CAPÍTULO DEDICADO A GAIASPINK POR SU REVIEW 300

AVISO: capítulo con lemon (sesshrin) y escenas fuertes.



Capítulo 15: Reencuentro en la pesadilla

-3ª Parte-

Qué confort sentía.

¿Acaso era la sensación de estar en el cielo? ¿O es que el infierno no era tan terrorífico como lo pintaban?

Sea como sea, había dejado de sentir el dolor de sus heridas, de hecho hasta su cuerpo estaba calentito pero sin ser en exceso. Se encontraba recostada sobre algo tan mullido que le resultaba demasiado familiar.

Tomando más conciencia de lugar, se fue percatando de que no había muerto, que aún seguía respirando el aire del mundo en el que había nacido. Se encontraba acostada sobre una cama, tapada hasta la altura del cuello.

Abriendo los ojos con pesadez, se topó con la habitación a oscuras. Parpadeando varias veces, se fue acostumbrando a la oscuridad de la noche, donde las densas nubes tapaban la claridad de la luna.

Sentándose, corroboró como sus heridas estaban vendadas.

Con una mano, se tocó una de las heridas que tenía en su otra extremidad.

Ya no le dolía.

Pero…

Apretó fuertemente los ojos.

…la presión en su carne…

Lo sentía aún.

…aquellos dedos masculinos marcando su piel…

Lo recordaba a la perfección.

Todo su cuerpo sufrió una interacción al sentir como el hombre de sus pesadillas seguía tocándola y se abrazó a sí misma como si de un refugio se tratara.

El sonido de algo moverse, hizo que Rin abriera los ojos y al buscar con la mirada al causante, recibió una sorpresa al ver a una figura sentada en el sillón de al lado, donde la oscuridad impedía verle bien.

Sin embargo, aquella silueta…

…lo sucedido antes de que perdiera toda consciencia, cobró aparición…

¿Era Él realmente?

¿Era cierto que Él había ido a buscarla?

¿Era verdad que Él la había rescatado de aquel loco?

Apartando suavemente la colcha que la cubría, sin despegar su mirada de aquella imponente figura, relajada e impresionada, se fue acercando hasta Él.

A cada paso, fue escuchando su respiración calmada y rítmica. La luz de la luna, comenzó a colarse como intrusa, sobre el cuarto; y Rin tuvo la bella imagen de contemplarle, a Él, ligeramente desarreglado que era opacado por ese rostro que parecía angelical.

Hasta ahora no se había parado a ver lo hermoso que era su captor cuando estaba dormido, ¿o sería esta la primera vez que se mostraba tan en paz consigo mismo?

De manera inconsciente, alzó una mano y acariciar sutilmente una de sus mejillas, perfilando con sus dedos aquellas líneas moradas y sonrió con candencia.

…lo había echado tanto de menos…

…se sentía mejor estando con Él…

Tan concentrada estaba, que cuando visualizó sus dedos vendados, el recuerdo de lo pasado con Koga, volvió a su cabeza.

Aquella mano morena, fuerte y obscena, apretando sus dedos para tener más asequible su cuerpo y seguir mancillándolo.

Bruscamente, apartó aquellos dedos y volvió a abrazarse a sí misma tan asustada, como si el hombre que tenía delante suya, fuese Koga y no Él. Su cuerpo recordaba cada caricia brusca, cada apretón en sus muslos, el como la había forzado una y otra vez, el sabor de…

¡Dios!

Trató de no recordar hasta aquello que tan forzosamente la había obligado a hacer.

Intentó ignorar el mal sabor de boca que se había formado.

Miró de nuevo a su captor que seguía durmiendo plácidamente con una mano en la mejilla. Tuvo deseos de echarse a sus brazos y que la consolara. Sentir su protección y seguridad. En momentos como ese, preferiría estar al lado de Dog, que de aquel psicópata.

Pero ver las heridas cubiertas, la detuvo al sentirse sucia y sin el derecho a ser tocada ni por Él, ni por nadie.

Apartándose por completo de Él, Rin se quitó las vendas que cubrían todo su cuerpo, quedando la piel viva, quemándole como el fuego del infierno.

Tenía que purificarse y ya sabía cómo.

-

El vapor salido del agua de la ducha indicando que la temperatura estaba demasiado alta, empañaba todo el cuarto de manera que la visibilidad era escasa. Sin embargo, eso para Rin era irrelevante. Ella no necesitaba ver porque en su mente estaba el pasado, reviviendo una y otra vez aquella pesadilla que había durado más de veinticuatro horas.

El agua hirviendo caía sobre su piel, poniéndola más roja de lo que estaba, al haberse quitado las vendas; El escozor sobre sus heridas ahora abiertas, aumentaba como si le dieran latigazos; El líquido que caía por el desagüe era el de su sangre, resbalando por toda su figura; Sus lágrimas se camuflaban al dejar que el chorro cayera sobre su cuerpo inmóvil.

Dolía mucho.

Todo aquello le resultaba doloroso, pero necesario para limpiarse de lo que aquel sujeto le había hecho.

Según había leído en un antiguo libro, viejo y gordo de su madre, el agua caliente era el remedio más efectivo para purificar los cuerpos sucios.

Podía sentir como el agua tocaba por todo su cuerpo, como pinchos clavándole al mismo tiempo.

Se frotaba con fuerza e insistencia, tratando de borrar aquellos moretones y esas heridas, con unas nuevas hechas por ella.

Sin embargo, persistía en cuerpo y mente.

Lloró desesperada.

Había tenido la esperanza de que con el agua caliente no solo la purificara, sino que también olvidara las manos de aquel hombre tocándola por todos los rincones.

Había sido inútil.

Su cuerpo lo recordaba perfectamente y siempre lo recordaría.

Un brazo rodeando su cintura, hizo que de repente parara de llorar. Aquella presencia masculina tan familiar, apoyándose en su espalda, sin importar que sus ropas se mojaran, hizo que se frotara los ojos para borrar cualquier indicio que la llevara a descubrir sus sollozos.

Él siempre había odiado verla llorar. Siendo todavía su Perrita, era algo tabú derramar lágrimas y lamentarse por lo que Él, seguramente, consideraría algo insignificante.

-¿qué haces?

En su tono de voz no había la autoridad para que le contestara de inmediato, sino un tono que indicaba preocupación. Pero debido al dolor del agua caliente y el trauma sufrido, Rin no se percató del timbre de voz usado.

-solo me estaba dando un baño. Siento si lo he despertado. –contestando de forma rápida y apurada. Las lágrimas amenazaban con salir de nuevo, y no quería que Él las viera.

-…

Sesshomaru apretó ligeramente su agarre, apegándose demasiado a su cuerpo desnudo, chocando su aliento sobre su oreja roja y caliente.

-llora. –Rin agrandó sus ojos.

Inconscientemente y sin poder evitarlo, se giró a verlo confusa.

Cuando tuvo contacto visual, se sorprendió al ver un deje compasivo en su rostro, acompañados de una sutil caricia sobre su mejilla.

Sus lágrimas salieron por sí solas de sus ojos, su alma se desquebrajaba al ver cómo le daba vía libre para desahogarse.

No pudo más.

Se echó a sus brazos y comenzó a llorar descontrolada. Escondiendo su cabeza en su pecho, mojando con sus lágrimas más aquella camisa, tiritando tanto de frío como del miedo que había sentido.

Sesshomaru alargó la mano y cerró el grifo. Después de eso, cargó a la joven que continuaba con su llanto incesable, sacándola del cuarto de baño.

Se sentó en la cama, donde antes la joven había estado, apoyando su espalda contra la cabecera. Escuchar el lamento desesperado de su joven presa, hacía que la sangre se acumulara en la cabeza.

Tuvo muy claro que lo que las Fuerzas Especiales le habían hecho a aquel hombre no había sido suficiente.

Ya tenía que haberse dado cuenta cuando había entrado en aquella habitación con aquel olor a podrido y a sangre, y la escena de ver a aquel policía abusando sexualmente de SU Rin.

Apretó los dientes lleno de rabia.

Aquello le había revuelto tanto las tripas, que había llegado a pensar en sacarle el hígado por la boca. Y la verdad, ahora mismo estaba tentado en hacerle una visita al hospital y realizar su macabra idea.

Trató de controlarse y quedarse donde estaba. Ahora Rin le necesitaba.

Sin embargo, ahora entendía cómo debió de haberse sentido Yamato cuando había maquinado aquellos regalos tan especiales por navidades.

El mundo por el que esos policías convencieneros protegían, debían pagar su falta. Si ellas lloraban y sufrían, ellos se vengarían de la peor manera, pero también…

-… -miró aquel cuerpo menudito, que tiritaba por el frío al estar todavía desnuda, pero también por aquellos sollozos que parecían no tener fin- Rin, mírame.

La joven intentó reprimir sus sollozos, aunque era imposible. Con los ojos cristalinos, e hipando de vez en cuando, acató la orden de su captor.

-no voy a entrar en detalles sobre porqué ha ocurrido todo esto. Ya se hablará más tarde. Solo quiero dejar algo en claro. –pausó unos momentos, suficientes para que la intriga de Rin aumentara y su lamento fuera cayendo- ¿qué es ese hombre para ti?

El terror se dibujó en los ojos de la joven, indicando toda respuesta para Sesshomaru.

-¡lo odio! –espetó temblorosa, sujetándose a su camisa como salvavidas- no quiero estar con él… no quiero… no quiero… -negando repetidas veces con la cabeza desesperada.

Una leve sonrisa satisfactoria escapó de los labios del peliblanco.

-¿prefieres… -empezó con tono lento- quedarte… aquí, en la organización, para siempre?

La respuesta de Rin fue un asentimiento automático. Desde que había sido llevada a la organización, supo que no había mejor lugar que el que le esperaba fuera.

Aunque había sufrido la crueldad de Sesshomaru y los insultos de las VIP, vivir una y otra vez sin descanso alguno lo que Koga le hacía, era más aterrador.

Se sentía más protegida en el lugar más peligroso para los civiles.

-¿quedarte… conmigo… -continuó hablando- como mi pareja?

La pregunta cogió desprevenida a Rin, que lo miró sorprendida, encontrándose con la cara inexpresiva y sus orbes doradas tapadas por su flequillo, impidiendo encontrar algún atisbo que la llevara a descubrir si hablaba en serio o no.

El silencio se fue extendiendo; la confusión de Rin sobre el tema, anulaba su trauma, empezando a sentir el frío corporal al seguir desnuda; Sesshomaru esperaba paciente su respuesta, con aquel rostro tan inmutable que era difícil averiguar si aquello era o no una de sus burlas.

Pero era imposible que fuera una de sus burlas, desde hacía tiempo la trataba muy bien, hasta le hacía algún que otro regalo.

Pero también era imposible que hablara en serio, Él era Sesshomaru Youkai, uno de los más temidos criminales que el mundo había tenido.

