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Llevaban ya una hora de trayecto y Noriko lucía en extremo cansada. Había sido un día lleno de emociones, y había estado mucho tiempo recorriendo el bosque, pero su necesidad de salvar a Megumi, su amiga y maestra, le daba las fuerzas suficientes para mantenerse despierta y continuar.

Sanosuke también lucía cansado, durante toda esa hora de viaje en ningún momento quiso detenerse a descansar un segundo; tenía la pista, la clave que necesitaba para encontrar a Megumi y no iba a perder tiempo sabiendo que pronto podría verla. De pronto, una de sus piernas flaqueó, el cansancio comenzaba a manifestarse y todos pudieron notarlo.

- Por favor, Sano. Déjame ayudarte – Le dijo Kenshin acomodándose a un lado de él y ofreciéndose a llevar a Noriko.

- ¡De verdad lo siento! De no ser por mi tobillo… Estoy causando demasiadas molestias a todos – Dijo Noriko con un tono suplicante – Por favor, déjenme caminar a mí, estoy segura que con este tiempo de reposo mi tobillo está mejor.

- De ninguna manera. También soy artista marcial y sé que esa torcedura necesita más que sólo una hora de reposo. Deja que Kenshin te lleve – Respondió Kaoru en tono estricto.

- Basta ya, yo puedo llevarla, sólo tropecé con alguna piedra, no es grave.

- ¡Ni hablar! Necesitamos llegar en la mejor condición que podamos para rescatar a Megumi, así que ahora vas a dejar que Kenshin lleve a Noriko y tú no vas a exigirte de más en lo que resta del camino ¿entendido? – Le espetó Kaoru en un tono tan tajante y serio que todos asintieron sin reprochar, incluido el mismo Sanosuke.

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- Noriko…

- ¿Eh? Dime… -

- En el pueblo de donde vienes… ¿Habían desaparecido hombres jóvenes? – Preguntó Kenshin con seriedad.

- Pues… En alguna ocasión llegué a escuchar a algunos comerciantes hablar sobre la desaparición de un chico en otro pueblo, y creo que algunas semanas después de eso, otro más desapareció, pero esta vez en el mío… No pude saber si ocurrieron más desapariciones, el señor Koizumi me llevó con él una semana después de aquel incidente.

- Todo tiene sentido ahora… Noriko, nosotros estuvimos en tu pueblo.

- ¿Qué? ¿De verdad?

- Si. Llegamos ahí buscando a la señorita Megumi, pero ya teníamos información sobre desapariciones en otro de los pueblos de la región. Sospechamos que las personas detrás de la desaparición de todos esos jóvenes, eran también los responsables del secuestro de ella y ahora, gracias a ti, sabemos que nuestras sospechas eran ciertas.

- ¡Pero yo no he visto llegar jóvenes a la mansión!

- Probablemente ahora se manejan de forma más discreta – Comentó Sano – Los reportes se han ido extendiendo, al menos en los dos pueblos que visitamos, y continuar con los secuestros en un mismo sitio o región sin duda comenzaría a causar sospechas.

- Al igual que un grupo de desconocidos que comienzan a preguntar por esos secuestros – Continuó Yahiko.

- Es cierto, no me queda duda de que aquel sujeto misterioso que intentó secuestrarme, fue alguno de los hombres que trabajan para ese tal Takuhiro.

Entonces Noriko se sorprendió bastante, había recordado algo que escuchó en la mansión, y al unir los puntos, cayó a la cuenta de que sus sospechas, también eran ciertas.

- ¡Si! ¡Es verdad! Seguramente quien intentó secuestrarte fue uno de los omitsu del señor Koizumi.

- ¿Qué? – Preguntaron todos.

Noriko les explicó que a la mansión había llegado el reporte de unos sujetos raros, un grupo de desconocidos que estaban preguntando por unas desapariciones. Lo había escuchado por casualidad de las señoras de la cocina, así que cuando Takuhiro se enteró de que el plan de secuestrar a uno de ellos para interrogarlo había fallado, tomó la decisión de casarse y huir.

- Dentro de mis pensamientos más optimistas, quise suponer que esos desconocidos eran los amigos de Megumi, pero no le dije nada de esto porque no quería que se hiciera ideas falsas o se llevara una desilusión – Concluyó Noriko, en tono triste.

- Bueno, lo importante es que gracias a la astucia de Megumi, y a tu determinación, finalmente nos encontramos y ahora podemos ir y rescatarla de ese inepto de Takuhiro – Puntualizó Yahiko.

Y continuaron caminando a paso firme hacia su mansión.

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Saber si el sol estaba a punto de salir le era imposible de saber, en esa especie de calabozo no había ninguna ventana, ninguna entrada de luz.

La obscuridad absoluta acompañada de los gritos y murmullos de los pobres chicos que estaban ahí con ella volvían la atmósfera desesperante, y sumar el hecho de que tendría que unir su vida con la de ese hombre despreciable por la mañana, habían acabado con su voluntad, y desde luego, su tranquilidad. No había más que hacer.

