Con motivo de mi cumpleaños y como disculpa por haber tardado tanto en actualizar, os ofrezco en este día una triple actualización de este fic. Espero que lo disfrutéis.


Capítulo 27: Probando el sabor amargo de la pérdida (1ª Parte)

La rapidez que llevan los coches por la carretera siempre es señal de atención, sobre todo para la gente que conduce en la misma dirección, como era el caso de Toran.

Tras haber dejado momentos antes a Rin en el instituto, con su hermana Shunran como guardaespaldas por si aquella mujer o el antiguo policía psicópata volvían a asaltarla, Toran regresaba a la base. Pero aquel coche que traspasaba el límite de velocidad era motivo para cabrearse. Ella era una muy buena conductora. Tenía que serlo obligatoriamente, debido al cargo tan importante que ocupaba dentro de la organización. Pero existían miles de conductores en el planeta que no se desenvolvían tan bien como ella, o como cualquier otro miembro de rango alto del Dead Moon.

Por culpa de aquellos payasos que les subía la adrenalina por ir a la velocidad de la luz, que habían existido controles de seguridad de tráfico más estrictos, poniendo a prueba la astucia de sus colegas y de ella misma en las misiones de huída. Ahora con la policía extinta gracias a la victoria de sus jefes, todo aquello había desaparecido. Aunque no estaba de más que ellos mismos pusieran un control para evitar a esa gente, que no paran de lucirse con sus impresionantes deportivos, capaces de ocasionar muertes de inocentes.

No le extrañaría que si sus jefes estableciesen un control de seguridad vial, en vez de multas que pagar, pondrían como condena la pena de muerte. Pues a veces lo más drástico resultaba muy efectivo para que todo estuviera en orden.

No pudo evitar soltar una risa al imaginar cómo aquella idea podría venir del propio Dog. Era tan fácil imaginar como Dog tendría el miedo por todo el cuerpo de que por culpa de algún estúpido negligente pudiera causar un accidente de tráfico mortal en su querida Heaven.

Y fue justo llamar al diablo, para que se escuchara una fuerte explosión a sus espaldas. En décimas de segundos, la expresión serena de Toran cambió drásticamente ante el desconcierto de que el lugar de la explosión sucediera en el instituto donde estaba la joven Heaven.

Frenando el coche en seco, con el miedo pintado en la cara giró bruscamente la cabeza hacia atrás.

La respiración de la mujer se volvió agitada. Y sin pensárselo dos veces, hizo una maniobra peligrosa para regresar por donde había venido, rogando por todos los cielos que su hermana y Heaven no se hubiesen visto afectadas.

El límite de velocidad que antes había criticado, ahora lo rompía por el pensamiento de poder salvarlas si estaba tiempo. No había pasado mucho tiempo desde que las habían dejado, por lo que deberían estar bien.

-Tienen que estar bien -murmuraba agitada.

Fueron segundos los que le llevó a Toran llegar al recinto. Saliendo del vehículo, el espectáculo que tenía ante sus ojos la dejó en blanco.

El recinto escolar estaba completamente envuelto en llamas. El sonido desesperado de gente atrapada, quemándose viva era como un sonido que recordaría de por vida. Y tirada en el suelo, con heridas de gran importancia, la única persona que no se había envuelto por las llamas de aquella explosión, estaba su hermana Shunran.

-¡Shunran!

Toran corrió hacia ella.

Desde aquella distancia no podía saber si su hermana estaba viva o muerta. Tenía una doble alarma tinteando en su cabeza, porque no hallaba a Heaven por los alrededores.

-¡Shunran! ¡Responde! -cogiendo su cuerpo asustada, mientras el grito de adolescentes y mayores seguía inundando sus oídos.

Jamás había vivido una situación tan trágica como aquella, y por alguna razón, tenía una especie de dejhavú como si aquello no fuera la primera vez que sucedía. Pero estaba tan bloqueada, tan asustada que su cabeza no daba pensado con frialdad.

-Her… Hermana… -contestaba Shunran con voz frágil- Rá… Rápido… Heaven… Heaven sama…

-¿Dónde está ella, Shunran? -y luego, como si tuviera una epifanía, miró al edificio, cómo la estructura se había venido abajo-. ¿No me digas…?

-No… No… La… La han… Raptado… Rápido… Tenemos… Hay… que rescatarla…

A la mente de Toran le vino el coche lanzado que había pasado hace unos momentos. Solo había pasado unos pocos minutos desde que había dejado a su hermana y a Heaven en aquel lugar.

Con firme resolución, Toran cargó a su hermana para llevarla hasta el coche, mientras que la ira se iba apoderando de su cuerpo por haber tenido la osadía de haber burlado a las hermanas Hyou.

Antes de que Toran pudiera meter a su hermana en el coche, el sonido de varias sirenas la alertó y la hizo apurarse.

Por la carretera, los camiones de bomberos, ambulancias y otros coches camuflados llegaban al lugar de la explosión, como si alguien los hubieran llamado previamente.

Rápidamente, Toran metió a su hermana en el coche e hizo ella lo mismo. Arrancó y se dio a la fuga. Sin embargo, con lo que no contaba es que los coches camuflados no se detuvieran en el lugar del siniestro, sino que la estuvieran persiguiendo como si creyesen que eran responsables de la explosión.

A través del retrovisor, Toran pudo identificar a varios de aquellos policías que en el pasado habían estado tocando las narices a sus líderes. Pero al que más le sorprendía que estuviera ahí, era el policía psicópata que estaba detrás de Heaven.

No entendía nada.

¿Por qué la policía que había sido desmantelada, volvían como funcionarios de la ley?

¿Qué rayos estaba pasando?

Fue entonces, que debido a la velocidad que iba, pudo hallar el coche lanzado y que seguía yendo a una velocidad peligrosa, donde no le importaba saltarse los semáforos en rojo o atropellar a cualquier transeúnte que estuviera cruzando por el paso de peatones. De hecho, le dio la sensación de que el coche sospechoso pareció que se habían dado cuenta de que los perseguía, ya que aumentó más la velocidad a la que iba. Ella también lo hizo, teniendo la clara confirmación de que en aquel vehículo iba Heaven secuestrada. Pero los policías que habían vuelto a ejercer su obligación, también aumentaron la velocidad, convirtiéndose así en dos perseguidores y dos perseguidos. O lo que era lo mismo, el gato que perseguía al ratón, y el perro que perseguía al gato.

Sin embargo, Toran llevaba una clara desventaja. Con su hermana malherida, estaba sola contra los perseguidores y los que la perseguían. Necesitaba refuerzos.

Pedirle ayuda a los líderes sería como un detonante en Dog que sería capaz de cualquier locura si descubría que "su" mujer había sido nuevamente secuestrada, aunque por otras personas. Y algo le decía que sería por aquella mujer llamada Kikyo.

Entonces, Toran tuvo una revelación.

Si Kikyo estaba involucrada, eso significaba que el Shining Sun también lo estaba. Y ellos habían secuestrado a Heaven, el punto débil de Dog o del Dead Moon, como lo eran también Phoenix y Rose.

Repentinamente, un terrible presentimiento la invadió.

