Capítulo 29: El chico misterioso
No había ninguna duda.
Era él.
Cuando su consciente había escuchado aquella voz, automáticamente, una llama de esperanza la había envuelto. Pero cuando había abierto los ojos y visto el error, pero cómo aquel chico era tan sumamente familiar a aquella persona, su cabeza había trabajado tan rápidamente, hasta recordar un momento clave y asociarlo, donde todo lo que había sufrido con el Shining Sun había desaparecido por completo y del shock, recobrado su voz.
Eso la había hecho sorprenderse a sí misma y a comprobar cómo a pesar de que aquel chico estaba tan cerca de ella, no se levantaba el trauma por lo que Kikyo le había hecho.
Tal era la sorpresa recibida que le asombraba de lo fácilmente que se había recuperado. Pero es que era aquel chico y a pensar que tenía que ser él, pero por otro lado no, por lo, ¿qué relación guardaba exactamente con…?
-¿Eh? ¿No me digas que me conoces? -expuso el chico con una sonrisa divertida.
-Bueno… Más bien, te pareces a alguien que conozco.
-¿En serio? Siempre dicen que tienes un doble en alguna parte. No pensé que el mío pudiera estar tan cerca.
¿Un doble?
Se cuestionaba Rin confusa.
Podría ser cierto. Después de todo, en su corta estadía con la familia de Inuyasha, la hija de ellos, no paraba de insinuar que su madre y ella se parecían mucho. Algo que ella misma no podía negar. Pero estando en su propio mundo de depresión, no había dicho nada para apoyar la teoría de la niña.
Sin embargo, algo le decía que aquel chico no se trataba de un casual parecido con aquella persona. No tendría sentido después de la historia que había escuchado. Aunque, había algo en su contra que le decía que era imposible.
-Vaya, me miras muy fijamente -comentaba-. ¿No me digas que te sentiste atraída por mí? -preguntó medio en broma.
-¡Ah! ¡No! ¡No! ¡Lo siento! ¡Perdona! -exclamaba Rin avergonzada y observando a su alrededor, sorprendiéndole el sitio.
Estaban dentro de una cueva y a juzgar por una pequeña televisión portátil, un estante improvisado con libros, la ropa colgada y los utensilios de cocina de supervivencia, daba la impresión que aquel chico vivía ahí. Eso explicaría las ropas gastadas que tenía el chico puestas. De fondo, podría escuchar el sonido del mar, por lo que tenía la playa al lado, y la posibilidad de sobrevivir con los productos marinos, aparte de las bayas o las setas que encontrase en algún bosque cercano.
-¿Quieres un chocolate caliente?
Rin asintió ante el ofrecimiento y con miles de preguntas que hacerle. Pero tras coger el vaso de plástico con un humeante chocolate, fue el propio chico quién habló.
-Vuelves a mirarme fijamente, ¿en serio que no estás interesada en mí?
-¿Eh? ¡No! ¡No! ¡No! -negando lo más colorada que estaba por haber estado nuevamente observándole, mientras las miles dudas sobre él la asaltaban. ¡De verdad! Además, yo ya tengo a alguien.
-¿Ah? ¿Sí? -mostrándose interesado-. No me sorprende nada. Eres una chica muy guapa y pareces encantadora.
Rin volvió a sonrojarse ante su halago. Era la primera vez que alguien le decía que era bonita. De hecho, ni Sesshomaru, dado su carácter serio, jamás se lo había dicho.
Koga…
Él no contaba porque sencillamente estaba loco.
-Pero seguro que tu novio ya te lo habrá dicho muchas veces.
Rin apretó la taza ante esas palabras que fueron como puñales.
Para ocultar la pena, bebió un trago de aquel chocolate.
-Dime, ¿por qué te tiraste del acantilado?
Rin dejó a medio camino el vaso ante aquella sorpresiva pregunta. Sin poder pensar en qué responderle, aquel chico prosiguió.
-Porque cuando te vi caer, tenías la pinta de haberte lanzado por propia voluntad -ahora Rin se quedó desconcertada por la frase de aquel chico. La había visto caer, por lo que, por lógica, tendría que haber aterrizado en el suelo. Y cualquier mortal que se precie, debería haber muerto ante una caída así. ¿Cómo era posible que se hubiera salvado?-. Tuviste suerte de que estaba pescando por la zona y que sea una persona bastante ágil y atlética.
-¡¿Cómo?! -la cara de Rin era todo un poema, ante una posible idea de lo que había pasado durante su caída, negándose a creer que tal fantasía ocurriera.
