Aviso1: Capítulo sin revisar para tenerlo para este día. Más información en las notas de autora:

Aviso 2:Capítulo con 17 páginas de Word.

AVISO 3: LEMON DOBLE


Capítulo 18: Asalto

-2ª Parte-

Rin se había quedado muda.

Nada que ver en sus primeros días como prisionera, donde solo podía hablar cuando ÉL se lo concediera.

Ella había sufrido un calvario por aquel tiempo, donde hablar no le suponía ningún problema, porque hasta la llegada de Sora y de Sakura, no tenía a nadie con quién charlar de confianza. Tras su llegada, había sufrido numerosos abusos y castigos por parte de ÉL. Una auténtica tortura. Pero nada comparado a lo que había padecido con Koga tanto cuando era niña como cuando se habían vuelto a ver hace unos meses.

En consecuencia, las Fuerzas Especiales del Dead Moon le habían propinado una paliza que, por supuesto, había sido iniciada por Sesshomaru. Había sido tan grande, que por lo que le habían contado, Koga había ingresado en el hospital en estado de coma.

Aunque era un pensamiento cruel, se sentía aliviada al saber que su pesadilla no la molestaría durante un tiempo muy largo o quizás nunca jamás.

Por eso, no solo ella sino que nadie de la organización se esperaba que aquel policía psicópata hiciera acto de aparición. De saberlo, ella misma hubiera suplicado en querer encerrarse con Dog y el resto de los líderes del Dead Moon.

Y ese deseo se hacía más intenso a medida que Koga caminaba hacia donde estaba ella, como si la viera a través de su disfraz. No importaba usar una peluca rubia tan larga como su cabello, con un flequillo que tapaba bastante su rostro.

¿Cómo era posible que caminase hacia ella, como si supiera que era ella?

-Cálmate, Rin –escuchó como le decía Sora o Sakura. No sabía quién, porque estaba en blanco, asustada, acojonada.

En esos momentos, ignoraba cómo Sesshomaru estaba fuera de sí en la sala de vigilancia, deseando romper el muro como había hecho la gente hace años con aquel Muro de Berlín. También ignoraba cómo las hermanas Hyou se encontraban en estado de alerta, donde algunos policías las miraban sospechosas por la tensión y los movimientos extraños que realizaban.

De la humillación sufrida ante los cuerpos policiales del extranjero, Taichi se sentía ahora reanimado. Veía cómo las caras de muchos habían cambiado tras la llegada de Koga. También había visto cómo Koga iba directo y con confianza, donde apostaría su propia vida que la tal Rin estaba en el lugar.

Eso lo motivó y con una sonrisa llena de confianza que sorprendió a todos, dijo.

-¡Volved a investigar el local! ¡Inspeccionad todo hasta el último rincón! ¡Cajones, armarios, camas! ¡Si hay alguna puerta cerrada, derribadla a la fuerza!

Kouji ahora se centró en Taichi. No es que tuvieran nada escondido y que indicara que aquella era la base del Dead Moon, pero aparte de tener que seguir en su papel de empresario indignante, no quería arriesgarse a que encontraran nada raro que les resultara sospechoso.

-¡NI SE LE OCURRA HACERLO! Pero… ¡¿USTED DE QUÉ VA?!

-No se preocupe que ustedes podrán seguir con su fiesta, una vez que esto haya terminado –dijo cruzándose de brazos-. Ya sea en la cárcel o en el otro mundo.

-¡¿Me está acusando de cómplice del Dead Moon?! –preguntó con los ojos en blanco- ¡¿Y EL OTRO?! –dirigiéndose a Koga- ¡NI SE LE OCURRA ACERCARSE A MIS INVITADOS! –exclamó como acto de desesperación para que no se acercara a Rin, donde paso a paso se acercaba más a ella.

El susodicho se detuvo y con unos ojos que destilaban odio, lo amenazó.

-Si Rin está aquí, seré yo mismo quién te mate.

Y Rin ya no podía ocultar más su espanto, deseando huir sin pensar en las consecuencias. Si escapaba, dejaba entrever la evidencia. Y había tanta policía que no podía escapar, aunque fuese una poderosa kunoichi.

Su respiración entrecortada se hacía más evidente. Ya no atendía a los susurros de Sora y Sakura que le pedían nerviosas que se tranquilizara. En medio de aquel silencio sepulcral, solo se escuchaba su respiración irregular y por mucho que ellas la escondieran con su cuerpo, Koga seguía avanzando hacia la dirección en la que se encontraba.

Tragando saliva ambas chicas veían como los aliados del Dead Moon y las Fuerzas Especiales se ponían tensos y dispuestos a iniciar una batalla en la que estaban seguros de que no saldrían vencedores, sobre todo si los tres líderes no estaban presentes.

Y en medio de esa tensión donde estaban seguro que esta vez no podría engañar a la justicia, Izumi se soltó del brazo de Kouji para correr hacia donde estaba Koga. Todos pensaron que era para detenerlo, aunque sería complicado, teniendo en cuenta la determinación del pelinegro. Pero hubo sorpresa en los rostros, siendo el de Kouji, el que tenía la cara completamente desencajada al verla colgándose de su brazo.

-No sea así con mi marido. Comprenda que está muy nervioso. Si quiere yo misma lo acompañaré hacia donde usted desee.

¿En qué demonios estaba pensando la rubia Orimoto?

¿Acaso era alguna estrategia para quedar bien a ojos de la policía y que la protegieran?

¿O acaso tenía algún plan oculto?

Pero, ¿qué plan? Si prácticamente lo estaba llevando al matadero. Solo estaban Sora y Sakura como última barrera para que encontrara a Rin.

Algunas VIP comenzaron a tomar aquella medida para salvar sus culos, porque en cuestión de segundos, las balas saldrían de aquellas pistolas, rifles y demás armamento que desconocían por completo.

-¡No lo necesito! –empujándola bruscamente contra Sora y Sakura, desvelando la presencia de la muchacha que había estado escondida.

¡Ya estaba!

Koga ya había encontrado a la chica causante de esa respiración irregular.

Algunos ya tenían la mano preparada en sus armas escondidas, pero antes de que pudieran desvelar lo que realmente eran, se detuvieron al avistar a Koga tan confuso, como si la fuente del horror hubiera desaparecido mágicamente. Miraba hacia todos los lados, como si hubiera despertado de algún trance y no supiera donde se encontraba.

Y aunque había visto a Rin directamente, él la había contemplado como si fuera una completa desconocida.

-¿Qué pasa, Koga? –preguntó Taichi con un mal presentimiento.

-Ya no la siento –contestó el aludido, mirando de un lado hacia otro como Rockefeller.

-¿Qué no la siente? –cuestionó el oficial estadounidense- ¿Qué significa esto Yagami? ¿Acaso ese joven tiene algún poder místico para sentir a la gente o qué? –agregando con ironía y lleno de vergüenza de que confiara en lo que le parecía un lunático perdido.

-¡Déjese de bromas, comandante! ¡Usted ha escuchado lo mismo que yo! ¡La respiración entrecortada de una joven! ¡Solo existe una joven que sienta tanto miedo por mi colega y esa es Rin! ¡La presa cautiva del Dead Moon!

Sora tenía los ojos agrandados de la impresión. Tal y cómo hablaba, parecía conocer la enfermedad obsesiva que Koga tenía por Rin. Y aún así, permitía que tal relación peligrosa se concediera.

Sintió rabia.

Decepción, pero sobre todo…

¡Desprecio!

Por otro lado, algunos se dieron cuenta de ese detalle, que había llamado la atención de Koga, donde habían averiguado que no es que tuviera un sexto sentido con la joven, sino que se dejaba guiar por el miedo que la joven dejaba escapar a través de su voz.

Sin embargo, inexplicablemente, incluso para los tres líderes que veían todo a través de la pantalla, Rin había dejado de tartamudear de miedo y terror.

¿Qué había pasado?