Sin pensárselo dos veces, con una mano cogió su propio móvil. Tras seleccionar el nombre de una de sus colegas y poner el móvil en manos libres, Toran volvió a prestar toda su atención en el coche deseando más que nunca que ese presentimiento no se hiciera realidad.

Al tercer tono, su colega Izumi, guardaespaldas de Phoenix, contestó.

-¡Izumi! ¡Rápido! ¡Saca a Phoenix sama y a Rose sama del congreso! ¡Creo que el Shining Sun va a por ellas!

Un denso silencio al otro lado. Luego, escuchó cómo la chica sorbía por la nariz.

-Toran… -fue esta vez Temari quién hablaba. Toran pudo escuchar cómo la rubia Izumi había empezado a llorar, donde le era imposible hablar- Rose sama… Phoenix sama… están… muertas…

Los ojos de la peliazulada se quedaron en blanco. Su cuerpo seguía realizando las acciones involuntariamente. Pero la mente de Toran estaba con aquellas palabras martilleándole.

El estruendo que había escuchado minutos atrás.

Aquellos alumnos con sus profesores quemándose vivos.

La persecución de la policía.

El coche que seguía su trayecto como si no le importara qué llevarse o estrellarse contra el coche que viniera de frente.

¿Acaso lo que el Shining sun pretendía era hacer un acto kamikaze para llevarse la vida de Heaven en el proceso?

-¿Toran? ¿Toran? -llamaba Temari desesperada- ¿Qué pasa? ¿Acaso Heaven sama…?

-No -contestó inexpresiva-. Ella no está muerta. Pero ha sido raptada. Ahora mismo estoy persiguiendo al posible coche donde está. Pero parece que no le importa tener un accidente mortal. Y la policía me está persiguiendo.

Escuchó cómo Temari repetía sus palabras sorprendida, luego un pequeño silencio, y la rubia volvió a hablar, pero esta vez apurada.

-Toran, pregunta mi hermano que dónde estás.

-¿Gaara? ¿Qué hace Gaara con vosotras?

-Ya te lo explicaré. Rápido, ¿dónde estáis?

Toran le explicó el camino que estaba siguiendo, y mientras el grupo de Gaara se ocupaban en el coche, Temari le fue explicando todo lo que había sucedido en el congreso.

Phoenix y Rose bajo sus falsas identidades habían sido víctimas mortales de un terrible atentado de bomba, viéndose afectados también los partidarios a favor del Dead Moon. Los que habían pertenecido al cuerpo de policía y otros que estaban en contra se habían salvado.

Sin embargo, aquello había sido suficiente para enseñarles a la población que el Dead Moon era realmente el enemigo y que no habían dudado en deshacerse de los suyos. No hizo falta convencer mucho al pueblo para que les dieran la razón a la policía.

Cuando Temari e Izumi habían aparecido, siendo las únicas supervivientes del partido del Dead Moon, la gente había empezado a tirarles piedras y Taichi y los suyos a querer arrestarlas.

Las guardaespaldas de Phoenix y Rose habían vivido un autentico calvario al tener que huir de ellos. Habían pedido ayuda a la base. Pero las cosas estaban tan tensas que solo Gaara había podido escabullirse para ayudar a su hermana y a Izumi.

Toran estaba atónita por todo lo que escuchaba. Su hermana, que parecía encontrarse mejor, también escuchaba toda la historia con horror y como de la noche a la mañana, habían perdido a todos los apoyos conseguidos.

Ahora, más que nunca estaba claro que aquello era orquestado por el Shining Sun.

Tenían que apurarse y rescatar a la única Three World que quedaba. Gaara le comentaba que en unos minutos se reuniría con ella. Pero,

Unos minutos muy tensos.

Toran se enfocaba en el coche que tenía delante. Shunran quería ayudar, pero no tenía la fuerza necesaria para empuñar su arma. Además, el coche había empezado a correr por una calle peatonal. La carnicería que dejaba a su paso era incontable. Mujeres, niños, ancianos. Aquel coche atropellaba a todos aquellos que estuvieran en el medio sin piedad.

Ella, por su parte, trataba de no sumar más víctimas, pero a través de aquella calle peatonal tan estrecha, tenía que reducir la velocidad y acortaría más la distancia entre ella y los coches patrulla.

Entonces, frente al coche que perseguía, vio otros coches camuflados yendo en dirección contraria y parándose, creando una barrera para que el coche sospechoso parase. Pero el coche seguía su camino, incluso cuando la policía comenzó a disparar.

Algunos disparos impactaban contra el coche, por lo que Toran deseaba que esos disparos no alcanzasen a Heaven o al conductor provocando un accidente mayor.

Pero el coche seguía corriendo y acercándose peligrosamente a la barrera que tenía delante. Los policías tuvieron que apartarse para no verse afectados. Los coches que formaban la barrera no pudieron frenar el avance de aquel coche, ya que el copiloto del coche sospechoso lanzó un pequeño explosivo contra la barrera de coches, creando así su espacio para pasar. Después de eso, el piloto aumentó de tal manera la velocidad, dispuesto a pasar entre las llamas. Toran hizo lo mismo.

Tras atravesar las llamas, Toran se percató que ya no había gente en la calle. Seguramente, habrían sido evacuados por la policía.

Repentinamente, escuchó un tiroteo a sus espaldas. Y por el retrovisor pudo ver aliviada cómo el coche conducido por Gaara había llegado y se ocupaba de los policías que la perseguían.

Ante la presencia insistente de Gaara, los policías tuvieron que enfocarse más en el coche de detrás que en el de delante. Así, Toran pudo enfocarse en el coche donde estaba Heaven secuestrada.

La distancia entre los policías y ella se fue alejando progresivamente. Pero el coche que perseguía parecía haberse cansado del juego del gato y el ratón que ahora se había metido por el carril que conducía a las afueras de la ciudad. Aunque seguía con su velocidad peligrosa, pretendía darle esquinazo.

Algo que Toran no iba a permitir.

Cuando el coche entró en la autopista, Toran quedó extrañada de que empezara a aminorar la velocidad.

Aún así, aprovechó la oportunidad para preparar su pistola y disparar a la primera oportunidad que tuviera.

Estaba a unos pocos metros de alcanzarlo. Los nervios de su mano latían impacientes sobre el gatillo para disparar.

No le iban a perdonar lo que habían hecho.

Sacando la pistola por la ventanilla para disparar a una de las ruedas traseras, el coche volvió a aumentar de golpe la velocidad. Toran chasqueó la lengua. Guardó el arma e hizo lo mismo. Pero lo siguiente que sucedió hizo que sus ojos se abrieran como platos.

Cuando el coche tocó el puente, atravesó la mediana que lo separaba, tirándose al vacío como un kamikaze que no valora su vida.

Desde su propio coche escuchó el sonido del coche chocar con el agua y acto seguido el coche explotó como si llevase en el maletero lleno de explosivos.

Toran detuvo el coche cerca de la mediana agrietada. Shunran, con grandes problemas, también salió, pero lo único que pudieron ver, era el coche que habían estado persiguiendo cubierto en llamas y a la tercera de las Three Worlds también muerta.

.

Era de noche.

