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Capítulo 15: Reencuentro en la pesadilla

1ª Parte

El avión de la empresa "France Airlines" despegaba tras los típicos minutos que les obligaba a retrasar la hora de salida por cosas como fallos del motor o algún pasajero despistado que se había extraviado en el gran aeropuerto de París.

Los pocos pasajeros que se dirigían con destino a Japón, iban tranquilos en sus asientos, sin sospechar que entre ellos se encontraban dos miembros del Dead Moon, concretamente dos mujeres.

Una de ellas, la más mayor, tenía rostro adulto y serio. Sus ojos azul celeste y frívolos como el hielo, leían las letras de un grueso libro que sujetaba con una mano, mientras que con la otra jugaba con su arete dorado. De hecho, a ojos ajenos, sino fuera por su larga cabellera azulada y su piel tan blanca como la leche, la confundirían con un hombre por sus vestimentas poco femeninas del mismo color que su pelo.

La otra tenía un aspecto jovial y de aire extravagante. Sus ojos verdes mostraban picardía y malicia; y sus ropas dejaban tanto a la mente de los hombres pervertidos que estaban cerca de ella. Cada vez que se ponía de cuclillas para alcanzar la bolsa de mano, su mini falda dejaba entrever sus muslos perfectos y eso ayudaba a que aquellos viejos verdes la miraran de reojo.

-Shunran, siéntate de una vez. –ordenó la mujer adulta sin haber apartado sus ojos del libro.

-pero Toran-neesama, en la bolsa tengo la revista Cosmopolitan que me compré. –se quejó con un puchero.

-después no montes una escena porque los hombres te acosan. –siguió tranquila la que recibía el nombre de Toran.

Shunran se giró bruscamente hacia los pasajeros, notando como aquellos hombres habían vuelto la vista con descaro hacia cualquier lugar del avión.

Irritada, apretó los puños con fuerza, mientras mascullaba en bajo…

-ratas inferiores…

-Shunran. –fue el segundo aviso de Toran para que se sentara.

Pero la menor hizo caso omiso y se dirigió hasta el pervertido más cercano que nervioso de ser pillado in fraganti, leía el periódico.

-señorita, -la suerte le vino a aquel hombre, cuando la azafata se dirigió hacia Shunran- por favor debería estar sentada y tener el cinturón de seguridad puesto. Podría caerse.

Más malhumorada, Shunran arrastró sus ojos hasta aquella azafata que quedó asustada por lo frívolos que eran.

-caerme, ¿yo? –dijo con una mueca burlona- no sabes con quién estás hablando.

-son… son… las normas… por… por favor… le pido que… se siente… -fue la excusa de la azafata que sudaba frío, deseando que algún colega del oficio apareciera para ayudarla.

-¿me estás dando órdenes? –entrecerrando los ojos que congeló a la azafata y que no vio como dirigía una mano a la espalda, agarrando el dobladillo de la camisa y levantarla, vislumbrando un grueso mango de color oscuro.

Cuando tuvo sus manos sobre el mango, otra mano la retuvo en su cometido, apretándole la muñeca con tanta fuerza que Shunran hizo una ligera mueca de dolor.

-disculpe a mi hermana, -intervino la peli azulada a su lado, con su muñeca todavía sujeta- su novio la ha dejado y está un poco remilgosa.

Después de eso, hizo una leve reverencia hacia la azafata y arrastró consigo a su hermana a su asiento para hacer ella lo mismo y mirarla con gravedad.

-te dije que no montaras una escenita. –cogiendo el libro para seguir con su lectura.

-no he hecho nada Toran-neesama. –se defendió Shunran sobándose la muñeca dolorida donde se apreciaba las marcas de los dedos de su hermana mayor.

-con escenita me refería a no comportarte según las leyes que nuestra organización ha dictaminado. "Ellos" han ordenado con bastante claridad que debemos regresar a Japón tan rápido como podamos. –con sus ojos en las letras del libro.

-incluso irán Ying y Yang. Hace años que no los veo. Aunque me pregunto porque "Ellos" nos han pedido que regresemos nosotros, que somos "Las Fuerzas Especiales". –mirándola con curiosidad- ¿Tienes alguna idea de qué puede ser, Toran-neesama?

-…

Su silencio significó una respuesta afirmativa para la menor.

-neh, dímelo. Ya que no me dejaste matar a esos insolentes que me han faltado al respeto.

-si quieres matarlos, hazlo cuando estemos en Japón. –fue lo único que Shunran pudo sonsacarle, por lo que infló los mofletes como si fuera una niña pequeña a la que nunca le dicen nada- cuando estemos en el coche de la organización te daré todos los detalles. Te aseguro que te sorprenderá. –agregó con misterio, a medida que pasaba página.

O.o.O.o.O.o.O

Al mismo tiempo, en Hong Kong donde todo estaba tranquilo debido a las altas horas de la madrugada, en el aeropuerto de la capital, la gente que tenía que esperar por su respectivo vuelo se encontraban desesperados o adormilados, con excepción de dos personas, miembros del Dead Moon.

-xiè xié. –había agradecido en chino una hermosa joven con una grata sonrisa al recibir los dos cafés que había pedido con anterioridad.

Cuando la muchacha dio media vuelta para regresar a su sitio, el barman tuvo el descaro de admirar la figura perfecta que aquel vestido chino entallado le ofrecía sin problemas.

Un frío le recorrió la espina dorsal cuando sintió una mirada clavarse en su persona como cuchillas afiladas. Asustado, empezó a retroceder con el cuerpo temblándole. Concentrado en esa sensación, acabó chocando contra el estante donde estaban los vasos de cristal, provocando que cayeran y se hicieran añicos.

El barman, invadido por los nervios, al empezar a recoger los cristales con manos patosas, acabó por cortarse y que pequeños cristales se metieran en el interior de la piel.

El hombre gritó de dolor, donde personal del aeropuerto acudió de inmediato, con excepción de la chica que solo se quedó mirando el puesto con extrañeza. Viéndolo sangrar y sufrir por ese pequeño dolor, frunció el cejo y rodó sus ojos hacia la persona que estaba sentado con los brazos cruzados.

-Neji, ¿qué has hecho?

-ese hombre te estaba mirando. –fue su respuesta escueta, pero que en su timbre había un matiz de celos.

-por eso te pregunto, ¿qué has hecho? –insistió, colocándose en jarras con un café en cada mano.

-he estado sentado aquí todo este tiempo, no me has visto levantarme. –volvió a repetir con frases simples.

-¡Neji! –exclamó exasperada. Cerró los ojos, aspiró profundo y contó hasta cinco. Después de haber contado mentalmente, tratando de serenarse, se sentó a su lado- ¿le has lanzado de esas miradas tuyas?

-… -culpable, pero no le iba a dar una respuesta ni positiva ni negativa.

-Neji, deberías saber que esas miradas tuyas aterrorizan a la gran mayoría de la gente que los vuelven patosos y cometen accidentes. –observando al barman como era atendido por los sanitarios que estaban de servicio en el aeropuerto- aunque sean ligeros, resultan efectivos para darles el golpe de gracia. Y "Ellos" han especificado con claridad que no destaquemos y no nos divirtamos aunque tengamos la oportunidad.

-¡¿te crees que ha sido divertido para mí mirar como otro hombre se moja al ver a mi novia?! –espetó con aire huraño de que no comprendiera sus sentimientos.

La chica le miró con los ojos abiertos ante tal revelación salida de su frío novio. No se dio cuenta cuando Neji le había arrebatado uno de los vasos de café humeante. Aturdida, sin poder creérselo, se pellizcó la piel para comprobar que no se trataba de un sueño. Pues, su relación había comenzado como una tapadera por ser las "Fuerzas Especiales" del Dead Moon.

Llevaban tres años en Hong Kong con el propósito de vigilar y reunir información sobre el Akatsuki por orden directa de Dragon.

En el tiempo que habían estado como espías, como una pareja falsa para pasar más desapercibidos, había sido inevitable que el contacto físico no se diera y empezaran a sentir atracción mutua. Eran un hombre y una mujer y las reglas del Dead Moon prohibían relacionarse con otra gente. Al ser miembros de las "Fuerzas Especiales", personajes más importantes que los tres guardaespaldas y devotos fieles a los tres líderes, aprobaban sus normativas sin ninguna queja.

Y la norma principal del Dead Moon era no tener vínculos con gente ajena a la organización porque ellos eran sus enemigos.

Por eso, por necesidad, por instinto, por su tapadera que aquella relación se había convertido en una real.

Ella se había enamorado de él. Y si a él le pasaba lo mismo, entonces no tendría porque corresponder a sus besos con la misma fogosidad que ella; o no gemiría su nombre roncamente en medio de un orgasmo.

-"se comunica a los viajantes del vuelo JRHG con destino a Tokio embarquen por la puerta cinco, por favor"

La voz en megafonía proveniente de una de las azafatas, despertó a la chica en sus recuerdos más íntimos.

-vamos Tenten. –ordenó Neji levantándose.

O.o.O.o.O.o.O

Los copos de nieve de enero parecían camuflar el local del Dead Moon que en esos momentos parecía una casa de chocolate blanco.