-será mejor que te des un baño caliente.

Rin pareció salir de sus pensamientos, mirándola más confusa que nunca. Sin darle a tiempo a reaccionar, Él la cogió de la cintura, donde sintió más frío sobre su cuerpo.

Fue entonces cuando se percató que había empezado a estornudar.

-

De regreso a aquel cuarto de baño, el goteo lento e interrumpido del agua de la ducha chocando contra la baldosa, era uno de los dos sonidos que se emitían.

El otro era el de un pequeño chorro cayendo sobre un cuerpo para tener fin en la bañera llena de agua.

Sin decir palabra, ambos se encontraban sentados en la bañera. Sesshomaru, sentado detrás de la joven, desnudo como ella, con una esponja se encargaba de mojarla en el agua, para después apretarla sobre los hombros femeninos y que estos no se enfriaran.

Rin por su parte, seguía aturdida por todo lo que estaba sucediendo. Él la estaba dando un trato más amable del habitual.

El recuerdo de su propuesta, la había emocionado al sentirse especial para alguien.

Sin poder evitarlo, una sonrisa se adornó en sus labios.

No podía mentir que aquellas palabras la habían hecho feliz.

Pero…

Así como cuando te emocionas de repente, la depresión cuando ves las partes negativas, acude inmediatamente.

Él era un criminal…

Le doblaba en años…

Se miró a sí misma, donde todavía no estaba desarrollada corporalmente como cualquier chica de su edad.

Y la competencia era alta. Aunque Kagura y Sara fueran unas falsas y unas zorras, amaban a Sesshomaru, siendo capaces de cualquier cosa por Él, hasta matar a inocentes.

Y ella… en cambio… no podía… por su buen corazón… y porque no era lo correcto…

Lo único que pudo hacer por Él era protegerle, como había hecho…

Pero…

¿Qué había conseguido con eso?

Crearle más problemas y no tener la consideración de agradecerle.

-… -Rin bajó la cabeza apenada- Sesshomaru-sama, gracias por rescatarme.

-…

El hombre quedó ligeramente sorprendido, y eso se notó en su acto al dejar de pasarle agua por el cuerpo. Era la primera vez que su joven presa le daba las gracias de corazón, al mismo tiempo de sentirse tranquila en su compañía.

-no pienses más en eso. –dijo para zanjar el tema.

Sesshomaru no quería que volviera a recordar aquel suceso tan traumático. Si la quería… si la amaba… tendría que empezar a ser respetuoso con ella e ir conquistándola poco a poco.

-… -con un dedo, empezó a jugar con el agua- ¿qué ha pasado con Koga? –sabía por experiencia, que Sesshomaru no habría ido a buscarla e irse por la puerta como si tal cosa, sin haberle dado antes una lección.

-¿es que sientes compasión por ese hombre? –sin poder evitarlo, los celos habían rodeado a Sesshomaru.

¿Es que era tan tonta como para preocuparse por aquel infeliz que la había violado cruelmente? Aunque bueno, Él tampoco es que hubiera sido un santo con ella, pero ese no era el asunto.

¿O acaso es que prefería a aquel poli de pacotilla, en vez de a Él? Sin duda alguna, Él gozaba de un atractivo mucho mayor que ese moreno de poca monta.

¿Para eso había hundido su orgullo y pedirle que fuera su pareja? Con lo que le había costado decidirse y declararse.

-¡no! ¡Claro que no! –se apresuró a contestar la joven, mirándolo directamente- ¡jamás podría sentir compasión por él! Él no es como usted.

¡Eso seguro!

Él era mil veces más atractivo; mil veces más poderoso; y mil veces mejor.

Fue el pensamiento claro de Dog.

-usted es más amable y no es tan malo como él. –confesó para volver a posar su vista al frente- puede que al principio sí lo fuera. –y con él, Wolf y Dragon que tenían una maldad tan oscura que intimidaba incluso a sus propios aliados- ¿lo recuerda, verdad? –preguntó con una sonrisa amarga, mientras hacía círculos con el dedo- aquella vez, cuando yo le robé y usted en vez de matarme, me había secuestrado.

-…

Claro que lo recordaba.

Había sido un día de sofocante calor, los tres líderes habían salido en busca de alguna victima qué secuestrar para su negocio.

Recordaba perfectamente, qué tan deseoso estaba de quitarse el traje, ya que Yamato y Sasuke, no se decidían por la mujer en cuestión, y eso que estaban tapados por la sombra de una calle estrecha.

-

-esa mujer no. Vomitaría con tan solo ver esa cara de besugo que tiene. –había declarado el rubio Ishida con una mueca repugnante.

-pues la otra que quieres tú, es una tabla de planchar. Mejor una que tenga buenos melones.

-eres un maldito caprichoso, Sasuke. Como estás acostumbrado a follarte con tías de pecho de talla ciento veinte.

-fue hablar el que se tira a mujeres que se hacen la cirugía estética donde no deben.

-cuando se practica sexo, lo que cuenta es la imagen. –indicó Yamato.

-y el tamaño. –añadió.

Sesshomaru, apoyado sobre la pared, empezaba a cansarse de la discusión tan infantil de los otros dos líderes. Ni que fueran quinceañeros en la edad del pavo.

-pues si tanto te importa el tamaño, acuéstate con la vieja Tsunade.

-ya deberías saber querido amigo, que a mí me gusta domar, y no ser domado. Y Tsunade no es precisamente una mujer que se deja domar.

-¡basta ya! Cogemos a cualquiera y nos largamos.

Debido a su diferente gusto por las mujeres, Sesshomaru sabía que jamás se iban a aclarar en la vida. Y aún por encima, lo que le enervaba era ver a esas mujeres tomando tranquilamente algo fresco en la terraza del bar de aquella plaza, todas ellas ligeritas de ropa, mientras que ellos con su bendito traje de chaqueta pantalón.

Que ganas de matar a esas zorras que iban así para poder ligar con cualquier estúpido.

-como líder máximo, decreto que cualquiera no nos vale. Tiene que ser guapa, sino perderemos clientela.

-pero también tiene que tener buena delantera.

Y ahí volvían.

¡DIOS!

¡Era desesperante!

Con una mueca, decidió ignorarles, marcharse en dirección contraria a dónde estaban aquellas mujeres y regresar a la base. Después de todo, para un secuestro no necesitaban estar los tres. Y además, el calor empezaba acabaría por afectarle su mal humor y sacar el demonio que tenía dentro.

En definitiva…

¡Odiaba el verano!

-eh, pero no te marches. –escuchó la voz de Sasuke.

-necesitamos también tu opinión para secuestrar a la chica indicada. –le siguió Wolf.

-¡no me vengáis con gilipolleces, que sé que tardaremos cinco años hasta que os decidáis! –girándose a verlos con la ira pintada en el rostro.

-es Yamato la que quiere a chicas modelos con cuerpo de palillo y sin nada que ofrecer.

-de las que están ahí, solo hay cuatro válidas para nuestro negocio. –señaló el rubio a las que para su gusto, eran aceptables.

¡Dios!

-¡que casualidad que esas cuatro necesiten inmediatamente que les metan silicona para que se le vean los pechos!

-¡joder! ¡Mira que estás obsesionado con los pechos de la mujer! ¡Ahora entiendo porqué solo te coges a Ino!

¡DIOS!

-si tienes envidia de que mi puta sea mejor que las tuya, te jodes y te aguantas.

¡DIOS! ¡DIOS!

Empezó a frotarse las sienes.

¿Por qué sus compañeros, a veces se portaban como críos?

Eso era lo malo de combinar a un chico egocéntrico con uno caprichoso.

En medio de aquel ajetreo, alguien pasó corriendo por aquella calle estrecha, chocando con el albino, aumentando más su mal humor.

-¡TEN MÁS CUIDADO, MOCOSA DEL DIABLO!

Sin tener la consideración de disculparse, aquella joven no se detuvo, sino que pasando entre Yamato y Sasuke, continuó con su carrera, perdiéndose en aquella plaza, acechada de gente que paseaba tranquilamente.

-¿es que no la vas a perseguir? –preguntó Yamato extrañado.

-¿te crees que con esta calor tengo ganas? –espetó- ya más lleno estoy de escucharos discutir, para ponerme a correr por una tontería como esta. –aunque sino fuera por el clima, no habría dudado en perseguir a esa vagabunda y matarla por haber molestado al Dead Moon.

-te estás haciendo viejo, Sesshomaru. Perro viejo, se queda sentado. –replicó Dragon burlón.

-… -lanzándole una mirada de profundo odio, Sesshomaru volvió a darles la espalda para marcharse, tal como tenía pensado hacer antes, colocando sus manos en los bolsillos.

Una mueca confusa cruzó por su cara al notar algo en falta.

Extrañado, buscó en los bolsillos traseros de su pantalón, en los de su chaqueta, hasta en el peto de la camisa.

-¿pasa algo? –preguntó Dragon.

-no encuentro mi cartera. –volviendo a rebuscar en todos sus bolsillos. Estaba convencido que la había traído consigo, y no era uno de esos imbéciles despistados que no se dan cuenta cuando se les cae algo. De repente, abrió los ojos, percatándose de lo sucedido hace escasos segundos- ¡MALDITA NIÑA! –con la furia rodeándole, todo lo contrario a Yamato y Sasuke, quiénes compartían pensamiento en común, se reían a carcajada limpia- ¡ME HA ROBADO!

-definitivamente te estás haciendo viejo, Bulldog. –volvió a decir el pelinegro entre risas.

-mira que dejarte robar por una niña pequeña, es deprimente.

-¡YO ES QUE ME LA CARGO! –ignorando las burlas de sus compañeros, Sesshomaru empezó a correr en la misma dirección que aquella niña.

-pensé que no querías correr. –siguió Yamato, a pesar de que su amigo estaba ya a metros de distancia, chocando a diestro y siniestro con aquellas personas, que debido a lo rápido que era, no se daban cuenta que era Dog, uno de los líderes del Dead Moon.

-

Con la respiración agitada, sintiéndose segura en una de las tantas calles estrechas que tenía aquella zona, la joven registró de inmediato la cartera que había robado.

Sabía que robar estaba mal, pero no lo hacía por gusto.

Desde aquel día, en que sus padres y su hermano habían muerto en aquel fatídico accidente, se había quedado completamente sola.

Y todo por culpa de aquel hombre.

Si él no le hubiera hecho nada, no habrían tenido intención de mudarse, a pesar de que estaba encerrado en un reformatorio.

Sus padres, preocupados por ella, habían decidido irse de la ciudad, con la intención de que iniciara una nueva vida.

Y al final…

Una rebelde lágrima escapó de sus grandes ojos, una lágrima que no tardó en apartarla.

