PARA CELEBRAR LA FECHA EN QUE PUBLIQUÉ MI PRIMER FIC EN ESTA PÁG, DEDICO ESTE CAP A: TESSA79, L.I.T, CieloRosa, 00.'.Hikari.'.00, Lydie haley, o0Hana-Chan0o, eterea-chan, paola, AlexiitaHxCoree'
Capítulo 15: Reencuentro en la pesadilla
-2ª Parte-
La puerta de la sala de vigilancia fue abierta como si nada.
Dragon se giró lo necesario viendo ahí a su presa. Desinteresado, volvió sus ojos azabache a los papeles donde estaban dibujados planos hechos de su puño y letra.
-¿qué quieres?
Sakura no había tardado en hacerle la mítica pregunta. Era lógico, pues como siempre, sin razón alguna, la habían mandado a la sala de vigilancia por orden de Dragon.
-coge una silla y ponte cómoda. En ese armario hay una manta para que no pases frío. Hoy dormirás aquí.
Que le diera una respuesta casi inmediata y sin ese toque de arrogancia o burlón, la dejaba sorprendida.
El hecho de que le hablara como una persona normal, hizo que diera un largo suspiro.
-¿puedo saber por qué?
Los segundos fueron pasando y la respuesta no salía de los labios del chico. Sakura ignoraba que la concentración de Sasuke estaba puesta en la elaboración del nuevo plan que surgía de su mente, sin saber que eso la irritaba.
A grandes zancadas, se acercó al muchacho y le tocó el hombro para que la mirara, obteniendo una molestia irradiando en sus ojos oscuros. Pero eso no consiguió doblegar a la Haruno. Ya estaba acostumbrada a esas miradas que Dragon le lanzaba para silenciarla.
-¡te he preguntado algo!
Sus orbes jade rodaron inconscientes hacia los papeles con los que Sasuke estaba trabajando. Ahí sobre la mesa, se encontraba unos planos sencillos, hechos a mano, pero viéndose bien claro las palabras "Central de Policía" y cerca, tres monigotes mal hechos donde podía deducir que se trataría de Dragon y los otros dos líderes.
No hizo falta pensar demasiado, para imaginar lo que eso significaba.
Con su ira descendiendo, Sakura retrocedió unos pasos. Miró con extrañeza al hombre que tenía ahí sentado durante unos segundos que parecían eternos, para volver ver aquellos planos.
Olvidándose por completo del rencor que había sufrido, como si fuera un títere, se dirigió hacia el armario para coger una manta y acatar la orden de Dragon al pié de la letra. Con ella sobre su cuerpo, se tapó tanto como pudo con la mirada vacía.
Sasuke sin perder rastro de todos sus movimientos y de aquella cara tan extraña, solo pudo suspirar pesado y volver su vista hasta el frente.
-si aún sientes algo por ese usuratonkachi, puedes estar tranquila que no pienso tocarle un pelo.
-… -Sakura le miró sorprendida, para volver a clavar sus ojos inexpresivos en el piso. Al igual que una niña pequeña indefensa, recogió sus piernas juntándolas sobre su pecho- me da igual lo que le pase.
Ante ese tono tan desinteresado y apenas audible, Sasuke se giró lo necesario para verla de reojo donde veía pequeñas lágrimas salir de aquellos ojos verdes y que trataba de apartarlas con la mano.
-desde que lo vi con Hinata, Naruto ha muerto para mí. Puede que sea una razón estúpida o una sin sentido y me tachen de cruel, pero desde la muerte de mi hermana me he sentido muy sola. No quería preocupar a mi abuelo y por eso, me guardaba toda esta tristeza. Hasta que conocí a Naruto. –soltando una pequeña risa- ya te había comentado que él había sido mi apoyo y el que me devolvió la sonrisa. Por primera vez, me sentía amada y protegida. –suspiró- necesitaba tanto que alguien me abrazara, que me quisiera que me lanzaba a él sin imaginar que solo estaba conmigo por compasión. –el escozor en los ojos se hizo más fuerte que ya no pudo aguantar más las lágrimas, sin embargo la sonrisa no la borraba de su cara- no puedo juzgarlo porque yo jugaba al mismo juego que él.
Sasuke abandonó por completo las ideas que surgían de su mente para el plan y giró la silla para ver de frente a la joven que parecía estar metida en un mundo donde solo estaba ella.
-cuando me enseñaste lo que Naruto hacía, fue cuando comprendí que nuestra relación estaba mal. Que lo usaba y lo forzaba para mi conveniencia, privándole de sus verdaderos sentimientos. –otro suspiro- y después, caí ante tus encantos porque te necesitaba. –Sasuke tomó especial atención ante esas palabras- necesitaba que alguien me abrazara, que me amara... me habría valido cualquiera… -palabras dichas tan en bajo al saber lo tan miserable que era.
-… -con rostro serio, volvió a girarse para reanudar con sus planes- ten por seguro que nadie te lo daría como yo. –Sakura le miró donde la prepotencia nunca moriría en su captor- pero, es natural buscar el consuelo en otras personas cuando nos sentimos completamente solos. Yo lo he hecho y no me arrepiento por ello, ni ellas tampoco.
-¡pero yo creía amarle! –a sabiendas que él hablaría de sus chicas VIP y desde luego había una diferencia entre ellas y Naruto.
-¡hn! –sonriendo con sarcasmo- eso es porque yo no estaba allí, que de seguro habrías pasado de ese usuratonkachi y acabarías enamorándote de mí, como lo estás haciendo.
Despertando de ese trance, Sakura le miró sin palabras ante semejante confianza.
¿Qué ella se estaba enamorando de él?
Pero, ¿qué decía?
-eres demasiado obvia. –fue su respuesta ante una pregunta hecha en su mente. Se volvió con una sonrisa arrogante y comenzó a explicarle sus razonamientos- caes ante mis seducciones a la primera de cambio; gimes mi nombre como si me pidieras "más" o "más fuerte" –imitando sus gemidos cuando estaban en pleno éxtasis, provocando que el rojo en las mejillas de Sakura- me confías todos tus temores, como acabas de hacer; por no mencionar que soy atractivo, inteligente y uno de los que tienen mayor poder en el mundo.
De verdad que prepotente era poco. Aquel hombre era arrogante, engreído, confiado, pero también todo lo que había dicho.
Y ella…
-
-no entiendo cómo es que ha perdido la oportunidad de disfrutar como eres sexualmente estando casado con una mujer como tú.
-
Ella…
-
-ohhh… ohhh… Sas… Sasuke…
-
Ella…
-
-saben fatal. –sintiendo en su paladar el sabor del chocolate.
Y fue entonces cuando Uchiha Sasuke rompió a reír a carcajadas. Sakura volvió a molestarse, esta vez sin encontrarle la gracia. Pero ver a aquel chico reírse como otro cualquiera, hizo que se le contagiara y riera con él creando una atmosfera muy cómoda.
-
Ella…
-
…no podía negar, que cuando era considerado, lo veía con otros ojos. Después de todo, su captor era alguien muy atractivo; con un cuerpo de infarto; y en la cama… dios… ni en sus sueños más húmedos se realizaba todo lo que siempre había deseado…
-
Ella…
-
Ese hombre era el hombre de sus sueños.
-
…estaba…
-
Repentinamente a su cabeza, le vino una sucesión de imágenes de su hermana ahorcada; su abuelo muerto en desgracia; Naruto con otra; y las tumbas de sus padres, a los que nunca había llegado a conocer.
Un aura deprimente comenzó a rodearla. Había sido amarles o quererles con todo su corazón, para…
-¿y bien? ¿Acaso no es verdad? –insistió Dragon convencido.
-… -cerrando los ojos, bajó la cabeza donde empezaba a verlo todo borroso- si lo admito, acabarías por dejarme sola, como ha pasado con mi hermana, mi abuelo y Naruto. –contestó en un murmullo bajo y desolado.
-…
Sasuke no dijo nada, aún así, eso no significaba que no comprendiera esa burbuja en la que estaba metida y que por miedo a volver a ser herida, no se aventuraba a salir y amar.
Puede que fuera un criminal y un asesino despiadado, pero eso era su vía de escape para no sufrir el dolor de estar solo.
Aunque esa fuera una de las razones por las que disfrutaba matando. Había más y algunas egoístas.
Pero lo que más le extrañaba, es que se sintieran tan identificados: solos en aquella sociedad, con su familia perdida y los sentimientos afectivos, encerrados en llave, para no salir heridos.
Él había querido tanto a sus padres y a su hermano Itachi, que cuando se había enterado de sus muertes, se había llevado tal trauma que lloró día y noche, culpando al mundo, enfadándose con esas familias felices.
Sin querer pensar más en ese asunto, volvió a su trabajo inicial, no sin antes agregar.
-duerme. Mañana habrá demasiado ajetreo.
La nostalgia del recuerdo de su familia muerta había provocado un bajón en Sakura y la sumisión de acatar su orden, sin preguntar la razón de lo que al día siguiente sucedería.
Tomando una postura algo cómoda en la silla, apoyó su cabeza en el respaldo y poco a poco fue cerrando los ojos. Dormir le haría bien, así cuando despertara volvería a ser la Sakura de siempre, aunque fuese una máscara para no mostrar la soledad que desprendía.
O.o.O.o.O.o.O
El leve ruido de las primeras tormentas hizo que Sora se levantara de la cama y se dirigiera hasta la ventana.
En el cielo vislumbraba aquellas nubes negras amontonadas, señal de una fuerte tormenta que le recordaba al de aquel día cuando se había fugado.
Aunque aquel mal tiempo fuera algo natural, por alguna razón, Sora no podía evitar apartar la mirada, inquieta y con una fuerte opresión en el corazón.
