Capítulo 16: Burlando al bien
-5ª Parte-
Madara miró hacia la puerta cerrada, donde a través de los sonidos de los disparos y de los gritos de algunos, podía deducir que los miembros del Akatsuki se estaban enfrentando a los miembros del Dead Moon. Ahora entendía el exceso de confianza de su nieto. No solo lo tenía apuntándolo a la cabeza y a la mano servible, sino que los aliados que podían ayudarle, estaban ocupados enfrentándose al bando enemigo.
A pesar de que se encontraba en desventaja ante su nieto, Madara rompió a reír a carcajadas ante la sorpresa de Sakura.
-Se ve que has traído artillería pesada, ¿eh? Pero si has venido hasta esta habitación, tú solo, debo presumir que quieres encargarte personalmente de mí.
-No –respondió para sorpresa no solo del anciano sino de la propia Sakura.
Sakura se distrajo por unos segundos al escuchar el sonido de alarma que la avisaba de que el envío de los programas para el Dead Moon se había completado.
-Itachi me dijo que acabar contigo directamente es algo que nunca debería hacer.
Y ese nombre atrajo la atención de Sakura quién, olvidándose de su misión inicial, miraba a su primo sin entender.
¿Cómo era posible que Itachi lo previniera si estaba muerto y supuestamente Sasuke no sabía de la existencia de su abuelo paterno hasta hace unos días?
-¿Qué te lo dijo Itachi? –Madara soltó otra carcajada más sonora- ¿Es que ahora hablas con los muertos o qué?
Sakura contestaría que más o menos, porque ella había soñado con un pasado donde ella no existía. ¿Sería entonces que Sasuke también habría soñado con su hermano, avisándole del peligro que ella corría y también cómo neutralizar a su abuelo?
-No te preocupes, querido abuelo decrépito que te lo contaré todo –contestó con una sonrisa cínica-, pero antes… ¡Sakura! –la chica se sobresaltó al escuchar su nombre. No lo había dicho con tono molesto, despreciable o con ira, sino con una normalidad como si ella fuese parte de su equipo. Eso la emocionó- ¿Has terminado con lo que tenías que hacer?
-Eh… no… exactamente –viendo que aunque el envío estaba completo, tenía que eliminar los programas de la base del Akatsuki.
-Avísame cuando termines y tómate el tiempo que necesites –le dijo para que no se sintiera presionada.
Sakura no divagó en cómo Dragon estaba al corriente de sus planes y cómo es que confiaba plenamente en lo que pretendía, pudiendo tener la oportunidad de destruir la base del Dead Moon si quisiera darle la puñalada.
-¿Quieres que te deje manco, abuelo? –escuchó las palabras de Sasuke, cuando ella le había dado la espalda para eliminar los programas. De inmediato se giró para ver lo que había pasado, pero Sasuke no estaba enfocado en ella, sino que tenía sus ojos negros sobre la figura de su abuelo, cómo si estuviese concentrado en cualquier movimiento en falso que hiciese, por minúsculo que fuera, cómo debía haber pasado para que su primo soltase su amenaza- Sakura sigue con lo tuyo y estate tranquila. No permitiré que este viejo te mate. Itachi me ha enseñado muy bien.
La sonrisa que tenía el anciano ya había desaparecido hacía unos segundos. Reconocía que el muchacho había aprendido a neutralizarle. Y el hecho de que nombrase tanto a Itachi, le daba a entender de que el estúpido de su nieto muerto, se había quedado en la organización con el único propósito de estudiarlo y luego pasar toda la información al hermano menor, y que al parecer, no solo estaba incluido sus movimientos, sino también el pasadizo secreto que llevaba hasta esa sala y que hasta la fecha, supuestamente, solo la sabía él.
-Ya está, aunque tendremos que esperar unos cinco minutos –comentó Sakura a Sasuke, quién todavía no entendía nada de lo que estaba pasando.
