Capítulo 8

De excursión

Como bien predijeron las princesas, las dos primeras semanas tras el golpe de estado fueron un tanto caóticas; mientras Luna y Celestia reorganizaban la Cámara Alta, instauraron una junta provisional presidida por Cadance, para que su sobrina fuera adquiriendo experiencia a la hora de gobernar. Lo hizo realmente bien, y llevó con entereza el cargo durante las dos semanas que duró su mandato.

La Cámara Alta se restructuró por completo, ateniéndose a la nueva ley nobiliaria que entró en vigencia inmediatamente después del golpe; a petición expresa de Celestia, Fancy Pants aceptó con sumo gusto el puesto de presidente. Desde el principio el noble había demostrado, y con creces, su buena capacidad para tomar decisiones, y lo hacía ideal para el puesto. Entre él, Celestia y Luna, fueron decidiendo a los nuevos representantes que tendrían visibilidad en el hemiciclo; dado que el pueblo había sido apartado desde hacía mucho tiempo, éste volvió a tener representación en la Cámara, escogiendo a uno por cada localidad ecuestriana. De esta forma, hubo distintos representantes provenientes de Ponyville, Cloudsdale, Hollow Shades, Manehattan, Fillydelphia, Baltimare, Dodge Junction, Appleloosa, Las Pegasus, Tall Tale, Vanhoover, Hoofington y Trottingham. Los ponis de Canterlot se dispusieron aparte, y la nobleza más cercana a la corona tuvo su sitio en los niveles inferiores de la tribuna; ésta también fue reorganizada por completo, todos los anteriores nobles corruptos fueron prácticamente expulsados de su posición y en su lugar fueron dispuestos todos los nobles que apoyaron desde el principio a las princesas, junto con unos cuantos nuevos más seleccionados previamente por las princesas y sugeridos por Fancy Pants. De esta forma, la Cámara Alta fue reorganizada ateniéndose, principalmente, a la función original que siempre la fue concebida, un instrumento de mediación entre las princesas y el pueblo, para que el poder de estas se repartiera de forma equitativa y no incidiera directamente sobre éste de manera unánime.

Esta reorganización trajo consigo tanto alabanzas como críticas hacia las princesas, pero éstas fueron totalmente ignoradas por el resto del pueblo, quedándose el resto de nobles que fueron apartados refunfuñando para sí mismos. El primer pleno de la nueva Cámara se celebró a la segunda semana después de su reorganización, y todo fue tan bien como las princesas se esperaban. Como bien aseguró Celestia, un nuevo horizonte claro y muy brillante se abre ante Ecuestria, siendo ésta misma testigo de su propio cambio.

La vida tras ese cambio se simplificó, y tanto Celestia como Luna volvieron a respirar tranquilas tras varias semanas de no parar; esa misma mañana, Luna se relajaba bañando a su hijo y preparándolo para recibir a su pediatra personal, ya que le tocaba revisión tras la última vez que vino. Frank no era muy amigo del agua, pero Luna lo arreglaba rápidamente mediante el mejor método que ella conocía: Frank Sinatra. Y funcionaba a la perfección.

Los suaves acordes de My way conseguían el efecto deseado y calmaban a Frank, el cual se dejaba hacer por su madre mientras ella le lavaba a conciencia, mezclando jabones especiales con sales de baño para que quedara limpito y bien aseado. De vez en cuando, cuando veía que Frank se ponía tonto y hacia pucheros, Luna le hacía caras raras para calmarle, incluso alguna que otra pedorreta en la barriguita conseguía hacerle reír y calmarle.

-A mi manera… a ver esas patitas… ¿de quién son estas adorables patitas?-inquirió ella, frotándole con una suave esponja.

Frank esbozó una tonta sonrisa y Luna se la devolvió como una madre sólo lo haría; al no saber aún que tipo de criatura era, su anatomía seguía siendo un misterio para ella, pero de alguna manera ya se había acostumbrado y no se la hacía tan raro cuando lo lavaba. Sus pequeñas garras tanto en las patas superiores como las inferiores se abrían y cerraban instintivamente y sus partes más pudientes se ocultaban tras la espuma que flotaba en el agua. Y aun a pesar de lo distinto que era en comparación con ella u otro poni, Luna sabía, y muy bien, que seguía siendo su hijo.

Hasta ahora todas las canciones de Sinatra la habían gustado, y ésta tampoco fue ninguna excepción; al contrario que muchas otras, ésta no hablaba de amor o algo parecido, sino de la experiencia de la vida y todo lo que uno vive a través de ésta. Luna había vivido mucho, y esa canción en concreto hizo que muchos recuerdos y memorias del pasado volvieran al presente.

Al contrario que Celestia, ella siempre había sido mucho más cabezona, y cuando se la metía algo entre ceja y ceja no paraba hasta alcanzar lo que quería. Luna esbozó una melancólica sonrisa, recordando esos viejos tiempos.

La sonrisa de Luna se pronunció un poco más, adentrándose aún más en sus recuerdos; muchas veces tenía tendencia a discutir con Celestia, sobre todo por las cosas más tontas y simples, parecía que no se tragaban entre sí. Pero siempre se perdonaban con un lo siento sincero y un gran abrazo, de vez en cuando bajo la supervisión de su madre.

Luna siempre fue una potrilla solitaria, pero cuando la situación lo ameritaba, nunca dudaba en ir a jugar con su hermana o pasar más tiempo con sus padres; nunca se esperó que esa soledad la fuera distanciando cada vez más y más de su hermana conforme fueron creciendo. Celestia se centró más en sus tareas como princesa, y ella se centró más en sí misma, tratando de hacer las cosas bien. Pero, al final, nada salió como ellas esperaban. Una lágrima se asomó de sus ojos, resbalando por su mejilla.

Y realmente hizo las cosas a su manera; pero esa manera perjudicó a ambas por igual.