No había tiempo para recordar lo que ya no tenía y centrarse en la razón porqué de robar alimentos de la tienda para subsistir, se había dedicado a robarle dinero a la gente.

Viviendo sola en su antigua casa, ahora abandonada, se había encontrado con la sorpresa de su vida.

Aquel hombre había cumplido su penitencia, y ahora estaba en la calle.

Menudo espanto se había llevado cuando al regresar a su vieja casa, se lo había encontrado, llamándola a gritos.

Aún recordaba cómo los vellos se le habían puesto de punta, la carne de gallina y sudores fríos recorriendo por cada poro de su piel. Estática, así lo había estado mirando con aquellas sensaciones encima que la abrumaban más y más. Solo hasta que lo vio olfateando una de sus prendas íntimas, que sus piernas actuaron por instinto. Sin mirar atrás, se había puesto a correr, con una idea en mente, abandonar el país, escapar lo más lejos posible de él… … …negó con la cabeza, apartando esos recuerdos.

Se apresuró a coger el contenido de aquella cartera, antes de que aquel hombre la echara de menos en su preciado bolsillo.

Al ver la cantidad de billetes, los ojos de la joven se dispararon del asombro. Por las vestimentas tan caras del hombre, había imaginado que sería rico, pero de ahí a anduviera con más de diez billetes de los grandes…

¿A qué clase de hombre rico le había robado para andar con tal cantidad como si fuera calderilla?

Curiosa como era por naturaleza, la joven procedió a buscar algún acreditativo que identificara a aquel hombre.

Cuando lo hubo encontrado, se apresuró a leer el nombre, un nombre que hizo que dejara de respirar y se le resbalara el monedero de las manos.

-¡te encontré!

Lenta y con el rostro cargado de la sorpresa, la joven fue levantando la cabeza, encontrándose frente a frente con Youkai Sesshomaru, o lo que era lo mismo, Dog, uno de los líderes del famoso Dead Moon.

El albino quién tenía algo de sudor, producto de la carrera, entrecerró los ojos hasta que solo se apreciaba una línea. Sus iris brillaban de absoluto rencor y odio. Y con sus labios fuertemente apretados, daba la imagen perfecta para ser el protagonista de las pesadillas de la gente.

Nunca había estado tan enfadado como en ese momento. Pero que una vagabunda… una niña… le robara, era un golpe bajo para su orgullo como criminalista todopoderoso que era.

A paso lento, pero decidido, se fue acercando hacia aquella mocosa pestilente, hasta detenerse a una distancia prudente.

-¡¿cómo has tenido la osadía de robarme a mí?! –siseando- ¡¿a mí?! –elevando la voz, a medida que daba un fuerte puñetazo a la pared, haciendo una grieta en ella- ¡¿acaso no sabes quién soy?!

Ella no le respondió, pero en su rostro se leía qué sabía perfectamente quién era.

-¡has cometido un error y lo pagarás con tu vida!

De un solo paso, tuvo a la niña en su poder. Llevando su brazo, tras la espalda de aquella vagabunda, para impedir que escapara y tener más vía de acceso sobre lo qué hacer con ella, con la mano que le quedaba libre, cogió su arma, mientras maquinaba dónde dispararle.

¿En el corazón?

No.

Salpicaría su traje blanco.

¿En la cabeza?

No.

Demasiado típico.

¿En la boca?

El mejor lugar.

Sufriría de la manera más cruel posible, ideal para su venganza por haberle robado.

Sin más preámbulos, preparó su pistola, metiéndole el cañón en el interior de su cavidad bucal.

-dale recuerdos a mis amigos, los señores del infierno.

¿Morir?

¿Iba a morir?

La joven relajó los músculos.

Era lo mejor.

-…

Los segundos empezaron a transcurrir. La cuenta atrás empezó a prolongarse. El sonido del bullicio en las plazas cercanas, era lo único que se escuchaba. El cañón seguía en la boca de aquella niña, pero Sesshomaru no apretaba el gatillo, todo lo contrario, estaba concentrado en la mirada de aquella niña que no reflejaba miedo, sino indiferencia, alivio, pena y alegría. Algo tan raro, cómo a él le parecía al verla.

-…

-¡vaya Sesshomaru! ¡Por fin te encontramos! –era la voz de Yamato la que se escuchaba detrás de él.

-veo que encontraste a la pequeña ladrona. –escuchó ahora a Sasuke- ¿qué? ¿Terminas el trabajo y secuestramos de una vez a una chica?

-…

Sin responderles, ignorándoles, Sesshomaru seguía centrado en aquellos ojos que tantas emociones le transmitía, y ninguna de ellas el miedo.

Desde que recordaba, en las caras de todas sus víctimas siempre había visto un atisbo de temor o incluso de desafío, hasta odio por haberles arruinado la vida. Y eso le encantaba, pero ahora mismo, se sentía diferente.

Quitando su arma de la boca de ella, decretó.

-me la llevo.

Sorpresa que se dibujó en los rostros de los líderes como en la joven, especialmente cuando le pasó el brazo por la cintura.

-¿cómo que te la llevas? ¡¿Estás loco o qué?! Sabes perfectamente que las normas del Dead Moon, prohíben que raptemos a niños. –le recordó Sasuke, recuperado del shock.

-así como tener prohibido, que niñas menores de catorce años participen en el negocio. –acotó el rubio- somos criminales, matamos incluso a niños, pero obligarles a la prostitución, eso es tabú.

La joven se quedó con la palabra en la boca, a punto de protestar qué tenía realmente quince años. Pero, no tenía ganas de protestar, así como hablar.

-¡la quiero para mí! –fue lo siguiente que dijo para mayor desconcierto de sus compañeros- ¡ella no será como las chicas que hemos raptado! ¡Será solo mía y ni siquiera vosotros podréis ponerle un dedo encima!

Sin esperar la aceptación por parte de sus compañeros, Sesshomaru se encargó de conducirla a su nuevo hogar, junto a él.

Lo que no escuchó fue el comentario escéptico del más joven de los Dead Moon.

-bendito el día que me diga que soy caprichoso, que le recordaré qué él es peor que yo.

-

-…

Sí, aún lo recordaba como si fuera ayer, así como su decisión repentina de llevársela, pese a que estaba infligiendo una de las normas del Dead Moon, aunque más tarde, había descubierto para sorpresa de él y de sus amigos, que ella tenía quince años y no diez o doce cómo habían imaginado.

-aquel día, no quise revelar mi edad, -dijo Rin como si supiera lo qué tenía en mente- porque había decidido morir. –pausando unos momentos, para ver su reflejo en el agua, donde se dibujaba la nostalgia- llegué a pensar que aunque robara dinero para irme del país, Koga haría lo que fuera por seguirme y encontrarme. La única solución era la muerte, suicidarme… -irremediablemente, los ojos de Sesshomaru se posaron sobre la primera cicatriz hecha por ella, situada en la base lateral de su cuello- fue lo primero que pensé cuando lo vi buscándome, con esa obsesión tan loca que me aterrorizaba. –sus recuerdos sobre ese momento los veía tan cerca, como tan lejanos y aún la afectaban.

Eso era muy visible para Sesshomaru cuando su carne se le puso de gallina y se estremecía y no a causa del frío.

-Rin, no es necesario que sigas.

-no. –negando con la cabeza- quiero decirlo, contárselo.

-… -su silencio fue la respuesta para que prosiguiera.

-aquel día, cuando me encontré con Koga y vi que nada había cambiado, corrí y corrí. No sé cuánto, lo único que quería era no verle más. Por eso pensé en quitarme la vida. –sonriendo tristemente ante su inútil suicido- pero cuando abrí los ojos, me encontraba encamada en la habitación de un hospital. –volviendo a jugar con el agua- parece ser que una persona me encontró tirada medio muerta y avisó a una ambulancia. Días después, volví a ver a Koga, solo que esa vez vestía un traje de policía y andaba preguntando por mí. Sin pensar más, huí del hospital. Si seguía así, no tardaría en encontrarme, por lo que tomé la decisión de marcharme del país. Era lo único que me quedaba.

-¿por eso robabas? ¿Incluso a mí? –no era reproche como antaño, sino un comentario simple.

-yo no sabía quién era, hasta que me fijé en sus credenciales. Debo admitir que me quedé de piedra, pero cuando usted me amenazó con matarme, vi la esperanza para que todo aquello terminara… … … … Pero no lo hizo.

Sesshomaru cerró los ojos con sus recuerdos puestos en el pasado.

Tenía razón.

Por lo general, ella tendría que estar muerta, pero al final, había decidido dejarla con vida, guardándosela para Él.

¿Por qué?

Habían sido aquellos ojos tan diferentes, que se había sentido atraído en la necesidad de saber cuánto durarían estando bajo su poder. Era un reto que se había impuesto a sí mismo y sin darse cuenta, poco a poco, empezó a excitarle la idea de tener una presa tan diferente a las que tenían, tan diferente a sus amantes, que llegó a expresarse como Yamato o Sasuke cuando jugaban con aquellas féminas que raptaban.

Él, que siempre andaba serio y recto, que raras veces sonreía como sus amigos al matar, experimentaba un cambio radical cuando estaba con Rin, igual que un adolescente que se mete con los más pequeños.

Llegó a gustarle tanto, que no quería compartir esas emociones con ningún otro hombre, tratándola de manera posesiva.

El interés de Yamato y Sasuke por ese comportamiento, fue la raíz de probarlo y secuestrar a Sora y Sakura.

Y aunque nunca lo diría, había sido gracias a ellas que había descubierto qué SU Rin era una joven tan especial que…

-aún sigo sin entender porqué no lo hizo. –proseguía la castaña- y eso que pensaba que con el tiempo acabarían por matarme, como pasaba con las chicas que raptaban. Sin embargo, nada de eso sucedía, usted me quería viva a toda costa… … …-sonriendo- como sabe, llegué a suicidarme, incapaz de seguir con este ritmo de vida, donde era insultada por usted por las noches, por las VIP de día y siendo el objeto de visión de los demás, como si fuera un bicho raro… … … la verdad es que en ese tiempo, estaba más centrada en mi sufrimiento que no me daba cuenta de algo muy importante.

-¿el qué? –preguntó curioso.

-… -silenciosa, Rin se tomó unos segundos para responder- sonará prepotente pero, cuando estaba conmigo, lo veía animado y lleno de energía, sonriendo, aunque fuera arrogantemente; con los demás, incluso con Wolf-sama y Dragon-sama, se mostraba muy frío, molesto y siempre estaba serio.

-… -teoría acertada, pero que lo dejaba impresionado por esas dotes de observación.

-no me había dado cuenta de ese cambio hasta aquel día, cuando lo vi rodeado de aquellos cadáveres y lleno de sangre… … …-una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro- me dio tanta pena verlo así, que sentí compasión.

-… -¿compasión, eh?

Era de imaginarse, pensaba Sesshomaru con amargura.

