Capítulo 16: Burlando al bien

-8ª Parte-

La puerta se abrió violentamente sobresaltando no solo a las dos chicas que estaban en el interior, sino también a los dos guardaespaldas.

Había pasado casi medio día desde que se habían partido de China para regresar a Japón, y en todo ese tiempo, solo uno de ellos no dejaba de pensar en lo que había visto y sucedido. Bastante tiempo si consideraban que geográficamente China estaba al lado de Japón.

Las dos chicas habían supuesto que los dos líderes debían tomar medidas muy especiales y excepcionales para llegar sin ningún problema a casa. Y aunque ellas estaban algo cansadas por pasar la noche en vela en la sala de vigilancia, ausentándose solo por razones naturales con un guardaespaldas respaldándola, volver a verles provocaba una reacción indeseada. Todo por culpa de Dog que venía como un perro rabioso, como si hubiese estado encadenado sin poder comer ni beber durante días.

La mirada furiosa y acusadora del más mayor de los líderes estaba centrada única y exclusivamente en Rin. La muchacha quién había bajado la cabeza sumisa a modo de disculpa, iba a hacerlo con palabras hasta que la aparición de Wolf detrás del mayor, lo interceptó.

-Vamos Sessh, no te enfades con ella.

-Calla Yamato. Habíamos acordado que con la mía, nadie intercede.

Y aunque antes, aquello habría motivado a Sora y a Sakura (si estuviera) a defender a la más joven de que no era ningún objeto que perteneciese a alguien, en esta ocasión la pelirroja no dijo nada. Rin ya le había dicho durante la noche, que sabía que al emitir aquel vídeo, se ganaría el enfado de Sesshomaru.

Aunque los líderes fuesen salvados, Dog estaría más cegado en su obsesión de monopolizarla que en el hecho de estar vivos gracias a ella. Sino fuera porque Rin se lo había dicho satisfecha, contenta con esa relación que llevaba, habría tratado de hacerle ver lo insano que era. Pero ella misma llevaba una relación con un criminal mundialmente peligroso, por lo que no tenía derecho a decirle nada. Ahora entendía porqué los líderes no decían o hacían nada con la pareja del otro.

-Lo sé y te entiendo –contestaba Yamato todo tranquilo y hasta divertido-. Pero, ¿para qué enfadarte con quién te ha salvado el culo?

Escuchar del máximo líder lo que ellas habían hecho, había provocado un subidón tanto en Sora como en Rin. Se sentían felices por haber hecho algo arriesgado y hasta importante para la organización, demostrando que no solo eran las chicas de los líderes que no servían para nada, salvo, como dirían algunas VIP, para calentarles la cama, consolarlos y chivarse de lo que ellas les hacían.

-Sé un poco más agradecido, aunque sea a tu manera –insistía el rubio-. Aún por encima que tienes un verdadero diamante en bruto –mirando a la más joven con una sonrisa afable y de agradecimiento.

Rin no podía evitar sentirse halagada e incluso sonrojada. Aunque las palabras de Wolf eran para hacer desistir a Dog de su enfado, consiguió todo lo contrario.

A Sesshomaru no le gustaba que Yamato mirase de esa manera a su Rin. Aunque tuviera a SU mujer, eso no quitaba que fuese primo de aquel seductor y maldito Cyber. Con la furia pintada por toda la cara y sin decir nada, Sesshomaru se acercó a pasos agigantados hasta Rin y cogiéndole bruscamente de la mano, la arrastró fuera de la sala de vigilancia, tropellando intencionadamente a Yamato y llevándosela lejos de allí

-¡Con cuidado! ¡Por favor, que mal pensado eres! –agregó Yamato más divertido y conteniendo las ganas de soltar en carcajada, por pensar en que podría levantarle la mujer.

Rin que había escuchado las palabras del rubio, se sentía más incrédula mirando la espalda de Dog. Aunque la había asustado, cuando la había agarrado sin más ni más, en ningún momento había sentido el mismo miedo, que antes le tenía. Estaba tan confiada en la relación que ambos llevaban, que estaba convencida en que ya no le volvería a hacer ningún tipo de daño físico o emocional. Pero eso no quitaba que le diera alguna regañina, como era el caso.

Sin embargo, jamás de los jamases podría imaginar que se sintiera enfadado por algo como celos. Era algo imposible de creer. Y creyendo fielmente en lo que pensaba, dejó de darle importancia y a centrarse en cómo disculparse por haberle ocultado el vídeo, donde tenía una respuesta razonable para ello.

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Yamato aún se sentía divertido por lo que había ocurrido. Adentrándose más en la sala de vigilancia, veía a ambos guardaespaldas consternados y hasta asustados, siendo más visible en Jaken que en Gaara. Sora por su parte, se encontraba sentada, serena y tranquila, como si no temiera por la vida de Rin, como si supiera que no le pasaría nada peligroso. El Sesshomaru de antes, el antiguo "Demonio del Dead Moon" había desaparecido cuando estaba enfrente a Heaven.

Mirando a los dos guardaespaldas, Wolf les hizo un gesto con la cabeza para que se marcharan.

-Ya me ocupo yo aquí. Id a descansar.

-Muchísimas gracias, Wolf-sama –se apresuró a agradecer Jaken saliendo pies por patas de aquel cuarto. Se sentía aliviado de finalizar aquel papel de niñera, de poder salir de esas cuatro paredes y sobre todo de poder coger por fin la cama para dormir y no despertar jamás.

Gaara por su parte, acostumbrado a estar casi las veinticuatro horas ahí metido, le daba la sensación de que le estaban unas largas y no merecidas vacaciones. Aún así, y de forma tardía, también agradeció a su jefe, añadiendo que estaría preparado para cuando lo necesitara.

De esta manera, quedaron Yamato y Sora solos, donde esta última, aún seguía en la silla, mirándolo con su característica sonrisa. Una actitud que dejaba desconforme a Wolf.

-¿Es que acaso hemos retrocedido en nuestra relación que ya no vienes a recibirme con un abrazo como hacías últimamente?

-Yo creía que querías mantener tu fachada de líder frío y absoluto –respondió ella con una sonrisilla juguetona.

Aunque había sido una respuesta medio en broma, medio en serio, eso no significaba que Yamato se hubiera acostumbrado a sus recibimientos afectuosos y así lo mostró haciendo una mueca de fastidio.

Con una sonrisa cantarina, Sora se levantó y se echó a su pecho, rodeando su cuerpo con sus brazos, sintiendo el aroma que embriagaba por toda su piel y que la hechizaba, aunque estuviera mezclada con sudor y pólvora.

Wolf sintió alivio y paz y antes de corresponder al gesto, notó como ella había comenzado a agitarse. No tardó en saber la razón de ese acto tan sorpresivo.

-Pensé que te perdía –abrazándolo con más fuerza, creyendo que estaba soñando y que se desvanecería en cualquier momento.

Yamato puso los ojos en blanco ante esa revelación. Luego se serenó y abrigó su frágil cuerpo con sus brazos.

-Si no fuera por Heaven y por ti, ahora estarían descuartizándome.

-Eso no quiere decir que ese tal Madara, vuelva a preparar otro plan contra el Dead Moon –agarrando con fuerza la camisa oscura de Wolf-. He oído que es muy peligroso… incluso para ti, para Dog-sama y para Dragon-sama.

-Y lo era –separándola para mirarla con una sonrisa calmada, para que se sintiera mejor. Le secó las lágrimas que caían de sus ojos con los dedos, viendo como lo miraba confundida-. No hubo tiempo para que Sasuke me diera los detalles, pero se ve que Madara tenía unos programas bastante peligrosos, capaces de dominar el mundo –guiándola hasta la silla, donde había estado para sentarse él con ella encima. Se enfocó en las pantallas y tecleando con avidez, pudo visualizar aquellos programas llegados con éxito a su base-. Pero ahora, los tenemos nosotros y si osara hacernos algo, con un solo clic podríamos hacerlo desaparecer.

