Capítulo 16: Burlando al bien
-2ª Parte-
-Sakura –pronunció alto y claro.
La luz regresó y todos vieron cómo Sasuke se había quedado congelado.
.
-¿Tú también tienes un apodo? –Preguntó Sakura intentando ocultar la envidia.
-Sip –Contestando la joven feliz-. Fue Sesshomaru-sama quién me lo puso. Dijo que parecía igual que el cielo divino, que por mucho que lo ensucien, siguen conservando su pureza.
-En eso lleva razón –Comentó Sora impresionada como sus aliados, quiénes sentados, se encontraban boquiabiertos de que el Perro soltara semejantes palabras tan profundas.
-Pero te puso el apodo porque ahora eres alguien especial para él –Siguió cuestionando la Haruno más interesada en el asunto de apodos, que en el tremendo descubrimiento a lo Shakespeare de uno de los peligrosos líderes del Dead Moon.
-Así es. Me dijo que de ahora en adelante yo sería su mujer. Aunque antes dijo otro nombre raro.
-Entonces, seguro que Sasuke-Kun me pone uno a mí también –Decía con un leve sonrojo en sus mejillas-. Es que he decidido confiar en él y quererle. Él ha sabido comprenderme mejor y con lo sucedido hoy, tengo la certeza de que seré feliz a su lado como su mujer.
.
Como alma vacía, así veía Madara a su nieto y sonrió de lado, ante lo perfectamente manejable que resultaría. Decidió dar un margen de tiempo, para que el más joven lo sopesara, así como el resto de los akatsukis, que si ya les era una sorpresa que el verdadero líder fuese el abuelo de uno de los Dead Moon, que el joven tuviese como amante a su propia prima o hermana, que venía a ser lo mismo en su caso, era más impactante.
-¡ESTÁS MINTIENDO! –El margen de tiempo se vio interrumpido por el líder absoluto- ¡¿Te nos aparentas con semejante fachada y sueltas esta bomba? No somos tan ingenuos, ¿sabes?
-Sé que sois unos perfeccionistas "inexpertos" que buscáis información sobre todas vuestras presas capturadas. Yo también lo hago por seguridad y porque no me gusta capturar al primer estúpido que veo. Hay que ser inteligentes.
¿Acaso les estaba llamando estúpidos? Esa fue la pregunta interna de Yamato y Sesshomaru, que sino fuera por su colega, ya habrían disparos a diestro y siniestro.
-Pero contestadme a esto, ¿qué sabéis del pasado de Sakura? ¿De su niñez? ¿De sus padres? Nada, ¿verdad? –Contestando a sus propias preguntas- Eso es debido –Echándose para atrás para revelarles los datos que el Dead Moon no tenía y que al parecer él, sí- a que mi segundo hijo, Izuna, el padre de Sakura, es astuto en esas cosas.
-Todo lo que dices son un montón de burradas sin sentido –Decretó Sesshomaru, mirando de reojo a Sasuke. No podía creer que se estuviera tragando todo aquello. Pues, según su opinión, no tenía ni pies ni cabeza.
Sakura era su nieta, ¿y aquel vejestorio a punto de ir al crematorio la reclamaba si Sasuke no entraba a esa organización?
-Viendo que no me creéis, os contaré la historia desde el inicio, para que podáis encontrar sentido a este parentesco.
-¿Las mentiras, querrás decir?
-¡Yamato, calla! –Pidió Sasuke, ligeramente recuperado de la impresión- Quiero escucharlo.
Siendo un asunto del Uchiha, los otros, solo pudieron seguir la regla decretada por ellos, asentir y cerrar el pico.
-Comencemos entonces.
.
-Entonces, si he entendido bien –Decía Taichi mientras cogía el vasito de plástico con el café caliente de la máquina-. El hecho de que Dragon no sea de buen trigo, proviene de familia.
-Así es –Afirmaba Jiraiya, mientras daba una calada a su cigarrillo en la única sala habitada para el descanso de los acompañantes de los pacientes hospitalizados-. Como por aquel entonces, no se había creado el Dead Moon, nunca le había tomado importancia. Pero el asesino de Aine, la hermana de Sakura, fue ocasionado por Uchiha Itachi, quién a su vez es nieto de Uchiha Madara.
-Por lo que Dragon también es –Agregó Uzumaki-. De ahí a que sea ese criminal tan despiadado.
-Y tanto –Afirmó Taichi-. Su nombre apareció muchas veces en la historia en mis tiempos de academia. Era un ejemplo para nosotros pero también alguien peligroso. De ahí que la policía le respete y "perdonase" sus crímenes.
-También aparecía en los libros de historia de la universidad –Recordó Naruto-. Hasta hubo una clase dedicada solo a él.
-Es normal. De no ser por Uchiha Madara, las filas estadounidenses nos habría invadido completamente durante la segunda guerra mundial –Explicó Jiraiya-. Fue un militar fiel a su patria, que con veinte años ya era general del cuerpo de tierra. Mataba a todo aquel enemigo con el que se encontrara. Su manejo con las armas era impresionante, donde a veces parecía que la escopeta formaba parte de su brazo. Siempre era el primero en avanzar, pero así como mataba a sus enemigos, eliminaba a los suyos propios si le estorbaban.
-Por esa razón, el primer ministro le expulsó de las filas de batalla y del país nipón –Finalizó Taichi-. Y Japón perdió la guerra, inmediatamente después.
-Por eso se dice, que es un ejemplo. De no ser por su expulsión, Japón no habría sido derrotada –Seguía ahora Naruto-. Aunque se dice que antes de la derrota, cuando lanzaron las bombas atómicas, estuvieron buscando a Madara para que nos salvara de la invasión.
.
-…Pero yo ya tenía otros planes –Prosiguiendo el propio Madara con la historia-. Mi objetivo de hacerme con el poder en Japón gracias a mi reconocimiento en la guerra había resultado fallido por culpa de aquel gilipollas que me desertó y que después me buscaba aterrorizado para que los salvaran –riéndose como si tuviese delante su rostro lleno de temor-. En el periodo que estuve en la guerra, una de las enfermeras que estaba en la primera división, se "enamoró" de mí –Aquel verbo dicho con tanta burla y desprecio, hizo que dieran por sentado, que aquella mujer habría pasado un infierno más siniestro que el de sus presas con ellos. Ya el tipo era un pedazo de elemento en la historia, que en la vida personal debía ser peor que un demonio-. Cuando me desertaron, ella sin saber a dónde iba, dijo que se quedaría a mi lado –Madara comenzó a hurgar algo en el bolsillo de la camisa-. Me establecí en China y creé esta organización. Recluté a unos estúpidos que no tardé en matar cuando sirvieron a su propósito, mientras que la pobre de tu abuela –diciéndolo entre risas, tras encontrar lo que buscaba, una foto antigua y que miraba con risas burlonas- estaba encarcelada sirviendo a mis necesidades. Lo mismo que hiciste tú, ¿no Sasuke?
Sasuke apretó los puños y su cuerpo comenzó a temblar. Le daba rabia que se lo restregara, que fuera igual que él y que aún por encima, que lo suyo era más pecaminoso, porque Sakura no era una mujer cualquiera, sino su hermana. Si su padre y el padre de ella eran hermanos, así cómo, su madre y la madre de ella, hermanas, eso indicaba una relación casi de hermanos y no de simples primos.
-A diferencia de ti, yo no tardé en que me diera hijos. Nacía el primero sin importarme que le doliera o que su celda estuviera sucia, y después, no tardé en volver hacerla mía para que siguiera siendo la máquina de hacer hijos. Eso es para lo que sirven realmente las mujeres, ¿verdad, querida?
Siendo Konan, objeto y atención de todos, solo pudo seguir manteniéndose firme y hacerse la ignorante. Siempre le había infundado terror y escuchar cómo había tratado a la mujer que lo amaba tanto, hasta el punto de seguirlo, le resultaba más aterrador.
-Sin embargo, a pesar de que estuve años y años haciéndola mía, solo sobrevivieron tres.
-¿Sobrevivieron? –Repitió Yamato, sin poder creer algo que tenía en mente y que resultaría más macabro que sus propios asesinatos.
-Odio las mujeres. Maté a todas las niñas que nacían de esa mujer –Bailando la fotografía entre sus dedos-. La pobre me rogaba que no lo hiciera, que parara y cosas así. En ningún momento lo hice. Seguí una y otra vez, a pesar de que los siguientes niños varones que nacían después de Izuna aparecían muertos.
-¡Maldito cabrón! –Murmuró Sesshomaru viendo cómo en sus ojos no avistaba tristeza o lástima, sino todo lo contrario.
¿Y después los consideraban como peligrosos? Comparados con Madara, ellos eran unos angelitos.
