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Hace rato que no se escucha ningún sonido… ¿Me pregunto si…?

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Noriko había obedecido las indicaciones del equipo y había permanecido oculta en las cocinas, pero ahora la intriga y la duda la carcomían. Debía salir. Salir y saber qué estaba sucediendo o bien, qué había sucedido con sus amigos; hacía ya bastante tiempo desde que habían salido a combatir y no podía esperar más, si algo había pasado, si necesitaban ayuda, ella tenía que acudir.

Lentamente abrió una de las puertas y se asomó con cautela, no había nadie cerca, no se escuchaba ningún sonido, así que decidió salir y avanzar por la misma ruta que les había indicado anteriormente. Su sorpresa fue grande cuando, al llegar a la estancia de las escaleras que llevaban a los pisos de arriba, vio a los soldados de Takuhiro tirados en el piso, derrotados. Caminó entre ellos, muchos estaban noqueados, desmayados, otros a penas y podían moverse, parecía que preferían permanecer recostados en el piso a causa de un gran dolor, Noriko continuó su recorrido cuando de pronto, sintió una mano tomar su tobillo. El sobresalto la hizo exclamar un grito ahogado, y volteó inmediatamente para saber qué pasaba, uno de los soldados parecía haberse arrastrado hacia ella y la tomó para llamar su atención, a la par que gemía de dolor, tratando de decir algo.

Noriko, dudosa, se acercó a él, dispuesta a soltar una patada de ser necesario, pero aquel hombre lucía bastante demacrado como para intentar algo siquiera.

- Dígame, ¿Qué ocurrió? – Preguntó con seriedad.

- … Era como un relámpago, todos… eran demasiado veloces… - jadeó el soldado.

- ¿Qué pasó con el señor Koizumi?

- Huyó… No sabemos a dónde, pero el jefe junto con la señorita Megumi fueron escoltados hacia los pisos de arriba. Perdí el rastro después de eso.

- Entiendo… Buscaré ayuda, ustedes procuren moverse lo menos posible hasta que logre volver con alguien que pueda atender sus heridas.

Noriko retomó rápidamente el camino y subió hacia el segundo piso, el de las habitaciones. Sabía muy bien sobre los pasadizos en esa mansión, pero desconocía dónde estaban con certeza, así que dedujo que, tratándose del jefe, el primer lugar a donde debía ir era la habitación de Takuhiro.

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Su deducción había sido correcta, ahí, en la habitación de su jefe, había un enorme hueco en la pared, una puerta hacia un túnel. Estaba asustada, pero la determinación y valentía que todos habían demostrado a lo largo de esta experiencia, la motivaban y le daban el coraje suficiente para adentrarse en ese pasadizo oscuro.

En medio de la penumbra, finalmente vislumbraba una tenue y mortecina luz, estaba cerca del final de ese túnel, pero no tenía la mínima idea de lo que encontraría.

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Isao estaba furioso, pero su orgullo y ego no le permitían demostrarlo, de ninguna manera demostraría su frustración, él era el mejor ninja, había sometido a tantas personas que no iba a tolerar que un patético ex mercenario de menor nivel, ganara esta pelea. Tenía un gran punto a su favor, el puño de Sanosuke era ya sólo una especie de masa sanguinolenta que chorreaba, imposible de mover; si a eso sumaba el hecho de que la herida en su costado sangraba también, sólo debía conectar tres golpes poderosos y el juego habría acabado, pero ¿Cómo iba a lograrlo? El suelo era inestable y le restaba velocidad, debía pensar con astucia.

- Bueno, parece que ese ímpetu que tenías hace unos minutos se ha esfumado – Le espetó Sanosuke con burla.

- No seas absurdo, me has sorprendido sólo ligeramente, pero esto no es nada. Sólo mírate, eres un desecho, deberías estar asustado. Si lo decido, en este preciso momento podría asesinarte.

- ¡Bah! Quiero verte intentarlo. Vamos, es el fin de esto.

- De eso estoy seguro – Isao sonrió con malicia.

Rápidamente el omnitsu hizo su movimiento, corrió dispuesto a atacar nuevamente la herida que había ocasionado con su kunai, pero Sano estaba determinado a terminar esto de una vez por todas, y en cuanto el brazo y el puño de Isao estuvieron lo suficientemente cerca, los aprisionó entre su costado y el brazo, sosteniendo el golpe y evitando que éste conectara en su herida; inmediatamente después, utilizando esta prisión como impulso, lanzó al hombre hacia enfrente y soltó una fuerte patada en su espalda, derribándolo.

