Aviso: CAPÍTULO SIN REVISAR. TAN PRONTO COMO PUEDA, LO REVISO Y LO RESUBO REVISADO.
Capítulo 21: Un pasado oculto
Un moreno suspiraba pesadamente. Otro día de debate con esos radicales que estaban a favor del Dead Moon.
Tras el anuncio a escala mundial, donde tanto él como sus colegas, se habían visto obligados en abandonar el caso del Dead Moon. Ahora lo único que podía hacer para destruir aquella organización, es hacer entender a la opinión pública, que lo que predicaban era toda una patraña, para que pudieran hacer después lo que quisieran con libertad.
Pues ellos eran unos locos asesinos que habían causado atentados muy grandes.
¿En serio esperaban que personas que habían secuestrado, violado y matado por diversión, hablasen ahora de paz y de crear un mundo mejor?
Puede que convenciese a la gente estúpida (entre ellos, algunos suyos), pero no a él. Él los conocía muy bien.
Tantos años estudiando su caso, que hasta los conocía como a su propio padre.
Y ahora, como líder de una de las fuerzas contrarias del Dead Moon, una de las fuerzas que tenía más seguidores y la más famosa de Japón, tenía que encargarse en recordar a la zorra de la líder de los radicales.
Por dios que le caía fatal aquella líder toca narices, que parecía haberse criado entre algodones y que era terca como una mula.
Al menos contaba con el apoyo de Koga y Naruto, quiénes cómo él, tenían el mismo sentimiento de rabia e impotencia por no poder rescatar a su respectiva amante.
El debate estaba a punto de comenzar y el jefe de policía Taichi Yagami vio a sus dos colegas llegar. Ambos venían con energías y preparados para debatir contra aquella líder de la fuerza radical. Contaba con otra zorra petarda, la cual, casi nunca se presentaba a los debates oficiales. Su papel era el de cambiar la opinión pública desde la calle.
Sin embargo, él, contaba con Koga y Naruto, los que habían estado muy de cerca con los del Dead Moon y que sabían perfectamente cómo eran en realidad. Unos locos asesinos que disfrutaban matando a la gente.
Repentinamente, vio como numerosos paparazzis rodeaban a una recién llegada, que venía escoltada por dos hermosas mujeres y sus ojos atisbaron a la zorra asquerosa aquella.
Se llamaba Meiko Mochizuki y bajo aquellas prendas de niña correcta, se encontraba una bruja, que cuando se hablaba del Dead Moon, era cómo una predicadora evangelista.
Normal que fuese criada por monjas.
-¡Ahí está la finolis esa! –murmuró Naruto siendo otro que le caía como una patada la mujer aquella.
Meiko que había escuchado el comentario insultante de Naruto, se detuvo. Bajo su brazo llevaba una gran carpeta y que colocó bajo sus manos, con el porte de una mujer bien educada de la alta sociedad.
-Veo que sigue siendo tan descortés como siempre, Uzumaki-kun.
-Uzumaki-sama para ti, petarda.
La mujer rió socarronamente y echando su larga cabellera hacia atrás en una pose altiva y arrogante, se enfocó en Taichi.
-¿También quiere que me dirija hacia usted como Yagami-sama? Perdedor.
Yagami apretó los puños, entendiendo a qué se estaba refiriendo.
Aunque el debate oficial no había comenzado, los paparazzis no habían tardado en grabar la escena para emitirlo después en las noticias. Pues para nadie era un misterio, que los miembros de ambas fuerzas se picaran tanto antes como después del debate.
Meiko ajustó posteriormente sus gafas y continuó satisfecha con sus palabras certeras.
-Usted nunca ha podido a capturar al glorioso Dead Moon. Ni siquiera cuando los tuvo presos en dos ocasiones. ¿En serio qué pretende convencer a la gente de que confiemos en la policía cuando el Dead Moon tiene todo el poder?
-¡Un poder para que la gente salga de la casa con miedo! –explotó Koga, siendo otro anti de esa mujer.
-Peor sería estar con usted –señaló de reojo, poniéndolo nervioso-. ¿Quiere que desvele delante de toda esta gente lo que usted hizo hace años a una pobre chiquilla?
Y aunque no había confesado todo con detalles, para los periodistas aquello era un dato muy relevante para hurgar en el pasado del policía Koga.
-¡Maldita! –perjuró el pelinegro queriendo darle dos buenas bofetadas. Pero las dos chicas que la escoltaban, se habían puesto delante.
-¡Déjalo, Koga! –lo retuvo Yagami- ¡Ya destaparemos los trapos sucios en la sala! –mirándola con los ojos entrecerrados a modo de advertencia.
-Estaré esperándolo, Yagami –contestó ella despreocupada.
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En el instituto femenino, Izumi no había tardado en ser el centro de atención de la clase. Tras haber terminado la primera hora, todas las chicas se acercaron a ella para preguntarle sobre su vida, como siempre hacían cuando venía una nueva.
-Así que eres mestiza –dijo una.
-Así es. Mi padre es japonés y mi madre italiana. Y aunque nací en Japón, por el trabajo de mi padre, tuve que mudarme. Y aquí estoy de nuevo por la misma razón –asomando una amplia sonrisa que gustó a sus compañeras.
-Realmente eres muy maja –opinó otra, acomodándose en la silla-. Oye, si tienes alguna duda con las clases o algo que no entiendas, no dudes en preguntarme. Aunque, has tenido mucha suerte de que te tocara esta clase.
-¿Por qué?
-La mujer que te presentó es nuestra tutora, se llama Miko Kikyo. Supongo que ya te habrás dado cuenta, pero es una mujer muy hermosa y muy amable. Explica las clases de maravilla. Y cada vez que tenemos un problema, ella siempre está ahí para ayudarnos.
-Sí –siguió otra-. Es de esas personas que se enfoca en cada uno, sin olvidarse de nadie. Ya lo verás. Seguro que se ofrecerá a darte tutorías para que puedas estar al día.
