Notas previas: Debido a varias razones, he modificado/cambiado ligeramente cierta escena que podréis apreciarla al comienzo de la lectura. Por supuesto, me he encargado de corregirlo en el capítulo correspondiente.

Y bueno, este capítulo ocurriría cronológicamente antes del anterior, donde veremos POR FIN el lemon sasusaku.

Disfrutad de la lectura y de las múltiples escenas calientes.

ADVERTENCIA LEMON


Capítulo 16: Burlando al bien

-10ª Parte (Parte final)-

Sakura estuvo haciendo tiempo en el baño, esperando a que Ying y Yang se marcharan de la habitación y así poder hablar largo y claro con Sasuke, sobre la relación que tendrían de ahora en adelante.

Él ya no podría negar sus sentimientos.

En como la atraía hacia él de forma posesiva y comprometedora; en como la había besado bajo el mar, en el parque y sobre todo en el ascensor. En como la tocaba disimuladamente, cuando la tenía sujeta, como si no pudiera contener sus impulsos; en cómo la miraba… Si pudiese escribir con todo detalle cada uno de esos momentos vividos, cualquier persona ajena con dos luces diría que estaría leyendo un libro erótico, donde el protagonista masculino quiere follarse a la chica inocente de turno estén donde estén.

Aunque ella no era inocente.

¡Para nada!

Quizás no hubiese madurado como persona, pero como mujer, estaba más que madura.

Desde que había sido raptada por Sasuke, su nula vida sexual se había convertido en una diaria y constante, donde de cumplir las locas fantasías sexuales de ese dragón maniático (aunque por dentro ella lo disfrutaba), había pasado a ser invadida por él noche tras noche. Por lo tanto, la niña que aún tenía dentro, incluso estando casada, se había esfumado dando lugar a una mujer que se había resistido contra su voluntad a los indecorosos momentos que Sasuke le obligaba hacer. Y que más adelante, había acabado aceptando y queriéndolo como hombre.

No podía evitarlo.

Con un matrimonio privado de sexo, por culpa del tímido de Naruto y con una relación física muy escasa, ella se encontraba muy necesitada.

Los besos castos que había tenido con Naruto y que la dejaban insatisfecha, se habían convertido en besos húmedos, donde la lengua de Sasuke la ponía dispuesta a satisfacerlo, aunque no tuviera ganas. Los abrazos tiernos se habían convertido en abrazos desesperados, acariciando sus partes íntimas en el proceso. Aquellas caricias del estúpido Uzumaki que la dejaban a medias, teniendo que consolarse ella misma más tarde, se transformaron en tocamientos de placer, donde solo necesitaba los dedos masculinos de Sasuke, para tocar el cielo. Su intimidad virgen y sin ser probada, era invadida todos los días ya fuese por aquellos expertos dedos, por su boca boca o por la masculinidad de Sasuke.

Paró de pensar al notarse caliente y no solo en el rostro.

Ya le pasaba cuando "había odiado" al desquiciado pero sexy de su primo, excusándose porque era un Adonis, capaz de conquistar y seducir a cualquier mujer que tuviera delante. Pero ahora tenía más que claro que no era así. Que desde el principio, ella se había sentido atraída hacia él. Era como las chicas soñadoras lo llamaban, el hombre con el que estaba predestinada a estar.

Pero claro, se dio la casualidad de que el hombre de su vida se trataba de un pariente demasiado cercano. Y si no fuera porque había descubierto la verdad a través del maniático de su abuelo, estaría viviendo en pecado.

Y honestamente, a ella le importaba tres reverendos pepinos lo que Sasuke fuera. Ya estaba enamorada y solo le quedaba el odio para suprimir aquel amor enfermizo que sentía hacia él. Y Sasuke no se lo ponía nada fácil.

Y tampoco es que ella quisiese odiarlo.

Aunque lo había pasado francamente mal, y aún sentía cierto rencor por Sasuke al no haberle contado toda la verdad cuando lo había descubierto, así ella estaría precavida y no habría pasado por aquella mala experiencia.

Suspiró aliviada, al ver que por lo menos todo había tenido su final feliz. Ella había sido rescatada en persona por el propio Sasuke, y él no podía resistirse a la atracción mutua que sentían.

Su manera besarla, de tocarla, de mirarla…

Se llevó las manos a las mejillas notando lo calientes que estaban por pensar otra vez en lo mismo. Pero era lo que Sasuke le provocaba.

¿Cómo vivir cuando su sola presencia la ponía deseosa y con ganas de que la tocara?

¿Cómo vivir sabiendo que él le provocaba todo eso?

Solo hacía falta que echara la vista atrás para recordar las múltiples veces que ella se abría de piernas, accesible para él, en contra de su voluntad y la sonrisa arrogante en boca de él.

Solo de pensar en lo siguiente…

Se miró en el espejo, donde su cabello rosa, hacía juego con su cara carmesí cargada de deseo. El verde de sus ojos apenas se veía, por estar entrecerrados, por culpa del placer que la invadía.

Estuvo tentada a abrir la puerta del baño y correr hasta su primo, tirarse encima de él, estimularlo con su cuerpo desnudo y abrir sus pantalones para sacar aquel miembro que tanto deseaba que estuviera dentro de ella ahora mismo. Y seguro que él se lo devolvería dándole el sexo más duro que jamás hubiese tenido.

Pero, ¿y si todavía estaban Ying y Yang?

Le recordó la cordura.

Se mordió el labio inferior, mientras su respiración se volvía agitada.

Si Sasuke y ella iban a ser algo más que amantes, ella se convertiría automáticamente en una personalidad importante dentro de la organización, donde lo que pensaran los demás, debería resbalarle.

Pero…

Tenía tanta vergüenza.

Pero…

Estaba tan caliente.

Pero…

No se sentía capaz.

Pero…

Lo necesitaba ya.

Mientras se debatía consigo misma, sus manos se fueron moviendo inconscientemente hacia el centro de su intimidad. Con solo un roce, dejó de pensar sobre si salir o no y se abandonó al puro placer, donde en su mente se imaginaba a Sasuke tocándola. Sabía de memoria cómo lograba estimularla, qué puntos tocar para ponerla al borde del éxtasis. Sabía que él trabajaba con sus dos manos y con su propio cuerpo, pero nunca en el mismo sitio. Así que, recreando lo que él haría, condujo la otra mano hacia uno de sus senos y se apoyó contra la pared húmeda, restregándose vulgarmente.

Sakura aplastaba sus senos con brusquedad, tal como él le había hecho un montón de veces. De sus labios entreabiertos solo gemía un nombre…

-Sasu… Sasuke… ¡Sasuke!

-¡Sakura!

Su voz fuerte y agresiva al otro lado de la puerta, hizo que se detuviera bruscamente como si la hubieran pillado haciendo algo indebido.

Desde el punto de vista religioso, lo era. Pero desde el punto de vista de alguien tan oscuro como Sasuke, aquello era una razón para asaltarla como había hecho en el parque y en el ascensor y terminar lo que habían dejado a medias.

Sin embargo, su timbre de voz había resultado ser demasiado brusco, casi como si estuviera enfadado. Y eso provocó que toda la excitación que tenía bajara de golpe.

-¿Todavía no has terminado de bañarte? –preguntó esta vez molesto.

-Ah… sí… sí… Ahora salgo –contestando a la puerta… que supuestamente debía haber quedado cerrada, tras haber visto a Sasuke espiándola. ¿Sería que la había vuelto a abrir para espiarla? ¿Sería que la había visto masturbándose? ¿Sería que se encontraba enfadado por contentarse en darse placer sola, sin recurrir a él?

Alucinada por las teorías que se montaba, y que ninguna sonaba disparatada, Sakura se sentía feliz. Sin duda, Sasuke no iba a considerarla como una hermana, como le había dicho en el ascensor. Él se estaba evidenciando descaradamente.

¡Muy bien!

Sustituyó la toalla por el albornoz, por si Ying y Yang aún estaban por ahí (Imaginaba que si aparecía ligera de ropa, Sasuke se desharía en un abrir y cerrar de ojos de Ying por ver lo que no le correspondía). Y con el pelo húmedo y la cara roja, se dispuso a cumplir aquello que antes dudaba en si hacerlo o no, aún con la pareja de Fuerzas Especiales presentes.

El abrirse de piernas no lo haría, pero plantarle un beso y dejar que la tocara para ir comenzando la fiesta, eso sí que haría.