-¿ocurre algo? –había preguntado la voz preocupada de Miyako.
Ken que también estaba en el interior de la habitación de su máximo líder, custodiando a la pelirroja, se giró por instinto ante las palabras de su novia.
-no, nada. –apartando de inmediato los ojos del exterior- creo que le doy demasiadas vueltas a cosas sin sentido. –dando por hecho que tenía que tratarse de imaginaciones suyas- ahm… -deseando cambiar de tema- ¿sabéis si Yamato volverá tarde?
-pues… -empezó Miyako con la mirada fija en su novio, como si él supiera la respuesta.
-lo desconozco. –fue la contestación escueta de Ken.
Sora se sintió decepcionada.
No es que se aburriera con sus dos acompañantes, principalmente con Miyako que cuando se ponía a parlotear, no había quién la parara, exceptuando cuando Yamato aparecía.
Tenía que reconocer que pese haberse ablandado, seguía imponiendo sobre sus subordinados, los cuales algunos por temor no se atrevían a mirarle directamente.
Como deseaba gritarles que Yamato no era tan terrorífico como lo pintaban, que en el fondo tenía su lado benévolo; pero…
-
-neh Yamato, -el rubio que hasta ese momento estaba acostado bocarriba sobre la cama, abrió sus ojos como símbolo de atención- hay algo que no entiendo. ¿Por qué conmigo y con tu hermano te muestras amable y simpático, mientras que con tus seguidores pareces un ogro?
Wolf giró la cabeza para observarla donde la confusión y la preocupación estaban impresas en la cara de su novia.
Soltó un suspiro y apoyó un codo en el colchón para poder verla mejor.
-en este mundo, -comenzó a explicar- nosotros somos la organización más temida. Muchas organizaciones han intentado invadirnos, saliendo perdiendo en todas esas batallas. Saben que la única solución para que caigamos es atentar contra la gente que más apreciamos. De hecho, hace tiempo, las organizaciones enviaba gente infiltrada para averiguar lo que más nos dolería y eso comenzó a ser un problema.
-¿y qué hicisteis? –preguntó curiosa.
-en el caso de Sesshomaru, se dedicó a fingir que odiaba a su hermano y a correr el rumor de que lo acechaba, cuando en realidad velaba por él. Y yo, como tenía aquellos prontos, -sonriendo amargamente al recordarlo- aproveché esa razón para mandar lejos a Takeru, vigilado por dos de las Fuerzas Especiales del Dead Moon.
-¿Fuerzas Especiales del Dead Moon? –repitió Sora algo consternada. En sí, el nombre sonaba al de la comandancia de un anime, pero por respeto a su novio, se callaba de lo ridículo que sonaba.
-… -Yamato rió brevemente por la cara que su novia no había podido esconder. Quizás el nombre era un tanto ridículo- lo componen cuatro miembros. A diferencia de la gente que trabaja aquí, para el Dead Moon, son completamente fieles. Espías de alto nivel y unos asesinos sobresalientes. Están de regreso a Japón, así que pronto los conocerás.
-¿Y tu hermano? –no podía evitar preguntar. Si había mandado al menor a otro continente por temor a que lo usaran como señuelo para matar al rubio, no entendía por qué le quitaba una vigilancia tan eficiente.
-pienso mandar a Ryo y a Ruki una vez hecha la reunión, anunciando los nuevos rangos.
-ya veo. –clavando la vista en el colchón de la cama como si fuera algo interesante.
Sabía que en aquella reunión, no solo se comunicaría lo que ella sería en aquella organización, sino también la elección de la chica que la cuidaría, donde solo los líderes tenían poder de decisión.
Fue entonces cuando pensar en ellos, algo pasó por su mente.
-¿Y Fox-sama?
Escuchar de Sora llamar de forma respetuosa y con naturalidad a su ex, le asombraba y eso hizo que la escrutara con la mirada, en busca de algún atisbo de celos o resentimiento.
-¿qué pasa con ella? –preguntó decepcionado, al no encontrar nada.
-si pusiste vigilancia en tu hermano porque era lo más importante, por lo que sé, Ruki-sama era tu novia por aquellos tiempos. ¿No le pusiste a ella también vigilancia?
Tras pronunciar aquella pregunta, un extenso silencio inundó el cuarto de Wolf. Éste con ojos como platos la veía como si tuviera un fantasma delante. Segundos después, Yamato rompió a reír estrepitosamente ante la indignación de Sora que no entendía el chiste.
-¿qué he dicho de gracioso? –preguntó roja de vergüenza.
-disculpa. –conteniendo la risa- se ve que no conociste a la Reina en sus tiempos de "coronación".
-¿qué… qué quieres decir…?
-aunque Ruki era mi novia oficial, no quería que le pusiera vigilancia. Era demasiado orgullosa para que alguien la controlara, sobre todo si se trataba de un hombre. Por supuesto, no le hice caso y se la puse.
-¿y qué pasó?
-ya has visto como soy cuando pierdo el control. Imagínatelo en una mujer que es feminista e independiente. –adoptando una sonrisa cuando un niño hace una travesura.
-¿y se la quitaste? –aunque podía comprender las razones de Ruki, en el fondo, Yamato lo hacía porque temía que algo malo le pasara.
Como si le hubieran abofeteado, a Yamato se le cambió la cara a una nostálgica. Sus ojos azules se perdieron en el vacío, como si el recuerdo del pasado se mezclara con el presente.
-claro que no. –contestó finalmente con una cara tan seria, como molesta- me importaba una mierda como se pusiera o sus estúpidos principios. Pero necesitaba alguien perfectamente cualificado. Y como un imbécil, acabé mandando al león hacia el ratón. –soltando una mueca de amargura.
Al ver aquel estado, Sora tuvo en décimas de segundos el nombre del guardaespaldas de la Reina.
-enviaste a tu primo.
-… -mirándola con brevedad con una sonrisa irónica- era el único capacitado. Además, aunque fuera uno de los líderes, trabajaba en las sombras. Cuando los mandé fuera del país, le pedí a Ryo que la protegiera, a pesar de que sabía que estaba enamorado y dispuesto a robármela. –suspiró con sumo pesar- le di carta blanca para que pudiera hacer lo que quisiera.
Fue entonces cuando Sora pudo comprender los sentimientos que el rubio había tenido cuando Ruki había regresado. Ahora podía entender porque en aquella ocasión la había ignorado.
Tanto tiempo sin la persona que más amaba con la creencia de que noche tras noche estuviera con otro, solo por su propia seguridad; el alivio de tenerla de regreso y exponer todo cuanto se había guardado por orgullo.
Ahora fue el turno de Sora de sonreír con amargura.
Ella había sido testigo de cuánto Yamato había amado a la Reina, y ahora, aunque aquella relación había tocado su fin, siendo ella su novia, tenía la sensación de que por mucho que hiciera, Yamato jamás se preocuparía por ella, como lo había hecho por Ruki.
-¡hn! Ya era hora de que estuvieras celosa.
Las palabras de Yamato donde parecía haberse recuperado de su pequeño rencor, la hizo volver a sonrojar por ser un libro abierto. Avergonzada de tener unos celos infantiles y sin sentido, viró la cabeza.
Sin embargo, al rubio no pareció gustarle eso, ya que le cogió el mentón, obligándola a que lo mirara.
-puedes estar tranquila que lo mío con Ruki es cosa del pasado.
-no… si ya lo sé… -el tener esos ojos zafiro tan cautivos y seductores, la puso nerviosa, por lo que rompió contacto visual- tengo escuchado de algunos de los tuyos que te muestras afectivo conmigo y que eso puede ser un peligro para la organización. Con lo que me has contado, entiendo la razón y comprendería si te comportas como el líder que eres. Pero lo que no entiendo es, tú que conoces perfectamente la situación, muestres en público tu vulnerabilidad.
-…
Sin decir nada, tan solo escuchando su miedo y su comprensión, Yamato se fue acercando hasta la mujer, robándole un beso dulce y tierno que la dejó sin palabras.
-¿de verdad necesitas una razón? –alzando una ceja, mientras adornaba sonrisa seductora.
Ese simple gesto, sirvió para que la pelirroja se enamorara más, como él lo estaba de ella.
Dichosamente feliz, se echó a sus brazos, notando más fuerte cuanto la amaba.
-
Un pequeño suspiro escapó de sus labios.
Se mostraba vulnerable porque la amaba, y no le importaba que otros lo vieran, porque se sentía más fuerte y capaz de protegerla.
Pero sus subordinados, no eran tan especiales como ella, y eso provocaba que su máscara como Lobo estuviera patente cuando estaba ante ellos.
Alguien tocó a la puerta.
Sora con los pensamientos únicamente puestos en el máximo líder, llegó a creer que podría tratarse de Wolf, por lo que de inmediato adornó una sonrisa radiante en sus labios, mientras observaba como Ken entreabría la puerta.
Por segunda vez, Sora se decepcionó al comprobar que se trataba de Ino Yamanaka, una de las VIP que venía de muy mal humor.
-me han dicho que Wolf-sama te reclama. –anunció con fastidio hacia Ichijoji.
El comunicado cogió por sorpresa a los tres presentes en la habitación, más a Ken ya que había recibido órdenes estrictas de cuidar de Takenouchi.
Antes de que pudiera decir algo, su novia se le adelantó, encarándola con la misma ira que la rubia poseía.
-¡cómo si te creyéramos! Las órdenes de Wolf-sama fueron bien claras. Que estuviéramos con Sora-sama para defenderos de brujas como vosotras.
Palabras dichas de manera inconsciente.
Fue tarde cuando Miyako se dio cuenta de la altanería con la que había tratado. En comparación con Ino que estaba en uno de los escalones de arriba, con más poder, ella estaba en el más bajo, como las chicas secuestradas que aunque murieran, se recuperarían con otras.
