Atención: el capítulo anterior fue reeditado y le hecho unos pequeños cambios.
CAPÍTULO DEDICADO A MALU POR SU REVIEW 200
AVISO: capítulo con lemon y escenas fuertes.
Capítulo 13: Lágrimas del cielo
Sasuke se maldijo por tercera vez en diez minutos. Pero, él no tenía culpa de la agonía que estaba sufriendo Sakura. Claro que no, Dragon no iba a sentirse culpable por algo que hiciese. Es solo que Flor Marchita había sobrepasado el límite de su paciencia. Pero aquí iba la pregunta, ¿por qué? ¿A él que le importaba que hablase de ese usuratonkachi? Ella era solo su presa y el usuratonkachi su marido… aunque infiel había que agregar… y ella otra que tal bailaba… ¿Por qué entonces se le había cruzado los cables e hizo un acto infantil?
-
-…el estar con Naruto ayudaba a que mis penas se disiparan. Era tan alegre y divertido…
-
Se le volvieron a revolver las tripas al recordarlo unidas con aquella vocecita dulzona. Maldita Flor Marchita ingenua que aún estaba enamorada de un usuratonkachi cuando nunca le había puesto la mano encima. Y al decir verdad, no comprendía como un hombre seguía dejando que su esposa siguiera casta. ¿Es qué acaso ese Naruto era más usuratonkachi de lo que creía?
¡Por Dios! Aquella mujer era puro fuego. Si él se hubiera casado con ella, no habría dudado en hacerla suya. La deseaba, la quería monopolizar como suya y de nadie más. Recordaba aquella primera vez que la tuvo entre sus brazos y la pasión se había desatado, las llamas quemaban en el interior de la chica amenazando con salir.
-
…Faltaban las ropas para que desaparecieran y así sentirlo, sentirse viva, deseada... amada.
-
Oh sí, lo que ella necesitaba, él era el único que se lo podía ofrecer con todo. Cuando caía hechizada ante sus encantos, su conciencia se nublaba, aunque habían excepciones donde la cosa daba un revés y era su propia conciencia la que se volvía borrosa.
-
Sus ojos abiertos como dos órbitas y la anatomía femenina desnuda acabaron por excitar al más joven de los Dead Moon. No perdió el tiempo en aligerarse la camisa. Tenía que poseerla cuanto antes…
-
Se volvía un loco desesperado cuando perdía el control. Contener sus instintos no era tan fácil como decirlo. Tuvo consecuencias que lo llevaron a que Flor… Sakura lo detestara con toda su alma. Por ello, tuvo que usar su plan de hacerse el mártir para que sintiera lástima de él, consiguiendo que se llevaran 'bien'.
Sin embargo, su idea se había vuelto en su contra. Se estaba volviendo demasiado pendiente de ella, se ponía como una fiera cuando otro hombre como Ryo, intentaba seducirla. Se había vuelto en un adicto a ese cuerpo tan pasional que el de sus chicas VIP les parecía esculturas de arte al que solo se dedicaba simplemente a observar.
-
Sasuke llegó a su habitación, encontrando la puerta entreabierta y los sollozos femeninos. Apretó los puños, hasta tener los nudillos blancos. Ella lloraba por un pedazo de imbécil que no valía nada, que no tenía nada.
Por favor, él era mil veces mejor que ese usuratonkachi.
Se adentró en su propio cuarto cerrando la puerta, dejando que las penumbras envolviesen esas cuatro paredes y tuvo deseos de golpearla, pero se contuvo, con gran esfuerzo había logrado contenerse. Relajando sus músculos para que no sonara demasiado molesto, por no decir celoso.
-con llorar no vas a conseguir nada. ¿De qué te lamentas cuando tú estás jugando al mismo juego de la infidelidad?
-¡TÚ ME OBLIGAS! –encarándole.
-pero lo disfrutas. –contraatacó obteniendo que volviera a sollozar- ¡hn! De verdad que no te entiendo.
-¡¿qué va a entender alguien como tú que puede acostarse con la chica que desee?! ¡¿Qué vas a entender cuando la persona con la que te traiciona es la criada… y también amiga que conoce a Naruto desde niño…?! ¡¿Cómo vas a entender lo pisoteada y humillada que me siento no solo porque me haya sido infiel… sino porque me traicionara con ella expresamente?! ¡NO LO ENTIENDES, ¿VERDAD?!
Echando para fuera toda esa rabia que se había acumulado en su interior. Que Naruto la engañara con Hinata… le dolía profundamente. Recordar como la acariciaba… como la besaba de una manera que a ella nunca le había dado…
¿Por qué?
¿Es que tenía algún defecto?
¿Acaso Hinata era mejor chica que ella? Seguramente, pues ambas eran como el día y la noche. Hinata siempre apacible y serena, mientras que ella con su gran carácter contrastaban demasiado.
-no lo entiendo, tienes razón.
Sakura se sintió aireada ante esas palabras dichas sin ningún tipo de sentimientos.
Por supuesto que no se esperaba que Dragon la consolara… eso ni en sueños… antes las ranas criarían pelos.
-no entiendo como es que ha perdido la oportunidad de disfrutar como eres sexualmente estando casado con una mujer como tú.
¿Aquello era un cumplido o intentaba que se sintiera más mal de lo que estaba?
Aún así, solo pudo pensar en la parte negativa. No la había tocado porque seguramente su estúpido marido ya la estaba engañando. Aunque, eso no explicaba el porque no la había tocado. ¿Tan desagradable era?
Si se comparaba, tenía que admitir que Hinata era mucho más femenina que ella. Su cuerpo era más delicado, bien cuidado, sus pechos estaban bien dotados, además, ahora que recordaba, siempre miraba a su marido de forma extraña…
¡Maldición!
¿Por qué no se había dado cuenta antes?
-Sakura… -llamándola por su nombre, eso la desconcertó y al alzar la cabeza, pudo divisar los orbes azabache a escasos metros de distancia que brillaban de extraña manera- escúchame atentamente, usuratonkachi te ha traicionado, eres su esposa, pero como sino lo fueras; olvídate de él y quédate conmigo, si lo haces juro que usaré todo lo que esté en mi poder para averiguar lo que realmente impulsó a la muerte a tu hermana.
Un sentimiento perdido había renacido en la chica. La esperanza de saber la verdad, cegó por completo quién era él realmente. Sus ojos se inundaron de lágrimas pero éstas ya no eran de congojo.
-realmente la querías, -comentó Dragon inexpresivo- yo también adoraba al mío y entiendo tu desesperación, por eso quiero ayudarte. Pero solo lo hago con la gente que no le importa mi posición y me dé absoluta fidelidad.
Una fidelidad a cambio de saber si su hermana se había suicidado como se lo habían confirmado o la habían asesinado como se temía. Era una decisión demasiado difícil pero tentativa. Quería decir que aceptaba, pero también debía pensar en su vida. ¿Quién no le aseguraba que tendría el infierno si decía que sí? Sin embargo, ¿ya no estaba en un infierno? Había sufrido, había llorado, había sido ultrajada, había sido engañada… y estaba sola… sin nadie que la echase de menos… nadie…
-a… acepto… -respondió finalmente con una lágrima que amenazaba con tocar y humedecer sus mejillas al sentirse miserable y solitaria. Tenía a Sora y a Rin, pero no iba a depender de ellas siempre.
Sin embargo, esa lágrima no llegó a descender ya que Sasuke se había ocupado de limpiarla con sus dedos varoniles, así como el resto que correrían el mismo destino. Con ojos deslumbrantes, lo contempló anonada ante ese acto tierno.
-sin embargo, el unirte sigue sin dejar tu alma tranquila, aún te sientes pisoteada. Quieres vengarte de usuratonkachi, ¿no es así?
