CAPÍTULO DEDICADO A LAS PERSONAS QUE ME DEJARON REVIEW Y QUE FUE POSIBLE SU RÁPIDA ACTUALIZACIÓN:
L.I.T, Little witch Sam, Antotis, Viridiana, evy, gaiaspink, Maricel
Capítulo 17: Desesperación
La cara que les había quedado a todos era la misma. Asombro, estupefacción y sin poder creerlo.
Tras haber escuchado esa declaración de boca del propio Dragon, dicho con un orgullo indescriptible, los aliados del Dead Moon habían mirado a la pelirrosa… o más bien, a Rose quién tenía una sonrisa zorruna, como si el viaje a Chiba la hubiesen mal influenciado.
Y en cierta manera, así era.
Había estado con el hombre más peligroso del planeta, donde hasta el Dead Moon tenía que ir con cuidado al tratar con él.
Por lo poco que sabían, aquella chica era sobrina de un sujeto que había matado a sus padres. También era prima de un tipo que había usado a su hermana mayor para después deshacerse de ella. O eso habían dicho en la televisión. Más tarde descubrirían que todo eso no era más que una simple falacia. Y aún les faltaba por contar a Sasuke, la guinda del pastel, y que desconocían cómo había sucedido, pero los aliados del Dead Moon tenían claro que el tercer líder había convertido a Rose en una Dragon dos punto cero.
Sin embargo, jamás se hubieran imaginado que llegase como pareja del líder más joven, cuando éste había declarado que ella tendría una posición idéntica a la de Takeru e Inuyasha. El puesto de hermano o hermana de uno de los líderes del Dead Moon. Aunque era una posición que estaba casi al mismo nivel que el de Cyber y Fox, no era lo mismo que ser la mujer de uno de los líderes o lo que era lo mismo, ser una Three World, que tenían un poder por debajo de los líderes, pero por encima de todos, sin excepción.
En otras palabras, Sakura… o Rose, tenía el poder para hacer lo que quisiera, ordenar la ejecución si lo deseara, como por ejemplo el de las VIP que tantas veces le habían hecho la vida imposible. Ya había hecho la amenaza antes de que apareciera Madara, que no sería raro que corriera la sangre ahora mismo.
Acojonadas con esa idea, y sin querer que las metieran en la lista de cómplices del último plan de la pelirroja, se separaron de Karin inmediatamente. Ésta miró nerviosa y furiosa como incluso, Kagura la dejaba sola ante el peligro. Estuvo a punto de soltarle de todo, pero antes de que pudiera hacerlo, probó el duro piso. Sakura, culpable de ello, la había pisoteado bruscamente, manteniendo su pie sobre su cabeza, poniendo algo de fuerza de vez en cuando.
-Te dije que cuando estuviera encima de ti, me las pagarías –dijo orgullosa con su pie todavía en su cabeza, donde no le importaba haberle roto la nariz o quién sabe qué, pero no le importaba. El daño que ella le había hecho, era mucho más mayor. De repente, avistó el cuchillo y con su pie le aplastó más la cabeza-. Yang, te importaría coger ese cuchillito de carnicería tan interesante.
La susodicha se movió del lado de Dragon para acatar su orden sumisamente.
Sakura cogió el cuchillo que Yang le ofrecía y con una sonrisa malévola, dejó de pisar la cabeza de cabeza de Karin, para cogerle de los pelos y obligarle a que estuvieran cara a cara. Muchos se sintieron aliviados de no estar en el lugar de la pelirroja. La tercer integrante del Three World venía con ganas no solo de guerra, sino también de venganza.
-¿Qué se supone que ibas a hacer con esta baratija?
Lo decía con el arma tan cerca de su rostro, que Karin temía que la rozara, abriendo una grieta de sangre en su delicada mejilla.
Desesperada, miraba a todos buscando ayuda con la mirada, pero las VIP y los aliados incondicionales del Dead Moon estaban tan asustados que ninguno de ellos tenía el valor suficiente para intentar detener a esa bestia de cabellos rosas que no se detendría ante nada, a no ser que Sasuke se lo pidiera.
Karin lo miró, donde estaba en el centro de las Fuerzas Especiales quiénes eran los únicos que se mantenían inexpresivos, mientras que Dragon se reía divertido con los brazos cruzados, como si estuviera viendo un buen espectáculo.
-Dime Karin –seguía Sakura, obligándola a que le prestara atención-, ¿de dónde sacaste el cuchillo? ¿Te lo dio mi generoso abuelo? ¿O acaso fue la policía japonesa? ¿Acaso no viniste como espía por orden de ellos para deshacerte del Dead Moon?
Los que desconocían que Karin era una espía, se quedaron petrificados, donde los murmullos comenzaron a rondar entre ellos, entendiendo porque había sido la única en tener el valor de seducir a los tres líderes, aunque había resultado ser un total fracaso, todo lo contrario al resto de varones aliados del Dead Moon, incluyendo a los tres guardaespaldas.
-No. Creo que esto no te la dieron ellos –continuaba Sakura disfrutando del poder que tenía y del que nadie podría detenerla. Había aguantado tanto de lo que le había hecho, que se las iba a devolver por duplicado-. Creo que esta baratija fue comprada con el poco dinero que te dan como puta. Porque aunque disfrutas acostándote con todo tipo de hombres, poco te pagan, ¿verdad? –Karin la miró airada y desafiante, lo que provocó que Sakura le estampara la cara contra el suelo- ¡¿VERDAD?! –obligándola a que le respondiera con una afirmativa, asustando más a todos los presentes, dando las gracias a cualquier divinidad por no haberse metido nunca con la pelirrosa.
-Vamos, Sakura, no te pases –le dijo Sasuke entre risas, por lo que sonaba muy poco convincente.
