DEBIDO AL NOVENO ANIVERSARIO DE ESTE FIC, PUBLICO ESTE ESPECIAL, EL CUAL ES COMO UN PRÓLOGO DEL PRIMER CAPÍTULO

PARA TODAS LAS PERSONAS QUE ME HAN APOYADO CON ESTE PROYECTO, MENCIÓN ESPECIAL A ANGIE


Special 2: Nunca digas nunca

Muertos.

Ese era el espectáculo dantesco que veían las únicas sobrevivientes, mujeres jóvenes y atractivas, quiénes lloraban desesperadas.

No sabían porqué pero la pequeña organización mafiosa había sido objetivo del todopoderoso Dead Moon.

Aún podían recordar cómo habían aparecido como personalidades importantes, como siempre se hacían destacar, alarmando a toda la gente que allí había y devastado a todos los hombres en un abrir y cerrar de ojos, como si fueran seres más débiles e insignificantes.

La matanza había sido tan cruel y tan sangrienta, donde muchas, por no decir todas, se habían tenido que tapar los ojos para no ver semejante espectáculo. Pues ellas, aunque fuesen las putas de aquellos muertos, eran mujeres que no podían soportar aquella atrocidad.

Sin embargo, sabían que la pesadilla todavía no había terminado.

Si ellas seguían aún con vida era para seguir con el trabajo que tenían en aquel lugar, pero ahora para el Dead Moon, donde a través de las noticias, podían ver cómo muchas chicas secuestradas por ellos, aparecían meses o años más tarde, muertas y tiradas de cualquier manera, como si ya hubiesen obtenido de ellas y las desechasen.

Y la sonrisilla maliciosa que les disparaba el máximo líder, ocupando el trono de su antiguo jefe con las piernas cruzados y la cabeza de aquel líder moribundo sobre la mesa, como si quisiera demostrar su autoridad y el trofeo de guerra para asustarlas más eran evidencias de que en aquel lugar la pesadilla aún continuaría.

El líder más joven lo mostraba al pasarse frente a ellas, como si las estuviera inspeccionándolas y si eran aptas para su local.

-Preciosas –masculló el líder más joven cogiéndole el mentón a una para analizarla mejor a través de sus fríos ojos negros.

La aludida lo miraba con tal terror que solo esperaba que se contentara con mirarla y no le hiciera nada más. Pero cuando se trataba del Dead Moon era como pedir milagros a los dioses.

-Pero muy plana –tocándole su pecho sin ninguna vergüenza, donde a pesar de que tenía un busto bastante normal, no era del gusto de Dragon.

-Pero es muy bonita –expresó el máximo líder, dejando descansar su mejilla sobre su mano para observar también a aquella chica, relamiéndose los labios, queriendo tirársela ya mismo.

-¡Pues toda para ti! –adivinando sus intenciones, se la lanzó con tanta violencia que la pobre chica se vio tirada en el suelo y a pocos metros los pies del máximo líder.

La chica fue alzando la mirada tan temblorosa donde veía toda su vida pasar en aquellos pocos segundos. Y cuando se encontró con los ojos de acero de Wolf, sintió como había muerto en vida. El máximo líder la agarró con tan poca delicadeza, para sentarla sobre él y delante de todo el mundo, sin ningún pudor, desnudó a la chica para hacer con ella lo que tanto deseaba.

El resto de las chicas, no podían compadecerse por lo que estaba pasando su compañera, ya que el menor no paraba de toquetearlas debajo de sus ropas, buscando en ellas el objetivo de pechos grandes que tanto le gustaba.

Los tres guardaespaldas retrasados, observaban aquello sin ninguna emoción en la cara. Ya no les sorprendía tener que invadir las pequeñas casas mafiosas del país. El objetivo de sus líderes no solo era arrasar aquellas pequeñas organizaciones, para evitar futuros conflictos, sino también para quedarse con las chicas y así progresar su negocio.

Por supuesto que primero las probaban sin importar que ellos estuvieran delante, donde el deseo y lujuria ya no era un secreto para los aliados del Dead Moon.

