Capítulo 7: Desafío
-¿q…? ¿Cómo? –balbuceó Koga sin haber entendido bien.
-¿y qué hay de Sakura? ¿A Sakura también…? –con un cosquilleo interno y sin saber que haría si su mujer hubiese sido ultrajada por otro hombre.
-¡y yo que sé imbécil!
-esta bien capitán… -dijo Koga nervioso- tranquilícese…
-¡¡ESTOY MUY TRANQUILO!!
-Taichi-san…
-capitán, gritando no conseguiremos nada. –pensó el moreno en busca de una solución- quizás con esa grabación podemos quitar alguna pista o la ubicación del Dead Moon.
-¡¡NO PIENSO VOLVER A VER COMO VIOLAN A MI SORA!!
Koga se quedó de una sola pieza. Esas palabras le sonaban tanto que no pudo imaginar que él…
-capitán… aunque sé que es desagradable, me encargaré personalmente de analizar el contenido.
En respuesta vio como se sentaba en su silla maldiciendo al máximo líder de la organización, al mismo tiempo que internamente ardía en deseos de matarlo con sus manos.
-¡pagarás por esto Wolf! ¡Lo juro! –murmurando entre dientes. Segundos después cogió el teléfono con violencia. Cuando escuchó una voz al otro lado- ¿Akatsuki? Necesito hablar con vuestro líder. Necesito vuestra ayuda para tender una trampa a ese presumido de Wolf y sus compinches.
O.o.O.o.O.o.O
O.o.O.o.O.o.O
-aunque me cueste decirlo, eso te pasa por haber creído en alguien que no es. –le recriminó Sakura hacia la pelirroja.
Sora bajó la vista y no sabía si sentirse decepcionada o culpable. Pero de lo que sí estaba segura es que se arrepentía de haberles confesado que debido a esa fotografía y el guardarla indicaba que Wolf no era el que aparentaba ser. La respuesta de Sakura fue la incredulidad y la terquedad de que no se dejara fiar por una apariencia del pasado. Y la de Rin había sido un silencio expresado con una mirada llena de desconfianza sobre sus palabras.
-Sakura-san creo que ya es suficiente. –agregó Rin- ya han pasado varios días y en todos siempre se lo recuerdas… tenemos que tener en cuenta lo que le ha pasado a Sora-san… -callándose para no hablar más sobre el tema.
-¡es que me irrita lo que esos energúmenos han hecho, especialmente contigo Sora-san! Si yo… si yo… si yo estuviera en tu lugar… tendría miedo de todo y de todos… -admirada de que aún siguiese adelante sin ninguna herida psicológica.
-no pienso darle el placer de andar derrumbada. Creo que eso le molesta a Wolf que día a día cada vez que me observa se pone furioso.
-aún así… -continuó Rin en esta ocasión recordando lo que Dog le había hecho sin querer recordar demasiado.
-quizás es que no soy una chica normal y corriente. –dijo con una sonrisa apenada.
-desde luego que lo eres. –comentó con burla una voz femenina a una distancia corta de las tres amigas.
Reconociendo a la dueña se giraron cada una con un sentimiento diferente, Sakura completamente furiosa, Sora aparentando ignorarla y Rin inexpresiva. Por el contrario, la chica solo las miraba con una mueca torcida, apoyada en la barra del bar rodeada de sus cuatro "amigas".
-Sakura-chan, Rin-chan, ¿vamos a comer algo? Dentro de poco nos servirán la comida.
-espero que no esté envenenada. Sé de algunas que lo harían sin vacilar.
-Temari-san no se atrevería, no es como ellas. –aparentando serenidad.
-en ese caso, vamos a comer tranquilas. –objetó Sora levantándose de la mesa donde hasta ese instante estaban a gusto.
-chicas habéis visto, son unas cobardes que huyen con el rabo entre las piernas. –dijo June divertida.
-no huimos chica de mete manos en los enchufes. –objetó Sakura mirándola airada.
-¿qué me has llamado? –preguntó incrédula con sus "amigas" riéndose inevitablemente.
-lo que has oído. Tienes esos pelos de bruja como si te metieras los dedos en los enchufes. Así de simple. –continuó implacable.
-¿y qué me dices de ti Flor Marchita? –sin dejarse vencer por una cría como ella- ¿te has visto al espejo? Tienes una frente enorme.
Ese chiste provocó que las mujeres que la acompañaban rieran estrepitosamente, murmurando incoherentemente insultos derivados de su frente.
-Sakura-chan déjalas. –dijo Sora observando como estaba parada frente a ellas con el puño fuertemente apretado.
-tiene razón, ya sabes lo superficiales que son.
Pero Sakura parecía no escuchar y antes de que sus amigas se dieran cuenta se acercó al grupo VIP decididamente. Las cinco mujeres pararon de reír al verla delante y siguieron provocándola.
-¿qué pasa? ¿Es qué nos vas a tirar de los pelos? –dijo Ino haciendo un drama.
-¿acaso nos quieres pegar? Mira que eso te traerá problemas y a tus amiguitas. –dijo esta vez Kagura.
Eso frenó a Sakura. No quería que nada más le sucediera a Rin y a Sora. Ya pasaban por suficiente, como para que les dieran un castigo mayor. Frustrada giró sobre sus talones con las humillaciones encima.
-Flor Marchita se marcha. No tiene agallas para enfrentarnos. –canturreaba Mimi entre risas.
Sakura volvió a pararse ya sin poder aguantar las lenguas viperinas de ese grupo, decidida se volteó con ellas tranquilas de que no las golpearía. Pero esa seguridad se fue a pique al ver como alzaba la mano para impactarla sobre la más cercana que inconscientemente cerró los ojos.
Lo siguiente, llamó la atención de todo el local y los hombres que se divertían con aquellas chicas esclavizadas ante el Dead Moon.
-pero, ¿cómo te has atrevido? –dijo Sara ayudando a su prima a levantarse.
-Sakura-chan. –murmuraron nerviosas Sora y Rin.