El chico sonrió divertido ante su expresión.
-Antes de que te dieras contra una de las rocas, te atrapé al vuelo. Por algo llevo desde niño viviendo en la calle como un entrenamiento para fortalecerme físicamente.
La fantasía de que un súper héroe la hubiese rescatado se había cumplido, pero descubrir cómo él mismo reconocía que llevaba tanto tiempo en la calle como si fuera un entrenamiento, era surrealista.
Antes de que pudiera preguntarle por ello, el chico siguió insistiendo en su razón de suicidio.
-Así que quisiste suicidarte -expuso medio serio y mirando a la tetera donde había preparado el chocolate-. Honestamente, no me gustan las personas que se suicidan. Viéndote, y cómo vas vestida, no pareces tener ningún tipo de problema -si él supiera, pensó Rin para sí misma-, cuando hay gente por el mundo que no tienen ni hogar, ni padres, y viven en la extremada pobreza donde comen de lo que hay en la basura.
Ante la seriedad de aquel chico, Rin no pudo ni preguntar sobre su vida personal, y mucho menos, justificarse.
-La vida nunca es fácil para nadie. Y aunque todos nacemos para morir, hay que aprovechar la vida que tenemos, aunque medio mundo vive un auténtico infierno. No tener comida, tener un simple trapo como única ropa, las guerras que por ser de otra religión, ya estás condenado a muerte -la miró-. Y a pesar de todo, esos niños que viven con esos parásitos de la humanidad, luchan por sobrevivir, porque ante todos los males, siempre quedará la esperanza -el chico se levantó, y pasó por donde estaba ella para ver el horizonte que ofrecía la salida de la cueva-. Suicidarte por haber pasado un momento malo en tu vida, es simplemente huir, darle el gusto a los que una vez te hicieron daño. ¿Piensas que así arreglarás algo? Para nada. Solo hacer daño a las personas que te quieren -mirándola-. Como por ejemplo, a tu novio.
El sermón que aquel chico le daba era como una riña por haber cometido semejante estupidez, pero hablaba tan suavemente para que no se viera culpable, sino que entendiera, que existiendo razones más extremas, la gente seguía luchando por sobrevivir. Y tocar el tema de cómo se sentiría Sesshomaru, la hizo pensar en que si ahora hubiera quedado descompuesto por cómo había quedado, si supiera de su muerte, se volvería completamente loco. Y tal como aquel chico había dicho, le habría dado el gusto a las personas que la hicieron aquello, el Shining Sun. Y entonces, con la locura de Sesshomaru presente, la destrucción del Dead Moon sería antes de que Takeru e Inuyasha pudiesen huir del país.
Cuando había querido tirarse no había pensado en ello.
En cómo nuevamente, por su culpa, todo se iría a pique. La culpabilidad de que viva a o muerte solo causaba desastre, la hizo llorar de amargura.
-¿Eh? Tranquila -acercándose a ella y cogiéndole de las manos-. Si lo has entendido, está bien.
-Es que… Es que… Yo no quería… Pero… Es que… Todo fue por mi culpa… Hasta ellos lo dijeron… Él… se quedó destrozado… Por mi culpa… Por no haber pensado antes de actuar… Incluso… Rompí la relación que tenían las dos únicas amigas que tenía…
-Pues si piensas y piensan que todo ha sido por tu culpa, no vayas por el camino fácil y haz algo para arreglarlo. Huyendo, nunca se conseguirá nada.
-Pero… Yo… Yo soy débil… E inexperta con esas cosas… Solo lo empeoraría…
-No digas eso -apartándole las lágrimas con mucha delicadeza-. Todos estamos condenados a cometer errores. Pero de ellos, también aprendemos. Lo importante es no rendirnos y darlo todo por perdido. Sino se lucha, nada se consigue.
Rin sorbió por la nariz, absorbiendo aquel consejo que le daba aquel chico.
Hablaba con tanta calma, pero con tanta experiencia y convicción, que en esos momentos no se parecía a aquella persona, sino al típico hermano mayor que estaba a tu lado para ayudarte y para apoyarte.
-Rin -él la miró sorprendido-. Mi nombre es Rin.
El muchacho sonrió.
-Yo soy Utakata.
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Takeru regresaba a la base bastante desanimado.
