Capítulo 24: Victoria anticipada (1ª Parte)

La reacción que tenía Rin era la de la sorpresa al descubrir que aquella mujer no solo había traicionado a Sesshomaru, sino que además, pertenecía al Shining Sun.

Aquella organización rival del Dead Moon, pero que para su extrañeza, nunca había hecho nada a grande escala cómo el Dead Moon, para que la tuvieran en su punto de mira y la considerasen como una potencia peligrosa.

De hecho, sino fuera por el Dead Moon, jamás hubiera escuchado sobre esa organización, donde seguro que para todos los adolescentes que estaban contemplando aquella escena tan maravillados como ella, les sonaba a chino aquella organización que el Dead Moon había mencionado.

Sin embargo, estaba claro que para los tres líderes, el Shining Sun debía ser una organización de cuidado. Un ejemplo, era aquella mujer que había engañado a medio instituto y a sus compañeras de clase, haciéndoles creer que era la amante de Sesshomaru, donde a día de hoy, según ella, seguían manteniendo una relación. Lo más alucinante es su falsa revelación como Heaven.

Pero viendo como Sesshomaru no dejaba de protegerla con su cuerpo, creo que dejaría a muchos más que demostrado, sobre cuál era la auténtica verdad y quién mentía y quién no. Lo que solo Rin veía es que Sesshomaru observaba a Kikyo con tanta rabia y tanta ira, que no sabía si atribuirlo a una traición dolorosa, o a la de una enemiga dispuesta a matar, cómo sucedía con Sasuke con el desaparecido Madara.

De repente, y para su sorpresa y la de Sora y Sakura que estaban con el disfraz de Meiko y Kirara, Kikyo rompió a reír tan estrepitosamente, cómo a mostrar su verdadera cara ante todo el público, donde muchos no la daban reconocido. Aquella profesora tan buena y tan atenta solo era una máscara, donde por dentro solo había malicia y aires arrogantes.

-Me parece que estás equivocado al decir que simplemente pertenezco al Shining Sun, Yamato-kun –que se refiriese al rubio con tanta confianza, no le gustó a Sora-. Sino que ahora soy una de las líderes del Shining Sun.

Sasuke soltó una mueca despectiva, como si su comentario no le hubiera impresionado en absoluto.

-Supongo que habrás usado tu cuerpo de puta para ir escalando posiciones, ¿no? –añadiendo con cierto desdén.

-No solo eso, querido Sasuke-kun –y ahora le tocó el turno a Sakura de sentirse celosa-. Ya deberías saber que no solo soy muy buena en la cama, sino que también en otras cosas vostros y yo sabemos muy bien. ¿Verdad, Sesshomaru-kun? –dirigiéndose hacia el tercer aludido, donde Rin se sintió inquieta al imaginar que la relación que habían tenido ambos en el pasado no era tan falsa, como el hecho de que ella les hiciera creer que era Heaven.

Fijándose en la actitud de Rin, Kikyo sonrió todavía más. Podía aprovecharse de la situación y golpear fuertemente en el orgullo de esa chiquilla.

-¿Te acuerdas, Sesshomaru? ¿La cantidad de tardes y noches que tuvimos juntos? ¿La de veces que me decías que yo sería la única mujer en tu vida?

Las palabras envenenadas que soltaba Kikyo eran como dardos al corazón de Rin, donde Sora como Sakura la observaban con cierta compasión.

Sin embargo, un disparo en el lugar, gotas pequeñas de sangre bombardeando el suelo, provocó la atención en algunos y gritos de miedo en los estudiantes y profesores que estaban en el instituto.

-No lo recuerdo –fue la respuesta escueta de Sesshomaru y responsable del disparo-. Solo recuerdo la cantidad de mentiras que me soltabas y la de hombres que te llevaste a la cama, estando conmigo.

Con la mejilla herida, tras haber esquivado su disparo, Kikyo miraba rabiosa al hombre, donde estaba resuelto a callarla y a impedir que dijera cosas que pudieran entristecer el corazón de la adolescente que tenía como mujer.