Entonces, eso significa que solo estaba con él, por pena. No albergaba un afecto romántico hacia su persona.

También, tal cómo la había tratado, tenía razones para sentir pena, en vez de verle como un hombre.

¿O acaso esperaba milagros?

¡Hn!

Resultaba irónico.

Él que era realista y veía la vida tal como era, se había dejado llevar por fantasías amorosas.

-ese día fue cuando me contó sobre sus orígenes y vi su otra cara, una que nunca había visto. La de la tristeza y la soledad.

-…

-fue ahí cuando supe que no era tan malo, sino una persona que se preocupa por su familia, amable, pero también… … …necesitado de cariño.

-… -un ligero asombro se vislumbró en sus ojos dorados. ¿Cómo podía conocerle tan bien si casi siempre tenía la máscara de la inmunidad?

-desde ese día, empezó a darme un trato mejor, y a pedirme que fuera su otro brazo en sus necesidades, cuando Kagura-sama o Sara-sama podrían ofrecérselo. Pero también quería que le sonriera… … …y poco a poco, gracias a usted, volví a ser la que era, se lo agradezco de veras. –girándose para dedicarle una sonrisa, una sonrisa que logró sorprenderlo más- he de confesar, que últimamente me gusta estar aquí, pensar en usted como mi salvador, y aún con lo es, amarle con todo mi corazón. Lo que quiero decir es que, si la oferta de ser su pareja sigue en pie, la aceptaría enc…

Su frase no fue terminada, ya que algo cubrió sus labios, y fueron los labios de Sesshomaru.

La confesión era clara, sin ningún malentendido por medio.

Ella había hablado sinceramente, detallando sus sentimientos anteriores hasta llegar a comprenderlos en ese momento.

Le amaba y eso le alegraba.

Y Él, quién sabe cuándo experimentó el cambio… quizás incluso ya se sentía atraído por ella desde el principio, que por eso, muy a su manera, buscaba ser su centro de atención; siendo el único hombre con derecho a poseerla; siendo el único con derecho a tener todas esas emociones conjuntas que tanto le excitaban.

Quién sabe, a lo mejor había sido durante el tiempo que la había tenido raptada.

¡Qué más daba!

Lo mejor era que ahora ella había hecho público qué lo amaba y que quería estar a su lado.

Solo con él.

Y Él respondería a ese sentimiento como se merecía.

Con su única mano, la enredó en los cabellos largos de la joven, arrimándola contra él, para profundizar el beso. Un beso tan urgido como necesitado por ambos.

Ella no se quedó sumisa como en ocasiones pasadas, en ese acto, le demostraría la verdad de sus palabras.

Girando su cuerpo, hasta quedar frente a Él, le rodeó el cuello con ambos brazos, correspondiendo con la poca experiencia que poseía, a ese beso tan caliente que su cuerpo clamaba por la atención de su amado captor.

Como si Sesshomaru lo supiera, abandonó sus labios, dirigiéndolos más abajo.

Con su lengua, empezó a trazar un camino desde su cuello hasta uno de sus hombros, lamiéndoselo primero para darle un suave mordisco sacándole un glorioso gemido.

Rin sentía como la única mano de Sesshomaru dibujaba su espalda en un movimiento tan lento como erótico que la estremecía de placer; provocándole deseos locos para que le prodigara esas caricias por todo su cuerpo, borrando así todas las huellas que Koga le había dejado.

El agua caliente no lo había conseguido, pero al parecer Él con sus besos y caricias, lograba que todo lo ocurrido fuera solo un horrible sueño.

Obligando a que la mirara, Rin inició un segundo beso tan húmedo y caliente cómo el primero iniciado por Sesshomaru, moviéndose de tal manera, que gruñidos escapaban del Youkai y el deseo de unirse inmediatamente a ese cuerpo que tanto lo tenía enloquecido.

Sus hormonas alteradas hizo que perdiera la capacidad de raciocino, y desesperado, empezó a moverse, intentando entrar en ella, aunque sin éxito.

-¡Kuso!

Empezando enfadarse, a lanzar maldiciones por lo bajo, Sesshomaru dejaba visible esas muecas algo infantiles para opinión de Rin.

Sonriendo con ternura, dejó de besarle los labios, para susurrarle.

-déjeme a mí, recuerde que soy y seré su otro brazo.

-… -un suspiro silencioso donde dejaba escapar toda la rabia acumulada, al tiempo que asentía con la cabeza.

Daba gracias a los dioses que Rin estuviera a su lado, que le brindara la ayuda en toda clase de necesidades sin protestas, pero lo más importante, agradecía que correspondiera a sus sentimientos, a pesar de todo el mal que le había hecho.

Cuando ella unió ambos cuerpos, el cuerpo femenino se tensó, él la abrazó con fuerza.

Nunca antes habían realizado el acto sexual, donde ella llevara las riendas, siempre era Él el que dominaba.

Para Rin, aquella experiencia era totalmente nueva, donde a pesar de haber estado antes dispuesta y decidida, no sabía cómo seguir.

Moverse era lo que tenía hacer, pero para que ambos disfrutaran, lo complicado. Ella con cualquier caricia que Él le prestara, ya se sentía por las nubes, pero, ¿y ella? ¿Le produciría el mismo efecto?

El cuerpo de Sesshomaru se movió y al verlo con un rostro incómodo, se sintió como la típica primeriza cuando lo hace por primera vez.

-muévete hacia arriba. –dijo de repente con un tono que reflejaba molestia.

Parpadeando varias veces, Rin se preguntaba si así conseguiría satisfacerlo.

Acatando su orden, con el deseo de satisfacerlo, Rin se deslizó hacia arriba, lentamente, sin proponérselo.

Ella disfrutó con eso.

-ahora baja de golpe. –le susurró de pronto.

Sin pensar en las razones, Rin acató lo dicho de inmediato.

Lo siguiente que sucedió, fue lo máximo.

Ella había abierto los ojos de tal manera que cuando sintió toda aquella extensión de carne en su interior, había jurado haber visto las estrellas.

Pudo escuchar un sonido gutural salir de los labios de Sesshomaru, con las palabras entrecortadas que quedarían grabadas en su cabeza para siempre.

-oh… sí…

Ver que disfrutaba, que ella había sido la causante, la invadió de felicidad y emoción.

-… -Sesshomaru al ver qué se había vuelto a quedar quieta, aunque en esta ocasión sonriente, no pudo evitar sonreír divertido- si vuelves a quedarte parada, volverá a dolerme.

-ah… -sintiéndose avergonzada.

-… -una pequeña carcajada, fue lo siguiente que se le escapó- si no fuera porque lo sé mejor que nadie, diría que esta es tu primera vez. –volviendo a tomar otra posición más cómoda tanto para él como para ella- haz este movimiento un poco más rápido. Coloca tus manos sobre mis hombros para que te sea más fácil el sube baja.

Ella así hizo, y comenzó un sube baja tal cómo Él le había indicado. Sentir aquella hombría saliendo de su interior, para después sentirla de golpe como si le dieran un pinchazo, era extrañamente excitante y a impulsarla a hacerlo una y otra vez.

No podía parar de gemir, de subir y bajar, disfrutando con eso, olvidándose de todo lo que le rodeaba y había sucedido.

Sesshomaru era otro que disfrutaba como nunca. Si bien era cierto que para Él no era la primera vez que hacía esa postura gracias a sus antiguas amantes VIP, pero sentir como su virilidad se apretaba cada vez que entraba en ese pequeño hueco, se sentía deliciosamente bien.

Despreocupándose de que solo tenía un brazo, se movía Él también, para hacer más rápidas e inmediatas aquellas penetraciones que le sabía a gloria. Le daba igual que el agua de la bañera mojara el piso, que su cuerpo estuviera perlado en sudor caliente.

Necesita más, dominarla, darle duro.

Con su única mano, sujetó con firmeza su espalda y con su boca atrapó uno de los pequeños pechos de la joven, que le provocaba más suspiros de placer.

Ella subiendo y bajando, él con ganas de querer más, sin previo aviso, la apoyó contra la esquina de la bañera, siendo Él el que comenzara a darle estocadas fuertes y precisas.

-Sessh…

Dejando de sujetar su espalda, llevó su mano al otro pecho libre y estrujárselo con fuerza, sacándole más gritos, más calentura, más motivación para moverse todo lo rápido que pudiera.

Pronto terminaría, pronto se vendría.

Empezó a ir lento, hasta que lo sintió.

Cerró los ojos y gritó como ella cuando llegaron al orgasmo, al unísono.

Él se detuvo, ella empezó a respirar agitadamente.

Sentía algo líquido escurrirse en su entrepierna y estaba segura que no era el agua, sino la esencia de su ahora pareja.

Sonriendo feliz, lo abrazó más que nunca, sintiendo sobre sus hombros su aliento desbocado y caliente.

-no te relajes demasiado, que esto todavía no ha acabado.

Asombrada y sin darle tiempo a reaccionar, Rin se encontraba sujeta por el único brazo de Sesshomaru y sacada de la bañera, encontrándose con la pared humedecida por el vaho, provocando que su espalda resbalara con facilidad.

-ha pasado mucho tiempo desde que no tenemos relaciones y si vas a ser tú la que domine de vez en cuando, voy a tener que darte un par de lecciones. –le dijo pícaramente, donde en su mirada ambarina le prometía una noche larga con el mayor de los placeres.

O.o.O.o.O.o.O

Con la mirada en la nada, concentrada en sus pensamientos, Sakura pudo imaginar que Rin estaría a punto de recobrar la consciencia. Según su estudio médico y como iba respondiendo al tratamiento, no tendría duda alguna de que mañana al mediodía, como muy tarde, estaría en perfectas condiciones.

Ahora ya podía dormir tranquila, aunque con Sasuke a su lado y su torso desnudo como si la invitara a degustar semejante pecado, tendría que reconsiderarlo.

El propio Dragon le había abierto la herida, desvelando que estaba muy enamorada de ese hombre. Él mismo se lo había insinuado y ella lo había rechazado, muy a su pesar.

De verdad que la razón radicaba en el temor de perderlo pronto, como a sus seres queridos. Además, Dragon tenía aquella cicatriz donde según lo que le había contado, su diagnostico sería una muerte lenta y dolorosa.

Vio como Sasuke se daba la vuelta, quedando bocabajo con esa cicatriz cerca de ella. Tal como Dragon le había comentado, poco a poco se iba agrandando produciéndose una necrosis en la zona invadida.

Llevando dos dedos inconscientes, tocó aquella piel de tacto frío como si estuviera metiendo las manos en un congelador frigorífico. Pero no las apartó, siguió acariciando aquella zona muerta, con la esperanza de que lo sintiera, de que no estuviera todo perdido.

Miró aquel rostro de piel blanco, donde dormido mostraba una tranquilidad que embobaría a cualquier chica si lo viera. Y ella no era una excepción.

