Capítulo 16: Burlando al bien
-4ª Parte-
La voz alta y molesta de su abuelo adivinando su presencia en el interior, la había dejado aturdida.
¿Cómo pudo intuir que ella estaba ahí dentro?
A través de la puerta blindada que separaba la sala de informática del pasillo, escuchó murmullos en el exterior. Uno volvía a negar la presencia de la Haruno en la habitación. Otros dos comentaban admirados la valentía y el arrojo por hacer algo a escondidas del anciano. Otro le echaba la culpa al tal Sasori por dejar las llaves dentro, el cual era defendido por un tercero. Y finalmente, a su abuelo echándole la culpa a la pareja de amantes por estar fornicando en vez de vigilarla.
-Cuando saque a la zorra de mi nieta de ahí, mataré a esta perra que tienes por novia –amenazaba el anciano con voz escalofriante.
Sakura tembló y al mismo tiempo comprendió porque su abuelo supo que era ella la encerrada. Todo el Akatsuki estaba ahí fuera y por eliminación y desaparición, tenía que ser ella la que estuviera dentro. Pues una puerta como esa, no se cerraba sola.
-¡Ya lo has oído, Sakura! ¡No me hagas perder el tiempo y torturarte como hice con la apestosa de tu hermana!
La mención de su hermana, hizo que Sakura apretase los puños. Tuvo grandes deseos de llorar y gritarle asesino hasta quedarse afónica.
-¡SAKURA, ABRE LA PUTA PUERTA! –vociferó su abuelo con la paciencia al límite y aporreándola con tanta fuerza, que el deseo de gritarle mil y una cosas, quedó como algo imposible de hacer. Aunque había sido por propia voluntad el entrar e investigar lo que había pasado, se había ganado el boleto de ida hacia el Más Allá, pero con una parada en el camino que sería las llamas del infierno, y algo le decía que estaría allí por mucho tiempo. Ese era su castigo por amar a alguien a quién no debía: Un asesino y terrorista que al mismo tiempo era su primo. Seguramente algún Dios la había condenado por romper las reglas de la naturaleza- ¡ABRE LA JODIDA PUERTA DE UNA CONDENADA VEZ!
Había gritado tan cabreado, que dejó de pensar en lo que esperaba. Solo podía quedarse en blanco, estática, con el dolor, el miedo, el terror y el pánico. Todos esos sentimientos estaban dentro de ella y no existía nada más. Su muerte estaba cada vez más anunciada y Sasuke no estaba enterado de que estaba atrapada. Acordarse de él, había hecho que la tristeza se apoderara de ella al percatarse de que aunque lo supiera, ni él ni todo el Dead Moon, podrían con su abuelo.
Él era como un ser todopoderoso que había llegado a la Tierra para imponer su dictadura y hacer del mundo lo que quisiera. Incluso matar a su propia familia.
Sin embargo, aunque ella estuviese condenada, podría hacer algo para detener a su abuelo. Seguro que él sabía que ella podría eliminarle, por eso, en vez de usar su verdadera personalidad, había usado una máscara para engatusarla.
¡Maldito viejo zorro! No podía evitar pensar y asquearse de que por sus venas corriese la misma sangre.
Pero su era ya tenía que tener un fin, y así salvar a Sasuke y al resto del Dead Moon. Si les mandaba aquel programa tan mortífero podrían detenerle y extinguirlo. Alguien tenía que vengar a su familia e incluso a ella misma y ese alguien tenía que ser Sasuke. Seguro que Wolf y Dog le darían el honor de librarse de una de las personalidades más peligrosas del planeta.
Se limpió las lágrimas y tratando de mantener la sangre fría, Sakura se dispuso a ello.
El sonido de un golpe fuerte chocando contra la puerta, sobresaltó a la Haruno.
¡Intentaban abrir la puerta a la fuerza!
¡No tenía tiempo que perder!
Apurada y tratando de no pensar en el miedo de lo que le vendría, Sakura no dudó un segundo más en centrarse en los segundos que restaba para que todos los programas fuesen enviados.
Por precaución, también los eliminaría del directorio del Akatsuki.
-Vamos, deprisa, deprisa –viendo que solo quedaba un sesenta por ciento en ser enviados.
Repentinamente, escuchó un nuevo sonido, este no tan ruidoso como el de algo chocando contra la puerta, sino como el sonido de un ascensor al llegar a la planta solicitada.
Al darse la vuelta, saltó de la silla y emitió un quejido de horror al encontrarse con su abuelo, con una cara que no reflejaba para nada el cariño y la compasión que había visto por televisión cuando lo había visto por primera vez.