-Esta sí tiene pechos grandes –decretó Sasuke encontrando a su objetivo deseado-. Seguro que es buena en el sexo –tocándola con más lujuria, donde la chica hacía esfuerzos en no sucumbir a la tentación.

-Pero las más guapas atraerán más gente –contradijo Yamato arreglándose la ropa tras haber terminado con la pobre chica, que en el suelo respiraba con dificultad. Aunque era una experta en el sexo, nadie se lo había dado con tanta brusquedad y salvajismo-. El sexo es cuestión de práctica –haciendo alusión a la chica, donde le faltaba mucho para ponerla al servicio de los clientes.

-¡Qué las pechugonas atraerán a la gente! –harto de que no entendiera el concepto de que en el sexo lo que más importaba era tener una buena delantera.

-¡Te digo que las más guapas son las que más venden!

Y como muchas veces ocurría, el dúo más joven de líderes se peleaban por una tontería, donde matemáticamente se había demostrado que tanto con unas como con otras, obtenían el mismo capital. Por lo que los tres guardaespaldas resoplaban por tener que presenciar una conversación tan infantil que hasta desquiciaba al más mayor de los líderes.

-Mentira –y en medio de aquella ridícula discusión, tanto los dos líderes como los tres guardaespaldas, se quedaron de piedra de que el líder más mayor interviniera-. Las mejores son las vírgenes.

El porte con el que lo había dicho, rodeado de los cadáveres que había matado con una sonrisa entusiasmada como si se acordara de algo, era bastante interesante para los dos líderes quiénes se miraron mutuamente con una sonrisa.

Desde que Dog había capturado a aquella adolescente hacía meses, decretando que sería solo suya, últimamente lo veían bastante cambiado.

Que interviniera en su estúpida disputa, expresando su punto de vista, ya era algo muy llamativo. Por no hablar, cuando iban para asesinar a los pequeños grupos mafiosos. Se le veía tan ansioso, que daba la impresión de que tenía ganas con terminar el trabajo y regresar al local cuanto antes.

Y cuando regresaban, desaparecía de su vista. Apenas le prestaba atención as sus dos putas de turno, sino que se encerraba en su habitación con su Perrita, cómo la había apodado.

La tenía encerrada en la habitación casi todo el día, dejándola salir para que hiciera un show, donde a diferencia del resto de chicas secuestradas, no ofrecía su cuerpo para satisfacer a sus clientes.

De hecho, lo más sorprendente de todo es que estando con Sesshomaru la chica seguía siendo virgen. Sin embargo, cuando la chica daba su show diario, podían observar las marcas que le dejaba Dog sobre su piel.

-Realmente estás enfermo –reconocía Sasuke dejando a la chica de grandes pechos a un lado-. No entiendo cómo no puedes follarte a una chiquilla como esa Perrita que tienes. Sino fuera porque te conozco, hasta diría que estás enamorado de ella.

-¡No digas tonterías! Solo me excita más siendo virgen –comentó con unos ojos tan lujuriosos, que enamoró a más de una de las chicas que estaban en aquel local, donde no veían a un asesino sádico, sino a un hombre con su buen cuerpo y bien desarrollado.

-Pues compártela con nosotros. No seas egoísta –y Yamato sentía deseos de probar esa inocencia prohibida que nunca conoció en las chicas secuestradas. Esa clase de chicas se las dejaba a Kouji o a cualquier otro de los suyos.

Hasta ahora no estaba interesado en esa clase de chicas. Y si alguien como Sesshomaru se ponía como nunca lo había visto, entonces, era algo que le gustaría probar.

Pero hablar de Rin era algo tabú, incluso para Yamato y Sasuke. Y así lo indicaba Sesshomaru al apuntar con su pistola la cabeza del rubio, con una ira tan palpable como seria su amenaza. Los tres guardaespaldas, se sintieron alarmados ante aquella situación nunca vista.

Yamato aunque se veía entre la espada y la pared, solo miraba de reojo a su compañero, quién mostraba la misma ira que él cuando perdía la razón.

-¡Si vuelves a decir algo parecido, te mato! ¡ELLA ES SOLO MÍA!

