CAPÍTULO SIN REVISAR. A LA MÍNIMA QUE PUEDA LO HAGO Y LO RESUBO


Capítulo 22: Las dos Heavens

Sentada en su asiento con la mirada perdida, Rin todavía se encontraba digiriendo lo que su profesora le había dicho.

Era una mentirosa.

Eso lo tenía más que claro, al proclamarse como Heaven, cuando Heaven era ella.

Pero que había tenido un romance con ÉL, era algo imposible de negar.

Quizás habían pasado muchos años de su relación, pero ver a un Sesshomaru muy distinto a cómo estaba con ella, incluso como pareja, era algo que le martilleaba la cabeza.

Sabía que toda la vida de ÉL había estado marcada por la mafia, donde bondad y ternura jamás habían existido en su persona.

Excepto con su maestra.

Le recordaba una vocecita, teniendo en su cabeza la imagen visual de aquella fotografía.

ÉL le había hecho promesas a su maestra. Le había prometido que estaría con otras mujeres por puro placer, pero que su corazón le pertenecía.

Cuando había sido su Perrita, había podido observar cómo se acostaba con otras mujeres aparte de las VIP. No eran nada especial, solo placer carnal. Y ahora que eran pareja oficial y Heaven, dudaba de que los sentimientos enterrados, renacieran si la viera de nuevo.

Ella era mucho más guapa, refinada y con mucho estilo. Además, compartía sin ningún tipo de problema todo lo que el Dead Moon hacía sin remordimientos.

El asesinato para ella era algo que le dolía en el corazón, y que tenía que girar la mirada para no sentir empatía.

Pero ella…

-¿Te ocurre algo, Zoe-chan? –le preguntó su compañera de al lado.

-Nada –contestó con un deje que le recordaba a cuando era una Perrita y tenía prohibido hablar, excepto cuando ÉL se le antojara.

No pudo evitar recordar cómo había jugado con ella, y como se divertía a su costa. Todo porque le parecía una chiquilla excepcional e interesante. La había usado para sus cosas, para sus diversiones en el local, había sido objeto de burla y la había violado.

Apretó con fuerza el dobladillo de su falda sintiendo unas ganas inmensas de llorar.

Era verdad que al final, ella, de manera rara y extraña, acabó enamorándose de él, siendo recíproco ese sentimiento. La había ayudado, la había rescatado de Koga y le había dado un título importante.

Pero…

Kikyo era su primer amor.

Una mujer que tenía más que ella y que había amado sinceramente.

La que había apodado Heaven hasta que la fuera a buscar.

Eso significaba que solo era una sustituta hasta que ÉL viera que era la hora de buscar a Kikyo.

Molesta, celosa y distraída, Rin reaccionó tarde cuando su maestra apareció ante la puerta y sus compañeras se pusieron en pie.

Para no mostrar su expresión y que las demás se dieran cuenta, trató de ignorar todo lo que le rodeaba, especialmente, la voz de su maestra.

-Buenos días –saludando dulcemente a sus alumnas-. A partir de hoy, retornaremos a nuestros temas habituales.

Las chicas se sintieron felices, donde todas ellas, se dirigieron a Rin emocionadas.

-¡Por fin te lo ha contado, Zoe-chan!

-¡Eso significa que eres digna de confianza para que te contara que ella es Heaven-sama!

-¡Es una pasada tener a la líder del Three World entre nosotras!

Rin se tensó.

¿Cómo que la líder de las Three World?

Esa era Phoenix. Es decir, Sora.

Pero si lo decía, se exponía a decir quién era y nadie la creería. Y lo peor, eso conduciría a Kikyo a reencontrarse con ÉL, y eso sí que no.

-¡¿A qué es guay que una del Dead Moon esté con nosotros?! –exponía otra chica, despreocupada y tratando al Dead Moon como otra banda musical de la actualidad.

-Chicas, chicas –dijo Kikyo dando palmadas para tranquilizarlas-. Recordad lo que os dije. Si queréis que os siga hablando del Dead Moon y su política, no debéis hablar tan alto. Recordad que vosotras sois la siguiente generación y el futuro.