-¡¿Qué no me pase?! –repitió Rose mirándole con los ojos en blanco-. ¡Sabes perfectamente que esta zorra me las hizo pasar canutas! ¡Y no solo a mí! ¡Sino también a Sora y a Rin! Pero ahí contó con ayuda de ciertas personas –siseando la última frase y mirando a ciertas VIP, que se retrasaron asustadas-. ¡Ellas nos han jodido hasta llegar a lo extremo y según la política del Dead Moon esto se merece la ejecución pública! –mirándola con tanta maldad acumulada, que parecía ser la misma que poseía Dragon en sus ratos de furia. Al instante, Sakura se percató en la cantidad de veces que eran perdonadas y con una idea en mente, se encaró con Sasuke toda rabiosa- ¡¿O solo porque fue tu puta que te muestras indulgente con ella?! –cuestionó celosa.
-¡Hn! ¿Yo, indulgente? –soltando una gran carcajada-. Creo que ya deberías saber la respuesta a esa pregunta –Sakura sonrió satisfecha y volvió a centrarse en querer hacerle daño a Karin-. Pero no podemos perder el tiempo con esa traidora –ahora Sasuke se volvió más serio-. Más importante es activar inmediatamente los programas que le robamos al abuelo.
Sakura lo meditó y frustrada, soltó bruscamente a Karin, dejándola en paz, por el momento.
Como si todos los aliados que habían estado en su contra, tuviesen miedo de las represalias que pudiera hacerles Rose, le abrieron un camino hasta Sasuke con la cabeza bien gacha, con la esperanza de que no se acordara de sus caras y así poder vivir en paz. Aún por encima, como iba acompañada de Tenten, una de las Fuerzas Especiales, experta en armas, era como ver a Rose acompañada por un arma viviente.
Cuando Sakura llegó junto a Sasuke, ésta se colgó de su brazo y le plantó un beso delante de todos, dejándolos asombrados y a algunos de las Fuerzas Especiales abochornados por presenciar semejante escena.
Desde su sitio, Karin apretaba los dientes con fuerza. No solo veía al último tesoro arrebatado por esas mosquitas muertas, sino que aquel acto afectuoso era como una declaración silenciosa de que Dragon era propiedad de Rose y que cualquiera que intentara arrebatárselo pasaría por encima de su cadáver.
Lo que Sakura ignoraba, es que pese a la lección que le había dado a la pelirroja, ésta aún estaba dispuesta a hacer lo que sea para cumplir con su objetivo, aunque le fuera la vida en ello.
Cuando se separaron, Karin rugió aún más rabiosa y con más deseos de matarla al observar que aquella zorra le había mirado de reojo, sonriéndole triunfal. Y más triunfal se sentía cuando Sasuke le había rodeado la cintura con el brazo, arrimándola a él y caminando hacia la sala de vigilancia, seguidos de las Fuerzas Especiales.
Después de que desaparecieran, nadie se atrevió a decir palabra. La tempestad que había venido había sido tan poderosa, que algunos aún se recuperaban de lo que había sucedido, así como a reflexionar sobre lo qué hacer de ahora en adelante. Y la mayoría tenía claro lo qué: No traicionar bajo ninguna circunstancia al Dead Moon.
Karin miraba a todos los integrantes del Dead Moon, donde parecían pensarse seriamente sobre qué lado estar. Eso hacía que todo su plan de poner a todo el mundo en contra de los líderes se fuera al traste. Tendría que volver a dejarles claro que la relación incestuosa que mantenía el líder más joven, podría perjudicarlos moralmente con la posibilidad de que les ordenara para que ellos hicieran lo mismo.
-¡Tenía razón! ¡Los líderes están a favor de algo tan abominable! ¡Por favor! ¡Qué asco ha sido ver como dos hermanos se meten la lengua!
Pero nadie pareció apoyarla, sino todo lo contrario, la miraron como un bicho raro, como si fuese ella lo abominable.
-¿Qué pasa? –preguntó nerviosa-. ¡Hasta hace un momento, todos estabais en contra de las relaciones incestuosas porque puede perjudicarnos como ha pasado con Gaara y la puta de Temari!
Temari estuvo a punto de saltarle a la yugular por soltar semejantes mentiras, pero Gaara la detuvo.
-¿Es verdad que eres espía del Akatsuki y de la policía japonesa? –preguntó Henry con recelo.
Las miradas desconfiadas la envolvieron, de tal forma que sentía que todos estaban contra ella.
¡Maldita pelo chicle!
¡Todo era por su culpa!
-¡Y qué si es así! –espetó con la verdad. Mentir sería inútil-. ¡Además yo voy a mi bola! ¡Si estuviera de parte de esos gilipollas hace tiempo que les habría informado de la guarida del Dead Moon!
-Entonces, ¿cómo es que el Akatsuki capturó a Rose-sama? –preguntó Hakudoshi mostrando su respetos hacia la última intrigante del Three World.
-¡Eso no fue cosa mía! –y era verdad. Pero dada la fama que se había construido, resultaba imposible que la creyeran.
-¡Pero sí el querer matar a Phoenix-sama, Heaven-sama y Rose-sama! –soltó Miyako imprudentemente, aún protegida por Ken.
-¡Cállate lame culos! –le gritó la pelirroja con una mirada tan feroz que hizo que Miyako se agarrara con más fuerza a Ken, temiendo que sacara un segundo cuchillo- ¡Solo eres una puta cobarde que no tiene huevos para nada! ¡Solo para que te la metan por delante y por detrás!
El comentario fue más que ofensivo, pero Karin aún tenía más que decir, y no solo a la chica de gafas.
-¡¿Y vosotras qué?! –dirigiéndose al resto de VIP-. ¡También sois unas putas cobardes que solo buscáis protegeros vuestro asqueroso trasero! –levantándose, como si así tuviera más fuerzas- ¡Incluso tú Kagura! ¡Eres patética! –soltó decepcionada de que la VIP con la que más afinidad tenía para deshacerse de aquellas tres, la dejase tirada.
-¡¿Y qué querías que hiciera?! –era cierto que se había asustado, temiendo correr el mismo destino que Karin, sobre todo cuando ella también había participado muy activamente en la destrucción de aquellas tres muchachitas sin gracia.