Las puertas a los clientes estaban cerradas debido a las pequeñas vacaciones que los tres líderes les daban a los suyos. Su economía estaba bien salvada, por lo que para tener a las chicas secuestradas en plena forma, les daban un descanso de quince días, aunque el estar encerradas en sus respectivas habitaciones con la única visita de Temari para que les dieran la comida, las chicas raptadas no sabrían si tomar eso como unas vacaciones, o una burla de los tres líderes por el poder que poseían sobre ellas.

Algo parecido les sucedía a las VIP.

Debido a la inexistente diversión del local; más el enfado donde aún estaban divididas en dos grupos: Mimi, Karin y Kagura en uno, y Jun, Ino y Sara en otro; unidos a que sus líderes se lo pasaban con aquellas tres mosquitas muertas que tanto odiaban; y el encarcelamiento de no poder salir ya que eso estaba prohibido en la organización, las exasperaba tanto que solo para liberar esa tensión, se peleaban entre sí por tonterías.

La Reina por el contrario, se dedicaba a observar en la distancia lo que aquellas seis mujeres hacían, así como echar un vistazo a la puerta cerrada de la habitación del máximo líder donde sabía que no salía sino fuera estrictamente necesario. Su preocupación actual radicaba en ocuparse de aquella pelirroja que todavía seguía resfriada.

-viéndote, cualquiera diría que realmente sentías algo muy especial por mi primito.

La voz de Ryo Akiyama sobresaltó a Ruki, quién parada frente a la habitación de Wolf, se giró a ver al recién llegado con los brazos cruzados y su sonrisita pícara y burlona de adorno.

-¡tonterías! –espetó secamente, largándose del sitio.

El moreno ampliando su sonrisa, despegó su espalda de la pared y corrió hacia la pelirroja hasta darle alcance.

-¡vamos! A mí puedes contármelo. –pasándole el brazo- ¿te disgusta que mi primo te haya dejado por otra? Y más cuando esa otra es una de las raptadas, una mujer con ideas que pueden cambiar a tu Lobito adorado.

-… -la pelirroja le miró con odio- ¡se trata de eso Cyber! –usando su apodo para que la tomara en serio- esa mujer tiene ideas, ideas que contradicen las normas de nuestra organización. Esa mujer ha sido capaz de ablandar a Yamato. De seguir así, acabará por destruirle y después al resto de la organización.

-dices eso porque se la tienes jurada al robarte a tu Lobito. –insistía Ryo de sus celos- ¿acaso no está ocurriendo lo mismo con las otras dos y te resbala?

-hay diferencias. Con todo lo que ha pasado, la presa de Sesshomaru está muy intimidada y traumada por Dog; y en cuanto a la otra, Dragon la está manipulando y modelando a su antojo. Es completamente imposible que esas dos cambien la mentalidad de Dog y Dragon. Pero Wolf es el que mueve los hilos de la organización y el que dicta las normas. Si ella lo convierte en carnero, estamos muertos. –entrecerrando sus ojos violetas- es hora de mantener una charla con ella, antes de que eso ocurra.

- si quieres, lo hago yo. –se ofreció burlón- cuando quiero, soy muy persuasivo.

-lo único que conseguirás es el boleto de ida a la tumba. –a sabiendas que su amante emplearía sus dotes de insinuación y si Yamato llegara a enterarse no dudaría en matarlo sin piedad.

El chico rió con ganas y arrimó a la Reina más contra su pecho.

-entonces, antes de marcharme con los gusanos de mala muerte, necesitaré un poco de confort, como tú, ahora que estás sola.

-¡vete al infierno! –irritada, se soltó bruscamente de él, propinándole un codazo en el estómago de Ryo.

Cyber se sujetó el estómago, soltando quejidos de dolor. Sin duda para ser mujer, hacía gala del renombre que tenía en la organización.

Observando cómo se perdía por el pasillo, volvió a sonreír, esta vez complacido.

-¡hn! Todo ha salido como yo quería. –sus ojos celestes burlones, pasaron a ser gélidos y decididos- mi queridísimo primo ha dejado de tener esa obsesión por la Reina, y ahora es solo mía. Espero que no te haya molestado que no detuviera a tu Palomita cuando la vi escaparse. Pero como tú mismo me decías, soy Cyber, alguien frívolo y calculador con lo que me interesa. –colocando las manos en los bolsillos, se echó a reír sobre su triunfo, prosiguiendo por el camino donde Ruki había ido. Su siguiente objetivo a conseguir, que la Reina se enamorara locamente de su persona.

O.o.O.o.O.o.O

Mientras tanto, en la comisaría de policía se encontraban reunidos todos los oficiales especializados en el caso Dead Moon con la voz de presidencia del capitán de policía, Yagami Taichi.

-este último atentado sufrido en Navidades, ha sido una clara declaración de guerra donde su sentencia será la condena de muerte una vez capturados.

Entre los agentes, Kakashi tenía que aguantarse la sonrisa por la utopía que su jefe pretendía.

-basta de consideraciones y de relajos. Tenemos un vídeo y una posible pista de donde pueden encontrarse. Investigaremos todos los burdeles existentes, incluso los que hay en la Antártida si es necesario. –decía tan decidido como enfadado. Recordar la visita de aquel Lobo pretencioso, lo que asquerosamente había hecho, le hervía la sangre y avivaba los deseos de venganza- Koushiro, Daisuke, Myoga, Iruka y Alice serán os encargareis de esta misión. Yo capitanearé vuestro grupo. Por otro lado, vamos a dejarnos de remilgos y presionaremos con más fuerza a ese Inuyasha para que nos diga el paradero de su hermano que tanto odia. –esto último fue dicho con sarcasmo- Koga tú liderarás el grupo compuesto por Hakaku, Ginta, Anko y Totosai. El resto, Kakashi, Shikamaru, Sango, Miroku y Jiraiya irán con Naruto como jefe del equipo hacia China y que ese líder de Akatsuki nos cuente más cosas del pequeño Dead Moon.

El agente Iruka alzó la mano para pedir la vez para hablar.

-¿qué? –cediéndole la voz.

-con todo el respeto, somos cinco agentes y aunque contemos con usted, somos insuficientes para registrar de cabo a cabo un burdel.

-ahí coincido con él. –apoyó Jiraiya- tengo estado en burdeles de grandes dimensiones y se necesita más personal para hacer un buen registro.

-eso es verdad. –asintió Koushiro- si encontrásemos el burdel donde se encuentra el Dead Moon, si pretenden esconder a sus presas, mientras unos buscamos en un lado, ellos pueden aprovechar para esconderlas en el lugar registrado.

-además, -siguió Sango, a diferencia de los demás, preocupada- los tres líderes son altamente peligrosos. Con todo el respeto, pero siendo solo seis… -mordiéndose el labio inferior sin atreverse a continuar.

-¡COBARDES DE MIERDA! –espetó apoyando ambas palmas sobre la mesa tan bruscamente que asustó a algunos- ¡HAN MATADO A MÁS DE MILES CIVILES EN UN DÍA, EN NAVIDADES NI MÁS NI MENOS, Y VOSOTROS ESTÁIS AQUÍ ACOJONADOS DE MIEDO! ¡ESPABILAOS, JODER! –fastidiado por la poca confianza, se sentó en la silla frente a ellos soltando un largo suspiro. Un extenso silencio creció en la habitación, así como la pena y vergüenza en algunos- solo lo diré una vez, -volvió a hablar el capitán, un poco más calmado, pero con decisión- quién no tenga la confianza y la fuerza necesaria para enfrentarse al Dead Moon, ya puede salir por esa puerta.

Sin embargo, nadie se levantó de sus asientos. Quizás era por la lealtad que le tenían hacia el capitán, o porque levantarse era ser desprestigiado por su superior, o también porque se sentían positivos y poseían las cualidades necesarias para enfrentarse a la organización Dead Moon.

-neh… -fue Naruto el que hablaba ahora, sin alzar la mano- esto no viene al tema, pero es que no entiendo porque metes a ese periodista en el caso. –señalando a Miroku con recelo.

-porque durante unos años estuvo en el ejército y ya nos ha demostrado que es un francotirador, al ser capaz de disparar al mayor del Dead Moon, inutilizándole un brazo.

El culpable de tal hecho, sonrió orgulloso de sí mismo. Kakashi por su parte, le miró de reojo preocupado.

-teniendo tales habilidades, ¿yo no comprendo porque no siguió en el ejército? –preguntó Daisuke curioso.

-era muy estresante estar todos los días en un mismo sitio. Por eso, me busqué otro trabajo donde podía viajar y disfrutar de los placeres de la vida.

Algunos de los agentes le miraron con una gota. Perder a alguien tan efectivo por una excusa como esa, resultaba deprimente.

-olvidándonos de esos detalles sin importancia. –habló Taichi de nuevo- como no hay nada más que discutir o aclarar, quiero que os pongáis en marcha ahora mismo.

