CAPÍTULO 30

QUINCE

—¡Frank, vuelve aquí ahora mismo!

—¡Déjame en paz, no tengo nada que hablar contigo!

—¡De eso nada, jovencito, alto ahí!

—¡Que me dejes en paz!

—¡Frank, no me contestes, ven aquí!

Sin embargo tan solo se oyó el estruendo de un gran portazo resonando por todo el pasillo; Luna se acercó a la puerta, tratando de abrirla, pero la había cerrado desde dentro.

—¡Frank, abre la puerta ahora mismo!

Aun así ni la puerta se abrió ni Frank contestó, dejando con la miel en los labios a una enfurecida Luna.

—¡Frank! ¡Frank, no ignores a tu madre! ¡Frank!

Aun y con todo el chico la contestó con una adusta indiferencia, lo que terminó de cabrear a Luna.

—¡Muy bien, señorito, en ese caso estás castigado sin salir de tu habitación!

Acto seguido Luna se dio la vuelta y se dirigió hacia un guardia solar que estaba apostado en una esquina cercana, tratando de verse lo menos inalterado posible.

—Frank está castigado, guarde ante su puerta y no se retire hasta que yo le diga—ordenó ella con voz contundente.

—Sí, alteza.

El guardia se dirigió hacia la puerta al tiempo que la alicornio oscura marchaba con paso imperturbable; pero en cuanto se metió en su despacho, dejó escapar un quejumbroso suspiro, dibujando un gesto de preocupación en su cara.

No sabía qué hacer, Luna se sentía incapaz de tratar con un Frank que cada vez le costaba más y más reconocer; siempre había sido obediente y respetuoso, así lo había educado, y así había sido desde que era pequeño. Pero por alguna razón, al poco de cumplir los quince años, Frank comenzó a comportarse irrespetuosamente. Los primeros síntomas de su súbita rebeldía comenzaron a manifestarse en el colegio, donde al parecer se ponía chulo y contestón con su profesora y con algunos ponis de su clase, según le contó la propia Chase Winter a una confusa y sorprendida Luna.

—¿Que mi Frank se comporta mal? No puede ser, pero si es un cielo, usted lo sabe bien…

—Ya, lo sé, alteza, o al menos creía saberlo hasta ahora. Me levanta la voz cuando intento corregirlo, se pone mandón con sus compañeros, alborota en los recreos… como usted bien comprenderá no podemos tolerar ese tipo de comportamiento en la escuela, hable con él, por favor, a mí no me escucha.

—Por supuesto, en cuanto vuelva a casa hablo con él.

Sin embargo Frank ni siquiera quiso escuchar a su madre, lo que supuso un mazazo para ella, la cual no supo ni cómo reaccionar en su momento.

—Pe… pero cariño, por favor, escúchame ¿Qué es lo que te pasa? Háblalo conmigo, sabes que puedes contarme…

—¡No! ¡No tengo nada que contarte, déjame en paz, mamá, por favor!

—¿Pero por qué no quieres hablarlo? ¿Es algo que te han dicho? ¿Se han vuelto a meter contigo? Por favor, Frank, sé razonable…

—¡Que me dejes en paz!

—Pero Frank…

Aun a pesar de los esfuerzos de Luna por tratar de manejar esta nueva situación que se le presentaba, siendo ayudada además por su hermana, nada parecía surtir efecto y Frank bajó de su rango de respeto a toda su familia. Ni siquiera Celestia podía con él, que tenía experiencia en este tipo de situaciones gracias a la docencia en su propia escuela.

—Pero bueno ¿tú te crees que esas son formas de hablar a tu madre, Frank?

—Oh, vaya, habló la que la apartó de su lado por mil años…

Esa contestación pilló con la guardia baja a Celestia, la cual se quedó anonadada, aunque se repuso enseguida y se impuso.

—¡Pero bueno! ¡No te consiento que me digas eso, discúlpate ahora mismo, jovencito!

—Mmmh, no sé ¿Te disculpaste tú con mi madre?

Aunque Celestia sabía cómo tratar a potrillos con mal comportamiento, no se esperaba para nada semejante contestación por parte de su sobrino; supo entonces que lo único que quería era provocarla, pero ese en concreto era un tema tan delicado para ella que por un momento olvidó las formas y le contestó.

—¡Sí, sí me disculpé con ella a diferencia de ti!

—Ya, pero aun así eso no quita lo que hiciste…

—¡Es el pasado, y no me cambies de tema, estamos hablando de ti y de tu inaceptable comportamiento! ¡Discúlpate con tu madre ahora mismo y conmigo también!—le exigió ella.

—¡No! ¡Disculpaos vosotras conmigo!—chilló entonces él.

—¡No tenemos nada de lo que disculparnos, eres tú el que está faltando el respeto a tu propia familia! ¡Discúlpate, ahora!

—¡No me da la gana!

Antes de que Celestia pudiera decir algo más Frank cogió y se marchó sin decir nada más, pisando fuerte y haciendo oídos sordos a su tía y a sus furiosos llamados.

Aunque con Luna y Celestia era más directo y reprochador, con Blueblood y Trixie no era así, aunque prefería mantener las distancias, y cuando trataban de hablar con él sobre su comportamiento el chico los evadía o bien dejaba de hablar con ellos enseguida. Aun así la propia Trixie lo siguió intentando por su cuenta, tratando de hablar con él; no sabía qué era lo que le incitaba a comportarse de esa forma, pero fuera lo que fuera ella lograba saber de alguna forma cómo podría sentirse, por lo que lo intentó igualmente.

—Frank, si hay algo que te molesta puedes decírmelo, en serio. Sé lo que se siente cuando todo parece que está en tu contra…

—No, no lo sabes, tú no sabes nada…—le espetó él de mala manera.

—Sí, Frank, desde luego que lo sé, créeme, sé de lo que hablo.

—¿Ah, sí? ¿Y de qué hablas, a ver?—la retó él, con tono chulo.

Antes de contestar Trixie miró al suelo, algo compungida, pero enseguida se repuso y tomó la palabra.

—Pues hablo de esa sensación de que nada ni nadie parece entender cómo te sientes o que todo a tu alrededor pierde importancia hasta desaparecer. He pasado por eso, sé lo que es, y parece como si te quedaras solo en el mundo. No tienes por qué sentirte así, Frank, no tienes motivos para hacerlo. Tú tienes una familia que te quiere…

Ante eso el chico tan solo se rió tontamente, como si confirmara lo evidente.

—No tienes ni idea…

—Frank, no sirve de nada negarte o ponerte a la defensiva…

—¡Que no sabes nada! ¿¡Es que no me oyes?! ¡Nada, no sabes nada, n-a-d-a, nada! ¡Ahora lárgate, a ver si así aprendes algo!—gritó él, enfadado.

Ante semejante contestación Trixie trató de ocultar como pudo su dolor y se fue de allí, sin apenas poder contener las lágrimas. Esto no hizo más que tensar aún más la cuerda, en cuanto Blueblood se enteró de lo que había pasado encaró a su primo particularmente molesto.

