Capítulo 16: Burlando al bien

-1ª Parte-

El chirrío que hacía el gastado columpio, rompía aquel silencio matinal que imperaba en los alrededores del burdel controlado y dirigido por los tres líderes del Dead Moon.

Seguramente para muchos clientes, la existencia de aquel columpio les resultaría algo fuera de lugar, era lo que pensaba Rin en esos momentos. Y eso se apreciaba en el rostro del último cliente que salía del burdel y que con un rostro sonrojado y libidinoso observaba a la adolescente.

Rin, lejos de sentir temor, lo miró indiferente, mientras seguía columpiándose. Sabía que aquel señor, no iría a su lado a cortejarla cuando los restos de lo que había hecho durante la noche, lo delataban descaradamente. Y aunque lo intentara, tenía la absoluta certeza que Él aparecería de la nada y aquel pobre hombre de mediana edad, se convertiría en cadáver en menos de cinco segundos.

La muchacha siguió columpiándose, aspirando libremente aquel aire del que le había sido privado durante bastante tiempo por culpa de lo que Koga le había hecho.

Se detuvo en su balanceo a medida que sus manos se tensaban alrededor de la cadena al recordar lo pasado con aquel loco maniático.

Siempre supo que la estaría buscando. Siempre supo que su obsesión por ella no había muerto a pesar de los años. Pero la realidad superaba con creces lo que aquel bastardo le había hecho. Sino fuera por Sora y Sakura que se habían dado cuenta a tiempo, donde Sesshomaru había acudido de inmediato a rescatarla, ella seguiría con aquel loco o probablemente muerta.

Negó repetidamente la cabeza y para intentar olvidar aquellos recuerdos tan traumáticos, volvió a columpiarse y a tararear una dulce melodía.

Ya no tendría nada que temer, se encontraba protegida por un criminal, pero por un criminal que la amaba y que la protegía de cualquier atentado; tenía amigas de verdad, y que cuando salieran de sus habitaciones, no tardaría en darle las gracias; y lo principal, y lo que la ponía loca de alegría, se había convertido en una personalidad importante dentro de la organización, con apodo incluido.

"Heaven"

Le había dicho Sesshomaru ante su falta de originalidad. Pues en una organización como aquella, no sabía qué apodo podría ponerse y Él, sin más, le había sugerido aquel apodo tan celestial que, según su opinión, no encajaba en aquella organización. Pero Él…

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-es el apodo perfecto para ti. –acariciando unos mechones de su cabello oscuro con tanto cuidado como cuando le había hecho el amor, horas atrás- a pesar de todo lo que has pasado, sigues conservando ese rostro inocente –dirigiendo aquella única mano que poseía hasta su mentón- propio de ángeles.

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Una sonrisa de niña y de emoción se dibujó en su rostro al recordarlo. Jamás se imaginó que aquel captor le llegara a decir aquellas cosas cuando antes no hacía más que torturarla cruelmente.

Volvió a columpiarse y miró el cielo, donde su expresión comenzó a cambiar a uno decidido. Sesshomaru se había enamorado de ella, siendo una simple adolescente huérfana que hasta su captura, había estado viviendo en la calle robando para sobrevivir. Ella había sido la primera en ser considerada como presa especial. La primera que tras años de ser capturada como presa para diversión del Dead Moon y que aún vivía para contarlo. Y todo gracias a Él, a Dog. Quizás, en compensación, tendría que aceptar lo que Él hacía contra gente inocente, aunque sonase mal. Pero Él mataba por una ideología razonable, y ella estaría dispuesta a respetar esa ideología suya.

-¿miren nada más quién ha salido de la perrera? –la voz cargada de veneno y malicia de Kagura Abazure, hizo que Rin la mirara sin ninguna expresión el rostro, todo lo contrario a aquella VIP. Sus ojos destilando maldad, su sonrisa burlona y su abanico entre sus dedos, le daban la imagen de una mujer falsa con intenciones de divertirse a costa del prójimo, en este caso, ella- dime querida, ¿pudiste arreglar las cosas con tu ex novio?

La joven tras mirar por unos instantes a la VIP que se abanicaba, como si eso le diera un aire de elegancia, decidió hacer uso de algo que nunca había hecho, ignorarla. Si se había convertido en alguien muy importante para uno de los líderes del Dead Moon, tenía que estar a la altura y saber defenderse sin depender de los demás.