-Pero ella fue muy inteligente y supo escapar de mí. Aprovechó que el último en nacer, Tobi, había sobrevivido al parto, que mientras me hacía cargo de ese estúpido, ella se suicidó y arruinó mis planes de tener en la organización a mi familia según mis reglas.
-¡Ah! ¿Ahora fue tu familia? –Ironizó Yamato ante semejante parricidio.
-Eres un crío, Wolf. Vosotros veis arcoíris cuando se trata de la familia y os ciega en vuestros objetivos. Y las mujeres son el peor de los incordios –lanzando la fotografía para que pudieran visualizarla.
La figura que aparecía en aquella instantánea de blanco y negra, fue suficiente para dejarles sorprendidos. La cara era idéntica a la de la presa de Dragon.
-Se llamaba también Sakura, por su pelo rosa y sus ojos verdes. Por eso, no me fue difícil reconocer que tu captura tenía que ser el gran secreto que Izuna y Aine ocultaron antes de morir.
Sasuke cogió aquella instantánea. Aunque su abuelo dijera que tenía el cabello rosa y los ojos verdes como Sakura, él vería aquello aún estando en blanco y negro. Se parecía tanto, que solo era el cabello que lo tenía más largo y con flequillo, lo único que la diferenciaba. Por lo demás, era igual. Hasta aquella sonrisa de felicidad y alegría, donde dio por sentado, que la foto tuvo que ser sacada antes de que conociera a Madara. No le fue difícil imaginar el rostro empañado en terror, cuando Madara la ultrajaba y asesinaba a sus hijas delante de sus ojos. Podía verlo, porque quizás si no se hubiera enamorado de Sakura, habría acabado haciéndolo.
Y le dio asco, tanto que tenía ganas de vomitar.
-Al decir verdad, de los tres hijos, solo Izuna era el que seguía mis reglas sin remordimientos y sin pensar en los demás, pero era débil en comparación con su hermano mayor, tu padre Fugaku, mi querido nieto.
Nombrar a su difunto padre, supuso tensión en Sasuke.
-Pero extrañamente creció el sentimiento fraternal en tu padre hacia Tobi. Un estúpido integral que habría muerto por lo inútil que era, de no ser por Fugaku. Cumpliría a rajatabla todas mis reglas si no dañaba a su retrasado hermano pequeño. Y lo dejé, por el simple hecho que esperaba que eso motivara a tu tío Izuna. Se convirtiera en alguien más fuerte que tu padre y lo matase. Pero cometí un error, y que significó la muerte de tus padres, de tu hermano y de la familia de Sakura. Pero consiguieron protegeros de mí hasta ahora, y reconozco que eso tiene mérito, especialmente sobre Sakura, ya que supe de su existencia gracias a ti.
-¿Entonces, fuiste tú el que hizo de mi vida un infierno? –las palabras eran entrecortadas, cargadas de odio, de rabia y de tristeza. Yamato y Sesshomaru no le miraron ni se sintieron compasivos. Era algo normal y tenía derecho a descargar lo que tenía dentro con lágrimas de frustración- ¡¿FUISTE TÚ EL QUE JODIÓ LA VIDA A TODA MI FAMILIA?
-Debes reconocer que no te fue tan mal. Vives a tu aire, te deshaces de los que te joden y lo mejor de todo, te follas a tu propia hermana.
-¡MALDITO HIJO DE…! –Aquello había sido la gota que había colmado el vaso. Sasuke ya no le importó convertir aquel lugar en un baño de sangre, aún a riesgo de su vida y de sus camaradas. Sin embargo, no solo él, sino que sus compañeros y hasta el Akatsuki, prevenidos que aquellas palabras lo alterarían, se vieron preparados para el horror.
Pero antes de que alguien, incluidos el propio Dead Moon, pudiera desenfundar, dos balas ya habían sido disparadas hacia Dragon.
Aterrorizado, por primera vez desde que había sido niño, Sasuke se encontraba temblando de miedo. Con una bala había sido desarmado, la otra había rozado su mejilla, abriéndole una herida que escocería sino fuera por el miedo que tenía de ver como su abuelo había sacado su pistola tan rápido, que ni lo había visto.
Pudo sentir como su miedo era compartido por sus compañeros y hasta por el propio Akatsuki. Sin duda, no era un viejo a punto de jubilarse, ni un cuenta cuentos pésimo, era un militar que todavía seguía conservando su agilidad y destreza.
-No hagas las cosas como quiso hacer el imbécil de tu hermano. Tuve que matar a la amante de su hermana, para que me hiciera caso.
-¿Hermana? ¿Amantes?
-No lo sabías, ¿verdad? Tu hermano cometía incesto concienzudamente con tu hermana, es decir, con tu prima.
¿Entonces…?
.
Flash back:
-Sasuke, ¿puedo hablar contigo un momento? –Había pedido Itachi invadiendo ligeramente su espacio personal.
-Claro –Contestó el pequeño adolescente, dejando de hacer sus deberes.
-Recuerdas que… llevaba saliendo con una chica desde hacía meses.
-¿Es que cortaste con ella? –Preguntó directo y esperanzado. Le disgustaba que su hermano predilecto estuviera con una chica. Eso significaba menos atención y más soledad para su persona. Ya sus padres se la pasaban continuamente fuera de negocios, que perder la compañía de su hermano le entristecía.
-Por una razón… -carraspeando- nos vimos obligados. Pero tanto ella como yo ya estábamos enamorados que era irremediable que siguiéramos juntos, a pesar de las circunstancias.
-Ah… -Dijo simplemente, desinteresado y fingiendo seguir con su tarea escolar.
-Sasuke me gustaría que la conocieras… y a su hermana también, para que así ambos no os sintáis solos.
-Hermano, odio a las chicas. Son unas insoportables que solo te dicen que les gustas porque estás bueno.
El mayor sonrió ligeramente.
-No deberías pensar de esa manera. Hay muchas que son diferentes y otras inasequibles.
-Hermano, odio cuando hablas en código. Y si solo viniste porque quieres presentarme a tu novia, lo siento, pero no tengo tiempo. Estoy en temporada de exámenes finales.
Itachi suspiró viendo que su hermano no querría conocerla.
-Es tu decisión y la respeto. Solo quería que conocieras a alguien de la familia.
-Hermano, ¿no me digas que ya estás pensando en casarte con ella? –Malinterpretando la conversación, pero Itachi solo volvió a sonreír ligeramente.
-Si pudiera… -Fue su respuesta y se marchó de la habitación. Antes de cerrar la puerta, se dirigió a su hermano con gran seriedad-. Sin embargo, prométeme que si algo llegara a pasar, protege a Sakura, la hermana pequeña de Aine.
-Sí, que sí –Contestando por contestar y que desde luego le entraba por un oído y le salía por el otro.
.
La Sakura de la que hablaba su hermano, era ni más ni menos que la Sakura que tenía con él. La misma que era su prima o hermana. La misma a la que había hecho sufrir, divirtiéndose a costa suya, cómo había hecho su abuelo con su abuela.
Más aún, su hermano era consciente de que tenían más familia y no se lo había dicho.
-Vaya, parece que has estado viviendo una mentira desde que naciste. De acuerdo, teniendo consideración porque acabamos de conocernos –Guardando su arma, confiado en que ninguno de sus rivales, le dispararía-, te doy una semana para que pienses en la proposición. Tú o Sakura. Tengo el poder y el apoyo de la policía para destruir vuestra organización en menos de un día. No os preocupéis –refiriéndose a los otros dos líderes-, tendré en cuenta vuestras habilidades y os haré un huequecito en Akatsuki para mis trabajos.
Y de verdad que daban ganas de sacar sus armas y dispararle, al corazón, a la cabeza, al pecho, a las piernas, a los ojos, a la boca, a cualquier zona del cuerpo que impida que siguiese disparando. Pero aunque aquel tipo hubiera guardado su arma, los otros no y Sasuke no estaba para ayudarles, sino para ser el escudo y blanco perfecto. Eso significaría la destrucción instantánea de la organización y entonces sus presas…
.
Un crash y la alerta de los aliados del Dead Moon que estaban en la cocina, por sus respectivas señoras.
-¡Sora-sama! –Gritó Miyako acercándose la primera, asegurándose de que la pelirroja estuviera ilesa- ¿Estáis bien?
-Sí, Miyako. Tranquila. Solo fue el vaso que se me cayó.
-No lo toque, podría cortarse –Sugirió Ken.
-Tú tampoco, niña tonta. Que con lo patosa que eres.
-¡¿Qué dejes de llamarme así, Jaken-sama? Sino se lo digo a Sesshomaru-sama.
-Ah… no… no… niña… quiero decir…
Rin no pudo evitar reírse, seguida de Sora. Sakura solo contemplaba esa suerte de ser consideradas con semejante respeto, deseando estar en el mismo barco que ellas.
-Te tienen bien atado, ¿eh, Jaken? –Había murmurado una voz burlona ajena a los que estaban presentes.