—¿¡Se puede saber qué te pasa, Frank?! ¡¿A cuento de qué le espetas eso a Trixie?! ¡Sabes bien que aún la cuesta superar lo que la ocurrió!

—¡Eso la pasa cuando se mete donde no la llaman! ¡Yo no la pedí su comprensión y aun así me viene en plan madraza que lo sabe todo! ¡Ella no sabe nada, y tú tampoco!

—¡Puede que quizás sepa más de lo que tú te piensas! ¡Te pones a culpar a todo el mundo, como si los demás tuvieran que saber lo que te pasa! ¡Pero yo sé lo que te pasa! ¡A ti te han dicho algo, pero te niegas a reconocerlo!

—¡Vaya, mira, al final tú también, y en menos tiempo de lo esperado, ése es un record académico! ¡Cuéntame, oh gran vidente! ¿¡Qué es lo que todo sabe?!—le espetó Frank con sorna, cada vez más cabreado.

—¡No se trata sólo de ti, maldita sea! ¡Despierta de una puta vez, el mundo no gira en torno a ti, Frank!

—¡Eso me lo dices por alguna razón! ¿¡No?!

Ante eso Blueblood no dijo nada más, mirando a su primo fijamente y marchándose de allí con paso ligero.

Esas constantes peleas no hacían más que aumentar la tensión entre todos, aunque Luna trataba por todos los medios de hablar con su hijo, sin rendirse aun a pesar de todo. Antes de actuar lo hablaba siempre con su hermana, con la cual se desahogaba a gusto de toda la tensión acumulada.

—¿Por qué, Tia, por qué? ¿Qué he hecho para que ahora me trate así?—lloraba ella, más abatida que nunca.

—No lo sé, Luna, la verdad es que a mí también me descoloca. Nunca hubiera llegado a pensar ver a Frank así de intransigente con todos nosotros…—asintió Celestia, igual de dolida que ella.

—Lo peor es que ni siquiera me escucha; me rechaza malamente, como si todo lo que he hecho por él hasta ahora no valiera nada. Me hace sentir como si fuera una madre horrible. ¿Qué puedo hacer, Tia? Me siento impotente…

La alicornio blanca suspiró, pensando en posibilidades al tiempo que envolvía entre sus patas a su hermana, en un intento por confortarla y hacerla sentirse mejor. Aun a pesar de todo lo que estaba pasando, sus sentimientos por Frank no habían cambiado, y los de su hermana tampoco. Ambas le querían con todo el amor que una madre y una tía le podrían ofrecer, pero aun así él las contestaba con un marcado desprecio. Ninguna de las dos lograba comprender por qué, pero por un momento Celestia lo miró de una forma más holística.

—Parece ser que sea lo que sea lo que le molesta tiene que ver con nosotras, el ámbito familiar. Quizás si se le tratara desde un ámbito distinto, podamos saber qué es lo que le ocurre.

—Pero si según tú es el ámbito familiar el que falla ¿por qué comenzó a mostrarlo en la escuela y no aquí?—inquirió Luna, algo confusa.

—No lo sé, pero debe de haber una razón para ambos casos. Puede que un entorno diferente esté dispuesto a hablar y a escuchar un poco más.

—¿Y qué sugieres?

Celestia respiró hondamente antes de contestar con una determinada contundencia.

—Puede que Twilight nos pueda ayudar en ese aspecto.

Como no perdían nada por probar, mandaron a Frank un fin de semana a casa de Twilight como castigo por parte de Luna, consistente en ayudarla en todas las tareas que requiriera. Frank fue con mala gana en todo momento, y tampoco se mostró muy comunicativo con Twilight, a la que apenas prestaba atención. Una tarde, mientras reordenaban la biblioteca, la alicornio lavanda lo volvió a intentar.

—¿No piensas decirme nada?

—¿Acerca de qué?—inquirió Frank secamente.

—Sabes de lo que te hablo.

—No, en realidad no.

Twilight hizo una breve pausa mientras recolocaba varios libros en una de las estanterías; Frank cogió unos cuantos con mala gana y los puso en otra de forma dejada, sin ningún tipo de orden ni cuidado.

—No, espera, no coloques los libros más grandes delante de los más pequeños, así sólo los deformarás—apuntó Twilight.

—Ah, venga ya, sólo son libros…

—No son solo libros, Frank, son portadores del conocimiento y la información con la que aprendemos día a día, es vital cuidarlos bien para…

—Bof, ahórrate los sermones, para eso ya está mi madre, no tú—la espetó Frank, con tono cansado.

Ante eso Twilight quiso contestar, visiblemente molesta, pero al final se lo pensó mejor, respiró hondo por un momento y le habló.

—¿Por qué me tratas así? Yo no te he hablado en ese tono…

—Déjame en paz, Twilight.

—No, Frank, esto es serio, habla conmigo, de verdad, sabes que puedes…

—¡No! ¡No me vengas con esas porque no! ¡Y menos aún tú!

—¿Qué? ¿Por qué yo? No lo entiendo, Frank…

—¡Mentira! ¡Sabes de lo que te hablo, no te atrevas a negármelo!

—¡No, no sé de lo que me hablas porque ni siquiera me lo has explicado!

—¡No hay nada que explicar, y menos a ti! ¡Explícame tú a mí, en todo caso!

—¿Explicar? No te entiendo, Frank, ¿por qué tendría que explicarte?

Ante eso el chico dio una patada en el suelo, sin poder evitar gritar.

—¡Que dejes que hacerte la tonta! ¡Sabes de lo que te hablo!

—¡No, no lo sé, Frank, no sé qué pasa por tu cabeza, no sé por qué te comportas de esta forma, no sé nada! ¡Por favor, explícame qué es lo que te pasa!

Por un momento ambos se sostuvieron la mirada durante unos brevísimos segundos que parecieron durar una eternidad. Frank parecía estar reprimiéndose las ganas de contestar una barbaridad, y Twilight le miraba con gesto casi suplicante. Sin embargo el chico no dijo nada más, tan solo cogió y se largó, dejando sola a Twilight y dando un portazo al salir. Aun a pesar de los intentos de Twilight por acercarse a él, nada funcionó, ni siquiera sirvió que la propia Sunset lo intentara también, con nulos resultados. El tiempo pasado en el palacio de Armonía no sirvió de nada y Frank volvió a Canterlot incluso aún más enfadado que antes, reprochándoselo constantemente a Luna cada vez que el chico tenía la ocasión.

Desde entonces la tensión era una constante en el palacio, pocos ponis se atrevían a dirigirle la palabra por temor a que le diera uno de sus ruidosos prontos, contestaba secamente al resto, y entre el chico y su familia se alzó una barrera que lo único que hacía era distanciarles más y más, para desgracia de Luna. Debido a todo esto, Frank ya no respetaba las decisiones de su madre, por lo que tras varios minutos leyendo en su cuarto al final se acabó cansando y decidió irse a tomar al aire, ignorando el castigo que su madre le había impuesto hace varios minutos atrás. Nada más salir por la puerta, el guardia que la custodiaba le paró momentáneamente.