Su cuerpo volvió a arder, imaginando aquellas caricias y su mente viajó demasiado rápido al pensar en el sexo tan salvaje que tendrían, donde ella solo podría gritar su nombre desenfrenada.

Su cuerpo palpitaba deseoso de todo aquello que se imaginaba.

Jamás pensó que al abrir la puerta, aquella excitación volviera a desaparecer de golpe al ver a su primo.

Congelada en todos los sentidos, Sakura veía aquello sin saber qué pensar.

En la habitación ya no estaban ni Ying ni Yang. Toda la maquinaria había sido recogida y guardada. La habitación había quedado tal y cómo era originalemente. Solo estaban Sasuke y ella, pero…

¿Qué era esa sensación gélida y de rechazo que sentía?

Sasuke estaba sentado sobre el descansillo del alféizar, aplastando la gruesa cortina contra el cristal, donde solo podía verse la calle principal a través de un resquicio. Tenía en la mano un vaso lleno de una sustancia marrón, que parecía ser licor y que era observado por su primo, como si fuera la cosa más importante. Tragó saliva y comenzó a temblar levemente.

¿Por qué a cada segundo se sentía más y más rechazada?

Asomó una débil y forzosa sonrisa.

Tenía que ser alucinaciones suyas.

Era imposible.

-Ponte algo de ropa.

La chica pestañeó varias veces sin comprender el sentido del mensaje.

-Y deja de hacer esas cosas pensando en mí –le ordenó mientras le daba un trago largo al licor marrón, donde su mal sabor lograba ocultar el instinto de macho que luchaba por salir al exterior.

Sasuke no necesitó ver la cara de su prima-hermana para saber que estaba roja, sabiendo que la había pillado in fraganti.

-Yo… bueno… -balbuceando. Inteligente actitud si iba a besarlo y a dejarse tocar, se reprochó a sí misma. Estaba claro que tendría que ser él el que llevase siempre la iniciativa, y ahora parecía no estar por la labor… "Parecía" Se repitió mentalmente-. Es que… como recordé lo que hicimos en el parque… y en el ascensor…

-¡Olvídate de eso! –escupió con desprecio como si hubiera dicho una barbaridad.

Sakura volvió a pestañear. Sin duda, tenía que estar teniendo un problema auditivo. Aquel tono no encajaba con lo que Sasuke le había hecho hace escasas horas.

-¿Qué lo olvide? –repitió sin creer lo que había dicho. ¿O acaso es que se había vuelto a poner cabezota con el temita de que porque eran primos, tenían que mantener las distancias?

-No solo quiero que lo olvides –seguía ordenando o amenazando, Sakura ya no sabía bien, lo que pretendía. El caso es que estaba anonada por todo lo que estaba escuchando. Quizás, porque quería ejercer algo de intimidación sobre ella, que Sasuke se levantó y comenzó a caminar con paso seguro hacia ella-. Olvida todo lo que te hice. Absolutamente todo desde el primer día que te toqué. Comprendo que no será fácil, pero ya he buscado una solución a ello –situándose a pocos centímetros de distancia, donde Sakura notaba tensión sobre el cuerpo masculino, como si le costara decir todo aquello.

¿Por qué decía esas cosas entonces?

Cerrando los puños para armarse de fuerza y valor, no tardó en refutarlo.

-¡NO! ¡NO QUIERO OTRA SOLUCIÓN! ¡YO TE QUIERO! ¡Puedes buscarme y obligarme a que esté con otro, pero lo llamaré Sasuke una y otra vez! ¡Y eso es porque tú me marcaste de por vida! ¡ te encargaste personalmente de hacerlo para que nunca lo olvidara! ¡¿O es que ya no te acuerdas?!

Sasuke apretó el único puño disponible con fuerza.

-Con el tiempo te olvidarás de mí y pensarás en el tipo de turno que te dé placer –espetó hiriente para darle otro gran trago y quitarse ese mal sabor de boca que le había dejado al decir aquellas repugnantes palabras.

Y como era de esperar, aquellas palabras cegaron de tal manera a su prima, que no se fijaba en lo afectado que estaba al decir aquello, donde si lo hacía era por su propio bien.

-¡¿En el tipo de turno?! –repitió donde no solo le había alzado la voz, sino que además le había cogido por las solapas de la camisa, deseando darle una soberana bofetada, pero lo veía tan borroso que fallaría en su intento- ¡¿Pero esperas que me acueste con más de uno o qué?! ¡¿O es que ahora me ves como una prostituta?!

-Yo solo he dicho que necesitas a otro que te consuele cuando estés necesitada –volviendo a beber.

-¡DEJA ESE PUÑETERO VASO DE UNA VEZ Y ESCÚCHAME! –harta de que a cada frase hiriente, se dedicara a beber como si el alcohol le diera nuevas ideas para hacerle daño- ¡JAMÁS PODRÉ DISFRUTAR CON OTRO HOMBRE PORQUE TÚ ME INCIASTE EN EL SEXO! ¡FUISTE TÚ EL QUE ROBÓ MI VIRGINIDAD! ¡TÚ ME VIOLASTE! ¡TÚ LO DIJISTE! ¡QUE CONVERTIRÍAS AQUELLA NOCHE EN ALGO QUE JAMÁS PUEDIERAA OLVIDAR Y AHORA ME SALTAS CON QUE LO OLVIDE ESTANDO CON DESCONOCIDOS!

Sasuke apretó el vaso con fuerza, donde notaba que dentro de poco lo haría añicos. Cerró los ojos con fuerza y la miró inexpresivo.

-Asumo mi error y lamento no poder corregirlo –y aunque no recibió una bofetada física, sí que fue emocional, ya que Sakura dejó de sujetarlo para mirarlo como si estuviera frente a un extraño-. De haber sabido que eras mi hermana, no te habría tocado un pelo.

-¡DÉJATE DE GILIPOLLECES! ¡SABÍAS QUE ÉRAMOS PRIMOS –él se refería a ellos como hermanos, por la cercanía de su relación sanguínea, pero legalmente eran primos y le frustraba cuando usaba la palabra hermano- Y AÚN ASÍ ME BESASTE CON LENGUA Y TODO EN AGUA, EN EL PARQUE Y EN EL ASCENSOR! ¡Y NO SOLO ESO, TAMBIÉN ME METISTE MANO Y ESTUVISTE A PUNTO DE METÉRMELA! –Sasuke apretó los dientes con fuerza, tratando de mantener el control no solo de sus impulsos sino de sí mismo- ¡YO YA ESTOY ENAMORADA DE TI, ASÍ QUE ACEPTO LO QUE VENGA! ¡Y SÉ QUE TÚ SIENTES ALGO POR MI! ¡DE LO CONTRARIO, ¿POR QUÉ TE APROVECHAS A LA MÍNIMA OPORTUNIDAD QUE SE TE PRESENTA?! ¡¿POR QUÉ ME MIRAS CUANDO ESTOY DESNUDA?! ¡¿POR QUÉ ME BESAS COMO SI TE FUERA LA VIDA EN ELLO?! ¡¿POR QUÉ SE TE PONE DURA CUANDO ME TOCAS?!

Sakura se sobresaltó asustada al ver cómo Sasuke había arrojado el vaso contra el suelo, rompiéndose en un montón de pedazos. Luego tuvo más miedo de lo que podría pasarle, cuando su primo la cogió de los brazos, empujándola contra la pared más cercana con tanta fuerza. Y aunque había sido doloroso, más dolor sentía en sus brazos por culpa de la presión de los dedos que ejercía Sasuke, como si quisiera clavárselos.

-¡MALDITA SEAS! –le gritó fuera de sí- ¡TE MIRO PORQUE AHORA SOLO TÚ CONSIGUES PONERME CACHONDO! ¡TE BESO PORQUE ME TIENTAS! ¡PERO LO QUE MÁS DESEO AHORA MISMO ES PONERTE DE RODILLAS PARA QUE ME LA CHUPES!

Sakura estaba perturbada, entre la fuerza de sus dedos y sus palabras se sentía confusa, aterrorizada e incluso sonrojada.

De pronto sintió aquella presión sobre sus brazos relajándose y como Sasuke agachaba la cabeza derrotada, como si alguien le hubiera destruido.