Mirándolo, observó cómo el resto de los líderes también habían desenfundado sus armas, dispuestos a dispararla si hacía un paso en falso. Observó la retaguardia, donde todos los guardaespaldas la tenían en el ojo mira.

Estaba acorralada.

Eso es lo que parecía.

-No te preocupes, que no te mataremos –expresó Sasuke-. Primero te haremos cantar para que nos digas donde están los otros imbéciles del Shining Sun y explicar la auténtica verdad a todo el mundo.

Sin comprender muy bien a qué se había referido Dragon, Rin se sobresaltó al sentir a alguien cerca suya. De inmediato, se tranquilizó al ver que se trataban de Toran y Shunran, quiénes no estaban en el equipo de guardaespaldas de la retaguardia. Ambas mujeres la obligaron a que se retrasara hasta donde estaban Sora y Sakura. Al verlas detenidamente, se encontró con la misma confusión que ella había tenido hace unos segundos.

-No sé a qué verdad te estás refiriendo –expresó la mujer siguiendo con ese aura de tranquilidad y superioridad cómo si no se sintiese entre la espada y la pared.

-No te preocupes, que ahora mismo, te lo haremos recordar.

Kikyo curvó una sonrisa, y lo siguiente que sucedió, fue tan rápido y tan ajetreado, que las tres Three World, solo pudieron ver cómo Toran y Shunran se colocaban delante de ellas cubriéndolas, mientras se escuchaba el sonido de disparos y cosas caerse y hacerse añicos.

-¡QUÉ NO ESCAPE!

-¡DISPARADLA!

-¡CUBRIR A LA GENTE!

En medio de aquel caos, las tres Three World también escuchaban las voces de los tres líderes ordenando a sus guardaespaldas, pues no sabían si llamarlo valentía o imprudencia, pero Kikyo pretendía escapar.

Teniendo en cuenta el poder que ellos tenían y que estaban los guardaespaldas, donde casi todos, eran casi igual de hábiles que sus superiores, tendría que ser imprudencia y hasta kamikaze.

Cuando todo ruido hubo cesado, Rin abrió los ojos, encontrándose protegida por los brazos de Shunran que la había cubierto con su cuerpo. No supo en qué momento, su guardaespaldas se había acercado a ella, pero viendo los detrozos cerca de ella, le hizo pensar que Kikyo había huído en la dirección donde estaba ella.

Inmediatamente y asustada, buscó con la mirada a Sora y a Sakura por si se habían visto afectadas por los disparos. Se tranquilizó al ver que sus respectivas guardaespaldas y otros más, habían apurado para poder protegerlas y que no les pasara nada.

Parecía que nadie de los suyos había resultado herido ni nada. Pero cuando se giró para ver el frente, se quedó aterrorizada.

Allí, donde había estado Kikyo y el resto de gente del instituto se dejaba ver los restos de un auténtico campo de batalla. Aunque sus compañeros de instituto y los profesores estaban ilesos, algunos habían resultado heridos. Los guardaespaldas restantes se habían quedado con ellos, protegiéndolos, tratando de evitar una posible masacre.

-¡Qué horror! -murmuró Sakura con los ojos tan agrandados, siguiendo el camino desde donde había partido Kikyo, donde si su intuición no le engañaba, aquella mujer había usado a aquellos civiles como escudos hasta llegar a ellas para huir sin recibir ningún disparo vital.

Viendo el punto de partida, la escena más desagradable de todos, allí estaba la única víctima mortal de aquel atentado, el director de aquel instituto. Su cuerpo estaba acribillado a balas, que Sora tuvo que soportar el tener que ver aquella macabra imagen como líder de las suyas. Rin podía apartarla por su condición como adolescente. Y Sakura solo podía mirar el suelo frustrada. Porque, Kikyo había conseguido escapar.

Entonces, Rin se percató de algo importante. Tratando de no mirar al moribundo director, buscó por todos los alrededores y su rostro se puso pálido como el papel.

Koga tampoco estaba por los alrededores.

Él también había escapado.

Pero la pregunta era, ¿con Kikyo?

