todo a lo que se refería, pero aun así las agradeció profusamente, dándola un gran abrazo y hablando de otras cosas más banales.
Por su parte, las demás también estuvieron descubriendo cosas por su cuenta y explorando Alicornia; Rarity, sin perder nunca su toque, estuvo visitando las distintas tiendas de ropa para descubrir cómo era la moda de allí, encontrándose con cosas de todo tipo. Conoció a una anciana poni unicornio descendiente de Ponyland que la estuvo explicando la costura y la moda de Alicornia.
-Como supongo que ya sabrás, nosotros los ponis sólo nos vestimos en ocasiones solemnes, para fiestas y celebraciones suele haber mucha demanda, sobre todo por parte de las yeguas. El resto de las razas no son tan dadas a la moda, pero han ido adaptando nuestras costumbres un poco, añadiendo algo de ropa a su repertorio. Por ejemplo, los gatos de Abysinia suelen añadir a su día a día algún que otro complemento como chales y tocados para las gatas y fedoras y gabardinas para los gatos.
-Oh, yo también soy muy de complementos, de hecho suelo completar todas mis obras con numerosos remates, uso sobre todo joyas, les da un toque muy chic que personalmente me encanta, y gusta mucho también.
-¿Joyas? Vaya, curiosa forma de rematar, nunca lo he probado, aunque los ponis de por aquí suelen ser muy simples, no suelen exigir mucho en ese sentido…
-¿Por qué no? Después de todo, si nos vamos a vestir en contadas ocasiones ¿por qué no hacerlo de la forma más hermosa y llamativa posible?-inquirió Rarity, con su característico glamour.
La anciana unicornio esbozó entonces una triste sonrisa, mirando a la nada con expresión austera y murmurando al poco rato.
-Supongo que es porque ya estan acostumbrados a otro estilo de vida. La guerra te obliga a dejar atrás lujos y comodidades, sobrevivir es más importante que el simple deseo material. No me malinterpretes, entiendo que tu visión sea distinta, de hecho me recuerdas a mí en mis tiempos mozos, pero después de vivir una vida entera huyendo y tratando de que no te maten, te hace ver la vida de otra forma.
Ante esas palabras Rarity se quedó un tanto cortada, entendiendo la visión de la anciana poni y avergonzándose un poco al respecto.
-Lo… lo siento mucho, querida, no lo pensé así…
-No, tranquila, no te preocupes, después de todo somos muy diferentes tú y yo…
-No lo creo.
Ésta vez fue el turno de la poni anciana de sorprenderse por sus palabras, a lo que Rarity respondió acto seguido.
-Quiero decir… usted ha vivido mucho más que yo, tenemos unas visiones de la moda muy distintas, sin embargo tiene sentido lo que dice. Es sencillo pasarlo por alto si no lo has vivido, pero después de lo que me ha pasado a mí y a mi gente, puedo entender por qué lo dice. Yo no viví esos tiempos, pero ha sido ahora cuando me ha tocado experimentar una guerra por primera vez tras un largo periodo de paz y armonía. Ha sido venir aquí y casi olvidarlo por completo durante estos días… oh, cielo santo…
Antes de que Rarity pudiera decir nada más, sintiendo cómo las lágrimas la abordaban, la anciana unicornio la paró poniendo un casco sobre el suyo, murmurando rápidamente.
-No te sientas mal, querida, entiendo perfectamente por qué lo dices. Cuando llegué aquí tras la guerra tardé mucho en recuperarme y regresar a mi antiguo yo, pero una parte de mí se quedó en Ponyland. Nunca te recuperas de algo así, perder tu antiguo hogar es algo que no desearía a nadie, ni siquiera a mi peor enemigo. Alicornia hizo muchísimo por nosotros, nos dio un nuevo hogar y un futuro. Pero al contrario que yo, tú tienes una oportunidad de recuperar lo que os han arrebatado. Tú puedes luchar por tu tierra y tu gente, querida. Nosotros no tuvimos esa suerte.
Las palabras de la anciana poni movieron por dentro a Rarity gratamente, sintiéndose un poco mejor; se engujó las lágrimas rápidamente, agradeciéndola profusamente al respecto.