Y aún por encima, ella hacía lo mismo que Sora y Sakura, convencer a la opinión pública.

Sin duda, no podía competir con ella.

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Las clases por fin habían terminado. Le había aparecido una eternidad el tener que andar escuchando a su maestra sobre las hazañas del Dead Moon y de cómo ella, siendo Heaven actuaba como alguien importante.

Era tanta la mentira que repartía que muchas veces quería gritar y callarla para decirle qué ella era realmente Heaven.

O quizás solo era una Heaven temporal.

Rin no atendió a las despedidas de sus compañeras de clase, ni siquiera a la afectuosa y respetuosa bienvenida que le habían dado Jaken y sus guardaespaldas.

Estaba tan decepcionada y tan confuso que no quería hablar con ellos.

-¿Qué tal hoy en la escuela? –le había preguntado Shunran sentada de rodillas en el asiento de copiloto.

Rin no dio ninguna respuesta. Continuó con su mirada sobre el alfeizar, entreteniéndose con el paisaje. Un aire que sorprendía a las hermanas Hyou.

-Oye, niña, ¿es que no tienes boca para hablar o qué?

-¡Dejadme en paz! ¡No quiero hablar con nadie! –acabó espetando como una niña malcriada.

Jaken quedó con la mandíbula desencajada por semejante insolencia. Aunque fuese la pareja de Dog, eso no le daba derecho a que se comportara como una Diva. Contrario al guardaespaldas de Sesshomaru, Toran, quién conducía el coche miraba a través del retrovisor a su protegida con gran preocupación.

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La actitud de la más joven de las Three World no cambió, ni siquiera cuando llegaron a la nueva y modificada base del Dead Moon. Silenciosa y hasta borde, rehusó a saludar a los suyos, y dirigirse hasta la sala de operaciones, donde todas las tardes se reunían los líderes del Dead Moon y las Three World para debatir sobre lo sucedido en el día.

El tiempo corría para poder cambiar a la gente y hacerles creer que ellos obraban en nombre de una justicia, libre de corrupciones y mentiras. Tenían a casi la mitad de la población de su lado, pero aún así era insuficiente.

Era por eso, que tenían a Sora y a Sakura, bajo las identidades falsas de Meiko y Kirara, como líderes de los radicales que apoyaban al Dead Moon. Generalmente, era Sora quién presidía el debate contra el partido donde estaban los policías principales que se habían encargado directamente del caso del Dead Moon. Sin embargo, se había decidido que ese día, Sakura llevaría la voz cantante.

Su genio idéntico al de su casi hermano, hacía que hablase más de la cuenta, recreando un debate donde casi habían llegado a las manos, perdiendo de esta manera partidarios a su favor por sus actos violentos.

-Creo que tendrías que contenerte un poco la próxima vez, Sakura –había dicho un Sasuke algo molesto.

-¡¿Qué querías que hiciese cuando Naruto comenzó a despotricar qué nuestro abuelo se sentía avergonzado por lo que tú, supuestamente, me haces?! –ironizando a cada palabra- ¡Todo el mundo sabe que nuestro abuelito no es un angelito, precisamente!

-Menos los jóvenes de hoy en día –aportaba Yamato, mirando a Sora.

El prescindir de su buena labia por un día no había sido una buena idea precisamente. Pero odiaba verla decaer todas las noches, donde el trago que se aguantaba de tener que comportarse como una líder ejemplar, era tan amargo, que necesitaba echarlo para fuera.

Sin embargo, al verla, se la encontró mirando directamente a Heaven con cara de preocupación. Por curiosidad, miró también a la muchacha. Realmente, lucía demasiado callada y seria. De reojo, observó a su colega líder, advirtiendo también su curiosidad sobre SU mujer. A sabiendas que él no diría palabra sobre su estado, por lo menos, delante de ellos, Yamato se aventuró a sacarle información a la muchacha sobre sus movimientos en aquel instituto.

