El reloj marcaba pasadas las cinco de la mañana, inusualmente a esa hora todo estaba en calma y en silencio. ¿Sería por el triunfo que el Dead Moon había conseguido sobre la policía y quería dar una noche de descanso?
Como si entrara una ráfaga de frío se tapó cuerpo entero con aquellas finas sábanas blancas. Alguien estaba hablando de ella, lo cual no le resultaba extraño.
Estaba sola; era muda; la humillaban; sufría; se sentía agonizada. No tenía sentido que pensara en el mañana. Para ella, todos los días era igual. Todo exactamente igual. Y por una terrible equivocación.
La puerta se abrió dejándose ver, a pesar de darle la espalda, una fina línea amarillenta. La línea se fue convirtiendo en un triángulo y después volvió la oscuridad. Asustada de que "Él" pudiera encontrarla despierta, cerró los ojos dándole entender que estaba dormida y así por un solo día librarse de la maldita rutina nocturna. De las 24 horas del día, lo que más detestaba era la madrugada donde "Él" no la dejaba dormir.
Solo una noche, solo una rogaba a los dioses. Sin embargo, lo sentía. Sentía ese andar tan altivo que iba directo hacia la cama donde estaba ella y eso provocaba un temblor por todo su cuerpo. No sabía cómo pero tenía ese efecto sobre ella.
Un escalofrío recorrió por toda su espina dorsal cuando "Él" se metió en la cama con tan solo unos pantalones de tela y la atrapó entre sus fuertes brazos. Cerró los ojos con más fuerza para que no empezara otra vez. Que la creyera dormida, que se resignase.
Suplicaba que esa noche no. Solo quería descansar. Relajarse.
-¿te has quedado dormida mi pequeña perrita?
Su tono que era algo molesto hizo que la metieran en un mar de dudas sobre si despertar o mentirle. La segunda opción sería como un pecado en el Dead Moon y que dependiendo de quién había sido se le castigaba con la muerte.
Sintió como se inclinaba para observarla mejor. Hizo un esfuerzo sobrehumano para que el rubor no cubriera sus delicadas mejillas. El acercamiento de un hombre como "Él" y que iba solo con pantalones pondría a cualquier en estado de aturdimiento. La fuerte fragancia de mujer que desprendía el cuerpo masculino impregnó su nariz que no pudo evitar hacer una mueca.
-tal como imaginaba. Estás despierta. –era inútil engañarle. Pareciera que aquello había sido a propósito para poder fastidiarla otra noche más- por lo menos podré divertirme mejor contigo que con esas furcias.
Dejó de aprisionarla para encender la luz y sentarse en la cama. Ella viendo que no habría escapatoria se giró a verle y se sentó con el resentimiento en el rostro.
Sería como las otras noches, cogería su cajetilla de tabaco, encendería el cigarrillo y la miraría burlonamente iniciando una conversación algo desagradable hacia su persona.
Alzó la cabeza y todo sucedió tal como había pronosticado.
Ahí estaba "Él" con el cigarrillo en la mano y con esa sonrisa arrogante.
-bueno mi pequeña perrita. Supongo que hoy habrás atraído clientes suficientes para que viesen tu show¿no? –la joven solo asintió y él sonrió más a medida que consumía el cigarrillo para dejar escapar el humo en pleno rostro de la chica quién tosió secamente- recuerda Rin que me debes intereses por haberme robado hace un año. Menuda estupidez la tuya. Mira que robar al mismísimo Dead Moon, al gran Dog. Da gracias a que no te haya matado y te diese un trabajo a pesar de que eres una apestosa sin hogar.
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Rin conocida más bien como Rin Merodhii o la pequeña perrita como Dog la había bautizado para burlarse de ella, era la empleada más joven del local y lo más extraño es que era la única virgen. Llevaba aproximadamente un año trabajando para el Dead Moon ya que había cometido el error de robarle al más mayor de los Dead Moon sin saber a quién le había quitado la cartera, si lo supiera se hubiera mantenido alejada del trío y robaría a una señora que pasease a su hijo o a un hombre en una cafetería leyendo el periódico tranquilo.
Pero no. El destino quiso que se encontrarán. En otras circunstancias, ella ya estaría muerta sino fuera porque Sesshomaru lo había denegado viendo en ella una fuente de ingresos.
Contaba con 16 años y poseía una carita de niña al igual que su cuerpo poco desarrollado que nadie podía creer que esa chica tuviese más de quince. Sin embargo, todo eso lo compensaba con su desenvoltura al intentar zafarse de Dog la cual le había llamado la atención y una visión de lo que podría ser en el negocio.
Una exótica bailarina adolescente que excita a los hombres para que las mujeres "preparadas para el oficio" acabasen por satisfacerles.
Atraía a decenas de hombres con su baile y aire virginal. En ocasiones era ligeramente acosada por aquellos varones que intentaban acostarse con ella que con cualquier mujer atractiva. Razón principal por la que Dog la tenía bajo su "custodia", ante la envidia de ciertas chicas VIP. Se encontraba aislada en esa habitación y solo salía para cumplir con el trabajo asignado.
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-me gusta que seas obediente aunque yo no esté. –cogiéndola de la barbilla- aunque tengamos el espectáculo del Kaizer con Miyako, tú llamas más la atención y esos hombres estúpidos les hablan a sus amiguitos de ti para que vengan a verte. Deberías sentirte orgullosa.
No estaba orgullosa sino sucia y él ayudaba a que se sintiera más basura de lo que ya era, por no hablar de las palabras hirientes que le decían la dueña del local y sus amigas por estar demasiado cerca de Dog.
No era culpa suya que Dog se hubiese encaprichado de ella. Si por Rin fuera, haría un trato con las VIP y así librarse de su presencia, que las acosara a ellas que de seguro estarían encantadas. Pero la desconfianza era el segundo nombre de esas mujeres y el odio hacia la adolescente su apellido.
-realmente lo haces mejor de lo que imaginaba. –admitiendo impresionado- he visto el informe de este mes. Gracias a ti hemos aumentado vertiginosamente el capital. Pero siempre tenemos problemas porque tu aire inocente les excita y es imposible mantenerte por más tiempo virgen. –mirándola seriamente donde su fino pijama dejaba ver el pequeño cuerpo de la joven- eres exquisita, pero menudita y además no eres de mi agrado. Para mi gusto solo eres una niñita fea y maloliente. Bueno Rin, en vez de sentirte triste, alégrate. Wolf y Dragon han conseguido a unas chiquillas que de seguro te caerán bien. Son iguales de inocentes y con un "buen" corazón como el tuyo. –dijo con burla- he dado el permiso para que puedas salir de la habitación y estar con ellas. Si aún sabes hablar.
Ahí comenzaba. Ya se había tardado en no insultarla.
-ay Rin. Seguro que aún tienes la mente llena de sueños. –ante un corto silencio- supongo que no, con el buen trato que te doy y mis sabias palabras comienzas a ver la realidad y para lo que naciste. –y todavía seguía. La joven no entendía porque tenía esa costumbre de tomarla con ella cuando después frente a los demás, incluso ante Wolf y Dragon, era una persona reservada y sin pizca de humor- tengo que recordarte continuamente que eres una muerta de hambre. Que tus padres murieron hace año y medio. Que tu antiguo novio te dejó por ser tan infantil. –esa última frase la tensó. Eso era tema tabú. De todo lo ocurrido en su vida eso era lo que nunca quería recordar- que te quede esto en tu estúpida cabecita, eres una muda que solo vive para darnos dinero.
