.

Por la mañana todo transcurrió normal, Megumi había terminado de ducharse y Noriko tuvo que adelantarse para ayudar con los platillos y colocar la mesa para el desayuno. Megumi bajó a desayunar con Takuhiro, acompañada por uno de sus hombres.

Al llegar, Takuhiro ya la esperaba, sonriente, emocionado, hoy era el esperado día de la prueba y no podía esconder su alegría por ver a su hermosa novia portar el vestido que había encargado.

Comieron tranquilamente, nuevamente no podía dejar de hablar sobre lo hermoso que sería el vestido y lo hermosa que ella se vería.

- Lo digo en serio mi preciosa señorita, el vestido que ordené para ti es lo mejor de lo mejor. Hecho de fina seda y con la mejor costurera de toda la región. Estoy seguro de que va a fascinarte.

- Te creo – Respondió serenamente Megumi – De hecho, ¿por qué no le pido a Noriko que te llame una vez que lo tenga puesto hoy durante la prueba? Seguramente querrás ver el trabajo por ti mismo y supervisar cualquier detalle que pudiera tener. Después de todo, el trabajo de un hombre de negocios es estar atento a que todo siempre sea perfecto.

Takuhiro quedó perplejo. Megumi nunca había hablado tanto desde su estadía en la mansión, y que le pidiera que estuviera presente durante la prueba lo volvió loco de alegría.

- ¡Desde luego! Veo que ya estás hablando como la esposa de un importante comerciante. Estoy orgulloso de ti, preciosa.

- Gracias. Estaré arriba esperando a que llegue el vestido, por favor, que me avisen de inmediato cuando eso suceda.

- ¡Así será! ¿Escucharon? En cuanto la costurera llegue, no pierdan el tiempo y avisen a mi hermosa prometida – Ordenó Takuhiro tajantemente.

- Bien, me retiro, estaré esperando.

Megumi se levantó y salió de la habitación seguida de Noriko.

.

.

.

La puerta sonó, y Noriko se apresuró para abrirla. Del otro lado, se encontraba uno de los hombres de Takuhiro, quien le dijo que la costurera había llegado y esperaban por ellas en el gran salón de té.

Ambas salieron y comenzaron a caminar por los pasillos de la mansión, tomándose su tiempo. Megumi deseaba caminar lento y procesar cómo sería probarse un vestido de novia por primera vez, y en circunstancias como en las que se encontraba. Al llegar, se toparon con una señora mayor pero de gran porte y rostro de facciones duras, acompañada por lo que pensaron sería su asistente, una joven de aproximadamente la edad de Megumi.

- Bien, buenos días. Imagino que usted es la futura señora Koizumi – Expresó la señora con el mismo semblante serio.

.

Señora Koizumi…

.

- S- sí, soy yo. Es un placer.

La mujer se acercó y comenzó a mirarla de arriba a abajo, rodeándola, casi como si la escaneara.

- Muy bien, yo soy Miho Shibata. He de decir que el Señor Koizumi definitivamente la conoce, creo que el vestido le quedará perfecto. Ahora, ¿sería tan amable de indicarme dónde será la prueba?

Noriko se acercó y las condujo a una habitación continua, donde la señora Shibata ingresó junto con Megumi y su asistente.

Dentro de la habitación, sacaron el vestido de una enorme caja. Era bellísimo. A pesar de la sencillez de los vestidos de novia japoneses, los pequeños detalles en éste lo hacían verdaderamente especial. Tenía un hermoso color blanco perlado y pequeñas flores estaban bordadas con hilo brillante por toda la tela.

Abordaron tan rápidamente a Megumi que a penas y pudo terminar de contemplarlo cuando ya habían terminado de arreglarla y colocárselo. Con terror y nervios, giró para poder verse en el espejo, y lo que vio, la dejó helada.

- Excelente, es perfecto – Dijo la señora Shibata.

Megumi seguía perpleja, y a penas y pudo articular palabra.

- N- Noriko, ¿podrías llamar a Takuhiro? Me gustaría que me diera su opinión.

Inmediatamente Noriko se dirigió a la puerta, pero realmente no fue necesario hacer nada ni llamar a nadie, Takuhiro ya se encontraba del otro lado, esperando ansioso por que lo llamaran.

Al entrar, el hombre casi cayó de espaldas.

- ¡No puede ser! ¡Señora Shibata, no cabe duda de que usted es la mejor! Y yo sin duda soy el hombre más afortunado en el mundo ¡Preciosa, luces hermosa, maravillosa, bellísima!

- Oh… gracias. En verdad el vestido es muy hermoso, no tengo ninguna queja – Respondió Megumi tratando de mantenerse tranquila – Creo que, sería bueno hacer un brindis por el vestido, y desde luego por la señora Shibata.