-Muchas gracias por tus palabras, querida, me han hecho sentirme mucho mejor…
-No ha sido nada. Enséñame un poco de tus remates con joyas, me han llamado la atención…
Aunque Rarity no fue la única en descubrir mas cosas de Alicornia, Fluttershy también se interesó por las especies foráneas de las que Lauren les habló, y la que más la llamó la atención fueron los ciervos.
Alejados del mundanal ruido y el núcleo poblacional de Alicornia, los ciervos vivían y ocupaban gran parte de los terrenos de sus afueras, en frondosos bosques donde la pegaso gustaba de pasar su tiempo en compañía de los animales de por allí. La tristeza y el desasosiego que llegó a exerimentar cuando llegaron por primera vez a las tierras vetustas se desvaneció como si nunca antes hubiera existido, sintiéndose mucho mejor consigo misma mientras conversaba con ellos.
-Vaya, vivís muy tranquilos aquí por lo que veo…
-Sí, nuestra especie siempre se ha caracterizado por proteger los bosques que nos dan cobijo, la naturaleza provee y nosotros obramos en consecuencia. Alicornia no está mal como asentamiento, pero preferimos quedarnos cerca de nuestro hábitat natural.
-Entiendo, yo también me siento más cómoda viviendo cerca del bosque Everfree aun a pesar de lo peligroso que es…
-Eres una poni extraña, Fluttershy, no eres como los demás…
-Oh, me halagan sus palabras, majestad…
El rey Aspen era el líder de la colonia, se trataba de un majestuoso e imponente ciervo, con una cornamenta de color dorado que se asemejaba a una corona, unos profundos ojos verdes y un pelaje de colores fríos entre los que destacaban el blanco, el marrón claro y un poco de negro en su corta cola. Su figura era fina y muy estilizada, y en su cuello portaba un collarín dorado muy parecido a los engalanes reales de las princesas Celestia y Luna, con un corazón rojo en el centro. Los ojos de Fluttershy no pudieron evitar posarse sobre él, cosa que Aspen advirtió enseguida.
-Veo que el corazón del bosque ha captado tu atención…
-Oh, lo siento, majestad, no pretendía importunarle-murmuró ella, algo azorada.
-Tranquila, no es ningún problema. El corazón del bosque es lo único que queda de nuestro antiguo hogar, está tallado de una corteza de árbol hueco y hojas caducifolias previamente tratadas. Todos los reyes de mi pueblo anteriores a mí lo portaron, es un símbolo inequívoco de nuestro estatus real y lo que nos reconoce como tal.
-Vaya…
-Aunque me siguen llamando rey, hace tiempo que lo dejé de ser. No se puede ser rey de un reino que ya no existe. Ahora es una mera formalidad, una descripción de mi persona, pero nada más lejos de la realidad. Y el corazón tan sólo es una vieja reliquia que ha sobrevivido a las guerras.
-Oh, no hable así, por favor. Entiendo que le duela haber perdido su hogar, pero está aquí y ahora, y tiene a los suyos consigo. Eso es un lujo que no todo el mundo se puede permitir.
Aspen miró de arriba abajo a la pegaso con expresión sucinta, sin embargo murmuró al poco rato.
-Realmente eres una poni extraña, Fluttershy. Has perdido tu reino y a tu familia, y aun así tratas de animarme a mí, a un viejo rey sin corona ni feudo. No todo el mundo es como tú, eso desde luego.
Ante esas palabras la aludida no pudo evitar sonrojarse con fuerza, esbozando una sincera sonrisa de agradecimiento y diciéndoselo todo en nada.
En cuanto a Pinkie y Applejack se mostraron particularmente interesadas con los antiguos cuentos y leyendas que sus abuelas las contaron, aún algo incrédulas por el hecho de que todas y cada una de ellas fueran reales, sucediendo tal y como ellas las conocían.
Llenas de curiosidad al respecto, preguntaron a los ponis de tierra más ancianos acerca de estos cuentos y leyendas, contándolas cosas al respecto.
-¿Cuentos? De eso nada, queridas, pasó de verdad ¿a que sí, Old Star?