Y dejando escapar aquella amenaza de sus labios, sin ningún tipo de arrepentimiento, Dog se marchó del lugar, quizás para descargar su ira sobre nuevas víctimas que cruzasen por donde él caminaba, supuso Wolf.

Dragon se acercó al máximo líder silbando impresionado por la escena presenciada.

-Como se pone el Bulldog con su Perrita. Hasta tiene huevos para levantar el arma contra nosotros –mirando a Wolf quién tenía una sonrisa extraña.

-Interesante –fue lo único que dijo-. Pensar que una niña virgen lo atrae de esa forma, me hace pensar en que quizás nosotros estemos equivocados y las mejores sean las vírgenes.

Con una mirada desdeñosa, así miró Dragon a Wolf.

-Quizás, pero a mí no me despierta el interés una menor.

-Por supuesto que a mí tampoco me atraería una niña. Pero sí alguien mayor de edad.

Y ante ese comentario, Dragon soltó una risotada.

-Pues ya me dirás cuántas chicas mayores de edad son vírgenes. Estas putas de hoy en día –mirando a la nueva mercancía, haciendo alusión a todas las mujeres del mundo-, solo piensan en el sexo que no les importa su dignidad.

-Si buscamos a conciencia, seguro que habrán por ahí algunas vírgenes estúpidas para nosotras. Quizás no sean bonitas o pechugonas como nos gustan, pero si Sesshomaru la encontró en una niña harapienta y sin ningún atractivo, no me importará divertirme con una chica cualquiera –empezando a maquinar cómo poder hacerle la vida imposible.

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Días después, el nuevo objetivo de Wolf y Dragon, principalmente, era el de buscar vírgenes y experimentar lo mismo que Dog. Sin embargo, por muchas que cazasen, no encontraban esa diversión que tanto atraía al más mayor.

-¡Esto es una mierda! –acabó por explotar Dragon. Si la misión era para encontrar un juguete sexual para divertirse, lo único que conseguía era lo contrario y las ganas de matar, incluso a algún aliado que cometiera un pequeño error como por ejemplo, romper un vaso- ¡Todas las que cogí eran peores que putas! ¡Unas mosquitas muertas asquerosas!

Y junto a él, y de forma menos llamativa se encontraba Yamato. Sobre la mesas habían informes con una foto de sus objetivos. Todas ellas vírgenes por lo que habían podido averiguar y mayores de edad. Al igual que Sasuke, todas las que había cogido eran tan tímidas y al mismo tiempo, bien dispuestas, que no había podido contener sus ganas de matarlas al instante.

-¡Hn! –y contrario a ellos, Dog se mofaba de ellos por la suerte de haber obtenido un premio muy valioso y que no permitía que no saliese de su habitación, a no ser que él se lo ordenara-. Es porque hay que mirar más allá de ellas. Encontrar el lado divertido de la situación.

Y quizás fuera por el destino, que tras esa revelación y de forma repentina, como si alguna deidad divina, hizo que Yamato girara los ojos directamente hacia la foto de una chica que poco destacaría. Sin embargo, algo en su informe hizo que se le agrandara los ojos.

Y después…

Una sonrisa curvó sus labios, teniendo ese toque interesante del que había dicho Sesshomaru. Solo pensar en lo que podría hacerle, se sentía tan excitado como cuando tenía estaba la cama con Mimi. Miró la fotografía una vez más.

Sin duda, ella no era nada guapa y vestía sencillamente. Sonreía tan feliz e inocente, que más ideas macabras pasaban por su cabeza.

La locura de tenerla ya consigo lo había poseído de tal manera, que llamó la atención de sus compañeros.

Sesshomaru al verlo, sonrió reconociendo aquella mirada, mientras que Sasuke se irritó imaginando que él ya tenía a su presa fichada, mientras que él seguía siendo el único sin caza.

Durante horas, estando solo ahora en aquella sala, Sasuke siguió inspeccionando una a una las candidatas restantes. No sabía cómo era la futura presa de Yamato, porque se había llevado su informe para investigarla más a fondo.

Pues qué mierdas que él también la encontraría.

Pero casi todas eran iguales.

