Dedicado a 'lydie haley' por su cumpleaños que será próximamente.
Capítulo 12: Alas rotas
Como si hubiese entrado el demonio, Ryo se apartó de Sora como si de pronto fuera la peste. Con el cerebro en funcionamiento estudió todas las posibles excusas que pudiera darle si la persona que había entrado se trataba de Yamato. Con un nudo en la garganta, poniendo la mejor de sus sonrisas aparentando tranquilidad, se dignó a voltearse. Y al ver de quién se trataba, soltó un suspiro de alivio.
-Ruki-chan me has asustado. –dijo Ryo con el corazón a mil sin haberse recuperado todavía de la impresión.
Sora aprovechando su descuido, se zafó de Cyber y corrió tanto como sus piernas pudieron. No quería verse metida entre ellos y lo que menos, que la Reina formulara ideas equívocas para después contárselas a Yamato y que éste pensase de ella como una furcia.
Ruki miró como la pelirroja se había perdido en el largo pasillo sabe dios en qué dirección, después posó sus ojos violetas sobre Ryo quién sonreía zorrunamente acompañados de una pose sacada de una revista de modelos.
-¿qué pasa Ruki-chan? –preguntó Ryo como si nada.
-para empezar quita todo eso que usas para seducir. Se me revuelven las tripas –desviando la vista con desdén.
-suminasen. (1) A veces olvido que este encanto no funciona ante la 'Reina de Hielo'. –riendo brevemente- ¿hay algo más que me quieres decir?
-¿quieres morir? –cuestionó sin tapujos.
-ya sabes que me gusta vivir la vida al máximo. –sin sonar alterado- ¿por qué eres tan cruel para ofrecerme la muerte?
-'Reina de Hielo' –pronunció simplemente cruzándose de brazos molesta.
-pero si todos te llaman Reina, cariño. –comentó a sabiendas de que aquel apodo la había molestado- yo solo le añado una mísera palabra que te autodefine.
-pues esa palabrita me irrita. –dijo exasperante.
-si el usuario fuese mi primo…
-¡sería lo mismo! –completó cortante.
-si tú lo dices. –poco convencido- ¿y algo más?
-¡estás loco! –exclamó incrédula al ver como hacía esas preguntas con tanta tranquilidad, como si lo ocurrido hace unos minutos fuese una ilusión- ¡¿quieres que Yamato te mate o qué?!
-considerando que no te sigo y me halaga saber que te preocupas por mí, responde a lo formulado.
-¡BAKA! (2) –gritó sin importarle que le escuchara hasta el máximo líder- ¿sabes lo que ibas hacer… … …lo que estabas haciendo? Es que tu cerebro de mosquito no sabe que esa chica es fruta prohibida para todos los machos.
-me ofendes Majestad. Claro que lo sabía, no soy tan ignorante. Dragon y Dog me han mantenido bien advertido, lo que me sorprende es que tú también lo sepas.
-tengo mis contactos.
-sooka. (3) –desviando la mirada para volverla de reojo en una imitación de chico pícaro- ¿y no estás celosa de esa chica?
El silencio fue la respuesta. La inexpresividad en su rostro, la compañera, sin ofrecer nada positivo o negativo. Ryo, sonriendo de lado, con paso lento y cauteloso se fue acercando a Ruki hasta acorralarla impidiéndole vía de escape.
-en ese caso, alguien en esta sala deberá estar celoso y ese soy yo. Pensar que el imbécil de mi primo no ha perdido el tiempo en tocarte.
-no sabes la pena que me das. –mirándole maliciosamente- sin embargo Akiyama, por el bien de esta organización, ni se te ocurra provocar a Yamato utilizando a esa chica.
-solo lo haré si su Alteza se dirige a mis aposentos para alegrarme el día.
-a la Reina nadie la chantajea. –comentó tranquila.
-pues no prometo que siga sus indicaciones, Alteza.
-problema tuyo si resultas el primero en la lista en ser asesinado por Yamato. Provócale si ese es tu deseo, pero yo no quiero verme envuelta en tus caprichos. –saliendo por la misma puerta que Sora.
-¿que Yamato intente matarme? Menudo chiste. Si así fuera, ya me habría molido a palos cuando sabe que fui tu amante mientras estábamos en Francia. Además, si deja tan expuesta a esa chica, es que es un simple pasatiempo que acabará eliminando.
--
Corre, corre, corre, no mires atrás.
Eso le decía una vocecilla que estaba hundida en lo más profundo. Jadeante, Sora llegó a lo que se llamaba su habitación, apoyando todo el peso de su cuerpo en la puerta. En medio de su respiración y corazón agitado, dio un pequeño suspiro calmada al saber que aquel intruso que había irrumpido no se había tratado de Yamato.
Yamato…
Pensó en él.
¿Le habría importado lo que estuviera haciendo con su primo?
Quizás no, decretó tristemente. Él no había acudido a buscarla como los otros líderes.
¿De verdad que ya no le importaba?
Miró el interior del cuarto encontrándolo más solitario que nunca. Muy en el fondo, deseaba que él estuviera allí, que le preguntase que le ocurría, que se metiera por ser el tipo de chica que le disgustaba… soñadora y fea… casi podía escucharlo.
Como una autómata caminó hasta la cama, sentándose en ella con la amargura marcada en su rostro.
-
"…se ha pasado todo el día con Ruki-chan que ha de estar agotado con tanto 'movimiento de caballo'."
-
El recuerdo de lo que Ryo le había dicho la había impactado. Y tendría que aceptarlo, tendría que darse vencida respecto a Yamato. Después de todo, ellos nunca funcionarían como pareja si es que en un futuro llegasen a serlo. Pero era tan doloroso como el respirar el aire.
Sin poder aguantarse más, se abrazó a sí misma llorando desconsoladamente sintiéndose sola y desgraciada con su pena.
