Capítulo 14
La gran coalición
Tras el fin de la batalla hubo una reunión general en la casa comunal del asentamiento principal del valle; Luna presidía la alargada mesa junto con el rey Creto a su diestra y acompañados también de su general y Lord Ravenar, el cual miraba hacia abajo tremendamente avergonzado.
-Voy a tener una larga charla cuando todo esto haya acabado con usted, Lord Ravenar, téngalo muy presente-murmuró el rey minotauro, clavándole la mirada duramente.
-Sí, majestad…-musitó el aludido, sin poder ocultar su terror.
-Al menos hemos ganado esta batalla…-comentó el general en ese momento.
-Sí, pero no precisamente por su mano, general… con usted ya hablaré también, pero de momento lo quiero en su puesto y coordinando las tropas, ésta vez de verdad.
-Así lo haré, majestad-asintió el mismo, mostrándose más firme ante él.
-Quien haya ganado esta batalla es irrelevante, lo importante es que la hemos ganado todos juntos-recordó en ese momento Luna.
-Exacto-asintió Scorpan en ese momento.
-Sentimos no haber podido llegar antes, pero nos tienen a su disposición desde este momento hasta el final del conflicto para lo que sea menester-anunció el visir real de Saddle Arabia, que estaba con ellos.
-Muchas gracias por su asistencia, visir… no era necesario que os hubierais unido, Autumn Blaze…-comentó la alicornio, dirigiéndose a la kirin.
-Me ofrecí voluntaria junto con unos cuantos más ante Rain Shine, alteza, así que no tenemos nada que objetar en ese sentido. Sentimos que debíamos ayudar.
-Muchas gracias, cualquier ayuda es bienvenida…
Aunque la presencia de distintas razas calmaba de cierta forma los ánimos, los minotauros y los centauros se miraban entre sí con gestos llenos de rencor y suspicacia, cosa que Luna notó enseguida.
-Vale, recapitulando, esta victoria es todo un logro por parte de todos los aquí presentes, pero como bien sabrán, debemos aparcar nuestras diferencias a un lado y unirnos todos formalmente bajo un objetivo común. Propongo que firmemos un nuevo armisticio que deje todo preparado para la sucesiva recuperación económica y social cuando la guerra finalice.
-¿En qué sentido? Porque como ya bien sabrá, princesa Luna, no todo quedó atado y bien atado en su momento…-murmuró Creto, con el ceño fruncido.
Tanto Scorpan como Demeter le miraron con recelo, a lo que Luna se apresuró a comentar.
-En un sentido eminentemente conciliador, por supuesto. Sé perfectamente que no todo quedó bien entre muchas de las razas aquí presentes y eso es algo que debemos corregir en éste nuevo pacto. Y también sé, majestad, que en su momento usted fue el principal auspiciador de la anterior coalición, por lo que espero que entienda que ésta vez deberíamos llevarlo a un terreno más neutral.
Ante eso Creto no pudo evitar rodar los ojos con gesto ligeramente molesto, sin embargo sabía que no podía quejarse así sin más, murmurando de seguido.
-Ah, sea, después de todo hemos llegado hasta aquí… pero que conste que no vamos a permitir que se nos tome por el pito del sereno, eso para empezar.
-En ese caso yo puedo ayudaros-anunció en ese momento una voz familiar.
Galadriel, que hasta ahora se había quedado apartada mirando por una ventana, se dio la vuelta y encaró a todos los presentes, mirándoles con una sonrisa conciliadora.
-¿Qué quiere decir exactamente, señora?-inquirió Demeter, con gesto cauto.
-Como bien ha dicho Luna, necesitáis neutralidad para formalizar el nuevo pacto. Me ofrezco a ser ese intermediario neutral, incluso puedo encargarme de la redacción si así lo deseáis.
-Eso está muy bien, pero en tal caso tendríamos que ser nosotros quien aportemos el contenido-murmuró el visir real, ceñudo.
-Por supuesto, después de todo voy a ser neutral, simplemente me encargaré de la parte más técnica, por así decirlo.
-Por nuestra parte sin problema-anunció Autumn Blaze rápidamente.
-De acuerdo…-asintió Demeter junto con Scorpan.
-Aceptamos sin reparos-murmuró el visir real.
Los últimos en aceptar fueron los minotauros, los cuales hablaron entre sí por un momento antes de aceptar como tal.
-Muy bien, empecemos pues.
Galadriel se sentó en la mesa, la trajeron pluma y pergamino y comenzó a redactar la parte más formal y técnica; acto seguido comenzaron a debatir las condiciones, siendo Luna la primera en hablar.
-Por la parte de Ecuestria deseamos reestablecer el contacto tanto político como comercial con Kirinia y el reino de Medianoche, y así ayudarles tanto económica como socialmente.
-Muchas gracias princesa Luna-agradeció la kirin, encantada.
-La agradecemos su confianza, princesa-añadió Scorpan.
No fueron los únicos, Saddle Arabia también quiso sumarse en ese sentido, aunque los centauros tuvieron más reparos en hacerlo, cosa que Luna esperaba de alguna manera, y por una razón bastante sólida.
-Todo esto está muy bien, pero ¿Quién va a pagar por los platos rotos una vez que la guerra termine?-inquirió en ese momento Creto.
Ante eso todo el mundo alzó las cejas con gesto duditativo; y es que en toda guerra que se preciara el coste económico era altísimo, normalmente tras salir de una guerra la posterior crisis económica era impepinable. ¿Cómo iban a hacer para pagar tantos gastos? Luna quiso hablar, pero en ese momento unas vocecillas provenientes del hall resonaron de repente, cortándola de improviso.
-¡Un momento, no pueden pasar!
-¡Déjennos, tenemos que hablar con ellos!
-¡Es un asunto de vida o muerte!
Las puertas se abrieron para dar paso a dos tristes y medio apaleados diamond dogs que, al ver a Luna, se arrodillaron ante ella al tiempo que musitaban y gimoteaban.
-¡Oh, princesa Luna, tenga piedad de nosotros!
-¡Sabemos que no somos los más indicados para pedirla algo asi, pero por favor, tiene que escucharnos!
La aludida frunció el ceño, al tiempo que los demás les miraban con cierta repulsa. La alicornio oscura, sin desdibujar su gesto en ningún momento, murmuró.
-Os recuerdo que nos hicisteis prisioneros a mí y a mi séquito y vuestro rey trató de vendernos a Sauron…
-¡Lo sabemos, alteza, y eso es algo de lo que nos arrepentimos profundamente!
-¡Sauron nos prometió todo, pero al final sólo buscaba una excusa para exterminarnos! ¡Ha matado a casi todos de nuestra especie, estamos al borde de la extinción!
-¡Por favor, se lo suplicamos, necesitamos ayuda o moriremos todos!
Ante eso Luna se quedó chocada, al igual que los demás excepto Galadriel, la cual comentó en ese momento.
-No sería la primera vez para Sauron, eso desde luego… podría decirse que exterminar razas es su especialidad, hizo lo mismo con los numenoreanos.
-¡Por favor, tengan piedad, señores!-musitó el primer diamond dog, dirigiéndose al resto de los presentes.
-¡Les daremos lo que sea, lo que requieran, pero por favor, no dejen que nos maten!
En ese momento algo pasó por la mente de Luna, pensando a toda velocidad y comentando de seguido.
-Sé que tenéis oro… mucho oro. Lo vamos a necesitar para la posterior recuperación económica una vez que termine la guerra.
Ante eso los diamond dogs aceptaron encantados, exclamando de seguido.
-¡Ah, por supuesto, todo lo que necesiten!
-¡Diamantia les proporcionará todo lo necesario para que salgan adelante!