-¿Cómo es eso posible? –mirando lo que él veía. Aunque no entendiera mucho de informática, le resultaba imposible de creer que de forma tan rápida y sencilla, se pudiera hacer desaparecer al abuelo de Sakura. Además, si Madara contaba con semejante poder, ¿por qué no había usado esos programas desde un principio?-. Admito que hay muchos programas bastante peculiares, pero quizás sean complejos de usar –imaginando que esa debía ser la razón por la cual Madara no los había usado.

-Y lo son –reconocía el máximo líder, yendo al programa de manipulación de mísiles nucleares, donde según Sasuke, aquel programa era el más importante de todos. Se había mostrado bastante alarmado cuando había dicho que tenían que arrebatárselos a Madara cuanto antes. Y no era para menos. Según su versión resumida, aquel programa servía para lanzar cualquier misil, de cualquier parte del mundo, teniendo el poder de reprograma su destino y mandarlos donde ellos quisiesen. Con el cejo fruncido, Yamato observaba el programa sin entender nada de nada. Temiendo darle dónde no debía, lo cerró y con más ganas de descansar que de hacer trabajar el cerebro, se acomodó en la silla, obligando a que Sora hiciera lo mismo, al tiempo que le acariciaba el brazo desnudo. Habían tenido una noche muy larga, entre escapar de China y poder regresar a Japón con éxito, esquivando todas las medidas de seguridad posible, donde Miyako había trabajado muy bien en la labor de neutralizarlas, así que ahora podrían permitirse descansar, y algo le decía que Sora también lo necesitaba-. Pero eso es cosa de Sasuke. Hasta que llegue, no podremos hacer nada –y cerró los ojos, sintiéndose relajado y a gusto.

Sora se quedó callada unos segundos, y con cierta incertidumbre, preguntó.

-¿Sakura…? ¿Sakura… regresará también?

-Supongo que sí. ¿Es que pasa algo? –abriendo un ojo.

-No… Nada… Solo son cosas mías –escondiendo su rostro en su pecho, para que no viera el tormento y la culpa que la carcomía después de la pelea que había tenido con la pelirosa.

Yamato se desperezó por completo y trató de verla, pero Sora se había escondido tan bien como una avestruz, que era imposible saber lo que le pasaba. Imaginando que sería por el lazo familiar que unía a Sakura con Sasuke, y si aceptar o no la relación (si llegasen a tenerla), le explicó las normas del Dead Moon que los tres líderes habían establecido, donde ni ella, ni Heaven podrían hacer nada para cambiarlas.

-Ahora que sabemos que ella es la prima de Sasuke, entrará en el puesto de familiares, un rango inferior al tuyo y el de Heaven. Pero si Sasuke pretende convertirla en su mujer y en consecuencia, en una Three Worlds, es algo que absolutamente nadie debe impedir. Cuando fundamos el Dead Moon, Sesshomaru, Sasuke y yo establecimos una serie de normas, siendo una de ellas, donde si algún día teníamos pareja formal, los otros deberían aceptarla sin importar su raza, su edad, su condición o su origen. De esta forma, como ellos, no tienen derecho a hacer que me separe de ti, yo no tengo derecho a hacer lo mismo con Sesshomaru, al tener a una niña como pareja o a Sasuke, si llegase a convertir a su prima como su mujer. Eso depende de él.

Las palabras de Yamato hicieron que Sora se acordara de aquel lazo familiar demasiado cercano que mantenían Sakura y el menor de los líderes, la persona que había comenzado a amar, antes de saber que eran parientes y que ahora se había convertido en una relación incestuosa. Algo más abominable que las relaciones insanas que tenían Rin y ella. Sin embargo, Yamato le había dejado bien claro, que él no intervendría si Sasuke decidía hacerla su pareja, lo mismo que Sesshomaru. Pero ella que había crecido con el sentimiento de la justicia y del bien supremo, siendo ahora corrompidos, ¿podría corromperse más y aceptar una relación así?

Eso si llegase a convertirla en su mujer.

Repitiendo en su cabeza lo que había dicho el rubio. Eso depende de él.

¿Qué habría querido decir con eso?

-Así que si decide tenerla como su mujer –agregando-, es algo que TODOS, sin excepción, deberemos respetar -dijo ahora Yamato, serio y decidido.

Sora se acomodó más en él y cerró los ojos, queriendo dejar ese tema para cuando volviera a ver a Sakura. Entonces, su corazón ya decidiría qué hacer. Claro que… Primero estaba lo que había hecho. Aferrándose más a él, acabó por decirlo.

-Eso será si me perdona por haberle pegado.

Yamato agrandó los ojos como dos orbitas y no tardó en moverse para verla directamente, queriendo cerciorarse en si hablaba en serio o solo le había soltado una broma muy pesada. Y aunque su campo de visión era muy pobre, podía apreciar su tristeza, así como la verdadera razón de su tormento.

-¿Por qué lo hiciste? –le preguntó Wolf, totalmente incrédulo.

Si con las VIP se había mostrado pacifista cuando habían intentado matarla, las cuales se merecían la tortura, ¿cómo era posible que pegase a su amiga, por no decir, su mejor amiga? Hizo memoria, sobre si incluso a él le había levantado en la mano, dándole más razones a su incredulidad, pero Sora no le dio tiempo a que hurgara en su memoria.

-Después de descubrir que Dragon-sama y ella eran familia, y que Madara era su abuelo –procediendo a explicarle, y así, quizás, sacarse una espinita de culpa-, ella estaba muy nerviosa… Ya lo estaba cuando Dragon-sama la ignoraba y permitía a Karin que entrase en su habitación, ya que ya estaba totalmente enamorada de él. Pero cuando Madara soltó toda la bomba, su estado empeoró y se puso histérica. No atendía a lo que decía, así que nos soltó a Rin y a mí que éramos unas inútiles que no servían para nada, a pesar del puesto que teníamos. Y entonces… Fue… cuando le pegué –recordando cómo había perdido los nervios, a diferencia de Rin que se había quedado en un discreto segundo plano-. Y después… Fue cuando se marchó del local… Por eso, por mi culpa, no solo hice que Sakura estuviera en peligro, sino que tú y los demás también…

Ya no solo era que la pegase, sino también porque por su culpa, si hubiese tenido más sangre fría para tranquilizarla, ni Sakura, ni Yamato, ni el resto de líderes del Dead Moon habrían pasado por un mal trago.

El silencio que inundó la sala era demasiado largo y tenso, tanto que Sora se sentía más mal de lo que estaba. Incluso había dejado de sentir la suave y confortable caricia sobre sus brazos. Suspiró pesadamente. Seguramente Yamato estaría ahora con el tormento sobre cómo justificarla ante Sasuke.

¡Vaya una novia del máximo líder estaba hecha!

Se dijo a sí misma echándose más culpa a su alma torturada.

De repente y para sorpresa de la mujer, Yamato soltó una gran y estruendosa carcajada, como si hubiera escuchado el chiste del año.

El aura de tristeza que la rodeaba pasó a ser el de la confusión y hasta el de la indignación.

-¿Qué tiene de gracioso? –repuso ella ofendida.

-¡Si creía que los celos del Buldog lo superaba, es que estaba muy equivocado! ¡Qué buena! ¡Tú pegando a Sakura!

La vergüenza rodeaba a la mujer por la burla recibida, que ya no se sentía a gusto recostada sobre él.

-Si no te lo crees, es tu problema –cruzándose de brazos y deseosa de largarse de aquella sala.

-¡Que sí! ¡Que sí que te creo! –intentando aguantar la risa- ¡Pero me hace gracia que puedas pegarle a tu mejor amiga y no a las VIP que te hicieron la vida imposible! ¡No te creía tan desconcertante!

La carcajada unidas a aquellas palabras, hacían que la burla fuese más mayúscula y con un rojo más que destacable, así que la pelirroja se levantó dispuesta a abandonar la sala y a soportar la humillación en solitario.

-Eh, eh –impidiéndoselo, haciéndola caer encima de él.

-¡Suéltame!

Pero Yamato se lo impidió rodeando su cuerpo con sus brazos y luego comenzó un recorrido de pequeños besos desde su cuello y hasta su hombro que había descubierto para tener mejor acceso.

-No te lo tomes a mal, Sora. Solo me hizo algo gracia –retornando el camino de besos hasta su cuello.