-se lo diremos al Dead Moon. –amenazó Motomiya.
-por mí como si lo contáis a medio mundo. –dijo sin estar arrepentida de lo que había hecho.
-¡eres una insolente! –dijo Ino con los dientes apretados- claro, -con una sonrisa torcida- te sientes superior porque eres la presa de Dragon-sama. Eres patética, ¿lo sabías? –Sakura la miró de reojo- te ves protegida por un hombre que ha matado a tu única familia; el esposo ese que tienes, todavía no te ha tocado porque no vales nada. Por eso tu marica marido no se ha acostado contigo. ¡NO ERES NADA, SOLO UNA FLOR MARCHITA!
Lo que Ino le decía no le afectaba, pero el que insultara a su Naruto le irritaba enormemente. Volvió a encararse a las VIP, pero en esta ocasión frente a la rubia cogiéndola por el cuello de la blusa.
-¿quién te crees que eres para juzgar a mi hombre sino eres más que una zorra? –Yamanaka quería replicar pero la mirada cargada de ira la asustaba.
-Sakura-chan por favor déjala. –dijo Sora más temerosa por su amiga que por ellas. Si el Dead Moon se enteraba que atacaban a sus mujeres VIP, la cólera de su captor, Yamato, podría volver a despertar y ser Sakura la que esta vez terminara violada.
Pero Sakura estaba dispuesta a devolverle el daño a la rubia como ella había hecho al insultar a su querido Naruto. Volvió a levantar la mano para abofetearla.
Todas cerraron los ojos por instinto al escuchar el sonido seco. Al abrirlos el temor de Sora y Rin creció al ver entre Ino y Sakura al guardaespaldas de Dragon que había detenido con su palma el golpe. Las VIP por su parte, aliviadas rodearon al pelirrojo angustiadas y una Ino lloriqueando sobre su brazo.
-Gaara-san has visto como esa arpía nos quiso pegar. –sollozando.
-merece ser castigada. Merece que Dragon-sama le haga lo mismo que Wolf-sama con la pelirroja. –sugirió Kagura aferrándose a él como un salvavidas.
-debe ser castigada. Azotada, violada… lo que sea… -aportó Mimi con una cara de perro degollado.
El hombre solo frunció el cejo y con brusquedad se soltó de las cinco mujeres para avanzar hacia Sakura, que a cada paso ella retrocedía.
-matte Gaara-sama… -habló Rin sin saber si con él podría hacerlo o no sin que resultara alguien perjudicado como había sucedido con Shino- etto… ellas…
-¡silencio! –ordenó el hombre con dureza al mismo tiempo que la miraba con odio, después a la pelirroja y finalmente a la ojiverde que tenía delante- tú, Flor Marchita ven conmigo.
-¿a dónde? –preguntó Sora poniéndose delante de su amiga en señal de defensa- y se llama 'Sakura'.
-Bird no tengo obligaciones contra ti.
-¡me llamo Sora!
Pero el pelirrojo ya había agarrado la muñeca de la Haruno alejándola de sus amigas y las VIP que sonreían maliciosamente satisfechas de que ahora la presa de Dragon lo pasara mal. Ese acto fue bastante perceptivo por Sora y Rin quiénes miraron furiosas como sus rostros se les habían cambiado y tanto Kagura como Ino se limpiaban todo resto de sangre con un pañuelo.
-la provocasteis a propósito, ¿verdad? –saltó Sora.
-¿aún te das cuenta ahora querida? –contestó Kagura mirándola malignamente.
-eres un poco retardada. –apoyándose Mimi en el hombro de Abazure.
-se nota que el que otros te violen hace que pierdas las neuronas y pienses solo en sexo. –apuntó Ino.
-sois unas… -empezó Rin sin poder contenerse.
-cuidado Perrita. –amenazó Sara- conocemos todos tus puntos débiles y la palabra mágica para Dog-sama y te haga más cruel, si es posible, tu miserable vida.
-vamos chicas, dejemos que estas dos imbéciles se angustien de lo que por la noche nuestros amorcitos les harán. –dijo June riendo con las otras.
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Llevaba tirando de ella, mejor dicho arrastrándola por más de diez minutos por sitios que gracias al 'Químico Loco' no había visto dentro de ese local que tanto odiaba. De frente iba Gaara serio y fastidiado casi corriendo por un estrecho pasillo oscuro donde no entendía porque no había iluminación. Repentinamente escuchó unas voces ahogadas masculinas y una pequeña parte de su ser empezó a temer hacia el destino que ese pelirrojo la estaba llevando.
-¿a dónde me llevas? –preguntó tras minutos de intenso e incómodo silencio.
Y como era de esperar del guardaespaldas de Dragon no le dio respuesta. Siguió avanzando sin despegar su mirada de enfrente.
Llegaron hacia el fondo de aquel pasillo, escuchándose nuevamente esa voz pero en forma de quejidos que Sakura interpretó como del mismo hombre que antes había escuchado.
Gaara la soltó sin demasiada sutileza, como sabiendo que no escaparía de su lado. Tocó a la puerta que tenía delante escuchando el permiso para que entrase. Volvió a coger de la mano a la pelirosa adentrándose en la estancia.
Lo que vio Sakura la dejó estática. El interior era, supuestamente un gimnasio o algo parecido. Colgado por las paredes habían hombres de rostros desconocidos con la cabeza virada en señal de estar muertos o medio moribundos. En el centro de la pista, Dragon vestido con unos pantalones negros ligeros anudados en un cinto púrpura y el pecho al aire. Frente a él, arrodillado con la vista clavada en el suelo como si le hubiera pedido clemencia, un hombre plagado de heridas que estaba segura que habían sido por obra de Dragon.