Esa noticia fue recibida con júbilo por parte de todo el mundo, al tiempo que Luna se dirigía a Galadriel para que escribiera.
-Muy bien… el reino de Diamantia se compromete a ser el garante de la recuperación económica una vez que termine la guerra. Esperemos que dejen estar el expolio hasta entonces…
-¡Oh, lo haremos, por supuesto!-exclamó el primer diamond dog.
-¡Suficiente expolio hemos tenido para toda una vida!-añadió el segundo.
Tras las disposiciones finales, en las cuales permitieron que la alianza fuera lo suficientemente flexible como para permitir la entrada de más miembros que pudieran o desearan formar parte de la misma, ratificaron el documento entre todos firmándolo, quedando así establecida la nueva coalición.
-Muy bien, señores, entraremos en una nueva era si conseguimos ganar esta guerra-anunció Luna, visiblemente emocionada.
-Por la cuenta que nos trae-murmuró Creto, contundente.
-Por ahora descansemos antes de decidir hacia dónde partir-sugirió en ese momento Scorpan.
Todo el mundo aceptó la propuesta y cada raza se desperdigó por todo el asentamiento; por su parte Luna y Galadriel fueron a reunirse con los demás mientras paseaban. Tras la batalla ahora tocaba reconstruir, y todo el mundo estaba echando un cable a los vecinos, los cuales se escondieron en sus sótanos durante toda la contienda. Ver trabajar juntos a ponis, centauros, minotauros y otras razas llenó de alegría y esperanza a Luna, la cual esbozó una satisfecha sonrisa.
-Lo has conseguido… sabía que lo harías-comentó en ese momento la elfa.
-Había veces que pensaba que no lo lograría, sin embargo aquí estamos ahora… y tú también has ayudado a que todo esto sea posible-añadió la alicornio.
-Si estoy aquí es por Sauron, pero me habéis demostrado que apenas hay diferencias entre las gentes de Arda y Equus. Ahora todos lucháis por un objetivo común. La última vez que ocurrió eso en Arda fue para derrotar a Sauron, pero tras el fin de la guerra no hubo más relaciones y cada uno fue por su lado. No cometáis el mismo error que nosotros y permaneced unidos aun en tiempos de paz.
-Ésta vez no, me aseguraré de ello. En el último tratado de paz acordamos que no habría conflictos dando manga ancha a los minotauros para que no se enfadaran, pero eso tan solo hizo que las relaciones se entibiaran. Ahora sé qué es lo que hay que hacer para que eso no se repita.
Encontraron a las chicas y a Spike ayudando a reparar una de las casas cercanas a la plaza, al verlas dejaron por un momento lo que estaban haciendo para acercarse a ellas.
-¡Princesa Luna!
-¿Han llegado a un acuerdo?-inquirió Applejack, ávida de una respuesta.
-Así es, marcharemos contra Sauron todos juntos en venideras batallas.
La noticia fue recibida con júbilo por todos los presentes, aunque en ese momento Luna se apresuró a comentar.
-Quiero que sepáis que estoy muy orgullosa de vosotras. Habéis luchado con valentía y arrojo, y gracias a eso habéis podido sobrevivir. Sois mucho más fuertes de lo que aparentáis.
-Muchas gracias por sus palabras, princesa…-murmuró Rarity, azorada.
-De todas maneras, sin usted hubiera sido imposible llegar hasta aquí-añadió en ese momento Applejack.
-Gracias a vosotras también por confiar en mi. De momento descansad, mañana decidiremos a dónde dirigirnos.
Las ponis le tomaron la palabra y volvieron a sus quehaceres, mientras que Galadriel y Luna atravesaban el resto del asentamiento hasta llegar a la puerta sur; desde allí, y muy al fondo tras el horizonte, se podían ver las oscuras nubes que envolvían Ecuestria, pero sin el resplandor rojizo del ojo de Sauron, evidenciando que no estaba observando.
-Mi presencia ha alertado de cierta manera a Sauron, pero eso no le parará, al contrario, se preparará más que nunca. Lo más probable es que concentre todos sus esfuerzos en defender Ecuestria-comentó en ese momento la elfa.
-Eso significa que podremos avanzar sin mucho problema-asumió Luna.
-Seguramente, aun así hemos de ser cautos. Nunca se sabe por donde puede salir. Es un ser de puro caos que se alimenta del miedo y la desesperación. Hará todo lo que esté en su mano por conservar todo lo que ha conseguido.
-Entiendo…
Tras eso las dos se quedaron calladas, admirando el paisaje; gracias a su intervención el valle no había caído en malas manos. Y así debía seguir.
Mientras tanto, en Ecuestria, Sauron había bajado de la montaña recuperando su forma física para hablar directamente con Twilight en el salón del trono.
-Tenemos graves problemas…-anunció el maia, con un gesto inusitadamente serio.
-No me digas, no lo había notado para nada…-murmuró Twilight, igual de nerviosa que él o incluso más.
-No es momento de sarcasmos, nos enfrentamos a algo realmente serio.
-¿Ah sí? pues tiene gracia, pero el caso es que por mi parte puedo decir exactamente lo mismo, pero antes de empezar a replicarnos dime una cosa ¿quién o qué es esa?
Sauron la miró por un instante con el gesto fruncido, pero finalmente accedió y comenzó a explicar.
-Está bien, empezaré yo. Esa que has visto antes era una elfa de Eldamar, el hogar de los elfos en Aman, que se separó del lado terrenal de Arda tras la caída de Númenor. No sería gran cosa si no fuera porque tiene consigo uno de los anillos de poder que no pude conseguir al ser forjado por Celebrimbor, que aprendió de mí cuando forjaba el resto de anillos de poder con su ayuda.
-Entiendo, entonces posee un anillo que rivaliza con el tuyo…
-Están más o menos parejos, o al menos eso es lo que quiero pensar. El caso es que ese anillo se realizó usando las mismas técnicas que cuando hicimos el resto de anillos de poder, pero no sé bien hasta qué punto cuánto poder usó Celebrimbor al hacerlos. Es por eso por lo que quise hacerme con ellos cuando me enteré de su existencia, pero nunca conseguí ponerles las manos encima. Aun así no deberíamos subestimarlo, si por lo que sea consiguen llegar hasta nosotros podrían tener una oportunidad de derrotarnos. Y eso es algo que no podemos permitir.
Ante eso Twilight asintió, de acuerdo con el maia. Habían llegado demasiado lejos como para caer ante las puertas de la victoria. Sin embargo la presencia de esa elfa y ese anillo de poder no era su único problema.
-Entiendo, pero por lo que me cuentas no sólo tenemos un problema. Los centauros llevaban siglos aislados del resto de las razas de Equus tras el fin de las Guerras Vetustas. De todas las razas que estuvieron involucradas en las contiendas, los centauros son los que peor salieron parados. Trataron de aliarse con los minotauros influenciados sobre todo por antiguas rencillas de anteriores villanos que también tuvieron tratos con ellos. En un principio acordaron un pacto de no agresión que beneficiara a ambas partes sobre todo al final de la guerra, pero en un arriesgado movimiento por parte de los ponis liderados por los alicornios y otras razas afines, cercaron a los centauros por el este y los enfrentaron. Ante esa situación de bloqueo trataron de pedir ayuda a los minotauros, pero éstos no acudieron a su llamada al enterarse de que estaban en tratos también con otras razas, entre ellas la de los diamond dogs. El ejército de ponis masacró a los centauros, que fueron obligados a retirarse de la guerra. Incluso en la posterior paz no fueron tenidos en cuenta durante las negociaciones.
-Entiendo, fueron condenados al ostracismo-resumió Sauron, rápidamente.
-Exactamente, y con ello aprendieron a odiar a todos los demás, pero especialmente a los minotauros, que no acudieron a su llamada.