Y continuaba hiriéndola. A cada palabra una estocada era clavada en su corazón removiendo las heridas que intentaba curar. Pero él no quería que ocurriera. Quería que estuvieran ahí de forma permanente, dañándola. Que no lo olvidara. Nunca. Era estúpido tener la mente en sueños imposibles. Ella ya no esperaba al príncipe andante. Eso murió tras lo sucedido con su primer y último novio.
Solo pensar en él le daba un pánico atroz. Casi parecido al que sentía cuando estaba con Dog.
-¿sabes? –Sesshomaru la cogió para que su espalda quedara pegada a su pecho- no es justo que otros se diviertan y yo que soy el que te cuida y protege no tenga sesión única de tus preciosos bailes. Pero eso se puede solucionar, -estirando el cuello de su pijama para dejar al descubierto su cuello y sus hombros- con esto. –terminando con un susurro comenzando a besar salvajemente la piel desnuda y morderla con la misma fiereza que un perro.
La chica cerró los ojos de dolor. Y el ritual terminaba así y volvía a comenzar hasta que amaneciera y "Él" tuviera que cumplir con sus deberes como asesino y miembro de la organización.
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Al mismo tiempo, otro de los miembros del Dead Moon, concretamente el líder se dirigía hacia su cuarto después de haber tenido su noche de sexo y posteriormente había examinado la vigilancia de que no hubiese problemas en el local.
Gaara, el encargado de ello, le había asegurado que todo marchaba sin complicaciones y en caso de que hubiera alguna le avisaría de inmediato.
Abrió la puerta y en el interior halló a la mujer que había secuestrado, tal como había indicado momentos antes de pasar unas horas divertidas con sus dos amantes privadas, Mimi y June.
La pelirroja al sentirse observada, levantó la cabeza y su pena se convirtió en odio.
-¿has estado así con la luz apagada? –no esperaba respuesta, de hecho, no quería oírla. Activó el interruptor viendo mejor la imagen de aquella mujer desamparada y con las muñecas amarradas a la espalda sentada en el suelo- que poca consideración por parte de Temari.
-¡¿Qué ha pasado con la chica que me acompañaba¡¿Qué hicisteis con ella?!
-tienes agallas para alzarme la voz. Que caza más interesante.
-¡¿DÓNDE ESTÁ?! –espetó irritada.
-pero un tanto escandalosa. –tapándose un oído- la pelirosada esa es cosa de Dragon. Si quieres saber de ella, pregúntale a él. –contestó con indiferencia- está prisionera en su habitación. Desconozco si está en tu mismo estado o peor.
-¿a qué te refieres? –preguntó no queriendo saber la respuesta.
-bueno, -sentándose con tranquilidad en la cama acortando distancias- ¿cómo explicarlo con "delicadeza" para que lo entiendas? Ah, ya sé! Dragon es capaz de violarla o en el mejor de los casos golpearla hasta dejarla medio muerta. –explicó con tanta naturalidad que daba miedo.
-¡maldito...!
-olvídate de ella y céntrate en lo que voy a decirte. –tomando una postura seria y amenazante- eres mi prisionera y lo más apreciado de ese policía incompetente. Eso te convierte en alguien importante. Y dado que YO, el líder de todo esto, te he secuestrado te convertirás en la líder de todas las chicas retenidas.
-¡¿qué?! –alzando la voz incrédula.
-no sé si sabes que aparte de ser famosos por nuestros numerosos asesinatos, lo somos por secuestrar jovencitas de más o menos tu edad para nuestro prostíbulo y luego dejarlas tiradas.
-aquellas chicas... –recordando como en las noticias aparecía el informativo de una chica secuestrada hacía meses y luego aparecida muerta- ¡eso es una crueldad¿quiénes os creéis que sois para jugar así con la vida de las personas?
-me has llamado cruel, gracias por el halago. –contestó con un guiño coqueto- y por eso, "cariño" necesito que tú te hagas cargo de ello, me refiero a esas tonterías como consolarlas, darles falsas esperanzas... así puedo ascender a mis chicas VIP a algo mejor. En realidad, como líder pude haber puesto a la veterana, a la pequeña perrita, pero digamos que se le ha comido la lengua el gato. Además Dog no me dejaría. Es su asunto y no puedo interferir. Ya entenderás a lo que me refiero. –tras unos segundos de pausa donde la mirada de la mujer no era odio sino asco y desprecio- pero que cabeza la mía. No nos hemos presentado adecuadamente.
-no me interesa en lo absoluto.
-soy Wolf, -ignorando sus palabras- el líder de todo esto. Mi verdadero nombre es Yamato Ishida. –menudo descubrimiento, pensó Sora irónica- y tú eres Sora Takenouchi de mi misma edad. Eres hija única y tus padres residen en Kyoto mientras que tú te independizaste a los 18 y vives en Odaiba. Conociste al capitán Yagami con apenas cuatro años en tu ciudad natal, Hikarigaoka. Él a los 11 se mudó a Odaiba mientras que tú a Kyoto. Hasta tu mayoría de edad estuvisteis en contacto a través de emails y cartas.
La pelirroja abrió los ojos como órbitas de que supiera tantos detalles sobre su vida y él continuó.
-eres una maestra en el arte del Ikkebana, te gusta la pasta, tu animal favorito son las aves, tu color el rojo y tu sueño es casarte. Como dato extra, nunca has tenido novio o un chico que te tratara como mujer y eres virgen, lo que casi no abunda en este lugar. –Sora se quedó sin palabras y su coraje descendió bruscamente- he hecho los deberes¿qué te creías? Cuando cazas a alguien, primero debes conocerle como a ti mismo.
-ya tenías intención de capturarme antes de haberte dejado atrapar.
-¿qué te creías? Aquí no somos idiotas. Ya que hemos hablado de ti, pasaré a hablarte sobre mí. Tengo 25 años, mis padres están muertos y cómo único pariente vivo tengo un hermano pequeño. Me gusta los colores oscuros, principalmente el de la muerte. Mis platos favoritos son todas las carnes existentes incluida la humana –mirándola donde vio como la chica se estremecía- detesto la verdura a no ser que esté bien cocinada. Me encanta el sexo y torturar a las víctimas que más aborrezco. Y mi sueño es el Dead Moon y dominar el mundo.
-¡eres un demonio disfrazado de humano!
El chico rió estrepitosamente.
-¿qué no oíste que el demonio es Sesshomaru? Deberías ver su otra cara y así señalarás mejor a la gente. Prosigamos.
-¡no quiero escuchar nada más!
-no te queda otra. Estás amarrada y yo sin nada que hacer. Además, debes conocer a los chicos del Dead Moon ya que eres la líder de las perdedoras. –con un ápice de burla- Sesshomaru Youkai, Dog, como dije él es el verdadero demonio. Te aconsejo que no tengas mucho trato con él sino quieres terminar matando a inocentes. -¿qué había querido decir con eso? Se preguntó la pelirroja- Sasuke Uchiha, Dragon, es otro que no te aconsejo que te acerques. Tiene la imagen de un niño bueno que nunca ha roto un plato, pero es capaz de que tu cuerpo quede marcado. Le gusta mucho manosear y ponerte de sus preciosos tatuajes químicos.
Eso significaba que ahora mismo su amiga estaría...