-Pero, no podemos –siseando con rabia. Abandonó sus dedos de sus brazos para colocarlas sobre la pared, como si así pudiera soportar el peso tan pesado que llevaba encima e imposible de soportar-. Ya no podemos…

Sin duda, Sasuke la quería y la deseaba con esa ferocidad que ella anhelaba, pero estaba resistiéndose consigo mismo, solo porque eran parientes de sangre.

Pero si ella estaba más que de acuerdo, ¿a qué venía esa estúpida resistencia? ¿Es que quería sufrir gratis?

Viéndolo tan afectado, optó por dejar las palabras a un lado e ir directamente a las acciones, esperando que así abriera los ojos.

Temblorosa y medio avergonzada, Sakura movió su mano para dirigirla hacia su miembro.

-¡Ni se te ocurra hacerlo! –deteniéndola solo con la voz-. ¡Si lo haces, perderé el control!

-¡¿Acaso crees que no lo hago con esa intención?! ¡Yo te quiero seas quién seas! ¡Y tú también! ¡¿Por qué te resistes cuando estamos de acuerdo?!

-¡Porque somos hermanos!

-¡Otra vez! –harta de la misma cantinela- ¡Hace un momento dijiste que me besabas y me tocabas porque te tentaba y te ponía cachondo! ¡Por eso me espías, y ahí no pensabas que éramos PRIMOS!

-¡Ya te lo he dicho! ¡No puedo contenerme!

Harta de andar en círculos y sin pensar en nada, donde hasta había olvidado lo que era la vergüenza, Sakura se quitó el albornoz exponiéndose desnuda ante él. Si no se podía contener, no había más remedio que darle una razón para que no lo hiciera.

-¡PUES AQUÍ ESTÁ LO QUE DESEAS! ¡HÚMEDA Y ESPERANDO POR TI! ¡SI TANTO TE PONE CACHONDO, PUES TÓMALO, QUE NO VOY A RESISTIRME!

Sasuke la miró de extraña manera. Daba la impresión de que estaba debatiendo consigo mismo como si quisiera hacerla suya ahí mismo o dejarla. Cerrando los ojos, Dragon soltó una mueca llena de frustración.

Sakura vio cómo poco a poco su mano iba acercándose a ella. Había tenido que usar una treta un poco desagradable, pero sabía que a eso, Sasuke no podría resistirse. Él mismo lo había dicho. Y tuvo la confirmación cuando Sasuke le acarició la mejilla con sutileza, como si fuese de porcelana. Ella cerró los ojos, sintiéndose feliz y aliviada de que al fin cediera. Pero de repente, sintió frialdad al notar como apartaba aquella mano bruscamente y la ponía en el albornoz para ponérselo y cerrárselo.

-Es tarde. Será mejor que vayas a dormir –decía inexpresivamente, con una Sakura dolida-. Que sepas, que a partir de ahora, tendrás todos los derechos a decir y hacer lo que quieras como hermana mía, al igual que Takeru e Inuyasha –dándole la espalda-. Incluso tendrás el derecho de acostarte con quién desees. Yo no me opondré.

¿Cuántas veces se sentía Sakura rechazada?

¿Cuántas veces le rompía el corazón cuando en realidad la quería?

No entendía nada.

-¡Mientes! ¡ERES INCAPAZ DE VERME CON OTRO HOMBRE!

-Lo acabo de hacer. No sería justo que te dejara sin tener el consuelo corporal, solo porque te deseo –decretó, dándole la espalda, mientras apretaba con fuerza los puños con intención de hacerse daño y no explotar con la excitación que tenía dentro. Verla desnuda lo había excitado y solo con haber tocado su mejilla, había empeorado su estado, sino fuera porque se había hecho daño a propósito, había cedido al impulso que tenía dentro y ahora mismo la estaría haciendo suya.

Necesitaba una buena ducha fría para calmarse, pero eso le daría puntos a lo que ella creía, así que tenía que seguir haciéndose daño o seguir bebiendo ese whisky tan caro para tranquilizarse.

-Mientes… -seguía insistiendo, aunque ahora con poco ímpetu y con lágrimas, algo que dolía al muchacho- ¡Tú me quieres!

Y ahí vio la oportunidad para que ella se rindiera y viera que estaba equivocada.

-Estás equivocada –volviéndose-. Lo que siento por ti solo es lujuria. No confundas el placer con el amor –dijo más inexpresivo, dispuesto a usar eso a su favor.

Y logró convencerla, porque Sakura repasó lo que le había dicho, donde en ningún momento él le había dicho palabras afectuosas, sino de simple lujuria. Pero… tenía que aferrarse a ese sentimiento.

Viendo que Sakura buscaba algo con que debatirlo, se apresuró a decir.

-Si no me crees, hagamos un trato. Como estás muy necesitada de cariño, mañana vendrá alguien a consolarte. Si permito que estéis los dos juntos sin oponerme, te darás cuenta de que tenía razón y que solo siento simple atracción sexual por ti. Además, también renunciarás a esos sentimientos de amor que tienes hacia mí.

No se creía que fuera hacer eso. No se lo creía. Tampoco se tragaba que solo sintiera por ella atracción y deseo. Él realmente estaba enamorado de ella y sabía lo molesto que se ponía cuando mencionaba a Naruto en sus primeros actos sexuales. Un hombre que solo siente deseo, no se molestaría si pensaba en otro.

-De acuerdo –tenía que creer-. Pero si intervienes solo una vez, o te veo celoso, deberás reconocer lo que sientes y me harás el amor… -lo necesitaba a él, no a un desconocido. Sino a la primera y única persona que sabía cómo tratarla sexualmente.

Ella creía que Sasuke no la dejaría ir sin montar una escena o intentar matar al chico en cuestión. Creía fervientemente en esa teoría, y le resultaba frustrante depender de una apuesta, pero si esa era su única oportunidad, arriesgaría todo. De lo contrario…

-Hecho –prometió su primo-. En ese caso, propongo algo más. Si yo tengo razón, tú te irás a dónde quieras con quién quieras de la organización –lo que menos deseaba era verla diariamente en brazos de otro. Si superaba esa prueba, entonces…-. Pero si todo resulta cómo tú piensas…

Y Sakura contuvo la respiración, intrigante a lo que más podría conseguir si estaban juntos como pareja.

-…Te convertirás oficialmente en "Rose", la última intrigante del Three Worlds y mi mujer.

.

Recostada contra la cama y con los ojos cansados, Sakura no había dejado de mirar en ningún momento a su estúpido y cabezota primo.

Había pasado toda la noche despierta, y aunque estaba recostada sobre una fabulosa y gran cama, donde ni en sus sueños habría imaginado que estaría, la disfrutaba sola y sin compañía. Su primo estaba a escasos metros de distancia, donde había pasado la noche sentado sobre el alféizar con el maldito vaso en la mano. Si había dormido allí era un misterio, porque no le daba visto los ojos. Desde su última conversación, finalizando con un maldito trato que pondría en juego su relación como pareja, Sasuke se había quedado callado y se había ido a la ventana para sentarse sobre el borde y quedarse quieto, dando la imagen de alguien que estaba pensando concentradamente lo que estaba haciendo. De vez en cuando bebía, pero le daba pequeños sorbos, como si quisiera aguantar ese mismo vaso hasta sabe dios cuando.

Sin embargo, Sakura esperaba que con el tiempo, Sasuke recapacitase sobre lo estúpido que era y reconocer que ni de coña la dejaría tener relaciones con otro hombre.

No entendía porque se complicaba tanto con la moralidad, si había matado y violado decenas de veces, así que, ¿qué era tener relaciones sexuales con tu pariente de sangre en comparación? Una nadería.

¿Qué no se supone que Dog era hijo de una relación de hermanos? ¡De auténticos hermanos!

¿Por qué el dragón cabezota se resistía a algo que apoyaba?

En serio, que no lo entendía.

Por lo menos, se sentía aliviada de no haberlo visto coger el teléfono y pedido a alguno de las fuerzas especiales que estaban en la habitación de enfrente, para que le encontrasen a algún gigoló prepotente o vete tú a saber a quién contratarían para que la consolaran sexualmente.

Aunque era cierto que tenía el móvil en la otra mano, en ningún momento del que había pasado despierta, lo había visto utilizarlo.

Era por eso, que se había mantenido despierta. Esperando pacientemente a que Sasuke sentara la cabeza y decidiera convertirla en su amante… su mujer… en una Three World para completar la vacante restante. Pero si Sasuke seguía en sus trece y permitía que otro la tocara y la besara sin hacer nada…

No quería pensar en lo que haría, así que prefirió dejar que el tiempo lo decidiera.

