Tercero y último por el momento. Son los únicos que llevo escritos. Aunque tengo en mente cómo continúa la historia, aún no me he sentado a escribirla. Si os gusta y os interesa cómo sigue... hacédmelo saber, por favor, estaría muy agradecida.
Gracias de antemano y, a leer!
3. A VECES EL HIELO PUEDE DERRETIRSE
Draco se sentía totalmente abrumado, por primera vez en su vida no sabía cómo comportarse con Hermione Granger. Ella había aparecido en el compartimento del expreso en el que él pretendía ocultarse de todos y para su sorpresa, se había quedado allí. No parecía sentirse incómoda con su presencia como antes. En otros cursos era imposible pensar en que lo considerase un compañero de viaje aceptable, y sin embargo esta vez estaba tranquila, incluso lo trataba con condescendencia y lástima. Lo que más le humillaba al Slytherin era aquello, la lástima. Desde que fue juzgado por el tribunal mágico, todo el mundo a su alrededor lo trataba como a una alimaña. Incluso él se sentía así, un repudiado por la sociedad. Por ello se enclaustró en la Mansión Malfoy junto con su madre que cumplía condena allí, sin salir al exterior para nada que no fuese necesario ni recibir visitas. Aunque dudaba que nadie quisiera ir a verlos, ya que todos lo que se consideraban amigos de su familia eran convictos o estaban ya en Azkaban. Salir de aquellas paredes que suponían su refugio era exponerse a las críticas, a los insultos de aquellos quienes querían verle encarcelado pagando por sus actos, no disfrutando de libertad impunemente. Pero Draco no se consideraba libre, como todos pensaban, la culpa no lo abandonaría nunca y lo volvía preso de su propia conciencia. Que el resto de la comunidad mágica lo tratase así era como un castigo que creía necesario por los errores cometidos.
Así que aquel día de retorno a Hogwarts, había aceptado todos lo comentarios que se vertían a su paso, sin responder a ellos. Pero eso no significaba que exteriormente se apreciase que los consentía, sino que intentaba mostrar la fachada de orgullo que le acompañó durante toda su existencia, cuando lo único que le importaba era sentirse mejor que el resto por el valor que le otorgaba su pureza de sangre.
Cuando por fin encontró una aparente tranquilidad en el último compartimento del tren, apartado de miradas de odio y comentarios crueles, e intentaba despejar su mente de todo, ella apareció y le trastocó todo. No podía creer que quien más tenía que reprocharle por haberla tratado tan mal, pareciera ser inmune a todo. No era posible que lo hubiera olvidado todo, la razón tenía que ser que sentía lástima por él, en vez de odio como todos los demás. Pero en vez de regodearse en su propio dolor y darle la razón dejando que lo tratase así, el Slytherin decidió tratarla como siempre. Escupiendo veneno cada vez que se dirigía a ella. Todo parecía tornarse a su favor, puesto que se dedicó a intimidarla incluso aproximándose a ella todo lo posible, hasta sentir el calor que su cuerpo desprendía, algo impensable para el antiguo Draco, que jamás osaría acercándose tanto. No, aquel Malfoy engreído temería contagiarse de la sangresucia solo con respirar el mismo aire que ella.
Pero algo se truncó en su plan, puesto que ella no se amedrentaba, solo dio un pequeño paso hacia atrás, cosa que él aprovechó a su favor para intimidarla más, pero enseguida todas sus artimañas se derrumbaron, al sentir las calientes manos de la chica posándose en sus tristemente huesudos hombros. Algo en él se derritió al sentir que ella lo apartaba lentamente, como temiendo dañarle si ejercía más fuerza sobre él. ¿Era aquello ternura? Era posible que Hermione Granger lo tratase con aquella comprensión a pesar de todo y que lo tocase por primera vez en sus vidas con aquella delicadeza... Sin darse cuenta elevó sus manos y atrapó las muñecas de ella, temiendo deshacerse del contacto. En cuanto fue consciente de lo que acababa de hacer, apretó sus manos con fuerza como queriendo enmendar el error y que pareciera que la agarraba adrede para molestarla, a la vez le soltó un comentario hiriente sobre ser una sabelotodo, a pesar de no haberla haber escuchado lo que ella había dicho porque estaba sumido en sus pensamientos. Pero parece ser que acertó, puesto que la chica se removió intentando soltarse de su agarre.