—Alteza, me ha dicho su madre que se encuentra usted castigado…

—Ya ¿y?—inquirió él, con voz queda.

—Pues que… debería cumplir con su castigo…—murmuró el guardia, algo inseguro.

Frank le lanzó una lacónica mirada, con un gesto de pasotismo extremo dibujado en su cara, hasta que al final murmuró.

—Supongo entonces que mi madre le ha ordenado que custodie la puerta por si me diera por largarme, como es ahora mismo…

—Eh… sí, así es alteza.

—Por lo que supongo que si me fuera ahora, usted iría a avisar inmediatamente a mi madre.

—Eh, sí, me temo que sí.

—Y como usted bien sabrá yo soy príncipe heredero, por lo que técnicamente también puede recibir órdenes mías.

Hubo entonces un brevísimo silencio en el cual Frank apenas miró al guardia, el cual se encontraba un tanto chocado por semejante argumento.

—Eh… pues sí… así es, estoy al servicio de ustedes así que técnicamente es cierto…

—Bien. En tal caso le ordeno que se retire y además doy por acabado su turno. Váyase a tomar algo—le indicó Frank tan tranquilamente.

Tras esa directa orden Frank se dirigió hacia las escaleras dejando en el sitio a un confuso guardia, que apenas supo bien qué hacer a continuación.

Como nadie más sabía de su castigo no le dijeron absolutamente nada y Frank salió tan campante del palacio, encontrándose por el camino a alguna que otra sirvienta a las que no dirigió la palabra; tampoco saludó a los guardias que custodiaban la verja, simplemente Le dejaron pasar y él se internó en las calles de la ciudadela. Aunque tan solo quería salir para tomar el aire al final acabó por seguir una ruta ya prefijada hasta llegar a casa de Fancy Pants y Fleur, en el centro de la ciudadela; rodeó la parcela en la que se situaba hasta acabar de frente a la fachada trasera de la misma, acto seguido cogió un pequeño guijarro del borde del empedrado camino y lo lanzó a la ventana más cercana al lado derecho. El guijarro rebotó en el cristal y cayó hacia abajo, al principio nadie pareció reaccionar por lo que lanzó otro y luego otro, en busca de una respuesta. Para el cuarto guijarro la ventana finalmente se abrió y Sweet se asomó, mirándole con cara molesta.

—Sabes que no me gusta que hagas eso ¿por qué no llamas a la puerta como todo el mundo?

—Medida de precaución—contestó Frank secamente.

Ante eso la yegua rodó los ojos mirándole con un ligero gesto preocupado.

—¿Qué pasa, Frank?

—Me aburro. Baja. Anhelo tu compañía.

—Frank, te recuerdo que dentro de poco tenemos exámenes.

—¿Y qué? No es como si necesitara estudiar…

—Sabes que no deberías confiarte por muy brillante que seas.

—Oh, vamos, no seas aburrida. Encima que vengo a verte expresamente.

—Qué cara tienes…

Ante eso el chico tan solo esbozó una zalamera sonrisita, sin decirla nada más. Sweet dejó escapar un suspiro.

—Vale, ahora bajo.

Aun a pesar de que en el palacio imperaba la anarquía por parte del chico, con Sweet todo era distinto. Era una de las pocas ponis que aun respetaba y con la que se hablaba como si nada pasara, cosa que molestaba a la yegua ya que era muy consciente de su cambio de actitud. Muchas veces había intentado hacerle entrar en razón hablando con él, pero en ese sentido Frank apenas hablaba con ella sobre ello. Aun así los dos seguían hablándose, ya que su amistad seguía tan fuerte como siempre, aunque con respecto a esto último la yegua dudaba de la dureza de esa amistad. Frank era su mejor amigo y hasta hacía relativo poco tiempo siempre ambos se contaban sus problemas, pero ahora el chico no se atrevía a confesarle a ella lo que le pasaba ¿Por qué? ¿Acaso Frank ya no confiaba en ella? ¿Su amistad se estaba debilitando? Sweet tenía todas estas dudas y le asustaba la idea de que a la larga pudiese llegar a perder a su mejor amigo, o si no lo perdía del todo a que su amistad ya no fuese la misma.

Tras unos pocos minutos de espera Sweet apareció doblando la esquina.

—He bajado porque espero que me cuentes de una vez lo que te pasa.

—Lo siento pero ya sabes cuál es mi respuesta.

—Sí, lo sé, pero tenía que intentarlo.

—Si no quieres hablar entonces ¿Por qué viniste?

—No me sermonees tú también, Sweet. Para eso ya está mi familia.

—Ellos se preocupan por ti. Y yo también estoy preocupada.

—…

—…

—No me pasa nada, Sweet. Nada que tú puedas entender ni de lo que me apetezca hablar. Y en todo caso aunque quisiera explicártelo, que no quiero, no puedes ayudarme. Nadie puede.

—Podría intentarlo si confiases en mí y me lo explicases. Somos amigos desde la infancia y ahora te veo sufrir y no me gusta—por un momento Frank miró a su amiga dudando si debía explicárselo todo o no pero finalmente calló—¿Acaso no entiendes que tienes gente que te quiere y se preocupa por ti?

— Sweet…

—Todos estamos preocupados por ti, Frank. Al igual que a ti también conozco a tu madre desde niña. Sé que ella está muy preocupada por ti, sufre.

—Basta por favor.

—Ella está sufriendo por ti. Si a mí no quieres explicarme nada pues… supongo que está bien pero… al menos habla con ella. No la atormentes así.

—¿Has acabado?

—Sí. Solo… confía en tu madre, en mí, en todos nosotros. Te queremos, Frank.

—… Eres una gran amiga, Sweet. Créeme, si creyese que entre los dos podríamos resolver esto juntos entonces te lo explicaría pero… no es algo que tenga solución—el chico acarició la crin de su amiga—Ahora me voy. Adiós.

—Adiós.


El chico se marchó y la yegua se metió en su casa encontrándose con sus padres a la entrada.

—Era Frank ¿Verdad, cariño?

—Sí, mamá.

—¿De qué habéis hablado?

—De nada, papá. Ese es el problema. No quiere hablar de lo que le pasa. Trato de acercarme a él pero… no lo consigo.

—Oh, mi niña.

El semental se abrazó a su hija y su madre se sumó al abrazo.

—Tengo miedo de perderle. Es mi amigo de la infancia pero… creo que ya no confía en mí.

—Cariño, lo más seguro es que sea una fase de su adolescencia. Eres la única a la que respeta últimamente y eso significa que para él sigues siendo importante. No vas a perderle.

—No lo sé, mamá. Quiero creer que tienes razón pero… tengo dudas.

—¿Esas dudas te asustan?

—… Sí, papá.

—No lo perderás. Tú madre tiene razón. Él también te quiere. Dale tiempo al tiempo y verás cómo todo se solucionará de una forma u otra.

—… Gracias, papá, mamá.

Los padres se separaron un poco de su hija.