O.o.O.o.O.o.O
Un golpe seco provocó que Sakura despertase. Perezosa, abrió un poco los ojos, encontrándose en la penumbra de la habitación dando a entender que seguía siendo noche, aunque los rayos de sol que atravesaban la persiana indicaban que estaba amaneciendo. Dolorida y cansada por las tantas veces que Sasuke la había obligado a tener sexo, Sakura decidió dormir un poco más. Después de todo, ¿qué compromisos tenía en aquel lugar? El comer, estar con sus dos únicas amigas y soportar a aquel loco maniático.
Un extraño ruido que parecía ser un sollozo, la desperezó completamente, sentándose en el mullido colchón buscando con la mirada que era lo que pasaba. ¿Quién podría llorar en la habitación de Dragon, aparte de ella misma?
Viajando su vista, encontró la luz del escritorio encendida y sentado, dándole la espalda, a Dragon con las manos sobre la cabeza. Escuchó de nuevo algo, aunque esta vez era alguien que sorbía la nariz. Sakura quedó sorprendida al ver que efectivamente era aquel chico que lloraba como un niño pequeño, intentando a toda costa acallar sus sollozos.
Cogiendo la sábana para tapar su desnudez se acercó en silencio hacia él sin saber que hacer o que preguntar en esa situación. Solo una vez lo había visto descompuesto, pero en aquella situación, Dragon se había sincerado por iniciativa propia y pedía a gritos que alguien lo consolara. Pero ahora, ahora…
-¿qué quieres? –preguntó la voz ronca de Sasuke borrando cualquier indicio que delatara su estado de vulnerabilidad.
-¿estás llorando? –preguntó sin pensar. Fue tarde, cuando descubrió que lo había preguntado sin ningún tipo de sutileza y que si estuviera en el lugar del chico, la habría calificado como estúpida- esto yo… no quería decir eso exactamente… bueno sí… pero… -intentó retractarse.
Lo vio apretar la mandíbula y percibir como sus ojos estaban cargados de ira, por lo que calló todas las excusas que no solucionarían nada.
Sintiéndose apenada, bajó la cabeza.
El silencio se fue prolongando y cuando Sakura tenía intenciones de regresar a la cama, se percató de que Dragon la había mirado inexpresivamente y haciéndose a un lado, le indicó el libro estaba sobre la mesa.
-¿puedo? –refiriéndose a si podía leer aquel libro obteniendo una afirmación de cabeza.
Sakura tomó el objeto empezando a leer su contenido. Solo fueron unas pocas palabras para deducir que en realidad se trataba de un diario y según el contenido, del hermano de Sasuke.
Con los ojos puestos en otro lado, Sasuke esperaba paciente a la reacción de su presa. No tenía derecho a que leyese el diario de su hermano, pero necesitaba a alguien con el que compartir sobre lo basura que era el Akatsuki y las sucias tretas empleadas para que su hermano se uniera.
-
-…seguir en esta oscuridad ahoga mi alma y reconcome mi mente. Pero recordar porque sigo aquí, porque sigo aguantando todo este mal del que estoy infectado, desaparece para dar paso a la desesperación. Todavía sigo sin entender porque ellos me querían en sus filas. Yo solo era un simple muchacho que cuidaba con todo mi ahínco a mi querido hermanito. Pero ellos, querían que me uniera, yo me negué. Insistieron una segunda vez. Volví a oponerme. Estaba muy feliz como estaba. Y nunca mejor dicho. Estaba en mi mejor momento, exceptuando que mis padres siempre estaban fuera por culpa del trabajo. Pero toda esa magia se rompió cuando ellos, ante mi quinta negativa, me ofrecieron algo a lo que no pude negarme. Supieron como tocar mis debilidades de forma retorcida. Me tendieron el cuerpo de la chica que más amaba con la promesa de que sino me unía a ellos, mi hermano sería el siguiente…
Mi hermano que era la persona que sentía un aprecio enorme como con ella… no lo perdería de ninguna manera… así que decepcionándole, algo que nunca quise hacer, sin dar ninguna nota sobre mis motivos al ingresar en esta organización, le abandoné, le dejé solo, dejándole la imagen de un hermano mayor hipócrita… me siento abatido y culpable…
-
Sakura miró con compasión al Uchiha quién lucía molesto como nunca lo había visto.
-siempre creí que el Akatsuki le había chantajeado pero jamás imaginé que yo hubiese sido el señuelo. –soltando una mueca- mis ansias por vengarle crecen más y más. Pero ahora… no puedo hacerlo… ahora cuanto más deseo volar hasta Hong Kong y partirles la cara a cada uno, meterles gasolina por la boca… pero… pero… todo se ha complicado y la seguridad es fuerte… me matarían antes de que pueda matar a todos ellos…
-entiendo. –comprendiendo que eso era debido a la alianza de la policía nipona con aquella organización. Se sintió culpable, ya que ese pacto se había hecho por ser una de las dos chicas secuestradas. Intentando ocultar ese sentimiento, continuó con su lectura hasta ver de nuevo algo sobre la chica de la que el hermano de Dragon estaba enamorado y eso le llamó la atención- se ve que tu hermano amaba de verdad a esa chica… -"no como tú que eres incapaz de amar" quiso decirle, pero solo sonó en sus pensamientos.
-¡hn! De eso ya me he dado cuenta. –comentó algo sarcástico- incluso en vida, no paraba de hablarme que tenía alguien en su vida, aunque por unos asuntos que no entendería, no podía presentármela. Supongo que le preocupaba lo que mis padres pensasen de ella, ya que los de ella habían muerto y vivía con dos familiares.
-ah… incluso ella… vaya… parece estar de moda el que los de nuestra generación quedemos huérfanos tan jóvenes… -dijo con gran pena atrayendo la atención de Dragon- el destino arrebata la vida de las personas como si nada para después quedar sola… -murmurando en alto con el recuerdo en el corazón de su abuelo fallecido.
Sasuke desvió la mirada, sabiendo que hablaba de ella misma.
