De muy mala gana y furioso con la persona que tenía enfrente, Inuyasha le tendía a lo que a primera vista se vislumbraba una hoja de papel escrita en imprenta bien clara con dos firmas donde una provenía de su propietario.
El hombre de enfrente, con el ceño fruncido y la quijada sujeta por ambas manos lo miraba con una inexpresividad cuando interiormente estaba desconcertado con aquella demanda.
-vuelven a disparar frente a mi hija y les llevo a los tribunales. –amenazó con los ojos casi cerrados.
-hemos actuado según nuestra procedencia ante el Dead Moon. –replicó sereno.
-¡¡mi hija jamás fue victima de lo que hacía el Dead Moon y ahora está traumatizada por culpa de ese hombre que disparó a una persona!! –gritó con la mano estirada señalando a un segundo hombre que estaba apoyado contra la pared.
-esa persona era un Dead Moon y curiosamente su hermano mayor. –se defendió Miroku- es un poco casual que nos demande por haber disparado hacia su propio 'hermano' –mirándolo con suspicacia donde el interior de Inuyasha empezaba a ser un manojo de nervios.
-¿tiene usted hijos? –preguntó finalmente.
-es un objetivo para mi futuro que quiero cumplir con esa dulce señorita. –contestó con cierta picardía, rodando sus ojos azules hacia Sango que se puso completamente como un tomate.
-¡Houshi-sama! –gritó apenada la mujer.
-imaginaba que no. –sin dejarse embaucar por tal dulce momento- ¿y usted comisario Yagami¿Usted tiene hijos?
-no, pero Sora equivale la misma importancia que amar a mi futuro hijo.
-¡no es lo mismo! –escupió incrédulo ante tal respuesta.
-igualmente ese no es el asunto. –dijo Taichi levantándose para estar a su altura- acepto e intentaré comprender esta absurda denuncia, pero si la razón es encubrir a su hermano que supuestamente aborrece, su destino será la misma que el Dead Moon, la pena de muerte. –con tono amenazante.
Inuyasha tragó saliva, pero no, no delataría a su hermano, lo protegería aún a costa de su vida y el sufrimiento de su familia.
-si veo al personal de la policía rondando por mi casa, créanme que desapareceré de sus vistas.
Agarrando su chaqueta, Inuyasha salió del despacho de comisaría furioso como nunca en su vida había estado soltando un portazo.
-¡uff! Es igual que él. –dijo Taichi con un suspiro de hastío sentándose- tiene su misma mirada y prepotencia.
-¿de quién hablas? –inquirió Koga curioso.
-de Ishida Takeru.
-¿el hermano de Wolf que Daisuke-kun vigila? –cuestionó Naruto obteniendo un asentimiento como respuesta.
-fue hace mucho, cuando mi mentor todavía vivía y le había hecho la cicatriz a ese desvergonzado que Wolf lleva en la espalda. Takeru que estaba por la zona, se puso en medio y gracias a ello pudimos tomarle declaración, pero…
-
-…pueden retenerme todo cuanto quieran que no diré nada que para empezar no tengo ni idea. –replicaba un Takeru adolescente.
-Takeru Ishida, su hermano ha cometido incontables crímenes. Comprenda que puede perder la cabeza y atentar también contra usted. Sea razonable y piense en las familias que han perdido a sus parientes por culpa de su hermano y sus dos amigos. –le había dicho Gennai para sonsacarle información.
-…
-Takeru Ishida, comprendemos que quiera proteger a su hermano porque es su única familiar vivo, pero ¿quiere que otros chicos queden huérfanos como usted?
-¡ya es suficiente! –demandó levantándose de aquella simple silla- ¡si piensan que tengo algo que ver, vigílenme a ver si quedan satisfechos¡Ahora exijo que me dejen salir de aquí¡No he cometido ningún crimen y no tienen pruebas¡De lo contrario saldrán perjudicados y usted será el primero!
-
El hermano del otro líder también había soltado amenazas, y quizás fuese su paranoia que la había asociado con la muerte de Gennai días después. Taichi estaba seguro que aquel chico, pese a la vigilancia, se lo había contado a su hermano y así desquitarse. Odiaba al Dead Moon y a todos los que estaban involucrados. Aquellos vídeos habían sido la gota que colmaba el vaso para tener una meta fija. Deshacerse del Dead Moon en general, no importaba si hubiesen mujeres o niños.
-Sango sigue vigilando a Inuyasha.
-pero comisario…
-y usted Houshi-sama la acompañará.
-comisario… -sin gustarle eso último.
-estaría encantado. –con una sonrisa de oreja en oreja.
-retiraos ahora mismo.
-hai. (1)–saliendo de la instancia dejando al trío solo.
-¿para qué quieres que vigilen a ese Hanyou cuando puede volver a denunciarnos?
-que lo haga. –cogiendo la hoja- pero nadie me parará, ni siquiera un documento inválido para traer de vuelta a mi Sora. –haciendo pedazos aquella denuncia- aunque su cuerpo ya sea de otros, no permitiré más derrotas, ni más humillaciones de ese Lobo maniático.
-y de ese Dragón engreído. –acotó Naruto pensando en Sakura.
Koga solo podía sonreír de medio lado al ver esa determinación igual a la suya, aunque con circunstancias diferentes. Su Rin no estaba secuestrada por un Dead Moon pero estaba dispuesto a todo con tal de traerla de regreso a donde le pertenecía, junto a él.
O.o.O.o.O.o.O
-¿qué pasa Rin?
-ah… no… nada… -mirándole sorprendida por la suspicacia de verla alterada durante unas milésimas de segundo. Había tenido un presentimiento que estaba relacionado con él y eso la asustaba. En parte no tendría porqué, habían pasado ya años y de seguro que la había olvidado, sino es que se habría convertido en un loco posesivo- Sesshomaru-sama¿quiere algo más?
-iie. (2)
-¿quiere que le vaya a por algo de comer?
-no tengo hambre.
-pero han pasado tres días y no ha comido nada.
-…
-…
-prefiero que me digas lo que aquella noche no me contaste.
Rin no comprendió, si siempre se lo decía todo. Estaba convencida que con todo lo que le obligaba a contar hasta saciar su curiosidad, sabía más de su vida que ella misma. Salvo… y ese salvo fue lo que le dio el flash y el recuerdo de lo que le había preguntado hace días.
-
-…si mal no recuerdo, cuando te descubrí, tenías esa cicatriz en el cuello. Fue por él¿verdad? –el rostro de Rin fue suficiente respuesta- solo me hablaste parcialmente de eso, pero no tengo la historia completa. –acomodándose en el lecho- quiero que me la cuentes de principio a fin, aunque eso te haga sentir mal.
-
Aquella vez un milagro la había salvado de contarle aquello que tanto pánico sentía. Daba gracias a los teléfonos móviles que sonaban inoportunamente. Daba gracias a sus aliados por interrumpirle con cosas que ella no entendía. Pero ahora, no había teléfonos móviles, no había escapatoria. Ahora tendría que soltarle toda la historia y no quería. No quería porque le daba un miedo atroz recordarle.
-tengo todo el tiempo para que me lo cuentes, pero no paciencia. –repuso molesto.
Suspiró con tristeza. Que tonta cuando había pensado que había empezado a confiar en ella. 'Él' seguía haciéndole daño, seguía con su afán para que sufriese.
Y de verdad que no quería contarlo, no quería recordar que Koga…
-…me-vi-o-ló…
Aquella simple palabra salida de la boca femenina alteró a Sesshomaru que la miró con profunda ira, donde ella estaba como ida, en un pasado doloroso que había regresado inevitablemente.