-¿Cyber-Sama? –Dijo Sora reconociéndolo y extrañada de verlo después de tanto tiempo.
-Creía que mi primito te había dado un puesto importante, por lo que no es necesario tantas formalidades conmigo, Phoenix-Sama –Terminando con una leve inclinación de cabeza que indicaba respeto.
Sin embargo, tanto en su tono como en sus ojos aún conservaba esa coquetería, donde por si acaso, las tres chicas desconfiaban de él y de sus posibles actos de galanterías contra ellas.
Ryo se dio cuenta, por lo que entre sonrisas nerviosas.
-Parece que no tengo buena fama con vosotras –Rascándose la nuca-. En cualquier caso –cambiándole la cara a una más seria y propia de un Dead Moon cuando está en grave peligro-, hemos recibido una llamada de nuestro akatsuki aliado –dirigiéndose tanto a ellas como a los tres seguidores-. No tuvo mucho tiempo para contarnos los pormenores, pero parece que nuestros líderes regresan de nuevo enfadados.
-¡¿Le ha ocurrido algo malo a Sesshomaru-sama y a los demás? –Fue Rin la que se adelantó a preguntar por su estado. El hecho de que volvieran de nuevo enfadados de Akatsuki, le hacía recordar aquella otra vez que habían ido y que habían sido capturados, donde el máximo líder había sido el más perjudicado.
-Tranquilas. No han sido capturados ni torturados –Calmó Ryo a las tres chicas-. El Akatsuki los dejó marchar ilesos. O eso es lo que dijo Kisame. Antes de cortar la comunicación, dijo que el verdadero líder había rebelado algo muy importante, así que supongo que por eso, vendrán los tres chavales malhumorados –intentando alegrar un poco la situación y animar a las tres chicas, donde las veía con caras de absoluta preocupación-, así que os sugiero que le deis un poco de mimo esta noche. Seguro que con vosotras se le pasará el enfado.
-Eso es un buen chiste viniendo de ti –Dijo una nueva voz, aunque esta femenina y cargada de desprecio.
Y al visualizarla, las tres chicas no pudieron evitar mirarla con odio y desconfianza. Todo lo contrario a Jaken y Ken, que temerosos de sus artimañas femeninas, retrocedieron de tal manera que no pudieran entrar en el campo de visión de una de las VIP más peligrosas en la caza de un hombre.
-Karin, querida –comenzó Ryo, el único de los hombres allí presentes, que no temía a ser conquistado-, sé que estás celosa, pero en tu situación, no te conviene decir esas cosas.
¿En tu situación? Fue lo que pensaron los tres seguidores, desconocedores de lo que aquella pelirroja era en realidad.
-Solo digo la verdad. Bueno, con excepción de… Phoenix-sama –arrastrando las palabras- y de… Heaven-sama –nuevamente diciéndolo con dificultades, como si decirlo le resultara repulsivo-. Pero como de la flor marchita –señalando a Sakura- no se me ha autorizado a llamarla con respeto, me parece un chiste que pienses que la chica pelo chicle pueda alegrar a Dragon-sama.
Sakura indignada, solo pudo temblar de rabia y apretar los puños con fuerza, aguantándose las ganas de darle un puñetazo, por escuchar los dos insultos dirigidos únicamente a ella.
No tenía que armar un escándalo, aún con esa verdad. Pues, aunque no fuera todavía nadie importante, estaba a punto de serlo. Los vestigios los había visto aquella misma mañana, cuando Sasuke había puesto en prioridad su atención a las necesidades de la organización.
-¡Te juro que te haré tragar esas palabras cuando esté por encima de ti! –Amenazó harta de tanta burla.
-Eso si lo logras. Aunque si haces como tus amigas que tienen que llamar a otros para que hagan ese trabajo sucio –Y aquellas palabras supusieron vergüenza en Sora y en Rin por tan clara verdad.
-Eso es porque tu cabeza hueca no entiende nada de cómo son ellas realmente –siguió saltando Sakura en su defensa-. Pero no sabes las ganas que me estoy aguantando de darte un guantazo en toda la cara.
-Atrévete cuando estés por encima de mí, querida –Marchándose de la cocina con una sonora carcajada.
-Ten por seguro que lo haré –Con una sonrisa confiada.
.
Sora se encontraba preocupada e inquieta por un millar de razones. La primera, por supuesto, era en torno a Yamato.
Miró por décima vez el reloj de la habitación que compartía con el máximo líder, las tres de la mañana. La hora en que la noche era más oscura y tapaba a los hombres que venían a aquel burdel para satisfacer lo que en casa no podían tener. Había aprendido que aquel negocio, aunque sucio y despreciable, era necesario para que la organización obtuviera bienes para sus planes. Pero también sabía que de entre todas aquellas chicas que vendían sus cuerpos a hombres, la gran mayoría, viejos de más de cincuenta años, se encontraban Izumi y Miyako. Hoy les tocaba trabajar de noche, como aquellas prostitutas que se encontraban en aquellas calles nocturnas, buscando a alguna víctima que necesitara de servicios especiales a cambio de dinero.
Pero eran las tres de la mañana. La noche todavía acababa de comenzar, y Yamato aún no había regresado.
Se había ido a Hong Kong.
Tenía que justificar que de Hong Kong a Japón era un trayecto bastante largo.
Pero…
Sentada sobre la cama, Sora comenzó a jugar con las manos nerviosas.
Aunque fuera alguien importante en la organización, Yamato regresaba enfadado, otra vez. Y nuevamente, por el Akatsuki. Recordaba que la vez anterior, había estado tan furioso, que había estado a punto de matarla. ¿Cabía la posibilidad de que no la reconociera y volviera a atentar contra ella?
No. Tenía que tener seguridad en su amor y que ya no le haría nada malo.
Sin embargo, ahí no terminaba sus inquietudes. Estaba también lo que había dicho Karin. Ella no era nada fuerte y nunca había respondido a nadie con puñetazos, por el simple hecho de que jamás había tenido a nadie que se lo mereciera. Y ahora que era nombrada como alguien por encima de Cyber y hasta de la propia Reina, no hacía nada propia, merecedor de su rango. Quizás debía hablar con Yamato o con la Reina para hacerse más fuerte físicamente.
La puerta de la habitación se abrió repentinamente, sorprendiendo los pensamientos de Sora, que no tardó en girarse para ver al recién llegado.
Se levantó de la cama lentamente, observando cómo la tenue luz de la lámpara iluminaba parcialmente la figura de Yamato, quién no podía avistar su rostro con claridad y darle una valoración sobre su estado de ánimo más certero. Su flequillo dorado se ocupaba de tapar sus ojos celestes, y solo podía distinguir que podría estar de todo, menos contento y feliz.
Tragó saliva con dureza y juntó las manos sobre su estómago intentando ignorar el revoloteo que comenzaba a sentir por el recuerdo de su atentado. De hecho, de la misma manera había entrado la otra vez. Solo había una diferencia. Rin y Sakura habían estado con ella, y los otros líderes que habían estado con Yamato, se habían apurado a entrar para sacarlas de allí. A todas menos a ella, dejándola en la jaula a merced del lobo hambriento y desesperado por salir de aquella encerrona.
Yamato comenzó a andar hacia una Sora que luchaba por mantener el valor y el confiar en él, contra el miedo y la desconfianza que volviera a estrangularla con la posibilidad de que la muerte se la llevara en esta ocasión.
Sus ojos todavía tapados, seguían sin darle pista sobre él.
El rubio se detuvo cuando ya no pudo caminar más, pero no hizo ni dijo nada. Siguió igual que cuando había llegado.
Sora le miró todavía con esa lucha interior. Pero parecía que los ganadores de aquella lucha solo se proclamarían si ella daba el primer paso. Jugando más y más con sus manos completamente nerviosa, Sora se decidió. Levantó una mano y lentamente con miedo y confianza al mismo tiempo, la dirigió hasta aquel flequillo dorado que tapaba lo que quería descubrir.
Llegando hasta su rostro, lo rozó ligeramente. Lo notó tenso.
Estaba muy enfadado y por unos segundos, eso hizo que detuviera su acción y una vocecita interior le decía que se apartara y le dejara solo.
Pero no. Quizás por masoquismo o porque albergaba una pequeña esperanza en que su amor pudiera aliviarla, que su mano continúo su camino hasta llegar a esos cabellos dorados. Primero los acarició con ternura, luego muy despacito comenzó a retirarlos para apreciar aquellos ojos como el mar.
Y lo vio.
A través del reflejo de su mirada, pudo verse a sí misma sorprendida por aquellos ojos que denotaban una preocupación nunca vista. Era como ver a un niño temeroso de quedarse solo y abandonado, llorando a mares mientras llamaba a sus padres, sin recibir contestación.