Sakura tembló como gelatina y más cuando una sonrisa zorruna, que tantas veces había visto en Sasuke, se reflejó en aquel rostro arrugado.
Atrás de su persona, había el espacio abierto, donde debía estar una puerta secreta, y que aparentemente solo su abuelo conocía de su existencia, ya que había venido solo y los otros intentaban abrir la puerta blindada.
Madara dio un paso y ella retrocedió tocando el gran aparato informático, donde no se sentía entre la espada y la pared. El anciano desvió su mirada hacia la gran pantalla, su sonrisa se amplió y sus ojos oscuros se agrandaron cargados de locura y triunfo. Luego la miró a ella y soltó una sonora carcajada más escalofriante que el tono imperativo que había usado hace unos minutos.
-¡Hay que ver lo irónica que es la vida! ¡Eres igual que tu padre! ¡Una estúpida que antepone su vida por proteger a los que quieres! ¡Eso es lo que él hizo, para que tu hermana y tú pudierais sobrevivir sin que yo supiera de vuestra existencia! –Sakura temblaba, estaba más aterrada que nunca, pero siguió encarándole con decisión sin mostrarle miedo alguno, aunque había ocasiones, en que se volvía difícil-. Aunque tú eres una estúpida pero inteligente, más que tu padre, debo reconocer, quién no supo acceder a este complejo programa. Sin duda eres la personificación de tu abuela, a la que torturaba una y otra vez –lamiéndose los labios, deseando volver a experimentar esa sensación.
Ese gesto y el solo imaginarlo, le produjo asco y repugnancia. Apretó los puños, para que el dolor pudiera eliminar el miedo y las lágrimas que la rodeaba.
-¡¿Por qué lo hiciste?! Ella te amaba, ¡¿no?! ¡¿Por qué hiciste de su vida un infierno?!
-Es muy simple, querida, porque ella era una mujer –contestó con naturalidad, como si con esa respuesta justificase todo.
Sakura recordó su sueño y como en él había visto a su abuelo matar a las niñas que nacían, solo por pertenecer a ese género. Le resultaba indignante que aquel sueño fuese una realidad.
-¡¿Solo por eso mataste a tus propias hijas?! ¡¿A la sangre de tu sangre?!
-¡Vaya! Veo que te has enterado de toda la historia –murmuró impresionado, sin abandonar su sonrisa zorruna-. Pues sí –contestó como si se sintiera orgulloso de ello-, las maté a todas y a cada una de ellas –añadía como si fuera lo más normal del mundo.
-¡¿Y mataste a mi padre porque te traicionó al comprometerse con mi madre?! –viendo de reojo como quedaba un cuarenta por ciento de envío. Tenía que ganar tiempo, al menos para que el programa pudiera llegar al Dead Moon.
-Yo no lo llamaría traición, sino que como el imbécil de su hermano, se enamoró. Ambos sabían que eso era un concepto intolerable castigado con la muerte. Por eso, huyeron de la organización como cobardes, porque sabía que no solo los mataría a ellos, sino que también mataría lentamente a esas mujeres que los sedujeron.
-¡¿Pero qué tienes en contra del amor y de las mujeres?! ¡¿Acaso has olvidado que sino fuera por una mujer… POR TU MADRE… -recalcándolo bien claro- tú no habrías nacido?!
-Ay querida, eres igual de romántica que tu abuela. Eso fue lo que la hizo débil y descuidada. Ella con toda la inteligencia que poseía, no supo ver mis oscuras intenciones cuando acepté llevármela conmigo. Y como Sasuke tuvo sentimientos de debilidad, en vez de comportarse como el asesino que tenía ser, provocaste su caída.
-¡¿Qué quieres decir?! –preguntó sin comprender sus palabras.
-Si Sasuke no estuviera tan enamorado de ti, no se habría hundido al enterarse del vínculo parentesco que tenéis. Gracias a ti, se ha convertido en un objetivo fácil de eliminar.
La última frase no fue escuchada por Sakura.
En su mente solo estaba aquella palabra que la había hecho emocionar.
Enamorado.
¿Sasuke realmente había estado enamorado de ella?
No podía evitar preguntarse con ilusión.
Entonces, ella era correspondida.
Con más razón que nunca, ahora quería protegerlo y salvarlo, aún a costa de su vida.
Pero…
Sakura parpadeó varias veces al percatarse de algo…
-¡Tú! –señalándole con un dedo tembloroso- ¡Tú lo sabías y jugaste con nuestros sentimientos para hacer que nos separáramos y perdiésemos la confianza en nosotros mismos!
-Acabas de darme una razón más para despreciar el amor y las mujeres –soltando una mueca burlona-. Cuando ves a dos muchachitos enamorados cómo imbéciles, es tan fácil aturdirlos y poder manejarlos a tu antojo.