-¿qué has dicho? –jadeando con fuerza conteniendo con grandes dificultades la irritación que crecía de forma desmesurada.
¿Ella había sido violada por otro? Era completamente imposible. Él mismo había investigado su pasado, aunque no muy a fondo, pero lo suficiente para saber que a tan temprana edad había salido con un chico unos siete años más que ella. Y en su informe no constaba que ella hubiese perdido su virginidad. Es más, estaba completamente seguro que había perdido su virginidad con 'Él'. Recordaba perfectamente el dolor reflejado en su rostro, su grito desgarrador, la sangre…
-¿qué has dicho? –volvió a repetir siendo perceptible para Rin quién no entendía su actitud encolerizada. Solo hasta que se dio cuenta de que, sin querer, aquellas palabras habían salido a la luz. Pero le extrañaba ese comportamiento tan inusual en 'Él'.
-yo… yo… en realidad no sucedió… lo intentó… pero no hubo… -cortándose toda colorada, pues no importaba que 'Él' la hubiese visto en toda su gloria, que conociese cada rincón de su cuerpo… los temas sexuales para ella la seguían apenando.
-…
Le observó donde parecía tranquilo, aunque eso no quitaba que siguiese molesto. Y de verdad que no le comprendía. ¿Por qué se lo había tomado tan a pecho¿Por qué parecía una fiera dispuesta a cargarse con el primero que se le cruzara?
Por supuesto, esas dudas jamás las exteriorizó, quedaron en el fondo de su mente y se las llevaría a la tumba.
-¿por qué estás aquí? –cambiando drásticamente de tema.
Rin volvió a mirarle donde él parecía estar en su mundo, pues la experiencia le había enseñado que eso solo era apariencia, así como a cambiar de conversación como se cambia de camisa.
Sin embargo, la cuestión replanteada, en cierta manera, le parecía confusa.
-¿por qué estás aquí? –repitió- ¿es que Yamato y Sasuke no te habían dicho de mi estado?
Poco a poco empezó a entender a qué se refería y la verdad no supo si decirle quién habían sido las culpables. Sabía que de esta vez no se librarían de la muerte y eso la haría dar saltitos de alegría como a sus amigas Sora y Sakura, en especial de ésta última que la tenían con la paciencia al límite.
-Rin…
-ellas. Fueron ellas. –cierto que tenía un corazón noble, pero si se callaba todas las maldades que las VIP les hacían a sus amigas y a ella, seguirían implacables. Sus vidas ya eran miserables para que ellas lo ayudasen.
-¿con ellas…? –no indagó más, sabía perfectamente a quiénes se refería y dio un largo suspiro para no salir por la puerta y darles un escarmiento por haber atentado contra su Perrita, aunque él fuese el autor de su muerte sino hubiese recuperado la cordura- esta bien. –levantándose- es hora de volver a la circulación. Además necesito pensar en como vengarme de cierto periodista.
-esto… su brazo… -imitando su acción tocándoselo aunque por supuesto él no lo sintió.
-con uno me basta y me sobra. –saliendo de la habitación dejándola sola entre las penumbras.
Una vez en la compañía de la soledad, Rin se dio cuenta repentinamente de lo extraño que había sucedido en los últimos días. Ella había estado acompañando a Dog sin querer separarse de su lado. ¿Qué pasaba con aquella Rin que lo que más deseaba era que 'Él' la dejara en paz¿Cómo había tomado ese rumbo de permanecer a su lado? Es más¿cómo había sido capaz de animarle¡¿Cómo había podido sonreírle?!
Ese recordatorio la dejó asustada de sí misma. ¿Qué pasaba con ella? Tenía que mantener las distancias, antes de que esa necesidad se transformara en algo llamado…
-no Rin. No. Ni lo menciones. Eso es una locura.
O.o.O.o.O.o.O
-¡tres días¡Han pasado tres días y no tenemos noticias de Rin-chan!
-lo sé Sakura-chan. –su tono era distante, preocupada también por la ausencia de su joven amiga- no sé si comentárselo a Wolf-sama, a ver si sabe algo. –murmuró por lo bajo.
-¿perdona?
-no… nada… -negando nerviosa- solo que me extrañaba que ese hombre llamado Naraku nos dijera que Rin-chan no quiera salir de su cuarto.
-a que ese pederasta de Bulldog le hizo algo y lo están encubriendo. –empezó a especular.
-no lo creo. ¿Qué sacarían de provecho?
-¡hacernos sufrir¡¿Qué sino?! –respondió decidida- por lo menos esa es la habilidad de Químico Loco conmigo.
-pero Wolf-sama… digo el Narcisista no es así.
-¿Wolf-sama? –escuchando con claridad lo que Sora había intentado rectificar- ¿has dicho Wolf-sama? –incrédula.
-no, es que… es que… -¿y ahora qué decir? No había excusa posible.
-bonita confianza la tuya, que a la de primeras de cambio te dejas hechizar por una cara bonita. ¿Qué pasa con ese hombre que dices amar? Creo recordar que se llamaba Taichi. Y digo creo porque ahora que lo pienso, ya ni lo mencionas. –Sora bajó la cabeza apenada- no solo traicionas a TU Taichi sino a mí. Dentro de poco voy a enterarme que eres la séptima VIP.
-Sakura…
-¡no me hables! –mirándola con furia- ya he aprendido la lección y es que aquí NO se puede confiar en nadie.
-Sakura…
-¡no me hables te he dicho! Vete con las VIP o ese Narcisista que te robó todo lo bueno que quedaba de ti, pero a mí ni te acerques. –saliendo por la puerta azotándola, dejando a una pelirroja culpable, triste y decepcionada de sí misma.
Ella tenía razón. Lo que empezaba a sentir no estaba bien. No era correcto.
-pero… -dándose cuenta de lo que una y otra vez se negaba- no… no lo amo… no le amo… no siento eso por él… -cerró los ojos con fuerza y entre lágrimas- no… en realidad me estoy engañando… sí que lo amo… pero…
-
-…¿Qué pasa con ese hombre que dices amar? Creo recordar que se llamaba Taichi. Y digo creo porque ahora que lo pienso, ya ni lo mencionas. –Sora bajó la cabeza apenada- no solo traicionas a TU Taichi sino a mí…
-
-es verdad, he traicionado a Taichi, pero no lo he podido evitar… ¡Perdóname! –llorando amargamente.
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Menuda cólera sentía. Menuda ira llevaba encima. A cada paso que daba, se iba llevando con todo lo que le venía por delante. Chocaba a diestro y siniestro con los aliados varones del Dead Moon; con las chicas entre ellas recordó vagamente a una rubia de cuatro coletas; con algún que otro guardaespaldas; con un estúpido hombre que por placer le daba dinero a esa maldita organización. Y para completar el círculo de personas vistas, delante de sus narices, sentadas en una mesa, se encontraban las seis VIP riendo tontamente entre ellas, algunas con un cigarrillo entre sus dedos, otras bebiendo algo que de seguro era licor.
Su parte negativa le decía que se acercara a ellas y tropezar disimuladamente con alguna de esas mujeres que tanto detestaba y sentirse satisfecha.
-¡brindo por la muerte de la Perrita! –decía Abazure con el vaso en alto.
Sakura paró y toda su rabia fue descendiendo, quedando un cuerpo vacío sin capacidad para pensar.
-se lo tenía bien merecido la mocosa esa. –chocando su vaso con el de su amiga.