-El tiempo suficiente para explicarle a nuestro abuelo, cómo he llegado hasta aquí. Seguro que está ansioso por saberlo –sonriendo con arrogancia, donde él ahora tenía la sartén por el mango-. Bueno, abuelo, tú que presumías de ser tan grande y tan superior a nuestros padres y a nuestros hermanos, que no solo consiguieron ocultar la existencia de Sakura, sino que además, mi hermano supo pasarme toda la información y más: este pasadizo, los programas que tenías en tu poder y que fueron hechos por mi abuela. Cómo murieron realmente mis padres, mis tíos y mi prima Aine, e incluso sobre cómo poder neutralizarte si estaba en contacto directo contigo. Por supuesto que en dicha información, estaba la existencia de Sakura, donde me pedía que debiera protegerla y seguir ocultándola, para que nunca la descubrieras y no usarla para tu beneficio. Es una lástima que este último dato llegase tarde –su sonrisa arrogante se transformó en ira-. No sé que más me parece repulsivo: que quisieras usar a Sakura para que te desbloqueara esos programas mortales y después usarla como hiciste con nuestra abuela o que hubieras matado a toda tu familia sin ningún tipo de remordimiento –quizás lo primero era lo que más asqueroso le producía, ya que solo de pensarlo, le temblaban las manos y las ganas locas de asesinarlo fríamente.
Calma.
Debía calmarse.
Si no lo hacía, eso podía ir en su contra y aunque su abuelo solo tuviera una mano, podría acabar con él.
Itachi se lo había dicho bien claro.
Nunca, pero nunca tenía que acabar con Madara si lo tenía frente a frente.
Y mucho menos, tenía que perder el control o pensar en otras cosas que lo distrajeran.
Su abuelo era demasiado peligroso, incluso para el Dead Moon.
-Está claro que Itachi estuvo aquí y supo desbloquear todos los programas –objetó el más mayor, porque si Itachi había descubierto todo, tenía que haber estado allí dentro.
-Tú lo has dicho –añadió Sasuke orgulloso de su hermano-. Una vez que tuvo todos los datos que necesitaba para poder vencerte, fue cuando tomó la decisión de suicidarse.
Sakura se quedó sorprendida ante esa revelación.
-Pero, ¿qué dices? –comentó el anciano casi riéndose-. Creía que a estas alturas, ya habías averiguado que fuimos nosotros quiénes manipulamos los frenos en el coche que iba.
-Sí, y como mi hermano sabía lo que queríais hacerle, se aprovechó de la situación. Os hizo creer que lo habíais matado para daros el gusto y el triunfo y alimentar mi odio hacia vosotros. Él ya había terminado con todo lo que tenía hacer, así que no le quedaba nada en este mundo… Aunque yo fuese su hermano tan preciado, él estaba demasiado destrozado por la mujer que tú mataste y del que hiciste públicamente culpable.
-Pero no fue Itachi quién mató a Aine, sino Madara –interrumpió Sakura. Sentía que debía decírselo para dejarle en claro que ella ya sabía toda la verdad.
-…
Un silencio se formó en el lugar, siendo roto por la del anciano.
-Así que ese imbécil se quedó a mi lado, con el único propósito de estudiarme. ¿Cómo diablos te ha pasado toda esa información?
-En la única pertenencia que me dejó –contestó Dragon.
-¿Su diario? –contestó el anciano sin comprender. Lo había ojeado y examinado sin encontrar nada. De hecho, como el diario no contenía nada sospechoso, lo había guardado con la idea de usarlo contra Sasuke cuando el chico creciese.
-Te tirarías de los pelos si te dijera dónde. Y aunque me divertiría verlo ahora mismo, Sakura y yo tenemos que marcharnos –escuchando el aviso de que los programas del Akatsuki se habían eliminado.
-Si Itachi me ha estudiado, sabrás que no podrás llevarte a tu querida primita, mientras yo esté delante –dijo Madara socarronamente-. Y mucho menos huir tú también.
Eso asustó a Sakura. Eso significaba, que a pesar de todos los esfuerzos que habían hecho, ¿su muerte estaba anunciada? Sin embargo, vio como Sasuke sonreía tranquilamente.