-¿O ellos saben algo de Madara?

La pregunta iba directa para Rin, pero ésta estaba tan distraída, que consiguió que la furia que rodeaba a Sakura por culpa del tema de su abuelo, se esfumara para verla con extrañeza y preocupación.

Y que pasara el tiempo, y ella siguiera callada, era motivo para que las chicas intervinieran.

-Rin, ¿te pasa algo?

Sino fuera porque Sakura le había estado todo el rato comiéndole la cabeza por la exasperación de debatir con Naruto, y las ganas de matarlo, Sora se habría fijado en que la tercera Three World había llegado a la sala con una actitud poco habitual, pero algo familiar. Por inercia, miró al líder más mayor, buscando alguna clave, por si él había sido el causante, pero se lo encontró inexpresivo y mirando a la joven continuamente.

Phoenix volvió a llamar la atención de Rin estando más preocupada que nunca.

-¡Rin!

Como si despertara de un trance, la joven observó primero a Sora, luego a Sakura que estaba igual de impresionada y finalmente a sus dos parejas. A diferencia de ellas, ellos se mantenían estables y sin ningún tipo de preocupación hacia ella. No quiso comprobar la expresión de Sesshomaru, porque sino, comenzaría a llorar desesperada.

-¿Estás bien? –preguntó Sakura preocupada.

-Sí… No… Lo siento –excusándose, sin mirar a nadie-. Estoy muy cansada… -levantándose de su asiento, y con esa excusa, se marchó de la sala.

La cara que tenía Rin era algo que inquietaba cada vez más a Sora. Conocía muy bien esa expresión. Sabía lo que significaba, y al mirar a Sakura, donde se encontraba igual de preocupada que ella, supo que no estaba engañada.

Algo muy grande, a nivel sentimental, le había pasado.

Ambas mujeres miraron a Sesshomaru, el cual seguía luciendo muy tranquilo.

-¿Qué le has hecho a Rin? –preguntó Sakura muy molesta.

-¡Sakura! –fue el reproche de Sasuke.

-¿Es que no la visteis? –seguía la chica de cabellos rosas con el dedo índice señalando la puerta por donde se había ido-. ¡Tenía la misma expresión que Sora y yo tuvimos cuando…!

-¡Habíamos decretado que cuando se trataban de asuntos sentimentales, no nos meteríamos en el otro! –cortó el rubio.

-Pero… -quiso protestar esta vez Sora.

-La reunión ha terminado –finalizó Sesshomaru, siendo el primero en levantarse.

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Rin caminaba con la mirada perdida.

No atendía a los saludos de los subordinados del Dead Moon ni a nada de lo que le rodeaba.

Si ellos le hubiesen tomado la atención necesaria, habrían corrido a informar al líder más mayor. Pues el destino al que Rin se dirigía era ni más ni menos, que los bajos subterráneos.

No era un secreto para ella y las del Three World que en aquel lugar se encontraban Kagura y Karin encerradas y torturadas diariamente por los propios líderes del Dead Moon. Un castigo por haber atentado contra sus vidas y por traición, en el caso de Karin. Hasta hacía poco, también habían estado Ino, Sara y Jun. Pero debido a que no habían hecho grandes cosas, su condena había sido menor.

Cuando cruzó la puerta que traspasaba la fantasía de la realidad en aquel hotel, el mal olor del lugar no afectó a la nariz de Rin.

Seguía caminando tan tranquila cómo perdida.

¿Qué hacía allí?

Ni ella, ni Sora y ni siquiera Sakura habían pisado nunca ese lugar. Y ella, la que tenía un apodo celestial, la que siempre desviaba la mirada ante muertes o atentados, se encontraba frente a frente ante una Kagura desnuda, herida de gravedad y con sus manos atadas a unas esposas que caían del techo.

Kagura tenía los ojos cerrados, pero al sentir a alguien delante de ella, los abrió.