La miraron donde no paraba de frotarse la mano como si de repente le doliera horrores.

-¡Era lo que me faltaba! –exclamó el comandante a punto de soltar una carcajada mientras dejando caer los brazos a ambos lados- ¡Por dios, capitán! ¡Si nos fiamos por una estupidez esa, entonces mi hija sería la tal Rin porque hasta ella se sentiría intimidante ante esa mirada de loco que tiene!

-¡Koga no está loco! –defendió ahora Naruto, aunque no tuviera argumentos.

-¡Tiene razón! –apoyando ahora Sango, aunque ella no sabía la verdad que ocultaba Koga y le extrañaba las palabras de su capitán, defendería a su colega ciegamente- ¡Usted no sabe lo que mi colega ha sufrido a manos del Dead Moon! ¡Ha estado ingresado en coma y es un milagro que haya despertado! ¡Compréndalo!

-¡¿Me está diciendo que ese hombre acaba de salir del coma, muchacha?! ¡Dios mío! ¡Es una vergüenza como funciona la policía japonesa! –espetaba con tanta decepción que ya no quería oír nada más-. ¡Creen a un magnate que ha cometido atrocidades y se ha refugiado en China! ¡No se presenta como apoyo cuando tiene un nieto que supuestamente desprecia! ¡Y ahora apuestan por un hombre que psicológicamente pueda tener secuelas tras despertar de un coma! ¡No sé que dirán los otros generales europeos, pero por lo que respeta a mí, mis hombres y yo nos vamos! ¡Hablaré con el presidente en persona si hace falta, para decirle que Estados Unidos jamás volverá a ayudar a los japoneses en su batalla contra el Dead Moon!

-¡Pero…!

-¡Comandante Spencer! –llegaba una mujer que debido a las ropas tan distintas entre los que portaban los estadounidenses y los japoneses, parecía indicar que era de algún batallón europeo. El número de estrellas en el lado derecho de su chaqueta verde oliva, indicaba también que tenía un alto rango en su ejército- ¡Los Akatsuki han aprovechado para escapar!

Los ojos azules del oficial Spencer se abrieron como platos y luego se fijó en Taichi, donde ya tenía más razones para no seguir cooperando con los japoneses.

-¡Esto ya es el colmo! ¡Comandante Bermúdez usted y su ejército hagan lo que quieran, pero nosotros nos vamos de este país que no sabe ni vigilar a dos personas! –aunque Pein y Konan habían venido como apoyo para ir contra el Dead Moon, eso no significara que los ejércitos, principalmente el japonés, confiara en ellos. Había sido el propio Taichi ante los altos oficiales de los otros ejércitos, quién había comentado la necesidad de vigilar a la pareja Akatsuki por si acaso. Y había sido él, quién había insistido en que fueran de su propio ejército para que realizaran esa labor.

Y ahora, no solo sus temores se habían hecho realidad, sino que sus propios hombres habían fallado, dejándole humillado por tercera vez. Primero, la supuesta burla de Madara al darles una información errónea. Luego, Koga al perder de vista el sentido de Rin. Y ahora, sus hombres al dejar que la pareja Akatsuki se fugara, sin poder retenerles y que hablaran con la auténtica verdad.

-Lo siento, capitán Yagami, pero me parece irrisorio lo que nos ha hecho –expresaba con más calma, a diferencia del comandante Spencer que no dejaba de gritarle como si estuviera frente a los típicos soldados que solo entraban para tener un trabajo y vivir la buena vida, sin vocación alguna- ¡El ejército español también se retira de la misión! –dirigiéndose en alto a los hombres españoles que pudieran estar dentro del hotel.

Con el ejército español y estadounidense fuera, el ejército francés hizo lo mismo, de forma que ahora solo quedaba el japonés, donde todos los hombres observaban con compasión a su capitán.

Y aunque sus hombres habían seguido hasta el final en investigar el lugar por segunda vez, se encontraron con lo mismo que en su primera investigación, ninguna pista.

Con los ánimos por los suelos y sin motivación alguna, eso hizo que los aliados del Dead Moon cantara su victoria hacia sus adentros.

Todavía no estaban muy seguros de cómo se habían salvado, pero ya lo hablarían una vez que estuvieran verdaderamente a salvo.

-Exijo una demanda por invasión del lugar sin permiso oficial –pidió Kouji, donde la victoria no podía ser más redonda.

Yagami lo miró con odio, tomando todo el resentimiento contra él y le pidió a Sango que le diera las señas necesitadas para que el maldito chulito de mierda como lo denominaba para sus adentros, pudiera demandarles para que se quedara a gusto.

Por ahora, no quería saber nada más de ese maldito lugar. Se dio la media vuelta malhumorado, donde Naruto le decía alucinado su decisión de dejar así las cosas, sin hacer o decir nada. Pero tan cabreado estaba, que no quería hablar con nadie.

Lo habían humillado.

Se sentía derrotado.

Por ahora, solo quería meterse en el coche patrulla y descargar su rabia e ira en casa, en solitario y con la bebida.

De repente, se tropezó con una de las invitadas a la fiesta. La mujer que había estado atrasada, se había acercado voluntariamente aunque no sabía Taichi por qué razón, ya que se había interpuesto en su camino pero sin decir ni una palabra, como si tuviera miedo de decir algo que podría empeorar su estado.

Resoplando fastidiado, siguió su camino rodeándola.

-Para ser un capitán de la policía, se rinde muy fácilmente –dijo finalmente.

La mujer vio como Taichi se detuvo, pero no la miró, sino que siguió con los ojos en el frente.

-¡Lo he perdido todo! ¡Así que ya me da igual ser o lo que le pase!

Y continuó su camino dejando a la mujer boquiabierta.

Poco a poco los policías fueron abandonando el local, donde tras asegurarse que estaban completamente fuera del radio visual y auditivo, y que no habían insertado alguna cámara o chip raro que pudiera delatarles como aliados del Dead Moon, se sintieron aliviados.

Jaken el más nervioso y alterado de todos, fue inmediatamente a romper la pared para que sus líderes pudieran salir, mientras que las Fuerzas Especiales rodearon a sus respectivas protegidas.

El tema de lo que la llegada de Koga había podido ocasionar estaba en boca de todos. Y la gran mayoría se centraba en Rin, sobre cómo había dejado de seguir atemorizada.

-Es que se sentía tu respirar agitado. Creo que es por eso que ese lunático pudo ir directa hacia ti –explicaba Sakura- Tú también te diste cuenta, ¿verdad, Sora? –dirigiéndose hacia la pelirroja, la cual se quitaba la peluca negra con una mirada ausente.

-¿Eh? Sí… -contestó medio despistada.

-¿Estás bien? –preguntó extraña- ¿No me digas que te afectó lo que ese Taichi te dijo? –le preguntó ahora con una ceja alzada, sorprendida de que se hubiera puesto frente a la jaula de tigre que con su puerta abierta, había manifestado compasión. ¿Y si Taichi le reconocía la voz? Luego ya hablaría… o más bien, la regañaría por su imprudencia. Aunque seguro que Wolf lo haría primero.

-¡No digas tonterías! –espetó disfrazándolo como si hubiese dicho una gran barbaridad. Para que no siguiera con su interrogatorio inquisitivo, se enfocó en el enigma que todos compartían-. Dinos Rin, ¿cómo es que después te comportaste normal?

-Si mal no recuerdo, fue justo después de que Izumi tropezara con nosotras –mirándola con cierto recelo. Había querido atraer el león hacia el conejo. Pero, ¿no era mucha casualidad que Rin dejara de tener miedo cuando Izumi tropezó con ellas? ¿Acaso le había hecho algo?

-¡Qué más da! ¡Quiso traicionarnos! –espetó Jun.

-¡Totalmente de acuerdo! –apoyó Kagura.

-¡No se puede fiar de alguien así! –seguí ahora Karin.