-Yamato…
No pudo continuar porque ahora la mano de él se había dirigido a su rostro moreno, acariciando con sutileza y cuidado su mejilla. Luego en un acto desprevenido, con su otra mano la había atraído contra sí, abrazándola con fuerza.
La chica notó toda la tensión sobre su cuerpo, así como su rostro escondido sobre la curvatura de su cuello.
-Nunca salgas sola –Fueron sus primeras palabras.
-No –Contestando sin comprender muy bien a qué venía aquello.
¿Qué había pasado en China para que Yamato regresara con el miedo sobre lo que sucedía en el mundo exterior que pudiese perjudicarla?
Quiso preguntárselo, indagar en el asunto. Pero intuyó que no debía ser el momento adecuado. Así que puso en práctica lo que Ryo le había dicho. Si ella era la única que podía animarle, así lo haría. Por el momento, eso era lo único que podía por la organización.
-Yamato –obligando a que dejase de esconder su rostro para verla fijamente-, tranquilo –sonriendo con ternura-. Vamos a la cama. Necesitas reponerte y yo tengo algo de frío, de tanto esperarte aquí sentada –dándole la invitación indirecta de tener una noche de amor.
Yamato no pudo negarse. Pues era verdad que necesitaba reponerse. Recuperar su seguridad y estar al día siguiente fresco para pensar en cómo enfrentarse a Uchiha Madara.
Su cuerpo dejó de tensarse y se relajó cuando Sora comenzó a besarle apasionadamente, mientras lo empujaba hacia la cama, poniéndose encima de ella dispuesta a llevar por primera vez las riendas.
.
En la habitación de Dog, Rin miraba las vendas que cubrían todavía su cuerpo. Aunque se las hubiera sacado ayer a lo bestia, para después dejar que el agua caliente cayese sobre todo su cuerpo para que borrara toda la suciedad que Koga le había impregnado con sus manos, Sesshomaru se había ocupado de ponerle nuevas vendas, antes de que salieran fuera del burdel.
Al igual que Sora, la más joven compartía el pensamiento sobre su debilidad y el hecho de andar dependiendo de los demás continuamente. No valía la excusa de que era todavía una niña, porque en comparación con las demás chicas de su edad, ella ya había pasado por numerosas y malas experiencias y ninguna la había hecho madurar cómo era lo típico. Al contrario, se comportaba como una niña malcriada que cómo tenía a uno de los más poderosos líderes del Dead Moon, con decirle que esto o lo otro le había pasado, él lo solucionaba personalmente. Se suponía que era alguien importante y no solo para él. Pero teniendo en cuenta las palabras de Karin, parecía más bien una princesa caprichosa que como se decía en los libros de historia, un golpe de estado del pueblo, bastaba para que fuera destronada y quizás ejecutada. Lo había visto en una ocasión en un documental, por lo que si no era fuerte por sí misma, no conseguiría el respeto de los demás.
Miró donde se cerraba la venda y creyó que el sentir el dolor de sus heridas sin ningún tipo de barrera, sería un comienzo para ser más fuerte.
Antes de que pudiera retirar el apósito, la puerta se abrió. Rin, olvidándose de todo, saltó de la cama y contenta fue corriendo hacia él, mientras él cerraba la puerta con calma, como si lo ocurrido hace unas horas no hubiera existido.
-¡Sesshomaru-sama! ¡Por fin ha regresado! –Abrazándole con tanta fuerza, que de no ser por la complexión del hombre, lo habría ahogado- Está todo bien, ¿verdad? Como me enteré que usted y los demás volvían enfadados porque pasó algo allá.
-Todo bien –Mintió. Y para darle más convicción a sus palabras, puso su única mano sobre los cabellos de la joven, donde debido a su corta estatura en contraste con la suya, le resultaba más práctico- ¿Cómo están tus heridas?
Sesshomaru comenzó a caminar hasta la cama, por lo que Rin, pegada a él, siguió sus pasos.
-¿Yo? Bien, bien.
El hombre se sentó en el borde, mientras que Rin a su lado, con las piernas desnudas abiertas hacia atrás, para mirarle fijamente. El pijama, que consistía en una camisa blanca suya y sentada en aquella pose con las vendas por su cuerpo, le ofrecía a Sesshomaru una visión que sino fuera porque aparecía focos de Uchiha Madara, de su poder y su revelación, se habría tirado encima de ella para apreciar con más claridad esos pequeños pechos, en vez de parcialmente. Pero antes estaba prevenirla, por si acaso. No iba a pasar de nuevo por un secuestro de su presa por parte del bando enemigo.
-Rin, no quería decírtelo hasta habértelas presentado oficialmente, pero a partir de este momento, Toran y Shunran serán tus guardaespaldas.
-¿Toran y Shunran? –Preguntando sin saber quiénes eran.
-Puedes estar tranquila. Son leales a la organización.
La chica se puso pensativa. Si iba a tener guardaespaldas, entonces, seguiría dependiendo de los demás y no se haría fuerte.
-Otra cosa más. No vuelvas a hacer la estúpida idea de irte con nuestros enemigos –mirándola fríamente a lo que Rin se quedó de piedra. Había una clara advertencia en sus ojos, así como preocupación.
Aún así, tratando de ser valiente, quiso justificar su acción cuando lo había hecho.
-Yo si lo hice, fue porque quería protegerle y a la organización. Era lo único que podía hacer para ayudar. Lo único que puedo hacer… -Repitiendo con lástima y pena, algo perceptivo para Sesshomaru-. Yo quiero ser fuerte y no seguir dependiendo de los demás. Quiero ser fuerte para poder ayudarle y merecedora de lo que soy –Mirándola con ojos suplicantes.
-¿Aunque eso signifique matar a personas? –la respuesta de Rin murió en sus labios. Tenía que decir que sí, porque era lo normal. Pero de alguna manera, le resultaba muy difícil decirlo-. Estás bien así. No necesitas ser fuerte para ayudar a la organización –Rechazando de esta manera su petición.
-¡Pero así voy a ser considerada como una débil que depende de los demás para que le saquen las castañas del fuego!
-Que piensen lo que quieran, que responden ante mí –y con eso, Rin quiso volver a quejarse y justificarse, pero Sesshomaru continuó-. Además, cada uno tiene su propia fuerza. Tú tienes la tuya propia y que ha conseguido llegar hasta mi corazón. Por eso te puse de sobrenombre Heaven. Esa fuerza tuya divina y natural mantiene el equilibrio y lo necesario para la organización. Si no quieres que use mi propio poder para callar lo que dicen de ti, usa entonces tu poder. Con eso, lograrás que no existan más traiciones dentro de la organización.
Rin parpadeó varias veces, atenta a sus palabras y repitiéndolas en su interior, donde a cada momento, las afirmaba, dándole la razón. La fuerza de uno no tenía por qué ser física. Él había puesto como ejemplo a sí mismo, donde de antes a ahora, la relación de ambos había cambiado muchísimo y todo gracias a su fuerza interior, de perdonarle y de sonreírle con toda naturalidad, sin verle como a un criminal y sin tenerle miedo.
-Entiendo.
-Sin embargo hay excepciones como con Koga, así que ten cuidado –Bajándola de la nube de las emociones-. Ahora métete en la cama y duerme.
-¿Es que va a algún lado? –Sintiéndose más desanimada. ¿Le había estado esperando durante mucho y se iba a volver a marchar?
-No tengo sueño –Fue su respuesta escueta, mientras se masajeaba la frente. Le dolía demasiado la cabeza por culpa de los focos que aparecían de vez en cuando de aquel viejo senil. A veces aparecía en su pose macabra, otras con la seguridad de matarles sin que pudiera hacer nada. Si ahora se acostaba, las pesadillas rondarían por sus sueños.
-Pues le hago compañía –Dictaminando- Dormí mucho estos días y después de lo que pasó ayer, quiero estar más y más tiempo a su lado.
Esas palabras sorprendieron a Sesshomaru, casi consiguieron que los focos de Uchiha Madara se evaporaran por completo.
Al ver a la joven con su rostro todo decidido, le fue más interesante lo que había de cuello para abajo que su cabeza.
-Pues cómo no te pongas algo más decente, creo que tendré que repetir lo que hicimos durante toda la noche.
La decisión de Rin se redujo para estar colorada de pies a cabeza.
Pero, había logrado que Él volviera a ser el de siempre. Así que si eso era lo que podía hacer por Él ahora, lo haría. Ryo lo había dicho, ¿no?
Aún avergonzada, se fue acercando tímidamente hacia Dog y le susurró.
-Si con eso puedo tenerle feliz, no me importaría.
.
En Hong Kong las horas nocturnas no parecían afectar a Uchiha Madara que seguía sentado en aquella mesa donde se había reunido con su nieto y sus amigotes. Sus labios se curvaron en una sonrisa maligna recordando la cara que se le había quedado a su estúpido nieto e imaginando su trato con la nieta que todavía no había conocido en persona y tan semejante con su difunta esposa.