Mosquitas muertas.

Con una personalidad de esas tímidas, pero que caían si le ponías un pene delante.

Odiaba a ese tipo de chicas.

Para eso se follaba a sus putas, que al menos eran de su tipo y más expertas.

Si al menos, se resistieran un poco, o tuvieran un poco de carácter.

Así tendría un reto.

O más bien a alguien para domar.

Y cuando creía que tendría que buscar a su virgen en otro país, le llamó la atención el informe de una chica de su misma edad. En sus datos constaba que estaba su abuelo había sido asesinado por él.

Y lo más inédito, ¡ESTABA CASADA!

¡UNA VIRGEN CASADA!

Como si una bombilla se encendiera en su cabeza, Sasuke recordó lo que Sesshomaru le había dicho.

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Es porque hay que mirar más allá de ellas. Encontrar el lado divertido de la situación.

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Y fue justo en ese instante, en el que Sasuke pudo sentir la misma excitación que sus compañeros, al imaginarse cómo sería estando con ella.

Su abuelo había sido asesinado por él.

Estaba casada.

¡Oh!

¡Cómo disfrutaría divirtiéndose a su costa!

No podía esperar a descubrir más sobre ella, así que con su informe en mano, corrió hacia la sala de vigilancia donde Yamato estaría indagando sobre la suya.

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Y tal como suponía Sasuke, allí estaba Wolf, sin Gaara presente, donde suponía que Yamato le había dado la noche libre para ocupar su lugar e investigar más a fondo sobre la chica en cuestión.

En las pantallas, donde se emitían lo que las cámaras de vigilancia grababan, estaba la pantalla principal con imágenes de una chica que no pertenecía al Dead Moon o a las chicas raptadas y que Yamato observaba con especial atención.

Aunque carecía de atractivo, en todas ellas posaba feliz y radiante de alegría, como si toda su vida fuese de color de rosa.

-¿Es esa la tuya? –preguntó Sasuke, aunque viendo de reojo el informe de Yamato con su foto, ya no le hacía falta respuesta.

-No es muy bonita, ¿verdad?

-¡Para nada! –reconoció el joven con sarcasmo-. Ni siquiera roza lo que tanto te gusta. Pero la mía tampoco.

-¿Ya la has encontrado? –girándose a verlo. Y tras ver el informe con la foto, no pudo evitar carcajearse-. ¡¿Qué no se supone que te gustaban las pechugonas?! ¡Esa es más plana que la mía! ¡Casi como la Perrita de Sesshomaru!

-Pero tiene cosas muy interesantes con las que me puedo divertir –mirando la foto como si estuviera viendo un planto tan suculento donde la boca se le hacía agua y probarlo ahora mismo-. Está casada y si abuelo fue asesinado por mí.

-¡¿UNA VIRGEN CASADA?! –riéndose con burla.

E ignorando a su colega, Sasuke volvió a centrarse en su presa, donde le encontraba algo más que le llamaba la atención.

-Además, hay algo en sus ojos… -cortándose para ver con más atención aquellos ojos verdes, como si tuviera la sensación de haberlos visto antes en alguna parte. O quizás fuese esa mirada… No lo sabía. El caso es que se sentía terriblemente atraído hacia ella y las ganas de experimentar sus locas ocurrencias.

-¡Vaya! Veo que tú también has encontrado a tu presa ideal –y volvió a enfocarse en la pantalla para ver a la suya-. Si supieras quién es esta chica, te caerías de la risa –cuando sus ojos habían visto que esa mujer era muy amiga del comisario Yagami, al instante, le llamó la atención, teniendo mil y una maneras con las que entretenerse cuando la tuviera en su poder. De hecho, por lo que había visto en las fotografías, se veía que tanto ella como él, tenían cierto interés romántico no confesado. Más divertida le resultaba la situación y más divertido le resultaba el robársela delante de sus narices.

Con esa idea y las ganas de tenerla cuanto antes, cogió el móvil y llamó al teléfono del mayor, donde no le importaba interrumpirlo en su sesión nocturna con la Perrita. Seguro que lo cabrearía, pero quién pagaría los platos rotos sería la Perrita, así que poco le importaba.