Él había sido el autor de arrebatarle al único familiar a su presa. Recordaba que cuando la había secuestrado, no se había parado a mirar el vínculo que unía a Sakura con aquel anciano que había matado días anteriores por puro placer. Pero él tenía el lema dejar en el olvido a los que asesinaba, sin molestarse en conocer a sus seres allegados, sin ni siquiera sentir pena de que por casualidades de la vida su familiar fuese uno de sus aliados o su guardaespaldas.
Y así sería.
-hoy me harás compañía. –dijo de pronto para olvidarse del asunto.
-¿por qué? –preguntó extrañada tanto por el cambio de actitud como por esas palabras las cuales Dragon sin quererlo, las había pronunciado como orden a cumplir.
-ese Cyber es muy astuto, y todo lo que se le dice, le entra por un oído y le sale por otro. –decía más para sí mismo que para ella.
Viendo que su tono imperante había tomado a la de… celos, si se podría clasificar, supuso que quejara lo que se quejase nada iba a hacer que cambiase de opinión. De todas formas, nadie la echaría de menos. Quizás Sora y Rin, pero ya las avisaría para tranquilizarlas y así que disfrutasen de su mutua compañía, no como ella que estaría sola.
-si no hay más remedio. –dijo finalmente.
-eso no quiere decir que en horas vespertinas tengamos extra de sexo. –agregó con una sonrisa pícara volviendo a ser el Dragon temido, peligroso y detestado por Sakura.
O.o.O.o.O.o.O
El día había pasado aparentemente con normalidad, pero Sora jamás se había sentido tan desgraciada. Tras haberse quedado dormida la noche anterior, se había despertado sola, sin él a su lado incordiándole como siempre sobre su aspecto.
A las pocas horas, alguien había entrado con el anuncio de que hasta nueva orden, permanecería en el cuarto donde había estado con sus amigas. Todavía recordaba la ingenuidad al creer que quién abría esa puerta se trataba de Wolf y la desilusión al ver que se trataba de uno de sus aliados. Aún así, había acatado la orden, imaginando que Sakura y Rin también estarían allí, y así al menos olvidarse de su agonía con su grata compañía.
Sin embargo, había pasado el día y ninguna de ellas había aparecido. Solo Temari para llevarle la comida e irse de inmediato.
La noche había llegado para volver al punto de partida sin nadie esperándola.
La soledad y el desamor idas de la mano era la destrucción del corazón humano.
O.o.O.o.O.o.O
O.o.O.o.O.o.O
Cinco días después…
-Yamato. –le llamó Ruki al otro lado de su habitación vestida únicamente con un camisón casi transparente. Su mirada violeta estaba sobre el cielo nocturno estrellado como si meditase sobre algo muy importante aunque fuese en apariencia.
-¿hum? –fue su corta respuesta desde la cama, el cual estaba acostado boca arriba y el rostro cubierto con sus propios brazos. Todo su cuerpo estaba al descubierto, excepto su miembro oculto bajo las sábanas de raso.
-¿es que no piensas irte de mi habitación, aunque sea para respirar el aire? –mirando su figura que representaba la pereza.
-somos una pareja, no te he visto en años. Habrá que recuperar el tiempo perdido.
-pasándote las 24 horas del día en esta habitación. –bufando molesta- ni siquiera sales, cuando yo no estoy presente. ¿Qué se supone que haces aquí tú solo?
-las sábanas aún dejan tu aroma.
-¡Tsk! Eres un depravado. –rodando los ojos- entonces, ¿no vas a considerar en salir de mi habitación?
-no. –respondió simple y sin vacilar.
-¡maldita sea Yamato! Son cinco días los que han pasado.
-y bien pasados.
-¿qué hay de la organización?
-es la temporada en la que Sessh debe ir a la guarida de su padre por unos asuntos personales, y no quiere que Sasu ni yo le acompañemos. Así que eso nos deja a Sasu y a mí con una semana de vacaciones para relajarnos.
-¿y qué hay de esa presa tuya? La tienes abandonada. ¿No te importa o qué?
-¿por qué tendría que preocuparme por ese pajarillo enjaulado? Es una más del montón.
-una más del montón, que has apodado y vistes con ropas especiales.
-oh Ruki, pensé que ya habíamos hablado de ese tema. –chasqueando la lengua fastidiado- no es nadie especial, solo la uso para divertirme a costa de la policía.
-pues por ahí he oído que te estás volviendo un lobo considerado y que la culpa la tiene ella.
-…
-¡Yamato!
-¿es qué estás celosa? –apartando sus brazos para observarla con ese brillo celeste picaron.
-¡bah! –fue su respuesta, pero suficiente para observar que su interés sobre qué era aquella pelirroja para Yamato había sido nuevamente evadido.
Furiosa, Ruki cogió la ropa más cercana para vestirse, aunque se tratara de los pantalones del rubio y una camiseta suya que no pegaban nada. Sin decir una palabra, salió de la habitación dando un portazo que movió los objetos de la estantería.
Yamato solo sonrió de lado ante el genio de su novia y su triunfo sobre no contestar a esa pregunta una vez más por su orgullo como captor y líder del Dead Moon.
-era una más del montón, pero especial… -se decía a sí mismo- una mujer única que a pesar de mis crímenes transmite una compresión que nadie puede igualar. –sincerándose sobre lo que realmente pensaba de ella.
No supo cuanto empezó a verla de otra manera. Hasta él mismo se sorprendía de ese cambio en su corazón. Y le daba miedo. Nunca había experimentado semejante sentimiento, ni siquiera con Ruki que se había sentido únicamente atraído por ser alguien como él en versión chica. Y cuando Ruki había aparecido, la vio como una vía de escape y despejarse de eso tan extraño y desconocido que sentía. Pero día que pasaba, más confuso estaba. Y lo gracioso es que estaba tan loco en besarla, en hacer el amor a su Bird, que veía su figura en su novia.
¿Por qué entonces no se iba a su habitación y cumplía esos deseos reprimidos? ¿Por sus principios de acostarse con chicas modelo?