Por lo que, aunque se atreviera a torturarla o en el peor de los casos, a matarla, eso les daría igual a los tres líderes.
-disculpa, ¿cómo me has llamado? –Ino con aparente serenidad, avanzó unos pasos hasta estar frente a frente con Miyako.
Aunque ambas tuvieran casi la misma estatura, la rubia la sobresalía con sus plataformas y eso acongojó más a su víctima. Sonriendo con más altanería, Ino siguió picándola.
-¿ahora te has quedado calladita? ¿Solo sabes gritar cuando otros te la meten? ¿neh? –acariciándole con la uña, la mejilla fría y pálida de la muchacha- es por eso, que eres y serás una pendeja que no vale para nada. –notó la tensión que crecía en el chico y como pretendía a recriminarla- yo de ti estaría calladito. Después de todo, eres igual que ella. Seres inferiores que no sirven para nada en esta organización y que sobrevivís como animales ante la ley del más fuerte. –ante esa verdad, Ken tuvo que tragarse con fastidio todo lo que iba a decir.
-pero conmigo no tienes ningún poder. –habló Sora por primera vez con autoridad.
Ino iba a decirle algo, pero…
-
-¡De ahora en adelante, todos vosotros deberéis tratar a Sora con máximo respeto! ¡Quién no lo haga, responderá ante mí!
-
…la imagen del máximo líder con la clara orden a cumplir a rajatabla, la obligó a que se mordiera el labio inferior de rabia.
-te prohíbo que sigas hablando de manera tan desagradable a Miyako-chan y a Ken-kun. –caminando hasta donde estaba Inoue, que al igual que Ken estaban sorprendidos por la defensa que tenían. Colocándose como escudo de Miyako, Sora siguió con su seriedad- Al contrario que tú y las demás, Miyako-chan no disfruta con lo que hace, porque ella tiene orgullo y dignidad, algo de lo que careces por completo.
Con más rabia, Ino se mordió más fuerte el labio hasta hacerse sangre. Pero ese dolor era opacado por la humillación que aquella mujer tan odiosa le hacía.
-ahora vete de aquí y ni se te ocurra hacerle algo malo a Miyako-chan o a Ken-kun, que sino ya sabes lo que puede sucederte.
Con el odio creciente y la dignidad alta, Ino dio media vuelta dispuesta a abandonar la habitación, no sin antes agregar.
-solo espero que lo que Wolf-sama desee de ti, sea tu muerte. –espetó con todo el veneno posible.
Una vez solos, Sora suspiró largamente, a medida que daba gracias a Yamato interiormente, por concederle derechos de mandato sobre los suyos.
Vio como Miyako había corrido a los brazos de su novio, liberando todo el temor que había reprimido, tras lo sucedido con la VIP, mientras que Ken la miraba con fijeza.
-gracias. –lo dijo tan bajito con tanta timidez y pena, que Sora solo pudo sonreír con amabilidad.
-solo he dicho la verdad. De todas formas, ve a ver lo que quiere Yamato. –le sugirió.
-¡pero si es una trampa! –contradijo Miyako desesperada.
-ahora no pueden hacerme nada. No se atreverían a desafiar a Yamato tan abiertamente. –comentó con tanta ingenuidad y confianza que sorprendía a la pareja- ve Ken. Es también una orden mía para saber cuánto tardará.
Como en una encrucijada, así se sentía Ichijoji. Sabía por experiencia, que lo de Ino debía de tratarse de una trampa para emboscar a Sora. Pero ella, confiada, lo desmentía y le ordenaba ir junto a su líder, cuando éste le había ordenado que no se moviera del lado de la pelirroja.
-no me pasará nada. –insistió Sora- por favor, ve tranquilo.
Con cierta pesadumbre, Ken acabó por acatar la orden de Sora, rogando a todos los dioses que no le pasara nada en su ausencia.
-procuraré apurarme. –dijo abandonando la instancia.
Lo que Ken no sabía, es que sus ruegos no habían sido escuchados.
Escondidas en el pasillo, Karin, Kagura y Mimi habían visto como Ken iba en búsqueda de un Yamato que no había solicitado realmente de su presencia.
-lo veis. –había dicho Karin con una sonrisa torcida- la estúpida de Ino dio el mensaje y así nosotras no salimos perjudicadas.
-no contaba con que Ino fuese tan obediente y les transmitiera ese mensaje falso. –reconoció Kagura abanicándose.
-hay que saber cómo persuadir a la gente, querida. –jactándose de lo que había conseguido.
-viendo lo visto, podemos proseguir con el plan. –dijo Kagura completamente convencida y segura de su victoria- además, como la Yamanaka no dio ubicación exacta de Wolf-sama, Ichijoji tardará en encontrarlo.
-no hay tiempo que perder. –espetó Mimi con simpleza, mientras sacaba un pequeño cuchillo de su cabello, que había hecho como prendedor.
-Dragon-sama está en la sala de vigilancia concentrado en el plan de mañana, no hay problemas con él. De acuerdo con el plan, me pegaré a Yamato para que Ichijoji no lo encuentre. –dijo Karin relamiéndose los labios.
-yo me ocuparé de "consolar" a Dog-sama. –dijo Kagura con una media sonrisa, recogiendo su abanico de un golpe.
Sin esperar palabras de sus amigas, Kagura se encaminó hacia la habitación del líder mayor, mientras procedía a desabrochar su blusa, dispuesta a explotar sus encantos y que Sesshomaru se acostara con ella fuera como fuera.
-¡Ju! como le cambia la cara cuando tiene a Dog para ella sola. –murmuró la Bitch- bien Mimi, procura no fallar.
-eso no lo dudes. -agarrando firmemente el cuchillo.
O.o.O.o.O.o.O
¿Por qué?
Todavía se atormentaba.
¿Por qué se había ido voluntariamente?
Si la situación fuera a la inversa, podría entenderlo e ir en rescate de lo que le pertenecía.
Pero no.
Aunque la calidad del vídeo había sido mala, él había visto perfectamente como ella había salido del coche, se dejaba abrazar por otro y se dejaba llevar sin oponer resistencia.
¿Por qué?
¿De verdad su Perrita era tan fría y calculadora?
No podía creerlo cuando en su mente tenía grabada su sonrisa inocente y su preocupación por él.
¿Por qué?
Con gran fastidio, se masajeó las sienes. Nunca en toda su vida le dolía la cabeza como ahora. Y la culpa la llevaba una chiquilla de dieciséis años.
Pero todo lo había visto tan claro, que tenía que resignarse de que aquella joven era más hipócrita que las seis VIP juntas.
La puerta fue abriéndose con cautela, alzó la vista encontrándose con Kagura.
Una mueca surcó de sus labios.
-hablando de la reina de Roma. –murmuró.
Desconocía si aquellas mujeres tenían un radar para aparecer cuando se pensaban en ellas o si se trataba de mera casualidad.
-¿estaba pensando en mí, Sesshomaru-sama?
Con su voz seductora y el dedo índice lamiéndoselo, a Sesshomaru le quedó claro la razón por lo que la Abazure estaba en su habitación.
Y la verdad, con lo ocurrido con su Perrita es que necesitaba hundir ese tormento que lo mataba. Sentir la frialdad cuando la matara y para eso necesitaba ser aquel Perro sanguinario, el cual muchos temían.
¡Volver a ser el de antes!
¡Tener el poder dominante!
¡Romper la cadena a la que había estado atado y comerse a sus víctimas!
Estaba tan necesitado de matar como de tener una noche de sexo desenfrenado.
¡Y ya tenía su víctima fijada!
Ahora solo debía recuperarse y el sexo era la mejor medicina.
Kagura apoyó una rodilla sobre el colchón donde Sesshomaru estaba sentado, teniéndolo acorralado.
-yo pienso mucho en usted, en ese hermoso cuerpo. –sentándose a horcajadas, para moverse levemente con la intención de estimularle- Dog-sama no debería de estar así por una niña que no sabe como complacerle como yo. –Sesshomaru entrecerró los ojos, mientras sentía la lengua húmeda de Kagura sobre su cuello, lamiéndoselo con deleite- una mocosa que no valora su hombría, como yo hago. –una mano femenina fue descendiendo lenta y tortuosamente hacia abajo, hasta llegar a su miembro y acariciárselo con los pantalones como único obstáculo- una niña que anda criticándolo a sus espaldas. –con sus labios rozó su lóbulo derecho, sin saber que sus artes no lo seducían, sino que lo enfadaba más y sus ganas de matarla iban en aumento- esa niña que se quejaba frente a usted, pero que disfrutaba pecaminosa cuando otros la tocaban.
Pensar en eso, hizo que se mezclara con la imagen congelada del oficial abrazándola.
Tan frívola, tan astuta, tan… ¡Perra!
No quiso escuchar más.
Necesitaba recuperarse para matarla sin ningún tipo de compasión.
Con su único brazo, cogió a Kagura de la cintura, acostándola en la cama con su propio cuerpo, besándola con ferocidad y agresividad.
Ella, a pesar de todo, gemía de placer y deleite. Después de todo, había conseguido lo que se proponía. En sus labios, sonrió con maldad al tener a Dog para ella sola y a la Perrita próximamente muerta.
-oh… sí… -gemidos mezclados por el éxtasis de ser penetrada y de tener a su rival muy pronto bajo tierra.
O.o.O.o.O.o.O
En la habitación de Wolf el ambiente tranquilo y relajado que se había respirado, había pasado a uno tenso y lleno de terror.
La intromisión de Mimi Tachikawa con un arma blanca en su poder, donde de no ser por Miyako, ahora Sora estaría muerta.