-¿sucede algo para interrumpir mi entrenamiento? –dando una patada al sujeto que tenía delante dejándolo inconsciente o muerto. Sasuke se fijó en su guardaespaldas donde veía a la 'Flor Marchita' con la mirada puesta sobre el hombre que había matado- bonito lugar has traído a mi presa como excursión. –dijo con burla atrayendo la atención de la mujer que lo miraba airada. Sonriendo más, se dirigió hacia una de las esquinas donde reposaban armas desde pistolas hasta espadas. Sasuke cogió una de las katanas de mango fino y plateado- ¿no me digas que ha hecho algo malo como la 'Perrita' hace semanas? –desenvainando la espada para observar si estaba bien afilada.
Ignorando su gran entusiasmo en el arma, Sakura frunció el cejo y apartando a un lado a Gaara, avanzó unos cuantos pasos hasta el Uchiha.
-¡tiene nombre y yo también lo tengo!
-humm… ¿es que el imbécil de Naraku no afila las katanas como es debido? ¿Por qué la de Sessh está bien pulida? –dijo frustrado ignorando por completo a la chica- ¡¿qué favoritismos son esos?! –mirando hacia su guardaespaldas.
-hablaré con Naraku-san, si es lo que quiere.
-ya te estás tardando, de lo contrario tu hermana acabará descendiendo unos cuantos puestos. –agregó con sorna.
-no señor. –contestó nervioso.
-pues ve. Ya me ocuparé de que Flor Marchita cante lo que ha pasado.
-sí señor. –cerrando la puerta, envolviendo aquella habitación en lugar de castigo para la ojiverde que de repente se veía amenazada entre aquellas cuatro paredes y los cuerpos de aquellos hombres, la mayoría sin vida.
En su mente se formaba la ilusión de que estaban transformados en zombis y la tenían sujeta, esperando a que el Dios que tenía poder sobre ellos, hiciera con ella todo cuanto quisiera.
-¿y bien? ¿Qué es lo que ha pasado para que mi fiel guardaespaldas te haya traído aquí de forma apurada?
-¡nada! –contestó con el poco valor que tenía y rehusando a desviar su mirada jade de la azabache de él en señal de desafío.
-no me lo creo. Gaara al igual que los demás, están ahora tan asustados desde el asunto de la Perrita que ya no ocultan lo que a vosotras os concierne.
-una, Químico Loco, esa chica a la que llamáis de mala manera tiene nombre propio y muy bonito; y dos, no esperes que te vaya a contar todas mis "aventuras" en este lugar para que puedas divertirte después a mi costa.
-por tus palabras y tu genio, deduzco que has tenido un confrontación con las VIP. ¿O estoy equivocado? –preguntó burlón muy seguro de la respuesta. Ella no dijo nada- así que a esto se refería Kakashi-san. –hablando consigo mismo- con vosotras aquí habrá verdadera acción femenina.
-¡machista! –le escupió asqueada.
-¿me vas a contar lo que te han hecho o tengo que perder un maravilloso tiempo en verlo en vídeo?
-ya te dije que no pienso contar a alguien como tú lo que me pasa en este lugar maldito. No voy a rebajarme a ello.
-¿de verdad? –preguntó interesado. Levantó la espada hasta colocarla a la altura del mentón femenino- no te rebajas dices, a eso lo llamo un reto. Acabo de decidir que me dirás de tu propia boca lo que ha pasado.
-no voy a hacerlo. –replicó con la respiración agitada al sentir en su cuello blanquecino la punta de la katana. Pero no. Ella no le iba a dar el gusto de contarle lo sucedido.
-sé de muchas maneras para hacer confesar a una chica como tú. No pienses que voy a torturarte con mi espada. –apartándola de la piel- es una lección que el Perro me ha enseñado. –riendo- mientras que el Lobo a cómo desquitarme contra gente molesta.
Sakura le miró desconfiada y con un mal presentimiento. Captando sus palabras y recordando los hechos que sus amigas habían sufrido, supo que en la mente de Dragon podría tratarse de algo retorcido.
-Sessh le clavó con la espada en el ojo de uno de los nuestros, mi idea para hacerte hablar no se basa en algo tan leve. ¿Quieres ver como ante tus ojos corto trocito a trocito a ese marido tuyo que nombraste en ese arrebato de pasión que tuvimos la primera vez?
Temor, vergüenza, nervios, sonrojo, angustia… todo se mezcló en la cabeza de Sakura con la clara imagen de Dragon haciendo lo que le había dicho. Y para hacerla sentir peor, había tocado un tema del que día a día se arrepentía.
-Yama por su parte, mandó a otros que violasen a la Bird. Pero yo no soy tan escrupuloso con él a la hora de compartir cama. No me importaría acostarme contigo mientras disfrutas con placer mis caricias con tu marido medio muerto mirando, llevándose un buen recuerdo a la tumba y el sentimiento de odiarte.
-¡vale! ¡Te lo diré! –el hombre sonrió de lado al haber conseguido su triunfo- he… he pegado a una de las VIP.
-¡que pena no haber estado presente! –chasqueó fastidiado- ¿y por qué razón?
-¿por qué? A estas alturas preguntas aún ¿por qué? –repuso incrédula.
-no estoy ciego para no saber qué las VIP os odian y viceversa, pero en este lugar todo es tan imprevisible que simplemente pudo darte la gana de pegarlas sin motivo aparente.
-¡no quieras compararme con los sinvergüenzas que tenéis como servidores!
-esta bien, pues castigaré a las VIP si eso te hace feliz. –bromeando.
-¡eres despreciable!
-te voy a confesar algo. –volviendo al lugar donde reposaba su espada para dejarla- el día que te tomé rehén, no fue simple casualidad el que salieras escogida. A ti y a la Bird fuisteis analizadas minuciosamente desde vuestra más tierna infancia hasta llegar a la realidad. ¿Sabes cuáles son los motivos de vuestra estancia aquí? –mirándola fijamente.
-para divertiros a nuestra costa.
El chico rió ligeramente.
