—Sakura, tienes que despertar.
Una pequeña niña de 12 años abrió un ojo, revelando el color jade de ellos mismos. Tenia cabello rosa largo hasta su cintura, un flequillo tapaba hasta donde estaba su ceja izquierda, y un mechón estaba posando del lado derecho. Se incorporo en una cama con sabanas blancas, y miro a su alrededor en busca de algo fuera de lo común.
El cuarto con una simple cama, un escritorio de madera y dos puertas, fue su vista.
Había un pequeño closet al lado de unas de las puertas.
—Buenos días —saludo a la nada, poniéndose de pie.
—'Hola, pequeña Saku' —se escucho una voz gruesa dentro de ella.
—Okami, recuérdame que tenemos que hacer hoy.
La voz dentro de ella río un poco, luego contesto: 'Tienes que ir a la academia, recuerda que pasaste la prueba y tienes que demostrar que eres la mejor'
—Aunque ya lo sea —susurro con arrogancia. Okami, la voz dentro de ella, rio de nuevo.
Mientras hablaba con Okami, la pelirrosa camino hacia el armario sacando un traje ninja de colores negro y rojo, después fue a la puerta descubriendo un baño con justo lo necesario en el. Se adentro cerrando la puerta.
Okami, el mismísimo Juubi, fue a parar dentro de una niña de tan solo 3 años de edad.
Para sorpresa de él, Sakura –que así se llamaba la pequeña –lo acepto completamente dentro de 1 año. Después de varios días, intento explicarle y comunicarse, Sakura entendió que este era su destino y que tenia que seguir adelante. Aunque no recordará nada de sus primeros años.
A pesar de no tener a nadie a su alrededor, ella continuo.
Teniendo pocos años de edad, fue consiente de su verdadero poder, y con ayuda del juubi en su interior, supo controlar y aprender más, pasando horas y horas en la biblioteca, hasta que ese día llego...
Sus ojos color jade se abrieron al escuchar un ruido en la planta baja.
Con pesadez se levanto de la tina, revelando su cuerpo desnudo. Teniendo 12 años, la chica tenía un busto considerable apto para su edad, un poco grande, su vientre plano y unas caderas de reloj de arena, haciendo juego por un trasero y piernas torneadas por tan arduo entrenamiento desde temprana edad. Después de salir del baño, se acerco a su cama para ponerse el traje ninja que ha tenido desde siempre. Un vestido color vino largo hasta los tobillos sin mangas, con una inmensa abertura frente, el cual permitía ver un pantalón negro pegado a sus piernas, tenia un obi de un color rojo más oscuro en su cintura, unas sandalias ninja de color negro.
Después de verse al espejo, desde abajo del vestido jalo una tela negra, haciendo que una mascara quedara arriba de su nariz, lo cual solo sus ojos se veían. Su cabello largo lo recogió en una trenza, dándole vuelta la acomodo en su cabeza, sujetándola con broches para no tener problemas a la hora de sentir el peso de su cabello y para que nadie supera el color rosa de esté.
Se puso su nueva bandana ninja de color negro en uno de sus brazos, y su estuche de armas en su muslo derecho.
Se encamino a la salida del cuarto, y antes de salir, del perchero agarro una capa con capucha color gris oscuro, poniéndosela cubrió casi toda su cabeza, y solo un pequeño destello de color jade de sus ojos se veía. Se abotono los dos botones de la capa para que no se moviera de su lugar, y emprendió marcha hacia el primer piso donde escucho el ruido.
Su cara no expreso nada, cuando encontró una de sus ventanas rotas y un ladrillo donde estaban los restos de vidrio.
Okami gruño al leer las palabras llenas de odio escritas en el ladrillo.
"Nadie te quiere, monstruo"
Sakura no teniendo otra opción, por lo tarde que era, puso una tabla en la ventana y con un suspiro salió de su casa a la academia.
Konoha era una aldea pacifista, en cierta forma. Había aldeanos, ninjas, niños, locales de comida y otras cosas, todos se conocían entre ellos y todos se enteraban de todo.
Por eso, cuando Sakura pasaba entre las calles de la aldea, todo se quedaba en un silencio absoluto, y pasando los segundos, todos comenzaban a murmurar, a juzgar, y luego a gritar.
"¡No te queremos aquí!" "¡Por tu culpa mi padre murió!" "Eres un monstruo" y otras cosas más ofensivas que la pelirrosa bloqueaba de su mente.
Cansada de lo mismo, de un ágil salto llego a lo alto de un edificio, y comenzó a saltar entre los tejados para llegar más rápido a su destino.
La academia.
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Espero les guste!
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