-pero cuando Wolf y Dragon lo sepan… -decía Ino insegura.
-¿qué van a saber? Ellos creerán que la Perrita fue por iniciativa propia al cuarto. –decía Mimi despreocupada.
-además que como las otras dos tontas se creen por boca de Naraku que la niñita quiere estar sola, quedamos libres de culpa. –decía Karin llevándose el cigarrillo a los labios.
-¿y si Naraku confiesa que tú le has seducido para que contara eso? –decía Sara insegura como Ino.
-solo hay que calentarle para que no cante y solucionado. –decía Karin con una sonrisa retorcida.
-de todas maneras¿cómo creéis que habrá matado a esa sucia Perrita? Los rumores dicen que mi Sesshomaru está tan encolerizado que descuartiza a todas las chicas que entran. De hecho, tengo visto por la ranura de la puerta un cuerpo sin sus extremidades y sin su cabeza.
-pobre Perrita, me pregunto si quedará algo de ella. –carcajeándose con las demás.
Temblaba, Sakura temblaba pero ya no ira, sino de miedo. Rin no había aparecido porque… ella estaba… Dog la había… ellas la habían…
Retrocedió un paso, la cabeza empezó a darle vueltas, se sentía mareada, su mirada se estaba volviendo borrosa, su respiración se volvió agitada. Desesperada, sintiéndose prisionera en un pequeño cuartucho, empezó a correr sin rumbo fijo.
Corriendo por un pasillo solitario, Sakura rememoraba las frases llenas de malicia de las VIP como victoriosas se jactaban de la muerte de su amiga y que seguramente ella sería la siguiente o quizás Sora. Como una loca, aceleró el paso yendo a la habitación donde estaba la pelirroja, alertarla, pedirle perdón y las gracias por haber conocido a una amiga como ella, sin embargo, como en la típica película donde hay la rama y caen los perseguidos, Sakura tropezó cayendo al suelo estampando el rostro en el piso.
Le dolería como a cualquiera, pero no, no sentía esa clase dolor. El otro era tan fuerte que se sentía débil y sin ser consciente del dolor físico como el de ambas rodillas raspadas y la torcedura del tobillo.
Intentó levantarse pero fue incapaz.
Sentada en el piso, comenzó a llorar, sintiéndose impotente por la muerte de Rin y por haber acusado a su amiga Sora sin derecho a hacerlo porque a pesar de todo, lo que menos quería era perder su amistad y quedarse sola en ese infierno.
O.o.O.o.O.o.O
Cerró la puerta de su casa, pesadamente dejó las llaves sobre la mesita de la entrada y con un hondo suspiro observó lo que era su hogar. Vacío desde hacía meses, sin la candencia de su esposa. Solo estaban él, su ama de llaves, una mujer de mediana edad y su hermanita…
-Irasshaimase… (3) Naruto-kun…
-arigato (4) Hinata-chan. –tendiéndole el abrigo.
Hinata era la hermana pequeña de su ama de llaves. Sus padres habían servido a su familia y ellas seguían sus mismos pasos, pese a que cuando eran pequeños, Hinata era su amiga de la infancia que con el paso de los años, la joven, de su misma edad, comenzó a enamorarse perdidamente del rubio Uzumaki.
El día en que su amor platónico había comunicado que estaba enamorado de Sakura, y que posteriormente se casaba con ella la había golpeado tanto, que desde entonces, tartamudeaba y se ponía roja como un tomate, sintiéndose indecisa de cómo actuar ante él.
-dile a Kurenai-san que no cenaré nada. –alcanzando el sofá para sentarse todo abatido.
-aún no… aún no… ¿no hay pistas sobre el paradero de Sakura-san?
Aunque interiormente la chica se alegraba, pues con ella fuera e incluso quizás muerta, podía caber la posibilidad de que Naruto se fijara en ella como mujer.
-no hay nada… nada de nada… -sujetándose la cabeza- ¡kuso! (5) Podíamos haberle tenido, aquella vez podíamos pero… ya no sé que hacer. Ni mi tío con sus contactos no ha conseguido nada. Ni el Akatsuki que está de nuestro lado. –reponía al borde de un ataque- ¡NO TENEMOS NADA!
-Naruto-kun…
-han pasado demasiados meses. Demasiado tiempo que Sakura-chan está con esos tipos. Estoy cansado de tener esperanza. De esperar a una pista que nunca llega.
-¿qué… qué quieres decir?
El hombre mira su anillo de casado empezando a jugar con él distraídamente hasta que lentamente lo sacó de su anular y meterlo otra vez con lentitud.
-¿qué puedo hacer Hinata-chan¿Qué me aconsejas que haga? –volviendo a sacar su alianza dejándolo a medio camino a la espera de la respuesta de su preciada amiga.
-creo… creo… que no debe rendirse… -acercándose a él, posando sus pálidas manos sobre los hombros del chico- quiero decir que… todo lo que la relacione a ella… sería una pista para encontrar al Dead Moon… y así que no secuestren a más chicas inocentes… ahora eres parte de la policía… -masajeándole los hombros.
-y me arrepiento… me arrepiento de muchas cosas… -la chica dejó de masajearle mirándole confusa- si aquel día, aquel día cuando la raptaron no estuviéramos allí… yo no me vería envuelto en esto… fue ella la que me arrastró, la que quiso ver la cara al hombre que había asesinado a Sarutobi-sama. Sino… sino estuviera casado con ella… -decía sin pensar, con la mirada perdida, al mismo tiempo que se quitaba por completo la alianza- si me hubiera casado contigo…
Las manos de Hinata se apartaron de los hombros masculinos como si quemaran, con los ojos impávidos, las mejillas teñidas de carmesí al escuchar aquella confesión.
-¿de qué me vale estar con una mujer que no puedo hacerle el amor porque me corta? No puedo tener sexo con ella porque me siento precoz ante cualquier insinuación suya. ¡Kuso! Por su culpa sigo siendo virgen. –mirando de reojo a Hinata quién veía demasiado en sus ojos azules lo que su amor platónico pretendía.
El chico se levantó acortando las distancias, rodeándola en un abrazo fuerte y posesivo, así como un beso demandante y ardiente que necesitaba como la vida misma.
El sentido común se fue a lo más hondo, el sentimiento de culpa hacia la persona dañada fue olvidado y aquellas dos personas desataron la pasión que les había estado prohibida.
O.o.O.o.O.o.O
El atardecer caía, rojo como la sangre. Los últimos rayos del Sol daban su calidez a las casas que veía en la lejanía. Sora empezó a sentir un deje de envidia hacia esas personas que en sus viviendas vivían en paz. Cierto que ya se había acostumbrado a estar prisionera por un loco asesino pero de buen corazón y que ya no podía ocultar que le amaba. Pero¿a qué precio? Perdiendo la amistad de Sakura y seguramente la de Rin; traicionando el sentimiento que por años había supuestamente profesado hacia Taichi; traicionando a todos los que dejaba atrás
¿Cómo olvidar ese loco amor¿Cómo convertirlo en odio? No había forma. Él ya la había humillado, mancillado, despreciado… pero¡maldita sea! lo amaba por encima de todas las cosas.
-pareces un pajarillo en su último aliento de vida. –escuchó su voz que la sobresaltó. Colorada no se dignó a verlo- ey Bird¿me has escuchado?
-ha… hai… -sin voltearse.
-¿por qué viniste aquí en vez de esperar con Flor Marchita en la habitación que estabais?