-¡Eso sería genial! –exclamó Izumi entusiasmada-. Porque en casa tengo un profesor particular bastante gruñón y que pierde los nervios cada dos por tres –riéndose, siendo contagiado por ellas.
-Se nota que eres de la alta sociedad –comenzó otra, tras dejar de reír-. Y dinos –asomando ahora un tono pícaro-, ¿tienes novio?
-¡Sí! –contestó ella sin vacilaciones.
Las adolescentes no tardaron en querer saciar su curiosidad, por lo que le preguntaron que cómo era y si tenía alguna foto de él.
-Pues no tengo ninguna foto. Pero lo que puedo deciros es que es muy atractivo y muy fuerte.
-Bueno… No creo que sea tan atractivo y fuerte como los líderes del Dead Moon –opinó otra, desvelando que ella era fanática de la organización.
-¿El Dead Moon? –preguntó Izumi como si le hubieran hablado en una lengua extranjera y desconocida.
-Es normal que no sepas quiénes son si has estado viviendo en Italia.
-Pero supongo que en Italia habrá llegado noticias de lo que hicieron. Especialmente con el último comunicado que hicieron.
-Algo sí he oído de ellos –reconocía la rubia Minamoto-. Sobre todo, esa intención que tienen de querer que vivamos en un mundo pacífico.
-Y ahora con el rollo de esos debates entre Taichi y Meiko que no paran –bufó una, fastidiada de ver lo mismo una y otra vez.
-Aunque la tal Meiko, como pone de verde a Taichi. No se corta en nada –declaró otra alucinada.
-La que no se corte nada es Hanazono Kirara. La que está por debajo de Meiko. No para de hacer mítines en la calle para llamar la atención de la gente.
-Aquí entre nosotras –dijo una de repente, ahora entre cuchicheos y arrimándose más a Izumi, como si temieran que fueran escuchadas por los mayores-, a nosotras nos parecen tres tipos guapísimos.
E inmediatamente, las chicas empezaron a tontear como fans, clamando quién era su favorito y cómo hasta tenían pegatinas y recortes de periódicos ocultos en el interior de sus libros y carpetas, como si los tres líderes fueran personajes de película muy famosos o algún cantante que estuviera de moda.
-¿Os gustan a pesar de ser criminales? –cuestionó Izumi.
-No son criminales. Son los dioses del planeta –defendió una arrimando una foto de Yamato contra su mejilla, simulando que la estaba besando.
Tras escuchar el sonido de unos pasos al otro lado, las chicas guardaron su secreto y regresaron a sus asientos. La que estaba delante de Izumi, le dijo en un guiño.
-Como nosotras somos menores de edad, estamos regidas por lo que deciden nuestros padres. Nosotras, preferimos adorarlos, porque son muy guapísimos.
La puerta corrediza se abrió y la chica de delante, volvió a su posición inicial. La tutora de la clase, -Kikyo apareció de nuevo.
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Tras terminar la jornada laboral, Izumi salió en compañía de todas sus compañeras de clase. La rubia tuvo que darles la razón en lo que respectaba a su maestra. Durante todas las horas y en el descanso, Kikyo se había volcado enteramente en ella. Incluso le había preparado un programa de estudio con lo más importante que habían dado.
-Realmente me alegro de haber entrado a este instituto.
-Aunque no hay chicos –suspiró una angustiada.
-Por eso estoy aquí –dijo la rubia entre risas.
-¿Eh? ¿Es que tu novio es de esos controladores? –cuestionó otra curiosa.
-Algo así –contestó ella con misterio. Al girarse, reconoció el coche negro con las ventanas tintadas que la venía a recoger-. Bueno chicas, fue un placer haberos conocido, pero ya han venido por mí.
-Hasta mañana, Zoe-chan –dijo una, quién le había puesto aquel apodo cariñoso para dirigirse a ella.
-Hasta mañana –corearon otras.
-Hasta mañana –despidiéndose ella.
Al entrar al coche, dejó caer su espalda pesadamente. A su lado había un hombre y enfrente dos mujeres. El coche se puso en marcha, y la que estaba de copiloto se sentó de rodillas sobre el asiento para ver a la recién llegada con curiosidad.
-¿Qué tal el primer día?
-Muy interesante, Shunran. He descubierto cosas divertidísimas –riéndose al recordar el asunto de las pegatinas y los recortes-. Por cierto, Jaken-sama, este es el programa de estudios –cogiéndolo de su mochila y dándoselo.
El pobre hombre lo miró y se quedó maravillado de lo sencillo que resultaría para alguien como ella.
-Con esto no necesitarás mi ayuda.
-Bueno… Hay muchas cosas que no entiendo –reconoció ella inflando los mofletes.
-¡Pero si esto hasta lo entiende un burro! –expuso Jaken perdiendo la paciencia.
-¡Pues yo no! –cruzándose de brazos- Menos mal que tengo una profesora que es un ángel, que sino…
Shunran no pudo evitar reírse.
-Creo que no debería olvidar que solo existe un ángel y esa es usted, Heaven-sama.
La chica la vio y sonrió agradecida.
-¿Tuvo problemas con la peluca y las lentillas, Heaven-sama? ¿Tuvo sospechas de que alguien pensara que era otra persona?
-Creo que no. Y la peluca me pica mucho. Lo mismo que los ojos.
-¡Pues sácalo de una vez! ¿No ves que los cristales están tintados y nadie de fuera puede verte? –expuso Jaken a punto de llamarla tonta.
-¡Jo! ¡Jaken-sama yo no sabía eso!
Y sabiendo eso, no tardó en quitarse la peluca rubia, donde su cuero cabelludo largo y castaño cayó en hermosa cascada libremente. Se quitó también las lentillas verdes, viéndose el castaño original de sus ojos. El disfraz para poder ocultar su verdadera identidad, y que por casualidades de la vida, pudiera encontrarse con algún policía que supiera quién era, o con el terror de sus pesadillas, Koga.
-Se le ve muy feliz, Heaven-sama –dijo Shunran animada- Parece que fue buena idea de Dog-sama para que asistiera a un instituto femenino para que aprendiera, ya que Jaken no era capaz de enseñarle.