-Ya, pero en ese caso ¿por qué una tropa de centauros, minotauros, ponis y una elfa de Eldamar han masacrado a nuestro ejército apostado en el Valle Entrerreinos?-inquirió Sauron, con gesto molesto.
Ante eso el ceño de la alicornio lavanda se torció, mascullando de seguido con un tono especialmente asqueado.
-Luna…
Ésta vez el ceño de Sauron también se torció, musitando acto seguido.
-Agh, esa aparentemente cobarde ha jugado sus cartas mejor de lo que nos esperábamos…
-Más bien está consiguiendo imposibles últimamente… los minotauros son una fuerza a tratar, que ahora añada a los centauros lo complica un poco más. Pero como consiga convencer a los dragones… ahí sí que estaremos perdidos.
-¿Qué sugieres entonces?-inquirió Sauron en ese momento.
-Que nos desplacemos a las tierras de los dragones cuanto antes e intentemos ponerlos de nuestro lado. Aunque va a ser muy difícil, quizás ni nos escuchen…
-En ese caso nos ocupamos de ellos y así no tendrán dragones ni ellos ni nosotros-murmuró en ese momento el maia.
-¿Sugieres que nos deshagamos de ellos? ¿Tú sabes lo difícil que es matar a un dragón?-inquirió Twilight, patidifusa.
-Lo sé, pero si es necesario… haremos lo que haga falta. No debemos perder esta guerra. Concentraremos nuestras defensas en todo el este de Ecuestria para evitar que nada ni nadie entre por ahí.
-Está bien… pero para eso necesitaremos a muchos más soldados-recordó ella en ese momento.
-Bueno, pero eso no es ningún problema.
Ante eso la alicornio lavanda sonrió y mandó otra orden al bosque Everfree, donde más guardias oscuros se seguían multiplicando. Si se trataba de efectivos no tenían ningún problema. Al menos tenían eso a su favor. Mientras tanto, la oscuridad sobre Ecuestria permanecía intacta e inamovible.
Al día siguiente, y tras las pertinentes reparaciones y descansos, el nuevo Concilio se reunió de nuevo para tomar una decisión acerca del próximo movimiento a realizar. Dado que Sauron parecía haber retirado sus tropas del resto del valle, ya que no se volvieron a notificar avistamientos de más guardias oscuros en ningún otro lugar del mismo, aprovecharon el momento para avanzar.
-Muy seguramente se esté haciendo fuerte al oeste, en Ecuestria, por lo que debemos acercarnos todo lo que podamos para empezar a presionar desde allí-comentó Galadriel en ese momento, observando un mapamundi.
-Sugiero que recuperemos Griffonstone primero, la última vez que estuvimos no pudimos hacer nada por evitar que cayera en sus manos, ésta vez podremos devolverle el golpe y hacernos fuertes desde el océano imperecedero-añadió Luna, recordando a los grifos.
-¿Y qué hay de la tierra de los dragones? Si por un casual ese tal Sauron pone su mirada sobre ellos estaremos en problemas-murmuró Creto en ese momento.
-Sí, yo también lo he pensado, pero hemos de asegurar el paso de Griffonstone antes de hacer nada con ellos.
-Sea pues, al oeste-murmuró el visir real de Saddle Arabia, con gesto queda.
-¡Al oeste!-exclamaron el resto.
Una vez que estuvo todo decidido se pusieron todos en camino; junto con todos los efectivos de los minotauros más los centauros, los kirines, los de Saddle Arabia y muchos otros venidos también desde el norte por injerencia de los propios minotauros, el ejército de coalición superaban los setecientos individuos, un número para nada desdeñable y una fuerza considerable a tratar. Todo eso sin considerar aún todo lo que los grifos, las cebras o el ducado de Maretonia pudieran proporcionar llegado el momento. Y si a todo eso conseguían sumar a los dragones, entonces las posibilidades de victoria aumentaban considerablemente. Incluso si por alguna alocada razón Alicornia decidiera intervenir, cosa que Luna dudaba mucho a esas alturas de la película, la cosa estaría del todo asegurada.
La moral estaba bastante alta, y eso se podía notar sobre todo en la gente del valle, los cuales les despidieron con honores y saludándoles allá por donde pasaban, agradeciendo toda su ayuda. La amplísima comitiva estaba encabezada por los principales dirigentes de los respectivos reinos o bien sus representantes más inmediatos. Creto era el que más orgulloso marchaba, siendo sucedido por Luna, la cual iba acompañada de Galadriel. A su lado iba Scorpan junto con Demeter en representación del rey Vorak, cosa que la gárgola llegó a comentar en cierto momento.
-Mi padre lamenta no poder estar aquí, si estuviera en condiciones tened por seguro que nos estaría acompañando ahora mismo.
-Está bien, Scorpan, vuestra presencia es muy bienvenida, supongo que tu madre se habrá quedado con él…-asumió Luna en ese momento.
-Así es, está cuidándole.
-Aunque sea ciertamente desafortunado no podemos dejar que su majestad se exponga al peligro de esa manera, ya no está en condiciones de guerrear. Aun así apoya esta unión y todo lo bueno que pueda salir de ella-añadió Demeter en ese momento.
-Por su parte el sultán Azzâm también tenía cosas que atender, por lo que me mandó a mí en su lugar-comentó el visir real de Saddle Arabia, que iba justo detrás.
-Nosotros nos prestamos voluntarios-comentó en ese momento Autumn Blaze, justo a su lado.
Atravesar el valle hacia el oeste llevó casi todo el día y parte del siguiente, puesto que los minotauros llevaban consigo sus máquinas de guerra y moverlas requería de tiempo y mucha pericia, cosa que en cierta manera les ralentizaba.
A la mañana siguiente, y tras atravesar las colinas que separaban el valle de la parte más oriental de Griffonstone, el gran ejército de coalición hizo un alto en el camino y acamparon allí mientras sopesaban opciones. Desde su posición podían ver todo el pequeño reino de los grifos, el cual se encontraba ocupado por las tropas de Sauron y Twilight en un número bastante reducido al de la última vez que estuvieron allí, lo cual les dio una idea más o menos aproximada de la situación.
-Sauron debe haber llamado a la gran mayoría de sus efectivos para proteger el oeste, eso significa que no deberíamos encontrar mucha resistencia en la ciudadela-obvió Luna.
-Hay multitud de bergantines y goletas en el puerto, sería una buena idea asegurarlos antes para evitar que escapen de vuelta a Ecuestria-observó Creto, con gesto pensativo.
-Mis vigías han observado un número considerable de pegasos entre sus filas, podrían ser un problema, pero mis arqueros pueden encargarse de ellos perfectamente-anunció el visir real.
-Bien, en ese caso podemos atacar por dos frentes: uno en la ciudadela y otro en el puerto, de esta forma tendremos bien controlada la situación y no les daremos tiempo a coordinarse de ninguna manera-sugirió en ese momento Scorpan.
-Yo estaba pensando en lo mismo, dejadnos a nosotros la ofensiva del puerto y centraos vosotros en la ciudadela-comentó Creto.
-De acuerdo, el resto atacaremos todos juntos, si lo hacemos bien será una batalla rápida.
Una vez que estuvo todo hablado se estuvieron preparando, siendo los minotauros los primeros en partir hacia el puerto aprovechando que la gran mayoría de los efectivos se concentraban en la ciudadela; atravesaron los campos entre medias sin apenas ser vistos aun a pesar de su imponente tamaño y, una vez que estuvieron en posición, avisaron al resto ondeando una bandera antes de atacar.
-¡Ahí está la señal! ¡Fuego!-exclamó el visir real.