-Tú… -sintiendo tanta ira cómo deseos de matarla- ¡PUTA! ¡ZORRA! ¡OJALÁ ESTUVIERAS MUERTA!

-…

El silencio y la inexpresividad de la joven que seguía observándola sin emoción alguna crispó tanto a Kagura, que no le importó que los líderes la escucharan. La tortura ya la tenía diariamente, así que al menos, se desquitaría con la chica, culpable de que estuviera en aquella situación.

-¡OJALÁ NO HUBIERAS VENIDO A LA ORGANIZACIÓN! ¡NO VALES PARA NADA! ¡SOLO PARA QUE SE APROVECHEN DE TI! ¡ERES UNA CALENTORRA DE HOMBRES! ¡PARA ESO NACISTE! ¡PARA CALENTARLES Y PARA QUE SE MATEN! ¡PORQUE NO ERES CAPAZ DE HACER NADA POR ESTA ORGANIZACIÓN! ¡YO, SÍ! ¡YO SÍ QUE SERÍA CAPAZ DE MATAR SI ME LO PIDIERAN! ¡YO SÍ QUE SERÍA CAPAZ DE HACER LO QUE FUESE POR EL DEAD MOON! ¡YO QUE SOY MÁS GUAPA QUE TÚ, ENCAJARÍA MEJOR CON SESSHOMARU! ¡TÚ SOLO ERES UNA NIÑA DISFRAZADA QUE FUISTE RECOGIDA! ¡¿LO HAS OLVIDADO?! ¡TÚ NO ERES NI TIENES NADA!

-…

Rin siguió sin contestar.

Dejaba que todas esas frases siguieran clavándose como puñales.

Airada con esa situación, Kagura siguió atacándola verbalmente. Una escena que, era escuchada por Sesshomaru desde el otro lado de la pared.

A Rin le pasaba algo. Se había dado cuenta perfectamente de ello.

Lo curioso es que parecía ser él el culpable de su problema. Un problema que había tenido que surgir cuando Rin estuvo en clases.

-…

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Al llegar la noche, las relaciones de las tres parejas habían pasado a estar algo extrañas. Todo por la actitud de Rin.

-Se ve que poner a Sakura en tu lugar fue un completo error. Si la dejamos unos días más, descubrirán quiénes sois en realidad –había dicho Yamato, deshaciendo el nudo de la corbata.

El no recibir respuesta de Sora, hizo que el rubio la mirara con atención. Se encontraba seria y preocupada en la cama, con la mirada puesta en alguna parte. Imaginando qué podía ser, Yamato lanzó un pesado suspiro.

-Deja ya de preocuparte por Rin. Ya se encargará Sesshomaru –sentándose en la cama.

-Tú no lo entiendes, Yamato –seguía ella cada vez más inquieta-. Rin está ahora inestable. Necesita el apoyo de alguien que la comprenda.

-Para eso ya está Sesshomaru.

-¡Es que es Dog el causante de su estado! –expuso más desesperada.

-Dudo que el Buldog le haya hecho algo con lo loco que está por ella.

-Pues algo ha debido de pasar. De eso estoy segura.

Y si no hacían algo rápido, corrían el riesgo de que hiciera alguna locura, como había pasado con ella cuando se había marchado del local, cuando la Reina había aparecido en sus vidas.

De repente, sintió su quijada cogida y los labios del rubio sobre los suyos.

-Te prometo que no dejaré que la situación empeore –le aseguró.

Más tranquila con ello, Sora se dejó llevar por Yamato. Sus besos se convirtieron en deseosos y llenos de lujuria, donde algo le decía que esa noche no iba a dormir lo suficiente.

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En otra habitación, la lujuria ya había comenzado.

El hecho de que Sakura hubiera tenido la lengua tan afilada y a punto de revelar quién era en realidad, durante el debate, era algo que Sasuke había decidido que tendrían que trabajar su contención.

Sabía que el sexo la relajaba y la contenía demasiado.

También sabía cómo ella perdía la cabeza cuando estaban haciendo el amor.