Un gesto que extrañó sobremanera a Kagura. ¿Desde cuándo la Perrita pasaba de ella descaradamente?

Cerró el abanico bruscamente y su sonrisa se amplió en lo más maléfica que podía adoptar.

-comprendo que no estuvieras muy cómoda con tu ex, querida niña. En cambio, Sesshomaru-sama ha disfrutado mucho aquella noche sin tu repugnante presencia. –Vio como la joven detuvo su balanceo, como si aquello la hubiera impactado y Kagura se regocijó por dentro, obteniendo su deseo- ¿no lo sabías? –Preguntó con un tono falso de sorpresa- mientras tú estabas pasando un calvario, Sesshomaru-sama acudió a mi habitación para pasar la noche conmigo. Me dijo que le diera lo que tú, una niña –agregando con desdén-, no le puede dar. Además, a pesar de que Sesshomaru-sama sabía lo que estabas sufriendo, no fue en tu ayuda porque estaba más necesitado de alguien que supiera cómo complacerle. Pero claro, los botines hay que recuperarlos. Ya sabes que el Dead Moon nunca devuelve a nadie vivo a esos estúpidos policías.

Y la joven adolescente comenzó a voltearse, donde Kagura esperaba un rostro descompuesto y humillado, sin embargo la cara de Rin denotaba una alegría inmensa.

-sé que Sesshomaru-sama pasó la noche con usted, él me lo dijo. Lo curioso es que Sesshomaru-sama me dijo que fue usted la que acudió a su habitación. Y yo le creo a él, por lo que todo lo que dice es mentira.

-¡MALDITA MOCOSA APESTOSA! –Bramó la mujer roja de ira, apretando su abanico con todas sus fuerzas- ¡¿cómo osas acusarme y hablarme en ese tono? –y especialmente, ¿desde cuándo se había vuelto tan descarada?

-porque si tengo que elegir entre quién creer, si Sesshomaru-sama que me quiere y usted que no ha parado de hacerme la vida imposible, pues lógicamente tendré que creer en lo que Dog-sama me diga.

Y todo eso lo decía con una sonrisa tan despreocupaba que la enervaba de tal manera que le daban ganas de matarla por semejante osadía.

¿Y qué era eso de que SU Sesshomaru la quería?

Sabía que Dog siempre había mantenido una obsesión casi enfermiza por la adolescente. Incluso, a pesar de que últimamente se portaba bien con aquella niña, Kagura siempre había imaginado que se trataba de un capricho. Pues, según su opinión, aquella mocosa era una marioneta donde Sesshomaru tiraba de sus hilos para controlarla a conciencia y que se cansaría cuando estuviera completamente rota. Y entonces, volvería a ella, a una mujer de verdad que sabe como contentar a un hombre como él y lo más importante, conseguir un puesto importante en la organización y deshacerse de aquella apestosa adolescente de una maldita vez.

Por eso… ¡no había aguantado tanta tontería para permitir que esa mojigata le quitase su puesto!

Cerrando su abanico, la miró con una sonrisa maléfica y con parsimonia comenzó a andar hacia ella.

-¿Algún problema? –inquirió la joven con una sonrisa tranquilo y un descaro que Kagura no pudo aguantar más y levantó la mano.

-¿qué se supone que vas hacer, Kagura?

La voz masculina y tranquila de Sesshomaru, provocó que Kagura no llegase a cometer su acción. Todo lo contrario, la bajó de inmediato, y se dirigió hacia él con la cabeza gacha, en señal de sumisión y derrota.

-Nada, Sesshomaru-sama. Se lo aseguro. Solo quería corregir la educación de la niña por hablar así a sus mayores –dijo a modo de disculpa.

Sesshomaru se despegó de la pared donde había estado apoyado, descruzó los brazos y caminando con elegancia y sensualidad, productos de su bata blanca abierta, permitiendo ver aquellos músculos bien tonificados, a pesar de encontrarse en la treintena, se dirigió hacia Kagura. Sesshomaru escuchó nuevamente el chirrido del columpio. No le hizo falta saber, que rin había vuelto a columpiarse tranquilamente, capricho que había acabado por concederle para que respirara el aire libremente después de haber desayunado fuera de la habitación. Del bolsillo de su bata sacó algo que Kagura no pudo ver por tener la cabeza gacha. Y fue por eso, que la acción imprevista contra ella, cayó como un latigazo en su doble sentido.