Al punto, los numerosos arqueros de Saddle Arabia tensaron sus cuerdas y las soltaron, extendiendo hacia delante un mar de flechas que pillaron completamente desprevenidos a los guardias oscuros que montaban guardia en las murallas inferiores. Acto seguido tanto los centauros como los kirines y el resto de tropas atacaron desde los riscos dejando escapar variados gritos de guerra. Entre ellos se encontraban la princesa Luna acompañada de las demás, un dragón y una elfa, que comenzó a hacer filigranas con sus manos con Nenya brillando intensamente en su dedo. Varios escudos brillantes protegieron a las primeras oleadas de las flechas que los guardias oscuros trataron de lanzarles, abriéndoles camino hacia la entrada de la ciudadela de Griffonstone, ahora convertida en una improvisada fortaleza. Las puertas estaban cerradas, pero con un solo movimiento de Galadriel, los escudos se precipitaron sobre las puertas, abriéndolas de una sola sentada.
-Para ahorrar tiempo-murmuró la elfa secamente.
-¿¡Y no lo podría haber hecho antes en la batalla del Valle?!-inquirió en ese momento Applejack, anonadada.
-No quería exponerme antes de tiempo ante Sauron, ahora pienso ir con todo sin reservas-explicó ella.
-Nos vendrá realmente bien-admitió Luna, preparando su espada onírica.
Nada más atravesar las puertas fueron recibidos por un contingente de guardias oscuros que les presentaron batalla; varios pegasos cubrían los cielos apuntándoles con arcos, pero en ese momento otra lluvia de flechas apareció de improviso salidas directamente del arco de Rainbow, rematando el resto con varias rápidas coces y tirándoles así al suelo.
-¡Todos vuestros, chicas!-exclamó la pegaso, alzando el vuelo de nuevo con una filigrana.
-Como la gusta fardar…-murmuró Applejack, rodando los ojos.
-Ah, déjala, mejor que lo haga ahora que no en otro momento-comentó Rarity en ese momento, entre espadazo y espadazo.
El avance fue particularmente rápido, ya que no encontraron apenas resistencia, y en cuanto llegaron a la plaza central pudieron escuchar el cuerno de los minotauros, evidenciando que ya habían asegurado el puerto.
-¡Bien, un problema menos!-exclamó Scorpan, tumbando a un guardia oscuro con sus garras.
-¡Se retiran hacia el palacio!-anunció en ese momento Autumn Blaze.
Miraron hacia el mismo y vieron a un reducido número de guardias oscuros atrincherándose en el mismo con intenciones de resistir desde dentro; todo el mundo se dirigió hacia allí a no más tardar, siendo recibidos por más flechas. Rainbow quiso responder, pero vio enseguida que eran demasiados y se retiró prudentemente, aterrizando junto a Luna y Galadriel.
-¡Parece que están todos reunidos ahí, acercarse no va a ser tan sencillo!
-Podríamos parar un momento y sopesar opciones, la ciudadela ya está prácticamente asegurada, los grifos supervivientes están todos bien-sugirió en ese momento Fluttershy, proveniente de allí.
Luna abrió la boca para decir algo, pero en ese momento oyeron una serie de aleteos provenientes del norte que les alertó por un segundo; alzaron sus miradas y vieron entonces toda una sorpresa. Y es que un numeroso grupo de grifos habian aparecido de repente, todos preparados y mentalizados para la batalla, siendo capitaneados ni más ni menos que por una grifo que todos conocían muy bien.
-No puede ser…
-¡Gilda, has regresado!-exclamó Rainbow al verla.
La susodicha, al verlos, esbozó una sonrisita y exclamó de seguido.
-¡Al ataque, mis fieles camaradas, recuperaremos todo lo que nos han arrebatado! ¡Por Griffonstone!
A su señal todos los grifos dejaron escapar un chillido de guerra, abalanzándose sobre los arqueros y pegasos oscuros que defendían el palacio; los demás aprovecharon el instante de confusión para contraatacar, Galadriel abrió las puertas con su anillo y penetraron en el palacio, comenzando a arrasar con todo lo que veían. Los guardias oscuros de dentro se encontraban reunidos en grupos reducidos y muy descoordinados, lo que facilitó en gran medida su avance, dominándoles rápidamente. Avanzaron hasta la sala del trono, donde se encontraron con lo que parecía el líder de la guarnición, un guardia oscuro particularmente grande y musculoso, con unos ojillos rojos que se clavaron en ellos fijamente.
-Así que por fin os decidís a atacar… puede que ganéis esta batalla, pero no la guerra-anunció con voz profunda y muy metalizada.
Galadriel quiso preguntar algo al respecto, intrigada por esas palabras, pero en ese momento varios grifos aparecieron de improviso en la estancia entrando por las ventanas, siendo una de ellos la propia Gilda, la cual se abalanzó sobre él con gesto asesino.
-¡Gilda, espera!-exclamó la elfa en ese momento.
Aun así la aludida hizo oídos sordos a ese llamado y se enfrentó al guardia oscuro, el cual no tuvo ningún problema para enfrentarse a ella. Los demás quisieron atacar, pero Rainbow les detuvo a tiempo.
-¡Esperad! Esto es entre ella y él.
Comprendieron entonces que no debían intervenir y estuvieron observando el enfrentamiento, sin bajar la guardia de todas formas por si por lo que fuera la cosa no terminaba bien. Gilda rodeó constantemente al fortachón guardia oscuro, el cual esperaba al momento apropiado para defenderse y atacar.
-¿Qué pasa, grifo, acaso me tienes miedo?
-Para nada, tan solo espero que bajes la guardia, nada más…
-¿Y esperas que lo haga? Ilusa…
En un momento dado Gilda decidió hacer el primer movimiento, acercándose a él para atacarle con sus garras, pero el gaurdia oscuro reaccionó rápidamente bloqueándola y lanzándola hacia atrás.
-Muy lenta…
Eso no la paró, sacando entonces el arco que una vez perteneció a Fluttershy y cargando varias flechas rápidamente; antes de que las lanzara, el guardia oscuro formó entonces de su pecho un escudo con los cristales que componían su robusto cuerpo, protegiéndose así del ataque a distancia.
-Débil y despreciable…
La grifo alzó el vuelo de nuevo, sin acercarse demasiado a su oponente, el cual trató de devolverla las flechas y fallando todos sus lanzamientos. Aprovechó además para recuperar las que no acabaron rotas, devolviéndolas a su carcaj mientras echaba la vista hacia arriba.
-Muy cobarde si no eres capaz de enfrentarte directamente a mí…
Ante ese comentario Gilda respondió bajando hasta donde estaba él y asestándole un golpe directo en el pecho con un extremo de su arco, rompiéndole el escudo; tras eso trató de alzar el vuelo de nuevo, pero el guardia la asió de una pata antes de que pudiera hacerlo.
-Buen intento.
El golpe posterior fue recibido con entereza en la frente, abriéndola una brecha que comenzó a sangrar profusamente y la hizo caer de espaldas; el guardia se echó sobre ella y Rainbow exclamó.
-¡Gilda!
-Esto es lo que pasa cuando te enfrentas al gran Sauron y su ejército. La guerra está lejos de terminar, al contrario que tu vida…-musitó el guardia oscuro, yendo a golpearla con sus cascos.
La pegaso multicolor quiso intervenir, pero en ese momento Gilda agitó sus alas hacia delante, cegando por un instante al guardia oscuro; aprovechó entonces para asestarle un golpe con todas sus fuerzas en el pecho, logrando empujarle hacia atrás, concretamente hasta el centro de la estancia. Fue en ese mismo instante cuando, haciendo mano de su arco, apuntó hacia arriba lanzando un total de cuatro flechas.
-Patético… has fallado-le espetó el guardia oscuro.
-No he fallado-aseguró la grifo, con gran seriedad.