Con esas palabras, dio por terminada la reunión, dispuestos a cumplir las nuevas órdenes. Unas órdenes que serían inútiles, ya que cuando Kakashi estuvo solo, procedió a hacer una llamada telefónica y alertar a los líderes de los nuevos planes.

O.o.O.o.O.o.O

Las vacaciones para el personal que trabajaban para el Dead Moon habían llegado a su fin.

Las chicas raptadas volvían a ese trabajo tan desagradable; las VIP cansadas de discutir entre ellas, se dedicaban a meterse con aquellas pobres almas en desgracia; Ruki, la Reina, buscaba la oportunidad para hablar con Sora que seguía encerrada en la habitación de Yamato o con las otras dos chicas; y los tres líderes, gracias a Kakashi, estaban enterados de la nueva misión del jefe de la policía.

-por fin hace algo de provecho. –había dicho el rubio líder complacido. Atrás suya, estaba Kouji como el guardaespaldas que era- ¿qué hay con Inuyasha y su familia? –dirigiéndose a Sesshomaru.

-la policía ha debido de quedarse sin palabras al encontrar la casa vacía. Ahora sospecharán que en la policía hay un infiltrado del Dead Moon. –como Yamato, tras suya, estaba Jaken fiel a su líder.

-Kakashi sabe defenderse bien. –aportó Sasuke- ¿qué hay de "Las Fuerzas Especiales"? Ya deberían estar aquí. –mirando a su propio guardaespaldas.

-por razones de retraso y avería, sus respectivos aviones llegaran esta madrugada a Narita. –comunicó Gaara.

-pero, no entiendo, ¿por qué se han llamado a "Las Fuerzas Especiales"? ¿Por qué han tenido que abandonar sus respectivas posiciones principales de protección e infiltración? –quiso saber Jaken.

-porque pronto habrán grandes cambios y les necesitamos. –respondió Yamato.

-¿qué tipo de cambios? –preguntó entre intrigado y confuso, así como el resto de los dos guardaespaldas que miraban a sus líderes con atención.

-… -una sonrisa enigmática escapó de sus labios- muy pronto lo verás. Por cierto Kouji, ¿qué tal le va a Izumi? –preguntó de manera casual, pero que iba con segundas intenciones que Kouji no supo cuales eran, pero viendo la sonrisa que ahora aparecía en los labios de los dos líderes restantes, no serían nada buenas- ha vuelto al trabajo como las demás, ¿no?

-ah… sí…

-supongo que estarás al tanto de la pequeña competición que he hecho para conseguir el cargo del cuidado único y exclusivo de Sora.

-sí.

-y supongo que Izumi te habrá contado que si resulta ganadora, la liberaré del trabajo que tanto te desagrada por puros celos. –dijo con un toque maléfico.

Kouji escuchó como Sasuke y Sesshomaru reían por las palabras de Wolf, como si fuera un chiste divertido.

Jaken y Gaara no compartían la diversión, precisamente porque no le encontraban la gracia al asunto. Aunque mantuvieran su lealtad a los tres líderes, no dejaban de ser meros sirvientes sin voz a ofrecer sus opiniones sobre lo que hacían.

Quizás era por masoquismo que aún así les apoyaban y darían su vida si fuera necesario.

-sí. –volvió a repetir Kouji por tercera vez.

-ahhh… entonces, ¿antepones tu relación con una de las chicas capturadas a la amistad? –siguió Yamato con su interrogatorio.

-pobre Ken si se entera del poco compañerismo que le tienes. –uniéndose Sasuke a la broma.

-aunque a Ichijoji le pasa lo mismo que a Kouji. –agregó Sesshomaru- Enamorarse de una de las raptadas. –soltando una mueca despectiva- patético.

-hay que tener en cuenta que a diferencia de las otras que hemos raptado o asesinado, son buenas en su labor y por lo tanto necesarias. –dijo Yamato mirando de reojo a su guardaespaldas. Fijándose en cómo apretaba los puños con fuerza, guardando la rabia de recordar que su novia era una simple golfa en la organización y que tenía la oportunidad de ascender a algo muchísimo mejor y así poder estar juntos sin problemas.

-pero tampoco sería la primera ni la última en tener un puesto cómodo en la organización, ¿no es cierto Gaara? –argumentó esta vez Sasuke.

El pelirrojo aludió a que se estaba refiriendo a su hermana que en sus primeros días había sido una ramera que para sobrevivir del Dead Moon, se acostaba con todo hombre que se ofrecía, para después ascender, gracias a que él era el guardaespaldas personal de Dragon. Con su total lealtad y fidelidad a cambio, le había pedido un puesto algo menos vergonzoso para su hermana.

Kouji había sido otro el que durante tiempo atrás, se lo había pedido constantemente a los líderes, pero debido a lo bien que lo hacía su novia, siempre se lo negaban.

La culpa era suya por no hacer como los propios líderes y desechar todo rastro de sentimentalismo, aunque eso sucedía en el pasado, había que agregar, ya que actualmente tanto al líder para el que protegía, como para los otros dos, tenían un apego muy afectivo con sus presas especiales.

Pero en su caso, la culpa había sido del destino por haber traído a Izumi a la organización como chica raptada.

-

Un grupo de diez chicas alineadas tras la línea imaginaria, se encontraban asustadas y gimoteando por el miedo de haber sido secuestradas por el Dead Moon.

Frente a ellas, estaban los tres líderes, donde quién más se encargaba de echarles un ojo descarado era Yamato.

-preciosas. –murmuró Wolf complacido de ver como las chicas secuestradas tenían pinta de haber salido en las revistas de moda femenina- Jaken con ellas aquí, ¿cuánto conseguiríamos mensualmente?

-ahh… -el aludido hizo unas cuentas sobre el portafolios que tenía con toda la rapidez posible y cuando tuvo el resultado- aumentaríamos un treinta y siete por ciento.

-¿solo eso? –dijo Sasuke con decepción- es muy poco. Neh Sesshomaru fóllate a tu Perrita de una vez para que esté acostumbrada al oficio. Esos hombres cuanto más joven ven a su puta, más pagan.

-… -Sesshomaru miró con malos ojos al menor, donde a pesar de intimidar al resto, no consiguió ese efecto en Dragon, por lo que más furioso- ¡ELLA ES SOLO MÍA, QUE QUEDE CLARO! –repuso posesivo y contundente.

-pero si es solo una cría maloliente. De esas las hay a montones por ahí.

-habíamos acordado que la Perrita era solo para mi.

-¡basta los dos! –demandó Yamato cortante- solo necesitaremos que dos o tres chicas de estas, las más guapas y jóvenes, se conviertan en expertas en el tema y se dejen hacer de todo. –con esas palabras consiguió que las chicas se quedaran congeladas del espanto.

-¿cuánto ascendería así, Jaken? –preguntó Sasuke.

-ahh… -nuevamente nervioso pero fastidiado de que le tocara ser el tesorero del Dead Moon, hizo otras cuentas hasta conseguir el resultado- un sesenta y nueve por ciento.

-me gusta la cifra. –dijo Sasuke con doble sentido- bien Gaara te regalo unos días de relax, yo me ocuparé de la sala de vigilancia mientras tanto. –a través de esas palabras, lo que Sasuke pretendía decirle es que mancillara a una o dos de las chicas guapas de turno hasta conseguir lo esperado, hecho que Gaara comprendió.

Dando un paso hacia delante, se dedicó a buscar a la más guapa y joven, es decir, la que mejor vendería en el local. Todas las chicas, se dieron apoyo mutuo deseando no ser las elegidas.

Entre ellas, una joven rubia de ojos verdes trataba de pasar lo más desapercibida posible. Se maldijo por querer comprarse unos nuevos zapatos por capricho.

Sino lo hiciera, se habría quedado en su casita tranquila y no habría sido secuestrada por esa organización.

Si tenía un ángel guardián y lograba regresar a casa sana y viva, jamás volvería a comprar unos zapatos por capricho y mucho menos volvería a aquel centro comercial.

Sintió una mirada intensa clavarse en su figura, alzando la cabeza se encontró con uno de los chicos que estaban tras los líderes que la miraba con profundidad a través de sus ojos azules. De inmediato apartó su mirada verde de la suya.

Escuchó un gimoteo y gritos de ayuda. Al levantar la cabeza para saber, se encontró con la pobre elegida para que el mercado laboral del Dead Moon siguiera creciendo.

-buena elección Gaara. –dijo complacido Wolf- encárgate de ella. Que no quede rastros de inocencia o virginidad. –el pelirrojo asintió- necesitamos a otra. Kouji, ¿qué me dices?

El peli azul sin vacilaciones, como si ya lo hubiera decidido de antemano, fue en una dirección fija.

La chica lo vio acercarse a ella, y su corazón poco a poco empezó a palpitar con fuerza. Sintió como la agarraba fuertemente del brazo, como si quisiera marcarle los dedos sobre su fina y blanca piel.

-Wolf-sama, Dog-sama, Dragon-sama prometo hacer a esta chica conforme a lo que deseáis. Si es posible, ¿podría quedármela como juguete sexual?

La rubia le miró entre asustada e indignada.