-¡Coger el cuchillo cuando estuvo en el suelo y clavárselo a la pelo chicle! –exclamando fuera de sí.
Kouji junto a los demás guardaespaldas tomaron nota de que a pesar de lo que había sufrido la pelirroja, no había aprendido, sino que al contrario, ahora era un peligro andante mucho mayor y dispuesta a todo.
Las cámaras del local estaban activadas, por lo que el resto de líderes que estaban en la sala de vigilancia tendrían que estar escuchando lo que Karin decía.
¿Por qué no salían y mataban a aquella loca psicópata?
¿Por qué habían dejado que ella les lavara la cabeza a los aliados, antes de que Dragon llegara? ¿Sería porque habían visto que el líder más joven estaba cerca y confiaban en él para que detuviera una posible traición conjunta?
Aún así.
Lo que Rose había dicho era cierto.
¿Por qué Dragon y los otros líderes sabiendo lo que Karin era y lo que había hecho a sus queridas mujeres, perdonaban a aquella pelirroja?
Kouji no podía evitar pensar que quizás la razón era porque ellos también habían sucumbido a la carne, y les resultaba imposible matarla.
Eso significaba que ellos también habían caído en el embrujo de aquella mujer.
-¡Tú estás loca! –escuchó como Kagura seguía discutiendo con la malherida Karin, que pese al daño que había recibido, el ver cómo su Dragon había escogido a Sakura, le había dado fuerzas para erguirse- ¡¿Cómo voy hacerlo con Dragon-sama presente?! ¡Me habría matado al instante!
-¡Si vamos a morir igualmente! –sin duda, Karin había perdido el juicio al hablar de esa manera. En serio, ¿por qué los líderes no hacían nada para detenerlo? ¿De verdad que habían caído en la tentación?- ¡Al menos aniquilar nuestro objetivo con nuestras propias manos! –y más peligro en aquella pelirroja, donde ya los guardaespaldas querían tomar la política del Dead Moon por sus manos y encerrarla. Si sus líderes no hacían nada, ellos como fieles guardaespaldas, harían el trabajo, aunque tuvieran que hacerlo con los ojos cerrados para librarse del hechizo seductor que ella usaba- ¡Es que no os dais cuenta! –dirigiéndose a todos los aliados- ¡Si el Akatsuki sabe de nuestro paradero, eso significa que la policía también lo sabe! ¡Pronto estarán aquí para matarnos! ¡A todos! ¡No va a dejar cómplice con vida! –si nadie iba de estar de su parte, al menos sembraría el pánico.
Y lo consiguió.
Una sonrisa zorruna se dibujó en sus labios, al ver cómo todos se ponían blancos y queriendo marcharse de aquel local.
Los guardaespaldas maldijeron internamente a Karin, donde ahora tenían que ocuparse de tranquilizar al personal, en vez de encargarse de Karin. Pero la situación era descontrolada. Nadie escuchaba las palabras tranquilizadoras que ellos intentaban decirles. Estaban más enfocados en querer coger la puerta y huir por patas.
Un disparo de advertencia detuvo a la multitud presa del terror.
Asustados, se giraron, encontrándose con Cyber con su arma apuntando hacia arriba, con una sonrisa divertida y despreocupada. A su lado, y con los brazos cruzados aburrida, se encontraba Fox.
-Vamos, vamos, no seáis extremistas. Aquí no va a correr sangre –dijo Ryo tomándose la situación a cachondeo.
-No sé yo. Mejor deshacernos de estos cobardes y buscar nuevos aliados –dijo esta vez Ruki.
-Lástima querida, pero no puedes hacerlo. No sin el permiso de mi primito y los otros –le recordó Ryo sin abandonar su sonrisa profident.
-¡Bah! ¡Se están volviendo unos blandos! –mirando hacia otro lado frustrada.
Ver la controversia en la pareja era ver también su despreocupación en la posibilidad de que la policía junto al Akatsuki, y quién sabe quién más, pudieran aparecer mañana o quizás, en unas horas para destruir toda la organización del Dead Moon.
¿Acaso eso significaba que eso no iba a pasar?
Y como si Ryo leyera sus mentes, les habló como si estuviera dirigiéndose a un público estúpido que no se enteraba de lo evidente.
-¿Acaso pensáis que mi primo y los demás son tan idiotas y no han pensado en ello? ¡No os preocupéis! –restándole tanta importancia que todavía no se creían que no fuera a pasar nada-. Y tú querida –dirigiéndose ahora a Karin-, deja de causar mal rollo. Asustas a estos pobres hombres y a las hermosas doncellas que necesitan la protección de su príncipe.
Ruki soltó una mueca de repugnancia total ante las palabras de Ryo.
-Qué ganas de vomitar –escupió Ruki asqueada.
-¿Qué te parece –continuaba el primo de Wolf como si se le hubiera ocurrido una brillante idea- si te tomas la noche libre? Ruki ha rechazado pasarla conmigo, así que estaré solito en mi suite –mirando de reojo a su novia, la cual no se había inmutado-. Vaya, ¿es que ni eso te pone celosa, Ruki? ¡Qué se le va hacer! –haciéndose la víctima- ¡Pero bueno! –animándose de inmediato, donde estaba claro que lo único que estaba haciendo era simple y puro teatro- ¡Mientras los niños están ocupados haciendo los preparativos, podéis tomaros todos la noche libre! ¡Vamos! ¡Vamos! –dando palmadas como si fuera un profesor de guardería ante niños pequeños para que obedecieran de buenas maneras lo que les había dicho- ¡Aprovechad mientras los niños grandes están jugando a los videojuegos!
-¿Desde cuándo estás al mando? –preguntó Ruki con una ceja alzada.
-Desde que mi primito me dijo que fuera a calmar a esa fiera pelirroja y que tranquilizara a todo el personal.
-Creo que eso no fue lo que dijo exactamente.
-Bueno, callar a la pelirroja y que todo el mundo se fuera a sus habitaciones hasta nueva orden. ¿Qué diferencia hay?