-Bastante –aclaró ella, tratando de no ceder ante aquellos besos, pero eran como droga, imposibles de resistirse y queriendo más, así que ofreció su cuello para que tuviera mejor acceso. Yamato rió ante ese gesto y tras dejar uno bastante largo y pausado, donde seguro que le dejaría marca, la apretó más contra él.

-Y no te preocupes. Tú lo has dicho –descubriendo su otro hombro y así repetir la secuencia de besos-. Ella estaba muy nerviosa y seguramente perdida sin saber qué hacer ante una revelación tan escandalosa. A ello, añádele la enorme carga emocional que tenía al ver cómo Sasuke no quería saber nada ella –dejando su piel en paz, y la giró para que estuviera de frente, teniendo una imagen algo sugestiva. Los tirantes de su camiseta estaban caídos y parte de su busto estaba al descubierto. Pero viendo su rostro, donde a pesar de haber sucumbido a sus besos, todavía se sentía mal por lo que había hecho, así que abandonó su lujuria para otro momento-. Y puedes estar tranquila –dándole un beso corto en los labios-. Cuando la vi, parecía que ya sabía la verdad, la auténtica verdad de lo que Madara realmente era. Y además, ella no se despegaba de Sasuke, como si lo hubiera perdonado y aceptado. Incluso a nosotros nos miraba como la última esperanza, como si fuésemos sus camaradas y los únicos en los que podía confiar. Así que si pensaba eso de nosotros, de ti pensará algo mejor.

Sora se sobresaltó, entendiendo porqué Yamato había dicho antes que si Sakura tuviera una relación con Sasuke que dependía del propio Dragon. Con esa explicación, parecía que a Sakura le daba igual la relación sanguínea que compartían. Ella, que ya estaba enamorada antes de saberlo, parece que su corazón había seguido adelante, donde ahora ya era demasiado tarde para detener ese amor que no paraba de crecer.

Pensativa, volvió a acomodarse en el pecho de Yamato.

-Le pediré perdón y después le diré que cuenta conmigo en su relación con Dragon-sama.

El entusiasmo de Sora era algo que Wolf debía aparentar con una sonrisa.

Sakura al haber entrado en el puesto de familiares, tenía muchos derechos por encima de todos los miembros, pero por debajo de los líderes y de las que pertenecían al Three Worlds. Sin embargo, al ser familia, eso le daba la opciónde poder estar fuera de la base y vivir una vida normal, como era el caso de Takeru o de Inuyasha. Aunque eso de "normal", tendría que ponerlo entre comillas, ya que tras sus respectivos hermanos, estaba la carga de ser tachados como los familiares de los criminales más poderosos como era el Dead Moon.

Yamato obvió ese detalle, y se concentró en la nada, recordando lo que había sucedido en el trayecto de ida.

Ahora que sabían que Sasuke y la pelirosada eran familia, estaban obligados a ascenderla. Eso significaba poner protección especial, de hombres si quería considerarla como una familiar o de mujeres, si pretendía convertirla en su pareja.

Dragon ya sabía que ni Dog ni él se iban a oponer a lo que decidiera, y habían llegado a concluir que Dragon iba a concederle la última vacante disponible para el Three Worlds. Su actitud lo decía todo, ya que la situación por la que estaba pasando resultaba demasiado familiar, para no adivinar qué sentía por ella algo más que un apego fraternal. Por eso, no solo les había sorprendido cuando le había dicho que la trataría como un familiar, sino también, su razón para ello.

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-Ella todavía es virgen.

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Una respuesta sin lógica para todos los que iban en aquel medio de transporte, pero no para Yamato y Sesshomaru que comprendían que aquellas palabras no se refería al ámbito sexual. Ellos podrían leer entre líneas a lo que se estaba refiriendo realmente, así como ver que el pelinegro la quería tanto como ellos a sus respectivas mujeres. Por eso era comprensible lo que pensaba. Sakura no era una chica cualquiera, como Sora o Rin, era ni más ni menos que su prima. Ella tendría que traspasar una línea muy gruesa, mucho más gorda que la de Sora y Rin, para que Sasuke la aceptara.

Dudaba que ella lo hiciera, así que eso generaba un gran problema. Si Sasuke la mantenía en la organización, acabarían por suceder muertes de los suyos, todos ellos varones. La desconfianza surgiría de los suyos y todo se iría a la mierda. Seguro que Sasuke era consciente de ello, por lo que estaba convencido de que haría lo mismo que él había hecho con Ruki: separarla de su lado y destinarla hacia un país fuera de Japón, protegida por uno de los suyos y así encontrar el amor en aquel protegido.

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Habían llegado a la habitación. Todo estaba en penumbra. La tensión se palpaba en el aire, así como el enfado que ÉL tenía y del que ella era culpable. Aunque hubiera mostrado ese vídeo a todo el mundo con la intención de salvarlo, era consciente que Sesshomaru, se comportaría de forma molesta por haberle ocultado algo que tenía que haber sabido, ya no solo por haber sido su presa especial, sino porque ahora compartían un vínculo más fuerte.

Eso frustró a la más joven.

Era consciente de lo que pasaría. Pero había estado en juego su vida y la de Wolf, que por eso, desesperadamente, hurgó en su mente, acordándose de cuando la había grabado su padre, para después subirlo a su correo personal con intenciones de enviárselo a su abuela.

¿Por qué no había sido más lúcida y haberse acordado del vídeo cuando había comenzado a ser oficialmente "Heaven"? Porque ahora, en vista como estaba la situación, había vuelto a su puesto de "Perrita".

Sabía que con una disculpa no iba a solucionar el problema, pero en serio que se sentía arrepentida y estúpida por no haberse acordado del dichoso vídeo.

-Lo siento –dijo como primeras palabras desde que habían entrado a la habitación.

-¿Qué es lo que sientes? –cuestionó Dog con dureza.

La joven agachó la cabeza avergonzada cuando el peso de su mirada se posó sobre su pequeña figura.

-Pues… -empezando a moverse nerviosa- Haberle ocultado que tenía un vídeo mío de cuando era pequeña.

-¿Por qué no me lo dijiste? –siguió interrogando fríamente.

Los colores de la joven se hicieron notables ante la respuesta verídica que iba a darle.

-Porque no me acordé –lo miró de reojo brevemente, observando no solo cómo había enarcado una ceja, sino que también la miraba inexpresivamente, haciendo que se pusiera más nerviosa-. Es que verá… Estaba en el correo de mi padre… Y él me había grabado en una representación del colegio que hice… Y a mi abuela le hacía emoción verme a través del ordenador… Y mi padre lo subió al correo… Y ahí quedó guardado… Y… -muchas íes y muchas frases sin sentido, donde parloteaba sin cesar.

-¿Una representación del colegio? –repetía Sesshomaru con una voz provista de sentimientos.

Rin pensó que solo había pillado parte de la excusa que le había ofrecido, así que volvió a hablar atropelladamente.

-Sí… De una representación… Yo tenía siete u ocho años… -ya ni se acordaba ni de la edad que había tenido en aquel momento y ni siquiera de la que tenía ahora-. Y mi profesora de música insistió en que cantara en el festival del colegio… Y mi padre me grabó… Y lo subió a su correo… Y era para enseñárselo a mi abuela… Y ella se sintió emocionada al verme… Y… -y nuevamente las íes repitiendo casi lo mismo que antes. Más estúpida no podía sonar. Pero, como sentía que debía disculparse a toda costa y a confesarle lo cierto que era de que se había olvidado, aunque quedase como una idiota. Porque, ¿cómo es qué lo había olvidado? Si además, el público la había aplaudido fuertemente y había visto el orgullo en sus padres, hermano y compañeros de clase. Algo así, era para recordar. Pensaba en su subconsciente, comiéndose la cabeza-. Y claro, lo olvidé, porque… -y ya se acordó del motivo- ¡Ah! Fue porque… -y calló de repente toda asustada como si hubiese visto a un fantasma.

La razón…

Ahora lo entendía.