La orquesta adquirió un ritmo fuerte y soberbio, que se entremezcló con unas tonadas algo más suaves y rítmicas cerca del final; Luna cerró los ojos, tratando de desterrar todos esos recuerdos.

La canción terminó suavemente, ayudándola sentirse un poco mejor consigo misma; en ese momento oyó a su hijo llamándola la atención con varios gemiditos ahogados y Luna retomó el baño, regresando a la realidad.

-Perdona, cariño… mamá está un poco tonta…

Una vez que terminó de enjabonarle le aclaró con agua limpia y, en cuanto estuvo limpio, lo envolvió con una tersa toalla de lino y lo estuvo secando suavemente, apoyándolo en su pecho. Frank no se quejó en ningún momento y miró a su madre fijamente, llegando a esbozar un gesto inquisitivo. Luna le sonrió y le dio un beso en la frente, saliendo del baño.

-Ahora a vestirse, el doctor llegará dentro de nada…

Luna le puso pañales limpios antes de vestirle con algo fino, ya que empezaba a hacer calor, y tras eso bajó a uno de los salones del piso inferior para esperar allí al doctor Good Care; éste se presentó al poco rato, llegando a la hora convenida.

-Buenos días, princesa… vengo a ver cómo está el pequeño Frank.

-Bienvenido doctor, es todo suyo.

Bajo la supervisión tanto de Luna como de Cadance, que también estaba allí, el doctor le realizó el chequeo de rigor, comprobando que todo estaba bien; en cuanto vio que no llevaba el chupete y estaba tranquilo, comentó.

-Ah, parece que esos dientes ya no le molestan…

-No, hace pocos días que dejó de llorar, y ya no quiere el chupete…-comentó entonces Luna.

-Bien, no es bueno que abuse de él una vez que ha cumplido su función… vamos a echarte un vistazo…-murmuró Good Care, sacando su palito para auscultarle la boca.

Frank se dejó hacer y el doctor le estuvo mirando los dientes, pero al poco rato vio algo que no le gustó mucho, llegando a murmurar.

-Oh, oh…

-¿Qué ocurre, doctor?-inquirió Luna, extrañada.

-No es nada malo, pero… tienen que ver esto.

Luna y Cadance se acercaron a la mesa y echaron un vistazo, viendo entonces a qué se refería.

-Ah, esos son…

-No puede ser…

-Me temo que sí, princesa… supongo que sabrán que una dentadura puede decir mucho sobre las costumbres alimenticias de casi cualquier criatura, y esos colmillos de ahí no dan lugar a la duda.

-Pero… ¿eso significa que mi Frank…?-inquirió Luna, un tanto asustada.

-No tiene por qué, de hecho me sorprende ver que también tiene incisivos y molares, eso me da pie a pensar que puede comer cualquier otro alimento que no sea carne… aunque lo cierto es que esos caninos son muy prominentes, todo sea dicho…

-En ese caso, Frank es una criatura omnívora…-dedujo Cadance rápidamente.

-Mismamente… dentro de poco tendrán que incluir a su dieta algo de carne, esos dientes no pueden estar ahí por nada, no conozco a fondo su sistema nutricional, pero está claro que la necesitará.

Tanto Luna como Cadance se miraron con un gesto de preocupación grabado en su rostro; no se esperaban para nada este sorpresivo cambio de acontecimientos, además del problema añadido de conseguir la carne que Frank necesitaría a partir de entonces. Su raza es eminentemente herbívora, para ellos nombrar la carne infundía miedo y asco, y no precisamente en ese orden.

Una vez que terminó su trabajo, el doctor se despidió de ellas y se fue enseguida; Luna dejó a Frank con Cadance y se dirigió a hablar directamente con su hermana para informarla acerca de la nueva situación. Celestia se quedó pensativa, contemplando posibilidades, mientras observaba la inmensidad de Ecuestria desde el balcón de su habitación.

-Es un problema, eso desde luego…

-¿Y qué podemos hacer, Tia? Si Frank necesita carne para sobrevivir ¿de dónde la sacaremos?

La princesa del día suspiró, pensando rápidamente.

-Nosotros somos herbívoros, por lo que por nuestra parte se refiere no podemos hacer nada… aunque se me está ocurriendo algo…

-¿El qué?-inquirió Luna, ávida de una respuesta.

-Los grifos sí que comen carne, y tienen mucha facilidad para conseguirla… podríamos contratar a un cocinero grifo para que se encargue de esa parte de la dieta de Frank, aunque tendría que trabajar aparte, eso sí…

-¡Qué buena idea, hermana! Precisamente tenemos una buena relación con el reino grifo…

-Sí, fue por eso por lo que pensé en ellos. Hablaré con el rey grifo, quizás él pueda ayudarnos.

-Estupendo… gracias Tia, de verdad-murmuró Luna, abrazando con fuerza a su hermana.

-Lo que sea por mi pequeño sobrino y por ti, Luna…

Las dos se quedaron allí, contemplando el paisaje que Ecuestria las ofrecía; al fondo, en un valle que bordeaba la parte inferior de la montaña, se podía ver a un tren dirigiéndose hacia el norte a gran velocidad.


Desde un primer momento, Twilight había querido salir cuanto antes y hacer el viaje hacia las Neighara Falls rápidamente, pero una serie de eventos atrasaron bastante la fecha prevista, entre ellos la migración de los dragones o la operación de traslado de agua del pantano local a Cloudsdale de ese año. Finalmente, tras muchos dimes y diretes, pudieron establecer una fecha que también pudiera venir bien tanto a Rainbow como a Pinkie, ya que para ellas seguía en pie el acompañarla.

-Más vale tarde que nunca, supongo…-pensó la unicornio lavanda, mirando a Canterlot desde la lejanía.

-¡Qué bien, por fin salimos de visita a las Neighara Falls! ¡Estoy tan nerviemocionada!-exclamó en ese momento Pinkie, botando en su asiento.