-Pues que Yamato te lo dijo como si fuera Terminator y tú lo has dicho como si fueras Miliki.
-Pero mira, me han hecho caso sin protestar –señalando a los aliados, que regresaban a sus habitaciones, incluidas las VIP con Karin detrás.
Si Cyber estaba en lo cierto, eso significaba que no tenían que preocuparse por la llegada de la policía. Y los aliados no querían ser tachados de traidores cobardes y sufrir la ira de los tres líderes. Por su parte, las VIP se marchaban para hablar sobre lo qué hacer de ahora en adelante. Sora y Rin eran reservadas en su puesto como Three World, pero Sakura estaba dispuesta a lanzarles la puñalada si veía algo sospechoso. Y Karin sería la primera en recibirlo. Por el momento se había salvado, pero el juego aún no había terminado. Tendrían que ir con cautela y pensar en otra estrategia para deshacerse de las tres mujeres de la discordia.
Ruki tras soltar una mueca desinteresada también se dirigió a su habitación en silencio.
-Espera, Ruki –corriendo hasta alcanzarla. Ahora que había cumplido con su cometido, tenía que intentar convencer a su novia de pasar la noche juntos-, ¿de verdad que no quieres pasar la noche conmigo? Mi primito y los demás no nos necesitan para proteger el fuerte. ¿Por qué no aprovechamos la noche para relajarnos? –pasando la mano por su cintura, pero fue rechazado con un movimiento de cadera.
-No se supone que invitaste a esa pelirroja.
-Oh, venga, ya sabes que fue para meterme contigo –volviendo a intentar colocar su mano en su cintura.
-¡Eres un retorcido! –apartándola esta vez con la mano- ¡Y déjame en paz!
-Venga, no seas así –pasándole esta vez brazo por el hombro-. Vamos a mi habitación o a la tuya. Dónde quieras, me vale a mí también. Podemos jugar a que yo soy tu esclavo y tú mi ama.
-¡Qué me dejes en paz! –apartando al borde de la paciencia aquella insistente mano de su cuerpo- ¡Solo quiero dormir!
-Pues te canto una nana, mientras te doy un abrazo de oso –insistía Ryo sin rendirse.
-¡Antes te mato!
Y Ryo rió ante su amenaza como si no la tomara en serio.
Desapareciendo de la gran sala, ahora solo quedaban los tres guardaespaldas junto a Ken, Miyako, Temari e Izumi.
Ryo había llegado como mensajero de los líderes y con palabras burlonas y despreocupadas, había conseguido calmar el ambiente e incluso a la loca de Karin. Algo que Izumi no entendía. ¿Sería a causa de la invitación que Cyber le había hecho y que ahora Karin lo tendría fichado como objetivo a conseguir?
Pero si Ryo había declarado que estaba de broma, ¿por qué se había retirado sin protestar? ¿Acaso tendría algún nuevo plan en mente?
Sea como sea, ya no era de su competencia.
Miyako había ganado muchos puntos para convertirse en la futura guardaespaldas de Phoenix-sama. No sabía la razón, pero Miyako había actuado como espía de Karin, vigilándola día y noche, y enfrentándola cuando Karin había puesto a todos los aliados del Dead Moon en contra de sus líderes.
¿Quién iba a decir que esa parlanchina cobarde tendría tantas agallas?
Y no era solo lo que había hecho con Karin.
Phoenix-sama le había confesado lo sorprendida que se había sentido cuando la vio encarándose con Mimi, cuando ésta había pretendido atentarla.
Ver cómo Temari felicitaba a Miyako por su valentía, le provocaba rabia. Y que ella respondiera nerviosa que aún no se creyera lo que había hecho y lo que le podía haber pasado, dando como consecuencia que se desmayara como si estuviera dentro de algún acto cómico más rabia le daba.
Ken se había encargado de cogerla y excusarse con ella de que ahora necesitaba descansar, para que estuviera preparada para su posible futuro cargo.
Izumi escuchó cómo alguien soltaba un rugido molesto y de reojo vio a su novio Kouji, culpable de esa acción. Aunque Ken no lo había dicho con segundas intenciones, eso había molestado a Kouji y también a ella. Pero, tampoco es que se comportara ingenuamente, creyendo que Wolf-sama le daría el cargo a Miyako como guardaespaldas de Phoenix-sama, ya que Miyako había hecho grandes proezas que el máximo líder la vería capacitada para el puesto.
Y mientras que ella estaría relegada a ser una prostituta para siempre.
Izumi agachó la cabeza dejando escapar el aire. Su vida estaría destinada a abrirse de piernas a todo aquel hombre que quisiera pagar por sus servicios de forma eterna. Y Kouji tendría que seguir aguantando las ganas de matar a todo aquel hombre con el que se acostaba en contra de su voluntad.
Casi tuvo ganas de llorar por esa mierda de vida que tendría y de la cual no podría hacer nada.
Tuvo su oportunidad, pero no había hecho nada para ganárselo.
Si al menos hubiera hecho algo para demostrar su capacidad. Pero, ¿el qué? Simplemente se había ocupado de cuidar el aspecto de Phoenix-sama sin hacer nada en especial.
Si se lo contara a Kouji, seguro que la regañaría por no haber hecho algo más que cosas superficiales.
Repentinamente, se lo encontró observándola con cierta compasión y pena, y tras cinco segundos no pudo seguir mirándolo a los ojos. Bruscamente, la dirigió hacia la triunfadora de aquella competición, desplomada, en brazos de Ken, y que se dirigía para disfrutar de un merecido descanso.
Izumi maldijo la suerte que tenía.
Apretando los puños no pudo evitar pensar con rabia.
Miyako era imprudente por naturaleza.
Ella era débil si la comparaban con ella.
Y además, ella no tenía a su novio como guardaespaldas, pudiendo tener alguna ventaja sobre ello.
Sonrió con ironía.
Y aún así, Miyako le había ganado.
-¡Tenemos que hacer algo con esa zorra de Karin! –bramó Temari de repente, sorprendiéndola.