La noticia de los crímenes que habían sucedido en aquel día a manos del Dead Moon estaba siendo recitado en todos los canales de televisión. Los que habían creído ciegamente en el Dead Moon se sentían asqueados y arrepentidos. Hubo casos de personas que debido a esa decepción, habían llegado a suicidarse. Y eso avivaba a que la gente volviera a sentir ese miedo y asco que habían tenido al principio cuando habían sabido del Dead Moon y lo capaces de matar sin ningún arrepentimiento.

La policía había actuado inmediatamente y había prometido que iban a proteger el país nipón de esos criminales, y que en cuando los capturaran, les aplicarían la pena de muerte. Una ley que había sido aprobada por el Gobierno.

Ese mismo día, se había formado un grupo de radicales en contra del Dead Moon, tomando como objetivo en molestar al pariente más cercano del Dead Moon, a Inuyasha y su familia. Así como la policía había dictaminado la pena de muerte al Dead Moon, los radicales habían creado su propia norma de querer matar a todos los familiares que tuvieran el Dead Moon. Ante semejante peligro, Ying y Yang actuaron de inmediato para ponerlos a salvo a la espera de órdenes del mayor de los líderes.

Pero era algo imposible ya que una gran grieta se había formado entre los tres líderes.

La noticia de que Sora y Sakura habían muerto, había puesto una rivalidad entre Yamato y Sasuke, donde Dragon culpaba a Yamato por la muerte de Sakura. Mientras que a Sesshomaru, tras saber la muerte de Rin, había despertado un fuerte instinto asesino y a matar a diestro y siniestro a toda la gente inocente del hotel para desquitarse.

Nadie se atrevía a detenerlo.

¿Cómo hacerlo, cuando Toran había sufrido heridas considerables a manos de Sesshomaru al saber que ella no había podido recuperar a Rin de sus secuestradores?

Lo mejor para los aliados del Dead Moon era alejarse de sus líderes, sino querían morir.

Por eso mismo, Takeru junto a su primo Ryo y Ruki habían regresado de Francia esa misma noche. Debido al estricto control policial que se había formado en el aeropuerto, habían tenido que viajar bajo una identidad falsa.

Antes de ir a la base donde estaban los tres líderes, Takeru se había reunido con Inuyasha para ayudarlo.

Takeru le ofreció como refugio una de los tantos refugios de las afueras que estaba a un nombre fantasma, y que en realidad pertenecía al Dead Moon.

-Esto es lo único que puedo hacer por ti. Regresaré a la base, y trataré de ayudar a mi hermano y los demás.

-Pero, no entiendo nada -hablaba Kagome, la mujer de Inuyasha, tras haber dejado a su hija Kanna a dormir- ¿Por qué ha sucedido todo esto?

-Aunque te lo explicáramos, no lo entenderías -contestó Ruki cortante y bastante enfadada.

-Ruki chan. No deberías de decirlo de esa manera -le dijo Ryo con paciencia.

-¡¿Y cómo quieres que lo diga?! ¡Lo he dicho cientos de veces! ¡Esas mujeres destruirían el Dead Moon! ¡Y así ha sido!

-¡La culpa la tiene Takuya y los suyos! -protestó ahora Takeru con un enorme resentimiento hacia él. Jamás le perdonaría lo que le había hecho, a él, a sus padres y cómo habían abusado vilmente de la generosidad de su hermano.

-¡¿Y quién tiene la culpa de que los osos que han estado invernando aparecieran para jodernos la vida?! -seguía Ruki en sus trece de que todo aquello era por culpa de las fallecidas Three World.

-Ruki, ya vale -intervino nuevamente Ryo esta vez con gravedad-. Y vigila tu lengua. Porque con la muerte del Three World, ahora mismo, ninguno de ellos está cuerdo.

-Entonces, ¿es cierto que aquella chica y las otras murieron? -preguntó Inuyasha con tristeza sin poder creerse que aquella adolescente que tanto había cambiado a su hermano, hubiese muerto.

El silencio fue suficiente respuesta.

-Inuyasha san, por favor. No podemos avivar más la ira de mi hermano y los demás. Prométeme que serás prudente y paciente, y que estaréis aquí hasta que la marea se calme.

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Pero la marea estaba tan ajetreada como si hubiera venido un maremoto, que los daños serían imposibles de reparar.

Cuando Takeru había llegado a la base, lo primero que se había encontrado era con una extraña división. Los aliados de su hermano y del resto de los líderes estaban tan distanciados de los líderes que nadie se atrevía a cruzarlos. Solo las Fuerzas Especiales, Kouji, Gaara y Jaken se mantenían como fieles a su lado, incapaces de abandonar a sus líderes, a pesar de las fuertes represalias que habían sufrido, Toran, Shunran, la novia de Kouji y la hermana mayor de Gaara. Su juramento de estar a su lado, sin importar lo que pasara, era tan fuerte que ni en esas circunstancias, los iban a abandonar. Algo masoquista había dicho Miyako, pero ellos estaban determinados a seguir apoyándolos.

Por otra parte, existía otra división, aunque esta interna, y era la de los propios líderes. Dog iba a lo suyo, buscando nuevas víctimas que asesinar. Dragon no dejaba de atacar a Wolf, culpándolo de la muerte de su única pariente y Wolf no dejaba de responderle, sin mostrar su culpa.

Y para más inri, Takuya llamaba a Yamato de vez en cuando, sacando la ira de lobo que su hermano mantenía escondida y que solo se calmaba cuando Yamato mataba. Por lo que en muchas ocasiones, el máximo líder desaparecía de la base para aparecer horas después cubierto de sangre. Luego, en las noticias estaba el descubrimiento de familias inocentes que habían sido brutalmente asesinadas.

El viejo Dead Moon había vuelto y más peligroso que antes.

.

Encerrado en la sala de vigilancia, con los monitores enfocando varios lugares del establecimiento, Sasuke se encontraba mirando la nada mientras jugueteaba con una de sus pistolas. A su lado, y buscando las pistas necesarias, se encontraba Gaara.

A pesar de que su hermana Temari había sufrido su ira por no haber vigilado adecuadamente a Sakura, Gaara seguía a su lado, sin ningún tipo de rencor. Algo que Sasuke no valoraba.

Su único pensamiento era que había perdido a Sakura, a la última persona que tanto había querido. Al último familiar con el que podía contar para seguir con aquella vida oscura, donde el infierno le esperaba pacientemente para someterlo a las llamas del purgatorio por sus incontables pecados, siendo el más imperdonable el haber tenido relaciones sexuales con un pariente de sangre.

Sin embargo, el infierno tendría que esperar un poco más, porque no descansaría hasta vengarse de la muerte de su amada.

La venganza lo había envuelto de tal manera, que la locura fue otro ingrediente que rondaba por su cabeza.

Aunque Takuya y los suyos habían sido los principales causantes de su muerte, Sasuke veía a Yamato como máximo responsable de que Sakura ya no estuviera en su vida.

Cuando habían sido adolescentes, no había parado de insistirle en que Takuya y su escuadrón habían sido los culpables de lo que le habían hecho al joven Takeru. Pero Yamato se había puesto una venda a los ojos, negándose a creer que sus antiguos colegas pudiesen llegar a tanto.