-…
-¿por qué no se lo devuelves con la misma moneda? –le propuso.
-¿qué intentas decir?
-tú te acuestas conmigo y te gusta, aunque te niegues a reconocerlo, incluso intentas inútilmente detenerme. Por esta vez y de ahora en adelante, disfrútalo y tu alma estará complacida. Deja de pensar que te acuestas con tu enemigo, que soy un criminal y tus deseos sexuales más recónditos se verán hechos realidad. –acercándose a ella lentamente de manera que podía sentir su respiración agitada- él nunca te ha besado como yo. –rozando sus labios con los femeninos- no ha sido capaz de ofrecerte lo que yo te doy. –apartándole un mechón para colocarlo tras la oreja- no te ha dado la verdad como yo te la daré. –volviendo a rozar sus labios en una sutil caricia- recuerda que él te ha traicionado… –besándola- …con la sirvienta. –otro beso- te ha olvidado. –de nuevo otro beso- quieres vengarte. –besándola aunque ya no era un beso corto como los anteriores- acuéstate conmigo, disfrútalo y te sentirás desquitada.
Con esas palabras finalizó todo lo que tenía que decirle, procedió a besarla largamente, apoyando todo el peso de su cuerpo sobre el suyo sin obtener resistencia. Pero eso no le confirmaba que lo disfrutase como pretendía. Ya había sido testigo de que acostándose con él veía a usuratonkachi.
Sakura le rodeó el cuello con sus brazos, atrayéndolo más a él, necesitando más de esos besos y esas caricias. Dragon advirtió que estaba más sensible que las otras veces. Pero eso aún no le era prueba de que era a él con quién lo disfrutase. Solo había una manera. Descendió sus besos hacia su cuello desnudo y obtuvo la respuesta.
-ohhh… ohhh… Sas… Sasuke… -la escuchó gemir con sumo placer.
Sonrió de satisfacción. Lo disfrutaba, le gustaba y era para él. Entonces supo que por primera vez iban a disfrutar haciendo el amor.
O.o.O.o.O.o.O
Soltando maldiciones y quejas internas, Temari llevaba una bandeja de comida a la habitación donde Bird supuestamente tenía que estar.
Era realmente fastidioso, y eso que era la sub. encargada en ese local, pero tenía que desempeñar algunas tareas que ninguna otra de las chicas hacía. Pues, ¿a quién le tocaba hacer la comida? A ella. ¿A quién le tocaba llevarla cuando los líderes tenían el capricho de comer en sus habitaciones? A ella. ¿A quién le tocaba mantener el local limpio? A ella. ¿A quién le tocaba aguantar los insultos de las VIP, principalmente por parte de su rival Kagura? A ella…
-y bueno, a alguna más le toca ese plato tan amargo. –reconoció al recordar como Izumi y Miyako eran otras víctimas de las VIP - aún así, esa mujer me saca de mis casillas porque es la encargada del local y la amante de uno de los líderes. Se lo tiene muy creído.
En momentos como ese, tenía ganas de huir de esa pesadilla, pero no iba a dejar a su hermano en la estacada. Él era devoto fiel al Dead Moon, por lo que tendría que fastidiarse y pasar los días que le quedaban con gran paciencia.
Aunque al decir verdad, últimamente las cosas estaban con demasiada calma. Las VIP ya no la amonestaban y parecían centradas en algún objetivo.
-y seguro que será para beneficio personal. –bufando molesta- mientras no sea algo que avive la ira de los líderes, que hagan lo que les dé la gana.
Y así siguió el camino, pensando en esa vida que tendría hasta el fin de sus días. Llegó a la habitación donde estaba la presa del máximo líder. Como era habitualmente, entró sin molestarse en llamar encontrando el cuarto completamente vacío. Sin darle mucha importancia, dejó la bandeja en la mesa de centro y se retiró.
O.o.O.o.O.o.O
Horas más tarde, casi de madrugada se hizo presente la tormenta acompañado de lluvias torrenciales. El parte meteorológico confirmaba que así duraría los próximos días. Eso irritó al mayor de los líderes. La lluvia le impedía ir a la guarida "Inu" sencillamente porque no podía dejar a su presa suelta con aquel mal tiempo. Y no quería tenerla dentro de las propiedades de sus padres, actualmente SUYAS, porque la morada "Inu" no era ningún museo al que curiosear.
Tendría que quedarse en el local hasta que el tiempo amainase. Mantendría a su presa encerrada con llave y así mientras solucionaría el problema que desde hace días empezaba a tener.
Solo recordarlo, la sangre se le subió a la cabeza y el deseo de matar al primero que viese. Y es que además ese problemita tenía culpables. Y uno era su propio medio hermano al ir a visitarlo. Aunque…
-
-Dog-sama, su hermano ha sido llamado a comisaría y lo han interrogado. Por lo que Kakashi-san nos ha informado, Inuyasha les ha denunciado por ponerles vigilantes y disparar en presencia de su sobrina.
-
…aunque había actuado igual que Takeru y lo había defendido. Tenía que reconocer que había tenido agallas para encararse a la policía, con la posibilidad de haber sido acusado de traición.
Por lo que su hermano quedaba expiado de toda culpa, pues el máximo responsable era aquel periodista, el que le había dejado manco, impidiendo hacer labores que se necesitaba con dos brazos. Y una de esas labores se trataba de su problema, el sexo.
Hasta la fecha, nunca había tenido problemas, pues no necesitaba tener sexo como otros desesperados, pero su instinto masculino volvía estar en marcha, no lo practicaba desde hace bastante…
Sin embargo, un solo brazo… con un maldito brazo…
¡No era lo mismo!
No podía sentirse superior como siempre, no lograba que la chica rogase más porque un brazo no era suficiente. Tenía que tener de vuelta sus dos extremidades superiores o estaría condenado a sentirse humillado.
Observó a su presa quién tenía la mirada perdida en el horizonte, parecía demasiado relajada, gracias a Él. Los días anteriores que la había llevado consigo, dándole una corta y limitada libertad con sus sabuesos como guardaespaldas, había dado unas sonrisas llenas de alegría y el que volviera a hablar como la adolescente que era. Aunque, eso solo se apreciaba en el trayecto de ida o vuelta a la organización "Inu" donde iba entusiasmada. En el local, se comportaba de forma precavida. Sin embargo, si lo pensaba bien, la joven no había tenido muchas oportunidades de actuar de esa manera ya que a la vuelta iban directos a su habitación. Y a la mañana partían a primera hora, sin pasarse a saludar a cualquiera de los que estuviesen. Recordó que Él tampoco había visto a sus dos amigos en lo que iba de semana. Por no hablar de las VIP que era como si estuviesen muertas. Y la verdad, empezaba a reconsiderar que quizás sus dos amantes podrían solucionar su pequeño problema. Estaba convencido que aceptarían gustosas en tener sexo con ÉL, pero tampoco era tan estúpido y sabía que esas dos se darían cuenta del asunto y no tardarían en ir con el chisme por cualquiera que pasara por ahí.
Ya podría oírlo.
'El poderoso Dog está tan necesitado y ni siquiera es capaz de complacer a una mujer en la cama'
¡Eso sería humillante!
¡Un golpe para su orgullo y para su hombría!
Tenía que solucionarlo antes de que esa necesidad le consumiera y violara a la primera que viera sintiendo la desgraciada poca cosa que solo un brazo podía hacer.
Y su vista viajó directamente hacia la adolescente encontrando la candidata ideal para satisfacerse aunque fuese con un solo brazo. Ella sabría guardar el silencio sobre como sería en la cama; y si usaba bien sus cartas podría conseguir que aceptase por sí misma sin tener que pasarlo tan mal. Ahora no estaba para esos juegos estúpidos de resistencia.