-Te recuerdo que es ir y volver, Pinkie, no nos vamos a quedar de acampada…

-Oh, ya lo sé tontita, tan solo vivo el momento-asintió ella, esbozando una grata sonrisa.

-Tú siempre vives el momento, Pinkie…-murmuró Rainbow.

-¡Por supuesto que sí! ¡Si no lo haría, no sería el momento! ¿No crees?

Twilight rodó los ojos, esbozando una tonta sonrisa, mientras iba pensando en lo que le diría a Over Seeker, el famoso viajero y autor de la mayor enciclopedia científica acerca de todas las criaturas de Ecuestria.

-Parece que el tal Seeker ya tiene sus buenos años…-comentó Spike, ojeando un panfleto.

-Hombre, estuvo gran parte de su vida viajando por Ecuestria… es normal que ya peine canas…

-Canas y arrugas… míralo, parece que está permanentemente enfadado…

La foto que aparecía en el folleto mostraba a un poni pegaso de pelaje amarronado y crin y cola blanquecina; en su rostro se podía observar una expresión molesta.

-Los grandes genios son los que más temperamento tienen… no te preocupes, seguro que se muestra amable con nosotros.

-Pues eso espero…

En ese momento Pinkie apareció de improviso entre ellos y exclamó.

-¡Uauh, vaya cara de ajo! ¿Es el poni al que vamos a visitar?

-Sí, Over Seeker, un famoso aventurero…

-¡Pues tiene que sonreír más, si es necesario, yo le ayudaré!

-Pinkie, no creo que eso sea…

-¡Ah, tonterías, ya sabes lo que pienso acerca de la gente seria! ¡Una sonrisa y todo mejora! ¿Acaso no oíste mi canción?

-Sí, claro…

-¡Pues por eso mismo! ¡Caminemos ponis, sonreíd, llenad mi corazón de alegría!

Pinkie se fue canturreando por lo bajo, dejando solos a la unicornio lavanda y el pequeño dragón.

-Verás que viaje nos va a dar…-murmuró Spike por lo bajo.

-Ah, no es tan malo, ya sabes cómo es…

El tren siguió el viaje corriendo imparable hacia el norte, yendo por el mismo camino que Twilight llegó a recorrer hace ya varias semanas atrás; pero al contrario que la última vez, el tren paró en una pequeña estación de paso cerca de la intersección del río que alimentaba las Neighara Falls. A partir de ahí, el viaje se resumía en ir siguiendo el río hacia el norte hasta llegar a las cataratas.

El paisaje era muy verde y estaba salpicado por todo tipo de vegetación, el ambiente era húmedo al estar bordeando el río y el sol brillaba por encima de sus cabezas; Pinkie no tardó nada en amenizar el viaje.

-¡Ey, juguemos al veo-veo!

-Está bien, empieza tú, Pinkie…

-¡Vale! Veamos, veo, veo… una cosita alta, grande y espesa…

-¿Un árbol?-inquirió Rainbow rápidamente.

-¡Sí! ¡Te toca, Dashie!

-Muy bien… veo, veo… una cosita marrón, mullida y húmeda…

Por un momento Twilight echó un vistazo a su alrededor, prestando especial atención a los detalles; el fluir de las aguas del río se podía oír desde donde estaban, la corriente bajaba con fuerza, formando pequeños saltos de agua en los bordes más prominentes del lecho del río. Un leve viento proveniente del este agitaba las copas de los pinos más cercanos a la orilla, llevando consigo aromas distantes y lejanos. El suelo se encontraba húmedo, ya que la noche anterior había llovido; las hojas de los abetos más cercanos cubrían la hierba de los pastos, extendiendo un curioso e improvisado manto de colores cambiantes y vivos.

-¡Ah, la hojarasca!-exclamó entonces la unicornio lavanda.

-¡Exacto! Tu turno, Twilight…

-De acuerdo… veo, veo… una cosita grisácea, plana y calcárea.

-¿Calca qué?-inquirió Pinkie, extrañada.

-Ni idea…-murmuró Rainbow.

Al otro lado del río había una serie de desniveles rocosos e irregulares que precedían a una colina que dominaba el lugar.

-¡Ah, las rocas!-exclamó en ese momento Spike.

-¡Eso es! Te toca, Spike.

-Bien, a ver… veo, veo…

El pequeño dragón oteó el paisaje subido a la grupa de Twilight, en busca de algo con lo que poder jugar; por un momento le pareció ver algo allí cerca que brillaba y con una forma extrañamente familiar. Sus sentidos se pusieron en alerta y exclamó.

-¡Veo algo aristado, brillante y completamente delicioso!

Nada más decirlo, saltó de la grupa de Twilight y fue corriendo hasta el sitio que antes vio, poniéndose a escarbar rápidamente y encontrando un filón de joyas de todos los colores y tamaños.

-¡Oh, sí, ahora sí nos entendemos!

-¡Mola! ¿Cómo has sabido que había joyas enterradas?-inquirió Rainbow, curiosa.

-¡Pude olerlas! Y verlas también…

-¡Es como un sabueso!-comparó Pinkie, divertida.

-Su instinto de dragón prevalece la mayoría de las veces, y ésta no es ninguna excepción… es algo normal en él-comentó Twilight, para aclarar.

Se llevaron todas las joyas consigo y continuaron el viaje, siguiendo el río.

El resto de la mañana pasó rápidamente, al igual que las pocas nubes que decoraban el cielo; el río serpeaba por un profundo valle que, en determinados puntos, se convertía en vaguada, pero no tuvieron ningún problema de accesibilidad y el viaje no se interrumpió en ningún momento. A mitad de camino hicieron un corto alto para descansar y luego retomaron el ritmo, llegando a las Neighara Falls cerca de la hora de comer.