-de verdad, de las tres eres la que menos pelos en la lengua tiene. No voy a mentir que ese sea uno de los motivos. El Dead Moon siempre se ha caracterizado por ser tres chicos sumamente atractivos e inteligentes que siembran el caos allá por donde pisan. Pero eso es un disco que empieza a rallar. Cuando Sessh tuvo en su poder a la Perrita, empezó a divertirse con ella gustándole ese juego que acabó por llamarnos la atención a Wolf y a mí. Pero la Perrita era propiedad exclusiva de Dog. Estuvimos investigando hasta encontraros a vosotras y la única forma de secuestraros de forma que nos divirtiéramos era dejarnos capturar. Para escapar lo teníamos muy fácil cuando tienes los contactos adecuados. Y cuando os tuvimos a vosotras comenzamos con nuestro primer objetivo. Divertirnos como Sessh hacía con su presa.
-¡sois escoria!
-llegados un momento, acabaríamos cansados de jugar a algo tan trivial y comenzaríamos con nuestro siguiente objetivo. Un objetivo que por el momento yo no he tenido el gusto de disfrutarlo, a diferencia de Wolf y Dog.
No había que ser un genio para saber a lo que se refería Sasuke, por lo que inconscientemente retrocedió unos cuantos pasos.
-y el tercero, y el más importante, nuestro gran reto. –poniendo suspense al asunto- es la cara de vuestros imbéciles enamorados cuando se enteren por vuestra propia boca, -sonriendo de lado- que estáis de nuestro lado.
-¡eso jamás ocurrirá! –repuso demasiado rápido.
-yo no estaría tan seguro.
-si piensas que Sora-san, Rin-chan o yo misma digamos tal calamidad ya podéis ir esperando sentados.
-pregúntale a la Perrita donde mejor le gustaría estar.
-¡la habéis manipulado y aterrorizado desde su llegada!
-¿y la Bird? Pregúntale, ya verás lo que te contesta al cabo de unos días.
-¡la tenéis amenazada! –recordando lo que le había dicho cuando se había enterado de quién y cómo había sido violada.
-
Flash back:
-¿qué has dicho? ¿Te han…? –no quería decirlo, le daban arcadas pronunciarlo porque de alguna manera intentaría imaginarlo.
Su tercera acompañante solo la miró con pena con un rostro donde podía leerse que comprendía su situación o más o menos. Su amiga había sido mancillada, su primera vez, por varios hombres; no como ella que había sufrido ese tormento a manos de uno, pero eso no quería decir que fuese delicado.
-sabía que ocurriría… que me ocurriría… que nos ocurriría… pero no pensé que… que fuera antes de lo previsto… y de esta manera… -su voz, su rostro denotaban que todavía estaba afectada por la noche que había sufrido.
-Sora-san…
-de hecho… tuve que complacerles… a todos… -temblando con lágrimas en sus ojos rubís- sino… sino… sino mataría a mis padres… -llorando desconsoladamente- tengo miedo… mucho miedo…
-
-cuando quieres algo, no importa los métodos que se usan.
-pues si esperas que con semejante trauma nos pongamos de vuestro lado, es que sois unos completos retorcidos.
-nos gusta hacer las cosas al revés, que quieres que te diga. De todas maneras, antes te he dicho que todavía no he conseguido mi segundo objetivo y hoy, ahora mismo, pienso hacerlo. –con una mirada que lo decía todo.
-a mí no me tocarás, ni aunque amenaces a Naruto-kun, él sabrá como protegerse. –segura de que su marido encontraría la forma, porque si había algo en lo que estaba caracterizado era su perseverancia.
-¡ju! ¿Quién dijo que iba a usar a ese hombre como carnada? Pienso hacerte mía te guste o no. Estoy harto de que piensen que soy el único que te trata bien.
-¡eres un hipócrita!
Sin embargo, ese insulto hizo que perdiera unos segundos de tiempo y no anticiparse ante el agarre que Sasuke le había hecho, rodeándola con su brazo, atrayéndola contra él.
-¡suéltame! –sentir su proximidad era demasiado peligroso, especialmente por cierta zona donde se apegaba demasiado a su cuerpo estremeciéndola de miedo.
-puedes estarte tranquila. Yo no soy tan despiadado como Wolf y hacer de tu primera vez con varios hombres a la vez; pero tampoco soy tan benévolo como Dog y hacerte mía en una cama cómoda y mullida. -empujando su cuerpo con el suyo propio hacia la puerta de aquella sala de entrenamientos para cerrarla con seguro y así no tener ninguna interrupción de ningún tipo. Esta vez la haría suya y ni el teléfono lo molestaría.
-no… no lo harás… -intentando apartar ese cuerpo masculino, pero sus manos parecían no hacerle efecto ya que seguía en la misma posición impasible, viendo real lo que le depararía a su presa.
Una sonrisa macabra y comenzó el calvario para Sakura.
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Mientras, las dos presas, subían pesadamente las escaleras hacia su cuarto-prisión. La más mayor parecía ir tranquila y eso sorprendía a la joven quién no entendía de donde sacaba tanta fortaleza para sobrellevar aquella situación. Solo el primer día la había visto vulnerable, pero los siguientes era como una persona renovada.
En parte, eso la hacía sentirse mal. Ella durante semanas había montado todo un drama, había pedido consuelo internamente, había ido llorando hacia sus amigas, y la pelirroja recibiendo mayor dolor y herida psicológicamente no se encontraba ni la mitad de agonizada.
Sabía que aquella no había sido la única vez. Por el local, corría ese maldito chisme donde divulgaban lo que noche tras noche le hacían a su amiga Sora. No era como ella que solo sufría cuando a "Él" se le antojaba que era dos o tres veces a la semana.
No. Definitivamente Sora no podía estar bien.
Ella era una quejita y una llorona desde su nacimiento, lo reconocía, pero era natural que fuera en busca del único apoyo con el que contaba.
-Sora-san. –rompiendo aquel silencio.
-dime.
-no estás bien, ¿verdad? estás aterrorizada de Wolf…
-Rin-chan. Te dije que al mostrar valentía eso frustra a ese Narcisista. Debemos enseñarle que no somos tan frágiles como piensan.