¿Se habría aliado con ella?

Esa idea la aterrizó más y a temblar como gelatina.

Ignorando el miedo de Rin, Sora seguía soportando la mirada en el frente y sobre la masacre que veían sus ojos. Sin embargo, también veía a Yamato y a los otros dos rodeando al pobre hombre. A pesar de que aún tenía los rastros de haber sido seducido por Kikyo, no se merecía terminar de aquella manera. Le aliviaba saber que tanto Yamato como el resto pensaban como ella. Pues miraban a aquel hombre en una mezcla de lástima y rabia. Aún así, su alivio no le duró mucho, porque sabía que aquello no quedaría así. Que la venganza sería inevitable y la próxima vez, aprovecharían al máximo sus habilidades para capturar a Kikyo y a torturarla cómo le sucedían a Karin o a Kagura.

-Retirémonos –decretó el máximo líder, retrocediendo sobre sus pasos.

Los alumnos y los profesores miraban con la boca abierta a aquellos tres líderes sin saber qué pensar. Se suponía que ellos buscaban una paz y querían radicar la corrupción de los que protegían la justicia. Pero ahora mismo, habían demostrado que si querían derrocar a la organización enemiga que habían mencionado por televisión, usarían la violencia y lo que hiciera falta. Al mismo tiempo, viendo cómo aquellos aliados pertenecientes al Dead Moon, serían protegidos si estuviesen en peligro.

Por otro lado, las compañeras de clase de Rin eran las que estaban más que sorprendidas viendo a los tres líderes. Ellas que los idolatraban como artistas, viéndolos en aquel momento en persona, era algo que las asustaba y a pensar que no era muy buena idea tener recortes de ellos en sus carpetas o diarios. Aquellos tres hombres eran tenebrosos como el mismo diablo. Eso era lo que pensaban, viendo la furia que emanaban los tres líderes del Dead Moon. Sin embargo, aquellas chicas agrandaron los ojos al ver cómo toda aquella ira se había disipado cuando los tres líderes se acercaron a tres mujeres, donde una de ellas era su compañera de clase Rin, o más bien la auténtica Heaven.

Distinguieron a las otras dos como Meiko y Kirara, las partidarias a favor de la organización del Dead Moon. Y dado el acercamiento con Wolf y Dragon respectivamente, no tuvieron ninguna duda de que se trataban de Phoenix y Rose respectivamente. En otras palabras, tenían delante de sus propias narices al Three World al completo.

La sorpresa de conocerlas no era tan grande cómo ver a los tres líderes denotando preocupación y amor por ellas. Poco después, denotando no solo que eran pareja, sino posesión y protección, las tres parejas decidieron marcharse con sus aliados detrás.

Las compañeras de clase de Rin se percataron cómo ésta se había detenido, obligando a que Dog también lo hiciera y la mirase con especial atención. Y tras unos segundos, vieron como Heaven había girado la cabeza para verlas directamente con una sonrisa triste y de disculpa. Luego, continuó su camino junto a las dos parejas, dejando ver un paraje de un hermoso atardecer, sacado de una película romántica.

Aquello hizo que toda duda se disipara y tuvieran la idea clara. Mirándose entre sí, asintieron y viendo al resto de compañeros quiénes todavían seguían en shock, fueron veloces a correr la voz.

.

El Dead Moon junto al resto regresaban a la base, donde la fila de coches negros de gama alta llamaba la atención de la gente que los veía pasar. Debido a sus cristales tintados, nadie podría ver que en realidad se trataba del Dead Moon con las Three World y sus más fuertes pero fieles aliados que estaban bajo el título de guardaespaldas. Lo sucedido minutos atrás estaba presente en todos, pero más en el coche donde iba Rin con Dog, Jaken, Shunran y Toran al volante. De entre los cinco que iban en el coche, Rin tenía muchos sentimientos reunidos en su cabeza.

Confusión.

¿Qué habría tenido en realidad Él con Kikyo?

Culpa.

Él estaba en esos momentos de muy mal humor, y a juzgar por cómo la miraba de reojo una y otra vez, estaba claro que no solo se trataba de la huída de Kikyo.