El chico sonrió maliciosamente para sus adentros, viendo cómo la balanza se equilibraba de nuevo a su favor, así que siguió ridiculizándola, esta vez sobre los artículos que le dedicaba sin cesar el profeta. Quizás así dejase de verlo como alguien por quien sentir lástima y recordase que ella siempre había sido considerada inferior a él. Y vaya si surtió efecto, porque entonces la muchacha hizo alarde de su valor de leona y le empujó haciéndole caer de espaldas para después reprocharle que debía ser él y no ella quien fuese humillado por todo.
Contra todo pronóstico, a Draco le hirieron esas palabras más de lo que su ya deteriorado orgullo podía soportar. Llevaba más de un mes aguantado todo lo que se le venía encima con algo de honor, pero oír aquello de la chica que minutos antes parecía haberlo olvidado todo y que lo había tratado con delicadeza, algo a lo que no se había dignado nadie en años... le hizo sentir diminuto.
Intentó recomponerse huyendo de allí, desoyendo lo que la gryffindor le decía, ¿Estaba intentando disculparse? No podía ser cierto.
Abrió con brusquedad la puerta para salir al pasillo, aún sabiendo que fuera le esperaban más insultos, pero aquellos no provenían de Hermione Granger, los podía soportar. No pudo avanzar ni un paso fuera del compartimento. Los brazos de la chica le rodearon y notó como posaba su rostro en sus hombros, humedeciendo su oscura camisa con sus lágrimas. Al sentirla notó que se estremecía, nadie nunca le abrazó de esa manera, con sentimiento, con verdad. Por un segundo una idea inverosímil cruzó por su mente, "ojalá no deje de abrazarme nunca".
Ella pareció oír sus pensamientos, porque apretó con más fuerza sus brazos alrededor de su cuerpo. Era tan placentero sentir que se preocupaban por él. Que dejaban atrás los perjuicios para fundirse con él y transmitirle con su abrazo lo que no se podía expresar con palabras. Intentó con todas sus fuerzas frenar unas incipientes lágrimas que amenazaban con atravesar su rostro, incluso sintiéndose agradecido por su cercanía, era un Malfoy, no podía llorar delante de Hermione solo por estar conmovido por un simple abrazo.
Perdóname, no pretendía ser así de cruel – le dijo la Gryffindor llorando, pero él no quiso contestar, ni siquiera movía un músculo - No te vayas por mi culpa... por favor, quédate -.
Sintió sus palabras llenando su fría alma, calentándola y reconfortándola. A la vez se sintió más débil que nunca. ¿Porqué Hermione Granger había conseguido, solo con palabras, derretir el témpano de hielo que era su corazón? En aquel momento no podía negarle nada.
Si, se quedaría con ella.
Lentamente fue cerrando la puerta del compartimento. No estaba seguro de cómo comportarse con ella a continuación. Ni siquiera sabía si iba a ser capaz de mirarla a los ojos. Pero estaba seguro de que quería estar con ella, por lo menos, lo que restaba de camino a Hogwarts en aquel minúsculo espacio, sin miradas indiscretas. Sin nadie juzgándolos por quienes eran. No sentía que fueran un Slytherin de sangre limpia y una Gryffindor sangresucia. Eran solo un chico renegado y una muchacha que sin saber muy bien cómo, le reconfortaba.
Espero que me haya explicado bien. Draco para mi gusto, es muy complejo y con un interior difícil de captar, creo que no se aclara ni él mismo. ¿Es bueno o malo? A lo mejor lo único que necesita es sentirse querido :) ¿Quién sabe?
Siento repetirme, pero de verdad que si os gusta o tenéis alguna duda, no dudéis en contactar conmigo ;)
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