Sasuke que había sufrido en sus propias carnes la verdadera personalidad de Takuya, tenía la entera convicción de que serían capaces de matar a alguien sin ningún tipo de culpa, y aún por encima, mutilarlo, aunque la persona estuviera muerta.

No quería pensar que algo así pudiera sucederle a Sakura. Pero a Takuya y a los suyos les encantaba hacer sufrir a sus víctimas, que ya no podía dormir tranquilo por las noches. Pensar que Sakura pudiera haber muerto por una simple explosión.

No.

Seguro que antes habían jugado cruelmente con su vida.

Dejó de juguetear con su pistola y frunció el ceño ante las mil y una posibilidades que ese tipo le habría hecho a Sakura.

Lo mataría.

Estaba claro.

Pero antes, tenía que deshacerse de Yamato.

Pero, ¿cómo hacerlo?

Odiaba reconocerlo, pero era más fuerte que él.

Yamato tenía como un sexto sentido, igual que un lobo, que aunque lo cogiera desprevenido, Yamato era capaz de defenderse y devolverle el favor.

Solo tenía dos opciones.

Una muy cobarde, y era, matarlo mientras durmiese. Y la otra, y muy repulsiva, aliarse con su abuelo Madara y usar su organización para asesinarlo.

-¡Hn!

Si pensaba unirse a su cruel y despiadado abuelo es que estaba más loco de lo que pensaba. Pero, había llegado un punto en que la vida sin Sakura ya no tenía sentido.

Había perdido a sus padres, luego a su hermano y ahora a Sakura.

Estaba claro que el destino no quería que fuese feliz.

En ese caso, que primero le permitiera realizar su venganza y luego, que el destino se quedase satisfecho con su muerte.

Volviendo a juguetear con su pistola, Sasuke empezó a debatirse sobre qué sería mejor.

¿Aprovecharse cuando Yamato estuviera con la guardia baja? ¿O aliarse con su desquiciado abuelo?

.

-Hermano, por favor. Tienes que parar esto. ¿No ves que esto es lo que quiere Takuya? -expresaba Takeru nuevamente desesperado de cómo su hermano había vuelto a las andadas y de la peor manera posible.

Kouji estaba en la puerta como un guardia de seguridad, y observaba con pena al menor de los hermanos, y lo inútil que era convencer a Wolf de lo contrario.

-Lárgate -siseaba Yamato con un vaso de licor en la mano y con un aspecto tan deplorable que todo su atractivo se había perdido al saber de la muerte de Sora.

-¿Crees que comportándote así, traerá de vuelta a Sora san?

-¡QUE TE LARGUES! -el mencionar a Sora era un tabú que detonaba la furia de Yamato, y Takeru lo aprendió cuando su hermano le había lanzado aquel vaso cerca de su cara. Takeru pudo esquivarlo a tiempo, pero la potencia del vaso al hacerse añicos, provocó que uno de los cristales rasguñara la cara de Takeru.

El joven no se quejó, pero pudo sentir la pena que invadía su hermano. Estaba tan hundido, como si le hubieran quitado su otra mitad. Su alma. Y Takeru podía entender ese sentimiento perfectamente.

-Hermano -comenzó ahora con voz lastimera-. Sé cuánto has querido a Sora san. He sido testigo de cuánto la amabas y cuánto ella te quería. Y entiendo muy bien tu pérdi…

Como una fiera, Yamato se levantó bruscamente y a grandes zancadas se acercó hasta su hermano y le cogió de las solapas de la camisa.

-¡¿QUÉ PARTE NO ENTIENDES DE QUE QUIERO QUE TE LARGUES?! -expresó amenazante con los ojos envueltos en locura.

Yamato había perdido la racionalidad y nuevamente tenía intenciones de matar a su hermano. Un acto en el que Kouji ya no podía seguir parado mirando sin hacer nada. Durante tantos años a su servicio, había llegado conocer a su líder y sabía que el matar al joven Takeru por un arranque de furia, era algo que Yamato se vería condenado al arrepentimiento por el resto de su vida.

-¡Wolf sama…! -Kouji iba a detener a su líder, pero la mano de Takeru impidiéndoselo, lo retuvo.

-Tienes razón. No lo entiendo -hablaba el joven con una voz que ni Yamato ni Kouji conocían-. No entiendo lo que es perder a alguien que tanto amas -hablando tan sarcásticamente que hacía estremecer a Kouji de que el hermano de su líder pudiera tener semejante personalidad-. Y luego sufrir la paliza de mi vida a manos de Takuya, para tener como remate final perder a papá y a mamá. Tienes razón. ¡Yo no entiendo lo que es perder a alguien importante en el peor momento de mi vida!

Las lágrimas del menor y sus palabras, hicieron que Yamato perdiera fuerza sobre la prenda de vestir y que Takeru lo aprovechara para encararse con él.

-Yo lo he perdido todo en poco tiempo. Pero, la vida no es el fin cuando quedas solo. Siempre habrá esperanza y alguien en quién puedas apoyarte -con más lágrimas cayendo por sus mejillas-. Y para mí, ¡ese eras tú, hermano! ¡He logrado mirar hacia adelante con una sonrisa porque sabía que podía contar contigo!

Yamato se quedó mirándolo sorprendido. Takeru aprovechó para recomponerse y a mirar hacia otro lado que no fuese su hermano.

-He de decir que también ayudó el pensar en como se sentiría ella. Porque cuando pasó lo del internado y me enviaste con los tíos para protegerme, estuve a punto de sumergirme en la oscuridad como lo estás tú ahora. Pero luego pensé, que si lop hacía, ella se sentiría triste y se sentiría culpable desde el Más Allá -Takeru miró ahora a su hermano con desesperación-. Hermano, piensa en Sora san, si te viera, ¿cómo crees que se sentiría?

Sin querer reconocerlo. Yamato giró la cabeza hacia un lado y murmuró con desprecio.

-No creo en el Más Allá ni en esas cosas tan banales. Cuando mueres, se acabó y punto. No hay retorno.

-Pero, estás traicionando todo lo que Sora san hizo por ti y por el Dead Moon.

Yamato siguió sin decir nada.

-Todo el amor que ella te ha dado, lo estás tirando a la basura. Ella creía en ese mundo feliz que tú tenías como objetivo. Se esforzó mucho para poder ser digna de ti y estar a la altura del cargo de Phoenix, la mujer del máximo líder. Y me atrevo a decir que aunque no estuviera de acuerdo con algunas cosas que hacías, ella luchó consigo misma para ser merecedora de ti.

-Puedo saber cómo estás tan seguro de todo eso -aunque todo lo que decía era cierto, le crispaba que su hermano conociera tan bien a su mujer.

-Porque Sora san se parece mucho a la chica que perdí.

-¿A la chica que perdiste? -repitió ahora con sarcasmo-. Me resulta extraño que después de tantos años, me vengas con el cuento de que hayas tenido una noviecita y que hubiera muerto. Y más extraño me resulta que jamás me la hayas presentado.

Aquellas palabras incomodaron a Takeru.

-¿Cómo iba a presentártela cuando no hacías más que acostarte con toda mujer que se te abría de piernas e ibas con semejantes compañías? Ella era muy especial para mí y lo sigue siendo. Por eso, por su memoria, sigo soltero y sin ningún interés por cualquier mujer.