No. Había algo más.
Él no quería violarla, él quería amarla, quería que él le correspondiese, quedarse con ella para siempre.
Él estaba enamorado de ella.
El lobo se había dejado encantar por el cantar del pequeño pajarillo sin saber que ese canto era producto del amor hacia el lobo.
Sentándose, contempló el exterior preguntándose que estaría haciendo.
-seguramente estará con las otras dos, aliviada de no tenerme a su alrededor merodeando. –pausando unos segundos- no puedo culparla de que me odie. ¡Maldición! –golpeando la cama con frustración- si en aquella ocasión no me hubiese sonreído tan dulcemente; sino se comportara, complaciendo todos mis deseos; sino se preocupara por mí… todo habría sido diferente…
O.o.O.o.O.o.O
La aparición de nubes negras y el viento del Este cargado de aire frío, daba el presagio de que se avecinaba lluvias. Aunque eso no era lo único que Rin sentía, algo amenazaba con ocurrir no importa quién lo detuviera.
Unos ladridos feroces la devolvieron a la realidad y recordó que por quinto día consecutivo estaba pisando el exterior. Todo había sido por orden de 'Él'.
Cinco días atrás, después de haberla ido a buscar, se habían encerrado en su cuarto. Recordaba que durante minutos interminables se había pasado caminando de un lado para otro igual que un perro guardián. Era algo que la había impresionado, pues 'Él' que siempre estaba muy tranquilo y seguro de sí mismo, se comportaba de forma inquieta. Hasta que dijo aquellas palabras…
-
-te vienes conmigo.
Rin, a pesar de clavar sus ojos sobre aquella figura estresada, no entendía que era lo que quería decir. No habían mantenido ninguna conversación cómo para que soltara de pronto aquel mandato.
-¿ir…?
-así te tengo mejor controlada. –seguía en su mundo.
-Sesshomaru-sama… no entiendo…
-no tengo que darte explicaciones. –contestó escueto- mañana te vienes conmigo y no hay más que hablar.
-
En aquel momento, ella solo quería saber el lugar a dónde iría. No quería quejarse como él se imaginaba. Y cuando estaba saliendo de aquel local, respirando el aire matutino, la sorpresa no pudo reflejarse de otra manera que con la incredulidad que Sesshomaru ignoraba.
Dog, con su semblante inexpresivo, caminaba a grandes zancadas, por lo que Rin tenía que acelerar su paso si quería darle alcance. Y fue entonces, que había divisado uno de los tantos coches robados que el Dead Moon poseía, y esperándoles a Jaken, Henry, Hakudoshi y Shino.
Sus rostros sorpresivos estaban dibujados en su cara de forma notoria y la curiosidad de preguntarle al líder por la presencia femenina. Sin embargo, Jaken, que era su guardaespaldas prefería el silencio a que su líder tuviera una mala impresión de él. Shino ya había escarmentado como para quedarse ciego del todo. Y Henry y Hakudoshi no querían tentar a la suerte, por lo que todos, tenían que aguantarse las ganas.
Después de haber subido al coche, en la parte trasera sola con Sesshomaru, el camino se volvió de lo más pesado y tenso.
Habían sido dos largas horas de largo trayecto donde el sueño hacía mella sobre ella y el deseo de echar una cabezada. Pero estaba 'Él' y su negación a que se durmiera.
Su alivio se había producido cuando el coche había parado. Las ventanas tuneadas impedían ver lo que había en el exterior. Por lo que tuvo que esperar minutos a que abriesen la puerta, ya que 'Él' no había hecho ningún movimiento. Quieto, con los pies y brazos cruzados, así como sus ojos cerrados se mantenía a la espera de que sus aliados le abriesen la puerta como si fuese una personalidad importante.
La puerta se abrió, saliendo Sesshomaru primero. Rin interna en el coche, no sabía que hacer. Hasta que había escuchado su voz imperante a que saliera. Desconfiante, había llegado a vacilar sobre las intenciones de 'Él' al sacarla del local. Incluso había llegado a pensar que se desharía de ella. Pero lo sucedido había sido toda una sorpresa…
-
-¡RIN! –llamándola por segunda vez haciendo que se sobresaltara.
Temblorosa, fue saliendo del coche despacio esperando encontrarse en algún descampado mal cuidado o ante algún edificio tétrico y abandonado donde tendrían cosas que la dejarían traumatizada.
Unos ladridos feroces y amenazantes, hizo que inconscientemente se escondiera tras Sesshomaru, asustada de que se le hubiera ocurrido echarla como carnada a unos animales que habían estado en ayunas durante semanas.
-¡SILENCIO! –y como siempre su grito fue suficiente para asustar hasta el más valiente- Byakuya, ¿estás desentendiendo las ordenes que te di hacia Bakusaiga y Tokijin?
-y las cumplo, pero ya sabe que cuidarles es tarea difícil para cualquiera.
-que estupidez. –sentenció con una mueca.
Rin se atrevió a mirar, observando a un hombre joven de cabello azabache largo recogido en una coleta alta y ojos de la misma tonalidad. Su expresión era casi infantil, aunque en esos momentos estaba con los nervios a flor de piel debido a la presencia de Dog el cual seguía con su mal humor desde la noche anterior.
A los pies de Byakuya, habían dos sabuesos negros sentados con las orejas caídas, síntomas por el grito que el peliblanco les había lanzado y que no se atrevían a enseñarles sus grandes dientes. Rin pudo observar que eran altos y que si se tiraban sobre ella, la sobrepasarían.
-me he enterado que la policía ha estado aquí, y no has hecho nada para echarles. –murmuró lento y con los ojos entrecerrados.
El resto de los aliados, inclusive el guardaespaldas tragaron saliva, expectantes a lo que su líder podría hacer con Byakuya, uno de sus aliados en la sombra.