-¡Ya lo creo que sí, Serendipity, de cuentos nada, hechos reales, probados! ¿Quiénes dicen que son cuentos?
-Ah, discúlpennos, no sabíamos para nada que realmente todo lo que nos contaron nuestras abuelas ocurrió de verdad…-murmuró Applejack, un tanto afligida al respecto.
-¡Sí, toda nuestra vida creyendo una cosa y resulta que todo es mentira! ¡Me explota la cabeza!-masculló Pinkie, alterada y emocionada a partes iguales.
-Bueno, realmente no podemos echaros en cara nada de eso puesto que pasó hace mucho tiempo. Sólo nuestros tatarabuelos supieron con precisión todo lo que ocurrió en Ponyland desde su fundación, pero es lógico que llegaran hasta vosotros como mitos y leyendas…
-Ah, sí, el paso del tiempo todo lo consume… como a nosotras.
-¿Recuerdan algo? Lo que sea, tenemos mucha curiosidad…
Ante eso las ancianas se revolvieron inquietas, sin saber muy bien qué decir al respecto, sin embargo hicieron un esfuerzo notable por proporcionarlas algo de información.
-Ah, veamos… recuerdo, recuerdo… oh, sí, antes en Equus vivían muchas más especies de las que viven ahora, había una en concreto que se caracterizaba por visitarnos regularmente y nos ayudaban mucho también.
-Ah, sí, creo que ya sé a qué te refieres… ¿no eran esos extraños simios sin pelo que andaban a dos patas y eran muy altos también?
-¡Sí, justo! ¿Cómo se llamaban? Ya no recuerdo…
-Agh, yo tampoco, qué malo es hacerse vieja… mi abuela creo que llegó a contarme cosas al respecto… ¿Megans? ¿Dannys? ¿Mollys? Ah, no sé, no sé…
-No se preocupen, no pasa nada si no logran recordar…-se aresuró a comentar Applejack.
-¡Sí, tampoco vamos a obligarlas!-añadió Pinkie, sin darle mayor importancia.
-Sentimos no poder ayudaros, jovencitas…
-Sí, aunque podríais ir a echar un vistazo a la biblioteca del templo, allí se conservan registros muy antiguos de épocas pasadas, quizás encontréis lo que buscais…
La idea gustó a ambas ponis de tierra, dirigiéndose para allá sin más premura tras despedirse de las ancianas ponis de tierra.
Dicho templo era bastante monumental y de lo más clásico, no se parecía en nada a las iglesias y catedrales más modernas, poseyendo un aire de lo más regio con multitud de columnas aristadas que soportaba un gran y suntuoso frontón prominentemente decorado. En el tímpano se podían ver escenas en las que el Primer Alicornio insuflaba vida en los primeros alicornios, los cuales iban a difundir su palabra a los ponis comunes.
-Vaya, qué detallado…-murmuró Pinkie en ese momento.
-Ya ves… entremos-sugirió Applejack.
La nave interior del templo era más oscura que las actuales iglesias, siendo la puerta de entrada la única fuente de luz natural; las paredes destacaban por estar pintadas mostrando más escenas con alicornios enseñando a distintos ponis todo tipo de actividades, desde magia a los unicornios, vuelo a los pegasos y labores de labranza a los ponis de tierra. Dispuestos en torno a la nave, y a los pies de las columnas interiores que sostenían el techo, se hallaban multitud de ofrendas y objetos de todo tipo junto a grandes antorchas de pie que iluminaban débilmente el lugar, y al fondo del todo, una estatua de mármol blanco enorme del Primer Alicornio miraba hacia la salida con su característica cara sin atributos físicos definidos.
-No se parece en nada a una iglesia… es curioso-murmuró Applejack, curiosa.
-Pues sí… oh, mira, allí hay papiros…-observó Pinkie, acercándose.
Justo al lado de la estatua, y en una oscura esquina, había un abultado armario lleno de papiros enrollados, dispuestos en estrechos estantes con forma de colmena heptagonal. Cogieron un par y los estuvieron ojeando, viendo que estaban escritos en lo que parecía ser un ecuestriano muy antiguo y con palabras que no llegaron a entender.