La integridad de Takeru sorprendía a Kouji, al mismo tiempo que entendía de porqué jamás había sentido interés en alguna de las chicas que se le habían acercado, deseosas de acostarse con el amable hermano pequeño de Wolf. Tampoco había participado en el proceso de selección de chicas raptadas para probarlas, cómo había sucedido con sus colegas guardaespaldas y los líderes.

-Hermano -proseguía Takeru-, ¿verdad que tú tampoco te ves capaz de estar con otra mujer? Eso es porque respetas a Sora san. Así que, ¿por qué no puedes respetar todo lo que ella hizo por ti y por el Dead Moon? Al menos, cumple ese sueño por ella.

-No hace falta que sea así -intervino Sasuke, quién había abierto la puerta sin haber llamado previamente.

El meterse en la habitación de uno de los líderes, era una norma que Sasuke había roto, por lo que Yamato no tardó en echárselo en cara. Si venía de nuevo a echarle el sermón de que todo lo pasado era culpa suya, ahora no era el mejor momento.

Al mismo tiempo, Kouji y Takeru temían que el más joven de los líderes empezara una nueva discusión, cuando Yamato estaba a punto de ver la luz al final del túnel y enderezar su vida.

Sin embargo para sorpresa de todos, Sasuke dijo.

-Sakura sigue viva y las otras también lo están.

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La noticia de Sasuke fue informada de inmediato a Sesshomaru. Ahora, los tres líderes junto a Takeru, los guardaespaldas y las Fuerzas Especiales se habían reunido en la sala de vigilancia. Lugar dónde Sasuke había descubierto que Sakura y las demás miembros del Three World estaban vivas.

Sasuke contó cómo mientras se debatía en cómo matar a Yamato (omitiendo esa última parte), había recibido una llamada de Sakura. El tono de Sakura había sido apurado y desesperado y pedía que las ayudara. No había podido decirle dónde estaban, porque repentinamente la llamada se había cortado. Era obvio que Sakura había aprovechado un descuido de sus captores para escapar y pedir auxilio. Pero su libertad no había durado lo suficiente. Por lo que Sasuke había ordenado a Gaara que rastreara la llamada, mientras él avisaba a sus colegas.

-Entonces, ¿por qué Takuya llamó a Wolf sama diciendo que Phoenix sama y las demás estaban muertas? -preguntó Kouji sin entender.

-¡Porque a ese hijo de puta le encanta divertirse! -chasqueando una y otra vez la lengua malhumorado al sentirse burlado y haber caído en su trampa- ¡Seguro que durante todo este tiempo, ese imbécil se estuvo cachondeando, imaginándose nuestro sufrimiento!

-¡Y aprovechándose de ello para enfrentarnos! -decía ahora Sasuke con ira- ¡Así se deshacía de nosotros sin mancharse las manos!

-¿Y qué hay del coche que calló por el puente? -preguntaba Jaken medio decepcionado- Se supone que ahí iba la niña… digo, Heaven sama.

-Si han usado un truco visual con aquella explosión, seguro que también lo habrán hecho con el coche -comentó Toran culpable de no haber comprobado los alrededores, donde seguramente habría estado Heaven escondida.

-Elaboró un buen plan para desequilibrarnos. Pero esta vez, se ha pasado de la ralla -espetaba Sesshomaru fuera de sí.

-¡Es un maldito hijo de puta! ¡Ni espere que tendré contemplaciones cuando me lo cruce! -dijo Yamato frustrado, imaginándose el tiempo que había perdido, mientras que Sora estaría sufriendo.

-Cuando lo encontremos, no quedará de él ni los huesos -decía Sasuke crujiendo los nudillos.

A los pocos minutos, Gaara encontró el lugar desde dónde se había realizado la llamada, por lo que los tres líderes con los guardaespaldas y las Fuerzas Especiales, no tardaron en movilizarse e ir al lugar indicado para rescatar a las Three World y hacer desparecer para siempre al Shining Sun.

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El lugar de origen no podía ser ni más ni menos que un prostíbulo. Teniendo en cuenta las preferencias de los conocidos miembros del Shining Sun, no les sorprendería que hasta ellos participasen muy activamente. Tampoco les sorprendería, que a diferencia de las chicas que ellos raptaban, los que trabajaban para el Shining Sun lo hacían por propia voluntad. Había de todo. Mujeres con sus vestidos sugerentes, hombres donde más de una chica caería rendida y a juzgar por las ropas de varios hombres, también ofrecían el servicio hacia los de su mismo sexo. Un servicio que ellos jamás ofrecían dado sus preferencias sexuales, y entre otras cosas, porque eso les haría recordar a Sai.

Y en aquel local no solo estaba la huella de Sai, sino también la huella de Takuya al estar todo el personal muerto.

A juzgar por la sangre fresca, aquella masacre había sido realizada hace poco. Seguramente, poco después de que Sakura efectuara la llamada.

La pregunta que los dejaba con el corazón alterado, es si el Three World había corrido la misma suerte que aquella pobre gente.

No tardaron en inspeccionar cada rincón de aquel prostíbulo para buscarlas. Sin embargo, lo único que pudieron encontrar fue varias computadoras completamente destrozadas y otra montaña de cadáveres de hombres que seguramente habían sucumbido a los encantos de Kikyo y habían tenido un fatal desenlace.

Y aunque peinaron de punta a punta, en aquel local (seguramente un local que habían usado como base secreta) no estaba ni Takuya ni los suyos y tampoco las Three World.

-¡MIERDA! -fue el grito de ira de Yamato dando un puñetazo a la pared más próxima.

No habían tardado ni una hora. Y para realizar toda aquella masacre se necesitaba un tiempo bastante considerable. Era completamente imposible que en media hora se pudiera destrozar, sin dejar ningún tipo de rastro, todo el sistema informático, matar todo aquella gente de una manera tan cruel y despiadada y huir con el Three World sin haberles visto, cuando se trataba de una calle de única dirección.

Solo había una posibilidad a todo eso. Y conociendo a Takuya y a los demás como los conocían, no les extrañaba que fuera así, por lo que la ira y las ganas de arrancarle la cabeza estaba más presente que nunca en los tres líderes.

La confirmación de su teoría vino cuando Yamato recibió una llamada telefónica de un número desconocido.

-¿Qué hay, Yamato? Cuanto tiempo sin hablarnos -Yamato apretó los dientes, signo inconfundible de que al otro lado estaba Takuya-. ¿Qué te parece el regalo que te he dejado en mi local?

-¡MALDITO HIJO DE PUTA! ¡¿DÓNDE ESTÁ SORA?!

Silenciosos, así se habían quedado todos, observando al máximo líder, mientras que Sesshomaru y Sasuke se aguantaban las ganas de coger el aparato telefónico y decirle de todo a aquel hombre que no dejaba de reírse de ellos como si fuera su pasatiempo favorito.

Yamato escuchó una carcajada al otro lado de la línea como si le hubieran contado el mayor chiste de la historia.