A una distancia prudente y protegida por una Miyako con su brazo levemente herido, producto del primer ataque, Sora observaba la puerta cerrada con la esperanza de que Yamato entrara.
-Mimi, ya es suficiente. Si continúas, Wolf-sama jamás te lo perdonará. –había dicho Miyako como única alternativa para detenerla. Sabía que si huía, Yamato la mataría, y tampoco es que quisiera dejar a Sora sola con aquella VIP que parecía haberse vuelto loca.
-si Yamato no es mío, tampoco lo será de esa Zorra. –volviendo a atacarla con intenciones de apuñalarla, aunque se llevara a Miyako en el proceso.
El poco uso de empuñar un arma, hizo que Mimi fallara en su propósito, consiguiendo solamente herir por segunda vez a una Miyako que no había sido capaz de esquivarla por miedo y falta de reflejos.
-¡Miyako-chan! –exclamó Sora, viendo como se sujetaba el brazo herido, quejándose de dolor. Enfadada y culpable por lo que estaba sucediendo, se colocó delante de la joven, encarando a su agresora- ¡ya es suficiente! ¡Es a mí a quién quieres matar, ¿no?! Miyako-chan no tiene nada que ver, así que déjala en paz.
-¿crees que voy hacer caso lo que una zorra como tú diga? –espetó en siseos que parecían salir de la boca de una serpiente, preparada para morder e insertar su veneno.
-¿y crees que voy a quedarme parada y dejar que me mates?
Un comentario tan arrogante y lleno de seguridad, hizo enfadar más a Tachikawa, que apretando tan fuerte el mango, hasta que sus nudillos quedaron blancos, volvió con su ataque, eficaz y certero hacia su verdadera víctima.
-¡SORA-SAMA! –gritó Miyako asustada.
El sonido de un impacto; la sangre salir por un cuerpo ahora herido; el sonido de un metal caer al suelo; y una Miyako temblorosa que observaba sin saber que hacer ante lo que tenía delante.
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En la planta de abajo, Yamato tuvo una extraña sensación que lo obligó a mirar hacia atrás como si allí estuviera la razón de ¿un mal presagio?
-neh Wolf-sama, ¿por qué no quiere venir a mi habitación?
De inmediato, Yamato atribuyó que el único mal presagio era el de soportar a Karin y sus aires insinuantes.
Kohaku con la excusa de limpiar un vaso, donde podía tener la seguridad que los clientes del local no podrían quejarse del mal higiene en la vajilla, se encontraba igual de extraño. Cuando aquella pelirroja había aparecido para seducirle y fastidiarle la moral.
-neh Wolf-sama, ¿vamos? ¿Vamos? ¿Vamos? –insistiendo a medida que se apegaba a su anatomía, frotándose, con la esperanza de que así cayera ante sus encantos.
-te lo dije hace tiempo y te lo repito, no me calientas lo más mínimo. –apartándola bruscamente para coger su vaso de agua y tomárselo de un trago- dame otro, Kohaku.
-oh, sí señor.
¡Demonios!
Masculló el rubio para sus adentros.
Por culpa del constante parloteo de Karin, no daba encontrado las palabras exactas qué decirle a Sora. Y eso que en un principio, había acudido al bar para pensar con calma.
¿Por qué no iba con Sasuke a tocarle la moral y le dejaba en paz?
-neh Kohaku, en vez de servirle agua, ¿por qué no le das algo más fuerte? –Yamato la miró de reojo, mientras que Kohaku se quedó a medio camino.
-nunca tomo cuando tengo que ir a asesinar. Así que dame esa maldita agua. –demandó furioso.
-ohh, ¿van a matar a alguien? –volviendo a colgarse de él, para suplicio de Yamato- ¿y de quién se trata? ¿Puedo saberlo? –de reojo, Karin observó como un Ken sudoroso buscaba con la mirada a su líder, por lo que, para que no lo viera, con su propio cuerpo tapó el de Wolf sin que se diera cuenta.
-eso a ti no te importa.
-ohh, solo quería saber, por si podía ayudarle. –siguió con su conversación sin sentido, atenta a que Ken desistiera de buscarle por el bar.
Las luces de neón, el ruido de la música y la poca claridad de aquel gran local ayudaban a Karin a pasar más desapercibido a Yamato.
Vio como el joven estiraba el cuello para ver si lo localizaba en la lejanía, para desistir segundos después y buscarle en otra parte.
-ayudarías mejor, dejándome en paz. –harto de que no entendiera las indirectas que le había estado lanzando.
-oh vale, vale. –separándose de él, aunque no muy lejos- neh Kohaku, sírveme algo fuerte. Acompañaré a Wolf-sama en la bebida, pero en silencio.
Alzando una ceja, Yamato se preguntó sarcástico, si de verdad se quedaría calladita.
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Volviendo a la habitación de Wolf, la sangre caída manchaba la alfombra persa.
Miyako seguía observando sin saber que hacer, y el miedo impedía que cualquier sonido saliese de sus cuerdas bucales.
Frente a ella, tenía a Sora con un brazo estirado hacia un lado, donde podía vislumbrar un corte profundo en la palma de la mano; a Mimi desarmada; y el cuchillo en el suelo.
-¡maldita! –fue el murmullo tembloroso de Mimi- ¡te mataré! –con las manos estiradas, dispuesta a abalanzarse sobre ella y estrangularla.
Lo que sucedió después, fue a cámara rápida.
La puerta abrirse con violencia; las manos de Mimi amordazadas con otras hacia atrás y su cuerpo estampado contra el suelo con el peso de su atacante encima.
-¡¿Ruki-sama?! -mencionó Sora.
El dolor de la cuchillada se hizo patente, por lo que con la otra mano se sujetó la herida, algo que no pasó inadvertido por Ruki. Provista de sentimientos, se giró a Miyako que seguía temblando.
-Miyako ve a buscar a Yamato. Creo que esta vez no va a pasar por alto lo que ha sucedido. –apoyando más la rodilla sobre la nuca de Mimi, haciendo que su faz se volviera a golpear contra el suelo.
Inoue parpadeó varias veces hasta que logró procesar la información y se levantó para ir a buscar a su líder.
-¡no lo hagas!
Las extrañas palabras salidas de Takenouchi provocaron desconcierto y asombro en todas las que estaban presentes sin excepción.
A pasos cortos y tambaleantes, productos todavía del miedo al haber resultado herida, Sora se fue acercando hasta la Reina que la observaba con ojos desorbitados.
-por favor, déjala ir. –pidió.
-¡Estás loca! ¡Esta tía ha intentado matarte, ¿y quieres dejarla escapar?!
La mirada insistente de Sora donde silenciosamente le imploraba que accediera a su petición, fue convenciendo a Ruki que sin decir palabra, liberó a la VIP.
Sin querer seguir probando el duro suelo, Mimi no tardó en levantarse y correr hacia la salida, chocando con Miyako en su huída.
-Miyako será mejor que vayas a buscar a Ken, antes de que Yamato se dé cuenta de la trampa. –pidió Sora con un matiz de preocupación.
-ah… enseguida…
Quizás por la preocupación extrema que tenía hacia Ken, que Miyako no tardó en acatar la orden de Sora. Pues con Ruki en la habitación, tenía la seguridad de que nadie podría volver a atentar contra su vida.
O por lo menos, eso creía.
Cerrando la puerta para mayor comodidad, Ruki escuchó el grifo del lavabo donde seguramente Sora habría ido para lavar aquella herida y curársela.
Caminando hacia la puerta del lavabo, se confirmó sus sospechas.
-¿crees que Yamato no te preguntará qué te ha pasado en la mano? Se ve que es un corte muy profundo. –apoyándose en el marco.
Sora se detuvo por unos momentos, para agachar la cabeza con tristeza. Siguió con la cura, aunque un poco más lenta que antes.
-aunque no se lo digas, él descubrirá lo que ha pasado. Y créeme que no lo va a dejar así. Solo has conseguido retrasar un poco la muerte de esa mujer.
-…
-¡¿es que no lo entiendes?! -despegándose del marco para colocarse en jarras- ¡¿crees que Mimi te agradecerá que la hayas salvado?! ¡¿Eres tan ingenua para pensar que puedes convertir a esa VIP en una niña benévola como Miyako o Izumi?! ¡¡Te aseguro que no!! ¡¡Y no, porque las conozco y estoy convencida que ahora mismo estará planeando con sus amiguitas como volver a matarte, antes de que Yamato se entere!!
-…
-¡¡esperas demasiado de unas cabeza huecas como ellas, porque no parecen saber que si te matan, sería el fin de la organización!!
-… -con la mano curada, Sora la miró sin comprender.
-¡¿es que ni eso entiendes?! –soltando al instante una mueca de irritación- ¡¡ahora mismo, tú eres lo más importante para ese Lobo caprichoso!! ¡¡Si murieras, ten por seguro que Yamato se volvería loco y mataría a cualquiera que se le cruzara en su camino, sin importarle las consecuencias y eso significaría el fin del Dead Moon!!
-yo… no deseo que Yamato pierda la cabeza para que muera… -con la vista en la mano- ¡pero tampoco quiero que me maten! –mirándola con tanta determinación y seriedad que asombró a la Reina- siempre había creído que era alguien insignificante que no tenía a nadie. Pero, aunque suene raro, desde que me convertí en presa del Dead Moon, encontré amigas de verdad y una persona que me quiere como nadie lo ha hecho en el mundo. –cerrando los ojos para recuperar aire- por eso, estoy en deuda con toda la organización, aunque eso incluya a Mimi y al resto de las VIP. Aunque las situaciones con unos fueran agradables, y con otros adversas, he encontrado en Sakura y en Rin lo que es la verdadera amistad.
-… -la cara de Ruki se volvió grave al recordar lo que hace escasas horas había escuchado.
