Ya está aqui el número 7!

Holaaa! Ya estoy aquí de nuevooo :) he vuelto a tardar en subir, pero tiene una justificación, resulta que en los pocos raticos libres que he tenido estos días me he dedicado a hacer un macro-resumen de toda la historia. He plasmado en este resumen todas las ideas que tengo para el fic. Ya están todos los capítulos resumidos, bueno la trama principal, a falta de añadirles más detalles así a partir de ahí puedo dedicarme a desarrollarlos. Os anuncio que el número de capítulos será... 20 (epílogo incluido) a no ser que me enrolle de más y se alarguen a 30 o más. En principio solo con 20 ya habría terminado de contar todo lo que tenía planeado.

No quiero hacerme pesada, pero ya que estaba resumiendo, se me ocurrió una trama para otro Dramione. Este más oscuro y con un Draco diferente, más parecido al de los libros. Voy a empezar a escribirlo sin prisa a la vez que éste. Pero no lo subiré hasta que no esté completo (no se si aguantaré). Os iré informando de los avances con ese otro fic ;)

Dedicado a UnaQueLee! ;) ahí lo llevas, no te hago esperar más.

Gracias por leerme.

7. BESO FRUSTRADO, BESO ROBADO

La gran lechuza parda de Harry esperaba con impaciencia a los pies de la cama de Hermione a que la chica terminara de releer por quinta vez consecutiva las dos cartas que le habían enviado Harry y Ginny. En la primera, su amigo le repetía lo mismo de todas las semanas, que trabajaban sin descanso, que Ron vivía en su propio mundo y que la echaban de menos, pero un anexo al final le indicaba que Ginny tenía una noticia que darle, pero que no le permitía contarla, sino que quería ser ella misma quien lo hiciera.

Así que una segunda misiva adjunta a la de Harry le daba la siguiente noticia.

Mi querida Hermione.

Tenemos una gran noticia doble que darte. Primero, ¡Harry y yo vamos a vivir juntos! Y la segunda es... ¡Estamos prometidos!. Si, si, ya se que es mucho para asimilar, por eso quería ser yo quien te lo contase, para explicar bien los acontecimientos. Se que yo me detendré más en los detalles que Harry... ¡hombres!.

Como ya sabes, en mi casa no aceptaron muy bien mi decisión de no terminar este año mis estudios en Hogwarts. Solo me queda el séptimo curso, pero creo que tengo sobrados conocimientos mágicos para la vida diaria como para poder dedicar un año sabático a estar con Harry. Separarnos tantos meses cuando los tiempos eran tan difíciles nos pasó factura y después de aquello queríamos recuperar el tiempo perdido. Cosa que no hubiera sido posible si yo estuviera en Hogwarts. A pesar de que McGonagall lo comprendió y me dio el visto bueno a aplazar un año mis estudios, mi familia no estuvo de acuerdo, Así que nuestra vida en pareja se ha basado hasta ahora en cortas visitas formales a la madriguera, cuando Harry tenía tiempo libre. Pero el fin de semana pasado nos sorprendió organizando una cena en Grimmauld Place donde... ¿Lo adivinas? ¡Le pidió mi mano a mis padres!. No pudieron negarse porque le quieren cómo a un hijo y saben que con él voy a estar cuidada, y eso también significa que por fín han dado su permiso para que me venga a vivir con él. ¿No es todo perfecto?.

Hay quien dice que somos todavía muy jóvenes y que nos queda mucha vida por delante como para atarnos ya, pero ambos hemos vivido más que cualquiera de nuestra edad así que podría considerarse que somos lo suficientemente adultos como para tomar esta gran decisión con la convicción de que no nos estamos equivocando.

La única pena que tengo por dentro ahora mismo es que no estuvieses con nosotros en la pedida de mano, fue preciosa y es uno de esos momentos en la vida que quieres vivir al lado de tus seres queridos. Algunos por desgracia, es inevitable que faltasen, es algo que estamos asumiendo todos, pero cuando tienes a alguien y por culpa de la distancia y las obligaciones tampoco puedes ver, pues también resulta doloroso. Pero no te preocupes, que la boda se celebrará únicamente cuando tú estes presente, si no, no me caso.