—Pero mientras tanto ¿Qué te parece si te preparo un chocolate a la taza de los que te gustan?

—… Tengo quince años, mamá.

—¿Y? Para mí sigues siendo mi niña. Además para tomar chocolate no hay edad.

—¡Qué morro! Yo también quiero una taza, querida.

—¿Lo ves? Ya salió el esposo caprichoso—respondió la yegua adulta sonriendo.

El semental frunció el ceño ante el comentario de su esposa. Pero Sweet se rio ligeramente de la broma de su madre, lo que hizo que el semental sonriera.

—Muy bien, chocolate para todos. Iré a la cocina.

—No es necesario, querida. Podemos pedir al servicio que lo preparé.

—Podemos pero no lo haremos. Lo cocinaré yo y la primera taza será para mi niña.


Frank regresó al palacio pero continuaba aun molesto por algo de lo que no quería hablar ni dar explicaciones a nadie. A su regreso su madre de nuevo intentó hablarle sin éxito, lo que hizo que la pobre Luna sufriese aun más por la conducta de su hijo. Celestia de nuevo trató de hablar con su sobrino sin conseguirlo, por lo que se limitó a acompañar a su hermana en todo momento, incluso durante sus tareas de despacho la alicornio blanca se hacía acompañar por su hermanita dado que no deseaba dejarla sola, y Luna por su parte tampoco deseaba más soledad de la que ya le daba su hijo. Trixie no volvió a abordar a Frank, la unicornio aun se sentía dolida de las duras palabras que el chico le dirigió y su esposo permaneció al lado de ella. Suponiendo que saliese algo bueno de la rebeldía del joven príncipe es que aquella hacía que Celestia, Luna, Blueblood y Trixie se mantuviesen muy unidos entre ellos debido a que todos estaban muy preocupados por el comportamiento del muchacho. El resto del día pasó sin demasiadas novedades ni cambios, quizás lo más novedoso y ruidoso fue la gran bronca que recibió el guardia que dejo irse a Frank, Luna uso la real voz de Canterlot para echarle un sermón de más de 10 minutos, tras lo cual Celestia intervino para salvar al soldado de las voces de su hermana, las cuales se oían incluso fuera del palacio.

Aquella noche Frank apenas cenó casi nada. Durante la cena toda su familia intentó de nuevo hablar con él sin conseguirlo. Lo peor no fue que no quisiese dar explicaciones, ni tampoco que apenas comiese nada, ni sus malos modales, todo esto ya venía de antes. Lo verdaderamente desagradable fue cuando Trixie de nuevo intentó acercarse a él y el chico la gritó respondiéndola que ella no era parte de su familia, biológicamente era verdad pero Trixie se sintió dolida ante tal duras palabras, por otro lado ella estaba casada con Blueblood quien era primo de Frank asique formalmente eran familia. Luna le ordenó a su hijo que se disculpará pero él no obedeció y se marchó del comedor dando un portazo. Blueblood se sintió molesto ante la conducta de su primo para con su esposa, después de la cena fue a su cuarto para hablar con él pero Frank no se disculpó y ambos discutieron. Finalmente el unicornio se marchó enfadado.

Esa noche Frank no pudo dormir, no lograba relajarse. En el fondo se sentía arrepentido de su conducta para con su familia pero su orgullo no le dejaba admitirlo.

«Ya no puedo seguir aquí, no quiero. He de irme»

El príncipe se levantó de su cama alrededor de las ocho de la mañana. Cogió una mochila que en su día le diseñó y regaló Rarity, metiendo en ella un poco de ropa; un mapa de Equestria que lo tenía en su cuarto para estudiar geografía, lo miró durante un rato y lo guardó; más una lanza que en su día le regaló Shining Armor. Después escribió algo y dejó la nota en el escritorio de su habitación, luego se salió de su cuarto procurando no hacer ruido. En esta ocasión no había guardias en su puerta, en el pasillo había dos pero dormían. El chico se escabullo sigilosamente hasta llegar a la entrada del palacio, seguidamente se marchó a la estación del tren.


HORAS DESPUÉS.

Celestia dormía cuando su hermana comenzó a zarandearla muy fuerte despertándola bruscamente.

—Celestia, despierta, despierta, despierta, despierta.

—¡Ayyyyy! ¡¿Qué pasa?!

—¡Por favor, ayúdame!

Celestia hizo levitar a su hermana obligándola a sentarse en una silla, mientras ella se sentaba en la cama.

—Ahora cálmate por favor. ¿Qué sucede?

La alicornio blanca observó como su hermana comenzaba a sollozar.

—Por favor, ayúdame. Frank se ha ido… se ha marchado.

—¿Qué?

—Fui a despertarle y no estaba… solo… encontré esta nota… es su letra—Luna levantó un papel en su casco derecho, Celestia lo levitó y leyó.

"Estoy harto de todos vosotros. Me largo, no me busquéis. Frank".

Celestia abrió los ojos como platos al leer semejante misiva. Era un texto breve pero muy conciso y algo agresivo.

—Se ha ido, Cely. Mi niño…—Luna no paraba de derramar lágrimas—¿Acaso él ya no me quiere? ¿Ya no nos quiere a ninguno de nosotros?

Celestia se levantó de golpe de la cama, encaminándose hasta donde estaba su hermana y la abrazó con su ala izquierda.

—¿Por qué, hermana? Me he desvivido por él, es mi niño y ahora… ya no le importo... ¿Qué hice mal? ¿Qué le hice para… que él me odie?

Luna ya no pudo hablar más, solamente lloraba mientras sus ojos se enrojecían. A su hermana se le rompía el alma viéndola en semejante estado y hasta cierto punto eso le hacía sentirse enfadada con Frank, él era su sobrino y le quería pero no le gustaba que provocase tanto sufrimiento a su hermana.

—Luna… Luna mírame por favor. Va a aparecer. Lo encontraremos, te lo prometo. Sabes que puedes contar conmigo pero necesito que te calmes.

Luna se calmó un poco pero no del todo. Celestia miró a dos cordones que colgaban de la pared de la cama, uno amarillo y el otro rojo. La alicornio tiró del rojo activando un sistema de campanas e inmediatamente se presentaron 3 soldados pegasos, el primero era gris e iba al frente de los otros dos, el segundo era de lomo blanco y rubio, el tercero era blanco y moreno.

—A sus órdenes, altezas—hablaron los tres a coro.

—Usted dé la alarma. El príncipe Frank se ha escapado, podría pasarle algo—se dirigió al soldado rubio—Usted, busque inmediatamente a Cloud Skipper y Midnight Blossom e infórmeles de la situación, quiero que se presenten ante mi hermana y yo—dirigiéndose al soldado gris—Por último usted, que se dé aviso a la estación de tren, a los dirigibles de acceso público y los puertos. ¡Rápido!—miró al segundo pegaso blanco.

Los tres militares hicieron un saludo militar y se marcharon corriendo.

—Te prometo que tu hijo será encontrado, hermana. Pero ahora lo único que no podemos hacer es perder el tiempo. Hemos de movilizarnos de inmediato.