-Creo que lo mejor será es vigilarla –dijo Gaara con su rostro inexpresivo.
-¡Es que lo que ha dicho fue una falta de respeto hacia nuestros líderes! ¡Sobre todo a Dog-sama que es el fruto de la unión de dos hermanos! –clamó Jaken orgulloso del nacimiento de su líder- ¡Tiene suerte de que él no estuviera delante que la mataba sin contemplaciones!
-Sea como sea, Gaara tiene razón. Tendremos que vigilar a Karin –aconsejó Kouji-. Realmente no entiendo cómo es que Wolf-sama, Dog-sama y Dragon-sama no la castigan como es debido y permitan que siga haciendo de las suyas.
-¡Es verdad! –apoyaba Jaken más extrañado que Kouji.
-Siendo ellos, seguro que tendrán algo en mente –dedujo Gaara.
-Pues espero que sea algo bien grande y gordo, porque esta vez se ha pasado tres pueblos –dijo Temari resentida.
Izumi escuchaba lo que decían, dándoles la razón simplemente con la cabeza. Ella no se había visto atacada y el único enfrentamiento que había tenido con Karin, había sido cuando había intentado seducir a Kouji. Pero ahora, sus aspiraciones eran altas y peligrosas.
Y tenía la corazonada de que Karin no se había retirado con el rabo entre las piernas, sino que estaba preparando su siguiente movimiento contra el Three World y eso conllevaba a que Kouji podría estar en peligro al protegerlas.
Podría hacer como Miyako y convertirse en una espía para averiguar cuál sería su próximo plan.
Pero, ¿y si la descubría?
Se rió por lo bajo.
Si a Miyako no la descubrieron cómo iban a descubrirla a ella que era más cuidadosa.
Pero…
Ahora Karin estaba en modo agresivo y de supervivencia. Seguro que estaría más atenta a lo que le rodeaba.
Recordó el cuchillo que había tenido a sus espaldas y que de no ser por Rose-sama, hubiera ocurrido una tragedia.
-Sin embargo, insisto en que vigilemos a Karin. No podemos permitir que algo malo les pase a los líderes ni al Three World.
Al escuchar las palabras de su novio, Izumi se percató de lo egoísta que estaba siendo. Su novio y la propia Miyako cumplían su misión por la seguridad de aquellos que le tenía que prometer fidelidad, a diferencia de ella que solo pensaba en la seguridad de Ken y en ganar la competición para largarse de esa vida de prostituta.
Se sintió mal.
Con razón Miyako le había ganado, cuando tenía todas las cartas de perder.
Lo mejor era decirle a Wolf-sama y a Phoenix-sama que abandonaba el puesto por considerarse no merecedora de ello, alegando que Miyako era mejor candidata que ella.
Al menos, quería hacer algo por el bien de la persona que debería haber protegido con más esfuerzo.
Pero antes de decírselo a los altos mandos, tendría que hablarlo con Kouji.
Seguro que se sentiría decepcionado, pero esperaba que la comprendiera. Ella se había equivocado en la forma de cómo ser una buena guardaespaldas y ya no había forma de arreglarlo.
Angustiada y desesperanza, se movió para dirigirse a Kouji y comentarle su decisión, pero antes de que pudiera hacerlo, se escuchó la melodía de su móvil.
Izumi suspiró.
La llamada había hecho que ganara tiempo y que reflexionara un poco más sobre lo que iba a decir y poder intentar hacer algo por Phoenix sin que fuera egoísta.
Pero, ¿qué?
Estaba en blanco respecto a eso.
En su cabeza solo estaba:
¿Qué diría Kouji si le decía que abandonaba la competición?
¿Se sentiría decepcionado?
¿La comprendería?
¿Se desharía de la rival?
Él más que nadie, deseaba que ella ganara para apartarla de esa vida. Por Koichi, por ella, que Kouji estaba dispuesto a cualquier cosa. Incluso había lanzado alguna que otra indirecta en contra de Ken y Miyako, solo para que ellos quedaran mal a ojos de los líderes.
Pero tras lo que Miyako había hecho, dudaba que los líderes siguieran pensando mal de Inoue o incluso de Ichijouji.
-¿Nos necesitan con urgencia? –clamó Kouji apresuradamente dirigiéndose hacia los otros dos líderes.
La expresión de Kouji lo decía todo. Un imprevisto muy grave había ocurrido. Y debía ser realmente grave, porque le había dicho a Izumi de forma apresurada y en bajo, antes de despedirse.
-Estate atenta a lo que pueda ocurrir a Phoenix-sama o las demás.
Izumi pestañeó extrañada.
¿Qué no se supone que Ryo había dicho que todo estaba controlado?
¿Sería posible que se produjera un error de cálculo y que la policía estuviera cerca?
Pero no obtuvo respuesta a sus preguntas, ya que Kouji se marchó corriendo junto a Gaara y Jaken, quedando Temari y ella preocupadas.
-Vigilaré a Karin –dijo Temari de repente-, por si ella tiene algo que ver en todo esto. No podemos permitir que nada les pase a nuestros líderes y al Three World, significaría el fin de la organización.
Izumi vio como Temari cerraba los puños frustrada. El fin de la organización significaría no solo perder a los altos cargos, sino también a los guardaespaldas, es decir su hermano Gaara. Ella también quería ayudar en lo que fuera necesario, aunque fuese pequeñito. Y eso era algo visto por Izumi. Y antes de que pudiera decir nada, Temari se fue corriendo en dirección que habían tomado las VIP, sin preocuparse del peligro que pudiera tener.
De esta manera, Izumi quedó completamente sola sin poder hacer nada para ayudar.
¿Seguir a Temari?
Le daba miedo que Karin la descubriera y la matase.
Tembló aún con la idea del cuchillo a punto de apuñalar a Ken y a Miyako.
Habían tenido el milagro que los había salvado.
Pero ese milagro no duraba eternamente.
Y eso es lo que le daba miedo.