-no hay problema. –fue la respuesta afirmativa de uno de ellos que sorprendió más a la rubia.

Después, lo que sucedía a su alrededor, fue una ilusión donde su cuerpo empezaba a ser una pluma que transportaban con libertad.

Iba a perder su dignidad y su orgullo a manos de hombres desconocidos que pagarían por esos servicios tan nocivos.

Dios… que alguien la ayudara…

-

-eh, oye… -se sintió sacudida bruscamente- ¿quieres despertar Izumi?

La rubia volvió en sí, dándose cuenta de las circunstancias de lugar en la que se encontraba. Una habitación oscura con aquel joven de cabellos azulados que sabía su nombre.

-¿cómo sabes cómo me llamo? –preguntó en una mezcla de confusión y miedo.

-cuando el Dead Moon captura a alguien, investiga toda su información personal. –explicó con gravedad- pero, tú y yo ya nos conocemos de antes. –añadió con una sonrisa propia de sus líderes.

-¡yo no conozco a gente que apoya a esos locos asesinos! –exclamó sin más.

-¡NI LO VUELVAS A REPETIR! –bramó Kouji encolerizado que puso blanca a Izumi. Del terror, no se percató en que Kouji había echado un vistazo hacia la puerta cerrada para después tragar saliva- ahora escúchame bien Izumi, procura no decir nada contra ellos sino quieres que te maten.

Izumi solo asintió con la cabeza, con el corazón todavía palpitándole, sumisa a lo que cualquiera podría ordenarle.

Kouji advirtiéndolo, suspiró cansadamente y se sentó en el borde de la cama, a su lado. Entrelazó sus propias manos para mirar el suelo con sumo pesar.

-se ve que no me recuerdas. –dijo de repente- es normal. Después de todo, eras más amiga de mi hermano Koichi. Yo era el antisocial del colegio.

Con esas palabras, la rubia despertó del trance y lo miró con sorpresa, reconociéndolo ahora.

-¡Minamoto Kouji! –era tal el asombro que se levantó bruscamente, al tiempo que lo señalaba con el índice.

-no sé si alegrarme de que hasta me recuerdes con apellido. Después de todo, en aquellas, como mis padres estaban divorciados, Koichi y yo teníamos apellidos diferentes. –alegó con una extraña expresión.

-¿qué… qué haces aquí metido? –sin embargo para Izumi aquello era secundario, lo más primordial es que el hermano de su mejor amigo en el colegio, se encontraba en una turbia organización.

De niños, aquel chico que tenía delante se la pasaba solo, ignorando a los que trataban de conseguir su simpatía. Aunque su informe como estudiante de primaria no terminaba ahí, era protagonista de pelearse con chicos de secundaria e incluso con universitarios; tenía a la mitad de las niñas del colegio tras suya, el cual aquellas valerosas que se atrevía a declararse, sufrían rechazos humillantes; y para terminar, se descubrió que él, siendo un chiquillo de once o doce años, se acostaba con una de las profesoras. Sin duda, aquello último había resultado un gran escándalo que le había costado el puesto a aquella profesora. Él sin embargo, como su padre se había ocupado de solucionarlo con dinero, no le abrieron un expediente que le habría costado su expulsión.

Izumi de aquellas, pensaba que aquel niño acabaría mal. La única salvación era su mejor amigo y hermano de él, Kimura Koichi.

Era testigo de la de veces en cómo su mejor amigo lo reprendía suavemente, viendo culpabilidad en el rostro de aquel Kouji de once o doce años.

-¡dios! –el pasado oscuro de aquel sujeto la abrumaba y verlo en semejante organización, no podía hacer otra cosa que compadecerse del pobre Koichi. Adoraba tanto a su hermano que debería ser un trauma para él- ¡Koichi debe estar muerto de la decepción!

Kouji la miró brevemente con gravedad y luego el suelo como si algo interesante hubiera ahí.

-él ya está muerto. Murió en un accidente como mis padres. –confesó con tristeza.

-¿muerto? ¿Koichi? –impactada por esas palabras, Izumi se sintió sin fuerzas. Como si tuviera el cuerpo de plomo, se sentó sobre la cama donde las primeras lágrimas no tardaron en aparecer. Aunque desde que se habían graduado en la primaria hubieran perdido el contacto, eso no significaba que ya no lo siguiera considerando su mejor amigo. Después de todo, Koichi era todo lo contrario a su hermano gemelo. Afectuoso, considerado, social, educado. El tipo de hijo y amigo ideal. Y ahora aquella persona ya no estaba en este mundo.

-resulta deprimente. –con una mueca graciosa, Kouji prosiguió con la historia- durante muchos años, mi hermano había estado mediando entre mis padres para que volvieran, y cuando lo había conseguido, fuimos a celebrarlo los cuatro juntos y… -recordando con gran pesar aquel accidente.

Aquel deportivo rojo con su conductor tope chulo por poseer un coche caro. El cómo se burlaba haciendo eses delante del suyo propio. En como se había colocado detrás suya y había deslumbrado a su padre con los faros delanteros, cayendo por aquella pendiente abajo.

Los ojos de Kouji se cerraron fuertemente al recordar todavía con lo que se había encontrado al recuperar la consciencia.

Sus padres ya muertos, pero con sus manos unidas, símbolo de una unión, rota por la muerte.

Su hermano gemelo protegiéndolo con su propio cuerpo, pero todavía con vida.

Y él llamándolo entre desesperos, obteniendo una débil pero tranquila sonrisa de su hermano.

Con su fuerza de voluntad, se había encargado de cargarlo y subir con él por aquella pendiente, con el deseo de encontrarse con cualquier coche que los llevara a un centro médico o al menos llegar a la gasolinera más cercana y pedir ayuda.

Sin embargo, aunque pasaron cuatro coches, ninguno de ellos se había detenido.

Durante dos noches, perdido en aquella carretera solitaria sin encontrar la bendita gasolinera, había estado caminando con su hermano a hombros. Fue cuando sintió su cuerpo enfriarse… parándose para hablarle entre lágrimas para que no se muriera… para que no le dejara solo…

Pero sus esfuerzos habían sido en vano, Koichi había muerto en sus propios brazos.

Después, no supo cuanto tiempo había pasado, incluso cuado habían pasado decenas de coches con sus felices familias sin detenerse y prestar algo de ayuda. Solo un coche oscuro se había parado, saliendo de ahí sus tres líderes.

Todavía recordaba como en silencio habían observado el panorama.

Él que ya conocía de sus hazañas, solo deseaba que lo mataran para reunirse con su hermano el cual había apretado con fuerza.

-"la muerte no soluciona los problemas. Solo el poder y la venganza es lo que impera este mundo"

Esas palabras, aún no sabía de qué líder habían provenido, pero fueron efectivas para compartir sus ideales y aceptar la oferta de unirse a ellos.

Gracias al entrenamiento que el Dead Moon le había sometido, así como ganarse el papel de miembro efectivo dentro de la organización, se había ocupado personalmente de hacer venganza sobre aquel conductor que había llevado a su familia a la muerte.

-

Izumi solo se encontraba en silencio, compadeciéndose del dolor de aquel chico que tenía delante. Llorando ella misma por la pérdida de su mejor amigo.

-pero tienes razón, Koichi desde su tumba, debe de estar decepcionado. Quizás es por eso, por su memoria que quiero ayudarte.

-¿ayudarme?

-no sé si lo sabes. Pero los tres líderes cuando ven que sus chicas raptadas ya no dan más de sí, las matan sin remordimientos y las tiran en cualquier lugar. –mirándola, donde la tristeza de sus recuerdos se había evaporado, para verse una expresión seria- yo solo soy el guardaespaldas de Wolf-sama. Dog-sama, Dragon-sama y él me han salvado la vida y me han ayudado en mi venganza. Yo no pienso cuestionar o retractar sus acciones. Por eso, la única forma de salvarte es que seas bien efectiva en este trabajo.

-… -el sentimiento de terror volvió a rodearla. Lo que Kouji trataba de decirle, es que debía ser buena en un trabajo, donde otros pagarían por manosearla y liberarle de todo orgullo y prestigio- no… no puedo…

-¡por favor! –de un salto Kouji se colocó frente a ella, sujetándole firmemente de los hombros desesperado- no me sentiría bien conmigo mismo, si permito que la chica que tanto le gustaba a mi hermano muera, si puedo evitarlo.

Los ojos de la chica se abrieron como platos, ante semejante revelación.

-él nunca te lo dijo por miedo a perder tu amistad, pero estaba muy enamorado de ti. Por eso, por su memoria, quiero protegerte y librarte de un final que será peor que el propio infierno.

-yo… -todavía abrumada por tantas revelaciones en pocos minutos.

-Izumi, te juro que si puedo, te libraré de venderte a otros. Pero por favor, no lo niegues y acata las órdenes del Dead Moon sumisa.

Fue entonces cuando Izumi descubrió que aquel chico no era tan malvado como lo había pintado de niña y cómo creía que seguía siendo. Kouji era alguien sensible, y muy necesitado de cariño.

Con la yema de sus dedos, perfiló su mejilla en una sutil caricia, como si fuera una muñeca de porcelana.