El ambiente con el que se había encontrado, era el mismo que en sus primeros años cuando estaba en la organización. Los que tenían el puesto elevado abusando de los que estaban debajo de ellos. A aquellos hombres disfrutando de las mujeres que se ofrecían para sobrevivir. A las VIPS disfrutando de la agradable compañía que su hermano y Sasuke le ofrecían. Solo Sesshomaru era el único que se mantenía solitario, dedicándose únicamente a beber. Y a muchos de los subordinados de los líderes descontentos y preocupados por sus propias vidas.
La despreocupación que tenían su hermano y los otros líderes, como si la vida ya no tuviera sentido era algo que afectaba a muchos de los que los seguían.
Podía entender la postura que los tres habían tomado, tachándola incluso de extrema. Pero, no hacer nada para solucionarlo, dejándose llevar por la terquedad de Sora y Sakura no era lo correcto.
El caso de Sasuke y Sakura quizás era el caso más fácil de solucionar, si Sasuke le contaba la auténtica verdad a Sakura. Pero él estaba en sus trece de proteger aquel secreto para que Sakura no se sintiera mal.
¿Y qué había ganado con eso?
Que ella le odiara por haberle arrebatado a su hijo, y comportándose cómo lo hacía Sasuke ahora mismo con sus dos antiguas VIPS.
Pensando en eso, le sorprendía no verla por el local flirtreando con el primer hombre que se le acercara.
Luego, estaba su hermano y Sora. El asunto más complicado de solucionar, ya que su hermano había perdido toda la paciencia al tratar de que Sora entendiera la situación que lo había llevado a asesinar a sus padres.
Sora, terca como ella misma, no quería atender a razones de su hermano ni de nadie, considerándose como una rehén dispuesta a morir si se daba el caso.
Si al menos Sakura, que había pasado por una situación similar, hablara con ella. Siempre era la esperanza, pero si no se solucionaba antes la relación entre Sasuke y Sakura, la de su hermano con Sora tampoco se solucionaría.
Y finalmente estaba el caso delicado de Sesshomaru. Tanto él como la joven Rin no habían dejado de quererse. Pero ante el estado en que había quedado la adolescente, era imposible poder vivir con él. Se necesitaba de paciencia y tiempo, y eso era algo que Sesshomaru nunca tenía.
Aunque le dolía reconocerlo, había tomado una buena decisión en mandarla con su hermano y su familia.
Pero claro, no contaba con que el Dead Moon se fuera al traste poniendo en peligro a todos los que formaban parte de la organización.
Takeru estaba convencido que aún, en aquel estado, ellos no se daban cuenta del peligro que corría la organización si no se espabilaban.
Tuvo que adelantarse él para poder proteger a Inuyasha y a su familia antes de fuera demasiado tarde.
Era cuestión de días de que la policía los localizara y los destruyera. Era una matemática realizable, porque ahora ya no existía vigilancia, ni atentados planificados, ni nada por lo que proteger o defender.
Ante eso, Takeru veía inútil contarle a Sesshomaru el hecho de que había puesto a salvo a su hermano y a la propia Rin. Seguro que le entraría por un oído y le saldría por el otro.
Con un hondo suspiro, fue en busca de su primo para seguir con los preparativos para marcharse a Francia. No quería marcharse y dejar a su hermano solo. Pero Ryo no paraba de insistirle con lo mismo. Si su hermano estuviera cuerdo, lo que menos desearía es que él muriese. Entre la insistencia de su primo y de la propia Reina, Takeru no había podido decir que no.
Mañana mismo abandonaría aquel local, o eso pensaba el joven.
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Mientras tanto, Rin seguía en compañía de aquel joven, descubriendo más detalles personales que la animaban más y más en su idea sobre quién podía ser realmente Utakata. Aunque habían detalles que la extrañaban donde no podía encajarlas.
Era un muchacho huérfano que nunca había conocido a sus padres, ya que su madre había muerto al dar a luz, mientras que su padre lo había hecho poco antes de que él naciera. Su custodia era llevada por su abuelo paterno, responsable de que Utakata estuviera en la calle. Al parecer, su abuelo, a opinión de Rin, tenía pinta de tirano, ya que había mandado a Utakata a la calle con la simple excusa de que así se fortalecería tanto física como mentalmente y adquiriría una experiencia que jamás aprendería en la escuela.
Y eso es algo que Rin no podía negar, ya que para haberla rescatado al estilo de los súper héroes de "Marvel" y dándole consejos que parecía de persona que había experimentado muchos sucesos tristes en su vida, se necesitaba de una experiencia que no podría obtener cualquiera ni una persona adulta.