Era más fuerte que Miyako, pero no tenía el valor suficiente para encararse con alguien tan peligroso como era Karin.
Qué irónico resultaba.
Y ahora, ¿qué debía hacer?
.
MOMENTOS ATRÁS…
La llegada de Sakura a la sala de vigilancia causó una alegría descontrolada en la pequeña Rin, quién había saltado de la comodidad del regazo de Sesshomaru a los brazos de la pelirrosa, abrazándola con fuerza y sintiéndose feliz de tenerla de vuelta sana y salva. Sakura al principio se sintió sorprendida, pero después sonrió cariñosamente correspondiendo a su abrazo y a sus palabras afectuosas.
Fueron pocos segundos cuando la última integrante del Three World sintió una mirada fija sobre su persona. Al buscarla, se encontró con los ojos rojos de Sora, quién a diferencia de Rin no compartía la misma felicidad, sino que se encontraba seria y hasta molesta.
A Sakura le vino el recuerdo de la última vez cuando estuvieron juntas y no había sido muy agradable, precisamente. Habían discutido muy fuerte, terminado con una bofetada por parte de la pelirroja. Y aunque jamás se lo diría, se la había merecido.
Aún así…
Sora se levantó ignorando las palabras divertidas de Ryo de que faltaban las palomitas para ver la futura guerra entre mujeres, obteniendo un codazo inmediato por parte de Ruki. El ambiente era demasiado notorio para que hasta las Fuerzas Especiales miraran a sus líderes, esperando qué hacer. Pero todos ellos se encontraban inexpresivos.
Sakura apartó a Rin para acortar la distancia que había entre ella y Sora.
Estaba claro que Sora aún tenía algo más que decirle.
Pero…
Aún así…
Con el cejo fruncido por parte de Sakura.
¡Plaf!
Bofetada de Sakura hacia Sora.
Las Fuerzas Especiales fueron los únicos junto a Ryo que se quedaron boquiabiertos ante esa inesperada acción.
-No vuelvas a pegarme –aún así, aunque se hubiera merecido la bofetada que Sora le había dado, no consentía que nadie le pegara, ni siquiera Sora.
¡Plaf!
Bofetada nuevamente pero esta vez de parte de Sora hacia Sakura.
-Y tú no vuelvas a irte y causarnos problemas –le dijo Sora como reprimenda. Quizás le disgustara golpear a la gente, pero una cachetada era una advertencia para que no repitiese el error cometido.
Y ver la respuesta de Takenouchi era más asombro en las Fuerzas Especiales, y hasta Ruki (quién siempre había pensado que la mujer de Yamato era demasiado pacifista para su gusto) y Ryo, donde éste solo pudo silbar alucinado. Cuando había dicho que iba a ver una guerra de mujeres, lo había dicho de coña, no para que aquellas dos chicas comenzaran a pegarse como si estuvieran poniendo en práctica lo que sus hombres le habían enseñado.
Ya había visto por las cámaras lo que había hecho la chica de cabello rosa, por lo que miedo tenía de que las otras dos, se volvieran en unas Wolf y Dog en versión femenina.
Suficiente tenía con su primito y sus colegas cuando estaban fuera de sí.
Hablando de ellos. Se fijó para ver su reacción, si estaban igual de sorprendidos que ellos, pero se los encontró con los ojos en la pantalla, incluso Sasuke que aunque estaba apoyado en el marco, tenía más interés en lo que aparecía en la pantalla. Y supo porqué lo que aparecía en el monitor era más importante que el que sus mujeres se dieran de hostias. Allí estaba Karin en el centro montando semejante escándalo e inventando calumnias que si no la paraban podría ir a peor.
-Ryo, ve y calla a esa zorra y que todo el mundo se encierre en sus habitaciones si no quieren sufrir por traidores. Y vosotras –dirigiéndose a Sora y a Sakura- dejad ese drama tan absurdo y pongámonos a trabajar –levantándose del asiento principal que permitía poder manipular el ordenador con mayor comodidad para sentarse en una silla aparte y poder observar todo desde la distancia.
Antes de ponerse manos a la obra, Sakura le sonrió a Sora y antes de realizar su cometido, le susurró.
-Cuando tenga un motivo, te la devolveré –rozando su mejilla con su mano.
Sora sonrió también para después decirle.
-Bienvenida, camarada.
Y para no quedar atrás, Rin también sonrió complacida de que por fin estuvieran todas juntas.
Ahora las tres eran Three World y más inseparables que nunca.
Sakura se sentó y en la pantalla principal no tardó en enfocar los programas que le había robado a su abuelo. Solo pensar en lo que había sufrido cuando los había descubierto y cuando su abuelo había aparecido peligrosamente, hizo que se le pusiera la carne de gallina.
Si Sasuke no hubiera aparecido…
-Céntrate –le susurró Sasuke detrás de ella, provocándole un sonrojo y mandando al pozo sin fondo lo que había pasado hace escasos días.
Sakura soltó una gran bocanada de aire y se tranquilizó.
Todo había finalizado con una final feliz, así que ahora tenía que concluirlo con un buen epílogo.
Además, al igual que los escritores que se sienten presionados por sus editores, ella también tenía que ir a contrarreloj, de lo contrario, la policía iría con todo un ejército a la base del Dead Moon y les destruiría a todos, incluidas a Sora, Rin y a ella por convertirse en cómplices del Dead Moon. A Naruto ya se lo había dejado claro, y cuando Koga despertara confesaría que Rin había estado de parte de dicha organización. Eso si la locura no lo llevaba a pensar en algo disparatado y que pusiera la vida de Rin en peligro.
No podía pensar, tenía que actuar.
Poniendo sus dedos en el teclado y con toda la rapidez y agilidad de un ingeniero informático, fue desactivando y desbloqueando todas las contraseñas que le aparecía para poder instalar aquel programa tan peligroso pero certero para darle la carta triunfal al Dead Moon. Fueron segundos lo que le llevó, ante la mirada atónito de los allí presentes, donde Rin se alegraba de no ser la única en sentirse perdida y en desconocer qué era lo que estaba haciendo Sakura. Solo Sasuke mantenía una sonrisa de orgullo de lo que SU mujer era capaz de hacer.