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-¡¿Lo qué?! –y como Yamato había supuesto, Sesshomaru se sentía furioso por ser interrumpido, que se acrecentó al que al escuchar su nuevo plan.

Con una mano sujetando el móvil, tenía el otro inmovilizando a Rin bajo suya, quién por petición de Él no mostraba miedo ni terror, por mucho que deseara hacerlo, sobre todo cuando estaba completamente desnuda y demasiada expuesta a su cuerpo adulto y a medio vestir.

Ese era uno de sus juegos favoritos.

Jugar con su cuerpo pequeño de manera brusca pero sin llegar a culminar el proceso. Según Él, de momento la quería seguir teniendo virgen para el negocio. Aunque habían muchas ocasiones en que sus ojos la miraban con tanta intensidad, casi como Koga lo hacía, donde se notaban las ganas de quitarle lo que Koga casi pudo.

Lo escuchó suspirar fastidiado, luego, la miró a ella con tanta acusación como si llevara la culpa de la noticia que le habían dado.

-Está bien –accediendo a regañadientes y tras escuchar la voz de Yamato al otro lado de la línea- ¡MAÑANA, NO! –espetó con tanta ira ante nueva información recibida, donde esta vez Rin no pudo ocultar el miedo ante ese tono y el rostro de Sesshomaru que estaba tan encendido, que había dejado de aprisionarla para levantarse de la cama y discutir con el máximo líder- ¡TE JODES, YAMATO! ¡Y SASUKE TAMBIÉN! ¡NO ME VOY A PREPARAR PARA UNA CAPRICHOSA MISIÓN VUESTRA CUANDO AHORA ESTOY OCUPADO! –mirándola detenidamente, para que siguiese tan sumisa como quería que estuviera siempre que estuviera frente a Él- ¡MIERDA! –masculló una vez más hastiado ante lo que le decían por teléfono- ¡DE ACUERDO! ¡ESTÁ BIEN! ¡PERO NO QUIERO MÁS MISIONES IMPROVISTAS!

Y como si le hubiera invadido el demonio, tras finalizar la llamada, tiró el móvil con tanta fuerza al suelo que se hizo pedazos.

Aquella acción asustó a Rin, pero cuando volvió a mirarlo, hizo un esfuerzo sobrehumano en no mostrárselo. Sabía cuáles serían las consecuencias. Lo había aprendido de la peor manera posible.

Tras unos segundos donde Sesshomaru parecía recomponerse, volvió a enfocarse en ella con esa mirada tan lasciva y siniestra.

-Qué suerte tienes, Rin. Parece que hoy ya no seguiremos divirtiéndonos.

Esas eran sus palabras, pero que se fuera acercando como un perro peligroso a punto de devorar a su presa, no la tranquilizaba en absoluto.

Con su cuerpo, y sin decirle nada, la volvió a tumbar sobre la cama, obligándola a que se acostara. Estaba tan cerca, que lo que más la alarmaba es que con sus manos comenzó a tocar sus partes íntimas y a oler su cuello, como el perro que era. Con sus piernas, la obligó a que estuviera entre ellas, y que su pequeño cuerpo rozase el suyo, sintiendo que no hacía falta nada para cubrir su desnudez.

Él había dicho que no seguirían divertiéndose, pero sus acciones representaban lo contrario. Tan cerca, abrazándola tan fuerte como si la encerrara con su cuerpo y le impidiera que se alejara.

Tan expuesta.

Sentía tanta calor, que la temperatura aumentó cuando Él rozó sus labios sobre su oído, provocando alguna que otra excitación que trataba de ignorar.

Eso sería una victoria para Él y que su miembro, tapado por el pantalón del pijama, se animase y a tener que calmárselo.

Esa era otra de las cosas que había aprendido.

Si Él veía que estaba mojada o excitada, la obligaba a tener sexo oral o alguna otra cosa más, con tal de bajarle la calentura. Sin embargo, lo que conseguía era lo contrario. Que se sintiera más animado, y a través de aquellos ojos lujuriosos, las ganas de robarle lo que necesitaban para el negocio.