En casi todos los panfletos turísticos se suele recalcar la belleza de las cataratas, y no era para menos; Twilight había visto fotos del lugar, pero en persona el sitio era aún más grande y colorido. Desde donde estaban, el lado sur, se podían ver las cataratas en todo su esplendor; había un total de cuatro cataratas tronando con fuerza, cada una más alta que la otra, siendo la última la más alta de todas. El agua caía con fuerza desde una altura de más de veinte metros, formando nubes de vapor que el viento esparcía en dirección hacia el bosque. Al borde de esta última catarata, y sobre un pedazo de tierra bastante grande que sobresalía en el agua, se alzaba una austera y solitaria casa de dos pisos, sobre un muro de piedra situado en el mismo borde del salto.

-Ahí es donde debe vivir Oveer Seeker-anunció Twilight.

-Pues ya podría haber elegido un lugar un poco más accesible…-murmuró Rainbow, algo molesta.

-¡Qué alto! ¡Debe ser un poni de altura!-exclamó Pinkie, emocionada.

-Debe de haber alguna forma de acceder a la casa, tenemos que llegar al nivel de la última catarata… busquemos un sitio por donde subir.

Rainbow se adelantó y estuvo buscando un sitio por el cual los demás pudieran subir sin mucho esfuerzo; un poco más adelante localizó una angosta senda que subía por una escarpada pared, se podía pasar si se iba muy pegado a esta y sin mirar hacia abajo. Twilight fue la primera en cruzar, siendo seguida de cerca por Pinkie, la cual apenas demostró ni un ápice de miedo, sino todo lo contrario.

-No te acerques mucho al borde, Pinkie, podría ser peligroso…

-¡Descuida Twilight, si algo sé de rocas es que no son para nada peligrosas hasta que lo son!

-¿Y cuándo sabes que lo son?

-¡Fácil, cuando pasa algo imprevisto!

Por un momento, Twilight se esperó que pasara algo imprevisto, pero por fortuna, no pasó nada de nada. Llegaron hasta la parte más alta de la pared y consiguieron subir un nivel más, estando un poco más cerca del nivel de la última catarata.

La subida se hizo un tanto fatigosa conforme se iban acercando, pero el sitio era transitable, y en ningún momento se volvía arriesgado caminar por allí.

Finalmente llegaron a la orilla pasados unos pocos árboles y vieron desde donde se encontraban que un pequeño puente conectaba el pedazo de tierra que albergaba la casa con unas escaleras talladas en la piedra. Lo malo era que ésta no era accesible desde donde estaban, y no parecía haber ningún otro acceso desde ese nivel.

-Quizás haya un acceso más sencillo si seguimos subiendo…-supuso Twilight en voz alta.

-Espera, voy a echar un vistazo desde arriba-comentó Rainbow entonces.

Alzó el vuelo rápidamente y subió unos pocos metros, llegando a obtener una vista completa del recorrido que debían hacer.

-¡Vale, veo un pequeño puente un poco más arriba que conecta con una serie de salientes de tierra que bajan hacia donde están las escaleras!-anunció entonces.

-¡Genial, guíanos Rainbow!

Desde el aire, la pegaso multicolor les fue marcando por dónde debían pasar para que no se perdieran; subir el resto de niveles no fue tan fatigoso como con el primero, tan solo tuvieron que subir una serie de cuestas atravesando una frondosa arboleda. A la altura del tercer nivel de las cataratas encontraron el puente que conectaba la orilla con un saliente de tierra que iba bajando por la mitad de las cataratas hasta la casa situada en el primer nivel de las mismas. A partir de ahí el viaje se simplificó y llegó hasta su recta final, paliando el resto de metros rápidamente.

A mitad de camino entre catarata y catarata bajaron las escaleras esculpidas en la piedra y pudieron ver mejor la casita desde otra perspectiva; era muy similar a una pequeña torrecilla de vigilancia, el muro que la sostenía se extendía hacia la derecha y acababa en una pequeña caseta donde, seguramente, se guardarían aparejos y demás utilería. Pasado el puente, había un pequeño huerto al lado de una hilera de árboles altos y puntiagudos que remataban el sendero hacia la casa.

-Qué pintoresco…-murmuró Twilight.

-Meh, tampoco es gran cosa…-comentó Rainbow, sin mucho entusiasmo.

-¡Qué mona! ¡Le falta algo de decoración, pero es muy chula!

Cruzaron el puente a paso ligero y enfilaron el sendero hacia la puerta; a su derecha, un huerto con frutas y vegetales de todo tipo se encontraba bastante crecido y cerca de su recolecta. En cuanto llegaron a mitad del sendero, algo zumbó delante de ellos y se clavó en el suelo, quedándose clavados en su sitio. Una lanza bastante larga se balanceó hacia delante y hacia atrás, mientras que una potente voz tronaba.

-¡Marchaos, no quiero saber nada del mundo, daos la vuelta ahora mismo!

Rainbow frunció el ceño, dispuesta a contestar, pero Twilight se adelantó rápidamente.

-¡No Rainbow, espera, déjamelo a mí!

La unicornio lavanda se aclaró la garganta y exclamó.

-¿Es usted Over Seeker?

-¿¡Quién lo pregunta?!

-¡Me llamo Twilight Sparkle, señor Seeker, soy la estudiante personal de la princesa Celestia y vengo de parte de Night Closed, la matriarca del clan de los bat ponis! ¡Me gustaría hablar con usted de algo relacionado con su investigación!

-¡Me retiré hace años, lárgate, me da igual quien seas!

-¡Sólo serán unos minutos, señor Seeker, no le robaré mucho tiempo!

-¡Me da igual, vete por donde has venido!

-Que cabezón…-masculló Rainbow, molesta.

-A ver, tranquilidad, no nos pongamos nerviosos… ¡tengo algo que le puede interesar, señor Seeker! ¡Algo relacionado con una nueva criatura!