Aquel día, había sido como el inicio de un sueño de cualquier niña de su edad. Por lo tanto, algo que jamás olvidaría, a no ser que hubiera algún tipo de trauma. Y ahora lo recordaba todo con claridad. Aquel día, no solo se había sentido feliz y contenta tras haber cantado hacia el público, sino que además había recibido una enorme ovación y la recomendación para participar en un certamen de música muy importante. Y había sido después de haber ganado, aún a su corta edad, que tuvo la razón, de la cual solo de imaginar que aquello se convirtiese en realidad, le producía miedo. Fue por eso, que para no pensarlo, que trató de seguir adelante, como si el certamen y la representación nunca hubiesen existido. Como si hubiese sido una pesadilla. Sin embargo, ahora su memoria se lo recordaba cuando se sentía desesperada y algo le decía que aún habían más traumas que no había revivido.

La pesadilla volvía de nuevo a asaltarla.

-¿Por qué? –exigía saber Sesshomaru, sin sospechar del miedo que iba creciendo en ella mezclada con la duda sobre si decírselo o no.

Si se lo decía, significaría un enfado aún más mayor, donde quizás no le hablaría en una temporada; Y callarlo, sería un peso para su conciencia, donde si llegaba a descubrirlo, agravaría la situación.

De una u otra manera saldría perdiendo, así que, mejor que lo supiera ahora y que se enfadara más, a que lo descubriera por un tercero y así perder su confianza.

-El día que participé en el certamen… -esta vez no habían palabras con íes ni atropelladas, sino cortas y vacilantes- Koga –la mención de ese nombre, hizo que los ojos de Sesshomaru se endurecieran-, él también había venido a animarme… Después de haber ganado… Pensando en que vendría a felicitarme… -Rin tragó saliva- Él… me… -y recordarlo aún la aterrorizaba a día de hoy- me… me prohibió que cantara para los demás… Me dijo que solo cantase para él… Sino… mataría a mi hermano… y luego a mi madre… -intentando suprimir las lágrimas que comenzaban a aparecer. Recordar su amenaza, pensar en que pudiese cumplirlo, le producía un terror infinito, donde necesitaba llorar para desahogarse.

Sesshomaru la miraba atentamente con los puños apretados, tratando de no contenerse para no ir al hospital y rematar a aquel policía que estaba vivo, pero hecho un vegetal. No podía negar que aquel sujeto sería un excelente candidato para ser un Dead Moon. Y eso le asqueaba. Aún más, le asqueaba el hecho de ver que entre Koga y ÉL no había tanta diferencia. Ambos estaban obsesionados con aquella chica tan dulce e inocente. Ambos querían monopolizarla para sí mismos, donde no admitían que otro le sonriera, aunque fuese alguien cercano. Ambos la tenían bien traumatizada, donde era un milagro que todavía sacase fuerzas para sonreír ingenuamente de vez en cuando.

Solo había unas cuantas diferencias que los separaba, donde se sentía superior hacia aquel policía de pacotilla. ÉL era más poderoso, más cuerdo y lo más importante, Rin lo quería puramente, aceptando su origen y su inmoralidad.

Sin embargo, verla ahora de esa manera, se sentía en la necesidad de abrazarla con fuerza. Hacerle saber que no estaba desprotegida. Que ÉL ahora estaba a su lado, y que destruiría todos los fantasmas del pasado que tanto la aterrorizaban. Pero con un abrazo y unas palabras no iba a conseguir que desaparecieran, sino a suprimirlos temporalmente.

Cerrando los ojos, Sesshomaru se acercó a ella a paso lento pero decidido. Borraría todos los traumas del pasado y le haría saber que mientras ÉL estuviera vivo, nada podría pasarle.

-Rin –la llamó, y la joven levantó lentamente la cabeza, intentando todavía contener las lágrimas. Pero estas desaparecieron como por arte de magia, al sufrir una suave cachetada en la mejilla-. Aunque te hayas justificado, eso no quita que me sienta molesto por no haberte acordado de un vídeo que yo debería haber visto primero –Rin estaba impresionada. Tenía una mano en la mejilla y lo observaba con la boca abierta-. También me molesta que toda esa gente te haya visto cantar, descubriendo el gran don que posees -¿Eso era un halago? Se preguntaba la muchacha. Aún así, no podía evitar sentir un grado de posesión casi similar al que había sufrido cuando había estado con Koga. De hecho, parecía que estaba frente a él y no frente a Sesshomaru-. También me molesta que hayas insinuado que Koga sea más peligroso que yo, cuando yo soy Dog, el "Demonio del Dead Moon" –de estar con Koga, pasó a sentir el mismo terror cuando se había convertido en su Perrita. Pero para su sorpresa, Sesshomaru le cogió de la barbilla, alzándosela, donde solo ambos rostros eran separados por unos centímetros de distancia-. Sin embargo –diciéndolo ahora con una voz tan suave como cautivadora, que la hizo abrir los ojos, encontrándose de nuevo con aquel Sesshomaru del que era pareja-, lo que más molesta es saber que te has arriesgado, sabiendo cómo me pondría, solo para salvarnos la vida –y le dio un suave y tierno beso en la mejilla que le había golpeado.

Rin se sentía confusa y sin saber qué pensar. Todo era muy contradictorio. ¿Acaso Sesshomaru era demasiado orgulloso para agradecer el gesto que había hecho? ¿O acaso se divertía torturándola, siendo pareja?

-Te mereces un castigo por ello –soltándola de improviso con una sonrisa misteriosa.

Viendo como le daba la espalda, Rin no tardó en deducir que realmente Sesshomaru se divertía torturándola. Teniendo en su mente lo que había hecho de forma extraña y confusa, se olvidó completamente de la razón que la había tenido asustada. Ahora mismo se encontraba curiosa en saber por qué ahora quería castigarla y en qué consistiría, por no hablar de la cachetada con posterior beso en esa mejilla que sentía tan caliente como la otra. No tardó en percatarse de que era porque estaba colorada de pies a cabeza y todo por ese último acto tan seductor que ÉL le había hecho.

Lo vio sentarse sobre la cama y con su único brazo disponible, trató de desabotonarse la camisa. Ella acudió de inmediato a ayudarle. No sabía porqué, pero de pronto sentía la necesidad de verlo completamente desnudo y encima de ella.

Tras habérsela sacado, Rin seguía sonrojada y nerviosa, como si esperara a que ÉL diese el primer paso. Pero sufrió una pequeña decepción, al ver que le daba la espalda.

-Toda esta situación me ha puesto tenso. Tu castigo es quitarme esta tensión que siento.

Rin pestañeó varias veces. Teniendo la espalda desnuda a su libre albedrío, solo deseaba besarlo y restregarse para alentarlo a que la asaltara, pero algo le decía que ahora no tenía ganas de eso, sino de otra cosa. Haciendo un puchero, se puso de rodillas y comenzó a darle un suave y delicado masaje, sintiéndose ella más tensa que ÉL.

¿Por qué tenían sexo cuando a ÉL se le antojaba?

Por una vez que ella tenía ganas, ¿ÉL quería descansar?

Rin no vio la sonrisa que formó Sesshomaru, como si adivinara cómo se sentía y lo que quería. Jamás sabría que el castigo real era que Rin sufriese la misma molestia que había padecido ÉL cuando la había visto cantar frente a los demás. No podía negar que le costaba mucho trabajo contenerse y no asaltarla para así embestirla hasta el fondo. Ya lo haría al día siguiente.

Por ahora se sentía satisfecho.

Realmente aquello era una tortura. Masajear aquella espalda que tantas veces había abrazado, donde podía saber en qué parte había dejado la marca de los dedos o dónde lo había arañado, cuando le daba fuerte. De verdad, que deseaba volver a marcarlo, aunque visto que se trataba de un lugar bastante escondido, tendría que hacerlo en otra parte del cuerpo.

Parpadeó varias veces, observando lo perturbada y lo calenturienta que se estaba volviendo. Si seguía pensando en eso, se quedaría con las ganas. ÉL no quería, así que debía pensar en algo para aislar la lujuria que la envolvía. Y como quién pregunta por el clima, preguntó por el viaje a China.

-¿Y qué tal en China?

-Bien –contestó con simpleza, concentrado en lo que sus dedos hacían.