Lo único que no había podido descubrir y que quizás podría encajar en su rompecabezas, era la edad. Utakata lo había escabullido con algo realmente ingenioso.
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-Eso es algo a lo que no te puedo responder. Porque sino, estaría obligado a preguntarte cuántos años tienes tú, y una mujer nunca debe desvelar su edad a un hombre.
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Por lo que estaba mitad convencida de quién podría ser Utakata, pero había otra mitad que le resultaba imposible dada su vida personal.
Y dada su personalidad, le era imposible que Utakata le estuviera mintiendo. Parecía una persona tan tranquila, sincera y tan agradable, que era esa clase de chicos que raras veces tenías el placer de conocer.
Pero la siguiente pregunta que Utakata le hizo, puso a Rin completamente en alerta.
-Y dime, ¿qué opinas de los actos que están haciendo el Dead Moon últimamente?
Rin casi se atraganta con su segundo vaso de chocolate ante aquella pregunta tan inesperada. Se puso tan nerviosa, que solo pudo hablar entre balbuceos.
-¿A… A qué… te… te… te refieres?
Utakata guardó silencio por unos momentos, los justos para ordenar las ramas que había recogido minutos atrás, para hacer una pequeña hoguera que pudiera protegerlos del frío. Todavía no era de noche, pero al estar en el interior de aquella cueva, el frío se apreciaba notablemente.
-Me resulta muy chocante verlos actuar de forma tan… alocada -tras haber encontrado la palabra apropiada-. Como si los hubieran poseído el diablo o algo parecido.
-Ahh -mirando su chocolate-. Quizás es que haya pasado algo -comentó de forma casual.
-¡¿Tú también lo crees, verdad?!
Y Rin se encontró con la increíble sorpresa de ver a Utakata hablando con tanta soltura y emoción, borrando aquella imagen que ella tenía de él. Era como si los líderes del Dead Moon fuese gente que Utakata admiraba por sobre todas las personas.
-La verdad es que eso del atentado que hubo en el congreso y en aquel instituto hace meses, me da que no fue obra suya, sino por otros terroristas que les tendrían envidia o que querrían conspirar contra ellos.
-¿Por qué lo piensas? -no pudo evitar preguntar.
-Es de lógica. Las dos partidarias extremistas que estaban a favor del Dead Moon, Meiko san y Kirara san tenían que ser por fuerza dos de las Three World. Es imposible que los tres líderes atenten contra las mujeres que aman.
-¿Qué… Qué… eran del… del Three World? -ahora sí que estaba estupefacta.
-¿No te diste cuenta de algo tan obvio?
Viendo su expresión, Utakata lo malinterpretó y explicó su teoría de porqué creía ciegamente que Meiko y Kirara eran en realidad miembros del Three World.
-La forma en que ellas defendían al Dead Moon no era extremista, sino más bien un ideal que vivían desde dentro, como si formasen parte de la organización. Y dado en cómo defendían a los líderes a capa y espada, eso me dio que pensar que deberían ser mujeres ligadas sentimentalmente a ellos. Aunque, siempre me extrañó que las partidarias fuesen dos, ya que el Three World son tres. Pero cuando supe que la tercera, concretamente Heaven san, estaba en un instituto y había demostrado junto al Dead Moon las malas artes de la policía y de otras personas corruptas, no tuve ninguna duda de que las otras entonces deberían ser Phoenix san y Rose san. Es más, dado el carácter agresivo de Kirara san, estoy por afirmar que ella era Rose san, y Meiko san era Phoenix san. Por lo que me choca que en esos precisos lugares en los que ellas estaban, hubiese atentados perpetuados por el Dead Moon.
Rin estaba sin palabras ante semejante razonamiento. No sabía qué decir, por lo que Utakata prosiguió con sus sospechas.
-Poco después, el Dead Moon provocaba altercados que parecían desesperados, como si buscasen a alguien importante, y más tarde, aquellos altercados fueron extremistas y solo efectuados por Wolf san. De vez en cuando, participaban Dog san y Dragon san, pero daba la impresión que era como si quisieran desahogarse. Yo creo que los atentados en el congreso y en el instituto fueron un señuelo para capturar al Three World y de paso, que el Dead Moon perdiera todo el prestigio que habían ganado. Los actos desesperados serían para buscar a las tres mujeres. Y en algún momento, las rescataron, pero, o una de dos: O las encontraron muertas, o ellas se volvieron en su contra. Y por eso, ahora actúan de esa manera, como si nada les importara.