Isao estaba perplejo, esa patada había sido bastante fuerte y al haber fallado en su ataque y no haber podido hacer nada para evitarla, al fin estaba consciente de lo mucho que la arena destruida iba a interferir con su velocidad y precisión a la hora de atacar. Estaba furioso, giró para contraatacar pero Sanosuke fue más rápido, en cuanto estuvo frente a él, éste volvió a conectar otra patada, ahora en su pecho, lo que lo hizo escupir algo de sangre.

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- ¡Sanosuke es increíble! – Expresó Yahiko con emoción.

Todos estaban sorprendidos ante su determinación y facilidad para moverse entre el terreno rocoso y destruido.

- A pesar de que su puño está hecho añicos, encuentra la manera de defenderse y atacar sin comprometerlo… En verdad es increíble – Afirmó Kaoru.

Kenshin también contemplaba la pelea sorprendido, pero siendo un experimentado guerrero, sabía que su resistencia estaba también al límite, debía concluir esa pelea lo más rápido posible, o su cuerpo no resistiría más y terminaría por desvanecerse.

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- ¿Acaso es sangre eso que veo en tu boca? – Preguntó Sanosuke

Isao ni siquiera respondió, de un salto se levantó y soltó una patada, igualmente intentando dar en la herida sangrante. Sano saltó lejos para esquivarla.

- Bien, parece que no quieres hablar más. Me parece bien, no seguiremos perdiendo el tiempo.

Sanosuke saltaba y soltaba patadas, Isao hacía lo mismo. Había gastado todas sus armas y ya no tenía ninguna forma de dar alcance a su oponente con ellas, todo se reducía a la velocidad y precisión en los golpes de cada uno. Las patadas y golpes continuaban, el semblante de Sano era más serio de lo habitual, estaba verdaderamente concentrado, parecía estudiar cada movimiento, cada golpe que Isao hacía y a la par, encontraba los pequeños espacios en el suelo para aterrizar y seguir moviéndose y atacar.

Takuhiro estaba molesto, intrigado, paralizado y sin saber cómo reaccionar, creía que esto iba a ser rápido y la pelea concluiría en escasos minutos, pero la agilidad y las habilidades de Sanosuke lo habían sorprendido, para mal, desde luego; él sólo deseaba verlo morir para poder escapar con calma y lograr al fin su objetivo, pero también su plan se había entorpecido gracias a sus amigos. Todo había salido mal, su única esperanza era que Isao terminara el combate en ese momento, lo de menos sería sacrificar a sus dos hombres mientras él escapaba con Megumi, teniéndola a ella, lo demás no le importaba, ella debía ser suya, no importaba el precio.

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Sanosuke había logrado eludir muchos de los ataques pero estaba comenzando a tocar el límite de sus fuerzas, había prestado mucha atención a los movimientos de Isao, había estudiado el terreno conforme avanzaban en su lucha, pero algo había cambiado, la mirada de su oponente era diferente y su respiración era tremendamente agitada. Era como si la persona con la que luchaba no estuviera presente, sino en un limbo en el que su único objetivo era lanzar ataques a diestra y siniestra. Isao ya no era el mismo del principio.

- ¡Jajajajaja! ¡¿No te cansas?! ¡Estoy seguro de que estás en tu límite maldito mercenario! ¡Jajajaja! ¡Y yo estoy a punto de destruir cada parte de ti! ¡Prepárate!

Isao reía con locura, era como si estuviera completamente desquiciado, los golpes que lanzaba ya no parecían congruentes o tener un blanco en concreto, sólo golpeaba en busca de atinar en algún punto y al fin matar a Sanosuke.

- ¡Vamos! ¡Atácame! ¡Atácame! ¡jajajaja! – Gritaba con ojos desorbitados.

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Suficiente, esto no puede demorar más. ¿Quieres que te ataque? De acuerdo, ¡Aquí voy!

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En ese momento, el omnitsu se acercó para dar un golpe en la cara de Sano, pero el terreno inestable lo hizo perder el equilibrio por un momento, y fue ese momento que Sanosuke aprovechó para golpear, esta vez, sin volver a detenerse, ya había sido demasiado.

Con el impulso de su pierna derecha, saltó y conectó una fuerte patada ascendente con su rodilla izquierda, que atinó justo en el pecho de Isao, lo que lo levantó unos centímetros del suelo, y que aprovechó para conectar otro fuerte golpe con su codo, esta vez, en la mandíbula. El impacto lo lanzó varios metros lejos de Sanosuke, así que se preparó para recibirlo de vuelta una vez que éste se levantara.