Con fuerza, cerró sus ojos por unos segundos, a medida que respiraba con fuerza. Volvió a abrirlos, encontrándose reflejada en aquellos orbes como cielo oscuro.

-yo haré mi trabajo, con la condición de que estés a mi lado. –pidió, obteniendo un asentimiento de cabeza inmediata. Izumi se sintió más tranquila y le rodeó el cuello- enséñame entonces. –uniendo sus labios con los suyos, así como pegando su figura femenina a su cuerpo masculino.

-

No se necesitó más de tres días para que se enamoraran.

Kouji la había estado preparando durante dos semanas para el trabajo que cuando descansaban, se ponían hablar del pasado con el tema favorito para Minamoto, su hermano. Con ello, se habían descubierto el uno al otro y se habían gustado mutuamente. Desde entonces, cuando la veía con otros, tenía que aguantarse las ganas de pegar a aquellos hombres que tocaban a su novia, pero era por eso, que ella seguía con vida.

Él, en cambio, estaba asegurado en la organización, pero ella estaba atada. Un movimiento en falso y por mucho que fuese su novia, sus líderes se desharían de ella.

¡A la mierda la amistad con Ken!

Si aquel puesto supondría un ascenso en su novia, así como tener un seguro de vida en el Dead Moon y dejar de ser tocada por otros, pues apoyaría a su novia como candidata al puesto y usaría su poder como guardaespaldas del máximo líder.

-Wolf-sama, -el rubio, así como los otros líderes y hasta los dos guardaespaldas le prestaron atención- antes me ha preguntado si antepongo la amistad de Ken a una relación amorosa con una de las raptadas.

Por alguna razón, Jaken tragó saliva nervioso.

-contesto con absoluta rotundidad. –prosiguió Minamoto con seriedad- Me importa más Izumi que una amistad con un miembro de la organización que puede ser igual que Wallace.

Con aquella frase, exponía con claridad que Ichijoji podía ser igual de traidor que los que habían caído en aquella organización y eso alarmaba a Gaara y a Jaken por su desconfianza ante sus propios compañeros.

-… –Yamato, por su parte, inexpresivo, se levantó para dirigirse hacia él.

Kouji se puso nervioso. Quizás había hablado de más y había metido la pata. Pero por Izumi, por la memoria de su hermano, que haría lo que fuera.

Yamato se iba acercando más y más, donde su grandeza y poderío lo intimidaron y bajó la cabeza sumiso.

Ahora fue el turno de Gaara tragar saliva. De reojo, observó el rostro tranquilo de sus líderes, como si supieran lo que iría hacer.

-… -el rubio líder pasó por uno de los lados del joven Minamoto que seguía con los nervios a flor de piel. A cortos pasos, se fue encaminando hasta el ventanal observando el horizonte, aunque fuese en apariencia. A través del reflejo del cristal escrutaba la espalda de su propio guardaespaldas que se mantenía congelado en el sitio- ¿en verdad crees que Ken puede ser un traidor? –le preguntó.

-… -Kouji no contestó, puesto que la respuesta era evidente. Ichijoji era igual de leal que él a la organización, aunque por muy extraño que sonara, debido a su amabilidad jamás pudo subir de rango como él había hecho.

-¿y bien? –apremió Yamato.

-no. –contestó finalmente rendido.

Y no hubo más palabras, tan solo un extenso silencio donde nadie se movió, algo que ponía en tensión a los guardaespaldas. Esperaban que alguno de sus líderes dijeran algo para salir de esa habitación, donde de repente se había convertido en una montaña rodeada de llamas a la espera de la lluvia para poder escapar.

El sonido de un móvil que les pareció los truenos de las nubes al juntarse para que cayeran las gotas de agua, los alivió.

-¿qué ocurre? –preguntó Sesshomaru serio con su teléfono móvil en la oreja.

A medida que iba escuchando la conversación, fue entrecerrando los ojos. Yamato se giró a verlo con curiosidad, así como Sasuke.

-comprendo. –colgando el aparato con brusquedad- Jaken, dile a Shino y a Henry que se preparen. Y busca a Rin, que esté en mi habitación en diez minutos. –ordenó apresurado, al tiempo que se levantaba.

-¿qué ha pasado? –preguntó Sasuke.

-la policía ha vuelto a la guarida de la organización de mi padre y la han puesto patas arriba. –espetó con fastidio.

Y sin decir una sola palabra más del asunto, se marchó del despacho dando un portazo en el proceso que sobresaltó a los tres guardaespaldas.

-Gaara, Kouji, id a la sala de vigilancia y observa todos los policías que están tras nuestro rastro e infórmanos de sus movimientos. –fue la orden que dio Sasuke como medida de precaución.

Estos no tardaron en acatarla, quedando en esta ocasión Yamato y Sasuke solos en aquel despacho.

-ahh… -contestó Sasuke como respuesta afirmativa, comprendiendo a qué se estaba refiriendo- por los datos de Kakashi, todavía nos quedan unas semanas para que la policía registre este local.

-… -mirándole con una misteriosa sonrisa- es mucho tiempo del que disponemos. Para cuando la policía llegue, ya habremos incluso dado los ascensos y descensos de nuestros aliados.

-¿piensas darle ESE puesto a Sora? –preguntó Sasuke un tanto extraño.

-¿acaso no piensas hacer tú lo mismo con tu presa? –preguntó Yamato esta vez enigmático.

-… -¿darle ese puesto a Sakura? Era cierto que ahora la tenía de su lado, pero no la veía de la misma manera como Yamato a Sora.

¡No!

No podría darle ese puesto. Era un puesto muy importante que ni siquiera la Reina tenía y eso que durante años había sido novia oficial de Yamato.

Así que, ¿cómo iba a darle semejante puesto si entre ellos lo único que había es una amistad efímera?

No tendría sentido darle a Sakura el puesto de…

-¡hn! Solo mencionarlo daría risa. –murmuró de improvisto, por lo que Yamato le miró algo raro por escucharle hablar solo.

Quizás era por esa leve despreocupación que tenían tanto Wolf como Dragon, que no se percataban que tras la puerta entreabierta, la figura de Karin oculta entre las sombras, había estado espiado lo que tanto le fastidiaba. Su máximo líder con un asunto que dejarían a la zanahoria aquella en una posición mejor que la suya; al menor vacilando sobre la pelo chicle, donde ahora la tenía tan en consideración, que no podía creer que se acostara con semejante tabla de planchar cuando ella estaba mejor dotada; y por último al mayor, donde al parecer iba con un enfado encima que podría beneficiarse, para vengarse de la humillación sufrida hace meses. Aunque para eso, necesitaba la ayuda de Kagura y de Mimi. Pero también, debía jugar bien sus cartas. Sacando un pequeño móvil, marcó un número en especial.

O.o.O.o.O.o.O

Fastidiada, así estaba Sakura, la cual se dedicaba a soplar para descargar toda esa ira que tenía acumulada. A su lado, Sora reía divertida mientras tomaba su zumo de frutas en aquel local tan desvergonzado, como natural para ambas jóvenes.

-¡maldición Sora! ¡No tiene nada de gracioso! –expuso eufórica.

-disculpa, pero es que creo que tienes una idea equivocada.

-¡¿qué idea quieres que tenga, entonces?! Aparece ese guardaespaldas enano, llevándose a Rin porque son órdenes de Dog.

-y ya te dije que recibí una llamada de Yamato, explicándome la razón para que no pensáramos nada raro.

-¡es que lo raro, es que Dog se la lleve en sus salidas, cuando sabemos que Rin no ha pisado la luz del día, en sabe dios cuanto tiempo! –argumentó en alto, donde algunos de los clientes se habían parado a observarlas- ¡DEJAME DE MIRARME, VIEJO VERDE! ¡NO ESTOY EN VENTA! –ordenó con mayor fiereza, a lo que el hombre intimidado por el genio de la Haruno, se marchó con la cabeza gacha.

-últimamente estás un poco irascible. –comentó aún entre risas.

-la culpa la tiene ese dragón tan consentido. –rodando los ojos hacia alguna parte del local- no le gustan los dulces, pero desde que le regalé ese chocolate fallido me lo anda pidiendo cada vez que se le antoja.

Sora volvió a reír divertida.

-¡pero ese no es el asunto! –volvió con su mal humor ante su divertida amiga- Rin no tenía porque irse con ese hombre, cuando antes la dejaba frente a esas víboras de las VIP.

-según lo que Yamato me dijo en una ocasión, –jugando con su vaso- es por su primo. –Sakura enarcó una ceja confusa. ¿Qué tenía que ver ese tipo con Rin? Sora como si le leyera la mente, se echó hacia atrás y sonrió con nostalgia- ¿recuerdas… aquella vez cuando yo me había escapado, porque me sentía completamente sola y traicionada?

-claro. Parte de culpa la tuvo ese dragón consentido y Dog por habernos retenido, sin poder avisar.

-en realidad, os retuvo por el primo de Yamato que es un conquistador que no se corta. Esto es una suposición mía, pero creo que les molesta que otro hombre nos pretenda.