Nada más decir eso algo sobre sus cabezas cedió y, con un fuerte crujido metálico, una antigua y ancha lámpara de araña se precipitó sobre el guardia, haciéndole un gran daño y encerrándole entre amasijos de hierro. Todos los grifos festejaron el movimiento, apoyando a Gilda, la cual se relajó por primera vez en mucho tiempo. Galadriel aprovechó el momento para acercarse a él, agachándose y mirándole fijamente antes de preguntar.
-¿Qué pretende Sauron?
Ante esa pregunta el guardia oscuro se rió socarronamente, mascullando de seguido.
-¿Crees que te lo voy a decir así sin más?
-Oh, yo creo que sí…
Acto seguido cogió entonces del pescuezo al guardia con la mano derecha, donde Nenya resplandecía con fuerza. Al notar su influencia los cristales negruzcos que recubrían su abultado cuerpo comenzaron a desmoronarse, presa de un dolor indescriptible, al tiempo que Galadriel volvía a repetir la pregunta pero incidiendo tanto su voz como su fuerza.
-¿Qué pretende Sauron?
Ésta vez el guardia oscuro emitió secos y ahogados gemidos de dolor, llegando entonces a musitar entre estertores de agonía.
-Llamó a la gran mayoría de tropas afincadas aquí… les ordenó un nuevo destino…
-¿Dónde?
El guardia tardó un poco en responder, pero finalmente logró mascullar.
-La… tierra de los dragones…
Al oír esto, Spike se alertó de seguido, al tiempo que una incipiente ira comenzaba a nacer en su interior, descargándola directamente sobre él con un rápido golpe de sus garras. Eso le puso la puntilla y finalmente el guardia oscuro se desmoronó por completo hasta que no quedó nada de él.
-Tenemos que ir ya allí-musitó en ese momento Spike, muy alterado.
-Sí, pero antes… vamos a necesitar un poco más de refuerzos-comentó en ese momento Luna, mirando a los grifos.
Gilda, que había sido tratada rápidamente por Fluttershy cerrando la herida y vendándosela, habló entonces al respecto.
-Nos gustaría ayudaros, pero me temo que somos muy pocos, además, ni siquiera tenemos a alguien que nos represente como pueblo…
-¿No hay rey?-inquirió en ese momento Galadriel, interesada.
-Hubo hace mucho, el último fue el rey Guto, el cual al morir sin descendencia finalizó la línea sucesoria y, eventualmente, la monarquía-explicó uno de los grifos que acompañaban a Gilda en ese momento.
-Desde entonces hemos estado sin nadie que nos gobernara-añadió otro, un tanto abatido al respecto.
Todos los grifos callaron acto seguido, notándose que era un tema espinoso incluso entre ellos; por un instante tanto Luna como Galadriel se miraron, siendo la alicornio la primera en comentar.
-¿Y qué me diríais si reestableciéramos aquí y ahora la monarquía grifo y, por ende, las relaciones comerciales?
Eso cogió de sorpresa a los aludidos, que se miraron entre sí con sendos gestos confusos dibujados en sus rostros. Gilda fue la siguiente en hablar.
-¿Qué? ¿Así sin más? ¿Se podría hacer algo así?
-Por supuesto, muchos reinos surgieron de la misma manera en mi mundo, y estoy seguro que en el vuestro también de alguna forma u otra-comentó Galadriel en ese momento.
-Así es, sobre todo durante los tiempos antiguos, antes incluso de las Guerras Vetustas-asintió Luna.
-Necesitaríamos eso sí un consenso general, así como un aval y un candidato, entre todos los reinos representados aquí podremos hacerlo tranquilamente-añadió la elfa.
-¿Un candidato? ¿Así sin más? ¿Podría ser cualquiera?-inquirió un grifo, ceñudo.
-Es ridículo, quiero decir… necesitaríamos a alguien fuerte y decidido, que fuera capaz de reunir a toda su gente y hacerlos luchar bajo un objetivo común. No se me ocurre a nadie, a decir verdad-murmuró en ese momento Gilda, indecisa.
En ese mismo instante todas las miradas se posaron en ella, cosa que enseguida notó, inquiriendo de seguido.
-¿Qué pasa? ¿Por qué me miráis así?
Todos los suyos incidieron en sus miradas, cada vez más y más confiados y esbozando grandes sonrisas; fue en ese momento cuando la grifo se percató de sus intenciones, murmurando de seguido.
-Eh, eh, eh, esperad un momento…
-Gilda, eres perfecta-anunció uno de ellos.
-Has conseguido lo que nadie más en años pudo: reunirnos de nuevo e inspirarnos para volver y recuperar nuestro hogar-añadió otro.
-No estaríamos aquí si no fuera por ti…
-Te lo debemos todo…
La aludida se vio desbordada ante todos esos comentarios, mezclándose además con unos muy fuertes sentimientos encontrados; tanto Luna como Galadriel esbozaban sendas sonrisitas divertidas, viendo en ella el mismo potencial y murmurando de seguido.
-Parece que el pueblo ya lo tiene decidido…
-¡No, de eso nada, esto no es serio ni formal, no podéis…!
-Tranquila, podemos hacerlo formal rápidamente ¿dónde están Creto y los demás?-inquirió en ese momento la alicornio.
En poco menos de una hora, y en contra de todo pronóstico para Gilda, todos los líderes y representantes de todas las razas en su conjunto, además de los propios grifos, se reunieron en la sala del trono. Una vez más, Galadriel hizo de interventora neutral y comenzó a redactar un documento de provisión real que restauraría la monarquía grifo con una serie de condiciones y disposiciones generales al respecto que estuvieron pactando entre todos los grifos y el resto de líderes y demás representantes. Para estupefacción y consternación de la grifo, el escenario hipotético se iba haciendo cada vez más y más real, a lo que ella respondió alejándose como tal.
Aprovechando que aún estaban redactando las diposiciones Rainbow fue a por ella, encontrándola en un balcón cercano y observando su futuro reino con un gesto de indecisión grabado en su rostro. Al ponerse a su lado, Rainbow fue la primera en hablar.
-Quién lo diría ¿eh? De salvadora de tu raza a la nueva reina de la misma… nada mal.
-¿Nada mal? ¿Te estás oyendo, Rainbow? Es la peor idea posible, no tiene sentido nada de lo que se está haciendo aquí y ahora…
-¿Por qué no? ¿No te sientes capaz?
-¡Por supuesto que no! ¡Debería ser rey alguien más sabio y con más experiencia, como mi abuelo, por ejemplo! Gracias al cielo que sigue vivo…
-¿Y qué podría aportar tu abuelo? Tú misma me decías desde pequeña que no hacía más que contar batallitas y quedarse dormido constantemente, tú serías capaz de llevar al reino a una nueva era…
-¿Cómo? ¿De qué manera, cómo pretendes que alguien como yo haga algo así?
-De la misma forma que fuiste a por los demás y los trajiste aquí a luchar y recuperar lo que era suyo.
Esa frase dejó un tanto cortada a la grifo, la cual se quedó callada por un momento, sopesándolo como tal. Rainbow aprovechó para seguir hablando.
-Gilda, tú desde siempre has sido fuerte y decidida, una líder nata con un gran carisma ¿por qué crees que conectamos tanto en su momento? Porque sabía que si te seguía no tendría nada que temer a tu lado…
-¿Aun a pesar de todo lo que hice?-inquirió ella, con un deje de inseguridad reflejado en su rostro.
-Todo eso quedó atrás, tía. Éste es tu momento ¿no lo ves? No lo voy a endulzar diciendo que va a ser sencillo, pero no vas a estar sola en esto, estoy segura que la princesa Luna e incluso los demás reyes van a estar dispuestos a echarte un capote y enseñarte todo lo que ellos también saben. Tu raza no se merece seguir condenada al pasotismo como antes. Contigo puede volver a renacer, pueden ser incluso mejores que antes.
