Capítulo 22
Tempus fugit
Tras la inauguración, la vida en Ponyville siguió su curso tranquilamente; varios días después, llegó al correo de Rarity un sobre certificado con una acreditación para la Semana de la Moda de Manehattan que se celebraría la semana que viene. En cuanto la vio, le dio un vahído a la poni modista; luego se fue corriendo por todo el pueblo loca de contenta, para dar las buenas noticias a todas sus amigas. Casi sin decidirlo siquiera, todas ellas quedaron automáticamente invitadas por Rarity para acompañarla durante toda una semana a la gran ciudad.
El resultado final de la Semana de la Moda fue esperado e inesperado al mismo tiempo; para presentarse al concurso, Rarity hizo una nueva tela especial para lucirla durante la exhibición. Pero cometió el error de pasarse de generosa con una antigua amiga, Suri Polomare, la cual la robó las telas que ella misma la dio. Por ello, no pudo presentarse con las nuevas, por lo que tuvo que improvisar sobre la marcha para hacer unas nuevas en un tiempo record, usando a sus amigas para ello y abusando de su amistad. Los nuevos diseños gustaron, y fue entonces cuando Rarity comprendió lo que había hecho. Se disculpó con sus amigas en cuanto tuvo la ocasión y estas la perdonaron; fue entonces cuando su generosidad se vio recompensada en forma de trofeo de la Semana de la Moda, ya que ella creía que había perdido, pero su antigua amiga Suri había intentado mantenerla alejada del concurso en cuanto vio que tenía una oportunidad de ganar si Rarity no reclamaba su premio. Y fue Coco Pommel, la ex ayudante de Suri, la que decidió dárselo, inspirada por su generosidad.
De vuelta a Ponyville, Twilight volvió a sus estudios de protocolo y etiqueta, los cuales entraban en su etapa final; al mismo tiempo, la vida en el pueblo seguía su curso de manera vertiginosa, al menos para Twilight. Desde que se convirtió en princesa casi todo era un no parar, o al menos esa era la sensación que le daba a ella; las demás apenas notaban nada significativo, y lo achacaban a sus nuevos deberes reales, los cuales apenas se hacían notar. Celestia la comentó a Twilight que en cuanto terminaran con las clases comenzarían con el resto de prácticas, y se mostró particularmente satisfecha con su trabajo en Manehattan.
-Para ser tu primera práctica te desenvolviste muy bien, ya me dijo el alcalde Hoffberg que todo fue sobre ruedas en todo momento.
-Sí, la verdad es que no estuvo mal, me sentí bien en todo momento y apenas me puse nerviosa…
-Eso es importante, mantener la calma es vital para poder entrar bien en cualquier situación y ambiente. Estupendo, Twilight, tu primera práctica la has sacado con nota.
-Gracias, prince… digo, Celestia. ¿Qué otras prácticas voy a hacer?-inquirió la alicornio lavanda, ansiosa.
-Tengo ya unas cuantas para hacer aquí en Canterlot, entre ellas un par de reuniones con varios comités, y también algo especial; en el próximo pleno de la Cámara Alta, tú abrirás la sesión disciplinar-anunció Celestia.
-¿De veras? Pero yo pensaba que la sesión la abría el presidente, en este caso, Fancy Pants…
-Y así es, pero en la próxima sesión se cumplirá un año desde la restauración de la cámara, y he pensado que, como celebración de tan relevante evento, tú podrías hacer los honores ésta vez.
-Vaya, será todo un honor…
En ese momento alguien llamó a la puerta y Celestia le dio paso; un guardia solar apareció en el umbral de la puerta y anunció.
-Alteza, ha llegado un grifo al palacio, solicita una audiencia con usted y la princesa Luna.
Esa noticia pilló por sorpresa a Twilight, la cual se quedó un tanto extrañada; pero Celestia comprendió enseguida de quien se trataba.
-Ah, bien, dígale que espere, ahora le recibimos. Lo dejamos aquí por hoy, Twilight, tengo asuntos que atender.
-Muy bien.
Acompañó primero a Twilight hasta la puerta y, una vez que se fue, fue a avisar a su hermana.
-Luna, ya está aquí el cocinero grifo.