Con la boca abierta. Así estaba Rin al ver cómo había deducido todo a la perfección. Daba miedo, porque era cómo si alguien se lo había dicho con pelos y señales.
Eso la hizo pensar…
¿Sería realmente un miembro del Shining Sun?
¿Pertenecería a la policía en la misma sección que Koga?
¿Sería otro espía como Karin?
¿Sería uno de los secuaces del abuelo de Dragon y de Sakura?
Los vellos se le pusieron de punta al imaginarse todas y cada una de las ideas, y a regresar hasta la casa de Inuyasha y huir tal y cómo les había pedido Takeru.
-Oh, perdona. Es que suelo emocionarme mucho cuando se trata de ellos. Como mi padre se parecía a uno de los líderes.
La sinceridad con la que habló ahora, emocionó a Rin, donde el miedo y las dudas se disiparon por completo. Con la mano sobre su corazón, tomó una decisión. Quizás sería algo arriesgado, pero ahora, ya no había nada que perder.
-No te preocupes. En realidad, yo… Yo pertenezco al Dead Moon -logró que el muchacho la mirara con los ojos agrandados de la impresión y Rin dejó escapar el aire, rogando a Dios que fuese lo que el destino quisiera-. Mi nombre en clave es Heaven, y pertenezco al Three World.
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Rin le contó a un atento Utakata todo lo que había pasado. Desde lo pasado en el instituto y la falsa Heaven que había manchado el honor de ella y el de Dog, hasta su secuestro y rescate de ella y sus amigas, terminando con el desenlace que había ocasionado tanto en su relación con Dog como en el de sus amigas con Wolf y Dragon y lo que había escuchado de Takeru.
-…Por eso, cómo fui responsable de la separación de Sora san con Wolf sama y de Sakura san con Dragon sama y las consecuencias que traje a la organización, había decidido suicidarme. No podía vivir con ese sentimiento, donde hasta los propios aliados de Sesshomaru sama y los otros líderes me culpaban por haber avivado la ira de uno de los del Shining Sun.
-Ya veo… -lentamente sus ojos fueron descendiendo hasta el piso, donde Rin observó cómo estaba tan tenso, como si le afectara de forma personal todo lo que les había pasado-. Así que… Fue eso… Ocurrió eso… Ya veo… -volviendo a repetir para más extrañeza de la joven. Tras soltar un hondo suspiro, Utakata levantó la mirada para observarla seriamente-. En ese caso, tienes la obligación de hacer algo para arreglar la situación.
-¡¿Yo?!
-Así es -levantándose-. Parece que ya te has recuperado del trauma, así que debes volver al lado de Dog san. Y si la separación de Dragon san con Rose san se debe a un malentendido, solo tú puedes explicarle a Rose san las auténticas razones que oculta Dragon san. Con ellos dos devueltos a su estado normal, solo faltaría la relación entre Wolf san y Phoenix san. Pero, puedes contar con el apoyo de Rose san para solucionarlo. Estoy seguro que Rose san podrá hacer entrar en razón a Phoenix san. De esta manera, el Dead Moon no será destruido y tú podrás enmendar ese daño, que dices que ha sucedido por tu culpa.
Sus palabras resultaban tan simples que no se podía creer que ella tuviese la llave para que todo se solucionara.
-Pero lo primero de todo, es poner a salvo a la familia de Dog san. Si el hermano de Wolf san estaba tan preocupado como para realizar una huida de inmediato, es que no hay tiempo que perder. Será mejor que regreses pronto a la casa del hermano de Dog san y luego regreses a la base.
La expresión ahora alarmante de Utakata, como si hubiera tenido una epifanía, la inquietó y a obedecerle para regresar a la casa de Inuyasha, antes de que fuera demasiado tarde.
Se despidió brevemente de Utakata, pero antes de irse, se sacó el bicho que tenía con varias dudas que necesitaban respuesta.
-Por cierto, ¿no te pareció extraño que me recuperara tan rápido del trauma que tenía? -pues le había contado con pelos y señales sobre el hecho de haberse quedado sin voz y su temor a que alguien la tocara.
-No, porque, con los intentos de suicidio, a veces uno entra en tal shock que lo pasado, parece nunca haber sucedido.
Pero eso no había sido así, y Rin se lo expuso.
-La verdad es que el shock se debió al verte a ti, porque tu voz y tu apariencia se parecen muchísimo a la de Dragon sama.
Utakata se quedó serio.