-Rin, ven aquí. –con una mueca de confusión, la castaña dejó el alfeizar estando frente a frente con Sesshomaru. Él estaba sentado, aún así su edad lo dejaba a la misma altura- durante este tiempo pasado no nos hemos acostado. –y la vio ponerse rígida- reconozco que te estás portando como yo deseo y no objetaste nada cuando te pedí que vinieras conmigo en estos días, pese a que te gustaría estar con Sakura y Sora. –Rin solo afirmó, dejando que él prosiguiese- por ese buen comportamiento he permitido que vivieras un poco más tranquila y con mi protección. –otro asentimiento de cabeza- también me he fijado en la clase de persona que eres, y tengo la impresión que es gracias a Sora y a Sakura. Cuando te conocí jamás habías sonreído de forma tan natural. Cuando ellas llegaron, sonreías en ocasiones hasta que sin percatarte acabaste por dirigírmelas a mí. –el rojo acudió a las mejillas de Rin, sin saber como tomar aquello si como un halago o algo que Dog desaprobaba- debo admitir que en ocasiones me sorprende y a través de ellas muestras un lado de pureza. Supuestamente, si una chica ha sufrido lo que tú, todo rastro de inocencia habría desaparecido y estaría odiándome. Pero tú en cambio, al igual que te lo pasas bien con tus amigas, te agrada estar a mi lado, ¿estoy en lo correcto?
-sssí… -pronunció bajito.
Y era cierto, no mentía. Últimamente los días que pasaba con Él eran tan normales, tan divertidos, que en ocasiones olvidaba que era su captura y el culpable de que viviese en una pesadilla.
-quizás sea déspota, pero pareces entender mi posición y los motivos. Sabes como funciona esto, y comprendes las necesidades que uno tiene, ¿no?
-sí.
-¿serías capaz de ser mi otro brazo y ayudarme con mis necesidades?
-con necesidades… -intentando entender a qué se refería exactamente.
-sexo. –explicó simplemente.
El calor se le acopló en las mejillas de Rin quedándose muda, sin creérselo demasiado. Además… ¿aquello era una petición?
-yo…
Y ahí se cortó, esperando que Él la interrumpiera. Se trataba de una decisión donde con la presión aceptaría pero con las dudas todo lo contrario. Pero aquella mirada que le daba, serena y seguro ya no lo tenía tan claro.
-si… si me negara… ¿qué… qué pasaría? –preguntó con algo de miedo.
-… -no respondió de inmediato, de hecho pareció pensar detenidamente en la respuesta- buscaría a otra mujer que acepte y como no quiero dejarte sola, estarías viéndome tener sexo con ella. Si es que te gusta eso.
Ni de broma.
Fue lo primero que salió en la cabeza de la muchacha. Tener que verle en una situación tan comprometida con otra, se le saltarían los colores y la incapacidad de estar bien en esa habitación sin recordar los sonidos emitidos al tener sexo.
-y… y si acepto… sería como antes… ¿no? –cuestionó deprimente haciendo alusión a la forma violenta con la que la trataba.
-lo único que pido es que me ayudes con mis necesidades. –fue su respuesta a lo equivalente a una negación.
Rin le miró todavía confusa. Sus ojos avellanas viajaron a su brazo izquierdo caído recordando el día en que lo había visto con aquel chorro de sangre y la agonía que Sesshomaru pasaba por no poder realizar actividades sencillas con solo una extremidad. Ella le había ayudado y le había gustado. Había empezado a verle como alguien diferente al que conocía…
-acepto. –contestó dándole una pequeña sonrisa.
Sesshomaru asintió satisfecho por esa decisión. Estirando su brazo sano, le acarició la mejilla con sutileza, a lo que ella cerró los ojos con algo de miedo.
-te has convertido en lo que yo deseaba. –dijo en un susurro bajo que ella no alcanzó a oír.
O.o.O.o.O.o.O
Al día siguiente, corriendo por las calles niponas, por el riesgo a quedar empapado y coger un resfriado, Taichi tocaba las estancias policiales al mismo tiempo que se sacaba su larga gabardina que dejaba un charco allá por donde fuera. Pero no le importó, ya que para algo se le pagaba a la chica de la limpieza, ¿no?
Saludó a todos los oficiales con los que se encontraba y antes de entrar a su despacho, escuchó la voz de Koga el cual parecía estar fuera de control. Con desgana, sin querer empezar la mañana gritando a su compañero para que se tranquilizara, entró observando, tal como intuía a Koga irritado, pero lo que no se esperaba es ver como le cogía por el cuello de la camisa al agente que tenía ante sus ojos.
-Koga pero, ¿qué haces? –interviniendo Yagami separándolos, sujetando bien al pelinegro.
-¡SUÉLTAME! ¡Ese primo mío incompetente debió traerla! ¡Le dije que me la trajera! –gritando como un loco al que debían atar.
-pero… es que yo… -intentaba darle una excusa.
-¡ohayo! –apareciendo Naruto en escena todo feliz hasta que vio todo el revuelo- ¿qué pasa?
-eso me gustaría saber a mí. –dijo Taichi mirando a Koga.
Éste solo bufó, y zafándose del comisario, giró la cabeza con los brazos cruzados actuando igual que un niño pequeño.
-verá comisario Yagami, ayer fue mi día libre y llevé a mi sobrino Kai a…
-¿qué tal si abrevias Ginta? –ironizó el de cabellos azabaches.
-bueno… el caso es que me pareció ver a Rin.
-y este idiota me llamó para pedirme una foto para asegurarse. –agregó mientras señalaba a su primo.
-es que como han pasado tantos años. –seguía Ginta un tanto nervioso.
-por eso le dije que me la trajera. Yo la hubiera distinguido nada más verla. ¡Pero no! el imbécil de Ginta solo se quedó mirándola y he vuelto a perder su rastro.
-tranquilo Koga, tranquilo. Tampoco se podía haber obligado a llevar a esa chica a comisaría, especialmente cuando Ginta-san no estaba de servicio. –objetó Taichi- ¿imagínate que no es Rin? Nos meteríamos en graves problemas.
-¡bah! –siguió testarudo sin reconocer lo equivocado que estaba y darle una disculpa a su primo.
-el caso… -tosiendo torpemente- es que al ver la foto y asociarla con aquella chica… en definitiva era Rin… la verdad es que no había demasiados cambios en ella… seguía igual que en la foto, solo que un poco más alta y algo más proporcionada…
-¿lo veis?
-vale, calma. –le dijo a Koga para después dirigirse a Ginta- ¿y en qué condiciones se encontraba? ¿Iba sola? –preguntó el comisario con las preguntas de rutina.
-pues ahora que lo pienso, iba bien vestida, demasiado bien vestida por lo que debe estar con gente rica. Estaba muy feliz e iba acompañada de dos perros que ni loco me acercaría a ellos.
-¡anda con otro hombre! –sentenció Koga sin más- ¡pienso matarlo si le ha tocado un pelo a mi Rin!
-en ese caso, habrá que espabilarse. Eh Taichi, ¿no se podría coger unos agentes y que investiguen el lugar? –sugirió Naruto.
-buena idea. Koga elige a los que crees que estarán mejor capacitados y llevártelos. Estarán bajo tu cargo.
-¡OK! –sintiéndose mejor ante la orden de su superior y también mejor amigo.
Taichi suspiró con cansancio y por fin pudo ir a su asiento para acomodarse. El trabajo de encontrar al Dead Moon empezaba a estresarle. Solo el volver a casa lo animaba. ¿Y a quién no cuando una rubia atractiva le estaba esperando? Cierto que acostándose con ella dañaría el corazón de Sora, pero ya la daba como perdida, casi muerta. El Dead Moon se la había llevado y ya no recibía aquellas cintas que antes le crispaba, pero ahora no tenía noticias suyas ni de ella. Si seguía en el caso, era porque ellos eran unos criminales que tenía que detener. Estaba cansado de pasarse noches en vela buscando pistas que no le llevaba a ningún lado. Todo cuanto había empleado, no había servido nada.