-a Kouji, Gaara y Jaken ya los conoces, son nuestros guardaespaldas y nos dan máxima fidelidad. Así que como importantes en la empresa me quedan las chicas VIP. Kagura, la encargada del local, su prima Sara ambas amantes exclusivas de Sesshomaru; Ino una rubia con buenas curvas, amante personal de Sasuke; Mimi otra pelirosada pero que va a la moda y June una mujer que te sorprendería su pasado, amantes mías. –así que exceptuando a Dragon, los otros tenían dos mujeres para satisfacer sus instintos carnales. Vomitaba del asco- si nosotros somos crueles y despiadados cómo nos llamas, no cruces palabra con ellas. Son como fieras que para estar con nosotros usan cualquier método. –no sonaba a una advertencia, sino que sus intenciones eran asustarla más- y la pequeña perrita que mantiene Dog, está en la misma situación que tú y la chica rosa esa, así que imagino que acabaréis siendo amiguitas. Al resto ya los irás conociendo.
Pero¿qué se creía¿Qué iba a estar cautiva durante una larga temporada? Taichi la encontraría no mañana, pero sí en menos de un mes.
-pareces un pajarito enjaulado. –dijo de pronto- la enana tiene el apodo de perrita... podría ponerte el seudónimo de "Bird", es un nombre adecuado. Sora refleja libertad.
-Taichi, vendrá a rescatarme.
-tardará años, pero ¿llegará a tiempo antes de que te vuelvas en una jovencita sumisa que elegirá estar a mi lado?
-¡eso jamás ocurrirá! –dijo con seguridad volteando la mirada para que no viera las lágrimas que le caían- ¿por qué... por qué haces esto... por qué no dejáis en paz a la gente¿Qué os ha hecho el mundo para que seáis así?
-la típica pregunta. –con una mueca de fastidio- mira este mundo es una mierda. Los que se creen justicieros no hacen nada para remediar lo que suceden en el día a día. Se sientan en sus casas cómodos, disfrutando de lo que son y lo que han ganado sin merecérselo. ¿Para qué estar del lado del bien?
-¡Taichi no es de esos! –defendiéndole a capa y espada.
-Taichi es un humano. Deja que los demás hagan el trabajo sucio. ¿Eso es ser un capitán?
-¡eso son solo mentiras! Taichi se esfuerza día y noche para poder atraparos y daros vuestro justo castigo.
-¿justo? –carcajeándose- generalmente eso lo suelen los novatillos o los de baja categoría. Nosotros lo hacemos con nuestras propias manos sin tener que involucrar a terceras personas.
-¡estás loco! –sentenció finalmente.
Segundos después todo su cuerpo se estremeció al sentir las manos de Yamato sobre sus hombros.
-¿sabes por qué estás confinada en mi habitación¿Sabes por qué aguanto tus insultos y tus insolencias? No estás aquí solo para ser la líder de unas putas. Te necesito viva para ver el día a día la cara de desesperación y de impotencia de tu amorcito. –apartando un mechón detrás de su oreja para acercarse demasiado a ella hasta que Sora pudo sentir su aliento cálido que la dejaban con el corazón acelerado y las mejillas teñidas de carmesí- dicen que los buenos siempre ganan en el amor y en la guerra, pero en este juego, el malo le ha quitado su doncella y el bueno ha acabado siendo el perdedor. Será cuestión de tiempo que acabes rendida a mis pies, para entonces te aconsejo que te portes bien si quieres que seamos amigos y no acabar en el sitio que están las mujeres que has visto. –apartándose de ella para mirarla con aires de superioridad- te mantendrás encerrada en esta habitación y solo saldrás cuando a mí se me antoje, pero nunca fuera del local. Un paso fuera, y haré de tu vida un infierno. Tus padres, amigos, tu Taichi, verás ante tus propios ojos como yo los mato por escaparte.
Eso la dejó completamente desmantelada.
Tal como él la había denominado, ella era un pajarillo enjaulado, con el lobo al acecho el día que pudiera abrir la jaula para escapar.
-parece por fin has entendido tu posición. –dijo satisfecho- en premio a ello, te dejaré que te pasees por el local. Pero ojo con dar algún dato a los clientes sobre quién eres o tu paradero. Hay sistemas de seguridad muy avanzados, y nuestros clientes son políticos de dinero negro. Si ellos van con el cuento a la policía será su final. Así que sé buena chica y no digas ni "mú" . –así que si se delataba por su culpa morirían aquellos hombres que la verdad, la muerte era lo que se merecían- otra cosita más, procura que no te confundan con las otras chicas. Hasta que yo lo diga, te mantendrás virgen.
Eso fue lo último que quería escuchar y horrorizada se volvió a verlo.
-sí Sorita, sé que ese estúpido de Taichi nunca te puso la mano encima. Todo un logro considerando que eres bastante hermosa. –acariciando con sus dedos de forma sutil las puntas de su cabello anaranjado- y que tienes un cuerpo algo sexy, pero nada que envidiar al de mis dos amantes personales. –sin embargo, con la punta de su dedo acariciaba su espalda recorriendo un camino desde su nuca hasta su cintura- no entiendo como ese imbécil no te puso la mano encima.
Se encontraba sumamente asustada. Ningún chico la había tocado y ahora ese hombre tocaba partes que a pocos centímetros podría rozar las íntimas.
Yamato posó su mano sobre su mentón y miró a la chica, mientras que con la otra mano le desató las cuerdas. Vio como sus muñecas estaban rojas y sonrió con gracia.
-parece que hoy Temari está de muy mal humor. Venga, levántate. –ordenó acatando él sus propias palabras.
Sora lo miró de reojo donde él se alejaba yendo hacia su armario y sacar un vestido entallado negro como la noche de una sola tira y que le llegaría a la altura de los muslos.
-si vas a ser una líder debes vestir apropiadamente. No deberías quejarte. Te ofrezco un buen puesto, hospitalidad, comida e indumentaria de calidad. Esa ropa que llevas. –señalándola con asco- no encaja en este lugar. Quítate todo lo que lleves puesta para vestirte como es debido. –sentándose en el borde de la cama.
-no voy a...
-una negativa y el siguiente en mi lista será tu madre y no solo asesinada sinon también violada. –cortando su réplica.
El escozor que sintió en los ojos era fuerte. Sentía una opresión en el pecho tan dolorosa que pareciera que se lo estuvieran estrujando con las manos. No quería pensar como acabaría si tuviera la sensatez de escaparse. Él le había prometido que mataría a su gente más allegada. Estaba convencida que él cumpliría lo que había dicho y que mañana por la mañana aparecería en las noticias la muerte de alguien muy querido por ella.
-esta bien, haré lo que quieras... pero... por favor, podrías al menos dejarme intimidad para cambiarme. –con tono suplicante y cargado de pena.
-ni hablar. –negando su petición de forma clara y concisa- he visto a millones de mujeres desnudas y ver otro cuerpo más no es que me impresione. ¡Desnúdate!
No habría forma de cambiarle de idea, así que pudorosa comenzó a quitarse el jersey de lana. Era principios de febrero y el frío seguía presente en las zonas del norte. El edificio estaba situado en un descampado y la lluvia comenzaba a caer con el viento silbante. El frío afuera debía ser helado, pero se estaba a gusto en el interior. Sora comenzaba a pensar si ese calor era fruto de todo lo que había visto o es que tenían la calefacción puesta.
Los ojos azules de Yamato la escrutaban sin apartarlos. No decía nada. El silencio era sobrecogedor. Y con esa apariencia daba la impresión que la desnudaba él mismo.