- ¡Por supuesto! ¡Qué excelente idea! Pasemos al salón de té. Señora Shibata, si usted está de acuerdo…

- ¡Oh, por favor! Me siento halagada – Respondió la mujer, mostrando por primera vez algo de alegría en su rostro a la par que reía teatralmente.

Takuhiro mandó a uno de sus secuaces por una botella de vino y mientras tanto, se acercó para contemplar más de cerca a Megumi y el vestido. Lo recorrió de pies a cabeza, de la misma manera en que la señora Shibata lo había hecho al conocer a Megumi y no dejaba de exclamar el excelente gusto que tenía y la buena elección que había hecho con la prenda.

- Discúlpenme un momento, necesito cambiarme para no manchar el vestido – Megumi se excusó.

- ¡Claro! ¡Claro! Ve mi preciosa señorita, sería terrible que algo malo sucediera con el vestido.

- ¡Oh! ¡Ni lo mencione señor Koizumi!

El vino llegó unos minutos después y Noriko se dispuso a servir las copas.

.

Al regresar, Takuhiro y la señora Shibata se encontraban bastante alegres brindando y platicando, mientras que su asistente se encontraba sentada a un costado con actitud reservada.

- Bien, veo que están disfrutando del vino… - Comentó Megumi.

- ¡Oh querida, es delicioso! Sabes que yo sólo consumo lo mejor. Por favor, acércate y bebe una copa con nosotros. ¡Todos debemos brindar por el gran día de mañana!

- Si, gracias – Noriko se aproximó y le ofreció una copa – Gracias por el vestido, es precioso. Un excelente trabajo, señora Shibata. Sin embargo… Debo decir… que me siento bastante nerviosa.

- Oh, pero mi preciosa señorita, no tienes por qué estarlo. Mañana debe ser un día alegre ¡de fiesta! Es el día en que por fin nuestro amor será inmortalizado y estaremos juntos por siempre.

Un escalofrío recorrió la espalda de Megumi.

- L- lo sé… Pero no puedo evitarlo. Son muchas emociones... ¿Me permitirías salir al jardín exterior a recolectar hierbas relajantes? Creo que necesitaré que me preparen un té para poder dormir bien hoy y estar lista para el gran día.

La señora Shibata no pudo evitar intervenir y apoyar a Megumi; el vino ya había surtido efecto en ella y se encontraba muy alegre y parlanchina.

- ¡Oh señor Koizumi, permita a la jovencita recolectar sus hierbas!… Entiendo perfectamente ese sentimiento de emoción y nervios por poder unirse al fin con el amor de su vida – Comentó soñadora.

- De acuerdo, de acuerdo, sólo porque espero que mañana sea el mejor día, si eso implica que salgas por hierbas para un té, puedes hacerlo.

Los ojos de Megumi brillaron con alegría y una amplia sonrisa deslumbró a Takuhiro.

- Ahhh… Mire ese hermoso rostro señora Shibata. No puedo creer que dentro de unas cuantas horas, esta hermosa señorita será por fin mía. Adelante, preciosa, ve por todo lo que necesites, yo me quedaré un momento más aquí.

Y después de dirigir una última mirada de desprecio a la escena que se desarrollaba a sus espaldas, Megumi salió del salón de té.

.

.

.

- Noriko, por favor, acércate. Necesito que mires esto.

Noriko se encontraba feliz, mirando cada hierba que se encontraba en ese espeso jardín, pero al escuchar la voz de Megumi, se acercó de inmediato.

El hombre que las acompañaba, observaba a una prudente distancia todos sus movimientos. Desde luego que ellas podrían salir de la mansión, pero no sin vigilancia, y aunque a Megumi le molestaba esta situación, no permitiría que arruinara este momento.

- Dime, Megumi ¿Qué sucede?

- Mira esta planta. Observa bien sus hojas y estas inflorescencias que parecen capullos.

Noriko se aproximó más y observó detenidamente la planta. Era de un tamaño considerable y sus hojas dentadas tenían un bonito color verde oscuro, sin embargo, lo que llamaba más la atención eran esos capullos que crecían agrupados en las ramas.

- Es una planta muy peculiar ¿Cómo se llama?

- Te lo diré más tarde, por ahora necesito que me ayudes a recolectar todos los capullos que puedas. Necesitamos bastantes.

- ¡Pero Megumi! ¿No crees que se les hará extraño que llevemos tanta cantidad?

- Descuida, si algo sucede sólo diremos que es para tener una reserva personal.

- … De acuerdo.

Continuaron su ardua tarea de recolección de flores, ambas, intercambiando miradas cómplices. Noriko estaba nerviosa, pero la nueva determinación y seguridad que proyectaba Megumi la hacían creer, en verdad, que todo estaría bien.

.