Las palabras de la pegaso fueron calando poco a poco en la grifo, la cual dejó escapar un suspiro antes de volver a hablar.
-Entonces… ¿crees que seré capaz?
-Por supuesto que sí, tía… además ¿tú sabes lo molón que tiene que ser tener una amiga que es además una reina? Qué pasote, tú…
Ante eso Gilda dejó escapar una risita, mirando a Rainbow, la cual la devolvía la mirada con un gesto de pura confianza. Las dos se abrazaron de seguido, al tiempo que la grifo susurraba.
-Gracias, Rainbow…
-No ha sido nada, para esto están las amigas-murmuró ella, guiñándola un ojo.
Regresaron entonces a la sala del trono, donde parecía estar rematando el documento entre todos.
-… quedando así estipulado tanto por voluntad del pueblo grifo como del resto de reinos aquí presentes. Pasen a firmar, por favor.
Tanto Luna como Creto, Scorpan, Autumn Blaze, el visir real de Saddle Arabia y todos los demás estamparon sus firmas, ratificando así el documento.
-Muy bien, ahora me dirijo al pueblo grifo… ¿aceptáis a la candidata Gilda como nueva reina de Griffonstone para guardarla así en años venideros?-inquirió Galadriel en ese momento.
Todos y cada uno de los grifos que allí había entonaron un rotundo sí, cosa que emocionó de cierta forma a la aludida, la cual no pudo evitar que los nervios afloraran en ella.
-Muy bien… candidata Gilda ¿acepta entonces su nuevo estatus real promulgado y ratificado por su pueblo y jura así su lealtad para con el mismo y guardarlo en años venideros?
Por un instante se quedó callada, mirando por un momento a Rainbow, la cual tan solo asintió lentamente. Al segundo siguiente, y aparcando a un lado su temor, anunció.
-Acepto.
-En tal caso la proclamo aquí y ahora reina de Griffonstone, sucesora espiritual del rey Guto. ¡Larga vida a la reina!
-¡Larga vida a la reina!-exclamaron todos los grifos, particularmente emocionados.
Antes de lo esperado, Gilda se vio entonces coronada tanto titular como físicamente hablando, puesto que Galadriel se puso de pie y le puso la antigua corona del rey Guto en la cabeza, que había sido recuperada de las dependencias reales para la ocasión. Todo el mundo aplaudió y celebró tan importante acontecimiento, abriéndose así una nueva era para los grifos.
Tras la coronación la propia Gilda en calidad de reina estampó su firma en el tratado de coalición redactado hace escasos días, entrando de esta forma el reino de Griffonstone en la misma y uniéndose a la lucha, volviéndose así un poco más fuertes.
-Lo único es que no vamos a poder aportar muchos efectivos, de por sí ya eramos pocos antes de que todo esto estallara, y tras lo que pasó en la biblioteca…-murmuró Gilda al respecto.
-No te preocupes, Gilda, lo importante es que estemos todos unidos en esto-murmuró Luna, restándole importancia.
-Aunque cuando todo esto acabe… la agradecería si… bueno… pudiera ayudarme un poco…-murmuró la grifo en ese momento, algo cortada.
-Por supuesto que sí, no te preocupes-asintió la alicornio, esbozando una sonrisa con cierto gesto maternal en ella.
Una vez que todo estuvo atado y bien atado, Spike tomó la palabra.
-Me he estado esperando por simple educación, pero… ¿podríamos ir ya a mi tierra, por favor?
-Sí, tranquilo, iremos en breve, aunque tendremos que prepararnos antes…-murmuró Luna.
-Cuando aseguramos el puerto estuvimos preparando la gran mayoría de los barcos que hay allí, podemos irnos ya-anunció en ese momento Creto.
-Estupenda noticia, vamos entonces.
Exceptuando a los grifos y una pequeña contingencia de apoyo, el resto del ejército de coalición embarcó en ellos y pusieron rumbo hacia el sur a no más tardar. La tierra de los dragones necesitaba su ayuda.
-¿Están seguros de que no les interesa? La emperatriz Twilight Sparkle y nuestro señor Sauron no están para perder el tiempo, tienen un mundo que conquistar…
-¿Un mundo que conquistar? Por favor, ni que estuviéramos en el siglo V, ya no se habla de conquistar…
-Puede que no se hablara antes, pero en el nuevo mundo que está por llegar sí, junto con un glorioso propósito…
-Por favor, cuánta verborrea… ¿es ese tal Sauron tan locuaz como usted o tan sólo es un pelele más?
Estaba siendo un día extraño para el Lord dragón Torch. Tras la visita de unos extraños ponis de cristal negruzcos, éstos le habían estado proponiendo una especie de oferta de lo más rocambolesca, consistente en unirse a la que parecía ser la nueva dirigente de Ecuestria, y todo le parecía demasiado extraño. ¿Qué pretendían exactamente?
-Emperatriz Twilight Sparkle… no me suena de nada ¿qué han sido de las princesas Celestia y Luna?
-Oh, no se preocupe de nada, esas dos ya no están en el ejercicio de sus funciones ni se las espera…
-¿Cómo que no? Hace cosa de unas pocas semanas la princesa Luna se pasó por aquí ¿por qué iba a renunciar a su título así sin más?
-Pues por el simple hecho de que ya no rigen nada, ahora es la emperatriz Twilight Sparkle la que manda en Ecuestria… además, la antes princesa Luna es ahora una fugitiva, por lo que si ha estado previamente en contacto con ella nos debe proporcionar toda la información disponible para su captura.
-Entiendo, por eso nos ofrecen unirnos a ella…
-Entre otras cosas. Si lo hacen les garantizaremos la protección de sus dominios para toda la eternidad, además de un futuro esplendoroso para todo Equus…
-No, si todo lo que cuentan suena tan bien como un cuento de hadas, pero sucede una cosa, que no necesitamos la ayuda de nadie para proteger nuestros dominios, y mucho menos la de unos simples ponis…
-Entiendo… pero se equivoca en eso, nosotros somos mucho más que simples ponis. Y dado que se han negado a colaborar con nosotros, no nos queda más remedio que disponer de ustedes…
Antes de que Torch pudiera decir algo, todos los ponis oscuros de cristal comenzaron a arraigarse en el suelo, literalmente hablando, mientras que una capa de cristales comenzaba a extenderse a su alrededor de manera constante e imparable. Los dragones más cercanos a ellos se vieron de repente atrapados por éste extraño efecto, siendo rápidamente inmovilizados al tiempo que los recubrían por completo en una densa y resistente capa de cristal. Al darse cuenta de lo que ocurría, Torch bramó.
-¡No! ¡A mí mis dragones, atacad!
Sin embargo todo sucedía demasiado deprisa, la densa capa de cristal oscuro se iba extendiendo cada vez más y más deprisa por toda la caldera, atrapando a todos los dragones con los que entraba en contacto y comenzando a asfixiarlos lenta e inexorablemente. Algunos alzaron el vuelo para que no les alcanzara, pero el cristal comenzó a moverse como si tuviera vida propia y fue escalando poco a poco, en un intento por atraparlos a todos. Algunos comenzaron a atacarla, tratando de romper la capa que asfixiaba a los que ya estaban atrapados, pero demostró ser mucho más resistente de lo que parecía. Torch trató de salir de su caverna para encargarse personalmente, pero el cristal fue mucho más rápido y comenzó a envolverle poco a poco a la altura de la cintura, tardando mucho más debido a sus enormes dimensiones.
-¡No, padre!-exclamó en ese momento una voz que le era familiar.