-¡Si la niña no sabía ni los kanjis básicos! –fue la protesta de Jaken.
-Es normal –hablaba Toran viendo a lo lejos el hotel donde al lado, había otra gran casa donde se encontraba la base principal del Dead Moon y que se usaba como tapadera, de que aquel edificio era dónde se hospedaba el personal del hotel-. Si Heaven-sama ha estado sobreviviendo desde que era niña por sus propios medios y escapando del policía ese, es normal que su educación sea casi nula.
-Aún así –habló ahora Rin con la mirada puesta en el exterior-. Me siento feliz, porque si Sesshomaru-sama y los demás me apuntaron a un instituto, no era solo para aprender, sino también para cambiar la opinión pública bajo otra identidad cómo lo están haciendo Sora y Sakura.
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En los bajos subterráneos del edificio donde descansaba el personal del hotel, o lo que era lo mismo, los aliados del Dead Moon, se escuchaban los gritos desgarradores de una mujer, la cual se encontraba desnuda, con múltiples heridas y con las manos atadas por encima de su cabeza.
-Oye, Sesshomaru, basta ya, que la vas a matar –exponía Yamato entre risas, donde no se sentía compadecido de la mujer que sufría.
-Los turnos de tortura a cada una de estas zorras son rotatorios. Y hoy me toca a mí, desquitarme por lo que esta puta le hizo a mi Rin –y con un arma de electrochoque, volvió a arrimarlo cerca de una gran herida profunda, que anteriormente le había hecho.
Yamato se encogió de hombros divertido. Apoyado sobre el marco donde estaba la celda de Kagura, vio cómo unas aterradas y muy malheridas June, Ino y Sara siendo tapadas únicamente por una manta maloliente. Detrás de ellas, estaba Sasuke.
-No sabéis la suerte que tenéis de que vuestro castigo haya terminado –y no dudó en mostrar lo que Sesshomaru le hacía a Kagura.
Las tres mujeres retrocedieron asustadas. Aunque también habían tenido su dosis de tortura. Las que con más se desquitaban eran con Karin y con Kagura.
-Y ahora, ¿qué hacemos con estas tres? –preguntó Sasuke, donde su única solución era la de matarlas.
Una idea que compartieron las tres mujeres, por lo que los miraban suplicantes en que no lo hicieran.
-Creo que se dijo que serán las putillas del hotel, ¿no? Por lo menos, que las aseen para que estén presentables. ¿No opinas lo mismo, Sesshomaru?
Sin embargo, Sesshomaru estaba en su propio mundo, donde solo tenía ojos ante la mujer que había maltratado cruelmente a su querida Rin.
-Dime, ¿cómo era que llamabas antes a Rin?
-Por… fa… vor… Bas… ta…
-¡Contesta! –amenazó esta vez con la espada clavándosela lentamente en el ombligo.
La mujer gritó de dolor, a lo que Yamato tuvo que llevarse un dedo al oído por el sonido estridente.
-Pe… Pe… rri… ta…
-¡Así no se le habla a Rin!
Y volvió a emplear la pistola de electrochoque.
-Como Rin no venga rápido, me voy a quedar sordo –expuso Yamato con un suspiro.
Y como si alguna divinidad le oyera, por el pasillo que daba a aquellas faldas, aparecía un Kouji bien trajeado.
-Ellas ya han llegado.
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En la última planta del edificio principal, al fondo del pasillo, se encontraban las instalaciones privadas para los líderes del Dead Moon y del Three World, mientras que al otro lado, estaban las habitaciones de los guardaespaldas.
Las instalaciones exclusivas de los mandamás, estaban equipadas con sus tres habitaciones, una gran sala donde se reunían, equipada con nuevos ordenadores, donde Sakura había trasladado todos los programas. Bajo la sala principal de vigilancia, donde generalmente estaba Gaara, se encontraba únicamente el de los misiles y que solo podía activarse mediante una contraseña que los seis líderes conocían.
En aquella sala de reunión, Sakura con su peluca castaña tirada en uno de los sofás, se encontraba frente al ordenador con el programa de rastreo activo.
La puerta se abrió donde allí aparecía Rin con su uniforme de instituto y otra mujer.
-¿Todavía nada? –preguntó la mujer.
-¡Nada de nada! –resoplando con fastidio-. Mi abuelo es más escurridizo que una almeja.
-Ya han pasado seis meses –dijo la mujer dejando su gruesa carpeta. A continuación, se quitó las gafas que portaba. Y luego, su peluca pelinegra y las lentillas oscuras. El disfraz que usaba bajo el nombre de Meiko Mochizuki, y que en realidad se trataba de Sora Takenouchi-. Los objetivos de Yamato y los demás, siguen sin aparecer, pero no creo que la gente los esconda. Se nota que no son enemigos cualquiera que quieren eliminar a toda costa.
-Aunque lo de mi abuelo es lógico. No sé quiénes son esos del Shining Sun –girando la silla para verlas directamente.
-Yo tampoco sé quiénes son –habló Rin-. De hecho, desde que estoy aquí, solo los he escuchado muy pocas veces.
-Le he preguntado a Sasuke sobre ellos, pero solo me dice que son la organización rival y punto –apoyando la mejilla sobre su mano.
-Si ellos dicen que son sus rivales, entonces es lo que son –opinó Sora.
-Vaya, Sora. Se nota que has cambiado mucho. Ahora todo lo que se haga, lo apoyas y hasta eres capaz de cantarle las cuarenta a tu antiguo amorcito –opinó Sakura con una sonrisa.
-Tú tampoco te quedas atrás. Por cierto, que tu ex marido me ha llamado finolis –expuso con una sonrisa divertida.
-¡Lógico! ¡Llevas unas pintas que da risa! –riéndose sin poder evitarlo.
-Y aunque Rin pueda ir como una chica normal, Dog-sama se ocupó en apuntarla en un instituto femenino. A propósito –tras tocar el tema-, ¿qué tal el primer día?