Su corazón revoloteaba de un lado para otro. Le daba pánico que la viera de esa forma, así que apresuradamente comenzó a desvestirse quedando únicamente en ropa interior.
-¿no tienes cabeza o qué te pasa? –siguiendo contemplándola sin mover un solo músculo- he dicho que te desnudes al completo, que te quites la ropa interior. –notó su temblor y sonrió divertido- tu expresión te delata. Nunca has estado con un hombre. –levantándose con el vestido en la mano y acercarse a la chica quién estaba congelada tanto de frío como de pánico- preciosa, aquí vas a aprender muchas cosas y la primera e importante, -desabrochándole el sujetador- que con el Dead Moon no se juega. –quitándoselo- segundo, lo que se diga se obedece a rajatabla. –bajando sus manos por su tembloroso cuerpo hasta llegar a la cadera y acariciársela sensualmente- tercera, nadie puede con nosotros. –bajándole la ropa interior de forma lenta y hasta delicada. Al tocar el piso, Yamato levantó una pierna para sacársela y luego la otra quedando como Dios la había traído al mundo. De espaldas a él, se sintió incapaz de mirarle al rostro por vergüenza- cuarta, la timidez es una palabra que aquí no existe.–dándole la vuelta viendo lo que deseaba ver, toda para él. El cuerpo de una mujer que no había sido visto por ningún hombre y que hasta la fecha solo él la había tocado y a juzgar por sus endurecidos pezones había sido el primero en excitarla. Echó su pequeña melena hacia atrás y comenzó a ponerle el vestido negro que tal como suponía le quedaba perfectamente- y quinta, jamás podrás escapar de mi lado, serás eternamente mía tanto en cuerpo como en alma.
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Sin duda era gracioso estar sentado en su sillón favorito mirando a la chica que por todos los medios buscaba una salida.
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Hacía unos minutos que había llegado a su cuarto tras la sesión sexual que había mantenido con su amante exclusiva y lo cierto es que estaba bastante satisfecho con lo que la rubia le había ofrecido. Había estado convencido que cuando entrase por la puerta de su habitación encontraría a su botín humano en un rincón sollozando amargamente o dormida de haber llorado tanto. Aunque esa última opción era demasiado irreal.
Y lo que se había encontrado fue totalmente lo opuesto a lo que creía. La chica corriendo de un lado para otro, intentando abrir las grandes ventanas que a pesar de estar cubiertas por rejas, entraba los rayos de la luna dando un bello panorama de su oscuro y misterioso cuarto.
La chica de cabellos rosa era alguien decidida y con carácter. Eso se apreciaba en sus ojos jade al intentar romper inútilmente los barrotes. Tras segundos había desistido y sin todavía percatarse de su presencia cavilaba en la forma de escapar. Sin ninguna idea, la desesperación fue apoderándose de ella poco a poco.
Desalmada, vulnerable, sumisa, inocente... Su amigo Sesshomaru tenía razón. Esa clase de mujeres podían excitar a cualquiera. Domarla, humillarla... la cantidad de cosas que podía hacer.
Sin querer hacerse notar, se había sentado silenciosamente en la silla de cuero giratoria para saber cuanta más razón tenía su amigo.
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Sakura ya no pudo más. ¿Cómo un miembro del Dead Moon podía dormir en un lugar cerrado? Porque a las claras se notaba que esa era su habitación. Un espacioso cuarto, una cama de aproximadamente metro cincuenta de ancho, sábanas negras y de raso. Ya se estaba dando una idea de lo que ocurriría en esa cama en días pasados. No quiso seguir imaginando sino quedaría traumatizada.
En la cabecera de la cama había una especie de póster de un dragón chino azul marino y ojos rojos. La viva imagen de Dragon. Todo eso sin contar aquellos armarios empotrados repletos de trajes caros y finos como la seda que había descubierto pensando que era un pasadizo. También había una larga mesa con su silla y ordenador el cual había querido acceder.
Ingenua es lo que era cuando no pudo entrar por culpa de la contraseña.
Escuchó una pequeña risa y sorprendida se giró a ver a su raptor sentado en esa silla con una mano apoyando su mejilla.
Resultaba repugnante el haber sido objeto de visión.
Con una furia incontenible capaz de encararle se levantó con la dignidad bien alta y sin ninguna muestra de temor. Eso pareció excitar más al hombre que la había mirado con grandes ojos lujuriosos.
-¿qué haces aquí¿Qué quieres? –preguntó a la defensiva.
-con decir que esta es mi habitación no hay necesidad de dar ninguna explicación.
Era verdad¿cómo se le había ocurrido preguntar algo tan ridículo? Con el ceño fruncido volteó la cabeza desconocedora de lo que había provocado ese simple gesto en Dragon.
Definitivamente era una mujer... ¿cómo calificarla¿Explosiva? Sí, esa era la palabra indicada.
Furia, ira, orgullo, desesperación, nerviosismo sin contar lo hermosa que era. Aunque antes la había insultado en público, su intención era hacerla rabiar, uno de sus hobbies. Se dio el lujo de echarle un vistazo a su cuerpo con todo el descaro posible.
Sus piernas desnudas largas y bien torneadas, impidiendo ver sus muslos por culpa de la falda color crema. Un trasero bien formado, ideal para estrujarlo. Unos pechos propios de una mujer de su edad, pero que con la agitación subían y bajaban de forma considerable. Podía apreciar su verdadera forma gracias al sudor recorriéndole por cada poro de su piel.
Su examen terminó por tener una consecuencia. Había acabado más excitado de lo que estaba antes. Era tanto que hasta le dolía y lo que más deseaba era acostarse con esa chica, solamente con ella, con una virgen. ¿Cómo pudo haber sucedido? Él ya había visto cientos de chicas desnudas, las había observado palmo a palmo... y ahora esa, sin siquiera estar en ropa interior... era irritante. Apretó el puño con fuerza tratando de hacerse daño y así olvidar ese deseo incontrolable.
-"así que tenía razón. Las mujeres vírgenes y vulnerables resultan ser las más calentorras sin ser conscientes de ello. Ahora entiendo porque cambias cuando estás con la pequeña perrita. Probaremos a esta chica pero a mi manera"
Se levantó de su silla silenciosamente.
-¿te gusta tu nueva habitación? –abrazándola por la cintura pegándola demasiado a su cuerpo.
Sakura atemorizada se separó de él. ¿Qué había sido eso puntiagudo rozando en su trasero? No quería mirarlo para confirmarlo.
-antes que me mirabas con odio y ahora tiemblas... –bajando su vista hacia sus pechos- recuerdo tu mirada cargada de ira. Tus ojos brillaban. ¿Quieres saber por qué de entre tantas te secuestré a ti? –viéndola directamente- mi instinto de dragón me decía que tú eras una buena presa. La caza perfecta, el plato suculento. –lamiéndose sus propios labios.
-¡no te atrevas a tocarme! –amenazó adivinando lo que le haría- ¡eres un loco pervertido! Hablas como si te creyeras un animal. Solo eres un maniático asesino.
Sasuke la jaló fuertemente del codo con tal fuerza que dejó a la chica petrificada, sobre todo cuando tenía esa mirada oscura sobre ella.
-¿quién eres tú para ordenarme? Sabrás que otros en tu lugar ya estarían muertos. Alégrate de ser una de mis presas especiales que quedará viva hasta que me harte. –dejándola caer bruscamente sobre la gran cama.