Era de esperar que no tuvieran una conversación normal, teniendo en cuenta que estaba ante Dog, así que siguió con el tema de China y a preguntar por su amiga.

-¿Y Sakura? Es decir, ¿ella está bien? ¿No está enfadada ni nada? –acordándose que la última vez que la habían visto, se había marchado molesta y decepcionada por todo. Se mordió el labio enfadada consigo misma, por no haber preguntado antes por ella.

-No me lo ha parecido.

-¿En serio? Menos mal –suspiró la joven aliviada-. Cuando regrese, le pediré perdón.

Sesshomaru se puso serio ante esas palabras. Rin ignoraba lo que Sasuke había decretado mientras se dirigían hacia China. Había sido una decisión, que seguramente para el más joven de los líderes le costaba de reconocer. Pero saber que entre Dragon y Sakura existía un lazo familiar demasiado cercano, era sinónimo de tener que cambiar el puesto inicial que ambos tenían. Y había apostado su rango como líder del Dead Moon en que le daría el puesto restante de las Three Worlds.

Por eso mismo, les había sorprendido, con la decisión que había tomado.

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-¿Qué no la vas a hacer tu mujer? –había repetido Yamato tan incrédulo como el albino.

-Ella está dentro del grupo de familia. Así que, cómo tú hiciste con Takeru y Sesshomaru con Inuyasha, de ahora en adelante ella será reconocida como mi hermana –mirando el paisaje con su flequillo tapándole parte del rostro. En su regazo llevaba el diario de su hermano, algo agrietado, pero que Sasuke apretaba fuertemente, como si de él dependiera la vida.

Los que iban con ellos y el que llevaba los mandos de aquel avión particular, solo podían poner la oreja y quedarse asombrados como sus dos líderes. Aunque algunos lo hacían discretamente, como era el caso de las fuerzas especiales.

-Ya sabes lo que eso supone. Estás jugando a un juego de doble filo –aportó Sesshomaru-. Aunque habíamos acordado que cada uno con la suya, considerarla tu familia será un peligro para nosotros. Si la mantienes en la organización, ya sabes lo que pasará, pero si la tienes fuera, considerando que tu abuelo la quiere, me parece que pretendes regalársela en vez de protegerla y entonces, sería nuestro fin. El fin del Dead Moon.

-No se atreverá una vez que obtengamos los programas –siguiendo inexpresivo, aunque apretaba con más fuerza el diario de su hermano.

-Visto lo que hizo con toda tu familia, dudo que no quiera buscar venganza y quiera hacerle lo mismo que le hizo a tu abuel…

Quizás porque le resultaba repugnante escucharlo, que Sasuke calló al rubio estampándolo contra la pared más cercana, sorprendiendo a todos los presentes. Y con los pliegues de la camisa todavía sujetos y unos ojos cargados de ira, Sasuke dijo.

-¡LO MATARÉ! ¡SI SE OCURRA TOCARLA, LO MATO! ¡Y TAMBIÉN A CUALQUIERA QUE LA TOQUE!

Aquella sensación, aquellos ojos, aquel gesto, todo eso era tan conocida no solo para Yamato sino también para el albino.

No estaban equivocados.

Él realmente…

Entonces…

Como respuesta ante el atentado de Sasuke, Wolf le propinó una bofetada que lo tumbó al suelo, balanceando ligeramente el avión, donde los seguidores del Dead Moon, tuvieron que agarrarse para no caer. Luego se centraron en los dos líderes, sin saber a quién defender o qué hacer. Pero la mano la de Sesshomaru los detuvo.

-¡SI LA QUIERES, DÉJATE DE GILIPOLLECES QUE PUEDE DESTRUIRNOS!

-No lo entiendes… -secándose la sangre del labio.

-¡¿QUÉ NO ENTIENDO?!

-Ella es algo más que una presa. Es mi hermana.

-¡CÓMO SI FUERA ALGO QUE EN ESTA ORGANIZACIÓN IMPORTE!

-Pero ella es virgen.

.

Una respuesta que había dejado totalmente confusos a los que iban con ellos. Miyako había sido la primera en soltar un grito inconsciente, mientras que Yamato y él habían entendido perfectamente a lo que se estaba refiriendo. Una razón más que justificable si estuviesen en su situación. Debido a que la quería demasiado, lo más importante era…

Suspiró viendo a través del espejo a Rin, que se sentía entusiasmada en ver a Sakura para pedirle perdón.

Eso si volvía.

Ahora que no contaban con el peligro de Madara, Sasuke podría enviarla lejos. El problema estaría en si la chica lo iba a aceptar sin ningún problema, o montaría una escenita. Y algo le decía que así sucedería. Ella, a pesar de lo que eran, seguía enamorada de su colega. Solo hacía falta ver cómo se sujetaba a él y viceversa como si fuesen amantes, para adivinar que ahora mismo se estaba celebrando una tempestad.

-Oiga, Sesshomaru-sama, ahora que se sabe que Sakura es prima de Dragon-sama, ¿podrá convertirse igualmente en su pareja? ¿Será ella una de las Three Worlds como Sora y yo?

Por ahora solo podía esquivar la pregunta, y aunque se encontraba cansado, aprovecharía las ganas de las que se estaba conteniendo y que seguramente Rin no diría que no.

Se giró sobre ella y sin previo aviso, la tumbó sobre la cama y comenzó a besarla desesperadamente.

.

Horas antes en China…

Que tomara un baño.

Eso es lo que Sasuke le había dicho dándole la espalda, mientras Ying y Yang se encargaban de recoger todo. Como ya estaban seguros, ya podían centrarse en ellos mismos y en la situación en la que estaban. Y cuando se había acercado a él, con intenciones de abrazarlo y de sentir su cercanía, se lo había impedido con aquella maldita frase. Todo para que no cogiera un resfriado. Había estado bajo el agua y tenía la ropa algo húmeda, pero su cuerpo no. Si recordaba las…

-Una, dos, tres… -contó con los dedos con su cuerpo entero metido en la bañera y con espuma rodeándola.

¡Tres veces la había puesto cachonda!

No sabía qué pasaba, que con solo su cercanía o un beso suyo que la ponía a mil.

Y las tres veces habían sido sido demasiado húmedas para su cuerpo, donde todavía sentía ese cosquilleo en su parte íntima. Cómo deseaba mandar fuera de la habitación de una patada a Ying y a Yang para poder sentarse sobre Sasuke y cabalgar sobre él.

Se sentía necesitada y muy excitada. Igual que la primera vez en la que él le hizo conocer lo que era la conexión entre un hombre y una mujer, a pesar de que por aquel entonces lo odiaba y sentía asco cada vez que la tocaba o la besaba. Sin embargo, y lo que nunca llegó a confesarle, es que cuando la hizo suya, no había sido considerado como violación, porque ella, internamente, lo había disfrutado. Obviamente, había tenido que fingir que se detuviera, cuando en realidad quería más fuerte y cuando gritaba que no, era para no decir que sí. En aquel tiempo, había llegado a pensar que aquello había sido por las ganas que tenía, teniendo el fruto del pecado tan cerca, que cada vez que se insinuaba, tenía que terminar masturbarse para no quedar con las ganas. Entonces, apareció Dragon como su captor personal. Tocándola tan mágicamente y haciéndola vibrar de tal manera, que solo para disfrutar de aquel placer, cerraba los ojos e imaginaba que se trataba de Naruto. Pero Naruto no era alguien que fuese rudo, y le gustaba. Tampoco era tan cautivador, y eso la hechizaba. Muchas veces su cuerpo se había peleado con su conciencia, recordándole que Dragon había sido quién había matado a su abuelo. Pero tras haber tenido sexo por primera vez. Todo había desaparecido. Se resistía al placer que le daba, pero su cuerpo disfrutaba de lo que Sasuke le hacía. Aquel con el que encajaba perfectamente. Ella había nacido para estar con él y viceversa. Y eso Sasuke no se lo podía negar. Lo había visto en el ascensor, mientras la besaba, mientras la miraba con ojos de deseo y pasión y al tocarla tan desesperadamente, como si hubiesen pasado años desde la última vez que lo había hecho.