-Hace casi diez años, Angel sama, el hermano de Wolf sama, fue atacado por los miembros del Shining Sun, y él dijo, que alguien con una voz y un parecido con Dragon sama lo había salvado. ¿Acaso fuiste tú?
Utakata la observó inexpresivo, y Rin siguió empeñada en que ese joven…
-¿Acaso eres hermano de Dragon sama o algún pariente suyo? Tu parecido con él es increíble que no puede ser un simple parecido casual.
-No -denegando con una sonrisa triste-. Aunque me haría mucha ilusión pertenecer a la familia de Dragon san, en realidad, no tengo nada que ver con él.
-Pero…
-Y lamento decirte que tampoco soy el salvador del hermano de Wolf san. Pues, aunque no lo parezca, tengo once años.
Rin dio un paso hacia atrás sin poder creérselo. Aquel muchacho tan hábil, tan sabio, tan alto que parecía tener unos veinte años como mínimo, en realidad era un crío de primaria.
-Debe ser la vida en la calle, que me han convertido en un adulto a ojos de la gente -dijo Utakata con una media sonrisa, que le recordaba vagamente a Sasuke-. Pero no te preocupes por mí, Rin chan. La verdad, es que me alegro de haberte conocido, y poder hacer algo por la organización que tanto estimo. Así que corre y espero que todo vaya bien.
Frustrada de que aquel muchacho no fuese quién ella pensaba, Rin se despidió con una mano, prometiéndole que se volverían a ver. Luego emprendió la marcha hacia la casa de Inuyasha.
Tal como Utakata le había dicho, lo primero era ponerlos a salvo, y luego regresar con el Dead Moon.
Cuando llegó, Rin estaba jadeante por la carrera.
Ya era de noche y la casa estaba demasiado silenciosa, como si no se hubieran dado cuenta de que se había marchado. La luz de la sala estaba encendida, por lo que resultaba extraño que, ni siquiera, Kagome se acordara de ella.
Entró a la casa, anunciando su llegada y por alguna razón su cuerpo se estremeció como si el frío de la calle se almacenara en el interior de la casa.
Realmente extraño.
Al llegar al salón, sus ojos quedaron en blanco, su respiración fue contenida. Delante de ella, en una esquina, estaba la familia de Inuyasha atados de pies y manos. Pero lo que provocaba que sus recuerdos traumáticos regresasen fue el ver en la sala a los miembros del Shining Sun, quiénes al verla, todos sonrieron de regocijo total, donde algo le decía que habían vuelto para dar el golpe de gracia al Dead Moon.
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Una mañana más, Sora podía sentir la figura de Yamato parada al lado de la puerta, vigilando que comiera en condiciones, de lo contrario, él no se dedicaría solo a obligarla a comer, sino que se encargaría de hacerle comer cosas que no estaban dentro de la alimentación cotidiana humana.
Aquel carácter donde mostraba el auténtico rostro de un lobo no hacía más que confirmar a la pelirroja lo que pensaba de que Yamato había estado jugando con ella, engañándola, aprovechándose de su buena voluntad y confianza, para ahora, que sabía la verdad, darle las puñaladas que fuesen necesarias.
Contrario a eso, si Yamato había desarrollado esa actitud hacia ella, había sido por culpa de la propia chica. Ella, que seguía en sus cinco de que la había estado engañando, negándose a creer que eso había sido cosa del pasado, lo había extralimitado y a hartarse de esa terquedad, donde sentía que aquel amor que ella le había dado había sido falso.
Rompiendo aquel silencio tan tenso, donde ella seguía dándole la espalda y a no atender a nada de lo que la rodeaba, el sonido del móvil de Wolf irrumpió de forma alarmante.
Sin despegar sus ojos azules de la espalda de la chica, quién no se había alterado por el repentino sonido, Yamato respondió a la llamada.
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Momentos antes, otro sonido de llamada entrante había interrumpido en el cuarto de Dragon, molestando tanto a su propietario como a la otra mujer que no podía ocultar la cara de desagrado por tener que estar con Sasuke y aguantar todas las peripecias que él le hacía.
Hace poco, ella estaría encantada con todo aquello. Pero desde que se habían peleado y la infidelidad se respiraba por cada uno de ellos, su relación se basaba en violaciones y encierros que Sakura tenía que aguantar.