Tenía miedo de que llegase a hacerlo y estaba segura de que lo haría cuando no le sirviera para el trabajo.

Lo peor de todo, es que ella era una adolescente débil y Él un hombre muy peligroso y salvaje.

-No te preocupes, mi Perrita –comenzó a susurrarle al oído de manera seductora, pero que Rin solo sintió miedo-. Hoy no puedo hacerte esas cosas tan divertidas que tanto te gustan –sin embargo, con un dedo, comenzó a acariciar sutilmente desde el fin de sus pechos hasta el inicio de su parte baja, haciéndola temblar de miedo y excitación. No podía negar que sus caricias la ponían a cien, pero no tenía que ceder. Tenía que aguantar-. ¿Te imaginas esto con otras que son como tú? –y con esa enigmática pregunta, dejó de torturarla, para volver a abrazarla con fuerza-. Mañana será un día muy ajetreado.

Y sintiéndose más confusa, Rin vio cómo él acomodaba su mentón sobre el hueco entre su cuello y su hombro, para dormir profundamente.

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Hoy era un día muy especial para muchos que veneraban el bien y la justicia.

El Dead Moon había sido arrestado.

Para Sora era una felicidad y un alivio, porque así su amigo, o más conveniente era llamarlo, la persona de la que estaba profundamente enamorada, podría liquidar aquel trabajo que le había tenido durante años encerrado en la oficina.

Cuando le había llamado por teléfono esta mañana en una explosión de alegría y ganas de que habían capturado al Dead Moon, no había podido alegrarse tanto por él, como mencionar al fallecido inspector Gennai donde, estaba convencida, que desde el cielo estaría orgulloso de él.

Y entonces, tras unos segundos de silencio, Taichi le había dicho en si quería ir con él, porque, tras el juicio y sentencia del Dead Moon quería decirle algo muy importante.

Ella podía imaginarse qué podría ser.

Después de todo, se notaba que su amor era correspondido.

Sin embargo, con el Dead Moon presente como una sombra que perseguía a Taichi, no podría distraerlo con situaciones sentimentales.

Así pues, quizás porque se sentía con ganas de que esos sentimientos por fin salieran a la luz e iniciar esa relación por la que tuvieron que aguantarse tantos años, que había accedido a ir con él. Y ahora, ahí estaba en uno de los furgones blindados donde iba uno de los líderes del Dead Moon.

Según lo que Taichi le había contado, podía sentirse tranquila, ya que con el máximo líder, iban varios colegas vigilándolo y completamente esposado, por lo que nada podría pasar.

En ocasiones, Sora tenía curiosidad en mirar hacia atrás y ver a la persona que había asesinado a miles de personas solo porque le molestaban o le parecía algo divertido. Pero lo que había dentro solo era oscuridad.

Una oscuridad que ella no quería tocar. Solo ver la luz y que solo tendría al lado de Taichi.

De reojo lo miró, donde su futuro amado se sentía bastante tenso.

Seguro que estaría pensando en lo que esos asesinos le habían hecho al pobre Gennai.

Deseando que abandonara aquella pesadilla, la mujer inició la conversación.

-Taichi-san, ¿estás bien?

Sintió cómo Taichi le devolvía la mirada, donde en su rostro se apreciaba lo que se imaginaba.

-No te preocupes, Sora. Es que echaré de menos el estar horas y horas en la oficina en busca de pistas del Dead Moon con la taza de café en la mano –vio como Taichi sonreía brevemente, advirtiendo cómo trataba de hacer que no se preocupara-. Pero ahora todo ha acabado y Gennai-sama descansará en paz.

Escuchar esas últimas palabras de alivio, la hicieron sonreír.

-Gennai-sama estaría orgulloso de ti –a sabiendas que eso lo aliviaría más, y lo consiguió al ver cómo sonreía con ella de corazón.

Viendo aquella escena tan cursi desde la mirilla que comunicaba la parte de atrás con la de delante, Yamato tuvo que aguantarse la risa. El plan de dejarse capturar y que fuera Kakashi el que los esposara, había resultado perfecto. Los seis imbéciles que estaban a su lado, había sido un bocado para lo que después haría. Es que todo estaba yendo a pedir de boca, al igual que el hecho de que su presa estuviera en el mismo camión que él.