Estaba claro que su nieto no servía como heredero del Akatsuki. Así que tendría que contentarse con Sakura.
La raíz para que Sakura comenzara desconfiar de Sasuke se estaba plantando. Y cuando estuviera plantada, crecería a la velocidad de la luz. De eso, él mismo se encargaría.
-Pein –llamándolo, que al igual que él, se encontraba detrás suya, esperando a que le diera la orden para que se retirara o para hacer algún otro mandato-, llama a la policía japonesa y solicita una audiencia con ellos. Diles que si quieren al Dead Moon yo puedo ayudarles, pero bajo mis condiciones.
-No creo que accedan –Fue la respuesta del que se creía que era el líder.
-Tú diles que sé donde se encuentran y que Sakura no tardará en escapar de la organización que ya verás cómo acceden –Diciéndolo entre risas que daban escalofríos-. Aprovecha para llamar a Sasori y Deidara que les daré las indicaciones para que vayan a buscar a mi querida nieta y por cierto, convoca una rueda de prensa a nivel internacional para dentro de cinco días.
Las peticiones eran enigmáticas para Pein. Solo pudo sacar en claro que todo lo que tenía Madara en la cabeza se iba a hacer realidad.
.
Sakura sintió la piel de gallina. Alguien y nadie agradable estaba hablando de ella.
-Seguro que es Karin –se dijo convencida-. Ya verá esa arpía cuando Sasuke-Kun me considere alguien especial que le haré una cara nueva.
Como en ocasiones anteriores, la puerta de la habitación se abrió. Sakura ajena y sin ver sus ojos perdidos y con el alma por los suelos, corrió hacia él.
-¡Sasuke-Kun!
Su voz pareció hacerlo reaccionar que a poco de que la chica le tocara, Sasuke se apartó de ella como si tuviera alguna clase de veneno que pudiera transmitirla con tan solo rozarle.
Eso sorprendió a Sakura, así, como el hecho de que le diera la espalda sin dignarse a mirarla.
-¿Qué ocurre? –Preguntó a medida que se acercaba a él.
-¡No me toques! ¡Aléjate de mí! –Ordenó sin todavía mirarla.
-¿Qué? –Parpadeando varias veces, creyendo que estaba escuchando mal- ¿Qué no te toque? ¿Qué me aleje? –Repitiendo y convenciéndose que efectivamente no había dicho esas palabras o que sería algún tipo de broma pesada. Él era bueno en esas cosas solo para fastidiarla. Era eso. Seguro que era eso. Se repetía.
-¡¿ES QUE ESTÁS SORDA? ¡NO QUIERO TENERTE EN LA MISMA HABITACIÓN! –La voz fue alta y clara. Pero sus ojos seguían sin posarse sobre los suyos por cobardía.
¿Qué hacer?
Se sentía confuso.
Tenía la cabeza ida.
Pero bien en claro de que ella era su hermana y que de ser tocado por ella le recordaría lo que incestuosamente habían hecho.
Sasuke escuchó los primeros sollozos y apretó los puños con fuerza. Sabía que acabaría llorando, sabía que tras recibir la impactante noticia, le haría un daño irreparable. Él fue quién le había dado la oportunidad de que confiase para amarle esa mañana cuando se había quedado a consolarla. Le había asegurado que con él, todo iba a ir bien. Y no habían pasado ni veinticuatro horas para arrollar todo el amor entre ellos.
Más peso sobre su conciencia.
Más inquietud sobre su mente.
Más alteración sobre su vida.
Más promesas rotas.
Y más desgracias que cargaba.
-¿Por qué? –Comenzó ella entre sollozos- ¿Qué he hecho? ¿Qué te han dicho de mí?
-… -Que eres la única familia que me queda, quitando a un abuelo sádico que parecía la reencarnación de Saturno al devorar a sus hijos. Quería decirle, pero era saber quién era Sakura para él y lo que su abuelo había hecho con toda su familia y consigo mismo, que le producía un dolor indescriptible por tanta mentira.
-¡DÍMELO, SASUKE! –Posando una mano sobre su hombro, haciendo fuerza para que lo obligara a mirarla a la cara. Su apodo cariñoso había sido suprimido, por el dolor que la chica sentía al ver cómo toda confianza se había desplumado en abrir y cerrar de ojos. Su corazón era el órgano que más dolía y Sasuke con sus palabras, su desprecio y ahora con aquella mirada de odio, era como si le clavaran mil agujas- ¡¿Por qué…? –Y con ello, su fuerza también comenzaba a desplomarse, así como mirarle borrosamente.
Sasuke encajó las uñas sobre sus palmas, haciéndose sangre a conciencia, intentando que el dolor reprimiera sus ganas de abrazarla y consolarla.
¡No podía!
Su lazo familiar era tan cercano que para Sasuke aquello significaba que Sakura era más que una hermana que una prima. Una relación entre primos, quizás pudiera ser. Pero entre hermanos…
Y su padre lo sabía. Sabía que tenía un hermano. Sabía que su abuelo paterno estaba vivo y lo que podría hacer.
Su madre también.
Y su hermano… su adorado hermano… lo supo, cometió el incesto, lo engañó al no confiar en él y…
¡Dios! La cabeza le dolía a horrores, parecía que estaba a punto de estallar.
¡MIERDA!
-¡QUÉ TE LARGUES HE DICHO! –Y si seguía teniendo a Sakura delante, todo iría a peor. Así que aún a contra de su voluntad, la echó de su propia habitación, cerrándola con cerrojo. Se apoyó de espaldas a la pared y escuchó cómo Sakura, su prima… no, su hermana, le gritaba pidiéndole explicaciones, maldiciéndolo, llamándolo mentiroso, asesino, mientras lloraba a pleno pulmón.
Cerró los ojos con fuerza, intentando aguantar sus propias lágrimas. Se sentía traicionado por toda su familia y al mismo tiempo, él estaba haciendo lo mismo.
Pero se sentía tan incomprendido, tan traicionado, tan perdido, que no sabía qué hacer. Por ahora, solo quería estar solo, llorar como Sakura y maldecir como ella, pero a su familia por haberle dado esa vida mierda.
En el otro lado, tras mucho tiempo, Sakura se había quedado sin voz para seguir gritando. Pero las lágrimas no se habían terminado. De rodillas en el suelo, seguía sin entender porqué de repente la trataba como escoria. Le había abierto su corazón, había creído en él y esa era la consecuencia.
-Te lo dije, Flor marchita –Y la voz venenosa de Karin, apareciendo casualmente por la zona, aumentó la desdicha en Sakura-. Dragon-sama se cansaría de ti. Seguro que pronto me llamará para que lo contente en la cama. ¡Será mejor que descanse!
Su aparición solo para lanzarle las palabras para hundirla más, surgieron el efecto deseado y Sakura lloró desconsolada.
.
Cinco días después…
Si Sasuke había llegado como un cuerpo vacío, eso mismo sentía Sakura en aquellos momentos. Aunque era consolada por Sora y Rin se sentía con ganas de morirse. Su corazón estaba tan dañado que no le sorprendería morir por depresión. Lo peor, es que Sasuke había permitido la entrada de Karin a su habitación. Ella lo había visto. Y aún creyendo en Sasuke, había creído ingenuamente que al final no habría nada entre ellos. Quizás una charla. Pero los gemidos y las palabras que soltaba la pelirroja, así como el ruido de la habitación, le dejó la evidencia de que Karin tenía razón. Sasuke se había cansado de ella y no había tardado en buscar a otra con experiencia.
Rin y Sora solo podían estar a su lado, consolándola. Habían intentado averiguar la situación, pero tanto Yamato como Sesshomaru eran como tumbas, negados a decir algo, que según ellos, no les concernía.
-¿Seguro que vosotras no sabéis nada? –Preguntó Rin a sus recientes guardaespaldas.
-En absoluto, Heaven-sama. De hecho, es algo que hasta Fox-sama y Cyber-sama desconocen, ya que están como locos por saberlo –Había respondido Shunran.
-Sin embargo, debe ser algo grave –Continuó ahora Izumi-. Wolf-sama ha intensificado su entrenamiento y los de Kouji-Kun.
-Así que por eso, Yamato llega tan agotado –Murmuró Sora-. Aunque sigo sin entender qué tiene que ver con el comportamiento de Dragon-sama.
-Sasuke no es un dragón, es una serpiente –Contradijo Sakura.
-Sakura…
-"Boletín especial: Noticias de última hora desde la ciudad de Hong Kong de la organización Akatsuki. El verdadero líder se mostrará por primera ante las cámaras con una impresionante revelación…"
La televisión prendida en la sala principal de aquel burdel donde no solo estaban ellas, sino las chicas que habían sido raptadas y que se dedicaban a complacer a los hombres, así como el barman que había dejado de limpiar el vaso de cristal, hizo que todos le dedicaran atención al aparato electrónico.