-ah… es que me sentía algo cansada… ya sabes, no puedo dormir últimamente y me fui antes para echar una cabezada. –todavía sin mirarle.
-Flor Marchita no estaba en la habitación y Dragon anda loco de atar. –comentó con cierta desconfianza.
-ah… pues es muy raro…
Yamato estaba enfurecido. Era consciente de que aquella pelirroja le estaba mintiendo descaradamente.
-¡mírame cuando me hablas! –cogiéndola del brazo con brusquedad haciendo que estuvieran cara a cara.
Y la vio, con un rostro de descongojo total, sus ojos hinchados donde las lágrimas caían rebeldes. Pero no, no se dejó asombrar por esa patética y débil expresión que muy en el fondo aborrecía.
-¡y a mí no me andes con mentiras de tres al cuarto porque sabes lo que puedo hacerte!
Un motivo para odiarle y que no funcionaba. Él la amenazaba, él la controlaba sino quería que matase a sus padres, pero ahora ya no servía para nada. Y eso la hizo sentirse bastarda por anteponer ese loco amor a las personas que le habían dado la vida.
Con una media sonrisa, acarició sutilmente la mejilla del chico que la notó tensa al instante, seguramente porque no se esperaba esa caricia por su parte. De repente, los ojos de Wolf que habían estado sorpresivos pasaron a ser una línea azulada y con su mano detuvo aquel gesto afectivo.
-¿qué pretendes contra mí? –preguntó directo- ¿ganarte mi simpatía? –agregó con sarcasmo, apartando lentamente su mano teniendo contacto visual directo.
Su corazón comenzó a bombardear más rápido de lo habitual. El oxígeno no llegaba a sus pulmones y se sentía ligera como una pluma. Por Kami (6) que ese hombre no era un peligroso criminal, sino un peligroso seductor y para colmo de todos los males, él era consciente del efecto que le estaba causando ya que sonreía torcidamente.
-¿qué te pasa ahora? –apegándola demasiado a él sintiendo su miembro sobre su vientre- ¿tanto deslumbro que eres incapaz de articular palabra?
El toque de la puerta, distanció ambos cuerpos por parte de Yamato quién soltando un bufido fue a recibir a la persona que le había interrumpido, mientras que Sora respiraba agitada con las mejillas teñidas de rojo.
-¡maldita la persona que voy a matarlo con mis propias manos! –molesto de ser interrumpido en horas prohibidas como denominaba a sus momentos de placer y diversión y que excepto urgencias no podían contactar con él, así como a los otros dos líderes- espero que tengas tu tumba preparada porque… -soltando amenazas pero se calló al ver a esa persona- Sessh… -dijo sorprendido.
O.o.O.o.O.o.O
En un piso sencillo pero acogedor, una muchacha de cabellos castaños claros casi rojizos y de orbes verdes como esmeraldas, entrelazaba sus pálidas manos. Tic que tenía desde que supo aquella tragedia sufrida en su adolescencia, aunque actualmente ya lo había superado.
-ten, un café. –le ofreció su acompañante, el agente Koga, con uno propio que tomó sentándose en el sofá de enfrente.
-arigato Koga-san. –bebiendo un sorbo pequeño debido a lo caliente que estaba.
-no tienes porque darme las gracias. –dejando la tacita en la mesita que los separaba.
-tú sabes que sí. No es muy común que el ama de llaves esté sin hacer nada desde su llegada. –con una sonrisa nerviosa.
-tampoco es muy común que esa ama de llaves sea novia del jefe. ¿No crees Ayame? -ella sonrió apenada.
Ayame Midorino era la novia de Koga y su amiga en la infancia. En un tiempo atrás había sido novia de Mamoru, hermano de Rin, hasta que él se había ido y posteriormente fallecido. Se había sentido tan mal como su amigo Koga, por lo que ambos se consolaron mutuamente. Y dejando que el tiempo corriera, ambos iniciaron una relación, a pesar de que ella sabía de la obsesión que Koga sentía por Rin. No es que él se lo contara. Pues cuando ambos tenían relaciones íntimas, llegados al éxtasis, la nombraba como si realmente la chica con la que compartía cama era la joven Merodhii. Pero lo que la había confirmado era verlo en una habitación que le tenía el acceso prohibido, como un maniático que susurraba quedamente su nombre besando fotos de ella con la televisión prendida donde ahí también salía el objeto de su deseo.
Reconocía que era algo enfermizo y hasta preocupante, pero¿qué podía hacer ella?
-¿y qué tal la investigación¿Encontrasteis algo que conduzcan a esas dos chicas secuestradas?
-¡que va! –con una mueca de fastidio- y no solo no encontramos pistas de ellas, sino que tampoco avanzamos en la búsqueda de Rin.
-¿aún crees que está viva? –preguntó con un tono distante y bajo.
-¡ella está viva! –saltó encolerizado asustando a su acompañante.
-pe… pero… cuando fue el accidente…
-¡no estaba su cadáver! –terminando por ella, aunque esa no fuera lo que Ayame pretendía decir- ¡era el único que faltaba!
-pero… Koga… ah… ya ha pasado mucho tiempo… y…
-¡ella está viva y seguro que estará huyendo de mí! –Ayame se quedó un poco parada. El pelinegro decía todo aquello como algo normal y aún así se empeñaba en regresarla a su lado- ¡la traeré¡Volverá conmigo! –repetía como una cantinela que se había aprendido.
-¿y qué vas hacer con ella¿Qué pasará conmigo¿Con nosotros?
-el trabajo no lo vas a perder. Seguirás como ama de llaves. –levantándose- voy a relajarme un poco.
Ayame en su sitio, tenía los ojos como platos, conmocionada por la respuesta que su supuesto novio le había dado. Si había entendido bien, ella solo había sido la sustituta de aquella joven desaparecida. Un escalofrío recorrió por su cuerpo, y por el rabillo observó como se encerraba en esa habitación particular.
-¿qué te atrae para qué estés locamente obsesionado con ella? –se preguntó a sí misma- de verdad Koga que no lo entiendo, pero sé que jamás querrá estar contigo. Lo sé porque Mamoru me lo dijo.
O.o.O.o.O.o.O
Todo era negro. El cuerpo le dolía, pero se encontraba cómoda, abrigada. Sus ojos cerrados le escocían. El sueño que había abandonado era una especie de continuación de lo que le rodeaba. Un olor embriagante, como de velas perfumadas, recorría la estancia. El sonido de una tierna y conocida canción inundaba sus oídos. La había escuchado en algún lugar, pero no recordaba donde ni cuando.
Sin abrir los ojos, empezó a recordar dónde se encontraba. Con una sonrisa amarga, se dijo que seguía soñando. En ningún lugar de aquel local podría sentirse agradable. A no ser que el secuestro solo fuese una larga pesadilla. Que todo lo ocurrido había sido un mal sueño. Que despertaría, encontrándose en su mullida cama, aunque sola, sin el calor de su querido Naruto rodeándola. Aquella sonrisa que aún adornaba su rostro, se fue desvaneciendo y con pesar, pero con esperanza, queriendo creer que estaba en casa, fue abriendo los párpados. Tuvo que pestañear varias veces para acostumbrarse a la oscuridad de la habitación. Una vez hecha una composición del lugar, decepcionada observó que aquel techo no era el de su habitación, sino de su prisión.
-por fin despiertas. –y la voz de sus pesadillas- has sido de gran molestia.