-Ostras, esto es casi incomprensible, claro lo llevamos…
-¡Ya ves! ¿Qué pone aquí? Orni… ornito… orqui… no, ni idea-murmuró Pinkie, perdida.
-Quizás yo pueda ayudaros.
Ambas ponis se sobresaltaron ante esa grave pero cascada y repentina voz, dándose la vuelta y encontrándose entonces con una cara familiar.
-¡Oh, es el poni mayor del consejo, hola!-saludó Pinkie, animada.
-Sí, Primal Faith… supongo que nos habrá visto entrar-asumió Applejack, con respeto.
-Así es, y me sorprende ver que estáis enfrascadas de lleno en las Sagradas Escrituras…
-¿Estas son las Sagradas Escrituras?-inquirió la poni de tierra, atónita.
-Efectivamente, las originales además, escritas en ecuestriano antiguo que pocos saben interpretar actualmente. Aunque algo me dice que no es precisamente lo que andáis buscando…-murmuró Primal Faith, sagaz.
-Eh… bueno, no realmente, mi amiga y yo andábamos buscando algo de información acerca de los cuentos y leyendas que nuestras abuelas nos contaron cuando éramos pequeñas.
-Entiendo. Sí, es lo que ocurre cuando el tiempo pasa, que se deforma la realidad. En mi larga e intensa vida he visto y vivido muchas cosas, así que tal vez pueda ayudaros…
-¿De verdad? se lo agradeceríamos mucho, es que estamos muy intrigadas ¿sabe?
-Sí, es comprensible, después de todo son dos realidades separadas por el tiempo muy distintas… ¿qué es lo que queréis saber?
Entre Pinkie y Applejack le expusieron todas sus dudas, preguntándole sobre todo acerca de los protagonistas de esos cuentos que, en esencia, existieron y vivieron una vez hace mucho tiempo. Primal Faith las escuchó atentamente, comenzando a hablar tras un rato de cavilo.
-Equus tiene muchos años, más de lo que cualquier otro poni o raza conoce. No sabemos con exactitud el número, pero de lo que sí estamos seguros es de una cosa: la magia es eterna. Así como el Primer Alicornio.
El Sumo Sacerdote se acercó a la estatua del susodicho, mirándola con respeto y vehemencia mientras seguía hablando.
-Muchos son los que creen que todo ya estaba ahí cuando Él llegó, pero fue de Él, y sólo de Él, de donde nació la magia. Y de ella, y de sí mismo, los primeros alicornios nacieron, junto con el resto de ponis y razas que conforman este mundo. Quizás ya lo sepáis, pero os cuento esto para que podáis comprender un poco mejor lo que viene a continuación.
Tanto Pinkie como Applejack asintieron con la cabeza, escuchando atentamente todo lo que el anciano alicornio las decía.
-Fue entonces esa magia, proveniente de Él, la que dio forma al mundo. A los primeros alicornios nos enconmendó la tarea de enseñar al resto de ponis a usar esta magia en beneficio de todos, y de esta forma nació el talento y sus marcas, que es el que nos otorga nuestras queridas marcas de belleza. Yo fui uno de esos primeros alicornios, enseñando a los unicornios a controlar su magia, así como a algunos ponis de tierra también a trabajar la tierra. Por mis cascos pasaron multitud de ponis que buscaban encontrar el camino en su vida, enseñándoles en el proceso. Varias de esas ponis destacaron ampliamente del resto, entre ellas Twilight, Moondancer, Glory, Blossom o Applejack…
Tanto Pinkie como Applejack reaccionaron ante esos nombres, siendo la última la primera en expresar su sorpresa.
-¿¡Cómo?! ¿¡Me está diciendo que hubo una poni con el mismo nombre que el mío?!
-¿¡Y el de Twilight?!-añadió Pinkie, anonadada.
-Sí, desde luego, de hecho ahora que te miro bien juraría que hasta os parecéis físicamente. Que no te extrañe que sea una de tus ancestros.
Aprovechando que la poni estaba demasiado ocupada flipando, Primal Faith retomó su relato rápidamente.