.
En la sala donde se reunían los tres líderes para sus planes, echaban en falta la presencia del menor, aunque teniendo en cuenta la situación, lo comprendían. Todo lo contrario a Ryo y Ruki que seguían exigiendo que les contara qué demonios había sucedido para que Sasuke se encerrase en su habitación.
-Ha recibido un fuerte impacto y necesita descansar.
-Pues el maricón debe estar descansando bien, porque Karin entra por la mañana y sale por las noches toda feliz –Dijo la Reina irritada.
Yamato y Sesshomaru se miraron sonándoles demasiado familiar dicha escena.
-¿Qué te juegas a que esas putitas tienen preparado todo esto? –Le preguntó Yamato, sentándose en el borde de la mesa.
-Karin ya recibirá lo suyo por traidora. Ahora lo más importante es quién tú ya sabes quién.
-Y que nosotros no sabemos –le recordó Ryo-. ¡Joder, Yamato! que soy tu primo, que también soy líder. Merezco saberlo.
-¡Y a mí que me den! ¡¿No? –Bramó la única chica airada.
Detrás de las sillas que ocupaban los tres líderes, se encontraban también Kouji y Jaken con la oreja bien puesta. Aunque no se dedicarían a cantarlo a los cuatro vientos, si sus líderes se decidían a contar la verdad, saberlo era también necesario para su trabajo como sus guardaespaldas y el de SUS mujeres.
-Es una situación muy delicada que le corresponde a Sasuke contarlo si lo desea –Fueron las palabras finales de Dog.
-Si deja de tirarse a la pelirroja, claro –Seguía Ruki iracunda.
-¡Joder! Pues Ryo, sedúcela y que deje de visitar a Sasuke –Así de paso, ayudaba en la labor de que Sasuke dejase de hacer daño intencionadamente a Sakura, o lo que era lo mismo, a su prima. Comprendía que estaría confundido, pero… sino se espabilaba no solo perdería a Sakura.
-¡Ah, no! –Contradiciéndolo- ¡Me gustan las mujeres con carácter, pero no las que llevan gafas! ¡Ya sabes lo remilgoso que soy con eso!
Antes de que Yamato o Sesshomaru soltasen alguna queja, la puerta fue golpeada para luego ser abierta por el guardaespaldas de Dragon sudado y alterado.
-¡Traigo noticias importantes! ¡Están echando una entrevista sobre el verdadero líder de Akatsuki!
Con aquello, Sesshomaru y Yamato volvieron a mirarse esta vez con un mal presentimiento. Y antes de que pudieran afirmarlo la televisión ya estaba accesa y con ello el rostro de Uchiha Madara que impactaba no solo a sus colegas, sino a los medios que lo entrevistaban. En su rostro demacrado por la edad y las cicatrices, se visualizaba una suavidad que dejaba atónitos a los dos líderes, como si el entrevistado se tratase de Gandhi en su proposición de hacer la paz y no la guerra.
.
"-Os estoy muy agradecido por la aceptación a esta rueda de prensa –fueron las primeras palabras-. Aunque mi viejo rostro ya parece decirlo, tengo un vínculo familiar con Uchiha Sasuke, Dragon como ahora se hace llamar. De hecho, es probable, que algunos ya me conozcan por mis hazañas. Mi nombre es Uchiha Madara, de origen japonés y que debido a las atrocidades que he hecho, tuve que ser desertado y he estado rehaciendo mi vida en China.
Los murmullos de los periodistas, donde algunos desconocían de sus hazañas y otros lo conocían bien, se estalló en la sala. Pero viendo que el entrevistado estaba al lado del capitán de la policía nipona y de la china, y además un detective que gracias a sus informaciones se trataba del mejor detective de Japón, Jiraiya, les hacía creer que no debía ser un tipo tan malvado en comparación con su odiado nieto.
-Es verdad que soy el verdadero líder de esta organización. Pero debo responder por ella, que fue creada como una organización de paz para aquellos que se han sentido traicionados por la sociedad y buscan rehacer sus vidas felizmente cómo fue mi caso."
.
Las bocas de Yamato y Sesshomaru no pudieron estar más abiertas por la cantidad de trolas que aquel senil estaba contando.
Es que no solo el tono sino hasta el rostro lo tenía bien fingido y con la policía a su lado, pasaba por el ángel de la salvación.
.
Sasuke desde su habitación, también veía la tele. Su mirada vacía todavía persistía.
.
-Entonces, ¿el verdadero líder de Akatsuki es el abuelo de Dragon-sama? –Cuestionó Izumi impresionada.
Sora desde su sitio, miraba atentamente la televisión, en especial a Taichi quién aparecía al lado de Madara, donde lo notaba distinto a cómo lo conocía. No sabía el qué, pero había algo en su mirada que lo hacía distinto.
Sakura agrandó los ojos distinguiendo entre los cuatro participantes de la entrevista al tío de Naruto y preguntándose qué rayos pintaba él ahí.
.
"-Sin embargo, el motivo de esta entrevista no se debe a darme a conocer. En serio que me gustaría pasar el resto de lo que quedaba de vida en una iglesia, rezando por los pecados atroces que mi nieto ha estado cometiendo. Pero, he llegado a descubrir algo muy importante y que debo proteger antes de que la maten.
Nuevamente murmullos por parte de los periodistas, todo lo contrario a los dos policías y el detective que se mantenían en rotundo silencio, como si ya supieran la verdad tras el enigma.
-Disculpe –Pidiendo la vez uno de los tantos periodistas lleno de valor y curiosidad en saber lo que sus colegas de profesión querían saber también-, ¿podría concretar un poco más? ¿Es que hay una chica raptada con la que está vinculada?
-Así es. Mi querida nieta.
Otra vez murmullos, pero estos más altos. Si la chica que estaba raptada era nieta de aquel hombre, eso significaba que…
-Entonces, ¿nos está diciendo que Dragon tiene como prisionera a su propia prima?
-¿Y Dragon es consciente del parentesco que le une con ella? –Fue la pregunta de otro periodista. Una información incompleta no le serviría para crear una noticia que aunque la mitad resultase una farsa, tenía que conseguir los datos necesarios para escribir una supuesta veracidad.
-Claro que es consciente que es su prima. Después de todo, está siguiendo los mismos pasos que su padre y su hermano ¡Dios mío! No sé porqué tuvieron que hacer algo tan atroz -Haciéndose el mártir, consiguiendo la compasión de aquellos reporteros ajenos al asunto-. Mi hijo mayor, el padre de Sasuke, era un hombre muy peligroso que le gustaba matar. Yo intenté muchas veces hacerle ver el buen camino, pero nunca me hizo caso. Entonces, conoció a una mujer que parecía dulce y encantadora, pero que en el fondo era una frívola como él.
-¿Se refiere a la famosa diva Uchiha Mikoto?
-Correcto. Mi hijo se marchó de la organización con ella e intentaron asesinar a Uzuki, la hermana de Mikoto. Entonces, le pedí a mi segundo hijo, Izuna que la protegiera. Como mi hijo era muy bueno en el cambio de identidades, supieron esconderse, hasta que la desgracia recayó sobre ellos –apenándose-. Fugaku les encontró y les asesinó a sangre fría."
.
El que tenía la sangre fría era aquel viejales por cómo tergiversaba la historia a su conveniencia. Pensaban alucinados los dos líderes.
.
-Parece que el criminalismo es algo que recae en los genes
Había murmurado uno de los seguidores del Dead Moon que ni Sora ni Rin pudieron reconocer. Tampoco pudieron buscarlo con la mirada, ya que el tembleque de la chica de cabellos rosas les había llamado la atención.
-¿Sakura?
-Izuna… Uzuki… -Murmuraba Sakura, siendo esos nombres tan familiares que le producía dolor de cabeza.
.
"-Claro que ni Fugaku, ni yo mismo sabíamos que Izuna se había casado con Uzuki y tenido dos hijas de esa relación. Una de ellas fue encontrada muerta a manos de Itachi… Y ahora lo mismo pensará hacer Sasuke con su prima… Mi hijo se encargó de enseñarles sus maldades a sus hijos y… -Sin poder continuar con la historia, pese a que el clímax les producía ansiedad en los periodistas. Pero el hecho de ver a ese anciano llorar de pena por lo destrozada que tenía la familia, era motivo para compadecerse de él.
El detective Jiraiya, tomó el relevo y continuó con lo que aquella gente. No iba a mentir porque la información que dictaba tenía su verdad.
-Según fuentes del caso, aseguran que la chica, antes de ser asesinada por Uchiha Itachi, se veía con él y parecían ser más que amigos. Es probable que Itachi la sedujera para acercarse a ella y después cumplir los dictámenes impuestos por su padre. Pueden comprobarle con el informe forense donde se aprecian las huellas dactilares de Itachi por su cuerpo.