Sakura la miró raro, donde en su mente, rememoraba todo lo sucedido con su captor. Desde sus palabras arrogantes y llenas de superioridad hasta sus actos sádicos. Tenía también su lado gentil y amable, pero enfocado únicamente hacia su hermano.

Y la pelirroja le estaba diciendo, prácticamente, ¿qué Uchiha Sasuke, su captor, estaba celoso?

¡Por favor!

Antes las ranas criarían pelo.

Aunque no podía negar, que cuando era considerado, lo veía con otros ojos. Después de todo, su captor era alguien muy atractivo; con un cuerpo de infarto; y en la cama… dios… ni en sus sueños más húmedos se realizaba todo lo que siempre había deseado…

Un leve suspiro escapó de sus labios…

Ese hombre era el hombre de sus sueños.

La risa cantarina de su amiga, le devolvió la cordura y se regañó consigo misma por pensar esas cosas, así como con la pelirroja por insinuar cosas absurdas.

-¡MALDITA SEA SORA! no sé si es porque estás con ese Lobo o si todavía no estás curada del resfriado que desvarías, pero desde luego un golpe en la cabeza sí que te han dado.

Sora seguía riendo como si nada, atrayendo la atención de varias personas, entre ellas Mimi que la miraba con profundo odio y eso se apreciaba cuando destrozaba con rabia las flores que tenía en sus manos y que uno de los clientes le había regalado con anterioridad.

-pronto podrás librarte de esa mosquita muerta. –había argumentado Kagura a su espalda- ven, Karin tiene algo interesante que contarnos.

O.o.O.o.O.o.O

Con la mirada puesta en el cristal del coche, Rin comprobó como las nubes se habían aglomerado.

Negras eran su color, señal de que muy pronto se avecinaría una fuerte lluvia. Giró sus ojos verdes hacia el interior del vehículo encontrándose en la compañía de la soledad, como aquellos días cuando se la pasaba en la habitación de Él, esperando con dolor su llegada para que su calvario comenzara.

Sin embargo, eso era cosa del pasado.

Llevaba un tiempo, en que se portaba bien con ella. Más bien, su buena relación se había iniciado a partir de aquel día en que se lo había encontrado manco. De hecho, había dejado de sufrir constantes abusos tanto sexuales como psicológicos.

Ojeó su exterior, donde un hombre, el aliado del Dead Moon daba vueltas en círculos, pálido como la muerte.

Por lo que había escuchado en el coche, la fortaleza del padre de su captor había sido invadida por la policía, y aquel hombre, Byakuya recordaba vagamente su nombre, era el encargado de protegerla así como a los dos sabuesos, Bakusaiga y Tokijin, que habían sido capturados por la policía. Era por esa razón, que su captor más los aliados que había reclutado, habían ido en rescate de los dos sabuesos, dejándola a ella en el coche con Byakuya como vigilante de su persona, como única oportunidad, de enmendar su error y ser perdonado de la muerte.

Se acomodó en su asiento mullido, mientras se tocaba las perlas que Él le había regalado en navidades. Por orden suya, tenía que lucirlas todos los días. Para que resaltaran, tenía que ponerse costosos vestidos, llamando descaradamente la atención de los clientes del local.

Un suspiro escapó de sus labios, al recordar la de veces en que su amiga Sakura bramaba en furia contra aquellos hombres o como Sora les ordenaba que desaparecieran de su vista. Y ella mientras tanto, silenciosa, sin defenderse, simplemente dependiente.

Un aura de tristeza la invadió.

Le disgustaba ser dependiente; le disgustaba ser sumisa; le disgustaba tragarse los insultos sin querer defenderse; le disgustaba todas esas cualidades en su personalidad.

Antes no era así.

Pero… había vivido un verdadero infierno, y no solo con el Dead Moon.

El mundo de fuera era tan terrorífico como el que había en el local cuando había estado sola.

Volviendo a fijar sus ojos verdes en el exterior, no pudo evitar preguntarse.

-¿acaso es así como realmente soy?

Como si la respuesta apareciera, el sonido de unas sirenas de policía, se escuchó en la distancia, acercándose al lugar.

Los dos coches patrulla, se situaron de manera que el auto del Dead Moon quedase acorralado y sin poder escapar.

Cuando la puerta de uno de los coches se abrió, Rin se quedó congelada al ver a Koga salir de él.

Su largo cabello negro recogido en una coleta alta, ondeaba al viento. Su mirada celeste, escrutaba a su vigilante con dureza, así como observar de soslayo al coche donde ella estaba. Antes de que sus ojos entraran en contacto, Rin se apartó con toda la discreción posible del ventanal, deseando que no la viera.

El temblor le recorrió el cuerpo entero; el color de su piel pasó a ser blanco; la capacidad de raciocino había desaparecido… ahora en su mente, estaba aquel hombre… todo lo que en el pasado le había hecho y también…

-Sesshomaru-sama… -susurró su nombre, deseando que apareciera de manera magistral como siempre hacía.

De reojo, observó como Koga se dirigía hacia Byakuya, mientras que otros se dedicaban a registrar el coche en el que estaba.

Que no la viera…

Que no la viera…

La puerta donde estaba ella, se abrió. Por instinto, miró hacia el lado contrario deseando que él no la reconociera.

-aquí solo hay una chica, inspector. –para su fortuna, no se trataba de Koga, sino uno de los muchos agentes.

-es la hija de mi jefe. –escuchó como Byakuya respondía.

-en el maletero no hay nada sospechoso.

-tampoco por aquí.

Escuchaba las voces de otros agentes.

-¡lo ve! ya les he dicho que nosotros no tenemos nada que ver con el Dead Moon. –explicaba Byakuya ligeramente nervioso.

-disculpe, pero hemos recibido una llamada de alguien confidencial que nos anunciaba que Dog se pasearía por esta zona. –dijo Koga como excusa.

Rin afinó el oído.

¿Había escuchado bien?

¿Alguien había dado el chivatazo de su localización?

Pero, ¿quién?

-de todas maneras, es muy peligroso que sigan aquí. Si me siguen, les escoltaremos hasta que estén a salvo. –oyó como agregaba- esperaremos hasta que su jefe regrese.

¡Dios!

¡No!

-no… no es necesario… -balbuceó Byakuya más nervioso- quizás se tarde… ya sabe como son esos jefes cuando quieren comprar un terreno… -riendo tontamente.

Koga alzó una ceja con aire desconfiado.

-aunque tengamos que esperar hasta la noche, no podemos dejarles solos. Es el protocolo.

-de verdad, que no es necesario.

La insistencia provocó con claridad que desde Koga hasta los agentes sospecharan de ese hombre, algo que Rin podía suponer por el teatro tan malo que Byakuya daba.

Si descubrían a su captor, lo capturarían o en el peor de los casos, aquello se convertiría en un río de sangre, donde quizás Él podría morir.

Después llegarían hasta Wolf y Dragon.

Y entonces, Sora y Sakura volverían con aquellos que las habían traicionado, algo que no deseaban.

Sora amaba a Wolf y viceversa; y Sakura necesitaba a Dragon para saber la verdad de su hermana fallecida.

-todavía no me ha dicho el nombre de su jefe. –dijo Koga intimidante.

-ah pues… se llama… eh… se llama…

Suficiente prueba de que aquel hombre tenía algo que ver con el Dead Moon.

-¡registrad los alrededores! –fue la orden inmediata de Koga.

-ah… -Byakuya se sintió al instante nervioso de que descubrieran a su líder.

-¡esperad!

La voz de Rin nunca había sonado tan alta y decidida como en ese momento.

Con los ojos cerrados donde pequeñas lágrimas escapaban, apretó la tela del vestido.

Ya no había vuelta atrás.

Ya había elegido.

Les protegería, aunque eso supusiera regresar con su peor pesadilla.

Trató de serenarse, de poner esa cara de "Perrita" que a Dog tanto le encantaba. Contó hasta cinco y con sus lágrimas cayendo sobre sus mejillas, sacó un pie y luego otro.

El rostro incrédulo de Koga fue de película como la consternación de Byakuya.

Rin salió por completo del coche, donde el viento meció sus cabellos llevándose consigo aquellas lágrimas que caían una detrás de otra.

-¡¿Rin?! –exclamó Koga sin poderse creer que era esa joven. Aunque siguiera igual que antaño, había algo en ella que la hacía más hermosa.

A pasos apresurados, olvidándose de sus compañeros de oficio y de Byakuya, se acercó a Rin.

Incapaz de sostener su mirada, Rin agachó la cabeza como medida de protección.

Pero a Koga le dio igual, la abrazó con fuerza sin ser correspondido.

-¡te he echado de menos! No sabes cuánto te he echado de menos.

Rin volvió a cerrar los ojos con más lágrimas, mientras su cuerpo se convulsionaba de terror.

Esa cercanía… tener su cuerpo demasiado pegado al suyo; sus manos tocándola lascivamente; su nariz oliéndola como un loco depredador…

Era lo que imaginaba…

Él era el mismo… el mismo loco obsesivo… su principal pesadilla…

Nunca pudo agradecer cuando se separó de ella, pero sus ojos celestes marcados por la lujuria, desnudándola con la mirada le producían pánico, pero ahora… ahora debía serenarse y proteger a su captor, al Dead Moon, a Sora y Sakura. Tenía que hacer que se fueran del lugar.