-Sakura –llamándola-, acércate a mí rodeando a Madara, manteniendo un radio de tres metros de distancia. Cuando llegues a la puerta del pasadizo, cambia el código de apertura.
Llegar a ese extremo de tanta distancia de seguridad, indicaba lo tan peligroso que era Madara. Aún así, con miedo y nerviosismo, acató su orden, observando cómo a pesar de que ella se movía, Dragon y su abuelo se mantenían en el sitio.
Durante ese rodeo, sentía que el tiempo pasaba lentamente y la paranoia de lo que podría suceder, en caso de que Sasuke se distrajera un segundo. Luego sería ella la siguiente y luego…
Afortunadamente, había llegado a la puerta sin ningún contratiempo y el pasillo que conducía al exterior parecía estar deshabitado. Los ruidos de disparos no alcanzaban a escucharse en aquel estrecho pasillo. Aún así, no iba a esperar a que alguien la descubriera y acabar atrapados como ratones.
-Ya está hecho –tras haber cambiado el código de aquella puerta.
-¡Ciérrala! –ordenó Sasuke aún manteniendo su posición.
¡¿Qué?!
¡¿Cómo?!
-Pero…
¡¿Y él?!
-¡HE DICHO QUE LA CIERRES! ¡HAZLO! ¡RÁPIDO!
-¿Acaso planeas quedarte encerrado conmigo para que te mate? –le preguntó Madara, asustando más a Sakura.
-¡CIERRA LA PUERTA, SAKURA!
-¡NO QUIERO! –negándose a hacerlo, mientras que las lágrimas comenzaban a asomarse sobre sus ojos verdes- ¡NO QUIERO PERDERTE! ¡A TI NO!
-…
-Estás comenzando a desconcentrarte, ¿verdad Sasuke? Lo noto en tu respiración. Por eso que digo que las mujeres son la causa mortal de los hombres con poder –se burlaba Madara.
-Sakura –poniéndose nervioso, porque su abuelo llevaba razón. No podía dejarse llevar por los sentimientos, por lo menos ahora- , confía en mí, no voy a morir. Hoy no.
Confiando plenamente en sus palabras, Sakura acabó obedeciendo y le dio al interruptor que cerraba la puerta. Lentamente, la puerta se fue cerrando como las puertas dobles de un ascensor, sin embargo, Sasuke aún seguía ahí de pie plantado apuntando a su abuelo.
-Sasuke… -con la respiración contenida.
¿Por qué no venía hacia ella?
¿Acaso le había mentido?
Justo cuando iba a hacer algo, para impedir que la puerta siguiera cerrándose, la patada de Dragon al anciano a sus piernas, haciendo que perdiera el equilibrio y la corrida rápida del muchacho hacia la puerta, a punto de cerrarse junto al sonido de un disparo inmediato por parte de Madara que solo logró acertar a la puerta de la sala ya cerrada, donde ahora estaba él solo, le parecía algo propio de las películas de acción.
Cuando Sakura vio a Sasuke fuera, se lanzó a él sin pensárselo y abrazándolo con fuerza, llorando por el susto que le había pegado y por hacerla pensar lo peor.
Se sintió reconfortada cuando su abrazo fue correspondido de forma tan fuerte como el que le daba ella a él. Aquel cuerpo de nuevo pegado al suyo. Su aroma…
-¡MALDITOS SEÁIS!
La voz de su abuelo fuera de sí al otro lado de la puerta, golpeándolo como un loco, rompió aquel momento mágico y especial.
-¡Agárrate a mí!
Y comenzaron a correr por aquel largo pasillo, poco cuidado y lleno de telarañas. El trote de Sasuke era tan veloz, que Sakura daba gracias a la sostuviera firmemente, porque sino habría caído, haciéndole perder un tiempo realmente valioso.