.

El reloj con su irritante tic tac pasaba y pasaba, donde solo Sasuke era el que se mantenía en el sitio, como si un pensador intelectual se tratara. Por su parte, Sakura a cada minuto se mostraba más inquieta y también esperanzada.

La noche estaba a punto de llegar y no llegaba el famoso tipo con el que Sasuke contaba para que la consolara sexualmente.

Para no ponerse nerviosa y gritarle a Sasuke cosas que quizás se arrepentiría más tarde, se entretenía viendo la tele, aunque no entendía nada porque estaba en chino. En ningún momento había puesto las noticias para saber el siguiente movimiento de su abuelo loco o la policía japonesa. Bastante tenía ya con el cabezota de Sasuke. Además, tampoco quería arriesgarse. Así que se dedicaba a ver programas de cocina o el típico programa de entretenimiento de la tarde. Incluso llegó a ver una telenovela, donde casualmente se daba el capítulo donde los protagonistas de la serie consumaban su amor prohibido. Sakura no pudo evitar mirar de reojo a Sasuke, cachándolo, no solo mirando la telenovela, sino después a ella con una mirada de deseo, como si quisiera hacer con ella lo mismo que estaban haciendo los protagonistas de aquella telenovela.

Estaba tentada a levantarse de la cama y a recrear aquella escena en la realidad. Su corazón palpitaba y su interior le gritaba que no perdiera más el tiempo y se quitara aquel albornoz que portaba desde la noche anterior y asaltase a ese pelinegro que estaba tan deseoso como ella.

Sakura tragó saliva.

Realmente lo deseaba. Y como ya eran las doce de la noche para que el chico de marras viniera, eso significaba que había ganado la apuesta, ¿no?

Eso quería decir, que…

El timbre de la puerta sonó inoportunamente, y Sakura dio un sobresalto, mientras respiraba con fuerza, como si hubiese llamado el mismísimo Madara.

-Servicio de habitaciones. Le traigo su cena. Lamento la tardanza –dijo el sujeto al otro lado de la puerta.

El estómago de Sakura hizo ruido, percatándose que todavía no había probado bocado desde la hora de la merienda. Tan entusiasmada había estado con la televisión, que el tiempo había pasado volando.

Miró a Sasuke, quién a diferencia de ella, no había comido nada en todo el día, y que parecía no estar muerto de hambre. Lo que más le llamó la atención, es que había dejado de mirarla para volverse inexpresivo.

Antes de ir a la puerta, hizo lo que Sasuke le había mandado cuando el botones había llamado a la puerta por primera vez durante la hora del desayuno. Para seguir escondiendo sus verdaderas identidades, tenían que disfrazarse, aunque fuera solo con la peluca ante el personal del hotel. Estaban en terreno peligroso y habían salido en las noticias, así que era perfectamente lógico que tuvieran que mantenerse disfrazados.

Tras tapar el último mechón rosa, Sakura abrió la puerta mostrando una sonrisa amistosa, pero también de felicidad, al saber que Sasuke no había tenido las agallas necesarias para mandarle un tío para que tuviera sexo.

Sin embargo, su sonrisa desapareció, no solo al ver al trabajador del hotel, sino porque no veía por ningún lado el carrito con la comida. Le resultaba extraño y sospechoso. Y más sospechoso le resultaba verlo con esa sonrisa seductora y su camisa con los botones desabrochados, rompiendo la norma de llevar el uniforme correcto, como deberían hacer todos los botones estando en un hotel de súper lujo.

Asustada y creyendo que podría ser algún secuaz de su abuelo que los había encontrado, Sakura miró rápidamente a su primo, pero lejos de encontrarse en alerta y dispuesto a dispararle un tiro, Sasuke se había levantado del alféizar, apagado la televisión y con una expresión fría y neutra.

-¿Eres Kido?

-¡¿Qué?! –exclamó Sakura llena de sorpresa y luego miró a aquel sujeto de nombre Kido como si lo conociera, pero al mismo tiempo cómo si fuese un desconocido. ¿Acaso sería…? Imaginándolo con los ojos agrandados.

-¿Y esta es la chica? –contestando el sujeto con otra pregunta, mirando a Sakura con ojos lascivos.

Sakura tembló y sus ojos se llenaron de lágrimas. Retrocedió lentamente, mientras negaba una y otra vez lo que estaba viendo. Acabó chocando con el cuerpo de Sasuke, donde le miró implorante, pidiéndole en silencio que ese tipo no fuese… que le diera una esperanza de que estuviera equivocada… que le diera alguna señal de que no sería capaz de dejarla en brazos de otro… de un tipo cualquiera… un sex boy…

Tembló más y se aferró a Sasuke, cuando el tal Kido cerró la puerta, adentrándose en la habitación.

-Es muy guapa, tal cómo me dijo usted, Sasuke-san. Los diez mil que me prometió lo compensan –relamiéndose.

Y las lágrimas acariciaron sus mejillas al escuchar no solo que había sido contratado por el propio Sasuke, sino por el valor que estaba dispuesto a pagar.

Y si su crueldad no fuese suficiente, Sasuke le quitó la peluca, dejando su melena rosa, que con tanto esfuerzo había tapado, al descubierto, como si no le preocupara que ese tipo pudiera reconocerla como nieta de Madara. Luego sintió sus brazos sujetándola fuertemente, haciéndole algo de daño.

-Por tu propio bien, espero que guardes silencio sobre ella y hagas tu trabajo.

-No se preocupe, nuestra casa solo está interesada en el dinero y en el buen sexo. Los problemas personales nos resbalan.

Sakura escuchó como Sasuke suspiraba con fuerza y como sus dedos marcaban fuertemente sus brazos, haciéndole daño.

-Entonces, complácela, lo necesita –empujándola hacia él.

Sakura no pudo hacer nada contra aquella fuerza y caer en los brazos de aquel tipo de cabello oscuro y ojos claros como dos cielos. Era atractivo, lo reconocía, pero no era Sasuke.

Asustada y desesperada de lo que estaba sucediendo, miró a Sasuke, sin importarle ya nada.

-¡SASUKE! ¡POR FAVOR, NO ME DEJES CON ÉL! ¡NO QUIERO! ¡ME DA MIEDO!

-Vamos, vamos, cariño –abrazándola por atrás y oliendo su cuello y su pelo-. Ya verás cómo te hago pasar un buen rato. Te daré todo lo que quieras.

Los vellos de su piel se erizaron al sentir a otro hombre que no era Sasuke, seduciéndola. Mirando a Sasuke, lo encontraba inexpresivo, con la vista en otro lugar y las manos en los bolsillos.

-¡SASUKE! ¡POR FAVOR! ¡SÉ QUE TÚ NO QUIERES VER ESTO! ¡TÚ ME DESEAS! ¡AUNQUE SEA SOLO POR SEXO SIN AMOR, QUIERO VIVIR CON ESO A ESTAR SIN TI!

-Pero para eso me tienes a mí. Ya verás cómo te hago sentir mejor que él.

-¡NO QUIERO! ¡SASUKE ESTO ME DA ASCO! ¡POR FAVOR, LÍBRAME DE ÉL!

Pero Sasuke seguía sin decir nada, y con paso lento, fue caminando hacia la otra habitación que comunicaba con la principal, para encerrarse ahí, y no ver lo que estaba sucediendo.

-¡NO ME DEJES CON OTRO, SASUKE! ¡POR FAVOR! ¡ESTÁ BIEN! ¡NO PENSARÉ EN TI COMO AMANTE! ¡PERO NO ME ABANDONES ASÍ CON OTRO QUE NO DESEO!

-Eso es porque todavía no has visto la maravilla que te puedo hacer –abriéndole el albornoz para introducir sus lascivas manos dentro de ella.

-¡SASUKEEE! –gritando más desesperada y llena de lágrimas.

Y Sakura logró detenerlo, antes de que cerrara la puerta, pero con lo que la chica se encontró fue con una mirada compasiva y una sonrisa triste del propio Sasuke.

-Sé que estás necesitada. Necesitas que alguien te dé calor. Yo ya no puedo darte nada. Entiéndelo, aún eres virgen.

Y con esas misteriosas palabras, Sasuke cerró la puerta, ganando la apuesta de que él le permitiría estar con otra, sin que él hiciese nada.