Volvió a contar hasta cinco, recordando esa cara de póquer cuando usaba pese a que deseaba llorar y lamentarse.

Pensó en Él y lo que le sucedería…

Cerró los ojos y miró a su pesadilla con inexpresividad.

-Byakuya no tiene nada que ver con el Dead Moon.

-¡JA! Cualquiera lo diría por su actuación. Además si hemos recibido la información confidencial de que el Dead Moon estaría por esta zona, poco creíble nos resultas, monada. –se burló uno de los agentes.

-¡cuando Rin habla hay que escucharla! –bramó Koga con furia hacia el agente que retrocedió asustado y sin comprender el porqué de su actitud. Con una falsa dulzura, Koga se enfocó en la adolescente, mientras sujetaba un mechón entre sus dedos- continúa, preciosa.

Ayuda… quería gritar pidiendo ayuda…

Pero…

-no existe ningún jefe. Solo estamos él y yo.

-¿por qué? –fue la pregunta inmediata de Koga, notando como apretaba con fuerza su mechón. Se quejaría de dolor, pero Dog la tenía bien entrenada contra el dolor.

Tragó saliva por lo que a continuación diría.

-estamos en un descampado, aislados de la civilización, ¿no resulta obvio?

Byakuya tenía la boca completamente abierta de la impresión por semejantes mentiras.

-¡ARRESTADLE!

¿Cómo?

Antes de que pudiera replicar, Byakuya fue apoyado frente al coche donde el agente se había encargado de esposarle, mientras le leía sus derechos.

-¡imbécil! Tener relaciones con una menor es un delito. –bufó Koga con desprecio, mientras observaba como Byakuya era metido en el auto policial, clamando su inocencia y sus mentiras.

Rin solo agachó la cabeza culpable, pero conocía muy bien a su captor y sabía que aquel segundo error le costaría la vida.

Por lo menos, Él estaría a salvo…

-…solo yo puedo tocarla… -escuchó como Koga murmuraba, para ver de nuevo esos ojos lascivos.

…Él estaría a salvo, a costa de su vida.

---

El tono de la sexta sinfonía de Beethoven unidos a la caída de dos cuerpos sin vida, fueron el complemento perfecto para que Jaken viera aquello como las típicas películas de terror con su música de fondo.

Cogió su móvil donde la melodía se reflejaba perfectamente con la imagen de su líder, que observaba fríamente a los dos policías, que habían osado tener en su poder los dos sabuesos y que habían recibido la muerte como castigo.

Sesshomaru se había encargado en persona de ese cometido mediante el arma de fogueo que enfundaba tras su gabardina oscura.

-¿no piensas cogerlo, Jaken?

-oh, sí. Ah… ¿hai?

Dog se fijó en cómo Shino cogía las correas de sus dos perros donde de nuevo estaban en su posesión. Ardía en deseos de permitirles que se comieran los órganos internos de sus víctimas, pero estando muertos no le resultaría de ninguna satisfacción.

-¡¿Qué la policía se ha llevado a Byakuya y a la mocosa?!

Sus pensamientos vengativos quedaron en lo más hondo al escuchar aquel anuncio. A pasos agigantados, se dirigió hacia Jaken, arrebatándole el aparato.

-¡¿qué ha pasado?! ¡DÍMELO DE UNA VEZ!

-"la cámara de vigilancia ha detectado a dos coches patrullas, aparcados en vuestro punto de localización. –que fuera Sasuke el que hablara, alivió a Sesshomaru de poder escuchar una explicación clara y convincente- Gaara y Kouji nos han informado de inmediato, pero cuando llegamos solo pudimos ver como metían a tu presa en el coche. He rebobinado la grabación, pero ya debes imaginar con qué calidad podrá verse."

-¿pero dónde está Rin y ese inepto de Byakuya? –eso era lo que más le interesaba. Ya sabía que el sistema de vigilancia de la organización de su padre estaba anticuado, pero nunca tenían tiempo para poder actualizarlo.

-"seguro que estarán en poder de la policía. De todas maneras, te aconsejaría que regresaras y vieras la grabación con tus propios ojos."

Por el tono de su voz, dedujo que había visto algo que no le gustaría.

Cortando la llamada, se encaró hacia sus aliados.

-regresamos.

---

En el local, Sasuke suspiraba con fastidio mientras miraba serio a Yamato. Atrás sus dos guardaespaldas, se encontraban sin saber que decir.

-¿qué interpretas tú viendo esto? –fue la pregunta seria del rubio sobre la película detenida en una escena en particular, la cual se encontraba medio borrosa.

-con esta calidad de vídeo y sin audio, solo lo interpreto de la misma manera que lo hará él.

-la va a matar. –sentenció seguro con un hondo suspiro- y eso no le va a gustar a Sora.

-yo también lo haría. –confesó mirando la escena- desde luego no perdonaría a Sakura si saliera de donde no le corresponde, abrazarse a otro e irse tan tranquila.

-… -sentándose en el otro asiento disponible- Sesshomaru se pondrá loco de atar. –cerrando los ojos con pesadez- Kouji, Gaara cerrad el local y que todos vuelvan a sus habitaciones. Que Ken y Miyako se queden en mi cuarto con Sora.

-ahora mismo. -dijo Gaara saliendo de la habitación seguido de Kouji para acatar la orden.

-¿crees que Sesshomaru sea capaz de entrar en tu habitación? –le preguntó el Uchiha.

-no quiero que esté sola. –fue su respuesta.

-¡hn! Te estás amansando, Lobo.

-me alegra que aún tengas sentido del humor. –repuso Yamato con cierta ironía.

O.o.O.o.O.o.O

Karin reía orgullosa. El cierre del local de manera repentina, era la confirmación de que su plan había dado resultado.

-así que la policía te ha enviado. –comentó Kagura con indiferencia.

-más bien, el Akatsuki a la policía, y ellos aquí. Pero odio que la gente débil me digan lo que tengo que hacer. Por eso no les he cantado la localización. Aquí vivo a cuerpo de reina y hago lo que me da la gana.

Una mueca escapó de los labios de Kagura. Cruzando las piernas, exponiendo la piel desnuda de su pierna, procedió a abanicarse, para mirar divertida a su amiga.

-sé a lo que te refieres, querida. Pero creo que por culpa de esas tres no lo gozas con plenitud.

-por eso les he informado de la localización de la Perrita. Por lo que sé, ella y el agente Koga ese, fueron amantes en el pasado, aunque más correcto es decir que ese hombre está completamente loco por esa niña y ella le tiene miedo.

-¿y en qué nos ayuda ese dato? –preguntó curiosa Abazure.

-antes he escuchado a Dragon y Wolf como aseguraban de que Dog matará a la Perrita. Se ve que han debido de malinterpretar una escena donde sale el agente abrazando a esa mocosa.

-vaya con la Perrita, y eso que era tonta. –murmuró Kagura divertida, imaginando el rostro de su amante cuando lo viera.

-por eso Kagura, tú tienes ahora la oportunidad. –sonriendo con satisfacción- deberás llenar el veneno en la mente de Dog-sama y así no vacilar cuando mate a la mocosa.

Kagura dejó de abanicarse para analizar a la pelirroja.

-eso solo me beneficiaría a mí. –cerrando el abanico de manera brusca- ¿acaso quieres que me crea que has trazado un plan pensando en mí? –preguntó suspicaz.

-piensa un poco, querida. Si Dog mata a la Perrita, ¿crees que eso le gustará a la Zanahoria y a la Pelo Chicle? –el ruido chirriante hizo que ambas mujeres rodaran sus ojos hacia Mimi que también estaba presente. El mero hecho de escuchar el nombre de Sora, aunque fuera mediante un insulto, era suficiente para que su odio se incrementara y arañara la mesa con sus largas uñas- aunque pensándolo mejor, -con una nueva idea en mente- el acercamiento de Wolf y esa Zanahoria es muy profundo. Mimi-chan, ¿te ves capaz de matar a esa Zora?

La chica la miró con especial interés, todo lo contrario a Kagura que parecía alarmada.

-¡eh! ¡Espera un momento! Me disgusta como a vosotras esa pendorra de Sora, pero matarla, sería provocar una ira descontrolada en Wolf-sama y eso es muy peligroso. Además, se daría cuenta enseguida que nosotras somos las culpables.

-Kagura, si continuamos siendo tan consideradas, seguiremos siendo unas putas perdedoras y yo tengo mi orgullo para lo que me conviene.

-… -aunque parte llevaba razón, seguía con la idea de que aquello era demasiado peligroso.

-y en todo caso, siempre podemos culpar a las traidoras de Ino y las demás.

-pero sigues sin beneficiarte de todo esto. –insistía Kagura.

-¿te crees que a la Pelo Chicle no le afectará perder a sus dos amiguitas? Estoy convencida que exaltará en cólera contra Sasuke-kun y entonces… byebye Flor Marchita.