-La vida en el pasado era normal y pacífica, o al menos todo lo pacífica que puede ser una vida contemplativa y sin complejos. Pero al mismo tiempo que hay magia y bondad, también hay maldad y caos. Y muchos de esos agentes de la maldad y el caos se dedicaron a hacer la vida imposible a los ponis.
-¿Se refiere a…?
-¿Hydia, Lavan, Catrina, Sommambula?-inquirió Pinkie, ávida de respuestas.
-Entre muchos otros, sí. No eran los únicos, muchos se perdieron en los recuerdos de un pasado que poco a poco se fue olvidando con el tiempo. Pero muchos otros se negaron a caer en el olvido, de dejar de ser relevantes. Por lo que decidieron pasar a la acción, provocando así el eterno conflicto que, más adelante, llevó a la destrucción total del mundo antiguo: las Gerras Vetustas. Yo mismo participé en ellas, dirigiendo a muchos alicornios y otros ponis a la batalla mientras que los demás mantenían al resto a salvo. Vi morir a muchos ponis y antiguos compañeros alicornios, fuimos cazados a lo largo de los años al representar una seria amenaza para la guerra, y muchos otros se sacrificaron por el bien mayor.
-¿Y qué hay de los Dannys, Megans y Mollys?-inquirió en ese momento Applejack en un suave susurro.
-¿Cómo?-murmuró Primal Faith, confuso.
Le estuvieron explicando brevemente lo que las ancianas las contaron, haciendo que el Sumo Sacerdote se quedara especialmente callado y mirando a la nada, buceando en sus recuerdos, hasta que finalmente reaccionó.
-Ah, sí, esos fueron de los primeros en extinguirse. Muy beligerantes, muy caóticos, pero al mismo tiempo muy ingeniosos y con un agudo sentido de la supervivencia. Sabían distinguir el bien del mal, el primero rara vez lo ponían en práctica, y eran muy dados al segundo por razones de lo más estúpidas. Contradictorios y muy impredecibles, había algunos buenos que nos ayudaron también, pero sus propias limitaciones y su profunda intransigencia acabaron con ellos muy rápidamente. Una raza extraña que hasta se sentía fuera de lugar. No parecía haber nacido por la magia del Primer Alicornio, ni mucho menos.
La respuesta satisfizo más o menos a ambas ponis de tierra, aunque no pudieron evitar que más preguntas se instalasen en sus cabezas. Aun así prefirieron dejarlo estar, enfocándose en lo más inmediato.
-Entonces fueron todos esos villanos de cuento quienes provocaron todos esos conflictos…
-En esencia, sí, y durante muchos años otras razas también les apoyaron aprovechando la delicada situación por la que pasaba el mundo antiguo. Del nuevo mundo, donde Ecuestria está situada, vinieron muchos y numerosos peligros con actitud hostil y defensiva, pero tras el fin de la última guerra y el establecimiento de las ahoras tierras vetustas, hubo una migración masiva de otras criaturas y razas que estuvieron a salvo en Alicornia durante muchos años hacia allí en busca de una nueva vida. Los ponis se desperdigaron y cada raza fundó su propio reino antes de migrar hacia el este…
-A Ecuestria…-susurró Applejack, emocionada.
-En efecto. Y los pocos alicornios que sobrevivieron a una vida entera de luchas y conflictos se quedaron. Por unanimidad decidimos desligar a Alicornia del mundo terrenal, apartándola a otro plano de la realidad. Y así hasta este mismo momento.
Hubo entonces un abrupto silencio en el templo que cayó como una losa pesada, tanto Pinkie como Applejack estaban anonadadas ante la historia de Primal Faith, el cual las miraba atentamente y aprovechando el momento para comentar.
-¿Entendéis ahora por qué se ha decidido lo que se ha decidido? He estado luchando toda mi vida, y no me ordené como sacerdote hasta tiempo después de que la última Guerra Vetusta finalizara. He visto morir a tantos ponis y a tantas razas que no me queda ni un ápice de aliento en mi maltrecha y excesivamente larga vida. Soy muy anciano, y no veo el momento en que el Primer Alicornio me llame a su lado para disfrutar de las planicies eternas junto a Él. No puedo involucrarme más en una guerra que ya no me atañe. Sin embargo entiendo vuestro dolor, y es por eso por lo que pienso ayudaros con todo lo que esté en mi casco. Espero que podáis entenderme.