Por un momento, el huraño pegaso no contestó; Pinkie aprovechó el inciso para opinar.

-¡Oh, vamos señor Seeker, no sea tan cascarrabias y déjenos entrar! ¡Si me deja entrar, le preparé unos gofres con crema y chocolate que le encantarán!

-¡Pinkie!-exclamó Twilight.

-¡Y con nata encima! ¿Qué me dice?

El silencio volvió a caer sobre ellos y tan sólo se oyó el agua de las cataratas cayendo; al segundo siguiente, vieron la puerta entreabriéndose y los demás se quedaron atónitos.

-¿Lo veis? ¡La vida es más dulce si tú le das dulces!-exclamó Pinkie, avanzando a saltitos.

Aun a pesar de las circunstancias, ninguno quiso replicar la lógica de Pinkie y siguieron a la yegua rosada en dirección hacia la casita; unas escaleras precedían a la puerta entreabierta, Pinkie fue la primera en entrar, siguiéndola los demás.

El interior era cuadrado, y mucho más pequeño de lo que parecía desde fuera; una sala de estar con cocina y salón incorporado en un solo espacio decoraba el lugar, todo estaba muy apelotonado y en una esquina, unas pocas estanterías se encontraban abarrotadas con libros de todos los tamaños y colores. Twilight se llegó a preguntar que cómo no se habían partido ya de todo el peso que sujetaban. A mano derecha, al fondo, unas estrechas escaleras llevaban al piso de arriba.

Over Seeker se encontraba en la cocina, comprobando los fogones; su pelaje amarronado contrastaba ampliamente con su crin, antes blanquecina, la cual ahora poseía un tono más grisáceo y ceniciento. Su marca de belleza consistía en unos prismáticos.

-Más te vale que esos gofres merezcan la pena, niña…

-¡No se preocupe, señor Seeker, está hablando con más ni menos que Pinkie Pie! ¡Y sonría un poco, por favor, que está usted muy serio!

Frente a ese comentario, el pegaso la regaló una mueca de desdén; Twilight aprovechó el inciso para hablar.

-Gracias por dejarnos entrar, señor Seeker, le prometo que no estaremos mucho tiempo.

-Ya me estoy arrepintiendo y todo… pero bueno, dejémonos de formalismos de una maldita vez, más te vale que sea algo bueno.

-De acuerdo… no sé si estará al tanto de las noticias más recientes de Ecuestria…

-Niña, llevo viviendo en este peñasco dejado del casco de Celestia casi desde que me jubilé, no he vuelto a ver a un solo poni en años, y vosotras habéis sido las que habéis roto la monotonía de mi existencia. Como comprenderás, no estoy precisamente adscrito al Canterlot Express…

Spike y Rainbow intercambiaron sendas miradas incrédulas, al tiempo que Pinkie dejaba caer un cazo al suelo, sin poder comprender lo que oía.

-¿¡Ha estado aquí solo durante años?!

-Sí ¿algún problema?-inquirió el pegaso de mala manera, mirando de hito en hito a Pinkie.

La poni de tierra quiso decir algo, pero prefirió quedarse callada. Twilight prefirió continuar.

-Bueno, en ese caso le pondré un poco al día. Hace ya casi un mes y medio, la princesa Luna decidió adoptar a una extraña criatura de la que nada sabemos como su hijo legítimo, y la princesa Celestia me pidió personalmente que me encargara de la investigación para tratar de esclarecer el origen de esta criatura. Encontré un antiguo cuento de los tiempos de la Ecuestria preclásica que me llevó hasta el bosque de Hollow Shades, pero allí no me supieron decir nada al respecto; estando allí, me remitieron a usted, como buen entendido de criaturas que es…

-Ya… ¿y?

-Pensé que tal vez usted pudiera arrojar un poco de luz al asunto… llevo dando palos de ciego desde entonces, tengo una foto aquí de Frank por si la quiere echar un vistazo…-murmuró ella, rebuscando en sus alforjas.

-¿Frank?-repitió Over Seeker, extrañado.

-Es el nombre que le puso la princesa… aquí está.

Twilight le mostró una foto de la princesa, la cual sostenía con su magia a un arropado y mullidito Frank; en cuanto lo vio, los ojos del explorador se abrieron como nunca por primera vez, llegando a abrir la boca ligeramente.

-¿¡Qué diantres es esa cosa?!

-Pues no lo sé, esperaba que usted podría decírmelo…

-¿¡Yo?! ¡¿Acaso tengo cara de saberlo, chiquilla?! ¡Es la primera vez que veo algo semejante!

Twilight se mordió el labio inferior, algo cortada; el poni era mucho más temperamental de lo que se esperaba, y tratar con él se estaba haciendo más difícil de lo que en un principio pensó.

-Eh, mire, vale que usted tampoco sepa lo que es, pero al menos trátenos un poco mejor…-le espetó Rainbow, molesta.

-Eso, no tiene por qué pagarlo con nosotros si está amargado…-añadió Spike.

Por un momento todo el mundo se quedó callado, sin decir nada más; Twilight taladró con la mirada a Spike, el cual parecía querer esconderse debajo de la mesa. La vena de la frente de Seeker palpitaba como si estuviera viva. La unicornio lavanda trató de salir del paso a trompicones.

-Ah, je, je, qué chistoso es Spike, perdónele, aún es pequeño y no sabe medir lo que piensa…

-Sí… la mar de ingenioso el dragoncito…-masculló el explorador, matando con la mirada al susodicho.

Por un momento hubo un denso silencio, roto por algún que otro ruido proveniente de la cocina por parte de Pinkie, la cual se encontraba extrañamente callada.

-Eh… bueno, volviendo al tema que nos ocupa… ¿nunca antes había visto algo así en sus viajes por Ecuestria?