Desde hacía unos días, Sasuke la había encerrada en su cuarto, donde Sakura no podía evitar pensar que todo había vuelto a ser como al principio. Solo que esta vez, ella ya no era la misma chica sumisa que se resistía a sus encantos. El haber estado secuestrada por el Shining Sun y el haber perdido a su hijo, la habían convertido en una chica fuerte y a no dejarse llevar por las pasiones.
Sasuke, que seguía ocultándole la verdad sobre la pérdida de su hijo, lo que lo ponía fuera de sí, era la impertinencia de Sakura en traicionarlo, coqueteando descaradamente con otros delante de sus narices. Él veía exagerado llegar a los extremos que Sakura había tomado, por eso, para no seguir viendo como otros se le acercaban, la tenía confinada en su cuarto. Pero sus ataques verbales, lo ponían fuera de sí y a dejarse dominar por su instinto primitivo.
Pero la llamada que había recibido aquella mañana por parte de Kakashi, fue el prólogo de que algo estaba a punto de cambiar.
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Por otro lado, Sesshomaru (ajeno a la idea de Takeru de que la familia de Inuyasha se mudaría a Sidney) continuaba perdido en su propio mundo donde el alcohol era su única compañía. No bebía en exceso, solo hasta sentir que la cabeza le daba vueltas. Soportaba bien la bebida, pero siete vasos era su límite y lo único que hacía era observar el vaso, dar un trago de vez en cuando, y pensar en cómo por su culpa había destrozado completamente la vida de Rin.
Ella había sido su luz, su alegría, su vida. Y ahora, todo aquello se había extinguido para siempre. Rin se había convertido en lo que había querido al principio, su perrita particular, incapaz de hablar o de tener alguna emoción.
Al menos, antes la podía tocar y ella no podía resistirse, pero ahora…
No podía ni abrazarla…
Nadie podía tocarla…
Y se encontraba en un mundo tan distante, donde a veces, era llevada al mundo de la locura donde no existía nadie, salvo ella y los dos animales que le habían violado.
Pero, una noticia de última hora proveniente de la televisión, le llamó la atención.
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-¿Se puede saber qué quieres, Kakashi? -había preguntado Yamato con hastío- ¿No sabes la hora que es? -tras unas palabras de su interlocutor, Yamato bufó más molesto- ¡No! ¿Cómo quieres que vea las noticias si tengo que preocuparme de que una idiota estúpida no cometa locuras?
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-¡¿Cómo?! ¡¿Qué significa eso de que la familia de Inuyasha está muerta?! -un silencio y preocupación de Sakura por el hermano de Dog- ¡¿Qué el Shining Sun…?! ¡¿Qué?!
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-"Nos encontramos frente al lugar de los hechos, donde a las dos de la mañana se produjo una fuerte explosión en una casa de las afueras de la ciudad. El lugar en cuestión estaba habitada por Hanyou Inuyasha, hermano menor de uno de los líderes del Dead Moon. En el interior de la casa, se encontraron los cuerpos sin vida de la familia y siete cuerpos. Cinco de ellos han sido identificados como…"
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-¡¿Me estás vacilando o qué?! ¡¿Cómo que Takuya y todo el Shining Sun está muerto?! -bramaba Yamato tan incrédulo por la noticia que Kakashi le estaba dando.
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-Juro que yo he sido el primer sorprendido en descubrir que los otros siete cuerpos pertenecen al Shining Sun. Pero no hay duda sobre el análisis forense. La casa de Star sama ha explotado con los miembros del Shining Sun dentro -explicaba Kakashi de forma apurada y observando continuamente sus espaldas de que ningún colega estuviera cerca.
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-"Según fuentes policiales, la familia Hanyou se hallaba muerta antes de la explosión. Una explosión que no se atribuye a un atentando producido por el Dead Moon, debido a los componentes químicos realizados en la explosión."
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-¡¿Y qué hay de Rin chan?! -preguntó Sakura temerosa, arrebatándole el teléfono a Sasuke, sin poder ocultar su preocupación al pensar que ella también se viera involucrada y que también estuviera muerte.
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-¿Cómo que Heaven…?
Y el simple hecho de mencionar a Rin hizo que por primera vez Sora se volteara para observar a Yamato con la expresión más interesada en saber qué había pasado con la joven. Quizás hubiese roto toda relación con todo el Dead Moon, pero Sakura y Rin siempre serían la excepción.