-Ah ¿ya? Por fin, pensaba que no vendría nunca…-comentó Luna, parando su trabajo.
-Lo sé, yo también, algo les debió retener en el reino grifo… vamos.
La alicornio oscura acompañó a su hermana hasta el patio de armas, donde el susodicho esperaba; era un grifo de mediana edad, de plumaje ceniciento y pelaje claro, con unos ojos oscuros y una mirada profunda. Llevaba consigo un carro tapado con una gruesa lona, el cual desprendía un desagradable olor. Tanto Luna como Celestia supieron al instante lo que llevaba en él, la alicornio blanca fue la primera en hablar.
-Bienvenido a Ecuestria, mi buen señor, espero que el viaje haya sido de su agrado…
-Gracias, alteza… aunque antes que nada, me han pedido que las diga que lamentamos profundamente la tardanza, yo estuve dispuesto a venir aquí cuanto antes, pero hemos tenido problemas recientemente en nuestras fronteras y, debido a esto, me he acabado retrasando. Me llamo Gastón, a su servicio, alteza-se presentó el grifo, hablando con un marcado acento de su tierra, el cual destacaba por pronunciar las erres como si fueran ges.
-El placer es mío… yo soy la princesa Celestia, y esta de aquí es mi hermana, la princesa Luna.
-Encantada-murmuró ésta, con gesto solemne.
-Alteza... por lo que tengo entendido, es usted la que más precisa de mis servicios.
-Así es, aunque no para mí, sino para alguien muy querido…
-¿Puedo preguntar de quien se trata?-inquirió Gastón, curioso.
-Por supuesto, se trata de mi hijo.
-¿Su hijo? No sabía que hubiera sido madre, aunque… no termino de comprenderlo…
-Lo comprenderá en cuanto lo vea… acompáñenos, por favor-pidió Celestia.
Para que Gastón pudiera asentarse cuanto antes, le llevaron primero hasta las cocinas del palacio; desde que habló con el rey grifo, Celestia había mandado construir una nueva antesala separada de la cocina principal, para que el grifo pudiera trabajar tranquilo y aparte del resto de chefs equinos, y así evitar cualquier tipo de problema o conflicto. Tanto las princesas como el chef sabían bien que estaban tratando un tema espinoso para los ponis, por lo que Gastón aceptó con sumo agrado su nuevo espacio de trabajo.
Aunque no sólo la cocina era importante, puesto que la conservación de la carne que el grifo traía consigo requería de ciertas condiciones que una simple despensa no podía proveer; pero Celestia estaba en todo y había conseguido subsanar ese aspecto. Bajó a las mazmorras y, en la celda más fría y húmeda de todas, realizó un encantamiento helador que enfrió aún más la estancia, manteniendo la temperatura en óptimas condiciones para la conservación de la carne; las paredes se congelaron, el techo también y el ambiente se llenó de un vapor helado, realizando un último encantamiento de hermetismo para evitar que el frio no se escapara de la celda. Gastón recibió con gran alegría su nueva despensa helada, guardando en ella toda su carne.
-Nosotros la guardamos en cuevas profundas y húmedas, pero la verdad es que nunca antes había visto nada semejante… tiene recursos para todo, alteza…-la alabó el grifo.
-Gracias, Gastón, lo que sea para que todo vaya como tiene que ir…
Una vez que el grifo estuvo asentado del todo, dejando el resto de sus cosas en las dependencias del servicio del palacio, se dirigió directamente a conocer al hijo de la princesa Luna. Se reunió con ella en una de las salas de estar del tercer piso, nada más entrar vio a la alicornio oscura acompañada de una criatura que le sorprendió en todos y cada uno de los aspectos.
-Gastón, le presento a Frank, mi hijo. Saluda a tu chef personal, cariño…
-¡Hola!-exclamó el pequeñín, mirando atentamente al grifo.
El aludido se acercó a Frank, observándole con mucha atención y visiblemente sorprendido.
-Con todos mis respetos, alteza, pero… ¿qué es exactamente?-inquirió en un momento dado.
-No lo sabemos, lo estamos investigando, pero por el momento no tenemos ni idea de lo que se puede tratar. Lo encontré hace ya un año y medio en los jardines del palacio y decidí adoptarlo como mi hijo legítimo.