Sakura con el brazo dolorido, se incorporó ligeramente, y al levantar la cabeza se quedó sin habla al ver como Sasuke se quitaba la chaqueta y el polo dejando a relucir un pecho fuerte y musculoso con un tatuaje de un enorme dragón negro que escupía fuego el cual descendía desde el hombro hasta el codo.
-te llamas Sakura¿no? Bueno Sakura-chan, haré que te vuelvas un poco más obediente y controles esa lengua viperina.
-por favor... no... –gimoteó intentando huir de él, pero solo estaban Sasuke y la pared- por favor... no lo hagas...
-cuando yo quiero algo, nunca me echo para atrás. Así es el dragón. Nunca se retracta de sus decisiones. –acercando su boca a la suya.
Besaba de forma violenta. Sus labios eran fríos, pero transmitían un ardor que le llegaba al interior como si la estuviera quemando por dentro. Su lengua jugueteaba con la suya llegando hasta lo más profundo. Con sus dientes, daba ligeros mordiscos en sus labios.
Nunca nadie la había besado de esa forma tan salvaje y con ese frenesí que la consumía por dentro. De hecho, nunca había sentido un beso apasionado. Naruto era todo un tímido en esa clase de relaciones y solo se daban besos castos y simples abrazos. Acordarse de él, de la vida tan feliz que llevaba, de lo que ahora ese hombre le estaba haciendo, hizo que las lágrimas se aglomeraran en sus ojos cerrados.
Contra su voluntad intentó zafarse de Dragon, pero la fuerza y el que estuviera encima solo lograron que ella quedase con las ropas y el cabello desordenado dándole un aire más seductor.
Sasuke aprovechó eso para descender sus labios y su lengua sobre su cuello y sus hombros desnudos. Era deliciosa y no podía esperar lo tan deliciosa que podía tener en ese lugar prohibido y que ningún hombre había probado.
Sakura quieta y con los ojos hinchados de lágrimas esperó a que esa pesadilla terminara dejando que Dragon hiciera con ella todo cuanto quisiera, intentando imaginar que esas caricias bruscas y provistas de lujuria eran muestras de cariño y amor por parte de su querido Naruto. Cerró los ojos tratando de imaginar al rubio ahí a su lado.
Su fantasía la convirtió en realidad cuando expuso a su acompañante su cuello de forma más asequible. Con sus pequeños brazos rodeó el del hombre atrayéndole más a ella acariciando de forma sutil la espalda desnuda de Dragon.
Cuanto tiempo había estado esperando eso.
Sakura la tímida en la infancia, en la adolescencia, en la adultez con un único novio que pasó a ser marido tan tímido como ella, daba logrado lo que en sus mejores sueños solo se realizaba. Faltaban las ropas para que desaparecieran y así sentirlo, sentirse viva, deseada... amada.
-Na... ru... to... –susurró en un hilo de voz.
En un momento determinado, sin saber cómo, perdió la conciencia y cayó en la cama con marchas rojas sobre su cuello, una más grande que las otras y llenas de sangre.
Sasuke sentado sobre ella, la observaba con la sangre en su boca, saboreando aquel delicioso líquido como si de un manjar se tratara.
-a mí me gusta domar no ser domado –lamiendo el dedo índice donde había restos de la sangre de la chica. Después quitó una de las manos femeninas que estaba en su cadera y que si no la hubiera detenido llegarían a su miembro- quiero que grites mi nombre de placer, el que te conducirá al éxtasis. –se acomodó a su lado y cruzó los brazos tras la cabeza- da risa. La tipa ésta está casada, sigue virgen y bajo esa máscara se esconde toda una fiera salvaje. O su marido es un capullo o es que no tiene ni idea de cómo metérsela. No te preocupes, -acercándose al lóbulo de su oreja- yo sé cómo hacerlo. Tu cuerpo va a acabar amoldándose al mío. Llegará un día, que ningún hombre sepa satisfacerte y vengas únicamente a mí.
O.o.O.o.O.o.O
Un día, un maldito día, 24 horas y ya se encontraba desesperado. El Dead Moon eran famosos por sus torturas tanto físicas como psicológicas hacia sus víctimas capturadas como a las que no.
Como se arrepentía de haber llevado a Sora con él. ¿Por qué no la dejó en su casa? Si lo hubiera hecho, ahora... ahora...
Con la furia y la falta de sueño arrojó al suelo todos los papeles que había en la mesa de su escritorio. Lleno de impotencia se sujetó la cabeza con ambas manos escondiendo así las lágrimas.
-Sora... –murmuró.
-capitán. –escuchó la voz de Koga quién había llegado a la sede. De inmediato secó esas pequeñas gotas saladas y lo miró fijamente- ¿ha estado aquí toda la noche?
-no puedo relajarme ni un instante. –contestó el moreno tecleando algo en su ordenador lo único que quedaba en la mesa, más su placa- debo salvar a Sora antes de que el Dead Moon borre cualquier rastro de su paradero. O lo que es peor, -enfureciéndose- antes de que la maten.
-en mi modesta opinión, creo que no lo harán. –dijo el ayudante todo convencido.
-¿en qué te basas para sacar esa conclusión? –dejando de teclear para ir a la pequeña máquina y prepararse un café.
-ya lo dijo el Dead Moon cuando se nos escaparon. Aquello fue simplemente un juego y conociéndolos creo que tenían entre manos coger a Sora y a una mujer cualquiera del público.
-¿insinúas que somos las fichas de un juego que han organizado? –apoyándose en el mueble tomando un sorbo de su café negro.
-no sería nada raro teniendo en cuenta su historial.
-¡malditos! –apretando el vaso de plástico entre sus manos derramando todo el café caliente- ¡esto ya es ir demasiado lejos¡Les encontraré y los mataré con mis propias manos!
-no puede tomar la justicia por su mano, Yagami-sama. –dijo una voz grave y gastada por la edad.
Taichi y Koga observaron que en la puerta estaba Naruto acompañado de un hombre bastante mayor con arrugas, ojos pequeños azabaches y pelo largo blanco que llevaba recogido en una coleta baja
-según el párrafo seis, línea doce, ningún policía, ya sea su ocupación, puede ejecutar a un criminal por motivos personales, a no ser que sea en defensa propia. En caso contrario, el castigo penal sería la cadena perpetua.
-perdone¿y usted quién es para darme clases de derecho? –preguntó Taichi con sarcasmo.
-buenos días Naruto-san. –saludó Koga- ten acaba de llegar tu credencial.
-gracias Koga-sama. Yagami-sama, -dirigiéndose a su superior- le presento a Jiraiya-sama es un lejano pariente mío y un antiguo detective privado. Le he llamado para que nos ayude.
-un detective¿eh? –examinándolo con atención.
El hombre parecía estar avanzado de edad y vestía de forma horrenda para su profesión. Aunque eso no era todo. Su cara le decía que eran de estos hombres vagos que le dejaba el peor trabajo a los demás, un borracho, un hombre que anda con diversas mujeres.
-Naruto-san, agradezco que quieras aportar algo, pero esto es serio y alguien como él no nos conviene.
-siempre juzgándome. –soplando de resignación como si el comisario no fuera el primero o el último que lo criticara- ¿y si le dijera que fui el mejor amigo del antiguo tutor de uno de los Dead Moon?
Los dos morenos le miraron con atención donde ahora él sonreía satisfecho. Sintiéndose el dirigente del lugar se sentó cómodamente como si se sentara en el sofá de su casa.