-demo…
-debes… debes mostrar también coraje cuando estés frente a Dog. Así como… como… como Sakura-chan ha demostrado frente a las VIP. Aunque eso haya supuesto algo terrible… pero… es para que vean que también sabemos defendernos…
-Sora-san…
La mencionada paró al llegar a la puerta cerrada donde estaría cautiva hasta la noche, momento en que el ritual se repetiría.
-nos vemos mañana Rin-chan.
-Sora-san… -volvió a decir confusa por esa naturalidad que poseía. La vio entrar y antes de verse en algo que la terminaran culpando, fue de inmediato a su habitación-celda que extrañamente comenzaba a sentirse segura entre esas cuatro paredes, por supuesto, cuando "Él" no estaba.
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Había entrado, apoyándose en la fría madera de la puerta. Dejó caer su peso sobre aquel mueble. Sus ojos cerrados mostraban la inexpresividad que poco a poco fueron cambiando a uno semejante al de la locura y el miedo. Soltando pequeños ruidos, abrazó sus piernas temblando de forma continua.
Unos aplausos escuchó desde el fondo y se pegó asustada todo lo que pudo a la puerta sintiéndose como lo que él le había llamado, un pajarillo enjaulado con el lobo interno, arrebatándole el plumaje días tras día, sin poder escapar, sin poder volar hacia la libertad.
Ella que hablaba de esperanza, eso acabó bajo tumba el día en que había quedado tocada.
-te felicito. –dijo Yamato acercándose a ella- sin duda eres una actriz espectacular.
Violarla, grabarla, amenazarla… no habían sido las únicas exigencias de Wolf para hacerla sufrir. Para él, nunca serían suficientes. Lo que disfrutaba más era aquella falsa actuación que daba frente a sus amigas. Llorar, lamentarse, ser consolada era algo a lo que no había podido hacer. Aguantar las lágrimas cuando le escocían los ojos, sonreír cuando quería gritar, dar valor cuando se sentía intimidada era algo tan falso e hipócrita que le daba vergüenza porque sabía que mostrarse firme y desafiante era un pecado mortal que los tres Dead Moon sacaban buen provecho para hacer más daño.
Sumisas, resignadas, aterrorizadas, amenazadas, manipuladas, expiradas, así era la única manera de complacerles.
-¿vamos? Ya sabes lo que te espera, ¿verdad Bird?
O.o.O.o.O.o.O
O.o.O.o.O.o.O
Alguien observaba el local del Dead Moon a unos metros de distancia contemplándolo con una sonrisa como quién juega al escondite y ha encontrado al escondido.
-ajá, es este, no hay duda. –dijo con voz complacida.
O.o.O.o.O.o.O
Al mismo tiempo, en otro lugar, tres hombres parecían discutir sobre un asunto en una de las cafeterías ubicada en el centro de la ciudad.
-no me gusta la idea que tuvo el Akatsuki. Para empezar no deberíamos confiar mucho en ellos. –objetaba Koga.
-opino lo mismo. Hasta podría hacer daño a Sakura-chan y si hace eso le rompo la cara.
-ya nos estamos metiendo en demasiados líos como para echarnos atrás ahora. Para derrotar al Dead Moon, aunque tengamos que pactar con el diablo lo haremos.
-¡es la espía la que da que desconfiar! A esa ni a mi gato le confiaría.
-Koga no tienes gatos. –le recordó Yagami.
-eso es lo de menos. Lo que intento decir es que esa mujer solo se dedica a coquetear.
-teniendo en cuenta su expediente, no me sorprendería que se volviera aliada del Dead Moon. –dijo Naruto con escepticismo.
-Koga, en aquel vídeo nefasto… -recordándolo con desagrado- pudiste sacar algo, ¿no es cierto?
-sí. Analizándolo detalladamente, el sitio se trata del bajo de un prostíbulo. La música, los… -tosiendo- sonidos de mujeres que se escuchaban de fondo es la confirmación.
-compañeros, en este país existen centenas de prostíbulos con su bajo. Y lo que tenemos es una teoría para pedir una orden de registro. Por eso, esa mujer es la candidata perfecta. Hija de una espía especialista en seducir hombres. No me contento en matar a esos tres arrogantes. Dije que me vengaría de ello, ¿y qué mejor que una mujer que les robe el corazón y provoque un enfrentamiento?
-admito que la chica es guapa. –sinceró el Uzumaki- debo confesar que me faltó nada para caer en sus encantos.
-a mí me pasó lo mismo. Es una mujer algo persuasiva pero… -comentó Koga recordando el cuerpo perfecto de aquella morena.
-es curioso porque yo también quedé cautivado por su belleza. Sin embargo, su personalidad es demasiado para mi estilo. Me gustan las mujeres sencillas e inocentes.
-digo lo mismo. –dijo Naruto.
-igual yo. –siguió Koga.
-esto es inaudito. Hablar de esa mujer, hace que en vez de estar inquieto por Sora, me siente en la terraza de una cafetería hablando con vosotros de temas de hombres.
-estamos demasiado enfrascados en nuestro trabajo, que supongo que unas horas de descanso nos merecemos. –dijo Naruto.
-sí, es verdad. Después nos pondremos las pilas y volveremos al caso. Dicen que con un poco de relax se esclarecen misterios que hasta ahora no te habías fijado.
-pues hace unos días no quería que descansara capitán.
-estaba preso del pánico, pero ahora creo que ya nada peor puede sucederle a Sora. Además no aprobaría que alzase la voz a uno de mis compañeros de trabajo.
-lo que hace una mujer en la vida de un hombre. –comentó Naruto- nos cambia por completo, nos vuelven más posesivos, más protectores, más conscientes…
-eso de consciente no se aplica en mi caso. –dijo Koga con pena.
-¿Koga?
-¿sí capitán?
-para empezar deja de tratarme con respeto y llámame por mi nombre.
-ah, de acuerdo… Taichi… -pronunciándolo con algo de esfuerzo, pues habían manías imposibles de quitar.
Taichi sonrió de lado en señal de agradecimiento.