-Karin tiene razón, -apoyó Mimi que lucía más inexpresiva de lo habitual- el que no arriesga, no gana. Además, -entrecerrando los ojos- si Yamato no es mío, no lo es de nadie.

-¿o quieres seguir siendo la secundona por culpa de una insignificante mocosa sin hogar? –continuó la pelirroja con palabras suculentas para que la apoyara en su plan.

Tentada por esa teoría, Kagura apretó con fuerza su abanico hasta casi romperlo. El hecho de que aquella niña ocupase principal atención en Dog, la enerva de sobremanera.

-acepto. –fueron las palabras tan esperadas.

O.o.O.o.O.o.O

Cuando Sesshomaru había escuchado el tono misterioso de Sasuke, ya sabía que vería algo que le disgustara, pero jamás podría creer que se tratara de la traición tan descarada de su presa.

Aunque la calidad del vídeo fuese mala y careciese de audio, no había explicación para observar como Rin salía del auto por voluntad propia y verla abrazada a otro.

Abrazada a otro…

Eso era lo que más le enfurecía; lo que provocaba que sus puños se cerraran con fuerza, encajando las uñas de manera que empezó a sangrar.

¿Dolor físico?

No lo tenía.

¿Dolor emocional?

Demasiado para alguien como él.

En determinado momento, él había empezado a confiar en ella; había dejado de abusar de ella, porque le gustaba verla sonreír; había empezado a portarse bien, porque la necesitaba en sus instintos primitivos…

¡Por favor!

Si hasta le había hecho costosos regalos. Y ella, en pago a todo lo que le había dado, había actuado fríamente, burlándose de él.

Intolerable.

Eso era completamente intolerable e imperdonable.

Pasando entre sus asombrados aliados y Jaken, se marchó de la sala de vigilancia dando un sonoro portazo.

Tenía que descargar esa ira. Desahogarse. Destruir. Matarla.

¡Matarla!

¡Descuartizarla!

-¡eh! –la voz de Yamato a sus espaldas no hizo que se volteara a verlo- sé lo que pretendes y aunque esto puede acarrearme consecuencias, -refiriéndose a Sora- pienso ayudarte. Por ahora, te pido que te calmes.

-…

-deja que nosotros nos encarguemos de elaborar un buen plan para que todo salga sin problemas. –fue el turno de Sasuke que hablaba con voz neutra- tú descansa y no pienses en nada. –le sugirió.

-… -se volteó ligeramente, con rostro inmutable pero sereno- gracias.

Yamato lo vio alejarse y suspiró. A ver ahora que le decía a Sora. Quizás si suprimía la parte en que Rin iba a morir, podría tener la conciencia de qué estaba a salvo.

-¿te encargas tú de la elaboración del plan? –le preguntó el rubio al Uchiha.

-ahh. –su respuesta afirmativa.

-perfecto. –con otro hondo suspiro- aprovecharé para tomar algo y pensar las palabras exactas para decirle a Sora.

Aunque Sasuke todavía no asimilaba del todo el que la mujer de Yamato fuera una de los suyos, eso no dejaba que lo mirara compasivo.

Adoptando la actitud como líder del Dead Moon que era, empezó a repartir ordenes sobre los guardaespaldas y aliados que tenía tras suya.

-que todos se retiren a descansar, excepto Gaara que necesito que me hagas un favor. Trae a Flor Marchita a la sala de vigilancia y después ve a descansar. Y ni una palabra de lo sucedido a nadie, excepto a Cyber y a Fox.

O.o.O.o.O.o.O

Encerrada entre cuatro paredes con la única luz de una bombilla parpadeante, Rin se confirmó que los años no habían pasado en balde. Koga seguía siendo el mismo, o peor, que el de antaño.

Ignoraba si habían pasado horas o simples minutos desde que la había traído a ese lugar. Un lugar que no tenía nada que ver con la policía o con las tres paredes con sus barras metálicas llamada cárcel.

En absoluto.

Vista desde afuera, era una casa típica, como otra cualquiera. Por dentro, continuaba siendo típica. En el interior de una de las habitaciones, la verdad sobre su propietario.

La locura de aquel personaje, la obsesión que tenía sobre ella al divisar fotos suyas, algunas pegadas en la pared como si fueran posters de una Idol famosa. Pero eso no era todo, allí también había una cama individual de aspecto cutre y barata, donde él no había tardado en utilizarla con ella.

Una lágrima descendió de su mejilla, mientras juntaba sus piernas, contra su pecho desnudo.

Sí.

Ella estaba completamente desnuda, pero no tenía frío. En su piel estaban dibujadas los hematomas que Koga le había hecho, al "recriminarle" por haber estado con otro hombre.

Y así la había dejado porque había recibido una llamada importante.

Ahora sola, se dedicaba a observar su nueva vida, pero no tan diferente a la que había tenido con el Dead Moon.

Pero ella había elegido, ¿no?

Sonrió con amargura, al tiempo que miraba una de las bolitas del collar que Él le había regalado, ahora roto por culpa de Koga en su intento desenfrenado de arrebatarle todo lo que le había pertenecido a otro hombre, como agregaba continuamente en su acoso tanto sexual como físico.

Ni Dog la había maltratado tanto como Koga lo había hecho.

Cogió la bolita y acordarse de Él no podía evitar preguntarse.

¿Qué estaría pensando de ella ahora? ¿La vendría a rescatar? ¿La dejaría ahí tirada? ¿Buscaría a otra para sustituirla?

Seguramente.

¿Qué era ella para él, excepto una mocosa sumisa sin hogar? Y de esas, las había a mares por el mundo entero.

Cerró los ojos con más fuerza, escociéndole horrores por la agonía de no ser nada para Él.

De repente, la puerta se abrió con brusquedad, vislumbrándose a Koga en el umbral.

-ese tal Byakuya, amante tuyo, ha confesado. –Rin advirtió la manera en cómo había destacado aquella palabra- ¿es cierto que has estado con el Dead Moon?

-…

No hacía falta ser un genio para imaginar que aquel aliado entre las sombras cantaría para poder salvar su pellejo. Pero ella no diría nada.

-haré que cantes. –dijo amenazador.

Lo siguiente con lo que se encontró Rin es de nuevo el dolor y el peso de su cuerpo contra el suyo.

Su nuevo destino de ahora en adelante.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

Sé que no tengo perdón, pues casi un año que no actualizo este fic.

¡¡MIL DISCULPAS!!

La razón, que algunas escritoras comprenderán, ya que es algo que suele pasar, es la falta de inspiración, y el hecho de estar tope concentrada en el fic de "Unmei" que desde aquí anuncio que muy pronto lo seguiré.

Como veis, en este cap me he centrado en otros personajes secundarios, que también tienen derecho a su papel protagonista y conocer el origen de la pareja Kouji x Izumi (una de mis favoritas de Digimon) También se ha desvelado quiénes son las Fuerzas Especiales, nombre ridículo ya lo sé jejeje, así como que Koga haya descubierto a Rin y Sesshomaru y los demás, tomando una idea equivocada jejeje… ¿Cómo saldrán de este embrollo?

¿Cómo se lo tomaran Sora y Sakura cuando descubran que sus respectivos captores no harán nada para impedir la muerte de Rin?

¿Qué le pasará a Rin de ahora en adelante?

Todo esto y más en la segunda parte de… Reencuentro en la pesadilla

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Ahora a esperar un año más para saber la respuesta…

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Nah… no pienso dejaros a la espera tanto tiempo

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Para que me perdonéis por la tardanza, y como algunas ya sabrán, el día once de este mismo mes, vuelvo actualizar este fic con AVISO lemon sesshrin incluido. Segundo AVISO el cap tendrá más de veinte páginas…

Y bueno, la razón de porqué he publicado el crossover en este día y para el once es para celebrar mis seis años en la página. Hoy, día seis, día que me registré; día once, día que publiqué mi primer fic. ^^ Estoy muy contenta, orgullosa y satisfecha de estar en esta página porque he conocido (y hasta en persona) a gente maravillosa, desde aquí un saludo a todos/as y a vosotros/as dedicado este cap.

PD: por motivos de apuro para tenerlo para hoy, seguramente el once reeditaré esta parte para corregir los fallos que vea más tarde. Y sino los hay, mejor. ^^

SPOILER DE LA SEGUNDA PARTE:

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-eso es porque yo no estaba allí, que de seguro habrías pasado de ese usuratonkachi y acabarías enamorándote de mí, como lo estás haciendo.

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-¿y qué pasaría si por un accidente casual, perdieras a una de esas amigas?

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-tengo escuchado de algunos de los tuyos que te muestras afectivo conmigo y que eso puede ser un peligro para la organización. Con lo que me has contado, entiendo la razón y comprendería si te comportas, como el líder que eres. Pero lo que no entiendo es tú que conoces perfectamente la situación muestres en público tu vulnerabilidad.

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-Rin no tiene intención de quedarse contigo. –deteniéndose para que tuviera una vista mejor- me ha elegido a mí. –reclamó orgulloso.

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'Atori'