Naruto imitó su acción. Su pariente Jiraiya tenía información que de seguro le interesaría y ayudaría a encontrar a Sakura y a la otra mujer.
-escuchamos.
-empecemos pues –apoyando ambos codos en la cabecera del sofá- el líder de los Dead Moon, Wolf, conocido como Yamato Ishida, estuvo estudiando en un internado de prestigio junto a su hermano pequeño, único pariente con vida y que reside en Francia, París concretamente. Sus padres fallecieron cuando era un adolescente y mandó a su hermano al extranjero para que no se viera involucrado. En otras palabras, que para Yamato o Wolf, ese chico es lo único importante que aprecia y estoy seguro que se mantienen en contacto.
-¿lo dice de verdad? pues en ese caso... -empezó Taichi entusiasmado. Sabía que Yamato tenía un hermano, pero no su lugar de residencia y que le tuviera tanto cariño.
-sin embargo, querido capitán. Wolf no fue tan estúpido y su hermano está en París pero con otro apellido. Además que según el párrafo 23 línea dos, se necesita una orden de más arriba –señalando al techo con el dedo- para tener permiso de búsqueda en un lugar como es fuera del continente a un chico desconocido.
-¡pues se pide y punto!
-Taichi-sama, sabe que entre que se le llega la orden, que si la acepta, se lleva a la embajada japonesa de Francia, buscamos al chico podríamos tardar años. Ya sabe lo que pasa con el papeleo. –objetó Koga.
-ciertamente. Y en ese periodo de tiempo, Wolf habrá tenido tiempo suficiente para advertir a su hermano y esconderlo en la otra parte del globo. –completó Jiraiya.
-entonces¿de qué rayos nos sirve esa información?
-la esperanza es lo último que se pierde. Pueden mandar a un policía bien preparado y que haga función de espía. De todas maneras, solo he empezado. -enciendo una pipa- todavía me quedan Dragon y Dog.
-¡pues hable! –dijo Taichi con exasperación.
-Dragon, conocido más bien como Sasuke Uchiha, no tiene ningún familiar vivo. Hace años su hermano mayor, quién estaba en el mismo internado que él, se metió a una organización llamada Akatsuki con sede en China, el fallecido hermano llamado Itachi Uchiha pereció en un accidente de coche donde se sustenta que fue a raíz de un fallo en los frenos del automóvil y la organización Akatsuki quiso librarse de él.
-¿y eso que tiene que ver con el Dead Moon? –habló ahora Naruto ya que el solo mencionar a Dragon o Sasuke lo ponían de mal humor- estamos tratando con el Dead Moon no con el Akatsuki o como se llame.
-querido sobrino que impaciente eres. Eres como ese capitán cuando se habla de Wolf.
Y con razón. Pensaron ambos chicos al mismo tiempo.
-Dragon, lo mismo que Wolf apreciaba a su hermano mayor, lo admiraba por así decirlo. Estoy seguro que intentará atentar contra el Akatsuki.
-¿y? –preguntó Naruto sin comprender todavía a que venía el asunto del Akatsuki.
-creo entenderlo. –dijo Taichi- si vigilamos al Akatsuki nos conducirá al Dead Moon.
-así es. Aunque la historia de Dragon no acaba ahí. –tornándose serio- ese chico es muy peligroso. Es muy salvaje y actúa de forma calculadora. Eso se lo enseñó mi mejor amigo Orochimaru, un hombre bastante apático e insensible. Aunque lo que más destacaba es que adoraba a las serpientes.
-¿y cómo un hombre como usted era el mejor amigo de alguien como él? –preguntó Koga con burla.
-éramos compañeros en el instituto y por aquel entonces no tenía una mente perversa. Pero ya se sabe lo pasa a esa edad y con ciertas influencias. E imagino que todo eso se las pasó a Dragon. Aunque la más peligrosa es que Orochimaru acosaba a todas las mujeres. Especialmente a su primera novia. –con un suspiro nostálgico.
-las historias personales del pasado poco nos sirven. –cortó Taichi.
-lo dudo. Si ha tentado a Dragon con esa obsesión, -mirando a su sobrino- Sakura ya no será la misma mujer alegre e inocente que era. Y es probable que la otra mujer tampoco lo sea.
-¿nos está proporcionando información o nos está desalentando? –preguntó Taichi furioso- usted no conoce a Sora. Ella es una chica que nadie podrá cambiar su carácter alegre y dulce, ni Dragon, ni Wolf, ni Dog. Ella no cambiará porque confía en mí, confía en que iré a por ella a rescatarla pronto.
-no pretendía daros falsas esperanzas. Sin embargo, la información que tengo de Dog es también preocupante. Nacido y criado bajo la antigua organización "Dog" que dirigió el fallecido Inutaisho Youkai. Dog o Sesshomaru Youkai fue criado hasta la adolescencia, por su padre. Su madre fue miembro activo de la organización "Dog" que murió al darle a luz. Se marchó al extranjero y en ese lapso de tiempo, su padre abandonó la organización para casarse con una mujer teniendo de esa unión un hijo. Dog jamás lo aceptó y no quiso saber nada de él ni de su nueva familia. Sin embargo, el comisario de la prefectura de Osaka, ciudad donde vivía Inutaisho con su esposa e hijo, logró dar con él y llevarle a juicio. Fue condenado a la pena de muerte y su mujer e hijo quedaron excluidos porque no tenían nada que ver con lo sucedido. Pocas semanas después, apareció muerta la mujer y el hijo pequeño actualmente llamado Inuyasha Hanyou, apellido de soltera de la madre, confesó que había sido Sesshomaru.
-otra historia que ya conocíamos. –aportó Koga soplando con fastidio.
-¿sabíais entonces que Sesshomaru acecha de forma continua a su hermanito? –con una sonrisa de lado perversa. Los tres se quedaron con la boca abierta ante un dato que desconocía y que podía dar con el paradero del Dead Moon. Si vigilaban al tal Inuyasha, podrían cogerles.
-así que todo está relacionado con sus hermanos. Wolf lo cuida de lejos; Dragon busca venganza; y Dog matarlo. Pongámonos en marcha. Koga redacta de inmediato una orden para que la lleven; Naruto ésta será tu primera orden, quiero que investigues el lugar exacto de la sede del Akatsuki y que la vigilen unos cuantos hombres día y noche. También dile a otros tantos que vigilen las 24 horas a ese Inuyasha Hanyou. Y usted Jiraiya... espero que nos pueda aportar más información.
-desde luego Yagami-sama. Será un placer ayudarles.
-"Sora, espérame por favor. Muy pronto iré a por ti" –cogiendo el teléfono para llamar a la persona que espiaría al hermanito del líder. Seguro que esa persona se pondría muy feliz y aceptaría el caso encantado- "te espera una gran sorpresa Wolf"
-
Naruto iba corriendo feliz por los pasillos igual que un niño pequeño. Su tío había tenido demasiada información y no solo de uno, sino de los tres. Veía muy cerca la hora de estar nuevamente con Sakura.
-"Si ha tentado a Dragon con esa obsesión, Sakura ya no será la misma mujer alegre e inocente que era."
Esas palabras lo pararon y lo enfurecieron.
-"si ese Dragon cambia a mi Sakura lo mato con mis propias manos, poco me importa morir por ello."
-
Al mismo tiempo, el ayudante del moreno quién redactaba el informe tenía también la mente en otra parte. Después de todo, aquello lo hacía de forma mecánica como si supiera de antemano que palabras poner en cada frase.