-¡Oh! ¡Ha sido genial! Mi profesora Kikyo es realmente una belleza. Y sobre todo amable y con gran corazón. Ha sido muy paciente, a diferencia de Jaken-sama –las dos mujeres no pudieron evitar reírse al recordar cómo Jaken había estado a punto de probar la muerte, tras haber perdido los estribos durante la enseñanza de Rin-. Y mis compañeras de clase son simpatiquísimas. Estuvieron conmigo todo el tiempo, ayudándome y enseñándome todo. Incluso su secreto más profundo –a punto de estallar en carcajada.
Por los pasillos, los tres líderes del Dead Moon se iban acercando a la sala de reuniones, seguidos por sus guardaespaldas. Repentinamente, escucharon una estrepitosa carcajada femenina que los hizo detenerse, donde los guardaespaldas se miraron unos a otros confundidos.
La carcajada fue tan llamativa que había llamado la atención de los que estaban en la planta y que habían salido preocupados y extrañados.
-¿Qué ha pasado? –fue la pregunta de la verdadera Izumi.
En la sala de reuniones, las tres mujeres no dejaban de llorar de la risa por lo que Rin les había contado. Saber que sus hombres eran motivo de admiración de las colegialas, tocando el límite de imaginarse cosas raras, era tema para poder cachondearse a gusto.
-¡Hay que ver cómo son las adolescentes de hoy en día! –decía Sora recuperándose de la risa.
-¡Tiene mérito el que te hayas aguantado, Rin! –fue el turno de Sakura de hablar, secándose aquella lagrimilla.
-¿Aguantar el qué?
Y por la puerta principal se encontraban los tres líderes junto a todos los guardaespaldas, que miraban el interior entre pasmados y aliviados de que no hubiera sucedido nada malo.
Aunque estaban en una etapa donde nadie podría hacerles nada, sabían por experiencia, que no debían confiarse y que cualquier acto, podría significar la vida.
Además, que estaban en la base de una de las organizaciones más poderosas del mundo, por lo que no era muy normal escucharse carcajadas, especialmente, cuando éstas eran repentinas.
-Nada, Sesshomaru-sama –contestó Rin-. Cosas habituales en las colegialas.
Pero el líder más mayor no se sentía satisfecho con la respuesta. Con sus ojos ambarinos buscó a los tres integrantes que habían recogido a Rin en la escuela, donde Jaken fue el primero en sudar la gota fría.
-Déjalo, Sesshomaru. Tenemos que enfocarnos en lo principal –se dirigió a sus guardaespaldas-. Ya podéis volver a vuestros quehaceres.
Tras quedar los seis solos, cada uno se sentó en su respectivo asiento en la gran mesa redonda para que pudieran verse con más comodidad.
-¿Qué tal los disfraces? –Sasuke fue quién inició la conversación del día.
-Sin problemas. Creo que está más que probado que nadie me reconoce en realidad –señaló su mujer con orgullo.
-Conmigo, pasa lo mismo. Ni siquiera Taichi y los demás saben quién soy. Para ellos, solo soy una mujer que desprecian.
-Vaya problema –murmuró Yamato sarcástico.
-Yo todavía no me he acostumbrado a la peluca. Me pica y me da mucha calor –objetó Rin-. Pero, puedo aguantar las seis horas de colegio.
-¿Has podido indagar sobre lo qué opinan del Dead Moon? –fue la pregunta de Sesshomaru.
-No tuve necesidad de hacerlo. Ellas mismas –y al instante, Sora y Sakura intentaron aguantar la risa. Viendo que quizás a Sesshomaru y a los otros no les haría mucha gracia saber qué eran modelos de diversión, prefirió decir otra cosa y verdadera- dicen que cómo son jóvenes solo pueden seguir lo que opinan sus padres.
-Está claro que debía haber dejado en claro, que los menores de doce en adelante, tendrían también el poder de elección.
-Sin embargo, los padres que consienten a sus hijos, a veces se dejan convencer por ellos –opinó Sasuke.
-Podemos usar eso para convencer a la nueva generación para que se ponga de nuestro lado –decretó Yamato.
-En mi clase no hay problema con ello, ya que todas son admiradoras del Dead Moon –demasiado fanáticas, más bien.
-El sistema educacional siempre suele ser la voz más efectiva para que la nueva generación piense lo que hay en realidad. Es necesario que los profesores estén también a favor de ello.
Rin asintió ante las palabras de Sesshomaru, entendiendo lo que debía hacer. Convencer a sus profesores de que el Dead Moon era realmente lo que había dicho en el comunicado oficial, y empezaría por su maestra Kikyo.
-Pasando al siguiente tema –continuó el Uchiha-. Todavía no hay rastro de Madara ni del Shining Sun.
Y durante una hora, continuó aquella reunión que realizaban a diario, después de que las tres líderes del Three World volvieran de las ocupaciones que los tres líderes les habían encargado. Convencer a la opinión pública de que su misión de paz era auténtica.
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La noche siempre era como un refugio para aquellas personas con ocultas intenciones. Para Sora, aquel momento era el más propicio para dejar que saliese a la luz todo lo que guardaba.
Llevaba no sabía cuánto tiempo en el cuarto de baño, expulsando todo el mal sabor de boca que tenía, por todas las acciones que había hecho.
Desde el día en que la policía había aparecido en la organización, y ella había tenido aquel cara a cara con Taichi, mostrándose comprensiva, teniendo en consecuencia la decepción absoluta de Yamato, aquella misma noche, ella había decidido intentar cambiar y demostrarle tanto a Yamato como al resto del mundo, a quién le pertenecía realmente.
Le había pedido a Yamato que la grabara mientras tenían sexo para que después se lo mandara a Taichi. También le había prometido que sería una persona ejemplar, de la que nunca tuviera que avergonzarse o dudar.
Se lo había demostrado y para cumplir con lo predicaba, había decidido no pensar en nada. Ver lo que ocurría ante sus ojos, pero aguantando la tristeza y la compasión que sentía por dentro.