Gastón siguió estudiándolo con la mirada, mostrándose un tanto extrañado.
-Entiendo, aunque… su aspecto no le hace ver como una criatura carnívora ¿qué le dice que pueda consumir carne?
-Es muy sencillo… abre la boca, cariño… abre, no seas cabezón…
Costó un poco, pero finalmente consiguió que abriera la boca; en cuanto Gastón vio los colmillos, lo comprendió.
-Oh, ya veo… en ese caso sí que puede consumir carne…-asintió el grifo.
-Exacto, su pediatra me aconsejó que fuera dándole algo de carne en cuanto cumpliera un año, y no quiero retrasarlo mucho más… si mi hijo necesita comer carne para poder sobrevivir, que así sea, no quiero dejarle malnutrido sólo porque mi especie no coma carne-explicó Luna.
-Muy loable por su parte, alteza, es usted muy buena madre…
-Gracias… dentro de poco será la hora de comer ¿podría preparar algo para él?
-Por supuesto ¿qué quiere que haga? He traído un poco de todo, pollo, ternera, cerdo, vaca, cordero…
-Eh… bueno, empiece con algo pequeño… no sé, lo que usted vea…-murmuró Luna, sintiéndose un tanto turbada.
-Puedo asar un poco de pollo para que lo pruebe, los contra muslos siempre son los más jugosos-sugirió Gastón.
-Está bien, pues pollo, vale-asintió ella, con ganas de finiquitar la conversación.
El grifo se retiró para prepararlo y Luna decidió hacer tiempo pasándolo con su hijo, al que no había visto en toda la mañana. Para ella el tiempo también pasaba volando, sobre todo ahora que era madre; el día a día se había convertido en toda una rutina, trabajaba por las mañanas y luego pasaba un poco de tiempo con su hijo antes de comer, durante la comida y poco después de la comida. Normalmente era ella la que lo acostaba para que durmiera la siesta; luego por la tarde, después de terminar la jornada, volvía a estar con él hasta el final del día. Y, durante las horas en las que ella trabajaba, su niñera Helpful Maid se encargaba de él.
Al poco rato, una de las ponis del servicio se presentó en el lugar.
-Alteza, la comida ya está servida.
-Ya vamos… ¿has oído, cariño? A comer…
Para Frank ese era uno de sus momentos preferidos del día, ya que le gustaba bastante comer; al contrario que otras veces, el pequeño se puso de pie y echó a correr hacia el pasillo. Luna se había acostumbrado a cargarle con su magia desde que era más pequeño, y ahora que sabía andar sobre sus patas traseras le costaba un poco más tenerle vigilado, ya que se movía deprisa. Pero Frank no era tonto, y en cuanto llegaba a las escaleras se paraba de golpe y miraba hacia abajo; aún no había cogido la suficiente confianza como para bajar las escaleras él solo, por lo que su madre le ayudaba. Sosteniéndole con su magia de las garras, él iba bajando las escaleras poco a poco, sin que Luna tuviera que decirle cómo hacerlo siquiera. Le salía él solo, casi por instinto.
Tardaron un poco, pero finalmente llegaron al comedor, donde su tía Celestia les estaba esperando. Al verla, Frank la saludó.
-¡Tía Cewestia!
-Hola, Frank… qué mayor eres ya, viniendo tú solito…-le dijo su tía, divertida.
-Aún le cuesta bajar las escaleras… ¿verdad, cariño?
-¡Verdad!-exclamó él, tratando de encaramarse a una silla.
Ambas alicornios se rieron divertidas ante la dulzura del niño, y finalmente comenzaron a comer; en ese aspecto, las cosas también habían cambiado y ahora Frank comenzaba a comer por sí solo. Antes Luna le tenía que estar dando, pero Frank prefería comer él mismo sin que su madre le estuviera ayudando constantemente, aunque a veces requería de su ayuda, muy de vez en cuando.
De primer plato trajeron puré de calabacín y patata que se comió con sumo gusto; hasta ahora, con el cubierto que mejor se llevaba era la cuchara, y a él siempre le había gustado casi cualquier tipo de puré, por lo que no había problema. Esta vez apenas tuvo que pedir ayuda a su madre, comiéndoselo él solito como un campeón.