-¿Otra vez? Ya te he dicho que no, te repites mucho…

-Ya… ¿y fuera de Ecuestria, ha viajado fuera de Ecuestria alguna vez?

Frente a esa pregunta, Seeker se quedó callado momentáneamente antes de contestar.

-Un par de veces, nada más… y antes de que me lo preguntes, no, fuera de Ecuestria tampoco vi nada semejante. Lo más que se aproxima a este ser, son los monos y simios que llegué a observar en las selvas de la Poninesia muy al este de aquí, pero nada más. Ya te digo que es la primera vez que veo algo semejante, no me preguntes más porque no lo sé.

-Entiendo… aunque quizás pueda ayudarme en algo más, esto último y nos iremos, se lo prometo-comentó ella al ver la cara del pegaso.

Twilight sacó con su magia el fragmento del cuento y habló.

-Este es el cuento que llegué a encontrar en la sección restringida del Archivo Real de Canterlot; es de la época preclásica, y en él aparece descrita una criatura muy similar a Frank, y en el mismo también aparecen ponis. Échele un vistazo, por favor.

Over Seeker aceptó el cuento, con algo de reticencia, y se dispuso a leerlo; el silencio se echó de nuevo sobre ellos mientras tanto, Pinkie al otro lado seguía inmersa en su tarea, mientras que los demás permanecían tan callados como la primera vez. Al principio, el explorador no parecía muy interesado en el escrito, pero al poco rato cambió el semblante, viéndose cada vez más y más interesado. En un momento dado, habló.

-Pero esto… ¿en serio es de la época preclásica?

-Sí, lo que está sosteniendo es una copia, el original lo tengo yo guardado, pero le puedo asegurar que es preclásico al cien por cien.

-Pero… no, no puede ser, hay algo raro en todo esto…

-Le aseguro que es legítimo, créame, jamás mentiría con algo así…

-No, no, yo me refiero al contenido… hay cosas que no tienen sentido-la cortó entonces.

-¿A qué se refiere?

-Al bosque, por ejemplo, tal y como aparece representado parece un bosque de un clima entre templado y subtropical húmedo, pero no hay bosques de clima subtropical húmedo en Ecuestria, y aun así hay ponis en él… y no sólo eso, si se supone que esto es de la época preclásica ¿dónde encajan estos ponis en ese contexto? Por aquel entonces no se había fundado Ecuestria, esto parece más falso que una moneda de cinco bits…

-Ah, pues visto así…

-¿Dónde dices que lo encontraste?

-En la sección restringida del Archivo Real de Canterlot.

Over Seeker se quedó callado de nuevo, releyendo el escrito y rascándose la barba con gesto pensativo.

Un olor suave y dulce comenzó a impregnar la habitación, el explorador dio un cabezazo y levantó la vista de golpe, con gesto chocado, como si hubiera visto un fantasma.

-¿Se encuentra bien, señor Seeker?-inquirió Twilight, extrañada.

En la cocina Pinkie se encontraba controlando el horno, dándole al fuelle a cada minuto.

-Eh… sí, estoy bien. Este cuento es muy raro, niña, tiene un contexto confuso y elementos contradictorios, no puede ser real de ninguna manera-murmuró el pegaso, lanzando el pergamino a la mesa.

-Pero no puede ser, es mi única pista… ¿no le dice nada, sabe si algunos de los bosques de Ecuestria podrían coincidir con el del cuento?

-Niña, en Ecuestria hace una media de treinta y dos grados de temperatura en verano y tenemos unos inviernos fríos y primaveras suaves, es imposible que Ecuestria posea un bosque de clima subtropical húmedo con esas variantes.

-¿Y qué hay de los ponis? Quizás se pueda cotejar un lugar si nos atenemos a los detalles…

-¿Qué detalles? En ningún momento se especifica qué tipo de ponis son, ni donde viven, ni nada de nada… esto tiene pinta de ser un escrito de alguien que se aburría y no tenía nada más que hacer.

Cada argumento que ella esgrimía, argumento que era desbancado rápidamente por el explorador; y cuanto más lo pensaba, más se convencía de que podría tener razón. Incluso las condiciones en las que lo encontró se la antojaban extrañas cuanto más lo pensaba. Por un momento sintió que había llegado a un punto muerto y dejó de rebatirle. Pero no a todos les pareció bien eso.

-¡Oh, venga ya Twilight, no te rindas ahora! ¡Seguro que hay algo oculto o algo así que sólo los cerebritos como tú podrían sacar!

-¡Pero es que realmente no hay nada Rainbow, el señor Seeker tiene razón! No parece una narración seria, los detalles se contradicen entre sí. Y cualquiera podría haberse imaginado una criatura similar.

-¿¡Qué?! ¿¡Y qué hay de Frank?! ¡Frank es la prueba de que el cuento puede significar algo!

-Una simple y llana coincidencia, nada más, la abierta imaginación de un poni de época concurre con la realidad-murmuró el explorador, tajante.

-La abierta… ¿¡y eso es todo?! ¿¡Lo dejas y ya está?!

-Rainbow, no hay nada más…

-¡No, la Twilight que yo conozco no se rendiría tan fácilmente así sin más! ¡Tienes tu pista, úsala, siempre dices que hay que jugar bien con las pistas!

-Pero no hay nada con lo que jugar aquí; aprecio tu lealtad, Rainbow, pero sé cuándo un planteamiento llega a un punto de no retorno. Me temo que esto es lo máximo que puedo sacar, al menos de este cuento.

-¡Pero es lo único que tienes!-le recordó la pegaso cian.

Ante esa tesitura, la unicornio lavanda tan solo dejó escapar un suspiro de resignación.

-Lo sé… dadas las circunstancias, y con todo el dolor de mi corazón, la investigación termina aquí.

Rainbow quiso decir algo, pero tan solo se quedó callada, y un tanto decepcionada con su amiga; Over Seeker aprovechó el inciso para anunciar.