-Sa… su… ke… -susurró su nombre con voz extraña.

Aquellos carnosos labios entreabiertos donde ahí salía un aire calmado y regular, provocaba que se humedeciera los suyos.

La carne le resultaba tan tentativa cuando la tenía delante, que sino se giraba y se concentraba en dormir, acabaría por reconocer en alto que lo amaba más que a nadie y hacer algo que siempre había deseado.

Pero no…

Debía recordar la mala suerte que tenía.

Todos la habían dejado sola.

Todos habían muerto.

Y si lo amaba, la única solución era no profundizar la relación para que no le pasara nada.

Además…

Una mueca graciosa salió de sus labios.

¿Qué ganaba si reconocía que lo amaba?

En todo momento se había referido a sus propios sentimientos, ¿qué pasaba con los del chico? ¿Es qué no contaban?

El amor era entre dos. No de una sola persona, aunque sus sentimientos fueran tan fuertes.

¿Quién no le aseguraba que recibiría un rechazo humillante?

Después de todo, ella era una chica vulgar, su presa, había que mencionar, con mucho carácter, donde hasta Naruto la había temido durante su noviazgo.

-

-no debes dejar que algo tan superficial te afecte. Las flores cuanto más fuertes, más hermosas resultan.

-

Como si resultara mágico, las palabras de su hermana habían resonado de la nada. Sentándose bruscamente sobre la cama, entre las penumbras, la buscó con la mirada desesperada, como si realmente estuviera en el cuarto.

-que tonta. Ella está muerta. –amargándose al recordar que esas palabras habían sido dichas hace muchos años, cuando unas niñas se habían metido con ella por tener una frente enorme- hermana… -juntando sus piernas deprimida.

Tanto tiempo sin acordarse de ella, que ahora la necesitaba para que la ayudara a resolver esa encrucijada que tenía en la cabeza. Sabía que ella podría darle la respuesta adecuada, ya que algo similar le había ocurrido.

-

Tras regresar de la escuela, una Sakura de doce años, escuchó la voz fuerte y acusadora de su hermana mayor.

-¡me da igual que tú no lo apruebes! ¡Pienso seguir adelante con la relación!

-por favor, sé sensata. Solo te harás daño y a él también. Nadie lo aceptará.

Intrigada, Sakura se escondió tras el marco de la puerta que daba a la sala, donde su hermana discutía con su abuelo.

-he tenido tiempo suficiente para asimilarlo. Me da igual lo que él sea. Yo lo amo y no hay nada más que hablar.

-¿y qué pasa con él? En su posición, no creo que te siga amando.

-¡me da igual! –espetó iracunda- ¡sino lo intento, nunca lo sabré!

-¿y si te rechaza? Él no es un chico normal y corriente. Sufrirás mucho y por la memoria de tu madre, deseo que tengas una vida normal y feliz.

-es tarde para eso, abuelo. Me he decidido y no me importa lo que pueda pasar.

-

Y al día siguiente, su hermana le había comunicado emocionada que era novia de aquel chico.

No supo si había sido por esa confianza que había sorprendido a su abuelo y a ella, o porque tenía la seguridad de que él la amaba.

De todas formas, ella había llevado razón. Sino se arriesgaba, nunca sabría la verdad.

Además, ¿qué tenía que perder?

¿Su orgullo?

Si ya lo había perdido hace tiempo.

¿Qué le quedaba?

Sus dos amigas.

Pero…

Sora ya estaba emparejada con aquel Lobo mandón y ella estaba muy feliz a su lado; y Rin… a juzgar por la preocupación reflejada en los ojos de aquel Perro, algo le decía que durante un tiempo, no le permitiría el acceso de verla a nadie.

En resumen… solo tenía a ese hombre que por miedo a perderle, no admitía que realmente lo amaba.

-

-¡sino lo intento, nunca lo sabré!

-

Lo amaba, pero con tantas inseguridades encima, solo podía ver la parte negativa en esa relación. Solo las palabras resonantes de su hermana, eran la esperanza para dejar de decir "pero".

-

-neh hermana, ¿y que tal es ese novio tuyo? ¿Es guapo? –preguntaba Sakura entre emocionada e intrigada.

La noticia de que su hermana tenía novio era algo que la alegraba.

Desde la muerte de sus padres, tras salir del orfanato, su hermana le había prometido que solo se ocuparía de ella.

No es que se sintiera agobiada por ello, pero a Sakura le hubiera gustado que su hermana pudiera hacer su vida como el resto de sus amigas.

-¡y tanto que lo es! –repuso igual de emocionada que la menor- es el heredero de una familia rica, es atento y educado. El único defecto es que es muy reservado, pero eso le da un toque misterioso y que atraiga a todas las chicas.

-¡¿y alguien así no tenia novia?! –exaltada por semejante información.

-muchas se le declararon, pero siempre las rechazaba. Al decir verdad, -apagándose- al principio quería callarme estos sentimientos, antes de sufrir un rechazo de su parte. Eso me dolería mucho.

-pero cuando le hablaste al abuelo, parecías muy decidida y confiada. –sin entender.

-es que… pasaron muchas cosas… -tornándose enigmática, hecho que no pasó por alto a Sakura, que la observó con cierta confusión- eso es lo de menos. Ahora estamos juntos y eso me alegra mucho. –y solo hacía ver su cara risueña, para que Sakura lo comprobara.

-ojalá, yo también pueda encontrar a un chico del que esté locamente enamorada. A mi hombre ideal. –con un suspiro- haría como tú, no me rendiría.

-¡exacto! Si no lo intentas, nunca sabrás lo que puede suceder. –con un guiño divertido.

-

Los consejos de su hermana, que hasta entonces, los había mantenido enterrados para no recordarla y entristecerse por su pérdida, cobraban vida a cada segundo que pasaba. La inconsciencia de querer amar a su captor sin importar las consecuencias, mellaban sobre ella.

-Sasuke… –acariciando esas hebras azuladas que caían sobre la mejilla del chico, admirando embobada ese perfil tan bello que parecía propia de dioses- …-kun…

Como si estuviera hechizada, lentamente fue descendiendo su rostro hasta el suyo, decidida, sin vacilar, confiada, sin temer, simplemente dejándose llevar.

-

-papá y mamá… han muerto… en un accidente…

-

-tu hermana se ha suicidado…

-

-¿la señorita Haruno? Siento comunicarle que su abuelo ha sido asesinado…

-

Sakura vio a su esposo en brazos de otra mujer, su sirvienta Hinata…

-

Se detuvo bruscamente al tener en su mente aquellos flashes. Era como si quisieran recordarle que no podía amar, a no ser que quisiera llevar a su ser querido en desgracia.

Y desde luego, no quería que Uchiha Sasuke muriera.

Con gran pesar, cerró los ojos, tratando de ignorar las lágrimas que empezaban a asomarse. Sin pensar en nada más, se acostó en su sitio, dándole la espalda a Dragon, y lloró en silencio por ese sentimiento que tan fuerte le pegaba en el corazón y que no tenía derecho.

Sakura nunca supo, que Sasuke había abierto los ojos para mirarla inexpresivo.

Sus actos que eran como un libro abierto para él, le permitían imaginar lo que tenía en mente. Sabía que estaba locamente enamorada de su persona; sabía la razón por la que no se aventuraba con aquella relación, pese a que él fuera un criminal.

Pero aún así, siguió con su postura de no dar el primer paso para iniciar su relación. No era su estilo y no iba a cambiarlo.

O.o.O.o.O.o.O

En otro cuarto, al mismo tiempo, otra pareja se encontraba despierta, pero sin hacer nada en especial. Solo mantener la mirada perdida, mientras uno se dedicaba a juguetear con los mechones pelirrojos de SU mujer.

-han pasado ya tres días desde que Rin sigue sin despertar. –comentó la voz femenina preocupada.

-ya despertará. La presa de Dragon había comentado que tardaría unos días en recuperar la consciencia. Parece que ha sufrido una fuerte conmoción.

-… -recordar cuando la había visto en aquel estado tan lamentable, hizo que se deprimiera más- aún me resulta difícil imaginar que Koga le hiciera eso. Siempre me ha parecido una persona agradable.

-la gran mayoría de la gente suele tener dos caras. Una es una máscara, la que se muestra en público; y la otra, es la oculta, la que representa su verdadera personalidad. –le explicó.

-¿hablas por experiencia propia? Porque entonces, si la gente llega a descubrir que el despiadado Wolf es alguien amable, los matarías sin necesidad de armas. –mirándole divertida.

-… -avergonzado por aquel chiste, donde no le encontraba la gracia, desvió su cabeza hacia algún punto del techo de crema.

-yo creo, -apoyándose en su pecho- que tu teoría tiene un pequeño fallo. La cara oculta que representa como somos en realidad, solo se aprecia ante la persona que más quieres.

-… -a la mente de Yamato vino una sucesión de personajes mostrando una cara que todos desconocían y que jamás imaginarían, como el imbécil de Taichi en su desespero de matarle por haber tocado a SU mujer; el loco de Koga al haber abusado de Rin; su guardaespaldas cuando estaba con Izumi; hasta él mismo. Pero a la lista también parecía haberse sumado el líder más mayor- tienes razón. –apoyando de pleno su razonamiento- dependiendo de las situaciones, ese rostro oculto acaba por manifestarse incluso en público donde lo ven como una debilidad. –soltando una mueca por lo absurdo que resultaba. Esos ignorantes que proclamaban debilidad por mostrar el amor a su persona amada, no sabían cuan fuerte se volvía, al tener a alguien a quién proteger.

-¿hablas de ti o de Dog-sama?

-¿te diste cuenta? –preguntó con ligera sorpresa.

-… -sonriendo- sino me habría quedado también velando el sueño de Rin. Pero al reconocer esos ojos llenos de preocupación y culpa, como los que tú tuviste, me di cuenta de que sobraba. Creo que Sakura debió de pensar lo mismo, por eso tampoco se quedó.

-y basándote en tu experiencia personal, ¿qué crees que suceda cuando la bella durmiente despierte, encontrándose con el perro demonio disfrazado de príncipe? –le preguntó entre divertido y curioso, a medida que enarcaba una ceja.

-que serán felices para siempre. –contestó segura y feliz.

O.o.O.o.O.o.O

O.o.O.o.O.o.O

El día amanecía con el cielo encapotado, con las lluvias cayendo con fuerza sobre todo lo que se encontrara, inundando los alcantarillados. El viento ayudaba a que nadie quisiera salir de sus casas a no ser que fuera necesario. Los truenos era el tercer acompañante de ese día tan negro como oscuro.

En la habitación de Sesshomaru, el tiempo meteorológico era ignorado por el hombre.

Tras pasar una noche realmente caliente y excitante, había dejado a la joven completamente exhausta.