Si no podían librarse de las tres mosquitas muertas que tanto detestaban, al menos tenían que sembrar la confusión con los suyos y desquitarse con aquellos justos que no eran pecadores.

Izumi se sintió airada. Las malditas víboras de las VIP donde ellas no eran unas santas y que seguramente habrían dado la puñalada para salvarse, la estaban acusando sin saber nada. Lo peor de todo, es que hasta Kouji la miraba medio decepcionado. Hasta Cyber, Ruki, Temari, Miyako, Ken, Gaara, las Fuerzas Especiales, en especial las hermanas Hyou.

¿En serio creían que lo que había hecho fue para protegerse?

-¡No es así! –gritó Rin algo nerviosa. No estaba acostumbrada a levantar la voz, y mucho menos a las personas que le habían hecho la vida imposible. Aunque tenía poder de hacer lo que quisiera, todavía era una adolescente inocente, incapaz de ser egoísta-. Ella me ayudó –dirigiéndose ahora a Sakura y a Sora. Con ellas tenía tal confianza, que podía hablar sin problemas-. ¡Mirad! –enseñándoles el brazo donde tenía un moratón rojo, donde a Dog no le haría mucha gracia si lo viera-. Cuando Izumi me pellizcó, dejé de tener miedo porque esto me dolía mucho.

-Ya entiendo –dijo Sakura con un mano sobre su quijada estando en modo pensativo-. No hay nada más efectivo para sustituir el miedo emocional que el dolor físico.

-¿De dónde sacaste semejante idea? –preguntó Sora curiosa y maravillada, donde a ella no se le hubiera semejante idea. Si fuese más ingeniosa, no habría duda en provocarle dolor a Rin y así poder evitar el mal trago que había pasado con Koga.

-Es algo que me enseñó Kouji hace tiempo –mirándolo, donde ahora sentía vergüenza por haber desconfiado de su novia. Y mencionarle, hizo que supiera cuándo y en qué momento se lo había enseñado.

Ella más que él lo recordaba.

Había sido poco después de que Kouji la preparara para convertirse en la nueva prostituta del local. Aunque Kouji había pedido que no fueran tan duros con ella, al ser su "juguete", los tres líderes habían sido autoritarios y crueles al presentarla como la nueva diversión del local, donde las primeras semanas hasta la llegada de las nuevas, había tenido que verse involucrada en orgías con tantos hombres, que la primera vez había quedado traumatizada y sin querer volver experimentar algo así. Eso significaba su muerte inmediata. Si no cumplía con el deber asignado, no valía para nada, así que tendría que ser eliminada.

Para evitarlo, Kouji le había enseñado que la mejor táctica para soportar aquel trauma era mediante el dolor. A escondidas le había dado una pequeña navaja para que Izumi se infligiera dolor en el momento que lo creara oportuno.

Había sido algo masoquista, pero eficaz para sobrevivir y dejar de ser el juguete de cuatro o cinco hombres que la usaban a su antojo, divirtiéndose al poseer a la típica rubia de ojos verdes a su disposición y que jamás tendrían en la vida real.

-Me alegra saber que al menos hemos enseñado bien a nuestros guardaespaldas.

La voz medio burlona del máximo líder puso rígidos a todos. Y al mirarlos, encontraron a los tres en un combinado tan distinto, donde aquella vez no compartían el mismo sentimiento.

Yamato estaba con ese rostro medio divertido, donde nada bueno se avecinaría dentro de unos minutos. Sino, que se lo dijeran al fallecido Wallace. Algo le había hecho cabrear de tal manera, donde lo mejor era apartarse hasta que se calmara.

Sesshomaru también estaba cabreado, pero él lo expresaba a través de sus ojos ambarinos. Jaken, con el sudor frío cubriéndole cuerpo entero, había sido el primero en probar el horror de su querido líder.

Sasuke, se encontraba inexpresivo, tranquilo, sin ningún problema que le pudiera haber afectado a diferencia de sus compañeros. Soportar el cabreo de uno, era bien llevado, ya que tenía un aliado. Pero tener que aguantar a dos bestias furiosas, lo mejor era callar y seguir con el liderazgo con cordura y sin inmiscuirse en los problemas de sus amigos.

Fue Sesshomaru quién se acercó a pasos apresurados hacia Rin, asustando no solo a sus aliados que no tardaron en alejarse de la joven, que como ellos también compartía su miedo.

Pero ella no se retrasó, porque no podía imaginarse que Él le hiciera algo, pero quizás…

Y sin previo aviso, Sesshomaru le cogió el brazo donde estaba el moratón, haciendo que las sospechas de Rin fuesen ciertas. Y que fulminara a Izumi con sus ojos echando chispas, era señal de peligro.

Izumi jamás sintió su muerte tan cerca. Había olvidado que a pesar de haber hecho un acto altruista, Sesshomaru no permitía que nadie hiriese a su amada Heaven.

-¡Sesshomaru-sama, ella me salvó! ¡No haga nada, se lo pido!

Y si no tuviera suficiente protección, Sora se colocó delante de Izumi, encarando al peliblanco con cierto temor. Pero no podía hacer nada contra alguien que había salvado la vida a Rin. Que tampoco es que la hubiera golpeado hasta morir.

-¡Ni se te ocurra tocarla!

Izumi no solo estaba asombrada por ver ese acto de valor en Sora, sino que la gran mayoría también lo estaba. Hasta la fecha, de las tres Three World, solo había sido Rose la que había tenido los ovarios suficientes para hacerse destacar, y que todos la respetasen. O eso, o había ronda de golpes cómo había hecho con la traidora Karin.

Aún así, Sesshomaru estaba demasiado cegado y decidido a hacer pagar a la que le había hecho daño a Rin. Aunque había sido una nadería, era imperdonable.

-¡Sesshomaru!

Fue esta vez Yamato quién habló como advertencia. Si quería atentar contra Izumi, primero tendría que llevarse a Sora, y tenía que recordar que ella era intocable.

El máximo líder observó como el más mayor soltaba una mueca de fastidio insatisfecho. Aún así, se marchó del lugar, arrastrando a Rin consigo, la cual no puso ninguna objeción. Después de todo, no había nada contra la más joven de la organización. Y quizás Sesshomaru solo quería curar ese pequeño moratón y el trauma que había padecido a su manera.

Sin embargo, él no tenía plan de pasar una divertida noche con Sora. Estaba molesto. Cabreado. Decepcionado.

-Tú –dirigiéndose a Sora-. Ven conmigo –girando él mismo sobre sus talones para liderar el camino.

Que se dirigiera a ella con tanta ausencia, entristeció a Sora. Ya se imaginaba la razón. Sabía que lo que había hecho, podía provocar un sentimiento en Wolf. Pero había sido tan espontáneo, que sus piernas anduvieron solas al ver a Taichi tan triste y derrotado. No importaba que sintiera repulsión, que su corazón bondadoso, no podía soportar ver a personas tan afligidas y derrotistas. Pero tras escuchar su respuesta, no sabía si la próxima vez que viera a Taichi tan hundido, se compadeciese de él.

La segunda pareja de líderes también se fue, quedando solo Dragon, donde solo pudo suspirar. Sus amigos estaban más enfocados en sus propios sentimientos personales, que ahora le tocaba llevar la batuta de la organización.

-Ying, Yang id y buscad a Pein y Konan –fue lo primero que dijo para sorpresa de todos. Luego, tras meditarlo, encontraron la lógica en esa orden.

Pein y Konan habían sido los que habían tenido más contacto directo con Uchiha Madara. El hombre de las dos caras. Maquiavélica y despiadado ante su familia y el resto del Akatsuki; y de pobre alma y cansada ante el público. Pein y Konan, que habían estado más tiempo con él, debían saber algo que ellos desconocían y, aunque tenían los programas, tenían que tener otra carta bajo la manga, por si acaso.