Miedo.

La posibilidad de que Koga se aliase con Kikyo era tan alta como la probabilidad de que su venganza fuese más terrible que cuando había estado en aquel pequeño cuarto oscuro con Koga.

Molestia.

¿Por qué Él nunca le había contado que había estado con otra mujer en el pasado?

Y pesadez.

El hecho de tener al pequeño hombre, guardaespaldas de Dog detrás, frente a ellos, era algo donde Jaken aprovechaba para darle el sermón del año por insensata, estúpida y demás, por haber estado en un lugar solitario con gente peligrosa como Kikyo y Koga, exponiendo palabras que Sesshomaru, dada su personalidad, jamás le diría.

Quizás era por eso, que dejaba que su guardaespaldas siguiera con su sermón, faltándole el respeto que ella se merecía como Three World.

-¡De no ser porque Phoenix-sama escuchó la conversación que tuvo ese loco policía por teléfono! -y sin embargo, el respeto a Sora sí que lo tenía, pese a que estaba un coche más adelante- ¡Y aún por encima...! -y si Rin creía que el pequeño hombre no podía estar más histérico, pues estaba equivocada- ¡SIN PELUCA Y SIN LENTILLAS! ¡¿ES QUE HAS PERDIDO EL JUICIO, NIÑA ESTÚPIDA?!

-¡Jaken!

Sesshomaru podía tolerar aquel sermón, que le llamara la atención, que le levantara la voz, pero insultarla, eso sí que no. Tenía que recordar que no debía aprovecharse, sino, le costaría la vida. Y mediante su voz fría y autoritaria fue suficiente para que Jaken captara la indirecta.

Sintiéndose algo aliviada de no tener que estar durante el trayecto de vuelta con su histérico parloteo, Rin decidió observar el paisaje, como si lo encontrase interesante. Allí, volvió con su propio lío mental y a romperse la cabeza.

¿Qué habrá tenido Él con Kikyo?

A través del reflejo, pudo ver sus ojos ambarinos fijos sobre ella, tan fríos y acusadores, que volvió al segundo sentimiento que padecía, la culpa.

Sin embargo, también era culpa suya. Si le hubiera contado que antes había estado con otra mujer, y que además resultaba alguien más peligrosa que las VIPS o Koga, entonces, habría andado con precaución y ni loca habría planeado el revelar su identidad.

-La verdad es que a mí me sorprendió ver a Heaven-sama frente a esa arpía y el psicópata aquel –comenzó Shunran una conversación, como si pretendiera animarla.

Rin agrandó los ojos, percatándose de aquello tan importante. Si lo pensaba bien, haber estado en la completa ignorancia sobre Kikyo, había desarrollado algo que nunca antes había experimentado y eso era el valor.

Un sentimiento importante en el lugar en el que se encontraba y necesario como Three World.

Aunque solo habían durado segundos, eso hizo sentirla feliz, porque había hecho algo importante en su vida y que los aliados del Dead Moon reconocían.

No pudo ocultar la sonrisa animada que se formó en sus labios. Algo perceptible para Shunran que sonrió divertida.

-Jaken -proseguía la guardaespaldas de Rin-, debes reconocer que estando en ese lugar asolas con ellos, Heaven-sama mostró mucho valor.

Las palabras de su colega desencajaron la mandíbula de Jaken para girarse y mirarla incrédulo.

-¡Se nota que no la conoces! ¡Cualquiera pensaría que la engañaron, para llevarla donde estaba! ¡Esta niña nunca piensa en las consecuencias! –y tras haber dado en la diana, Rin volvió a deprimirse. Algo que Jaken no veía, de lo contrario se habría callado. Pero veía siempre cómo se ponía su líder fuera de sí, cuando algo grave e importante le sucedía a la joven, era muy preocupante y llegar a pensar que podría dar un paso en falso y morir de forma humillante. Y eso es algo que no iba a permitir.