-discúlpeme Dog-sama, pero es que eran demasiados, iban armados, estaba yo solo…
-¡esas no son excusas! ¡¿Has olvidado que lo que proteges es uno de los grandes patrimonios del Dead Moon?! ¡¿Has olvidado que lo que vigilas es la guarida de la organización Inu, la organización de mi padre?!
¿La organización del padre de Dog-sama?
Observó lo que había tras la figura de Byakuya y quedó iluminada al ver un edificio contraste al que estaba en su cabeza.
Era de estilo occidental, blanco con algunas tonalidades ennegrecidas debido a la poca limpieza empleada en la fachada. Tenía un pequeño claro que en un tiempo debía ser un jardín lleno de flores y de vida con un camino que llevaba a la casa. A cada lado, había una estatuilla de un perro sentado con los ojos brillándole de un carmesí intenso, el cual a primera vista no podía apreciar que se trataban de rubís auténticos. En lo alto del tejado, en cada esquina, también había estancado un perro idéntico a los de la entrada, dando honor al nombre de la organización. El edificio constaba de cinco pisos y sus ventanas estaban sistemáticamente organizadas como si dentro solo existieran habitaciones cuadradas.
-pero le puedo asegurar, que no se han llevado ninguna pertenencia de gran importancia.
-eso espero. –caminando hacia la puerta principal, pasando por el lado de sus aliados- Rin, haz lo que te venga en gana. Corretea por ahí o lo que sea. Pero antes de la puesta del sol quiero verte de regreso.
Parpadeó varias veces profesando la información recibida. Extrañada miraba la espalda de Sesshomaru con más preguntas sobre esa libertad que le daba, y de la misma manera Jaken y compañía no comprendían porque su líder la había traído consigo para dejarla tirada pero libre.
-Byakuya.
-¿hai?
-¿cuándo ha sido la última vez que Bakusaiga y Tokijin han paseado independientes?
-nunca señor. Los tengo encerrados en su jaula y solo salen por los alrededores como usted ha indicado.
-bien Rin, ya lo has oído. Por tu seguridad o por si intentas escaparte Bakusaiga y Tokijin estarán contigo.
Ambos perros entendiendo la orden de lo que era su verdadero dueño, se separaron de Byakuya situándose alrededor de Rin, quién ya estaba intimidada ante aquellos sabuesos.
-etto… Dog-sama, cuando usted ya no esté, los perros atacaran a la muchacha sin pensárselo dos veces. Ni siquiera a mí, que soy su guardaespaldas o los que estamos aquí presentes, nos permiten que les toquemos sin que nos den un mordisco.
-ocúpate de lo tuyo Jaken. Tenemos cosas que hacer y poco tiempo. El resto que vigile en un radio de diez metros de distancia.
-
Había estado muy asustada, se estremecía con solo recordarlo. Y cuando la había dejado sola con aquellos perros, había tenido deseos de perseguirle y buscar su refugio. Sin embargo, ambos sabuesos como si entendiesen la conversación de su amo, se habían dedicado a rodearla igual que una barrera protectora impidiendo que alguien la hiriese, o que la propia Rin tuviese la idea de escapar.
Pero ahora, actualmente, todo era diferente.
Sintiendo un peso sobre su hombro, Rin vio como uno de los sabuesos, Bakusaiga, apoyaba su cabeza en busca de lo que cualquier perro domesticado necesita, los mimos. Y el tener a Tokijin apoyado en sus piernas, ayudaba a que el otro tuviese celos y quisiera la atención de la humana.
Rin no tardó en darle los mimos con una grata sonrisa estando más cómoda con aquellos sabuesos. Pues había descubierto que al igual que su dueño, ambos animales habían sido educados sin ninguna muestra de cariño. Había sido en el segundo día, un momento normal y cualquiera, acariciar a uno de ellos por inercia con sus pensamientos en otra parte para percatarse que ambos no eran lo que aparentaban.
De repente empezó a tener hambre, por lo que se levantó del descampado donde se encontraba para dirigirse a una de las pequeñas tiendas que estaba en las cercanías.
Durante el camino, sonrió al recordar como ese momento de hambruna había sido producido al volver a casa el primer día, provocando un instante gracioso para personas normales y no implicadas, y vergonzoso para ella.
-
Llegaban al local e iban directos hacia la habitación. 'Él' como siempre iba delante sin haber dicho nada incluso en el trayecto de vuelta. Es más, el enfado de la mañana parecía haberse disipado para tornar su habitual rostro inexpresivo.
Eso la aliviaba, pero temía molestarlo con algo tan trivial y estúpido que tenía y que desde cierta hora llevaba quejándose para sí misma.
-acuéstate de inmediato. Mañana volveremos. –ordenó Sesshomaru.
¿Qué se acostara? Vale, por ella no habría problema, pero tenía ese problema tan estúpido.
¿Qué mañana volverían? Así que no estaría con sus amigas y la verdad prefería estar con ellas, a con esos dos animales que no dudarían en atacarla ante cualquier movimiento sospechoso.
-Sesshomaru-sama… esto… podría quedarme aquí…
-¡NO! –fue su respuesta tajante.
-pero… yo no le hago ninguna falta allá… ya sabe que no se me ocurriría escapar…
-¡AQUÍ NO TE QUEDAS MIENTRAS ESTOY FUERA! –volvió a decir cortante y con una chispa en sus ojos donde había una razón para que estuviese con 'Él'.
Ya lo había enfadado. Se frustró Rin. Bueno, cuando tuviera la oportunidad le explicaría a Sora y a Sakura el motivo de su ausencia. Al menos, tenía la tranquilidad de que ambas estarían juntas y no sola como ella.
-¡AHORA VE A DORMIR! –volvió a ordenar.
Y después de su grito, en medio del silencio, aquella tontería empezó a hacerse evidente poniendo a Rin roja de vergüenza con un Sesshomaru que ahora la miraba con una ceja alzada.
-¿tienes hambre a estas horas? –preguntó el albino con cierto sarcasmo.