El horror se pintó en la cara de los reporteros y un odio indescriptible, pues no solo había jugado con ella, sino que no le había cometido incesto con tal de conseguir su objetivo. Se notaba que procedía de la misma calaña que el pequeño.
.
-Todo eso es una mentira. Itachi-san jamás haría algo tan rastrero.
Desde Francia, Takeru observaba aquellas noticias molesto y sin tragarse nada de lo que decían. Quizás el padre de Sasuke fuese cómo decían, pero Sasuke no seguía ninguna directriz marcada por su progenitor. De hecho, tenía la convicción de que todo eso sería algo nuevo para el líder más joven.
Y lo que decían de Itachi, ahí sí que no tenía dudas sobre la historia tan ficticia que estaban contando. Lo había conocido en una ocasión, hace muchos años, para saber que Itachi no era de esos.
.
-Pero espera que entienda –Decía Kagome alucinada por lo que estaba escuchando-, entonces, eso significa que su vínculo no es de simples primos, sino casi como hermanos, ¿no? –Viendo a Inuyasha que estaba igual de atónito por lo que escuchaba, sin creerse la mitad de todo aquello. No sabía el qué, pero había algo en aquella historia que le resultaba poco creíble.
.
"-Si hubiese sabido que tenía dos nietas, habría hecho lo posible por protegerlas. Doy gracias a Dios de que no le hicieran lo mismo a mi pequeña y única nieta. Y doy gracias de saber de su existencia. Porque no sabía nada hasta que vi en la televisión cuando el Dead Moon raptó a aquellas dos chicas.
.
La mente de todo el mundo que veía las noticias fue un total caos, recordando cuáles habían sido las dos únicas chicas que habían sido capturadas y vistas por televisión.
De una se sabía a ciencia cierta y con toda seguridad sobre la identidad de sus padres, de tantas veces que habían aparecido en la televisión, llorando y lamentándose por su hija.
De la otra, solo que había tenido una hermana que supuestamente se había suicidado y un abuelo muerto a manos del más joven. Pero nada de sus padres.
Con ello, solo había una opción que encajaba en la historia.
.
"-Por eso me presento ante los medios de comunicación para que mi nieta Sakura Haruno me escuche y escape antes de que acabe como su hermana y sus padres. ¡Sé que puede hacerlo! ¡Soy el único en quién puedes confiar! ¡Soy tu única familia!"
.
Y la retransmisión dejó de emitirse ya que alguien había disparado contra la televisión, cortando toda payasada de cuajo. Todo el mundo que estaba en la sala principal, enfocaron sus miradas en el culpable y la sorpresa no pudo ser mayor al ver que se trataba ni más ni menos que de Uchiha Sasuke.
Sakura estaba sentada de rodillas, ya que sus piernas no habían sido capaces de seguir sosteniendo su cuerpo. Desde que… su abuelo había comenzado a hablar y con las palabras del tío de Naruto, había comenzado a tener un mal presentimiento, negándose a creer que se trataba de ella. Pero había pronunciado su nombre alto y claro en aquella esperanza de que escapase de la persona que había amado y que se trataba de su primo.
Del hermano pequeño que había matado a su hermana.
Del hijo que había matado a sus padres.
¡No podía ser!
Aunque fue la última de todos en girarse, Sakura lo hizo lentamente, tratando de ver al monstruo con el que había llegado a confiar y a estar en sus brazos, sintiendo sus besos y su cuerpo.
Su primo que pretendía hacer lo mismo que su hermano: seducirla y matarla.
Ese era el monstruo que esperaba ver con su sonrisa adornada, no al mismo Sasuke inexpresivo, incapaz de verla y aterrador para el resto por aquel disparo contra el aparato electrónico.
Bajando su arma, acallando las palabras venenosas de su abuelo, Sasuke se retiró sin decir una palabra. Seguía estando confuso, pero tampoco iba a mentir que siguiera manchando el honor de su hermano y de sus padres. Se fijó en que Yamato y Sesshomaru, apurados, también llegaban a la carrera. Seguramente con intenciones de detener la emisión. Pero habían llegado tarde. Todos lo habían hecho.
Pasó entre ellos con destino a su habitación.
Una vez que Sasuke se había retirado de la sala principal y recuperados del susto, los seguidores y todos cuantos se encontraban allí, comenzaron a murmurar.
-Entonces Dragon-sama y la chica han cometido incesto, ¿no?
-Qué asco, ¿verdad?
-Aunque seguro que tuvo que haber morbo ahí.
-Se dice que a ella le gustaba cómo se la metía y que la comprendía.
-Normal, son casi hermanos.
Todo era murmuraciones que Sakura escuchaba y que sin duda eran humillaciones para su persona. Más golpes para su alma destrozada.
-¡Os ordeno que os calléis ahora mismo! –Y en medio de aquellas voces bajas, la voz de Sora se escuchó alto y claro, así como sus ojos molestos que denotaban furia y amenaza. No permitiría que siguiesen hundiendo de esa manera a su amiga, con lo mal que lo estaba pasando.
Y efectivamente. Ella lo estaba pasando tan mal que, en esos momentos, solo una persona podría contestar a sus dudas.
Sin previo aviso, salió corriendo en dirección donde estaba Sasuke.
¿De verdad sus padres mataron a los suyos?
¿De verdad su hermano había matado a su hermana?
¿De verdad que él había pretendido cortejarla para seguir los mismos pasos?
Cuando vio su espalda y la soledad del pasillo por lo mucho que había andado, le gritó.
-¡Espera!
Y le hizo caso, pero siguió sin mirarla, sin pronunciar alguna sílaba. Tampoco lo necesitaba, ella era la que tenía derecho a hablar.
-¡Dime si todo lo que se ha dicho es verdad! –Exigió saber con múltiples lágrimas en sus ojos verdes, recordando con sufrimiento los funerales de sus familiares donde todos habían sido asesinados- ¡DIME QUE ES MENTIRA QUE TÚ Y TU FAMILIA MATASTÉIS A LA MÍA!
Su voz cargada de resentimiento, de incredulidad, de dolor y de tristeza, pedía que le dijera de su propia voz la verdad.
Sasuke se giró y mirándole por primera desde hacía días, la observó sin mostrar ni un tipo de sentimiento, que Sakura malinterpretó.
-Piensa lo que quieras –Y sus palabras ayudaron a malinterpretarlo aún más. Sus pasos siguiendo la dirección inicial, marchándose, volvieron a derrumbar por completo a Sakura, creyendo en esos instantes, fielmente, en lo que su abuelo había dicho.
-¡ASESINO! ¡MALDITO! ¡TÚ Y TU FAMILIA SOIS ESCORIA! ¡TE ODIO! –Pronunciar esas últimas palabras, le recordó qué si lo odiaba, es porque lo había amado y con todo su corazón. Pero era tan decepcionante la respuesta, que volvió a derrumbarse en el sitio, lanzando quedamente-. Te odio… Te odio… -Repetía con las lágrimas mojando cada vez más sus mejillas y descargó todo ese llanto.
Un llanto que llegó a los oídos de Sasuke, afectándole y comprendiendo sus intenciones al mostrarse cara el mundo.
-Así que pretendías hacerte con ella desde el principio.
Y lo peor es que había sabido qué cartas jugar para que ella se pusiera no solo de su contra, sino de los demás y en ese grupo se incluía Sora y Rin.
Sabía que pasaría eso. Después de todo, su hermana era igual a él.
.
Pasaron minutos cuando Sakura sintió pasos apresurados dirigiéndose hacia ella. Las voces preocupadas de Rin y Sora le sonaron lejanas. Y las de su abuelo más claras.
.
"-…me presento ante los medios de comunicación para que mi nieta Sakura Haruno me escuche y escape antes de que acabe como su hermana y sus padres. ¡Sé que puede hacerlo! ¡Soy el único en quién puedes confiar! ¡Soy tu única familia!"
.
-Sakura, vamos, tranquila. Seguro que hay una explicación para todo esto –Decía Rin sin creerse demasiado todo eso. Desde que llevaba en la organización, si había algo que los tres líderes protegían y valoraban en excesos como joyas o diamantes era la familia. Por eso, que imaginar que Sasuke siguiera los mismos pasos que sus padres y que su hermano, rompía con esos ideales. Además, por lo que había escuchado del hermano mayor, parecía haber sido un chico agradable y simpático.