Muchísimos besos,

Ginny Weasley (por poco tiempo)

Hermione levantó la vista de la carta, percatándose de que la lechuza aún seguía esperando que escribiera una respuesta. Buscó en su escritorio un trozo de pergamino y escribió en pocas lineas lo emocionada que estaba por la noticia, y se disculpó por no tener tiempo suficiente para escribirle una respuesta más elaborada y sin dilación le ató la carta a la lechuza que salió volando hacia Grimmauld Place. En realidad si tenía tiempo, pero su mente no estaba por la labor. Debía sentirse feliz por sus amigos, pero por mucho que rebuscase en su interior, no encontraba un ápice de alegría. Puede que el problema fuera que llevaba semanas sin hablar con nadie. Bueno, con nadie cuerdo, porque sus únicos interlocutores eran Luna Lovegood, quien estaba más en las nubes que en la tierra, y Draco Malfoy, al que seguía acompañando en todas las clases sin poder sacar de él alguna palabra más allá del ambito estudiantil. Evitaba comunicarse con más gente, puesto que solo se acercaban a ella por puro interés. Aquello se sumaba a que dedicaba todo su tiempo a estudiar sin descanso en la biblioteca para los temidos EXTASIS.

Puede que ese cúmulo de circunstancias le hubiesen creado el estado de paranoia en el que se encontraba y por eso le resultaba muy difícil sentirse contenta cuando aquellas líneas habían sacado a relucir demasiadas cosas.

En un primer momento, se sintió fatal por no haber acudido a la cena de compromiso, pero después comprendió que no era culpa suya, sino que Harry la había excluido de ella. Ni siquiera le mandó una lechuza para avisarla antes, para hacer que se sintiera partícipe de aquello.

Después sintió celos, muchos celos, pero no por los dos afortunados, el motivo era que veía que la relación que Harry y Ginny tenían avanzaba sin descanso. Ambos ponían de su parte y hacían sacrificios para que lo suyo funcionara. Y sin embargo, ella y Ron no podían decir lo mismo. El pelirrojo no le había escrito ni una sola carta desde que se separaron, y ya estaban casi a finales de octubre. Ni siquiera un "Eh, me acuerdo de ti". Era evidente que ella era el menor de sus problemas. Pero, ¿qué podía esperar? No le prestaba atención cuando vivían juntos en casa de Harry, menos caso le iba a hacer viviendo uno en Londres y ella en Escocia, cuando ni siquiera verse era una obligación.

También le dolió lo que mencionaba Ginny de que eran muy jóvenes pero estaban decididos a pasar el resto de su vida juntos. Ella y Ron eran jóvenes también, pero para nada veía a su novio con la intención de comprometerse y mucho menos de jurar amor eterno. Aunque tampoco podía juzgarlo mucho por ello, porque tal y como estaba la relación entre ellos, ni ella misma estaría segura de querer pasar el resto de su vida con alguien a quien no le importa lo más minimo.

Decidió que debía salir de aquel estado catatónico en el que ella misma se había sumido y seguir con su vida intentando olvidarse de todas sus desgracias, pero una lechuza más apareció en el alfeizar de su cuarto. Maldijo por lo bajo, no necesitaba más noticias aquel día. La abrió sin ganas pero, sorprendentemente, su rostro se iluminó. Era una invitación de Slughorn para una cena exclusiva para la noche de Halloween. En si no era nada especial, la última fiesta de Slughorn a la que había acudido resultó ser un auténtico desastre, por culpa de Cormac McLaggen, su acompañante. Se descubrió sonriendo al imaginar con quién querría ir a aquella celebración para privilegiados.

...

Mientras en el Gran comedor, Draco Malfoy terminaba de dar cuenta a su copioso desayuno, compuesto por huevos, salchichas, bacon y patatas asadas. Hacía mucho que no comía con esa ferocidad, estaba recuperando el apetito gracias a quien menos lo hubiese esperado. Hermione Granger había conseguido que se levantara cada mañana con ilusión por afrontar el día y con fuerzas para recuperarse de lo desmejorado que estaba. Solo saber que se sentaría con él durante las clases le ponía de buen humor, estar cerca de ella, poder sentir su cuerpo al lado del suyo, oírla a unos centímetros de él... era todo lo que necesitaba. Realmente, no podía permitirse más, aún le quedaba algo de orgullo dentro de su dañada alma, y exigir algo más de ella no era algo que el antiguo Draco hubiera contemplado, así que se conformaba con lo que tenía.