Ese policía imbécil a veces era tan transparente.

Su futura presa era tal y cómo se veía en las fotos.

Alegre y fresca.

La única pega que veía, es que vestía igual de sencilla que en las fotos, pese a que estaba con ese estúpido inspector, donde no se molestaba en arreglarse cuando estaba con él.

Ya se encargaría él de vestirla apropiadamente, sobre todo en su presencia.

Pero antes, la estudiaría a fondo.

Esa virgen.

Solo suya.

Alguien de su edad.

Ya no le importaba que no fuera bonita, porque habían tantas cosas que podría hacerle que no podía esperar.

-El juego acaba de empezar.

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El Dead Moon había sido atrapado.

Eso era algo que no quería perderse.

No porque fuera una curiosa como la gran mayoría que estaba ahí, sino porque sentía ganas de que si no aprovechaba la ocasión para llamarles de todo, no podría visitar la tumba de su abuelo tranquila.

Ellos lo habían asesinado sin más. Concretamente, había sido el más joven quién se había cebado en él, matándolo a sangre fría.

¡Jamás se lo perdonaría!

Si pudiera entrar al centro penitenciario y ver con sus propios ojos como eran sentenciados a muerte. Porque los sentenciarían a muerte, ¿no? De lo contrario, los mataba ella misma.

-¡Ya vienen ahí! –escuchó cómo decía su marido- ¡Ojala se pudran en el mismísimo infierno!

Sakura daba gracias a que él no le impidiera a que fueran, y lo que más agradecía es que, desde la muerte de su abuelo, Naruto le había dado todo el apoyo posible.

-Tienen que pagar por todo el mal que han hecho –le siguió completamente frustrada-. Jamás les perdonaré por haber matado a mi abuelo. ¿Qué mal tenía un anciano para hacer lo que hicieron? –recordar su rostro moribundo y blanco como si hubiera visto un fantasma, hizo que las lágrimas apareciesen en sus ojos.

-No te preocupes, Sakura-chan. Ya verás, pagarán por haber matado a Hiruzen-sama –con su abrazo cariñoso, Sakura se sintió reconfortable-. Lo pagarán.

-Gracias, Naruto-kun. –cobijándose en ese cálido lugar donde su cuerpo buscaba desesperadamente su calor. Lo necesitaba tanto, que saber que ahora podría dormir sin pesadillas, deseaba que Naruto la hiciera mujer de una vez.

Sakura se sentía tan perdida en su mundo de ensueño, que no apreciaba cómo los ojos negros de Sasuke la miraban con deleite, sintiéndose igual que el máximo líder.

Lo que más gracia le daba, es que tras haberla investigado, había descubierto que se trataba de una chica con carácter, pero muy predecible.

Tras haber aceptado gustosamente la idea de Yamato en dejarse capturar, para secuestrar a sus futuras presas, imaginó que aquella mujer estaría presente en su supuesta ejecución, como si pudiera vengarse de su querido abuelito.

Pero…

Sus ojos destilando ira.

La forma en cómo silenciosamente pedía a su marido que la mancillara, casi retorciéndose con su cuerpo.

¡No podía aguantarse en poner en práctica sus imaginativas perversiones sobre ella!

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Tras haber completado con éxito su misión, los tres líderes se quitaban el traje naranja de penitenciario que tanto despreciaban, para poner sus trajes elegantes.

El lugar escogido era una gasolinera donde el personal y algunos clientes, habían sido víctimas de la ira de Dog. Dejarlo encerrado en un lugar oscuro e interrumpirlo de buenas maneras la anterior noche con su Perrita, no era algo muy aconsejable y a repetir.

-¿Estáis seguros de dejar a vuestras presas con Kouji? –les preguntó Sesshomaru sintiéndose ya de mejor humor. Matar o estar con su Perrita era lo que le alegraba el día.

-Gaara y Jaken están con él. Si quisiera hacer algo, se lo impedirían –decía Sasuke haciéndose el nudo de la corbata.