Incluso, cuando había propuesto alguno que otro de los castigos para las VIPS, por dentro se sentía basura.
Con todo eso, había conseguido engañar a todo el mundo, incluidas Rin y Sakura. Pero, no a Yamato.
Era imposible engañarlo, especialmente cuando vivían juntos y que cómo líder del Three World y mujer de Wolf, carecía de privacidad.
Él sabía muy bien que todo lo que realizaba. Sus palabras frívolas ante Taichi y los demás, su actitud determinada y resuelta solo eran una máscara, donde cada noche, cuando estaban en la habitación, ella no podía aguantar con ese sentimiento, de tal manera que se formaba aquel mal sabor de boca, donde durante horas expulsaba sin parar.
No dudaba de que se sintiera preocupado, pero necesitaba de esa actitud para que todo lo que tenían planeado se cumpliera sin ningún problema.
Una vez que hubo terminado, Sora miró de reojo a Yamato, quién estaba apostado contra el marco de la pared, observándola con gran atención.
-Lo siento. Todavía no me doy acostumbrado a esto –dijo ella dándole la espalda. Sentía demasiada vergüenza que la viera en esa situación y de no poder cumplir con sus expectativas.
Le parecía sorprendente que la tuviera en consideración, así cómo el descubrir que al final no había mandado aquel vídeo donde se habían grabado teniendo sexo. Para él, había sido suficiente aquel acto voluntario de entregarse a la opinión pública como amante del máximo líder. Pero que no había necesidad de que avergonzara a su familia.
Yamato observó en silencio cómo Sora se lavaba la boca, para borrar todo rastro de mal sabor. Advirtió una expresión algo triste en sus ojos y entonces, tomó una decisión.
-En el debate de mañana, Sakura irá contigo y llevará la voz cantante.
-¿Eh? –mirándole con total asombro- ¡No hay necesidad de que Sakura venga conmigo!
-¡Mírate! ¡Todas las noches es lo mismo! ¡Aunque hayas querido cambiar de la noche a la mañana para complacerme! ¡No soporto verte todas las noches vomitando porque te repugna actuar así!
Y ella agachó la cabeza tristemente. Por mucho tiempo que pasara, no podría cambiar su forma de ser. Daba igual lo contaminada que estuviera, que su corazón bondadoso y compasivo persistiría entre las sombras.
-No niego que lo estés haciendo bien –continuó mirando hacia otro lado, frustrado de verla así-. Pero, para estar así, prefiero que descanses de vez en cuando.
Aún así, esas palabras no consiguieron animarla.
-¡Joder!
Y tras soltar una mueca de frustración, Yamato la cogió y estampó sus labios sobre los suyos en un beso demandante, cargado de pasión y lleno de promesas.
Solo así, conseguía que ella dejara de pensar en esas cosas para concentrarse en el placer que él le proporcionaba.
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En otra habitación, el ambiente que se respiraba era más calmado y tranquilo. Sus dos integrantes, Sasuke y Sakura se encontraban centrados cada uno con su ordenador particular.
Aunque trabajaban de día y tenían la noche para descansar y darse placer, habían algunas cosas que no podían esperar. Una de ellas, era la captura de su abuelo, Uchiha Madara. Gaara se encargaba de esa labor casi las veinticuatro horas, aparte de vigilar que todo estuviera en orden en el hotel. Pero cuatro ojos veían más que dos.
Mientras que Sasuke buscaba palmo por palmo las distintas zonas del mundo, gracias a uno de los programas de su abuela, Sakura se dedicaba a leer el diario de ésta y de algunas anotaciones dejadas por su propio abuelo Madara, descubriendo toda la historia trágica de su familia.
Sin embargo, muchas veces se necesitaba estómago para poder leer la deprimente historia de su abuela y las cadenas a las que había estado sometida, al descubrir la auténtica personalidad de su abuelo. Era por eso, que pasaba a las anotaciones de su abuelo, por si podría darle alguna pista de donde podría estar escondido.
Resultaba demasiado raro que con el tiempo, con el Akatsuki y con nuevos aliados de su lado, como era el caso algunos presos liberados, nadie supiese de su paradero.
De repente, algo le llamó tanto la atención, hasta el punto de soltar un respingo de sorpresa, haciendo que Sasuke se girara a verla.
-¿Has encontrado algo importante? –fue lo primero que preguntó.
-La verdad… es que sí… -hablaba con la impresión marcada en su rostro, sin despegar sus ojos de la portátil.
Sasuke no tardó en ir hasta la cama donde estaba ella acomodada. Esperando que fuera algo que pudiera dar con su abuelo, se llevó una ligera decepción al ver que se trataba de algún loco experimento suyo.
Sus ojos se abrieron como platos al ver en una dispositivo un tuvo con una dimensión bastante considerable, lleno de un líquido verde transparente. En su interior, había un niño de unos cinco años conectado a varios cables y ninguno que le pudiese dar la opción de respirar como dios manda. Como tenía los ojos cerrados, Sasuke dedujo que estaría muerto.
-¡¿Qué es eso?!
-Nuestro sobrino –contestó Sakura tragando saliva y los ojos espantados del terror.
Sasuke la miró como si estuviera loca.
-¡¿Cómo que nuestro sobrino?!
-Seguramente no lo sabes, pero, cuando realizaron la autopsia a mi hermana, los forenses descubrieron que estaba embarazada.
Su voz temblorosa y como segundo a segundo se iba quedando pálida por lo que estaba leyendo, hizo que Sasuke comenzara a imaginar lo qué era realmente aquel crío.
-El abuelo… consiguió hacerse con el feto y…
-¡NO ME VACILES! –levantándose bruscamente- ¡¿ACASO QUIERES DECIRME QUE ESE VIEJO LOCO HA HECHO QUE ESE NIÑO SEA LA EVOLUCIÓN DE AQUEL FETO?! ¡ESO ES IMPOSIBLE!
-Pues parece que es verdad –leyendo las notas, donde se imaginaba que sería por su abuela, que había encontrado la forma de hacer crecer a los humanos, aunque estos fuesen simple fetos.