Era normal, pues habían estado durante casi seis horas seguidas, enseñándole, sin tener la consideración de que ella aún necesitaba reposo tras lo sufrido con aquel poli loco.

Bueno, tendrían más tiempo para recuperar y por supuesto más cosas que enseñarle. Ahora la dejaría dormir tranquila sin ningún trauma, ahuyentando cada una de sus pesadillas.

Si ella era su otro brazo, Él sería su protector.

Mirándola, observó como hacía una mueca de disgusto, por lo que inmediatamente, posó su gran mano en su mejilla y acercó sus labios a su oído.

-estoy aquí. –le susurró.

Como si fueran palabras mágicas, Rin se relajó y el sueño volvió a ser uno reconfortable y agradable.

Sesshomaru sonrió y empezó a peinarle su larga cabellera castaña, para que cuando despertara, se diera cuenta que Él estaría ahí, siempre a su lado, cuidándola y protegiéndola.

Sin embargo el inoportuno móvil tuvo que sonar, rompiendo aquella calma y armonía, donde Rin se vio obligada a salir del mundo de los sueños con algo de pesadez.

Los segundos fueron pasando y el móvil seguía sonando con insistencia, pero Sesshomaru no hacía el amago de cogerlo, sino que continuaba peinando su cabello, ignorando el ruido del aparato.

Tallándose los ojos, Rin no tardó en preguntar.

-¿no piensa cogerlo?

-si fuera algo realmente importante, ya estarían aporreando la puerta. Duerme un poco más.

La verdad es que aún se sentía algo cansada. Seis horas de sexo desenfrenado era demasiado. En su cabeza hizo nota del buen aguante que Él tenía, y estar bien despejada para la próxima vez.

Arrimándose a Él feliz, hasta apoyar su cabeza en su pecho, intentó volver a dormir. Después de todo, Él estaba ahí, a su lado, con ella.

Fueron otros segundos más de insistencia, en los que la melodía por fin cesó, dándose la persona que llamaba por vencida. La calma regresó y Rin más tranquila, volvió a cerrar los ojos, aunque algo repentino, pero conocido, sintió en su estómago, obligándola a abrir los ojos.

-neh Sesshomaru-sama… -el aludido le prestó atención- ¿cuántos días han pasado desde que estuve inconsciente?

-tres. –contestó escueto.

-humm… -clavando sus ojos implorantes en los suyos- ¿puedo bajar a comer algo? Estoy hambrienta.

Escuchar como fondo a su estómago protestar, provocó que Sesshomaru riera divertido, todo lo contrario a Rin que sentía pena.

-es una petición imposible de conceder. –contestó Sesshomaru tranquilo, para apoyar una mano en la mejilla y contemplar sus expresiones de incredulidad y confusión, así como la sábana caída, exponiendo su cuerpo menudo desnudo que no tardó en tapar por vergüenza- puedes llamar a Temari o a cualquiera y que te lo suban aquí.

-pero, puedo hacerlo sola, sin necesidad de molestar a nadie.

-aunque se sientan molestas, no tienen ningún derecho a quejarse, ahora que eres mi pareja.

Y el rubor la invadió así como la emoción de saber qué era alguien importante para Él.

-aún así, de verdad que no me importa ir. –sin embargo, eso no significaba que le gustara molestar a otras personas, solo porque tenía hambre, cuando un mísero bocadillo de queso, le valdría para llenar su estómago.

-tenemos a gente que trabaja para nosotros.

Para Sesshomaru-sama no lo ponía en duda, pero, no se veía ella dando órdenes a los fieles del Dead Moon, cuando irónicamente, había sido insultada por ellos. Además, con todo lo sucedido desde el día en que pisó la organización, era el objeto de odio para muchos, donde podrían traicionarla, aunque fuera la pareja de uno de los líderes.

-…

¡Un momento!

…ahora que recordaba…

-

-disculpe, pero hemos recibido una llamada de alguien confidencial que nos anunciaba que Dog se pasearía por esta zona. –dijo Koga como excusa.

-

-Sesshomaru-sama, antes de que Koga me secuestrara dijo algo muy raro. Creo que hay un topo que trabaja para la policía. –repuso alarmada.

-ah… sí… -lejos de sorprenderse como Rin esperaba, Sesshomaru lucía de lo más tranquilo- no te preocupes por eso y ocúpate de alimentar ese estómago vacío que tienes. Necesitas reforzar energía y pensar en un apodo para un puesto que te daré.

O.o.O.o.O.o.O

-

-por fin te he encontrado… -un hombre de vestimentas negras, sonreía de lado con una malicia indescriptible.

-¿crees acaso que me das miedo? –fue la contestación de otro hombre de manera confiada, aunque por dentro estaba aterrorizado.

-¡ju! Deberías haber seguido haciéndome la pelota, en vez de cometer ese error que te costará la vida. –sacando una pistola.

-¿piensas matar a tu propio hijo?

-

-mamá, ¡¿qué está pasando?! –muy cerca de allí, escondidas, una pequeña Sakura estaba terriblemente asustada.

-… -pero ella no le dio respuesta, miraba la escena con temor.

-

-claro que no, primero irá esa mujer tuya que está escondida tras esa pared. –apuntando hacia la zona indicada.

El hombre junto a la mujer se sobresaltaron con el blanco pintado en sus caras.

Sakura junto a otra niña más mayor que ella, se abrazaron a la mujer asustadas.

-¡por encima de mi cadáver! –perjuró el hombre, poniéndose en medio.

-tranquilo hijo, que tú serás el siguiente en acompañar al mundo de los muertos.

La mujer adulta cerró los ojos con gran pesar y con dolor miró a las dos pequeñas. Sakura escondía su rostro en su pecho y lloraba silenciosamente; la otra, una niña de cabellos castaños, la miraba confusa.

-cariño, -dirigiéndose a la castaña- coge a tu hermana e iros de aquí lo más aprisa que podáis.

-pero mamá… -iba a replicar la mayor.

-¡obedece!

-¡yo no quiero irme! –protestó Sakura.

-¡Sakura, no hables tan alto! –pidió esta vez con desesperación- ¡no permitáis que ese hombre os encuentre! ¡Iros! ¡Iros de aquí y buscad a vuestro abuelo Sarutobi! ¡Él sabrá lo qué hacer y os protegerá de ese loco! –despegando a Sakura de ella.

-¡mamá…! –protestaba Sakura con inmensas lágrimas.

Pero la mujer, haciendo caso omiso a sus súplicas, la apartó con todas sus fuerzas, que de no ser por su hermana, Sakura habría caído.

Lo siguiente que ambas vieron fue a su mujer descubrirse ante aquel hombre malo.

-¡aquí me tienes, así que haz lo que tengas que hacer! –encarándose a aquel hombre con todo el valor posible.

-¡mamá! –volvió a pronunciar Sakura, sin poder creer lo que veía.

La castaña, con lágrimas en sus ojos verdes, obedeciendo a su madre y con Sakura en brazos, empezó a correr sin mirar atrás.

-¡MAMÁAA! –gritó Sakura al viento, viendo las dos figuras de sus padres en la lejanía.

Lo siguiente que sucedió fue un disparo… su madre cayendo bruscamente… un segundo disparo… y su padre corriendo la misma suerte…

En blanco, Sakura quedó con los ojos en blanco y se desmayó en los brazos de su hermana…

-papá… mamá… -murmuró antes de perder toda consciencia.

-

Despertándose abruptamente, Sakura empezó a jadear y a sudar frío. Temblorosa, se abrazó a sí misma, con el sueño todavía impreso en su cerebro.

Debido a la brusquedad de su acompañante, Sasuke no pudo evitar despertarse también y mirar a su presa con el pánico dibujado en su piel. Sentándose como ella, la miró más extrañado, ella parecía perdida y hasta lloraba de terror.

-Sakura…

Fue solo pronunciar su nombre, para que ella se echara a sus brazos y llorara como una niña pequeña. Dragon estaba tan sorprendido que no entendía nada, sin embargo, no correspondió a ese consuelo. En silencio, dejó que ella llorara hasta que se hartara.

-

Cuando Sasuke miró el reloj, se fijó en que ya había pasado una hora. Sakura había dejado de llorar, pero seguía sujeta a sus ropas con fuerza, temblando, hipando de vez en cuando.

Dragon dio un largo suspiro. Si él no abría conversación, podrían seguir así interminablemente.

-¿qué ha pasado? ¿Has soñado con qué te devoraba o qué? –preguntó Sasuke sin perder su buen tacto para con su presa/aliada.

Esperaba que ella se despegara con la cara cubierta por la vergüenza, soltando excusas por su comportamiento infantil con insultos hacia él por medio, pero nada de eso sucedió.

Fue todo lo contrario, ella se aferró a él con más fuerza y con voz que no parecía la suya, confesó…

-he soñado con mis padres… con su muerte… … …-recordarlo, hizo que las lágrimas que pensaba que habían cesado, volvieran- ¡¡SOÑÉ CÓMO LOS ASESINABAN!!

Sus lágrimas de amargura, de miedo, de desesperación y de soledad, provocaron en Sasuke un recuerdo muy lejano que le había dejado herida.

Por unos instantes, en el rincón de aquella habitación vio la ilusión de sí mismo cuando tenía siete años. Unas personas le habían comunicado que su hermano, la única familia que le quedaba, había muerto. Él había estado solo con su llanto, solo sin recibir un consuelo. Sus padres habían muerto meses atrás, y perderlo absolutamente todo, le había traumado sobremanera.

Sin embargo, gracias al rencor y el odio de ver al resto de sus compañeros felices y con sus familias completas, que había tapado la herida y buscaba en los asesinatos el placer de la consolación.

Pero cuando era niño… había ansiado que alguien lo abrazara, que lo consolara… que ver a la chica en semejante estado, le recordaba a él de niño y le dolía… le dolía como a ella…

Sin pensar en más, levantó la mano y con delicadeza, empezó a acariciarle su cabellera rosa. Ella no le prestó atención a ese gesto gentil de su captor. Su mente continuaba en lo qué había soñado.

-solo ha sido una mala pesadilla.

-¡no! ¡Fue real! ¡Sucedió!

Confuso, así la miró Dragon. Cogiendo su quijada, la obligó a que compartieran miradas.

-¿cómo qué fueron asesinados? ¿No me dijiste que murieron en un accidente? -¿acaso le había mentido?

-¡yo creía que era así!

Más confusión sentía Dragon, ¿qué quería decir con esas palabras?

En medio de tantas emociones y de tanta desolación, el cuerpo de Sakura se apoyó inconscientemente sobre su captor. En ese momento, le daba igual quién era y lo que había hecho con ella. Y quizás porque, así quitaría el peso de su pasado que Sasuke volvió a acariciar su cabello.