La expresión poco confiable sobre el guardaespaldas de Wolf fue algo que Sesshomaru dejó en abierto. Sin embargo, como las presas no eran de su propiedad, poco le importaba lo que pudiera pasar.

-Aún así, habrá que dejarles en claro, tanto a ellos como al resto del personal, que esas chicas son especiales. Que ellas ocupan el puesto de presas especiales –hablaba Yamato con la mirada en el espejo, preocupándose de que su cabellera rubia estuviera bien peinada.

-¿Presas especiales? –repitió Sasuke cogiendo su chaqueta oscura y mirándole con la misma confusión que Sesshomaru, donde no entendía bien que había querido decir con eso.

-Habrá que darles un puesto, como a todo el mundo ¿no? Pues ese será el de ellas –siendo una de sus nuevas y locas ideas, como Sesshomaru siempre pensaba-. Tú tienes a la Perrita. Yo pensaré en un apodo para la mía y Sasuke si quiere ponérselo a la suya, pues es libre de hacerlo. Pero cómo solo serán de una única propiedad, y nuestras, nadie podrá ponerles ni hacerles daño. Quién lo haga, incluyéndonos, está muerto. De ahí a que ocupen el puesto de "Presas especiales" –explicándolo con tanta claridad, como si se le hubiera ocurrido la idea hace días.

-Me da igual lo que decidas, siempre y cuando nadie toque a mi Perrita –sentenció Sesshomaru con un suspiro, donde ya arreglado, se disponía a regresar al coche.

-Pues a mí me gusta. Pensaré en un apodo para la mía –apoyaba Sasuke la idea de Yamato-. Pero, que sean especiales, no podemos hacer que se les suba tanto a la cabeza y que ocupen un puesto importante, ¿no? –hablando burlonamente.

-Por supuesto. Ocuparán el puesto más bajo de toda la organización –aclaraba Yamato entre risas maliciosas.

Sesshomaru suspiró con fuerza.

-Menuda imaginación que tenéis. ¿Qué será lo siguiente que se os ocurra? ¿Ascenderlas a Three World?

-¡No te creía tan bueno contando chistes, Sesshomaru! –exclamaba Yamato a punto de carcajearse de risas-. Si ni siquiera la Reina lo tiene, como lo van a tener unas mujeres vírgenes que no valen para nada. Ese es un puesto que ninguna mujer podrá tener.

Nunca digas nunca.

FIN SPECIAL 2


Notas de la autora:

Pues como hoy se cumplen nueve años de este fic quería hacer un especial. Podría seguir con la continuación, pero quería hacer algo más sorprendente. Además, en una encuesta que puse en mi página, parece que queréis que haya actualización de este fic, así que esta semana me pongo con la continuación.

Así que por eso hice este capítulo enfocado más a fondo en porqué Sora y Sakura fueron secuestradas y los puntos de vista de los dos líderes. Por supuesto, no me olvidé de Sesshomaru y Rin dándoos una escena de ellos.

El punto final es para restregárselo en la cara a esos tres.

Y para los fanáticos extremos de este crossover (si los hay) veréis que he usado diálogos del primer capítulo para enlazarlo mejor. Hay una errata en el primer capítulo sobre el nombre del abuelo de Sakura (y Sasuke, no olvidemos), ya que en su momento, no sé porqué, usé el apellido de este personaje en vez del nombre.

Pues espero que os guste este especial, donde hemos visto al antiguo Dead Moon comportándose como lo que eran antes.

Y lo más importante:

MUCHÍSIMAS GRACIAS POR VUESTRO APOYO DURANTE TODOS ESTOS AÑOS Y ESPERO QUE EN EL DÉCIMO ANIVERSARIO YA HAYA FINALIZADO ESTE FIC.

POR SUPUESTO, MUCHÍSIMAS GRACIAS POR VUESTROS REVIEWS, COMENTARIOS ANIMÁNDOME Y POR LOS AMIGOS QUE REALICÉ CON ESTE FIC.

PARA TODOS VOSOTROS, ESTE ESPECIAL.

'Atori' – BPS - Begodramon