Rin siguió columpiándose, aún con el sonido seco de aquel látigo chocando contra el rostro de Kagura, donde la marca quedó al instante.

La mujer sentada en el suelo, con una mano sobre la parte dolorida, miró con ojos temblorosos al líder de sobrenombre Dog.

-Jamás ando por ahí desarmado –murmurando con una sonrisa siniestra, donde lentamente volvió a acercarse a la mujer, quién lo veía como el dios de la muerte, dispuesto a llevar su vida sin que nada pudiera hacer. Y cuando se agachó estando a su altura, para poder tocar con el mango del látigo su garganta-. Y ahora, corre e informa a tus amiguitas que Heaven tiene todo el derecho de hablarte a ti y a las demás cómo le dé la santa gana. Y si te llama zorra u ordena que te torturen, te callas y te aguantas. ¿Lo has entendido o tienes morbo de probar de nuevo el látigo?

La mujer negó rápidamente con la cabeza sintiéndose doblemente asustada. Sin decir una palabra, casi como si quisiera acatar su orden, Kagura se levantó y se marchó corriendo hacia el interior del edificio.

-Impresionante, Sesshomaru-sama –dijo Rin maravillada, volviendo a dejar de columpiarse-. Con una sola mirada la ha dejado helada.

-Aún así, no deberías estar aquí sola –reprendiéndola con suavidad.

-No estaba sola –contradiciéndolo-. Sabía que usted estaría cerca.

Eso dejó a Sesshomaru sin palabras. No era solo la confianza que Rin tenía, sino aquella dulce y tierna sonrisa que le había lanzado como complemento a sus palabras y que contrastaba con las cicatrices algunas invisibles por el vendaje, otras visibles para el ojo humano.

Sesshomaru recordó con clara nitidez todo el sufrimiento que Rin había padecido desde el primer día que se la llevó, siendo, en su opinión, los más traumáticos, el día en que la violó y las veinticuatro horas que su presa había estado con Koga. Recordaba perfectamente que cuando había abierto la puerta de aquel agente de policía, el espectáculo que tenía a la vista lo habían cegado de tal manera, que aún sentía como todo el calor se había acumulado en su cabeza y el profundo deseo de descuartizar a aquel tipo. Y lo habría hecho, si no fuera porque la vida de Rin había tenido más prioridad. Nunca en toda su vida, se había sentido tan asustado como en aquel momento. Perderla, significaba un vacío inmenso en su vida y sin ganas de seguir viviendo.

-¿Sesshomaru-sama? –Preguntó Rin extrañada de la mirada tan cargada de sentimientos que le lanzaba.

Sin decir nada, el hombre se acercó a ella y colocó una mano sobre su cabeza, obligándola a que su peso descansara sobre su cuerpo.

Quizás porque comprendió a través de ese gesto lo muy necesaria que era su presencia, que Rin no dijo nada, solo sonrió, sintiéndose más segura que nunca. Gracias a él, podía dejar atrás todo lo mal que le había pasado y empezar una nueva vida.

Aquel momento era tan emotivo que para un hombrecito que los observaba en la distancia, le resultaba imposible hacerse notar y avisar a su líder sobre la noticia que sus jefes deberían de saber de inmediato. Pero viendo lo visto, cualquiera se atrevería a romper ese mundo, único para ellos dos.

Sin embargo, la suerte o la perdición pareció sonreírle cuando Sesshomaru se dio cuenta de su presencia en la lejanía. Dog le dijo algo a la chica que no pudo escuchar y después se fue acercando a él.

-¿Qué sucede, Jaken?

El hombrecito no supo si suspirar aliviado de que no lo matase con la mirada por estar espiándolos, o abrir la boca extrañado de que le hablase con calma.

-¡Ah! Pues, hemos recibido un correo del Akatsuki donde solicitan una audiencia con ustedes.

-¿Una audiencia? –Repitió el hombre sin entender a qué venía aquello y que esperaba que Jaken le aclarase la duda silenciosa.

-Así es, lo más extraño de todo, es que quién solicita la audiencia es el verdadero líder del Akatsuki. De hecho, estaba firmado con las siglas M. U.

La seriedad apareció de inmediato en el rostro de Sesshomaru.