-Yamato, Yamato -decía Takuya cantarín-. No veas lo divertido que ha sido engañarte e imaginarme la carita que te habrá quedado cuando supiste de la muerte de tu "Cielito". Observando tus últimos movimientos, parece que te ha dejado más destrozado que la muerte de tus padres. Entiendo que le tengas más cariño que a ellos.

Yamato apretó el móvil con tanta fuerza que empezaba a agrietarse. Takuya estaba jugando con fuego, y lo peor, es que era él quién tenía la sartén por el mango.

-Y por lo que he podido observar, parece que he conseguido manipular indirectamente al emo para que se rebelara contra ti -Yamato observó a Dragon. El aludido no tuvo que suponer mucho para ver qué hablaban de él o quizás de Sakura-. ¿Recuerdas cuando te dije lo divertido que era que te unieras a nuestro grupo para que te metieras con el emo? -riéndose a carcajada limpia.

Pero el hecho saber de que estarían hablando sobre Sakura o sobre él, hizo que la impaciencia de Dragon se viera reflejada al arrebatarle el móvil a Yamato y a hablar él mismo con Takuya y escuchar mitad de la última frase.

-¡¿QUÉ HAS HECHO CON SAKURA?! ¡CONTESTA MALNACIDO!

-¡Ahh! ¡Pero si es el emo! ¡Parece que ya sabes hablar! -se burló-. No me extraña, ahora que la serpiente aquella ya no te la mete, te has buscado a alguien de tu misma calaña para desvigarte y dejar de ser tan emo.

-¡HIJO DE PUTA! ¡CABRÓN! ¡TE LO ADVIERTO! ¡TOCAS A SAKURA Y TE METERÉ LA SERPIENTE POR LA BOCA!

-Lamento informarte emo kun, que yo no me estoy ocupando de tu hermosa hermanita. Ahora mismo tu amigo del alma, Kiba, debe estar haciéndole un hijo. Mira, si sale una niña, ¿qué te parece si te…?

Asqueado de semejantes palabras, Sasuke cortó la llamada, marchándose hacia la salida.

-¿Qué hay de Rin? -le preguntó Sesshomaru deteniéndole.

-¡Suéltame! ¡Aquí estamos perdiendo el tiempo!

Y si la situación no fuese lo suficientemente tensa, el móvil de Yamato volvió a sonar desde un número desconocido.

Yamato volvió a cogerlo siendo nuevamente Takuya que parecía no haber quedado contento y quería seguir hurgando en la llaga.

-Oye, oye, qué maleducado es el emo. Aún por encima que le doy la oportunidad de buscarle otra chica, a cambio de su hermanita, va y me corta -haciéndose la víctima-. Bueno, da igual. Al menos, ya le he dicho lo que pasaba con su "Florcita". No te preocupes que tu "Cielito" está a salvo de esas macabras acciones -comentándolo entre risas-. Si la vieras, te sorprenderías. Y, ¿quién más me queda por hablarte? ¡Ah, sí! La mocosa aquella que pisoteó el orgullo de mi querida Kikyo -automáticamente, Yamato le cedió el móvil a Sesshomaru para que escuchara de la propia voz de Takuya lo que le pasaba a Rin-. Sinceramente, no sé qué pasa con los gustos del mafioso ese. Dejar a Kikyo chan que es toda una mujer, y en la cama ni te cuento, y enrollarse con esa niña que no tiene nada que ofrecer. Y ya sabes que a mí esa clase feuchas no me atraen. Así que Kikyo se ha encargado enteramente de ella. Ya sabes. Como la humilló, se lo ha tomado como algo personal. La cría esa, tuvo las agallas de desbancarla, que no me sorprendería que le esté haciendo cosas antinaturales. Porque no paro de escuchar gritos. Debe ser algo muy fuerte porque me ponen la piel de gallina de lo excitante que resultan -suspirando como si tuviera un orgasmo-. Creo que la próxima vez os mandaré un archivo de audio para que escuchéis qué sonido tan celestial. Espera, si me das dos minutos, creo que hasta podrías escucharlo.

Sesshomaru le devolvió el móvil a Yamato, dándole la razón a Sasuke en que en aquel lugar solo estaban perdiendo el tiempo.

Sus ojos estaban rojos como la sangre y desprendía un instinto asesino, capaz de asesinar a quién le protestara o le dijera algo.

-¡Anda! ¡Que casi se me olvida lo más importante! -Yamato volvió a coger el teléfono- ¡Qué cabeza la mía! ¡Por dios! -riéndose tontamente-. He llamado a la policía diciendo que el Dead Moon ha cometido un asesinato a gran escala en mi local -Yamato agrandó los ojos-. Seguramente estarán al caer. Chao, Yamato -y Takuya cortó la llamada.

-¡Maldito cabrón! -imaginándose que ese sería su verdadero plan tras todo esto.

Rápidamente corrió por donde estaban sus colegas líderes, y cuando Sasuke y Sesshomaru estaban por meterse en el coche, las sirenas de los coches patrulla se escuchaban tan cercanas que si querían huir, tendrían que hacerse paso con sus propias manos o morir en el intento.

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La trampa que les había dejado Takuya no había afectado al Dead Moon. Con dificultades y numerosas bajas policiales y de inocentes que habían pasado por la zona o que vivían cerca, los tres líderes del Dead Moon junto a sus aliados habían logrado escapar. Sin embargo, eso solo avivaba a que la opinión pública confirmase cada vez más, de que el Dead Moon solo había jugado con ellos y que no les importaba asesinar a quién fuese.

Pero aquello había pasado a ser secundario para el Dead Moon.

Tras haber descubierto que las Three World estaban vivas, los líderes no tardaron en obligar al resto de subordinados que no se atrevían a cruzarlos, a que cumplieran con sus obligaciones.

La necesidad de todas las manos posibles para recuperar al Three World, las continuas llamadas irritantes de Takuya dándoles pistas falsas de dónde podían estar, encontrándose con la policía como rivales a enfrentar, había hecho que los tres líderes dejasen de pensar con raciocino y hasta necesitasen de la ayuda de las dos VIPS que habían estado encerradas para que ellas también trabajasen en la labor de rescate.

Hasta se había solicitado la ayuda de Mimi, la cual había empezado con la misión encomendada por Yamato, de seducir al inspector Yagami. Debido a que ya estaba muy metida en su misión, rechazó la llamada del Dead Moon de regresar.

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Los días pasaban, lo mismo que las semanas, hasta casi cumplirse tres meses y el imaginar el sufrimiento que debía estar padeciendo el Three World durante ese tiempo tan largo, volvía completamente locos a los líderes del Dead Moon.

Los lugares posibles donde podían estar el Shining Sun siempre eran lugares llenos de trampa con la policía esperándoles. Eso les había llevado a investigar por su propia cuenta por todos los prostíbulos de la ciudad y recrear con sus propias manos la huella que el Shining Sun siempre les dejaba. Las falsas pistas que les dejaban, hacían que los líderes creyesen a pies juntillas que la base del Shining Sun tendría que estar en un prostíbulo, sin investigar otros posibles lugares. Y cada vez que fallaban en el lugar seleccionado, se dedicaban a masacrar lo que había alrededor del local. Desde las tiendas y casas vecinas hasta los transeúntes que pasaban por casualidad.