—Confío en ti, Cely. Tú tienes más experiencia en este tipo de situaciones. Pero aunque aparezca… me seguirá odiando y no sé por qué.

Celestia encaró a su hermana.

—Luna él te quiere y en el fondo lo sabes. Se ha escapado porque estaba muy alterado, pero él te sigue queriendo.

—…


Frank se había ido a la estación de trenes pero a esa hora no circulaba ninguno, el primero de la mañana no salía hasta las nueve por lo que el príncipe tuvo que esperar hasta entonces dado que no quiso regresar al palacio. No soportaba más aquella situación y solo quería poner tierra de por medio con respecto a Canterlot y su familia, pero no era tan sencillo huir. El chico sabía que su aspecto lo delataba, era el único de su raza fuese cuál fuese la misma y eso dificultaba pasar desapercibido. Por otro lado ¿Adónde iría? ¿A Ponyville? No, no tenía ganas de ver a Twilight; el Imperio de Cristal tampoco era una opción dado que allí estaban Cadence y Shining con quienes tampoco se llevaba bien últimamente. Siempre podría irse a cualquier otra ciudad de Equestria, pero seguro que su madre le buscaría en todas partes sin importarle él quisiese estar solo.

«Vaya a donde vaya nadie me dejará en paz. Son tan egoístas que no comprenden que no les necesito ni pueden ayudarme, quiero estar solo. ¿Solo? ¡El Bosque Everfree! Algún lugar apartado donde haya paz y no me molesten.

El chico sacó el mapa de su mochila y comenzó a examinarlo.


30 MINUTOS DESPUÉS

Skipper y Midnight se habían presentado en la sala del trono ante ambas princesas. Trixie que ya había sido informada de todo por quiso permanecer cerca de Luna, nadie se negó a ello e incluso Celestia le dio las gracias, pues ella en algún momento tendría que separarse de su hermana para organizar y dirigir la búsqueda y no deseaba dejarla sola. Ambos oficiales estaban siendo informados del caso de Frank.

—Altezas ¿Y si el príncipe estuviese escondido en el palacio? Es un edificio muy grande—sugirió Skipper.

—Mi sobrino también pensó en esa posibilidad. Ha ordenado a varios guardias que registren y él mismo está acompañando a dos de ellos—respondió Celestia.

—Puedo alertar a la guardia lunar pero saben que no trabajan bien de día. Ellos son nocturnos—respondió la bat pony.

—Lo sé, Midnight. Aparte no todos son tan eficaces como tú y por eso te quiero a mi lado. Escoge a los soldados de tu mayor confianza. El grueso de esta búsqueda la protagonizará la guardia solar dado que ellos son diurnos.

—Sí, mi diosa—respondió la aludida a Luna.

—Prefiero princesa o si prefieres Luna.

—… Sí, mi princesa.

—…—Luna se quedó sin contestación ante tal respuesta de su amiga y subordinada.

—Bueno… ¿Qué hacemos aquí parados? Tienen sus órdenes, retírense—ordenó Celestia.

Ambos oficiales hicieron una reverencia y se marcharon.


UN RATO DESPUES

EN LA ESTACIÓN

El tren ya había llegado y Frank se subió en él, todos se apartaban para dejar pasar al príncipe y muchos quisieron saludarle incluido algunos potrillos, pero él no respondía a preguntas ni saludos.

—Alteza. ¿Viaja solo?

—…

— ¿Dónde está su escolta?

—…

— ¿Puede darme un autógrafo?

—…

— ¿Puedo tomarme una foto contigo para enseñarla en el cole?

—…

Estas y otras muchas preguntas inundaban a Frank quien no respondió casi ninguna salvo por determinadas contestaciones groseras, se marcho precipitadamente hacía un vagón del fondo. Nadie se explicaba su reacción pero finalmente ninguno de los otros usuarios quiso molestarle más, poco a poco su vagón se fue vaciando porque todos pensaban que era mejor dejarle a solas.

«Por fin solo. ¡Pesados! Tantas preguntas… y además quieren fotos. En fin… por ahora me han dejado tranquilo»

Veinte minutos después el vehículo se puso en marcha. Cuando habían transcurridos cinco minutos desde su marcha llegó un aviso militar a la estación. Por orden real se debía de negar el acceso al príncipe y retenerlo en la estación hasta la llegada de las princesas. Lamentablemente el personal de la misma informó de que el aviso llegaba tarde, el tren había partido y la primera parada desde Canterlot era Ponyville.


EN EL PALACIO

Celestia había organizado diferentes grupos de búsqueda. En total fueron reunidos trescientos pegasos de la guardia solar repartidos en grupos de doce unidades, más setenta y dos de la guardia lunar incluida Midnight distribuidos igualmente en grupos de una docena de soldados cada uno. El último grupo estaba dirigido por Midnight y se sumaron a él Luna y Trixie, dando un total de catorce ponis. Luna usó un hechizo de alas temporales sobre la unicornio azulada pero ésta última no sabía usarlas y no paraba de chocarse y darse golpes; la alicornio deshizo el encantamiento y como Trixie se negó a quedarse atrás Luna le pidió a la pobre Midnight que la montase sobre su lomo siento la unicornio una especie de jinete de la bat-pony, quien aceptó sumisamente ante su diosa y princesa pero con rabia contenida y disimulada. Algunos grupos se repartieron para patrullar Canterlot desde el aire, otros se repartirían por otras zonas de alrededor. Para sorpresa de varios bat-ponys el grupo de Luna no fue dirigido directamente por ella, la alicornio puso al frente a Midnight reconociendo que esta última tenía más experiencia en búsquedas de personas. Midnight insistió un poco en que prefería que Luna tomase el mando pero al no conseguirlo acató su orden; se encaminaron primero a la estación de ferrocarril, donde Midnight descargó temporalmente a Trixie descansando un poco aunque no le duro mucho el descanso, a Luna le informaron de que el tren había partido con el príncipe dentro de él porque el aviso de su fuga no les llegó a tiempo.

—Trixie, monta de nuevo. Nos vamos—mencionó Luna.

—Seguiremos la vía y con suerte veremos al príncipe si sale del tren. Volaremos un poco bajo.

—Conforme, Midnight. Vámonos.

El grupo se puso en marcha alzándose de nuevo en el aire pero esta vez volaban más bajo.

—Vaya, nunca había montado una bat-pony, pero reconozco que es muy cómodo-comentó Trixie en un momento dado.

—No te acostumbres.

«Me la cargo aunque sea familia real» pensaba Midnight con respecto a Trixie.

Por su parte Skipper había repartido a varios soldados unicornios y terrestres, ciento sesenta soldados en total repartidos en veinte grupos de ocho miembros cada uno, quienes se repartieron para peinar todo Canterlot a pie.

Celestia permaneció en el palacio, quiso sumarse directamente a la búsqueda pero debía quedarse para coordinar todo desde detrás y atender a los asuntos de Estado que se presentasen.