No dejaba de lanzar miradas furtivas hacia la mesa Gryffindor, pero la única razón de su existencia actualmente, no aparecía. Desconsolado agarró su mochila y se encaminó a la primera clase de la mañana, encantamientos, sabiendo que aquel día se le haría muy duro si no podía verla.

Pero ella ya estaba sentada en la primera fila esperando a que comenzara la lección, a pesar de que aún faltaba un cuarto de hora para ello. No pudo ni quiso evitar sonreír al ver que no le había fallado y fue directo a sentarse con ella, sin dudarlo. Era la primera vez que lo hacía, puesto que lo normal era que él llegase el primero al aula y después ella se sentara a su lado mientras él fingía refunfuñar por tener que compartir pupitre con ella, ante todo debía mantener su fachada de indiferente. Pero ese día no le apetecía fingir, estaba más preocupado por lo que le pudiese pasar, ya que la castaña ni se inmutó con su presencia, parecía tan inmersa en sus pensamientos que había abandonado el mundo real.

- ¿Granger? – preguntó pero ella seguía sin dar muestras de vida - ¡Granger! - elevó la voz mientras pasaba su mano por delante de la mirada perdida de la chica, consiguiendo que volviera al presente.

- Perdona, Malfoy – le dijo mientras frotaba sus manos por su cara, intentando despejarse – Buenos días -.

- ¿Tienes algún problema? - le preguntó sin dar rodeos, a lo que ella le miró perpleja, parecía que estaba otra vez en la inopia – ¿tengo que sacarte de tu mundo de nuevo? -.

- No no, perdona.. otra vez – le dijo sacudiendo la cabeza enmarañando más de por si sus rizos – es solo que... ¿nunca me hablas y ahora te interesas por mi? -.

- Si te ofendes por que te dirija la palabra si que no te vuelvo a hablar – bufó Draco.

- No me ofendo, al contrario... me gusta que te intereses por mi – dijo la Gryffindor mirando fijamente sus libros mientras los ordenaba nerviosa, a pesar de que estuviesen perfectamente alineados.

- ¿Y bien? - Preguntó el Slytherin ignorando la última frase de la chica.

- No es nada, es que... he recibido unas cartas esta mañana... con buenas noticias... -.

- Recibir cartas con buenas noticias hace que no desayunes?- se burló el rubio.

- ¿Has estado pendiente de si iba o no a desayunar? - dijo la chica girándose de golpe para mirarlo y dando un manotazo involuntario a sus libros que con tanto empeño había ordenado.

- No seas tan egocéntrica Granger, me he dado cuenta por casualidad de que no estabas – dijo rápidamente excusándose – No todo Hogwarts gira alrededor de ti.

- Yo no creo que todo Hogwarts gire a mi alrededor, Malfoy.

- Puede que no lo creas pero es así, heroína – dijo con acidez - se te ha subido demasiado a la cabeza la gloria, me parece a mi – Esa era la forma que tenía Draco de fingir que le era indiferente, meterse con ella para que no se diera cuenta de que en realidad no podía dedicarse a otra cosa que no fuera estar pendiente de todos sus movimientos – pues no creas que yo también formo parte de tu gran club de fans porque no me interesas lo más mínimo.

- Para no interesarte me has preguntado hace un momento si tenía algún problema –dijo la Gryffindor con descaro, desafiándolo con la mirada – ¿Has notado algo diferente en mi actitud y te has preocupado por preguntarme si me ocurría algo? Eso es que si que te intereso, Malfoy. No intentes negar que en el fondo te importan los que están a tu alrededor y que no solo piensas en ti mismo -.

- Draco enmudeció, maldita Granger, era capaz de captarlo al vuelo -.

- Olvídate de todo, esta conversación no ha ocurrido – le dijo arrastrando las palabras pero manteniéndole la mirada.

- ¿Porqué, Malfoy? - se indignó Hermione - ¿Porqué tendría que olvidar que has intentado ser amable conmigo por una vez en tu vida?