-lo primero que recuerdo, fue que despertaba en el orfanato. –sus ojos verdes, se volvieron tan perdidos, que parecía que se había tele transportado al pasado- mi hermana había estado a mi lado. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Y yo le pregunté…

-

-¿qué ha pasado, hermana? ¿Dónde estamos?

-

-…creo que el shock de ver morir a mis padres, hizo que perdiera la memoria, y mi hermana se dio cuenta. Por eso, seguro que para protegerme, mintió sobre el origen de su muerte. –sorbiendo por la nariz- pocos días después, apareció mi abuelo y nos adoptó a mi hermana y a mí.

Un suspiro silencioso escapó de Sasuke, comprendiendo la gran importancia que habría tenido aquel anciano, que había matado, en la vida de su presa.

-en aquel no le había dado importancia, pero ese mismo día, nos fuimos a otro continente, a otro país desconocido. Imagino que mi hermana le habría contado lo sucedido, y él para protegernos, nos sacó de Japón. –pausó unos momentos, para rememorar aquel tiempo en qué vivía feliz e ingenua de lo que realmente había sucedido. Ahora comprendía porqué su hermana siempre estaba a su lado, y se negaba hacer amistades con las niñas de su edad. El trauma de que aquel hombre las encontrara, la habían obligado a permanecer a su lado como una sombra.

-pero regresaste a Japón. –comentó él.

-cuando mi hermana empezó la secundaria. No sé porqué, quizás porque ese hombre habría muerto o porque no correríamos peligro. –con una sonrisa amarga, al saber que jamás podría saber la verdad, solo sacar suposiciones- ¿sabes? Resulto más patética de lo que imaginaba.

-…

-he vivido feliz y arropada, olvidando la verdad de la muerte de mis padres, que ni sus caras recuerdo.

-… -su cara era toda la pregunta, que ella, a pesar de no verla, le concedió la respuesta.

-lo he soñado, es verdad. Pero no aparecían sus caras, ni siquiera las de aquel tipo. Solo la de mi hermana aparecía clara y concisa. –deprimiéndose.

Era natural que se acordara de su hermana, había pasado muchos años con ella. Pero, ¿por qué no recordaba a sus padres? O lo más desconcertante, ¿por qué habría recordado precisamente ese día la verdad de lo sucedido?

¿Acaso sería porqué la noche anterior había pensado demasiado en su hermana y en los recuerdos pasados, que su mente inconscientemente, indagó en ese recuerdo olvidado?

¿O acaso en su confusión sobre aceptar a Sasuke en su vida, le había recordado la verdadera razón sobre su miedo a perder a alguien cercano a ella?

¿Eso significaba que estaba condenada a vivir siempre sola?

El inoportuno sonido del móvil de Dragon, hizo que él la soltara para cogerlo.

Sentir el frío de la soledad, provocó que Sakura volviera a sentir el terror de esa pesadilla que había sufrido en sus carnes hace años.

-¿sí? –hablaba Sasuke a través del teléfono, sin despegar sus ojos oscuros de la figura perdida que yacía en su cama- ahora mismo voy. –cortando la llamada- tengo cosas que hacer. –la vio temblar notablemente y cómo sus ojos parecían suplicarle que no la dejara- tranquila, daré la orden para que Sora y Rin estén contigo.

Sin embargo, ni siquiera eso parecía animarla. Volvió a agachar la cabeza igual que un perrito asustado, al tiempo que juntaba sus piernas, hasta parecer un ovillo.

Sasuke jamás había visto a su presa en ese estado, ni cuando la había violado se había sentido tan desalmada como en esos momentos.

Negando la cabeza, Sasuke intentó ignorar esa imagen y sin decir una palabra, se dirigió hacia el baño y darse una buena ducha antes de marcharse.

-

Aseado y arreglado, Sasuke se fijó en que Sakura seguía en la misma posición. Solo cuando se percató de su presencia, levantó sus ojos, ahora acuosos, implorantes en qué no la dejara sola.

¿Qué había pasado con esa Sakura que la había mirado con odio, cuando la había capturado?

¿Dónde estaba ese aire de ira que tanto le excitaba?

¿Tanto le había afectado el sueño para quedar así?

-… -cerró los ojos y tras dar un largo suspiro, se encaminó hasta la puerta.

Dejarla sola… como habían hecho con él; dejarla con el dolor en el pecho… como habían hecho con él; dejarla sin consuelo… como habían hecho con él; dejarla consumirse en el odio y el rencor…

-… -su mano sobre el picaporte, hizo que se detuviera.

-

-con razón así acabaste de caprichoso y consentido. –murmuró por lo bajo.

-

-saben fatal. –sintiendo en su paladar el sabor del chocolate.

-

Verla sonreír a sus amigas…

-

-ohhh… ohhh… Sas… Sasuke… -la escuchó gemir con sumo placer.

-

-…si lo admito, acabarías por dejarme sola, como ha pasado con mi hermana, mi abuelo y Naruto. –contestó en un murmullo bajo y desolado.

-

Dio un puñetazo a la puerta con toda la rabia, al tiempo que soltaba una palabra como si bastara para descargar su ira.

-¡MIERDA!

A pasos apresurados, regresó a la cama, donde Sakura había levantado la vista. No tuvo tiempo para reaccionar, ya que lo que la tenía sorprendida era tener el cuerpo de Sasuke encima suya, besándola como nunca lo había hecho. Sus besos, siempre apasionados y desenfrenados, ahora eran cariñosos, lentos y suaves. Necesitados, consoladores. Con ellos, iba la delicada caricia de sus dedos sobre sus mejillas.

-tranquila… -le decía una y otra vez, cuando dejaba de besarla para que respirase- tranquila… yo estoy aquí… no voy a abandonarte, te lo prometo…

Sakura agrandó los ojos, ante esa confesión.

¿Por qué él…?

¿Acaso él…?

¿Por qué?

Las lágrimas salieron a borbones que veía su rostro borroso.

-¡shh! –abrazándola con fuerza- tranquila, tranquila, no llores, yo estaré siempre a tu lado. ¿Eres mía, verdad? –secándole con la punta de los dedos, aquellas lágrimas que parecían infinitas.

-¿de verdad… de verdad no me dejarás…? –no quería saber porqué de repente se había puesto compasivo. Porqué se preocupaba tanto por ella, como si fuera un novio inquieto. Solo quería saber si su pregunta sería positiva.

-¡hn! Soy el poderoso Dragon, uno de los líderes de la organización más temida de todo el mundo.

Sakura sonrió entre lágrimas. Su carácter ególatra siempre presente. Él sonrió como ella, y volvió a darle cortos besos y a acariciarla con dulzura.

¿Por qué lo hacía?

¿Por qué lo estaba haciendo?

¡Hn!

Desde el principio, cuando la había escogido de entre las decenas de personas que habían alrededor de aquella cárcel, le había echado el ojo, por aquel brillo de ira, odio e inocencia que transmitía. Le había parecido la presa perfecta para divertirse y amaestrarla. Y lo había hecho, jugó con ella, todo cuanto quiso. La amenazaba, ella callaba; se le insinuaba, ella respondía; se divertía, ella se enfadaba. Y finalmente, en algún momento de aquellos meses de captura, dolor, pero buenos momentos, ella se había enamorado de él.

Eso siempre lo supo, no cuando, pero lo veía en sus acciones.

Y él… le gustaba ver ese carácter endemoniado; le gustaba cuando respondía a sus insinuaciones, dándole el placer que tanto le excitaba; le gustaba ese cariño fraternal, tan similar al suyo.

Por eso odiaba verla llorar, si él no era el causante; odiaba que se sintiera desprotegida, cuando él podía darle toda la protección necesaria; odiaba verla así, porque le recordaba a él y al consuelo que nunca recibió.

Un simple consuelo habría bastado para no ser el asesino despiadado que era. Y ese futuro no quería dárselo a su presa.

¿La razón?

Porque estaba enamorándose de ella… … …sin darse cuenta.

O.o.O.o.O.o.O

-"Agente de policía es encontrado en su casa gravemente herido. –leía el periódico un hombre de cabello rubio recogido en una coleta alta- el agente de policía, Okami Koga de ¿? Años, fue encontrado por su novia el día 27 de enero en su vivienda, con síntomas de una fuerte paliza a manos de más de dos personas. Permanece inconsciente en el centro hospitalario de Tokio, pero los médicos del hospital aseguran que su vida no corre peligro. El hecho de que fuera uno de los investigadores especiales en el caso Dead Moon, hace pensar a la policía que ellos puedan ser culpables de la agresión. ¿Qué pensar ni qué narices? Está claro que han sido ellos. –cerrando el periódico para doblarlo por la mitad- ¿o no crees lo mismo, Hidan? –dirigiéndose al compañero que tenía al lado, que cómo él, custodiaban la entrada principal de la guarida Akatsuki.

-¿te crees qué me importa pensar si fueron ellos o no, Deidara? –espetó el aludido malhumorado.

-¡hm! ¿Qué te pasa, qué andas huraño? –inquirió burlón- ¿es que no tuviste tiempo para rezar esas oraciones tuyas, cuando te levantaste? ¿O es que estás arrepentido de ser creyente en una religión que te impide tener contacto carnal con la raza femenina?

-¡JA! Deja que me ría, querido compañero. Si por mí fuera, mataría a todas esas pecadoras que se hacen llamar mujeres. –repuso con todo el odio existente.

-vaya una forma de agradecer a la persona que te trajo al mundo. –dijo con decepción.

-de la unión más pecaminosa que existe. Está escrito desde tiempos remotos que la mujer es la culpable que arrastró al hombre al sendero del pecado. Fíjate en Adán y Eva. Por culpa de Eva, fueron expulsados del paraíso. –Deidara resopló fastidiado. De nuevo, su compañero iniciaba con un discurso que aburriría hasta un muerto. Por eso, odiaba hacer guardia con él- Cleopatra, fue por ella, que murieron dos grandes héroes de Roma. Los propios dioses romanos, se dejaban engatusar por esas féminas celosas y de asombrosa belleza. Hasta lo que pasó en Troya, fue a causa de una mujer. Juana de Arco, otra que arrastró al hombre por sus mentiras de qué hablaba con Dios. Y fíjate, que incluso en los libros y películas, demuestran que es por culpa de la mujer, que el hombre cae en desgracia. Romeo y Julieta…

En medio de aquel discurso, un hombre se acercaba al lugar, sin que estos se dieran cuenta. Con sus zapatos negros de piel, esbozaba un caminar tranquilo y silencioso.

-¡vale! ¡Me ha quedado bien claro tu concepto sobre la mujer! Ahora entiendo porqué no te llevas bien con Konan. –murmuró sin poder evitarlo.

-solo porque es la novia del líder, tengo que aguantar mi deseo de no matarla. Porque las mujeres en una organización, o son unas zorras putas, o te llevan a la desgracia.