Sin embargo, una parte de ella parecía resistirse, algo que le cortaba un poco el rollo.

-¿Quieres olvidarte lo de Heaven de una vez? –preguntó hastiado alejando sus dedos de su parte más íntima.

-Es que… Es que… -tratando de recuperar el aliento- Me preocupa… Ya te dije que ella se siente traicionada por Dog… Y ahora está perdida sin saber qué hacer…

-Y como ya te dije –volviendo a jugar con su cuerpo, sacándole un grito de placer-, Sesshomaru es un perro amaestrado desde que está con ella.

-Lo sé… Pero… Y si ha pasado algo que hasta él desconoce…

-¿Te crees que no lo investigaría?

La verdad es que sí.

Para su sorpresa, Sasuke la colocó bocabajo y al verlo de reojo, se fijó en que tenía una sonrisa maliciosa.

-Me has jodido un poco bajándomela, así que, prepárate, porque hoy te voy a dar bien duro.

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El acto carnal y la lujuria se respiraban en los cuartos de los dos líderes más jóvenes, todo lo contrario al de Dog.

Cada uno estaba en la cama, dándose la espalda pero despiertos.

Desde que Dog había llegado a la habitación descubriendo a Rin haciendo sus deberes escolares, no se habían dirigido la palabra. Ni siquiera hubo una mirada ni nada.

Sesshomaru no había querido preguntarle lo qué le ocurría. Si a ella le pasaba algo, que se lo dijera.

Por lo que Toran le había dicho, la muchacha había empezado a comportarse así, cuando había salido del instituto.

No había duda de que algo le había pasado en aquel lugar. Dejaría pasar un día más, y si ella seguía así, tomaría cartas en el asunto.

Rin por su parte, seguía torturándose. Las palabras que le había dicho Kagura, podían ser las mismas que Kikyo le diría, si supiera que ella era ahora la amante de Sesshomaru.

Pero claro, Kikyo jamás se lo diría porque si Sesshomaru la viera, volvería al lugar de donde ÉL la había recogido.

¿Qué podía hacer?

Si se lo contaba, entonces, ni siquiera entrarían en un triángulo amoroso, porque ÉL la escogería a ella.

Trató de cerrar los ojos, pero cada vez que lo hacía, podía tener en su mente lo que su inconsciente había guardado sobre la charla de su maestra en torno al Dead Moon.

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-…Y al igual que los padres de Sesshomaru-sama, Dragon-sama y Rose mantienen una relación, siendo familiares tan cercanos. De hecho, podría decirse que debido a que sus padres son hermanos y sus madres hermanas, ellos serían como hermanos.

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Rin abrió los ojos como platos.

Por inercia se sentó bruscamente sobre la cama, llamando la atención de Sesshomaru.

Rin se encontraba ahora extrañada.

¿Cómo sabía Kikyo que Dragon y Sakura eran parientes?

Que ella supiera nadie del exterior conocía las verdaderas identidades del Three World. ¿Cómo podía saberlo entonces?

Trató de pensar y hurgar en su inconsciente sobre la charla que Kikyo había dicho.

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-Por supuesto, que antes de Phoenix, estaba la Reina como amante de Wolf. Pero él, como Dragon, sentía más adoración por mí.

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-Cómo Phoenix y Rose no se sentían capacitadas, decidieron nombrarme a mí como líder de las Three World.

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¡MENTIRAS SOBRE VERDAD!

Rin acabó por descubrir que aquella mujer sabía muy bien lo que rodeaba al Dead Moon, pero al mismo tiempo, les mentía, tergiversándolo todo a su favor.

Ella se estaba haciendo pasar por una falsa Heaven.

Hipócrita.

Eso era esa mujer.

Y Rin sentía una rabia tremenda.

-Rin –escuchó cómo Sesshomaru la llamaba.

Ella lo miró.

¿Y si la relación que le había contado era también una mentira?

Por lo que sabía de Sakura, en la actualidad existía el fotomontaje, donde una foto podría ser manipulada de tal manera que podría verse lo que no era.