-En ese caso, ya os podéis marchar.

-¡Espera! ¡Antes tienes que probar mis gofres!-exclamó en ese momento Pinkie, apareciendo de improviso con unos gofres recién hechos.

El pegaso reprimió un largo suspiro, pero por no hacerla un feo se sentó para probarlos; el olor que desprendían era suave y dulce, por un momento el explorador se quedó como obnubilado, pero al final se dispuso a probarlos. En cuanto dio el primer mordisco, se quedó en el sitio, con los ojos muy abiertos y llegando a emitir un ligero gemidito. Por un momento pareció que se había convertido en una estatua, pero los consiguientes y lentos mordiscos cercioraron de lo contrario. Fue entonces cuando pudieron ver una lágrima corriendo por su mejilla derecha. En cuanto tragó, comenzó a hablar.

-Desde pequeño quise ser explorador, lo tuve muy claro casi desde el día que nací, incluso mi marca de belleza surgió enseguida. Mi querida madre siempre estuvo ahí para mí, animándome para que no me rindiera; todas las tardes, cuando era pequeño, después de mis aventuras por el bosque, volvía a casa con bastante hambre. Para entonces, mi madre me esperaba con unos gofres idénticos a estos para merendar. La calidez de su crema y todo el amor que siempre ponía cuando los hacia me alegraba la tarde y completaba el día. Cuando mi madre murió, esas tardes murieron con ella. Y una parte de mí también. Desde entonces, mi humor cambió y me volví arisco e irascible. Desde entonces no he vuelto a comer gofres… hasta ahora.

En cuanto terminó con su relato, sus labios temblaron y se curvaron hacia arriba, esbozando una gran sonrisa; al verlo, Pinkie exclamó, abrazándole.

-¡Yay, sí, lo conseguí!

-Gracias Pinkie…-murmuró Over Seeker, correspondiéndola el abrazo.

-¡Si mis amigos son felices, yo soy feliz!

Los demás esbozaron sendas sonrisas, felices por el explorador; Spike se acercó a él y se disculpó por el incidente de antes.

-Señor Seeker, siento haberle llamado amargado…

-No pasa nada, pequeño dragón, realmente era un amargado… y si no hubierais venido, lo hubiera seguido siendo.

Twilight fue a dar la indicación a los demás para irse, pero Over Seeker les paró.

-Podéis quedaros a comer si queréis, hacía tiempo que no tenía tanta compañía, y me vendría bien que me pusierais al día en la Ecuestria moderna.

Los demás aceptaron su invitación encantados, ayudando al explorador a preparar la mesa; Pinkie había hecho más gofres, pero estuvo haciendo algunas cosas más para así poder dejarlos para el postre.

Como por arte de magia, la personalidad de Over Seeker dio un giro de ciento ochenta grados tras probar el gofre y se mostró más abierto, amable y chistoso; Twilight le estuvo poniendo al día en cuanto a noticias y actualidad se refería, obteniendo reacciones de todo tipo por parte del explorador. Se quedó helado al saber que Discord había estado libre al menos durante unas pocas horas, para luego ser convertido en piedra de nuevo. La noticia del golpe de estado le dejó totalmente incrédulo, sobre todo en cuanto al curso de los acontecimientos se refería, quedándose muy sorprendido por la unánime reacción popular que desencadenó el hecho en sí.

Por su parte, Over Seeker les estuvo enseñando fotos de sus viajes por toda Ecuestria, además de algunas de sus notas y manuscritos originales; los ojos de Twilight hicieron chiribitas al verlos, incluso la llegó a regalar una página de su cuaderno firmada y todo.

Fue una tarde entretenida y pasó muy rápido, a eso de las siete de la tarde Twilight anunció su marcha.

-Nos encantaría quedarnos y seguir charlando, pero tenemos un largo viaje de vuelta y el último tren pasa a las ocho…

-Lo entiendo perfectamente, gracias a todas por tan maravillosa tarde, espero que nos volvamos a ver pronto… y muchísimas gracias por todo, Pinkie, de verdad…

-¡No ha sido nada, Seekie, volveremos a visitarte y te traeré más gofres!-murmuró ella, feliz.

-Te lo agradecería mucho… ah, y Twilight, siento no poder haberte ayudado con el asunto de Frank, aunque dado que ahora me siento mejor, puede que vuelva a las andadas, al menos moderadamente. Si me entero de algo o descubro alguna nueva pista que te pueda ayudar, te avisaré-comentó el pegaso.

-Te lo agradecería mucho, la verdad. Pero por ahora, no hay por dónde cogerlo, eso desde luego.

Una vez que las despedidas terminaron, los cuatro se encaminaron de nuevo hacia la intersección ferroviaria, apretando el paso para llegar cuanto antes; Twilight se acercó a Pinkie para hablar con ella.

-Pinkie, estoy orgullosa de ti, has hecho cambiar a Seeker de una forma tan natural, sin ni siquiera forzar la situación…

-Ah, ya ves tú, Twi, ya sabes que mis gofres son muy especiales…

-Sí, desde luego… y me parece que alguien más ha aprendido una lección ¿verdad?-murmuró la unicornio, girando la cabeza hacia el dragón en su grupa.

-Sí, la verdad es que sí…-asintió éste, algo avergonzado.

Atrás dejaban las Neighara Falls y un nuevo amigo; por encima de sus cabezas, el sol comenzaba a ponerse, pintando de naranja el cielo.


Canterlot podía presumir de poseer una noches frescas durante casi todo el año, aunque en invierno hacía mucho más frío; en verano calentaba un poco más, pero mantenía temperaturas suaves desde medianoche hasta altas horas de la madrugada. Cadance lo sabía, por lo que era el momento perfecto para un paseo nocturno por los jardines del palacio; como todas las noches, encendían las antorchas, por lo que no era un paseo a oscuras y se podía estar. El laberinto de setos era su favorito para un paseo así, llegaba hasta la fuente situada en el centro del laberinto y luego se volvía, veinte minutos de paz y tranquilidad. Las estrellas brillaban con más fuerza esa noche, probando y con creces el gran trabajo de su tía. En cuanto dobló la siguiente esquina a la izquierda, una rosa flotante la sorprendió y vio entonces quien la sostenía.