EN EL TREN

Frank se encontraba desanimado y mirando en silencio por la ventana. No había nadie más en su vagón y eso le hacía sentirse más tranquilo dado que no deseaba tener compañía, o al menos eso creía. La realidad era que se encontraba solo pero se negaba a reconocerlo, quizás por pura cabezonería o porque pensase erróneamente que el aislamiento le libraría de reconocer sus dudas y sus problemas, fuese como fuese se había peleado con toda su familia y eso no le hacía sentirse mejor.

En ese momento el tren llegó a la estación de Ponyville. El chico esperaba no encontrarse allí ninguna cara familiar y así fue. El pueblo no había sido avisado de su fuga asique los ponyvillenses no le buscaban. Celestia podía haber enviado un aviso a Twilight a través de Spike pero teniendo en cuenta que no había indicios de que Frank hubiese ido al pueblo, la alicornio blanca no vio necesidad de preocupar a su alumna y dar publicidad al caso.

«Vale. No hay nadie que me moleste—miró el mapa—A ver… ahora debo tirar campo a través por...»

El príncipe se adentró en el bosque mientras continuaba mirando el mapa.

«Ahora debería girar a la derecha»


CINCO MINUTOS DESPUÉS

El grupo de Luna que continuaba siguiendo la vía llego a la estación de Ponyville.

—¡Alto!

Todos se pararon para indignación de Luna quien observó como el grupo aterrizada en la estación del pueblo.

—No he dado orden de detenernos, Midnight.

—Lo sé pero me nombrasteis jefa del grupo para algo y debemos reflexionar. El príncipe podría estar aquí, haber ido a Ponyville que es el pueblo más cercano, o adentrarse en el bosque. Si es lo tercero lo tendremos muy difícil para encontrarlo, Everfree es muy grande y no tenemos ninguna pista de por dónde ha ido.

—Luna pareció calmarse.

—Está bien. ¿Qué sugieres?

—Somos catorce. Tres que se queden en esta estación y la peinen; otros tres que vayan al pueblo e informen a las autoridades locales; el resto nos adentraremos en el bosque.

—… Conforme. Soldados ya habéis oído la estrategia a seguir. Dividámonos.

El grupo se dividió en tres partes. De los que se fueron al bosque se encontraban Midnight, Trixie que no se bajaba de la pobre bat-pony, cinco soldados más y Luna.

«Voy a terminar con dolor de espalda por culpa de esta unicornio. Si no fuese porque Luna me lo pidió la abandonaba aquí mismo»

—Miren, en el suelo hay huellas y no parecen de poni—aviso Trixie.

El grupo se paró un momento, descendió a tierra firme y examinó las huellas.

—No hay duda, son de mi hijo. Solo él tiene este tipo de forma de huellas. Bien hecho, Trixie. Ahora solo tenemos que seguirlas.

—Princesa Luna, quizás deberíamos ir caminando para seguir las huellas.

—Estoy de acuerdo con Trixie. Si vamos volando el follaje de los árboles nos tapará la visión de las huellas, debemos ir a pie. Sin embargo, al menos que tres pegasos continúen observando el terreno desde arriba por si apareciese alguna criatura del bosque o algún obstáculo imprevisto—argumentó Midnight.

Luna ordenó a tres de los cinco soldados bat-ponis que volviesen a elevarse y procurasen no perder de vista al resto del grupo que seguiría campo a través caminando, eso hizo que Trixie también fuese a pie pudiendo descansar Midnight de cargarla.


CON FRANK

El joven príncipe ignoraba que su madre le estaba buscando en el bosque y continuaba con su loca aventura. De pronto oyó un rugido.

—¿Qué es ese sonido?—el chico guardó el mapa un momento y miró a su alrededor. De frente no había nadie, a la derecha tampoco, a la izquierda tampoco pero al girarse y mirar a su espalda pudo ver una gran mantícora que le miraba amenazante.

«Es enorme. Si me ataca… Ahora me vendría bien haber traído escolta»

El animal volvió a rugir. Frank sacó una lanza que le había regalado en su momento Shining Armor. En otras circunstancias una lanza de ese calibre podría ser un arma eficaz contra una mantícora si fuese usada por un guerrero experto, pero Frank carecía de instrucción militar y no estaba acostumbrado a luchar. El animal comenzó a caminar en círculos alrededor del chico observándole y esperando el momento adecuado para atacar. Por su parte Frank intentaba seguir al monstruo con la mirada pero estaba muerto de miedo.

«Comida. Llevo tres días sin comer. Ese mono sin pelo me servirá»

«Si me ataca me mata»

En ese momento la mantícora saltó hacia Frank, el chico se hizo un lado y moviendo la lanza consiguió arañarla en un costado, pero la herida no era grave y solo sirvió para enfurecer más al animal. La mantícora volvió a la carga pero esta vez el chico lanzó la lanza intentando atravesarla, tremendo error. Frank no era un lanzador experto, el disparó falló y aunque él pudo esquivar por segunda vez a la bestia, ahora se encontraba desarmado frente a ella.

«Ahora sí que me mata. La lanza ha quedado lejos, si voy por ella me atrapará»

«Hora de dejar de jugar con la comida y comérsela»

La mantícora dio un gran rugido haciendo que Frank quedase paralizado de la impresión. El animal se lanzó sobre él quien solo cerró los ojos esperando su final, pero algo sucedió. Al acercarse el animal a Frank fue repelido por una especie de campo de fuerza, el chico abrió los ojos asombrándose de lo que veía, estaba encerrado en una especie de esfera de energía, afuera la bestia intentaba entrar sin conseguirlo. En este se acercó una unicornio a la mantícora, era muy alta, su pelaje poseía un tono blanco con destellos violáceos claros y tenía un cuerno de doble punta que nacía de un solo tronco. Su crin, de un color violeta pálido, se encontraba recogida en un abultado moño lleno de engalanes florales de todo tipo, con dos extensiones que la caían a ambos lados de la cara. Sus ojos eran de color azul cielo. Su marca de belleza consistía en una estrella con motivos arbóreos rodeándola. La primera impresión de Frank fue que era Celestia pero inmediatamente se dio cuenta de su error, no era ella ni tampoco su madre o sus tías Cadence y Twilight pero entonces ¿Quién era? Frank vio asombrado como la mantícora lanzó un zarpazo contra la unicornio quien solo levantó el casco delantero izquierdo parando y sujetando la pata del animal, la mantícora trató de soltarse sin éxito, lanzó un segundo zarpazo pero de nuevo fue detenido. Ahora la mantícora tenía ambas patas delanteras sujetadas por la unicornio, trataba de soltarse e incluso soltó varios rugidos pero su rival ni se inmutó. La mantícora trataba de soltarse pero notaba que no tenía fuerza, era como si algo la bloquease.

«¿Cómo lo ha hecho?» pensó Frank mirando asombrado a la unicornio. Sin embargo, no se dio cuenta de que en un momento dado sus ojos, que eran azules, cambiaron a rojos y seguidamente ella soltó a la mantícora. Frank vio como esta última hacía una reverencia a la unicornio y después se marchó corriendo. Seguidamente la unicornio se acercó al chico desactivando la barrera.