-"si volvemos a tener más información tan valiosa como esa, podremos cerrarlo definitivamente dentro de poco y por fin podré dedicarme a buscarte" –mirando una foto donde ahí se veía a una hermosa joven sonriendo alegremente.
O.o.O.o.O.o.O
O.o.O.o.O.o.O
La mañana se abría y en el local el trabajo continuaba aunque con menos clientes que por la noche-madrugada.
Si había más o menos clientes era algo que al Dead Moon les daba igual. Lo que más le interesaban era la cifra de fin de mes donde últimamente resultaba satisfactoria. Y mayoritariamente se debía a la pequeña perrita.
Ese día como todos los que llevaba con él, había pasado otra noche despierta donde "Él" seguía con esa charla de insultos y humillaciones. Ya no recordaba lo que significaba dormir. Dog le daba una misteriosa droga para que se acostumbrara a su ritmo de vida. Como mucho dormía tres horas, eso sí tenía tiempo y sueño para cerrar los ojos e ir al mundo donde Morfeo la estaría esperando desde hacía tiempo.
-me gustaría saber que tienes en esa cabecita de muñeca. Ahora que caigo... –dándole una calada a otro de los tantos cigarrillos que había consumido durante la noche. Daba gracias a los cielos a que no la obligara a su mal vicio por el tabaco- las muñecas no tienen cerebro ni capacidad para pensar. ¿No estás de acuerdo Rin?
Rin solo bajó la cabeza deseosa de que se marchara.
-dentro de unas horas tendrás que arreglarte y seguir con tu deuda. Para la representación de hoy quiero que te pongas ese vestido blanco que te traje el otro día. Unas hojas de laurel sobre tu apestoso pelo quedarían perfectas. Así reflejarías la imagen de una niña pobretona, desamparada y vulnerable. –riéndose con burla.
Su cuerpo empezó a temblar pero no de frío. Sus ojos comenzaban a dolerle, así como su garganta.
Rin quería llorar, pero dado la estrecha prohibición de Dog no podía asomar sus lágrimas frente a él sino quería que alguna de las tantas chicas secuestradas muriese ante sus ojos.
Era un cruel castigo.
Según "Él" las muñecas y los perros no lloraban por voluntad propia, pues para todos en general eso es lo que era. O una muñeca o una perrita que vivía en las mismas cuatro paredes que el perro dominante.
-¿qué le pasa mi pequeña perrita? –estando muy cerca de ella sintiendo su respiración cálido y frío sobre su oído. Arrinconó de forma súbdita sus ansias de llorar- no debes ponerte tan triste con una verdad como esa. ¿Acaso no eres una niñita sin hogar y vulnerable? –atrayéndola hacia él y eso la asustó. La rutina había cambiado a un segundo acto que solía usar muy raras veces- tanto que dan ganas a cualquier hombre de arrebatarte esa virginidad que llevo protegiendo por culpa del negocio. –sintió como la respiración de Sesshomaru se agitaba y eso aceleró el ritmo cardiaco de la adolescente- creo que aunque tengamos sexo una vez, no afectará al trabajo¿verdad que no Rin?
Así como la campana salva a los alumnos, a Rin la salvó el sonido del móvil de Sesshomaru, quién fastidiado la dejó para cogerlo.
-¿qué pasa imbécil? –contestó molesto- se supone que al primero que debes informar de cualquier novedad es a Yamato no a mí.
Rin de espaldas a "Él" suspiró de alivio. Otra vez se había librado de "ese segundo acto".
A cada momento, que "Él" se le insinuaba sintiendo sus ganas que todo macho tiene ante una mujer, había algo que impedía que llegase a cumplirlo.
Si "Él" mancillase su cuerpo, no sabría como comportarse. La muerte estaría a cada segundo o incluso la locura de intentar matarle.
Era una probabilidad.
Entonces ¿por qué no lo intentaba?
-¡¿QUÉ HAS DICHO?!
Rin se sobresaltó.
Volteó su cabeza observando como los ojos de Dog eran rojos como la sangre iguales a las de un demonio. Desechó cuanto antes la idea de intentar matarle. Eso iría más allá de la cordura. Era una idea completamente absurda.
-está bien. –hablaba ahora con una tranquilidad que él mismo trataba de aparentar- iré ahora mismo. Avisa a Yamato y a Sasuke e informa de la situación –acto seguido colgó el móvil y lo botó al suelo- ¡joder! –trató de calmarse y no perder los nervios. Él era el más maduro, el de la sangre fría y no iba a echarlo por borda. Observó a la adolescente que todavía le daba la espalda y que claramente estaba asustada- ¡Rin mírame a la cara!
La joven cerró los ojos con fuerza.
¿Es qué ahora desquitaría su furia contra ella?
Indispuesta a desobedecerle hizo el mandado descubriendo que su mirada ya no era fría.
-lamento tener que dejarte tirada en lo mejor. Pero me ha salido un asunto urgente por culpa de esos policías de pacotilla y que giran entorno a mi hermanito. –esa confesión hizo que la dejara sorprendida. ¿Desde cuándo le daba explicaciones sobre sus salidas?- no sé a que hora llegaré, pero espero encontrarte despierta. Confío en que harás tu trabajo bien hecho y sin quejas.
Y en un movimiento inesperado, Sesshomaru se echó sobre Rin apoyando sus manos en la cama.
-¿verdad que sí mi pequeña perrita?
Ella asintió con la cabeza sin vacilar.
-contesta a mi pregunta.
¿De eso se trataba ahora? La obligaba a que articulase palabra cuando apenas decía algo coherente. Quizás dos o tres frases al mes.
-¡¡habla!! –exigiéndole con tal fuerza que casi se muere del susto.
Sus labios se abrieron y el sonido ahogado intentó salir a flote.
-sss... sí...
-¡¿sí, qué?! –obligándola a que le dijera algo más.
-sí... Sesshomaru-sama.
La imagen de una niña en pleno florecimiento, provocaba en el hombre deseos que muchas veces había tenido que oprimir. Pero todo tiene un límite, y él ya no podía esperar a probarla.
-que bien te sienta mi haori. Y es tan fácil de quitar. –desplegando la blanca tela dejando ver el cuerpo femenino sin barreras.
El temblor de Rin se hizo más presente y su cabeza comenzó a dar vueltas, especialmente cuando sintió todo el peso de su cuerpo sobre ella. Su boca entreabierta clamaba en soltar gritos de detención o de socorro. Sus ojos abiertos como platos denotaban el mismo terror que había tenido hace años a manos de la segunda persona que más temía y que no pertenecía al Dead Moon.
Ese recuerdo no pudo ser recuperado ya que Sesshomaru comenzó a besarla apasionadamente tratando de que toda su atención fuese para "Él" y nadie más.
La fortuna volvió a acompañarla cuando sintieron de nuevo el sonido de llamada del móvil.
Sesshomaru dejó de besarla al mismo tiempo que soltaba una maldición. Apartándose de ella cogió el teléfono contestando de mala manera.
-¡¡VUELVE A LLAMAR Y TE MATARÉ!! –después de colgar, arrojó el móvil y fijó su mirada ambarina en la chica medio desnuda- parece que tienes un ángel guardián Rin. Pero no pienses que siempre te librarás de que algún día te haga mía. Cuando no sirvas para el trabajo, juro que te devoraré. Ahora sígueme, pero antes arréglate la ropa para que pueda marcharme.