Además, que podían usar a Konan para el negocio. La mujer, aunque llevaba ropas holgadas y un moño, sin dejar que su largo y sedoso cabello azulado quedara al alcance de los hombres, era muy atractiva. Y siendo un juguete nuevo para los hombres, era más atención para su local y en consecuencia más dinero.

Una vez que Neji y Tenten se marcharan a cumplir con su petición, Sasuke siguió repartiendo órdenes.

-Vosotras –dirigiéndose a las hermanas Hyou- , id repartiendo esto entre los que ya sabéis –entregándoles unos sobres celosamente cerrados. Luego se dirigió al resto- ¡Dentro de una semana daremos una fiesta con los nuevos puestos, donde todos los que estén relacionados con el Dead Moon asistirán sin excepción!

Aunque sabían que pronto se daría a conocer los nuevos nombramientos, que todos tuvieran que presentarse, eso quería decir que no solo los aliados que estaban en las sombras, donde algunos de ellos no conocían, debido a la antigüedad que tenían unos en comparación con otros.

Y también que…

-¡Takeru-kun va a venir! –aplaudía Jun emocionada de volver a ver al hermano pequeño de Wolf.

-¡La última vez que lo vi fue hace tres años! ¡Me pregunto si seguirá igual de guapetón que entonces! –suspiraba ahora Sara emocionada.

-¡Esta vez seré yo quién lo conquiste! –dijo Ino, echándose el pelo hacia atrás.

Con una ceja alzada y compadeciéndose del pobre Takeru, Sasuke dio su última orden.

-Ahora id todos a vuestras habitaciones o a cumplir con las obligaciones de hoy quién las tenga –luego le hizo una seña a Sakura para que fuese con él.

Con todos ahí en el exterior, no había necesidad de que quedara uno de ellos en la Sala de vigilancia, custodiando los programas robados a su abuelo. Además, por mucho que estuvieran, no podían hacer nada al tener el ordenador principal bloqueado por culpa del contador donde así podrían dominar el mundo.

El sueño de su abuelo, lo conseguiría la tercera generación.

.

Silencio.

Es lo único que existía en esos momentos.

Él no decía nada y ella tampoco.

Solo había una acción, la de curar.

Aunque Dog solo tuviera un brazo, había aprendido a desenvolverse bastante bien, incluso en el sexo, aunque Él usase la excusa de que la necesitaba para que fuese su segundo brazo, le había demostrado que con un brazo podía hacerla llegar al cúspide del placer.

Quizás porque con ella se sentía natural y tranquilo, que había dejado de obsesionarse con el problema de lo patético que sería tener sexo con un solo brazo, sin saber si podría gozar.

Sin embargo, ahora no tenía ganas de llevársela a la cama y demostrarle una vez más lo bien que manejaba las relaciones sexuales.

Aún estaba cabreado.

Cabreado en extremo.

Y por primera vez, no era con ella.

Ahora ya no era por aquellas veces en que ella se las ingeniaba para suicidarse, aprovechándose de su descuido o ausencia.

Tampoco cuando se revelaba ante Él, sabiendo que no sería indulgente con ella cuando la castigaba.

Aquellos días de horror habían terminado para ella, desde que la había convertido oficialmente en SU mujer y con ello, el Sesshomaru cruel que se divertía con ella.

Pero ahora, aquel Sesshomaru había resucitado.

Primero, por culpa de Koga. Sabía lo terrible y lo traumatizante que era para Rin. Y con razón, si hasta lo había visto con sus propios ojos. Se lamentaba ahora de no haberle sacado los ojos, cuando había tenido la oportunidad de hacerlo. Pero lo que más lamentaba, era no haberlo matado. Había maltratado cruelmente a SU Rin. Le había hecho pasar un infierno, donde lo había llevado hasta que hubo despertado. Aunque la había consolado después y se habían abierto mutuamente el corazón, hasta que aquel hombre no desapareciera de la faz de la tierra, ella no respiraría tranquila.

Y lo segundo e intolerable, es que a raíz de aquel hombre, no permitía que nadie hiciese daño el cuerpo de Rin. Había padecido demasiado. Su cuerpo había sido brutalmente maltratado que no permitiría que jamás fuese dañado. Además, ella tenía la manía de ocultar su dolor y sufrirlo en solitario. Y eso era por culpa suya, por enseñarle que los perros no deberían mostrar dolor.

¡Cómo se arrepentía por haberle enseñado eso también!

Eran tantas cosas de las que se arrepentía, que a pesar de que se encontraba aplicándole un poco de crema, jamás podría expiar el pecado cometido contra ella.

Rin no dejaba de observarle, sin saber qué decir. Él había hecho oídos sordos cuando había tratado de decirle que Izumi no tenía la culpa.

No importaba cuánto le dijera, que jamás podría convencerlo de lo contrario.

En momentos como ese, se preguntaba qué valor tenía ser Three World si lo único que hacía era dejarse llevar con la corriente.

Era muy joven para ser considerada como líder y no tenía la voluntad ni fuerza para erguirse sobre los demás, y dirigirse con autoridad para que la obedeciera y respetaran. Contaba con Sesshomaru como sombra para ello, pero, ¿qué sentido tenía si lo hacían porque era la chica de uno del Three World? ¿Qué sentido tenía si no podía hacer que Él pudiera escucharla y apoyar sus decisiones?

Sakura había demostrado su posición y lo había hecho alto y claro desde el primer día. Sora, aunque había sido la primera, de vez en cuando tenía arrebatos que sorprendían a los aliados, como hoy al encararse a Sesshomaru poniéndose en defensa de Izumi.

Ella por su parte, no había hecho nada que mereciera la pena.

Era joven.

Ingenua.

Benévola.

E inexperta.

Desvelar su inseguridad, no serviría para nada, porque Él aludiría con algún comentario reconfortante, pero que no podría contrarrestar con la auténtica verdad.

Quizás, aunque no era lo mejor, era callarse y desear que con el tiempo pudiera ser algo menos aguerrida que Sakura y más valiente que Sora.

Solo esperaba que ese día no fuera demasiado lejano.

Cuando hubo terminado, Dog la miró todavía con esa mueca de enfado que aunque no iba dirigida hacia ella, eso no significaba que no hubiera tensión entre ellos.

Y le fastidiaba estar así.

En silencio.

Con Él tan enfadado que asustaba.

Y de verdad que tenía la conciencia de que no era por su culpa.

Pero eso no dejaba que ese sentimiento llamado miedo, saliera a flote y expresarlo.

Hizo una mueca, pensando que eso podría decepcionarlo.

Entonces, tomó una decisión.

Recordó lo que Izumi había aprendido de Kouji, y decidió hacer lo mismo.

Con su mano sana, se tocó dónde tenía la crema y mirando hacia abajo para que no mirara la mueca de dolor que hacía, se mordió el borde de lengua tan fuerte, que todo rastro de temor se esfumó, donde ya no sabía que era el miedo.

Pero…

¡Dios!

¡Ahora le dolía tanto la lengua que tan solo tocarla con los dientes, esa molestia no desaparecía!

-¡Qué tonta eres! –espetó Sesshomaru con una mueca de disgusto que sorprendió a Rin. ¿La había insultado o había escuchado mal?- ¡¿No sabes que eres como un libro abierto?!

Y antes de que pudiera preguntar sobre qué hablaba, Sesshomaru la había callado con un beso tan profundo, donde no podía disfrutarlo debido al dolor de la lengua. Aún así, él ejercía presión y hundía su lengua hasta el fondo, donde sentía que se desmayaría en cualquier momento.

Y cuando Él se inclinó, obligándola a que se acostara, estando él encima suya, sintió su lengua tocar su garganta, de modo que sintió cosquillitas por todo el cuerpo. Su intimidad se avivó, deseando que algo o alguien la calmara y la satisficiera.

Solo con aquel beso, y ya se sentía encendida.

-¿Por qué te has hecho daño? –le preguntó abandonando aquel beso, donde ahora Rin quería continuar y no hablar.