Sakura no se molestó en querer entender el significado de sus palabras, porque estaba muy dolida de ver cómo Sasuke se la había cedido a otro tan fácilmente.

-Vamos, nena, vamos. Mira, si quieres te dejo que cierres los ojos y me llames Sasuke –girándola para verla-. Así tú y yo felices.

Pero Sakura estaba con más ganas de llorar que de tener una fantasía sexual con quién la había rechazado como pareja y amante.

-Venga, venga, no llores –limpiándole las lágrimas con sus dedos-. Cierra los ojos, como hiciste cuando te imaginaste a tu ex marido follándote.

Sakura abrió los ojos como platos y miró a aquel tipo con confusión, preguntándole cómo sabía eso. Pero lo que obtuvo, fue que comenzara a lamerle el cuello, provocándole asco y repulsión.

-Me lo contó tu primo. Me contó todo para que supiera darte el placer que me ha pagado –acariciándola por debajo del albornoz-. Por ejemplo, él me contó que esto te pone cachonda –llevando la mano femenina hasta su miembro protegido por los pantalones, donde el cuerpo de Sakura la traicionó. Se puso caliente al sentir aquel miembro erecto sobre la prenda y dispuesto a entrar en ella-. Vamos, yo no tengo prejuicios en que pienses que estás teniendo sexo con tu primo. Cierra los ojos, y piensa que yo soy él. Llámame como tú quieras.

Los labios de Sakura fueron devorados por aquel sujeto. Besaba con ferocidad y lujuria. La calentura se fue acrecentando y tan necesitada estaba, que se abandonó al deseo. Cerró los ojos y se imaginó que Kido era Sasuke. Pero…

.

En la habitación contigua, sentado y con una mano portando un nuevo vaso con whisky, donde la botella reposaba encima de la mesa, Sasuke no dejaba de moverse inquieto.

Ardía en salir de aquella otra habitación y romperle el cuello o dispararle a los huevos de aquel cretino que ahora estaba teniendo sexo con Sakura.

Pero no podía ser egoísta.

Tenía que pensar en Sakura.

Si la dejaba con otro era por su bien, para que pudiera salvarse de las llamas del Infierno.

De momento era virgen… virgen en un pecado imposible de ser perdonado… el asesinato.

Ella todavía no estaba condenada por el bien supremo, al contrario que él, donde su historial como criminal competía con el de Wolf y Dog. Crímenes que habían cometido por diversión y placer, y que en ningún momento se habían arrepentido, ni siquiera en el día de hoy.

Quizás, en su caso, solo se arrepentía de uno, pero era porque no sabía que la persona que había asesinado se trataba de su abuelo Sarutobi, el padre de su madre.

Le dio un trago bien largo a su vodka y no tardó en rellenar el vaso.

Ahora ya nada tenía arreglo.

Sasuke miró el vaso medio lleno y lo bailó frente a sus ojos, luego observó la puerta cerrada, y su mente recreó la escena de cuando la había besado bajo el agua, en el parque, en el ascensor y cuando la había visto en el baño dos veces.

Oh sí.

Sonrió arrogantemente.

En todas esas veces se había aprovechado descaradamente, tal como ella le había gritado.

La primera simuló hacerle el boca a boca, porque por culpa del agua, había visto como sus ropas se habían apegado demasiado a su cuerpo. Y ni hablar de la falda. Tenía que besarla o tocarla para satisfacerse.

La segunda, se había sentido contagiado por el ambiente de aquellas parejitas que se daban el lote en el parque. Y la cercanía que tenía con ella, no le había ayudado mucho. Tuvo su oportunidad cuando la había visto asustada de que la policía china los pillase. No dudó en asaltarla y hasta estuvo a punto de metérsela, allí a campo abierto, pero al verla, y recordar lo que podría sucederle a su alma, se detuvo.

En el ascensor, entre sus palabras y sus ganas contenidas, volvió a aprovecharse y a satisfacer su deseo sexual. Pero una vez más, se recordó que ella aún podía salvarse. Que ella no estaba condenada como él, y que no tenía que ser egoísta.

La guinda del pastel, la puso cuando la vio espiándola dos veces.

La primera porque quería verla desnuda. Grabar en su retina cómo era para contentarse estando sin ella físicamente.

Pero la segunda, después de que Ying y Yang se fuera, preocupado de que tardara tanto en el baño, y queriendo aprovecharse de verla desnuda otra vez, había abierto la puerta del cuarto de baño, encontrándose con la mejor de sus vistas. A ella, a Sakura, masturbándose, pensando en él.

Su amiguito de ahí abajo, que se había visto interrumpido y sin ser saciado, no pudo reprimirse y él no pudo evitar dejarse llevar.

Apretó los dientes para calmar esa excitación que volvía a crecerle. Sin embargo, de ahora en adelante, sería su pan de cada día.

Él dejaría que otro hombre la tocara, mientras él fantaseaba con ella.

Dio otro gran sorbo y mirando el vaso, sonrió con arrogancia.

-Eso no quita que mate a todos esos maricones por tocar lo que es mío.

Sí.

Ella era suya en sus fantasías.

Pero físicamente, ya no lo sería jamás.

Eso sí, tendría que andarse con cuidado y que ella no descubriera sus asesinatos. No quería que viera lo realmente molesto que estaba y ceder al pacto que había hecho.

-Es lo mejor para que no caiga en el Infierno, como yo y el resto de nuestra familia. Ella tiene que salvarse e ir al Cielo. Se lo merece.

Repentinamente, escuchó como la puerta se abría lentamente. Con los ojos extrañados, Sasuke pasó a estar desconcertado a ver allí la silueta de Sakura con el albornoz blanco abierto y lleno de sangre como su piel.

-Sakura, ¿qué…? –levantándose, pero años de asesinato, le hicieron percatarse de que aquella sangre no provenía de ella. A un lado, y aunque tenía muy poca visibilidad, veía a alguien tirado en el suelo. No tuvo que acercarse, para ver el resto de aquel cuerpo y lo que le había pasado. Sus ojos negros volvieron a enfocarse en Sakura que a través de esa sangre, se veían sus lágrimas mojando sus mejillas, su cuerpo tembloroso y una pequeña navaja, que desde luego jamás había visto. Soltó una gran bocanada de aire, y como si el cuerpo le pesase, Sasuke se sentó cansado-. Sakura, ¿qué has hecho?

-Te dije… que… no quería… -balbuceando como si tuviera miedo y estuviera frente a un juicio donde podrían condenarla a la tortura eterna- Le dije… que no quería… Él me besaba… no como tú… Me tocaba… no como tú… no… no lo hacía como tú… Le dije que… que no quería… Me estaba… violando… Tú… Tú no… Tú no… viniste… Entonces… Yo le vi… él tenía una… -medio en shock, Sakura recordó cómo había visto aquella navaja en uno de los bolsillos de Kido, y sin pensar en nada, lo había cogido y…- Yo… Yo… -presa del pánico, soltó aquella arma y se agarró la cabeza, con la cordura recordándole la atrocidad que había cometido- Yo… -tenía miedo. Mucho miedo.

-Sakura –escuchó cómo la llamaba con un tono casi dulce. La chica levantó la cabeza, viendo de nuevo esa sonrisa triste-, ¿qué has hecho? –volvía a repetirle, donde Sakura solo lloraba y sentía un sabor amargo en su boca y que necesitaba echarlo para afuera-. Ahora me has quitado la única razón que tenía para no controlarme.

Sakura lo miró confusa.

-Ven aquí.

La invitación con los brazos abiertos dándole el espacio para que lo invadiera, fue algo que no se lo pensó dos veces. Lo necesitaba. Necesitaba su cuerpo para desahogarse, para llorar por haber hecho algo tan inmoral e imposible de solucionar.

Echándose a su cuerpo, Sakura explotó en lágrimas, mientras hablaba entre balbuceos y era consolada por las manos y los besos de Sasuke.

-Yo no quería… pero tú me dejaste…

-Lo sé. Lo siento –quitándole aquel albornoz ahora manchado de sangre, para tenerla desnuda y a su disposición. En ningún momento, dejó de tocarla y de besarla. Al igual que una droga que no puedes tomar por problemas con la ley, ahora se sentía que él era la ley y que podía tomarla sin que nadie le dijera nada.

-Yo… yo… Quería que me tomaras… -buscando su rostro para besarlo directamente y sentir la tranquilidad a través de aquellos besos desesperados que lograban que abandonase la realidad de donde estaban y se centrase solo en él.