Se hundió totalmente bajo el agua, sintiéndose roja y no a causa del agua caliente de la bañera. Cuando salió a la superficie, el deseo todavía la perseguía. Su cuerpo estaba agitado. Que terminen cuanto antes Ying y Yang, deseaba.

Repentinamente, sintió que alguien la observaba fijamente, al mirar hacia la puerta se la encontró entreabierta, cuando se había asegurado de cerrarla. Allí como si la estuviera espiando, estaba Sasuke mirándola de una forma que le resultaba extraña para Sakura. Era como si se estuviera debatiendo consigo mismo. Tristeza, rabia, frustración, deseo… Todo eso lo veía y eso la dejaba quieta, sin saber qué hacer o qué decirle, pero bajándole toda la calentura que tenía. Escuchó voces del exterior. De Ying, si no se equivocaba. Y como si lo hubieran pillado infraganti, Sasuke se sobresaltó, y apartó la mirada sonrojado como un adolescente que había visto por primera vez a una mujer desnuda y cerró la puerta bruscamente.

¿Qué había sido eso? Se preguntaba la chica.

.

Sakura estuvo haciendo tiempo en el baño, esperando a que Ying y Yang se marcharan de la habitación y así poder hablar largo y claro con Sasuke, sobre la relación que tendrían de ahora en adelante.

Él ya no podría negar sus sentimientos.

En como la atraía hacia él de forma posesiva y comprometedora; en como la había besado bajo el mar, en el parque y sobre todo en el ascensor. En como la tocaba disimuladamente, cuando la tenía sujeta, como si no pudiera contener sus impulsos; en cómo la miraba… Si pudiese escribir con todo detalle cada uno de esos momentos vividos, cualquier persona ajena con dos luces diría que estaría leyendo un libro erótico, donde el protagonista masculino quiere follarse a la chica inocente de turno estén donde estén.

Aunque ella no era inocente.

¡Para nada!

Quizás no hubiese madurado como persona, pero como mujer, estaba más que madura.

Desde que había sido raptada por Sasuke, su nula vida sexual se había convertido en una diaria y constante, donde de cumplir las locas fantasías sexuales de ese dragón maniático (aunque por dentro ella lo disfrutaba), había pasado a ser invadida por él noche tras noche. Por lo tanto, la niña que aún tenía dentro, incluso estando casada, se había esfumado dando lugar a una mujer que se había resistido contra su voluntad a los indecorosos momentos que Sasuke le obligaba hacer. Y que más adelante, había acabado aceptando y queriéndolo como hombre.

No podía evitarlo.

Con un matrimonio privado de sexo, por culpa del tímido de Naruto y con una relación física muy escasa, ella se encontraba muy necesitada.

Los besos castos que había tenido con Naruto y que la dejaban insatisfecha, se habían convertido en besos húmedos, donde la lengua de Sasuke la ponía dispuesta a satisfacerlo, aunque no tuviera ganas. Los abrazos tiernos se habían convertido en abrazos desesperados, acariciando sus partes íntimas en el proceso. Aquellas caricias del estúpido Uzumaki que la dejaban a medias, teniendo que consolarse ella misma más tarde, se transformaron en tocamientos de placer, donde solo necesitaba los dedos masculinos de Sasuke, para tocar el cielo. Su intimidad virgen y sin ser probada, era invadida todos los días ya fuese por aquellos expertos dedos, por su boca boca o por la masculinidad de Sasuke.

Paró de pensar al notarse caliente y no solo en el rostro.

Ya le pasaba cuando "había odiado" al desquiciado pero sexy de su primo, excusándose porque era un Adonis, capaz de conquistar y seducir a cualquier mujer que tuviera delante. Pero ahora tenía más que claro que no era así. Que desde el principio, ella se había sentido atraída hacia él. Era como las chicas soñadoras lo llamaban, el hombre con el que estaba predestinada a estar.

Pero claro, se dio la casualidad de que el hombre de su vida se trataba de un pariente demasiado cercano. Y si no fuera porque había descubierto la verdad a través del maniático de su abuelo, estaría viviendo en pecado.

Y honestamente, a ella le importaba tres reverendos pepinos lo que Sasuke fuera. Ya estaba enamorada y solo le quedaba el odio para suprimir aquel amor enfermizo que sentía hacia él. Y Sasuke no se lo ponía nada fácil.

Y tampoco es que ella quisiese odiarlo.

Aunque lo había pasado francamente mal, y aún sentía cierto rencor por Sasuke al no haberle contado toda la verdad cuando lo había descubierto, así ella estaría precavida y no habría pasado por aquella mala experiencia.

Suspiró aliviada, al ver que por lo menos todo había tenido su final feliz. Ella había sido rescatada en persona por el propio Sasuke, y él no podía resistirse a la atracción mutua que sentían.

Su manera besarla, de tocarla, de mirarla…

Se llevó las manos a las mejillas notando lo calientes que estaban por pensar otra vez en lo mismo. Pero era lo que Sasuke le provocaba.

¿Cómo vivir cuando su sola presencia la ponía deseosa y con ganas de que la tocara?

¿Cómo vivir sabiendo que él le provocaba todo eso?

Solo hacía falta que echara la vista atrás para recordar las múltiples veces que ella se abría de piernas, accesible para él, en contra de su voluntad y la sonrisa arrogante en boca de él.

Solo de pensar en lo siguiente…

Se miró en el espejo, donde su cabello rosa, hacía juego con su cara carmesí cargada de deseo. El verde de sus ojos apenas se veía, por estar entrecerrados, por culpa del placer que la invadía.

Estuvo tentada a abrir la puerta del baño y correr hasta su primo, tirarse encima de él, estimularlo con su cuerpo desnudo y abrir sus pantalones para sacar aquel miembro que tanto deseaba que estuviera dentro de ella ahora mismo. Y seguro que él se lo devolvería dándole el sexo más duro que jamás hubiese tenido.

Pero, ¿y si todavía estaban Ying y Yang?

Le recordó la cordura.

Se mordió el labio inferior, mientras su respiración se volvía agitada.

Si Sasuke y ella iban a ser algo más que amantes, ella se convertiría automáticamente en una personalidad importante dentro de la organización, donde lo que pensaran los demás, debería resbalarle.

Pero…

Tenía tanta vergüenza.

Pero…

Estaba tan caliente.

Pero…

No se sentía capaz.

Pero…

Lo necesitaba ya.

Mientras se debatía consigo misma, sus manos se fueron moviendo inconscientemente hacia el centro de su intimidad. Con solo un roce, dejó de pensar sobre si salir o no y se abandonó al puro placer, donde en su mente se imaginaba a Sasuke tocándola. Sabía de memoria cómo lograba estimularla, qué puntos tocar para ponerla al borde del éxtasis. Sabía que él trabajaba con sus dos manos y con su propio cuerpo, pero nunca en el mismo sitio. Así que, recreando lo que él haría, condujo la otra mano hacia uno de sus senos y se apoyó contra la pared húmeda, restregándose vulgarmente.

Sakura aplastaba sus senos con brusquedad, tal como él le había hecho un montón de veces. De sus labios entreabiertos solo gemía un nombre…

-Sasu… Sasuke… ¡Sasuke!

-¡Sakura!

Su voz fuerte y agresiva al otro lado de la puerta, hizo que se detuviera bruscamente como si la hubieran pillado haciendo algo indebido.

Desde el punto de vista religioso, lo era. Pero desde el punto de vista de alguien tan oscuro como Sasuke, aquello era una razón para asaltarla como había hecho en el parque y en el ascensor y terminar lo que habían dejado a medias.

Sin embargo, su timbre de voz había resultado ser demasiado brusco, casi como si estuviera enfadado. Y eso provocó que toda la excitación que tenía bajara de golpe.

-¿Todavía no has terminado de bañarte? –preguntó esta vez molesto.

-Ah… sí… sí… Ahora salgo –contestando a la puerta… que supuestamente debía haber quedado cerrada, tras haber visto a Sasuke espiándola. ¿Sería que la había vuelto a abrir para espiarla? ¿Sería que la había visto masturbándose? ¿Sería que se encontraba enfadado por contentarse en darse placer sola, sin recurrir a él?