-¿Se lo habéis dicho ya a Sasuke y a Yamato?

-A Dragon-sama fue el primero en avisar, pero no nos contesta. Wolf-sama ya está enterado de la noticia y seguro que en estos momentos irá personalmente a avisar a Dragon-sama.

-De acuerdo –Asintiendo, después miró a Rin, quién observaba atenta la situación, intentando escuchar lo que estaba pasando. Pero el radio auditivo era demasiado lejano para que pudiera escuchar la conversación y en consecuencia, preocuparse-. Jaken, cuida de Rin en mi ausencia y procura que coma algo de una buena vez.

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Sasuke seguía abrazando con fuerza a Sakura. La mujer con el consuelo recibido, había dejado de llorar, pero aún seguía con su rostro escondido en su pecho y sin decir nada. Solo dejarse llevar por aquel abrazo que nunca había recibido y tan necesitado. Casada con Naruto, el rubio por su incompetencia a la hora de cómo consolar a la gente, optaba por hacer alguna tontería para hacerla reír. Y le funcionaba. Pero el apoyo corporal y la presencia constante y silenciosa era como una medicina más potente, capaz de curar todas las cicatrices que había intentado cerrar sola sin éxito. Sin lugar a dudas, Sasuke la comprendía mejor que nadie. Si hasta no había contestado a la llamada telefónica recibida hace escasos minutos. Le alegraba saber que la anteponía por encima de los demás.

-¿Sasuke? –La voz de Yamato al otro lado de la puerta a medida que tocaba la puerta de madera, alertó a Sasuke, que solo se dedicó a mudar su mirada hacia el lugar. En vez de contestar o ir abrir la puerta, hizo lo mismo que cuando sonó su móvil, ignorarlo. El consuelo de la mujer era más importante. Hasta que le sonriera y le dijera que ya estaba bien, no se movería del lecho-. Hemos recibido un email del verdadero líder del Akatsuki donde solicita una reunión.

La palabra Akatsuki fue cómo poner en balanza el deseo de abrir la puerta y exigir información y aclaración sobre el verdadero líder y en la otra parte, seguir ignorando y continuar abrazando a Sakura.

Ambas opciones tenían igual valor que no sabía qué hacer.

¿Cómo que el verdadero líder? ¿Cómo que solicitaba su presencia como si fuesen aliados? ¿Acaso ese nuevo líder tenía que decirle algo que no sabía sobre su hermano?

-Ve, Sasuke –Le había dicho Sakura tras despegar su rostro de su pecho para verlo directamente-. Comprendo perfectamente que saber la verdad sobre tu hermano es más importante.

-… -Pero, aún así le seguía resultando difícil dejarla.

-¡Ya me encuentro mejor! –Exclamó contenta, como si le hubiera adivinado los pensamientos- Además estaré con Sora. Y de paso, reviso el estado de Rin. Tú ve tranquilo. Solo te pido que cuando regreses –tornándose roja, le cogió de las manos- te quedes conmigo y… me consueles… … …de otra manera… … … … …toda la noche…

Sasuke se sorprendió durante unos segundos. Luego su sorpresa fue sustituida por una sonrisa sincera. Se acercó a ella y la besó en la mejilla.

-Te lo prometo formalizando nuestra relación.

Aún con las mejillas coloradas, Sakura sonrió con timidez.

-Sé que tú no me abandonarás.

-Claro que no.

Sakura sonrió satisfecha por esa respuesta, sintiendo que se la decía de verdad. Que en él podía confiar, que no la dejaría por otra y que le daría el amor que nunca tuvo.

-Ve y ten mucho cuidado.

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-¡¿Lo dices en serio? –Había gritado Sora incrédula ante la confesión de su amiga Haruno-. Entonces, al final acabaste enamorándote de Dragon –Dijo a sabiendas que su amiga no tardaría en caer enamorada del líder más joven. Desde que estaba con Yamato, su mirada en esos temas se había agudizado, advirtiendo que lo que Sakura comenzaba a sentir por Sasuke era amor, pero jamás se imaginaría que aquel chico de mirada afilada resultara alguien tan delicado y comprensivo.

-Sí –Afirmando toda sonrojada, igual que una colegiala. Pero aún recordaba ese consuelo y sus palabras de su relación de manera oficial. Se sentía igual que Cenicienta que, tras las duras peripecias, por fin había encontrado la paz en su tan esperado príncipe azul.