Sus mejillas sonrojadas y el deseo que la envolvía impedían pensar con coherencia. Solo quería seguir donde Sesshomaru lo había dejado.

-Está bien –suspirando por lo bajo-, hablaremos después sobre el tema.

Obligó a que le rodeara el cuello con sus brazos y después se ocupó de desabotonarse de los pantalones, dejando libre su miembro ya erecto y preparado. Se encargó de bajarle la ropa de interior de ella, dejándola a la altura de las rodillas y con una mirada penetrante le dijo.

-Agárrate bien porque te lo voy a dar con todo.

Y con la promesa hecha en sus palabras, la invadió con fuerza de una sola estocada. Fue tanto, que no pudo evitar arañar la piel blanca de Sesshomaru. Y aunque eso tendría que dolerle, que asomase una sonrisa de satisfacción, sería desconcertante si ella lo viese.

Nunca sabría que Sesshomaru le había dado aquel sexo tan duro, para sufrir el mismo daño que ella se había infligido.

.

Otro escenario similar al que había ocurrido antes de ese momento tan apasionado, había sucedido en la habitación de Wolf, ahora compartida con su mujer, Phoenix.

La diferencia es que no había proximidad entre la pareja, solo lejanía y un enfado que era dirigido hacia la muchacha.

Y Sora lo sabía.

No había justificación posible.

Solo…

-¿Por qué? –preguntó Yamato de repente.

Cuando habían llegado a la habitación, Yamato había sido de lo más desconsiderado. La había abierto, había entrado, la había dejado abierta para que Sora entrara, él se había dirigido hacia la ventana para mirar el horizonte, ella se había adentrado lentamente y con cierto temor, la había cerrado. Y durante minutos que habían parecido horas, habían permanecido en silencio, roto por esa pregunta tan inevitable donde tanto Yamato como cualquiera que la había visto, no daban entendido por qué se había puesto delante del enemigo, arriesgándose a que la reconociera y compadeciéndose de él.

-¿Qué pasa, Sora? ¿Eres idiota o solo te lo haces? –mirándola ahora con el mismo desprecio que le había lanzado al principio cuando era considerada la Bird, o castellanamente hablando, el pajarito enjaulado.

Sora se sintió indignada.

Quizás porque habían pasado mucho tiempo, que ahora había confianza entre ellos.

Puede que se sintiera atemorizada, pero nunca estaría dispuesta a que la insultaran, y eso era algo que Yamato ya tenía que haber sabido de sobra.

-¡Sabes que no consiento que nadie me insulte, por mucho que seas tú!

-¡JODER! ¡¿ES QUE NO LO ENTIENDES?! –dando un puñetazo contra la pared, que eso sí que consiguió asustarla en extremo, especialmente porque aunque del golpe, le sangraba los nudillos, Yamato no parecía ser consciente del dolor- ¡TÚ NO SABES LO QUE SUFRIMOS LOS TRES EN LA SALA DE VIGILANCIA PENSANDO QUE OS PODRÍAN HABER DESCUBIERTO! ¡¿NO SABES LA IMPOTENCIA QUE TENÍAMOS ESTANDO AHÍ ENCERRADOS?! ¡¿NO SABES LO SORPRENDIDO QUE ME QUEDÉ CUANDO TE VI PONIÉNDOTE DELANTE DE TAICHI CUANDO YA SE ESTABA YENDO CON EL RABO ENTRE PIERNAS?! ¡ELLOS YA SE ESTABAN RETIRADO Y A TI SOLO TE OCURRE HACER UN ACTO DE COMPASIÓN Y PONER A TODOS EN PELIGRO!

A cada frase Sora agachaba la cabeza. Era cierto que no había pensado en la posibilidad de que Taichi podía haberla reconocido; pero también era cierto que había actuado por instinto. Sin embargo, por mucho que se lo explicara a Yamato, él no lo entendería. Especialmente, cuando estaba con ese carácter donde no atendía a razones.

Se acercaba a ella, pero a medio camino se detuvo, donde todavía trataba de entender por qué lo había hecho. Y aunque fuese una buena justificación, eso no dejaba que fuese estúpida.

-En serio, que no te entiendo –seguía hablando, ahora más calmado, pero aún incrédulo-. No creo que estés sorda y no hayas escuchado de su boca la obsesión de Koga por Rin. Y aún así… -resoplando con tanta fuerza para contenerse y no hacer una locura, sobre todo ante una posibilidad bastante probable y que le repugnaba. Con sus ojos azules tan entrecerrados, que apenas se apreciaba la pupila la observó con frialdad-. Lo has hecho por compasión, ¿verdad? –ella no contestó, donde la respuesta no podía ser más que obvia- ¡MIERDA! –mirando hacia otro lado, donde la ira lo rodeaba de tal manera que tenía que desquitarse de alguna manera. Encontró la pared, y volvió a darle un puñetazo con la mano ensangrentada. Más sangre brotó de sus nudillos, y aunque el dolor debía servir para calmar su ira, aún se sentía tenso. Pensamientos negativos e irrazonables surcaron por su mente y que no dudó en echárselo en cara- ¡AÚN LO AMAS! ¡POR ESO TE COMPADECISTE DE ÉL!

¡Eso sí que no!

Con los ojos agrandados por esa teoría, Sora levantó la cabeza para negarlo de inmediato.

¿Cómo podía pensarlo siquiera?

-¡NO! ¡YA NO LO QUIERO! ¡CRÉEME!

Pero no pudo seguir defendiéndose, porque Yamato estiró su mano pidiéndole que callara, mientras que con la otra se la llevaba a la cabeza, como si de repente tuviera dolor de cabeza.

-Vete, por favor. Necesito pensar.

Y aunque no era la primera vez que se sentía rechazada por él, aquella vez fue demasiado dolorosa. Seguramente porque ahora tenían una auténtica relación, y que hasta la fecha había ido en viento y popa.

Un estúpido error con el tercero de la discordia, y ya se había derrumbado todo lo que habían construido.

Lo vio sentarse en la cama con ambas manos sobre su cabeza, como si las punzadas fuesen tan dolorosas como su corazón al ver lo que había hecho con su mortal enemigo.

Por mucho que se excusara no la creería. Por lo menos, ahora. Y aunque le hablara, él no estaba cuerdo para comprenderla.

Quizás… Lo mejor era… Obedecerle y dejarle sola hasta que se calmara.

Dio medio vuelta y se encaminó hacia la puerta. La abrió, pero luego desechó la idea.

Cerrándola con fuerza, de modo que atrajo su atención, Sora se dio la vuelta.

Yamato vio determinación en aquellos ojos rojos. Imaginó que querría seguir excusándose y que comprendiera que era a él a quién quería y no a ese capitán de policía. Pero en serio, que ahora no estaba para discusiones.

Ya tenía que saber que cuando estaba así, lo mejor era que se fuera para evitar que no le pasara nada. Por eso, la había echado.

Sin embargo, le sorprendió verla desnudándose quedando como Dios la había traído al mundo. Por primera vez no la había visto nerviosa o tímida, intentando tapar su cuerpo. Aunque la había visto desnuda y habían tenido sexo en infinidad de ocasiones, el pudor siempre la había acompañado, donde solo hasta que se dejaba llevar por la pasión, que olvidaba lo que era la timidez y el decoro.

Atento a todos sus movimientos, Yamato la vio dirigirse hacia uno de los cajones y sacar algo de él. Alzó las cejas cuando ella se lo lanzó, luego la vio a ella, donde trataba de ocultar por todos los medios la vergüenza que sentía. Ya no solo había sido atrevido el desnudarse voluntariamente, sino lo que quería hacer con esa videocámara.

-Hace tiempo me grabaste mientras otros me violaban y se lo mandaste a Taichi, ¿no? Pues grábame de nuevo, mientras tengo sexo contigo para que vea que te quiero solo a ti. Para que vea soy de los tuyos.

Yamato agrandó los ojos. Aunque ya no era la primera vez que lo sorprendía con sus ideas, aquella las superaba todas.