Sonrió para sí mismo, al ver como se había rendido cuando él era un luchador nato. Pero todo tiene un límite y ahora tenía una nueva vida junto a Catherine.
Pese a cuando la había conocido le había resultado ser una desconocida, aquella noche se había dejado llevar por lo que tanto tiempo se había aguantado. Ella no se había opuesto ni quejado. Y así habían seguido los días posteriores. Extraño era su comienzo, pero él estaba necesitado y ella desconsolada por lo sucedido con su antiguo novio. Se necesitaban mutuamente, aunque fuera solo a través de sexo y así estaba bien.
O.o.O.o.O.o.O
Ese mismo día, con la bandeja en las manos, Temari empezaba su monólogo sobre lo cansada que estaba de tener que hacer sirvienta para unas chicas que eran consideradas como presas. Además como los días anteriores, solo tenía que llevarle el desayuno y más tarde la comida.
¿Es que acaso la 'señorita' no tenía pies para ir a la cocina y comer allí mismo?
Claro que si lo pensaba, ella no era la responsable, sino los líderes, pero ¿quién iba a quejarse a ellos?
Suspiró.
Acabaría por perder la cordura si seguía ejerciendo como sirvienta.
Abrió la puerta donde Sora estaba encerrada y se quedó extrañada al no encontrarla, observó como la bandeja de la cena estaba sin tocar por lo que su corazón empezó a palpitar con fuerza teniendo un mal presagio. Dejando la bandeja en el cuarto, caminó apresurada por el local hacia la habitación de Wolf rogando que estuviera la pelirroja, o por ahí, en cualquier parte visible para el Dead Moon.
-
La rubia jadeaba con fuerza y se sentía pálida como el papel. Había recurrido todas las estancias posibles, incluso disimuladamente había preguntado a sus compañeros por Sora, sin obtener ninguna información.
Tenía que contárselo a los líderes… pero… pero… quizás la matarían…
Estaba paranoica, estaba asustada… debía encontrarla… sino la matarían… debía buscarla…
Una idea pasó por su mente, la sala de vigilancia. Si se internaba en ella, podría buscarla más fácilmente.
No lo dudó más. Se dirigió hacia allí, dándose ánimos que la encontraría, nadie NUNCA se había escapado del local con éxito y si ahora Dragon estaba como vigilante no tendría ninguna posibilidad.
Eso se decía, sin darse cuenta que al ingresar en el cuarto, el más joven de los líderes estaría dentro, y fue cuando abrió la puerta y encontrarlo para volver a la normalidad.
-Dra… Dragon-sama… -temblando como si fuera gelatina. De pronto sentía como si sus pies no le respondieran y fuera a caer si daba un paso.
-¿pasa algo? –preguntó con la vista sobre las pantallas como si estuviese viendo una película interesante.
Sakura que también estaba con él, vio asombrada como la sub. encargada estaba como nunca la había visto. Podía escuchar como los dientes le castañeaban como si tuviera frío y eso que la calefacción ofrecía estar de manga corta dentro del local, contraste al mal tiempo que hacía fuera.
-¿qué pasa? –volvió a preguntar mirándola de reojo.
-yo… yo… la Bird… -una opresión recorrió en el corazón de Sakura al mencionarse el nombre de su amiga- ella… no la doy encontrado…
La cara de Sasuke fue la inexpresividad. Se levantó lentamente para estar frente a frente con Temari, la cual no tenía el valor de encararse y eso que él era más joven y más bajo que ella.
-¿qué no está? –repitió- esperemos que el pánico no te haya cegado y hayas buscado bien.
-le juro que la he buscado por todos los lados posibles y no la doy encontrado…
-¡eso es imposible! –saltó Sakura- Sora es incapaz de irse y dejarnos a Rin y a mí.
-basta. –le ordenó Sasuke- Sesshomaru está hoy aquí, ¿no? Avísale y a todos los miembros que estén activos. Que la busquen exhaustivamente por todo el local. Y procura que esto no llegue a oídos de Yamato.
-hai… -acatando de inmediato la orden recibida.
Sasuke volvió a las pantallas buscando inútilmente a la desaparecida pelirroja. ¿Cómo era posible que se escapara con él de vigilante? Era algo sumamente imposible. Sintió la presencia de Sakura tras suya, así como su miedo y su incredulidad.
-tiene que estar por algún lado… Sora nunca nos dejaría… Sora no es de esas… ¿y si la han raptado uno de los clientes?
-cállate. –ordenó con su ego hundido. Si eso hubiera pasado… de ninguna manera… se negaba a admitir que alguien se la había llevado con él vigilando.
-tuvo que ser eso… -aferrada a esa idea- alguien se la tuvo que haber llevado.
-que te calles. –masculló entre dientes.
-tenemos que ir por ella. –llorando de disgusto.
-¡CÁLLATE! –bramó con furia dejándola en shock- estate callada si quieres que nuestra confianza siga hacia delante. –volvió a tornar su vista hacia las pantallas y escuchó los sollozos de la pelirrosa. Dio un largo suspiro de paciencia- tranquila, pienso encontrarla y sino lo hago yo… -cortándose por lo que Sakura le miró confusa pero calmada por esa seguridad.
--
La voz de alarma fue inmediatamente recibida y como Dragon había ordenado, la noticia no había llegado a oídos del máximo líder que por primera vez desde la llegada de la Reina, no se encontraba con su novia, sino en el despacho que compartía con sus dos amigos con la oreja pegada al teléfono.
Sus facciones estaban muy relajadas y de vez en cuando asomaba una sonrisa sincera. Algo impropio en un criminal como él. Pero todo cambiaba cuando se trataba de su hermano pequeño con el que conversaba amenamente.
El que alguien abriera la puerta del despacho, le llamó la atención, por lo que aún hablando con Takeru, se giró para ver los rostros serios de Sesshomaru y Sasuke. Que se pararan frente a él, hizo que se diera cuenta de que iban a contarle algo que le disgustaría.
-ahm Takeru, tengo asuntos que tratar. Ya te llamaré y anda con mucho cuidado. –colgó el teléfono y entrelazando sus dedos miró a sus dos amigas- ¿pasa algo para que vengáis con esas caras tan largas?
-tu presa ha salido de la jaula. –dijo Sesshomaru sin rodeos y con una calma pasmosa.
-¿qué se ha escapado? –repitió lentamente clavando sus ojos azules sobre sus amigos, los cuales otros en su lugar se habrían quedado sin respiración- ¿la Bird se ha escapado? –con una mueca entre el sarcasmo y la incredulidad.
El silencio de sus dos compañeros lo decía todo y la respiración del máximo líder empezó a ser agitada. Incapaz de permanecer sentado y murmurando incoherencias que ni Sasuke ni Sesshomaru alcanzaban a escuchar, Yamato se puso en pie apoyando las manos sobre la mesa. Segundos transcurrieron donde la tensión era patente, y de improvisto, de un manotazo limpio y seco arrojó al suelo todo lo que estaba sobre el escritorio, descargando la ira que poseía. Un corte grande y profundo se visualizó en la mano con la que había tirado los objetos, sin embargo, a Wolf no parecía dolerle. Su furia lo tenía tan cegado que la realidad y el conocimiento quedaban irreconocibles.
Sin decir nada, rodeó la mesa para dirigirse hacia la puerta cerrada.
-¿a dónde vas? –preguntó el menor de los tres.