-Ya te lo he dicho antes, pero lo cierto es que Frank me sorprende gratamente, es muy precoz para su edad…-comentó Celestia en un momento dado.
-Sí, la verdad es que aprende muy rápido…-asintió Luna.
El segundo plato, al menos para Celestia y Luna, consistió en cogollos de ensalada con cebolleta, aceitunas, pimientos y espárragos; el segundo plato de Frank, el pollo, tardó un poco más en llegar, pero Luna le dio de picotear alguna que otra aceituna aprovechando que no tenían hueso. Al cabo de unos pocos minutos más, apareció Gastón por la puerta llevando consigo una pequeña bandeja en la cual se podía ver un cubreplatos estratégicamente colocado.
-Altezas… el pollo está listo.
-Ah, bien… póngalo ahí.
El grifo sirvió a Frank y destapó el plato, dejando a la vista el pollo; un olorcillo penetrante y sabroso, incluso para Celestia y Luna, invadió el comedor y Frank lo miró con atención, sin saber lo que era. Ambas ponis miraron la carne con cierta aprensión.
-Espero que esté a su gusto…
-Sí, bueno, primero tiene que probarlo… espera, cariño, que te lo parto…-murmuró Luna, sin poder ocultar un evidente nerviosismo.
La alicornio oscura cogió cuchillo y tenedor con una temblorosa magia y comenzó a trocear la carne para que Frank pudiera comerla; no fue fácil para ella, pero finalmente pudo deshuesar por completo la pieza y partirla en trocitos pequeños. Gastón se ofreció a hacerlo él mismo al ver el reparo de la princesa, pero ésta se negó.
-No, he de hacerlo yo, tan solo tengo que acostumbrarme, eso es todo…
Una vez lista la carne, cogió un trocito con el tenedor y se lo acercó a Frank.
-Toma cariño, come, tienes que comerlo.
Frank lo miró un tanto extrañado, llegando a olfatearlo un poco, pero finalmente lo aceptó y se lo llevó a la boca; al principio se mostró un tanto chocado, como si le extrañara el sabor. Pero poco después siguió masticando con gusto, llegando a opinar por el camino.
-¡Está íco!
-¿Te gusta, cariño?-inquirió Luna.
-¡Sí! ¡Más!-pidió él.
Respirando más aliviada, y principalmente por él, Luna le dio el resto de la carne, comiéndosela toda.
El resto de la comida pasó tranquilamente, siendo el postre pastelillos rellenos de crema y nata; Celestia fue la que más los disfrutó, puesto que eran uno de sus postres preferidos, como casi cualquier tarta, pastel o bollo que se preciara.
-Siempre has sido igual de zampabollos, Tia…
-Eh, oye, nada de eso, yo sólo disfruto lo que como…
-Ya, claro… tienes nata en el hocico-añadió Luna, divertida.
Celestia se limpió al tiempo que su hermana y sobrino se reían de ella; aun así, la alicornio blanca se rio con ellos, sin darle mayor importancia.
Tras la comida, Luna acostó a Frank para que durmiera la siesta y volvió al trabajo, ya que tenía papeleo pendiente; poco a poco, su hijo iba creciendo y haciéndose más mayor. Y para ella, no había nada mejor que verle haciéndolo en compañía de su familia.
Después de llegar de Manehattan, Twilight tenía pendiente el hablar con Lyra, ya que la dejó con la miel en los labios después de la fiesta aquella noche; en cuanto pudo hablar con ella se disculpó enseguida, ya que recordaba muy bien haberla tratado mal cuando ella tan solo intentaba ayudarla. Aun así, la unicornio turquesa no la dio mayor importancia, aunque por su parte también se disculpó; la forzó a ir a la fiesta sin saber ni siquiera que podría pasarlo tan mal. Pero al igual que ella, Twilight la disculpó sin echarle más importancia.
Desde entonces no habían retomado la investigación sobre el origen de Frank, tampoco sabían nada de Over Seeker desde la última vez que le vieron, y no habían vuelto a hablar con Zécora; las últimas semanas habían sido un no parar para Twilight, por lo que la sugirió proseguir la búsqueda consultando toda la documentación que Lyra consiguió sacar de la biblioteca de su bisabuelo. A la unicornio turquesa la pareció estupenda la idea y quedó con su amiga una tarde en su biblioteca, trayendo consigo todos los papeles, pergaminos, notas y apuntes que tenía.