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- ¡Maldición! Parece que el plan de llegar a la mansión en la noche no será posible – Exclamó Yahiko.

Si bien el sol no había salido, la oscuridad que habían experimentado hacía unas horas estaba comenzando a ceder, las hojas de los árboles, las ramas y piedras en el suelo comenzaban a verse con mayor claridad, así que la idea que tenían todos de poder ingresar a la mansión con la noche como aliada comenzaba a derrumbarse.

- ¡Descuiden! En realidad no falta tanto para llegar, si caminamos por unos veinte minutos más, estaremos prácticamente frente a los muros que rodean la mansión – Les dijo Noriko

- ¿Estás segura? El camino se ha hecho tan largo… - Volvió a comentar Yahiko.

- Eso es porque prácticamente no hemos descansado desde que dejamos el pueblo de Noriko. A decir verdad, eso me preocupa… - Dijo Kaoru

- No tienes de qué preocuparte, me siento bien, tengo suficiente energía como para derrotar a cien, incluso mil hombres de ese desgraciado sin necesidad de un respiro – Exclamo Sanosuke serio, pero motivado.

- ¡Tienes razón Sanosuke, nosotros los guerreros supremos no necesitamos descansar cuando estamos tan cerca de cumplir nuestra misión! – Confirmó Yahiko.

- A decir verdad, estoy de acuerdo con la señorita Kaoru, pero también es cierto que ya no estamos en el mejor momento para descansar. El tiempo que nos queda para llegar es corto y debemos aprovechar cada minuto de relativa oscuridad que se nos permita – Dijo Kenshin con seriedad.

- Bien, continuemos, ya estamos muy cerca – Concluyó Yahiko.

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Se encontraban al fin frente al muro de la mansión. En efecto, el amanecer ya estaba muy próximo y la discreción para ingresar debería ser diez veces más sigilosa y discreta que antes. Si lograban cruzar el muro y llegar a la puerta de las cocinas sin ser detectados, la primera parte del plan habría sido un éxito.

- ¿Señorita Kaoru, está bien?

- Si, ya estoy aquí, sólo me había atorado en una rama.

- Bien, si ya estamos todos, vamos, sigamos a Noriko.

La ruta que estaban tomando era la misma que Megumi y Noriko habían recorrido algunas horas atrás, pero esta vez en reversa. Noriko estaba aterrada por haber vuelto, sabía que si la capturaban, estaría en un gran problema, pero todos acordaron que en cuanto salieran de las cocinas y les indicara cómo llegar a la habitación de Takuhiro, ella permanecería escondida ahí mismo.

- Las mujeres que trabajan aquí duermen en la planta baja, muy cerca de aquí. Pasando el gran pasillo de sus habitaciones, llegarán al jardín central, y al fondo, del lado derecho, están las escaleras principales. Deberán subir al segundo piso, ahí es donde están las habitaciones; hasta el fondo por el pasillo, está la habitación del señor Koizumi.

- Entendido. Noriko, por favor cuídate y ocúltate bien, si escuchas un gran alboroto no salgas, sin importar qué escuches, no debes salir de aquí, estarías en peligro – Le dijo Sanosuke con seriedad

- Así es, deja que nosotros nos encarguemos, te aseguro que todo saldrá bien – Afirmó Yahiko con una sonrisa orgullosa.

- S- sí, de acuerdo. Por favor, tengan cuidado también.

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Avanzaron por los pasillos donde se encontraban las habitaciones de las cocineras, una tenue luz azulada comenzaba a asomarse por los ventanales de la mansión y se escuchaban sonidos en el interior de ellas, seguramente estaban ya alistándose para salir y comenzar a preparar el desayuno. Afortunadamente la mansión contaba con una arquitectura peculiar y había varios rincones por donde avanzar sin estar a plena vista, pero el problema mayor sería llegar hasta el segundo piso sin ser vistos.

- Estoy preocupada, ya comienza a amanecer y aún debemos llegar hasta arriba, las escaleras están bastante expuestas, incluso los pasillos a los costados no nos van a permitir ocultarnos bien…

- Kaoru, descuida, hemos sido sigilosos y hemos llegado bastante lejos, dudo mucho que en este preciso momento algo malo pudiera ocurr-

- ¡Cuidado! – Gritó Sanosuke

Yahiko a penas y estaba por terminar su oración cuando Sanosuke y Kenshin saltaron para quitarlos a él y a Kaoru del camino de una gran espada que estuvo a punto de golpearlos.

- Bien, parece que nuestra entrada discreta acaba de fallar… De acuerdo, que esto comience – Exclamó Sano con una mirada maliciosa y sonrisa socarrona, el rescate de Megumi estaba por convertirse en un gran combate de soldados contra el equipo.

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