—Buenos días, príncipe Frank.

—¿Sabes quién soy?

—Cuando te cubrí con esa barrera también te leí un poco la mente. Sé quién eres y también que te has fugado de casa.

—Eso no te incumbe. No tenías derecho a meterte en mi cabeza. Gracias por tu ayuda pero ahora me voy.

El chico se levantó y comenzó a caminar.

—¿Ir a dónde? ¿Al Castillo de las Hermanas Nobles?

—…—Frank se detuvo—¡Sal de mi cabeza!

—¿Por qué debería? Tú no me explicas nada. De alguna manera tengo de saberlo.

Frank se volvió y encaró contra la unicornio.

—¡No me conoces! ¿Me oyes? No creas que me conoces solo porque me hayas leído la mente.

—Bien, entonces explícamelo todo por ti mismo. ¿Por qué huiste de casa?

—No tengo por qué darte explicaciones.

—Mmm. Pues en parte tienes razón. Las explicaciones deberías dárselas a tu madre, pero ella no está aquí.

«Aun no ha llegado aunque se está acercando. Siento su presencia»

—No tengo por qué dar explicaciones a nadie. Ahora adiós.

El chico comenzó a caminar pero de pronto se vio paralizado. Intentó moverse pero notó que todo su cuerpo estaba paralizado, ni siguiera podía hablar.

—Honestamente preferiría no haber tenido que recurrir a esto pero eres un grosero y un cabezota, no me has dejado alternativa. Ahora escucha, puedes ver y oír pero no moverte, incluso he bloqueado tus cuerdas vocales para que no hables dado que solo sabes dar voces y decir tonterías. En unos minutos recobrarás la movilidad pero antes me vas a escuchar quieras o no.

Frank no podía hacer nada. Solo escuchaba en silencio.

—Tienes una familia que te quiere y una amiga que se preocupa por ti. Hasta hace poco cuidabas de ellos pero ahora… ahora nada. Últimamente solo te has dedicado a tratar mal a todos los que te querían. ¿Crees que ellos no sufren por ti? ¡Pues te equivocas! Ellos sufren porque te aprecian pero tú les rechazas. Eres un egoísta. ¿Y todo por qué? Dímelo. ¿Cuál es el motivo? ¿Cómo se originó toda esta situación? Ah, espera. Aun no puedes hablar, entonces… tendré que explorar un poco más tu mente. A ver… Mmm… Aja. Por lo visto escuchaste a escondidas una conversación entre tu madre y tu tía Twilight, de modo que tu tía no ha logrado averiguar tus orígenes y eso te decepcionó, la decepción desemboco en ira y la ira te ha llevado a ser un egoísta. Bueno… si pudiese te diría cuál es tu raza o tus orígenes pero yo tampoco lo sé, lo único que sé es que no está bien que hayas disgustado a tus seres queridos. Mmm. Creo que no tardarás mucho en poder moverte asique antes voy a mostrarte lo que hiciste ayer por la mañana pero… esta vez desde otra perspectiva.


EN LA MENTE DE FRANK

Un Frank adulto de unos 40 años perseguía furioso a una Luna de tan solo 15.

¡Luna, vuelve aquí ahora mismo!

¡Déjame en paz, no tengo nada que hablar contigo!

¡De eso nada, jovencita, alto ahí!

¡Que me dejes en paz!

¡Luna, no me contestes, ven aquí!

Sin embargo tan solo se oyó el estruendo de un gran portazo resonando por todo el pasillo; Frank se acercó a la puerta, tratando de abrirla, pero la había cerrado desde dentro.

FIN DE LA VISIÓN 1.

—¿Ves? Eso es lo que pasó ayer por la mañana. No es tan sencillo cuando eres tú quien es rechazado ¿Verdad?

Aunque el chico aun no podía moverse una lágrima se le cayó al suelo.

—Ha habido más casos. Celestia, Blueblood, Trixie… Mmm. Trixie… ella fue lastimada por ti gravemente ¿No es así? ¿Qué tal si tratas de ponerte en su lugar?

DE NUEVO EN LA MENTE DE FRANK

En el comedor real se encontraban Celestia, Luna, Blueblood, Trixie y Frank. Este último quedo impactado al oír de boca de la unicornio azulada que no se le consideraba parte de su familia.

Trixie, basta. Discúlpate—le exigió Luna.

¿Por qué debería, mamá? Todos lo sabemos. Frank nunca será uno de nosotros, ni siguiera es formalmente de nuestra familia.

Pero yo…

¿Tú qué? Eras una feriante de tres al cuarto, luego una delincuente que se supone que se reformó. ¿Sigo?

FIN DE LA VISIÓN 2.

—¿Te ha gustado? Esas fueron las palabras que le dijiste a Trixie. ¿Qué se siente pareciéndolas en carne propia?

Frank no respondió, en parte porque no podía y también porque aunque pudiese había empezado a sollozar.

—Bueno… creo que en unos segundos más podrás moverte y hablar. Tan solo esperaré.

La unicornio solo esperó unos segundos más siendo testigo de cómo poco a poco el cuerpo del chico recuperaba la movilidad. También se le desbloquearon sus cuerdas vocales.

—Vaya… ya se paso el hechizo. Ya puedes hablar asique… dime qué piensas.

—… ¿Por qué me has hecho esto?

—¿Yo? No. Tú te lo has hecho a ti mismo. Fuiste tú quien trató mal a todos y luego huyó de casa. No me culpes de tus errores.

—Esas imágenes…

—Fueron de tu pasado pero enfocadas desde otra perspectiva. En ellas fuiste la víctima en vez del agresor.

—Pero si eso es verdad entonces mi madre, Trixie, Twilight, todos ellos…

—Si has aprendido algo de esas visiones ahora puedes intentar rectificar, suponiendo que quieras hacerlo.

—Mi madre y los demás sufrieron.

—Así es.

—Aunque quisiese disculparme ¿Cómo lo haría? Después de cómo les hable no puedo simplemente presentarme ante ellos y decirles que lo siento.

—¿No puedes? Pues tendrás que poder porque eso es justamente lo que debes hacer. Mmm. Ahora tendrás la oportunidad.

—¿Qué?

—Siento la presencia de la princesa Luna aproximándose. Mmm, noto que hay más gente con ella pero no logró identificar a los demás.

—¿Cómo puedes saberlo?

—Puedo sentir su presencia.

—…

—Recuerda que debes hablar con ella y luego con todos los demás.

—Lo haré. Gracias, supongo.

—De nada.

—¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre?

—Me llaman Armonía.

—Pero… ¿De dónde has salido? ¿Quién eres tú?

—Ese tipo de preguntas te las responderé otro día pero no hoy.

—…

—Ahora me voy—la unicornio empezó a caminar.

—¿Te vas? Espera. Tengo muchas preguntas.