-a traer de vuelta a ese pajarillo valiente y meterla en el nido para que las serpientes se la coman.
-la serpiente está muerta. –habló Sasuke relacionando su metáfora con su fallecido tutor Orochimaru en un intento de darle un toque de humor.
-¡no me toques la moral! –rugió fuera de sí dando un puñetazo a la pared para desquitarse- pienso traerla y se acabaron las contemplaciones y las falsas amenazas. Mataré a toda su familia y ella estará en primera fila para verlo, es más, la Bird será la autora de su asesinato.
Ambos amigos se miraron seriamente, para luego dirigirse al máximo preocupados al ver sus ojos como cuando perdía el control y solo matar lo saciaba. Matarles a ellos, estaría dentro de esas posibilidades si se ponían en su camino, pero tampoco iban a dejarlo marchar sin más y que provocara una masacre a la que todavía no estaban preparados para organizar.
-oye Yamato espera. –le retuvo Dragon.
-no me digas lo que tengo que hacer niñato de mierda. –clavándole esa mirada gélida capaz de tener atemorizados a Dog y a Dragon.
Pero esta vez, tenían que suprimir su miedo y enfrentarse al descontrolado líder. Sesshomaru fue el primero y a grandes zancadas, se interpuso en el camino del rubio.
-apártate. –parándose él mismo manteniendo las distancias.
-¿y piensas que te voy a obedecer? Estamos en el mismo barco, pero ahora mismo eres tú quién controla el timón yendo a donde se te antoja.
-no has podido definirlo de mejor manera. –y ante los ojos ambarinos de Sesshomaru apareció una pistola apuntando hacia el centro de su frente- yo controlo el barco y hago lo que me da la gana.
-te convendría escucharnos antes de hacer algo que después puedas lamentar. –habló el pelinegro tomando la situación demasiado peligrosa.
-¿y no os estoy escuchando? Y estoy empezando a perder la paciencia.
-¡ju! Eres un ciego estúpido que no quiere darse cuenta de sus errores. –palabras de Sesshomaru que irritaron a Wolf. Un sonido que resonó en la habitación y la bala se incrustaría en la cabeza de Dog con un solo movimiento del dedo de Yamato- crees que la culpa es nuestra, que ella ha huido de ti para volver con los suyos, pero, ¿dónde estabas tú para vigilarla? ¿No se supone que era tu carnada?
-…
-además, ¿piensas que es tan estúpida como para largarse, sabiendo que no dudarías en matar a sus seres queridos? –continuó Sasuke- fue más bien otra cosa la que hizo que perdiese el sentido común y se marchara. –la razón acudió a Yamato y desconcertado se giró al ver a su amigo Uchiha donde en sus manos tenía un minidisc.
--
La película, calificada para mayores de edad había que agregar, decía mucho de lo demente que estaba el comisario de policía cuando estaba con aquella rubia llamándola en ocasiones por el nombre de Takenouchi. Yamato, que no había seguido los pasos de Yagami desde hacía semanas, se encontraba incrédulo. Él se esperaba que aquel moreno siguiese angustiado y que su vida fuese un infierno, pero resultaba ser todo lo contrario. Había traicionado descaradamente a su presa y prácticamente lo estaba dejando A ÉL, al peligroso Wolf, en el olvido. Como si el juego que había creado se diera por finalizado con la bandera blanca de Taichi, pero obteniendo al mismo tiempo la victoria.
-ayer tuve un pequeño conflicto y me fui de la sala de vigilancia sin cerrarla con llave. Cuando regresé en la pantalla se veía lo de Taichi con esa chica. Lo más probable es que la Bird se colara y lo descubriera.
-sumándolo a todo esto, estos últimos seis días no ha estado con Rin ni con Sakura. Y también está el asunto de Cyber. Hace unos días hemos visto como intentaba seducirla. Ignoro si los días siguientes ha continuado, ya que nadie la tenía en estrecha vigilancia.
Inexpresivo y de forma repentina, apagó el vídeo para levantarse con su flequillo tapándole la parte superior de la cara.
-cerrad el local, Ruki y Ryo quedan al cargo. Sesshomaru ve hacia la casa de Yagami o de los padres de Sora por si un casual aparece. Llévate a Temari contigo. Sasuke vuelve a la sala de vigilancia. Utiliza el satélite para hacer una búsqueda más exhaustiva. Convocad al resto de los miembros y que estén listos en cinco minutos. Me llevo a Gaara y a Jaken. –y dictadas las ordenes se marchó del despacho.
Ambos amigos se miraron sin saber como descifrar la actitud de Yamato, si recuperada o todavía sin razonar. Aunque dado el timbre empleado, parecía tratarse de lo primero. Sin perder un segundo, se dedicaron a realizar lo que el fundador del Dead Moon les había ordenado.
O.o.O.o.O.o.O
En su aferrada búsqueda por la desaparecida pelirroja, Yamato se sentía entre angustiado y confuso.
¿Cómo pudo ser tan descuidado? ¿Cómo pudo haberse relajado? ¿Cómo pudo haberse confiado? ¿Cómo pudo haberse dormido en los laureles?
Que irónico. A todo tenía respuestas que lo llamaban a apodarse 'Fracasado' en vez de Wolf.
Con la lluvia azotando por la ventanilla, Yamato contemplaba como el cielo iba ennegreciendo más y más. Llevaba durante seis horas buscándola sin ninguna pista. No había tenido ninguna llamada de Sesshomaru informándole que había acudido a casa de sus padres o de su amigo/casi novio Taichi que la había traicionado. Tampoco le había llamado Sasuke para comunicarle que la habían localizado con el satélite. Y él, con todos sus hombres disponibles habían limpiado casi todo lo que una persona podría caminar en casi veinticuatro horas.
¡NADA DE NADA!
Era como si la tierra se la hubiera tragado. Más evidencias para llamarse Fracasado o quizás el nombre de 'Imbécil Fracasado' que le quedaría como anillo al dedo.
Reconocía que era un mafioso de mucho cuidado, reconocía haber matado, haber disfrutado haciendo atrocidades. Pero lo que no quería reconocer al principio y se guardaba para sí mismo, empezaba a cobrarle factura.
Ciego, descuidado, ignorante… todo por lo que había sufrido en los días anteriores al suicidio de su madre, regresaban como huracanes sobre su cabeza volviéndolo loco. Se llevó las manos a la cabeza rememorando secuencia a secuencia cada hecho, cada palabra, cada acto…
-
Un muchacho adolescente temblaba aterrorizado observando el cuerpo encharcado de sangre. Su vista se posó sobre sus manos pegajosas y teñidas de carmesí. Otro cuerpo, el de un niño que todavía cursa primaria estaba sobre el cadáver gritando cosas incoherentes para tirar de él pidiendo una explicación donde el muchacho no encontraba nada lógico. Solo el sentimiento de sentirse solo y desprotegido.
-
-¿Wolf-sama está bien?
La pregunta de su guardaespaldas lo cogió por sorpresa y con un asentimiento volvió a centrarse en el paisaje casi nocturno pero inmerso en agua.
-"¿por qué lo he recordado? Creí que ya lo había superado."
-Wolf-sama, -interrumpiendo Jaken sus pensamientos- ¿qué vamos hacer? Ya hemos recorrido todo lo que esa chica pudo haber andado. Y ha empezado a granizar. No podemos buscarla en estas condiciones. Además he escuchado que a media noche comenzará la primera nevada.
-queda una zona por buscar. –con sus sentidos puestos en el exterior- las montañas Seppuku.
Los que lo acompañaban se quedaron rígidos, incluso Ken que hacía de chofer y era el más alejado, había escuchado a la perfección.