-¡¿Eso fue lo que hiciste con Itachi-niisan, verdad?! –de la cólera que sentía, Sakura no se había fijado en que solo faltaba un veinte por ciento para que todo se enviase.
-Sí, aunque fue un fracaso. El muy imbécil, a pesar de que le había amenazado con matar a su querido hermanito si no cumplía mis órdenes, tras la muerte de tu hermana, había quedado totalmente inservible –suspirando fastidiado-. Hasta un niño habría podido con él.
-¡MALDITO!
-Ahora que ya no tienes nada más que reclamarme –sacando algo del bolsillo interior de su gabardina roja-, cancela ese envío ahora mismo –amenazándola con una pistola- ¿Pensabas que era imbécil para no imaginar que estabas intentando ganar tiempo y así enviar esos programas a tu amado primito y a sus amiguitos en pañales del Dead Moon? –preguntó con una ceja arqueada.
¡Los programas!
Se acordó la Haruno. Miró hacia la pantalla donde solo quedaba un diez por ciento. Un nada para que se enviasen con éxito.
-¡Hazlo o te mato directamente! Con el programa activo, solo me servirás para darme unos descendientes y educarlos conforme a mis ideales, aunque tenga que encerrarlos para evitar cometer el error que cometí con tu padre y con tu tío.
Ella le miró con horror, imaginándose la misma agonía que había padecido su abuela.
Pero si tenía esas dos opciones, lo lógico era desear que la matase. Pero si moría, nada le aseguraba que su abuelo le disparara en algún punto que no fuese vital y abusar de ella a pesar de su estado deplorable. Y aún por encima, como no había cerrado y bloqueado los programas, él podría cancelarlo sin problemas y tener la disponibilidad absoluta para arrasar en pocos segundos la base y a los miembros del Dead Moon. En otras palabras, eligiera lo que eligiera, él saldría ganando y cómo lo sabía, se burlaba de ella descaradamente.
Las lágrimas comenzaron a aparecer ante el miedo de lo que le esperaba. Tuvo que cerrar los ojos y morderse el labio inferior para que no aparecieran y así darle el placer de sentirse ganador.
-¿Qué eliges? ¿Cancelarlo y que te torture? ¿O dispararte hasta que quedes como un colador? –riéndose de las opciones que le daba, donde de una o de otra manera, tendría una muerte terrible.
-¿Qué tal la de escape? –cuestionó una tercera vez sorprendiendo a Madara y a Sakura quién había abierto los ojos de la impresión.
-¡Sasuke! –exclamó el anciano sorprendido, sintiendo el cañón de una pistola sobre la parte trasera de su cabeza- ¿Qué haces aquí? ¡Tenías que seguir destrozado!
Sakura estaba perpleja. No podía creerse que Sasuke estuviera ahí. Apuntando a su abuelo por la espalda, como si tuviera a aquel anciano en su poder.
-Cierto regalo que me dejó Itachi, me ha abierto los ojos.
-¿Un regalo? –repitió el anciano sin comprender, aún así, la seguridad en sí mismo, regresó al más mayor- Sea lo que sea, parece que has sido un completo estúpido al meterte en la boca del lobo, sabiendo que nadie puede conmigo.
-Eso es lo que tú te crees.
El tono altanero de Dragon no restringió la sonrisa arrogante del anciano que sacó a relucir momentos después. Con ojos ladinos, miró a su nieta que tenía la respiración contenida, y le lanzó el mensaje silencioso de que iba a matar a su querido primo ante sus propios ojos.
Sakura lo entendió, aunque tarde y al mismo tiempo en que nombraba al Uchiha más joven para prevenirlo, su abuelo se había movido rápidamente con las intenciones de esquivar el cañón que tenía sobre la cabeza, mientras que llevaba la mano libre hacia su cinturón donde tenía colocada otra pistola y la otra, donde tenía el arma en la mano, la conducía para apuntar a su nieto.
Cuando Sakura acabó de pronunciar el nombre de Sasuke, el sonido de un disparo ya se había escuchado en aquella habitación.
.
Afuera, los miembros del Akatsuki se miraron confundidos, siendo Kisame el más preocupado de todos por lo que pudiera haberle sucedido a la chica.
-¿Eso ha sido un disparo? –cuestionó el pelirrojo de nombre Sasori.
-¡¿No jodas que la chica esa se ha suicidado?! –siguió el rubio de coleta alta.
Todos volvieron a mirarse con esa idea en la cabeza. Y justo cuándo iban a pedir la opinión del líder Uchiha, se percataron de que no se encontraba ahí con ellos.