En efecto, Isao rápidamente se levantó y dirigió su mirada, una mirada llena de locura y furia hacia Sanosuke, ya no pensaba con claridad, sólo había muerte en su cabeza, el sádico placer de ver a su oponente derrotado y agonizando, listo para recibir el golpe final. Corrió lo más rápido y preciso que le permitía el terreno, con un brazo flexionado y listo para soltar un poderoso golpe, pero Sano estaba preparado.

- ¡Bien! ¡Vamos! ¡Este es el fin! – Gritó Sanosuke con determinación.

El puño de Isao logró rozar la mejilla de Sano, pero él giró en el momento exacto para poder devolver otro golpe ascendente con su puño izquierdo.

- ¡Prepárate! Estuve estudiando tus movimientos y perfeccionando una técnica nueva ¡Así que esto termina ahora!

El golpe de Sanosuke hizo volar a Isao, y entonces saltó para poder sostenerlo por la espalda mientras se encontraban en el aire.

- Te presento mi nueva técnica, espero que la disfrutes – Le susurró cínicamente al oído mientras lo sostenía con fuerza. – ¡Este es el Izuna-Otoshi!

El equipo de Kenshin contempló con asombro cómo su compañero giraba para colocarse junto con Isao en una caída en picada, completamente de cabeza, a la par que comenzaban a girar como un tornado.

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- Kenshin… ¿Qué está…? – Preguntó Kaoru con angustia.

- La verdad, no estoy seguro.

- ¡¿Sanosuke es que estás loco?! – Gritó Yahiko extremadamente preocupado.

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Todos contemplaron la escena con sentimientos mezclados. Angustia, asombro, preocupación e incertidumbre, ambos cuerpos giraban mientras caían en picada y nadie se explicaba cuál era el plan. Finalmente, ambos cayeron, y una enorme nube de polvo acompañada de un sonoro golpe se hicieron presentes en la destruida arena.

Una vez el polvo se disipó, la escena terminó por horrorizar a todos, Isao se encontraba tirado e inconsciente, había sangre alrededor de su cabeza, por su parte, Sanosuke estaba a unos metros de él, bocarriba y jadeando. Intentó levantarse, pero fue inútil, terminó por desfallecer.

Megumi estaba perpleja ante lo que acababa de presenciar, miró rápidamente a su alrededor y a sus captores, se percató de que estaban tan asombrados y distraídos, que, desesperada, aprovechó el momento y consiguió zafarse de ellos. Corrió hacia el borde de la arena, y, sin titubear, se lanzó y corrió hasta llegar a Sano. Rápidamente comenzó a revisar su puño y todas sus heridas.

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¿Este… es el fin? Yo… ¿yo no pude hacer nada más?

Maldición

Kenshin, Yahiko, Kaoru, por favor terminen la misión…

Megumi… En serio lamento no haber podido cumplir mi promesa. Lamento… Todo. De verdad lo lamento.

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- ¡Maldición! ¡Maldición Sanosuke despierta!

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Su vista estaba borrosa, no podía distinguir bien lo que sucedía a su alrededor, Sanosuke comenzó a recuperar ligeramente el conocimiento, poco a poco. Comenzó a ver con más claridad, y lo primero que vio fue a Megumi. Ella lloraba con desesperación y manipulaba con sumo cuidado su puño, recorría su cuerpo en búsqueda de más daños.

- ¡Tonta! ¿¡Qué es lo que haces aquí!? ¡Vete! ¡Estás en peligro! – Le espetó Sanosuke desesperado.

- ¡Cállate! ¡Eres un terco e irresponsable! ¡Te dije que debías cuidar tu puño y es muy probable que ahora el daño sea irreparable! – Megumi lo miró fijamente a los ojos mientras le expresaba su preocupación, y entonces, Sano pudo ver el verdadero rostro de la angustia y tristeza.

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Nota de autor: Gente bonita que pasa a leer esta historia, lamento mucho la ausencia. Este último año ha sido complicado y lleno de situaciones que quiebran un poco el espíritu y cortan la inspiración y las ganas de escribir, pero aquí estoy de vuelta y quiero agradecerles el seguir pendientes de esta historia. Se lo frustrante que es cuando un autor deja la historia en hiatus, me ha pasado y es bien feo, y cuando comencé siempre me dije que no sería así, pero bueno, la vida da muchas vueltas y al final terminé haciendo lo que juré nunca hacer xP . Como sea, gracias por darse nuevamente una vuelta por esta historia que está a punto de llegar a su fin, ¡nos seguimos leyendo!3