El trabajo de Mythic Hearstrings resultó ser mucho más extenso de lo que en un principio parecía; aun a pesar de dedicarse a la mitología, el unicornio se había interesado por otros muchos temas de lo más variados, llegando a plasmarlos en casi todas y cada una de sus notas y observaciones.
-Caramba Lyra, sabía que tu bisabuelo fue muy prolífico, pero no hasta este nivel…-comentó Twilight bastante sorprendida, mientras consultaba varios pergaminos a la vez.
-¿A que sí? Hasta a mí me sorprende, y todo lo que tengo aquí sólo es una cuarta parte del total de su biblioteca…-apuntó ella.
Debido a esto, ya llevaban casi dos horas seguidas sin encontrar nada relevante a lo que ellas estaban investigando; todo lo que ya habían consultado lo dejaron aparte mientras iban cogiendo más apuntes de la pila principal. La alicornio lavanda cogió una serie de papeles sin encuadernar con su magia, y en cuanto los inclinó, algo se deslizó de entre estos, cayendo al suelo junto a ella; Twilight lo cogió y vio que se trataba de una foto en la que salían Lyra y Bon Bon frente a la tienda de caramelos de ésta última. Las dos sonreían a la cámara y se las notaban muy felices.
-Ey, Lyra, me parece que se te coló esto entre los papeles…-comentó ella, dándosela.
La aludida la cogió con su magia y la observó, llegando a esbozar una genuina sonrisa.
-Ah, sí… esta nos la tomamos al poco de llegar yo al pueblo…
-Ah… ¿y desde cuándo la conoces?-peguntó Twilight, curiosa.
-Pues desde hace dos años ya. La conocí casi sin proponérmelo, fue todo tan… natural…
La alicornio lavanda pudo notar cierto tono de nostalgia en su voz, y tal vez algo de alegría que no supo identificar del todo.
-Te fuiste de la ciudad poco antes que yo… casi sin avisar-recordó justo después, pensativa.
-Sí, bueno, la verdad es que podía haber avisado, pero sentía que debía buscar un cambio de aires… no me malentiendas, la vida en Canterlot no está nada mal, pero estaba cansada del bullicio de la gran ciudad. Así que me vine aquí esperando encontrar algo diferente… y la encontré a ella.
El tono y la forma con que lo dijo llamó la atención a la alicornio lavanda, la cual escuchaba atentamente; casi sin proponérselo, las dos pararon su investigación y Lyra siguió hablando, perdiéndose en sus recuerdos.
-Llegué al pueblo de mañana, buscando un hotel o una taberna en la que parar mientras encontraba algo mejor; pasando entonces por su tienda de caramelos, vi a un poni con muy mala pinta saliendo escopeteado de ella y con una bolsa llena de ellos. Entonces oí la voz de Bon Bon gritando pidiendo ayuda y no me lo pensé dos veces; usando mi magia, agarré al ladrón por las patas y éste tropezó y cayó de bruces al suelo, desparramando todo su botín. Al verse sorprendido salió huyendo, dejándose los caramelos atrás, y decidí recogerlos para devolvérselos a su dueña. Fue entonces cuando la conocí por primera vez. Me dio las gracias como unas veinte veces y se presentó; como agradecimiento, me invitó a desayunar y yo acepté, mientras nos íbamos conociendo un poco mejor. Bon Bon resultó ser todo lo que me esperaba y lo que no me esperaba también; una yegua atenta, trabajadora, honrada, y con algo de genio, pero a la vez buena y dulce, casi tanto como sus caramelos. La expliqué que era nueva en el pueblo y no tenía dónde parar, y ella me ofreció quedarme en su casa ayudándola en su tienda. Casi sin pensarlo siquiera, acepté. Esa fue quizás la mejor decisión de todas las que tomé en mi vida.
A Twilight la llamaba la atención la forma en la que contaba la historia, sobre todo por cómo lo hacía; podía notar cierta emoción y mucho sentimiento en la narración, cosa que la hacía seguir escuchando atentamente. Lyra continuó sin que ella se lo pidiera.