-¡NO ME LO PUEDO CREER!
-Parece que su intención era tener al heredero perfecto, ya que todos sus hijos y nietos le han decepcionado –mirándole-. Pero estos datos están desfasados. No hay nada actualizado respeto a esto.
-Es probable que haya continuado con ese loco experimento en otra parte –frustrado de ver cómo jugaba con la vida de la gente, especialmente cuando ese niño era el hijo de…
Fue entonces cuando se percató de algo.
-Un momento, si ese niño es hijo de tu hermana, significa que su padre es…
-Tu hermano –completó ella.
Ahora Sasuke se quedó alucinado. Ya le sorprendía que su hermano traspasara las barreras de sangre para estar con la chica que más amaba, pero que incluso, llegara al extremo de acostarse con ella siendo tan jóvenes.
-¿Qué hacemos, Sasuke? Por lo que leo aquí, el niño está vivo. El líquido contiene una propiedad especial que continúe creciendo. Ha crecido genéticamente, pero sigue siendo nuestro sobrino.
Su sobrino.
El hijo de su hermano.
La verdad, aunque gracias a Sakura y Tsunade había detenido el proceso de necrosis y habían alargado algo su existencia, no podía centrarse en tener un heredero, ya que primero tenían que concentrarse en conseguir que los civiles se pusieran de su parte.
Tanto Yamato, como Sesshomaru como él mismo, sabían que esa misión duraría años y que para llegar a esa utopía tan soñada, debían deshacerse de su abuelo y del Shining Sun.
Pero si a la lista se sumaba el hijo de su hermano, dudaba en poder ponerle un dedo.
-Lo buscaremos también y haremos que esté con nosotros antes de que ese viejo escurridizo lo contamine.
Sakura sonrió con alegría y alivio al escuchar esa respuesta tan satisfactoria. Sin poder evitarlo, echando a un lado la portátil, se lanzó sobre él y comenzó a besarlo con pasión.
-Pues habrá que seguir practicando para poder darle un primito.
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-…Y entonces, fue cuando me dijeron que debía tener un novio muy dominante y posesivo, sin saber quién era realmente –contaba Rin muy entusiasmada su experiencia en el instituto.
Con su espalda apoyada sobre el pecho de Él, Rin ponía en secundario cómo Sesshomaru acariciaba dócilmente su larga cabellera. Estaba tan emocionada con el día que había vivido hoy, que no podía parar de hablar.
-Y la profesora es tan maja. Muy pendiente de mí y ayudándome en todo lo posible. Y ya sabe que se necesita mucha paciencia conmigo –riéndose, tras reconocer lo corta que era. Luego, giró su cabeza para verle- ¡Muchas gracias, Sesshomaru-sama! –Dog asomó una mueca curiosa y ella procedió a explicar el porqué de su agradecimiento- Por darme un papel en el que pueda ayudar activamente en la organización. Y sobre todo, por confiar en mí y permitirme salir al mundo exterior para que sea como las otras chicas de mi edad.
Él sonrió ligeramente y volvió con su tarea de acariciarle la larga cabellera.
-No cometas ninguna imprudencia.
-¡No se preocupe! ¡Haré todo lo que se me ha pedido que haga! Con las compañeras de mi clase no habrá problemas –riéndose al recordar el fanatismo que tenían-. Y seré muy cuidadosa cuando se lo comenté a mi profesora.
Él asintió y Rin se quedó extrañada ante la siguiente pregunta.
-¿Mañana tienes gimnasia?
-Eh… No… -contestando tan ingenua como era ella misma.
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Al día siguiente, Rin se miraba en uno de los espejos de los baños de la escuela. Suspiró por segunda vez viendo las marcas que Sesshomaru le había dejado, tras la sesión sexual que habían tenido la noche anterior. Las alas de ángel que tenía en ambos hombros, que la caracterizaban como Heaven, podía ocultarlas, aunque llevase el uniforme de verano o el uniforme de gimnasia. Pero las marcas…
Suspiró por tercera vez.
Tenía que llevar obligatoriamente el jersey para poder ocultarlas.
Le extrañó que tuvieran un acto tan sexual tan fuerte, como si Él tuviese ganas o como si quisiera marcarla para que no se olvidara de Él durante el segundo día de clases.
Se puso como un tomate, al recordar la de cosas que había querido hacer y que habían hecho.
Tuvo que serenarse al escuchar pasos del otro lado.
Se colocó como dios manda el uniforme para volver a actuar bajo el papel de Izumi Minamoto. Nombre que habían sacado de la guardaespaldas de Sora con el apellido del guardaespaldas de Wolf. Como ambos eran pareja, a la auténtica rubia le había hecho mucha ilusión que usase su nombre y apellidos como si estuviese casada con Kouji.
La puerta del servicio se abrió y Rin no pudo acabar de ocultar las marcas que tenía sobre su cuello. Para su sorpresa, la que había entrado no había sido ninguna estudiante, sino, precisamente, su tutora Kikyo.
La pelinegra al ver las marcas de Rin, por un momento, se quedó sorprendida. Luego, trató de sonreír.
-Vaya… Veo que no eres una chica virgen cómo tratabas de aparentar…
¿Eso era un insulto?
-Supongo que cuando se está en la edad, hay que aprovechar –terminó con un suspiro nostálgico.
Luego se colocó a su lado, donde había entrado para retocar el sutil maquillaje que llevaba en el rostro.
Rin por su parte, se miró al espejo, y suspirando aliviada de llevar correctamente la peluca y las lentillas.
Ya había sido un error mirarse las marcas, que había estado a punto de quitarse la peluca para verlas mejor.
¡Cómo picaba tanto!
-Supongo que debes quererle para dar el siguiente paso a tu edad. He de confesar que yo también lo hice. Aunque era más joven –le confesó la adulta-. Sin embargo, para la próxima, procura que ninguna otra profesora te lo vea y mucho menos la directora. Podrían expulsarte.