Sasuke corría seguro por aquel pasillo de ladrillos, goteras y telarañas, a pesar de que se veía alguna que otra bifurcación, que podría confundirle. Sin duda, se había estudiado a fondo el mapa que Itachi debía haberle mandado a través de aquel diario. Pero ella tenía la misma curiosidad que su abuelo. ¿Cómo pudo habérsela enviado sin que él se enterara?
Llegaron al final del camino, donde una pared de ladrillos y un pequeño arrollo notablemente sucio a causa de aquellas paredes, les impedía seguir adelante.
-Coge aire. Vamos a tener que aguantar la respiración un buen rato.
Sakura lo miró con los ojos como platos.
¿Acaso le estaba diciendo que iban a sumergirse en aquel riachuelo sucio y asqueroso?
Vale que no tenía que ponerse remilgosa, pero…
Y antes de que Sakura pudiese seguir divagando, Sasuke se tiró al agua con ella, sin darle tiempo a coger aire. Daba gracias a que tenía buen aguante.
Bajo el agua, Sasuke siguió llevándola, incluso notaba el agarre más fuerte, haciendo que sus cuerpos se pegaran demasiado, como la ropa que ambos portaban. Notar como sus pechos rozaban los marcados pectorales de él, la ponía nerviosa y la pérdida de concentración en tener que aguantar la respiración. Lo peor de todo es que su falda al ser volteada, ondeaba llegando casi a la cintura, exponiendo su ropa interior. Pero él seguía nadando con la vista en el frente. Aún así, el sentimiento de que por alguna razón llegase a verla, la ponía tensa. Entre eso y el tratar de recuperar la concentración para aguantar bajo el agua, provocó que Sasuke la viera. Ella se puso más nerviosa y sintió que iba a ahogarse, hasta que los labios de Sasuke entraron en contacto con los suyos.
Sakura agrandó los ojos completamente bajo el agua. Aunque a primera vista él la estaba ayudando, aquello no era un boca a boca. Lo había practicado hace años durante sus clases de medicina, para saber que aquello era un beso.
Aún así, no protestó. Cerró los ojos y dejó que su lengua chocara con las suya, desesperadamente, como si estuviera saboreándola de principio a fin. Cuando sus manos bajaron hacia su trasero, Sakura se abandonó a él completamente. Enroscó sus piernas alrededor de su cintura y sus pezones se volvieron erectos a causa del agua y los escalofríos que sentía por lo que estaban haciendo. No sabía si era a causa de la relación sanguínea que compartían o por el tanto tiempo que había pasado sin tener contacto físico, pero ahora mismo, le daba igual. Ella le contestaba con la misma fogosidad que él y moviéndose sobre su masculinidad con desespero.
Tanto tiempo sin tener contacto directo que ahora le daba igual que estuvieran bajo el agua y que estuvieran escapando de la base donde su abuelo era el líder. Y sobre todo, no le importaba nada que el chico con el que se estaba besando era su primo, lo que era al mismo tiempo, el líder de una organización mafiosa y peligrosa en Japón y un asesino que mataba sin importar el sexo ni la edad.
Todo eso le importaba un reverendo pepino.
Estaba dispuesta a ir contra las leyes de la naturaleza porque, ella lo amaba y lo deseaba como mujer y nadie podría hacerla cambiar de decisión.
Repentinamente, dejó de sentir el contacto de sus labios y cuando lo vio neutro, se quedó confundida.
No pudo pensar más sobre el asunto porque llegaron a la superficie. Casi se lleva un susto al ver qué habían personas esperándolos, pero cuando vio que se trataba de Wolf y de Dog se tranquilizó. Iban armados y equipados con chalecos antibalas ocultos bajo sus respectivas chaquetas de traje.
Sakura sintió al otro lado, el sonido de los disparos, por lo que supuso que no tenían que estar muy lejos de la base del Dead Moon.
-¿Todo bien? –le había preguntado el rubio a Dragon, tendiéndole una mano para ayudarlo a salir del agua.
-Tal como teníamos planeado.
Sakura lo miraba con más sorpresa, mientras ella era ayudada por Dog.