La chica se incorporó, pero se llevó una mano a la cabeza haciendo una mueca de dolor. Acto seguido, inspeccionó la estancia, donde asombrada, veía como única luz velas, algunas ya a punto de consumirse, otras recién puestas; el estéreo apagado de pronto por el dueño del cuarto quién la miraba fijamente y muy serio.
-realmente has sido una verdadera molestia. –avanzando hacia ella- ¡¿no puedes captar algo tan simple como quedarte encerrada con la Bird?!
Medio atontada, intentó recordar lo que había pasado, hasta que tuvo un flash sobre la discusión que mantuvo con Sora, luego la conversación de las VIP y…
-¡oh Dios mío! –pálida como el papel- Rin… Rin está… debo ir… tengo que apurarme… -echando la manta hacia un lado.
-sea lo que sea, es mejor que no te pongas de pie. –pero ella ignoró el aviso, o más bien no lo escuchó. En su mente solo estaba que Rin estaba muerta y quizás las VIP habían decidido librarse ya de Sora. Se puso de pié, pero cayó al suelo- después no digas que no te lo he dicho.
Suspiró con fuerza y se acercó a ella, agachándose para estar a su altura.
-mira que eres bien molesta. –sorprendido vio por primera vez lágrimas en aquella chica de tan carácter que en ocasiones lo desquiciaba- ¿se puede saber qué…?
-¡salva a Sora! –pidió a la desespera- ¡ve por ella¡Rápido¡Tienes que avisarla!
-para empezar no acepto órdenes y menos de una Flor Marchita como tú. –alejándose de ella.
-¡por favor¡Es lo único que te pido!
Ignorándola se dirigió hacia el alfeizar contemplando el horizonte rompiendo todo el ambiente que había creado. Y todo porque se le había dado por ponerse nostálgico. ¿Por qué razón? Por la chica que ahora de rodillas le suplicaba algo que la verdad, no sabía el qué ya que hacía oídos sordos. Sinceramente, hace horas cuando la había visto en el pasillo dormida o inconsciente, quién sabe, apoyada contra la pared como si ese fuese un sitio seguro, la rabia que se había apoderado al no tenerla en su lugar correspondiente había desaparecido al ver aquel rostro angelical y risueño.
Efectivamente, Sasuke Uchiha, Dragon, se había conmovido por la ternura que reflejaba el rostro femenino.
Convirtiéndose en aquel chico de antaño que vivía feliz con sus padres y su único hermano, había cargado con delicadeza a la pelirrosa, sin apartar sus ojos azabaches de aquel semblante que tanto le llamaba la atención.
Al llegar a su habitación, dejó que siguiera 'dormitando' depositándola cuidadosamente como una frágil figura de cristal, sobre su lecho, arropándola como su madre le hacía cuando él era pequeño. Y con ese vago pero lejano recuerdo, había encendido el equipo de música escuchando la voz dulce de su madre cuando había sido artista y quizás fuese el efecto de la suave melodía combinado con la armoniosa voz de su progenitora que había creado un ambiente romántico con aquellas velas especiales.
El sonido de la puerta lo devolvió a la realidad y se fijó en que aquella mujer tan pesada y altanera lloraba en el piso con angustia. Pasando por su lado, abrió la puerta topándose con una inesperada sorpresa.
-sí, yo también me quedé así. –dijo Yamato viendo la reacción de Sasuke. Al escuchar sollozos, estiró el cuello viendo lo ocurrido- ¿qué le pasa a Flor Marchita?
-ni lo sé, ni me importa. ¿Y tú Sesshomaru¿Qué haces fuera de la jaula y ya domesticado? -refiriéndose al tercer integrante.
Al escuchar ese nombre, Sakura dejó de llorar, sin embargo con lágrimas en los ojos se fijó donde estaban los tres líderes con Dog incluido y la imagen de su amiga Rin muerta a manos de ese demonio fue demasiado real que hasta podía escuchar la estrepitosa risa de las VIP. La cabeza le dio vueltas y todo se volvió negro.
Sasuke que la había visto todo el tiempo, llegó para cogerla antes de que cayera al suelo.
-¿se ha desmayado? –preguntó Wolf en el sitio.
-hn. –fue su respuesta positiva preguntándose interiormente que rayos le pasaba para esa actitud impropia de ella.
-seguro que es por culpa de las VIP. –dijo Sesshomaru obteniendo la atención de Yamato que le miró.
Sasuke entrecerró los ojos con el deseo de escarmentar a sus amantes personales. ¿Es que en sus huecas cabezas no pudieron entender que solo él podía hacer sufrir a su Flor Marchita?
-y no te enfades más de lo esperado, pero mi cuenta con ellas es prioritaria. –agregó Dog girando sobre sus talones dejando a Yamato en la entrada de la puerta y a Sasuke en el interior de la habitación donde depositaba a su Flor Marchita en el lecho.
-parece que ha vuelto, pero con un humor de perros… –silbando el máximo líder impresionado- aunque creo que no es el único. –observando a su amigo donde un aura asesina lo envolvía- ¿y para escoltar a Sessh para que lo vieras, me interrumpen cuando estaba en lo más interesante con la Bird? –repuso molesto- "sin embargo, he de andarme con cuidado. Si esa perdedora hubiese confesado lo que realmente siente por mí, me habría acostado con ella. Ya me ha cambiado suficiente con su falsa ternura como para deshonrar mi ego teniendo sexo con una basura como ella. Será mejor poner las distancias"
O.o.O.o.O.o.O
El trabajo había terminado, si por él fuese, seguiría inspeccionando el caso hasta encontrar algo que le llevase a descubrir el paradero de Sora. Pero¡NADA! No estaba consiguiendo ¡NADA! Y eso lo exasperaba.
Tenía un control policial en las afueras de la ciudad, pero ningún sospechoso que pudiera ser un aliado del Dead Moon; Daisuke continuaba vigilando al hermanito de Wolf en Francia, pero aquel maldito prepotente parecía que se había olvidado de su único pariente; lo mismo ocurría con aquel hombre que les había puesto la denuncia; aquella mujer que habían contratado era como si se la tragase la tierra, por lo que dedujo que el Dead Moon había descubierto sus intenciones y la habían matado; tampoco recibía más filmaciones de su Sora; no habían más cadáveres…
-ya no sé que más hacer.
Sentado en el taburete de aquel solitario bar, Taichi reconcomía sus penas en la cerveza que pedía una y otra vez. Era muy tarde y seguro que su ama de llaves, una mujer cincuentona y obesa, le daría una reprimenda, pero ya no le importaba.
Un sonido de algo al caerse interrumpió sus pensamientos y fastidiado se giró a ver lo que pasaba en su estado de embriagadez. A poca distancia un hombre extranjero enfadado, ebrio como él, o quizás más, tenía la mano estirada y en el suelo se encontraba una preciosa mujer y también extranjera.
-¡te tengo dicho que hago lo que me da la gana! –escupió aquel hombre.
En otras circunstancias, Taichi habría puesto orden, como el policía que era. Pero estaba harto de ocuparse de los demás. Hasta que no tuviese a su Sora consigo, estaba de huelga en relación a otros casos. Excepto en el de su amigo Koga, claro está. Cogió la jarra de cerveza dándole un gran trago y escuchó un nuevo golpe y un gemido de dolor que lo detuvo con el ceño fruncido.
-¡tú no eres quién para controlar mi vida¡¿Entendiste mujer estúpida?!
Y un nuevo golpe, y otro gemido de dolor quién con su mirada celeste clamaba ayuda a los que estaban en el bar, los cuales solo pensaban en su bebida, o entre risitas contemplaban aquello como un bonito show. El barman, que no quería jaleo con su cliente, se dedicaba a ignorar lo sucedido.