-Bueno, tampoco, te pases –la defendía Shunran algo titubeante, pues de reojo observaba a su jefe y a su protegida, y el ambiente no estaba para caldearlo-. Seguro que Heaven-sama habrá tenido sus motivos -y para evitar altercados por parte de su líder, Shunran finalizó la conversación con aquellas palabras, dejándolo en claro al sentarse en su asiento de copiloto apropiadamente.

Sin embargo, Jaken quería seguir dando guerra, ya que esta vez fue él el que se puso de rodillas sobre su asiento para tener un cara a cara con Shunran, aunque ésta le diera la espalda.

-¡Con más razón aún, esa niña debería cuidarse! ¡Y pensar quién es! ¡Pero no! ¡Es una irresponsable que no piensa!

Escuchando eso, Rin solo pudo apretar la falda, intentando aguantar la rabia que sentía y las ganas de gritar la verdad.

-¡Por su culpa, tuvimos que ir todos a salvarle el culo como si no tuviéramos otra cosa mejor que hacer!

El estar de espaldas a Rin y Sesshomaru, fue algo que el último aprovechó para patearle el trasero, obligándolo a que cayera en el asiento de copiloto, concretamente entre las piernas, exageradamente desnudas, de Shunran.

-¡¿SE PUEDE SABER DÓNDE TOCAS, PERVERTIDO?! -exclamaba Shunran con ganas de golpearlo.

-¡NI QUE ME GUSTARA UNA MUJERZUELA COMO TÚ! -se defendía el pobre hombre algo colorado.

-Vosotros dos, ¡SILENCIO! -su tono los sobresaltó, de forma, que se contentaron en que Jaken se quedara sobre las piernas de Shunran- Toran, ¡Cierra la ventanilla!

La aludida, con su rostro sereno e impermutable acató la orden de cerrar la ventanilla que comunicaba los asientos delanteros de los traseros, donde ahora solo estaban él y Rin. Un terreno tan grande, con los asientos que tenían delante mirando para ellos, que no le sorprendería que Yamato o Sasuke lo estuvieran aprovechando para sus cosas sucios. Pues a contrario de él, en sus limousines solo iban dos guardaespaldas, por lo que tenían toda la parte de atrás disponible para ellos, donde seguro que estarían consolando a sus respectivas parejas para que olvidaran la escenita. O al contrario, quizás estuvieran pidiéndolo ellos para olvidarse del sentimiento de rabia por haber dejado escapar a Kikyo.

Sea como sea, él no tenía ningún deseo de calentura.

Ella lo había vuelto a preocupar en extremo.

Cuando había escuchado que el policía aquel la había descubierto, casi le da un infarto y el deseo de correr con sus propios pies y matarlo antes de que la descubriese.

¡Cuánto se arrepentía de no haberlo hecho en su momento!

Y sin embargo, si el miedo que había sentido porque Rin había sido descubierta por aquel loco de atar, el ver que ella estaba frente a Kikyo fue algo que no dudó en acercarse y protegerla con su vida.

Y ahora con ese estúpido Jaken que volvía a faltarle el respeto, sino a chillar cómo se sentía en lo más profundo de su corazón, era humillante.

Sin embargo, desde luego no estaba en quedarse callado y hacer que nada había pasado. Pues entre su extraña actitud de los días pasados y lo sucedido hoy, estaba claro que todo aquello tenía relación y él tenía el derecho a saberlo.

-¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué te has descubierto? -y aunque no tenía la intención de mostrarse tan molesto y frío, no se arrepintió, pues, estaba claro que todo era un malentendido que ella se habría montado y que no le había confiado.

Pensar así era un grave error, ya que Rin se sintió más indignada. Apretando con más fuerza el dobladillo de la falda, hizo lo mismo con los dientes para no alzar la voz y decir cosas sin sentido.

¿Por qué hasta Él se sentía molesto por lo que había hecho?

¿Acaso pensaba que lo había hecho por gusto?

¿O porque pensaba que era una masoquista que disfrutaba con el peligro?

¿Por qué no la entendía?

-Rin –apremiando a que hablara.

Y la joven ya no pudo más.

-Porque quería revelar quién era delante de toda la clase –confesó tan simple y molesta, sin pelos en la lengua.