Tras las dos mujeres, como escoltas de la pelirroja, se encontraban Ken y Miyako, que no paraban de compartir miradas de impresión por lo que estaban escuchando. De hecho, Miyako tenía enormes deseos de saciar su curiosidad preguntándole los pormenores de la situación, pero cuando estaba a punto de hacerlo, Ken se encargaba de hacerla callar disimuladamente. Le preocupaba que aquella interferencia poco apropiada, resultara una penalización para la candidatura de guardaespaldas de la mujer del máximo líder.

Caminando en dirección hacia la cocina para poder desayunar juntas, Sora no dejaba de observar la sonrisa inocente de enamorada pintada en la cara de Sakura. Aquello contrastaba tanto con las instalaciones del burdel como con la pareja que era un criminal peligroso y asesino.

El amor es un sentimiento que no importa edad, sexos ni condiciones. Y eso lo había aprendido ella misma desde que estaba con Yamato.

-¡Dios! ¡Si hasta le pedí que estuviéramos toda la noche…! –Cortándose por lo vergonzoso que le resultaba. Eso provocó más sonrisa en Sora y sonrojo en la propia Miyako. Incluso Ken no pudo evitar soltar una pequeña risa.

-¡Niña estúpida! ¡Pararás de comer de una vez! –Escucharon al otro lado de la puerta.

-Tengo hambre, Jaken-sama. Sesshomaru-sama me dijo que he estado sin comer días. ¡Además, Sesshomaru-sama te dijo que tienes que tratarme con respeto!

La voz femenina, claramente reconocible para Sora y Sakura, hizo que abandonara el tema con el que trataban. Se miraron y no tardaron en abrir juntas la puerta de la cocina para cerciorarse de que aquella voz era de Rin.

-¡Rin! –gritando a medida que entraban a la cocina.

Y fue verla, comiendo encima de la mesa, a grandes bocados aquellos bollos de leche, como si no hubiera comido en días. La chica, al ver a sus amigas, se alegró tanto que saltó de la mesa para ir corriendo a abrazarlas.

-¡Sora! ¡Sakura!

-¡¿Cómo estás? ¡¿Ya estás mejor? –Preguntó Sakura.

-¡Sí! ¡Gracias a vosotras!

-¡Nos diste un buen susto cuando nos enteramos de todo! –Dijo Sora aliviada de verla alegre y feliz.

-¡Imagino! –Riéndose. Esa risa no duró mucho y las miró con preocupación-. Por cierto, hay algo que quiero contaros. Antes de que Koga… -carraspeando, como si nombrarle le resultara ver al demonio- me encerrara en su casa, pasamos por comisaría y vi al tal Taichi y también a Naruto.

Mientras hablaban, Ken se posicionó en algún lado de la cocina de manera estratégica para escuchar la conversación y dependiendo de su contenido, comunicárselo a los líderes.

-Koga… siempre me ha dado miedo por lo que me hizo en el pasado. Pero Taichi y Naruto también me dieron miedo.

La confesión dejó extrañadas a las dos mujeres.

Observando que la conversación se alargaría con preguntas y dudas, se sentaron para mayor comodidad. Miyako, se situó al lado de Ken y Jaken hizo lo mismo que Ichijoji, situarse de manera estratégica para escucharlas y luego contárselo a los líderes.

-¿Cómo que te dieron miedo? –Preguntó Sakura. Hasta donde ella recordaba, Naruto era un hombre algo atolondrado pero bonachón donde la seriedad no iba con él. Y cuando lo había visto con Hinata parecía estar disfrutando del placer con aquella mujer tan aburrida, como la consideraba ahora tras haberla traicionado. Aunque claro, ella no era la más indica para reprochar una infidelidad.

-El tal Taichi no paraba de gritarle a Koga que me sacaran del coche cuanto antes, para interrogarme, aunque fuera a latigazos.

-¡¿Qué? –inquirió Sora alucinada.

-Y luego el tal Naruto, dijo que él lo haría, que haría lo que fuera por sacarme la verdad.

-¡Esto es increíble! –Dictaminó Sakura, levantándose y caminando de un lado a otro, sintiendo que si estaba quieta, estallaría de un momento a otro-. O sea, ¿qué Naruto es capaz de dañar a alguien inocente como tú? Puedo entender que lo hiciera Sasuke que es un criminal, pero Naruto que parecía un niño que nunca había roto un plato.