-
-¿qué pasa? –había preguntado Ruki molesta.
-Wolf-sama me manda informarla de que mañana él junto a Dragon-sama y Dog-sama, planean asaltar la comisaría de policía. Se ve que Dog-sama quiere matar a la Perrita. –explicó Kouji tal como su líder le había ordenado.
-
-¿y qué pasaría si por un accidente casual, perdieras a una de esas amigas?
-… -sin saber que contestar, se miró al espejo donde su reflejo le devolvía una faz triste y angustiosa- no quiero pensarlo, solo estar con ellas como siempre.
A juzgar por su estado, Ruki pudo deducir que Sora se rompería en pedazos si perdiera a una de sus amigas.
¿Qué cara pondría cuando supiera que una de ellas estaba condenada y precisamente por Dog?
Y lo más gracioso era que conociendo a Wolf, taparía la auténtica verdad y le diría que la muerte de Rin habría sido un accidente natural.
Pero las bocas nunca están cerradas. Se crean rumores y como el veneno recorriendo, acabarían por llegar a la pelirroja y descubrir que Rin había muerto a manos de Dog, con Wolf presente sin hacer nada para evitarlo.
-mira, -ahora más calmada- durante estos días he estado a la espera de poder hablar asolas contigo, aunque tuviera que estar encima de ti hasta encontrar una oportunidad. Quería recordarte que ahora mismo eres un punto débil muy visible que muchas organizaciones enemigas pueden aprovechar.
-lo sé. Yamato me lo ha explicado.
-como una de las líderes del Dead Moon que soy, opino que este comportamiento tan voluble hará que nos destruyas –Sora iba a replicar, pero la mano extendida de Ruki impidiéndoselo- pero como mujer, -dulcificándose- envidio ese carácter tan bondadoso y compresivo.
Recibir aquel halago con una máscara que nunca había visto en la Reina, hizo que Sora se sonrojara a más no poder.
-ahora que te he escuchado, entiendo porqué Yamato te quiere tanto. Es una pena que todas las mujeres no sean como tú. Si las hubieran, el Dead Moon no existiría y ese Lobo y los otros tendrían una mejor vida.
Sorprendida de escuchar esas palabras tan sinceras de boca de esa chica tan independiente y orgullosa, hizo que asomara una radiante sonrisa.
-muchas gracias.
-no tienes por qué darlas. Solo continúa así –volteándose para murmurar en bajo- Phoenix-sama.
O.o.O.o.O.o.O
Jugando con el borde del vaso, Yamato observó de reojo como Karin desde su anuncio de estar en silencio, lo cumplía a rajatabla. Lo que más le llamaba la atención es que el vaso de licor que Kohaku le había servido, estaba sin probar y de vez en cuando se volteaba a mirar hacia atrás.
Sospechoso. Demasiado sospechoso.
Bueno si había sucedido algo, donde ella estuviera inmiscuida, se aseguraría de silenciarla para siempre.
Como si hubiera escuchado sus pensamientos, vio como se levantaba apurada y se iba del lugar sin haberse despedido de él.
Muy sospechoso.
-Wolf-sama, por fin os encuentro. –la voz jadeante de Ken no hizo que Yamato se girara a verlo, solo a seguir con su cara inmune y bebiendo de su vaso de agua.
-¿se puede saber que haces aquí? –pregunto tranquilo pero enfadado, mirando el cristal del vaso como si fuera la cosa más maravillosa del mundo.
-¡ah! Pero… pero… ¿no me mandó llamar? –preguntó entre tembloroso y confuso.
-mi orden fue bien clara. –dejando el vidrio sobre la barra para apretarlo hasta que empezó a agrietarse- ¡vigilar a Sora! –y el vaso cedió a la presión y se rompió, creando un fondo frontal aterrador en la cara de Yamato que aterrorizó a Ken- y no estás cumpliendo con tu deber.
-Wolf-sama le aseguro que esto tiene una explicación. –se apresuró a explicar- resulta que… -pero se calló abruptamente al darse cuenta que si había caído en la trampa, eso significa que Sora…
Sin seguir dándole explicaciones, volvió sobre sus pasos corriendo como alma que lleva el diablo, ante un Yamato que seguía tranquilo.
-dame otro vaso de agua. –pidió el rubio.
Kohaku, espectador de todo lo sucedido, había dejado de limpiar el reluciente vaso para ver a su líder con total asombro. Puede que no estuviera muy metido en el ambiente y desempeñara la función de barman, pero sabía interpretar lo que estaba pasando.
-Wolf-sama, ¿es que no pensáis ir? –sirviéndole el dichoso líquido en un nuevo vaso.
-… -bebiendo el contenido transparente y puro, para mirarle fijamente- Ken anda en la cuerda floja. De su capacidad dependerá si lo asciendo o no.
-¿ascenderle? –repitió Kohaku.
-creo que ya le he dado tiempo suficiente. –sin dar más explicaciones, Yamato se levantó del taburete y tras meter las manos en los bolsillos, se dirigió a su habitación.
Sabía que algo malo había ocurrido. Algo que había perjudicado a Sora.
Pero estaba tranquilo, muy tranquilo de su estado.
Había visto a la Reina acechándolos y ella mejor que nadie, sabía las consecuencias que traía si Sora no estaba en su vida.
-
En su camino, perdida y asustada, se topó con Miyako, la cual al verle, pegó el grito al cielo, molestándolo irremediablemente.
-controla tus gritos si quieres que siga considerándote apta para el puesto. –con un dedo en el oído.
-ah… sí Wolf-sama…
La mala pata de Miyako siempre iba con ella. Había estado buscando a su novio para que no se encontrara con Wolf, y ella misma había corrido esa suerte.
-no te quedes ahí parada. –pasando por su lado- ardo en deseos de ver como está Sora.
Definitivamente Miyako veía su muerte muy próxima.
-
El espectáculo encontrado era el que Yamato se esperaba, aunque con ligeros cambios. La sangre en la alfombra y la mano de SU mujer vendada, no estaba dentro de lo que se imaginaba. Por lo demás, estaba tal cual. A Ken horrorizado de ver a Sora herida; a Ruki de brazos cruzados, con el cejo fruncido como siempre; Miyako temblando como gelatina, tras suya; y Sora…
-Yamato por favor, no te enfades. Ha sido culpa mía. Ken-kun y Miyako-chan han hecho lo correcto. -…tan comprensiva como siempre.
Suspiró con pesadez.
-Ken, Miyako, retiraos. Ya hablaremos. –ordenó firmemente.
Cabizbajos y aterrados ante un fracaso que les costaría la vida, así se marchó la pareja. A pesar de que estaba muy asustado, Ken le pasó la mano sobre el hombro de Miyako en señal de apoyo. Algo que Sora vio y no pudo evitar compadecerse de ellos.
-será mejor que yo también me vaya. –objetó Ruki. Al pasar por su lado, sin que Sora la escuchara- si realmente quieres a esa mujer, te aconsejo que le digas la verdad de lo que le pasará a Rin.
Yamato agrandó sus ojos y al girarse para ver a Ruki, solo se encontró con su espalda y su mano alzada en señal de despedida.
-Yamato, por favor… -palabras de Sora y la puerta fue cerrada por la propia Ruki, donde el rubio se sintió pesado.
¿Decirle la verdad?
Destrozaría a Sora y destrozaría su relación.
-…escúchame. Ken-kun ha acatado tu orden al pie de la letra, pero… yo… yo le he pedido que fuera a buscarte porque tardabas demasiado y me preocupabas.
Una mentira a medias que Yamato no pudo retractar. No tenía ánimos. Estaba apesumbrado por lo que estaba decidido a contarle. La verdad de lo que mañana sucedería y que como testigo, no iba a impedirlo.
-y la sangre fue porque… tuve un descuido y me herí con el espejo.
Un espejo roto imaginario, quería comentar el rubio irónico.
-por favor Yamato, te lo pido.
Otro suspiro pesado escapó de sus labios y estiró la mano en busca de la suya.
Confusa por ese estado de ánimo que no se atribuía a lo relacionado, Sora recibió su gesto, siendo guiada hacia el borde de la cama, con un mal presentimiento.
-¿Qué pasa?
-… -con su mano todavía cogida, Yamato se la apretó ligeramente y la miró con gravedad- Rin… -solo había sido mencionarla para que Sora se alarmara.
-¿Qué le pasa a Rin?
-… -¡Dios! No podía decirle la verdad, pero… con los ojos fuertemente apretados, tomó una decisión- Rin ha vuelto con los suyos…
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Una tranquila melodía de móvil sonaba, obligando a que Sakura abandonara el mundo de los sueños.
Medio adormilada, solo pudo captar que aquel sonido se había silenciado a los pocos segundos, para ser sustituído por la voz baja de Dragon. Desinteresada y perezosa, se dedicó a ignorar el contenido de la conversación y seguir durmiendo.
Se encontraba tan cansada que supuso que serían altas horas de la madrugada. Sin embargo, la voz de Dragon hablando por teléfono, imposibilitaba el seguir durmiendo. Por lo que optó por pensar en cosas agradables hasta que el sueño la venciera.
Su hermana…
-…en Narita…
Una mueca de fastidio se coló y cubriéndose con la manta por completo.
A ver, ¿dónde estaba?
Ah, sí…
Su hermana… su abuelo…
-…que las hermanas Hyou también están ahí…
¡Maldito Dragon!
¡No podía tener consideración, por lo menos mientras dormía!
-…Ying recolectad información sobre el lugar y la situación de Rin, antes de que se haga de día y llámame…
¿Rin?
¿Había oído bien?
Desperezada, descubrió la cara para mirar a Sasuke con curiosidad donde seguía con el teléfono en la oreja sin darse cuenta de que ella lo estaba escuchando.