-onegai… (7)-suplicaba la mujer entre sollozos.
-¡cállate¡Tú solo sirves para calentar camas! –y volvió a golpearla.
Con los ojos cerrados, Taichi escuchaba aquellos continuas palizas asimilándolas a lo que había visto en esas cintas donde su Sora era violada. Los gemidos y las súplicas de ayuda y dolor se volvieron una y entonces pudo escuchar a su Sora golpeada con la posibilidad de detenerlo, con la posibilidad de aprovecharse y acostarse con ella como se había reprimido en múltiples ocasiones, solo para que ese amor naciera bello y puro.
-¡eres una pendeja!
Con la mano lista para atizarla, pero nunca llegó a su destino ya que alguien le había detenido.
-¿y tú qué quieres? –preguntó el hombre furioso, pero el ver el rostro siniestro de quién lo había detenido se encogió en el sitio.
-déjala en paz. –siseó posesivo.
Las palabras fueron como un golpe para aquel hombre que cayó al suelo temblando de miedo. La mujer desconcertada, observaba a su salvador donde se dirigía hacia ella con el rostro rojo por el licor, pero seguro de lo que estaba haciendo.
-ya ha pasado todo. –dijo Taichi agachándose, acariciándole la mejilla con sutileza, quién no sabía que decir, solo quedarse apenada por lo atractivo que era aquel moreno japonés.
-ha… hai… arigato…
-ya sabes que no tienes que agradecérmelo. Siempre te protegeré.
La mujer no comprendió sus palabras y por un momento, pensó que su salvador estaba peor que su novio. Solo cuando vio que el brillo de sus ojos castaños volvían a la… ¿normalidad?
-ya ha pasado todo. –volvió a repetir viendo en esa chica a su amada pelirroja.
O.o.O.o.O.o.O
El golpe fue fuerte, certero y sonoro. Cinco chicas temblaban de pies a cabeza y una sexta estaba con un hilo de sangre que descendía de su labio inferior más otros hematomas que cubrían su cuerpo femenino.
-si quieres seguir cargando las culpas, confiesa quién fue la verdadera autora de vuestra estúpida idea.
-… -la VIP miró hacia atrás donde la implicada a pesar de estar aterrada, con una mirada amenazante le indicaba que no la delatara.
-voy a ir una por una hasta que confeséis. –crujiendo los nudillos- empieza a serme indiferente el tener amantes, pero perder a la 'Encargada' del local supondría un aumento sobre Temari.
Sesshomaru sonrió malignamente viendo como Kagura se mordía el labio inferior a sabiendas que lo que menos le disgustaba a esa mujer era cederle su puesto y así tendría la confesión deseada sin perder el tiempo. Cual fue su decepción, al ver que bufaba molesta girando la cabeza hacia un lado.
Molesto ahora él, se dirigió a la chica que estaba en el suelo temblando como gelatina al mismo tiempo que retrocedía como si estuviese ante una bestia terrorífica.
-fue ella… fue ella… fue Karin… -dijo desesperada sin querer recibir por más tiempo la ira de Dog.
-¡sucia traidora! –susurró la culpable.
-así que la nueva¿eh? –mirando a la pelirroja que veía sus días contados.
-¡espere Sesshomaru-sama! –interponiéndose Kagura en el medio- Karin no ha sido la única que participó en esto. Esa rubia que está en el suelo participó más que nosotras. –era mentira, pero debía ser castigada por delatar a su querida amiga.
-¡eso es falso! –gritó Ino incrédula.
-tiene razón Sesshomaru-sama. –habló Sara- Karin fue la máxima autora en este hecho, al igual que mi prima.
-como si tú no lo disfrutaras. –agregó Mimi sarcástica.
-¡BASTA¡CALLAOS TODAS! –gritó encolerizado que las sobresaltó- haré la vista gorda nuevamente, pero una vez, solo una vez más que mi Perrita esté en peligro de muerte por vuestra culpa, y tendréis peor destino que Yura y las demás.
Y más furioso, pasó entre las VIP donde algunas cayeron al suelo, azotando la puerta instantes después.
Ino, que seguía en el suelo fue ayudada por June y Sara mientras que las otras tres se reunían para mirarlas con odio.
-¡no pudiste lucirte mejor¿verdad?! –le espetó Mimi.
-¿de qué hablas? –levantándose, pero sus piernas no la obedecieron y de no ser por las dos chicas que estaban a su lado, caería.
-¡que eres una baka rubiales! –siguió ahora Karin- ¡¿cómo pudiste acusarme?!
-¡¡aprecio mi vida como para que por tu culpa la pierda!!
-eres una ingenua si crees que vas a vivir muchos años. –alegó Kagura con una sonrisa cínica.
-¿acaso prefieres que nos matase a todas por culpa de esa Bitch? –saltó su prima en defensa de Ino.
-sois imbéciles si pensáis que el Dead Moon nos mataría. –dijo Mimi con indiferencia- ya les hicimos más perradas a esas mosquitas muertas. Somos sus chicas VIP y no van a matarnos. –agregando con seguridad.
-estáis cegadas que no veis el cambio que ellos engendran. Esas malditas zorras no solo les han robado toda su atención, sino que además Wolf y los otros las ven como sus nuevas VIP. Dime Karin, desde que llegaste¿cuántas veces te acostaste con Dragon-sama? Pocas¿no? En cambio¿cuántas veces fue que él os pidió a Ino y a ti placer con la intención de disfrutar después con la pelo-chicle?; por tu parte, Kagura, tu prima y tú antes que gozabais casi a diario de sesión sexual con Dog-sama, se vio interrumpida desde que se acostó con la Perrita porque se lo pasa mejor con ella que con vosotras; y tú Mimi, sabes que el físico es lo que le gusta a Wolf-sama en una mujer, pero aunque no la haya tocado, se muestra más interesado en la calabaza de 'Zora' la cual no tiene nada que resalte especialmente.
-June lleva razón. –acotó Sara- tenemos que ser realistas y pensar que un día de estos se desharán de nosotras.
-y la primera será Karin o Kagura. –dijo Ino entre dientes- yo ya he dicho, aprecio mi vida y no quiero tener una muerte despreciable, así que si queréis seguir fastidiando a las tres mosquitas muertas, será cosa vuestra.
-yo también estoy harta. –dijo June siguiendo a su amiga rubia que abría la puerta, sin embargo, una tercera chica se les unió.
-prima, te vas con ellas y te odiaré de por vida. –amenazó Kagura.
-el sentimiento será mutuo. –respondió Sara.
Y cerraron la puerta, quedando las VIP divididas; las que seguirán hasta el final, sin importar los medios con tal de deshacerse de las tres presas, Mimi, Karin y Kagura; y las que no piensan poner sus vidas en peligro, pero no por ello, seguir siendo lo que son, las amantes del Dead Moon, June, Ino y Sara.
O.o.O.o.O.o.O
Eran altas horas de la mañana de aquel día donde muchas cosas habían sucedido. Era tan extraño como impresionante. Y todo estaba relacionado con los tres líderes junto a sus presas.
Sin duda, la rueda del destino había girado a la inversa, tomando grandes cambios inesperados.
El ejemplo más claro estaban en los 'chicos' de Sora, Sakura y Rin. Si ellas supieran lo que sus chicos habían hecho, sentimientos como decepción, amargura, resentimiento, temor y confusión las marearían sin saber que opción escoger si estuviesen en libertad. Rehacer sus vidas sería lo más normal, pero estando con personajes cuyos ideales y acciones las corrompen se sentirían en una completa encrucijada.