-¡Ember, aléjate!-exclamó el Lord dragón, asustado por primera vez en mucho tiempo.
Aun así su hija trató de ayudarle, pero al hacerlo no pudo evitar que esos cristales se adhirieran a su cola, comenzando entonces a atraparla.
-¡Agh, no! ¿Qué es todo esto, qué está pasando?-masculló ella, igual de asustada que él o incluso más.
-¡Vete de aquí, rápido!-exclamó entonces Torch, dándola una palmada hacia atrás para apartarla de él.
La dragona azulada y de ojos rojos trató de alzar el vuelo, pero los cristales alcanzaron sus alas y cayó al suelo, presa de ellos. El poni de cristal oscuro que comenzó toda esa pesadilla habló en ese momento con voz cambiada, musitando de seguido.
-Si no estáis con nosotros, estáis contra nosotros. No permitiré que arruinéis mis planes de conquista. Al menos ahora podré decir que sí acabé con unos dragones…
Torch fulminó con la mirada al susodicho, queriendo aplastarlo con sus grandes garras, pero en ese momento los cristales las alcanzaron y no pudo hacer nada por evitarlo. A su alrededor todo el mundo parecía estar igual de atrapado o a punto de estarlo, y su hija estaba a punto de ser engullida por los cristales.
-No… no…
-Adiós… dragones de Equus…
Todo parecía estar perdido para ellos, pero en ese momento se oyeron entonces una serie de cañonazos no muy lejos de allí, al tiempo que una serie de balas de cañón hacían acto de presencia y comenzaban a romper con fuerza las capas de cristal, librando a algunos dragones de morir asfixiados. Acto seguido una mancha verde y lila zumbó en el aire, abalanzándose sobre su hija al tiempo que gritaba.
-¡Ember!
El golpe fue directo, logrando resquebrajar la capa que la aprisionaba y soltándose así; la dragona tomó aire de golpe y porrazo, volviendo a respirar de nuevo, y al ver quién era el que le había salvado musitó.
-Spike…
-¡Oh, Ember, menos mal que he llegado a tiempo! ¿Estás bien?
-Ahora sí… ¡ah, cuidado!
Y es que los cristales trataron de alcanzarle a él también, pero Spike, rápido de reflejos, azotó su cola y logró romperlos a tiempo antes de que le envolvieran. En ese momento Torch exclamó.
-¡Spike, ayúdame, rápido!
-¡Ahora mismo, señor, no he venido solo!
Nada más decirlo, desde el borde norte del cráter apareció un numeroso ejército compuesto principalmente de centauros, minotauros, algunos ponis de Saddle Arabia además de Luna, las chicas y Galadriel, todas listas para atacar. Al fondo, los bergantines y goletas en los que habían venido seguían disparando incesantes sus cañones de banda, rompiendo más cristales en el proceso.
-¿Qué es todo esto?-inquirió en ese momento Rarity, extrañada ante lo que veía.
-Un despliegue de magia muy oscura… tengo que llegar hasta el origen de este mal y destruirlo ya o nunca se detendrá-comentó Galadriel, pasando su mano por la superficie, al tiempo que la luz de Nenya repelía a los cristales.
-¿Pues a qué estamos esperando entonces? ¡A la carga!-exclamó en ese momento Applejack.
La señal de la poni de tierra fue suficiente, al tiempo que el ejército comenzaba a cargar hacia delante; las espadas, hachas, mazas y demás armas pesadas se precipitaron sobre los cristales con todas sus fuerzas, comenzando a resquebrajarlos, pero siendo sustituidos rápidamente por más.
-¡Liberad a los dragones, rápido!-indicó Galadriel, mientras avanzaba lanzando rayos de energía blanca y brillante hacia todas las direcciones.
Tanto los minotauros como los centauros se centraron en ésta labor, comenzando a romper las densas capas de cristal que asfixiaban a los dragones, y liberándolos de su mortal cautiverio. El resto de tropas iban limpiando el resto de superficies, pero resultaba ser una tarea de lo más ardua, puesto que los cristales seguían creciendo exponencialmente, amenazando con envolver también a ellos si no tenían cuidado. Luna se reagrupó en ese momento con Galadriel, viendo entonces al poni de cristal junto a Torch, cuyos ojos brillaban en un resplandor rojizo muy característico.
-Vas a tener que cubrirme-murmuró la elfa en ese momento.
-Eso está hecho-asintió la alicornio, asiendo su espada onírica.
En cuanto vieron la oportunidad, las dos echaron a correr, al tiempo que los cristales se echaban sobre ellas desde muchos ángulos; el cuerno de Luna brilló con fuerza, al tiempo que más espadas conjuradas hacían acto de presencia y comenzaban a orbitar a su alrededor, manteniendo alejados a los cristales. Por su parte Galadriel hizo algo parecido conjurando una serie de aros concéntricos brillantes que parecían cortarlo todo, protegiéndose así mientras avanzaban. Aprovecharon su marcha para liberar a algunos dragones que estaban a punto de morir asfixiados, salvándolos de esa forma y continuando su camino hacia el poni de cristal oscuro.
En cuanto alcanzaron a Torch vieron que casi toda la totalidad de su cuerpo estaba cubierto por cristales, dirigiéndose entonces a su cabeza para asfixiarlo.
-¡Yo me encargo de liberarlo, tú ve a por Sauron!-exclamó Luna en ese momento.
-¡Vale!-asintió la elfa, acelerando el paso.
La alicornio oscura echó a volar y comenzó a romper grandes partes de su cuerpo que estaban envueltas usando tanto su propia espada como las que la orbitaban, liberándole de esta forma poco a poco. En cuanto llegó a su cabeza, se dirigió a él directamente.
-¡Aguante, Lord dragón Torch!
-¡Déjese de formalismos y sáqueme ya de aquí, voy a destruirlos a todos yo mismo!-berreó el enorme dragón, sumamente enfadado.
Mientras tanto, Galadriel estaba a punto de alcanzar al poni oscuro, pero éste le vio venir y extendió hacia ella una ola de cristales gigante que la amenazó con tragarla por completo; la elfa, lejos de amilanarse, concentró gran parte de su poder en Nenya y lo lanzó hacia todas las direcciones antes de que la ola la engullese. Hubo una abrupta explosión de intensa luz que repelió por completo a todos los cristales colindantes, pero en cuanto el brillo se pasó, no se vio a Galadriel por ninguna parte.
-¿Qué? ¿Dónde se ha metido?-masculló el poni, con voz profunda.
Por un momento no hubo nada, pero al segundo siguiente algo se movió por encima de su cabeza y, de golpe y porrazo, Galadriel reapareció justo encima de él, montándolo directamente y posando su mano con Nenya brillando con fuerza sobre la cabeza del poni oscuro, el cual dio un bandazo adolorido.
-Aquí estás… ¿creías que se te iba a permitir estar en un mundo que no te pertenece? Vas a venir conmigo te guste o no-le espetó ella duramente.
-Je ¿y quedarme sin los juguetes que tengo aquí? Eres una ilusa… casi tanto como el resto-masculló Sauron, haciendo frente a la fuerza imperante sobre su cabeza.
-Te arrepentirás de esto… puede que no pueda acabar contigo, pero sí contenerte, no eres más que una pequeña parte de su poder…-murmuró la elfa, incidiendo un poco más.
-Exacto, entonces ya sabrás dónde está el resto… oh, espera, que ni siquiera sabéis dónde estoy, qué penita…-le recordó el maia, sonriendo con malicia.
Harta de esa conversación insustancial Galadriel echó al resto y, haciendo brillar con fuerza a Nenya en su dedo, apretó hacia abajo con todas sus fuerzas hasta que, finalmente, los cristales cedieron. El poni oscuro se desmoronó y, cerrando el puño, la elfa golpeó el suelo liberando todo su poder. Una onda expansiva blanquecina peinó toda la caldera, deshaciendo a los cristales y liberando al resto de dragones atrapados hasta que no quedó nada. Y, así, el ataque a la tierra de los dragones cesó.