-pero Wolf-sama… dicen que en esas montañas habita Zabuza, el asesino en serie y considerado el más peligroso. Por debajo de ustedes, por supuesto. –habló Gaara descompuesto, actitud anormal en él.
-en ese caso, si me lo cruzo le haré un favor a la justicia al eliminarlo. No es necesario que vengáis conmigo. Ken, diles a los de atrás –a los coches donde iban el resto de los miembros- que reinicien la búsqueda desde el punto de partida.
-esta bien. –contestó el aludido sin haberse recuperado.
-Wolf-sama, ¿en serio pensáis ir solo? –preguntó Kouji preocupado- deberíais llamar a Dog-sama y a Dragon-sama. Ya sabe lo que dicen de esas montañas. Son las ideales para que la gente se suicide o se encuentren con Zabuza y ser asesinados.
-no quiero escuchar una palabra más. –y al mismo tiempo que dio el tema por finalizado, llegaron a la entrada de las montaña Seppuku.
Yamato no esperó a que le abrieran la puerta. Con su larga y oscura gabardina se la colocó sobre los hombres quedando empapado en cuestión de segundos.
-quedaos aquí hasta que regrese. –con la confianza de que volvería ileso de lo que era el infierno en medio de la madre naturaleza.
--
Caminar por aquellas montañas era como ir en el paraíso, según la mente de un criminal. A pesar de que todo era normal, árboles, cuevas, matorrales y rocas, no paraba de encontrar gente colgada de un árbol o esqueletos que en un tiempo pasado debieron pertenecer a seres humanos. Las montañas Seppuku hacían buen honor a su nombre, el suicidio. Por no hablar que habitaba el asesino Zabuza con el cual todavía no se había topado. También era lógico, pues la granizada había sido sustituida por nieve que caía acompañada del viento dando un tiempo para quedarse en casa frente la estufa. Era imposible que aquel asesino estuviese de paseo a esas horas.
La nieve empezó a ser tan fuerte, que sus pasos se volvieron dificultosos. El frío empezó hacer mella en él y a través de su respiración se visualizaba el aire helado. Sus ojos amenazaban con cerrarse impidiendo encontrar algún rastro que condujera a su presa, a su Sora. Tenía que estar en esas montañas, su instinto de lobo se lo decía. En alguna parte, interna, ella estaba… pero… ¿en qué condiciones estaría?
Vio otro cuerpo colgando de un árbol, donde su cuerpo estaba azul y sus ojos dilatados del terror y volvió a soltar una mueca de desagrado. Odiaba ese tipo de gente. Y todo por culpa de su madre, que también había sido una suicida, dejándole solo, abandonado, con su hermano pequeño traumatizado que debía cuidar.
¿Y qué pasaba con él? Él también era víctima, pero no tuvo a nadie.
¡A NADIE!
Tuvo que madurar por su cuenta, a vivir la vida a su manera, matar como igual sucedía en el reino animal, la ley del más fuerte. Quería limpiar aquel mundo de gente patética, de personas cobardes, crearlo a su manera aunque en el proceso destruyera familias…
De pronto algo hizo que tropezara, pero gracias a su habilidad no dio con el helado suelo. Con un ojo medio cerrado, intentó ver la causa, encontrando algo azul y el resto cubierto por la nieve. Un cuerpo humano tendido es lo que era y no estaba colgado como el resto de los que había visto. Y a su mente solo le vino figura de Sora. Con cierto temor, se agachó para sacar la nieve y verificar si era ella en realidad. Y entonces vio un río de sangre que iba del cuerpo hasta un punto lejano. No se paró a seguirlo, de inmediato fue sacando la nieve quedando sus manos rojas, doloridas y frías que no tardó en no sentirlas. Pero siguió escarbando con el pensamiento de encontrar muerta a Sora.
No, no la perdería como a su madre. Otra vez no.
Es lo que se decía desesperado.
Cabellera negra fue lo que vio, cuerpo de hombre y se tranquilizó. Aún así, siguió desterrando, encontrándose con una sorpresa al ver que se trataba de Zabuza, el asesino, muerto de extraña forma. Sus ojos abiertos, su rostro raspado como si alguien le hubiera arañado, al igual que su pecho y un cuchillo clavado en su corazón. Representaba moretones en los brazos y ante brazos, signos de violencia.
Se levantó suponiendo que el rastro de sangre le llevaría a descubrir la persona, autora del asesinato, o lo más probable, el lugar del crimen. Caminando pesadamente con sus pies hundiéndose sobre la nieve y con cuidado de no tropezar sobre algún obstáculo imprevisto, siguió aquella pista.
Y la vio, la encontró tirada en la nieve. Con energía renovada, corrió hacia ella, comprobando sus signos vitales. Viva estaba, pero inconsciente, helada y con restos de sangre. Con la imagen de su madre fallecida, se negó a que ella muriera. Era suya y hasta que él lo dijera, no moriría.
Se quitó su larga gabardina y colocándosela sobre la chica, la cargó al mismo tiempo que frotaba su cuerpo para que se calentara.
Volviendo sobre sus pasos, se encaminó hacia el coche donde los miembros de su organización lo estarían esperando.
Fueron escasos minutos los que habían transcurrido, pero Yamato pese a su buena condición física estaba ligeramente cansado. Además, la pelirroja todavía no había despertado y necesitaba más calor que el que sus manos podían proporcionarle. No llegaría viva si la llevaba hacia donde estaba el coche, por lo que a primera cueva que viera, se pararía.
Adentrándose en la primera que había visto, comprobó que era lo suficiente profunda para que el frío y los copos de nieve no se colaran. Con la oscuridad como único obstáculo, Yamato depositó con cuidado a Sora en el suelo.
Hurgando en su bolsillo sacó un mechero y con todo lo que tenía dentro, pañuelo y mapa, hizo una pequeña fogata para resguardecerse del frío. Aún así, sabía que eso era insuficiente. Que aquel insignificante calor no les ayudaría en nada y con la ropa congelada sobre su cuerpo, menos. Se la quitó toda y lo mismo hizo con la de la chica quedando ambos como Dios los trajo al mundo. Colocándose encima de ella se tapó con la gabardina haciendo de manta.
-vamos, maldita sea despierta. –dándole ligeras bofetadas en la mejilla para que al menos con el dolor recuperara la conciencia.
Y parece que había funcionado ya que, aturdida, Sora fue abriendo los ojos.
-¿dónde…?
-¡ESTÚPIDA! –la cortó obteniendo toda su atención, incredulidad y rubor al tenerlo encima y desnudo- ¿cómo has tenido la osadía de marcharte? ¡Estúpida! –volvió a repetir al mismo tiempo que le daba una bofetada tan fuerte que hizo que virara la cabeza y el labio partido.
Sora no se volvió, se sentía demasiado débil, desdichada y completamente abatida como dolorida, especialmente en sus muñecas que inconscientemente empezó a masajear, acto predecible para Yamato.
-¿qué haces? –cuestionó autoritario cogiendo con rudeza una de las muñecas viendo raspazos leves- ¿y esto?
Sora no respondió, pero quitó la mano para taparla con la otra en un intento vano de esconderlo, pero eso solo hacía que la respuesta a la pregunta de Yamato quedase en el aire.
-¡¿has intentado suicidarte?!
-¿y qué te importa? –respondió finalmente entre sollozos- después de todo es mi vida y no la tuya. Yo soy la que no para de sufrir y estoy harta de ver como las personas que confiaba, me traicionan y se olvidan de mí. Si soy insignificante, si voy a estar sola y abandonada, ¿para que vivir entonces? Intenté suicidarme, pero no pude, no tuve fuerza. No era lo suficientemente fuerte. Ni suicidarme soy capaz. Soy una inútil que no vale para nada. –y con esas palabras, descargando todo lo que tenía dentro, escondió su rostro para llorar con fuerza.