Tras unos minutos donde nadie había dicho nada, Sakura pudo suspirar relajada. Con un click finalizaría la instalación del programa de mísiles. Confiada en ello, le dio a "Enter". Sin embargo, al instante la sonrisa se borró de la cara al ver en la pantalla algo inesperado.
-¿Eso no es un contador? –preguntó Sora en alto quién no entendía por qué había aparecido de repente.
Viendo cómo iba hacia atrás, no necesitaba respuesta de nadie para que afirmaran la respuesta de Phoenix.
Pero, ¿por qué había aparecido? Eso es lo que se preguntaban todos, siendo Sakura la primera, quién estaba confusa.
Intentó quitarlo y usó todas sus habilidades informáticas, pero nada. Vio largamente la pantalla como si allí pudiera encontrar la razón a ese contador hasta que vio una barra pequeña que lentamente se iba llenando de un color azul.
Sakura tragó saliva.
Si eso era lo que creía, la había hecha buena.
-Creo que –aclarándose la garganta, para explicar el contador- que el contador está para que el programa pueda configurarse con este ordenador.
Sintió cómo Sasuke tensaba sus manos sobre la silla, así como a Sesshomaru levantarse como un resorte como si la silla tuviera fuego. El único que se había mantenido inmutable era Yamato, quién seguía sentado de piernas y brazos cruzados con los ojos cerrados y pensativo.
-¿Y eso qué significa exactamente? –se atrevió a preguntar Rin tímidamente pensando que había hecho una pregunta estúpida.
-¡Significa que solo tenemos dos malditos días para poder utilizar el dichoso programa! –espetó Sesshomaru señalando al contador donde faltaban un día, veintitrés horas, cincuenta y ocho minutos y cincuenta y tres segundos.
Sakura se sintió pequeña en su sitio y abandonó el teclado como si hubiera entrado en alguna página con un poderoso troyano. Aquello era por su culpa, por apresurarse y emocionarse. Tenía que haber imaginado que un programa de semejante calibre tuviera su tiempo para que se configurara, sobre todo si había sido creado por su genial e increíble abuela.
-¿No puedes apagarlo? –escuchó cómo le preguntaba Sasuke aún tenso, pero con voz monótona. Se notaba que también quería gritar lo jodido que estaba el asunto, pero la consideración hacia ella estaba triunfando… por el momento.
-No me deja –contestando tan bajito que apenas fue audible-. Tampoco puedo acceder a otros programas de los que hemos robado. Solo a los que están aquí.
-En otras palabras, que si nos fuéramos de aquí, no podríamos trasladar el programa con nosotros y sería arrebatado por quién lo descubriera ¿no? –dijo Yamato tan tranquilo, que no se percató que sus palabras habían provocado el terror en su mujer y en Rin, quién no había tardado en escudarse tras el brazo de Sesshomaru.
-Lo peor de todo, es que quién lo descubra, lo encontrará activo y si es quién yo creo, lo usará contra nosotros –siendo Madara el primero en la lista. Eso significaba un peligro a nivel mundial, de la cual hasta la policía se arrepentiría de dejárselo a ese anciano más psicópata que Karin.
¿Qué podían hacer?
Entonces, Sasuke escuchó el sonido de un mensaje proveniente de su móvil y al verlo, sus ojos se abrieron como platos viendo cómo la situación había empeorado.
-¡Mierda! ¡Kakashi acaba de enviarme un mensaje diciéndome que la policía viene hacia aquí! ¡Estarán aquí por la mañana con varios ejércitos!
Y la situación no podría volverse más desesperada, aunque Yamato seguía sin demostrarlo.
.
La policía había tomado el primer vuelo que salía de China hacia Japón. Tras haber sido informados por Naruto Uzumaki sobre la estadía de Dragon junto a Sakura en el mismo hotel que estaba frente a la organización Akatsuki, habían tomado la resolución de tomar la guarida entre todos los cuerpos policiales asociados al caso. Sabían de su ubicación gracias a Madara. Y sabían que era cierta, porque de ahí habían podido rescatar a Sakura. Ahora solo les quedaba armarse y prepararse para una batalla larga y peligrosa, donde habrían muchísimas bajas.
El Dead Moon no se andaba con chiquitas, por eso, es que contaban con el apoyo del ejército chino, estadounidense y hasta del español. Algunos de ellos eran voluntarios contra la causa.
A Taichi le resultaba insuficiente todos aquellos soldados.
Pues estábamos hablando del Dead Moon y de sus aliados. Desconocía de cuántos serían o qué habilidades tendrían, pero esperaba que la falta de número lo compensara.
Por eso, irían todos, con una estrategia bien elaborada, donde él mismo, como capitán de la policía japonesa, encabezaría el frente.
Solo un poco más y estarían en Japón, preparándose para matar o morir en el intento. Al menos esperaba que Sora siguiera viva y que el cabrón de Wolf no la hubiese dejado vegetal.
Contrario a esos pensamientos justicieros, estaba Naruto quién tendría que competir contra Uchiha Madara para matar al más joven de los líderes. En cuanto el anciano había visto la habitación donde se habían hospedado sus nietos, había soltado una gran pero escalofriante carcajada para luego ponerse fuera de sí, al sentirse doblemente burlado, jurando que no se contentaría con matar a Sasuke, sino que antes lo torturaría lenta y dolorosamente. Sin embargo, aunque clamaba que Dragon era su presa, sorprendentemente, Madara no iba con ellos a Japón. Al contrario, había mandado al supuesto líder del Akatsuki Pein y a la única integrante femenina, Konan a cumplir con el trabajo. Ambos parecían estar dubitativos, y hasta tenían un ligero temor, como si hubiesen estado con el propio diablo.
¡Qué más daba!
Se dijo restándole importancia.