En cuanto todo el mundo se serenó, se oyó entonces la voz de Torch rugir.
-¿¡Dónde está el responsable de todo esto?! ¿¡Dónde está?!
-En Ecuestria, Lord dragón Torch, ya le dije que mis advertencias iban en serio-murmuró en ese momento Luna, poniéndose a su altura.
-¡Oh, ya veo! ¿¡Twilight Sparkle?!
-No, Twilight Sparkle tan solo es una víctima más, a quien nos enfrentamos es a Sauron, el señor oscuro de Mordor, un ser abyecto y deleznable proveniente de mi mundo-le reveló Galadriel en ese momento.
-¿¡Ése?! ¡Pensaba que esa cosa se estaba tirando un farol, pero esto no lo puedo tolerar, iré personalmente allí a acabar con él!-musitó Torch, encendido.
-No puede hacerlo solo. Nos necesita.
-¡No necesito a nadie, yo sólo me basto y me sobro!
Antes de que la cosa fuera a más, Amber se adelantó y se dirigió a él.
-¡Padre, ya está bien, aparca tu estúpido ego de una maldita vez y escúchalas! ¡Si no hubiera sido por ellas y todos los demás estaríamos todos muertos!
Las palabras de su hija tuvieron cierto efecto en el gigantesco dragón, que se quedó callado por un momento sopesando la situación; Luna aprovechó entonces para volver a hablar.
-Lord dragón Torch, sé que después de esto tiene aún más razones para desconfiar de nosotros. Pero mire quiénes han acudido en su ayuda aparte de mí. Si están aquí es porque han accedido a acompañarme y porque, entre todos, tendremos una oportunidad de derrotar a Sauron. Así que, una vez más, se lo voy a pedir formalmente. Lord dragón Torch, únase a la Gran Coalición y marchemos todos juntos una vez más. Sólo por ésta vez.
El aludido tardó un poco en contestar a eso, presa de sentimientos encontrados; por un lado quería responder a todo lo que Luna le dijo, pero por otro las palabras de su hija resonaban imparables en su cabeza. Miró hacia abajo y miró a la susodicha, la cual sostenía sus garras con las de Spike, que no se despegaba de ella en ningún instante. Finalmente dejó escapar un quejumbroso suspiro, mascullando de seguido.
-¡Agh, está bien, está bien! ¡Pero después de esto volvemos a lo de siempre, ustedes por su lado y nosotros por el nuestro y se acabó!
-Como usted más guste.
No iban a intentar convencerle de lo contrario, al menos de momento, pero por lo menos ya contaban con su apoyo, volviéndose así increíblemente fuertes. Formalizaron la unión con una rápida filigrana de Torch en el documento, pasando a formar así parte del concilio.
-¡Muy bien! ¿Cómo vamos a hacer esto?-inquirió el enorme dragón en ese momento.
-Se me ocurren varias opciones-comentó Galadriel en ese momento, con mirada decidida.
Mientras tanto, en Ecuestria, Sauron paseaba intranquilo por todo el salón del trono, tratando de dominar sus más inmediatos pensamientos. Sin embargo no sirvió de nada, llegando a dejar escapar un súbito grito de frustración mientras rompía un jarrón cercano. Por su parte Twilight se encontraba sentada en el trono, con los ojos cerrados y pensando a toda velocidad.
-¡Maldita sea, estoy que muerdo ahora mismo! ¿¡Y ahora qué, qué sugieres?!
-No nos quedan muchas más opciones… mantener nuestra posición y resistir desde aquí, pero no mucho más-murmuró Twilight, tratando de ocultar su nerviosismo.
-¡Eso no nos garantiza nada! ¡Maldita sea, si el palantir estuviera terminado me traería más de una cosa de Mordor, pero no, eso tampoco está disponible, y no tenemos tiempo material para terminarlo!-masculló el maia, muy alterado.
-Resistir es nuestra única opción…
-¿¡Y por cuánto tiempo?!
-No sabría decirle con exactitud, pero… una semana o dos como mucho, teniendo en cuenta todo lo que han podido reunir para ir contra nosotros. Aún no me creo que Luna haya sido capaz de unir a todo el mundo, es que no me lo creo…
Sauron no dijo nada, dibujando una mueca de rabia y mirando hacia el este desde donde estaba; aun a pesar de todos sus menos a lo largo de toda su carrera para convertirse en un señor oscuro digno de Morgoth nunca se había sentido tan derrotado como hasta ahora. Lo que más le molestaba era la presencia de esa elfa de Eldamar, sin duda el mayor inconveniente de todos. La única que podría ponerle en jaque e incluso obligarle a retirarse. No le importaba volver a Arda como tal si eso significaba que estaría un poco más cerca de volver con su sombra estuviera donde estuviera, pero perder todo lo que había conseguido estando en Equus le molestaba especialmente. Con todo lo que había trabajado por conseguirlo. Se negaba a dejarlo ir así sin más, especialmente a Twilight, su mejor trabajo de manipulación hasta el momento.
-Vale, un par de semanas podrían bastar para tratar de perfeccionar el palantir, por ejemplo. Aún tenemos el estanque espejo, así que tendremos ejército para dar y tomar… ¿cómo están las defensas?-inquirió Sauron en ese momento.
-Prácticamente todo el este está ocupado por numerosas tropas, si los ven llegar atacarán sin mayor dilación-anunció Twilight, conservando la calma.
-Bien, bien, al menos eso les ralentizará… muy bien, nos centraremos en terminar el palantir, es la única salida a toda esta situación-decidió el maia rápidamente.
-Lo que usted ordene, mi señor…-murmuró ella, sin mucho más que decir.
Aunque en el fondo sabía que no había mucho más que pudieran hacer. De hecho, en los lugares más recónditos de su cabeza, confiaba en que todo esto acabaría pronto. Sólo eso la podría salvar de un destino horrible.
-¿Alguna novedad, Observer?
-Unas cuantas, sí, tu hija está que se sale, compruébalo por ti misma…
Lauren echó un rápido vistazo, sin poder evitar esbozar una gran sonrisa; lo que veía superaba con creces todas sus expectativas, y no podía estar más orgullosa de ella.
-Tan sólo necesitan un último empujón… ¿has podido hablar con alguien más?
-Los más jóvenes están dispuestos, y puede que algunos consigan convencer a unos cuantos miembros de la guardia alicorniana.
-Bien… aunque no vamos a poder intervenir hasta llegado el momento, eso sí…
-Sí, ya se lo comenté, están todos al tanto.
-Vale… tan solo resta esperar. Tranquila, hija, no estáis solos.
¡Y seguimos con Sombras de Mordor, que no queda casi nada! Lo voy adelantando, la historia estará cerrada para antes de septiembre, de hecho ya estoy con el siguiente, así que esperadlo más pronto que tarde. En cuanto a éste capítulo, hablemos un poco de él.
No me ha salido tan largo como en un principio pensé que me saldría, pero bueno, al menos ya lo tengo todo delimitado para el siguiente, que sí que será mucho más largo y con más sustancia. Las batallas en éste capítulo han sido algo más light, por así decirlo, pero para la final en Canterlot voy a poner toda la carne en el asador, eso por descontado. En cuanto a la coronación de Gilda entre medias salió de repente y sin avisar, pero como se veía como una consecuencia lógica, así como un cierre de desarrollo bastante bueno, decidí dejarlo estar tal y como llegó.
Y nada más de momento, esperad el siguiente que será el capítulo final antes del epílogo más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