¿En serio que todo aquello había estado planeado de antemano?
¿Cómo era posible en tan poco tiempo?
¿Sería a causa de ese "regalo" que Itachi le había dejado a Sasuke? No podía haber otra explicación. Aunque eso no justificaba la inmediatez en la que su primo había aparecido para rescatarla y enterarse de las sombras de un pasado que compartían.
A los pocos segundos, aparecieron Ken y Miyako armados y también con chalecos antibalas. Venían bastante agitados por la carrera y con mochilas a la espalda.
-Nos han dicho que Madara ya ha salido de la sala de vigilancia.
Sakura puso los ojos en blanco y se agarró a la camisa mojada de Sasuke. Pero él se zafó de ella y antes de angustiarse por ese acto, se lo encontró quitándose la camisa e intercambiándola con la de Ken.
Miyako se acercó a ella y con sumo respeto le pidió que le diera su blusa, tendiéndole a su vez la suya. Viendo como ella sacaba de la mochila una peluca rosa y se la colocaba, observó cómo Ken se ordenaba el cabello de la misma forma que tenía su primo. No tardó mucho en entender que ellos iban a hacer de señuelo para que pudieran escapar.
-Por favor, Sakura-sama, dese prisa –apremiaba Miyako, viendo que ella no se había cambiado.
Sakura volvió a mirarla, esta vez impresionada. Desde el primer momento en que la había conocido, siempre había creído que era cobarde que se escudaba detrás de Temari o de su propio novio. Además, con tal de sobrevivir al Dead Moon hacía todo lo que le mandaban sumisamente, aunque fuesen cosas desagradables. Pero ahora, aunque en sus ojos expresaba el miedo y el terror de lo que pudiera pasarle, se encontraba dispuesta a cumplir con su misión, sin importar que su vida corriese peligro. Cualquiera la llamaba cobarde ahora. Decidida y sin perder más tiempo, se quitó la blusa rápidamente y se puso la que Miyako había sacado de la mochila. De reojo miraba a los líderes del Dead Moon y a Ken, por si alguno de ellos la miraban mientras se cambiaba, pero todos ellos estaban centrados en el plan a seguir. Después de colocarse una camisa naranja que no le pegaba para nada, Miyako le tendió una peluca castaña de cabello largo que le llegaría hasta la cintura. Se la colocó con la ayuda de Miyako, para ocultar los mechones rosas que pudieran salirle.
-Ya está todo –dijo Miyako.
-Bien –Sasuke se aproximó a ella, y marchándose en dirección contraria a sus compañeros, les dijo-. Me pondré en contacto con vosotros cuando estemos en Japón.
Más confusión para Sakura. ¿Qué había querido decir con eso? Pero otra vez, se andaba con prisas, que no le había dado tiempo a preguntar. Sasuke la alejó de ellos, mientras caminaban, asombrosamente, a paso normal, como si confiaran en el cambio de imagen que habían hecho. Él con una peluca rubia corta y una camisa verde, daba el mismo cambiazo que ella con su cabello castaño. Lo más importante era, ¿Madara se creería que Ken y Miyako eran ellos?
Sakura miró hacia donde caminaban y se preguntó internamente, ¿por qué estaban yendo hacia un parque sin apenas luminosidad?
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
El tiempo siempre es un obstáculo muy grande. Un día solo tiene 24 horas, por mucho que intentemos alargarlo, las cosas no dan tiempo, así que para esta Nochebuena, os regalo otro capítulo de Calles nocturnas.
No tenía pensado en dejarlo aquí, porque no pensaba en que me llevase tantas páginas. Pues todo el capítulo ya está en mi mente. Así que espero que lo hayáis disfrutado.
Quisiera mencionar especialmente a Y. Evans, y agradecerle enormemente por su review número 400. Muchísimas gracias.
Pues no sé si actualizaré otro fic antes de que termine el año, siendo este uno de ellos, así que, por si acaso, os deseo a todos unas felices fiestas y un próspero año nuevo.
'Atori' BPS Begodramon