- He dicho que lo olvides, Granger – negó él acercándose a ella para intimidarla, pero la chica no retrocedió así que se quedaron a escasos centímetros lanzándose miradas de odio mutuamente.

No pienso hacerlo – susurró ella – Quieres acercarte a mi, lo se. Pero cada vez que das un paso hacia delante para conseguirlo, te arrepientes y retrocedes cinco pasos. ¿Cuándo vas a dejar atrás ese ego que te impide hacer lo que realmente quieres, Malfoy?

Draco volvió a enmudecer. Si que era cierto que aquella muchacha tenía el don de leerle entre líneas y descifrar cuales eran realmente sus intenciones. Puede que fuera el momento de dejar atrás la fachada de indiferencia, romper con todo y confesarle que realmente estaba volviéndose loco por tenerla a su lado. Bajó la mirada rompiendo el contacto visual con ella para fijarse en sus rojos y carnosos labios. Los tenía entreabiertos mientras jadeaba levemente por la rabia. Solo era cuestión de acercarse un poco y sus labios se encontrarían. Si tan bien se le daba comprenderlo, quizás besándola descubriera por fin la verdad. Así él no tendría que sincerarse que de seguro le costaría muchísimo esfuerzo. Cerró los ojos y se dispuso a eliminar la poca distancia que existía entre ellos para besarla, notó como la punta de su nariz rozaba la de ella. Una oleada de calor se extendió por su cuerpo consiguiendo que dejase de dudar que aquello era un error. Estaba decidido: iba a besarla y a desvelar así sus intenciones para con ella.

- ejem, ejem... - se oyó a alguien carraspear cerca de los dos.

- ¡Profesor Flitwick! – Chilló Hermione dando un salto y separándose de Draco a la velocidad del rayo.

- Buenos días señorita Granger... y Malfoy – el muchacho asintió de mala gana a modo de saludo hacia el profesor – preparen sus varitas, estamos a punto de comenzar la clase -.

- ¿Empezar la clase?, pero si aún queda un buen rato... Oh vaya... - dijo girándose.

Draco se giró también para descubrir qué ocurría, cuando más de una decena de pares de ojos se clavaban en él. Estaban tan absortos el uno en el otro que no se dieron cuenta de que todos los alumnos estaban ya sentados en sus respectivos pupitres y el profesor iba a empezar ya la lección. Avergonzado procuró no cruzar la mirada con ningun compañero el resto de la clase, que se le hizo un infierno. A su lado Hermione Granger parecia sufrir tanto como él puesto que se removía nerviosa en su asiento. Cuando por fín el profesor Flitwick dio por terminada su labor, Draco se levantó como si tuviera un resorte y abandonó el lugar como alma lleva al diablo. Una cosa era que le humillaran por su pasado, pero de ahí a que todos descubrieran que se moría por Hermione Granger... Esperaba que desde fuera no se hubiera visto como si la fuera a besar, y que la situación no trascendiera... si su padre se enterara de todo esto...

...

Hermione no podía pegar ojo aquella noche, le daba vueltas a lo ocurrido en la clase de encantamientos...¿era su imaginación o Draco Malfoy intentó besarla? Después de aquello el Slytherin no le volvió a dirigir la palabra en el resto de la mañana. A la tarde tampoco pudo encontrarlo para hablar sobre ello. Lo buscó por dentro y fuera del castillo, a decir verdad, nunca lo veía fuera del horario lectivo, la única solución era que se encerrase en su sala común hasta el día siguiente, porque ni siquiera lo veía en la biblioteca, donde siempre solía estar años atrás, al igual que ella. Pero por alguna razón en todo lo que llevaban de curso no lo había visto aparecer por allí, tal vez par evitar que le acosaran como hacían por los pasillos. Sí, debía de ser esa la razón de que se quedase en su sala común siempre para evitar exponerse lo máximo posible a las críticas. Pero eso no le dejaba margen a ella para encontrarse con él y poder mantener una conversación, si quería hablar con Malfoy, debía ser durante las clases, cosa que se negaba a hacer, o en los cambios de aula.

Morfeo la acunó en sus brazos ya entrada la madrugada, con la invitación de Slughorn arrugada en su puño derecho, antes de dormirse había trazado un plan para aquella fiesta, que llevaría a cabo al día siguiente sin más demora, pues quedaban solo dos días para el acontecimiento.