Alucinada por las teorías que se montaba, y que ninguna sonaba disparatada, Sakura se sentía feliz. Sin duda, Sasuke no iba a considerarla como una hermana, como le había dicho en el ascensor. Él se estaba evidenciando descaradamente.

¡Muy bien!

Sustituyó la toalla por el albornoz, por si Ying y Yang aún estaban por ahí (Imaginaba que si aparecía ligera de ropa, Sasuke se desharía en un abrir y cerrar de ojos de Ying por ver lo que no le correspondía). Y con el pelo húmedo y la cara roja, se dispuso a cumplir aquello que antes dudaba en si hacerlo o no, aún con la pareja de Fuerzas Especiales presentes.

El abrirse de piernas no lo haría, pero plantarle un beso y dejar que la tocara para ir comenzando la fiesta, eso sí que haría.

Su cuerpo volvió a arder, imaginando aquellas caricias y su mente viajó demasiado rápido al pensar en el sexo tan salvaje que tendrían, donde ella solo podría gritar su nombre desenfrenada.

Su cuerpo palpitaba deseoso de todo aquello que se imaginaba.

Jamás pensó que al abrir la puerta, aquella excitación volviera a desaparecer de golpe al ver a su primo.

Congelada en todos los sentidos, Sakura veía aquello sin saber qué pensar.

En la habitación ya no estaban ni Ying ni Yang. Toda la maquinaria había sido recogida y guardada. La habitación había quedado tal y cómo era originalemente. Solo estaban Sasuke y ella, pero…

¿Qué era esa sensación gélida y de rechazo que sentía?

Sasuke estaba sentado sobre el descansillo del alféizar, aplastando la gruesa cortina contra el cristal, donde solo podía verse la calle principal a través de un resquicio. Tenía en la mano un vaso lleno de una sustancia marrón, que parecía ser licor y que era observado por su primo, como si fuera la cosa más importante. Tragó saliva y comenzó a temblar levemente.

¿Por qué a cada segundo se sentía más y más rechazada?

Asomó una débil y forzosa sonrisa.

Tenía que ser alucinaciones suyas.

Era imposible.

-Ponte algo de ropa.

La chica pestañeó varias veces sin comprender el sentido del mensaje.

-Y deja de hacer esas cosas pensando en mí –le ordenó mientras le daba un trago largo al licor marrón, donde su mal sabor lograba ocultar el instinto de macho que luchaba por salir al exterior.

Sasuke no necesitó ver la cara de su prima-hermana para saber que estaba roja, sabiendo que la había pillado in fraganti.

-Yo… bueno… -balbuceando. Inteligente actitud si iba a besarlo y a dejarse tocar, se reprochó a sí misma. Estaba claro que tendría que ser él el que llevase siempre la iniciativa, y ahora parecía no estar por la labor… "Parecía" Se repitió mentalmente-. Es que… como recordé lo que hicimos en el parque… y en el ascensor…

-¡Olvídate de eso! –escupió con desprecio como si hubiera dicho una barbaridad.

Sakura volvió a pestañear. Sin duda, tenía que estar teniendo un problema auditivo. Aquel tono no encajaba con lo que Sasuke le había hecho hace escasas horas.

-¿Qué lo olvide? –repitió sin creer lo que había dicho. ¿O acaso es que se había vuelto a poner cabezota con el temita de que porque eran primos, tenían que mantener las distancias?

-No solo quiero que lo olvides –seguía ordenando o amenazando, Sakura ya no sabía bien, lo que pretendía. El caso es que estaba anonada por todo lo que estaba escuchando. Quizás, porque quería ejercer algo de intimidación sobre ella, que Sasuke se levantó y comenzó a caminar con paso seguro hacia ella-. Olvida todo lo que te hice. Absolutamente todo desde el primer día que te toqué. Comprendo que no será fácil, pero ya he buscado una solución a ello –situándose a pocos centímetros de distancia, donde Sakura notaba tensión sobre el cuerpo masculino, como si le costara decir todo aquello.

¿Por qué decía esas cosas entonces?

Cerrando los puños para armarse de fuerza y valor, no tardó en refutarlo.

-¡NO! ¡NO QUIERO OTRA SOLUCIÓN! ¡YO TE QUIERO! ¡Puedes buscarme y obligarme a que esté con otro, pero lo llamaré Sasuke una y otra vez! ¡Y eso es porque tú me marcaste de por vida! ¡ te encargaste personalmente de hacerlo para que nunca lo olvidara! ¡¿O es que ya no te acuerdas?!

Sasuke apretó el único puño disponible con fuerza.

-Con el tiempo te olvidarás de mí y pensarás en el tipo de turno que te dé placer –espetó hiriente para darle otro gran trago y quitarse ese mal sabor de boca que le había dejado al decir aquellas repugnantes palabras.

Y como era de esperar, aquellas palabras cegaron de tal manera a su prima, que no se fijaba en lo afectado que estaba al decir aquello, donde si lo hacía era por su propio bien.

-¡¿En el tipo de turno?! –repitió donde no solo le había alzado la voz, sino que además le había cogido por las solapas de la camisa, deseando darle una soberana bofetada, pero lo veía tan borroso que fallaría en su intento- ¡¿Pero esperas que me acueste con más de uno o qué?! ¡¿O es que ahora me ves como una prostituta?!

-Yo solo he dicho que necesitas a otro que te consuele cuando estés necesitada –volviendo a beber.

-¡DEJA ESE PUÑETERO VASO DE UNA VEZ Y ESCÚCHAME! –harta de que a cada frase hiriente, se dedicara a beber como si el alcohol le diera nuevas ideas para hacerle daño- ¡JAMÁS PODRÉ DISFRUTAR CON OTRO HOMBRE PORQUE TÚ ME INCIASTE EN EL SEXO! ¡FUISTE TÚ EL QUE ROBÓ MI VIRGINIDAD! ¡TÚ ME VIOLASTE! ¡TÚ LO DIJISTE! ¡QUE CONVERTIRÍAS AQUELLA NOCHE EN ALGO QUE JAMÁS PUEDIERAA OLVIDAR Y AHORA ME SALTAS CON QUE LO OLVIDE ESTANDO CON DESCONOCIDOS!

Sasuke apretó el vaso con fuerza, donde notaba que dentro de poco lo haría añicos. Cerró los ojos con fuerza y la miró inexpresivo.

-Asumo mi error y lamento no poder corregirlo –y aunque no recibió una bofetada física, sí que fue emocional, ya que Sakura dejó de sujetarlo para mirarlo como si estuviera frente a un extraño-. De haber sabido que eras mi hermana, no te habría tocado un pelo.

-¡DÉJATE DE GILIPOLLECES! ¡SABÍAS QUE ÉRAMOS PRIMOS –él se refería a ellos como hermanos, por la cercanía de su relación sanguínea, pero legalmente eran primos y le frustraba cuando usaba la palabra hermano- Y AÚN ASÍ ME BESASTE CON LENGUA Y TODO EN AGUA, EN EL PARQUE Y EN EL ASCENSOR! ¡Y NO SOLO ESO, TAMBIÉN ME METISTE MANO Y ESTUVISTE A PUNTO DE METÉRMELA! –Sasuke apretó los dientes con fuerza, tratando de mantener el control no solo de sus impulsos sino de sí mismo- ¡YO YA ESTOY ENAMORADA DE TI, ASÍ QUE ACEPTO LO QUE VENGA! ¡Y SÉ QUE TÚ SIENTES ALGO POR MI! ¡DE LO CONTRARIO, ¿POR QUÉ TE APROVECHAS A LA MÍNIMA OPORTUNIDAD QUE SE TE PRESENTA?! ¡¿POR QUÉ ME MIRAS CUANDO ESTOY DESNUDA?! ¡¿POR QUÉ ME BESAS COMO SI TE FUERA LA VIDA EN ELLO?! ¡¿POR QUÉ SE TE PONE DURA CUANDO ME TOCAS?!