Ambas ponis de tierra no dijeron nada, tan solo se limitaron a asentir con la cabeza mirando al suelo con gesto profundo y meditativo. Primal Faith dejó escapar un cansado suspiro, murmurando de seguido.
-En fin, espero que tengáis suerte en vuestra empresa. Y recordad: Alicornia siempre os proveerá.
Tras esas últimas palabras el Sumo Sacerdote se despidió de ellas y se marchó del templo con andares pesados y lentos. Ellas se quedaron allí, haciéndose compañía y mirando a la estatua del Primer Alicornio, que parecía devolverles la mirada con su inexistente rostro.
Mientras tanto, en una Ecuestria envuelta en sombras y oscuridad, se ultimaban los preparativos para una futura expansión. Tras una intensa semana en la que los ejércitos oscuros fueron ocupando prácticamente la totalidad del reino, la última localidad en caer fue Manehattan, abriéndoles así el paso al resto de Equus.
-Alteza, vengo a informaros de que el puerto de Manehattan ya está en nuestro poder-anunció uno de los guardias oscuros mediante telepatía.
-¡Por fin! Ya podremos poner en marcha los planes de expansión…-murmuró la alicornio corrompida, satisfecha.
-¿En qué habías pensado?-inquirió en ese momento la voz de Sauron en su cabeza.
-Dado que necesitamos materiales de todo tipo para replicar el palantir, había pensado en una localización concreta para conseguir algo de oro, tiene propiedades especiales que tal vez podamos usar.
-¿Y bien?
Twilight se dirigió a su escritorio, antes el de Celestia, y abrió un gordo libro de historia que hablaba también de otros reinos de Equus mientras iba comentando.
-Hay un par de reinos cerca de aquí yendo hacia el este. Uno de ellos es el reino dragón, regentado por el Lord Dragón Torch. Si me lo preguntas a mí yo no me metería con los dragones, al menos de momento, son muy resistentes a la magia y vamos a necesitar algo más que fuerza para poder derrotarlos y someterlos.
-Estoy de acuerdo, pero en ese caso ¿de dónde conseguiremos el oro?
-Del segundo reino: Griffonstone. Antaño fue prósero y muy rico, pero la avaricia y codicia de los grifos acabó condenándolo, y perdió su lustre tras el robo y pérdida de prácticamente todo su tesoro nacional: el ídolo de Boreas. El rey Guto quiso unificar a su especie condensando todo el oro de su nación en un solo ídolo que despertó la admiración y respeto en sus súbditos.
-Ya veo, me recuerdan en cierta forma a los enanos, pero eso fue un error, es como apostarlo todo a una sola mano ¿y si te la roban?
-Efectivamente, y eso fue justamente lo que pasó. Un arimaspi hizo acto de aparición y robó el ídolo, perdiéndolo en el proceso y llevando al reino a la bancarrota. Desde entonces no hay un rey de facto en Griffonstone, por lo que están totalmente expuestos, será muy sencillo, simplemente es entrar, tomar la ciudadela y buscar el ídolo, lo único que hace falta es cruzar el océano imperecedero, con un par de galeones bien cargados será suficiente.
-Bien, que se pongan con ello entonces. ¿Y qué hay del sur? ¿Hay algo más allá de las tierras baldías?-murmuró Sauron, curioso.
-Está el ducado de Maretonia y el reino de Zebraica, no son dos reinos especialmente ricos en minerales, y tampoco representan un peligro inminente, yo me centraría en expandirnos hacia el este e ir recolectando los materiales necesarios para el palantir.
-De acuerdo, pero por si acaso mantendré bien vigilado el sur. ¿Y qué hay de tus amigas? ¿Sabemos algo?
Ante esa pregunta la alicornio morada frunció el ceño con gesto molesto, cerrando el libro de golpe y mascullando de seguido.