-¿Qué hace aquí a estas horas de la noche, alteza?

-Paseando… hace una noche esplendida ¿no cree?

-Sin duda… una noche perfecta para una yegua perfecta, encajan a la perfección.

La aludida se rio tontamente y tomó la rosa con su magia, poniéndosela tras su oreja derecha.

-¿Qué tal me veo?

-Tan hermosa como siempre, alteza…

-Oh, me halaga usted, capitán…

-No lo suficiente, alteza, no lo suficiente…

Ambos permanecieron mirándose por unos momentos, antes de que el capitán tomase la iniciativa y se acercase a ella; Cadance tan solo le siguió el juego y se dejó llevar, besándose apasionadamente. Por un momento el resto del mundo se diluyó y se quedaron los dos solos, perdidos en el momento y compartiendo un mismo sentimiento.

En ese justo momento, oyeron un leve carraspeo y los dos se separaron abruptamente; fue entonces cuando pudieron ver de quien se trataba.

-¡Ah, tía!

-Al… alteza…

Celestia les miró divertida durante unos breves segundos, antes de hablar.

-¿Desde cuándo lleváis viéndoos?

-Eh… bueno, formalmente desde el último baile de la academia… aunque empezamos a salir poco después-murmuró Cadance.

-Oh, ya veo… ¿y cómo es que no me dijiste nada, Cady?

-Bueno… no sé, pensé que al ser el capitán de tu Guardia no ibas a aprobarlo…

-¿Cómo no voy a aprobarlo? Me alegro mucho de que hayas encontrado a alguien, Cadance… y por lo que veo, el afortunado no ha podido ser mejor pretendiente…

Ante semejante halago, Shining no pudo evitar que se le subieran los colores con bastante fuerza, cosa que le hizo mucha gracia a Cadance.

-Entonces… ¿Cuánto lleváis de novios?-inquirió la princesa.

-Pues la semana pasada hicimos ya cuatro años…-anunció su sobrina.

-¿Cuatro años ya? Caramba, eso es bastante tiempo, debéis tener la relación bastante consolidada…

-Sí, bueno, nos conocimos cuando empecé a cuidar de Twilight, hace ya tiempo atrás y cuando estábamos a mitad del último curso en la academia de Canterlot. No fue hasta el día siguiente cuando Shining me pidió salir formalmente. Y el resto… bueno, ya es historia-explicó ella, sonriente.

-Qué bien… aunque sigo pensando que deberías habérmelo dicho mucho antes…-murmuró Celestia, regañándola un poco.

-Lo siento, tía…

-Bueno, no pasa nada, pero lo que está claro es que ya tenéis una relación estable, firme y duradera, por lo que supongo que estaréis preparados para dar un nuevo paso…

Sin que Celestia dijera nada más, ambos supieron a qué se refería, y fue entonces cuando Shining reaccionó; sacó de su uniforme una pequeña cajita, la sostuvo en el aire con su magia y la abrió, revelando un anillo dorado con pequeñas incrustaciones de diamantes en su parte alisada.

-Cadance, mi amor… ¿quieres casarte conmigo?

La alicornio rosada contuvo un grito de alegría, tratando de reprimir las lágrimas y mantenerse serena; respiró hondo, para luego responder de seguido.

-¡Sí, sí quiero!

Los dos enamorados se dieron un fugaz beso, con Celestia por testigo de la pedida de casco.

-Me alegro mucho por vosotros… y si me lo permitís, estaré encantada de presidir la ceremonia…

-¡Por supuesto que sí, tía, no se lo pediría a nadie más!-exclamó Cadance, más feliz que nunca.

-En ese caso, creo que podremos empezar ya a organizar los preparativos… creo que en dos semanas podrá estar todo listo ¿qué os parece si aviso a Twilight y sus amigas para que nos ayuden con la preparación?-sugirió Celestia.

-¡Me parece estupendo! No he vuelto a ver a mi hermana desde hace bastante tiempo…

Hablando de todo un poco y de regreso al palacio, pasaron al lado del acceso principal a este, donde un guardia solar vigilaba; al ver a su capitán, se cuadró, pero éste le indicó.

-Descanse soldado, ya no estoy de servicio.

-Conozco a varios diseñadores que te podrían hacer un vestido de novia, o si prefieres algo más sencillo y menos sofisticado, bien podemos pedir a Rarity que te diseñe algo especial…-comentaba Celestia.

-Bueno, me gustaría ver qué tienen esos diseñadores que conoces…

-Claro que, si quieres comparar, puedo pedirles un encargo especial…

La familia real se adentró en el palacio, dejando el acceso desierto; una vez solo, el guardia esbozó una pronunciada sonrisa, con un resplandor azulado reflejándose en sus ojos.


N. del A. Versión sin las letras para evitar la eliminación de la historia

Bueno, pues tras hacer el examen de Lenguajes documentales, me he sentido un poco más liberado y he dejado escapar todo el genio retenido, inspirándome de golpe; ya había empezado un poco atrás, aprovechando los descansos, por lo que lo he terminado de un sola sentada. Me queda un examen más, pero no es tan serio como el de Lenguajes, así que podré hacer algo entre medias. Para el próximo capítulo tocaré la boda, pero ahora me pondré a traducir el nuevo capítulo de El unicornio en Hogwarts, que ha salido recientemente. En cuanto termine con él, seguiré con ésta, me vendrá bien el interludio, normalmente me da tiempo a pensar en más cosas para el siguiente capítulo. Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!