Rin tomó buena nota de ello.
Por una tontería había estado a punto de arruinar todo el plan en el que Sesshomaru y los demás le habían confiado.
Por miedo a meter la pata, no quería indagar sobre qué pensaba del Dead Moon en aquella profesora de confianza. Pero si hoy volvía sin ningún parte interesante, podrían pensar que era una perdida de tiempo.
-Eh, Kikyo-sensei, hay algo de clase que no entiendo. ¿Podría ir en el recreo a la sala de profesores para que me ayude?
-¡Claro, Izumi! Me alegra saber que tomes tus estudios en serio.
Rin sonrió ligeramente.
Así, tendría unas horas para pensar detenidamente en lo que pudiera decirle.
.
Las primeras horas pasaron y Rin ya tenía en su mente bien aprendido lo que iba a decirle a su profesora.
Primero, tenía que saber qué opinaba del Dead Moon. Entre clase y clase, había realizado una plantilla sobre si le gustaba lo que preguntar y si no le gustaba, lo qué hacer.
Reconocía que era algo infantil aquella plantilla, pero siendo tan torpe e ignorante, dudaba de tener una buena labia que saliese de forma imprevista.
Suspiró con fuerza y abrió la puerta corrediza, una vez que le habían dado el permiso para entrar.
Con la mirada, buscó a su tutora, encontrándola al fondo, hablando con otro profesor.
A medida que se acercaba, pudo apreciar algo de la conversación.
-Lo siento mucho. Pero no puedo salir contigo. Ya tengo a alguien.
-Pero si ha pasado mucho tiempo y él sigue sin aparecer.
-Confío en él, Tanaka-sensei. Sé que algún día vendrá a buscarme.
-¡Qué se le va a hacer! Que sepas que es un idiota por hacer esperar a una mujer tan bella y tan dulce como tú.
La mujer rió brevemente hasta que vio a su alumna.
-¡Ah! ¡Izumi! Perdona, Tanaka-sensei pero tengo que ayudar a mi alumna. Llegó nueva ayer.
-Oh, claro, claro. Tú siempre tan entregada. No me extraña que tus alumnas te admiren.
Rin se sentó en el taburete que le ofrecía su tutora, y nerviosa, antes de entrar en el tema principal, quiso tantear el terreno con lo que había escuchado.
-Veo que usted es muy popular con los hombres –normal, siendo tan elegante y tan hermosa, que a su lado, por muy Heaven que fuese, sería una chica vulgar.
-Sí, pero yo soy mujer de un solo hombre.
-¡Eso es muy bonito! –exclamó ella inconscientemente- ¡Yo también soy mujer de un solo hombre!
Al instante, Rin se llevó las manos a la boca por haber sido tan imprudente. Algo de lo que Sesshomaru le había advertido la noche anterior. Inmediatamente, miró a su alrededor, y se alivió al comprobar que tanto el profesor que quería con Kikyo como el resto, habían salido ya sea para descansar, para fumar o para tomar un café.
Casi le pareció una bendición del cielo el poder estar a solas y hablar del tema del Dead Moon sin ir con evasivas.
De repente, escuchó cómo su profesora se reía.
-Todavía eres muy joven para decir esas cosas.
-Pues, estoy casada con él… más o menos… -y Rin volvió a morderse la lengua ante una nueva imprudencia cometida.
¿Por qué ayer había podido aparentar calma y hoy sentía en la necesidad de clamar ante todo el mundo que tenía a alguien que amaba con locura?
¿Sería por lo que esa noche habían hecho, porque…?
Escuchó nuevamente la risa de su maestra, pero esta vez más notable.
-Realmente estás adorable con esas mejillas rojas.
Y Rin se percató de lo tan calientes que estaban.
-Se nota que él es el chico que te convirtió en mujer.
Rin se mordió la lengua para confesar que no fue un chico precisamente, sino un hombre que le doblaba en edad.
-Permíteme que te dé un consejo. Si quieres ser una mujer perfecta ante sus ojos, deberás experimentar también con otros hombres.
Rin se quedó ahora confusa.
-Pero, ¿usted no dijo que era mujer de un solo hombre?
-Lo soy en el corazón. Pero el amor y el sexo son dos cosas muy distintas.
Rin parpadeaba más confusa, donde para ella, el amor y el sexo era lo mismo. Y estaba convencida de que no era la única que pensaba lo mismo.
-Pero, no creo que el hombre que le espera, le haga mucha gracia.
-Todavía eres una niña para entender el mundo de los adultos, Izumi –sin duda alguna, a Rin no le gustaba ese punto y su maestra estaba muy equivocada. Si Sesshomaru la viera teniendo relaciones con otro, lo mataría sin dudar-. Además, él también hace lo mismo. Pero sé, que son solo un pasatiempo que cualquier adulto necesita.
A cada palabra, Rin se sentía muy molesta y con ganas de retirarse.
Ya no tenía ganas de hablarle sobre el Dead Moon y convencerla de que se pusieran de su lado.
Así no actuaba la política del Dead Moon.
Pero entonces, recordó que tanto Sora como Sakura estaban camufladas como líderes de la oposición para cambiar la opinión de la gente y hacerles ver que están equivocados.
Y si…
¿Y si ella intentaba hacer lo mismo con su maestra?
Apretó sus libros, donde en el interior de su libreta estaba la plantilla realizada. No podía lanzarse a la piscina sin agua, sabiendo cómo era.
Tenía que tragarse su rabia, como Sakura cuando tenía delante al infiel de Naruto, y poner en marcha su plan inicial. En el hotel realizaría una nueva plantilla (con la ayuda de Sora y Sakura) para poder cambiar la opinión de Kikyo.
-Es verdad. Por cierto, ¿podría preguntarle algo más íntimo?
-Claro.
-Imagino que usted sabe que a las chicas de clase les gusta el Dead Moon –pues había sido testigo de cómo a una compañera se le había caído la libreta enfrente de su maestra, donde ésta había visto con toda claridad una foto de Dragon pegada en la libreta y no había dicho nada. Simplemente, había sonreído con gracia a medida que le devolvía la libreta a su alumna-, ¿qué opina usted de ellos?