Después estaban las VIP que se habían separado, una noticia que no tardó mucho en convertirse en un rumor por el local, para posteriormente difundirse entre los varones aliados.
Los líderes, principalmente Sasuke y Sesshomaru lo habían considerado algo tan irrelevante debido al enfado que tenían por el hecho de que hicieran sufrir a sus respectivas capturas.
Dog tenía buenas razones para culparlas y haberlas asesinados, sin embargo, empezaba a preguntarse porqué no las mató cuando en el pasado ya serían cadáveres. Se estaba ablandando demasiado y eso empezaba a darle miedo. Tenía que buscar el foco de su cambio y hacer algo para solucionarlo.
Dragon era alguien similar, aunque lo suyo era algo actual. Quizás el hecho de que lo ocurrido en el pasado se mezclase con el presente ayudara a sentirse desconcertado y hasta presionado. El reloj que avanzando sin espera, le recordaba que le quedaba muy poco de vida. Y no podía morir porque le quedaba una venganza que cumplir y un heredero que dejar. Eso principalmente, ya que también tenía que empezar con sus objetivos donde su presa estaba relacionada y debía usarlas de inmediato.
Wolf, el máximo líder, era el que, por una vez en mucho tiempo, no tenía problemas que le preocupasen. Ni siquiera por parte de su hermano. Solo estaba el asunto de su presa y su extraño comportamiento frente a él. No era imbécil, sabía lo que esa fea sentía hacia él, pero lo que le desconcertaba era que tras todas las penas que le había hecho, continuase prendada de él. Y eso alimentaba su ego más de lo necesario al saber que aquella chica inocente cayera en sus encantos como la mayoría de las mujeres.
Por otro lado, estaba ese ALGO que tanto Sora como Rin comenzaban a sentir. Ya no era lo que ellos le habían enseñado y mostrado de cómo era la vida, sino que 'ellos' eran atractivos y extrañamente protectores, aunque muy a su manera, había que agregar.
Sin embargo, Rin quería encerrar ese sentimiento, por lo loco que resultaba. Minuto a minuto, en la compañía de la soledad, buscaba alguna otra palabra que definiera eso que tenía. ¿Atracción? Quizás. 'Él' era bastante guapo y más que Koga tenía que reconocer. Pero ella no era superficial, así que quedaba como descarte. ¿El querer tener a alguien a su lado? Podría ser. Ella siempre había sido muy dependiente de los demás, aunque ahora tenía a Sora y a Sakura para ocupar ese vacío. Aún así, algo le decía que no se trataba de esa opción para no considerar ESO. Debía dejarse de tantas meditaciones y borrarlo sin más. Quizás con recordar el hecho de que ella era una jovencita adolescente y 'Él' un hombre de treinta años, un asalta cunas tenía que considerarlo, y así ya no habría vuelta hoja. Claro que era fácil pensarlo a usarlo en la práctica.
Sora, por miedo a perder la amistad de Sakura, se había decidido a suprimir ese sentimiento que inevitablemente crecía más y más. No importaba cuanto mal le hiciese, cuantas palabras hirientes le dijera, cuantas amenazas hacia sus padres manifestase... pero también tenía que pensar en Taichi y lo imposible que sería una relación con Wolf. Considerarlo como un amor platónico no confesado era una solución. Solo le quedaba hablarlo con Sakura y la decisión tomada y así poder recuperar su amistad, esperando que no fuera rencorosa.
Claro que Sora no sospechaba, que Sakura también caería en la misma tentación de enamorarse de su captor.
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Despertaba nuevamente y el dolor de cabeza parecía haberse intensificado. Aturdida se sentó en la cama, pero volvió a acostarse al sentirse mareada por lo que se masajeó las sienes.
-¿ya despertaste?
Y esa voz le produjo una sensación de dejhavú, solo que no tenía esa música de fondo que le traía recuerdos desconocidos.
Sakura giró la cabeza y envuelta en la oscuridad, pudo distinguir una figura demasiado cerca de ella. El particular corte de cabello, pudo descifrar quién era su acompañante. Se enderezó y con su típica mirada de odio vio a Dragon, sin recordar el motivo por el que había estado dormida.
-¿qué me has hecho esta vez Químico Loco? –preguntó a la defensiva asimilando que el estar encamada era culpa suya.
Volvió a marearse y casi de golpe cae sobre la cama, de no ser por Dragon que la sujetó antes de que tocase el suave colchón para sentarse él y tenerla entre sus brazos.
-¡¿qué haces¡Suéltame! –exclamó violenta.
-definitivamente no hay quién te entienda. Primero me lloras y ahora me echas en cara cuando estoy siendo gentil contigo.
-¿llorarte a ti¡Tú sueñas!
-eso no es lo que dijiste hace unas horas. Me pedías que hiciera algo que ignoro ya que pasaba de ti.
Sakura iba a contestarle hasta que todo lo sucedido le vino como flashes. La traición de Sora, la conversación de las VIP, la muerte de Rin… antes de que derramase una lágrima y volviera a pedirle ayuda.
-ya me lo han contado todo y puedes estar tranquila que la Perrita está vivita y coleando. Sessh no la convirtió en fiambre por raro que nos parezca a Yama y a mí.
Esa naturalidad y frialdad molestó a la de cabello de rosa que lo miró desafiante.
-si te sirve de consuelo, Sessh le ha dado una paliza a una de mis chicas VIP provocando que se separaran.
-¡menudo consuelo! –murmurando por lo bajo.
-pero olvidemos eso. –depositándola en la cama- has estado descansado bastante, tiempo suficiente para que tuvieras ese tobillo relajado y que se te bajara el hinchazón. –yendo hacia esa parte del cuerpo- no me gustaría tener que violarte y no lo disfrutes porque estás pendiente de otro dolor.
La mujer quiso darle una buena bofetada por el interés que tenía, todo para su conveniencia. ¿Qué más se podía esperar de ese Químico Loco?
-¿sabes? –retirando el vendaje sucio- esto me trae muchos recuerdos. De pequeño era muy propenso a lesionarme, era un completo torbellino. Mis padres no estaban mucho tiempo en casa, por lo que mi hermano era el que me curaba.
Sakura alzó una ceja preguntándose a qué venía esa conversación de su vida infantil ya que no cambiaba el hecho de que ahora fuese un peligroso criminal que deseaba ver bajo tierra, por lo que se concentró en la ventana que tenía al lado donde la luna se veía más redonda y grande que nunca.
-él siempre era el que estaba pendiente de mí. Podría decirse que fue como mi segundo padre. De hecho, es más correcto decir que lo adoraba más que a mi propio padre.
-¿cómo es eso posible? Tu hermano es simplemente eso, un hermano, pero tus padres son los que te dieron la vida. –apartando su mirada del alfeizar para observarle impresionada.
-tú no tuviste mi vida. –mirándola por un momento soltando una pequeña mueca- por eso crees que debía querer más a mis padres por esa lógica. –prosiguiendo con su labor- el matrimonio entre mis padres nunca fue aceptado. Mi padre fue un accionista de la bolsa, mientras que mi madre la mejor artista que todo Japón pudiera conocer. La casualidad hizo que se conocieran y se enamoraran. Sin embargo, mis abuelos paternos no la aceptaban por el simple hecho de que ya tenían otra mujer para mi padre, la típica hija única y mimada de otra familia adinerada. Y los de mi madre no confiaban en mi padre y lo que el poder de su familia representaba. Por eso se fugaron y fueron desheredados. –terminando de aplicarle el vendaje pero con la vista sobre aquel tejido blanco- Ocurrieron más cosas, pero esa fue su historia de amor para acabar teniendo un hijo tan retorcido como yo. –mirándola finalmente con una sonrisa de lado.