El eco de que el Dead Moon se había vuelto una organización más sádica que se dedicaba a matar todos los días a diestro y siniestro sin su típico divertimiento, puso en alerta a toda la población y a que sintiese miedo incluso en sus propias casas.

La policía, por su parte, se había reforzado y ahora contaban con ayuda de los veteranos jubilados o de los novatos que todavía no tenían el cargo oficial. Numerosos voluntarios también se habían sumado para erradicar más que nunca al Dead Moon.

Eso hacía que durante los últimos asaltos del Dead Moon, más de uno de los subordinados corriese el peligro de morir a manos de la policía. Algo totalmente irrelevante para los tres líderes que solo estaban centrados en rescatar cuanto antes a sus mujeres.

Ante esa situación, empezaron las quejas internas entre los subordinados, cuidándose de que los líderes no los escuchasen sino querían verse bajo tierra. Sin embargo, el malestar de los subordinados sí que llegaron a oídos de la Reina y que ésta se lo echara en cara a Cyber.

-¿Ves? ¿Ves cómo tenía razón de que algo así podría suceder? ¡Por culpa de esas tres, el Dead Moon está a punto de hundirse! No me sorprendería que el día de mañana, todos se pusieran de acuerdo para traicionarnos y darnos la puñalada.

Silencioso, Ryo la escuchaba mientras estaba centrado en el ordenador portátil que descansaba sobre sus piernas.

-Es que además, esos tres imbéciles van y liberan a esas mujeres que más que ayudar, solo se dedican a apoyarles falsamente, para así aprovechar la primera oportunidad que tengan para llevárselos a la cama. ¡Que se les ve el plumero!

Ryo seguía sin decir nada. Aunque tampoco tenía su actitud sonriente y despreocupada. Su cara estaba tan seria, donde se le veía tomarse en serio lo que estaba haciendo con el ordenador.

-Y como todos saben, eso acabará sucediendo. Ese Yakuza o como se llame, seguramente las estarán usando como carnada para divertirse y cuando se acabe, las matará como a todas las víctimas de los prostíbulos. Entonces, Yamato y los demás, volverán a caer en depresión, se culparán unos a otros y se matarán. Fácil sistema para destruir al Dead Moon -soltando una mueca de desagrado.

Y Ryo seguía con lo suyo. Por lo que Ruki acabó por desesperarse y a clamar su atención de forma directa, colocándose delante de él y arrebatándole la portátil.

-¡¿Me estás escuchando, imbécil?! -luego se percata en lo que hay en la pantalla- ¿Se puede saber qué andas haciendo?

-Creo que está claro -cogiendo la portátil y a continuar con lo que estaba haciendo-. Ayudo a mi primo y a los demás a encontrar a ese desgraciado.

Ruki se quedó desconcertada de que Ryo hiciera algo así, cuando por el Dead Moon solo hacía tareas que Yamato le ordenaba. Y tal cómo estaba el rubio ahora, no lo veía con la capacidad de pensar con claridad y rebajarse a pedirle ayuda.

-No soporto cómo ese imbécil anda burlándose del Dead Moon y cómo trata a las mujeres.

-¿Cómo las trata?

-Kouji me contó que en los lugares posibles donde podían estar, las mujeres tuvieron una muerte lenta y dolorosa. También escuché algo de lo que le están haciendo a Sora chan y a las demás -el solo recordarlo se le revolvían las tripas-. Ese tipo solo está jugando con los sentimientos de mi primo. Y no le importó haber atacado a Takeru kun y haber provocado la muerte de mis tíos. Todo por diversión -terminando la frase con desprecio.

-¿Y se puede saber desde cuando te preocupas por la familia? Tenía entendido que tus padres no se llevaban bien con los de Yamato por culpa del estatus social.

-Eso no significa que salte de alegría viéndolo sufrir. Además, ni mis padres ni yo, nunca le tuvimos manía a Takeru. Si el Shining Sun se cansa de Sora chan y las otras, estoy convencido que sus siguientes objetivos serán Takeru y el hermano del Perro rabioso.

-¿Y cómo planeas encontrarlo si el Dead Moon con todo el sistema avanzado que tiene no lo dan encontrado? -preguntó con retintín.

-Tomando como base los lugares falsos que ese idiota nos ha dicho -cuando terminó con lo que hacía, le mostró a Ruki la pantalla donde se veía un mapa con un icono sobre ciertos lugares-. Y creo que la figura que forman estos lugares no es una simple coincidencia.

Desde luego que no podría tratarse de una coincidencia. Aquellos cinco iconos, únicos lugares desde dónde Takuya llamaba, formaban una figura perfecta, la de un pentágono invertido. Sin embargo, si la memoria no le fallaba, el orden de llamadas había sido desde una punta a otra y si lo tomaba en cuenta, de esa manera podría formarse una estrella pitagórica, símbolo clásico de la magia negra. Ryo se lo confirmó, señalando el trayecto que se había hecho desde el lugar de llamada a otra.

-Y justo en el centro, se encuentra un burdel. Estoy convencido de que la base del Shining Sun está ahí.

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Ryo le contó aquel descubrimiento a su primo y al resto de líderes, quiénes juntos fueron al lugar indicado.

Se trataba de un lugar, situado en una de las calles principales del distrito de Chiba, y bastante elegante, donde ni de broma pensarían que el Shining Sun estuviese por semejante sitio.

Lo que allí se encontraron fue el prostíbulo del que Ryo les había hablado. A diferencia de los anteriores, donde todos sus ocupantes estaban muertos, en este, el local funcionaba con total normalidad. Las mujeres satisfaciendo a los hombres. Los hombres libertinos buscando a la mujer que pudiera satisfacerles. Incluso habían hombres que complacían a otros hombres.

Aquella tensión sexual se esfumó al momento en que alguien gritó Dead Moon.

Toda la gente entró presa del pánico, pero el Dead Moon no tuvo ningún escrúpulo en matar a la gente que más le molestara y en interrogar, mediante métodos poco ortodoxos por la ubicación de Takuya y los demás. Los que eran interrogados aseguraban que no conocía a esas personas, y por eso el Dead Moon los mataba como advertencia para que el próximo que siguiese cubriendo a aquellos déspotas asesinos cantasen con la verdad.

Cuando no quedó ningún superviviente, empezaron a buscar a fondo por todo el local, y lo que se encontraron fue…

-¡¿Nada?! -exclamó Ryo confundido.

-Así es Cyber sama. No existe ningún indicio de que haya una base secreta en este local -dijo Kouji medio nervioso, imaginándose el cabreo que tendrían sus jefes.

-¡No puede ser! ¡¿El pictograma que existe no puede ser una coincidencia?! ¡Seguro que debe haber alguna puerta secreta o un pasadizo oculto!

-Hemos revisado todo de arriba a abajo y no existe nada parecido -fue el turno de Gaara para hablar.

-No puede ser… -no entendía porqué de algo tan rebuscado no existiese nada. ¿Acaso sería una simple casualidad que todo resultara así? ¿O es que le habrían tendido una trampa a él también?

-Parece que Dog sama y los demás se van a cabrear contigo -se mofaba Jaken por lo bajo.