-Las apariencias engañan –Dijo Sora comprobando cuánto de cierto era lo que estaba aprendiendo en aquella organización. Se encontraba desilusionada por lo que Taichi había pretendido hacer, al igual que Sakura. Pues aunque, seguramente, lo hicieran por ellas, no justificaba el hecho de torturar a una jovencita de dieciséis años-. ¿Y llegaron a hacerte algo? –Se perjuró que si Taichi le hubiera tocado un pelo, le odiaría tanto que no le importaría que Yamato le matase.

-Como quién ya sabéis, está todo loco, no les dejó que me tocaran un pelo y luego…

-Comprendo –Cortó Sora, imaginando por sus heridas, lo que había sucedido.

-¡Pero, gracias a vosotras que os disteis cuenta de lo raro que resultaba que me fuera que he vuelto y además ahora soy pareja de Sesshomaru-sama! –confesándolo con la misma sonrisa risueña y el color de mejillas que Sakura había tenido hacía unos minutos.

El zumo de brick que Miyako se estaba tomando, cayó al suelo, tras haber sido apretado por la joven, ante la nueva y sorprendente noticia recibida.

Ken, otro sorprendido, miró a Jaken el cual solo le asintió con pesadez.

-¡¿Qué eres su pareja?

-¡Sí! ¡Hasta tengo apodo y todo, igual que tú Sora-san!

Ver que el ser pareja de Sesshomaru la hacía feliz, no tardaron en brindarle las felicidades y lo muy contentas que estaban por ella.

Nunca tanta felicidad concentrada se había visto en aquel burdel. Jamás sospecharían que esa felicidad no tardaría en irse a pique dentro de pocas horas con el regreso de los tres líderes del Dead Moon y la noticia que afectaría a una de ellas.

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El prólogo a la tristeza y desesperación comenzó con la llegada de los tres líderes a una de las grandes ciudades de China. El día era de lluvias y tormentas que parecían el prefacio de lo que descubrirían en poco tiempo.

Les sorprendió que la única mujer del Akatsuki les estuviera esperando, así como notar algo distinto en aquella ciudad.

-Nuestro líder les espera con gran impaciencia –Y otro dato que no pasaron por alto, fue el miedo pintado en el rostro de aquella mujer, pero no por ellos, sino por algo en especial.

-¿Es que es tan cobarde que no viene a recibirnos en persona? –No tardó Yamato en picar.

-Es solo que no le gusta mojarse.

-Vaya un líder –Le siguió esta vez Sesshomaru con desprecio.

Sasuke se uniría al club de burlas, pero aquel nuevo líder le tenía intrigado y llevaba haciendo muchas especulaciones sobre si le hablaría de la muerte de su hermano o porqué lo habían reclutado al Akatsuki siendo tan joven. Si aquel nuevo líder no le contaba nada interesante, no dudaría en atravesarle la frente con un balazo certero. Nadie jugaba con la vida de su hermano y mucho menos con la suya propia, cuando por una vez, desde hacía mucho tiempo, había tenido unos instantes de calma y paz absolutas.

El trayecto a la guarida del Akatsuki fue corto. Cuando bajaron del coche, los tres líderes advirtieron un estado lúgubre en la entrada con la tormenta como acompañante, y eso que en apariencia seguía igual, con la excepción de una cámara de vigilancia que no había estado en la última vez.

-Síganme, por favor.

Los tres líderes también se fijaron en que la puerta había estado protegida por contraseña y detector de huellas.

-O se han modernizado o es cosa de ese nuevo líder –Comentó Yamato.

Sesshomaru le contestaría de no ser porque estaba más ocupado en hacer lo imposible por sacudir el agua de su abrigo.

Sasuke, más intrigado, fue el primero en subir los escalones que conducían al interior de la guarida. Yamato y Sesshomaru le siguieron y cuando entraron, la puerta se cerró automáticamente.

Aquello con más cámaras de vigilancia que seguían sus pasos, les convenció de que aquellos cambios eran obra del nuevo líder. La intriga despertó en Wolf y Dog por saber qué clase de líder era para hacer los cambios necesarios y que toda guarida criminalista necesitaba.