¿Y qué culpa tenía ella? Era "Él" que no paraba de acosarla. Pero replicarle equivalía a la muerte de una inocente. La tenía bien manipulada.
-
Varios minutos después, tras un baño que el hombre se había dado con la ayuda de la adolescente como mandato suyo, tomaba su chaqueta ante la incesante mirada de Rin quién luchaba por algo que no sabía si hacer o no, por temor a ese personaje que tenía delante.
Sesshomaru se dio cuenta de ello y la miró de reojo.
-¿qué? –dijo simplemente dándole permiso para hablar.
Rin le observó con la boca abierta como intentando querer decir algo, pero más tarde abandonó la idea.
-¿qué quieres? Tú no estás muda y lo sabes bien. ¡Así que ahora quiero saberlo!
-por... ¿por qué... por qué... la tiene tomada conmigo¿Por qué... por qué... no me... deja morir?
Esas preguntas no provocaron expresión alguna en Dog que seguía concentrado en ajustar el nudo de la corbata. Cuando acabó cogió su largo abrigo negro, a juego con el traje que llevaba y la miró con esa mueca de arrogancia.
-¿quieres saberlo? No creo que vaya a gustarte mucho la respuesta. Pero ese es tu problema, -cogiendo una cajetilla de tabaco de su bolsillo interior- Kagura o cualquier otra de las VIP pueden ocupar tu lugar. Pero no tiene nada de divertido cuando la otra lo hace sin sentirse desgraciada; ¿Por qué tú precisamente? Porque eres la única virgen y fresca. –llevando el cigarrillo a los labios- me gusta la cara de miedo que pones cuando te acoso. No tienen precio; ¿Te conservo viva? Sencillamente porque en este tiempo no es fácil encontrar mujeres frágiles de tu estilo. –así que la usaba para que pudiera divertirse- ¿sabes? Cuando Wolf y Dragon se dieron cuenta de lo divertido que es aprovecharse de una mujer de tu calibre, planeamos nuestro juego de "Captura y busca". –eso atrajo la atención de la adolescente- digamos que Yamato y Sasuke sintieron envidia y quisieron sentir esta satisfacción. Rin considérate la base de porque las dos últimas mujeres han sido secuestradas y vayan a acabar sin lengua y con ganas de morir. Eres la culpable de que se conviertan en marionetas para satisfacción propia.
-¿mi... culpa...? –preguntó nuevamente con ese escozor en los ojos.
-ajá. –dijo con crueldad- pórtate bien hasta mi regreso. Y recuerda, el traje blanco de "campesina" y no te lo quites. Quiero ver lo "bien" que te sienta –abriendo la puerta para darle una última ojeada a su perrita donde veía con claridad el deseo de llorar- pobre Rin, te verás amenazada incluso después de mi muerte por mi sombra. ¿Cómo vivirás cuando llegue a marcarte? Venga llora porque es lo único coherente que sabes hacer. Te doy permiso para que lo hagas durante cinco minutos –cerrando la puerta con la carcajada del hombre acompañándola.
Ese comentario fue el remate final para que las lágrimas descendieran de su mejilla. Impotente, incapaz de soportar su propio cuerpo, cayó de rodillas llorando de desesperación.
"A la tercera va la vencida."
Era lo que su hermano le decía. Con ojos llorosos se decidió a intentar suicidarse por tercera vez. Pero sería precavida. En esa ocasión miraría como Dog y los otros estarían lejos de ella, incapaces de salvarla.
O.o.O.o.O.o.O
El coche que llevaba al Dead Moon iba a una velocidad normal para no despertar sospechas y efectuar así sus planes con mayor comodidad. Especialmente en esos momentos donde la vigilancia era más intensa.
-mira que esos policías tienen... –se cortó así mismo Sasuke hastiado- con lo bien que me lo estaba a pasar con la Sakura esa y sucede esto, de seguro que también habrán puesto vigilancia en la base del Akatsuki.
-efectivamente. –siguió Jaken con una portátil entre sus piernas- a pesar de que no son de su competencia han logrado pasar camuflados ante la autoridad china.
-eso no es todo. –continuó Gaara- hemos recibido un email de Takeru-sama informándonos que está siendo vigilado por un tal Daisuke Motomiya. –mirándoles algo confuso como si esperara a que le dieran una explicación.
Daisuke Motomiya llevaba el mismo apellido que una de las chicas VIP, el pelirrojo pensaba que podría ser una casualidad o que estuviera emparentado con la amante de su líder.
-vaya, así que ese mocoso se ha movido hasta Francia a espiar a mi hermanito. –comentó tranquilo- parece ser que ese capitán ha sabido tocarnos la fibra más sensible. El rapto de su amiguita lo ha espabilado.
-anuladas las visitas a Hong Kong y París. –sentenció Sasuke más molesto- Sesshomaru esperemos que no tengas nuestra mala pata y tengas que cancelar las visitas "agradables" a tu medio hermanito. ¿Eh, me escuchas? –viendo que tenía los ojos cerrados como si estuviera concentrado en algo. Yamato también le miró donde su amigo tenía un semblante preocupado.
De repente abrió sus ojos y los entrecerró con ira.
-¡maldita sea¡Kouji da la vuelta!
El joven peliazul al igual que el resto se quedó sorprendido, aún así efectuó la orden y viendo por el retrovisor el estado del mayor pisó el acelerador.
Yamato y Sasuke no dijeron nada. Sabían lo que tenía en mente.
Era desconcertante, pero el mayor poseía un sexto sentido cuando se trataba de la adolescente. Daba la impresión de que la tenía delante y así poder vigilar cada uno de sus movimientos.
Algo había hecho la pequeña perrita para activar incluso la rabia que Dog sentía. Le esperaría un tercer castigo, otra chica a la que secuestrar y otra a la que matar.
O.o.O.o.O.o.O
La sangre corría y segundos después perdería la conciencia. La muerte empezaba a sentirla. Tan dolorosa como aliviadora. Por fin se había escapado de la prisión donde estaba encerrada con "Él". El perro se había quedado dormitando, había bajado la guardia confiado y ella había logrado escapar lejos, muy lejos, a un lugar donde nunca la alcanzaría.
Sus ojos se cerraron y un blanco resplandeciente fue lo primero que vio. El Otro Mundo donde sus padres y hermano la estaban esperando con una sonrisa y los brazos abiertos.
CONTINUARÁ...
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Notas de la autora:Otro capítulo más para la colección y a diferencia de los dos anteriores añadí bastantes cosas, pues en un principio solo era de ocho páginas y acabó siendo de 16.
En este capítulo se ha descubierto más cosas sobre la tercera cautiva, Rin, y el porque está ya ahí.
Y los tres chicos, creo que me he pasado un poquito con su personalidad, en fin... ellos son así y siguen estando buenotes.
En cuanto a lo de los hermanos de los tres Dead Moon también se sabe algo más.
Por cierto, no sé si alguien ya lo sabía, pero "haori" es la prenda de arriba que usan los hombres.
Creo que no me queda comentar nada más, solo el agradecer por los reviews que he recibido y disculpas si este capítulo no fue como la esperabais, pero he estado atareada con motivos personales y el trabajo. Debido a eso, las respuestas a ellas las tendré dentro de unas cuantas horas o mañana en mi página de msn que encontrareis en mi profile.
Recordad, sino recibo reviews no actualizaré tan seguido. Solo necesito saber si está bien o si hay alguna falta.
'Atori'