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-"Cuando los bomberos y la policía llegaron al lugar de los hechos, alertados por los vecinos cercanos del estruendoso ruido, hallaron cerca el cuerpo inconsciente de una joven de diecisiete años. Ahora mismo se encuentra en el hospital general de Tokyo en observación, vigilada por agentes policiales, y cuyo estado es…"
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Kakashi suspiraba tras haber revelado el estado de Rin, donde seguramente su líder se habría quedado igual de sorprendido que el agente peligroso en potencia, Ookami Koga.
Pues, cuando habían hallado a Rin, uno de los agentes de patrulla, la había identificado como la antigua novia del sub inspector Koga, y víctima del secuestro (tal como estaba redactado en el informe policial) del Dead Moon.
No hacía falta decir que Koga había volado hasta el hospital y estado a su lado. Poco después, se le habían unido Taichi y Naruto.
Según el médico, la joven solo había sufrido una ligera conmoción, seguramente a causa del impacto de la explosión.
Pero, lo más preocupante había sido cuando ella había despertado. Koga que había expuesto su amor obsesivo, se había quedado en blanco cuando ella había pronunciado.
-¿Quién eres? -había preguntado Rin con una mueca de confusión.
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-"…estable, aunque a causa de la explosión, la joven ha perdido la memoria, dificultando las investigaciones policiales sobre quién ha podido ser el causante de este nuevo atentado."
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-¡¿Ha perdido la memoria?! -preguntaba Sakura incrédula.
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-¡Un momento! ¡¿Me estás diciendo que Rin se ha salvado de un atentado que ha provocado la muerte de todo el Shining Sun? -seguía Yamato estupefacto sin poder creerse que alguien, superior a él, pudiera haber eliminado a aquella organización que tantas desgracias le había hecho.
No podía creer que se tratase de Rin. Tenía que ser alguien extremadamente habilidosa y con un increíble ingenio, pero, ¿quién?
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Horas atrás, justo en el momento en que la casa de Inuyasha había explotado, Rin estaba protegida por alguien. Un alguien que la había sacado de la casa, un alguien que la había protegido del Shining Sun, un alguien que había eliminado al Shining Sun.
La densa humareda y el impacto de haber chocado bruscamente contra el suelo, hicieron que viese medio borroso a su salvador, a Utakata. Pero, podía ver cómo él le sonreía tristemente y le decía unas palabras cargadas de arrepentimiento.
-Lo siento, Rin chan. Pero te he mentido. En realidad, sí que soy pariente de Sasuke san. Pero no podía dejar escapar la oportunidad de vengarme por lo que le hicieron a mi tía Sakura y a mi tío Sasuke.
Antes de perder toda consciencia, Rin sonrió mientras pensaba.
-"Ah! Entonces, tenía razón. Tengo que ir y contárselo a…" -y Rin cayó inconsciente.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Pues como dije en el capítulo 27, aquí os traigo una triple actualización de Calles nocturnas, con muchos acontecimientos y nuevos que vendrán.
Creo que por aquí no lo dije, pero ya tengo hecho el borrador con los capítulos que faltan y sus resúmenes. En otras palabras, faltan unos 14 capítulos aproximadamente. ¿Qué significa este aproximadamente? Pues que cuando estaba haciendo estos tres capítulos, en realidad serían cuatro, pero de haberlo hecho así, quedaría un capítulo muy corto, por eso lo mezclé con uno y otro, y eso mismo puede suceder en capítulos posteriores.
Otra cosa y que me gustaría preguntaros, es que, originalmente, tenía la idea de introducir historias paralelas sobre la familia de los líderes y que no está incluida en el borrador, así que, ¿queréis que introduzca esas historias paralelas?
Por último, sobre estos últimos capítulos. Como habéis podido ver, hemos experimentado un retroceso y que justo cuando podría solucionarse, pasa esto. Solo os puedo decir que todo pasa por un motivo.
En cuanto a Utakata, en un principio, iba a poner a un personaje oc, pero luego he visto que este personaje de Naruto, realmente guarda cierta similitud con el Sasuke adulto, y añadiendo que su pelo es castaño como el de Izumi, pues, le tocó ser partícipe en la historia. Aclaro que Utakata en la serie no tiene nada que ver con los Uchihas.
Pues espero que hayáis disfrutado de estos tres capítulos, donde a decir verdad, nunca me he sentido tan inspirada como hasta ahora. Y compartir este día tan especial para mí con la gente que sigue este fic, es una manera maravillosa de celebrar mi cumpleaños en fanfiction con mis tres parejas favoritas, con tres capítulos y con treses cargando a mis espaldas.
Muchos besos y agradecimientos de antemano a la gente que me felicite en sus reviews.
'Atori'