-¿quién dijo que eres insignificante? –preguntó con voz suave.
-¡no hace falta que nadie me lo diga para saberlo! -espetó con rabia y las lágrimas descendiendo sobre sus mejillas- ¡es la verdad! ¡Taichi se acuesta con otra, una chica muy guapa!
El recordar la escena, hizo que más lágrimas fluyesen. Sora que en su tiempo adolescente, se miraba en el espejo contentándose con lo que era, una muchacha sencilla, pero, ¿y qué? Sin embargo, cuando llegaba al instituto y veía a todas las chicas acababa por compararse con ellas. Todas sus amigas siempre habían tenido éxito con los chicos, mientras que ella quedaba retardada. En salidas, siempre era la que sobraba al no tener pareja. Y cuando se mudó, Taichi fue su único apoyo. Se enamoró tontamente de él, hasta el punto de ser dependiente de su persona. Creía firmemente que él la correspondía. Pero solo habían sido sus ilusiones de chica tonta.
-pues tu Taichi tiene unos gustos pésimos, porque esa rubia no me era tan guapa. -escuchó decir.
-tú ya tienes a alguien… -y eso la dolía más- ¿para qué te importa los gustos de Taichi, además él no es nada mío?
-¿ah sí? No sabes cuanto me alegra oír eso.
Sin comprender su significado, Sora se volteó a verle, pero lo que encontró fueron los labios de Yamato sobre los suyos en un beso tierno pero apasionado. Sora se sentía shoqueada y cuando la lengua invadió la cavidad bucal, acariciando la suya, reaccionó tratando de apartarle. Sin embargo, fue él quién se apartó lentamente con una sonrisa maliciosa.
-¿qué pasa? ¿Te disgusta? –con una ceja arqueada.
-yo… yo… -¿por qué de repente el frío se le había ido, y el calor empezaba a sofocarla, así como la incomodidad de tenerlo encima y con 'eso' rozando su piel?- es que… soy insignificante… incluso tú mismo me dijiste que no me tocarías porque no era tu tipo…
-y sigo manteniendo mis palabras. –acariciando su hombro provocándole escalofríos- ¿crees acaso que he hecho que mantengas sexo con otros solo para que sufrieras? Cariño, te sorprendería lo que el sexo hace en el cuerpo de una mujer.
-no… no entiendo…
-te he querido para mí. Desde el principio quería hacerte mía, pero cuando digo algo, no hay vuelta de hoja. Por eso hice que otros te violasen, quería que tu cuerpo se convirtiera en el de una mujer, que estuviera preparado para cuando yo te poseyera.
-pero… ¿por qué…? ¿Por qué yo…?
-en un principio porque eras la chica de mi rival. Quería ponerte de mi lado y que me dieras un heredero para después matarte. Sin embargo, no sé como pero entraste en mi corazón y me enamoraste.
-no… eso es imposible… -aturdida por semejante confesión- tú estás enamorado de la Reina… y…
-en realidad no lo estoy. Creía estarlo. Es una chica de gustos similares y pasados idénticos, supongo que por eso me interesaba. Pero si una chica está a mi lado, aún con lo que le hago, soportando mis penas e intentando ayudarme… ¿no crees que deba enamorarme? –mirándola tiernamente, sacándole un sonrojo- soy un lobo, soy un criminal, pero tengo derecho a amar, ¿no te parece?
-yo…
-y algo me dice que tú lo estás de mí.
-yo…
-¿sí?
-desde hace mucho…
Una sincera sonrisa se dibujó en la cara de Yamato con su mano acariciando su cálida mejilla producto del rubor.
-es hora de que consumamos ese amor, después de todo tenemos que entrar en calor. –Sora bajó la cabeza apenada ante esas palabras tan sugerentes.
Y volvió a posar sus labios sobre los suyos, pero esta vez el beso fue correspondido. Las manos de Yamato recorrieron la figura femenina de arriba abajo con un erotismo que excitaba a la pelirroja de sobremanera soltando gemidos de placer, y que Yamato aprovechaba para besar su nuca y sus hombros.
Un leve cosquilleo recorría por el cuerpo de la pelirroja y la necesidad de tocarlo como él hacía con ella. Sus pequeñas manos tocaron el pecho del rubio sintiendo aquellos músculos producto de su buena condición física como criminal. Con la yema de los dedos fue trazando una línea de arriba abajo tocando alguna cicatriz en el proceso.
Sintiendo un choque eléctrico sobre cada una de ellas, Sora miró con compasión a Yamato. Rubí frente a zafiro que parecía fundirse, leyendo más allá, intentando sincronizarse, intentando ser uno que no fuese solo corporalmente.
Sora, por iniciativa, besó cada cicatriz que veía, mientras que Yamato con los ojos cerrados se dejaba hacer, experimentando algo nuevo a lo que todavía no tenía nombre.
El frío que existía en el exterior había desaparecido con las caricias donde ambos cuerpos parecían consumirse entre las llamas y eso que todavía no habían entrado al paraíso.
Y fue entonces, cuando aquellos besos habían sido sustituidos por la lengua de la chica. Un gemido se le escapó y Sora supo que eso le estaba gustando. Por lo que situándose encima suyo, fue descendiendo hasta llegar hasta su cadera y fue ver aquel trozo de carne para dejarla pudorosa y en la incertidumbre. Era cierto que había estado con otros hombres, sin embargo, no se atrevía con lo que continuaba.
-deberías verte. –dijo Yamato juguetón con la respiración entrecortada- no sabes el alivio que me das el que no sigas, porque ahora es mi turno de torturarte.
Y sin previo aviso, la volvió a acostar. Sus labios se posaron sobre los de Sora en un beso posesivo que la dejaba sin respiración, a medida que un dedo travieso descendía como una sutil caricia que le provocaba cosquillas. Separando sus muslos ágilmente, rozó el dedo sobre su vagina.
Sora rompió el beso, arqueando la espalda que Yamato aprovechó para delinear con la lengua el pecho derecho, succionando después el pezón erecto.
Gemidos entrecortados salieron de la boca de Sora que se sentía en el mismísimo cielo. Ya había experimentado esas sensaciones con los subordinados del Dead Moon, pero hechas por Yamato y con amor le producía algo distinto. Él era apasionado pero tierno, la trataba desesperado pero con delicadeza.
La mente se le quedó en blanco y la incapacidad para pensar cuando Yamato introdujo aquel dedo vacilante en su interior, moviéndolo en círculos, haciéndola suspirar.
El rubio dejó la labor del pezón para contemplarla. Sus gestos, sus ojos cerrados, sus gemidos donde solo se escuchaba su nombre lo dejaban orgulloso. Aquella mujer, SU mujer, había sido mancillada por otros hombres por obra suya, pero en ningún momento había visto esa excitación que ahora poseía.
Igual que la primera vez de cualquier chica, ese era el reflejo que representaba, un reflejo que quería inmortalizar y plasmarlo en dibujo para extasiarse cada vez que lo viera.
-llegó la hora. –dijo en un susurro apenas audible pero que estremeció a la pelirroja.
El nerviosismo que Sora sentía fue transmitido por todo su cuerpo que acabó por tensarse y hacer muecas dolorosas cuando Yamato intentaba entrar en ella.
-¿qué te pasa? –inquirió jadeante- ni que fuera tu primera vez.
-yo… lo siento…
Estaba demasiado cohibida y avergonzada. La primera vez que lo HACÍA CON ÉL y tenía que comportarse como una chiquilla virgen. Si era lo que por tanto había deseado y no iba a echarlo a perder. Estaban en un lugar en el que no iban a ser molestados, la situación estaba demasiado caliente, sus cuerpos pedían a gritos que se unieran.