-…es que Dog ha decidido matarla…
-¡¿Cómo?!
No pudo evitar dar un grito involuntario y mandar el sueño a la basura. La preocupación por su amiga ahora era prioritario. Vio como se giraba, y al verla, maldijo por lo bajo, para despedirse del tal Ying.
-llámame cuando tengas los resultados. –cortando la llamada sin despegar sus ojos negros y fríos como el acero, de aquellos ojos verdes llenos de cólera que exigían una explicación- sigue durmiendo. –le ordenó, adoptando su postura como el líder que era.
-¡no pienso hacerlo, hasta que me expliques que es eso de que Rin va a morir!
-Rin es propiedad de Sesshomaru. Él puede hacer lo que quiera con ella y si ha decidido matarla, ni Yamato ni yo nos podemos oponer.
Y ahí volvía ese carácter tan solidario hacia los demás que la enervaba.
Indignada y con los puños fuertemente apretados, se levantó para recriminarle.
-¡Rin no es ninguna mascota para que juguéis con ella cuando os plazca y luego deshaceros de ella!
-así es como funciona el Dead Moon. Creía que ya lo sabías. –agregó con cierta calma.
-¡PERO CON RIN NO! –explotando con toda la desesperación posible- ¡¡ELLA ES BUENA CHICA!! ¡¡ES MI MEJOR AMIGA!! –empezando a caerle lágrimas de impotencia- ¡si permites que la maten, solo conseguirás que te vuelva a ver como el criminal despiadado que eres!
-… -cerrando los ojos, Sasuke se giró hacia las pantallas y teclear con rapidez.
-¡¿es que no vas a decir nada?!
-la amistad es tan efímera como voluble. –pronunció sin dejar de teclear- solo cuando encuentras amigos de verdad que te ayudan y te comprenden, empiezas a valorarlo. Tú dices que Rin es tu mejor amiga y yo opino que ella no te consideraba como tal.
-¡¡ESO ES MENTIRA!! ¡¡PARA RIN, SORA Y YO SOMOS LO MAS IMPORTANTE!!
-ah, sí… en ese caso, -tecleando enter- ¿quieres explicarme porque se ha ido por voluntad propia?
En la pantalla grande, Sakura abrió los ojos de manera desorbitada. A grandes zancadas, se fue acercando hacia esas pantallas para poder observar mejor el vídeo donde tenía que entrecerrar los ojos para distinguir las siluetas de aquellas personas.
-¿de dónde ha salido esto?
-procede de la red de vigilancia de la antigua organización "Inu". Es por eso, que la calidad es espantosa y carece de audio.
Viendo como aquella silueta desconocida y borrosa abrazaba a Rin, la única que podía distinguir, para después estar ahí parados hasta que fue llevada al coche, hacía que las palabras de Dragon tuvieran sentido. Pero, es que era imposible, algo que no podía asimilar.
-tiene que haber una explicación. Ella jamás se marcharía por voluntad propia porque fuera del local no tiene a nadie. Solo a su antiguo novio, pero él ahora es… -cortándose al recordar una conversación que había mantenido con Sora y Rin tiempo atrás.
-
-…estaba sola y era una vagabunda que robaba. Les robé a ellos y así acabé aquí… por una parte me alegro de estar aquí…
-¿qué te alegras? –saltó Sakura sin poder contenerse- ¿qué no has visto lo que esos monstruos te han obligado hacer? ¿Lo que esas furcias hacen? ¿El calvario que te hace Dog? Las cicatrices… -sujetándole las muñecas poniéndolas boca arriba mostrando las tres marcas donde la más reciente parecía estar en mejor condición- que te hiciste por culpa de esta vida tan agonizante.
-¡fuera es igual que aquí! –soltándose bruscamente- ¡si estoy fuera volveré a sufrir lo mismo que en este lugar!
-¿de qué hablas? –preguntó Sora impresionada viendo esa actitud desafiante por primera vez en la pequeña.
-yo… yo… estas no son las únicas marcas de suicidio que tengo… Dog no fue el primero en que quiso aprovecharse… hubo alguien más… hace años… por él, por su culpa tuve que mudarme… sino… sino me mudara… quizás no estaría aquí y mis padres no estarían muertos…
-pero eso no quiere decir que aunque seamos liberadas…
-¡estará allí! ¡Me está buscando! ¡Lo sé! Lo conozco… -relajando la voz- me da miedo… quería poseerme, pero no lo conseguía… esto no lo sabe Dog…
-¿a qué te refieres?
-el otro día me obligó a contarle toda la historia, pero no le dije que él intentaba violarme. Sé que Dog es muy posesivo conmigo y no tolera que ningún hombre me roce. Si sabe que Koga…
-¿Koga? –repitió Sora sorprendida negándose a creer en casualidades- ¿no me digas que su apellido es Okami?
-sssí…
-¿qué sucede Sora-san?
-conozco a un Koga Okami –tragando saliva ante una Rin que se preparaba para lo peor- es miembro de la policía japonesa y especialista en el caso del Dead Moon. Pero… no puedo creerme que él haya…
-
-¡no puede ser! –murmuró para sí misma.
Para sorpresa de Sasuke, se vio apartado por Sakura del teclado con el que manipulaba las pantallas, donde la mujer trabajaba con los programas como si no fuera la primera vez que entraba en la red de sistema del Dead Moon. Se fijó en cómo se dedicaba a mejorar la calidad de aquel vídeo, con tanta facilidad como si fuera un juego de niños.
-eres muy buena en informática para haber estudiado medicina. –comentó desconfiado por descubrir esa habilidad oculta.
-según mi abuelo, -sin abandonar su trabajo- mi padre era un genio en sistemas informáticos. Supongo que lo habré heredado de él.
-ya veo. –mirando las pantallas, comprobó impresionado como poco a poco aquella imagen congelada iba tomando una forma más concisa.
Cuando Sakura se paró a verla, lo que se temía se hizo realidad. Rin estaba del todo aterrada y pálida como la muerte, mientras aquel policía, Koga seguramente, la abrazaba sin ser correspondido.
Sasuke al ver la imagen, se quedó algo confuso y sin comprender porque la Perrita tenía una expresión de haber visto a un fantasma. Antes de que pudiera encontrar una razón, la voz de Sakura le interrumpió.
-ese policía por un casual, ¿no se llamará Okami Koga?
-¿no me digas que lo conoces?
-yo no… pero Rin sí… fue su antiguo novio…
---
-¿Cómo que Rin ha vuelto con los suyos? –extrañada y sin entender, Sora se había levantado sobresaltada.
-… -desviando la mirada, Yamato no supo qué razón darle.
-eso es imposible. La familia de Rin ha muerto y no tiene amigos. No tiene sentido.
-… -vaya, así que entonces la Perrita estaba completamente sola. La verdad es que como no estaba dentro de sus dominios, desconocía los datos de su vida, eso era cosa de Sesshomaru. Tenía que haberle pedido información, antes de haber hablado con Sora. El problema radicaba en cómo arreglar el lío en el que se había metido sin llegar a contarle la auténtica verdad.
-Yamato, ¿qué ha pasado? Por favor, dime que no está fuera sola.
El tono de Sora era tan angustiado y tembloroso que culpable, se levantó para abrazarla.
-eh, tranquila, no está sola. Está con la policía. –y no era mentira, pero creía que aquel temor era producto por dejar a Rin sola en cualquier parte del mundo.
-¡¿con la policía?! –despegándose de él, donde Yamato seguía sin comprender porque ahora sus brazos temblaban como gelatina- ¡tienes que sacarla de ahí!
-ella se ha ido por propia voluntad. –seguía sin mentir, por lo que no entendía la reacción de su novia.
-¡¿cómo va irse cuando está la persona que más aborrece?!
-¿la persona que más aborrece? –repitió Yamato.
---
-si fue su novio o no, ayuda más en mi teoría de que se fue por propia voluntad. -comentó con orgullo Sasuke. Odiaba que sus teorías fuesen equívocas y que gente inferior tuviera que corregirle.
-eso es porque ni tú, ni nadie, ni siquiera Dog, sabéis la terrible persona que es ese hombre para Rin. Solo nos lo confió a Sora y a mí.
-¡hn! No creo que sea tan terrorífico como cualquiera de nosotros. –argumentó altanero.
-pues Rin no está de la misma opinión, y si estuviera en su lugar, opinaría lo mismo. Es mejor quedarse aquí con ese pedófilo, -señalando al aire donde supuestamente estaban las habitaciones de los líderes- a estar con ese ser asqueroso que le ha destrozado la vida.
-¿qué quieres decir?
-… -suspirando con fuerza- él… ese tipo… -procediendo a contarle todo lo Rin le había confesado.
-
Minutos después…
-…y eso ha pasado, y creo que esta imagen lo deja bien claro. –agregó como epílogo de aquella historia, donde resultaba creíble para Sasuke, pero todavía había cabos sueltos.
-entonces, ¿por qué se ha descubierto y se ha ido con él?
-estoy convencida que él la forzó a irse con él. –vio la pantalla con la imagen congelada y adoptando un aire decidido, se sentó en la silla en la que Dragon había estado antes. Volviendo a teclear algo que ni siquiera Sasuke daba pillado- voy a demostrarte que estáis equivocados.
-¿qué piensas hacer?
-reproducir el vídeo con esta calidad y reducir la parte donde están ellos para ver mejor lo que está sucediendo.
Y asombrado vio como de nuevo se desenvolvía en aquellos sistemas informáticos como si nada.
Un suspiro acompañado de una sonrisa sincera salió de sus labios.
-es una pena que no te supiera de tus capacidades antes, te habría metido en la organización de inmediato.