-Y lo voy hacer –sentándola bien, donde su intimidad húmeda chocaba contra sus pantalones apretados-. Ahora mismo.

-Yo solo… te quería a ti…

-Lo sé –dijo entrecortadamente, aplastando sus senos con sus manos.

-Me dejaste con otro… Y yo…

-Y no volveré a hacerlo jamás –le prometió con un beso largo e intenso, donde sus lenguas chocaban, peleándose por entrar en la cavidad del otro.

Con esa promesa, Sakura se arrimó todo lo que pudo contra él, donde los pantalones de él, le molestaban demasiado. Su intimidad totalmente húmeda y palpitante, clamaba el pene de él. Con sus manos, y sin abandonar el beso, las dirigió a la cremallera para sacárselo. Estaba tan desesperada, que no podía esperar un segundo más. Pero la pasión, hacía que sus manos fuesen patosas, así que Sasuke, igual de deseoso que ella, acudió en su rescate, y Sakura se lo dejó, mientras ella se encargaba de intentar desabotonar su camisa y tener sus pectorales al descubierto.

Pero al igual que la cremallera, le resultó complicado. Y cuando Sasuke la levantó para acostarla contra la mesa, tuvo que dejar a medias su labor. Y por fin lo sintió dentro de ella.

Había sido brusco, pero de tan mojada que estaba, no le había dolido nada. Es más, hasta soltó una sonrisa feliz.

Sasuke sacó su miembro del todo, para volvérselo a meter de golpe y fuerte, para que lo sintiera. Y así lo hizo por tercera vez.

-¡Mierda! –masculló. De tantas veces que había tenido que aguantarse y de tantas veces sin tener sexo con ella, que ahora que por fin la tenía, no había podido controlarse y se había vaciado en ella.

-Está bien… -dijo Sakura con la respiración entrecortada y feliz de sentirle dentro de ella-. Solo no me apartes… -con el miedo aún de lo que había hecho y lo que había pasado.

-Ya te dije –acercándose a ella-, que no pienso abandonarte jamás. Ahora tú y yo somos iguales –y comenzó a besarla, pero esta vez con pausa y dulzura, como si a a través de ese beso, estuviera consolándola.

Sasuke volvió a cargarla y sentándose, la sentó encima suya. Comenzó a acariciar sus costillas, su pelvis, sus piernas y su amiguito se sintió motivado de nuevo.

Separándose de ella, se quitó la camisa, ligeramente manchada de sangre, a causa de la sangre que tenía Sakura. Luego se movió un poco, y con sus piernas y con la ayuda de Sakura, se quitó los pantalones y los calzoncillos.

-Pero aunque este cuerpo te pertenezca, debes ganártelo. Yo moldeé el tuyo a mi antojo –lamiendo un resto de sangre que tenía cerca del pezón, poniéndolo erecto al instante-. ¿Serás capaz de hacerlo?

Entre lágrimas, asomó una gran sonrisa y lo abrazó con fuerza.

-Eh, eh, eh… que ahora estoy cachondo y con ganas de follarte, no para consolarte. Así que deja los sentimentalismos cuando hayamos terminado.

-Lo siento… -separándose para verlo más feliz que nunca-. Es solo que… con todo lo que hemos pasado… lo que me hiciste… lo que me ocultaste… que me dejaras con otro… -pero sus labios fueron cerrados por un dedo masculino.

-¿Qué te dije? Las palabras después. Ahora quiere que me demuestres si eres mi hermana o una simple aprendiz que todavía le queda mucho por aprender.

Y en respuesta a esas palabras, Sakura lo besó largamente. Guió las manos masculinas a su feminidad, para que introdujera sus dedos dentro de ella, mientras que ella se dirigió a su pene para darle el mismo placer que él le estaba dando con sus manos.

Así estuvieron un buen rato, dándose placer, hasta que ambos volvieron a explotar. Pero la noche aún no había terminado y ellos tenían mucho que recuperar.

Durante toda la noche y hasta bien entrada la mañana, estuvieron haciendo el amor, donde hartos de la silla, se habían transportado hasta aquella gran cama, donde continuaron hasta que Sakura quedó inconsciente.

.

Sakura despertó cuando se escuchó un sonido estridente y bastante conocido, el maldito móvil de Sasuke. Al menos se sentía aliviada, porque estaba acostada en la cama y tenía como almohada el pecho de su amante y su cabello acariciado dulcemente por él.

-Sí. A las cinco abandonaremos el hotel. Asegúrate de que no haya nadie en nuestro campo de visión, Yang –y cortó la llamada, para ver el rostro de Sakura, encontrándola despierta-. ¿Ya estás despierta?

-Sí. Aunque podría dormir más –acomodándose mejor en su pecho aún adormilada.

-¡Hn! No me extrañaría. Esta vez me he pasado un poco contigo.

-Llevábamos mucho tiempo sin hacerlo y necesitaba algo de caña para olvidarme de todo lo que había pasado. Recuerda que fui yo quién te pidió que me dieras con todo.

-… -él no dijo nada.

-Oye, Sasuke-kun –volviéndolo a llamar cariñosamente y mirándole preocupada-, entonces, eso significa que ahora somos pareja, ¿no?

-Creí que eso había quedado claro al metértela por todos los agujeros que tienes. ¿O es que quieres que te vuelva a llenar de semilla blanca?

El recuerdo de cómo la había llenado una y otra vez, hizo que se pusiera completamente colorada, y mirara hacia otro lado avergonzada.

-Bueno… pero tú dijiste que me deseabas… y no escuché que me querías mientras lo hacíamos… que vamos, con tal de estar a tu lado, esas cosas no me importan mucho –sí que le importaban, pero si así era Sasuke, pues se contentaría.

Su mentón fue cogido para que el Uchiha la besara dulcemente y al separarse, le dijo aquellas mágicas palabras.

-Claro que te amo, Sakura.

Y Sakura sintió que ya podría morir en paz. Se acostó sobre su pecho nuevamente, donde podía escuchar el latir de él.

-A partir de ahora, ya no habrá más secretos entre nosotros, ¿verdad?

-Hn –contestando afirmativamente.

-Entonces, dime la verdad y sé sincero, ¿Karin y tú…?

-Que no –respondió hastiado-. Esa mujer es incapaz de calentarme, por mucho que se restriegue.

-¿De verdad que no pasó nada entre tú y Karin? –volvió a preguntar insegura-. Porque ella me dijo todo lo contrario.

-Y después de todo lo que hizo, ¿aún le crees? –preguntó casi con burla.

-Es que… -bajando la cabeza- Escuché como gemía cuando entró a tu habitación…

Pero no pudo terminar ya que se vio asaltada por Sasuke, quién colocándose encima, le sonrió prepotente. Cogiendo su móvil, activó la grabadora de sonido.

-Deberías escucharte para saber cómo gime alguien cuando tiene sexo conmigo.

.

Ahora sí que estaba machacada. Sasuke se había encargado de rematarla, al demostrarle cómo gemía cuando alguien tiene sexo con Uchiha Sasuke. Y aunque escucharlo había sido vergonzoso, de tan cansada estaba, que no se molestó en ponerse nerviosa. Solo en seguir tirada en la cama, a la espera de recuperar la energía con el medicamento llamado sueño.

Es que no solo había sido el sexo desenfrenado y duro que había tenido con Sasuke, sino lo poco que había dormido las dos noches anteriores, que no tenía ganas de levantarse hasta el día siguiente. Todo lo contrario a su querido primo, que se sentía fresco como una lechuga, y ya vestido con su traje de pantalón chaqueta, como buen líder que era. Mientras que ella, espatarrada en la cama, con la mezcla de ambos fluidos por todas partes. Incluso había sangre suya por culpa de que Sasuke quería experimentar zonas nuevas. Se había divertido de lo lindo con su culo. Y bueno, ella también.

-Venga, tenemos que largarnos y regresar a casa.

Regresar a casa. Se repitió mentalmente.

Sí, es cierto. Aquel burdel por el que había sentido repugnancia y miedo, se había convertido en su verdadero y único hogar. Y estar con Sasuke, Sora y Rin, era para sentirse dichosa al vivir con gente que realmente apreciaba y del cual era correspondida.

-No puedo. ¿No podrías cargarme? –preguntó como si fuera una niña pequeña y caprichosa.