-Rin tiene razón. No te preocupes. Le pediré a Yamato que me lo explique o a Miyako para que investigue y…
-¿Y después qué? –Cortándola con un tono de voz frío y provisto de sentimientos. Ya estaba harta de que ellas, quiénes no habían hecho nada por defenderse, presumieran de su estatutos conseguidos gracias a ella- ¿Vendréis a restregarme vuestros logros gracias a vuestros posiciones mientras yo sigo siendo la prima del asesino de mi familia? –Y también estaba harta de aquel que le había roto el corazón sin ningún tipo de resentimiento. De un asesino que había matado a su abuelo materno. Y eso nadie se lo negaba. De un tipo que no había tardado en cambiarla por otra. Y tampoco había excusa a ello. De un tipo que no le había aclarado sus dudas, sino alimentando la verdad que su abuelo había dicho.
-¡ESTOY HARTA DE ESTA ORGANIZACIÓN HIPÓCRITA! ¡No quiero seguir aquí!
Entendiendo las palabras de su abuelo. Podía irse de la organización si quisiera. ¿Quién la retenía? Nadie. ¿Y si lo hacían? Se defendería. ¿Si la disparaban? No sabían el favor que le hacían. ¿Si amenazaban a su familia? Que empezasen por Sasuke que era el que más cerca estaba, que su otro pariente, su abuelo estaba en Hong Kong y al parecer les era un hueso duro de roer.
-¡Sakura no hagas eso! –La retuvo Sora incrédula de ver que estaba cumpliendo sus propias palabras- ¿No ves que estás confusa y no ves las cosas con claridad? ¡Y tú no eres así!
-¡¿Y qué sabrás tú como soy yo? –Apartando de un manotazo la mano femenina que se había posado sobre su hombro. La encaró y con todo lo que se había guardado le soltó- ¡¿Acaso no has escuchado lo que soy? ¡La sobrina y prima de una familia que se dedica a matar a los de su propia sangre! ¡La amante de su propio primo! ¡La chica que no recuerda nada de sus padres! ¡La chica que ha creído que su hermana se había suicidado! ¡La estúpida ignorante que ha crecido sin padres en un mundo de mentiras! –Viendo que la situación se estaba poniendo muy mala, Rin se marchó corriendo en busca de Sesshomaru y Yamato para que pudieran hacer algo, antes de que se volviera irreparable- ¡Y en cambio tú tienes a tus padres! ¡Tienes a míster maravilla que no es tu primo! ¡Tienes un rango sin merecértelo! ¡Te dedicas a dar órdenes, presumiendo de tu poder! ¡Y NO VALORAS EL HECHO DE QUE TUS PADRES ESTÁN VIVOS Y PREOCUPADOS POR TI!
Bofetada de la pelirroja a Sakura, sintiéndose enfadada por esas palabras. El instinto y el impulso de descargar su rabia, desaparecieron al instante. Y cuando notó que había empeorado las cosas, no tuvo palabras ni derecho a seguirla cuando Sakura, tras mirarla con decepción, se marchó corriendo y esta vez con intenciones de escapar de aquel burdel.
Sora miró su mano. Estaba ardiendo.
-Así que así se siente uno cuando golpea a alguien –Con un gran peso de conciencia.
.
Sakura no podía creerse que hasta Sora le respondiera de esa manera. ¿Acaso no era verdad lo que le había dicho? ¿Cómo no podía entenderla? ¿Y Rin? Como una cobarde se había marchado.
¿Era esa la amistad que tenían?
No entendía nada. Estaba tan confusa que no podía creer en nadie de los que estaban allí. En los que apoyaban a Sasuke a destruir su vida, como su familia había hecho.
Cuando salió al exterior, se quedó asombrada de ver a un coche parado frente a la entrada y a dos sujetos con el mismo abrigo que su abuelo portaba cuando lo había visto en la televisión. A diferencia de su abuelo, aquellos dos hombres parecían ser iguales de tétricos que los seguidores del Dead Moon. Y al igual que ellos, eran bastante atractivos. Incluso el rubio con esa coleta alta que impedía que su media melena rozara su espalda.
-Sakura-sama, ¿no? –hablando el otro tipo, un pelirrojo que no tenía mucha pinta de sonreír, aunque se lo pidieran-. Su abuelo, Uchiha Madara, nos mandó que viniéramos a buscarla.
-Siempre y cuando usted desee escapar de la organización y reunirse con él –Completó el rubito con una ligera sonrisa burlona.
Para desconfiar, era el primer instinto de Sakura. Y volver adentro, el segundo. Pero… dentro solo había murmuraciones, sufrimiento y Sasuke.
Aceptó, aunque no de buena gana la invitación. Pues una parte de ella, aún seguía creyendo que todo tendría una explicación. Pero Sasuke se la había dejado bien clara. Y con la pelea con Sora, no tenía la cara de regresar y verla a diario.
Se metió en el coche, y enseguida los dos hombres hicieron lo mismo. Escuchó como las tormentas resonaron en el cielo, y mientras el coche arrancaba, alejándose de aquel burdel, Sakura no dejó ver la ventana que daba la habitación de Sasuke. La habitación que ella había compartido con él, con su primo. Y otra lágrima rozó sus ojos jade, recordando que aunque lo había pasado mal, hubo ocasiones que se había sentido feliz. Una felicidad que pudo haber sido fingida por él. Pero que de cualquier manera, jamás volvería a existir.
.
-¡Entendido! ¡Se lo comunicaré ahora mismo! –decía Pein con el móvil pegado a su oreja, hasta que cortó la comunicación y se dirigió a su líder, quién se mantenía macabramente feliz y satisfecho de su actuación frente a la prensa- Madara-sama, acaban de comunicarnos que Sasori y Deidara están con su nieta y vienen de camino.
-¡Ju! Era de esperar –Echándose hacia atrás con la sonrisa tan puesta, que no la quitaría en días.
Pein extrañado por esa actitud y esas palabras, se le quedó mirando con asombro.
-Desde el primer momento, todo era para recuperar a su nieta –No era una pregunta, sino una afirmación.
-Desde el primer momento en que mis ojos se pusieron sobre su figura –Sacando su fotografía del bolsillo interior de su gabardina oscura-. Y tras ver sus conocimientos, no me cabe ninguna duda de que el Dead Moon ha estado teniendo un diamante en bruto –y aquella sonrisa que parecía perdurar por días, se transformó en unos labios encogidos por la preocupación y la seriedad-. Si la dejaba un tiempo más con Sasuke, se habría percatado que los conocimientos de Sakura son los de un prodigio. Igual que su abuela. Por eso, me aproveché de lo que sentía por mí, y creara todos los programas informáticas donde me dan acceso a todos los ordenadores del mundo y al sistema militar de todas las naciones. Pero fue tan lista, que en todo momento, estuvo prevenida y creó un virus que eliminaba aquellos programas cuando yo quería acceder a ellos –Pausando unos momentos-. Desde entonces, mi sueño de tener el mundo en mi poder se había visto destruido. Pero ver a mi nieta y lo increíblemente parecida que es con su abuela, me ha reanimado. Por eso, comencé neutralizando a Sasuke, para después implantar las raíces de la desconfianza en Sakura y así tenerla de mi lado. De lo contrario, si siguiera de aliada con el Dead Moon, podrían destruirme. Después de todo, ahora mismo la única capaz de neutralizarme es Sakura.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Hum… la verdad es que no quedó como yo esperaba. Tantas veces pensando en estas escenas, que supongo que al final, acaba perdiendo su gracia. Eso sí, hubo unas nueva que ni yo misma tenía previsto. Las de Sora y Rin y su intención de ser chicas merecedoras de su puesto.
Y lo digo, antes de que critiquéis a Sasuke y Sakura: COMPRENDEDLES. Han sufrido un golpe muy fuerte que están tan confusos, que no pueden pensar con claridad.
Sobre la familia de Sakura, que por fin se han puesto nombres, por lo menos de su madre y de su hermana. En el anterior, ya visteis que Izuna es su padre, cuando en realidad en Naruto es el hermano de Uchiha Madara. Pero cómo no hay Uchihas que respondieran a mis perspectivas, pues le tocó a él. Uzuki es otro personaje de Naruto y que NO ES RELLENO, sino un personaje MUY, PERO QUE MUY secundario. Es una chica ANBU que apareció en la invasión a Konoha por parte de Orochimaru y que según fuentes, era la novia de Hayate. La escogí a ella como madre de Sakura, porque me parecía bastante mona y con carácter que se verá en caps posteriores. Y finalmente, Aine. Algunas sabrán quién es. Se trata de ese antiguo OCC que pongo en mis fics de Naruto como la novia de Itachi.
Otro punto de aclaración es que el capítulo está sin releer, por lo que si encontráis fallos, avisadme que cuando suba el siguiente, resubiría este con las correcciones hechas. La razón de que no lo releyera fue por la promesa hecha de subirlo en este día.
Pues eso es todo. Gracias por los reviews y a la gente que votó en mi face para que actualizara este fic con mayor número de votos y espero que me dejéis como recompensa reviews indicándome si os gustó o qué tal va.
Nos vemos.
'Atori'
PD: PRÓXIMO CAPÍTULO LEMON SASUSAKU!