-Koga, todavía no nos has contado el pasado con esa chiquilla.
-es verdad, y prometiste hacerlo.
-creo que prometer no fue exactamente lo que dije. –dijo el chico con una gota.
-pero aquí Naruto y yo estamos intrigados. La foto que posees es de casi una niña de diez años. No pienso replicarte sobre tus gustos…
-no, no, lo estáis malinterpretando. –se apresuró Koga a corregir- es una foto de hace años. Aunque… en realidad nos llevamos siete años de diferencia.
-Koga, ¿por qué no explicas desde el principio? Así entenderemos mejor tu situación.
-
"yo era hijo de una familia normal y corriente, ingenuamente, siempre les pedía a mis padres un hermanito para jugar sin sospechar que mi madre tras un accidente había quedado estéril.
Cuando tenía doce años y consciente de que acabaría siendo hijo único, a la casa de vecina habían llegado una familia con sus dos hijos, Mamoru y Rin. Mamoru era el mayor y era dos años más joven que yo. Rin por su parte tenía cinco años y a pesar de que su hermano rondaba mi misma edad y éramos del mismo sexo, me lo pasaba más con ella. No era que me llevara mal con Mamoru, pero en Rin la veía como la hermanita que nunca tuve y supongo que por eso toda mi vocación se centraba sobre ella. Me dedicaba a protegerla, ayudarla, consolarla que era raras veces… -con una sonrisa triste- Rin desde que la conocí era una criatura especial. Siempre andaba sonriendo, muy pocas veces la había visto llorar o lamentarse. Además de eso, poseía una voz hermosa. Con apenas ocho años había ganado el certamen infantil en el mundo de la música. Era toda una promesa.
Los años fueron pasando y ella crecía, y yo no podía seguir viéndola como mi hermanita. Aprovechándome de su ingenuidad, de que nunca se enteraba de la realidad le pedí que fuéramos novios. Ella no había entendido bien mi proposición, pero cuando le dije que era como jugar a papá y mamá. –soltando una mueca- conforme pasaban los días le iba pidiendo que fuéramos como los adultos. Ella que a pesar de sus once años, creía que era un juego, accedía. Pero yo escuchaba de mis compañeros de clase lo bien que se pasaban con sus novias, lo divertido que era el sexo. Yo no podía esperar a que Rin tuviera una edad decente para probarlo. Las ganas eran inmensas, pero no quería que llamase la atención. Por eso me insinuaba poco a poco. Ella extraña lo aceptaba. Yo me confié y cometí un grave error.
-
Flash back:
Era lo de siempre, ellos dos encerrados en la casita del árbol, él sobre ella besándola en rincones que debían estar ocultos por las prendas de vestir. Rin ya se empezaba a inquietar por el rumbo que el juego estaba tomando. No le gustaba nada, sentía que era algo indebido y prohibido.
-para por favor Koga-kun. –intentando apartarle, pero él le retuvo las manos colocándolas bajo la espalda. Rin viendo eso le miró por primera vez en su vida aterrada- Ko… Koga…
El chico paró para mirarla serio y con un brillo en sus ojos que reflejaban la lujuria.
-tú eres mía. –dijo posesivamente.
-¿qué… qué quieres decir…? Me estás asustando…
-que no quiere que estés con otros hombres. Ni siquiera con Mamoru. Me pone enfermo esas muestras de cariño que das. Yo soy tu novio y solo a mí tienes que mirar, solo a mí tienes que sonreír y complacer.
-Ko… Koga… -temblando.
-y si le dices algo de esto a alguien arderás en el infierno.
Semejantes palabras hacia una criatura de once años tomaron buen efecto sobre Rin quién comenzaba a ver a ese personaje como alguien peligroso.
-ahora veremos si tan divertido es eso del sexo.
¿Sexo?
Lo había escuchado parcialmente y siempre de forma casual. Principalmente en las conversaciones que su hermano mantenía con su novia. Recordaba que era algo que los niños no deberían conocer hasta que tuvieran la edad apropiada; que era algo que su hermano hacía escondidas de sus padres; que era algo que le dolía a las chicas…
-no… no… ¡para!
Pero él no tenía ninguna intención de detenerse, ni siquiera la estaba escuchando. Su única atención se basaba en desvestir a la muchacha para experimentar lo que sus compañeros habían probado tentándolo como si una droga se tratara.
-¡basta! ¡Detente! –suplicó con lágrimas.
Él continuaba implacable, decidido en sus actos, decidido en sus acciones. Rin atemorizada, sin poder librarse del peso de la persona que apreciaba, optó por gritar para que alguien viniera y la rescatara. Sin embargo, adivinando sus intenciones, Koga le tapó la boca con su mano. Rin se quedó en blanco sin poder creer que hasta esos extremos su mejor amigo pudiera llegar.
Se estremeció y en ese momento se dio cuenta que estaba completamente desnuda. Un escalofrío recorrió por sus vértebras y se le erizaron los vellos de la piel. Sintió como sus sentidos se le hubieran paralizado lo mismo que su respiración. Rin se encontraba en el mundo de las pesadillas sin atender lo que sucedía a su alrededor, ni siquiera escuchó lo que Koga había dicho.
-¡kuso! ¡Qué difícil es metérsela!
Y segundos después notó una intromisión dentro de su cuerpo y ahí ya no pudo aguantar el que gritara de dolor a pesar de tener la boca cerrada.
Eso detuvo a Koga quién nervioso se quitó de encima suya tratando de callarla. La joven sollozando le obedeció no porque él se lo dijera, sino porque ya no sentía ese dolor que no había llegado a completarse.
-¡vale! ¡Está bien! –reponía nervioso- no sigo, pero no grites. No ha pasado nada. ¿Vale Rin? Dime que sí Rin.
Entre temblores, Rin asintió con la cabeza de forma mecánica todavía perdida en su mundo de horror.
-lo ves. No es para tanto… no ha sido nada… mañana volveremos a intentarlo y seré más cuidadoso… ya verás como te gusta… como lo disfrutarás… como lo disfrutaremos… pero no te pongas tensa sino claro que duele… -acariciándole la cabeza con supuesta terneza.