...

- Bravo, otra vez los mejores de la clase – se jactaba Slughorn alegremente – 10 puntos para sus respectivas casas.

Hermione sonreía efusivamente al profesor, contrastando con la indiferencia de Malfoy, como siempre. Ambos habían elaborado con precisión una poción multijugos, que claramente después les fue requisada, ya se sabe que es un arma peligrosa en la escuela. Como el profesor les dio permiso para abandonar el aula antes del fin de la clase, la castaña se apresuró a ordenar sus apuntes y guardarlos en su mochila, puesto que el Slytherin, que siempre era más rápido, ya salía por la puerta.

- ¡Malfoy, espera! - le gritó ya en el pasillo, él hizo caso omiso y siguió caminando.

- ¿Qué quieres? - le espetó cuando ella lo alcanzó.

- ¿Vamos juntos a Aritmancia? - le preguntó jadeando porque tuvo que correr para adecuarse a su ritmo. Quería aprovechar ese paseo para llevar a cabo un plan.

- Claro que vamos juntos – a Hermione le sorprendió tanta amabilidad – te sientas a mi lado y no te has dado cuenta en todo el curso de que vamos a la misma asignatura – le repuso el rubio platino de forma socarrona.

- Por supuesto que sé que... agg... lo que me refiero es que si vamos juntos, dando un paseo -le dijo ella exasperada.

- ¿Yo? ¿Pasear contigo? - se indignó teatralmente poniendo una mano en el pecho.

- Si, tú, el gran Draco Malfoy, compartiendo un tranquilo y agradable paseo con Hermione Granger de camino a clase de Aritmancia ¿Tan extraño te resulta? - le dijo ella sarcásticamente.

- Si que es extraño y no me apetece, así que, tu por tu lado y yo por el mío – dijo Draco haciendo una formal reverencia para invitarla a que se fuera de allí y lo dejase tranquilo. Por extraño que pareciese, no se peleaban, sino que incluso se reían de las ocurrencias del otro.

- Oh vamos, acompáñame Malfoy – le rogó haciendo gestos con las manos como si le suplicase a una deidad.

- Vaya, Hermione Granger suplicándome, esto ya me gusta más – se jactó el Slytherin bufando el pecho con orgullo y mirando por encima de la chica con superioridad.

A Hermione se le escapó una risotada con ese gesto, pero se detuvo al ver que el rubio fruncía el ceño con odio y tensaba todo su cuerpo mientras miraba a algo que estaba detrás de ella.

- ¡Hermione! - gritó una voz muy conocida a sus espaldas.

"No puede ser" pensó mientras daba la vuelta en dirección a donde había provenido el grito. Pero sí podía ser, allí estaban Harry y Ron mirándoles con una mezcla de incomprensión y desconcierto. Llevaban puesto el uniforme de aurores, que consistía en unas largas y gruesas túnicas de color gris pizarra, con unos chalecos de cuero abotonados de un gris más apagado y pantalones negros con múltiples bolsillos. Se les veía igual que siempre, pero a la vez diferentes. Eran los mismos chicos, pero el trabajo duro les había conferido un aspecto más fiero. Las facciones de ambos eran ahora más adultas puesto que también se habían dejado crecer barba. La de Harry le ocupaba toda la mandíbula mientras que la de Ron constaba solo de una perilla y un bigote perfilados con esmero. Sin dura era un intento por parecer más adultos de lo que eran y que les tomasen en serio como ejecutores de la ley mágica.

- ¡Ron! ¡Harry! ¿Qué hacéis por aquí? - les gritó sorprendida.

Ellos no contestaron, Harry siguió plantado donde estaba mirando a Malfoy con una expresión indescifrable y Ron acortó la distancia entre ellos en un par de zancadas, agarró a Hermione por la nuca y la atrajo para sí para darle un beso rudo y posesivo.

...