Llegando hasta el final de aquel pasillo, Konan abrió la puerta que los llevaría de la oscuridad a la luz. Allí, el comité de bienvenida no podía ser más completo. Todos los integrantes de Akatsuki, rodeando la amplia sala que consistía en la típica mesa de reuniones con el verdadero líder, un tipo misterioso con careta naranja.

-Bienvenidos –Y el saludo no pudo ser más falso, tétrico y grave.

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En el hospital, Taichi, Naruto y Jiraiya observaban como la enfermera de turno, se encargaba de apuntar las constantes vitales del encamado Koga.

El pronóstico indicaba que a pesar de su estado crítico, se recuperaría. Seguro que era causado por su fuerza interior y su deseo de matar a aquel que le había robado a su preciada Rin. Uno de los Dead Moon, aseguraron, dándose cuenta de que algo así solo podía ser causado por ellos. Además, Rin había estado con el Dead Moon. ¿Qué más pistas querían para saber quiénes eran los culpables?

La enfermera tras apuntar los resultados en la carpeta que tenía en mano, se retiró, no sin antes haber animado a los tres hombres que acompañaban a Koga.

-Parece que al final tus fuentes no han servido de nada –Rompió Taichi el silencio dirigiéndose a Jiraiya-. Descubrimos que la guarida Inu estaba vigilada por uno del Dead Moon, atrapamos a dos de sus miembros y… -Soltando una mueca.

-No voy a culpar a Koga de llevarse a Rin con él, pero que Byakuya se suicidara… -Decía Naruto, comenzando a cuestionarse si el Byakuya se había suicidado realmente o lo habían matado con la intención de callarlo.

-Lo siento, Naruto. Me sabe mal que estemos como al principio –Se lamentó el anciano.

-Tranquilo, tío. Solo que esos del Dead Moon son escurridizos como serpientes –insultándoles con la intención no solo de animarle, sino de descargar su ira contra ellas de manera indirecta-. Si hasta supiste que la hermana de Sakura-chan fue asesinada y no un suicidio.

-¿Sakura tenía una hermana? –Preguntó Taichi curioso.

-Así es –Contestó Jiraiya esta vez-. Era una chica preciosa, pero un día fue encontrada colgada de un árbol. Sakura, estuvo convencida de que tuvo que ser asesinato y no suicido como la policía le había dicho. Empeñada en ello, contrató mis servicios.

-Fue entonces cuando la conocí –Agregó el rubio con nostalgia.

-Realicé una investigación exhaustiva y me enteré de muchas cosas. El doctor que hizo la autopsia había sido un novatillo y se equivocó. Para cuando quisieron arreglar el asunto, todo estaba fichado y por orgullo, mantuvieron en secreto que fuera un asesinato.

-Entonces, ¿sabe que su hermana fue asesinada?

-No –negando con la cabeza-. Por respeto a mis colegas, guardé el secreto. Solo se lo comenté a Naruto, donde acordamos en hacerle creer que efectivamente se había suicidado. Sin embargo, seguí investigando por mi cuenta.

-¿Es que descubriste su asesino?

-Podría decirse. En su cadáver se encontraron unas huellas, solo las de una persona.

-¿De quién? –expectante a saber quién y que por la conversación, algo le decía que era alguien que debía o debió conocer.

-Del hermano de Dragon, de Uchiha Itachi –Contestó Naruto.

-Además, ella estaba embarazada.

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-Bienvenidos –Habló aquella voz maquiavélica, dirigiéndose al Dead Moon-. Por favor, tomad asiento. No seáis tímidos –Mostrándoles el lugar destinado para que pudieran sentarse.

-Déjate de formalismos y dinos para qué nos has convocado –Sasuke no tardó en ir directo al grano, por supuesto sin acatar su orden, igual que sus colegas líderes.

Mientras Sasuke tenía la mirada enfocada en aquel sujeto, tanto Yamato como Sesshomaru se encargaba de analizar el lugar, así como a los componentes, por si acaso. Encontraron la confusión pintada en la cara de Kisame, quién parecía no entender ni quién era aquel tipo, ni que hacía en aquel lugar.

-Para contarte toda la verdad, Sasuke.

-¿Sobre mi hermano?

El sujeto, a pesar de su extraña careta naranja donde solo se podía ver el ojo derecho, sonrió con sorna.

-Sobre tu familia.

La atención fue el reflejo en los miembros del Akatsuki, así como en los tres líderes.