¿En serio estaba dispuesta a divulgar al mundo entero que ella pertenecía a su bando como había hecho Sakura al enfrentarse a Naruto?

Cuando ella había aceptado el puesto como Three World le había pedido que estuviese en el anonimato de cara al mundo exterior. Pues aunque ya no contaba como Taichi, como persona especial en su corazón, aún tenía a sus padres y no querían que sintieran la vergüenza por tener una hija que apoyaba a unos criminales.

Pero ahora, estaba decidida no solo a clamar lo que ella era para él, sino también a demostrarlo promiscuamente, como así debería hacerlo la mujer del máximo líder.

No pudo evitar asomar una sonrisa, donde su ira había disminuido.

Encendió la videocámara y comenzó a grabarla.

Sora soltó un suspiro con fuerza.

Lo lamentaba por sus padres, pero tenía que demostrarle a Yamato que realmente lo quería a él, aunque eso significaba romper todos los lazos que tenía con el mundo exterior, y comenzasen a odiarla.

Ya no le importaba.

Solo quería arreglar las cosas con Yamato, aunque eso significase su fin con el resto de la humanidad.

Trató de relajarse y de no pensar en nada. Solo en que aquella era otro encuentro sexual más que tenían, donde Yamato ya la había encendido con sus manos.

Lo imaginó para así tener su cuerpo deseoso del cuerpo de rubio. Aquellas manos que no cesaban de acariciar sus pechos con una tortura donde pedía que su boca trabajase también. Aquellas manos que lentamente descendían hacia su intimidad, que palpitante pedía a gritos que llegara hasta su fin. Al final, siempre era ella la que la conducía y acababa marcando el ritmo, mientras sentía los besos húmedos de él recorrerle desde el cuello hasta la clavícula.

Ya encendida con esos pensamientos, Sora lo miró con ojos entrecerrados y se acercó a él, sentándose encima y a comenzar a besarlo. Tenía la videocámara molestándola, aún así, buscaba sus labios donde él respondía con la misma fogosidad que ella. Mientras lo besaba, se encargó de desabrocharle la camisa negra y descender sus besos hasta su pecho, tocando todo lo que tenía a su alcance. Sus pectorales fuertes eran delineados por los dedos de ella. Llegó hasta su tórax, acariciándolo con la misma sensualidad que él siempre le hacía. No se molestó en sacarle la camisa, ya que su objetivo era otro. El más importante y necesitado. Dejó de besar su poderoso cuerpo para centrarse en desabrochar sus pantalones y sacar su miembro erecto.

Yamato seguía grabándola.

En su rostro aún tenía pintada la sonrisa de orgullo. Pero tuvo que borrarla al ver cómo Sora se la había introducido en la boca.

¡Aquello se sentía tan jodidamente bien que se sentía satisfecho de haberle enseñado tan bien!

Lo metió en la boca, lo chupó, le hizo un mete saca tan rápido que cuando sintió que iba a terminar, Sora se detuvo.

-¡MIERDA! –masculló frustrado de que lo dejara sin terminar.

Pero estuvo equivocado.

Sora se sentó sobre él, metiéndoselo de golpe, donde su intimidad ya mojada lo recibió gloriosamente.

-¡MIERDA! –volvió a mascullar, pero esta vez de satisfacción.

Sora comenzó a moverse de arriba abajo, mientras gemía su nombre con desesperación.

-¡Yamato! ¡Yamato!

Mandó a la mierda la grabación. Quería disfrutar él también.

Tirándola en cualquier lugar, donde no importaba que siguiera grabando con la posibilidad de que no se vieran las escenas, cogió a Sora y la tumbó en la cama, siendo él ahora quién llevaba el ritmo de las embestidas.

-Me voy a vaciar en ti y te la voy a volver a meter en esa boca tan sucia que tienes.

-¡Sí! ¡Sí! ¡Hazlo!

-¿Me quieres?

-¡Te amo, Yamato!

Y como prueba de ello, lo atrajo contra ella para besarlo, mientras Yamato le dio la estocada final que hizo que se vaciara dentro de ella, haciendo que ambos gritaran de placer conjuntamente.

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En su habitación, Izumi no dejaba de ver el exterior con cierta pena. Lo que había hecho hoy no había sido con intención de sacarse un as bajo la manga para destacar y que Yamato la tuviera en cuenta.

Cuando había visto a ese policía dirigirse a las Three World, donde cómo todos podía escuchar la respiración errática de Heaven y a las hermanas Hyou dispuestas a atacar. Imaginando la tragedia que podría haber sucedido, había corrido hacia aquel policía mientras en su cabeza aún pensaba qué hacer para detenerle. Había estado tan asustada que a la cabeza le vino lo que Kouji le había enseñado. Y en milésimas de segundo se le ocurrió el plan de anular el miedo de Heaven mediante el dolor.

Había escuchado lo que aquel lunático le había hecho, donde había quedado tan traumatizada como ella cuando había tenido que trabajar para satisfacer a cinco hombres de una vez. Un trabajo que se había repetido durante semanas y que noche tras noche, temblaba de horror por cómo mancillaban su cuerpo.

Y aunque la muchachita no había sido prostituido por varios hombres, sí que lo había hecho por un hombre que aparte del sexo duro, usaba la violencia. Si aquel policía la descubría, se las arreglaría para librarla de la batalla que se daría. Y entonces, volvería a pasar un infierno que en el fondo no le deseaba.

Después estaba Rose. La última integrante del Three World que había pisado fuerte desde que le dieron su cargo. Incluso antes de ser merecedora del puesto, ya tenía agallas al encararse no solo a Dragon sino a las VIP. Una cualidad muy admirable y que de no ser por su posición, ella también se desquitaría con las VIP que no sabía si considerarlas como aliadas o traidoras que solo buscaban los cuerpos de los líderes. Aunque la más peligrosa era Karin, donde hasta su novio caía en sus redes. Y por mucho que quisiera ponerla en su lugar, la pelirroja era bastante fuerte y también muy peligrosa.

Pero estaba segura que Rose no le quitaría el ojo encima, y un día de estos, haría justicia. Pues si había sido capaz de decirle a su marido su nuevo cargo y que ahora era de Dragon, no le sorprendería que un día de estos, el maridito se encontrara con la pelirroja muerta a manos de Rose.

Se preguntaba si el maridito se convertiría en un lunático como el otro, y en consecuencia castigar a Rose con violencia y brutalidad.

Y finalmente del Three World, estaba Phoenix. Una mujer muy dulce, cariñosa y abierta que era increíble que fuese la pareja del despiadado Wolf. Por ella era por lo que competía contra Miyako para conseguir un puesto como guardaespaldas y librarse de esa vida de puta que tanto asco le daba. Le había sorprendida que la animara a que le contara porqué competía por el puesto y cómo se encargaría de tratar de ayudarla, al igual que a Miyako.

Al principio había pensado que se lo había dicho para animarla, pero rápidamente había descubierto qué había sinceridad en su promesa. Eso la hizo dormirse en los laureles y a emocionarse ante la idea de estar con Kouji como una pareja normal.

No había hecho nada que se mereciera el puesto. Solo había pensado en lo genial que sería estar con Kouji.

Y fue tarde cuando descubrió las proezas que había hecho Miyako. También fue tarde cuando descubrió que todo lo que hacía no era de corazón para proteger a Phoenix, sino para estar con Kouji.

Y ya no era producto de su imaginación, sino que había descubierto, aunque de forma accidentada, que era un hecho real.

Había sido ese día, cuando había sido llamada para que disfrazara a Phoenix. En maquillaje e indumentaria, Izumi triunfaba sobre Miyako.

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Izumi corría.

Por mucho que ocultara la identidad de Sora, ya no tenía nada para demostrar sus capacidades y que Wolf se debatiera sobre si elegirla a ella en vez de a Miyako.