Pero eso provocaba más presión y el hecho de que el miembro de Yamato que clamaba por entrar desesperado hasta el punto que la erección empezaba a dolerle.
Yamato, sin querer que la cosa terminase de esa manera, empezó a repartir besos por el cuello de la pelirroja cogiéndola por sorpresa, la punta de la lengua localizó su clavícula provocando un gemido de sumo placer. Una sonrisa se ensanchó en los labios del rubio al haber encontrado su zona más sensible. Estando distraída por esa sensación, llevó dos dedos a la vagina de Sora moviéndolos como si la estuviera penetrando. El grito no se hizo esperar y Yamato la besó dándole más placer. Con la mano libre cogió la femenina guiándola hasta su miembro.
Sora al sentir demasiada calor, demasiado sudor acumularse en la extremidad por el acercamiento, por reflejo quiso apartarla, pero Yamato como si lo intuyese hizo presión, decidido a llevarla a su destino.
-vamos… ¿no sientes curiosidad? –susurró meloso.
La cara de Sora se tiñó de escarlata que a Yamato le hizo gracia, pero aún así siguió con lo que tramaba. Y cuando sintió los dedos temblorosos sobre aquella carne hinchada, soltó un pequeño gemido.
La mente de la mujer quedó nublada por aquello que había escuchado. No sabía como describir el como se sentía al haberle dado placer a Yamato. Cuando el peso de su mano acabó por rodear todo aquel miembro, se atrevió a moverlo despacito arrancando más gemidos que parecían de dolor como si lo que estuviera haciendo, estuviese mal. Aún así, Yamato no dejaba de hacer presión incitando a que continuara.
Aquello era tan placentero que se sintió como si flotara sobre una nube que la llevaba a otro mundo lejos de la realidad.
Yamato con la respiración entrecortada, sobrepasando su propio límite, la miró donde esta vez, estaba bien preparada para ser penetrada. Sus dedos que no habían parado de hacer la magia, estaban húmedos y entraban y salían con mucha facilidad. Sacándolos lo mismo que la mano de la chica sobre su miembro, se introdujo en su interior hasta estar completamente dentro de ella. Vio lágrimas sobre sus ojos cerrados y después una sonrisa que le parecía hermosa.
Yamato comenzó a moverse, por lo que Sora tuvo que agarrarse a su cuello para poder llevar el ritmo. El rubio la apegó más a él sintiendo la fricción que provocó espasmos en la pelirroja. Al cabo de unos segundos, Wolf empezó a embestirla cada vez con más fuerza, jadeando sobre su oído, erizándole los vellos de la piel.
Una sensación emanó sobre la entrepierna de la pelirroja, reconociendo que estaba llegando al final. Las paredes de su vagina se contrajeron sobre el miembro de Yamato, éste dio una última embestida como si su vida dependiera de ella, Sora con lágrimas gritó su nombre al alcanzar al unísono el orgasmo.
El chico jadeante salió lentamente de ella, fijándose como su rostro estaba bañado en lágrimas de felicidad. Sus ojos amenazaban con cerrarse, pese a que ella hacía intentos por quedar despierta.
Acomodándose hasta quedar sentado con la espalda apoyada sobre la fría roca, cogió a Sora para que quedase acurrucada entre sus brazos.
-descansa ahora. Necesitas estar fuerte para lo que vendrá.
-hum… -dijo como respuesta a un sí- perdóname… por querer suicidarme… -cerrando los ojos, siendo vencida por el sueño.
-tonta. –murmuró cariñosamente.
O.o.O.o.O.o.O
La nevada de la noche se convirtió en un mero recuerdo cuando el sol se filtraba entre las colinas del monte Seppuku. Kouji que estaba en el interior del vehículo junto a sus dos compañeros Gaara y Jaken, bostezó sonoramente. No habían dormido nada en toda la noche, a la espera de su líder y de noticias positivas respecto a la pelirroja extraviada. Jaken con el auricular en la mano, gesticulaba con las manos nervioso como si tuviera a su interlocutor delante, mientras que Gaara permanecía impasible esperando pacientemente algo.
-ufff. –suspiró el pequeño hombre cuando hubo colgado el teléfono- Dragon-sama está que echa fuego porque no sabemos nada de Wolf-sama.
-fue también Wolf-sama el que pidió ir solo.
-la tormenta de esta noche fue fuerte, pero Wolf-sama es un superviviente nato. –declaró Gaara.
-¿han localizado a la Bird, Jaken?
-que va, nada de nada.
-pues parece que Wolf-sama sí que la ha encontrado. –dijo Gaara.
Ambos guardaespaldas le miraron donde tenía sus ojos jade clavados en algún lugar a la distancia y siguiendo su dirección se aliviaron y sorprendieron al ver a su líder con la pelirroja en brazos tapada por el largo abrigo de Wolf.
Salieron del coche para dirigirse hacia él de inmediato, cerciorándose sobre el estado de su líder.
-Wolf-sama, menos mal que estáis bien. Estábamos preocupados. –dijo Jaken.
-¿acaso lo dudabas? –respondió inexpresivo sin pararse.
-no señor, claro… -siguiendo sus pasos, lo mismo que los otros dos guardaespaldas.
-Wolf-sama, ¿de qué manera vais a castigar a la Bird? –se atrevió a preguntar Kouji imaginándose que él al igual que sus compatriotas tendrían algo que ver en el castigo.
-¡eso no es de tu incumbencia! –girando la cabeza clavando sus ojos azules con los suyos haciendo que encogiera en el sitio- ¡y de ahora en adelante te dirigirás a ella como Sora-sama!
Esa revelación cogió a los tres por sorpresa que no pudieron ocultarlo en sus rostros.
-volvemos a casa. –ordenó imperante mientras se adentraba en el coche cerrando la puerta bruscamente.
Los tres se miraron entre sí y luego la puerta cerrada preguntándose que rayos habían pasado en aquellas montañas para que su líder llegara y de golpe mandara tratar a la joven fugitiva con sumo respeto.
-
Tras minutos donde el coche seguía parado, el motor se había puesto en marcha. Yamato soltó una mueca de desagrado al ver lo mucho que habían tardado en meterse en el coche y arrancar. ¿Es que sus incompetentes guardaespaldas estaban perdiendo facultades?
Él había ordenado de forma clara regresar a casa y aquellos estúpidos se habían tomado casi quince minutos para efectuar la orden. Sino fuera porque no quería a Sora sola, habría salido para volver a dictar la orden pero de manera violenta.
Un pequeño quejido lo sacó de su ensimismamiento y se fijó en el peso que tenía sobre su pecho, la cual abrazaba posesivamente. El rostro de Sora, reflejaba dolor, como si su sueño fuese una pesadilla que iría con ella incluso despierta. Sin embargo, esa teoría quedó anulada al ver sangre sobre la venda improvisada que él mismo le había hecho en ambas muñecas. Cogiéndolas, se dedicó a examinarlas. La presión del vendaje, estaba bien fuerte, pero eso no impedía que el líquido carmesí lo traspasara.
Sus ojos azules se endurecieron.
Él tenía algo de culpa, pero iba a enmendar ese error, no como el imbécil de aquel policía, autor del dolor que Sora padecía y que lo llevaría como una marca como la suya. Un recuerdo que la amargará de vez en cuando y ¡NO! no lo iba a permitir. Iba a cobrarse su venganza sobre ese imbécil de Yagami y lo haría con sangre.
CONTINUARÁ…
--
Notas de la autora:
Ejem… cof… cof… pues no tengo nada que decir… ejem… ¿demasiado el lemon? Ejem…
-
SIGUIENTE CAPÍTULO: Minna no Christmas (el título puede ser modificado)
-
'Atori'