Sakura se sobresaltó asustada al ver cómo Sasuke había arrojado el vaso contra el suelo, rompiéndose en un montón de pedazos. Luego tuvo más miedo de lo que podría pasarle, cuando su primo la cogió de los brazos, empujándola contra la pared más cercana con tanta fuerza. Y aunque había sido doloroso, más dolor sentía en sus brazos por culpa de la presión de los dedos que ejercía Sasuke, como si quisiera clavárselos.

-¡MALDITA SEAS! –le gritó fuera de sí- ¡TE MIRO PORQUE AHORA SOLO TÚ CONSIGUES PONERME CACHONDO! ¡TE BESO PORQUE ME TIENTAS! ¡PERO LO QUE MÁS DESEO AHORA MISMO ES PONERTE DE RODILLAS PARA QUE ME LA CHUPES!

Sakura estaba perturbada, entre la fuerza de sus dedos y sus palabras se sentía confusa, aterrorizada e incluso sonrojada.

De pronto sintió aquella presión sobre sus brazos relajándose y como Sasuke agachaba la cabeza derrotada, como si alguien le hubiera destruido.

-Pero, no podemos –siseando con rabia. Abandonó sus dedos de sus brazos para colocarlas sobre la pared, como si así pudiera soportar el peso tan pesado que llevaba encima e imposible de soportar-. Ya no podemos…

Sin duda, Sasuke la quería y la deseaba con esa ferocidad que ella anhelaba, pero estaba resistiéndose consigo mismo, solo porque eran parientes de sangre.

Pero si ella estaba más que de acuerdo, ¿a qué venía esa estúpida resistencia? ¿Es que quería sufrir gratis?

Viéndolo tan afectado, optó por dejar las palabras a un lado e ir directamente a las acciones, esperando que así abriera los ojos.

Temblorosa y medio avergonzada, Sakura movió su mano para dirigirla hacia su miembro.

-¡Ni se te ocurra hacerlo! –deteniéndola solo con la voz-. ¡Si lo haces, perderé el control!

-¡¿Acaso crees que no lo hago con esa intención?! ¡Yo te quiero seas quién seas! ¡Y tú también! ¡¿Por qué te resistes cuando estamos de acuerdo?!

-¡Porque somos hermanos!

-¡Otra vez! –harta de la misma cantinela- ¡Hace un momento dijiste que me besabas y me tocabas porque te tentaba y te ponía cachondo! ¡Por eso me espías, y ahí no pensabas que éramos PRIMOS!

-¡Ya te lo he dicho! ¡No puedo contenerme!

Harta de andar en círculos y sin pensar en nada, donde hasta había olvidado lo que era la vergüenza, Sakura se quitó el albornoz exponiéndose desnuda ante él. Si no se podía contener, no había más remedio que darle una razón para que no lo hiciera.

-¡PUES AQUÍ ESTÁ LO QUE DESEAS! ¡HÚMEDA Y ESPERANDO POR TI! ¡SI TANTO TE PONE CACHONDO, PUES TÓMALO, QUE NO VOY A RESISTIRME!

Sasuke la miró de extraña manera. Daba la impresión de que estaba debatiendo consigo mismo como si quisiera hacerla suya ahí mismo o dejarla. Cerrando los ojos, Dragon soltó una mueca llena de frustración.

Sakura vio cómo poco a poco su mano iba acercándose a ella. Había tenido que usar una treta un poco desagradable, pero sabía que a eso, Sasuke no podría resistirse. Él mismo lo había dicho. Y tuvo la confirmación cuando Sasuke le acarició la mejilla con sutileza, como si fuese de porcelana. Ella cerró los ojos, sintiéndose feliz y aliviada de que al fin cediera. Pero de repente, sintió frialdad al notar como apartaba aquella mano bruscamente y la ponía en el albornoz para ponérselo y cerrárselo.

-Es tarde. Será mejor que vayas a dormir –decía inexpresivamente, con una Sakura dolida-. Que sepas, que a partir de ahora, tendrás todos los derechos a decir y hacer lo que quieras como hermana mía, al igual que Takeru e Inuyasha –dándole la espalda-. Incluso tendrás el derecho de acostarte con quién desees. Yo no me opondré.

¿Cuántas veces se sentía Sakura rechazada?

¿Cuántas veces le rompía el corazón cuando en realidad la quería?

No entendía nada.

-¡Mientes! ¡ERES INCAPAZ DE VERME CON OTRO HOMBRE!

-Lo acabo de hacer. No sería justo que te dejara sin tener el consuelo corporal, solo porque te deseo –decretó, dándole la espalda, mientras apretaba con fuerza los puños con intención de hacerse daño y no explotar con la excitación que tenía dentro. Verla desnuda lo había excitado y solo con haber tocado su mejilla, había empeorado su estado, sino fuera porque se había hecho daño a propósito, había cedido al impulso que tenía dentro y ahora mismo la estaría haciendo suya.

Necesitaba una buena ducha fría para calmarse, pero eso le daría puntos a lo que ella creía, así que tenía que seguir haciéndose daño o seguir bebiendo ese whisky tan caro para tranquilizarse.

-Mientes… -seguía insistiendo, aunque ahora con poco ímpetu y con lágrimas, algo que dolía al muchacho- ¡Tú me quieres!

Y ahí vio la oportunidad para que ella se rindiera y viera que estaba equivocada.

-Estás equivocada –volviéndose-. Lo que siento por ti solo es lujuria. No confundas el placer con el amor –dijo más inexpresivo, dispuesto a usar eso a su favor.

Y logró convencerla, porque Sakura repasó lo que le había dicho, donde en ningún momento él le había dicho palabras afectuosas, sino de simple lujuria. Pero… tenía que aferrarse a ese sentimiento.

Viendo que Sakura buscaba algo con que debatirlo, se apresuró a decir.

-Si no me crees, hagamos un trato. Como estás muy necesitada de cariño, mañana vendrá alguien a consolarte. Si permito que estéis los dos juntos sin oponerme, te darás cuenta de que tenía razón y que solo siento simple atracción sexual por ti. Además, también renunciarás a esos sentimientos de amor que tienes hacia mí.

No se creía que fuera hacer eso. No se lo creía. Tampoco se tragaba que solo sintiera por ella atracción y deseo. Él realmente estaba enamorado de ella y sabía lo molesto que se ponía cuando mencionaba a Naruto en sus primeros actos sexuales. Un hombre que solo siente deseo, no se molestaría si pensaba en otro.

-De acuerdo –tenía que creer-. Pero si intervienes solo una vez, o te veo celoso, deberás reconocer lo que sientes y me harás el amor… -lo necesitaba a él, no a un desconocido. Sino a la primera y única persona que sabía cómo tratarla sexualmente.

Ella creía que Sasuke no la dejaría ir sin montar una escena o intentar matar al chico en cuestión. Creía fervientemente en esa teoría, y le resultaba frustrante depender de una apuesta, pero si esa era su única oportunidad, arriesgaría todo. De lo contrario…

-Hecho –prometió su primo-. En ese caso, propongo algo más. Si yo tengo razón, tú te irás a dónde quieras con quién quieras de la organización –lo que menos deseaba era verla diariamente en brazos de otro. Si superaba esa prueba, entonces…-. Pero si todo resulta cómo tú piensas…

Y Sakura contuvo la respiración, intrigante a lo que más podría conseguir si estaban juntos como pareja.

-…Te convertirás oficialmente en "Rose", la última intrigante del Three Worlds y mi mujer.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

He estado de semana de vacaciones en ambos trabajos, y he descubierto que trabajo más cuando estoy a presión que cuando carezco de ella. Aún así, he vuelto con ganas de escribir y aunque dije que mis fics constarán de cuatro páginas, me he emocionado escribiendo esto.

Y no quiero emocionaros, pero en el siguiente seguramente haya lemon. ¿Eso significa que Sasuke cede y se pone celoso? Si fuera tan fácil, no le habría propuesto ese reto, ¿no? Aunque también el lemon, no tiene que ser precisamente de ellos….

Y que Sakura es virgen… ¿Qué creéis que pueda significar esto? Porque es por esto que Sasuke no quiere tener una relación. Lo sabremos en el siguiente capítulo.

Muchas gracias a todos por vuestros reviews.

'Atori' – BPS - Begodramon