Draco no podía creer lo que veían sus ojos, de la nada habían aparecido el cara rajada y la comadreja, jactándose de su condición de aurores, para interrumpir la primera conversación decente que había tenido con Hermione Granger en toda su existencia. La placentera idea de compartir un paseo pacífico con ella se esfumó en el momento en el que ellos dos se personaron en el lugar, pero la gota que colmaba el vaso fue que la comadreja pelirroja se lanzó sobre Hermione y la besó. En su interior notó como todas las ilusiones que su mente había creado se derrumbaban dolorosamente sobre su maltrecho corazón. Sin poder aguantar más la situación dio un par de pasos hacia atrás para después girarse por completo y abandonar el lugar lo más dignamente que podía.

- Eh Malfoy, espera – Oyó que le gritaba Potter, pero algo en el suelo había llamado la atención. Se detuvo para recoger un papel que alguien se había tomado la molestia de aplanar a pesar de lo arrugado que estaba, sin abrirlo lo guardó en su mochila, pero aquella parada le dio tiempo a Potter a llegar hasta donde se encontraba.

- Malfoy... – Comenzó Harry con autoridad.

- ¿Vienes a detenerme? - Repuso Draco.

- No -.

- Entonces no tengo nada que hablar contigo – le contestó y siguió su camino, pero el auror lo detuvo tirándole del hombro y haciéndolo girar de forma brusca. Después le agarró del cuello del uniforme de Slytherin – Menudo abuso de autoridad, Potter – se indignó el Slytherin.

- No hace falta que hables, Malfoy, solo vas a escuchar lo que te tengo que decir, quieras o no – le dijo con autoridad – aléjate de Hermione ¿Me oyes? No se qué clase de jueguecito te llevas con ella pero nos han llegado informaciones de que no te separas de su lado y que ayer incluso intentaste acercarte a ella de forma obscena.

- ¿Así que esa es la excusa que te hace falta para enviarme a Azkaban? ¿Decir que acoso a Hermione Granger? -.

- No me tientes, Malfoy. Sabes que tengo el poder de hacerlo realidad – le amenazó Harry agarrándole con más fuerza el cuello.

- Me temo que no vas a tener esa satisfacción, ni tu ni tu amiguito. Porque estáis muy equivocados -.

- ¿Vas a negar lo que afirman un montón de testigos? -.

- No, no lo niego, pero si te digo que os equivocáis. No soy yo quien la acosa, es ella la que se acerca a mi aunque yo no quiera– confesó Draco. Al ver que el antiguo Gryffindor no entendía nada, siguió hablando – si no me crees, pregúntaselo a ella, si tan amigos sois no dudo en que te dirá la verdad – y dicho eso, se zafó del agarre y continuó su camino sin dejar de taladrar al auror con la mirada.

Cuando por fin giró en una esquina, libre de ser observado, apoyó la espalda en una pared tapizada y se dejó caer hasta acabar sentado en el suelo, con las piernas dobladas, y puso sus brazos sobre los sus rodillas para esconder el rostro debajo de ellos.

Hermione Granger estaba con Weasley.

Algo oyó mencionar después de la última batalla en el castillo, cuando Voldemort fue derrotado, pero le dio tan poca importancia que su mente decidió borrar es información, hasta momentos antes, cuando la comadreja la besó posesivamente, sin duda fue para marcarla como suya delante de él. Oyó los rumores de que el mortífago renegado la acosaba y apareció en el castillo dispuesto a marcar su territorio como un animal en celo.

Se sentía un tonto por que era un obviedad que el pelirrojo babeaba por ella desde primer año, era de esperar que acabasen juntos antes o después. Sin duda el año que estuvieron desaparecidos lo dedicaron a profundizar en su relación hasta hacerse pareja. Draco apretó los ojos con fuerza cuando ese pensamiento cruzó su mente, le dolía saber que estaban juntos, pero más aún le dolía saber que a escasos metros de él, la comadreja estaba disfrutando de la única mujer que él anhelaba.

O al menos, eso creía él...

...

- Eh Harry, ven aquí, escucha lo que dice Hermione – gritaba Ron a su amigo, que volvía de hablar con Draco Malfoy con aspecto contrariado. Cuando ya estaba con ellos el pelirrojo siguió – Dice que ya no es un egocéntrico petulante y que no se dedica a mirar al resto del mundo con superioridad – rió.

- Es cierto, ha cambiado, ahora evita enfrentarse con nadie e incluso hace oídos sordos cuando le insultan... que por desgracia suele ser muy a menudo-.