-
A partir de entonces día tras día intentaba tener relaciones con ella, pero debido a mi inexperiencia en el sexo no sabía como penetrarla adecuadamente. Era un hipócrita que la culpaba de que aquello era por culpa de su miedo, cuando en realidad por mi impaciencia lo hacía de cualquier manera. Y así continuamos durante meses hasta que sin querer la había convertido en una especie de muñeca incapaz de hablar o sentir. Su familia dándose cuenta del cambio la llevaron a un psicólogo y ahí se dieron cuenta de lo que yo le hacía. Eran tan buenas personas que ni me demandaron, ni me culparon por lo que les hacía a su hija… todo lo contrario, se quedaron en silencio y optaron por huir sin decir nada a nadie. Mis padres, varias semanas después se enteraron de lo que yo le hacía. Intuyo que Mamoru resentido y al no ser capaz de echarme en cara el dolor de su hermana, le había mandado una carta a mis padres con lo que Rin había sufrido en los últimos meses. Ellos me mandaron a la escuela militar donde me arrepentí de lo que le había hecho. Sé cual es mi falta. Me había comportado como un inmaduro que persigue a sus hormonas. Traté de buscarla para pedirle perdón y volver a empezar, tratarla como es debido… pero… hace años me enteré que sus padres y Mamoru habían fallecido en un accidente de tráfico. Al parecer ella se había salvado, pero no estaba en el lugar y por los alrededores no se halló ningún cadáver o prueba de que la raptasen. Sé que está viva, estoy convencido que se anda paseando sola sin ya nadie a su lado y la pienso recuperar para que vuelva conmigo donde la amaré con toda mi alma."
O.o.O.o.O.o.O
Un escalofrío recorrió por su piel, alguien estaba hablando de ella y si la intuición no la engañaba solo podría tratarse de Koga. Solo con él tenía ese presagio y el miedo circulando por su cuerpo. Con Dog era un caso especial ya que "Él" era el terror personificado y todo el calvario sufrido le era tan diario que estaba segura que ya se había curado del trauma. Después de todo, Koga la había tratado peor.
Con Dog ya sabía la vida que le esperaba; pero de Koga… fingir, engañarla para casi ultrajarla era perverso.
-"pero, ¿qué estoy diciendo? ¿Cómo puedo pensar que Koga es peor que el Dead Moon?"
-¿estás bien Rin-chan? –preguntó Sora confusa viendo como parecía debatirse con ella misma.
-yo… más o menos… pero no es nada importante… no como lo vuestro… -agregando con pena.
Y aquel tema tocó profundamente en las dos muchachas.
Sora continuaba su rutina nocturna siendo violada y mancillada por casi todos los hombres pertenecientes al Dead Moon con un Wolf sonriente de su triunfo. Y si aún no estaba satisfecho, la grababa para que terminado aquella monstruosidad, se la enseñaba para que se pudriera de vergüenza. Pero eso no era todo, ya que debía seguir manteniendo esa faceta de "estoy bien y mi deber es ayudar a las demás" sino quería que su familia sufriera. Al principio, cuando se encontraba sola, llorar, temblar, volverse loca era su pan de vida. Pero había llegado un momento en que se había cansado de lamentarse. Ella que deseaba que alguien la consolara estaba harta de ser débil y se había creado la imagen de la resignación y la desesperanza. Taichi estaba tardando demasiado. Para cuando él llegara, ya no podría mirarle a la cara. Ahora solo deseaba que Wolf hiciera lo que tenía planeado, matarla y llevar su vergüenza a la tumba.
Sakura tras escuchar esas palabras de la más joven solo había virado la cabeza en dirección hacia la ventana ocultando el como se sentía actualmente. Ella también había sido violada de forma brusca y durante… no sabía cuanto tiempo… solo era consciente que había sido suficiente como para terminar desmayada por la fuerza y rudeza que Dragon había empleado de principio a fin. Horas agonizantes podría decir, pidiendo ayuda, rogándole que se detuviera hasta que sus cuerdas vocales ya no podían más. Él incansable seguía el mismo ritmo, aunque recordaba verle gotas de sudor resbalando por su frente que lo hacían excitante.
Otra que se sintió desorientada al decir que Sasuke Uchiha, alias Dragon era atractivo. El ambiente la estaba afectando demasiado. Tenía que quitárselo de la cabeza fuera como fuese.
-Rin-chan no debes agobiarte por lo que nos han hecho… era uno de sus "objetivos".
-¿objetivos? –repitió Sora- entonces es que nos pasará algo más… -soltando una mueca.
-Sora-san… ¿estás bien? –hizo Rin la misma pregunta que minutos antes le había hecho la mayor.
Eso bastó para que Sora volviera a su actuación. De ninguna manera permitiría que ellas descubrieran aquella falsedad.
-sí, por supuesto. No te preocupes. Solo hay que esperar y dentro de unos días volveremos a nuestras casas. –pero que hipócrita sonaba. Por culpa de Wolf, estaba mentalizada en que jamás saldrían. Lo único que encontrarían sería huesos o cenizas.
-es verdad. Estoy segura que Naruto-kun estará al borde de un colapso. –rió nerviosamente Sakura con el mismo pensamiento de Sora- ¿y tú Rin? Tus padres te echarán de menos, ¿no?
-es verdad. –prosiguió Sora aliviada de desviar ese tema tan farsante- deben estar muertos de la preocupación.
Rin agachó la cabeza dejando que su cabellera como el roble le cubriera casi todo el rostro.
-mis padres… mi familia… están muertos… yo no tengo a nadie…
El ambiente se volvió tenso sin saber que decir pero con la imaginación de que el Dead Moon fuese el responsable de que aquella joven se quedara sola.