Y solo transcurrió tres segundos para que así fuera. Lleno de ira por haber perdido el tiempo, Sasuke cogió del cuello al primo de Yamato exigiéndole explicaciones.

-¡Tú nos aseguraste que Sakura y las otras estarían aquí!

¿Cómo excusarse de que el pictograma que había creado era una simple casualidad? Tal cómo estaban las cosas, era imposible que se lo creyeran. Solo hacía falta ver de reojo a Sesshomaru que tenía los brazos cruzados en señal de molestia. Y ni hablar de su primo que tenía una expresión imposible de descifrar.

En medio de aquella tensión, el sonido de un móvil redundó por el lugar.

Era el de Yamato y ya con solo ver su cara llena de hastío, fue suficiente para imaginar quién llamaba.

-Me aburro, Yamato -fue lo primero que escuchó el rubio al descolgar-. Realmente me aburres. Nunca creí que fueras tan predecible. El estar con el emo y el vengador te ha vuelto un retardado de primera.

-¡Déjate de gilipolleces! ¡Si te crees superior a mí entonces ten un par de cojones y enfrentate a mí directamente, en vez de esconderte tras el teléfono y personas muertas!

-Uy, no te sulfures, querido amigo. Yo que te llamaba con la amable intención de decirte donde está tu "Cielito" y las demás.

-¡Ja! ¿Ahora, te ha entrado la venada de buen samaritano de decírmelo? -espetó con sarcasmo.

-Tú mismo. Ya te he dicho que me aburres. Las mismas cosas todos los días aburren, ¿sabes? Me has dado demasiado tiempo como ventaja, y eso ha sido un gran error. Así que por eso os devuelvo a vuestras chicas, porque creo que será más divertido estando con vosotros que con nosotros.

No había duda de que tras aquellas palabras había un sentido oculto. Pero, Yamato no podía creer que realmente se las devolviese sin más. A no ser que estuvieran muertas. Pero entonces, no habría tenido sentido lo que había dicho. Solo le quedaba pensar en que el maldito de Takuya se había aprovechado todo cuanto había querido de Sora. Con el puño cerrado, Yamato lo amenazó con buscarle por cielo y por mar hasta dar con aquella sabandija y matarlo él mismo.

Aún así, los tres líderes y el resto se dirigieron hacia la zona que Takuya les había citado. Si se trataba de una trampa, las harían frente como todas las demás. Durante el trayecto, dos de los líderes del Dead Moon tenían sus diversas preocupaciones.

En el caso de Sasuke, eran aquellas palabras escuchadas meses atrás por la venenosa voz de Takuya. No era ningún farol el que Kiba estuviera abusando sexualmente de Sakura. Lo conocía de sobra para saber, que solo le gustaba dar puñaladas, hacer trampas y tener sexo con todas las mujeres que pudiera. Pero al mismo tiempo, era un imbécil que podías aprovecharte cuando estaba con la guardia baja. Estaba convencido de que Sakura se habría aprovechado de eso, para correr y contactar con él.

El recuerdo de cómo su voz había sonado apurada, desesperada donde parecía haber perdido el sentido racional para hablar con claridad, le martilleaba la cabeza. Y el hecho de que cuando iba a decirle el lugar desde donde estaban, la llamada fuese cortada, le daba que pensar que quizás el Shining Sun esperaba eso para hundir la esperanza de Sakura en lo profundo del abismo. O como repetía Takuya una y otra vez, jugar con su sufrimiento.

Por otro lado, la imaginación de Sesshomaru era completamente extrema. Rin estaba presa bajo las órdenes de Kikyo. Una mujer mentirosa y que usaba sus encantos femeninos para que todos los hombres la siguieran como perritos falderos. Cuando era descubierta, perdía completamente la cabeza, resultando una persona muy peligrosa. Y en esta ocasión, quién la había desenmascarado había sido Rin. Se había sentido tan orgulloso de ella, que había olvidado que Kikyo podría devolvérsela duplicado por tres.

Quería confiar en que tras el sufrimiento que había padecido Rin desde niña, que nada pudiera traumarla. Pero el solo pensar que aquella mujer había sido capaz de aliarse con Koga, aquel policía maniático, lo dejaba al borde de la histeria. Estaba claro que tenía que cortar todo de raíz de una vez. Ya estaba harto de tanto jueguecito que no paraba de causar el sufrimiento en Rin.

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El lugar citado resultaba ser una casa de campo de lo más normal. Aunque grande y espaciosa, donde sus propietarios tenían que ser gente de auténtica pasta, porque a leguas se notaba que aquello no podía ser la base del Shining Sun, sino un lugar que habían usado de modo provisional desde hace poco. Un jardín amplio, una piscina, un pequeño parque, el típico cercado donde se encontraban dos o tres perros de raza peligrosa, ladrándolos como invasores de su propiedad, no era precisamente la casa de veraneo de aquellos psicópatas.

Aún así, se metieron de lleno en la propiedad. Al entrar dentro de la casa, tal y cómo habían supuesto, aquel lugar había sido allanado y la confirmación estaba en cómo los posibles dueños yacían en el suelo sin vida. Debido a la descomposición del cuerpo y el olor a podre, daba la impresión de llevar muertos varias semanas.

Sin embargo, la importancia de los dueños pasó a un segundo plano y a buscar a las tres del Three World.

Y por una vez, Takuya no les había mentido.

Encerradas en distintas habitaciones e inconscientes, allí estaban Sora y las demás. Pero…

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-¡SACA ESA COSA INMEDIATAMENTE! -rugía Sasuke desesperado ante una Tsunade que trataba a Sakura.

Una vez que habían regresado a la base, el Dead Moon había contactado con su equipo médico especial y también con Tsunade para que trataran a las Three Worlds ya que el estado, principalmente el de Sakura y Rin que eran las únicas que ofrecían daños externos.

Tsunade ejercía como médica jefa y había realizado un examen general, donde solo en Sora no se apreciaba ningún tipo de daño interno o externo y, para alivio de Yamato, no había sufrido ningún tipo de abuso sexual.

Todo lo contrario a Sakura y a Rin.

En el caso de Sakura se notaba por su abultada barriga. La furia que rodeaba a Sasuke era tan peligrosa que no podía esperar un día más para que operaran a Sakura de urgencia, aunque no tuvieran los medios necesarios y le quitaran aquel ser que se había formado en su interior.

Y Rin, si decir que en Sakura se notaba por su barriga, en Rin era algo que no se podría apreciar mediante el ojo humano.

Trabajando día y noche, Tsunade había descubierto horribles descubrimientos y lo que el Shining Sun había hecho con aquellas dos mujeres. Algo tan atroz y vomitivo que solo imaginar lo que ellas habían estado sufriendo, la hacían quitar la máscara de la profesionalidad en medicina.

Solo Yamato podía respirar tranquilo de que Sora estuviera bien.

La tenía descansando en su cama y velaba por ella, para así estar ahí cuando despertara.

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"-…creo que será más divertido contigo que conmigo."

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Aquellas palabras resonaron en su mente, el día que Sora había despertado y nada más verlo, lo había abofeteado para luego gritarle con toda la furia como si viera a un monstruo.

-¡ASESINO!

CONTINUARÁ…