-Nada. No sé dónde están, es como si hubieran desaparecido de la faz de la tierra, lo cual es harto improbable, pero aun así… ¿las has vuelto a ver?
-No, he peinado varias veces las tierras vetustas desde aquí pero no he visto nada, y mis espías alados tampoco han reportado nada.
-Maldita sea… ¿a dónde han podido ir? ¿Cómo es posible que desaparezcan así sin más? No tiene sentido…-musitó Twilight, llena de rabia.
-¿Qué hay en estas tierras vetustas? En algún sitio han debido esconderse…
-¡Nada, no hay prácticamente nada! Son unas extensas tierras yermas donde no crece nada ni vive nadie, antiguamente hubo vida allí, pero fue completamente dilapidada tras el término de las Guerras Vetustas, un antiquísimo conflicto bélico que sucedió hace mucho tiempo atrás.
Ante esa nueva información el señor oscuro se quedó callado, rumiando opciones; el caso era que todo lo que Twilight le estaba contando le resultaba tremendamente familiar, y por un momento una alocada idea se instaló en su mente, llegando a expresarlo como tal de forma espontánea.
-Aman… no, no puede ser…
-¿Cómo?-inquirió Twilight, extrañada.
-Ah, no, no es nada. En todo caso es cuestión de tiempo que acaben apareciendo, y cuando lo hagan… bueno, ya te haces una idea.
Twilight esbozó una siniestra y cruel sonrisita, coincidiendo con su señor. Tan solo restaba esperar. Mientras tanto, Equus aguardaba para ser dominada, al tiempo que las tinieblas envolvían a Ecuestria.
-No lo entiendo ¿Por qué no venís con nosotros? ¡Sois soldados, podríais ayudarnos en la lucha!
-Ya te lo hemos dicho, poni, tan solo os vamos a proveer y nada más, cumplimos órdenes.
-¡Agh, maldita sea! ¿¡Y vosotros os consideráis soldados?! ¡Menuda guasa!
-Rainbow, déjalo ya, está todo hablado.
-¡Lo sé, pero aun así!
Sin embargo la pegaso no tuvo más remedio que callar y observar como la guardia alicorniana cargaba un dirigible de combate con suministros de todo tipo, así como de armas y otros enseres para la lucha que, irremediablemente, irían a necesitar en cuanto llegara el momento.
Tras un par de días más de asueto y planificación, Luna y las chicas dejaban Alicornia para volver a Equus y comenzar a trabajar para recuperar Ecuestria. Con la ayuda de Lauren, trazaron un plan de acción que les llevaría por todo Equus.
-Lo más importante es obtener la suficiente ayuda como para poder enfrentar desués a Sauron y recuperar tanto a Ecuestria como a Twilight. Por lo que me has contado el sur servirá de bastión, si Mwanajuma y los duques de Maretonia consiguen resistir, podremos atacar desde allí llegado el momento. Empezad por lo más inmediato, hay que asegurar a los dragones, si por lo que fuera logran corromper a Torch se harán el doble de fuertes y derrotarles se hará mucho más complicado, los dragones deben ser tu prioridad.
-Sí, estoy de acuerdo, aunque algo me dice que no será fácil convencerles…
-Tengo plena confianza en ti, Luna, eres lista y muy resuelta, siempre has tenido mucha labia, lo harás bien, estoy segura.
-Eso espero…
-Una vez que aseguréis a los dragones el resto de razas estarán más dispuestas a escucharte, por lo que sigue hacia el este buscando más alianzas. Laberintia, Saddle Arabia, la Poninesia, Centauria, Kirinia, debes hacer todo lo posible para aliarte con todos los que puedas y armar así un ejército lo suficientemente grande como para poder asediar Ecuestria entre todos.
-Está bien…
-Por nuestra parte se refiere, tanto yo como Bonnie seguiremos presionando por aquí para tratar de convencer a los demás que ayuden, cuantos más seamos mejor para todos. Y si necesitáis algo, lo que sea, tan solo avísanos.
-Sí. Gracias, mamá, si no fuera por ti aún no sabría lo que hacer.