Más correcto era preguntar, ¿no has comido aún? Pensaba Rin. Pues cuando la había dejado sola con sus dos perros, se había desentendido totalmente de ella, al igual que sus aliados, que poder pedir para comer había resultado completamente inútil.
-es verdad, olvidé darte algo de dinero para que compraras algo de comida por las tiendas que hay alrededor. –como si leyera la razón en su mente- llama a Temari y pide lo que quieras.
Si llamaba, de seguro que la miraría con malos ojos por molestarla. Además, así veía a Sora y a Sakura y les diría que estaría fuera.
-puedo ir yo y prepararme algo…
-¡DE ESTA HABITACIÓN NO SALES SOLA!
¿Qué significaba esa orden? ¿Es que acaso iba a volver a la vida de antes?
-
Eso aún se preguntaba ahora sin sospechar que la razón era el ex líder Ryo, donde Sesshomaru desconfiaba del primo de Yamato y por medidas de seguridad, tenía a Rin a su lado cuando estaban bajo el mismo techo; pero también la tenía libre cuando Akiyama estaba a kilómetros de distancia.
Al llegar, Rin les dijo a ambos sabuesos que esperasen con la promesa de comprarles algo a ellos también. Con una sonrisa, viendo que los dos animales se sentaban a la espera de la chica, se internó sin saber que alguien la había visto con rostro sorpresivo.
-tío Ginta, ¿qué pasa? ¿Por qué te has parado mirando las musarañas? –preguntó un jovencito de casi trece años.
-nada Kai, nada. Anda ve a la sala de juegos y espérame. –comentó nervioso Ginta dándole algo de dinero para las máquinas. Cuando tuvo a su sobrino lejos de su alcance auditivo, cogió su móvil para marcar un número con la mirada puesta en la tienda que Rin había entrado- hola Koga, ¿tienes alguna foto que puedas enviarme de tu antiguo amorcito? Me parece que la he encontrado.
O.o.O.o.O.o.O
Mientras, Sora continuaba amargándose, y no era para menos, se sentía sola, demasiado sola. Las lágrimas habían cesado hace ya, pero los signos aún quedaban latentes. Su corazón estaba hecho trizas sin posibilidad de arreglarse.
¿Por qué sus amigas la habían dejado sola en el momento que más la necesitaban? ¿Por qué? Era demasiado dolor para soportarlo una persona sin nadie a tu lado. Y ese dolor crecía cuando lo tenía a la vista.
Apartada de todos, con la espalda apoyada contra la pared, Sora observaba un determinado rincón donde estaba Wolf con aquella chica. Una espectadora que ve una película de amor, así se sentía ella. Sin embargo, la película no le agradaba nada porque odiaba a la protagonista femenina. Pero, ¿qué derecho tenía a odiarla si hiciera lo que hiciera jamás tendría el corazón de Yamato? Ella no era suficiente para él. Estaba llena de defectos.
-por fin doy contigo. –susurró la voz melosa de su Ryo a corta distancia.
Sora no hizo el intento de apartarse, ¿para qué? En ese sitio hacían con ella lo que se les antojara, jugando con ella de forma cruel y retorcida. Estaba cansada de patalear… cansada de la vida…
Ryo observó que lo ignoraba, y que sus ojos rojos estaban centrados sobre su primo y la Reina, escena que como ella le asqueaba.
-la parejita del local. –argumentó irónico- podrían tener un poco de decencia y seguir en la habitación como han hecho durante estos cinco días. –los ojos de Sora se abrieron de par al saber la noticia- por cierto, ¿dónde están tus amigas? ¿Te han dejado sola a conciencia? No me sorprendería nada. En este local, el carácter cambia a uno volviéndote egocéntrico que lo demás no importa.
Sora quiso negarlo, sus amigas no eran así, pero, ¿y si era verdad? No sabía nada de Rin y Sakura en los cinco días que habían pasado. ¿Realmente se habían pasado al otro bando como Ryo indicaba?
No… no podía ser…
Pero entonces, ¿por qué no están cuando más las necesitas? Escuchó esa vocecilla que no paraba de atormentarla.
-¡ahrg! Me da asco seguir viendo eso, será mejor que me busque a alguien para sacarme el mal sabor de boca.
Y sin ser consciente de cómo sus palabras habían tocado en la pelirroja, dejándola herida y destrozada, se dirigió a la primera chica que vio libre con intenciones de pasárselo bien.
El dolor que Sora tenía no era comparable al sentimiento de soledad que había pasado en los días anteriores, para nada. No había punto de comparación. Se sentía igual que un pajarillo al que se le había roto el ala necesario para escapar de sus depredadores y conseguir su alimento. Pero había caído de la rama y el lobo le había arrancado el corazón.
Con la cabeza caída, decidió marcharse a cualquier parte que no fuera aquel salón. En su salida, escuchaba la voz de los aliados del Dead Moon quiénes alababan a la Reina o lo buena pareja que hacían su líder con Fox. Incluso llegó a oír a las VIP de querer hacerse amigas de la Ruki.
Y ella mientras… mientras…
O.o.O.o.O.o.O
En otro lugar, Sakura se encontraba en aquella sala de vigilancia con Dragon, oficio originariamente de su guardaespaldas Gaara. Eso le había comentado el primer día. Su guardaespaldas gozaría de unas vacaciones, que se las había ganado por su lealtad y permanencia de controlar la seguridad del local.
Sakura no paraba preguntarse, como podían explotarle de esa manera y el pelirrojo seguir sumiso todas sus órdenes. Y para cuando había querido saciar su curiosidad, Sasuke le había contestado.
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-su hermana y él vivían en la calle tras haber perdido a toda su familia. Yo los saque de la basura y les di una nueva vida.
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En el tiempo que estaba en la sala de vigilancia, Sakura tuvo tiempo de meditar sobre muchas cosas y la razón de porque el guardaespaldas, por poner un ejemplo, no tenía más familia que su hermana. Era como si la mayoría de los miembros Dead Moon no tuviesen parientes existentes. Y Dragon, por lo que sabía, sus padres estaban muertos y su hermano había sido asesinado por el Akatsuki. Pero, la familia no se basa solo en padres y hermanos. ¿Qué había pasado con sus abuelos? ¿Y sus tíos?