Fueron segundos más tarde cuando se dieron cuenta de que en el caso de que la chica se suicidara, sería imposible que fuese con un arma de fuego, ya que no la habían visto armada y sus armas estaban bien protegidas en una sala especial. Por lo tanto, solo podían imaginar que el autor de aquel disparo tenía que ser Uchiha Madara.
.
Sakura jadeaba con fuerza viendo cómo la sangre caía irremediablemente al suelo, debido a la herida de aquel disparo que había alcanzado su objetivo.
Miró a su abuelo cómo seguía sonriendo altaneramente, a pesar de que el herido había sido precisamente él.
Todavía no sabía cómo había pasado todo, pero cuando había visto a su abuelo llevar rápidamente la mano al lado derecho donde tenía en su cinturón guardada su otra pistola, la mano que la había estado apuntando había acabada inutilizada por un disparo y la otra la tenía detenida en su sitio sin poder sacar su segunda pistola. Si no fuera porque veía a Sasuke con una segunda pistola pegada a la mano izquierda de Madara y la que había apuntado a la cabeza, siendo llevada hacia ese lugar nuevamente tras haber cambiado de lugar y disparado contra la mano derecha de su abuelo, hubiera pensado que su primo tenía tres manos y tres pistolas.
-Es ambidiestro, por lo que debes serlo tú también. Pega un arma contra él a sus espaldas sin que vea que en tu otra mano hay otra arma. Fusiona tu respiración con la suya para así prever cualquier movimiento sospechoso –recitaba Sasuke con tranquilidad-. Ese es una de las cosas que Itachi dejó escrito para mí sobre ti. No te parece que es un buen regalo el saber tus puntos débiles, abuelo –le dijo con sorna.
-Parece ser que sí –contestó el anciano sin quejarse de dolor de la mano herida y que viéndola como caía muerta, daba la impresión de que no podría recuperar nunca más el tacto en aquella extremidad- Pero, aunque puedas neutralizarme, has venido tú solito. ¿Crees que tu primita que está delante de mí y tú podréis escapar de aquí y de mí? Además, los estúpidos eses –refiriéndose al resto del Akatsuki- no tardarán mucho en derribar la puerta.
-Sonaría hipócrita si te dijera que lamento faltarte al respecto, viejo estúpido. Pero, no he venido solo.
Justo en ese momento, al otro lado de la puerta dónde estaban los miembros del Akatsuki intentando derribarla, se escucharon disparos y alertas de aquellos hombres, donde alcanzó a oír.
-¡Es el Dead Moon!
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
No tengo palabras para disculparme, solo comprensión, ya que he tenido unas semanas bastante complicadas a nivel personal.
Y aunque no tenía previsto actualizar nada en el día de hoy, ayer me percaté que en este día fue cuando publiqué mi primer fic en esta página (once años, van ya, cómo pasa el tiempo), y como llevaba algo escrito de este, me dije que al menos para celebrarlo, publicar lo poco que llevo escrito.
Hace tiempo, puse en mi Face una pequeña votación sobre si la gente prefería que publicase capítulos largos o cortos como este, donde ya digo:
Hacer capítulos largos, me llevaría más tiempo. Entre que los suelo hacer en mis días libres (que son dos, y eso si no tengo algo que hacer o alguna quedada), y luego pierdo la inspiración, sin contar que necesito un día entero para revisarlo, pues por eso tardo.
Agregar que la gente ha preferido capítulos largos a los cortos.
Por otro lado, capítulos cortos, puedo hacerlos incluso en un día que tenga trabajo por la tarde, y revisarlo, me lleva poquísimo tiempo (de hecho, hoy que tengo doble turno, lo hice en el intervalo de tiempo libre). Así que más que nada, por el hecho de que me resulta más cómodo, y por respeto a vosotros para no tardar tanto, de ahora en adelante haré capítulos cortos. Puede que alguno vaya largo, dependiendo de la trama y del día que tenga.
Pues nos vemos. Y no será el año que viene, porque un sorato, un sesshrin y un sasusaku (de las tres parejas CANON) pienso publicar ó actualizar, antes de que se acabe el año. A lo mejor y todo hasta hay actualización de este mismo, antes del 2015. Si no surgen nuevamente problemas a nivel personal, fijo que habrá actualización.
Sobre el capítulo: Nuevamente la protagonista ha sido Sakura, pero ya habéis visto que ha vuelto a ser necesaria.
El lemon sasusaku se aproxima… ¿Os imagináis que lo haga frente a los morros de Madara?
Imaginar no cuesta nada, pero obviamente que no va a ser así XDD. Aunque sería morboso, pero vamos, que tanta cara no van a tener. Jejeje.
Nos vemos muy pronto.
'Atori' - BPS - Begodramon