Tiempo atrás, pensaría egoístamente que no tenía que darse tan vencida, que aún le habían concedido una última oportunidad para demostrar lo que valía.

Pero era inútil tras darse de porrazo con la realidad.

¿Cómo podía competir demostrando sus dotes con el disfraz ante la protección doble que había mostrado Miyako, donde había arriesgado su propia vida?

Era eso lo que los líderes buscaban para así confiar a sus protegidas a personas dignas de confianza. Y ella en ningún momento lo había hecho. Es más, si tuviera que elegir entre Phoenix y Kouji para arriesgar su vida, elegiría a su novio sin dudar.

Cruzando la esquina, se topó con la puerta medio abierta de la habitación que Wolf compartía con Phoenix.

Recuperando la respiración para no ofrecer una mala imagen, se dispuso a tocar antes de adentrarse, pero antes de eso, escuchó una pequeña discusión.

-¿Por qué no quieres dejar que Izumi también forme parte del equipo de guardaespaldas?

-Deja de insistir, Sora. He dicho que será Miyako y no hay nada más que hablar.

¡Lo sabía!

Pensó Izumi entristecida.

Sabía que Miyako sería la elegida. Ya se imaginaba cómo le brillaría los ojos cuando lo supiera.

Agachó la cabeza, mostrando una expresión triste y desolada. Aunque se había hecho a la idea de que no sería la indicada para el puesto, jamás se había imaginado que escuchar la elección por boca del máximo líder, le afectase tanto.

-Pero Yamato, Izumi también ha trabajo mucho. Y yo le tengo mucho cariño. No podías elegirla a ella también. Se lo debes a Kouji que ha estado velando por tu seguridad ciegamente.

-Si influyera mis sentimientos para elegir a tu futura guardaespaldas, mañana ya estarías muerta. Además, sé que antes de protegerte, protegería a Kouji.

-Pero eso es normal, Yamato. Izumi está enamorada de Kouji. No puedes culpar a una mujer de querer proteger primero a quién ama.

-Aún así, no ha demostrado nada en estos días de prueba.

-Pero Yamato, yo he estado con ella. Yo soy la que debería elegir. Y ella me inspira confianza. No quiero que vuelva a sus raíces, cuando es una persona de gran corazón.

Al otro lado de la puerta, Izumi no paraba de sorprenderse. Sora no solo la defendía, sino que además la alagaba con elogios que realmente no se merecía.

Aunque tanto Wolf como Phoenix sabían de sus intenciones para ganar la competición, a Phoenix, lejos de parecerle deshonesto, le parecía lo más maravilloso del mundo.

Se mordió el labio avergonzada.

-¿De qué serviría entonces la competición que he realizado?

-¿No podrías pasarla por alto? Hazlo por mí, Yamato.

Con la oreja aún pegada, Izumi se encontraba expectante. El silencio se estaba prolongando demasiado. ¿Acaso Wolf cedería a las palabras de Phoenix?

-Imposible –decretó-. He hecho mi elección y aunque Izumi demostrase hoy sus dotes de guardaespaldas, Miyako saldría elegida igualmente.

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Suspiró nuevamente.

Y lo que había hecho hoy, tendría que tener méritos para que Wolf la reconsiderara. Pero, cuando había ido a detener a aquel policía que se dirigía hacia Heaven, no solo había hecho para que no la descubriera. Tampoco, para que se diera cuenta de que Rose también estaba allí. Ni siquiera para evitar una batalla que terminase en tragedia, donde Kouji podría morir. Ante todas esas posibilidades, Izumi había hecho su primer y último acto de protección hacia Phoenix. Se merecía marcharse por la puerta pequeña, con el agradecimiento por haber intentado ayudarla y defenderla.

Solo por ello, se había arriesgado sin haber tenido un plan en mente, hasta que sintió el miedo recorrerle por toda la espina dorsal y el recuerdo de lo que Kouji le había enseñado.

Mirando hacia el otro lado, se encontró con Kouji saliendo del baño compartido. Todavía no le había contado la decisión que su líder había decretado. Y no lo iba a hacer.

Temía que pudiera hacer algo a sus espaldas, como deshacerse de Miyako. Aunque tenía la entera vocación de servir al Dead Moon, ella era lo segundo y Kouji había aprendido demasiado bien cómo se realizaba el trabajo de los líderes. Por lo que perfectamente podría asesinar a Miyako (y quizás también a Ken) y disfrazarlo como un accidente.

Sin embargo, si Miyako era nombrada oficialmente como guardaespaldas de Phoenix, Kouji se tragaría sus instintos asesinos, debido a la lealtad que sentía hacia el Dead Moon.

Lo mejor que podía hacer es poner una mueca feliz y aparentar esperanza, sobre todo desde lo que hoy había hecho.

Solo esperaba que su líder no se le fuera de la lengua y le insinuara a Kouji la posibilidad de que ella volviera a ser la puta que se dedicaba chupar y a follar.

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Cruzado de piernas y con las luces apagadas, donde los monitores de la sala de vigilancia chupaban bastante energía, Sasuke se encontraba con sus ojos puestos en el contador.

Faltaba muy poco para que el contador llegase a cero y así tener aquel programa, donde no solo su abuelo sino todo el mundo estaría a su merced, a la merced del Dead Moon.

Sus colegas estaban inmersos en sus asuntos privados y hasta que ellos no bajasen, no podrían hacer nada.

Sin embargo, ya sabía lo que tendría que hacer dentro de unos segundos.

Sintió cómo algo se moví a su lado, y al girarse se encontró con Sakura.

Aunque ese día se había sentido motivada para dar la bienvenida a la policía, había descubierto que todo era fachada y que se había sentido igual de nerviosa, que cuando habían estado por los alrededores de la sede del Akatsuki, cuando habían escapado de su abuelo.

No había dormido nada la noche anterior, donde en vez de dar vueltas y vueltas por la cama, se había encargado de sujetarle fuertemente como si fuera un salvavidas. También había sentido su respiración agitada cómo la de Heaven al tener delante a aquel policía.

Estaba tan asustada, que a pesar de darle una lección de sexo, no había podido quitarse ese temor que trató de ocultar a la mañana siguiente.

Y ahora, con el peligro ya pasado y la seguridad de que nada malo les pasaría, el cansancio había hecho mella en ella, donde no le importaba dormir en aquella incómoda silla.

Sasuke se levantó de la suya y quitándose su chaqueta oscura, se la colocó por encima. Aún llevaba aquel vestido elegante que había servido como tapadera y era demasiado escotado para usarlo en un lugar tan frío como era la sala de vigilancia.

Luego acarició con delicadeza su mejilla que estaba igual de fría que su cuerpo, solo hasta que un suspiro escapó de sus labios, acompañados de una palabra que lo hicieron sonreír.

-Sasuke…

Pronto. Muy pronto la llevaría arriba para que entrase en calor y que ese nombre saliese de sus labios en mil y un tonos.

Por ahora, tenía que seguir despierto y atento. Al girarse vio como el contador había llegado por fin a cero y con ello, la exposición de todo lo que tenían ahí, donde cualquier traidor del Dead Moon por muy bajo de nivel que estuviera, podría darles la puñalada y destruirlos.

-Dragon-sama –apareciendo por la puerta Neji con un tono bajo para no despertar a la mujer de su líder-. Yang y yo hemos capturado a los dos akatsukis.

¡Perfecto!

No podía evitar frotarse las manos.

Ahora solo quedaba una cosa por hacer, antes de poder dominar el mundo y cumplir su venganza de matar a su abuelo.

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Mirando la hoguera que tenía prendida, Inuyaha se sentía con los nervios atacados. Había recibido una carta anónima a su nombre, donde dos mujeres de aspecto frío y juguetón se lo habían entregado. Cuando la había abierto, sus ojos se habían agrandado tanto, que temió que hubiese alguna cámara de vigilancia en su casa que pudiese descubrir las letras impresas.