Si aquello era un halago, ahora no tenía tiempo para sonrojarse y emocionarse. Debía concentrarse para salvar a Rin. Estaba segura de que ellos lo habían malinterpretado.
¡Completamente segura!
O.o.O.o.O.o.O
O.o.O.o.O.o.O.o.O
O.o.O.o.O.o.O
Los rayos del sol colarse por las persianas le revelaron a Sesshomaru que estaba amaneciendo. Sentado sobre la cama con el pecho al aire, contemplaba la figura femenina que dormía a su lado. Su pelo revuelto y su desnudez desvelaban lo que había sucedido durante la noche y bufó molesto.
No podía negar que en sexo, Kagura era mil veces mejor que Rin. Tampoco podía negar que la mujer lo disfrutaba de pleno, todo lo contrario a Rin que si lo disfrutaba, lo disimulaba por orden suya, simplemente porque quería ver que ella lo…
Desechó esa palabra de inmediato.
¡Absurdo!
Sin embargo, no podía negar que aunque Kagura fuese perfecta en el sexo, en ningún momento se había sentido tan excitado o motivado como cuando lo hacía con Rin. Quizás es porque con un brazo, temía que Kagura advirtiera de lo penoso que era. Con Rin, al habérselo confiado, podía dejarse llevar.
Tenía que tratarse de eso. Acabó por convencerse.
Un leve quejido de protesta escapó de los labios de Kagura que se fue desperezando de mala gana.
Sesshomaru la vio y como después se tallaba los ojos malhumorada.
-ya es de día. –farfullando para tumbarse boca arriba sin pudor de mostrar sus atributos.
Todo lo contrario a Rin que pese de haberla visto cuerpo entero, sentía vergüenza cuando la veía, incluso cuando la tocaba. Para él era algo divertido y hasta excitante que lo invitaba a continuar y probar más de aquel cuerpo delicioso y puro.
-…
¡Demonios!
¿En qué estaba pensando?
La iba a matar por haberse burlado de él. ¡DE ÉL!
Eso era algo imperdonable.
-vístete y lárgate. –demandó haciendo lo mismo.
Fue entonces cuando se dio cuenta que hasta para vestirse, aquella jovencita le era necesaria.
Pudorosa pero comprensiva, le ayudaba a vestirle para después dedicarle una sonrisa de ánimo.
Esas sonrisas que parecían de ángeles.
Ella pura a pesar de ser mancillada por Él.
…
…
Dio un puñetazo contra la pared agrietándolo, que sobresaltó a Kagura la cual terminaba de colocarse la blusa.
-¿ocurre algo Dog-sama?
-¡lárgate! –acabó por decir simplemente.
No queriendo tentar al demonio que rodeaba a Sesshomaru, en silencio, Kagura se apresuró a vestirse y salir del cuarto con una sonrisa de satisfacción en la cara. Aunque no tuviera un hermoso despertar, el que dentro de horas escasas la Perrita estuviera criando malvas, era una noticia que debía festejar.
Al abrir la puerta, se encontró con Wolf apoyado en la pared de enfrente y los brazos cruzados.
-muy buenos días Wolf-sama. –le saludó ampliando su sonrisa- que le vaya bien en el asesinato.
Una ceja alzada, mientras observaba como la VIP se perdía en el pasillo, para después rodar sus ojos zafiro hacia el interior de la habitación.
Notando esa mirada tan intensa, Sesshomaru la reconoció como acusadora. Sin embargo, no le dirigió la palabra, solo hizo el amago de darse la vuelta e intentar vestirse sin la ayuda de nadie. Pues o empezaba hacerlo solito o tenían que ir de caza diaria para que una chica lo vistiera y matarla después para callar lo que le resultaba tan vergonzoso.
¡Necesitar la ayuda de alguien para vestirse!
¡Era patético!
Escuchó como la puerta se cerraba y la presencia de Wolf en el interior de su habitación. Estaba claro que tenía la intención de decirle algo muy importante, pues raras veces se reunían en las habitaciones propias de los líderes para charlar. Aquellos lugares eran sagrados y los únicos a considerarse privados entre ellos.
-para haber pasado una noche con una de tus amantes, no te veo de buen humor.
-… -si pretendía hacer un comentario gracioso, estaba claro que conseguía justo lo contrario. Ignorándolo, le preguntó por lo que realmente le interesaba- ¿ya está elaborado el plan? –yendo hasta el armario para coger la ropa que se iba a poner en ese día.
-las hermanas Hyou, Ying y Yang llegaron a Narita en la madrugada.
-con las Fuerzas Especiales de apoyo tendremos más confianza para cumplir con el objetivo. -procediendo a vestirse con la mirada inquisitoria de Yamato, el cual empezó a ponerlo nervioso- ¡si eso es lo que querías decirme, podías haber esperado a que nos reuniéramos, en vez de haberte quedado toda la noche como un Lobo guardián!
-era necesario, por si te daba la venada de ir a media noche a matar a Rin.
-de momento no estoy tan loco para cometer algo tan suicida sin un plan de por medio. –agregó con sarcasmo.
-entonces, te aconsejaría que me escucharas. Sora me ha contado algo que parece ser que ignoras. Y cuando Sasuke me ha llamado esta mañana, he tenido la comprobación de los hechos. Es algo que concierne a tu Perrita y la verdad sobre lo que ha pasado mientras tú no estabas.
-… -mirándolo con curiosidad.
O.o.O.o.O.o.O
¿Cuánto tiempo había pasado?
Sentir los rayos del sol golpeándole en plena cara le hizo saber que la noche había pasado y un nuevo día llena de agonía le esperaba.
Sorbió la nariz, mientras tirada en el suelo como si estuviera muerta, no se atrevía a divisar lo que la rodeaba. El fuerte olor a sangre, impregnaba sus fosas nasales. No podía levantarse, ya que de hacerlo sus heridas se abrirían dolorosas, como si le arrancaran la piel de cuajo, al tener su cuerpo pegado al suelo.
¿Cómo podía seguir viviendo?
Era un misterio.
Quizás revoloteaba a su alrededor un ángel caído para impedirle su entrada al más allá, como pecado al haber protegido a tres criminales que arderían en las mismísimas llamas del diablo.
Y aquel hombre se lo recordaba mediante el maltrato. Estaba segura que si estuvieran en la Europa medieval, la habrían quemado en la hoguera como a una bruja.
Ni siquiera con el Dead Moon había sufrido tanto como lo había hecho en una sola noche.
Intentó sonreír ante la ironía de la vida.
Aunque sabía que cuando se reencontrara con Koga, éste le iba hacer la vida difícil, no se imaginaba que lo llevara hasta tal extremo. Claro que lo que más lo había motivado, fue el descubrir que ella había estado con el Dead Moon, y lo que lo enfurecía era que uno de ellos la había tocado.
Ella no había cantado que Dog había sido el responsable, y mucho menos el lugar de su guarida.
Sus ojos opacos comenzó a sentirlos pesados, con la irremediable necesidad de cerrarlos y sumergirse en un profundo sueño con la esperanza de soñar hechos reconfortantes.
El aire helado proveniente de la puerta abriéndose, la estremeció, y el sonido de los pasos acercándose a ella hizo que llorara desesperada.
¡Por favor!
Que la dejara en paz…
En sus primeros días como presa de Él, tenía la consideración de dejarla descansar por el día, para tenerla fresca en la noche.
Cerró los ojos fuertemente ahogando los quejidos de dolor cuando él de nuevo volvía apretar su carne, encajando sus uñas, como si para él, aquello fuera una sutil caricia.
-¡despierta Rin! –empezando a sacudirla- ¡despierta he dicho! –dándole bofetadas en ambas mejillas.
Impotente y sumisa, acabó por obedecerle y mirarle donde la locura seguía dibujada en aquel rostro moreno.
-buena chica. –alzándola bruscamente para que estuviera a su altura.
Y soltó un grito de dolor al haber sido abierta las heridas de su espalda, escociéndole como si estuviera tocando fuego.
-¡no grites! –tapándole la boca con su mano y taponando ligeramente la nariz, impidiendo que respirara con normalidad- ¡antes no eras tan escandalosa! ¡La culpa la tienen ellos! ¡Ellos te han corrompido! –Rin pataleó para que le quitara aquella mano, donde poco a poco necesitaba del aire, pero él seguía inmune- ¡¡dime dónde están ahora mismo!! –exigió.
Cegado por locura, Koga no se daba cuenta de que estaba matando a Rin al dejarla sin aire.
Lenta y tortuosamente, Rin fue perdiendo las fuerzas y sus ojos más pesados que nunca solo fueron viéndolo todo nubloso. Los sonidos poco perceptibles y las lágrimas rozando sus mejillas, mientras una palabra resonaba en su mente.
-"Sesshomaru-sama…"
Lo siguiente que sucedió fue algo incoherente, sacado de un sueño. Su acosador siendo bruscamente separado de ella; su cuerpo cayendo por el peso de la gravedad, sostenido con firmeza pero con suavidad sobre un brazo seguro y familiar; con los ojos entrecerrados, se giró a ver a su salvador y sonrió quedamente al encontrarse con su antiguo, pero tan necesitado captor.
-¡soltadme! –rugió Koga siendo sujeto por dos chicas donde temerarias, sus caras estaban al descubierto- ¡aléjate de ella! –pero a Koga poco le importaba el poder identificarlas como miembros del Dead Moon. Para él, lo más importante, era ver a SU Rin en brazos de otro hombre y como ella se esforzaba en levantar su brazo para tocarle la mejilla- ¡NO LE TOQUES! –gritó desesperado.
-Sesshomaru-sama… -la poca consciencia y el alivio de ver a aquel hombre, donde creía que debía de ser una ilusión, produjo que no atendiera lo que le rodeaba. Solo deseaba acariciar esa piel tan blanca por última vez.