-¿No te parece que llamaríamos la atención? –alzando una ceja.

-Es que… de verdad que me duele todo… no solo el culo… -dijo con ojitos de cordero degollado.

Y como no era de esperar, el sonido de la puerta, arruinó que Sasuke concediera su deseo, haciendo que Sakura farfullera molesta.

-Quizás esto te motive –le dijo con una sonrisa misteriosa, abriendo la puerta, donde allí aparecía Tenten con una sonrisa y un gran paquete en sus manos. Sasuke lo recogió y con él se acercó hasta Sakura. Curiosa y sin importarle que Yang la viera desnuda, dejándole que volase la imaginación de lo que Sasuke y ella habían hecho, gateó entusiasmada para saber lo que Sasuke tenía para ella. Al abrirlo, sus ojos y su boca casi formaron una o-. ¿Qué me dices, Rose?

.

Otro soplido y a punto de tirarse de los pelos. Así es como se sentía Uzumaki Naruto.

Había estado tan cerca de Sakura, que al final se le había escapado al imbécil de Madara. No se supone que era una personalidad que hasta los del Dead Moon se meaban sobre sus pantalones con su sola presencia. ¿Cómo era posible que esos tres locos hubieran logrado recuperar a Sakura como si nada? ¿Cómo era posible que hubieran escapado, cuando habían estado no solo el Akatsuki sino la policía china y japonesa persiguiéndoles? Ah sí, eso se debía al vídeo que alguien había colgado de la novia de Koga, que a saber cómo era posible que estuviera en manos del Dead Moon.

Pero, lo que más le extrañaba, era que, según la información recibida ni Dragon ni su Sakura había estado con ellos, en aquella persecución. Daba a entender, que ellos se habían ido por otro lado, pero en ningún momento visionaron personas sospechosas en el aeropuerto para que pudieran salir del país. Incluso habían puesto sobre aviso a la guardia costera, por si por locuras de la vida, decidieran salir del país en barco.

Eso significaba una cosa, ellos aún estaban en la ciudad. La pregunta era, ¿dónde?

De pronto, Naruto escuchó un grito de dolor, y que si la memoria no le fallaba aquella voz se trataba de…

-¡SAKURA-CHAN!

Y metiéndose al peligro por una calle estrecha y abandonada, sin pensar en lo que podría encontrarse, Naruto siguió corriendo hasta encontrar a la fuente de aquel grito.

Naruto dejó de correr al localizar a la persona que había gritado. Sus ojos estaban abiertos como platos y la sorpresa se reflejaba en su expresión.

No estaba equivocado.

Delante de él, estaba ni más ni menos que Sakura, su Sakura, pero…

-Cuánto tiempo sin vernos, Naruto –le dijo ella como saludo.

Su voz, sin duda era la de Sakura, no era nadie disfrazada como ella. Pero verla con ese traje negro y ceñido de pantalón exageradamente corto y botas altas, con un largo abrigo, donde en un brazo llevaba un brazalete con una rosa roja dibujada, le chocaba. Ella nunca vestía de negro, salvo cuando habían sido los funerales de su hermana y su abuelo. Siempre había dicho que le gustaba ir de colores alegres, porque el negro le recordaba la muerte de toda su familia.

¿Sería que había sido obligada?

Aún así, no encajaba. Porque aunque estaba vestido de negro, era un modelo elegante, hasta le daba la impresión que caro y la verdad es que…

-¿Qué? ¿Te gusta el modelito? –exhibiéndolo, dando una vuelta para que lo viera completamente, dejando a Naruto más alucinado.

…y la verdad es que estaba guapísima, y eso no se debía solo al traje. Había algo en ella distinto y que la hacía verse bella. Incluso más bella que Hinata.

Naruto negó con la cabeza por lo que había pensado, y no pudo evitar sentirse culpable por haber traicionado a Sakura. A su amada, Sakura. Pero, la carne es tan irresistible, que Sakura pedía más de lo que podía darle. Él no estaba preparado para esas cosas, sin haber tenido antes algo de práctica.

-¿Qué pasa, Naruto? Pensaba que eras un cansino parlanchín –dijo burlonamente- ¿O es que estoy tan guapa que te quedaste sin habla?

-Eh… Sí… Estás increíble, Sakura-chan –respondió todo sonrojado, sobre todo al mirarle el ligero escote que tenía ese extraño chaleco que portaba. Aunque Sakura no fuese de pechos grandes, eso no significaba que no tuviera una delantera normal y corriente. Y aquel top o lo que fuese, parecía que se los había agrandado-. Estás guapísima –repitió, sintiéndose muy extraño.

-Gracias –contestó ella con una sonrisa muy natural-. Es un regalo que Sasuke-kun me hizo para conmemorar mi nuevo cargo en el Dead Moon.

Naruto se quedó congelado ante lo que había escuchado.

La cara de su marido, hizo que Sakura pusiera una cara inocente y juguetona.

-Hala, ¿no me digas que no sabías que ahora pertenezco al Dead Moon? Claro –asintiendo-. Has estado muy ocupado follándote a Hinata, que te has olvidado de mí.

Y ahora el rojo cubrió las mejillas del Uzumaki, así como a ponerse nervioso. Era cierto que había mantenido relaciones con Hinata, pero era porque necesitaba a alguien más tranquila y calmada, no a una fiera que pedía demasiado en su primera vez. Pero, claro, si lo afirmaba, perdería a Sakura por siempre, y por mucho que la hubiera traicionado, en el fondo la amaba y no quería que el Dead Moon la engañara con sus trucos sucios para luego asesinarla.

Y además, ¿cómo lo había descubierto? ¿Sería acaso que Dragon u otro del Dead Moon lo había visto y lo había usado para apartar a Sakura de su lado?

Aunque le disgustaba mentir, tenía que hacerlo para poder recuperarla.

-¡Eso no es cierto…!

-¡No mientas! –cortó ella, abandonando su sonrisa y asomando una actitud furiosa y hasta intimidante-. Te vi muy bien como se la metías, y en la misma cama que dormíamos.

-Sa… Sakura-chan…

-Pero, ¿sabes? Ahora ya me da igual –colocando las manos en los bolsillos-. Ahora ya me das igual. La verdad es que si te atraje hasta aquí, antes de marcharnos fue por algo muy importante –Naruto se sobresaltó. Entonces, la voz de antes había sido provocada por ella a propósito, para atraerlo-. Es para anunciarte que de ahora en adelante ya no soy ni Sakura Haruno, ni Sakura Uzumaki, sino Sakura Uchiha, o lo que es lo mismo, Rose, la tercera integrante del Three World y mujer de Dragon, es decir, de Sasuke-kun.

A cada palabra, Naruto se iba quedando más alucinado. Todo lo contrario a Sakura que lo había dicho con tal orgullo, donde no se notaba que fuese dicho de forma forzada o algo similar.

-¿Qué…? ¡¿Qué estás diciendo, Sakura-chan?! –rugió Naruto fuera de sí- ¡¿Cómo que integrante de una organización?! ¡¿Cómo que mujer de Dragon?!

-Él me conquistó y me dio un cargo importante en el Dead Moon –explicó breve y sencillamente.

-¡¿HAS OLVIDADO QUE DRAGON ES SANGRE DE TU SANGRE?! ¡ES TU HERMANO, POR EL AMOR DE DIOS!

-Mira tú. Por una vez coincidimos el usuratonkachi y yo –dijo la voz de Sasuke detrás del rubio burlonamente-. Te lo dije, Sakura, somos más hermanos que primos.

Naruto se dio la vuelta viendo a uno de sus enemigos mortales, su aura fuera de sí se incrementó hasta niveles insospechados y automáticamente llevó su mano a su pistola, pero un disparo cerca de su figura se lo impidió, dejándole congelado, sin creerse que la persona que lo había hecho fuera…

Con la boca temblando y viendo la sonrisa de regocijo de Sasuke, no tenía duda. La autora había sido…

-Como se te ocurra tocarle un pelo a Sasuke-kun, te mato, Naruto.

Lentamente y sintiéndose dentro de una horrible pesadilla, Naruto se fue girando y viendo cómo Sakura tenía en sus manos un arma pequeña pero que aún se veía el humo salir de ella.

-Sa… ku… ra… chan…

-Diles a todos que no pienso permitir que ni tú, ni mi abuelo ni nadie, nos volváis a hacer daño. Y eso incluye a esa tipa que mandó el Akatsuki para hacerme la vida imposible.