La había leído rápido y tratando de memorizar de inmediato lo que estaba escrito. Luego se había ocupado de destruirla, tirándola al fuego.

Pero…

Se dio la vuelta, escuchando risas desde la cocina por parte de su mujer y su única hija.

Hacer lo que ponía en la carta era muy arriesgado, donde la vida de su familia podría estar en peligro.

Pero había sido invitado a una fiesta con asistencia obligatoria.

Una fiesta organizada por el Dead Moon.

En la invitación solo figuraba su nombre (Gracias a Dios), pero ir a un lugar tan peligroso con la posibilidad de que la policía lo siguiera y lo considerasen cómplice, lo aterraba.

-¡Está bien! ¡Si ese hermano me ha invitado, confiaré en él! –decidiendo ya lo que hacer.

Por supuesto, no le diría a su mujer a dónde iría. Ya suficiente recelo sentía al verle confiando en un hombre tan peligroso como lo era su hermano, Youkai Sesshomaru.

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En otro lugar mucho más alejado como era el país francés, un hombre rubio hablaba por teléfono mientras la misma invitación reposaba en sus manos.

-Sí, quiero un billete de ida y vuelta para Japón.

Luego observó la invitación donde la sonrisa de ese joven rubio se amplió de sobremanera.

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Invitación con asistencia obligatoria.

Todo el personal del Dead Moon deberá asistir para anunciar públicamente los nuevos cargos y cambios que se dará de ahora en adelante.

Lugar: Campovenus número cinco. Un coche pasará a recogerlo.

Hora: 11:00 am

La presente invitación deberá ser destruida, inmediatamente.

Si no acude a la invitación, será considerado como traidor y eliminado de la faz de la tierra.

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Tras hacer la reserva telefónica, el rubio no pudo aguantarse la carcajada.

-Hermano, existen formas más delicadas para invitar a la gente –y con un mechero que tenía cerca del teléfono, cumplió con su parte del trato y destruyó la invitación.

Cuando la invitación se convirtió en cenizas, arrugó los labios.

-Tendré que comprarme un traje nuevo para la ocasión, algo que no destaque demasiado para no atraer a esas mujeres sedientas de hombre.

Desde que se había mudado a Francia, el hermano menor de Wolf, Takeru, había vivido una vida de soltero tranquila. Rechazando a toda mujer que se le proponía.

Después de todo, en su corazón solo había una única chica. Una que hace años le había robado el corazón y que había estado prohibida. Pero ni su hermano ni nadie, le había impedido que tuviera una relación con ella. Si su hermano descubriera que había tenido una relación amorosa con la hermana menor del capitán de policía de Japón, lo mataría.

Debía seguir guardando el secreto. Después de todo, ella ya estaba muerta.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

Hubo cosas adicionales a lo largo del capítulo. Por ejemplo, el romance secreto de Takeru, no pensaba contarlo tan pronto.

Tampoco tenía pensado en poner la escena de lemon sorato, así como la de sesshrin, por lo menos, no así, sino que fuera más tranquila y sin problemas por medio.

Otra curiosidad que también me ha pasado con este capítulo, es que el sábado cuando me puse con él, estaba en el lugar de trabajo (en horario libre) y la inspiración fue…. Brutal… escribiendo sin parar, concentrada en extremo donde no me empanaba de lo que había a mi alrededor (para los que no lo saben, trabajo en una pizzería, así que imaginaos que debía haber ruido, sobre todo habiendo un cumpleaños. Y yo todo ahí con mi música y el fic).

Bueno, el siguiente capítulo será este viernes. Como es mi cumple, quiero conmemorarlo con una actualización de este fic que tanto cariño le tengo, y que además será el de la fiesta con los nuevos anuncios. Por eso, este capítulo está sin revisar.

Todos los aliados del Dead Moon estarán presentes en un mismo lugar y muchas bombas caerán. No literalmente, ¿eh? XD

Pues me pongo a trabajar de inmediato en el capítulo y espero que sigáis dejándome reviews.

Cuando haya pasado el cumple, me encargaré de revisar este capítulo (y el próximo). Perdonad si encontráis alguna incoherencia, por ahí, pero es que se me juntó todo.

Tengo la virtud de dejarlo todo para última hora. Jejeje.

Os recuerdo que en Facebook, abrí un grupo Fics sorato, sesshrin, sasusaku y otros (el enlace lo encontrareis en mi perfil), donde hay pongo más información acerca de mis fics, como actualizaciones, el proyecto de fic dedicado y otras cosas.

Respuesta a los reviews anónimos:

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Tessy: Tantos años, y aún ahora descubres que soy maligna? XDD Y la escena en el hotel, está dicha en el capítulo 28. Y bueno, el anterior fue corto y éste largo jejeje, con un poquito de todo. Y lemon sesshrin para que no os quejéis. (Y sorato que parecía que los pobres estaban secos)

Evy: Muchas gracias por los ánimos, pero son cosas del trabajo, de estas que te cabrean, pero ya estoy bien. Gracias por preocuparte. Yo también amo a Yamato, aunque como está pillado, me quedo con Itachi jajajaa… Ya me he fijado en que me sigues en otras historias. Realmente gracias, gracias, gracias. Y bueno, dejar así el capítulo con Koga, fue hecho algo aposta para haceros sufrir. Corro antes de que me lancéis sabe dios qué. Espero que este capítulo lo compense.

Raquel: Antes fui rápida, y ahora me tardé unas semanas. Y te sorprenderé porque habrá actualización este viernes. Si te digo que este fic está a la mitad del ecuador, flipas. Por eso, me estoy volcando mucho en él. Y bueno, como también me pongo en la piel del lector, me da rabia dejar sin terminar los fics.

Kittyangel: Yo soy de esas escritoras que complacen a sus lectores. He visto muchos reviews donde me pedíais algo de lemon sorato o sesshrin como fue tu caso, y aunque no estaba dentro de lo que pretendía, sino en dejarlo a la imaginación, pues yo os lo concedo si la historia también lo permite.

Life 99: Las cosas que parece que salen bien, tienen que tener un problema, porque sino, qué sentido tiene la palabra imprevisible. Yo juego mucho a eso. Me gusta trollear. Jejejeje.

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PREVIEW DEL PRÓXIMO CAPÍTULO:

La primera Three World como el resto era intocable, pero con un corazón tan grande, que no le importaba compadecerse tanto de aquellos que la habían tratado mal como del enemigo.

Ella simbolizaba la destrucción, pensaban unos.

Ella tiene que cambiar, pensaban otros.

Eso pensaban en la actualidad, donde desde el último incidente, solo sabían que había estado encerrada junto al máximo líder. Seguramente, castigándola por lo que casi había hecho.

La segunda del Three World era una jovencita que todavía no había cumplido la mayoría de edad. Aunque se había convertido en el objeto de obsesión de dos hombres adultos y demasiado mayores para ella, la inocencia irradiaba por cada poro de su piel.

Y había un tercer admirador que podría poner en peligro la organización.

Era alguien insegura que no tenía dotes de mando.

Solo era una Three World porque era el capricho del líder más mayor.

Como su colega de rango, había estado encerrado en la habitación con el líder más mayor. Había pasado por una mala experiencia debido al obsesivo número uno, y seguramente, para librarla de ese tormento, el líder más mayor se habría volcado en ella enteramente.

Y la tercera del Three World había llegado tarde al puesto. Pero había pisado fuerte desde su ingreso. Demostrando su inteligencia, su carácter y su venganza, no le importaba ser hermana y mujer del líder más joven.

Esas dotes eran las necesarias para ser una Three World.

Ella, aunque fuese la última, tendría que ser la líder del Three World.

Pero mantenía una relación incestuoso, y eso era algo repulsivo.

Tras bloquear los programas que le había robado a su abuelo, el líder más joven y ella se habían ido a su respectiva habitación, recuperando todo el tiempo perdido y que ella se había resistido muy a su pesar.

Nos vemos el viernes.

'Atori' – BPS - Begodramon