-¿qué pasa? –preguntó con la vista en aquellas pantallas, aunque específicamente en una de ellas.
Por aquellas pantallas, se veía diferentes puntos del local, pero también habían unas especiales situadas frente a la organización Akatsuki, otra en alguna parte de París lugar de procedencia de Takeru, y otra ante una pequeña casa de Tokio donde habitaba Inuyasha. Sin embargo, había una más grande que representaba un plano verde con dos luces rojas tintineantes con el nombre de Taichi y Naruto. Sabía que si se cliqueaba en uno de esos puntos podría ver algo que desvelaría la vida de esos hombres, pero Dragon jamás había hecho el amago de hacerlo.
-he preguntado que pasa. –volvió a repetir con suma paciencia, apuntando algo que había visto en la pantalla donde se veía la guarida Akatsuki. Pues desde que estaban allí, lo único que Sasuke hacía era centrarse en esa pantalla específicamente y apuntar algo que le llamaba la atención- oye odio que me miren tan fijamente y en silencio.
-lo siento… -mirando a otro lado buscando algo para calmar su humor y la inquietud que antes tenía podía ser la solución- oye, ¿dónde están tus abuelos?
-¡muertos! –respondió con frialdad volviendo a observar la pantalla que enfocaba la guarida del Akatsuki- para mí están muertos.
-¿eso significa que están vivos?
-quién sabe. –sin que le importara mucho- después de todo, fueron los culpables de que mis padres se fugaran.
¿Qué se habían fugado? Un nuevo dato sumado sobre el pasado de Dragon que empezaba a parecerse a uno de los tantos culebrones que las mujeres veían.
-¿y por qué se fugaron?
Él la miró por unos momentos como si se debatiera en si contárselo o no. Cerró los ojos al tomar una decisión positiva dándole todo igual.
-mi padre era el heredero algo muy importante, aunque no sé de qué, pero tampoco me interesa. –volteando sus ojos negros hacia ella- mi padre era el mayor de tres hermanos y el más capacitado para heredar aquello tan misterioso. Sin embargo, conoció a una actriz muy hermosa y se enamoró de ella, mi madre. Por lo que me contaron, mi abuelo paterno, fue el que más se opuso a esa relación. Así que decidieron fugarse llevándose a uno de mis tíos, el único de los dos hermanos que había apoyado a mi padre, mi tío Obito. Pero murió antes de que yo naciera. El resto de la historia ya la conoce medio mundo. –agregó casi con gracia de que su vida fuese conocida por personas desconocidas como si él fuese alguien que debía estar en los libros de texto como aquellos políticos corruptos que por sus ambiciones habían llevado al país a la masacre.
-aún así, ¿qué hay de la familia de tu madre?
-lo único que sé, es que la desheredaron y ella les respondió como si aquellas personas no fuesen su familia. ¿Ahora ves porque APRECIO tanto a mis abuelos?
Sakura agachó la cabeza. Así que todo eso había pasado. No era de extrañar que tuviese ese carácter tan retorcido y estuviese tan empeñado en hallar la manera de vengar a su hermano.
Para Sasuke Uchiha su única familia se basaba en sus padres y en su hermano, personas que había perdido en su adolescencia.
-¿y qué hay de ti? –preguntó de repente volviendo su vista a las pantallas- cuando quise secuestrarte, tu informe familiar estaba casi en blanco. Aunque lo rellené con el asunto de tu fallecido abuelo.
Eso la contrajo y la sangre comenzó a hervirle al recordar que aquella persona que tenía delante era el culpable de la muerte de su único familiar con vida y que la había criado.
-pongas como te pongas, sabes que no puedes hacerme nada. –dijo como si adivinara la sarta de tonterías que le diría y que no llevarían a ningún lado.
Sakura suspiró, él tenía razón. ¿Qué ganaría enfadándose con él por algo que ya estaba hecho? No quería revivir el infierno de los primeros días cuando había sido raptada.
-mis padres murieron cuando yo era muy pequeña. Desde entonces, mi abuelo se hizo cargo de mí y de mi hermana mayor.
-¿tienes una hermana? –preguntó Sasuke asombrado.
-tenía. –corrigió con tristeza- la encontraron ahorcada en medio del bosque cuando yo tenía doce años.
El chico la miró con detenimiento, viendo una amargura y desolación identificándose consigo mismo cuando supo de la muerte de su hermano. Recordaba que en aquel momento, se había sentido tan desesperado que había llorado más que en el funeral de sus padres, cayendo en una depresión que le había costado estar dos días en cama. Estaba convencido, que ella, que no poseía su fortaleza, había pasado por algo similar.
-yo no podía creerme que ella se suicidara como la policía me aseguraba. Los días anteriores, había estado muy risueña, muy alegre. Me resultaba demasiado extraño. –siguió Sakura como si se hubiese transportado al pasado- por eso decidí contratar los servicios de un detective e investigase sobre la verdad de su muerte. Entonces fue cuando conocí a su sobrino Naruto.
Sasuke la miró de reojo notando como el matiz había cambiado a uno más relajado y viendo su sonrisa melancólica acabaron por enfurecerle.
-aunque su tío Jiraiya no me ayudó mucho, el estar con Naruto ayudaba a que mis penas se disiparan. Era tan alegre y divertido…
-¿también era alegre y divertido en la cama? –Sakura le miró confusa ante ese tono tan irónico- oh vaya, había olvidado que no lo sabes, ya que cuando te secuestré, eras una señorita casada virgen. ¿Qué pasa? ¿Es qué usuratonkachi hizo los votos de castidad a la iglesia? ¿O es que la tenía pequeñita? ¿O es que no sabía metértela?