-¡bah! Que sean las calentorras en una organización, no tiene nada de malo. El hombre tiene sus necesidades. –se defendía el rubio.

-pues fíjate en la espía esa que mandamos de Karin. Escuché que se acostó con medio Akatsuki, y no contenta con eso, se acuesta con casi toda la policía de Odaiba. Y ahora, no tenemos noticias de ella, porque le va al buen vino que les ofrece el Dead Moon.

-estás exagerando, Hidan. Karin ya era prostituta antes de contratarla y el producto hay que probarlo. –agregó con cierto aire de lujuria.

-¡herejes! –espetó su acompañante.

-vamos, reconoce que su cuerpo era como el de una diosa, y cualquier mortal decente, querría acostarse con ella, especialmente si andaba ofreciéndose a todo hombre que encuentra.

-¡por eso digo, nos llevará a la desgracia! –insistía Hidan con un dedo acusador.

-peeeero, -cortándole- de ahí, decir que todas las mujeres son unas lobas que llevan a la desgracia, es exagerado. Tenemos a Konan y no he escuchado que esto o aquello sea por su culpa. Solo está al lado de Pein y nada más. Y seguro que los tres chavales del Dead Moon tienen más de una mujer con ellos, y mírales lo bien que le van. –un gruñido escapó de los labios de Hidan al sentirse perdedor- mejor que a nosotros. –añadió como remate final y una sonrisa tan llena de superioridad que frustró más a su compañero.

-¡cht!

Unos aplausos, alarmaron a ambos, los cuales en décimas de segundos, se apresuraron a coger sus armas guardadas bajo sus chaquetas, enfocándolas hacia aquel personaje.

Sin embargo, en el lugar de aquel sonido de aplausos no había nadie.

-es agradable escuchar esa teoría.

Esa voz masculina con toque estremecedor tras sus espaldas, hizo que durante milésimas de segundos perdieran la compostura, un corto tiempo que aquel personaje había aprovechado para coger sendas pistolas.

Desarmados y aterrorizados, Deidara y Hidan se giraron para encarar por primera vez con aquel sujeto.

Misterioso, era la primera palabra para describir a aquel tipo.

Vestía de traje oscuro con una camisa roja, sobre los hombros llevaba un largo abrigo también oscuro. Pero lo que más les impactaba, era aquella máscara naranja que tapaba por completo su rostro.

La piel de sus manos, estaba cubierta por guantes negros y jugueteaba con las pistolas, como si fuera un pistolero del viejo oeste.

-pero, -continuó aquel personaje- estoy de acuerdo con el peliblanco ese. Las mujeres son seres que no deberían de existir. Deben dar gracias a su naturaleza, que para lo único que valen, es para que este mundo pueda poblarse.

-¿quién… quién eres…? –entre tartamudeos, intentando no perder el valor, Deidara había hablado.

-… -curiosamente, a pesar de la máscara, pudieron percibir una sonrisa macabra que les heló la sangre, acompañados de un estremecimiento que erizaba los vellos de sus pieles.

Disfrutando del poderío, del que siempre tenía, aquel hombre enseñó el brazalete con el escudo de la organización que colgaba de su brazo derecho.

-¿eres… un… Akatsuki…? –preguntó Hidan sin creerlo.

La puerta principal de la guarida, se abrió de par en par, apareciendo por allí un Pein nervioso.

-señor, ¿no le esperábamos? –fue lo primero que dijo Pein, para después hacerle una reverencia.

Deidara y Hidan, más extrañados, no comprendían porqué su líder se portaba como si tuviera el alma en vilo. En las escaleras, sin bajar, estaba también Konan, con la mirada sobre aquel tipo, pálida como el papel.

-han pasado sucesos, que hasta a mí me tienen intrigado. –contestó aquel individuo- por eso he regresado a casa. Pero por favor Pein, será mejor que hablemos dentro. Un saludo en conoceros, chicos. -dirigiéndose a Deidara y Hidan, mientras que les devolvía las armas, pero ellos no se molestaron en recogerlas. Cuando aquel único ojo visible había chocado con los suyos, habían vuelto a tener esa sensación escalofriante.

¿Quién era él?

Era lo que se preguntaban.

-

-ahhh, de verdad que da gusto regresar a casa. –decía el hombre, sentándose en el asiento de piel como si fuera el mandamás.

-han pasado casi diez años. –comentó Pein- ¿cómo es que ha regresado a Hong Kong? –su miedo y temor eran razones para saber, que le disgustaba estar con aquel ser tan tétrico.

-por la prensa he visto que mi precioso nieto sigue jugando a los matones con esos dos niños de guardería. Hasta hace casi un año, todo el mundo solo hablaba de esa organización que montaron y el miedo que recorría en todos los ciudadanos. –echándose para atrás, entrelazando sus dedos- pero ahora, hablan de ellos parcialmente; cometen atentados grandes, pero con un corto de tiempo demasiado largo; y apenas circulan por las calles, como antes. Me fastidia reconocerlo, pero, me tienen confundido. –mirando al peli anaranjado, como si él pudiera darle la respuesta.

-… -Pein solo tragó saliva cada vez más nervioso. Sabía que aquel tipo era extremadamente peligroso, le disgustaba que todo no fuera como él quería, y por supuesto, estar confuso entraba dentro de la lista. Para desquitarse, podría matarle, o peor aún, a su novia que estaba a su lado y de seguro, que pensaba en la muerte, como él.

-¿qué hay de la chica esa que enviamos? –cogiendo un bolígrafo que reposaba sobre el escritorio y jugar con él.

-no hemos tenido noticias desde que se infiltró en el Dead Moon. –contestó Pein con la verdad por delante.

-… -riéndose brevemente- si yo ya sabía que sería una pérdida de tiempo. Las mujeres no valen para este tipo de trabajos. Se quedan embobadas en cuanto ven a un chico guapo con mucho poder, ¿no crees lo mismo, Konan? –mirando a la única mujer de aquella sala.

-ah… -Konan no tenía palabras para contestar.

-puede entonces que les pase lo mismo a los líderes del Dead Moon con esas presas que capturaron. –comentó Pein para salvar a su novia de los comentarios del hombre.

-¿qué presas? –inquirió el hombre.

-ah… -sacando unas fotografías del bolsillo interior de su chaqueta- estas tres.

Cuando el hombre posó su ojo visible en una de las fotografías, dejó de jugar con el bolígrafo, sin atender a la biografía que Pein les daba sobre ellas.

-la pelirroja es Sora Takenouchi de 25 años, soltera y dicen que era novia del jefe de comisaría de policía. Fue secuestrada aquel día, en que el Dead Moon se dejó atrapar; la de cabellos rosas, es Sakura Haruno, de 23 años, casada, pero manteniendo su apellido de soltera. Ella también fue secuestrada como Takenouchi; y la tercera, Rin Merodhii, de 16 años. Era novia del agente Koga, pero que desapareció tras el accidente mortal que tuvo con su familia. Parece ser que durante todos estos años de desaparecida, estuvo presa en el Dead Moon y la propia organización, la secuestró de nuevo hace escasos días.

-… -el individuo, en silencio, se echó para delante y examinar más de cerca aquella foto que le había impactado.

-esto… -viendo su extenso silencio, continuó hablando para dejar en claro su teoría- al principio llegaba material de lo que le pasaba a Takenouchi a la sede policial, pero parece que ya no; y no hay indicios que la más joven opusiera resistencia cuando volvió a ser secuestrada; debo suponer que las tres chicas se han dejado llevar por el ambiente y el negocio que tiene el Dead Moon, como debió pasar con Karin y…

Una estrepitosa carcajada, hizo que no continuara con sus teorías. Mirándole raro, como Konan, se preguntaban a qué venía esa manera de reír tan exagerada.

-así que era esto. –lo escucharon decir de repente- era esto, ¿eh?

-¿señor? –más confuso.

-Pein, convoca una audiencia con el Dead Moon. –llevando una mano a su máscara con intención de sacarla- es hora de que mi nieto me conozca, y al pasado que está ligado. –con su rostro al descubierto, donde arrugas, cicatrices y alguna que otra quemadura, lo adornaban. Su ojo izquierdo era rojo, con un corte profundo, mientras que el otro, el que dejaba ver, era negro como la noche. Su cabello, que parecía ser corto, resultó ser largo, tapándole el ojo rojo, ligeramente revuelto del color de la oscuridad- yo, el fundador de Akatsuki, el capo de la mafia más poderosa del mundo, Uchiha Madara.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

Sé que no valen las excusas por no cumplir con lo prometido, ni siquiera el hecho de que mis dos ordenadores (sobremesa y portátil) se pusieran de acuerdo y se estropearan. Actualmente sigo sin ellos, y gracias a mi hermano que me prestó su portátil, pude seguir escribiendo. Desde aquí, muchas gracias hermanito. ^_^

Pasando al fic, debo admitir que gracias a este lapso de tiempo, he hecho que escriba ideas que no tenía pensado como el origen de Rin con el Dead Moon y tener un cap donde ya no se odian y etc, etc. Un capítulo bastante tierno en este fic no hace daño a nadie, es más, seguro que alguna de vosotras lo habréis disfrutado. Aunque al releerlo, he encontrado eso que hace que lo vea raro, pero para tenerla para esta fecha prometida, me arriesgo y vosotros me decís, aunque seguramente vaya a retocarlo y dentro de unos días esté de nuevo este mismo capítulo subido pero mejorado.

Reconozco que para ir al lemon me ha costado días, porque quería que antes de que se besuquearan y demás, quería darles una confesión un tanto romántica y muy propia de ellos. Quizás me haya pasado hablando tanto de ellos (aunque Sakura y su pasado, también tuvo un papel grande) pero ya sabéis que este crossover es largo, y todos tienen su papel, donde en el siguiente será sobre Madara, un hombre misterioso que sorprenderá a más de uno del Dead Moon, aparte de ser un abuelete cojonudo; Un secreto que nadie conocía, saldrá a la luz pública; Una escena de lo más caliente (lemon XD); La razón de porqué las fuerzas especiales han regresado.

Por cierto, si pensáis que las cosas entre Yamato y Sora ya tiene un final feliz, estáis muy equivocados. Recordad que están en una organización donde no todo es miel sobre abejas. Ahora son felices, pero la historia continúa… jojojo…

Pues eso amigos míos, espero que os haya gustado este cap que tantos sudores me ha costado, hasta quedar a mi gusto. Agradezco de todo corazón a la gente que me dejó review, a los nuevos lectores que se engancharon a mi crossover, a los que la ponen sus alertas y a mí misma por escribirlo… jajaja, modestia aparte, lo sé. Un reviewcito con vuestras opiniones y me haréis feliz.

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NOTA IMPORTANTE: fans sasusaku que siguen mi fic de Unmei: Uchiha to Haruno, el fic terminará el 26 de julio de 2010.

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'Atori'