- ¿Te estás oyendo Hermione? ¿De verdad eres consciente de lo que dices?-.

- Si, soy consciente de lo que digo Ronald, lo veo con mis propios ojos todos los días-.

- Puede que lo veas, ¿pero de ahí a creerte que de verdad a cambiado? Es Draco Malfoy, nunca hace nada que no tenga un trasfondo malvado – bufó Ron – Seguro que esta tramando algo y tu has caído en su trampa-.

- ¿Me tomas por estúpida? Se lo que veo y siento que de verdad es otra persona diferente, todos tenemos derecho a una segunda oportunidad y él la esta aprovechando para redimirse de su pasado evitando enfrentarse como hacía antes, ¿Porqué tiene que estar tramando algo malo por comportarse como una persona nueva?-.

- ¿Te ha comido el coco Hermione? - Preguntó Ron.

- ¿Qué? - preguntó la castaña aturdida.

- Lo digo porque como ahora no se separa de ti, lo mismo se dedica a convencerte todos los días de que es alguien nuevo para reírse a tu costa -.

- No Ronald, nunca me habla, hoy ha sido la primera vez en todo el curso que he podido mantener una conversación de más de dos frases con él – dijo la chica con total sinceridad.

- JAAA, ¡ese esconde algo! – gritó Ron.

- Bueno ya esta bien, dejad de pelearos- habló por fin Harry – Hermione quiero creer que lo que dices es cierto, pero me cuesta mucho hacerlo por ser quien es. En sexto curso también estaba muy callado y parecía ajeno a todo y ya viste porqué, estaba buscando el modo de dejar entrar a los mortífagos al castillo...

- ¿LO VES? -Gritó Ron al ver que su amigo estaba de su parte mientras hacía gestos con los brazos señalándolo para hacerlo más obvio.

- No obstante... - prosiguió Harry lanzando una mirada de prudencia al pelirrojo- eres mi amiga y confío en tu palabra, nunca te has equivocado así que creo que Malfoy se merece un voto de confianza por parte nuestra – Ron bufó – A pesar de ello, estaremos atentos a cualquier cosa extraña que pueda hacer y si tu sospechas de algo me lo dirás ¿de acuerdo?-.

- Claro Harry, aunque dudo que vaya a hacer nada malo – dijo Hermione.

- ¿Así sin más? ¿Se libra de todo otra vez? -.

- ¡Ron!- Hermione ya estaba al borde de las lágrimas

- Bah no sabéis lo que hacéis, os estáis equivocando, los dos. Yo no quiero saber nada más, allá vosotros si queréis dejar libre al monstruo otra vez- sentenció Ron y se fue refunfuñando por donde había venido, dejando a su pareja y a su amigo abandonados. Su intención era llevárselo lejos de allí, aunque fuese unos días al calabozo del ministerio, solo para darle un escarmiento.

Hermione no pudo más y estalló en lágrimas. Harry la rodeó con sus brazos y juntos se fundieron en un abrazo.

- Me parece increíble que no me haya visto en meses y aparezca aquí a montar el espectáculo solo por un estúpido ataque de celos – dijo Hermione entre sollozos cuando se calmó un poco. - Ni siquiera me ha preguntado cómo estoy. Además estoy segura de que el beso que me ha dado ha sido simplemente porque Malfoy estaba delante, para marcar su territorio.

- La verdad es que yo también creo que te ha robado ese beso por celos – confesó Harry mirando a su amiga, a la que sujetaba de los hombros dándole su apoyo – Es mi mejor amigo pero eso no significa que justifique los malos comportamientos que tiene – Hermione asintió con la cabeza – Hermione tú también eres mi amiga y no por ello tengo que defender todo lo que haces.

- ¿A qué te refieres Harry? - preguntó Hermione confundida.

- Me refiero a que Malfoy me ha dicho antes que eres tú quien se acerca a él. No he querido decírtelo delante de Ron porque... hubiera montado otro espectáculo aún mayor, ya lo conoces. Pero dime, ¿es cierto lo que dice?

- Si lo es, Harry - confesó la Gryffindor

- ¿Puedo saber porqué?- preguntó el chico con calma.