-No ha sido nada, para eso estamos las madres…
-Y las madres de las madres también-añadió Bonnie, con una sonrisita.
Ante eso las tres dejaron escapar una risita, al tiempo que la alicornio oscura abrazaba tanto a su madre como a Bonnie.
-Sé fuerte, cielo, eres capaz de todo y más, lo sé.
-Es tu hija de quien estamos hablando, Lauren, lo conseguirá, estoy segura.
La alicornio oscura no pudo evitar sonrojarse levemente ante sus palabras, sin decir mucho más al respecto; acto seguido, Lauren se dirigió a las demás.
-Chicas, os doy las gracias por cuidar de mi Luna, pero ahora he de pediros que sigáis con ella. Protegeos entre todas y sed fuertes, lo necesitaréis en estos tiempos que corren. Vuestra mayor fuerza reside en vuestro interior. No lo olvidéis.
-Gracias por todo, Lauren-agradeció Fluttershy.
-Volveremos de una pieza, eso por descontado-aseguró Applejack.
-Ecuestria será salvada, si no, no seré ecuestriana-masculló Rainbow, con gesto serio.
-Haremos todo lo que esté en nuestros cascos-murmuró Rarity con vehemencia.
-¡Y siempre con una sonrisa!-añadió Pinkie.
La alicornio pelirroja esbozó una sincera sonrisa, despidiéndose de ellas y observándolas subir al dirigible y partiendo sin más demora. El vehiculo aéreo subió rápidamente y se perdió entre las nubes, volviendo así a Equus.
Una vez solas, Lauren se permitió el lujo de dejar escapar un preocupado suspiro, cosa que Bonnie vio y apresurándose a comentar al respecto.
-Entiendo que estés preocupada ¿qué clase de madre no estaría preocupada por sus hijos?
-Ya lo sé, Bonnie, y también sé de lo que Luna es capaz. Pero no puedo evitarlo. Como bien dices, es mi hija. Espero que tengan suerte…
-Ya verás como sí. Estaremos vigilando por si las moscas. Y, si nos necesitan, iremos en su ayuda.
Ante eso Lauren tan solo asintió con la cabeza y miró hacia las nubes con expresión decidida y sintiéndose muy orgullosa de su hija. Un sol brillante iluminaba Alicornia, al tiempo que las nubes eran emujadas por una suave brisa.
¡Y retomamos por fin Sombras de Mordor! Y es que después de cerrar dos fics anteriores en los que he estado trabajando cuando he podido, ya que entre trabajo y demás vainas apenas he tenido tiempo, ya iba siendo maldita hora. Y lo hago con el segundo y último capítulo que transcurre en Alicornia, pero no será la última vez que la veamos, eso por descontado. Por si no ha quedado del todo claro por el comentario del colega Sauron, Alicornia es básicamente el Aman de MLP, también llamado las Tierras Bendecidas, que es donde se marchan al final de la trilogía Frodo, Gandalf y Bilbo. También comparte algunos rasgos con Rivendel, aunque la creación y concepción de Alicornia es muy anterior a la de este fic, por lo que ni Rivendel ni Aman es en lo que me baso para crear Alicornia ni mucho menos. Simplemente ha sido una casualidad de lo más fortuita, aunque no me importa mucho, eso sí.
He aprovechado para ampliar un poco más el lore del lugar, como bien dije en el anterior capítulo, así como desarrollar un poco más tanto a Lauren como a Bonnie, pero muy seguramente reaparecerán más adelante, sobre todo Lauren. Ah, y sí, he hecho referencia a los humanos de la primera generación, particularmente a los niños que ayudan a los ponis en la serie de My Little Pony'N'friends, Megan Williams y sus hermanos Danny y Molly, por si alguien se ha quedado con la duda. A partir de aquí el viaje por todo Equus se concretará y la parte más de ESDLA del crossover se notará a partir de ahora, con muchas escenas de acción y con espacio también para el misticismo. Para el siguiente capítulo llegarán a la tierra de los dragones, tengo planeado escribir tres capítulos más y estoy inspirado, así que esperadlos para dentro de poco.
Y eso es todo por ahora, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