Estaba tan molesta de que no confiara en ella, que ya todo daba igual.

No vio cómo Él agrandaba los ojos como platos, sin creerse que hiciese semejante imprudencia.

Pero lo que dijo a continuación, rompió por completo su máscara serena e imperturbable.

-También fui yo quién llamó a Koga, diciéndole que Heaven estaba en el instituto.

Pero...

¡¿QUÉ HABÍA DICHO?!

Llevándose las manos a la boca, Rin se percató en que una vez más se le había ido la lengua con tanta sinceridad, que ya no podría retractarse.

Con miedo, lo observó de reojo, encontrándolo tan inexpresivo y con su mirada en el centro, donde no sabía lo que estaría pensando. Eso hizo que comenzara a hablar sin parar, justificando porqué había hecho eso, aunque estuviera enredoso. Pero era su maldita costumbre.

-Es que esa mujer, hacía creer a toda la clase que ella era Heaven. Decía tantas cosas sin sentido, como señalar que usted era permisivo con dejarla irse con otros hombres, mientras que usted no. Por eso, llamé a Koga, para que todos vieran que era una embustera. Y claro, antes de que él llegara, comenzó a manchar mi nombre, luego el suyo, después el de Phoenix y Rose, y yo no podía soportarlo, así que me descubrí. Luego llegó Koga y...

Rin no continuó porque sintió como Sesshomaru se dejaba caer con fuerza sobre su asiento, colocando una mano sobre la cabeza, dándole la impresión de sentirse tan cansado como si los años le pesaran.

-Sesshomaru-sama, ¿está bien? -le preguntó algo arrepentida de que su estado fuese por su culpa.

De improvisto, se vio atraída hacia él, obligándola a que estuviera en sus brazos. Ella no entendía nada de nada. Y que estuviera en una postura entre incómoda y poco ortodoxa, pero sobre todo, dolorosa, porque Él la apretaba contra sí con tanta fuerza, que le provocaba daño físico. Estaba a punto de quejarse, pero se detuvo cuando lo escuchó susurrar.

-¿Es que quieres matarme? ¿No sabes cómo me sentí cuando super que ese tipo te había localizado? –y aunque la apretó más contra él, el dolor que Rin experimentaba ahora era emocional, al ver cómo confesaba abiertamente su preocupación hacia ella-. Y cuando te vi también con Kikyo... –cortándose donde su imaginación no quería expresarlo con palabras. Era demasiado aterrador incluso para alguien como él.

Y Rin pudo entenderlo ya que lo miró con ternura. Ya no le importaba ni el fuerte abrazo, ni el lugar donde estaba. Tratando de incorporarse, logró sentarse sobre él a horcajadas y con sus dos manos, le acarició las mejillas que estaban tan tensas, como si en su mente estuviera reviviendo un horror imaginario. Lo alejó de esos pensamientos con una sonrisa y después, le susurró.

-No se preocupe. No volveré a hacer ninguna imprudencia -se recostó sobre él, refugiándose en su pecho y cerró los ojos-. Estaré para siempre con usted. Se lo prometo.

Cuando Rin sintió su mano sobre su espalda, acariciándola con una ternura y delicadeza que no recordaba, se sintió en el mejor lugar del mundo, donde deseaba que el tiempo se detuviera.

Viéndola tan tranquila y tan en paz consigo misma, Sesshomaru decidió que era el momento de contarle la verdad en la que estaba envuelto con Kikyo. Pero ahora no, ahora quería disfrutar de ese pequeño momento de paz y de tranquilidad y que Rin también lo sintiera. Había pasado por un día bastante movidito, que se merecía un poco de descanso.

Cuando llegasen a su hogar, se lo confesaría. Después de todo, en aquella historia también estaban involucrados Yamato y Sasuke. Y estaba convencido que ellos también querrían explicar a sus respectivas parejas la historia que envolvía al Shining Sun y lo peligrosos que podían ser. Pero para contarlo, tendrían que excarvar en las raíces, en las raíces cuando el Dead Moon nació. Porque antes de la luna muerta apareciese, estaba el sol brillante, iluminándose de más.