-Aun a pesar de su gran talento haciendo dulces y caramelos, Bon Bon apenas vendía y la costaba un mundo hacer caja. Yo apenas lo entendía, ya que había probado algunas de sus creaciones y me parecieron muy buenas. Me comprometí a ayudarla a levantar el negocio y, una mañana, descubrí por qué apenas tenía clientela; y es que su mal genio llegaba a espantar a casi cualquier poni que pasaba por allí, incluso a los potrillos más pequeños, los cuales la veían como una bruja amargada por lo que pude averiguar más tarde. La expliqué entonces cual era el problema, y digamos que… no se lo tomó del todo bien. Aun así yo no me desanimé y pensé en alguna forma de atraer clientes; entonces se me ocurrió algo y, una mañana, saqué mi vieja lira y comencé a tocar dentro de la tienda. En menos de cinco minutos, la tienda se llenó de ponis que vinieron a escucharme; y, cual efecto rebote, compraron caramelos aprovechando que ya estaban allí. Mi idea funcionó y Bon Bon hizo más caja que nunca, incluso su humor llegó a cambiar y todo. Ahora su tienda tiene más éxito que nunca, incluso ha aprendido a relajarse un poco más. Y… bueno…
La unicornio turquesa pausó por un momento su historia, llegando a enrojecer ligeramente.
-¿Y qué más? Si no te importa, claro…-inquirió Twilight, llena de curiosidad.
Lyra la miró por un momento y sonrió brevemente antes de contestar.
-Bueno, creo que a ti te lo puedo decir… después de todo, eres mi amiga.
-Claro que sí…
La unicornio turquesa suspiró y anunció.
-Desde entonces, Bon Bon y yo comenzamos a salir…
-¿Ah, sí?-inquirió Twilight, sorprendida.
-Sí… fue ella quien me lo pidió primero, al mismo tiempo que yo me declaré… en el día más feliz de mi vida.
-Vaya, qué sorpresa… no sabía que te gustaran las yeguas, pensaba que te iban los sementales… como te vi aquella vez con ese chico en la fiesta…-recordó la alicornio lavanda.
-Bueno, la verdad es que no les hago ascos a ninguno de los dos, tú ya me entiendes… pero con Bon Bon todo pasó de forma tan genuina, tan natural… nunca pensé que llegaría a enamorarme de alguien como ella, pero aun así aquí estamos. Y seguimos juntas.
-Qué bien… me alegro mucho por ti, Lyra…
-Gracias, Twi… sabía que lo comprenderías.
A esas alturas, ninguna de las dos tenía ganas de seguir investigando, por lo que siguieron charlando animadamente, dejando pasar el tiempo.
-¿Y tú? ¿Qué tal te han ido las últimas semanas? Ya me enteré que hubo una exposición de Star Swirl el Barbudo en la plaza, ¿llegaste a verla?
-Me hubiera encantado verla entera, pero apareció cierto draconequus no deseado que nos arruinó los planes a Cadance y a mí… pero al final no fue tan malo del todo…
-¿De veras? ¿Y ya confías en él? No sé tú, pero yo no me fío ni un pelo de ese tipo…
-Bueno, hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere, pero realmente ha cambiado… aunque siga siendo un metomentodo de primera…
-Brr, prefiero tocar madera… ah ¿y te acuerdas de la pedazo de fiesta que montó aquel poni con Pinkie? ¿Cómo se llamaba, Breeze, Maze?
-Cheese, Cheese Sandwich… sí, claro que me acuerdo, como para no acordarme, menuda montaron entre los dos… la verdad es que estuvo bastante bien, incluso yo misma llegué a soltarme un poco…
-Sí, me acuerdo, subiste al escenario con las demás y estuviste bailando…
-Sí, si no hubiera sido por mis amigas, me hubiera costado mucho más… ah, por cierto, te llegué a ver aquella vez en la colecta del centro de mascotas de Ponyville ¿Quién era el semental con el que estabas? No me sonaba de nada…
-Ah, sí, es Noteworthy, un compañero mío del centro de música al que estoy yendo… vamos a formar una banda y el chico es muy bueno tocando el clarinete, me invitó a ir con él, me parece que le hago tilín, pero no quiero herir sus sentimientos…
-Oh, ya veo… bueno, mientras sepas cómo decírselo…
-Sí, bueno, ya veré cuándo encuentro la ocasión… ah, por cierto, ya sabía que eras buena haciendo magia y todo eso, pero… ¿en serio convertiste a ti y a tus amigas en breezies?