—Y tienes potencial para averiguar tu mismo todas las respuestas, con sensatez y tiempo. No iré muy lejos dado que no puedo abandonar el bosque pero tampoco tengo por qué seguir aquí concretamente—seguidamente la unicornio se convirtió en una bola de fuego y se lanzó contra la copa de un árbol. Frank se asustó temiéndose que el árbol se prendería y con él el resto del bosque, pero para su sorpresa estaba intacto y la unicornio más la bola de fuego habían desaparecido sin dejar rastro.

«¿Qué acaba de pasar? ¿De verdad he estado acompañado por esa unicornio, o fue un sueño? Quizás la mantícora me aturdió»

No tardaron mucho en aparecer varios bat-ponys sobrevolando el cielo. Los militares vieron al príncipe y descendieron dirigiéndose a él.

—Alteza. Que bueno que le encontramos. Su familia está muy preocupada.

—…

«¿Preocupados por mí después de cómo les hablé?»

—¡FRANK!

El aludido miró a su espalda observando cómo su madre corría hacia él. Luna corrió sin parar hasta tirarse al cuello de su hijo y abrazarlo. Frank al principio se quedo estático pero finalmente correspondió al abrazo.

—No vuelvas a asustarme así, hijo.

—Lo siento, mamá.

—Te quiero. No sé si tú me consideras una mala madre pero te amo, cariño.

—¿Qué dices?—el chico miró a su madre—¿Tú mala? Eres la mejor madre. Soy yo quien no es un buen hijo.

—No digas eso.

—Es la verdad. Te hice daño, y a la tía Cely, a Twilight, Trixie… He lastimado a mucha gente.

—Todos te queremos.

—Lo sé.

—Por eso es que no me explicó el por qué.

Se deshizo el abrazo. Frank miró a su madre aun dudoso de contárselo todo pero ya no tenía fuerzas ni ganas de guardar silencio sobre aquello y limitarse solamente a pelearse.

—Hace unos días escuche a escondidas una conversación entre Twilight y tú. Ella dijo que no había logrado saber nada sobre mis orígenes. Me sentí… no sé explicarlo, siempre me he preguntado sobre mis orígenes pero tenía la esperanza de que tarde o temprano obtendría respuesta. Me sentí destrozado al enterarme de que esas esperanzas ahora se habían desvanecido, eso me provocó una gran tristeza que desemboco en ira, el resto ya lo sabes; mi comportamiento, mis groserías con todo el mundo… No hay nada más que explicar.

—Oh, Frank… Pudiste hablar conmigo desde el principio, con todos nosotros. Si escuchaste el final de esa conversación sabrás que aunque Twilight dijo que la investigación ha llegado a un punto casi muerto tras el fallecimiento del otro investigador, Over Seeker, ella quiere continuar. Twilight está intentando recopilar los datos de Seeker para partir de ellos y seguir con la investigación. Confío en ella y sé que lo hará pero necesita tiempo.

—Eso no es lo que oí. Twilight dijo que la investigación estaba en un punto muerto.

—Eso fue al principio de la charla conmigo. Oh, Frank, no escuchaste toda la conversación, creo que no llegaste ni a la mitad.

—… Bueno… cuando la escuché decir que todo se había detenido salí corriendo. Creo que aun llegasteis a hablar durante un rato más pero…

—…

—Fui egoísta, mamá.

—No digas eso, hijo.

—…

—… ¿Qué te hizo venir aquí? Veo que ahora estás más tranquilo.

—Vine para estar solo pero…

—¿Qué, hijo?

—Puede que parezca una tontería y no estoy seguro de si realmente sucedió o me lo imaginé pero… me pareció ver aquí a una unicornio llamada Armonía, o al menos ella dijo que ese era su nombre.

—¡¿Armonía?! ¿Viste a Armonía? Es la guardiana de la armonía ahora que ya no tenemos los talismanes de los elementos pero… se supone que ella no se muestra a cualquiera.

—Elementos, talismanses… ¿De qué estás hablando, mamá?

—Esa es una historia interesante pero otro día te la contaré. Primero hemos de regresar y parar tu búsqueda. Y… mira quién más ha venido conmigo—Luna señaló a Trixie, ella al igual que los demás habían querido guardar un poco las distancias mientras Luna se reencontraba con su hijo. Frank se acercó a la unicornio azulada con bastante pesadumbre, todavía recordaba las malas contestaciones que él la había dado a la yegua azul celeste.

—Hola, Trixie.

—¿Estás bien? Nos tuviste muy preocupados.

—Lo sé y lo siento. Con respecto a lo que te dije el otro día… yo… lo siento.

—Olvídalo. Lo importante es que estás bien.

—…

—…

Ambos se abrazaron. Seguidamente saludó ligeramente a Midmight y luego todos regresaron al palacio volando. Luna cargó a su hijo por iniciativa propia, a pesar de que algunos soldados se ofrecieron a llevarle. A Midnight le tocó cargar a Trixie, otra vez.

—Mamá ¿Podemos pasar primero por Ponyville? Quiero disculparme con Twilight.

—De acuerdo, hijo. ¡Midnight! Nos vamos primero a Ponyville.

—Conforme, mi dio… princesa. ¡Soldados! Ya habéis oído a nuestra princesa. A Ponyville.

Los voladores maniobraron un poco para corregir la marcha.

—Reconozco que tienes un lomo muy suave y cómodo. ¿Te das algún cosmético específico? Si es así ¿Podrías recomendármelo?

—En realidad, y pese a que a veces se piensa lo contrario, la piel de los bat-ponis no es áspera, normalmente es muy suave. Cosméticos… bueno… conozco algunas cremas pero creo que mejor deberías preguntar a un experto.

Mientras el grupo se iba volando una unicornio les observaba marcharse oculta ante sus ojos gracias a su magia. Aquella unicornio que no podía salir de Everfree, aquella que podía estar en cualquier parte del bosque sin mostrarse ante nadie.


¡Surprise, madafakas! XD vale, antes que nada, decir que este capítulo no hubiera sido posible sin la ayuda de Scrittore Passione, el cual me ha ayudado a sacar este capítulo, el cual llevaba ahí, bloqueado, desde hace MUCHO tiempo, algo que vosotros sabéis muy bien. El caso es que un buen día, durante la convención poni española, le comenté el estado del capítulo y le pedí ayuda para intentar dejarlo terminado, y este es el resultado. Probablemente habréis notado enseguida de quien se trataba, ya que su estilo está bastante diferenciado del mío, pero eso le da más variedad al capítulo en su conjunto.

En cuanto al capítulo en sí tenía intención desde el principio de mostrar a Frank en una etapa conflictiva de su vida, siendo un contestón y faltando al respeto a los suyos, aunque con una razón justificada, claro está. Y sí, Over Seeker murió en el anterior capítulo, lo que complica aún más una investigación que, de por sí, ya era complicada. Aunque lo que es realmente complicado es avanzar en este punto de la historia, aun a pesar de todo sigo pensando que no he hecho las cosas bien con este fic, aun a pesar de que es de los más leídos que tengo. Pero bueno, a ver qué tal funciona este capítulo, y si veo que gusta trataré de continuar en la medida de lo posible, pero este capítulo en concreto lo dejaré publicado puesto que os lo debía.

Y esto es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!