.

En un burdel que se encontraba en las afueras de la ciudad, bastante modernizado y desorbitadamente ostentoso, las mujeres no paraban de hacer su trabajo. Desde las camareras que estaban tras la barra de bar hasta las prostitutas se ofrecían encantadas a complacer al cliente. Todas ellas vestían de la misma manera, una especie de body de color fucsia que tapaba lo que no tenía que tapar, exponiendo a todos los varones sus partes íntimas libres y asequibles, donde los que tomaban algo, aprovechaban para meter mano, a lo que ellas se molestaban falsamente.

Era un ambiente tan normal y habitual, donde nadie se quejaba de su trabajo, sino que les gustaba complacer a sus clientes. Quizás, lo más llamativo, era el hecho, de que en aquel burdel también habían hombres, desempeñando las mismas funciones que las prostitutas, y vistiendo lo mismo que ellas. Donde ver a esos hombres ofreciendo sus cuerpos a otros hombres o a un cliente con un hombre y mujer, dejaría asombrado a una persona normal y corriente. Pero claro, los clientes que iban a aquel burdel no eran normales y corrientes, sino gente, que buscaba el placer que no podrían encontrar en sus casas. Aquello era como el paraíso para muchos, donde el libertinaje, la orgía estaba permitido. Ya fuese con hombres o con mujeres, daba igual a quién meter mano o con quién tener sexo.

Y aquella gente que trabajaba no sufría ninguna queja. Se dejaban tocar, porque para eso tenían sus partes íntimas al aire. No solo se trataba de ropa de trabajo, sino de atraer a clientes y así conseguir la atención de sus jefes. Ya no sería la primera vez que uno de los suyos ascendiese si hacían bien su trabajo, por lo que no les importaba tener que caer más bajo de lo que hacían, si conseguían tener un puesto importante en aquella poderosa organización. Claro que la prueba final era la de tener sexo duro con ellos, aunque fueras hombre, estabas obligado a pasar la prueba de fuego. Algo que no les importaba, porque sus jefes eran tan atractivos que no podían resistirse a ellos.

El único problema residía en que si no sabías complacerlos, te mataban sin piedad. Aunque, eso solo pasaba con la única jefa que tenían, donde no encontraba macho que pudiera complacerla, por lo que últimamente las que ascendían eran mujeres. Mujeres, que por supuesto, no complacían a su jefa, ya que a ella poco le importaba tener también sexo con mujeres.

Sin embargo, corría el rumor de su jefa cuando estaba de mal humor, era como vivir el infierno en vida.

Y parecía que hoy era uno de esos días, donde nadie debería acercarse a ella. Pero había que cumplir sus órdenes cuando las dictaminaba. Por lo que ver cuántos de los suyos iban a la zona privada donde estaban sus jefes y no regresaban era un mal presagio. Pero tenían que seguir felices con su trabajo, y demostrar que ellos sí valían.

Pues el personal no se equivocaba al imaginar que todos los que entraban era porque habían sido asesinados por su jefa. Una mujer, quién desnuda frotaba varios penes, donde sus propietarios no podrían sentir nada ya que estaban muertos. Era como masturbarlos estando muertos, le produjeran más excitación que vivos. Un espectáculo visto por un hombre pelinegro que resoplaba con fastidio de ver no solo a esos pobres hombres muertos, sino a la montaña de cadáveres que estaban detrás de ella.

-Kikyo –comenzó el hombre apenado-, no mates a los que me ponen cachondo. ¿Qué voy a hacer si no tengo a nadie para metérsela?

Como respuesta, Kikyo le dio un lametazo al pene de uno, para saborearse sus labios impregandos de la semilla que cubría su cuerpo, como si fuese el mejor de todos los manjares. Luego tocó uno de sus senos, donde resbalaba sangre y la recogió con su dedo para darle condimento a la semilla y disfrutándola con deleite. Eso indignó al pelinegro de que ella pudiera disfrutar y él no.