-no fueron ellos… -como si les adivinara la mente- cuando los conocí ya estaba sola y era una vagabunda que robaba. Les robé a ellos y así acabé aquí… por una parte me alegro de estar aquí…
-¿qué te alegras? –saltó Sakura sin poder contenerse- ¿qué no has visto lo que esos monstruos te han obligado hacer? ¿Lo que esas furcias hacen? ¿El calvario que te hace Dog? Las cicatrices… -sujetándole las muñecas poniéndolas boca arriba mostrando las tres marcas donde la más reciente parecía estar en mejor condición- que te hiciste por culpa de esta vida tan agonizante.
-¡fuera es igual que aquí! –soltándose bruscamente- ¡si estoy fuera volveré a sufrir lo mismo que en este lugar!
-¿de qué hablas? –preguntó Sora impresionada viendo esa actitud desafiante por primera vez en la pequeña.
-yo… yo… estas no son las únicas marcas de suicidio que tengo… Dog no fue el primero en que quiso aprovecharse… hubo alguien más… hace años… por él, por su culpa tuve que mudarme… sino… sino me mudara… quizás no estaría aquí y mis padres no estarían muertos…
-pero eso no quiere decir que aunque seamos liberadas…
-¡estará allí! ¡Me está buscando! ¡Lo sé! Lo conozco… -relajando la voz- me da miedo… quería poseerme, pero no lo conseguía… esto no lo sabe Dog…
-¿a qué te refieres?
-el otro día me obligó a contarle toda la historia, pero no le dije que él intentaba violarme. Sé que Dog es muy posesivo conmigo y no tolera que ningún hombre me roce. Si sabe que Koga…
-¿Koga? –repitió Sora sorprendida negándose a creer en casualidades- ¿no me digas que su apellido es Okami?
-sssí…
-¿qué sucede Sora-san?
-conozco a un Koga Okami –tragando saliva ante una Rin que se preparaba para lo peor- es miembro de la policía japonesa y especialista en el caso del Dead Moon. Pero… no puedo creerme que él haya… además corren rumores que anda saliendo con su sirvienta. Una tal Ayame Midorino. ¿Rin-chan? –viendo su rostro pálido.
¿Coincidencia? No podía ser.
Era el mismo. Se trataba del mismo Koga.
Ayame Midorino era la confirmación ya que había sido en años anteriores la novia de su hermano Mamoru.
Él estaba muy cerca de ella, inconscientemente estaba tras su pista.
Alguien llamó a la puerta y Rin se aferró a la manga de Sora quién era la más cercana, pensando que al otro lado se encontraba Koga y que venía a por ella.
-que raro que ahora sus majestades llamen a la puerta. –comentó Sakura irónicamente sin darse cuenta de la acción de Rin.
Al abrirla se topó con una chica de casi su misma edad que no le sonaba de nada. Vestía de forma que le recordaba a las VIP y tenía una mano sobre su cintura en señal de elegancia.
-vengo a entregar mi apestoso currículum. Vosotras sois las famosas VIP, ¿no?
Indignada y considerándolo como un insulto, con una sonrisa adoptó su misma pose.
-al fondo, giras a la derecha y puerta cinco.
-oh… vaya… parece que me he confundido y he parado en la oficina de las verduras podridas.
-¡¿nani?! –queriendo golpearla.
-cariño sois unas verduras podridas. Primero está la niñata esa que está llena de estiércol y pisoteada. Luego la del fuego quemado que parece una verdurita en medio del bosque buscando su lugar en medio de la lluvia. Y por último tú que pareces un melón partido a la mitad como si te botaran.
-se puede saber quién eres para hablarnos de forma tan filosófica. –argumentó Sakura apretando el puño para no botarle en plena cara hasta que estuviera bajo tierra.
-no me he presentado… que cabeza la mía… -sonriendo torcidamente. Se quitó las lentes que usaba y con aires de superioridad se dirigió a las tres- me llamo Karin Bitch y me presento en este local buscando al Dead Moon, pertenecer a las VIP y convertirme en la amante exclusiva de Dragon. Aunque no me importaría monopolizar a los tres. Después de todo, una chica de mi calidad les gustará. Sé lo que persiguen y sus gustos.
-¿y a nosotras que nos cuentas? cómo si te acuestas con toda la legión de estos locos. –espetó Sakura.
-en ese caso proseguiré mi camino. No tiene ninguna gracia sino puedo haceros sufrir de amor. –marchándose mientras escuchaban su risa en la lejanía.
-¡qué tía más irritante! –cerrando la puerta con violencia.
-es igual que Kagura. –soltó la más joven.
-¡y tanto! –siguió Sakura encolerizada- estoy segura que esas dos se harían amiguitas de inmediato. –ironizando.
-eso sería malo para nosotras. –argumentó Sora seria- esa mujer no tiene ninguna pinta de cortarse en nada. Mucho me temo que nuestros problemas se van a multiplicar.
CONTINUARÁ…
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Notas de la autora:
Mis más humildes disculpas por tardar tanto, por lo menos yo lo veo así ya que tenía intención de publicar este capítulo el penúltimo domingo de octubre, pero el trabajo me lo impidió y aunque tuve vacaciones me fui de viaje al Salón del Manga.
También pido perdón por las faltas en este capítulo, pero no me ha dado tiempo a tenerlo como dios manda. Si es que nunca está como me gusta.
Pues ha aparecido otra mujerzuela, la sexta VIP que hará la vida imposible a las tres protagonistas aparte de querer quedarse con los tres Dead Moon.
Y bueno, Sakura también ha sido violada, no iba a ser la única que se salvara. Sora intentando hacer teatro por culpa de Yamato. Y el pasado de Rin.
Pues para el próximo capítulo tendremos algo de celos, enfrentamientos, envidias… titulado como: La mala fama en una mujer.
Recordad que actualizaré de seguido si recibo reviews con vuestras opiniones, que en esta ocasión me he sorprendido de tener diez en una semana, así que en recompensa a ello, como no pude con este capítulo, el capítulo 8 intentaré tenerlo para la semana.
Las respuestas a los reviews ya sabéis donde, estarán a partir de domingo.
'Atori'