-Ah, sí, encontré el hechizo en la biblioteca del antiguo castillo de Everfree y quise probarlo… fue más complejo de lo que parecía a simple vista, pero al final pude lograrlo.
-Ya, ya, me enteré por Rose, que llegó a veros cuando pasó por allí acompañando al doctor, y en cuanto me lo explicó me quedé en plan ¿en serio? Eso me lo tiene que confirmar Twilight…
-Pues sí, ya ves, no hay nada que no pueda hacer…
-Desde luego, estás hecha toda una pro…
La conversación se fue derivando en otros derroteros, haciendo la tarde enseguida; al poco rato, apareció Spike llevando una tarjeta consigo.
-¡Twilight, hay correo tardío, acaba de llegar de la oficina hace nada!
-¿Qué es?
-Una tarjeta con una postal… parece que Over Seeker se va a hacer a la mar…-anunció él.
-¿En serio? Déjame ver eso…
Twilight levitó ambas cosas con su magia y las acercó, Lyra se inclinó para verlas mejor; la postal era una en la que se podía ver una serie de paisajes de la ciudad de Fillydelphia, entre ellos parte del puerto, varias calles y el edificio histórico que alberga la rajada campana de la amistad. En la tarjeta había una foto de Seeker frente a un enorme galeón. En la otra cara de la postal había algo escrito, Twilight y Lyra lo leyeron por lo bajo.
Querida Twilight, aquí me ves a punto de partir en este fastuoso galeón que me llevará hasta la Poninesia; después de muchos dimes y diretes, he conseguido que unos comerciantes me acerquen hasta allí, y podré hacer investigaciones sobre el terreno. No te preocupes, te mantendré informada con lo que me vaya saliendo, sé que por ahora no puedes acercarte, por lo que déjamelo a mí. Saluda a Lyra y Zécora de mi parte. Over Seeker.
-Ah, entonces es por eso por lo que ha estado tan callado…-murmuró Twilight, pensativa.
-Vaya, menudo galeón… ya me gustaría a mí viajar en uno de esos…
-Sí… bueno, al menos no todo está tan parado, espero que Seeker pueda encontrar algo por allí.
Lyra se quedó allí un rato más hasta que finalmente se fue, llevándose todos los apuntes de su bisabuelo.
-Lo dejaremos para otro día… al final, entre pitos y flautas, lo hemos abandonado sin darnos cuenta…
-Ya ves, pero eso es porque tú me das mucha conversación…
-Pues anda que tú…
Las dos se miraron por un momento antes de echarse a reír de manera confidente.
-Bueno, pues nos vemos otro día…
-Sí, cuídate, hasta luego.
Una vez sola Twilight se estiró un poco, sintiéndose algo agarrotada después de estar tanto tiempo tumbada.
-¿Lyra ya se ha ido?-inquirió en ese momento Spike, saliendo de la cocina removiendo algo en un bol.
-Sí… ¿Qué estás haciendo?
-Masa de hojaldre para la cena…
-¿Quieres que te ayude?
-No, mejor no, recuerda lo que pasó la última vez que te acercaste a la cocina…
-Oh, vamos, ni siquiera me dejaste intentarlo…
-Eh, no, lo intentaste y casi lo quemas todo…
-Pero eso solo fue un pequeño accidente…
-¿Ah, sí? Pues menos mal que solo fue pequeño…
-Oh, venga, déjame ayudarte…
-Que no…
-Jo, anda, Spike…
-Te he dicho que no…
Los dos siguieron discutiendo mientras se metían en la cocina, tratando de zanjar el asunto. Afuera, la noche se echaba sobre Ponyville.
Vale, aquí hay ciertos detalles de los que quería ocuparme y, por razones técnicas y argumentales, he acabado retrasando un poco; es más complicado de lo que parece compilar todos y cada uno de los detalles que quiero contar en un espacio y tiempo determinados. Para el siguiente hay un regreso y una cara demasiado conocida haciendo acto de presencia, espero que no me odiéis mucho por ello. Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