Rin vio cómo su profesora quedaba seria. Luego, a su alrededor como si quisiera cerciorarse de que no había nadie. Al sentirse solas, Kikyo abandonó su postura rígida, para acomodarse en el asiento y asomar una sonrisa melancólica.
-Son la salvación de nuestro mundo.
Una respuesta muy satisfactoria donde podía perdonar su manera de pensar.
-Tú también los apoyas, ¿verdad? –le preguntó ella.
-¡Claro! –contestó sin pensar- ¡Además, me parece muy bonito que ellos hayan dejado de matar y quieran crear un mundo de ensueño todo gracias a las chicas que tanto aman!
Rin no vio cómo su profesora se había quedado mirándola con rostro extraño. Luego, asomó una sonrisa falsa.
-Es cierto. Pero, ¿cómo sabes tú eso?
-Ah… Eh… -¡Dios! ¡Ahora sí que había metido la pata hasta el fondo!- Es algo que supongo… Cómo en aquel anuncio, mencionaron de repente al Three World… y el Three World es un libro de tres leyendas de tres amores distintos…
-Es verdad –dijo ella volviéndose melancólica-. Phoenix, Heaven y Rose –Rin sintió cómo su corazón iba a mil al escuchar su sobrenombre-, esos son los nombres de las tres chicas protagonistas. Teniendo en cuenta la leyenda, es lógico pensar que la pareja de Wolf será Phoenix y la de Dragon será Rose –Rin volvió a morderse la lengua para no clamar que ella era Heaven y por tanto la pareja de Dog-. Viendo tu entusiasmo y tu sinceridad, supongo que podré confiártelo –el rostro de Kikyo, no supo porqué, que alarmó a Rin-. Yo soy Heaven, la pareja de Dog.
Rin se quedó de piedra ante esas palabras.
-La verdad, es que es Youkai Sesshomaru a quién estoy esperando.
El corazón de la joven no dejaba de recibir cuchilladas ante lo que oía.
¡Mentira!
¡Su profesora era una mentirosa!
¡La estaba engañando!
-Y sé que ha estado y estará con otras mujeres. Pero es a mí, a quién realmente quiere.
¡MENTIRA!
Rin apretaba los puños queriendo gritar lo mentirosa que era.
-Mira –sacando algo de su cartera.
Rin agrandó los ojos al ver una vieja fotografía de un Sesshomaru adolescente. A su lado, y abrazándola con mucha ternura estaba su maestra Kikyo cuando era joven, pero igual de bella que ahora.
¡No podía ser!
-Sesshomaru y yo fuimos novios cuando éramos adolescentes –mirando la fotografía con mucha nostalgia-. Yo fui su primera mujer –otra puñalada, pero más dolorosa-. Yo le apoyé cuando lo pasaba mal por ser hijo de padres que eran hermanos. Y también, accedí a su propuesta de esperarlo hasta que se hiciera con el control del mundo –mirándola-. Cuando lo convocaron para el Dead Moon, él me dijo que estaría con otras mujeres, pero que lo esperara porque siempre me amaría.
Y ya no pudo reprimir las lágrimas en sus ojos.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Como dije en mi página de FACE (el enlace lo encontrareis en mi profile), hoy iba a actualizar uno de los fics actualizados el 6 de enero.
Y, ¿qué pasa hoy para que ocurra esto?
Pues si el seis hice doce años en , pues hoy hago doce años desde que publiqué mi primer fic en .
Y el fic escogido para actualizar fue este.
Pues cómo veis, en esta ocasión Sora y las demás tienen un papel muy importante, aunque camufladas. Y como dije en el capítulo anterior, un personaje nuevo entra en escena a joder (más bien), y esa es Kikyo, donde en este capítulo lo ha demostrado muy bien.
Originalmente, no pretendía meterla como antigua novia de Sesshomaru, sino con otro papel (que seguirá manteniendo y que seguramente se desvelará en el siguiente capítulo), pero como hace tiempo vi por casualidad imágenes de Sesshomaru con Kikyo, pues me atrajo la idea de que a Rin le salga una rival del pasado.
Otro dato así imprevisto, es sobre el sobrino de Sasuke y Sakura. Aunque originalmente, lo tenía en mente, no tenía pensado hablar de él tan pronto. Pero teniendo en cuenta, el futuro de este fic, me pareció ideal mencionarlo en este momento, para que seáis conscientes de que existe otro Uchiha.
En cuanto a Sora. Aquí explico ese cambio tan brusco y que en realidad es solo una fachada. Pues siendo la mujer y líder del Three World, tendría que actuar como tal. Pero por dentro, ya veis cuanto le repugna y que solo Yamato sabe.
Pues con todo esto, espero que os haya gustado el fic. Agradezco infinitamente los reviews, y que no me di cuenta que este fic ya ha pasado los 500 reviews.
MUCHAS GRACIAS!
Lo último que me queda por decir es que, he publicado un oneshoot (también crossover), que en un principio era para publicar como regalo de reyes del 2015, y que, por tiempo, lo estuve guardando hasta tener una fecha especial.
Pues hoy, como fecha especial, lo publico, donde será el comienzo de otros oneshoots que publicaré en un futuro.
En las notas de autora de dicho fic que llevará el título de: Este es el comienzo de una hermosa amistad, explicaré con más detalle sobre ese proyecto.
Pues con todo dicho, ya anuncio que me tomaré un pequeño descansito y hasta el año que viene (concretamente, hasta el día de Reyes), no habrá actualizaciones ni publicaciones. En Reyes, os regalaré algunas. Todavía no sé cuales, así que si tenéis alguna preferencia, a comentarla en mi página de FACE.
Hasta entonces, espero que disfrutéis de las fechas navideñas que están por llegar.
Un beso a todos y os deseo unas felices navidades y un próspero año nuevo.
HASTA EL AÑO QUE VIENE :D
'Atori' – BPS - Begodramon