- Claro Harry, ¿pero puedo estar tranquila de que esto va a quedar entre tú y yo? - le suplicó con la mirada.

- A eso me refiero, puedo mantenerte el secreto siempre y cuando sea algo inocente. Pero si es cierto que Malfoy trama algo y tu te has acercado conscientemente a él y te ves involucrada... - dijo Harry.

- Lo se Harry, no vas a poder defenderme si ocurre algo malo y yo he entrado conscientemente en la boca del lobo, pero créeme que no tiene nada que ver con eso... -.

Le relató a su amigo todo lo ocurrido desde principio de curso, cómo notaba que Draco necesitaba algo y que él suplicaba ayuda a ella. También la conversación que mantuvo con Luna que le hizo tramar el plan de acercarse a él para darle confianza y que confesara, para poder ayudarlo. Cómo veía día a día que el cambio en él era real y que evitaba a toda costa comportarse como el Draco Malfoy arrogante del pasado, y cómo ella se veía en la necesidad de defenderlo de los ataques de los demás, porque parecía ser la única que sí creía que mereciese una segunda oportunidad. Al terminar su relato, Harry estuvo unos segundos pensativo, mirando al infinito, hasta que finalmente sonrió y le dio unas palmaditas a su amiga en la espalda.

- Esa es la Hermione que yo conozco, siempre mirando por los más débiles... aunque me cueste decir débil y Malfoy en la misma frase – rió mientras su amiga suspiraba al fin – no te preocupes, no le diré nada a nadie si no quieres que lo haga, pero no es nada malo querer ayudar a quien te pide ayuda.

- Lo se Harry, pero es mejor así – dijo la castaña – además si se supiera que intento sonsacarle a Malfoy lo que necesita... mi plan se iría al traste – rió ella también.

- Quedará entre nosotros entonces – finiquitó el moreno.

- Gracias Harry, y por cierto, enhorabuena por tu compromiso con Ginny, vais a ser muy felices -.

- Gracias Hermione, estamos muy contentos – sonrió mientras que su amiga le devolvía la sonrisa aunque sus ojos tristes no la acompañaban.

- Solo me parece extraño que no me avisaras siquiera de lo que planeabas...- dijo apenada.

- Lo siento Hermione – suspiró - no encontraba la forma de decirtelo, no cuando las cosas entre tu y Ron no están lo que se dice... bien, supuse que pedirte ayuda con ese tema solo te haría daño al ver que nosotros seguimos hacia delante mientras que vosotros... estáis estancados, por así decirlo.

- Las comparaciones son odiosas. Pero tienes razón solo hubiera servido para ahondar más en el dolor. De todos modos me alegro por vosotros y estoy deseando veros casados, por lo menos eso me haría creer que el amor existe de verdad -.

- Claro Hermione, tu también conseguirás tener lo mismo que Ginny y yo... a veces pienso que no será con Ron, pero la esperanza es lo último que se pierde, ¿no? -.

Se despidió de su amigo con la mente en ebullición. Estaba hastiada de Ron y de la forma en la que la ignoraba, solo había echo el esfuerzo de verla por celos. Es muy difícil querer a alguien cuando esa persona solo te busca bajo su propio interés y el resto del tiempo no mueve un dedo por ti. Circunstancias como la de aquél día le ponían muy fácil tomar la decisión de si quería continuar siendo su novia o no.

Si, Ron existe, aunque solo aparece cuando le interesa. Menos mal que también estaba Harry, la voz de la razón, para mediar en el conflicto.

De momento Draco piensa que ha perdido a Hermione para siempre y que en realidad ella está coladita por Ron... ¿Se dará cuenta de que no es así? Pronto lo sabremos...

Os propongo algo... creo que lo he dejado caer de forma evidente pero lo mismo ha pasado desapercibido, así que mi pregunta es... ¿sospecháis qué es el papelito que se encuentra Draco en el suelo? Le dedico el próximo capítulo a quién me lo sepa decir, porque.. va a ser el desencadenante de una escena muy especial, aunque no voy dejar claro si es especial para bien o para mal...jijiji

Por cierto, este es el capítulo más largo hasta la fecha, para las que me dijeron que lo preferían extenso en vez de dividido en dos... ¿Mejor así?.

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