-eso me da a mi más razón de que les quieras más a ellos que a tu hermano.
-supongo que después de lo que te conté, imaginarás que mis padres se amaron como nunca¿verdad? Pues así es. Se la pasaban siempre juntos, no importaba el sitio a donde fueran, dejándome a mí solo con mi hermano. Y no es que me quejase, ya que mi hermano era alguien que me ayudaba en todo.
-cuesta demasiado creer eso que me cuentas siendo lo que eres. –dijo Sakura volviendo a posar sus ojos jade en el exterior.
Sin embargo, ese acto solo era para protegerse ya que empezaba a enternecerse por el feliz pasado que Dragon tuvo.
-eso es cosa tuya. –sentándose en el borde- yo solo te expliqué el motivo por el que quiero más a mi hermano porque parecías contrariada.
-…
-además, el hecho de que mis padres murieran hizo que dejase de creer en los cuentos de hadas. Su historia fue así, pero con un trágico final y yo solo bajo el cuidado de un amigo suyo que quiso matarme para quedarse con mi herencia.
Sakura le miró con sorpresa, sintiendo pena por el chico que tenía a poca distancia comprendiendo el motivo de lo que actualmente era.
-lo perdí todo cuando mi hermano murió, simulándolo un accidente. La persona que más idolatras, que intentas ser como él, que te protege, te ayuda…
Sakura empezó a sentir su dolor como suyo propio hasta el punto que las lágrimas adornaban sus ojos.
-para alegría tuya, estoy muerto. Por lo menos mi cuerpo, ya que mi alma dentro de poco se irá al infierno. Viste la marca que tengo¿no? Pues cuanto más avance por mi cuerpo, más lo neutralizará gracias a mi tutor chiflado. Hasta puede que seas espectadora de mi fin, o algo así me habías dicho hace tiempo. Seguro que te estarás contenta al librarte de mi existencia, mientras que yo me maldigo porque mi hermano nunca pudo ser vengado como es mi objetivo principal en esta vida.
Y esas palabras fueron el detonante final para que Sakura se echara encima suya, abrazándole envuelta en un mar de lágrimas con un Sasuke que la miraba inexpresivo.
-yo… yo… yo estaré a tu lado… te ayudaré en lo que sea… -aferrándose a sus ropas escondiendo su faz.
Y una sonrisa maligna adornó la de Sasuke consiguiendo uno de los objetivos para con su presa. Hacerse el mártir era algo que ninguna mujer se podría resistir y el instinto de compasión despierta dándole el apoyo necesario.
Aunque todo lo dicho fuese verdad, aunque en contadas ocasiones se sintiese angustiado, su deseo de vengar a su hermano lo hacían fuerte y preocuparse de cómo hacer que el Akatsuki sufran lo que su aniki (9) y él padecieron.
-me ayudarás… -empezó posando una mano sobre su cabello rosa- contigo podré cumplir mi venganza… no importa a quién me lleve… -arrimándola más a él viendo la escena futura de aquel marido de su presa con un rostro marcado por el miedo al contemplar como su Flor Marchita participaba en un asesinato.
O.o.O.o.O.o.O
O.o.O.o.O.o.O
Varios días habían pasado donde la amistad de Sora y Sakura había sido devuelta, así como el hecho de que Rin estuviera con ellas de nuevo. Era tal la alegría y la emoción, que hablando entre sí, ocultaban el tener que contarles lo que sentían hacia sus respectivos captores por miedo y vergüenza.
Sin embargo, en ese día, sería la base para que muchas cosas quedasen esclarecidas.
Sora estaba asolas en el despacho con Wolf, ya que le quería enseñar su nueva remodelación de vestuario.
-
-mi Bird, a pesar de que estás enjaulada, no me gusta que vistas lo mismo y ya pasado de moda. Me desespera.
-
Eso le había dicho hace unos minutos y ahora se encontraba absorto frente a su ordenador donde de vez en cuando sonreía como un niño travieso que tiene algo maquiavélico en mente. Y ella parada ahí enfrente donde le había preguntado si podía irse consiguiendo un silencio, no podía más que verle y conseguir suprimir ese loco sentimiento que profesaba. Casi lo tenía enterrado y el amor puro que tenía hacia Taichi renacía de forma considerable.
El pasar demasiado tiempo con sus amigas, el no tener los constantes abusos de las VIP, recordar cosas del pasado cuando se lo contaba a Sakura y Rin y el no estar tanto al lado de Wolf había influenciado en ese cambio radical.
Con una sonrisa, se llevó una mano en el pecho sintiéndose medio liberada.
Bruscamente la puerta fue abierta sobresaltando a la pelirroja y sorprendiendo al rubio Ishida.
-pero¿qué modales son esos? –espetó furioso de inmediato ya que sus aliados siempre llamaban antes de entrar y Dragon y Dog no abrían la puerta de esa manera.
Sora como cualquier humano, se giró despacio sin ver como el rostro de ira de Wolf iba cambiando al impresionismo.
-los modales que por derecho tengo. –dijo una voz femenina.
Sora la vio quedándose confusa por esa desconocida.
-¿Fox…? -susurró Yamato.
Ahora Sora se volvió a ver a Yamato que parecía prendado de la recién llegada, ya que sin apartar su mirada azul, había rodeado la mesa para acercarse, pasar por el lado de Sora ignorándola por completo y situarse frente a la chica tocando la tersa mejilla verificando que ella era real.
-la Reina ha regresado. –dijo una nueva voz apareciendo sonriente tras la Reina del Dead Moon.
CONTINUARÁ…
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Notas de la autora:
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ACLARACIONES:
(1) hai: lo puse muchas veces en anteriores fics pero significa 'Sí'
(2) iie: 'No'
(3) Irasshaimase: según me han comentado, significa 'Bienvenido'
(4) arigato: 'Gracias'
(5) kuso!: una maldición que según parece, puede traducirse de diversas maneras como 'Mierda' 'Joder?...
(6) Kami: 'Dios'
(7) onegai: 'Por favor'
(8) baka: 'Estúpido'
(9) aniki: 'hermano mayor'
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Un mes que no actualizo este fic y de verdad muchísimas disculpas, intentaré actualizar el siguiente en el último día de mes, aunque solo queden ocho días. Si lo consigo será el mayor reto de mi vida.
Si en el anterior capítulo me sentía descontenta por el resultado, con este me siento menos. Pues en mi mente quedan mejor que escrito. Si existiese algún aparato para que escriban lo que tengo me ayudaría mucho.
Pasando al fic, nuevamente me he excedido con múltiples sucesos ocurridos, pero también puse lo que muchas me pedíais, la aparición de la Reina. Aclaro que Fox es su nombre en clave y supongo que ya debéis imaginaros de quién se trata. Más pistas no puedo daros.
Pues espero que os haya gustado y como le dije a alguien, espero que lo hayáis disfrutado como yo al escribir ciertas partes. Informo que las respuestas, están ya publicadas en mi pág de bashonoaotsuki. Gracias a todas por vuestros bonitos y sorpresivos comentarios.
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SIGUIENTE CAPÍTULO: Fox, la Reina del Dead Moon
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'Atori'