-No te preocupes, Sai -intervino otro pelinegro con una sonrisa traviesa, estando rodeado de ocho mujeres desnudas, que lo abrazaban o lo acariciaban sutilmente-. Ya te encontraré buenos partidos.

-Tus elecciones son siempre malas, Kiba –objetó Sai desconforme y hasta asqueado de ver cómo aquellas mujeres se frotaban contra su compañero-. Kikyo sí que sabe encontrar buenos partidos.

-¡Ja! ¡Porque no hay mujer como ella! ¡Todos los hombres caen como estúpidos! –se mofaba Kiba, acariciando los labios de una de sus chicas para después besárselos.

Y ese comentario molestó tanto a Kikyo que con un pequeño cuchillo que tenía guardado en una de sus ligas, se lo incrustó profundamente en uno de los cadáveres, llamando la atención de sus colegas, para que no estuvieran de buen humor delante de ella.

-¡Menos ellos! –decretó Kikyo con ira, recordando al Dead Moon y su experiencia en el día de hoy. Había logrado escapar, gracias a que había usado a ese viejo director estúpido como escudo y a algunos alumnos. Le crispaba ver cómo esos tres seguían sin caer en sus redes, especialmente Sesshomaru, la persona a la que se había acercado hace años, y de la que no pudo tenerlo comiendo de su mano.

Estirándose sobre la masa de cadáveres como si fuera su cama, cerró los ojos pensando en cómo poder humillarlos. Ya no le importaba tenerlos bajo sus pies, pero vengarse, claro que lo haría.

-No te preocupes, querida –comentó otro pasando por su lado y poniéndose sin ningún descaro encima de ella-, si me dejas follarte, te contaré un excelente plan que se me ha ocurrido.

-¡Oh! ¿Es que acaso el gran Takuya, tiene problemas con las mujeres que se acuesta? -respondió ella burlona, acariciando juguetonamente una de sus mejillas.

-Es que viéndote, se me antoja follarte. Pero -levantándose tan tranquilo como si no se hubiera visto afectado por su desnudez-, ahora ya no.

La mujer lejos de molestarse, suspiró pesadamente. Luego miró hacia atrás, donde a su montaña de cadáveres le acompañaba uno más y que pertenecía a Takuya. Sin duda, para matar a una de sus putas es porque él también estaba de muy mal humor. O quizás, ¿todo lo contrario?

-Al menos pondremos en marcha el plan que se te ha ocurrido, ¿no? -preguntó Kiba-. Como ahora el Dead Moon tiene maquinaria implacable, donde no podemos seguir hackeándolos y descubrir quiénes son las famosas Three World.

-Parece que Tomoki no es tan especialista como creíamos. Debería darle una lección –dijo Sai relamiéndose los labios.

-No tan deprisa, Sai. Lo primero es lo primero. Y ahora que sabemos quiénes son el Three World, iremos a por ellas –expuso Takuya con una sonrisa misteriosa que gustó a Kikyo y que puso en grata expectación a Kiba y a Sai-. Tengo ganas de conocerlas en persona, especialmente a la chica de mi viejo amigo Yamato -relamiéndose los labios.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

No quería poner tan pronto el continuará, pero así el siguiente dejó una especie de flash back, donde parece que el Shining Sun y el Dead Moon fueron amigos en el pasado y contar la relación entre Sesshomaru y Kikyo. Confieso, que mientras lo releía, fui añadiendo más cosas, alargando más el capítulo.

Pues nuevos personajes, pero no tan irreconocibles. Takuya, de Frontier, donde parece llevar la batuta del Shining Sun, y Sai y Kiba de Naruto. A Sai lo puse como un gay, porque aparte de que quería crear algo distinto a lo que hacía el Dead Moon, al principio, cuando apareció este personaje, me inspiraba eso.

Pues me gustaría contaros más, pero todo está en mi cabecita, y si queréis sonsacármelo, pues os será imposible hasta que actualice.

Si vosotros me apoyáis con reviews, yo haré el esfuerzo de compensároslo cuanto antes.

Hasta entonces, saludos y besos a todos.

'Atori' – BPS - Begodramon