-¿Qué tiene que ver mi familia contigo?

El sujeto apoyó los codos sobre la mesa, y antes de cruzar las manos, volvió hacer una seña para que se sentara.

Mosqueado de que si no se sentaba, no seguiría hablándole, a regañadientes acabó por cumplir la orden. Igual hicieron Yamato y Sesshomaru.

-Creo que antes de nada, debería presentarme. Debéis saber que de todos los presentes, solo Pein y Konan conocían de mi existencia. Para el resto soy un perfecto desconocido. Espero que no os importe que por eso estén presentes.

-¡Al grano! –ordenó Yamato, cruzándose de piernas y brazos, hastiado de tanto parloteo innecesario.

-De acuerdo –Dirigió sus manos hacia atrás con la intención de quitarse la careta. Su rostro al descubierto y su cabello que parecía corto y que resultó ser largo, hasta la cintura, despertó expectación en aquellos que desconocían quién era-. Me llamo Madara Uchiha, fundador original del Akatsuki y tu abuelo.

La cara de Sasuke era todo un poema. Aunque estuviera todo enrugado, podía ver el rostro de su padre, de su hermano y hasta el suyo propio. Y eso que su apariencia había sido heredada de su madre.

-Imagino que tus dotes como criminal y tu facilidad en el uso de las armas debe ser un gen que has heredado de mí y de tu padre.

-¿De mi padre? ¿Mi padre también fue un criminal?

-Sí. Un frío asesino que mataba sin piedad, al igual que tu tío Izuna.

¿Su tío?

Yamato y Sesshomaru se miraron viendo cómo en segundos, Sasuke había descubierto más familiares que en toda su vida.

-Pero ahora, ambos están muertos. Y ya ves que soy un viejo que no le deben quedar muchos años de vida. Te he convocado con el propósito de que dejes esa organización de guardería y te unas a la organización que te corresponde –propuso con frivolidad.

Yamato y Sesshomaru se sintieron ofendidos tras escuchar el insulto de aquel viejo que estaba a punto de estirar la pata.

-¡¿ME ESTÁS VACILANDO? –Bramó Sasuke, irguiéndose con brusquedad- ¡¿ES POR ESO QUE TAMBIÉN OBLIGASTE A MI HERMANO A QUE SE UNIERA PERO COMO LO MATASTEIS, AHORA ME ESCOGES A MÍ? –Suponiendo que esa tenía que ser la razón por la insistencia de que Itachi se uniera al Akatsuki.

-Digamos que sí. A falta de tu padre –Contestó con naturalidad.

-¡HIJO DE…! –Dispuesto a sacar su pistola y matarlo en ese mismo lugar, aunque recibiera balazos de los demás.

-Y si murieses, aún me quedaría tu hermana.

Sasuke se detuvo, así como el resto, que ya se estaban preparando para una masacre manchada de sangre.

-¿Mi hermana? –Repitió sin haber entendido bien.

-Tu prima más bien. Es que como vuestros padres eran hermanos y vuestras madres también, digamos que es algo más que prima y menos que hermana. Y la tienes en tu organización.

-¡¿Qué cojones estás diciendo? ¡¿Quién? –Con la respiración agitada.

Se escuchó los truenos de fondo. La luz se cortó a causa del rayo, pero nadie se alteró por ello. Estaban más impactados en lo que estaban escuchando. Lo consideraban más interesante que la falta de luz.

Otro rayo que iluminó la sala y que Sasuke vio esa sonrisa macabra en el rostro de su abuelo.

-Sakura –pronunció alto y claro.

La luz regresó y todos vieron cómo Sasuke se había quedado congelado.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

Siento muchísimo el retraso. No tengo excusa de que tardara tanto, pues aunque estuve con los estudios, eso no justifique que hace años también estuviera ocupada con ellos, porque me he fijado que este fic lleva sin actualizarse años. En serio que lo siento.

Aún así, espero que os siga gustando y que de verdad, ahora que tengo tiempo, estaré más pendiente de actualizarlo.

Sobre el fic, ya veis que salimos del lío y cuando parece que todo está en paz, algo nuevo surge. Y con esta noticia… jejeje…

Pues espero que me dejéis reviews, porque en serio, motivan mucho a un escritor y no solo hablo por mí, sino por los demás también.

Nos vemos.

'Atori'