Su objetivo principal era matar a Dragon y con él, a su descendencia. Obligaría a que Sakura abortara y la encerraría en un cuarto oscuro para que meditase sobre lo que había hecho y demostrarle que si quería sexo duro y masoquista, él también podría dárselo.
Ella era suya y por ella hasta había mentido a la justicia.
.
Flash back
-Así que aquí es donde estaban –decía Taichi con un fastidioso suspiro. Lo habían tenido tan cerca, que daba rabia que se le hubiera escapado. Si hubiesen investigado las cercanías, al menos podrían tener al más joven de los líderes como rehén para atraer a los otros dos.
Observando cómo los forenses se dedicaban a sacar a la víctima del escenario del crimen, mientras otros se encargaban de recoger todo tipo de huellas y muestras, Naruto miró asqueado como la semilla masculina no solo estaba en la cama, sino también en otra de las habitaciones de aquella suite.
¡Maldita sea!
Imaginar a SU Sakura con otro haciendo aquello era para vomitar.
-Lo que no entiendo es porque Dragon ha matado de una forma tan vulgar y patosa a un simple sexboy. No tiene sentido –dijo Taichi revisando su informe-. Tampoco me encaja el hecho de que te lo haya cantado a ti, como si se estuviera vanagloriando de haber cometido el asesinato del siglo.
-¡Pues es lo que es! –espetó Naruto. Quizás su mentira no resultaba muy creíble, pero tenía que proteger a Sakura-chan para después ejercer su propio castigo contra ella-. Estaba de patrulla por la zona, escuché un sonido de socorro. Me pareció que era la voz de Sakura-chan y ahí me la encontré y también a Dragon. Tenía a Sakura-chan de rehén. Ella estaba blanca, temblorosa, llorosa y con algunas heridas, mientras que Dragon me restregó en la cara lo que había hecho con ella, ahora que había vuelto a capturarla. Parece que le obligó a hacer ciertas cosas, a pesar de que Sakura-chan se resistió. Y como ella se resistió, pues por eso, Dragon mató a ese pobre hombre. La amenazó con que si no cumplía con lo que quería, otra persona correría la misma suerte –montándose una historia donde dejaba a Sakura libre de culpa y a Sasuke más retorcido de lo que era.
-Puede ser que Dragon haya matado de esa forma, porque estaba más ocupado en querer tener sexo sado con la chica –dijo uno de los oficiales sin ningún tipo de consideración hacia el marido mentiroso.
-¡Oficial! ¡Deje sus conjeturas y siga trabajando sino quiere seguir poniendo multas en la calle! –le reprendió Taichi, compadeciéndose de Naruto, donde imaginarse a la mujer de su vida siendo violada por un criminal debería ser algo vomitivo. Aún así, en su conciencia había algo que no encajaba. Por mucho que Dragon estuviera montándoselo con la chica, era un experto en el asesinato, donde sería capaz de retorcer el cuello de un hombre, mientras estuviera manteniendo sexo con la mujer de turno. Y la puñalada empezaba con la rozadura, inclinada, como si el causante hubiese sentido miedo antes de apuñalarlo.
Una idea asaltó en su cabeza.
¿Y si el culpable era en realidad…?
Naruto viendo cómo Taichi lo miraba seriamente, donde silenciosamente le decía que el culpable no era Dragon era otro… o más bien otra… Nervioso por ello, decidió montarse otra película para cegarlo e incentivarlo para destruir al Dead Moon de una vez por todas.
-Dragon me dijo algo más, no quería decírtelo por respeto hacia ti, pero, es mejor que lo sepas antes de que la semilla se reproduzca –Taichi levantó la cabeza expectante teniendo un mal presentimiento- Dragon ha embarazado a Sakura-chan para tener nuevos soldados a favor del Dead Moon. Parece ser que Dog y Wolf también han embarazado a Rin-chan y a Sora-san.
Kakashi que lejos de trabajar, seguía leyendo su libro favorito, pero al escuchar aquella mentira tan vil, le faltó nada para que el libro le cayera al suelo. No podía decir que esa historia era más falsa que Judas. Sin embargo, sirvió para su fin.
-¡MALDITOS DESGRACIADOS! ¡PARTAMOS AHORA MISMO A JAPÓN! ¡QUE MADARA NOS DIGA DE UNA VEZ DÓNDE ESTÁN! ¡IREMOS HASTA SU BASE Y LOS MATAREMOS A TODOS! –pero a Wolf lo mataría él y también mataría al bastardo que Sora llevaba en su vientre.
.
Naruto observó las nubes blancas que poco a poco le daban acceso a la visibilidad de la ciudad nipona.
Ya estaban en Japón.
Pronto amanecería y comenzaría el día con una larga batalla donde el Dead Moon desaparecería para siempre.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
He de confesar que cuando hice el borrador, fueron cuatro hojas de papel, pero al pasarlo y añadir esto y lo otro se fue alargando el capítulo hasta convertirse en diez páginas de Word.
Me cebé con Karin en esta ocasión, y eso que ahora me cae un poquito mejor (culpa del Gaiden), pero no voy a cambiar el papel destinado en este fic.
Y Naruto parece que junto a Taichi tenemos a Koga dos y Koga tres.
Y bueno, como dice el título la situación se ha vuelto desesperada.
¿Qué pasará?
Pues a diferencia de este capítulo que lo tenía escrito en borrador cuando publiqué el anterior, el siguiente no tengo escrito nada, pero no os preocupéis que tengo en mente sobre lo que hacer. De hecho, todo el fic está en mi cabeza y en mis apuntes (bien protegidos, por cierto).
Pues ya sabéis que depende de vuestros reviews para que actualice lo más pronto posible. Mientras, me iré centrando en el fic sorato (La razón), en el fic sesshrin (Muñeca eterna y maldita) y en el fic sasusaku (Ella es mi nuera). Pero si tengo siete reviews, me pondré con Calles nocturnas al instante para que lo tengáis en los próximos tres días siguientes (o menos) tras recibir el séptimo review.
'Atori' – BPS - Begodramon