-ya todo está bien. –le dijo con voz tranquila y calmada para que se sintiera más segura.
Y eso fue lo último que Rin escuchó, ya que cerró los ojos pero feliz de volver a verle.
Con el rostro ligeramente alarmado, Sesshomaru depositó con delicadeza aquella frágil figura en el suelo. Sin perder un segundo, llevó dos dedos a la parte del cuello para verificar su pulso, comprobando aliviado que aún estaba viva.
Sin embargo, ver su desnudez y como su cuerpo parecía estar tintado entre rojo y morado, se dio cuenta de que la historia que le habían contado no tenía nada de exagerado. Si lo supiera, no la habría dejado en manos de aquel loco.
Dirigió su mano hacia su mejilla raspada por la herida; húmeda por las incontables lágrimas; viscosa por la sangre.
-¡ALÉJATE DE ELLA! –volvía a vociferar Koga.
Escuchar a aquel tipo, produjo que Sesshomaru le mirara con odio infinito. Sin embargo, muy pronto adornó una sonrisa macabra al tener su venganza en mente.
Oh sí, de seguro que a ese policía lo enervaría más que a él, cuando lo había visto encima de Rin abusando de ella. Por favor, ni él, ni Yamato, ni Sasuke eran tan locos para tratar así a sus capturas.
Con sumo cuidado, le colocó su larga gabardina para tapar su desnudez y cargarla donde a pesar de estar inconsciente, agarró su camisa con fuerza.
Sonrió.
-¡SUÉLTALA! ¡HIJO DE…!
-¿por qué tendría que soltarla? –levantándose para avanzar hacia él, donde observaba como trataba de liberarse del agarre de las dos chicas miembros del equipo de élite más poderoso dentro de la organización- Rin no tiene intención de quedarse contigo. –deteniéndose para que tuviera una vista mejor- me ha elegido a mí. –reclamó orgulloso.
-¡ELLA ES MÍA! ¡ES MI NOVIA! ¡ELLA ME AMA A MÍ!
-… -dio un fuerte suspiro. Aquel tipo estaba más loco de lo que pensaba- debe ser precioso vivir de fantasías surrealistas. Ignoro si en el pasado Rin te habrá amado de verdad, -mirándola- pero en este presente, te odia y me quiere a mí. –rozando sus labios con los suyos.
-¡CABRÓN! ¡ALÉJATE DE ELLA! –forcejeando más que nunca.
-Yang. –pronunció simplemente.
La muchacha de sobrenombre "Yang" con agilidad y destreza, le aplicó una llave de judo que lo hizo hincar de rodillas, gimiendo de dolor.
-levantadlo. Detesto la gente que no me mira a la cara, cuando les hablo.
La otra chica lo cogió del cuello de la camisa, como si el cuerpo de Koga fuese peso pluma, para después agarrarle de sus coleta de caballo, obligándolo a que mirara a su líder.
-… -sonriendo satisfactorio. Pero aún quería seguir haciéndolo sufrir- ¿no opinas que Rin está más hermosa que antes? Supongo que ya te habrás dado cuenta. –oliendo sus cabellos con deleite- deberías darme las gracias ya que he sido yo el causante. –besando su frente, sus párpados, su nariz, sus labios- el sexo produce un cambio asombroso en las chicas. Y cuanto más te acuestas con ellas, más hermosas se vuelven.
Un leve gruñido escapó de los labios de su rival, y de reojo observó lo tan enervado que estaba.
-tú… -arrastrando las palabras- fuiste tú quién le ha quitado su virginidad…
-ah, ¿no lo sabías? –fingiendo inocencia.
Más divertida y tentadora le resultaba la situación.
-se ve entonces que ignoras también que Rin ha sido mi amante desde el día que pisó la organización. Solamente yo, -volviendo a rozar sus labios con los de Rin, saboreándolos como un chocolate delicioso- sé como complacerla y qué puntos tocar para que llegue a la cúspide del orgasmo y grite mi nombre de placer. Deberías escucharla, su voz es tan melódica en ese instante.
-¡CABRÓN!
-tú necesitaste forzarla y herirla para mancillarla, -volviendo a mirarle, esta vez con dureza- pero seguro que en ningún momento, ella lo ha disfrutado. Solo habrá sentido asco y repulsión.
Segundos en un largo silencio, hasta que repentinamente un rodillazo por parte de Dog hacia el estómago del oficial, volvía a doblegarlo y que la castaña de pelo largo le cogiera la melena para encarar a Sesshomaru.
-si vuelves a tocarla, juro que te mataré. Por ahora te dejaré vivo para que te atormentes de que la chica que tanto dices amar, me pertenece y me quiere solo a mí.
-¡TE MATARÉ! ¡LO OYES! ¡TE MATARÉ! ¡Y RIN VOLVERÁ A SER MÍA!
-oh, ¿tan seguro estás? –repuso burlón- en ese caso inténtalo. Porque solo cuando pases por encima de mi cadáver podrás quedarte con Rin. Eso si puedes conseguirlo. –riéndose a carcajada limpia, para marcharse de la habitación.
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Al pisar la sala principal de la casa de aquel oficial, Sesshomaru se encontró a Sasuke ojeando con desprecio los libros de la estantería, para después tirarlo al suelo donde había una pila amontonada de ellos. Yamato por su parte, sentado en el verde sofá, hacía zapping aburrido sin encontrar un canal que pudiera interesarle. Un hombre, cerca de Sasuke, y una mujer de pié al lado de Yamato, permanecían quietos como estatuas, en poses típicas de chicos cools.
-Ying, Toran. –los llamó, a los que ellos se giraron a verle- echad una mano a Yang y Shunran, y dadle un buen escarmiento a ese poli de pacotilla.
Asintiendo con la cabeza, se dirigieron hacia aquel cuarto oscuro donde segundos después, empezó a escucharse los escuchó los gritos de aquel hombre, siendo algo inmune a los dos líderes que seguían con su pasatiempo como si nada. Solo Sesshomaru sonreía victorioso, recreando en su mente el infierno que Koga estaría viviendo.
Podría hacerlo él mismo, aunque tuviera un solo brazo, pero no quería que Rin estuviera más tiempo lejos de Él.
-¡hn! Este tipo lee cosas insignificantes. Hasta un shojo sería más interesante que estos libros de política y justicia. –argumentó Sasuke con asco.
-ya sabía que los polis cobraban una mierda. Mira que no tener una antena parabólica como cualquier casa decente. –apagando la televisión para mirar a Sesshomaru- ¿todo bien?
-aahh –respuesta afirmativa- pero está muy malherida. Necesita cuidados inmediatos y confiables. –mirando a Sasuke.
-entiendo. –cogiendo su teléfono móvil para marcar un número y pegar el aparato a la oreja- ¿Gaara? Dile a Sakura que se prepare para atender a Rin en cuanto lleguemos.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Tal como he prometido, aquí está la siguiente parte, aunque debido a razones que explicaré más abajo, no pude tenerlo completo para hoy. Por lo que publicaré la tercera y última parte de este capítulo (y con el lemon prometido ^^) el día 22 de este mismo mes. ¿Por qué ese día? Como algunos españoles saben, se celebra la lotería de navidad y a vosotros os tocará el premio gordo cuando publique esa parte con el lemon prometido :P
Las razones por las que no pude actualizarlo completo son: la primera y más importante, no pude terminarlo a tiempo; la segunda, es que empezaba a tener más de treinta páginas, y eso que aún quedaba por terminar de escribir el lemon y dos escenas más. Por lo que para no hacerlo muy pesado, decidí cortarlo; y tercera, revisar un cap me lleva al menos un día entero, y solo tuve media tarde para hacerlo.
Quiero pedir disculpas por si en esta parte hay alguna incoherencia, pero como había tenido la esperanza de tenerlo todo para hoy, he estado muy apretada con el tiempo y ayer noche fue cuando decidí el recortarlo, por lo que por eso, solo pude revisarlo esta media tarde.
Bueno, las personas que he dedicado este cap son aquellas que se han tomado la molestia de dejarme review. Os lo agradezco de corazón, ya que la primera parte había sido escrita a contrarreloj, donde domingo pasado estuve revisándolo incluso mientras comía (y aún por encima tenía trabajo T_T) así que a vosotras principalmente, muchísimas gracias de todo corazón.
Espero que esta parte también os haya gustado, aunque tuviera algunas escenas para matar al personaje X (ejemplo Karin coff coff).
Alguien me preguntó (CieloRosa) que si las dos chicas del principio eran personajes que inventé, aclaro que no. Pertenecen al anime de Inuyasha, concretamente al relleno, desempeñando el papel de youkais panteras, de hecho el apellido Hyou, significa pantera en japonés.
Aclaro también que Koga no me cae mal, ya sé que resulta imposible de creer viendo como lo puse, pero necesitaba a un malo que estuviera loco de atar, y le tocó a Koga.
Pues creo que no me queda aclarar nada más.
¿Qué le dirá Sesshomaru cuando Rin recupere la consciencia?
¿Seguirá Sakura negando sus sentimientos hacia Sasuke?
¿Qué hará Yamato cuando sepa la verdad de lo que le pasó a SU mujer?
SPOILER DEL TERCER CAPÍTULO
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-contéstame a algo y sé sincera… …entre ese tipo y yo no hay mucha diferencia… ¿Por qué yo?
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El amor era entre dos. No de una sola persona, aunque los sentimientos de esa persona fueran tan fuertes.
¿Quién no le aseguraba que recibiría un rechazo humillante?
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-¿hablas por experiencia propia? Porque entonces, si la gente llega a descubrir que el despiadado Wolf es alguien amable, los matarías sin necesidad de armas. –mirándole divertida.
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'Atori'