-¿Karin? –dijo Naruto sin pensar en lo que decía.

-Ahh, parece que el usuratonkachi la conocía –dijo Sasuke más divertido.

-Y conociendo a esa zorra, se habrá tirado a todo el cuerpo de policía –murmuró más irritada, sabiendo que no solo la había traicionado con una mujer, sino con dos, haciendo que se sintiera más insignificante como mujer-. ¿Qué, Naruto? ¿A ella también te la follaste cuando se te abrió de piernas?

Y nuevamente sonrojo que delataba su culpabilidad.

-Desde luego… No sé cómo esperas que vuelva contigo si me pones los cuernos –caminando, pasando por su lado, para situarse al lado de Sasuke, el cual éste no tardó en rodearla con su brazo a modo de protección-. Al menos, Sasuke-kun ni Dog-sama, ni Wolf-sama se dejaron seducir por una tía barata como lo es ella. Vosotros dais penas –escupió con desprecio.

-Sakura-chan, no lo entiendes… yo

-¡¿Qué no entiendo?! ¡¿Qué me pusieras los cuernos?!

-¡Eso fue porque tú pedías algo que yo no podía darte de momento! ¡Me ponía nervioso!

-No te preocupes usuratonkachi, que yo no me puse nervioso cuando le hacía lo que me pedía. Es más, superé sus expectativas.

Y esas palabras le irritaron tanto que tuvo deseos de intentar coger de nuevo su pistola, pero Sakura aún tenía su pequeña arma en la mano, y ser disparado por ella era realmente chocante y doloroso.

Desesperado, viendo que solo podía recuperarla con palabras, intentó que ella razonara.

-¡Sakura-chan, abre los ojos! ¡Estás con alguien que te traicionará! ¡Que te matará cuando no sirvas para nada! ¡Ya no es la primera vez que lo hace! ¡Incluso asesinó a tu familia! ¡A tu abuelo!

-Estás equivocado –respondió inexpresiva-. Mi familia fue asesinada por aquel que apoyas. Y aunque Sasuke-kun haya asesinado al abuelo Sarutobi, él no sabía quién era realmente, de lo contrario, no lo habría matado. Por eso tampoco me matará a mí a la mujer que ama, sobre todo cuando tengo a su hijo creciendo dentro de mí.

Y con esa revelación calló a Naruto, dejándolo con los ojos abiertos como platos. Como si lo hubieran disparado, cayó al suelo de rodillas con la mirada puesta en la nada.

-Vamos, Sasuke-kun, no puedo esperar a cumplir con lo que le prometí a esa zorra asquerosa. Oh, lo olvidaba. Naruto haz algo de provecho en vez de tirarte a toda mujer que se te abra de piernas, y recoge el cadáver que hay en el hotel Estrella. Cuando Sasuke-kun me enseñe a asesinar cómo es debido, procuraré no dejar rastro.

Y eso impactó más al rubio, que no hizo el amago de detenerles. Solo escuchar cómo el sonido de sus pasos se alejaba más y más, así como el hecho de que Sakura jamás volverá a su lado.

Jamás…

Jamás…

Jamás…

Jamás…

Una vocecita en su interior empezó a colarse y a decir una frase incoherente una y otra vez, hasta que acabó siseándolas. Y posteriormente, con los dientes bien apretados, la susurró en alto.

-Te mataré Dragon y a tu hijo también. Sakura-chan es mía.

.

Gracias a las pelucas y la ayuda de Ying y Yang, Sasuke y Sakura junto a ellos, estaban de regreso a casa en el primer avión que despegaba a Japón. Habían reservado todo el compartimento de primera clase, por lo que no tenían a nadie que los molestara.

Sakura no dejaba de mirar con algo de tristeza por la ventanilla, como los edificios altos de Hong Kong se iban perdiendo en la distancia. Había pasado tantas cosas en una ciudad desconocida, que todavía le parecía irreal. Lo peor había sido descubrir lo que su abuelo había hecho. A sus padres, a su hermana y sobre todo a su abuela. Le costaba imaginar lo que ella había padecido durante años.

-¿Cuándo ibas a decirme que estabas embarazada? –dijo de pronto Sasuke, interrumpiendo sus pensamientos.

-¿Eh? –Sakura abandonó de mirar el paisaje, para ver cómo Sasuke la observaba serio y molesto. De reojo vio como Ying y Yang seguían a lo suyo, como si las conversaciones ajenas no les interesaran.

-¿Por qué tuve que enterarme mediante un usuratonkachi que estabas esperando un hijo mío?

-Ah, no, no, no lo estoy. Eso fue un farol que le solté para burlarme de él –respondió asomando la lengua tras haber hecho una travesura.

-Ah –respondió casi decepcionado.

Su actitud llamó la atención de la pelirrosa.

-¿Te hacía feliz que estuviera esperando un hijo tuyo? –le preguntó mirándolo detenidamente y contenta.

-Ya te lo dije hace tiempo. Mi vida cuelga de un hilo. Quizás me queden cuatro o cinco años de vida. Necesitaré descendencia que me sustituya.

-Pero, eso es lo mismo que dejarme sola –dijo ella medio triste.

-Ya deberías saber que la inmortalidad no existe –respondió serio.

-¡Pero sí poder estar más tiempo juntos! –decretó ella.

-Pero no hay nada que hacer.

Ella regresó a su asiento deprimida. Su felicidad no había durado ni un minuto. Y aunque ya debería saber que la vida de Dragon era corta, ella no quería pasar unos escasos años feliz. Quería llegar a la tercera edad junto a él. Si su abuelo había llegado con todo su historial, ¿por qué ellos no? Ahora mismo tenían todo lo que él poseía, y quizás…

-Investigaré y te buscaré una cura –dijo de repente sorprendiendo a Dragon.

Ahora sí llamó la atención de Ying y Yang, demostrando que aunque se mostraban desinteresados, tenían la oreja bien puesta.

-Soy su nieta de Sakura, la única mujer que tuvo más de una carrera y una prodigiosa mente, que hizo que nuestro abuelo se sintiera interesado.

-Para lo que le convenía –reconoció el Uchiha con una mueca.

-Pero eso no quita que tuviera una mente brillante, y seguro que en sus programas habrá algo que nos ayude.

-…

-Sasuke-kun, a mí también me haría feliz tener un hijo contigo, pero saber que solo lo tendré porque te vas a morir muy pronto, eso me hará desgraciada. Así que hasta que no te cure, no tendré ningún hijo tuyo.

-¿Y si hay uno creciendo ahora mismo? –le preguntó, recordándole la noche que habían pasado, donde en ningún momento habían usado protección.

Sakura suspiró con fuerza y regresó a su sitio, colocando sus manos sobre su vientre.

-Entonces, me apresuraría para curarte antes de que nazca el niño.

Conmovido por esas palabras, Sasuke le cogió de la mano, entrelazándola.

-Está bien. Después de que le patees el culo a Karin y usemos los programas de nuestra abuela para controlar el mundo, dejaré que me trates para vivir juntos… los tres juntos.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

La verdad es que cuando comencé con el borrador de este capítulo, no recordaba muy bien lo que había escrito anteriormente (con la mente colapsada de trabajo, estudios y cosplay, ni recordaba lo que había hecho el día anterior). Así que cuando cogí mi block y mi boli y me senté en la cafetería de la biblioteca, la escena empezó a surgir, hasta que llevando bastante, me percaté que esa escena ya la había escrito. Aunque la que había hecho era más ampliada y más candente. Como me daba pena no aportarla, decidí hacer este cambio.

Por otro lado, el nombre de sexboy Kido, lo saqué de la novela de Sakura Hiden. Iba a usar el de Shin, pero tras el final del Gaiden, cambié de opinión.

Como veis, esto ocurriría antes del capítulo anterior, así que en el siguiente, seguiríamos donde lo finalicé y que sería ya con el capítulo 17, un capítulo que ya tengo escrito en el borrador, así que si queréis que actualice rápido, dependerá de vosotros.

Por otro lado, ¿Sakura, embarazada? Si lo está o no, eso es algo que no diré y que no cambiaré, porque enlazará con lo que continuará después.

Y bueno, que la historia sigue. El Dead Moon tomará el control del mundo, pero…

Ahí dejo el adelanto del siguiente capítulo. Así que nos vemos, muy pronto.

'Atori' – BPS - Begodramon