Más rabia para la joven.

¿Cómo pudo haber pensado que Sesshomaru podría sustituirla?

¿Cómo pudo haber pensado que Sesshomaru podría dejar de quererla con tantas cosas que había hecho por ella?

Era tan joven y tan ingenua, que dejaba claro, que si la dejaban sola podría perder la confianza en sí misma.

Quería llorar. Pero sobre todo, quería expresar sus disculpas hacia la persona que jamás podría traicionarle.

Sin previo aviso, Rin se tiró encima de Sesshomaru para besarlo con pasión. Sus manos torpes buscaba la suya para que la tocara. Cuando lo consiguió, dirigió las suyas hacia sus ropas para deshacerse de ellas y tener así sus cuerpos desnudos.

Lo necesitaba.

Y también necesitaba pedirle perdón.

Sesshomaru no entendía ese repentino arrebato de la joven. Con sus ojos abiertos, pudo distinguir algo desesperación en la joven, pero lo que más le sorprendía, eran las lágrimas que caían de sus ojos cerrados.

A juzgar por lo que hacía, Rin no quería tener placer durante el acto sexual, sino dolor, como si quisiera que la castigase o demostrar algo.

Entonces, Sesshomaru tuvo la firme determinación de investigar qué es lo que a Rin le había pasado, mañana mismo a primera hora.

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Otro día de debate con las malditas radicales, donde ayer, la sub líder casi le arranca los ojos a su colega Naruto. Hoy por lo menos, estaba la líder principal, que aunque se mostraba arrogante y firme, no era tan violenta como la otra.

Aunque bueno, mientras se dirigían a la sala, había visto a la sub líder muy tranquilita, aunque quejándose de lo que parecía, un terrible dolor de espalda.

-Koga, nosotros vamos yendo –le dijo Taichi.

Los debates eran tan pesados y cargantes que el agente agradecía los múltiples descansos que el presidente de la cámara concedía.

-Yo voy a echar una meada y voy –declaró Koga sin mucha gana de volver adentro y pelearse con esas petardas asquerosas.

Eran tan cerradas, que era imposible sacarles de la cabeza que el Dead Moon ejercía el bien y la justicia.

Si ellas supieran…

De repente, sintió su móvil vibrar. Al echar una ojeada a la pantalla, vio que se trataba de un número desconocido. Igualmente, y desganado contestó.

-¿Quién es?

-¿Okami Koga?

A Koga le llamó la atención el timbre femenino que había al otro lado de la línea.

-¿Quién eres? –preguntó con suspicacia.

-Sé dónde está Heaven, la amante de Dog.

El aludido abrió los ojos como platos sin poder creerse lo que estaba escuchando.

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Rin cortó la llamada.

Sus manos seguían temblando de miedo.

Pero ya se había metido en la boca del lobo.

De reojo, vio cómo Kikyo llegaba a la escuela, tras saludar cortésmente a uno de los profesores.

Iba a desenmascararla.

Iba a demostrar que ella era Heaven.

Y todo lo haría sola, sin haberle dicho nada a nadie, y delante de la persona que tanto pavor le provocaba, Okami Koga.

Hoy demostraría su verdadera fortaleza como Heaven y que también podría hacer algo para el Dead Moon.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

El capítulo fue hecho a última hora donde además, las últimas páginas de Word fueron escritas aún esta mañana, nada más despertar. De hecho, siento que el capítulo está mal redactado, así que cuando lo resuba, quizás también reedite muchas cosas, pero lo que es esta idea quedará tal cual.

Bueno, muchos pedíais que el sesshrin tuviera protagonismo, así como que Rin tuviera algo de importancia, y aquí está. No solo se enfrentará a Kikyo, sino también a su miedo número uno y sola.

Pues nos veremos en el próximo capítulo. Muchos besos y saludos. Y sobre todo…

FELIZ DÍA DEL AMOR Y DE LA AMISTAD!

'Atori' – BPS - Begodramon