-¡NO TE PASES! ¡¡Naruto me respetaba!! Él no me tocó porque… porque… -¿porque era un tímido en relaciones amorosas? ¿porque se cortaba cuando lo intentaba? Ni loca se lo diría.
-¿qué te respetaba? ¡Ja! ¡No me hagas reír! Sé la clase de chica que eres Flor Marchita. –volviéndola a llamar por su apodo humillante con maldad- en el fondo eres una adicta al sexo, te encanta arder en el fuego de la pasión, eso lo supe en el momento que te tuve entre mis brazos. Rogabas por sentir esas caricias y consumirte aunque fuese con el diablo.
-¡BASTA! ¡ESO ES MENTIRA! –espetó colorada sin querer reconocer la verdad.
-respeto a usuratonkachi, has de saber que no te es tan devoto como te imaginas. Por si te interesa, te traiciona cruelmente.
-¡MIENTES!
-mira, no tenía intenciones de mostrártelo, pero ya que estás tan empeñada en que usuratonkachi es un santo. –y en uno de los puntos rojos, el del nombre Naruto, lo activó y Sakura vio a su esposo en brazos de otra mujer, su sirvienta Hinata.
El regocijo que sentía Sasuke no se lo quitaba nadie. Cierto que durante aquellos cinco días, se había preocupado de que ella no viera aquellas imágenes, pero le crispaba aquel tonito dulzón para un usuratonkachi que no valía la pena.
-no te lo he enseñado para que veas que también tengo mi lado humano. –no pudo evitar decir, pero eso solo provocó que Sakura se fuera corriendo de la sala dejando aún más fastidiado a Sasuke que dio un largo suspiro- la de problemas que me da esta chica tan molesta. –apagando antes de nada, la escena mostrada volviendo a ser aquel mapa verde con dos luces rojas y sus nombres respectivos. Después salió tras de ella.
O.o.O.o.O.o.O
Sora, ambulando sin destino alguno, con la mirada perdida y borrosa del llanto, contempló una puerta medio abierta con las letras de VIGILANCIA inscritas en un cartel que había al lado. Guiada por su instinto, se adentró en aquel cuarto que lucía lúgubre con la única luz de pantallas. Las miró desinteresada y encontró una donde el nombre de Taichi estaba marcado.
-Taichi… que tonta soy por enamorarme de tu peor enemigo mientras que tú te estarás vendiendo la piel por encontrarme… perdóname…
Con su mano derecha, accidentalmente movió el cursor que se fue dirigiendo hacia el nombre de Taichi cliqueándolo, desvelando lo que el jefe de policía estaba haciendo.
Y Sora quedó de piedra al verlo. Las imágenes de lo que sucedía en el exterior, lo que Taichi vivía sin ella, había sido sustituido por una rubia atractiva dándole sonrisas, amor, dejando a ella como alguien en el pasado que había muerto.
Ni él… ¿Ni Taichi la tenía en cuenta?
¿Ella ya no era nada para nadie?
¿Nadie la necesitaba?
¿Para que seguir ahí entonces?
¿Para qué estar rodeada de gente que la marginaba?
¿Para qué ayudar si la iban a apuñalar por la espalda?
Ella no era dispensable en la vida de nadie.
Sollozó, empezó a sollozar inevitablemente sintiéndose hundida e indeseada. Quizás ese era el precio que Dios le daba por haber amado a alguien como Yamato Ishida, un peligroso criminal.
Para cuando se hubo dado cuenta, Sora sintió como el aire helado calaba sobre sus huesos y gotas de lluvia que caían sobre su rostro, se camuflaban con sus lágrimas.
Ella estaba en la calle, en el exterior, libre pero hacia el camino de la soledad donde día tras día se pudriría. El pajarillo con su ala rota había salido de la jaula, atreviéndose a la muerte que no tardaría en aparecer.
CONTINUARÁ…
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Notas de la autora:
REEDITADO
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ACLARACIONES:
(1) suminasen: lo siento mucho.
(2) baka: estúpido, idiota, tonto…
(3) sooka: entiendo.
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No cumplí con lo programado en el capítulo anterior, pero eso fue debido a que por unos días tuve un bajón donde no escribía nada a las derechas. Incluso este cap lo llegué hacer y rehacer cinco veces por lo menos.
Espero que mis pocos días de descanso hayan servido para que este cap quedase bien, aunque en lo personal como siempre no me siento satisfecha. Me queda bien en la mente, pero no al escribirlo.
Bueno, volviendo al fic, muchas odiabais a ruki, y la verdad esa no era mi intención. Y como veis, yama no está tan embobado en la Reina, le importa sora de alguna manera, aunque se lo guarda para sí mismo.
En cuanto a sasuke, he revelado algo más de su pasado familiar y la razón por la que Itachi se unió al akatsuki, y el matrimonio no aceptado entre sus padres. También desvelé algo del pasado de sakura y como guinda final, le añadí un poco de celos a ese uchiha para que sufra. ¿alguien no me lo había pedido?
referente a sessh y a rin, él se la ha llevado para mantenerla alejada de ryo, y como consecuencia ginta (en este fic, primo de koga) la ha encontrado, aunque no está seguro de que es ella.
Y por último el añadir nuevos personajes como byakuya, personaje de inuyasha que aparece solo en el manga. Y ejem… bakusaiga y tokijin… sé que no tengo originalidad a la hora de poner nombres para perros y uso el de las espadas de sessh, pero su significado va bien asociado a ambos perritos bonitos, 'Colmillo Explosivo' y 'Espíritu Combativo' respectivamente.
Y como no, muchísimas gracias por vuestros reviews, que en serio me han animado mucho en estos días que tuve. Las respuestas, así como las de cap anterior, las pondré en el sitio de siempre.
Siguiente capítulo intentaré que esté a finales de mes o a principios aprovechando mis vacaciones.
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SIGUIENTE CAPÍTULO: Lagrimas del cielo (ATENCIÓN con lemon incluído)
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'Atori'
